AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 21 Noviembre  2002
Jon Juaristi: «El nacionalismo es una vía sin salida que no cree en legalidades»
Juan Carlos Rodríguez - Madrid.- La Razón 21 Noviembre 2002

Francia, la reserva de ETA
Editorial La Razón 21 Noviembre 2002

ETA, un poco más débil
Editorial El Ideal Gallego 21 Noviembre 2002

El avispo Setién
Iñaki EZKERRA La Razón 21 Noviembre 2002

Avisos al PNV
Editorial ABC 21 Noviembre 2002

Garzón imputa a la cúpula de Batasuna por pertenencia a ETA
Ep - Madrid.- La Razón 21 Noviembre 2002

Larrinaga dice que curas vascos ayudaron en los secuestros y la extorsión de ETA
Redacción - Madrid.- La Razón 21 Noviembre 2002

Los profesores de la Universidad vasca denuncian el trato de favor y la falta de control a los presos de ETA
Redacción - Vitoria.- La Razón 21 Noviembre 2002

«La Justicia en el País Vasco se hará tras un burka hasta no romper el discurso de ETA»
A. GONZÁLEZ/SAN SEBASTIÁN El Correo 21 Noviembre 2002

Garzón confirma su intención de probar que ETA-Batasuna promueve una «limpieza étnica»
J. SUÁREZ DE LEZO ABC  21 Noviembre 2002

Algo está pasando
KEPA AULESTIA / El Correo 21 Noviembre 2002

Jon Juaristi: «Los no nacionalistas no estamos en la resistencia, sino en la defensa»
MADRID. TRINIDAD DE LEÓN-SOTELO ABC  21 Noviembre 2002

Herido en Francia un etarra mientras asistía a un cursillo de explosivos
La Voz 21 Noviembre 2002
 

 

Jon Juaristi: «El nacionalismo es una vía sin salida que no cree en legalidades»
El director del Instituto Cervantes publica una crónica sentimental contra el separatismo vasco
Las relaciones que ha mantenido el «excluyente» nacionalismo vasco con el Estado y la Iglesia a lo largo del último medio siglo son el eje central de «La tribu atribulada» (Espasa), el nuevo ensayo del director del Instituto Cervantes, Jon Juaristi. El escritor prosigue la veta abierta en «El bucle melancólico», aunque su reflexión se ha vuelto más de corazón «por los sentimientos que me produce la situación política actual de Euskadi». Mediante el recurso literario de la carta al padre, Juaristi dice que ha querido hacer una reflexión de las consecuencias del «tribalismo empecinado».
Juan Carlos Rodríguez - Madrid.- La Razón 21 Noviembre 2002

Jon Juaristi en su máxima expresión, desde el corazón y contra el nacionalismo funambulista. Es el intelectual que se revuelve contra lo que llama «La tribu atribulada», definición que da título al libro presentado ayer. Es decir, contra todo la escena de manipulación que provoca «el nacionalismo étnico, integral y autorreferencial y, sobre todo, excluyente» que campa por el País Vasco «sintiendo repugnancia por quienes no son nacionalistas». «Incluso para Ibarreche ¬explicó ayer Juaristi¬ no hay nacionalidad vasca al margen del nacionalismo. Nadie tiene para el PNV derecho a ser vasco si no es nacionalista». Escrito más a jirones biográficos que con un denso pelaje intelectual ¬«lo he escrito en una situación de tensión emotiva, sin pretensiones de erudición como en El bucle melancólico »¬, «La tribu atribulada» toma la estructura de una carta a su propio padre, nada kafkiana.

Una experiencia vivida
«Es un precipitado, según la definición de Revel, de ideas, análisis, reflexiones y sobre todo sentimientos ¬declaró Juaristi¬. No es una explicación exacta a mi padre, sino a un interlocutor más amplio, que va desde aquellos que vivieron la Guerra Civil, a mi generación, a nuestros padres y también a los nacionalistas. Sobre todo es una conversación, un artificio literario para explicar algunas cosas. Todo lo contado corresponde a la experiencia vivida por mí, por mi padre y otras gentes de mi generación».

De esa carta ¬subtitulada «El nacionalismo vasco explicado a mi padre»¬ saca Juaristi algunas conclusiones que expuso ayer. Fundamentalmente, «que el nacionalismo es una vía sin salida, que no cree en legalidades, ni siquiera en las suyas, porque, en sí misma, es una contralegalidad». Es decir, «que el ciclo histórico del nacionalismo está terminado». Eso explica, a su juicio, las últimas propuestas del PNV y del Gobierno Vasco: «No son más que salidas desesperadas ante el horizonte histórico cada vez más estrecho».

Juaristi examina en su «ensayo biográfico» los tres «marcos de legalidad» que han condicionado los últimos cincuenta años de Historia del País Vasco: la «tribu», el Estado y la Iglesia. De la tribu ¬la nacionalista que cree en la etnia como valor supremo¬ escribe: «La Tribu está por encima de todas las leyes, aunque pueda utilizarlas todas, incluso las dictadas contra ellas, en su propio provecho. Tarde o temprano tenía que desembocar en terrorismo. porque el terrorismo no es un fenómeno aleatorio, una desviación demencial, una excrecencia perversa de la Tribu, sino la consecuencia práctica del nihilismo que lo funda: su paso a la acción».

De la Iglesia y el Estado ¬que ocupan numerosas páginas del libro¬ habla Juaristi como escenario de lo que denominó el «tribalismo empecinado». Así habló ayer de la «pérdida de crédito de la Iglesia en el País Vasco por la imposición de una moral de la etnia» y repetió su teoría de que usar el término «Iglesia vasca» es «una contradicción en sí misma» porque «la Iglesia por definición es universal». Al Estado se referió como frontón en el que el nacionalismo vasco fundó su «actitud resistencial» ¬su verdadera razón de ser¬ en la dictadura y la ha prolongado en la democracia. Lo demuestra, manifestó, su incapacidad de crear una «legalidad alternativa» porque sólo encuentra sentido en la «contralegalidad».

Pero «La tribu atribulada» es mucho más. Entre las reflexiones con las que Juaristi va sazonando su libro hay algunas que no dejan, por ejemplo, bien parada, por ejemplo, a la propia Prensa. Como, entre otras cosas, el uso del calificativo de «exiliado» a quienes huyeron de la amenaza de Eta ¬«seguimos viviendo en nuestro país, que es España»¬ o por el reiterado uso del gentilicio vasco: «como si llamarnos escritor español fuera un pecado», señala el director del Cervantes.

«Patriota vasco y español»
Con sorpresa para el propio Jon Juaristi, su último ensayo se ha convertido en un libro «prematuramente envejecido por la discreta profusión de banderas nacionales». Y ello porque el escritor acaba reivindicando la presencia de los «símbolos constitucionales», como la enseña nacional, en las manifestaciones convocadas en el País Vasco para defender la constitucionalidad o contra el terrorismo. Y hace dos semanas se vieron por primera vez. «Es un fantasma que se ha superado como debía hacerse, sin dramatismos». Ese recurso a los símbolos nacionales lo justifica Juaristi como parte de su creencia inalterable en la conjución de Nación-Estado ¬«la menos malas de las formas de aunamiento social»¬, con la que define a España. Por todo, Juaristi asume su calificación como «nacionalista español», aunque precisa que, realmente, me siento «un patriota español y vasco, que pueden ser inclusivos y compatibles».

Francia, la reserva de ETA
Editorial La Razón 21 Noviembre 2002

Urtzi Murueta Gondra estaba en Francia sometido a entrenamiento cuando le estalló un detonador que le causó graves lesiones. El presunto etarra, del que se sospecha que está relacionado con el comando que asesinó al juez José María Lidón, no era personaje desconocido por la Justicia española. Estaba en libertad bajo fianza, procesado en sumario de violencia callejera. En marzo del pasado año fue detenido por la Policía española acusado de lanzar cócteles molotov contra un agente nacional en Lejona. Es joven, 24 años, pero ya tiene un historial de detestables actos de servicio. Una persona no identificada lo llevó al hospital de Limoges y se supone que fue un miembro de la organización.

La detención de Murueta prueba, una vez más, que los etarras y sus colaboradores directos siguen hallando refugio en Francia. No tienen en el País Vasco francés la seguridad de antaño y buscan lugares más alejados en los que pasar inadvertidos. La colaboración entre las fuerzas de seguridad españolas y francesas es cada vez mejor, pero su lucha contra el terrorismo es insuficiente. Francia debe poner más énfasis en ella y quizá más medios humanos y técnicos. Los etarras aún encuentran allí el sitio adecuado para la preparación de atentados en España y el lugar idóneo para esconderse tras cometerlos. ETA no ha concedido ningún tipo de tregua como lo demuestra la constante preparación de cuadros. Ayer mismo lo constató el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegui, que llegó a insinuar que el PNV está haciendo creer que existe una «tregua tácita». El País Vasco fue ayer noticia en Francia por las lesiones de un presunto etarra, y también en Londres donde el «lendakari» Juan José Ibarretxe comienza su gira, que continuará por Chile, Uruguay y Argentina, para explicar su imposible pacto de libre asociación, que ya ha sido rechazado por la Unión Europea. Personajes como Murueta indican al mundo que antes de cualquier pacto es exigible acabar con el terrorismo.

ETA, un poco más débil
Editorial El Ideal Gallego 21 Noviembre 2002

Esbozar una sonrisa, sólo una sonrisa ya no una carcajada, al enterarse de que el etarra Urtzi Murueta ha resultado herido al explotarle la bomba que manipulaba no es una reacción elogiable, porque el sentimiento de humanidad es precisamente una de las diferencias fundamentales entre las personas normales y los terroristas. Sin embargo, también hay que comprender que hayan sido muchos los que experimentasen una sensación de alivio al saber que ese joven “gudari” de la muerte está hospitalizado en Francia en régimen de detención, ya que esa situación permite frenar en seco su carrera hacia la depravación moral.

Murueta, de 24 años, es el principal sospechoso de haber asesinado al juez José María Lidón, una “hazaña” que supuso la culminación de su ascenso a la categoría de pistolero, meta que perseguía con ahínco desde su adolescencia, durante la que se significó como uno de los cabecillas de la violencia callejera. Gracias al azar, tardará bastante tiempo en poder hacer una nueva muesca en la culata de su revolver y al mismo tiempo ETA pierde a uno de los locos de los que dispone para seguir sembrando el mal. Esta vez no ha sido la Policía la que ha golpeado a la banda terrorista, pero el resultado es el mismo y por ello hay que felicitarse, porque todas las circunstancias que supongan el debilitamiento de los nacionalistas vascos asesinos deben ser bienvenidas.

El avispo Setién
Iñaki EZKERRA La Razón 21 Noviembre 2002

Los periodistas le pillaron llegando al final de esa reunión en la que los obispos habían discutido su costoso, dificultoso, doloroso, penoso documento sobre ETA y él rompió su habitual estilo agrio pero contenido, su mansedumbre seca de bicarbonato. No pudo evitar que le saliera lo que ha llevado siempre dentro: esa soberbia biliar de curilla integrista con mala salud, esa mala hostia sin consagrar, ese berrido de piedra en la vesícula del alma. No sé si él se dio cuenta pero le salió una frase de Arzallus con el tono de Arzallus: «¿Yo qué sé qué es lo que traman!». Le salió el Arzallus que llevaba parapetado tras el clergyman. Porque en realidad Setién es Arzallus.

Son y han sido siempre el mismo, como sucedía en aquellas viejas películas de Fantomas de mi niñez en las que un mayordomo o un policía se quitaba de pronto la máscara y afloraba la malvada y sonriente cara verde. La transformación repentina, vertiginosa y milagrosa de Setién en Arzallus, captada de una forma inédita en la historia humana por las cámaras de televisión, ha sido una cosa como de El exorcista, un fenómeno paranormal que no sabe explicar la ciencia.

Luego han venido las bravuconadas y las amenazas con montar un cristo poco cristiano y con coger «la setién» por el mango como si un tema pastoral fuera un debate electoral. Luego han venido las malas formas y los chuleos macarrillas a la Conferencia, el arrogante y evidente desdén hacia sus compañeros. Setién es una especie clerical extraña. No es un obispo sino un avispo dispuesto a picar. Setién es un cura anticlerical que ha prometido meter mano en ese documento para limar en él piedad hacia las víctimas y generosidad con los amenazados, para verter unas gotitas de la vinajera nacionalista, para hacer el hostia o ¬peor aún¬ para hacer de ese texto un pan como unas hostias y que no diga nada contra el etnicismo y el sectarismo que hace ciudadanos de primera y segunda en Euskadi; contra el uso propagandístico de las iglesias, de los locales parroquiales y del concepto cristiano del perdón, que es una opción privada del individuo; contra ese nacionalismo que suplanta a Dios y agrede a la intimidad de las víctimas convirtiendo esa cuestión en pública y a esas víctimas en culpables; contra ese clero cómplice del terror.

Nada de eso va a decir el texto y no sólo gracias a Setién. Gracias también a las teologías del párroco de Oyarzun y las «valientes» cataplasmas con el nacionalismo que sabe hacer como Dios el obispo Sebastián. Gracias a Rouco, que ha dicho que «en una sociedad sin Dios crece el terrorismo». Rouco lo ha entendido todo: la culpa de que exista ETA la tiene Savater.

Avisos al PNV
Editorial ABC 21 Noviembre 2002

LAS declaraciones de Arnaldo Otegi a Radio Euskadi reflejan una vez más las tensiones internas entre las familias nacionalistas. Sería un error considerarlas como un preámbulo de ruptura con el PNV en la coincidencia de fondo que mantienen sobre el proyecto soberanista. Otegi ha procurado introducir un mensaje subliminal en el PNV al recordar que ETA no está en tregua -significativa función de portavoz la que asume Otegi- y que el partido de Arzalluz no sufre las consecuencias del «conflicto». Con ambas ideas, Otegi está recordando que los activos de la izquierda abertzale no sólo son sus votos en el Parlamento de Vitoria, imprescindibles para la mayoría absoluta que requiere la aprobación de los presupuestos, a corto plazo, y la propuesta de reforma del Estatuto, más adelante, sino también la amenaza constante de ETA. La banda terrorista no ha puesto en marcha una «tregua tácita», dice Otegi agitando así el fantasma de la violencia. La precisión de que el PNV parece no querer la paz porque no tiene muertos es toda una invitación intimidatoria para no perder de vista los intereses comunes de los nacionalistas.

El propósito del portavoz de la suspendida Batasuna es que el PNV asuma que la izquierda abertzale sigue siendo necesaria en cualquier proyecto que se plantee como objetivo la soberanía -asociada o no- del País Vasco. Sin embargo, la proximidad de las elecciones está aumentando la ansiedad del entramado batasuno. La presión judicial se deja sentir. Por eso, las palabras de Otegi buscan comprometer al PNV en la situación de precariedad de la izquierda abertzale, que está acusando recibo de la suspensión cautelar de Batasuna decretada por el juez Garzón y del posible desenlace de las demandas de disolución admitidas por la Sala Especial del Tribunal Supremo.

No obstante, las apariencias de discordia entre los nacionalistas vascos representan ante todo movimientos tácticos de consumo interno. El pasado año, la abstención de Batasuna impidió la aprobación total de los presupuestos presentados por Ibarretxe y este desplante no ha impedido mantener un entendimiento sustancial en el plan soberanista que presentó el lendakari en el Parlamento. Los auxilios judiciales del Gobierno vasco a Batasuna con su oposición a la ley de Partidos -recurso de inconstitucionalidad y recusación de Jiménez de Parga, rechazada precisamente ayer por el TC-, junto a la negativa a ejecutar el auto de Garzón en el Parlamento Vasco, miden más fielmente la verdadera relación de solidaridad entre PNV y Batasuna que cualquier escena de controversia.

Garzón imputa a la cúpula de Batasuna por pertenencia a ETA
Ep - Madrid.- La Razón 21 Noviembre 2002

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, dictó hoy un auto en el que imputa por un «delito de integración en organización terrorista» a 22 responsables de Batasuna, entre ellos al histórico dirigente de esa organización Jon Idigoras y los jefes etarras Mikel Albisu Iriarte, alias «Mikel Antza», considerado jefe político de ETA y el histórico Eloy Uriarte Diaz de Guereño, alias «señor Robles».

Además, el juez ha acordado pedir un informe al fiscal antes de decidir si eleva una exposición razonada al Tribunal Supremo para proceder contra los parlamentarios de Batasuna en las Cámaras de Vitoria y Pamplona, José Antonio Urriticoetxea Bengoetxea «Josu Ternera», Antton Morcillo Torres, Arnaldo Otegi Mondragón, Jon Salaberría Sansinenea, José Federico Alvarez Forcada y Santiago Pio Quiroga Astiz.

El auto conocido hoy afirma que «al menos indiciaramente que existen una serie de responsables de la dirección de ETA, así como de HASI, KAS, Ekin, Jarrai, Saki y Herri Batasuna-EH-Batasuna que han formado o forman parte del entramado directivo de la organización terrorista en varios de sus frentes, y en particular en HB-EH-Batasuna, con perfecto conocimiento y alcance de la integración de ésta en el marco del complejo terrorista liderado por ETA, y por tanto se hayan integrados en la organización terrorista».

Además de los citados, el juez imputa a Josu Iraeta, Adolfo Araiz, José Antonio Egido, Joseba Urquijo, Juan Carlos Rodríguez González, Mikel Arregui, Esther Aguirre, Carmelo Landa, Sabino del Bado, Miren Jasone Manterola, José Luis Elkoro, Joseba Permach, Florencio Aoiz, Juan Pedro Plaza Lujambio, Santiago Hernando Saez, Juan Cruz Aldasoro, Kepa Gordejuela, Maria Isabel Mandiola y Segundo López de Aberasturi. Todos ellos, menos los miembros de ETA que se encuentran huidos, están citados para declarar el próximo 13 de diciembre.

Larrinaga dice que curas vascos ayudaron en los secuestros y la extorsión de ETA
El párroco de Maruri identifica a Arzallus e Ibarreche con la cúpula de la banda
Jaime Larrínaga, párroco de la localidad vizcaína de Maruri, señaló ayer que «ha habido sacerdotes vascos que se metieron en ETA, cobraban impuesto revolucionario y participaban en los secuestros». Según él, hay «una cúpula ahí arriba, que puede ser Ibarreche o Arzallus que domina a todos». Tras expresar su extrañeza porque no haya atentados de ETA, especificó que cree que es porque al «lendakari» «no le interesa».
Redacción - Madrid.- La Razón 21 Noviembre 2002

Jaime Larrínaga, presidente del Foro El Salvador, afirmó ayer en el programa de Isabel San Sebastián, «El primer café» de Antena 3, que «ha habido sacerdotes vascos que se metieron en ETA, cobraban impuesto revolucionario y participaban en los secuestros». El sacerdote confirmó posteriormente a LA RAZÓN que «empresarios me han dicho que les había ido un cura a cobrar el impuesto», aunque especificó que de esto «hace ya unos años». En este sentido, el religioso, que lleva escolta desde el verano pasado, añadió que «hombres importantes de la Iglesia vasca» tienen una responsabilidad en el nacimiento y supervivencia de ETA.

Por otro lado, el párroco de Maruri señaló que si ETA cometiese «una barbaridad» ahora, «toda esta política de propaganda de su proyecto caería bajo tierra», en referencia al proyecto soberanista del «lendakari» Ibarreche, proyecto que calificó como «una barbaridad inviable». En esta línea, y tras mostrar su extrañeza porque ETA no haya cometido ningún atentado, Larrínaga sugirió que «debe haber una cúpula ahí arriba, que puede ser Ibarreche o Arzallus, que domina a todos». En declaraciones a este diario, el sacerdote puntualizó estas declaraciones afirmando que «al Gobierno de Ibarreche no le interesa» que ETA mate, y apuntó la posibilidad de un pacto tácito entre el Ejecutivo de Vitoria y la banda terrorista.

Respecto al debate que la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal mantiene desde el martes con el fin de hacer público un documento sobre terrorismo y nacionalismo, Larrínaga señaló que no confía en que los obispos publiquen estos días el documento, «porque dentro de la Conferencia Episcopal hay obispos que son nacionalistas».

Siguiendo con los prelados, el párroco de Maruri señaló que tras el relevo de Setién por Uriarte en el Obispado de San Sebastián, «no ha habido ningún cambio respecto al nacionalismo y el terrorismo».

Respecto al documento de la Conferencia Episcopal, Larrínaga señaló que «quisiera esperar una cosa, por lo menos clara, porque hasta nuestros día, la doctrina de la Iglesia acerca del terrorismo y el nacionalismo, sobre todo en el País Vasco, ha sido un poco confusa. Como sacerdote y miembro de la Iglesia, pediría a la Conferencia Episcopal que fuese un documento claro».

Los profesores de la Universidad vasca denuncian el trato de favor y la falta de control a los presos de ETA
Redacción - Vitoria.- La Razón 21 Noviembre 2002

Distintos profesores de la Universidad del País Vasco denunciaron la falta de controles y los privilegios de los presos de la banda terrorista ETA a la hora de hacer los exámenes de las carreras universitarias que estudian. Según aseguran, no pueden controlar las pruebas que realizan, por lo que ni tan siquiera saben si los hacen los presos matriculados u otras personas.

La profesora Goztone Mora, de la UPV, explicó que los presos que dependen de la Universidad de Educación a Distancia (UNED) están sometidos a un riguroso control en los exámenes que realizan. Los exámenes de los presos se deciden en la sede central de la Universidad y un grupo de profesores se desplazan a las prisiones para controlar y vigilar «in situ» cómo los presos contestan a las pruebas. Una vez acabados, los exámenes vuelven a la sede central donde son corregidos. En cambio, en el caso de los que dependen de la Universidad vasca, los profesores no pueden controlar el proceso. El docente del que depende el recluso deja el examen en un sobre en la secretaría de la facultad correspondiente.

Desde allí es trasladado al centro asociado de la UNED en la localidad guipuzcoana de Bergara, que los reparte por las prisiones, después los recoge y los acaba entregando al profesor.

«Paripé»
«No controlamos nada, hacemos el paripé, porque no sabemos ni quién ni cómo se ha hecho el examen», dijo Mora, que mostró su disconformidad con un modelo en el que los profesores no tienen criterios objetivos para decidir si un examen está aprobado o suspenso. La profesora se mostró como una defensora del derecho de los presos a estudiar desde la prisión y a reinsertarse en la sociedad, pero criticó que los reclusos de ETA tengan unos privilegios que no tienen otros internos.

Por su parte, el coordinador de Comunicación del PP, Rafael Hernando, pidió una explicación a la Consejería de Educación del Gobierno vasco, tras la denuncia realizada por profesores de la UPV. El dirigente popular exigió al Ejecutivo del País Vasco que establezca los controles necesarios para que esto no ocurra. Hernando aseguró que la denuncia es «muy grave» porque, según dijo, cuestiona el sistema de mérito y capacidad que es «esencial para determinar la obtención de un título y una cualificación». Por ello, considera que la Consejería vasca de Educación tiene que dar una explicación. En opinión de Hernando «se tienen que adoptar medidas para garantizar que las oportunidades sean iguales para todos».

«La Justicia en el País Vasco se hará tras un burka hasta no romper el discurso de ETA»
El magistrado Juan Luis Ibarra dice que los jueces ejercen con imparcialidad pese a la amenaza terrorista
A. GONZÁLEZ/SAN SEBASTIÁN El Correo 21 Noviembre 2002

El magistrado del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) Juan Luis Ibarra afirmó ayer en San Sebastián que mientras los responsables institucionales no consigan «quebrar el discurso terrorista de deslegitimación de la Justicia, en el País Vasco se va a ejercer una Justicia desde detrás del burka».

Ibarra participó en las segundas jornadas sobre Víctimas del Terrorismo y Violencia Terrorista organizadas por el colectivo de víctimas Covite, en presencia de los consejeros de Interior y Justicia. El magistrado expuso que 240 jueces y fiscales «tienen que ejercer la judicatura protegidos por un servicio de escolta», afirmó que sería negar la evidencia «decir que esto no tiene trascendencia» y añadió que después de más de un año ejerciendo su profesión «detrás de una rejilla» se produce una situación de «cansancio psicológico». Sin embargo, mantuvo que no conoce «de manera comprobada» que el «amedrentamiento» de los jueces sea un problema real para el ejercicio de su profesión: «El miedo es distinto que el amendrantamiento, estamos controlando el miedo y estamos ejerciendo la profesión en términos generales con imparcialidad».

Contra el terrorismo
Manuel María Zorrilla fue el ponente de la conferencia 'El poder judicial frente al terror. Luces y sombras'. El presidente del TSJPV se centró en «los compromisos y la actitud del Poder Judicial en su inequívoca disposición a la eliminación del terrorismo». También instó a la responsabilidad de «devolver a las víctimas del terrorismo toda la dosis de paz y de consuelo a que les hace acreedores lo injusto y lo inmenso del dolor que sobrellevan».

El presidente del tribunal vasco reclamó a los poderes públicos que se abstengan de hacer «juicios prematuros» respecto a las actuaciones judiciales, que puedan «erosionar» la independencia de los jueces.

Garzón confirma su intención de probar que ETA-Batasuna promueve una «limpieza étnica»
J. SUÁREZ DE LEZO ABC  21 Noviembre 2002

MADRID. El titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, rechazó ayer el recurso de reforma interpuesto por Batasuna contra la resolución en la que el juez acusa al entramado de ETA de promover «una auténtica limpieza étnica de baja intensidad» en el País Vasco.

El juez confirma ahora la necesidad de practicar las diligencias acordadas para «demostrar un plus en la actuación delictiva de la organización terrorista radicado en la sistematicidad de sus acciones y en los sectores concretos a los que ha atacado» para «comprobar» si la actuación de ETA-Batasuna «constituye un delito de lesa humanidad».

«En el estado actual de la investigación -señala el juez- puede decirse que el grado o intensidad de los ataques contra la población civil y el Estado ha pasado ampliamente el grado de intensidad necesario para convertirlos, de actos individuales, en actividad o conducta».

Garzón afirmaba en el auto de 16 de octubre que las actuaciones del «complejo ETA» están encaminadas a «predeterminar con una determinada tendencia ideológica la composición del cuerpo electoral» del País Vasco y asegurarse así una «eventual» consulta de «autodeterminación», y acusaba a Batasuna de utilizar métodos similares a los de la mafia siciliana o la Alemania nazi para alcanzar tal fin.

Algo está pasando
KEPA AULESTIA / El Correo 21 Noviembre 2002

Hace ya dos meses que ETA cometió su último atentado mortal. Fue, probablemente, el asesinato cuyo reflejo se ha mantenido por menos tiempo en nuestras retinas. Como si la interminable lista de las víctimas del terror volviera, como antaño, a sumir en el anonimato a los objetivos de ETA. El propio eco mediático de tan cruel suceso se disipó en unas cuantas horas. Desde entonces, ocho semanas de ausencia del terror físico han sido suficientes para hacer reverdecer esa periódica sensación de alivio que los lapsos de tiempo entre atentado y atentado suscitan entre nosotros, mientras la sociedad en general espera a que todo eso termine, y surgen los consabidos rumores sobre la existencia de una tregua no declarada. Sin embargo, a diferencia de anteriores ocasiones, algo más está pasando en el país. Y ese algo más tiene que ver con el insólito retraimiento que ha experimentado la izquierda abertzale.

La novedad más palpable de cuantas ha ofrecido la política vasca en los últimos años parece pasar desapercibida, como si el supuesto de la debacle radical hubiese sido previsto con anterioridad o nadie se atreviera a extraer conclusiones definitivas de cuanto está sucediendo. Conviene recordar que en vísperas de la promulgación de la nueva Ley de Partidos e incluso hasta hace bien poco tiempo eran muchas las voces -y no todas ellas interesadas- que vaticinaban una escalada de la tensión protagonizada por el nacionalismo violento que hacía desaconsejable la ilegalización de Batasuna. Este argumento de conveniencia ha pesado más que cualquier consideración de principios en la discusión sobre la actitud que debía mantener el Estado de Derecho ante la parte legal de la izquierda abertzale. Incluso los más firmes defensores de la actuación judicial contra Batasuna no se han atrevido hasta el final a contradecir esos augurios con certezas más que en el terreno de los principios éticos.

Sería excesivo imputar la inactividad de la izquierda abertzale a los efectos que sobre la misma haya podido tener la suspensión judicial de su intervención pública o el inicio del procedimiento de ilegalización de Batasuna ante el Tribunal Supremo. La izquierda abertzale llegó hasta el mes de junio pasado -momento de la aprobación de la Ley de Partidos- suficientemente desfondada por los efectos que sobre ella tuvo la ruptura de la tregua por parte de ETA y el revés electoral sufrido en mayo de 2001 en beneficio de Ibarretxe. Si ello no hubiese sido así, la izquierda abertzale habría sido capaz de convertir la 'agresión exterior' en factor de cohesión interna. Pero la soledad y la perplejidad en Batasuna eran ya extremas cuando Garzón dictó sus sucesivas resoluciones. El cierre de las sedes y la inhabilitación de los órganos de la formación radical terminó de desbaratar su capacidad de reacción ante una ofensiva que ellos mismos venían anunciando desde tiempo atrás. Incluso las críticas del nacionalismo gobernante aduciendo que a Batasuna había que derrotarla en las urnas o advirtiendo de que las medidas judiciales perturbaban el curso natural de los acontecimientos han ido acallándose poco a poco, ante la evidente debilidad de la izquierda abertzale.

Era previsible que la amenaza de ilegalización que se cierne sobre Batasuna y, en especial, la suspensión cautelar de actividades surtiera un efecto ambivalente entre sus bases: la radicalización de los más radicales y la moderación de los más posibilistas. Sin embargo, el resultado final permite aventurar la hipótesis de que tan tajantes medidas han sido interiorizadas por los más radicales para justificar su impotencia y por los más moderados para aprovechar la ocasión y desentenderse del éxodo interior que preconizan los primeros. Basta fijarse en los signos externos de la actividad radical para percatarse de que el número de convocatorias y la afluencia de sus bases a las mismas ha descendido en parecida proporción. De igual modo, la iniciativa política o mediática de sus dirigentes ha quedado anulada. El hecho de que la izquierda abertzale organizada no haya establecido aún una estrategia ante los próximos comicios locales y forales da cuenta del 'impasse' sin precedentes en que se encuentra. Al final se demuestra que hasta el grupo más sectarizado requiere alguna perspectiva de futuro para subsistir sin necesidad de cambio.

Concluir que lo ocurrido es debido a las medidas cautelares de Garzón no sería más que una muestra de desconocimiento del mundo radical. Si esta vez no han reaccionado no es por la prohibición que pende sobre sus manifestaciones públicas. Es porque han visto que su horizonte político se ha reducido a la nada y su capacidad de coacción no condiciona ya -como lo hacía hasta hace bien poco- la política vasca. Pero, sobre todo, resulta paradójico comprobar cómo en relación a la izquierda abertzale las estrategias del constitucionalismo y del nacionalismo gobernante no han resultado antitéticas, sino que han terminado confluyendo en la generación de un mismo efecto: el agotamiento de la izquierda abertzale.

Probablemente los efectos de la Ley de Partidos o de los autos de Garzón habrían sido otros si Batasuna no hubiera experimentado un retroceso electoral el 13 de mayo de 2001. Probablemente dicho retroceso no habría sido tan inapelable si las formaciones no nacionalistas no hubiesen logrado presentar sus aspiraciones a la alternancia como un objetivo factible. Probablemente el Plan Ibarretxe no habría desconcertado al nacionalismo radical si éste no estuviese soportando la presión del Estado de Derecho. Probablemente las perspectivas electorales del nacionalismo democrático serían hoy menos optimistas si las formaciones no nacionalistas cejaran en su empeño de acabar con Batasuna como formación legal. Esta paradójica complementariedad hace que PP y PNV constituyan, de hecho, una involuntaria tenaza que aprisiona a la izquierda abertzale. Al margen de la abierta confrontación de proyectos entre nacionalistas y no nacionalistas, sería conveniente que ambas corrientes reconocieran el efecto real que la concurrencia de estrategias tan enfrentadas está causando respecto al futuro de la izquierda abertzale.

Jon Juaristi: «Los no nacionalistas no estamos en la resistencia, sino en la defensa»
MADRID. TRINIDAD DE LEÓN-SOTELO ABC  21 Noviembre 2002

En su nuevo libro, escrito desde la reflexión, pero en el que la avalancha de las emociones es patente, Juaristi plantea que los no nacionalistas no resisten, defienden

En «La tribu atribulada» (Espasa), un juego de palabras en el que su autor hace referencia a lo que juzga una tribulación impostada, sus reflexiones mezcladas con las ya imprescindibles dosis de emoción que el asunto requiere y más aún en un vasco, Juaristi regresa al análisis del problema vasco. El subtítulo del libro, «El nacionalismo vasco explicado a mi padre», no debe interpretarse, según el escritor, en el sentido kafkiano de la carta al progenitor. No quiere decir eso que su padre, de arraigadas ideas nacionalistas, no esté presente en la obra, pero no es menos cierto que el concepto se amplifica hasta querer ser una explicación de lo sucedido entre una generación y la que le siguió ya con convicciones diferentes, hasta plantear, desde la disidencia radical, «las causas del alejamiento de los supuestos nacionalistas de la generación que me precedió».

«¡No me lo matéis!»

Dice Juaristi que lo que denomina «esta monserga impúdica» puede molestar al padre o hacer que se sienta incómodo, pero que ni él mismo sabe «cómo se ha metido en este jardín». Hay palabras que al lector lo sumen en la desolación: «Si intentara decírtelo de viva voz, en una conversación, entre tú y yo, a solas, no me escucharías. No me escucharía nadie». Pero Juaristi, poeta al fin, recurre a un poema que escribió como epitafio para una generación que considera infortunada, la suya: «Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes/ y por qué hemos matado estúpidamente./ Nuestros padres mintieron: eso es todo».

Las discrepancias son graves, tanto que Juaristi puede decir refiriéndose a su padre: «Tú y yo hemos hablado poco entre nosotros. Ya ni siquiera hablamos». Por eso confiesa que escribe y seguirá haciéndolo y, en este caso, ha elegido para sus palabras un libro memorialístico, aunque «más que de mí hablo de otros». Mantiene nombres o los cambia, aunque quienes conocen, sabrán. Con todos los datos, Teodoro Zuazúa, anciano párroco de Ermua fallecido cuando el libro estaba ya impreso y a quien siente no habérselo dedicado, de quien nunca olvidará su gesto puños en alto cuando el caso de Miguel Ángel Blanco era todavía sólo un secuestro, y desde la puerta de la iglesia gritó desgarrado: «¡A este que yo he bautizado no me lo matéis!».

Jon Juaristi (Bilbao, 1951) se plantea las relaciones del nacionalismo vasco con la Iglesia y con el Estado, bajo la imposición moral de la tribu y de la etnia.

-¿Setién como asesor de Ibarretxe?
-Ha encontrado su destino.

-El lendakari parece cada vez más crispado en la mirada, en la voz...
-Es un nacionalista auténtico, es decir, un autista. Sólo ha trabajado dentro del nacionalismo, en eso Ardanza era diferente, y en cuanto a su agitación se debe a una huida hacia adelante, a la necesidad de ganar tiempo y de diferir el enfrentamiento con HB.

El nihilismo contemporáneo
Piensa el ensayista que Elkarri puede ser el núcleo de una nueva izquierda abertzale «ad hoc», una creación propia de democracias totalitarias, como sucedía en México cuando el PRI se inventaba siglas. Cree Juaristi que «el nacionalismo es la forma contemporánea del nihilismo» o que es «necesaria la fundación democrática de una identidad vasca moderna». Afirma que se siente patriota español y vasco, «puesto que los patriotismos, a diferencia de los nacionalismos, pueden ser inclusivos y compatibles» y sitúa en la frivolidad a Odón Elorza y Patxi López.

-¿Se le hicieron concesiones a los nacionalistas por miedo o esperando mejorar las cosas?
-El nacionalismo es insaciable. Nunca se conformará con las concesiones.

-¿Puede cambiar el PNV?
-Para reorientarse necesita estar en la oposición.

-La situación parece empeorar, ya hay españoles que dicen querer la independencia del País Vasco para librarse de una pesadilla.
-Soy optimista y creo que el ciclo del nacionalismo está terminando. Veo gran solidaridad con respecto al País Vasco, pero es explicable que en algunos surja el cansancio del que habla.

-Si el diálogo entre padre e hijo es imposible, ¿qué se puede esperar?
-Por nosotros que no quede.

Herido en Francia un etarra mientras asistía a un cursillo de explosivos
La Voz 21 Noviembre 2002

-La Ertzaintza sospecha que Urtzi Murueta está implicado en el asesinato del juez Lidón
-La policía gala busca a una persona que huyó tras dejar al joven en un hospital de Limoges.

Un presunto etarra, sospechoso de estar implicado en el asesinato del juez Lidón, se encuentra ingresado en un hospital de Limoges (en el centro de Francia) fuera de peligro y con lesiones de pronóstico reservado. Urtzi Murueta Gondra, que ayer cumplió 24 años, resultó herido el pasado martes en una mano y un muslo a causa de una explosión accidental producida cuando, al parecer, asistía a un cursillo de entrenamiento en el manejo de explosivos.

Urtzi Murueta, con antecedentes por violencia callejera, acudió hacia las 19 horas al hospital comarcal de Saint Leonard de Noblat, localidad de 4.800 habitantes de la provincia de Haute Vienne. Presentaba incrustaciones de metal en una mano y heridas abiertas en una pierna. Tras las curas, los facultativos decidieron que las lesiones requerían una intervención para extirpar las esquirlas. Al joven lo trasladaron a Limoges, a 22 kilómetros, donde fue operado e ingresado en régimen de detención, a la espera de que la policía pueda interrogarlo.

El paciente, que no habla francés, explicó en castellano al personal sanitario que es militante de ETA y se había herido cuando manipulaba un detonador. Iba armado con una pistola del calibre 7,65 milímetros y portaba doble identificación española, una auténtica y otra falsa.

La policía cree que realizaba un cursillo de adiestramiento en el manejo de armas y explosivos impartido por un instructor en algún lugar cerca de Limoges, que trata de localizar. El servicio regional de la Policía Judicial se encarga del caso.

El titular de Interior, Ángel Acebes, declaró que «están buscando a un segundo etarra» que condujo al herido en un vehículo hasta el hospital. «Lo encontramos en el vestíbulo», precisaron en la dirección del centro sin dar más detalles.

La Ertzaintza considera que Murueta está implicado en el asesinato del juez de la Audiencia de Vizcaya José María Lidón, perpetrado por el comando Vizcaya el 7 de noviembre de 2001 en Guecho. El presunto colaborador Orkatz Gallastegi, encarcelado el pasado 28 de octubre, declaró a la policía vasca que entregó información sobre el magistrado a Murueta y a Ibai Aginaga, también huido.

Comando Barcelona
Los miembros del comando Barcelona de ETA José Ignacio Krutxaga, Fernando García Jodrá y Lierni Armendáriz optaron ayer por guardar silencio ante el tribunal de la Audiencia Nacional que les juzga por el asesinato, en diciembre de 2000, del guardia urbano barcelonés Juan Miguel Gervilla. Los acusados manifestaron, poco después de sentarse en el banquillo, su intención de no contestar a las preguntas. Krutxaga fue más allá y pidió a su abogada que no participase en el proceso, que calificó de «farsa».

Prestaron declaración varios agentes que acudieron tras el asesinato y que instruyeron las declaraciones realizadas por los miembros del comando después de su desarticulación. Hubo coincidencia en que en la mañana del 20 de diciembre de 2000 pretendían asesinar al periodista Luis del Olmo. Para ello, llevaron hasta la Diagonal de Barcelona un vehículo con explosivos, que harían estallar al paso del coche del locutor.

Pero el coche bomba sufrió una avería y causó un atasco. El guardia asesinado, que pasaba por el lugar, se acercó al turismo para ayudar. Sus verdugos respondieron a tan buena intención con dos disparos que pusieron fin a su vida. El fiscal solicita para Krutxaga y Jodrá 50 años de cárcel por delitos de asesinato terrorista, uno consumado y otro en tentativa. Para Lierni, que esperaba en otro coche para la huida, pide 23.

Fernando Iturribarría (parís)

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