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Recortes de Prensa     Miércoles 20 Noviembre  2002
El libro de ETA
Román CENDOYA La Razón 20 Noviembre 2002

¿Qué hay que consensuar
Editorial La Razón 20 Noviembre 2002

A buenas horas
Aleix Vidal-Quadras La Razón 20 Noviembre 2002

¿Por qué no se enfada Zapatero con Elorza
Enrique de Diego Libertad Digital  20 Noviembre 2002

La preocupación de Zapatero
Germán Yanke Libertad Digital  20 Noviembre 2002

Un etarra, sospechoso de asesinar al juez Lidón, herido en Francia cuando manipulaba un explosivo
Redacción/Ep - Madrid.- La Razón 20 Noviembre 2002

El debate sobre la autodeterminación no interesa ni al uno por ciento de los vascos
E. L. P. - Madrid.- La Razón 20 Noviembre 2002

El CISco
Nota del Editor 20 Noviembre 2002

El libro de ETA
Román CENDOYA La Razón 20 Noviembre 2002

Todos aquellos que están cansados de que todos los días se hable del País Vasco, todos los ciudadanos que están preocupados por el País Vasco, todos los que son indiferentes ante la situación del País Vasco, todos los periodistas que hablan y escriben sobre el País Vasco, todos los que creen que con el diálogo se arregla lo del País Vasco, aquellos que creen que la justicia es la solución para el País Vasco, los que piensan que el PNV es bueno, los que están convencidos de que es malo, los obispos antes de emitir otro documento sobre el terrorismo nacionalista vasco, los obispos que hacen examen de conciencia, los políticos que creen que el modelo de Estado es la Constitución y los Estatutos, los que creen que se puede dialogar con el PNV, los que como Javier Rojo, que se lo sabe, parece que se le olvida y quiere concentrarse con ellos, o los Odones Elorzas a los que también se les olvida y quieren votar lo que ellos, los empresarios que lo sufren, los 50 empresarios «que han cumplido con el PNV»... todos tienen que leer el magnífico e imprescindible libro «ETA el saqueo de Euskadi» (Ed. Planeta). Y después que sigan contando milongas.

¿Qué hay que consensuar?
Editorial La Razón 20 Noviembre 2002

La Conferencia Episcopal española lleva demasiado tiempo redactando un documento de condena sobre el terrorismo etarra, que golpea en España desde hace cuarenta años. No es de extrañar que, ante las noticias de que puede producirse un nuevo retraso en la publicación del tan, al parecer, problemático y complejo documento, los ciudadanos se pregunten qué es lo que hay que consensuar para condenar una lacra terrible y cruel, y como tal claramente percibida por la inmensa mayoría de los españoles. El asesinato a sangre fría, la extorsión, las amenazas, la apología del crimen se encuentran perfectamente definidas y tratadas en la Doctrina católica y en las leyes de la Santa Madre Iglesia. No hay, por lo tanto, que armar un nuevo cuerpo doctrinal para que cualquier católico, desde el primero al último, no sepa cuál debe ser su postura ante el terrorismo.

Otra cuestión, mucho más compleja, es si en la condena al terrorismo etarra se debe incluir la raíz xenófoba del mismo y, por lo tanto, extender la condena al nacionalismo excluyente e idólatra. Para nosotros, nos parece absolutamente imprescindible que las raíces del terror estén claramente definidas y expuestas en el documento episcopal. Al parecer, también opina lo mismo la mayor parte de los prelados españoles, presididos por monseñor Rouco Varela. Sin embargo, algunos obispos, señaladamente Setién, Uriarte y Blázquez, de las diócesis vascas, tratan de que el nacionalismo quede en un, discreto aparte, en el documento. Sería bueno que, pese a los riesgos de ruptura, se optara por la verdad.

A buenas horas
Aleix Vidal-Quadras La Razón 20 Noviembre 2002

La Conferencia Episcopal parece que encuentra especiales dificultades en redactar un documento sobre el terrorismo. A pesar de que el cardenal Rouco Varela ya anunció hace un año la preparación de este necesario pronunciamiento, a día de hoy sólo existe un borrador que ni siquiera es conocido por la mayoría de los prelados españoles. Hay que decir en favor del presidente de su máximo órgano de gobierno, que ha reiterado en diversas ocasiones el carácter prioritario y urgente de una manifestación pública sobre tan lacerante tema, sin que al parecer le haya sido posible acelerar su confección y debate en el seno de la docta asamblea. Los motivos de esta preocupante demora estriban, según es obvio, en la fuerte división reinante entre sus ilustrísimas a la hora de adoptar una posición común que refleje con claridad su rechazo de la violencia como instrumento de acción política.

Aunque el problema viene de mucho más lejos, su agudización más reciente procede de la pastoral de los obispos vascos, dada a conocer el pasado mayo, en la que, envuelta en una condena retórica de ETA, se suministraba a los fieles y a la ciudadanía en general una mercancía bastante averiada compuesta de ambigüedad calculada, sibilantes llamadas al diálogo y reservas indisimuladas respecto a la ilegalización de Batasuna. La indignación generada en todas las personas decentes por aquel monumento a la equidistancia entre asesinos y víctimas, doblemente doloroso al haber sido levantado por pastores de almas de los que se espera un compromiso inequívoco con los perseguidos y los torturados, suscitó la na tural alarma en la cúpula de la jerarquía eclesiástica, llegando incluso el oleaje al mismo Vaticano. Hay que señalar con el fin de dejar bien clara la notoria mala fe de los titulares de las sedes de San Sebastián, Vitoria y Bilbao, que, seis meses antes de su malhadada carta, la Conferencia Episcopal había aprobado un plan pastoral titulado «Una Iglesia Esperanzada» en el que se señalaba la urgencia de presentar una enérgica condena del terrorismo. El hecho de adelantarse a esta iniciativa conjunta demuestra por sí sólo la calidad moral del trío que rige las diócesis del País Vasco.

Ahora los obispos observan alarmados un significativo descenso de las aportaciones de los católicos al sostenimiento de su religión en sus declaraciones de renta y en sus donativos a partir de aquella tormentosa polémica y de la negativa, tanto de Roma como del arzobispo de Madrid, a desautorizar a los autores de la pifia filoabertzale. Es de esperar que no sea ése el acicate para dar por fin a la luz una repulsa contundente a la barbarie criminal de ETA, porque si así fuese es probable que la recaudación se reduzca aún mucho más. Ha llegado el momento de que nuestros mitrados espabilen si no desean oír de su rebaño un clamor que se resuma en el conocido dicho «A buenas horas, mangas púrpura».

¿Por qué no se enfada Zapatero con Elorza?
Enrique de Diego Libertad Digital  20 Noviembre 2002

José Luis Rodríguez Zapatero está indignado porque el PP plantee como debate los riesgos presentes para la unidad de España, y la falta de compromiso, en tal materia clave, del partido socialista. Bueno, Zapatero habla de la “desintegración del Estado”, porque en la izquierda el concepto España mantiene un cierto malditismo, que hace aconsejable el eufemismo y el circunloquio. La cuestión la puso sobre la mesa Jaime Mayor Oreja en Trujillo y la ha seguido José María Aznar, saliendo al ruedo con muy marcado tono electoral, después de uno de esos cíclicos sesteos monclovitas.

Resulta razonable el enfado de Zapatero en un doble sentido. Del análisis de sus actuaciones y declaraciones no se deduce riesgo alguno para la unidad de España, y un compromiso claro con la Constitución de 1978, o con la existencia de una sola Constitución para toda la geografía nacional. También resulta razonable el malestar. Es materia en la que el PSOE se mueve mal, con muchas vías de agua en el casco, y por ello no le viene nada bien un debate público.

Pero sería mucho más razonable que Zapatero se enfadara con Pasqual Maragall cuando publica su postura a favor de reformar la Constitución y superar su marco o cuando Odón Elorza mimetiza a Ibarretxe y se muestra favorable a un referéndum para secesionar el País Vasco de España. O, cuando después de dar el paso hacia la ilegalidad y la independencia, Benegas sigue aspirando a gobernar con el PNV, y Javier Rojo convierte el error del pasado en el ideal de futuro, so capa de gobierno de concentración.

Hay muchos datos más para indicar que el partido socialista es hoy un peligro para la unidad de España, por mucho que duela decirlo y por mucho que le duela a Zapatero, para quien sería más conveniente negar la realidad. Está, por ejemplo, la oposición al Plan Hidrológico Nacional, en nombre de concepciones telúricas, que no hacen otra cosa que inflar otro nacionalismo, como es el de la Chunta Aragonesista.

El fortalecimiento de la unidad de España es la gran cuestión del momento. Y lo lleva siendo desde el comienzo de la transición. Ahora es ya acuciante, porque el PNV ha pasado el Rubicón de la ambigüedad, lo que pone mucho más en evidencia la galopante ambigüedad del PSOE. Ha sido Zapatero, y no otro, por mucho que sus buenas intenciones y compromisos sean indudables, el que desalojó a Nicolás Redondo de la secretaría general del PSE, precisamente por su compromiso nítido con la Constitución de 1978 y la unidad nacional. Cuestión, ésta última, que no hay día en que algún dirigente socialista no cuestione desde el más abigarrado nacionalismo secesionista. Es notorio que Zapatero no puede poner orden en su partido. No puede, por ejemplo, relevar a Maragall, ni dar la vuelta al PSC, cuya deriva nacionalista viene del mismo inicio de la transición. Debería expulsar a Odón Elorza, pues ningún sentido tiene contar con un independentista en el partido de Pablo Iglesias. No puede.

Pero tampoco puede pedir al resto del mundo que ignoremos ese guirigay y miremos hacia otra parte cuando se trata de la cuestión clave desde todos los puntos de vista, ni que se considere preocupante esta especie de confederación de partidos nacionalistas que él lidera.

La preocupación de Zapatero
Germán Yanke Libertad Digital  20 Noviembre 2002

El escenario del debate político entre los dos principales partidos españoles tiene un libreto principal. El PP insiste en que su adversario o no tiene o da muestras de incoherencia en el diseño de un proyecto nacional. El PSOE, a su vez, se queja de que, con esas críticas, el PP hace electoralismo con cuestiones con las que, al parecer, no debería. La acusación de electoralismo es un absurdo de los muchos que han tenido éxito en nuestra vida política y, en este caso, debe significar que los socialistas saben que su ascenso en las encuestas, el que les hace sentirse tan ufanos, va en conexión directa con el hecho, circunstancial, de que la cuestión nacional pase a un segundo plano en el debate. En cuanto el nacionalismo –y el terrorismo concomitante– aparecen en escena, los sondeos se inclinan hacia el PP.

Así las cosas, los populares, además de defender sus principios, saben cuál es el punto débil del PSOE. Y nada peor podría ocurrirle a este partido y sus dirigentes que pensar que su vía de agua es la injusta crítica del partido gubernamental y no su propia debilidad doctrinal y práctica en uno de los temas fundamentales del presente político y el futuro inmediato de las libertades.

Zapatero es capaz, sin duda, de tener varias preocupaciones a la vez. Es decir, puede estar preocupado al mismo tiempo por ganar al PP en las próximas elecciones (locales de 2003 y generales de 2004) y por la deriva de la cuestión nacionalista que no es sólo un problema de secesión tácita o expresa, sino de libertades ciudadanas, porque el soberanismo pretende quebrar el concepto de ciudadanía de la Constitución y su significado político. Por eso, en el País Vasco, no le duelen prendas de ir de la mano de los agentes del terror.

El problema de Zapatero, y del PSOE, sería, en todo caso, colocar en primer término la batalla contra el PP y supeditar a ésta el combate contra el totalitarismo nacionalista. Quiero pensar que no desea caer en tal suerte de barbarie moral, pero ya es hora de que lo demuestre con firmeza. Ha elegido estar de acuerdo con todos, si todos manifiestan sus posiciones con obediencia interna y vaguedad oratoria. Si Vázquez o Bono critican con dureza al nacionalismo, Zapatero no tiene nada que oponer. Si Maragall habla de federalismo asimétrico o Elorza de un referéndum a la canadiense, o a lo que sus pocas luces entienden como canadiense, también se suma el secretario general. Se trata de que no pongan en cuestión la estrategia del partido, de que, por el momento, todo valga.

El tiempo que pueda resistir de esa manera no es demasiado y me temo que, día a día, perjudica los intereses del PSOE. Estoy seguro, además, de que perjudica los de los ciudadanos. Zapatero, para ganar al PP, debe tomar como suyo, acentuar y concretar un discurso de defensa de la nación española y los derechos individuales que no es del PP, sino del sentido común y del respeto a las libertades. Si, por diferenciarse de sus adversarios, trata de hacerlo precisamente en esta cuestión, está perdido.

Un etarra, sospechoso de asesinar al juez Lidón, herido en Francia cuando manipulaba un explosivo
Redacción/Ep - Madrid.- La Razón 20 Noviembre 2002

El presunto etarra, Urtzi Murueta Gondra, resultó herido ayer en Francia mientras manipulaba un explosivo. Murueta, que mañana cumple 24 años, es sospechoso del asesinato del juez de la Audiencia Provincial de Vizcaya, José María Lidón.
La Policía considera que Murueta Gondra realizaba un cursillo de adiestramiento en armas y explosivos, cuando resultó herido. Al parecer, en el momento de ser ingresado en un hospital de Limoges, el presunto etarra portaba una pistola de 9 mm y dos documentos de identidad, uno a su nombre y otro de un vecino de Salamanca. Según RNE, Murueta, que llevaba desparecido desde mediados del pasado año, podría estar reaizando prácticas con explosivos cuando resultó herido.

Ahora, la Policía busca a la persona que trasladó al etarra hasta el hospital de la localidad francesa de Sainte Leonard de Noblat. Desde allí fue conducido en ambulancia a un hospital de Limoges donde fue intervenido en una mano y una pierna.
En estos momentos, Murueta Gondra se encuentra hospitalizado en régimen de detención en un centro sanitario de la ciudad francesa de Limoges, donde está siendo atendido de las heridas, informaron en fuentes policiales.
Murueta fue acusado en España por el presunto colaborador de ETA, Orkatz Gallastegi, enviado a prisión el 28 de octubre de 2002, de recibir información sobre el juez José María Lidón, asesiando por ETA el 7 de noviembre de 2001 en Bilbao. Junto a Murueta, también habría sido receptor de la información Ibai Aginaga.

La Ertzaintza ha investigado para determinar si fueron ellos los que dispararon contra el juez o trabajaban para otro liberado. Aginanga y Murueta se encontraban en libertad bajo finaza tras haber sido procesados en sumarios por violencia callejera, en el momento de producirse el crimen. De 24 años de edad, Murueta Gondra fue detenido por agentes del Cuerpo Nacional de Policía el 20 de marzo de 2001, junto a otras cuatro personas acusadas de formar un grupo «Y» de apoyo a ETA.

En Algorta fueron arrestados los hermanos Arkaitz y Zigor Goikoetxea Basabe y Urtzi Paul Larrea, en Lejona fue detenido Urtzi Murueta Gondra, y finalmente en Berango fue arrestado Jorge del Campo García. La operación policial dio comienzo a la una de la madrugada en Guecho, Lejona y Berango, donde los agentes detuvieron a los cinco y registraron seis inmuebles por orden del juez Baltasar Garzón. Murueta fue acusado en aquella por la Policía de un ataque con cócteles molotov contra un policía nacional de Lejona y vigilancias a un concejal del PP en Getxo al que también lanzaron cocteles molotov en su domicilio.

El debate sobre la autodeterminación no interesa ni al uno por ciento de los vascos
Residentes en Cataluña y País Vasco rechazan que su autonomía sea una nación
No les preocupa la falta de autodeterminación y mucho menos la deslegalización de Batasuna. Los ciudadanos vascos pasan olímpicamente de muchos de los asuntos con los que Ibarreche pretende hacer «casus belli». Es más, sendos debates no interesan ni al uno por ciento de la población, tal y como ha puesto de manifiesto el último barómetro del CIS. Les inquieta, como a todo español, el paro, el terrorismo y la vivienda.
E. L. P. - Madrid.- La Razón 20 Noviembre 2002

Es el terrorismo el problema que más inquieta (a un 60 por ciento) a los ciudadanos vascos, seguido a corta distancia por el paro y la vivienda y no, como pretenden los de Arzallus transmitir, la falta de autodeterminación o la deslegalización de Batasuna. Los datos del último sondeo del Centro de Investigaciones Públicas así lo han puesto de manifiesto porque sólo el 0,8 por ciento de los vascos sitúa alguno de estos asuntos entre los tres primeros problemas de su Comunidad.

Pero, hay más. El 30 por ciento de los residentes en la comunidad vasca apuesta por un Estado con Comunidades Autónomas como el actual frente al 22,5 por ciento que prefiere que se reconozca a las Autonomías la posibilidad de convertirse en naciones independientes. De hecho, para tres de cada cuatro entrevistados, la creación y el desarrollo de las Comunidades Autónomas ha sido más bien positivo para España, frente al seis por ciento que opina que ha sido negativo. En este mismo sentido, esgrime la mitad de los ciudadanos vascos que la organización del Estado ha funcionado «muy bien» y sólo el 6,6 por ciento considera que ha ido «mal».

La misma tendencia aplastante se registra cuando se pregunta sobre si considera que su autonomía es una nación. El 75,9 por ciento de los españoles defiende su Comunidad como región frente a sólo un 12,3 por ciento que la considera «nación».

En el caso del País Vasco, el porcentaje de quienes hablan de nación es idéntico a quienes utilizan el término región (36,6), mientras que en Cataluña el 47,4 opta por este segundo término frente al 36,8 que prefiere el primero. Los datos contrastan con las solicitudes de los Gobiernos vasco y catalán para reformar sus respectivos Estatutos con la excusa del concepto «nación» y el objetivo de lograr más autogobierno.

La conclusión para el Gobierno es más que evidente: el 67 por ciento de los ciudadanos cree que la creación y desarrollo de las autonomías «ha sido para España algo positivo» y el 54 por ciento de los ciudadanos comparte el sentimiento de españolidad con el de pertenencia a una Comunidad autónoma específica.

El CISco
Nota del Editor 20 Noviembre 2002

No sé como me las apaño, pero esto del CIS nunca me preguntan, y los resultados de sus sondeos me parecen de lo más ridículo. ¿ A quién han preguntado para que haya salido que el mejor sitio para vivir es Cataluña? : ¿ a catalanes nacionalistas ?, ¿ a ciudadanos despistados que no saben que allí serían ciudadanos de segunda clase, algo menos que turistas alemanes ?, ¿ al montón de profesores e intelectuales que se ha tenido que largar a causa de la imposición de la lengua propia ?, etc.

¿ A qué ciudadanos han preguntado para que digan que el desarrollo de las autonomías ha sido positivo ?: ¿ a los abogados, que ahora tienen más trabajo al haber un montón de compartimentos legales debido a la legislación autonómica ?,  ¿a los distribuidores de máquinas y medicamentos, que ahora tienen más clientes con menos poder de negociar los precios ?,  ¿ a los estudiantes, que ahora pueden ir a cualquier universidad, previa compra de un traductor automático para la lengua propia ?, ¿ a los funcionarios, de los que cada vez hay más y hacen menos ?, ¿ a los políticos, que cada vez hay más y más peligrosos por su incompetencia (y encima se suben el sueldo, dietas, y otros convolutos) ?, etc.

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