AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 30 Noviembre  2002
La selección española, en Bilbao
Enrique de Diego Libertad Digital  30 Noviembre 2002

Y, ahora, un poco de carnaval...
Germán Yanke Libertad Digital  30 Noviembre 2002

Ibarreche hace el indio con los mapuches
Julián LAGO La Razón 30 Noviembre 2002

La indiferencia
TONIA ETXARRI/ El Correo 30 Noviembre 2002

El TSJV avala a Iturgaiz, que dijo que «Ternera» era un «asesino de niños»
Redacción - Madrid.- La Razón 30 Noviembre 2002

La pastoral de los obispos
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 30 Noviembre 2002

La postura de los obispos catalanes
M. MARTÍN FERRAND ABC 30 Noviembre 2002

Aznar se opone a «hacer experimentos» con la Constitución y el Estatuto
ESTHER ARMORA ABC 30 Noviembre 2002

Detenido un etarra en Francia tras resultar herido en un accidente de tráfico
VP, B. L. ABC  30 Noviembre 2002

Ibarretxe sólo logra reunir a un centenar de vascos en Uruguay
CARMEN DE CARLOS. CORRESPONSAL ABC 30 Noviembre 2002

La selección española, en Bilbao
Enrique de Diego Libertad Digital  30 Noviembre 2002

Mientras las directivas de los equipos vascos mantienen su silenciosa protesta contra el plan secesionista de Ibarretxe -ninguno ha pedido el abandono de la Liga española, ni tampoco de la Copa del Rey, de España, por supuesto-, el seleccionador nacional, Iñaki Sáez, en un coloquio en la española ciudad de Alcobendas -tan española como Lequeitio- ha dicho que estaría encantado de que la selección jugara en Bilbao, porque "ello representaría que se habrían solucionado muchas cosas".

Cambio fundamental, por cierto, con la etapa de Javier Clemente, ese curioso personaje, que en línea con las habituales incoherencias de los nacionalistas (quieren las ventajas -si es que las hay- pero no los inconvenientes -que son muchos-), se quejaba a toda hora de que los clubes estuvieran por encima de la selección de España, pero no hacía ascos a ser el seleccionador, cuando, como destacadillo militante del PNV, aspiraba a que una parte del territorio nacional, y sus clubes, se separaran. Criterio compartido con buena parte -o toda- la familia Urdangarín. El amor, ya se sabe, es ciego, y más en cuestiones ideológicas. Entrañable que el consuegro del rey le quiera dejar sin oficio ni beneficio, ni patria.

La postura de Sáez está llena de buen sentido. En efecto, si sucediera algo tan inocente como que la selección española -donde han brillado tantos vascos, incluso alguno tan independentista como Iríbar, que no por ello "dimitió" como portero- jugara en Bilbao es que muchos problemas habrían dejado de existir. Lo que muestra bien a las claras que el problema en sí, es inventado. Los nacionalistas básicamente se dedican, desde que se levantan hasta que se acuestan, a armar conflictos para poder confirmar el dogma previo de la existencia de un conflicto. La seña de identidad independentista es el conflicto, porque no hay lesión alguna a los derechos personales, salvo las que perpetran los nacionalistas; con asesina violencia, en muchos casos.

Es momento, recogiendo la sensata declaración de nuestro gran seleccionador, de que la selección española juegue en el País Vasco. Podría empezar por Mendizorroza. Ahora que hasta Aznar se avergüenza de los homenajes a la bandera nacional -dijo que eran acomplejados los que criticaban tales actos, ahora suprimidos de hecho-, nos queda la selección. A jugar... en Bilbao.

Y, ahora, un poco de carnaval...
Germán Yanke Libertad Digital  30 Noviembre 2002

Tienen ustedes en Libertad Digital un relato pormenorizado de un episodio carnavalesco que, si resulta inaceptable en todo asunto relacionado con la Administración de Justicia, en el de Batasuna y la oposición del Parlamento Vasco a cumplir los autos del juez Garzón termina siendo vergonzoso.

Garzón comunica a la Fiscalía General las resoluciones del parlamento autonómico y de las Juntas Generales de Vizcaya a instancias del fiscal adscrito a su juzgado, que debía haber sido el remitente de las mismas. Cardenal remite el escrito al fiscal Molina y éste elabora un informe considerando procedente que la fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco estudie si en la negativa a cumplir los autos hay o no indicios de delito ya que, al ser aforados los implicados, no es competencia de la Audiencia Nacional. Como parece que al Fiscal General no le gustó, remite el suyo propio no a Molina ni a la fiscalía del TSJPV, sino a Garzón, que se lo devuelve con indisimulada ironía señalando que “adjunto le devuelvo el escrito para quien lo haya solicitado...”

Pero me deja aún más estupefacto que este desgraciado trasiego de papeles, el fondo del informe de Cardenal. Que la suspensión de los grupos parlamentarios de Batasuna no es un hecho jurídico automático tras los autos de suspensión de HB-EH-Batasuna es una evidencia y el propio Cardenal señala que está indicado en aquellos que hace falta una decisión de la Cámara, que es precisamente lo que se insta. Pero señalar, como hace el Fiscal General, que, como lo que aquellas instituciones alegan es la “imposibilidad de ejecutar” el auto, no se pueden iniciar acciones legales porque no adoptaron la decisión de “no querer cumplirlos”. Cuando la jerga leguleya es tan contraria al sentido común, hay que sospechar.

¿Qué han hecho las Juntas Generales de Álava, que sí dieron cumplimiento al auto de Garzón? ¿Hacer posible lo imposible? ¿Saltarse la legalidad? ¿En qué demonios estaban pensando los servicios jurídicos de la Cámara vasca cuando indicaron que, al margen de valoraciones políticas, el auto debía cumplirse? ¿Podemos todos alegar, sin más, que nos resulta imposible cumplir las resoluciones judiciales y quedarnos tan tranquilos, seguros de tener el amparo del Fiscal General? ¿En qué lugar queda el Gobierno, del que depende Cardenal, después de insistir en que “hay que cumplir las resoluciones judiciales”?

Cardenal, en todo caso, podía haberse callado y atender otros asuntos urgentes que sin duda tiene sobre la mesa: su informe es innecesario si el asunto correspondía a la fiscalía del TSJPV y este aún no ha dicho nada. Y, además, debería explicarnos el fondo del asunto: ¿por qué es imposible ejecutar el auto? ¿Sólo porque los implicados lo afirman? ¿Ocurrirá lo mismo si Batasuna, además de suspendida, termina siendo, como es de esperar, ilegalizada? ¿Tiene algún sentido que sigan existiendo esos grupos parlamentarios dependientes de una organización terrorista? Demasiadas preguntas para un Cardenal tan carnavalesco.

Ibarreche hace el indio con los mapuches
Julián LAGO La Razón 30 Noviembre 2002

El gran jefe Ibarreche ha visitado en Chile a los mapuches para contar a los indios su plan soberanista, ya que en Europa no ha encontrado indios ma- puches a los que pueda contar su plan. Como todo el mundo sabe, los paralelismos históricos entre mapuches y vascos vienen de antiguo, dado que unos y otros secularmente han reivindicado su sentido identitario frente a la Corona, que había enviado allende los mares a misioneros, conquistadores y colonizadores, los cuales mayormente resultaron ser vascos, y no por casualidad.

Lo cierto es que, al final, la Corona acabó por permitir a las tribus mapuches el establecimiento de fortificaciones a lo largo de su territorio, mantener un ejército indígena propio. Es decir, para el nacionalismo vasco el modelo mapuche constituye un referente soberanista, por lo que, a la vuelta de este viaje a la nación mapuche, Ibarreche iniciará un plan de construcciones de almenas, torreones y fortines en las fronteras con España y Francia, así como la creación de un ejército indígena propio a partir de los gudaris, pero siempre desde la experiencia organizativa mapuche, que está consolidada: los mapuches conservan el «toqui», que es el jefe militar indiscutible, mientras que aquí no sabemos todavía si realmente el jefe militar es Mikel Albizu o el prófugo Josu Ternera, o acaso los dos al mismo tiempo, lo cual realmente supone una desventaja funcional.

Lo que no ofrece duda para nosotros es la similitud cultural entre la nación mapuche y la nación vasca que, bien miradas, son como dos gotas de agua en orden a lo lingüístico. Los machupes hablan el mapudungum y los vascos-vascos hablan el euskera, lenguas ambas cuyas parecidas estructuras gramaticales, similares sintaxis primarias y limitados vocabularios en ambos casos les hace muy onomatopéyicas. La diferencia al respecto reside en que el mapudungum no cuenta con ikastolas, por lo que pronto la nación mapuche establecerá ikastolas de mapudungum para que los indios aprendan también a odiar a la Corona.

Mención aparte merece el papel que la religión ocupa en ambos pueblos, constituidos en torno a un Dios animista: el hombre mapuche rinde culto al Cosmos que converge en «la tierra de las cuatro esquinas», o meli witran mapu, de la misma forma que el hombre euskaldun idolatra a un Cosmos que converge en Euskal Herría, llamada también «la patria de los vascos», que no deja de ser una ficción teocrática, ahistórica y mitológica.

A resultas de la guerra de Arauco, cuyo proceso de pacificación concluyó en 1891, sabemos que los mapuches incorporaron el caballo como elemento de modernización. El soberanismo vasco lo que ahora necesita son caballos, muchos caballos.

Así que ya saben a qué ha ido Ibarreche a la nación mapuche, o sea, a hacer el indio.

La indiferencia
TONIA ETXARRI/ El Correo 30 Noviembre 2002

Cuando cambian las tornas, y se pasa de haber sido el centro de atención (cuando Otegi intentaba emular al irlandés Gerry Adams en tiempos de tregua vigilada) o de haber ejercido de 'llave' del Parlamento (en tantas votaciones) a comprobar que ya no puede decir lo que quiere, cuando y donde le da la gana, debe resultar duro. Eso le está ocurre a Batasuna, a la que Atutxa negó el uso de la palabra y terminó expulsando a uno de sus parlamentarios mientras los demás seguían con el debate «como si no pasara nada». A eso se le llama indiferencia. Que es lo que han sufrido durante años las víctimas de ETA ante circunstancias muho más graves, como la violación del derecho a la vida.

Es normal que Atutxa, pendiente del pulso entre Cardenal y Garzón, no se dejara colar los 'goles' que pretendía Batasuna: utilizar el debate sobre el papel de las mujeres en el desarrollo sostenible, la situación de las ONG o las ayudas para comprar viviendas, para denunciar el «fascismo» que sufren quienes colaboran con el terrorismo. Pero hacía tanto tiempo que el lehendakari del Parlamento no estiraba el brazo para señalar la puerta (desde que expulsó al socialista Eguiguren en la pasada legislatura) que la escena cobró una importancia desmesurada.

Seguro que Rubalkaba, tan sutil como siempre, no hubiera sido tan duro. No sólo porque no soportaría que le compararan con Garzón ¡un juez prevaricador! Sobre todo, porque para este nacionalista que quisiera tener una televisión, una, grande y libre, el peligro está en la oposición democrática. A los del PP les ve con camisa azul. Pero como en los bancos del PNV puede aparecer el polvo de alguna boina requeté, será mejor dejar la historia y centrarnos en el presente.

Aznar no estuvo a la altura al no reconocer los errores cometidos para hacer frente a la catástrofe provocada por el 'Prestige'. Lo más curioso en la sesión de control al Gobierno (un lujo del Congreso que no tiene el Parlamento vasco porque Ibarretxe no pasa por 'taquilla' todas las semanas como hace Aznar) fue la queja del PNV. Tiene razón Anasagasti al protestar, si el presidente nunca contesta a sus preguntas. Pero ¿por qué no se aplica el cuento en el Parlamento vasco, en donde la oposición es mucho más mayoritaria?

El PSE prepara su acto de Vitoria, cocinado con esmero por Rojo. Las intervenciones de Onaindia y la del 'fichado' Guevara han creado expectación. Mientras crece la indiferencia hacia la travesía del desierto de Batasuna, que hoy querrá contrarrestar en su manifestación, Iturgaiz recuerda que su compañero Pedrosa, asesinado por ETA en Durango, no tiene una calle porque los nacionalistas se negaron. Miserias humanas de los políticos que no tienen ni un destello de generosidad con las víctimas.

El TSJV avala a Iturgaiz, que dijo que «Ternera» era un «asesino de niños»
El Tribunal dice que las palabras del diputado popular no fueron injustas
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha rechazado una querella presentada por José Antonio Urruticoechea, «Josu Ternera», contra el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, después de que el parlamentario popular declarase públicamente que era una «buena noticia» que la Fiscalía solicitase al Tribunal Supremo la imputación de «Ternera», ex jefe de ETA, por el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza.
Redacción - Madrid.- La Razón 30 Noviembre 2002

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha rechazado una querella que presentó José Antonio Urruticoechea, «Josu Ternera», el pasado mes de septiembre contra el presidente del Partido Popular del País Vasco, Carlos Iturgaiz, después de que el parlamentario popular declarase públicamente que era una «buena noticia» que la Fiscalía solicitase al Tribunal Supremo la imputación de Urruticoechea, ex jefe de la banda terrorista ETA, por el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, perpetrado en 1987.

Carlos Iturgaiz dijo también en aquella ocasión sobre «Josu Ternera» que «su sitio es estar detrás de unos barrotes en la cárcel, pagando las salvajadas y atrocidades que ha hecho». El presidente del PP vasco añadió que la Democracia española no debe permitir ni tolerar que «el asesino de niños y de tantas víctimas inocentes es este país esté sentado en un escaño de una institución democrática como es el Parlamento vasco».

Por estas declaraciones, la abogada y diputada de la coalición de la izquierda abertzale Batasuna Jone Goiricelaya se querelló en nombre de «Josu Ternera» contra Carlos Iturgaiz por un delito de calumnias. La abogada batasuna entendía que el diputado del Partido Popular, con las manifestaciones que realizó, «faltó de forma temeraria a la verdad» y que sus declaraciones respondieron a «la mera reproducción de consignas propagandísticas para tratar de descalificar a determinadas personas».

El Tribunal Superior de Justicia vasco no sólo rechaza la querella presentada por Jone Goiricelaya, sino que advierte que las declaraciones del parlamentario popular no fueron injustas «desde el momento en que las declaraciones responden a una convicción que se asienta sobre indicios de culpabilidad apreciados por el magistrado del Tribunal Supremo instructor de la causa penal abierta contra el querellante», José Antonio Urruticoechea. Además, los magistrados del TSJV ponen de manifiesto que las palabras pronunciadas entonces por Carlos Iturgaiz y las informaciones sobre «Josu Ternera» «no han sido desmentidas y, por tanto, cabe inicialmente aceptarlas como presumiblemente veraces».

La pastoral de los obispos
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 30 Noviembre 2002

CORRÍAN los últimos días de mayo, o los primerísimos de junio, cuando los obispos vascos sacaron a la luz un documento que consternó a muchos católicos, y levantó comentarios violentos, y hasta groseros, entre los no católicos. El documento, escrito con el propósito evidente de frenar la ilegalización de HB, cometía la torpeza de comparar, y hasta cierto punto equiparar, la aplicación inflexible de la ley con la «fuerza ciega» del terrorismo. Algunas declaraciones a Hacienda, o tal vez muchas, se desviaron de su curso natural. Varios católicos prefirieron no contribuir a la financiación de una Iglesia remisa a expresarse con claridad sobre un asunto emocionalmente explosivo. Es obvio que la carta publicada el 23 de noviembre por la Conferencia Episcopal anhela remediar el desaguisado. Que el nuevo documento impugna, en espíritu al menos, al antiguo, queda manifiesto en párrafos del tenor del siguiente: «Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin ignorar las graves consecuencias que esta afirmación podría acarrear, no sería prudente ni moralmente aceptable».

Hasta aquí, el análisis de trazo grueso. El texto de los obispos, sin embargo, aloja otras dimensiones, más sutiles e intelectualmente más estimulantes. Me centraré en el concepto más delicado de todos: el de nación. En los textos de antropología y politología suele distinguirse entre nación cultural, que agrupa a los afines por el idioma o las costumbres, y nación política, que comprende a los que se hallan sujetos a un mismo poder organizado. Partiendo de esta distinción, se califica como nacionalistas a quienes aspiran a que se confundan la nación cultural y la política. Según la doctrina nacionalista clásica, en efecto, toda nación cultural exige, para fructificar o llegar a colmo, un Estado que se adapte a ella como el guante a la mano. Tal es la posición actual del PNV; la de los radicales catalanes, y la de la propia Convergencia en sus momentos más sentimentales y efusivos. ¿De qué modo abordan los obispos esta cuestión candente?

Esencialmente, identificando la nación con la nación cultural, y delegando los aspectos políticos en el Estado. La maniobra es inteligente, y permite matar tres pájaros de un tiro. Primero, se da satisfacción a los nacionalistas de frecuencia baja. Será licito, por ejemplo, hablar de un Estado plurinacional español, puesto que es posible que varias naciones, o culturas, coexistan bajo el amparo de una misma autoridad política. En segundo lugar, se desautoriza a los llamados «nacionalistas españoles». Los últimos coinciden con los periféricos radicales en la doctrina de que nación y Estado han de ser corradiales. Pero avanzando en dirección contraria a la de sus rivales, extraen, de la existencia efectiva de un Estado único, la consecuencia de que sólo existe una nación. A saber, la española. Por último, el documento episcopal moja la pólvora con que disparan los separatistas. Dado que no es forzoso que cada nación remate en un Estado, no hay necesidad de que las naciones españolas -en plural- cristalicen en otras tantas organizaciones estatales.

La propuesta es inteligente, como he dicho, y compatible con mucho de lo que se lee en la prensa o aseveran los partidos políticos. Aunque es también más contenciosa de lo que parece, como no he dicho aún pero explicaré dentro de un rato. No quisiera sin embargo pasar adelante, sin recordar que hubo concesiones de última hora a los afectos a las ideas de monseñor Setién. Las concesiones no alcanzaron a asegurar la unanimidad, pero introducen en el documento tensiones dialécticas e incongruencias terminológicas bastante elocuentes. Por ejemplo, leemos en el punto 28: «Las naciones, en cuanto ámbitos culturales del desarrollo de las personas, están dotadas de una «soberanía» cultural propia...». ¿Por qué se ha entrecomillado la voz soberanía? Para atenuar... una contradicción. El de soberanía, en rigor, es un concepto jurídi-co/político: decidir en quién reside la soberanía, implica determinar a quién se le atribuye, o reconoce, el poder legítimo. Los obispos, en línea con el contraste por ellos reconocido entre Estado y nación, un contraste simétrico del que establecen entre poder y cultura, suelen reservar, en su documento, el atributo de soberanía al Estado. Pero aquí lo aplican a la nación, incurriendo en una incongruencia manifiesta. Son conscientes de ello, y por eso apelan a la cautela de las comillas. Hemos dicho «hombre», y se nos atraviesa un caballo, y entonces pronunciamos «centauro». En ese hibridismo intuyo un reflejo de los tejemanejes a que se vio sometida la pastoral en su tramo postrero.

¿Por qué el documento, detalles a un lado, exhibe más puntas y filos de lo que algunos pudieran pensar? Una de las dificultades, deriva de la identificación de España con un Estado. Si España es Estado, España, en principio, no es nación, o no tiene por qué serlo. Pero España, evidentemente, es una nación. Discutirle la condición de tal, sólo tiene sentido desde una perspectiva interesadamente nacionalista. ¿Entonces? Pues no hay mucho que decir. Los obispos han tenido que templar gaitas, aceptando ideas que disgustarán, no sólo a los españolistas duros, sino a muchos españoles templados y por entero conformes con la pervivencia y buena salud de las culturas cuyo vehículo de expresión no es el castellano.

Lo normal, con todo, es que el documento provoque más enfado aún en la orilla nacionalista, la moderada incluida. Pongamos los ojos en la recomendación expresada por los obispos en el punto número 31 de la pastoral: «Por nacionalismo se entiende una determinada opción política que hace de la defensa y del desarrollo de la identidad de una nación el eje de sus actividades... Para ser legítima, (la opción nacionalista) debe evitar un doble peligro: el primero, considerarse a sí misma como la única forma coherente de proponer el amor a la nación; el segundo, defender los propios valores nacionales excluyendo y menospreciando los de otras realidades nacionales o estatales». Tomemos, a continuación, el caso del País Vasco. El 50 por ciento de los vascos, no son nacionalistas. Sin embargo, son tan dignos de respeto como los nacionalistas. El nacionalismo legítimo, en consecuencia, debería abstenerse de imponerles formas de ser o de pensar que sean ajenas a las que espontáneamente les distinguen. En la práctica, esto significa que un gobierno vasco dominado por los nacionalistas no tendría derecho a usar el poder coactivo de las instituciones para extender su visión de las cosas más allá de lo quieran los ciudadanos radicados en la región. Lo que anhelan los peneuvistas, sin embargo, es «ser para decidir». O dicho a la pata la llana, imponer una hegemonía a la que se creen autorizados por razones que la mitad de la población no comparte. La relación de los nacionalistas con la cultura reviste, de hecho, un carácter agónico. Aunque estiman que el factor cultural es el realmente determinante -en caso contrario, no sería concebible que existiera una esencia vasca, a pesar de que no haya existido jamás un Estado vasco-, exigen para la cultura garantías políticas plenas. En último extremo, rayanas con la independencia. Si los nacionalistas se dejaran impresionar por lo que han predicado los obispos, dejarían de ser la clase de nacionalistas que preocupa en Madrid. Con harto fundamento, por cierto.

No es misión de los obispos resolver los problemas de España. Si los obispos vascos no hubieran mostrado una locuacidad innecesaria, la Conferencia Episcopal no habría tenido que meterse en estos berenjenales. Dadas las circunstancias, su documento es claro, comprometido, y valiente.

La postura de los obispos catalanes
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 30 Noviembre 2002

ANTONIO Montero Moreno es, además de arzobispo de Mérida-Badajoz, un magnífico periodista. Fue profesor en la vieja Escuela Oficial y quienes tuvimos la suerte de ser alumnos suyos le debemos, por encima de inteligentes lecciones sobre la deontología del oficio, claras orientaciones sobres sus miserias y grandezas. Ayer, en la Tercera de ABC, nos reprendía paternalmente a quienes hemos valorado como más noticioso el hecho de que trece obispos -ocho en contra y cinco abstenciones- no hayan asumido el último documento de la Conferencia Episcopal sobre nacionalismo y terrorismo que la aceptación mayoritaria y rotunda de otros sesenta y tres monseñores.

Aparte de que lo cuantitativo no es nunca un valor moral -¿o sí lo es?-, lo noticioso reside en lo anormal e infrecuente. No es noticia que los ríos pasen por debajo de los puentes. Hay, sólo en España, miles de puentes y cientos de ríos que, de natural, se comportan de esa manera. Es sorprendente, por el contrario, que los ríos discurran por encima de los puentes, una catástrofe, y de ahí, según sean el río y el puente, la noticia será de primera página o de rinconcito de sucesos. Trece obispos, en un total de setenta y seis, son muchos obispos -un 15 por ciento-, especialmente si hablamos de la Iglesia de Roma que, además de santa, católica y apostólica, tiene por nota la obligación de ser una.

Si aplicamos la lupa a un escenario concreto y nos fijamos en Cataluña vemos que allí, de un total de doce obispos, según informaba ayer aquí Jesús Bastante, sólo uno -el cardenal Carles- votó a favor del documento de la Conferencia. Ahí sí que, siguiendo la conseja de Montero, nos fijamos primero en la mayoría que en la excepción. Esos prelados «disidentes» han negado la elaboración de un texto alternativo al del episcopado español, pero reafirman la validez de los derechos de Cataluña como nación. La Conferencia Episcopal Tarraconense, que es una realidad, discrepa sobre el punto quinto del documento en cuestión -el que se refiere al nacionalismo- y da fe de «la realidad nacional de Cataluña», algo que, por otra parte, nadie discute.

Entiendo que, en contra de la prédica de Montero, un pecador arrepentido es más «noticia» en el cielo que cien justos perseverantes y que, además, según San Lucas, «ningún criado puede servir a dos amos, pues odiará a uno y amará a otro, o será fiel a uno y despreciará al otro». ¿Estarán en esa difícil y perturbadora disyuntiva los bisbes catalanes que no pueden suscribir lo que aceptan sesenta y tres de sus colegas españoles? Los tres que se abstuvieron, supongo, tendrán una duda razonable sobre el asunto, pero los que votaron en contra andarán en la plenitud de la certeza. ¿Una certeza tan honda como la de los sesenta y tres obispos que, vascos aparte, votaron a favor del documento?

Aznar se opone a «hacer experimentos» con la Constitución y el Estatuto
ESTHER ARMORA ABC 30 Noviembre 2002

BARCELONA. El presidente del Gobierno, José Maria Aznar, descartó ayer ante los empresarios catalanes la posibilidad de dotar a Cataluña de un nuevo Estatuto de Autonomía, petición que horas antes y en el marco de las mismas jornadas había realizado el jefe del gobierno catalán Artur Mas. Aznar y Mas coincidieron en la vigésima reunión del Círculo de Economía. encuentro en el que también participó el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y el presidente de los socialistas catalanes, Pasqual Maragall.

Mas aseguró que Cataluña no podrá asumir los nuevos retos del siglo XXI, entre ellos la inmigración, sin un nuevo Estatut de Autonomía y reclamó la implicación de la sociedad catalana para poder llevar a cabo el proyecto catalán de futuro. «El gobierno catalán ha hecho mucho, pero no va a poder seguir haciendo lo mismo sino se dota de una nueva caja de herramientas», indicó el dirigente nacionalista, en alusión a un nuevo marco estatutario. Añadió que «no debe ser interpretado como un instrumento de queja, sino como una apuesta clara de cara al futuro».

Una Constitución plural
La propuesta del dirigente nacionalista fue replicada horas más tarde por el presidente del Gobierno quien recordó que «la Constitución reconoce ya cabalmente la pluralidad del país», y se mostró contrario a embarcarse en «experimentos» o «aventuras» como la redacción de un nuevo Estatuto. Dirigiéndose a las primeras filas del público, en las que se encontraba el consejero de Economía catalán, Francesc Homs, Aznar indicó que «la Generalitat nunca ha tenido tantos recursos y corresponsabilidad como tiene ahora».

La afirmación provocó algunos susurros en la sala a los que el jefe del Ejecutivo respondió con una risa contenida. Aznar recordó a los empresarios que las Autonomías gestionan actualmente la mayor parte de los presupuestos del Estado y añadió que «no conozco ningún otro sistema que funcione mejor que el actual». Aznar se reafirmó en su postura y dijo que la realidad política de Cataluña es bastante sólida. Por ese motivo, según declaró, «lo mejor es que no se abra ningún proceso de reforma institucional». «Mi recomendación vehemente es que no se haga porque si abrimos la caja de esta reforma no sabremos cómo vamos a cerrarla». Durante su intervención, José María Aznar defendió la centralidad de España a la vez que recordó a las Comunidades Autónomas y corporaciones locales su grado de corresponsabilidad a la hora de afrontar los nuevos retos del futuro. Tras destacar la importancia de Cataluña como «parte fundamental de España, no parte periférica», explicó que «dentro de esta centralidad, el empresariado catalán todavía es más central. De su dinero y de su capacidad de dinamismo dependemos. Nos jugamos mucho», indicó.

Contra el inmovilismo
Aznar hizo hincapié en la necesidad de avanzar por la vía de la competitividad y auguró un fracaso estrepitoso para los países que ven en la competencia un peligro. «Tenemos el reto de conquistar un mercado global, que castiga el inmovilismo y los planteamientos de defensa cerrada del «status quo»», dijo. Y subrayó que «sólo pueden triunfar en el futuro las sociedades que incentiven para competir».

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, también se refirió al proceso autonómico durante la inauguración de las jornadad. Según dijo, pese a que los nacionalistas catalanes han mostrado un apoyo explícito a la política económica del PP, están en profundo desacuerdo con la política autonómica desarrollada por el equipo de Aznar. El líder de CiU elogió la actitud más reinvidicativa que en otros tiempos de algunas entidades económicas, que «protestan mucho más contra el concepto radial de España». Y recordó que a estas críticas se han sumado recientemente los obispos catalanes. El dirigente nacionalista redundó en este asunto en declaraciones a los periodistas y explicó que la «regresión autonómica» del PP impidieron que CiU aceptara la oferta de entrar en el Ejecutivo pues, según admitió, la colaboración con este partido en Cataluña «tiene difícil presentación». «¿Cómo vamos a entrar en el Gobierno si cada dos por tres estaríamos presentando recursos de inconstitucionalidad contra ese mismo Gobierno», se preguntó.

Por su parte, el secretario general de CiU, Josep Duran, coincidió con José María Aznar en el riesgo que supone abrir la vía de la reforma constitucional, pero aseguró que un nuevo Estatuto «sería bueno para Cataluña y, por tanto, también lo sería para España». El líder democristiano apeló al diálogo que, hasta ahora, «Aznar ha rechazado».

Detenido un etarra en Francia tras resultar herido en un accidente de tráfico
VP, B. L. ABC  30 Noviembre 2002

BAYONA / PAMPLONA. Un miembro de ETA se encuentra detenido en un hospital de Francia tras resultar herido en la tarde de ayer al volcar el coche en el que viajaba a unos cincuenta kilómetros de Burdeos. El etarra, que iba armado, se identificó como miembro de la banda ante los gendarmes que acudieron a socorrerle. Por el momento, se desconoce su identidad, ya que llevaba documentos falsos.

El accidente se produjo sobre las seis de la tarde cuando el vehículo conducido por el miembro de ETA por una carretera local se salió de la calzada y volcó dentro del municipio de Sauveterre de Guyenne. Una patrulla de la Gendarmería se acercó al lugar del accidente para atender al herido, que se identificó rápidamente como miembro de ETA. Los agentes le intervinieron una pistola del calibre 7,65.

El etarra, que según los primeros datos sufría heridas de consideración, fue trasladado a un centro hospitalario, donde se encuentra detenido. Agentes de la División Nacional Antiterrorista (DNAT) se han hecho cargo de la investigación y tratan de identificar al presunto etarra. No se descarta que sus huellas tengan que ser enviadas a España para conocer su nombre El terrorista viajaba solo en el momento del accidente. En las últimas semanas otro etarra tuvo que ser ingresado en un centro hospitalario de Francia al sufrir heridas en sus manos al estallar el explosivo que estaba manipulando.

La localidad donde se produjo el siniestro está situada a unos cincuenta kilómetros de Burdeos y a una distancia similar de Bergerac, la ciudad en la que el pasado lunes se encontró un piso utilizado por los jefes de ETA José Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Múgica con diversa documentación.

Mientras, en la localidad navarra de Azagra se registró sobre las tres de la tarde de ayer la explosión de una bomba que causó daños materiales en la empresa Ultracongelados Virto S.A., ubicada en el polígono industrial del municipio que está situado en el límite con la localidad riojana de Calahorra.

La bomba, de pequeña potencia según fuentes policiales, estaba colocada junto a una de las paredes de la planta industrial dedicada al congelado de productos vegetales. La empresa tiene una plantilla de alrededor de doscientos empleados que dejaron de trabajar después del atentado.

El estallido ocasionó daños en la pared, pero no hubo daños personales. Se da la circunstancia de que la empresa se encuentra situada a unos doscientos metros del cuartel de la Guardia Civil de la localidad.

Listado de empresas
Fuentes policiales indicaron que por el momento no se conoce la composición del artefacto ni la cantidad de explosivo que contenía. Respecto a la autoría del atentado, las sospechas recaen sobre ETA. En un boletín interno de la banda difundido en febrero de 2001 se contenía un llamamiento al boicot de una serie de empresas entre las que figuraba una identificada por los etarras «hortalizas congeladas JV» y otra como «JV conservas». Las iniciales JV corresponden con el nombre del propietario de la empresa, Javier Virto, lo que hace sospechar que el atentado esté relacionado con ese listado de empresas.

Ibarretxe sólo logra reunir a un centenar de vascos en Uruguay
CARMEN DE CARLOS. CORRESPONSAL ABC 30 Noviembre 2002

BUENOS AIRES/ MONTEVIDEO. El lendakari Juan José Ibarretxe apenas logró reunir a un centenar de vascos y descendientes de éstos en el centro vasco de Montevideo, donde ayer pronunció un discurso. Y ello a pesar de que Uruguay es el país del mundo con mayor proporción de población de origen vasco, ya que casi medio millón de sus tres millones de habitantes descienden de inmigrantes oriundos de esta Comunidad española. Ibarretxe, que realiza una gira de diez días por Gran Bretaña, Chile, Uruguay y Argentina, tampoco consiguió que le recibiera el presidente de Uruguay, Jorge Batlle.

El discurso de Ibarretxe, con el que pretendía transmitir un mensaje de «esperanza e ilusión» a la comunidad vasca de Uruguay ante la profunda crisis económica que sufre este país suramericano, fue calificado de «crónica de la mentira» por el ex ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja, que se encuentra en Argentina. «Decir a muchos kilómetros de distancia que la Unión Europea está estudiando la doble nacionalidad para los vascos es una falsedad, una mentira», afirmó Mayor Oreja.

El vicesecretario general del PP, de paso en Buenos Aires para clausurar hoy el congreso de renovación de autoridades del partido, criticó las declaraciones de Ibarretxe y advirtió: «Eso no se atreve a decirlo en el País Vasco. Las mentiras, a miles de kilómetros, parece que cuelan mejor». Mayor Oreja acusó al lendakari de aprovechar sus viajes al exterior para «deformar la realidad. Nuestra obligación es hacer frente a una mentira histórica» y él «hace de la mentira su razón de ser».

En su primer día de visita en Argentina, tras entrevistarse con el presidente Eduardo Duhalde, Mayor Oreja se mostró muy satisfecho por la predisposición del Gobierno argentino a colaborar en la lucha contra ETA y a la futura extradición de Lariz Iriondo, arrestado la semana pasada tras su expulsión de Uruguay: «Es la primera vez que se detiene a un etarra en Argentina. Hay que dar a las autoridades la importancia y el agradecimiento que merece un hecho como éste y agradecerles su comportamiento». Sobre la posibilidad de que hubiera otros terroristas en Argentina, Mayor Oreja la descartó de plano. «No tengo ninguna noticia ni la tuve cuando era ministro de Interior. Creo que no hay ninguno y estoy seguro de que Argentina no va a ser santuario de terroristas».

Mayor Oreja consideró un error dar excesiva publicidad a «Josu Ternera», del que dijo no tener información. «Hará lo que más daño haga a la democracia. Eligirá el escenario de la burla o su presencia activa en la organización... Se moverá en un terreno o en otro, pero nos equivocamos, hacemos flaco favor» en darle notoriedad.

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