AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 19  Diciembre  2002
Modelo A
Cartas al Director El Correo 19 Diciembre 2002

LOS CULPABLES
Jaime CAMPMANY ABC  19 Diciembre 2002

Contra el terrorismo, dura lex
Editorial La Razón 19 Diciembre 2002

ETA, ganancia de pescadores
Lorenzo Contreras La Estrella 19 Diciembre 2002

Un paso hacia la nada
JOSÉ LUIS ZUBIZARRETA/ El Correo 19 Diciembre 2002

LA PERVERSIÓNDEL LENGUAJE DE IBARRETXE
MIKEL AZURMENDI ABC  19 Diciembre 2002

PENAS Y TERRORISMO
Editorial ABC 19 Diciembre 2002

ETA, «stop and go»
Lorenzo CONTRERAS La Razón 19 Diciembre 2002

Presos de primera y de segunda
Carmen GURRUCHAGA La Razón 19 Diciembre 2002

Detenidos en Francia los nuevos jefes de los comandos de ETA
BAYONA. AGENCIAS ABC 19 Diciembre 2002

Sanz dice que la ley está por encima de sentimientos y que la bandera de Navarra no es la “ikurriña”
EFE Libertad Digital  19 Diciembre 2002
 

Modelo 'A'
Alfonso Rico Gamarra/Getxo-Vizcaya Cartas al Director El Correo 19 Diciembre 2002

Soy un representante de la APA del CEP Larrañazubi de Getxo y, por lo tanto, sufro junto a las más de 1.300 personas, entre padres, profesores y alumnos, el atropello que la Consejería de Educación pretende cometer con la fusión de nuestro colegio con el CEP San Ignacio, ambos de modelo 'A'. ¿Por qué, si el Gobierno vasco y su Consejería son conscientes de su realidad bilingüe, acosan a colegios como el nuestro, que a pesar de la falta de atención en las necesidades del centro consigue una calidad de enseñanza y un prestigio, reconocido tanto dentro como fuera de la comunidad autónoma?

El incremento en las matriculaciones avala el esfuerzo y el trabajo de los profesionales del centro, que siguen formando a ciudadanos vascos, que respeten, aunque no compartan, sus decisiones. Ustedes tienen una obligación pública con los modelos de enseñanza legítimos de este país. Imponer esta fusión demuestra su sensibilidad y sus intenciones. ¿Qué opciones tenemos los padres cuando nuestros derechos como ciudadanos vascos son vulnerados de esta forma? ¿Sabe la consejera de Educación, Anjeles Iztueta, cuántas familias presionadas han tenido que dejar el municipio? ¿Sabe la consejera el estado de abandono que sufre el CEP San Ignacio, cuyas obras de remodelación y mejora van unidas a la marcha de sus profesores y alumnos de modelo 'A'? ¿Sabe la consejera cuántas familias acuden a la enseñanza privada ante la falta de oferta en la pública, o por el exilio al extrarradio, al que condenan a sus centros? Pediremos el amparo del Ararteko o de quien haga falta para que dejen de hacer política con los modelos de educación, beneficiando a los de euskera en detrimento de los de castellano.

LOS CULPABLES
Por Jaime CAMPMANY ABC  19 Diciembre 2002

SON varios los culpables de la muerte a quemarropa de este muchacho de 26 años, Antonio Molina, guardia civil, hijo de guardia civil, en una carretera a la entrada de Madrid. Con su muerte súbita e inesperada evitó sin saberlo la de otros muchos españoles, tal vez una matanza sangrienta de seres inocentes e inermes, españoles de paz y de trabajo. Señalar a todos los sucesivos culpables de su muerte es una penosa obligación que no quiero dejar de cumplir.

En primer lugar, culpable de la muerte de Antonio Molina es el etarra que le disparó a bocajarro cuando el muchacho se inclinó sobre el coche cargado con cuarenta kilos de explosivos para pedir la documentación. Carga de muerte y vidas miserables, profesionales del asesinato que viven de matar, ciegos por una idea que hace del crimen su instrumento. Hiena reclutada y adiestrada para sembrar dolor, luto y sangre.

Son culpables igualmente aquellos cabecillas de la banda etarra que les mandaron llevar hasta Madrid la carga siniestra para hacerla estallar sabe Dios dónde y causar el sacrificio estéril de vidas, el terror y el destrozo. Alimañas de sangre fría, capaces de dar esas órdenes sin que les tiemble la voz, a sabiendas que entre los muertos habrá, como en otras ocasiones, niños recién asomados a una vida segada de raíz. Malditos sean ellos, y maldita su sangre helada, y maldito su corazón sin un latido de sentimiento.

Culpables son también, culpables hipócritas, cobardes y a salvo, los políticos que fundan su esperanza de éxito en el éxito de estos crímenes, en el terror que siembra la muerte de los españoles inermes o desapercibidos. Esos, los que recogen las nueces macabras del árbol que agitan los etarras que matan, son culpables, con más responsabilidad si cabe que aquellos que aprietan el gatillo, transportan el explosivo o encienden la mecha. Culpables los arzallus, los ibarreches, los anasagastis, los balzas, los atuchas, los que hacen política apoyando el argumento en el terror.

Culpables de la muerte de Antonio Molina, que hoy es un símbolo, esos jueces que dejan en libertad a los reos de docenas de delitos de sangre, que abren la jaula a las hienas para que sigan matando, que quizá atenazados por el miedo dan la libertad a quien ha dado la muerte. Uno de esos etarras que han matado al guardia civil Antonio Molina y que se disponían a acabar con la vida de muchos más tal vez estaba en la carretera de la muerte gracias a la «clemencia» de algún juez que merece el nombre de carnicero. Por no cumplir con su deber, ha muerto un profesional honrado que sí lo cumplía.

Culpables especialmente repugnantes son los miembros de esa parte de la jerarquía y del clero de la Iglesia vasca que reparten misericordias entre los caínes y desdenes entre los abeles en esta historia de lobos y de ovejas. Pastores son que justifican los «motivos» del lobo y miran como inevitable el sacrificio de los corderos. Han hecho de la Iglesia y de la religión una ambición política de aldeanos ensoberbecidos hasta el punto de crear un cisma en nuestro catolicismo. Culpables. Ese es el terrible veredicto.

Contra el terrorismo, dura lex
Editorial La Razón 19 Diciembre 2002

Los jueces, tanto los de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que la pasada semana dictaron el ingreso en prisión de Gotzon Aramburu Sudupe, como los del Tribunal Supremo, que confirmaron su condena a cinco años de prisión, sin duda aplicaron correctamente la ley, pero tanto la libertad de que gozó el etarra, hasta el atentado de ayer, como la que disfrutó su compañero de fechoría, Jesús María Etxeberría, tras una condena de trece años, lo que confirmó que no se había reinsertado, han significado, una vez más, pieza doctrinal de escándalo para la sociedad, que está a favor de la prisión inmediata de los terroristas y el cumplimiento íntegro de las penas.

Ayer, la familia de Antonio Molina, el guardia civil asesinado, el hombre que con su muerte, seguramente, salvó la vida de ciudadanos madrileños en número imposible de cuantificar dada la cantidad de explosivo que portaban, en un momento de natural desesperación, llegó a culpar de su muerte a la juez que concedió la libertad al etarra. La reacción de la apenada familia puede considerarse comprensible y disculpable, por supuesto, porque el dolor clama justicia y no repara en cuántos son los responsables. Pero sin el dolor directo, sin el apasionamiento que conlleva una situación tan dramática, miles, mejor, millones de españoles, se sienten igualmente dolidos con unos dictámenes que, aunque ajustados a derecho, y quizá en algún punto con mirada generosa, sorprenden y son repudiados. El terrorismo no debería disfrutar de recovecos jurídicos que permitieran la mínima laxitud.

ETA, ganancia de pescadores
Lorenzo Contreras La Estrella 19 Diciembre 2002

Muy clara ha debido de ver el PSOE la probabilidad de su victoria, o por lo menos su posibilidad de acercarse al poder a partir de las elecciones municipales y autonómicas, cuando toda su filosofía sobre la oposición tranquila, templada y bienintencionada ha experimentado un cambio radical de estilo y concepto. Nadie discutirá a estas alturas que el Gobierno de Aznar no ha estado al nivel de lo que cabía esperar de un Ejecutivo en regla durante la crisis, no concluida todavía, del petrolero Prestige y su nefasta marea negra. Pero tampoco habrá muchos opinantes dispuestos a desmentir o rechazar la idea de que la ofensiva política y sobre todo parlamentaria contra los populares, por parte de la oposición socialista, encaja difícilmente en los baremos de la corrección e incluso de la honestidad. El criterio del "vale todo" cuando la presa del poder se ofrece a los ojos ha debido deslumbrar a los responsables socialistas. Lo mismo sirve decir todo vale que "ahora o nunca".

La cuestión es que han pisado el acelerador hasta rebasar marcas que no se recordaban en muchos años. El portavoz socialista Jesús Caldera no está en condiciones de rebatir las acusaciones de manipulación que le han dirigido desde las filas parlamentarias del PP a propósito de los documentos sobre los rumbos del Prestige, su errática trayectoria bajo la supuesta inspiración o las órdenes del Gobierno. Eso, por los datos fehacientes que se han aportado desde la autoridad marítima, no ocurrió. No fue así. Y la indignación del PP, reflejada a través de las intervenciones de Mariano Rajoy y de Francisco Álvarez-Cascos, entre otros dirigentes, ha presentado caracteres de insulto. Cada vez se puede decir con mayor fundamento que la catástrofe del Prestige ha alterado profundamente el marco político en que la relación poder-oposición se desarrollaba.

Era y es el peor momento para afrontar el reto del nacionalismo vasco, precisamente cuando ETA, después de una relativa tregua o sordina de sus acciones, vuelve por sus trágicos fueros. Era algo que cabía esperar. La están presentando como organización ya vencida. Las palabras recientes todavía del director general de la Guardia Civil cuando hablaba de su segura derrota y la propia convocatoria de la manifestación organizada por el lehendakari Ibarretxe para el día 22, bajo el lema "ETA kanpora" o "ETA fuera", dibujan un horizonte que la banda terrorista nunca conoció en el terreno de los vaticinios y de los análisis sobre su situación. Todo este tinglado interpretativo ha estado a punto de derrumbarse en Santander y en Madrid cuando sendas intentonas terroristas acaban de mostrar la actualidad de los peores proyectos etarras. Y es preciso admitir que el Gobierno ha tenido suerte. Suerte porque la explosión de Santander estuvo a punto de ser catastrófica, como lo mismo pudo ocurrir en Madrid si el coche-bomba que ETA traía por la carretera de La Coruña para instalarlo en algún lugar estratégico de la capital no hubiese sido interceptado por dos agentes de la Benemérita, uno de los cuales murió cuando pretendía identificar a los ocupantes del vehículo.

Pensar que la organización terrorista, con su estrategia de comandos itinerantes y una infraestructura urbana medianamente suficiente, va a rendir sus armas ante un Gobierno cada día más debilitado por la desgracia del petrolero y su escaso apoyo internacional, dígase lo que se quiera, es como abonarse a una ingenuidad perniciosa. ETA probablemente no descuidará el principio táctico de la ganancia de pescadores en río revuelto. Le interesa hacer sentir su peso o su actividad por la doble razón del oportunismo antiespañol y de la autoafirmación frente al PNV y su filosofía del Estado Libre Asociado que se declare incompatible con el terrorismo para intentar captarse los efectivos desalentados del viejo abertzalismo batasuno.

Un paso hacia la nada
JOSÉ LUIS ZUBIZARRETA/ El Correo 19 Diciembre 2002

La trágica muerte de un joven guardia civil a manos de un militante de ETA podrá quizá servir de consuelo a la organización terrorista para contrarrestar el duro golpe que ha sufrido con la inmediata detención del comando. Sus adeptos civiles tratarán de digerir, por su parte, lo que no es más que un vil asesinato endulzándolo con sentencias bélicas y seudoheroicas del tipo de morir matando. Pero, llegados al punto en que nos encontramos, uno duda de que tan voluntariosos esfuerzos por infundir ánimos a la tropa surtan en ésta otro efecto que no sea el de profundizar en el sentimiento de haber caído ya en el más absoluto de los ridículos. Cuesta, en efecto, imaginar que quede todavía en ese mundo un solo fanático que piense que de esta guerra absurda en la que siguen empecinadas puedan todavía ETA y la izquierda abertzale sacar más provecho que el daño que infligen al enemigo y el futuro de cárcel o desprecio que están ganándose a pulso para sus militantes y para sus respectivas organizaciones. Puro sadomasoquismo.

ETA y todo lo que pulula en su derredor son un movimiento acabado, fundido. No tienen ya objetivo alguno que vaya más allá de ellos mismos, de su propia supervivencia. Se han convertido en una estructura inerte, condenada a ir perdiendo progresivamente toda su energía. Ya lo eran desde hace mucho tiempo. Pero el punto de inflexión más decisivo en su trágica trayectoria hacia la nada ha de situarse en el otoño de 1999. Entonces, con la ruptura de la tregua, ETA se cerró a sí misma, y cerró a todos los suyos, el último portillo que le quedaba abierto para reconvertirse en algo mínimamente presentable. Quedó estancada en un siglo ya clausurado, en un pasado anacrónico, que, por desgracia, no sobrevive sólo como recuerdo, sino que nos persigue también como pesadilla.

ETA, lo mismo que el cónyuge engañado, será la última en enterarse de que hasta sus más leales han comenzado ya a volverle la espalda. La manifestación del próximo domingo en Bilbao parecería una buena ocasión para hacérselo entender. Pero, como siempre, del enemigo no querrá ETA recibir ni el consejo. Por eso, la manifestación, más que una invitación a que se vaya -ETA kanpora-, debería ser una proclamación de nuestra convicción de que su empecinamiento en sobrevivir tendrá que pagarlo con una derrota cada vez más ignominiosa. Será, de paso, la mejor manera de decirle a su última víctima, Antonio Molina Martín, que su muerte en servicio de la ciudadanía no ha sido en vano.

LA PERVERSIÓNDEL LENGUAJE DE IBARRETXE
Por MIKEL AZURMENDI ABC  19 Diciembre 2002

ESTOS días Ibarretxe nos está buzoneando a los vascos un folleto bilingüe. Una iniciativa para la convivencia (Elkarbizitzarako ekinbidea) es un folleto cursi donde un rostro risueño de humano con mirada de buey feliz sin problemas te mira a toda página para que leas un texto capcioso en frases rojas y negras, dándote a conocer «de primera mano» su propuesta para la convivencia, porque «tal vez» no hayas escuchado más que «comentarios y opiniones de terceras personas». Y, así, vienen cuatro páginas con cinco bueyes felices de a página entera mirándote no para venderte una lavadora ni un viaje a Bali, sino para ofrecerte su filosofía del conflicto vasco con diez propuestas. Por supuesto, en esa filosofía no aparece la palabra conflicto, sino sólo la afirmación de que «todos tenemos un objetivo común»: convivir en paz. Ibarretxe no habla para nada de ETA ni de la liquidación física y mental de los no-nacionalistas ni tampoco de su exclusión política. Según Ibarretxe ETA no existe como problema de la convivencia de los vascos, nada se dice de la falta de libertad para opinar y vivir según el modo de vida más apto a cada cual; solamente se afirma lo que al lendakari le gustaría que pasase, a saber, que «todos queremos convivir en paz».

¿Todos queremos convivir en paz? Nuestros vecinos franceses y marroquíes tienen un objetivo común, la convivencia en paz, que es el mismo objetivo de los europeos y también del resto de los habitantes del planeta. Y, por supuesto, también de los españoles. Pero ahora mismo existen más de treinta guerras en el mundo, amén de múltiples conflictos de todo tamaño y grosor en todos y cada uno de los países del mundo. Y existen conflictos en cada casa y también en el interior de uno mismo hay conflicto; y por eso se dan querencias de paz en todo el mundo, en las casas y también en el interior de sus moradores. Precisamente porque el conflicto es la causa esencial del deseo de paz: sin conflicto nadie se afanaría en convivir en paz y ni siquiera existiría la paz como concepto. Ni el de «paz interior», antesala del concepto de felicidad. ¿En qué concierne, pues, a los vascos que ese objetivo de todos los humanos mereciese un folleto especial sino la existencia de ETA y su oposición al pluralismo y la tolerancia democráticas? Pues no; Ibarretxe hace como que no se entera y sostiene que todos los vascos tenemos el mismo objetivo de convivir en paz. Pero eso es pura falacia, una trampa del lenguaje para vehicular una propuesta política que no arreglará el conflicto vasco.

Hitler quería la paz, así como Julio César o el propio dictador Franco. Se trataba entonces de paz aria, paz romana o paz nacional-católica obtenidas a la medida de los conflictos que ellos mismos crearon. ETA quiere también su paz, proporcional al conflicto que ha creado, e Ibarretxe -que mañana mismo brindaría con la paz etarra- aparenta no jugar su juego silenciando la clase de conflicto que tenemos para mejor maquillar el tono y color de la paz que precisamos. Por eso su folleto ensambla esa supuesta querencia general de paz de todos los vascos con una propuesta a la que califica de «abierta», apta para «hablar y dialogar» y abrir un «proceso participativo, flexible, legal, democrático». Como en un tiovivo para niños, la risueñamente prolija adjetivación de su propuesta rola en rojo... y en música de carrusel: una tierna música de flautista de Hamelin para arrastrar a gente autocomplaciente que, sin mirar al conflicto, es decir, hacia donde tiembla el perseguido y el excluido, acepte su propio deseo de paz tan narcisista como cautiva de ETA. Música para pueriles fotos de buey feliz escrita en este pentagrama: «(Una propuesta) basada en el derecho a decidir nuestro propio futuro, el futuro de todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas vascas. Sin violencia, sin imposiciones y sin chantajes. Con ilusión y esperanza. Creemos que merece la pena iniciar un proceso donde todos tengamos cabida. Todas las opiniones, todos los ciudadanos y ciudadanas (esta última frase en rojo)». Pero ¿en qué quedamos, lendakari buzoneador? si hoy no hay conflicto ni violencia sino sólo la misma apetencia de paz por parte de todos los vascos ¿por qué me inquietas asegurándome un futuro donde «todos tengamos cabida»? ¿O es que hoy no todos tenemos cabida en Euskadi?

Y uno lee los diez puntos de su propuesta y sin sorpresa alguna ve lo que miran esos ojos de buey feliz: ve que la propuesta de Ibarretxe no se refiere a incluir a los vascos, hoy física, política y culturalmente excluidos, sin libertad y sin derechos, no sólo de futuro sino de in corpore presente. La propuesta sólo se refiere a incluir territorios, relaciones con territorios como los «de la Comunidad Foral de Navarra» y «los territorios vascos de Iparralde». Y, sin estupor alguno, uno comprende la trampa de la paz de Ibarretxe, esencialmente del mismo calado que la de Hitler, César o Franco, la trampa de crear un problema, agudizarlo en conflicto y exigir luego la paz. «Paz» significa para Ibarretxe unificación territorial o, lo que es lo mismo, deseo de terminar su supuesto conflicto con España. Es decir, «paz» significa lo mismo para él que para ETA. Y uno comprende que ese deseo de paz de «todos» los vascos es únicamente el deseo de los nacionalistas; pero lo comprende a condición de no mirar desde esos ojos de buey feliz, sino desde lo que se ve cuando se quiere ver todo lo que pasa. Y para ver todo lo que pasa es preciso sacarles los ojos a los asesinados y ponérselos uno mismo, y así comprender que sólo existe negrura y tribulación, sin ningún presente desde que esperar un futuro. O mirar desde los ojos del vigilado, del perseguido, del chantajeado y del atemorizado que ni chista, para así ver su presente de aflicción sin apenas futuro alguno de esperanza personal.

Y la tinta bóvida del folleto de Ibarretxe, sea en rojo o bien en negro, sigue en la trapacería de ocultamiento de lo que hay. Por ejemplo, ¿hay o no hay España como hay Francia, Italia o Europa? Pues, no; Ibarretxe menciona Europa pero jamás menciona España por su nombre sino que la denomina «el Estado». Dos veces la escribe así, acomplejado por el tabú impuesto por ETA desde los años 60 para denostar a la España de Franco y combatirla, aceptando el acto de magia por simpatía entre la cosa y su nombre y llamando «Estado» a un país con forma democrática de gobierno, con un paisaje diverso y un paisanaje en libertad y autonomía. No pronunciar España es como el vudú de negarla, pero llamarla «Estado» es humillarla, suponiéndola eje del omnímodo poder opresor. ¡Pobre Ibarretxe! No se ha enterado todavía que lo llamamos lendakari únicamente porque es parte esencial del Estado, como lo es su partido y todos los demás, son los sindicatos o cuantos funcionarios lo servimos en muy diversos departamentos. Cuando se empozoña el lenguaje infectando la semántica del sentido común, ni hay análisis de la realidad ni, por consiguiente, propuesta alguna de arreglo.

Si ETA no acepta la propuesta del folleto del lendakari se debe a que aspira a expandir más aún el sufrimiento para darle más verosimilitud a ese lenguaje de ocultamiento que, ciertamente, no hablamos la mitad de los vascos. Y si, enrabietado, Ibarretxe decide salir a la calle contra ETA porque no le hace caso a su folleto, nosotros acompañaremos a Ibarretxe a la calle porque es seguro que sólo irrumpiendo contra ETA aprenderán Ibarretxe y los nacionalistas a llamar a las cosas por su nombre. Pues sólo entonces ETA perseguirá también a los nacionalistas y éstos dejarán por fin de mirar con ojos de buey feliz la paz, los derechos de futuro, España y Europa. Idia adarraren, gizona hitzaren decía uno de los más viejos refranes eusquéricos transcritos a papel, el buey por su cornamenta, el hombre por su palabra. Ibarretxe, que siempre ha expresado su afán de caminar por la senda que hace el buey, debería aprender que la única senda humana la hace la palabra, el léxico común de l....(falta en el servidor)

PENAS Y TERRORISMO
Editorial ABC 19 Diciembre 2002

TRAS conocerse los antecedentes delictivos de los etarras autores del asesinato del guardia civil Antonio Molina, es inevitable reflexionar sobre la suficiencia del sistema penal en relación con los delitos de terrorismo. Gotzon Aramburu Sudupe había sido detenido en tres ocasiones, dos por innumerables actos de violencia urbana; y la tercera por colaboración con ETA, delito por el que fue condenado a cinco años de prisión. Jesús María Etxeberría Garaikoetxea, herido durante el tiroteo, se había reinsertado en la banda terrorista tras cumplir una condena de trece años de privación de libertad. El hecho es que, pese a su peligrosidad criminal evidente, ambos terroristas estaban disponibles para ETA y planeaban una matanza en un centro comercial de Madrid el día de Nochevieja. Sin caer en apreciaciones demagógicas, la libertad de Aramburu y Etxeberría es el síntoma de una carencia en el sistema penal, de la que no se puede culpar a los jueces, a pesar de que, en ocasiones, los defectos de la ley se expandan por decisiones jurisdiccionales poco responsables.

El sentido democrático que ha de aplicarse al ejercicio del poder es compatible con la máxima dureza en la prevención y el castigo de los delitos más graves, como el terrorismo. El delincuente terrorista ha de recibir un tratamiento penal acorde con un enfoque realista de esta criminalidad. El integrismo fanático, un entorno social y familiar criminógeno, un adoctrinamiento totalitario y una militancia colectiva, absorbente y disciplinada son factores determinantes de la capacidad de resistencia de un terrorista a los efectos disuasorios de las medidas preventivas no restrictivas y de las condenas no efectivas.

Aramburu ya había acreditado que era un sujeto peligroso antes de matar al guardia Antonio Molina. Su estado procesal adecuado, como sospechoso, debía haber sido la prisión provisional o el ingreso en la cárcel para cumplir la condena impuesta por la Audiencia Nacional, aun cuando la sentencia no fuera firme. Etxeberría también seguía siendo peligroso después de haber cumplido condena. Será bueno recordar su nombre cuando el Gobierno revise el Código Penal y se plantee la conveniencia de reformarlo para poder aplicar medidas de seguridad, bajo estricto control judicial y respeto a los cánones constitucionales, después de cumplida la pena, porque, en ocasiones, la peligrosidad supera los límites temporales de las condenas.

La legislación penal y procesal contra el terrorismo ha ido perfeccionándose hasta alcanzar un alto nivel de eficacia. Las estadísticas sobre la «kale borroka» y las condenas impuestas a los comandos etarras son irrebatibles. Mejorando la prisión provisional, las medidas de seguridad y el cumplimiento efectivo de las condenas por terrorismo se dará un paso más, necesario y urgente, en esa dirección.

ETA, «stop and go»
Lorenzo CONTRERAS La Razón 19 Diciembre 2002

Gran parte de las expectativas establecidas, precisamente las más importantes, van quedando frustradas. La política toma derivaciones más po- lémicas que los rumbos catastróficos del «Prestige» por supuesta inspiración gubernamental. Una de esas expectativas se llamaba «oposición tranquila», con el sello de Zapatero como aval de su ejecución. Pero el último debate parlamentario, añadido a otros gestos de aspereza y envenenamiento dialéctico, ha demostrado que se ha abierto fuego a discreción, que hay zafarrancho de combate y que el estilo «light» va siendo definitivamente arrumbado. La confrontación Caldera-Rajoy ha superado niveles propios de una política convencional para entrar en la órbita de una política desaforada. Se está al borde del insulto y, por supuesto, en la plenitud del exabrupto. El naufragio del petrolero y la consiguiente marea negra ha cambiado el panorama. Y lo ha cambiado en variedad de sentidos. Por ejemplo, seguramente quedará afectado el Pacto Antiterrorista suscrito por los dos principales partidos, PSOE y PP, a poco que el horizonte electoral se vaya cargando de enigmas e incertidumbres.

Por otra parte, se ha frustrado también la ilusión de que ETA fuera entrando en una curva de descenso. Va a hacer un mes que el director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, vaticinó el comienzo del fin de la banda, el inicio de su fase agónica. Las últimas acciones de la organización terrorista, primero en Santander (con aviso previo de bomba) y ahora mismo en Collado Villalba, cerca de Madrid, con asesinato de un guardia civil, herida de otro y desactivación de un coche cargado de explosivos, prueban que una cosa es la recta final y otra el final de la recta. La herida de uno de los etarras interceptados en la carretera de La Coruña y la captura del huido a San Sebastián proporcionan, no obstante, alentadores indicios de lo costosa que va resultando también para ETA la empresa del terror.

Se ha pensado con lógica que la banda ha querido y quiere perturbar la manifestación convocada por Ibarreche en Bilbao para el día 22 bajo el lema «ETA kanpora» (ETA fuera). Conviene recordar asimismo que el atentado que se preparaba y que se ha abortado iba a coincidir más o menos con la citación de dirigentes proetarras o abertzales en la Audiencia Nacional, donde un Garzón convaleciente de parálisis facial les esperaba para tomarles declaración sobre sus actividades. La intención del superjuez parece de máxima severidad, al menos según los temores que reflejan los medios de comunicación independentistas vascos. En resumidas cuentas, la hipótesis del naufragio de ETA es tan verosímil como su contraria. La posibilidad de que en su seno se esté desarrollando un debate no tendría por qué demostrar la proximidad de novedades alejadas de las tradicionales fórmulas del «stop and go».

Presos de primera y de segunda
Carmen GURRUCHAGA La Razón 19 Diciembre 2002

Menudo morro. Hace sólo unas semanas, las cámaras de televisión ¬al menos las de Antena 3¬ enfocaron a un jovial grupo de peregrinos en el Camino de Santiago. Entre ellos había algún narcotraficante convicto y penado que cumple en primer grado una pena de 14 años en Nanclares de Oca, a quien graciosamente las autoridades penitenciarias habían autorizado a irse de excursión. Siempre es mejor una saludable caminata que estar entre barrotes por haber atentado gravemente contra la salud pública y conducido a muchos jóvenes al abismo de la droga. Si esa medida de expansión en el campo tuviera algo que ver con una novedosa estrategia reeducativa, poco habría que decir. Pero es que tales narcotraficantes, condenados a largas penas por delitos graves, han accedido a la semi libertad sin estar insertos en un concienzudo plan de psicoterapia para presidiarios. Simplemente han logrado un especial permiso por recomendación a la juez de vigilancia penitenciaria, la famosa Ruth Alonso, del subdirector encargado de Tratamiento de Presos de la cárcel de Nanclares de Oca, hombre muy proclive a que determinados reclusos disfruten, con frecuencia, del contacto con la naturaleza.

Lo curioso es que este graciable subdirector no eleva con la misma generosidad informes favorables a la juez cuando se trata de otros presos comunes que carecen del amparo de organizaciones o recursos para montar tramas de presión. Ya se ha dicho repetidamente que en Nanclares los reclusos de ETA gozan de trato de favor o laxitud en aplicaciones reglamentarias. Cosa que se ha llegado a explicar porque el ser humano es administrador de sus miedos, aunque una específica vocación funcionarial, y el cumplimiento que le es inherente, debería impulsar a los servidores públicos a la estricta aplicación de las ordenanzas.

Además resulta que, al igual que a los narcotraficantes, el mentado subdirector de Tratamiento de Nanclares también favorece a los etarras con informes positivos para lograr el tercer grado penitenciario. Ahí tenemos el reciente caso de Gil Ostoaga, que alcanzó ese grado sin haber cumplido las tres cuartas partes de su condena y sin que el informe advirtiera que sus frecuentes y graves depresiones podían llevarle, en el peor de los casos, a quitarse la vida. Cosa que precisamente hizo.

Así que, especialmente en la prisión de Nanclares, entre los reclusos todavía hay clases. Están los políticos, los narcos y los comunes indigentes. A estos últimos nadie les hace caso. Ni el pródigo subdirector, ni la bondadosa magistrada. Para que luego digan que todos somos iguales.

Detenidos en Francia los nuevos jefes de los comandos de ETA
BAYONA. AGENCIAS ABC 19 Diciembre 2002

Agentes de la Policía Judicial francesa han detenido esta mañana cerca de Bayona a los nuevos jefes de los comandos de ETA. Se trata de Ibón Fernández Iradi, ´Susper´, y Ainhoa García Montero, ´Laia´, según informaron fuentes relacionadas con la investigación.

La operación es consecuencia de una investigación conjunta entre la Policía Judicial francesa y el Cuerpo Nacional de Policía. Estos dos miembros de ETA estaban considerados por los servicios antiterroristas como los sustitutos de Juan Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Múgica Goñi, los jefes de los comandos detenidos el pasado 16 de septiembre cerca de Burdeos.

Fernández Iradi y García Montero pertenecieron al ´comando Donosti´ y están acusados de varios asesinatos. En el momento de la detención los dos etarras iban armados. El arresto ha tenido lugar en una pequeña localidad cercana a Bayona.

Ibon Fernández Iradi "Susper", fue identificado como el autor de los disparos que hirieron de extrema gravedad a un gendarme el 28 de noviembre de 2001 cerca de Pau a través del reconocimiento fotográfico de su imagen que figura en la documentación que portaba y la registrada en la base de datos de la Gendarmería francesa.

En España está acusado de la preparación del libro-bomba que mutiló al periodista Gorka Landáburu y del artefacto explosivo que la Ertzaintza desactivó en el cementerio de Zarauz que estaba dirigido contra la cúpula del PP vasco con motivo del homenaje al concejal José Ignacio Iruretagoyena asesinado por ETA .

La Policía tiene indicios que acreditan su participación en la elaboración del artefacto explosivo colocado en el cementerio de Zarauz con motivo del homenaje al concejal del PP aesinado por ETA, José Ignacio Iruretagoyena que fue desactivado por la Ertzaintza.

En la preparación del artefacto participaron además la presunta etarra que fue detenida y se encuentra en prisión Oskarbi jauregui y Ainhoa García Montero, también detenida hoy.

Fernández Iradi también está relacionado junto con Ainhoa García Montero, Oskarbi Jaruegui, Hodei Galarraga y Xabier Makazaga de la confección del libro-bomba dirigio contra el periodista Gorka Landáburu cuya deflagración causó mutilaciones al periodista.

Asimismo, "Susper" está acusado de haber traslado a la cúpula etarra en Francia la troqueladora y las placas de matrícula que los presuntos etarras Etxezarreta y Carrasco (en prisión) robaron en "Talleres Egido", según el auto de prisión que decretó el juez Garzón contra cinco de los ocho detenidos del "comando".

Fernández Iradi huyó tras la desarticulación del "comando Buruntza" e pasado 21 de agosto del 2001 en Guipúzcoa que arrojó un balance de ocho detenidos. Aquella operación policial supuso, además el descubrimiento de un coche-bomba preparado para atentar de forma inminente, 160 kilos de explosivos y armas, así como importante
documentación sobre objetivos de ETA y sobre la propia organización terrorista.

La Ertzaintza arrestó en el trasncurso de esta operación a Oskarbi Jauregi Amondarain, condenada en 1998 a un año de cárcel por desórdenes públicos y detenida en 1996, en una redada contra un grupo ´Y´ que actuaba en la zona del Goierri quemando sedes de partidos políticos.

Sanz dice que la ley está por encima de sentimientos y que la bandera de Navarra no es la “ikurriña”
EFE Libertad Digital  19 Diciembre 2002

El presidente del Gobierno foral navarro, Miguel Sanz, dice no comprender que quien apoye el contenido de la ley de símbolos, que establece sanciones por la colocación de la ikurriña en edificios públicos, pueda no votarla en el Parlamento por "criterios de oportunidad política".

Sanz, en una entrevista en Radio Euskadi, condenó el asesinato del guardia civil Antonio Molina y mostró su solidaridad a los miembros de las Fuerzas de Seguridad, "que han pagado con una muerte pero han salvado a muchos ciudadanos". El presidente navarro declaró sobre la ley de símbolos que "hay que hacer lo que se debe hacer y si se piensa que se deben preservar nuestros símbolos y transmitir la imagen de nuestra historia y nuestro Amejoramiento se debe apoyar la iniciativa del Gobierno".

Sanz replicó al Gobierno Vasco, que el martes consideró que este proyecto está "condenado al fracaso" porque no se pueden usar leyes "para quitar sentimientos", que "una cosa son los sentimientos y otra es el cumplimiento de la ley". "Los sentimientos -agregó- están en el ámbito de la actuación personal, no en el ámbito de la representación política de un pueblo o una ciudad". En su opinión, es "respetable" que haya ciudadanos navarros que se identifiquen con la ikurriña, "pero más respetable y legítimo es que esos ciudadanos asuman nuestra realidad política y nuestra ley y contribuyan a no generar crispación en referencia a los símbolos del 80 por ciento de los ciudadanos" navarros.

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