AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 18  Diciembre  2002
La lengua, reclamo del nacionalismo
José GALEANO CABALLERO La Razón 18 Diciembre 2002

El  nacionalista Partido Popular en Galicia.
Nota del Editor 18 Diciembre 2002

Contra ETA
Germán Yanke Libertad Digital  18 Diciembre 2002

ETA no pudo entrar
Editorial ABC 18 Diciembre 2002

Aparece ETA
Pablo Sebastián La Estrella 18 Diciembre 2002

El perfil de los asesinos
EDURNE URIARTE ABC 18 Diciembre 2002

ETA reaparece en Madrid
Editorial La Razón 18 Diciembre 2002

Acabar con ETA
Editorial El Correo 18 Diciembre 2002

La Guardia civil evitó una masacre
EDITORIAL Libertad Digital  18 Diciembre 2002

Ibarretxe, ETA y el 22 de diciembre
RAMÓN JÁUREGUI El Correo 18 Diciembre 2002

«Basta Ya» pide el apoyo de la UE en la ilegalización de Batasuna
EP ABC 18 Diciembre 2002

El libro de Zapatero
Román CENDOYA La Razón 18 Diciembre 2002

Un guardia civil muere tiroteado por dos etarras que llevaban una bomba a Madrid
MELCHOR SÁIZ-PARDO/COLPISA. MADRID El Correo 18 Diciembre 2002

El etarra herido había sido puesto en libertad por la Audiencia Nacional en tres ocasiones
J. M. Z. - Madrid.- La Razón 18 Diciembre 2002

SUAVIZA SU PLAN EN FUNCIÓN DEL ESCENARIO:  Ibarretxe pide respeto para el pueblo vasco tras ser recibido en Córdoba entre gritos de asesino
Nacho G. Mostazo Libertad Digital   18 Diciembre 2002

No aprenderemos
JOSEBA ARREGI/ El Correo 18 Diciembre 2002

Una generosidad teñida de intransigencia
Alicia Delibes Libertad Digital  18 Diciembre 2002

El triunfo de la desmesura
Cristina Losada Libertad Digital  18 Diciembre 2002

 

La lengua, reclamo del nacionalismo
José GALEANO CABALLERO La Razón 18 Diciembre 2002

Los cazadores, para cazar el mayor número posible de aves suelen utilizar unos silbatos o instrumentos de viento para imitar el canto de las aves, y éstas que no saben distinguir el canto real del imitado, acuden ingenuas y caen en las manos del cazador. Los nacionalistas en general y los catalanes y vascos en particular, suelen utilizar el reclamo o señuelo de la lengua, a la que ellos llaman propia, para excitar el celo de los votantes que, ingenuamente, acuden al canto imitado cayendo en la trampa del cazador.

Uno de los señuelos es el de considerar que el catalán o el vasco son lenguas «propias», como si el español no fuera también lengua «propia», pues se comenzó a hablar en dichas regiones casi al mismo tiempo que en el resto de las regiones de España. Además el vasco tiene algo que ver en el nacimiento del castellano que, al extenderse por todas las regiones de España y sus dominios de ultramar, recibió el nombre de español, aún cuando nuestros constitucionalistas del 78, arriaran pantalones académicos.

Otro de los reclamos es el identificar «nación y lengua». No vamos a entrar, ahora, en si las regiones citadas fueron nación, pero en el supuesto de que así fuera, el disparate es mayúsculo pues el territorio vasco tendría que dividirse en ocho naciones, más la de lengua española en la que nunca han hablado vasco, ya que al decir de todos los tratadistas entre ellos el catedrático y académico D. Gregorio Salvador: «si nos atenemos al criterio de la intercomprensión, que es el único científicamente válido, hasta siete GLM, es decir grupos de lengua materna vasca, se localizan en suelo español. Tres relativamente numerosos: el vizcaíno, el guipuzcoano y el alto navarro septentrional, y cuatro con sólo unos centenares de hablantes cado uno: alto navarro meridional, bajo navarro occidental, bajo navarro oriental y labortano. La octava lengua, el suletino, en su dialecto roncalés, existió también hasta no hace mucho. Se ignora la variedad geográfico-lingüística del territorio, donde el castellano es exclusivo en un tercio, el occidental, de Vizcaya y en casi toda la provincia de Álava, y donde, en el resto, alternan con el castellano hasta tres de los llamados dialectos del vasco...

Vergüenza ajena produce ese candidato al Parlamento Vasco que, en la última campaña electoral, comenzaba su mitin en una localidad de las Encartaciones de Vizcaya pidiendo perdón a sus oyentes por no poder hablarles en eusquera, con lo fácil que le hubiera sido informarse de que tal lengua no se ha hablado nunca en esa zona, por lo menos hasta donde alcanza el recurso histórico». (Lengua española y lenguas de España).

En cuanto al catalán suele dividirse en los dialectos siguientes: rosellonés (en el Rosellón francés, Andorra, y la Cerdaña española), catalán oriental (gran parte de Gerona, Barcelona, parte de Lérida y norte de Tarragona) catalán occidental (Lérida, Tarragona y norte de Castellón), valenciano (con la variedad apitxat en el centro de la provincia de Valencia), balear y alguerés. Lo novedoso es que Rohlfs ha considerado que el catalán era una rama desgajada («dépendence») del provenzal.

Si nos atenemos stricto sensu al concepto nacionalista de nación en función de la lengua habremos de convenir que los territorios vasco y catalán tendrían que dividirse en tantas naciones como dialectos. Pero si a esta estrambótica concepción, añadimos el hecho de que el GLM castellano en Cataluña es del 52,14 por ciento y el GLM castellano en Vizcaya es del 88 por ciento, en Guipúzcoa del 60 por ciento y en Álava del 99 por ciento y aplicáramos el criterio democrático de un hombre un voto, en función de la lengua, resultaría que ambas Autonomías estarían gobernadas por vascos y catalanes castellano-hablantes, con lo que al menos, no sufrirían la vil persecución de que son objeto y no verían pisoteados sus derechos, aunque, eso sí, con la complicidad de todos los gobiernos centrales de la democracia. Bien puede decirse que la democracia no existe allí donde gobiernan los «nazionalistas catalanes y vascos».

Si aplicáramos en su estricto sentido el binomio lengua-nación, Francia debería reivindicar Bélgica, la Suiza occidental, parte del Canadá y alguna que otra antigua colonia africana. Inglaterra reivindicaría EE UU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica... pero de contrario Suiza tendría que dividirse en cuatro naciones: la parte alemana, la italiana, la francesa y la rética. En la India existen treinta y tres idiomas principales y multitud de idiomas menos importantes... o sea, ¿el caos!

Este caos es el que se aplica en las regiones bilingües españolas, obligando ¬con violación de los Tratados Internacionales¬ durante muchos años, al estudio de las lenguas regionales, haciendo perder el tiempo a los que desearían aprender, en ese tiempo, una lengua de comunicación internacional como pueden ser el español, inglés, ruso, chino... El tratadista Walter Porzig nos dice: «Los dialectos de Francia sostienen una lucha sin esperanza contra la preponderancia del francés común, y en la misma Alemania y en Italia ceden los dialectos ante la lengua común cada vez más. La razón de esta evolución es clara: en vista de las grandes ventajas que la posesión de la lengua común ofrece, la comodidad humana prefiere, en vez de la doble carga del dialecto y la lengua común, conservar solamente uno de los dos y, naturalmente, elige la última. Esta idea de la propia ventaja ha sido el móvil para la difusión de todas las lenguas de comunicación internacional que han existido hasta ahora, y de él es presumible que dependa también el que una de ellas, sea cual fuere, resulte elevada a única vigente».

De donde se deduce que los políticos nazionalistas utilizan y «exhuman» la lengua regional como reclamo para los bastardos intereses de «su negocio» partidista explotando el lógico y loable amor de sus paisanos a la tierra que les vio nacer, cuando hasta la Iglesia ha «enterrado» el latín, su lengua oficial y universal, por considerarla «lengua muerta».

El  nacionalista Partido Popular en Galicia.
Nota del Editor 18 Diciembre 2002

No sé porqué razón siempre se olvidan de Galicia cuando hablan de lenguas propias y nacionalismos e imposición lingüística, cuando todo lo que dice José GALEANO CABALLERO en su artículo "La lengua, reclamo del nacionalismo" (La Razón  18 Diciembre 2002), es totalmente aplicable a Galicia y el gallego, si nos atenemos al criterio de intercomprensión de manera formal, no utilizando un vocabulario reducido. En Galicia, los nacionalistas disfrazados del Partido Popular con Fraga a la cabeza, también se han visto obligados a sacar de la manga un gallego normativo, que chirría a los oídos de todos los gallegos que aprendieron su gallego en y de su región y aplican los mismos trucos para hacer la limpieza étnica de los que no tragan el gallego como lengua propia. Hace unos días, algunos optimistas mal informados celebraban tener Constitución, al contrario que en las regiones con lengua propia, donde todos los días del año, los poderes públicos, el estado, celebran su incumplimiento.

Contra ETA
Germán Yanke Libertad Digital  18 Diciembre 2002

Estaba perorando el portavoz del Gobierno vasco sobre las identidades cuando ETA asesinó de nuevo. Estaba Imaz, rizando el rizo de la desvergüenza nacionalista, farfullando que el PP pretende eliminar identidades, cuando ETA terminó con la única sagrada, la de la vida de un guardia civil que, con su sacrificio, ha impedido seguramente una masacre en Madrid.

La violencia es la entraña de la ideología totalitaria de ETA, desde sus asesinos a sus soportes y estribaciones políticas. Y no hay otro modo de asegurar las libertades y el Estado de Derecho que luchando contra ella, tratando de eliminarla de la faz de la tierra. Contra ETA. Lo subrayo porque no es posible caer de nuevo en la falacia nacionalista de que se puede construir el futuro "sin ETA", como si no existiera. El presidente del Gobierno vasco (de ese que quiere imponer ikurriñas en Navarra y que considera su enemigo al PP) ha convocado una manifestación para dejar a ETA "fuera", que no es precisamente actuar contra ella contra toda la energía que las leyes permiten.

El PNV, e Ibarretxe hoy mismo, creen que la banda desistirá porque se quedará sin argumentos, es decir, porque el proceso secesionista asumirá los que la banda esgrime. Dejarla fuera es asumir un gradualismo del que los terroristas recelan, pero eso no es ni cortar los lazos con ella (porque el PNV y el Gobierno vasco los tienen con Batasuna y su sinfín de organizaciones dependientes de ETA), ni mostrarse abiertamente contra ella. Su plan, su oposición a la Ley de Partidos, sus querellas contra Garzón, su financiación del entorno terrorista, su empeño en sumarlo al "proceso", sus ataques constantes a los perseguidos lo demuestran.

Estar contra ETA implica estar contra todo eso y dejarse de una vez de complejos y complicidades. Ya está bien. Ya basta. No encuentro nada más lógico que dejar de acompañar a Ibarretxe en su barbarie –y en su tramposa manifestación– para poder hacerlo con la familia del guardia civil asesinado y sus compañeros.

ETA no pudo entrar
Editorial ABC 18 Diciembre 2002

EL guardia civil Antonio Molina, asesinado ayer por ETA, y su compañero de patrulla evitaron a los madrileños un atentado que podría haber ocasionado un número indeterminado de víctimas. El sacrificio ejemplar de Antonio Molina es un compendio del compromiso constante que exige la lucha antiterrorista y una muestra de la brutalidad inagotable de los etarras. Los hechos recuerdan el alevoso asesinato del guardia urbano de Barcelona Juan Miguel Gervilla, perpetrado ahora hace dos años. Sus asesinos acaban de ser condenados por la Audiencia Nacional a 52 años de prisión, e igual suerte correrán los asesinos de Antonio Molina. Uno de ellos fue herido y detenido en el lugar del tiroteo y el otro, que logró huir en un principio, fue apresado horas más tarde. Los dos serán puestos a disposición de los Tribunales de Justicia, como está sucediendo de forma inexorable con los autores de la mayoría de los atentados cometidos por ETA desde que cesó su tregua unilateral. Esta confianza en la eficacia del Estado de Derecho es el principal baluarte frente al terrorismo, que busca, a través de estos brutales atentados, el desistimiento de la sociedad española, la abdicación de su sistema de libertades para ceder al chantaje de la violencia.

Ni este atentado ni el coche bomba que estalló en Santander anuncian una ETA reforzada. La eficacia de la acción policial y judicial y el acierto de las reformas legales antiterroristas aprobadas en los últimos años, incluidas las comunitarias, han reducido de forma evidente la capacidad operativa de la banda terrorista. En este sentido, pese a que buscar explicaciones al terrorismo es un ejercicio conceptualmente contradictorio, conviene no olvidar que el próximo jueves desfilarán por la Audiencia Nacional los dirigentes de Herri Batasuna-Euskal Herritarrok-Batasuna imputados por Garzón en el sumario contra el frente político de ETA. ETA ya dijo de palabra que la Ley de Partidos y las acciones judiciales contra Batasuna constituían un «estado de excepción». Un atentado habría sido su forma de apadrinar a los imputados, poco recomendable como estrategia de defensa, pero coherente con la criminalidad enfermiza de los terroristas.

Ahora que ETA vuelve, haciendo realidad sus amenazas, es preciso reforzar la confianza en que la lucha antiterrorista seguirá obteniendo resultados favorables. Pero también es el momento de despojar definitivamente a ETA de cualquier expectativa política, objetivo que debería comprometer al nacionalismo vasco sin ninguna reserva. El Gobierno y las fuerzas democráticas ya lo han hecho a través del Pacto de Estado por las Libertades y contra el Terrorismo, tan necesario hoy, o más, como hace dos años, cuando se firmó. Sigue siendo el turno, aún pendiente, del nacionalismo. El asesinato del guardia Molina confiere a la manifestación del próximo domingo convocada por el lendakari Ibarretxe otro tono, quizás no previsto por sus organizadores. Si el mensaje subliminal de la manifestación era la réplica nacionalista al último comunicado de ETA, muy crítico contra la propuesta soberanista, ahora Ibarretxe está obligado, moral y políticamente, a despejar cualquier duda sobre la motivación de la manifestación. Populares y socialistas, por su parte, se encuentran más legitimados si cabe para requerir a Ibarretxe una actitud inequívoca sobre la manifestación, pero también un cambio sustancial en su política soberanista. Una vez más, es ETA la que provoca la decantación del nacionalismo y ahora lo hace con el apremio de una convocatoria inmediata pensada, sí, contra ETA, pero quizá no tanto por sus asesinatos sino más por su oposición política al PNV. En la lucha antiterrorista sigue faltando la aportación definitiva de los nacionalistas a la deslegitimación social y política de ETA.

Aparece ETA
Pablo Sebastián La Estrella 18 Diciembre 2002

La muerte de un guardia civil por los disparos de un etarra en las inmediaciones de Madrid, y tras detener una patrulla a un coche-bomba que dos etarras pensaban explosionar en la capital, es una pésima noticia que lleva dentro la pérdida de la vida de otro inocente y servidor del Estado. El guardia civil Antonio Molina Martín, quien con su esfuerzo y vida ha salvado, posiblemente, la vida de otras muchas personas al cazar a una parte del comando y al evitar la pretendida explosión del coche-bomba que ETA pensaba colocar en la capital.

Hace pocos días que la banda avisaba de su regreso a la plena actividad con un coche-bomba instalado en un parking de Santander. Ahora, en coincidencia con la citación judicial a la mesa de Batasuna, los de ETA pensaban buscar un mayor impacto y posiblemente un reguero de víctimas inocentes en su acción terrorista.

La que llega cuando la crisis política, económica y social le crece a este Gobierno de Aznar por distintos frentes y en especial por causa de la marea negra del Prestige. Una crisis que ahora, con el nuevo frente de ETA, apaciguará las tensiones del Gobierno con la oposición pero, a su vez, dejará abierto este frente del terror y de incertidumbre en un tiempo en el que se hablaba de una incipiente tregua de ETA o de debilidad de la banda por los múltiples reveses que ha sufrido por la acción de las policías de España y Francia.

ETA regresa y ello significa que ha recompuesto al menos parte de los comandos y que la teoría de la tregua al amparo de las últimas propuestas del Gobierno de Ibarretxe carecen de fundamento. Más bien da la impresión de que ETA esperaba este momento de la convocatoria judicial de la cúpula de Batasuna para reaparecer con este intento de atentado con coche-bomba que, a pesar de la desgraciada muerte del guardia civil, ha podido ser evitado a tiempo.

Éste ha sido el cuarto atentado mortal de ETA en lo que va de año. Un año especial en el que han sido capturados numerosos comandos de la banda y en el que ha sido ilegalizada la coalición Batasuna. Un año que parecía que iba a concluir sin grandes atentados o acciones de ETA pero que ahora, tras estos hechos, nos anuncia un mal final y pone al Gobierno, fuerzas de seguridad y conjunto de los ciudadanos en estado de alerta porque sabemos que ETA, que acaba de matar pero que ha sufrido un duro revés, volverá a actuar.

El perfil de los asesinos
Por EDURNE URIARTE ABC 18 Diciembre 2002

UN guardia civil, Antonio Molina, se suma a la larga lista de asesinados por ETA. Este nuevo crimen no es una sorpresa porque el evidente debilitamiento de ETA no ha eliminado ni mucho menos su capacidad de matar. Ni su capacidad, ni su firme intención de continuar sus asesinatos hasta su final.

ETA seguirá asesinando mientras le quede la más mínima posibilidad de hacerlo. Por dos cosas, porque ni siquiera el proyecto independentista de Ibarretxe le parece ni lejanamente suficiente. Y, sobre todo, por el perfil de sus asesinos, una combinación de totalitarismo ideológico y del más puro fanatismo criminal.

Nuestro grave problema es que el nacionalismo insiste en ignorar una y otra cosa. Sólo esa voluntaria y buscada ignorancia permite que existan productos como Gotzon Aramburu, uno de los asesinos de Antonio Molina. Fue varias veces detenido y acusado de cometer más de cien actos violentos, contra sedes de partidos, contra concejales, etcétera. Se trata de uno de tantos y tantos matones del terrorismo callejero, alentados por la permisividad de una sociedad en la que los niños leen ataques a Garzón y Aznar en Kili Kili, la televisión pública proclama «hombre más atractivo» a un dirigente del entramado terrorista, y el propio lendakari relata a los ciudadanos en una carta que hay un conflicto que, casualmente, tiene los mismos ingredientes que los que proclama ETA.

En este contexto cabe preguntarse por las medidas concretas que piensa articular Juan José Ibarretxe para hacer efectivo el «ETA kanpora» de la manifestación del próximo domingo. Porque los Gotzon Aramburus de ETA no dejan de destruir y matar porque se les invite amablemente a ello. Y mucho menos cuando viven y se forman en una sociedad que arropa y alienta su instinto criminal.

ETA reaparece en Madrid
Editorial La Razón 18 Diciembre 2002

Un guardia civil fue asesinado ayer a tiros, y otro resultó herido, al igual que uno de los etarras que fueron descubiertos en la autopista A-6, cerca de la localidad madrileña de Collado-Villalba, cuando se disponían a entrar en la capital con un coche cargado de explosivos. Los dos terroristas fueron detenidos, uno de ellos en San Sebastián, pero la muerte del agente es un triste balance que nos impide celebrar como sería nuestro deseo el éxito que para la Benemérita ha supuesto cerrar el paso a un grupo de asesinos que pretendían sembrar la muerte y la destrucción en la gran ciudad en vísperas de la Navidad. Es pronto para hablar de objetivos concretos, pero está ya claro para los investigadores que se trata de un comando etarra, probablemente el mismo que actuó la pasada semana en Santander y que el vehículo había sido robado en Francia.

La banda mafiosa, que dispondrá de capacidad de matar mientras le reste un solo grupo de fanáticos dispuestos a ello, pasa por sus peores momentos. Lo ocurrido ayer, lo sucedido en los últimos años, evidencia no sólo la perspicacia y el valor de los agentes de la Benemérita, capaces de descubrir un coche sospechoso en un río de tráfico y enfrentarse al peligro de su detención, sino que ETA ha perdido ya demasiadas batallas ante el cerco policial y judicial y que este camino, junto a la colaboración francesa, es el único posible para acabar de una vez con esta banda de asesinos y con sus cómplices.

Acabar con ETA
Editorial El Correo 18 Diciembre 2002

El asesinato del guardia civil Antonio Molina Martín, cuando procedía a identificar a quienes resultaron ser integrantes de un comando terrorista, volvió ayer a enlutar a la sociedad española, siempre temerosa de que un nuevo golpe criminal recrudezca la angustia que provoca el acecho terrorista. La acción de los dos agentes que, en el cumplimiento de su deber, fueron víctimas del instinto homicida de los etarras desbarató los planes inmediatos de una banda que se obstina en trasladar el 'conflicto vasco' al resto de España a base de muerte y destrucción. Pero el momentáneo alivio que la ciudadanía puede sentir ha comportado un precio que la sociedad no puede aceptar que se siga pagando por más tiempo. Acabar con ETA de una vez y para siempre constituye no sólo el deseo de la inmensa mayoría de los ciudadanos de Euskadi y del conjunto de España, sino que además ha de convertirse en el deber activo de toda la sociedad y de todas las instituciones que representan su voluntad.

No transcurrirán más de unas cuantas horas antes de que los cómplices de los terroristas den muestras de solidaridad hacia los asesinos del joven guardia civil Antonio Molina. En los márgenes de la sociedad vasca una ínfima minoría de desalmados procederá a dar rienda suelta a su fanatismo pegando carteles ignominiosos o protagonizando algaradas en las que el asesinado y sus compañeros serán presentados como verdugos de los asesinos. Y tampoco faltarán voces públicas que disfrutando de la libertad de expresión volverán a incurrir en la cruel indignidad de convertir a Molina Martín y a las centenares de víctimas anteriores en argumento propicio para reiterar el chantaje fascista de que, para que el horror desaparezca, es necesario atender las exigencias de los terroristas. De ahí que la acción policial y judicial contra los autores materiales de los atentados terroristas no resulte nunca suficiente si, paralelamente, el reproche social y legal no se dirige contra quienes secundan los crímenes violentos desde el cinismo y el encubrimiento.

El historial que presentan los dos etarras detenidos ayer demuestra hasta qué punto la espiral de los fanáticos se vale de las sucesivas detenciones y de los años de cárcel que esperan a los miembros de ETA para alimentar precisamente su extrema sinrazón y su disposición asesina. 'ETA kanpora' es el lema con el que el lehendakari Ibarretxe ha convocado la manifestación del próximo domingo 22. Pero para que ETA salga de una vez de las vidas de los vascos y desaparezca la inquietud de los demás españoles no sólo es necesario que dicha proclama sea secundada por una multitud comprometida en poner fin al terror, sino que además es imprescindible que nadie -y mucho menos el lehendakari y su partido- ose especular para beneficio propio con el anhelo de paz que la ciudadanía muestre ese día. Entre otras razones porque sólo desde la firmeza democrática y desde una voluntad inequívoca de acabar con ETA podrán sus integrantes comprender que no tienen otra salida que su propia desaparición como trama terrorista.

La Guardia civil evitó una masacre
EDITORIAL Libertad Digital  18 Diciembre 2002

La Guardia Civil ha abortado la carnicería que ETA pretendía perpetrar en Madrid, probablemente en una nueva "hazaña" como la del Hipercor de Barcelona. Los mismos etarras responsables del reciente atentado con coche-bomba en Santander –Aramburu Sudupe y Etxebarria Goicoetxea– asesinaron al agente Antonio Molina e hirieron a su compañero cuando éstos interceptaban el coche-bomba –cargado con más de cuarenta kilos de dinamita– donde viajaban los dos terroristas. Afortunadamente, ya han sido detenidos; el primero, herido de gravedad, en el acto; y el segundo, unas horas después en San Sebastián, en una operación conjunta de la Policía y la Guardia Civil.

Esta nueva muestra de la barbarie etarra no puede menos que poner en evidencia a las Juventudes Socialistas de Euskadi, que en su reciente V Congreso aprobaron, entre otras “reivindicaciones” clásicas de ETA-Batasuna y del PNV, el acercamiento de los presos etarras a las cárceles del País Vasco y el referéndum de autodeterminación como instrumentos para “lograr la paz”. Eduardo Madina y sus mentores se niegan a admitir que la única paz que desean los etarras es la del cementerio o la del exilio para quienes no se plieguen completamente a su criminal dictadura. Su traición a la causa de la libertad en el País Vasco no sólo no les reportará ningún beneficio político o personal, sino que además pondrá nuevas armas y argumentos en las manos de los enemigos de la libertad, que serán utilizadas contra ellos tarde o temprano pese a que hayan decidido dar la espalda al PP a cambio de la “protección” del PNV.

Aunque, por desgracia, hay que lamentar el asesinato de un servidor de la Ley, una vez más se demuestra que la única forma eficaz de luchar contra la barbarie etarra es la aplicación del Estado de Derecho –la “solución policial”, como la llaman despectivamente desde ETA-Batasuna y el PNV. No es preciso insistir en que ETA mata donde puede y cuando puede; y cada vez puede menos gracias a la eficaz labor, a la abnegación y a la profesionalidad de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, cuyos miembros –como es el caso de Antonio Molina, su compañero herido y los TEDAX que desactivaron el coche-bomba– arriesgan y entregan sus vidas en la lucha contra los terroristas.

Pero para que la eficacia y la abnegación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado no caiga en saco roto, es necesario que la Justicia cumpla también su función eficazmente. Uno de los dos terroristas, Aramburu Sudupe, ha sido puesto en libertad provisional hasta en tres ocasiones –aun a pesar de que se le atribuyen más de cien acciones de terrorismo callejero–, la última de las cuales aprovechó para huir de la Justicia e integrarse en ETA. Es inaudito que un sospechoso de colaboración con ETA pueda disfrutar de libertad bajo fianza –¡de un millón de pesetas!–, que vuelva a ser detenido por actos de violencia callejera y que, nuevamente, se le conceda la libertad provisional. Diríase que, para muchos de nuestros jueces, la piedra de toque de las garantías del sistema judicial radica en el número de delincuentes peligrosos y de terroristas excarcelados que permita la ley sin contradecirla abiertamente.

La Justicia, en un Estado democrático, ha de estar al servicio del orden y de la seguridad de los ciudadanos; y su principal función es hacer cumplir las leyes que éstos aprueban en el Parlamento a través de sus representantes. Por ello, la libertad de los jueces para interpretar los preceptos de la Ley –la principal prerrogativa del poder judicial– no puede ser nunca una libertad “absoluta”, sino que ha de orientarse, en caso de duda, precisamente a la conservación del orden y la garantía de la seguridad, pues no es de recibo que el esfuerzo de los cuerpos de seguridad del Estado para detener y neutralizar a los terroristas y la tranquilidad de los ciudadanos queden después en entredicho a causa de las “originalidades” judiciales.

Probablemente es mucho pedir a los miembros de Jueces para la Democracia que, de motu proprio, se abstengan de enmendar la plana a los legisladores desde su particular “visión progresista” de la Justicia. Sin embargo, sí cabe exigir al órgano de gobierno del Poder Judicial, el CGPJ, que al menos intente ejercer sus funciones de vigilancia y control de la independencia y de la competencia profesional de los miembros de la carrera judicial. Ya son demasiados los etarras que han utilizado los beneficios penitenciarios o la libertad provisional para burlar a la Justicia y continuar sus actividades criminales.

Ibarretxe, ETA y el 22 de diciembre
RAMÓN JÁUREGUI/DIPUTADO SOCIALISTA POR ÁLAVA El Correo 18 Diciembre 2002

El pasado 1 de diciembre, ETA dijo no al plan de Ibarretxe. En su comunicado, revestido de esa fraseología violenta que tanto gusta a nuestros terroristas y a sus acólitos, ETA desprecia el proyecto político que presentó el lehendakari y reitera su voluntad criminal. A los pocos días, sólo 48 horas después, el lehendakari sorprendió a propios y extraños convocando en solitario una manifestación contra ETA bajo el lema 'ETA kanpora/ETA fuera'. Varias conclusiones pueden extraerse de estos acontecimientos.

Primera. No hay solución política para la violencia. Todos sabemos que Ibarretxe está empeñado en ofrecer a la izquierda abertzale una plataforma de unidad nacionalista basada en un proyecto político hacia la independencia, sin violencia. Lo hizo en Lizarra, con tregua indefinida por medio y lo ha hecho ahora con su plan, ante la ilegalización judicial y quizás política, de Batasuna. Que ETA desprecie esta oferta sólo puede entenderse en dos claves: la primera responde a la vieja y profunda querella que la izquierda abertzale mantiene con el PNV y a su rechazo visceral a que este partido protagonice o rentabilice su historia y 'su lucha'. La segunda confirma una trayectoria de fundamentalismo, inasequible a cualquier razonamiento. ETA sólo quiere imponer su proyecto máximo y éste es un imposible, por razones de todos conocidas.

La conclusión es clara. Con ETA no hay nada que hacer (políticamente hablando), excepto acabar con ella. Veinte años de negociaciones públicas o secretas, en Argel o en Santo Domingo, en las cárceles francesas o en Ginebra, en Lizarra o con el plan Ibarretxe, para ser un Estado libre asociado, han demostrado que ETA mantiene su fanatismo violento, su quimera de la Euskadi irredenta. Jamás ha cedido nada. Jamás ha renunciado a algo. Jamás ha pactado. No saben. No pueden y no quieren. Son prisioneros de una lógica militarista, de una subcultura violenta y de una paranoia fanática, sin remedio. Que el nacionalismo democrático tome nota de estas evidencias sería muy útil para recuperar la unidad democrática y una estrategia consensuada de pacificación.

Segunda. Han pasado tres meses desde que Ibarretxe anunciara su plan. El balance de su campaña informativa no puede ser más pobre. Excepto su Gobierno, nadie lo apoya. Los rechazos más sonoros han sido los económicos, empresariales, los intelectuales, la universidad, los movimientos sociales y pacifistas, la prensa internacional. Están produciendo un sonoro vacío sobre esta propuesta. La inversión exterior en el País Vasco ha caído un 90% en este año y crece la sensación de que este clima político que ha generado el lehendakari con su plan perjudicará seriamente los mercados, las expectativas económicas y el bienestar general de los vascos.

Todo el mundo sabe que el plan divide a la sociedad vasca peligrosamente e impone un proyecto de más nacionalismo (hasta la independencia en la práctica y en el futuro) a una mitad larga de la población que no quiere ese destino. Pero si el plan fuera la llave de la paz me temo que algunos, aunque engañados o resignados, lo acabarían apoyando. Ahora sabemos que tampoco sirve para eso. A ETA no le basta. Entonces, lehendakari ¿para qué sirve esto? ¿Qué sentido tiene introducir semejante conflicto en nuestras relaciones políticas y sociales sin ninguna virtualidad como proceso de paz? ¿Para qué persistir en una fórmula que sólo trae perjuicios? Urge reconducir una situación política bloqueada en todos los sentidos: bloqueo en los Presupuestos y en la gobernación del país, en las expectativas económicas, en las relaciones con la oposición y con el Gobierno central, en los esquemas de pacificación y en el marco político de juego sobre el que asentar nuestro futuro.

Tercera. La manifestación del día 22 en Bilbao está muy mal convocada. Si de verdad se desea una respuesta unitaria contra ETA que incluya a toda la sociedad democrática y principalmente a quienes sufren su violencia, debieran haberse pactado con ellos las condiciones de la convocatoria.

Al no hacerlo así, el lehendakari ha dado pie a todo tipo de conjeturas sobre sus intenciones. Pero sean éstas cuales sean, hay dos buenas razones para acudir el día 22 a esa manifestación contra ETA. La primera es precisamente abortar cualquier pretensión de convertir esa convocatoria en un nuevo ejercicio de equidistancia política entre ETA y el Estado. Si el lehendakari pretendía que el 'ETA kanpora' del día 22 fuera la respuesta al comunicado de la banda rechazando su plan, nada mejor que una manifestación plural, con fuerte presencia de víctimas y de autonomismo constitucional, para evitar esa interpretación política. Si el lehendakari quiere que esta manifestación pueda parecer o percibirse como un apoyo indirecto a su plan, nada mejor que acudir ostensiblemente a ella quienes no compartimos sus proyectos, para dejar claro que allí se está contra ETA y punto. Nada más (y nada menos).

Pero es que además tenemos que legitimar y acreditar la necesidad de la unidad democrática. Aunque otros no crean en ella. Aunque el PNV y el lehendakari estén en otra estrategia y busquen más «la unidad nacionalista». Aunque resulte difícil coincidir detrás de una pancarta contra ETA en esta situación de creciente división política y social. A pesar de todo, tenemos que ser capaces de poder seguir diciendo no a la violencia, ese 90% largo de pueblo vasco que quiere la paz y condena a los terroristas.

Quienes hemos defendido la unidad democrática desde siempre, desde el Frente Democrático de los primeros 80 hasta el Pacto de Ajuria Enea que otros dilapidaron en 1998; quienes creemos que nuestra división les fortalece y que un proceso de aislamiento y deslegitimación democrática de la violencia tiene que acompañar la desarticulación policial de la banda, tenemos que proclamar y ejercer la unidad como terapia y como actitud, para que la unidad de los partidos e instituciones democráticas traslade a la sociedad el convencimiento de su victoria y a los terroristas la seguridad de su derrota.

«Basta Ya» pide el apoyo de la UE en la ilegalización de Batasuna
EP ABC 18 Diciembre 2002

ESTRASBURGO. El miembro de la plataforma «Basta Ya» Carlos Martínez Gorriarán, pidió ayer el apoyo a la UE en el proceso de ilegalización de Batasuna y que es, a su entender, «el gran desafío que tiene ahora la sociedad vasca». En la celebración del 15 aniversario del Premio Sajarov del Parlamento Europeo por la libertad de conciencia, Gorriarán destacó la importancia que tuvo la concesión de este galardón a «Basta Ya» en 2000, como impulso para alcanzar este «pacto antiterrorista, que tiene el apoyo de gran parte de la sociedad vasca».

Para Martínez Gorriarán, el «espaldarazo moral y práctico» que supuso el premio, como «reconocimiento» por parte de la UE de «la situación de asfixia política y cultural que vive el País Vasco», es lo que «permitió y animó a las instituciones vascas y españolas a buscar una salida» a la situación que se tradujo en el pacto antiterrotista. El representante de «Basta Ya» pidió a la Eurocámara que, del mismo modo, apoye ahora «la ilegalización de aquellos partidos que sirven de tapadera» de la violencia de ETA.

El libro de Zapatero
Román CENDOYA La Razón 18 Diciembre 2002

«Otra forma de hacer, otra forma de gobernar». Así se presenta el PSOE en la precampaña electoral. La otra forma de hacer de Zapatero sigue un patrón lineal, que aplica pase lo que pase. El «libro de Zapatero» dice que hacer oposición consiste en: primero, formular preguntas demagógicas elevando a doctrina la nada. Segundo, realizar un gesto espectacular (de espectáculo). Tercero, proponer un Pacto de Estado. Cuarto, asegurar que creará un nuevo ministerio de la cosa y quinto, afirmar que el PSOE lo habría hecho mucho mejor.

Zapatero ya ha aplicado «su forma de hacer» a la violencia de género, al botellón y al «Prestige». La otra forma de hacer de Zapatero es la de asumir de forma indiscutible cualquier discurso sobre España que haga cualquier compañero de partido. Así deshace España adoptando posiciones dispares. Con Maragall es asimétrico, con Odón y los jóvenes socialistas vascos abre oportunidades de referéndum, con Bono e Ibarra la España que respalda es la que es. Nadie sabe cuál es el proyecto de España que propone Zapatero. Sí sabemos que quiere una administración más grande (más Estado) generando déficit público. Por eso, lo de la otra forma de gobernar sigue siendo un legítimo futurible aspiracional.

Un guardia civil muere tiroteado por dos etarras que llevaban una bomba a Madrid
El agente sospechó del turismo en el que viajaban los terroristas en la localidad madrileña de Villalba
El comando planeaba cometer hoy un atentado en la capital con los 40 kilos de material que portaba Un activista fue detenido en el acto y el otro por la noche en San Sebastián
MELCHOR SÁIZ-PARDO/COLPISA. MADRID El Correo 18 Diciembre 2002

Un guardia civil muerto, otro herido y dos miembros de ETA detenidos fue el resultado del tiroteo registrado ayer en la localidad madrileña de Collado Villalba minutos después de que los agentes intentasen identificar a los ocupantes de un vehículo que había levantado sus sospechas. Los terroristas se dirigían con cerca de 40 kilos de explosivos ocultos en el turismo a la capital de España, donde, según el delegado de Gobierno en Madrid, pretendían cometer hoy mismo un atentado, 48 horas antes de que veinte miembros de Batasuna declaren ante el juez Garzón imputados por pertenencia a ETA.

Los agentes de la Guardia Civil Antonio Molina y Juan Aguilar patrullaban a primera hora de la tarde la vía de servicio que transcurre paralela a la autovía A-6 (la antigua Nacional VI) a la altura del kilómetro 38. Se apostaron muy cerca de una estación de servicio BP junto a la que suelen establecerse controles policiales para evitar atracos en la gasolinera y como medida preventiva ante los asaltos en viviendas cercanas.

Sobre las 15.00 horas, los funcionarios sospecharon de un 'Ford Escort' de color azul, matrícula MA-4823-CL, que transitaba por la zona en dirección a Madrid. La pareja de la Guardia Civil decidió dar el alto al vehículo, que sólo después se supo que portaba matrículas 'dobladas' (copiada de un turismo similar) y había sido robado a mediados del mes pasado en Francia.

Antonio Molina se dirigió directamente a la ventanilla del conductor para pedirle la documentación. Según un testigo, «no le dieron tiempo ni a dar las buenas tardes» cuando uno de los ocupantes le disparó a bocajarro, alcanzándole en pleno abdomen y en un brazo.

Su compañero, Juan Aguilar, bajó del coche patrulla y comenzó a disparar contra el vehículo. Los ocupantes del turismo sospechoso respondieron y tirotearon al agente, que fue alcanzado en un brazo, cerca del hombro.

Pese a la herida, Aguilar logró acertar a uno de los terroristas: una bala atravesó el cuello de Gotzon Aramburu Sodupe, mientras que la segunda se el incrustó en el abdomen. Caído en el suelo, fue de inmediato inmovilizado por el agente, quien, sin embargo, no pudo hacer nada para evitar la huida del segundo terrorista.

El pistolero, Jesús María Etxebarria Goikoetxea, saltó la mediana que divide la autovía A-6 y logró abalanzarse sobre un Renault 'Clio' que conducía una mujer. A punta de pistola, se hizo con su control. Con la propietaria como rehén, emprendió la huida. Apenas unos centenares de metros después, tras comprobar que nadie le perseguía, dejó salir del vehículo a la mujer.

Aunque los efectivos médicos tardaron apenas unos minutos en personarse en las inmediaciones de la gasolinera, nada pudieron hacer por salvar la vida de Molina, de 27 años. El agente falleció sobre el asfalto, pese a que las asistencias trataron de reanimarle durante casi media hora.

Fuerte despliegue
Su compañero y el etarra herido -éste, sujeto a una fuerte custodia- fueron evacuados al Hospital Puerta de Hierro de Madrid. Mientras que el guardia civil fue pronto trasladado a una habitación de planta y su vida no corre peligro, el etarra quedó ingresado en las dependencias del servicio de urgencias, cuyos responsables definieron su estado como de «extrema gravedad».

Al mismo tiempo, efectivos de los TEDAX inspeccionaron el 'Ford Escort' y decenas de agentes fueron desplegados en la zona norte de la comunidad para tratar de detener al etarra prófugo. Los artificieros del instituto armado localizaron en el vehículo en el que fueron interceptados los terroristas cerca de 40 kilos de explosivos. Una buena parte de este material estalló con el 'cebo' de los artificieros.

La búsqueda de Etxebarria Goikoetxea se centró en un primer momento en las carreteras de Castilla-León. Incluso, a última hora de la tarde, fue localizado en Valladolid el 'Clio' en el que se había fugado el etarra. Miembros del Cuerpo Nacional de Policía acordonaron toda la zona ante la posibilidad de que el terrorista estuviese en las proximidades. Finalmente, Etxebarria Goikoetxea fue detenido, pero en San Sebastián, hasta donde había conseguido trasladarse. Está previsto que el entierro por el agente fallecido se celebre hoy.

El etarra herido había sido puesto en libertad por la Audiencia Nacional en tres ocasiones
Ángel Aramburu pertenecía a un «comando itinerante» que iba a atentar en Madrid o Andalucía
Ángel Aramburu Sodupe, el etarra que resultó gravemente herido ayer en el tiroteo en el que falleció el agente Antonio Molina, era en la actualidad un miembro «liberado» de la banda y pertenecía a un «comando itinerante» procedente de País Vasco o Francia. El «comando», tenía la intención de llevar el coche bomba hasta un objetivo marcado por la cúpula de la banda en Madrid o Andalucía. Además, el etarra tiene un amplio historial de acciones violentas, que incluyen más de 100 ataques, pese a lo cual la Audiencia Nacional le puso en libertad en tres ocasiones.
J. M. Z. - Madrid.- La Razón 18 Diciembre 2002

El etarra Ángel Aramburu Sodupe, que resultó herido grave cuando el guardia civil Antonio Molina, que falleció en acto de servicio, repelió, antes de caer mortalmente herido, la agresión de que había sido objeto, tiene numerosos antecedentes por violencia callejera y ha sido puesto en libertad en tres ocasiones por la Audiencia Nacional.
En la actualidad era miembro «liberado» de la banda y, según fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN, pertenecía a un «comando» itinerante, que se había desplazado desde el País Vasco o Francia para llevar el coche bomba hasta el objetivo marcado por los cabecillas de la banda, en Madrid o Andalucía.

Más de 100 ataques
La policía le acusa de haber participado en más de un centenar de ataques violentos entre los años 1994 y 1997. En la lista de imputaciones figuran ataques contra sedes del PSE, del PNV, de Eusko Alkartasuna, así como numeroso lanzamientos de «cócteles molotov» contra patrullas de la Ertzaintza, agresión a concejales socialistas de Hernani y otras acciones criminales. También colaboró con el «comando Donosti», informa Vasco Press.

El 4 de marzo de 1997 se presentó voluntariamente ante la Audiencia Nacional ya que le buscaba la Policía e ingresó en la prisión de Valdemoro, donde permaneció hasta el 19 de abril siguiente en que fue puesto en libertad bajo fianza de medio millón de pesetas.

El 10 de marzo de 1999 fue vuelto a detener por el Cuerpo Nacional de Policía durante la operación en la que fue desarticulado el «comando Donosti» e ingresó en prisión.

En esta ocasión permaneció encarcelado hasta el 21 de noviembre de 1999 en que fue puesto en libertad bajo fianza de un millón de pesetas. Apenas cuatro meses más tarde, el 27 de marzo de 2000, fue detenido por la Ertzaintza, junto con otras doce personas, acusado de participar en numerosos actos de violencia callejera perpetrados en la comarca de Hernani desde el año 1997. Volvió a ingresar por tercera vez en prisión, aunque posteriormente quedó de nuevo en libertad provisional.

SUAVIZA SU PLAN EN FUNCIÓN DEL ESCENARIO:  Ibarretxe pide respeto para el pueblo vasco tras ser recibido en Córdoba entre gritos de "asesino"
El lehendakari pronunció este martes una conferencia en Córdoba para explicar su plan secesionista, donde unos 200 jóvenes le increparon, llamándole "asesino". Ibarretxe debió sentirse molesto, porque suavizó su plan hasta el punto de afirmar que "no hemos hablado de independencia".
Nacho G. Mostazo Libertad Digital   18 Diciembre 2002

Cuando la coalición PNV-EA ganó las elecciones vascas de mayo de 2001, la presidenta de Eusko Alkartasuna, Begoña Erratzi, coreaba los gritos de sus partidarios en la sede del PNV. “Independentzia”, chillaban unos y cantaba la otra saltando en el escenario. Juan José Ibarretxe, reelegido como presidente vasco, sonreía complacido y pedía calma para dirigirse a los ardorosos nacionalistas que le jaleaban. El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, estaba henchido de gozo, aunque permanecía en un segundo plano en el mismo escenario. Antes de aquel día, y también después, Arzalluz ha hablado decenas de veces de separatismo, lo mismo que Begoña Erratzi y, por supuesto, que Ibarretxe.

Sin embargo, el lehendakari parece adaptar su discurso al escenario donde expone su plan separatista de libre asociación del País Vasco a España. Este martes por la noche estuvo en Córdoba, invitado por la Asociación Prometeo, liderada por el ex coordinador general de Izquierda Unida, Julio Anguita. En la gira para presentar su proyecto, Juan José Ibarretxe ya ha viajado a Latinoamérica y al Reino Unido, gastando dinero público, lo que le ha reportado las críticas incesantes de la oposición, que opina que el lehendakari podría estar incurriendo en una malversación de fondos. En el Colegio Mayor “Nuestra Señora de la Asunción”, Ibarretxe fue recibido y despedido con los gritos de un grupo de 200 jóvenes que incluso llegaron a decirle “asesino”.

Tras un recibimiento como este, Ibarretxe matizó su discurso y dijo que el pueblo vasco puede convivir dentro del Estado español “si se nos respeta como pueblo” y añadió, como viene diciendo en los últimos meses, que ésta será una propuesta que la sociedad vasca tendrá que decidir por sí misma. Para congelar las protestas, el lehendakari incluso llegó a decir que en el País Vasco “no hemos hablado de independencia, ni de soberanía”, cuando su plan promueve precisamente el independentismo y la entrega de la soberanía territorial al Gobierno vasco, incluida la anexión de Navarra y de tres provincias francesas. Para recalcar sus palabras, Ibarretxe dijo que dichos conceptos deberían ser reformulados porque “son instrumentos del siglo XIX ó XX”, pues hoy “no existe independencia, sino interdependencia”.

Ibarretxe subrayó que el pueblo vasco tiene identidad propia y derecho a ser consultado para decidir su futuro, aunque matizó que dicha consulta debería hacerse contando con las instituciones actuales. “No queremos más autogobierno para reñir más con Aznar, sino para vivir mejor", dijo el lehendakari, para explicar que, “cuando gestionamos nuestro propio sistema, la política es mejor”, para lo que puso como ejemplo la sanidad y la educación, aunque, con respecto a la educación, no mencionó las sustanciosas subvenciones que concede el Gobierno vasco a escuelas que promueven la euskaldunización incluso fuera de las fronteras de Euskadi, como en Navarra, por ejemplo, algo que ha denunciado amargamente el propio presidente de dicha Comunidad Foral, Miguel Sanz.

Para acallar las protestas de quienes le increparon a su entrada en el Colegio Mayor cordobés donde pronunció su conferencia, Ibarretxe dijo que los vascos desean un pacto de convivencia “amable” con el Estado español porque el siglo XXI “no es una época de imposición sino de la libre adhesión”. Para finalizar, lanzó un último mensaje político al afirmar que al Gobierno central le causa “pavor” que el Gobierno vasco sea fruto de las decisiones de los propios vascos y se refirió a la situación de violencia que vive el País Vasco indicando que “ni un vasco admite que se pueda seguir viviendo como lo están haciendo, porque aunque tienen el nivel de vida más alto de España no tenemos paz y eso es fundamental”.

No aprenderemos
JOSEBA ARREGI/ El Correo 18 Diciembre 2002

ETA ha vuelto a matar. Ha asesinado a un guardia civil que cumplía su obligación. Ha dejado herido a otro. Es tanta la presión que ejerce sobre la mayoría de nosotros el convencimiento de que ETA es invencible, o es tanto, al parecer, el deseo, la voluntad, la quimera o el interés de que ETA no acabe gracias a la labor policial, que durante las últimas semanas se especulaba en voz alta sobre una tregua tácita de ETA. Incluso había quienes pedían que se entendiera bien la forma de hablar de ETA al no cometer atentados: como invitación al diálogo. Cualquier cosa con tal de no pensar que la no actividad de ETA pudiera deberse a la labor policial.

Pero no aprenderemos nunca. Porque ETA cuando mejor y más claro habla es cuando mata. También tiene la virtud, desgraciada para todos nosotros, de decir su verdad subjetiva cuando habla y escribe comunicados: ETA dice lo que piensa, y hace lo que dice. Pero sus comunicados se prestan a interpretación. Y aunque también hay quienes se ponen a interpretar sus acciones, sus asesinatos, ETA pone bien claramente de manifiesto que lo que quiere es lo que siempre ha querido: una sociedad vasca homogeneizada en su sentimiento de pertenencia, y a partir de ahí, una sociedad sin diferencias, unificada, constituida como nación soberana, cerrada sobre sí misma y sometida a la fiscalización de ETA.

Y cuando se quiere algo así matando, no hay términos intermedios, no hay negociación posible, nada está abierto al diálogo que exige cesión de razón, de voluntad, de metas, de planteamientos. ETA habla cuando mata, y dice que o todo o nada. Lo acababa de decir en el último comunicado criticando la propuesta de Ibarretxe. Lo hace ahora aún de forma más clara matando.

Dicen algunos que ETA ha aprendido del maestro Mao Tse Tung que lo más importante para el terrorista es engañar al enemigo. En este sentido ETA lo ha tenido muy fácil: con qué poco esfuerzo por su parte nos dejamos engañar. Nos dice una y otra vez lo que es y lo que quiere, y nosotros empeñados en ver otra cosa, en entender otra cosa. Por progresismo, por razones éticas, por ampliar el consenso, porque sobre la derrota policial de ETA no se puede construir la sociedad vasca, porque ETA responde a un conflicto político. Todo menos ver la realidad de ETA cuando mata.

No aprenderemos nunca. ETA responde a un planteamiento totalitario en el que se mezclan el nacionalismo radical, el marxismo y el nihilismo de quien cree que puede construir la historia desde cero, siendo la misma ETA el punto absoluto de comienzo. ETA ha transformado el marxismo hasta hacerlo irreconocible. ETA se ha apropiado del nacionalismo y lo ha hecho también irreconocible. Lo único que no ha cambiado ETA es el nihilismo.

Pero no queremos aprender. Y el nacionalismo no quiere aprender: que el nacionalismo se tiene que reformular desde la distancia radical para con ETA. Que si ETA quiere una sociedad homogénea en el sentimiento de pertenencia exclusivo a la nación vasca, que si ETA quiere impedir la consolidación de las instituciones estatutarias, que si ETA quiere destruir el Estatuo de Gernika y sus instituciones, es precisamente todo eso lo que hay que defender. Del enemigo el consejo. ETA nos indica dónde está el interés de todos lo que no somos ETA. Y la defensa del Estatuto y de sus instituciones es la derrota de ETA. Cualquier otra cosa significa que ETA no ha sido derrotada.

A estas alturas de la historia debiéramos haber aprendido que con ETA sólo vale su derrota. Una derrota que incluya también tomar conciencia de cuántas victorias parciales le hemos concedido ya: en el lenguaje, en la fijación de agenda, en los temas que discutimos, en la anormalidad que hemos permitido que se vaya instalando en casi todos los ámbitos de la vida social y política vasca.

El día 22 de diciembre está convocada una manifestación para decir 'ETA kanpora'. Después del asesinato del guardia civil Antonio Molina Martín ya nadie puede sentirse tentado de no acudir a esa manifestación. Como tampoco nadie puede ceder a la tentación de utilizar la manifestación para algo distinto a proclamar la necesidad de acabar con ETA.

No estaría nada mal que la manifestación del día 22 fuera un punto inicial para recuperar, probablemente con muchas dificultades, la perdida unidad democrática frente a ETA. Desde que se perdió muchas son las piedras que como obstáculos insalvables se han ido poniendo en el camino de recuperar esa unidad.

Y sin embargo la derrota de ETA exige recuperar la unidad de todos los demócratas contra ETA. Porque ETA puede ser derrotada. Para ello hacen falta, sin embargo, que se cumplan tres condiciones: seguir mejorando la labor policial, su coordinación, su profesionalidad; recomponer la unidad de todos los partidos democráticos contra ETA; deslegitimar los planteamientos de ETA en su conjunto. Cada uno tendrá que saber en cuál de las tres condiciones radica su responsabilidad mayor.

Una generosidad teñida de intransigencia
Alicia Delibes Libertad Digital  18 Diciembre 2002

Un amigo mío suele decir que los jóvenes de hoy maduran tan tarde que uno debe siempre pensar que tienen 10 años menos de lo que indica su carnet de identidad. Creo que es un cálculo un tanto exagerado pero sí es verdad que, por el excesivo proteccionismo de los padres, profesores y de la sociedad en general, los chicos, y las chicas también por supuesto, tardan hoy mucho más que antes en tomar sobre sí mismos la responsabilidad de sus propios actos, es decir, de su propia vida.

De esta regla, quizás demasiado general, no tendría por qué excluirse al nuevo secretario general de las JSE, Eduardo Madina. Creo que es bastante significativo todo lo que dice Madina pero se debe de tener en cuenta que sus 26 años son muy pocos para que a alguien se le ocurra poner sobre sus hombros la responsabilidad de liderar la política socialista en Euskadi.

Es muy loable la generosidad de este joven que, herido brutalmente por ETA, sólo tiene palabras de comprensión para quienes constantemente bailan el agua a la banda terrorista. Pero, justamente por ser tan generosa y tolerante su actitud resulta más chocante su intransigencia hacia la derecha española, hacia las gentes del Partido Popular.

Decía el otro día Madina que ellos, los jóvenes del PSE, quieren radicalizarse. Decía también que sus mayores, aunque socialistas, estaban pecando de moderación. No sé si Madina es consciente de que esos que él considera moderados han tenido que hacer un enorme esfuerzo para librarse de los prejuicios atávicos que les impedía luchar por la libertad en el País Vasco codo con codo con el PP.

Ninguno de los amigos de Madina ha vivido durante la dictadura franquista y sin embargo parecen compartir aquella idea, que entonces se tenía, de que para oponerse a Franco valía todo. De aquellos años en los que se creía que luchar por la democracia exigía la unión de todas las fuerzas antifranquistas ha quedado, en una gran parte de la izquierda española, un sentimiento de rencor irracional hacia las políticas conservadoras de la derecha y una “tolerancia” indiscriminada hacia todo aquello que vaya contra el PP. Este sentimiento que se podría comprender en quienes lucharon contra Franco resulta totalmente ridículo en unos chicos que crecieron en una España democrática.

Y es que, para estos jóvenes, parece que todo vale menos pactar con la derecha a la que consideran heredera del franquismo, incapaz de entender la democracia y enemiga de la libertad. Lo que yo no sé si es capaz de entender Madina es el esfuerzo que esos que él llama moderados, supongo que por no llamar aburguesados, han hecho para despojarse de sus prejuicios izquierdistas y luchar junto a los populares contra los deseos totalitarios de la banda nacionalista criminal.

Ha costado muchos muertos y mucho trabajo conseguir esa unidad frente al “nacionalismo obligatorio” para que las juventudes socialistas, que según mi amigo estarían formadas por adolescentes, haciendo gala de esa intransigencia, soberbia e irresponsabilidad propia de la edad lo echen ahora todo por la borda.

El triunfo de la desmesura
Cristina Losada Libertad Digital  18 Diciembre 2002

Pero ¿qué hacen estas señoras tan trajeadas y peripuestas delante de una columna de jóvenes que gritan en gallego “Fraga, cabrón, trabaja de peón” y de esos otros que berrean con rabia “La culpa de quién es, de los que votan al PP”, consigna favorita de los nacionalistas galaicos? Esas señoras y otras y otros, con toda su pinta de votar a Fraga y al PP, se unieron en Vigo a la manifestación convocada por la catástrofe del Prestige, que reunió, dicen, a 150.000 personas. Y no es posible que estuvieran tan sordas ni cegatas como para no saber dónde se habían metido, no. Arrastradas por la ola de emotividad que se ha desatado en Galicia con motivo del desastre, muchas gentes morigeradas han nutrido las protestas organizadas por la oposición, no contra la empresa que fletó el petrolero ni contra sus armadores ni contra la UE, sino contra los gobiernos de Galicia y España.

Se buscan culpables y la oposición ha conseguido que sean los que le convienen. Nunca como ahora había prestado tan buenos servicios la consigna de la culpa. Nunca como ahora en Galicia se habían explotado con tanto éxito los sentimientos de indignación ante una catástrofe. No hay mesura ni racionalidad que valgan. La crítica ha sido barrida por el aullido. No en todas partes. En La Coruña, a la misma manifestación acudieron cinco mil personas. Pero en Vigo eran decenas de miles las que pedían la dimisión general. El PP es el culpable, siempre lo ha sido, de todo lo malo que ocurre. Ahora, a la minoría que hace años que cree eso, se le ha unido más gente, gente que en otras circunstancias vería temerosa protestas de ese calibre. Pero hoy todo vale. Contra el Gobierno que no detuvo la marea porque se fue a cazar, porque se quedó en Madrid, porque deja que los pobres marineros recojan el fuel con las manos.

La oposición está que se sale. Durante años ha asegurado que Galicia era zona catastrófica por la labor maligna del PP, empeñado en hundir los pilares tradicionales de nuestra vida: el agro y la pesca. No se les hizo caso y perdieron todas las elecciones. Ahora, al fin, la catástrofe es visible y notoria. Tenían razón, como la han tenido todos los que desde tiempo inmemorial denuncian el abandono de Galicia por el poder central. Las deficiencias del Gobierno al afrontar el naufragio del Prestige son el fruto amargo del secular abandono. La historia de Galicia interpretada en clave victimista se alza de nuevo, fortalecida. Y son tantas las ventajas psicológicas que produce tal visión, que pocos se resisten a ella. Se ha convertido en verdad común. Con el Prestige hemos sido víctimas otra vez y los verdugos son los habituales: el Gobierno central y sus títeres en Galicia. Envuelta en toda la simbología nacionalista, banderas, gaitas, himno gallego, la masa gime, cruje y exige que caigan.

Héroes y villanos
La sobredosis de populismo, autocompasión y demagogia que estamos soportando aquí es repugnante. Asistimos a una exaltación de la emotividad, base de la formación de la masa, en la que, como señalaron los padres de la psicología de grupo, se intensifica la afectividad y se debilita la actividad intelectual del individuo. Hemos contado para esta regresión con la inestimable colaboración de muchos medios de comunicación, que han ido escribiendo con las tintas más negras posibles el guión de esta película. Frente al villano, que ya quedó claro quién era, se alzaron al poco los héroes de la cruzada antichapapote: las gentes del mar, los voluntarios, la sociedad rebelde. Pues sí, Galicia, país sumiso que aguanta lo inaguantable, se ha levantado por fin contra el agravio, repican los comentaristas. Ay, del que se atreva a llevar la contraria.

La televisión gallega, único medio importante realmente controlado por la Xunta, ha sido acusada de manipular y censurar sin límite. Como siempre. Ya Beiras achacó el último revés electoral del BNG directamente a los medios y en especial a esa TVG de sus pesadillas. La TVG, que al menos ha informado con amplitud y en detalle de la situación, lógicamente no ha dado la visión de caos e incompetencia del Gobierno que la oposición quería. Por si les sirve de consuelo, las teles catalana, vasca y otras han presentado el cuadro más desastroso que han podido de la gestión de la crisis.

En la mayoría de los medios ha cundido una desbordante simpatía hacia toda crítica y protesta. La intervención policial contra una quincena de radicales que cortan el tráfico en Santiago con monos manchados de fuel se titula: La policía carga contra voluntarios. Los que abuchean a Aznar en Coruña resisten como leones “los gélidos vientos”. Con la masiva manifestación del 11 de diciembre, Vigo recupera su dignidad, dice una crónica. Apedreamiento de la sede del PP incluido, se supone. Un detalle que recupera una tradición nunca del todo olvidada de lucha violenta que floreció cuando la reconversión del naval. La “marea negra fascista” en Galicia es tal que no hay otra salida que el desfase. Cuando Beiras dijo que podía haber muertos si venía Aznar, estaba diciendo una verdad, la suya: reflejaba las ganas de linchamiento que se palpan por su entorno.

Pájaro en mano
Junto a los héroes locales, en realidad toda la sociedad gallega, ¡cuánto jabón nos estamos dando!, los figuras más admirados por el papanatismo mediático han sido los señores de Greenpeace. Llegaron con su cien veces mítico y emblemático barco y fue como el santo advenimiento. Entraron pájaro en mano, literalmente: con un pobre pájaro muerto, manchado de fuel, ofrecido como foto fácil a las cámaras. Era la prueba de la maldad de todos menos de esos espíritus puros de Greenpeace, que viven del aire oceánico y no del dinero que pueden arramblar. La multinacional verde, de opaco funcionamiento, que profetizó el fin definitivo de la vida en el Golfo Pérsico tras la guerra. Pocos años después se había recuperado el ecosistema entre un 70 y un 100 por ciento, escribía aquí Jorge Alcalde. Pero viven de augurar el Apocalipsis.

¿Quién saldrá ganado de todo esto? No la sociedad gallega. Junto a los costes medioambientales y económicos, habrá otros derivado del grado de enfrentamiento y conflicto que se ha alcanzado y del paroxismo emotivo y la ceguera pasional con que ha reaccionado gran parte de la sociedad. La oposición está esperando con los calderos, a ver qué recoge de tanta segregación glandular. La horda se ha unido contra los viejos jefes, puede ser la ocasión de oro para un nuevo caudillo.

Para el BNG, cuyas posibilidades electorales venían cayendo en picado, es la gran oportunidad. Está en su salsa a la cabeza de la movilización, pero ese mismo radicalismo puede perjudicarle, como otras veces, en las urnas. No hay que descartar que el PSOE recoja las nueces. Pero el discurso exaltado de los nacionalistas ha conseguido más audiencia y credibilidad, lo que puede conducir al PSOE y al PP a escorar más hacia la demagogia populista.

Cuando el Club Financiero de Vigo aprovecha la coyuntura para pedirle al “Estado español” más dinero para la triste, sola y siempre relegada Galicia, previendo si no la ruina por años y años y años, y se suma y se solidariza y se flagela las magras carnes para que algo así no vuelva a ocurrir Nunca mais, nuevo santo y seña de la tribu, ya podemos prepararnos, ahora sí, para lo peor.

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