AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 11  Diciembre  2002
Las cartas sobre la mesa
Germán Yanke Libertad Digital 11 Diciembre 2002

Medir las palabras
Editorial El Ideal Gallego 11 Diciembre 2002

Los nacionalistas, Zapatero y el «Prestige»
Editorial ABC 11 Diciembre 2002

El «Prestige» del Gobierno
CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN. ABC 11 Diciembre 2002

París, mon amour
TONIA ETXARRI/ El Correo 11 Diciembre 2002

Jugar con ventaja
Editorial La Razón 11 Diciembre 2002

La penúltima marrullería
Pío Moa Libertad Digital  11 Diciembre 2002

Batasunización del BNG
Román CENDOYA La Razón 11 Diciembre 2002

El PNV en Álava
Cartas al Director El Correo 11 Diciembre 2002

Ibarreche no quiere al Ejército en las playas vascas
Enrique Montánchez - Madrid.- La Razón 11 Diciembre 2002

Ibarretxe se incrementa las partidas presupuestarias para su plan soberanista
M. ALONSO / J. J. SALDAÑA ABC 11 Diciembre 2002

Basta Ya acudirá a la manifestación contra ETA convocada por Ibarretxe
BILBAO EL CORREO 11 Diciembre 2002

Habla siempre andaluz
Antonio PRIETO La Razón 11 Diciembre 2002

Las cartas sobre la mesa
Germán Yanke Libertad Digital 11 Diciembre 2002

La manifestación de Ibarretxe, con la que parece querer encarar con tranquilidad afectada unas Navidades en familia (nacionalista) sigue acumulando indignidades. La tragedia ecológica del “Prestige” ha dejado en segundo plano esta convocatoria y sus efectos colaterales, pero no creo que sea la primera causa de las tragaderas con las que aceptamos cuanto nos llega del nacionalismo. Al parecer, resulta más cansado oponerse una y otra vez a esta marea totalitaria revestida de “soberanismo” o no se considera mayor tragedia a pesar de los estragos que ya ha hecho. Los opositores incansables se convierten en radicales intransigentes, incapaces de ver en el adversario, el nacionalismo, aspectos positivos o gestos esperanzadores.

Uno de estos es la manifestación de marras. Pero las cartas, una tras otra, se van poniendo sobre la mesa con un descaro que no puede menos que indignarme. Para muestra, tres botones, aunque podía reseñar aquí una colección completa. En primer lugar, hasta el momento no se ha tratado de pactar con los partidos constitucionales el modo en que la marcha se llevará a cabo y eliminar así sus recelos de que sea una convocatoria en apoyo de Ibarretxe y de su plan secesionista. La evidencia es clara: es precisamente eso y no un cambio de actitud del PNV ante lo que ETA es realmente y significa. En segundo término, el portavoz parlamentario Anasagasti pretende estigmatizar a quienes no ha convencido Ibarretxe diciendo que los que no acudan demostrarán que no están contra ETA sino contra el nacionalismo. Se puede estar contra ambos, y por motivos muy serios, pero la añagaza revela el carácter siempre dogmático y tramposo del nacionalismo vasco.

Y, por último, la desvergüenza del otro nacionalismo (el “bueno” para algunos dirigentes del PP). CiU, representada por sus máximos dirigentes, estará en esta ocasión en el País Vasco después de haber rechazado acompañar a los no nacionalistas y a las víctimas en cuantas manifestaciones públicas han llevado a cabo hasta ahora. Estarán con Ibarretxe porque siempre han dicho, con lamentable imbecilidad, que, para resolver los problemas del País Vasco lo único que había que hacer es oír, seguir y obedecer al PNV. Y eso, sólo eso, es la manifestación de Ibarretxe.

Medir las palabras
Editorial El Ideal Gallego 11 Diciembre 2002

La inmensa tragedia provocada por el hundimiento del “Prestige” no puede nublar el ánimo de los políticos. Ni el ánimo ni sus declaraciones. Es evidente que el ambiente está crispado y que la proximidad de las elecciones locales, unido al hecho de que el PP -tanto a nivel nacional como a nivel gallego- tiene pendiente el “asunto sucesorio”, no ayuda a que impere el sosiego.

Sin embargo, afirmaciones como las efectuadas por Xosé Manuel Beiras, en las que recomendaba a José María Aznar que no visitara ahora Galicia porque “puede haber muertos”, están totalmente fuera de lugar. Al presidente del Gobierno se le podrá reprochar o agradecer su comportamiento y actuación ante la catástrofe ecológica que nos asola, incluso se puede expresar públicamente el rechazo a su política, pero nunca, jamás, hablar de muertos. Porque, a lo peor, Beiras considera que los afectados son una especie de terroristas capaces de asesinar. O incluso es posible que estime que las mismas personas que se juegan la vida limpiando el fuel con sus propias manos sean una suerte de primitivos trogloditas que sólo saben dirimir sus conflictos con violencia. Los hechos demuestran que, por muy crispados que estén los ánimos, al menos hasta el momento, no se han producido situaciones de violencia.

El único incidente, el que padeció el presidente de la Diputación y alcalde de Ribeira, José Luis Torres Colomer, no fue más allá de unos cuantos empujones y unos insultos. Si de algo ha dado muestras el pueblo gallego es de su paciencia y de su capacidad para erradicar a todos aquellos que enarbolan la violencia. Hasta el propio Beiras, que en una ocasión tuvo que abandonar un ayuntamiento protegido por la Guardia Civil y que sabe lo que es sufrir en sus propias carnes el ataque de una masa enfervorecida debía saber que no es bueno alentar comportamientos antidemocráticos y, mucho menos, hablar de muertes.

Los nacionalistas, Zapatero y el «Prestige»
Editorial ABC 11 Diciembre 2002

EL nacionalismo gallego parece haber decidido sumarse con empuje a la enciclopedia del disparate que la clase política está redactando en torno a la crisis del «Prestige». El líder del Bloque Nacionalista Galego, Xosé Manuel Beiras, ha afirmado que si José María Aznar visita en estos momentos las tierras gallegas heridas por la tragedia ecológica, «puede haber hasta muertos», aludiendo a la crispación de los pescadores gallegos. El vaticinio de Beiras es un aviso inaceptable al máximo representante del Gobierno de España, que, no obstante, encaja en la brecha institucional que, doctrinalmente, persigue su formación política. No hay que olvidar que el ideario del BNG recoge como «objetivo la liberación nacional del pueblo gallego» y que ante la «agresión imperialista» (debe ser de España, aunque no lo especifica en su web oficial) Galicia «precisa un Estado propio». La intransigencia en este asunto, la ensoñación independentista, es una referencia ineludible para esta formación política. Las referencias a la supuesta bienvenida violenta son algo más que inconvenientes y, sobre todo, no ayudan a sosegar los ánimos de quienes ya tienen bastante con entablar una batalla cuerpo a cuerpo con la marea negra.

Las situaciones de crisis suelen ser aprovechadas (con medios y referencias propias) por los partidos antisistema. En este caso, el Bloque parece que trata de ahondar en el desprecio a España y a quien tiene encomendada la tarea de gobernarla. Nada les parece conveniente. Hace unos días, un alto dirigente del partido, Anxo Quintana, consideraba «un insulto que Álvarez-Cascos, ausente de Galicia, visite Asturias». ¿En qué quedamos, debe o no debe visitar la zona el Gobierno? Las contradicciones terminan por desenmascarar el fin último de quien diciendo una cosa (que no venga Aznar, porque iremos de entierro) pretende otra (la liberación nacional del imperialismo, antes aludida).

Así las cosas, en este drama ecológico que conmueve a todo el país, los políticos parecen estar abonados a equivocarse para luego, afortunadamente, rectificar. Ayer mismo, en el Foro de ABC, el secretario general del PSOE reconoció que en la gran manifestación que recorrió las calles de Santiago tras el lema «Nunca Máis» fue abucheado y que algunos independentistas le lanzaron huevos. Quizás este clima encrespado, que ha hollado en la clase política, haya motivado que Zapatero sostenga ahora un nuevo tono, que sustituye al inicial. Ayer aludió a la necesidad de encontrar el camino de la unidad para hacer frente a la catástrofe que sobrecoge a toda Galicia. Hizo además una exposición coherente de sus reproches al Gobierno, pero en el plano teórico, pues estuvo hilvanada en términos ideales que sólo podrían contrastarse con hechos que la realidad no ha dejado observar.

En esta página se recogían ayer los errores, retrasos y decisiones cuestionables (como también, lógicamente, las medidas acertadas y rápidas) que el Gobierno ha acumulado en este mes de desgracia. En algunos terrenos el Ejecutivo no ha gestionado bien esta crisis. La crítica de Zapatero no sería otra cosa que su trabajo (la oposición está fundamentalmente para ejercer un control sobre la acción o la inacción de quien gobierna), pero en su caso debe aportar las ideas que convenzan a la opinión pública de que él lo habría hecho mejor. No ha sido así y los reproches han centrado casi toda la estrategia, si bien ahora parece haber nacido en él otro talante. Ideas y soluciones. Conecta con esto su intención de crear, si es que llega al poder, un gran Ministerio de Seguridad que supere el concepto tradicional del de Interior y que englobe desde la inseguridad ciudadana a la siniestralidad laboral, pasando por la protección civil; una propuesta útil, acertada y provechosa que debe ser valorada en términos de aportación y que merece ser subrayada.

El «Prestige» del Gobierno
Por CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN. Catedrático de la Universidad Complutense ABC 11 Diciembre 2002

EL prestigio del Gobierno yace en el fondo del mar con el Prestige. Incluso partidarios y militantes del Partido Popular admiten cabizbajos que sacarlos a flote será difícil o imposible, y sólo cabe limitarse a sospechar cuánto veneno brotará de ese lecho oscuro y remoto. Uno comprende que barcos y políticos se hundan, pero ¿cómo interpretar este naufragio simultáneo? Mi tesis es que la ideología intervencionista predominante ni contempla accidentes ni disculpa imperfecciones.

Las grandes alarmas públicas, como las guerras o las catástrofes, son llamaradas hobbesianas: todos pedimos al poderoso que haga honor al contrato primigenio que supuestamente firmamos para cederle nuestra libertad y nuestros bienes a cambio de protección, paz y seguridad. Anhelos de tal suerte se han registrado en estos días, y ríos de tinta corrieron en torno a la política: que si Fraga caza o no, que si Aznar va o no va a Galicia, que quién manda aquí, que cuándo llega el Ejército, que dónde está el Gobierno.

En principio, este escenario de desazón debería ser idílico para las autoridades: todos los focos las alumbran, todas las ansias las aguardan. Sólo deben ponerse al frente de la manifestación, organizar a un pueblo que sólo desea ser organizado, desfacer el entuerto y recoger después una copiosa cosecha de réditos políticos y electorales.

El principal obstáculo que se alza frente a tal desiderátum es el propio pensamiento único que los políticos y la opinión pública y publicada comparten y propugnan. Se supone que no hay órdenes espontáneos, o no debe haberlos: la sociedad está estructurada por las autoridades, irreemplazables e inmejorables en su eficiente, barata y abnegada dedicación a resolver los problemas de los ciudadanos; al mismo tiempo, todo lo que sucede es provocado o en cualquier caso cabe atribuir siempre responsabilidades a alguien.

De repente, el Prestige. La lógica del pensamiento único se impone, y es inevitable concluir que el Gobierno, haga lo que haga -en especial si, misteriosamente humano, duda-, no lo ha resuelto bien y sobre todo, dadas sus destrezas, por qué no lo ha previsto. Este desasosiego afecta a los mandatarios mismos, y se nota. Surge una gran mancha conspirativa que ahoga la mera sospecha de que quizá los políticos no son imprescindibles, quizá la sociedad podría organizarse de modo más libre, eficaz y barato -como han hecho tantos voluntarios-, quizá este ministerio o aquél no deberían existir, quizá estos políticos o aquéllos no sólo no resuelven ningún problema, sino que los crean.

En este proceso de largar tinta como el calamar, y hablando de animales útiles, se vuelve a comprobar que el mejor amigo del hombre no es el perro sino el chivo expiatorio. No hay accidentes sino culpables, pero no pueden ser los políticos, que siempre aportan la solución. Se abre la veda, y normalmente sobre las mismas piezas: los empresarios, malditos codiciosos que nos chupan la sangre, y además la ensucian; Gibraltar, cueva de piratas -por cierto, el Prestige no lo tenía como destino final-, pero aquí nadie pidió excusas, igual que nadie dice que los barcos repostan en Gibraltar por razones políticas, es decir, porque los políticos con sus impuestos hacen que sea mucho más caro acudir, por ejemplo, a Algeciras. En su inopia habitual, algunos ecologistas le echaron la culpa ¡al petróleo!

El único bicho inocente es la política, y refulgen héroes como Loyola de Palacio, que cuando selecciona a los culpables con lenguaje entre justiciero y arrabalero parece como si la política pudiera hacer en cualquier momento cualquier cosa, gratis y sin consecuencias. Cuando habla parece como si la inmediata supresión de los petroleros de un solo casco fuera factible y careciera de costes, o como si no hubiera habido nunca vertidos en buques tanque de doble casco. Incluso parece como si los accidentes con petroleros fueran frecuentes y en aumento, cuando la verdad, aquí también, es justo la contraria.

La propia industria se ha ido adelantando a las normas y mejorando los barcos, y trabajando con las autoridades en aspectos que se pueden corregir, como el aclarar cuándo se ofrece y niega puerto a un barco en emergencia, o los mecanismos de inspección; todo, por cierto, se podría hacer sin reglamentaciones públicas excesivas, pero eso es difícil de aceptar cuando, como es la norma, nadie presta atención al funcionamiento habitual de las empresas y los incentivos virtuosos y viciosos que los políticos les inoculan. Las empresas son, como siempre, culpables hasta que se demuestre lo contrario. Y a veces, aunque se lo demuestre.

Producido el mal, la reacción habitual es exagerarlo en dos sentidos. La oposición (al principio, toda ella), los ecologistas, los que van a cobrar ayudas y los periodistas lo exageran siempre al alza: es lamentable la demagogia en todos estos frentes, hablando por ejemplo de daños irreversibles al ecosistema, algo seguramente tan alarmista como falso. En este circo del intervencionismo UGT y CC OO exigieron a las autoridades que nunca más se produzca una calamidad así. No dijeron, claro, cómo. Pero aquí todo es provocado, con lo que todo puede ser impedido.

Desde la perspectiva del Gobierno la tendencia es a exagerar primero a la baja, pero después al alza, no sólo para cobrar ayudas internacionales sino también, críticamente, para disolver su responsabilidad en un caos olímpico que incluso a los semidioses supera.

Y mientras el Gobierno pone énfasis en la redistribución -que eso sí que puede hacer, gastar dinero ajeno en beneficio (también) propio- y acude a «los técnicos», que ignoran cuando no hay daño político en el horizonte, el PSOE cambia de táctica. Empezó aprovechando descaradamente el desastre, pero ahora ya pide pactos, probablemente porque las mayores cotas de demagogia son más aprovechadas por quienes no pueden gobernar -la extravagante IU y los radicales del BNG, como editorializó ayer ABC. Los pactos políticos, véase el de Toledo, tienen como objetivo, otra vez, principalmente resolver los problemas de los firmantes. Y como el PSOE aspira a recuperar el poder -algo no improbable a tenor de cómo se las gasta el PP- también le interesa mantener a raya la subversiva idea de que hay accidentes no provocados, perjuicios superiores a lo que se ve (¿quién indemnizará a los que viven del turismo, más importante que la pesca?), y una sociedad que puede dejar atrás el letargo y comprobar cuántas veces resolvemos nuestras dificultades a pesar del Gobierno. Y de la oposición.

París, mon amour
TONIA ETXARRI/ El Correo 11 Diciembre 2002

Cuando la oposición reclama diálogo, podrá hacerlo de muchas maneras -con moción de censura o enviando un fax- pero de lo que no hay duda es de que al gobierno de turno le cuesta escuchar a los demás cuando las cosas se tuercen. Le ha ocurrido a Aznar con la catástrofe del 'Prestige'. Por eso ahora todos los partidos del Congreso le han pedido que se deje ayudar de una forma coordinada; entre otras cosas porque está a punto de llegar la tercera gran mancha de fueil a la costa.

También le ha pasado a Atutxa, cuya actuación al frente del Parlamento, aunque a sus colaboradores les parezca injusto, está siendo muy contestada por la oposición, que dice que sigue haciendo una interpretación «abusiva» del Reglamento. Lo piensan los socialistas de Ares mientras que el PP de Barreda se muestra convencido de que el gobierno minoritario, a la hora de sacar adelante los Presupuestos, «salvo que le interese lo contrario, hará lo que le dé la gana». Esta reflexión en clave sarcástica de corte 'forgesiano' revela el grado de desconfianza que se ha asentado en el Parlamento desde que el año pasado el Ejecutivo vasco, con un sistema de votación notablemente chapucero y gracias a la implicación parcial de Batasuna, pudo sacarlos adelante.

Descartado el sistema de votación única de la devolución, o no, de los Presupuestos del Gobierno como contempla el Reglamento, el año pasado Atutxa acuñó el 'sistema Egibar'. A saber: se votó el proyecto sección por sección. Y al final reinó el caos. Al lehendakari le pareció que el grupo de Otegi se había tomado el Parlamento como si fuera un bingo, algunos nacionalistas creyeron que no teníamos presupuesto y Atutxa, por si acaso, anunció que se había aprobado «una ley» sin especificar de cuál se trataba. Los partidos de la oposición se temen la repetición del espectáculo para este año. Dice el PP, que ya tenía recurrido ante el Tribunal Constitucional el sistema de aprobación de los Presupuestos del año pasado, que se le van acumulando el trabajo. Pero ése parece ser el estilo.

Ibarretxe sigue con sus planes y mientras aquí no habla con la oposición se va a París. La ciudad de la luz, bien vale una foto pero seguro que el lehendakari no posará con De Grandes y Rubalcaba (el del PSOE, con c) ni aunque se los encuentre en La Bastilla. Todos estarán en la ciudad del Sena pero los miembros del Pacto Antiterrorista se entrevistarán con el Gobierno galo y los partidos para explicar las últimas medidas contra ETA. A Ibarretxe le escucharán su plan de libre adhesión a España, un presidente regional, el Instituto Católico de París y, por supuesto, la Prensa; que para rellenar la agenda de los políticos solemos ser un plan muy socorrido. Ya sabe el lehendakari que si no le entienden en Vitoria «siempre le quedará París», aunque la cita de Bogart en Casablanca se refería a otra cosa.

Jugar con ventaja
Editorial La Razón 11 Diciembre 2002

El presidente del Gobierno Autónomo vasco, Juan José Ibarreche, se está revelando como un experimentado jugador de ventaja. Durante casi cinco días, el ejecutivo que preside ha mantenido un clamoroso silencio administrativo como única respuesta al ofrecimiento de colaboración del Ministerio de Defensa en lucha contra el vertido de fuel del «Prestige», pese a que un centenar de soldados del Regimiento Garellano trabajan desde hace días en la limpieza de las playas de Las Arenas y Aizcorri. Mientras en Galicia, en Asturias y en Cantabria, los militares trabajan codo a codo con los vecinos, los voluntarios y las empresas técnicas contratadas, en el País Vasco, que, hasta el momento, ha sufrido la catástrofe en mucha menor medida, sus servicios son desdeñados. Ahí radica, precisamente, el ventajismo del que hace gala el «lendakari».

Mientras la marea negra se comporte como hasta ahora, es decir, sin alcanzar de lleno las costas de Vizcaya o Guipúzcoa, el concurso del Ejército no es imprescindible. Pero, si la situación cambia, Dios no lo quiera, Ibarreche sabe que la Fuerzas Armadas de España y todos los medios del Estado que sean precisos se volcarán en el País Vasco sin memoria de pasados agravios o de insultos gratuitos. El ejemplo del sacrificio de la Guardia Civil en las terribles inundaciones de Bilbao de 1982, con el desbordamiento del Nervión, donde varios agentes perdieron la vida heroicamente, sigue presente en la retina de todos los españoles y es un timbre de orgullo. Pero es que, además, la Fuerzas Armadas, a través de sus medios aéreos y navales, llevan varios días explorando las costas del País Vasco, algo que, sin duda, no molesta a los nacionalistas excluyentes porque sus uniformes no son visibles a esa distancia.

El ministro de Defensa, Federico Trillo, se ha limitado a llamar al entendimiento y la colaboración al Gobierno Autónomo vasco, cuya legitimidad, no lo olvidemos, dimana exclusivamente de la Constitución, sin querer entrar en detalles que agudicen la polémica. Pero en otros medios militares se reconoce que el problema no se reduce al silencio oportunista de Ibarreche, ni a las protestas y amenazas, en cierto modo folclóricas, de cuatro alcaldes de Batasuna. En el caso de tener que acometer un despliegue de la envergadura del que se ha llevado a cabo en Galicia, la colaboración con el Gobierno Autónomo vasco sería muy necesaria, aunque sólo fuera para garantizar la seguridad de los efectivos militares y del material logístico allí desplazado, sin distraer medios propios en tareas de autoprotección. Mientras, las playas de Vizcaya y de Guipúzcoa, donde apenas han llegado dos toneladas de fuel, se mantienen relativamente limpias y el «lendakari» puede seguir potenciando su proyecto soberanista. Afortunadamente, la mayoría de los vascos conoce por propia experiencia que el resto de los españoles, como a los gallegos, nunca les dejarán solos ante una desgracia.

La penúltima marrullería
Pío Moa Libertad Digital  11 Diciembre 2002

Me gustaría creer que el gobierno está haciendo algo en relación con la gira internacional de Ibarreche en pro de su plan secesionista (siguiendo la costumbre de caer en todas las trampas semánticas del PNV, la prensa suele llamarle “soberanista”). Me gustaría creer que el gobierno está contrarrestando las intoxicaciones de Ibarreche en el extranjero con una intensa y extensa labor aclaratoria en los mismos foros adonde acude el lendacari, porque los ministros deben saber evaluar el peligro de esas campañas de propaganda, que llegado el momento pueden paralizar la reacción necesaria contra los balcanizantes.

Pero me temo que los nacionalistas creen poder seguir adelante con sus planes. Aznar vino a confirmarles, durante su estancia última en Bilbao, que sus deslealtades y provocaciones contra la Constitución y su permanente sabotaje a la unidad de España no tendrán consecuencias. Como recordarán, Aznar tuvo entonces dos grandes aciertos al señalar el carácter balcanizante de ese partido, y aludir al “síndrome de Santoña”, una (entre muchas) de las traiciones más desvergonzadas del PNV a sus aliados. Pero esos aciertos a la hora de situar el problema en su marco real y de señalar el carácter de los nacionalistas, quedaron neutralizados cuando el presidente descartó la posibilidad de suspender la autonomía con el peregrino argumento de que “eso es lo que le gustaría al PNV”. ¡Qué cosa! ¿El gobierno hace su política guiándose por lo que le gustaría o le dejaría de gustar al PNV? Ciertamente, suspender la autonomía es una medida seria, cuyas consecuencias deben preverse, así como la manera de neutralizar derivaciones indeseables, pero es una medida obligada si el PNV prosigue por la vía actual, y el gobierno tendría que hacer ver con plena claridad a ese partido los perjuicios que puede ocasionar con su insensatez secesionista y de los que ese partido sería responsable de toda responsabilidad. Si no, todo queda en palabrería.

Ahora Ibarreche convoca una manifestación contra ETA. Ante ella, caben dos salidas: o bien negarse a asistir, desenmascarando al mismo tiempo su demagogia mediante una fuerte campaña que exija, entre otras cosas, el empleo a fondo de la policía autónoma contra los terroristas, o bien asistir masivamente con banderas de España, que significan precisamente la democracia, la libertad y la paz. Masivamente, para impedir que unos cuantos matones se impongan a los pocos grupos que pudieran portarlas espontáneamente. Si no se entiende esto, Ibarreche logrará aparecer al mismo tiempo como separatista, pacifista y demócrata ante una buena parte de la ciudadanía y ante el exterior, que es justamente lo que pretende. Pero el nacionalismo ya ha probado mucho más allá de todo lo tolerable, que sólo trae y sólo puede traer sangre, odio opresión y envilecimiento de la gente en un laberinto de falsedades.

A lo largo de su historia, el PNV ha dado incontables muestras de su habilidad jesuítica, en el peor sentido posible de esta palabra, y sólo con un continuo marcaje y desenmascaramiento de sus marrullerías será posible recuperar el terreno perdido por la democracia y la unidad de España en veinte años de pasividad.

Batasunización del BNG
Román CENDOYA La Razón 11 Diciembre 2002

Francisco Vázquez tiene razón solicitando una tregua política al PP y al PSOE. El escenario político está alternando entre el chapapote y las palas. Parece un frontón. No creo que lo importante sea quién tiene la pala más grande y para que se usa. El Gobierno dice que su pala es para trabajar y que la de la oposición se usa solo para pegar. Creo que se ha hecho mucho, que se podía haber hecho mejor y que queda mucho por hacer. Los restos del «Prestige» se vaciarán, los dinamitarán o quizás se solidifiquen. El chapapote se va a limpiar y las ayudas económicas ayudarán a pasar el invierno. Lo peor es que el BNG ha encontrado el lodo necesario donde sembrar la discordia y el separatismo. Lo más difícil será limpiar lo que impregne el negro manto del mensaje nacionalista. Vázquez está preocupado por la progresiva batasunización del BNG. Beiras habla de probables muertos ante la posible visita del presidente del Gobierno. Lo del «Prestige» pasará. Galicia se recuperará con la ayuda de todos los españoles. La legislación se está cambiando para que nunca más se repita un «Prestige». Pero la pregunta es ¿Cómo se va a limpiar el lodo de la demagogia nacionalista?

El PNV en Álava
Manuel Ochoa Jiménez/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 11 Diciembre 2002

Muchos vitorianos hemos seguido con sorpresa cómo el PNV intentaba conseguir apoyos para reformar el sistema electoral en Álava para que los vitorianos perdiésemos representación en las Juntas Generales. El objetivo, recuperar la Diputación. El PNV pretendía, además, que la reforma se hiciese desde el Parlamento vasco, sin contar con las instituciones alavesas. Al final, el PNV ha tenido que dar marcha atrás por la frontal oposición que ha encontrado a su insensato proyecto. No obstante, esto ha servido para que muchos ciudadanos constatemos de nuevo la cara más oscura, intransigente y antidemocrática de un nacionalismo que no tiene ningún freno para lograr sus pretensiones soberanistas. De todo, lo que más duele es que los representantes del PNV en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, que deberían defender los intereses de Vitoria, optaran por la complicidad y el apoyo silencioso a un proyecto que tenía como máximo fundamento devaluar el voto vitoriano y quitar peso político a Vitoria. Ello muestra claramente que el PNV de Álava no existe como tal. Es un simple portavoz de la voluntad del EBB. Y un PNV alavés sometido a los sectores más duros del nacionalismo vasco no podrá defender nunca los intereses de los alaveses.

Ibarreche no quiere al Ejército en las playas vascas
Defensa no ha recibido todavía una respuesta del País Vasco a su ofrecimiento para colaborar en la limpieza de fuel
El «lendakari» Juan José Ibarreche, cinco días después de que el Ministerio de Defensa le brindase la ayuda del Ejército para retirar el fuel de las playas vascas, aún no había respondido.
Ayer, el ministro FedericoTrillo desveló el problema en un llamamiento al Gobierno vasco «al entendimiento y la colaboración» porque «el Ejército está para ayudar».
Ibarreche replicó a primera hora de la tarde que actuaría de forma coordinada «con todas las Administraciones públicas, la española, la francesa, la asturiana y la cántabra», pero eludió pronuciarse sobre si estaba dispuesto a recibir la ayuda militar.
Un centenar de soldados se encuentran retirando fuel de las playas vizcaínas de Las Arenas y Aizcorri, ya que las costas son responsabilidad del Estado.
Enrique Montánchez - Madrid.- La Razón 11 Diciembre 2002

DESASTRE DEL PRESTIGE. El Gobierno vasco se resiste a solicitar la ayuda del Ejército para no perder votos ante su electorado más radical y dar coherencia a su proyecto soberanista. Así lo confirmaron a LA RAZÓN fuentes oficiales ante los oídos sordos que el «lendakari», Juan José Ibarreche, ha hecho del ofrecimiento realizado el pasado viernes por el Ministerio de Defensa, a través del delegado del Gobierno en el País Vasco.

Las primeras manchas de fuel llegaron a las costas vascas el pasado miércoles. Un día después, Defensa puso en marcha un primer despliegue de 100 soldados pertenecientes al Regimiento de Infantería «Garellano» de Bilbao, que comenzaron el sábado a desalojar el fuel en las playas vizcaínas de Las Arenas y Aizcorri. Las competencias de las playas y costas recaen en el Estado.

Sin embargo, y a la vista de cómo evolucionaban las manchas a lo largo de la cornisa Cantábrica, se decidió poner a disposición del Ejecutivo de Vitoria cuantos medios fuesen necesarios para combatir la contaminación causada por el vertido. De ahí que se hiciese el ofrecimiento a través del delegado del Gobierno.

El ministro de Defensa no quiso esperar más y ayer, en el transcurso de una conferencia, desveló que todavía no había recibido respuesta de Ibarreche. «El Ejército está para ayudar y tendría gracia que, al final, no pudieran cumplir su misión o no se les considerara adecuadamente». La respuesta de Ibarreche llegó a primera hora de la tarde, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Ejecutivo vasco.

El «lendakari» rehusó replicar a Trillo porque «tenemos bastante con lo que tenemos, estamos muy preocupados con las consecuencias derivadas del vertido del Prestige ».

«Agradecería extraordinariamente que se metiera menos ruido y que se arreglaran muchas más cosas». Ibarreche subrayó que «lo que tenemos que hacer es trasladar información veraz a la ciudadanía, decirles que realmente estamos ante un enorme problema para todos y que tenemos que estar preparados con todos los medios a nuestra disposición».

El «lendakari» expresó su disposición a actuar de manera coordinada con todas las Administraciones Públicas, «con la Administración española, con la francesa, la asturiana, la cántabra...». No obstante, eludió clarificar el tipo de colaboración que desea que establezca el Ejecutivo vasco con las Fuerzas Armadas.

El ministro de Defensa reconoció ayer que en los primeros momentos de la crisis del «Prestige» hubo «varios días» en los que no se consideró necesario que hubiera más militares destacados, «porque la coordinación de las tareas de limpieza es una labor muy complicada y afecta a diferentes Administraciones públicas». El titular de Defensa insistió en que el Gobierno español «no es el culpable de la catástrofe» y que las Fuerzas Armadas han estado «desde el primer día en la crisis».

Trillo informó de que su Departamento está desarrollando desde el pasado sábado planes operacionales para relevar a los efectivos destacados en la costa gallega en el caso de que se produzca una tercera marea del vertido del «Prestige».

En su opinión, el Ejecutivo español ha concertado todos los medios que ha encontrado disponibles en el resto de Europa. Acto seguido, reveló que este lunes su homólogo portugués, Paulo Portas, le telefoneó para comunicarle su disposición a «poner en común» con España una «plataforma noruega» de características similares al buque de este país, que se halla en la zona del hundimiento del «Prestige» para recoger el vertido.

Federico Trillo aseveró que «todos» están aprendiendo las lecciones, «algunas amargas», de la crisis provocada por el hundimiento del «Prestige». A su juicio, debería emprenderse una reflexión sobre «el marco regulador de las crisis civiles» en España.

Ibarretxe se incrementa las partidas presupuestarias para su plan soberanista
M. ALONSO / J. J. SALDAÑA ABC 11 Diciembre 2002

El lendakari presentó su Observatorio para la Defensa de los Derechos Humanos con el fin de establecer acuerdos internacionales y preparar la «reconciliación»

BILBAO / VITORIA. El Departamento de Presidencia del Gobierno vasco, a cargo del cual se financian los viajes del lendakari al extranjero para difundir su proyecto independentista, incrementa en los Presupuestos del 2003 su infraestructura con 17 nuevos altos cargos. En este Departamento se concentran las iniciativas de Ibarretxe, que incluyen el nombramiento de cinco delegados del País Vasco en el extranjero y el Observatorio para la Defensa de los Derechos Humanos, calificado ayer por el portavoz del PP en el País Vasco, Leopoldo Barreda, como «chiringuito al servicio del lendakari», para el que se dedicarán en 2003 un total de 1.600.000 euros de dinero público.

Precisamente, sin la presencia Federico Mayor Zaragoza, que se ha desmarcado de la puesta en marcha del proyecto que le encargó el lendakari en verano de 2001, Ibarretxe presentó ayer el proyecto del citado Observatorio, al que se han opuesto ya las víctimas de ETA, que lo consideran innecesario porque no sirve para combatir el terrorismo.

Con todo, el lendakari ha dejado la constitución de este Observatorio en manos del Parlamento vasco, por lo que es probable, al no disponer de mayoría suficiente, que no salga adelante. La pretensión de Ibarretxe es que tenga proyección internacional y capacidad de intervención y mediación.

Entre sus atribuciones figuran las de redactar informes para su remisión a organismos internacionales y establecer acuerdos de cooperación. Otra finalidad es vigilar «toda violación de los derechos humanos y de las libertades» que «guardando relación directa o indirecta» con el País Vasco, «o habiéndose cometido o fraguado dentro de su demarcación territorial, afecte a cualesquier persona o institución con independencia de que éstas tengan o no la condición política de vascos y residan o no en el País Vasco», según detalla la propuesta.

Las víctimas, marginadas
El Observatorio, que lo integrarán 21 miembros, entre ellos, según se recoge en el proyecto, «personas de reconocido prestigio» en el campo de los derechos humanos, no así las víctimas de ETA, tiene también como encargo «proyectar escenarios de futuro de situaciones posibles» con vistas a «la reconciliación» y, por tanto, a la reinserción, según las aspiraciones nacionalistas.

Horas antes de partir hacia París para presentar su plan soberanista, Ibarretxe destacó que el diseño de esta nueva institución pública, que gozará de personalidad jurídica propia, es fiel al proyecto elaborado por Mayor Zaragoza. En este sentido, pidió un «debate con sosiego» en torno al proyecto.

Respecto a la decisión de Mayor Zaragoza de limitarse al diseño y no colaborar con la puesta en marcha de este organismo, Ibarretxe precisó que el presidente de la Fundación para la Cultura de la Paz «ha cumplido el trabajo al que se comprometió y ahora le toca el turno a las instituciones vascas».

Basta Ya acudirá a la manifestación contra ETA convocada por Ibarretxe
Advierte de que reconsiderará su decisión si se añaden más lemas a la marcha El lehendakari rechaza reunir a los partidos para organizar de forma conjunta el acto
BILBAO EL CORREO 11 Diciembre 2002

Basta Ya está dispuesta a participar el próximo día 22 en la manifestación contra ETA convocada por el lehendakari en Bilbao. No obstante, la plataforma cívica advirtió de que se replantearía la decisión de secundar la marcha en el caso de que se añadan nuevos lemas al que encabeza la convocatoria: 'ETA kanpora. ETA fuera de nuestras vidas'.

La toma de postura de la plataforma cívica fue dada a conocer ayer por su portavoz, Carlos Martínez Gorriarán, quien explicó que Basta Ya asistirá a la manifestación «con perfil propio para decir a ETA no». Se trata, dijo en declaraciones a 'Europa Press', de una decisión «de sentido común, «al margen de las razones de fondo oportunista que tenga el lehendakari de convocar la manifestación». No obstante, subrayó que Ibarretxe ha sido «el último en apuntarse a esta clase de convocatorias» y aseguró que el lehendakari rechazó hace tres años, por considerarlo «intransigente», el lema 'ETA no' que Basta Ya proponía para una manifestación contra el terrorismo.

En contraste con la postura de Basta Ya, el Partido Popular mantiene aún dudas al desconfiar de las verdaderas razones que han impulsado al jefe del Ejecutivo autónomo a adoptar esta iniciativa. El portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, señaló ayer que su formación acudirá a la cita siempre que sea una manifestación «inequívocamente» contra ETA y no una marcha «pro lehendakari o pro 'plan Ibarretxe'».

Iniciativa institucional
El propio lehendakari se refirió ayer a la convocatoria, que describió como una iniciativa institucional del Gobierno vasco que no compete a los partidos políticos. Ibarretxe subrayó que el eslogan y el objetivo de la marcha son «muy claros» y expresó su agradecimiento tanto a los ciudadanos que la secunden como a los que no.

Con estas declaraciones, el presidente vasco no respondió al PP, sino a la petición lanzada desde el PSE-EE para celebrar una reunión entre los partidos «democráticos» con el fin de consensuar y organizar de forma conjunta la citada manifestación. Los socialistas consideran que esta reunión resultaría muy útil para convertir la marcha en un acto «verdaderamente unitario» contra el terrorismo y a favor de la libertad. No obstante, su portavoz parlamentario, Rodolfo Ares, quiso dejar ayer bien claro que su partido participará aunque no se celebre ese encuentro previo.

Ibarretxe recalcó que la convocatoria «tiene un lema muy claro, ETA kanpora. Y digo también con toda claridad -añadió- que lo que tenemos que decir es que la sociedad vasca va a decidir en paz y en libertad. Por lo tanto, podemos expresar por encima de las ideologías legítimas de cada cual que queremos arrancar de una vez y para siempre a ETA de nuestras vidas», sentenció.

Habla siempre andaluz
Antonio PRIETO La Razón 11 Diciembre 2002

El chovinismo provinciano, alentado por ambiciones o vanidades políticas, suele caer en la memez cuando predica en el predio de la historia o de la lengua. Hace unos días, el buen escritor andaluz que es Felipe Benítez Reyes trataba con ironía en «Diario de Sevilla» la promoción de Canal Sur instándonos con el pregón de «Habla siempre andaluz». Es posible que este eslogan tenga algún punto de contacto con esa malhadada reunión de «progresistas» que acordaron la existencia de una lengua andaluza que sería bautizada por la fonética. El intento de esta creación va mucho más allá de propuestas como las de Gonzalo Correas en su «Ortografía Kastellana» o la del sevillano Mateo Alemán salida en México en 1609, aunque en su mayor parte redactada en España siguiendo una corriente que alentaba reformas ortográficas. Por razones castellanas, Alemán postulaba el destierro de la «k», la sustitución de la doble «r» por la «r» gótica de los antiguos códices, etc., dentro de esa consideración, partiendo de Apeles, de su inicial mostrar «en qué manera es música la ortografía». Naturalmente que en la «Ortografía» del autor del «Guzmán de Alfarache» se advierte su condición andaluza como en su defensa de la «h» o en ciertas expresiones o giros dialectales.

Pero Alemán titula justamente su obra «Ortografía castellana», sumándose al aire de los importantes cambios fonéticos del siglo XVI, y para nada intentaba crear una lengua andaluza por el hecho de que algún andaluz de algún rincón pronuncie «Osé» en vez de José o diga «somos jueves» en vez de «estamos a jueves». Es decir, Alemán se inscribe en la tradición codificadora del castellano que había iniciado el andaluz Nebrija con su «Gramática», donde se explicitan usos lingüísticos diferentes de Castilla, por lo que varias veces será desautorizado por Juan de Valdés en su «Diálogo de la lengua» por ser «del Andaluzía». Es, en el terreno literario, la polémica que surgirá tras la edición de las «Anotaciones a Garcilaso» de Fernando de Herrera. En todo caso, estas discusiones, polarizadas en gran medida entre Toledo-Madrid y Sevilla, se realizan siempre desde el reconocimiento claro de una lengua única: la lengua romance castellana o española, como indistintamente se la denomina desde el siglo XVI.

Obedecer el eslogan de «Habla siempre andaluz», tomado a la letra, puede causar desvaríos mentales. Hace años, el profesor Mondéjar se detenía en «La Lozana andaluza» del cordobés Delicado para establecer una distinción primera entre «andaluces» y «granadinos» (en buena dicción «granaínos»). Mondéjar asentaba su afirmación en el hecho de que «las diferencias psicológicas y temperamentales entre andaluces del Oriente y del Occidente son radicales». ¿Seré más andaluz si digo «ustedes se vais» que «vosotros os vais» o si llamo a mi primo «Grabiel» en vez de «Gabriel»? Ni siquiera existe un léxico específicamente andaluz. En el andaluz de la Baja Andalucía, por ejemplo, dominan portuguesismos y leonesismos, mientras que en el andaluz oriental son numerosos los vocablos de procedencia aragonesa, catalana y levantina. Ello se agranda por la facilidad andaluza para la creación expresiva, manifiesta en una riqueza sinonímica que origina cambios semánticos.

Ciertamente puede esgrimirse que, inicialmente, el castellano fue un agitado dialecto que supo absorber distintas áreas lingüísticas dialectales para acabar formalizando, normalizando, la lengua castellana, española. Dentro de esa evolución, cuando el castellano fue ya «lengua universal», es cuando el dialecto andaluz aporta su fuerza y concede su base lingüística al español de América. En especial, Sevilla. Pero nada de esto, ni de lo que seguirá, autoriza a crear (?) una lengua andaluza, por sus rasgos fonéticos, y a definir el andaluz como un enunciado de lo que caminará el castellano. Ni siquiera es posible que hablemos todos el mismo andaluz, y esa imposibilidad, esa variedad en la unidad, es precisamente una de las riquezas de ser andaluz. Basta oír Canal Sur de TV y escuchar el distinto idiolecto en el que se expresan sus profesionales para advertir la riqueza de un habla dialectal que obedece a un origen de nacimiento y a un medio social.

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