AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 13 Noviembre  2002
Socialismo nacionalista: Un peligro para la unidad de España
Enrique de Diego Libertad Digital 13 Noviembre 2002

La tradición nacionalista
Germán Yanke Libertad Digital  13 Noviembre 2002

El horizonte Maragall
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  13 Noviembre 2002

Zapatero y el modelo de España
Román CENDOYA La Razón 13 Noviembre 2002

El error Ternera
Editorial ABC 13 Noviembre 2002

El obispo asesor
JAIME CAMPMANY ABC 13 Noviembre 2002

Hablemos de Äland
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 13 Noviembre 2002

Zapatero defiende a Elorza y niega que se vaya a marchar al PNV “porque es del PSOE”
Libertad Digital  13 Noviembre 2002

Un folleto evidencia que Ibarreche usa dinero público para su plan
D. Mazón - Madrid.- La Razón 13 Noviembre 2002

Ibarreche «cuela» en sus cuentas 1.500 millones para «acción exterior»
D. Mazón - Madrid.- La Razón 13 Noviembre 2002

Gobierno ciego
Cartas al Director El Correo 13 Noviembre 2002

Una gran tarea

ABC 13 Noviembre 2002

Así es, si así os parece en Estrasburgo
JAVIER PRADERA El País 13 Noviembre 2002

Nueva polémica entre el Ejecutivo y Villar tras el homenaje a Lidón
L. P./VITORIA El Correo 13 Noviembre 2002

Arregi acusa al Ejecutivo vasco de estar construyendo una «realidad ficticia»
J. J. CORCUERA/BILBAO El Correo 13 Noviembre 2002

Socialismo nacionalista: Un peligro para la unidad de España
Enrique de Diego Libertad Digital 13 Noviembre 2002

La libertad en el Partido Socialista llega hasta la consideración de que no existe España y de que partes de su territorio, como el País Vasco o Cataluña son segregables. Esa es la postura de Maragall, explicitada en su último artículo en El País, y la de Odón Elorza, llevada hasta su reducción al absurdo en su entrevista en un medio nada sospechoso como Deia. Pero negar la nación y defender la secesión, tipo Québec o tipo Ulster o tipo la Cochinchina, es negar, por de pronto, la existencia del PSOE, pues España es la premisa mayor de la menor, que son los partidos nacionales, y como tal se pretende el PSOE. Elorza niega la existencia del partido socialista. Va de suyo.

Esto ya no es ni ausencia de ideología, ni esas bravatas del “nuevo socialismo” devenido en “de nuevo, socialismo”, es la supresión del debate, pues se suprime el marco, entrando en el conflicto y la completa crisis de identidad. El PSOE ha organizado toda su estrategia en el País Vasco en torno a Odón Elorza para que mantuviera la alcaldía de San Sebastián, la institución más emblemática liderada por los socialistas. Todo indica que, además, la perderá. Y toda la estrategia nacional para que Maragall llegue a la Generalitat catalana. Pero, en términos nacionales, el precio es excesivo. Ningún sentido tiene, por ejemplo, criticar a Madrazo, por lo que, de otra manera, se practica generalizadamente, insinuando, con abyecto relativismo moral, a los nacionalistas que esperen a que llegue Zapatero a La Moncloa, como oferta tácita de cesión o cheque en blanco.

El PSOE funciona con el llamado “efecto Popper” del sistema proporcional. Oscila hacia sus minorías y se convierte en comparsa de los nacionalismos. No establece el límite lógico de que quien niega la existencia de la unidad nacional, y por ende de la necesidad de una única Constitución –la de 1978 es perfectamente válida– no puede pertenecer a un partido que se denomina español. Es simplemente un nacionalista y ha de estar en un partido nacionalista.

Aunque en Ferraz no quieran enterarse, Maragall ha infeccionado, en el sentido intelectual, de nacionalismo a los socialismos de Aragón, lo cual tiene mérito, de la Comunidad Valenciana, que estaba saliendo de su patético error pancatalanista, y del balear, que no había salido de nada. Con este panorama, con esta realidad latente, y cada vez más patente, de confederación de partidos nacionalistas de corte socialista, un Zapatero en el poder sería un risueño peligro para la unidad nacional. O sea, para lo clave. Lo demás es comentario.

La tradición nacionalista
Germán Yanke Libertad Digital  13 Noviembre 2002

Contaba Banús, para molestar a los vasquistas sin criterio, que todas las "tradiciones vascas" (desde la boina al zortziko) eran importadas y que la única propia era la misa que el Ayuntamiento de San Sebastián decidió celebrar cada año por las víctimas del incendio de la ciudad perpetrado por las tropas de Wellington. Los ediles, al cabo de cien años, pensaron que, tras tantas misas, o las víctimas estaban ya en la Gloria o no había modo de ayudarles a abandonar el purgatorio por lo que decidieron suspender la celebración religiosa y terminar así, decía el irónico historiador, con la única tradición vasca no importada.

La única tradición nacionalista, a estas alturas, es utilizar torticeramente, manipular o inventarse instrumentos para apuntalar su proyecto secesionista y totalitario. En esa provincia del descaro, las encuestas del Gabinete público tienen importancia especial, como se ha visto ahora con la que, desvelada por Egibar, quiere hacer creer que los empresarios vascos desean fervientemente que el proyecto de Ibarretxe salga adelante. Quien haya seguido la maquinaria de propaganda del PNV, además pagada con el dinero público, sabe bien que no hay en estas encuestas ningún criterio científico serio y que se utilizan una y otra vez para respaldar las decisiones del Gobierno vasco. Se hizo con la exigencia de acercamiento de presos de ETA, con la detención de la Mesa de Herri Batasuna, con el Plan Ardanza y con todas y cada uno de los hitos del soberanismo nacionalista. El resultado es tan absurdo como indignante: si no se quiere pactar con los no nacionalistas se sacan de la manga un sondeo por el que la mayoría de los votantes del PP o del PSOE aman a Ibarretxe y odian a sus candidatos. Y se quedan tan contentos.

Ibarretxe, en ocasión inolvidable, daba palmaditas al hijo de una víctima del terrorismo y trataba de corregir su indignación diciéndole que, al no estar permanentemente en el País Vasco, no era consciente de lo bien que vive allí. Tras su propuesta a la puertoriqueña dijo en una emisora de radio que, al salir a la calle, había visto cómo brillaban los ojos de los ciudadanos ante el horizonte que les planteaba. No extrañará que quien vive preso de tal delirio totalitario manipule las encuestas. Es la única tradición que le queda.

El horizonte Maragall
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  13 Noviembre 2002

Es inútil que Aznar pida coherencia a Zapatero en la cuestión nacional, porque para el Secretario General del PSOE la única coherencia que vale es la que tiene como horizonte la victoria de Maragall. Si finalmente se produce, como espera Zapatero y debería temer el PP, se completará el arco sucesorio previsto por González y Cebrián: todos juntos y revueltos contra el PP, desde el nacionalismo carca hasta los restos de la izquierda soviética, un Pacto de Progreso que sería una traducción literal del apaño balear y que podría hacer Presidente del Gobierno a Zapatero cuatro años antes de lo previsto. Si es que alguien lo preveía en serio hasta hace unos meses, cuando Aznar decidió “suicidar” a su partido con una dosis letal de centrismo reformista, cargándose la política económica y social que tan buenos resultados había dado de seis años acá.

Pero si la victoria de Maragall tiene importancia no es sólo porque pueda servirle de trampolín a Zapatero. Suele repetirse la humorada inteligente de que la victoria del nacionalista-socialista catalán sería una mala noticia para el candidato del PSOE, en la medida en que desvelaría la inquietante improvisación en materia constitucional y nacional de un PSOE enfeudado al nacionalismo. Y eso llevaría a los votantes preocupados por España, de derecha, de centro e incluso de izquierda a apoyar sin fisuras al candidato del PP, sobre todo si es Mayor Oreja. Pero en el caso de que el PP no obtuviera una mayoría muy holgada, la clave de la formación de Gobierno volvería a estar en Convergencia. Y si el PSC tiene mayoría absoluta, solo o con Esquerra Republicana, lo normal (dentro de la anormalidad del nacionalismo que no obedece a la coordenada derecha/izquierda, sino al irredentismo y al odio antiespañol) es que la tribu de Pujol se eche al monte, acentúe su nacionalismo para purificarse en la oposición y se niegue a apoyar al PP para gobernar en Madrid. Entre otras cosas, porque ya de nada le sirve el apoyo del PP para gobernar en Barcelona.

O sea, que lo importante para Zapatero de la victoria de Maragall es que puede quitarle al PP los votos de Pujol y darle a él La Moncloa. Por eso Maragall puede pedir la Corona de Aragón para sus descendientes y Odón Elorza el voto para Ibarreche, que al líder del PSOE le parecerá muy bien. El punto flaco del PSOE puede ser su punto fuerte, según los votos que se sumen en las autonómicas y en las nacionales. Y probablemente esos votos los va a decidir una cosa bastante antigua llamada España, de la que algunos políticos sólo se acuerdan cuando llegan las elecciones. Y otros prefieren, incluso entonces, olvidar.

Zapatero y el modelo de España
Román CENDOYA La Razón 13 Noviembre 2002

En esta España en la que los problemas sociales no son comparables con los que padecimos en la época socialista (paro, pensiones, precio del dinero ) los discursos demagógicos operan favorablemente en la opinión pública. En esto Zapatero se siente cómodo. El verdadero problema de España es el ataque de los nacionalismos al modelo de vertebración del país. Zapatero se crispa cada vez que alguien le recuerda que el PSOE no tiene un modelo de España. Ése es su talón de Aquiles. Zapatero no quiere hablar de eso porque optar por un modelo supone enfrentarse con los dispares intereses de los barones de su partido. Tiene muchos modelos donde escoger: el de González y Cebrián, el de Maragall, el de Odón, el de Chaves, Ibarra, Vázquez... Pero Zapatero no quiere enfrentarse a nadie. Ahora bien, si quiere ser presidente tendrá que decir cuál es su modelo afrontando que el liderazgo tiene un precio. Los ciudadanos exigimos que, como candidato a presidente, nos diga qué piensa hacer con España. ¿Modificará la Constitución? ¿En qué sentido? ¿Entregará Euskadi y Cataluña a los nacionalistas para gobernar él en el resto? No vale que diga una cosa u otra según sea quien le acompañe. Tampoco vale que calle ante propuestas como las de Odón. Así no se es líder.

El error Ternera
Editorial ABC 13 Noviembre 2002

CON independencia de que José Antonio Urruticoechea, más conocido como «Josu Ternera», acuda o no a la segunda citación que le ha dirigido para hoy la Sala Segunda del Tribunal Supremo, su desobediencia al magistrado instructor es una lección que conviene no olvidar. Las especulaciones sobre lo que pueda hacer el parlamentario de Batasuna son ahora cuestiones secundarias. Tanto puede presentarse hoy en la puerta del Supremo para mofarse de la Justicia, como consumar su fuga ante la expectativa de un castigo ejemplar que ponga fin a la cómoda impunidad bien pagada, que disfruta desde su escaño parlamentario. Si no comparece hoy, el Supremo dictará orden internacional de detención y, si es detenido, la prisión provisional resultará totalmente justificada, hasta conjurar el riesgo de fuga. Lo que realmente importa es que estén aprendidas las enseñanzas de este lamentable episodio y que no se reincida en el error de percepción sobre lo que es un terrorista. Ternera fue condenado en Francia por pertenencia a ETA; la policía española lo considera el máximo jefe de la banda terrorista en la década de los ochenta y la Audiencia Nacional le imputa la inducción del atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, que causó once muertos. Con estas premisas, ni Josu Ternera ni ningún otro sujeto en sus circunstancias puede ser tratado como un sospechoso sin riesgo. Es preciso revisar las causas de esta situación para evitarlas en el futuro. La reflexión puede ser dura, pero parece necesario formularla: en la acción judicial contra el terrorismo, ningún juez, magistrado o fiscal -ni siquiera los del Supremo- puede considerarse con distinta responsabilidad institucional, a partir de una sobrevaloración de su posición en la estructura judicial, que la ya acreditada por los magistrados y fiscales de la Audiencia Nacional. Con ETA, la vara de medir de la Justicia siempre ha de ser la misma.

El obispo asesor
Por JAIME CAMPMANY ABC 13 Noviembre 2002

LA noticia ha saltado ahora a los periódicos y nos hemos desayunado con ella. Monseñor José María Setién, obispo emérito de San Sebastián, es asesor político de Juan José Ibarreche, presidente del gobierno vasco. Pues vaya una novedad. Eso es igual que si alguien viene hoy a contarnos lo del Diluvio Universal, el asesinato de Abel o la Degollación de los Inocentes. A buenas horas, mangas verdes. Que Setién estaba en el ajo del nacionalismo vasco más radicalizado lo sabían ya hasta las madres.

Que la asesoría de Setién se desempeñara concretamente ante Juan José Ibarreche es un puro accidente de la coyuntura política. Antes que a Ibarreche, Setién ha asesorado a sus antecesores en el cargo, y sobre todo, ha asesorado a Javier Arzalluz. Mejor dicho: Setién y Arzalluz, al alimón, son los responsables del giro violento del nacionalismo vasco en los últimos años, el primero salido de su sotana de jesuita y el segundo metido en sus vestiduras episcopales. Entre clérigos anda el juego, y conste que lo digo con toda la tristeza que ante ese hecho puede sentir un cristiano manso y un español pacífico.

Alguna vez tendrá que recapacitar la Iglesia, la vasca, la española y la romana, que son todas una y la misma, acerca de sus responsabilidades, sin duda graves y muy graves, en el hecho violento del nacionalismo. Apenas es posible albergar alguna duda razonable acerca de la lamentable circunstancia de que el terrorismo vasco y su siniestro protagonista, es decir, la banda etarra, han nacido en las sacristías. El sentimiento del segregacionismo y la independencia, logrados por las malas si no se alcanzan por las buenas, nace, crece y vive unido a la aspiración de una particular Iglesia vasca separada del sentimiento ecuménico, del sueño de un nacional-catolicismo exclusivo para Vasconia. «Si entra obispo en Vizcaya, mátesele».

Y debemos reconocer, llenos de desolación y desconcierto, que ante este hecho la Iglesia española y la Iglesia de Roma han sido permisivas y cobardes. Para no incomodar el cerrilismo separatista de una minoría vehemente y airada, encerrizada y terca, se ha consentido que los violentos del segregacionismo se refugien, se amparen, se organicen y se apoyen en los templos, y se ha permitido que parte de los clérigos vascos y sobre todo sus jerarquías se sitúen cerca y al lado de los verdugos y desdeñen y se aparten de las víctimas.

Un examen de conciencia con la confesión de este gran pecado, no ya de algunos clérigos vascos, sino de la Iglesia vasca representada en sus obispos, dejará sentada una verdad que alaba a Dios y evitaría el desconcierto y aún la irritación de muchos católicos españoles. La Iglesia no puede ser una en Guecho y en Santurce, y otra distinta en Calatayud, en Frómista y en Trujillo. Y eso, ni más ni menos, es lo que está sucediendo en España, siempre más papista que el Papa, pero proclive siempre al anticlericalismo. Ya se sabe que los españoles vamos siempre detrás de los curas, unas veces con el cirio y otras con la garrota cuando no con el trabuco. Pues eso.

Hablemos de Äland
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 13 Noviembre 2002

Hace años, coincidí en un viaje a Cuba con unos fervorosos castristas de Pamplona. En cierta ocasión, el guía explicaba el modelo sanitario de la Revolución con un caso práctico: «Acá, en Cuba, si tú necesitas operarte el corazón, tu familia no tiene que pagar ni un solo peso». Uno de mis navarros, admirador irrestricto del Estado del bienestar a la cubana, me comentó en tono admirativo: «Echale cojones», a lo que no tuve más remedio que aclararle: «Está describiendo nuestra Seguridad Social».

Algo parecido he experimentado al leer un artículo del consejero de Justicia o Así sobre las islas Äland, el nuevo modelo en que inspirar lo nuestro. Azkarraga ensalza una autonomía «que les permite disponer de bandera propia, gobierno, parlamento, fiscalidad, sellos y correo postal».

Azkarraga es un infatigable buscador de modelos. Hace nueve años propuso los Balcanes: «Nos acusan de utópicos, pero... ¿alguien pensaba hace dos o tres años que el Estado yugoslavo se iba a desmembrar? Eso demuestra que vamos de acuerdo con los vientos de la Historia». Más recientemente encontró uno para definir nuestras relaciones en el futuro: «Queremos mantener con España las mismas relaciones que con Madagascar».

La lista de nuestros modelos es interminable. Nos hemos inspirado en irlandeses, palestinos, estonios, letonios, lituanos, checos y eslovacos, quebecoises, alemanes del Este, georgianos, nuevos caledonios, chechenos y ahora, alandeses. La izquierda abertzale también mostró querencias albanesas, aunque no sin contradicciones. Mientras el candidato de Batasuna a Estrasburgo en el 97 explicaba que sus modelos eran «Albania, por su conciencia nacional, y la República Democrática Alemana por su alto grado de desarrollo», Iñaki Esnaola matizaba que «no es nuestra intención convertir Euskadi en una Albania en el Golfo de Vizcaya; nuestras miras se dirigen más bien a alcanzar el modelo sueco».

¿Son las islas Äland un ejemplo en que inspirar nuestro estatus de libre asociación, «un ejemplo de respeto hacia la libertad de un pueblo», por decirlo con palabras de Azkarraga? Francamente, no parece. Si consultan la página web de este territorio autónomo de Finlandia, (www.aland.fi), sabrán que en las 6.554 islas de este archipiélago viven 25.000 habitantes, conocerán de primera mano los avatares históricos que les llevaron a la autonomía y se enterarán de que los alandeses no quieren ser finlandeses, pero en modo alguno aspiran a la independencia. Ni siquiera quieren ser autónomos. Ellos quieren ser suecos, volver al útero de la madre patria del que fueron arrancados tras la guerra de 1808-1809.

A mí esto me parece un acierto y no sólo por emparentar con la propuesta de Esnaola. A la luz del pensamiento Ibarretxe, «los vascos y las vascas serán lo que quieran ser», un servidor expondría al lehendakari, con el debido respeto, que le pasa lo mismo que a los alandeses. También quiero ser sueco. En la sutil analogía de Arzalluz, entre ser sueco y ser zulú, es que no hay color y ustedes perdonarán las limitaciones descriptivas de la frase hecha.

No sé cómo llevaríamos nosotros los plazos que se dan los alandeses para llenar de contenido su estatuto. Por ejemplo, la radio y la televisión pública de Äland comenzaron a funcionar en 1996, setenta y cinco años después de haber aprobado su Estatuto de Autonomía, aunque, como dice Azkarraga, tienen sellos de correos y eso sólo les costó veinte años. Lo que no dice el consejero es que, en su modelo, el presidente de la República de Finlandia tiene derecho de veto sobre las leyes del Parlamento alandés.

Sobre este ejemplo de respeto hacia la voluntad de un pueblo, el diccionario enciclopédico Larousse dice: «Las islas fueron reivindicadas en 1920 por Suecia, que argumentaba que la población, en su mayoría de origen sueco, deseaba separarse de Finlandia y pidió al Consejo de la Sociedad de Naciones, de reciente creación, la organización de un plebiscito. El Consejo desestimó las razones suecas, aduciendo que la disposición del territorio nacional era una competencia discrecional del Estado, por lo que nada obligaba a Finlandia a aceptar un desmembramiento de su territorio. Esta decisión ha sido considerada como la primera aplicación y una de las más claras, de la teoría de la competencia ilimitada o exclusiva del Estado sobre su territorio».

Pese a lo que diga el Larousse, debemos felicitarnos por haber encontrado un referente para la propuesta Ibarretxe. El de Puerto Rico era demasiado tropical, sureño y, lo que es peor, hispano. Nos favorece más el modelo sueco; se adapta más a nuestra idiosincrasia. Tenemos una predisposición natural, como un don colectivo; nadie en el mundo tiene tanta habilidad como el vasco medio para hacerse el sueco.

Zapatero defiende a Elorza y niega que se vaya a marchar al PNV “porque es del PSOE”
Libertad Digital  13 Noviembre 2002

En la explicación del líder socialista está la clave de la desorientación. Dice Zapatero que no hay peligro de que Elorza se vaya al PNV porque “es militante del PSOE”. Que el alcalde de San Sebastián decidiera cambiar de militancia sería sólo problema suyo. La cuestión es que quiera acercar a todo el PSOE al ámbito nacionalista, con la ayuda de Maragall. Y eso es lo que, primero Oreja, luego Aznar, y ahora hasta Boyer, le reprochan.

Fruto de la ingenuidad o de una estrategia calculada, el secretario general del PSOE ha abordado el acercamiento del PSE al PNV de la forma menos productiva. Defiende al alcalde socialista de San Sebastián aclarando que “en el PNV no lo vamos a ver porque es un militante del PSOE desde hace mucho tiempo y mantiene, como es conocido, posturas en su libertad individual, a la que por cierto deberíamos acostumbrarnos en un estado democrático, más allá de que se discrepe de algunas cosas”.

Parece que ahora la cuestión socialista en el País Vasco se redujera a un problema de transfuguismo cuando lo que, tanto Mayor Oreja como el propio Aznar, están criticando no es la posibilidad de un cambio de militancia sino la intención de Elorza de acercar a todo el PSOE a las tesis del nacionalismo y el independentismo. El frente nacionalista del PSOE capitaneado por Maragall, Elorza y sus apoyos (Zabaleta, Eguiguren, López, Antich, Iglesias, Plá) no pretende cambiar de partido sino desviar el rumbo hacia su particular concepción de Estado. Sobre todo ello pidió explicaciones claras el presidente del Gobierno. Pero Zapatero ha contestado con una premeditada ingenuidad.

El vicepresidente del Gobierno llegó a exigir al líder socialista que hiciera una "llamada al orden" a Odón Elorza ante lo que constituye un claro desafío institucional: proponer la vía Québec, en un nítido apoyo al plan separatista de Ibarretxe.

Ya le critica hasta Boyer
En los últimos días diversos miembros del Gobierno y del PP han criticado al alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, por aplaudir iniciativas como la conferencia de paz de Elkarri y defender una consulta popular, como en Québec o Irlanda del Norte, en ausencia de violencia. Lo más llamativo es que hasta Miguel Boyer <http://www.libertaddigital.com/./noticias/noticia_1275323170.html>, ex ministro socialista ahora patrono de la FAES, ha criticado la incoherencia del PSOE respecto a la idea de España. Confiesa estar preocupado por la deriva nacionalista de su antiguo partido en el País Vasco y por el "pseudofederalismo" de Maragall en Cataluña.

San Gil refresca la memoria a Zapatero
La presidenta el Partido Popular de Guipúzcoa, María San Gil, replicó mediante un comunicado al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que el líder socialista "basa su confianza en el propósito de que (el alcalde) rentabilice electoralmente unos planteamientos personalistas". La dirigente del PP guipuzcoano advirtió de que "probablemente dicha confianza desaparecerá, como la de los donostiarras, después de mayo de 2003", tras los próximos comicios municipales.

San Gil acusó al alcalde de no asumir la defensa de las libertades y de tratar de mantenerse "al margen del proyecto rupturista de Ibarretxe", al tiempo que dirige "todas sus críticas al PP, como si fuera el causante de todos los males de esta tierra". Recordó, asimismo, que Elorza pactó con el PNV tras las elecciones municipales de 1995, en las que las listas populares fueron las más votadas, y aseguró que recientemente el PP ha sido expulsado del equipo de gobierno municipal que integraba con el PSE/EE.

Un folleto evidencia que Ibarreche usa dinero público para su plan
D. Mazón - Madrid.- La Razón 13 Noviembre 2002

El folleto que presentaba el acto que tuvo lugar en Vitoria el pasado domingo, en el que el «lendakari» Juan José Ibarreche presentó su plan soberanista, como ya hizo anteriormente en San Sebastián y en Bilbao, demuestra que el PNV ha usado dinero público para financiar su campaña de promoción del plan, a pesar del escaso éxito que tuvo en la ronda de contactos previa a estos actos. En los días previos al evento en la capital alavesa, el Partido Nacionalista distribuyó por todo Vitoria, a través del sistema de buzoneo, los folletos que invitaban al acto que tuvo lugar en el polideportivo de Mendizorroza.

El Partido Popular ha denunciado que el «lendakari» ha planteado estos actos como si fueran institucionales, a pesar de que es exclusivamente un plan que proviene del Partido Nacionalista Vasco, y que ha usado dinero público para este fin, además de usarlo también para las cuñas publicitarias en radio. El secretario general de los populares vascos, Carmelo Barrio, declaró a LA RAZÓN que «es absolutamente anormal» que Ibarreche presente su plan como si fuera una iniciativa del Gobierno vasco cuando es un «acto de partido». Otros miembros del partido señalaron que a pesar de que en los actos de presentación del plan no hay símbolos del PNV, se trata de un acto partidista que no debería ser financiado con el dinero de «todos los vascos». Miembros del PP argumentan que estos actos son exclusivamente del partido porque el plan parte de Ibarreche y por los invitados que asistían a los actos en las tres capitales vascas. En el celebrado en la capital alavesa, una de las personas que participaron en el acto fue Javier Arzallus, presidente del Partido Nacionalista Vasco.

El Partido Popular ya ha trasladado al Parlamento vasco su preocupación por este hecho, y ha solicitado que el Ejecutivo de Ibarreche haga público el gasto que han supuesto estos actos, aunque aún no han obtenido respuesta. A pesar de que aún no han hecho público el coste de estos actos, fuentes del PP señalan que supera con creces «los cien millones de pesetas», ya que «toda la parafernalia que llevan consigo estos actos supone mucho dinero». Además, señalan las mismas fuentes, muchas de las personas que estaban presentes en el acto del domingo pasado habían sido llevadas a Vitoria en autobuses, pagados asimismo con dinero público.
Según el folleto, «el lendakari y el Gobierno Vasco han presentado una Propuesta para la Convivencia », y anuncia el acto que tuvo lugar el domingo en Mendizorroza. Esto demuestra que Ibarreche ha presentado su plan como un acto institucional, a pesar de las denuncias expresadas por el PP.

Ibarreche «cuela» en sus cuentas 1.500 millones para «acción exterior»
El «lendakari» quiere destinar otros 5.600 a la «euskaldunización» del sistema educativo
El Gobierno vasco plantea en las cuentas para 2003 un gasto de casi nueve millones de euros para la acción exterior del Ejecutivo, en cuestiones como las relaciones con colectividades vascas o la revista «Euskal Etxeak». Además, Ibarreche destina 34 millones a la «euskaldunización» en Educación.
D. Mazón - Madrid.- La Razón 13 Noviembre 2002

Los presupuestos vascos para 2003 comienzan hoy su período de examen parlamentario en la Cámara de Vitoria con la comparecencia en comisión de los diferentes consejeros del Gobierno vasco para explicar las partidas destinadas a los distintos departamentos, con especial interés por aquellos que tienen competencias no transferidas por el Ejecutivo central. La jornada, que arrancará con la comparecencia de la «vicelendakari», Idoia Zenarruzabeitia, abrirá asimismo el período de presentación de enmiendas a las cuentas para el año 2003.
A la espera de que los grupos de la oposición presenten estas enmiendas a los presupuestos, el análisis de los presupuestos presentados por la «vicelendakari» refleja que el Gobierno de Juan José Ibarreche pretende destinar 8.584.305 euros para la acción exterior del Ejecutivo, entre la que se incluyen programas enfocados a los vascos en el extranjero, como el programa «Euskal Herrirantz», programa de formación profesional en el País Vasco, cuyo objetivo general es posibilitar el retorno de jóvenes vascos o descendientes de vascos que posibilita el ingreso al sistema educativo de la Comunidad Autónoma Vasca.

Dentro de la acción exterior del Ejecutivo, el proyecto contempla apartados tales como la Dirección de Relaciones con Colectividades vascas, para la que destina un total de 2.438.462 euros, la revista «Euskal Etxeak», que se dedica a informar de las actividades de los vascos distribuidos por todo el mundo, a la que el Ejecutivo de Vitoria destina 114.192 euros, o los Centros Vascos y Federación de Centros Vascos, que reciben más de un millón de euros.

Asimismo, los presupuestos reflejan que el Gobierno vasco pretende gastar en viajes institucionales fuera del País Vasco casi quince mil euros. Además de los gastos previstos para la red vasca de información europea, que asciende a 54.091 euros, el «lendakari» invertirá en la delegación del País Vasco en Bruselas un total de 713.220 euros, más de cien millones de pesetas.

Educación y euskera
En cuanto a la Educación, el Gobierno de Ibarreche pretende destinar casi 34 millones de euros a la extensión del euskera dentro del sistema educativo.

Además, los presupuestos preven un gasto de 210.086 euros en subvenciones a ikastolas, a lo que hay que añadir los más de 52 mil euros previstos para Seaska, federación de ikastolas. Dentro de los diferentes niveles, las ikastolas que más subvenciones reciben son las de Formación Profesional, seguidas de las de Educación Infantil y Primaria.

En el ámbito universitario, la consejería de Educación propone una subvención de 164.170 euros para elaboración de material didáctico universitario en euskera.

Dentro de la consejería de Cultura, y siguiendo la línea de promoción del euskera, el Gobierno vasco pretende destinar una importante partida al mundo del cine, partida que incluye entre otras cosas, más de noventa mil euros para la campaña de cine en euskera, 548.526 euros en subvenciones a doblaje y estrenos de cine en euskera, y más de 840 mil euros para la Filmoteca vasca, la mayoría para la nueva sede, aunque destina más de 240 mil euros en subvención para la realización de la actividad anual.

Gobierno ciego
Cartas al Director El Correo 13 Noviembre 2002

Eduardo Matreo Santamaría/Vitoria-Gasteiz

Qué se puede decir de la iniciativa del Gobierno vasco de pretender que vuelvan los descendientes de los vascos que viven en Argentina para que trabajen en Euskadi. Si éste fuese un país normal, con un gobierno coherente, esta sería una iniciativa positiva y humana con aquellos que tuvieron que marcharse y que ahora pasan por momentos duros. Pero hoy en Euskadi, en pleno año 2002, hay gente que se marcha porque no puede vivir por el clima de amenazas y crispación que sufren los no nacionalistas. Son vascos que se van, sin que a Lakua parezca inquietarle, buscando tranquilidad y respeto a sus ideologías fuera de una Euskadi que sigue dirigida por un gobierno ciego y parcial que sólo parece preocuparse por algunos vascos. Que se vayan algunos no les importa, pero que vengan otros sí. Es lamentable y bochornoso. Pero el tiempo pondrá a cada uno en su sitio y el tripartito PNV-EA-IU reconocerá sus tremendos errores.

Una gran tarea
ABC 13 Noviembre 2002

Las tres grandes cadenas de televisión firmaron ayer un convenio de colaboración con la Fundación de Víctimas del Terrorismo, que preside Adolfo Suárez. El ex presidente del Gobierno aseguró que su labor al frente de esta organización «es lo más importante que he hecho en los últimos años», argumento que revela el fuerte compromiso de Suárez con la sociedad española y con un colectivo, el de las víctimas de ETA, que no siempre es valorado como merece.

Así es, si así os parece en Estrasburgo
JAVIER PRADERA El País 13 Noviembre 2002

El ex presidente de la Audiencia Nacional Clemente Auger, actual magistrado de la Sala Primera del Supremo y miembro suplente en funciones de la Sala Especial que tramita la eventual ilegalización de Batasuna, ha aceptado de forma voluntaria la recusación solicitada por el partido demandado. La petición se basaba sobre dos declaraciones periodísticas donde el juez recusado comentaba de los fines no legítimos de Batasuna, sus conexiones con ETA y las oportunidades desaprovechadas por la jurisdicción penal para proceder a su ilegalización. Aunque el magistrado Auger niega 'tener interés directo o indirecto en el pleito' (la causa de recusación del artículo 219 de la Ley del Poder Judicial aducida por Batasuna) y rechaza de plano 'cualquier posibilidad de afección' de su imparcialidad subjetiva, fundamenta su renuncia en que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) obliga a tomar en consideración 'la importancia de las apariencias' en lo que se refiere a la imparcialidad objetiva de los jueces.

Este incidente de recusación no será el único por mucho que se empeñe un rábula zascandil dedicado habitualmente a enviar recados injuriosos por cuenta ajena a través de la prensa; en esta ocasión su descalificatoria atribución de una especie de parcialidad ontológica a Clemente Auger y varios prestigiosos magistrados del Supremo (Ignacio Sierra, Perfecto Andrés Ibáñez, Cándido Conde Pumpido, Germán García Ancos y Enrique Bacigalupo) pretende salvar la cara de otros jueces recusados. Si Batasuna situó al presidente y a una magistrada de la Sala Especial ante el dilema ya resuelto por Auger, el Gobierno vasco recusó al presidente del Constitucional para juzgar su recurso contra la Ley de Partidos. Todas las impugnaciones emplean el mismo argumento: los pronunciamientos de los magistrados sobre materias litigiosas sometidas a su competencia expresadas fuera de los cauces jurisdiccionales ponen en cuestión su imparcialidad subjetiva u objetiva.

Los incidentes de recusación promovidos por Batasuna ante el Supremo y por el Gobierno vasco ante el Constitucional invocan -además de la normativa y la jurisprudencia internas- los pactos internacionales suscritos por España y la jurisprudencia del TEDH. Los magistrados recusados como Auger mostrarían sensatez y prudencia si no olvidaran que el tribunal de Estrasburgo se pronunciará seguramente sobre la eventual disolución de Batasuna por el Supremo y sobre la Ley de Partidos que la posibilita. Así como la ilegalización por la vía penal del brazo político de ETA no plantearía problemas en ningún país democrático si llegara a probarse su condición de segunda marca de la banda terrorrista, la disolución de Batasuna a través de la vía civil o democrático-constitucional (las vacilaciones terminológicas para denominar el procedimiento resultan en sí mismas significativas) sería examinada con una lupa garantista por la comunidad jurídica internacional.

Desde esa perspectiva, sería una mezcla de ingenuidad, irresponsabilidad y aventurerismo que los magistrados recusados cayesen en la trampa para elefantes tendida por Batasuna y el Gobierno vasco pensando en Estrasburgo: los futuros veredictos de la Sala Especial del Supremo y del Constitucional deberían blindarse frente a las acusaciones de falta de imparcialidad objetiva del tribunal. La jurisprudencia del TEDH mantiene que 'incluso las apariencias pueden revestir importancia' en lo que a la imparcialidad del juez se refiere: el motivo es 'la confianza que los tribunales deben inspirar a los ciudadanos en una sociedad democrática' conforme al adagio anglosajón según el cual 'no sólo debe hacerse justicia, sino parecer que se hace'. El Constitucional comparte la doctrina del tribunal europeo sobre la imparcialidad objetiva, que deja a salvo 'la probidad o la aptitud del titular del órgano jurisdiccional o incluso su imparcialidad subjetiva'. Sería estúpido que la vanidad o el servilismo ante el Gobierno prevalecieran sobre el pirandelliano principio de que las cosas son como parecen. El Estado de derecho no corre peligro: sobran jueces en el Supremo y en el Constitucional capaces de aplicar las leyes sin correr riesgos inútiles en Estrasburgo.

Nueva polémica entre el Ejecutivo y Villar tras el homenaje a Lidón
L. P./VITORIA El Correo 13 Noviembre 2002

El Ejecutivo de Ibarretxe y el delegado del Gobierno central en el País Vasco, Enrique Villar, se han enzarzado en una nueva disputa a raíz del acto de homenaje al juez Lidón y al conjunto de la Magistratura celebrado el pasado jueves en Bilbao. En nombre del resto del Gabinete, Josu Jon Imaz exigió ayer a Villar que se disculpe ante la sociedad de Euskadi por el «desprecio» manifestado ese día al euskera, lengua en la que el lehendakari inició su discurso en memoria del magistrado asesinado por ETA. Si no se excusa, el Gobierno cree que el representante del Estado debería «dimitir por dignidad».

La queja del Ejecutivo tiene su origen en los aspavientos y comentarios críticos que habría efectuado Villar al escuchar a Ibarretxe, según censuraron varios parlamentarios presentes en el Palacio Euskalduna. El aludido reiteró ayer que su disgustó sólo estaba motivado por un fallo en el sistema de traducción simultánea y lamentó que de ese «malentendido» se hayan extraído concluiones «erróneas sobre la alta consideración» que tiene del euskera.

Arregi acusa al Ejecutivo vasco de estar construyendo una «realidad ficticia»
El ex consejero de Cultura y militante del PNV dice que lo «único real son la violencia, los asesinados y las víctimas» Asegura en el Forum Deusto que «la democracia sólo se construye desde la comunicación»
J. J. CORCUERA/BILBAO El Correo 13 Noviembre 2002

Joseba Arregi aseguró ayer que la democracia sólo se «institucionaliza» con el «intercambio y la comunicación entre las identidades plurales existentes en este país». El, entre otros cargos, consejero de Cultura y portavoz del Gobierno vasco en los gabinetes de José Antonio Ardanza reivindicó los conceptos de «pluralidad» y «libertad individual» en la conferencia que pronunció en el Forum Deusto.

En su discurso, que leyó íntegramente en euskera, con el título 'Euskal pluraltasuna, askatasun aukera' (La pluralidad vasca, oportunidad de libertad), el militante del PNV subrayó que la aceptación del «pluralismo es la condición indispensable para que exista libertad», y censuró a los que convierten su propio sentimiento de pertenencia en «algo cerrado y absoluto». «Nadie puede pretender que su identidad ocupe todo el espacio público. Existen otros sentimientos de pertenencia igual de legítimos con los que es preciso comunicarse e interrelacionarse».

La intervención de Arregi no es sólo un ejercicio teórico. Entre líneas, aborda los principales problemas que aquejan a Euskadi, y reparte críticas sin citar expresamente a los destinatarios que son, sin embargo, fácilmente identificables. Así, introdujo su discurso con la constatación de que muchas de las palabras que se utilizan en este país están «tan instrumentalizadas que ya no significan nada». En declaraciones a este periódico previas al inicio de su conferencia, puso como ejemplo el vocablo «diálogo». Abogó por la necesidad de «reconstruir» las palabras y sus significados «para que todos sepamos con exactitud de qué estamos hablando».

Abordó también la idea de la «realidad virtual vasca», una teoría que, según admitió, le ronda la cabeza y le preocupa, inspirada en algunos de los acontecimientos políticos surgidos tras la presentación por parte de Juan José Ibarretxe de su proyecto soberanista de libre asociación con España. «En este país -sostiene- se está construyendo una realidad de ficción». Y apuntala esta afirmación con varios ejemplos. La polémica encuesta del Gobierno vasco, según la cual la mayoría de los empresarios desean que la inicativa de Ibarretxe fructifique, frente a la realidad representada por los órganos electos oficiales de la patronal (Confebask). O la realidad expresada, día a día, por los partidos políticos y su fuerza electoral, y otra realidad «manifestada al parecer en las diversas encuestas que se manejan».

«Si hasta las palabras están instrumentalizadas, no resulta extraño que no tengamos una realidad», sentencia Arregi. El político guipuzcoano considera que lo más relevante es que dentro de esta ficción fuera de la historia real que aparentemente vive el País Vasco existe una «realidad insoslayable, que son la violencia, los asesinados y las víctimas».

La realidad
Joseba Arregi defiende la reconstrucción de «esa realidad convertida en ficción», a partir de la «realidad de las víctimas y de su sufrimiento». El histórico militante del PNV concluyó su intervención con la convicción de que la sociedad vasca sólo logrará «instrumentalizarse como sujeto político» si las diferentes identidades que la integran son capaces de pactar y comunicarse entre ellas, y no mediante el mecanismo de una mayoría exigua». Arregi se mostró convencido de que el esfuerzo hay que centrarlo en la consecución de un acuerdo entre diferentes, y criticó que si este pacto no es posible que sea «una mayoría del 51% ó del 53% la que decida».

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