AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 20  Diciembre  2002
MÁS CULPABLES
Alfonso USSÍA ABC 20 Diciembre 2002

CRECE LA PRESIÓN SOBRE ETA
Editorial ABC 20 Diciembre 2002

Nuevo golpe a ETA
Editorial La Razón 20 Diciembre 2002

Demagogia incendiaria
Editorial La Razón 20 Diciembre 2002

La cabeza de ETA
Editorial El Ideal Gallego  20 Diciembre 2002

Coordinación policial contra ETA
Lorenzo Contreras La Estrella 20 Diciembre 2002

La marea etarra
David Gistau La Razón 20 Diciembre 2002

En el buen camino
FERNANDO ONEGA La Voz 20 Diciembre 2002

Yo no voy a ir

ROSA DÍEZ  El Correo 20 Diciembre 2002

La farsa del 22-D y el miedo al 13-M
Iñaki EZKERRA La Razón 20 Diciembre 2002

La única pacificación
Germán Yanke Libertad Digital  20 Diciembre 2002

Nacionalismos buenos
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 20 Diciembre 2002

Se duplica el número de vascos que quieren huir de su Comunidad

E. Mejuto - Bilbao.- La Razón 20 Diciembre 2002

La bestia sin atributos
Carmen L. LOBO La Razón 20 Diciembre 2002

La detención de los jefes de comandos deja a ETA sin cabeza por segunda vez en tres meses
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 20 Diciembre 2002

Juaristi denuncia el antisionismo como una forma moderna de antisemitismo
Libertad Digital  20 Diciembre 2002


 

MÁS CULPABLES
Por Alfonso USSÍA ABC 20 Diciembre 2002

AYER publicaba en esta página un brillante y certero artículo Jaime Campmany en el que repartía culpas y responsabilidades por la muerte del guardia civil Antonio Molina, asesinado por dos terroristas de la ETA en Villalba, a cuarenta kilómetros de Madrid. Su compañero resultó herido. Gracias a la muerte de un guardia civil y a las heridas de otro, centenares de personas podrán recibir con vida el nuevo año que se avecina, porque el proyecto de atentado en seis centros comerciales de Madrid el último día del año era terrible. Una vez más, dos héroes de la Guardia Civil -¡A ver cuando te enteras, Llamazares!-, dejaban vida y sangre a cambio de nuestra libertad y nuestro derecho a vivir en paz. Antonio Molina resignó su vida por la de todos nosotros.

Los culpables, según Jaime Campmany, han sido: los terroristas que dispararon, los jefes terroristas que ordenaron el atentado y los políticos hipócritas y cobardes que fundan su esperanza de éxito en el éxito de los criminales. No se refería Campmany a Otegui, Permach, Goricelaya, Barrena y más ganado, que a esos, por ser de Batasuna los incluimos en el propio terrorismo. Se refería, con coraje y sin tapujos, a Ibarreche, Arzallus, Atucha, Anasagasti, Balza, Eguíbar, Errazti, Azcárraga y compañía. Los que amparan a Batasuna desde los parlamentos, el Gobierno vasco y los partidos nacionalistas llamados por los cretinos «moderados».

Culpables especialmente repugnantes los obispos vascos y una amplia representación del clero vascongado, que siempre han estado con los asesinos, justificando sus «motivos» y despreciado a las víctimas. Recientemente hemos tenido sobradas pruebas de sus miserables perversidades. Y culpables los jueces que dejan en libertad a los terroristas con benevolente generosidad o se bajan los pantalones, o sencillamente manchan sus calzoncillos ante las presiones del entorno terrorista.

Aquí y ahora me permito una licencia. Hace pocos días, escribí un artículo en el que señalaba al director de la prisión de Topas, señor Bermúdez, como culpable de un trato de favor al preso Gaztelu Ochandorena, secuestrador y torturador de José Antonio Ortega Lara, funcionario de prisiones que padeció un secuestro tan brutal y cruel que ni Stalin ni Hitler lo habrían autorizado. El señor Bermúdez no hizo otra cosa que cumplir con su deber, autorizando las visitas «vis a vis» del hijo de puta de Gaztelu cumpliendo los autos judiciales del juez de Vigilancia Penitenciaria 3 de Castilla y León, el encantador magistrado don Juan Pablo González del Pozo, que es como doña Ruth Alonso en versión González. Todos esos cariños, carantoñas, permisos extraordinarios, autorizaciones especiales, privilegios vergonzosos, mercedes, bulas y ventajas disfrutados por ese canalla son consecuencia de las concesiones dispensadas al etarra Gaztelu por el señor juez González del Pozo.

Y son culpables los políticos no nacionalistas que se prestan a sus villanías a cambio de un plato de lentejas o de cocochas de merluza, como los de Izquierda Unida, con Madrazo, Llamazares, Maestro y más residuos del estanilismo y el marxismo-leninismo en pleno siglo XXI. Y son culpables los intelectuales, y los escritores y los comunicadores que siguen utilizando el lenguaje de la perversión o la perversión del lenguaje -buena Tercera de Azurmendi-, con las cuales han logrado quebrar la lógica y el entendimiento a una buena parte de la ciudadanía.

Y son culpables los tibios y los traidores que desde sus despachos y cimentados en sus pasados prestigios -ya por los suelos-, colaboran con los planes soberanistas de Ibarreche. Y son culpables los señoritos del socialismo vasco, tan amables con los presos etarras. Hay tantos culpables que para encontrar a los inocentes vamos a tener que buscarlos en el silencio de los cementerios.

CRECE LA PRESIÓN SOBRE ETA
Editorial ABC 20 Diciembre 2002

ETA ha sentido, en apenas 72 horas, toda la fuerza de un Estado comprometido con su erradicación. El terrorismo siempre practica su violencia como una estrategia de desgaste, minando la moral de los ciudadanos y superando la capacidad de protección de que dispone un Estado de Derecho. Por eso ETA busca el desistimiento, no la victoria; la renuncia, no la rendición. Sin embargo, las acciones policiales en Madrid, San Sebastián y Urt, cerca de Bayona, demuestran que la iniciativa está en manos del Estado. La eficacia de estos golpes se amplifica con el avance de los procesos judiciales abiertos en la Audiencia Nacional, las demandas de ilegalización pendientes en la Sala Especial del Tribunal Supremo y la colaboración internacional, reforzada por países que han clausurado santuarios privilegiados de ETA (Uruguay y Venezuela, por ejemplo). La presión coordinada y creciente en todos estos frentes ha situado a ETA en un estado de debilidad operativa sin precedentes. No es euforia, sino realismo lo que permite afirmar que la derrota operativa de ETA es posible si no decae la tensión del Estado ni la confianza de la sociedad en sus propios recursos legales y policiales.

Motivos existen para la esperanza. Una operación conjunta de las policías francesa y española permitió ayer la detención en Urt, localidad cercana a Bayona, de dos etarras a los que el Ministerio del Interior considera máximos responsables de los «comandos» de ETA. Ibon Fernández de Iradi y Ainhoa García Montero, sospechosos de múltiples atentados con víctimas mortales, se habrían convertido en los sucesores de Olarra Guridi y Ainhoa Múgica, detenidos hace tres meses también en Francia. Sus capturas (a las que se sumaría, más tarde, la desarticulación de un comando preparado para entrar en España inmediatamente) son la prueba de que ETA no puede proteger a su cúpula dirigente y que la información sobre los movimientos de reorganización interna de la banda es puntual y precisa. Los tiempos de las desarticulaciones se reducen y la vulnerabilidad de ETA aumenta. En este año, las Fuerzas de Seguridad han detenido a 122 miembros o colaboradores de ETA y han desarticulado 14 «comandos». Por su parte, las autoridades galas han apresado a 55 etarras y han puesto a 8 de ellos a disposición de los Tribunales españoles. La consecuencia directa ha sido la drástica disminución de la actividad terrorista y de los actos de «kale borroka».

LA acción policial es imprescindible para cercenar cualquiera expectativa que pudiera alumbrar ETA con su violencia. Igualmente importante es deprimir las expectativas políticas del terrorismo, objetivo en el que juegan un papel determinante los procesos judiciales contra Batasuna. Ayer, diecinueve de sus máximos dirigentes desde 1988 prestaron declaración ante el juez Baltasar Garzón como responsables de un delito de integración en banda armada. Su citación es consecuencia de la suspensión cautelar de las actividades de Batasuna, acordada por el mismo magistrado, en el marco de unas investigaciones sobre los diversos frentes organizados por ETA (Ekin, Xaki, Gestoras, Jarrai). Todos los imputados, menos uno, deberán prestar una fianza de 12.000 euros para evitar el ingreso en prisión. Sus negativas a contestar a las preguntas de los acusadores y del juez van a resultar estériles ante el cúmulo de pruebas de que dispone Garzón para asegurar que Batasuna es ETA y que sus dirigentes, hoy imputados -próximamente procesados-, eran ejecutores de la servidumbre de este entramado de partidos-fachada a la dirección terrorista. El tránsito de los líderes batasunos por los Tribunales de Justicia era una asignatura pendiente del Estado de Derecho. Con su imputación, la democracia española mejora su calidad y rompe los espejismos de una tolerancia gratuita con los brazos políticos de ETA, que no ha aportado ningún beneficio a la convivencia entre los vascos ni a la paz, en general.

«ETA kanpora» (ETA fuera), dice Ibarretxe para la manifestación del día 22. Pero queda claro que a ETA realmente se la deja fuera volcando todos los medios de la Ertzaintza contra ella y apoyando la acción del Estado contra todos los frentes de ETA; también expulsando a Batasuna de los Ayuntamientos que gobierna en minoría, cortando cualquier financiación pública de sus múltiples filiales, bloqueando cualquier diálogo político con sus testaferros. Sólo la derrota de ETA y la defraudación absoluta e irreversible de sus objetivos supuestamente políticos resolverán el conflicto vasco y evitarán que futuros Euskobarómetros, como el que ayer se dio a conocer, reflejen que el 75 por ciento de los no nacionalistas y el 40 de los nacionalistas tienen miedo; y que el 40 por ciento de los votantes del PP y del PSE está dispuesto a abandonar el País Vasco. Estos son los porcentajes del único conflicto que existe entre los vascos: el de la violencia de ETA y la segregación de los no nacionalistas.

Nuevo golpe a ETA
Editorial La Razón 20 Diciembre 2002

La Policía española se apuntó ayer otro importante tanto en la lucha contra ETA con la detención en Francia de los nuevos responsables de los «comandos» de la banda. Menos de 48 horas depués del asesinato del guardia civil Antonio Molina y de la captura de los dos terroristas que pensaban atentar en Madrid, han caído sus jefes: Ibón Fernández y Ainoa García, que habían sustituído a los cabecillas Olarra y Múgica, arrestados, también en Francia, el pasado mes de septiembre. En aquella operación, fue descubierto un detallado plan para cometer un atentado de grandes dimensiones en Puerto Banús, que confirma que el turismo es un objetivo permanente de esta cuadrilla de delincuentes para perjudicar a España. En un panfleto distribuido entre sus pistoleros, los cabecillas reconocían, muy a su pesar, que el turismo es una de las principales industrias de nuestro país y que aporta una importante entrada de divisas. En una palabra, genera riqueza. Que ETA está contra España es algo que nadie duda y cabe recordar, a este respecto, una declaraciones que portavoces de la banda realizaron, en septiembre de 1995, al periódico «La Jornada» de México. Los pistoleros venían a decir que les daba lo mismo que en Francia y España hubiera «monarquía o república, fascismo de Franco y Petain, socialismo del PSOE, liberalismo de Chirac...» ya que ellos estaban para liberar al País Vasco. Curiosa liberación la que pretende imponer un yugo e implantar un régimen marxista leninista en esta entrañable y querida región española.

Demagogia incendiaria
Editorial La Razón 20 Diciembre 2002

La catástrofe del «Prestige» pasará a la historia como una de las peores tragedias para el medio ambiente, pero también como una gigantesca manipulación demagógica, la que radicales nacionalistas construyen en base a la mentira y el fomento del odio. Los atentados con artefactos incendiarios perpetrados ayer contra un camión militar, perteneciente a los efectivos que luchan a destajo en las tareas de limpieza de las playas, y contra una sede del PP, son un claro fruto de esa campaña de difamación que tiene en España su principal objetivo.

Quienes han fomentado y alentado la crispación han cerrado los ojos y ni quieren ver ni quieren que los gallegos adviertan el formidable esfuerzo de toda la nación ante la catástrofe. Galicia no está sola en este asunto. Es más, toda España está implicada de alguna forma en la lucha contra una marea negra que alcanza también a las costas del norte peninsular sin que desde allí se atice el victimismo y el enfrentamiento. Porque hay que recordar que jamás, en la historia reciente, se han aportado con tal rapidez fondos estatales para paliar los efectos económicos de una tragedia medioambiental, afortunadamente sin víctimas mortales.

Las explosiones son, pues, el producto perverso de una crispación interesada. Y quienes han fomentado el rencor, como los grupos nacionalistas gallegos, deberían reflexionar sobre el alcance que puede tener su triste pesca del voto en el mar revuelto del chapapote.

La cabeza de ETA
Editorial El Ideal Gallego  20 Diciembre 2002

ETA ha quedado descabezada. Cuatro palabras sencillas, indispensables en el más burdo de los vocabularios, pero que unidas encierran un profundo pozo de reflexiones. La primera sensación es de alivio. Un soplo de tranquilidad tan necesario como el aire que se respira, sobre todo cuando la sociedad aún no se ha recuperado del espeluznante plan que los asesinos urdían para Fin de Año. Jamás se sabrá en su justa medida cuántas vidas salvó el agente Antonio Molina entregando la suya propia. Pero si despreciable es quien aprieta el gatillo o deja aparcado un turismo cargado de explosivos, mucho más repugnante resulta el que se sienta en una mesa a poner cruces en la relación de posibles víctimas. La cabeza, la que ayer fue detenida en Francia, macera el desprecio al derecho a la vida con la sangre fría de tomar decisiones.

No hay lugar para la satisfacción. El hecho de que ETA haya sido capaz de recomponer su dirección en menos de tres meses advierte claramente de que ésta es una guerra dura de ganar. Lo saben, mejor que nadie, los vascos. Los datos que acaba de arrojar el euskobarómetro golpean la conciencia. Se duplica el número de personas dispuestas a abandonar la tierra que los amamantó. Casi uno de cada cinco haría las maletas si le garantizasen las mismas condiciones de vida. Las mismas, salvo el miedo. Y el ciudadano, que sabe perfectamente con quien se juega las habichuelas, reprende la desidia, la interesada dejadez, de Ibarretxe con los violentos. ETA es un monstruo de cien cabezas, y alguna de ellas se esconde en lugares insospechados.

Coordinación policial contra ETA
Lorenzo Contreras La Estrella 20 Diciembre 2002

Bien por la tendencia de los etarras detenidos a "cantar" lo que saben o hacen, bien por habilidad de la Policía y Guardia Civil, lo cierto es que las intenciones del comando desarticulado en Collado Villalba, con el coste de una muerte en la persona de un agente de la Benemérita, han significado una escalofriante revelación de lo que ETA preparaba en Madrid para la jornada de Fin de Año. Habría sido una traca terrorífica en centros comerciales y, en definitiva, se trata de un dato que ilustra sobre el grado de exasperación, por no decir desesperación, de la banda, hoy acorralada y en pésimo momento de su tradicional ejecutoria.

A este empeoramiento de su situación, que se va incrementando por días, se suma ahora la operación policial conjunta hispano-francesa desarrollada cerca de Bayona, con detención de los activistas considerados como nuevos jefes de los comandos de ETA tras la caída de sus predecesores en operaciones de las fuerzas de seguridad todavía recientes. Es verosímil interpretar que esta nueva acción francoespañola, en marcha antes del nuevo episodio de las cercanías de Madrid, haya podido acelerarse como respuesta a los preparativos terroristas, que convendría no considerar completamente neutralizados.

Es importante la confirmación de que las policías francesa y española actúan coordinadamente, del mismo modo que este eficaz entendimiento se refleja en la rapidez con que Guardia Civil y Policía Nacional controlaron la huida del etarra Jesús María Echeberría a San Sebastián y su inmediata captura. En anteriores ocasiones hubo más de una murmuración en torno a la falta de armonía operativa entre los distintos cuerpos de la Seguridad del Estado. Ahora, en dos días, han quedado neutralizados dos comandos, uno de ellos, el de Bayona, constituido, según la versión oficial, por "capos" de la organización terrorista que acaban de estrenarse como tales, ya que no como activistas de a pie.

Los nuevos sucesos desmienten no ya sólo que ETA estuviera considerando la posibilidad de una tregua —aunque haya debate en su seno—, sino la sistemática negación oficial de que mantenga en Madrid una infraestructura. La de Vallecas, por ejemplo, se ha revelado como estable hasta ahora. Del mismo modo se ha desacreditado la creencia de que la banda pensara organizar sus atentados en coincidencia con la manifestación "ETA kanpora" convocada por el lehendakari Ibarretxe para el día 22 en Bilbao, o aprovechando la imputación de dirigentes batasunos citados por garzón en su Juzgado de la Audiencia Nacional.

El operativo policial, en resumidas cuentas, ha funcionado en España y en Francia. El de España ha estado centralizado en Valladolid, con un despliegue de medios y efectivos que se ramificaban hasta el País Vasco, y tenía, según trascendió oficialmente, "carácter amplísimo".

Respecto a la infraestructura madrileña de ETA, procede recordar que el barrio de Vallecas ya fue escenario el pasado mayo de significativas detenciones. Así ocurrió con la caída de Mikel San Argimiro e Imanol Miner en manos de la Policía, que también localizó un coche cargado con cuarenta kilos de Tytadine. Precisamente la fluencia de explosivos de manera continua y abundante es uno de los datos que más deben preocupar a los servicios de seguridad. Se dijo, por ejemplo, que el coche interceptado y hecho explosionar por los Tedax en Collado Villalba llevaba unos cincuenta kilos. Hoy sabemos que eran nada menos que ciento treinta.

La marea etarra
David Gistau La Razón 20 Diciembre 2002

Desbancada del protagonismo por la marea negra de Galicia y sus cainismos parlamentarios, Eta había urdido una secuencia de atentados contra la infantería social del pueblo español en sus templos lúdicos que no pretendían sino ser la negación a dejar de existir en términos propagandísticos. Recordad, pretendía decirnos Eta, que el lobo todavía anda suelto, que no hay esquina de Madrid en la que no pueda saltar el destripador, que vosotros sois nuestros cormoranes humanos. Todo esto lo evitó un héroe casual que con su muerte hizo bueno el principio esencial que ha de asumirse en el preciso instante en que se viste un uniforme, incluso el del cuerpo de bomberos: una vida a cambio de mil es una vida bien entregada.

Resulta como mínimo curiosa esta suerte de envidia que Eta tiene del «Prestige». En Nochevieja, en la inminencia de una felicidad sencilla, la banda no iba sino a recuperar todos los cauces propagandísticos, que son el oxígeno del cual respira, la proyección exterior que alcanza incluso la selva Lacandona, y que en estos últimos tiempos les habían sido arrebatados por un drama que convenía eclipsar cuanto antes con la invención de un drama mayor: la muerte de la gente corriente, ese victimario de los consagradados por el martirio que son los nuevos caídos por España.

Recibido el mensaje etarra, y salvada desde las garitas de la tribu una Nochevieja que podrá ser frívola y festiva, tal vez convenga ahora recordar que sí, en efecto, el lobo todavía anda suelto, y va siendo hora de que la casta política, resquebrajada y ávida de poder, supere la villanía y recupere una cohesión basada en el interés de Estado que es la que exige la tribu para sentirse defendida. Lo que dijo el Rey en una playa gallega hay que repetirlo ahora, cuando los cormoranes somos nosotros: «Todos a una», contra Eta.

En el buen camino
FERNANDO ONEGA La Voz 20 Diciembre 2002

ESTE PAÍS ha discutido durante un cuarto de siglo sobre el mejor procedimiento para terminar con ETA. La opinión siempre estuvo dividida. Hubo quien sostuvo y sostiene que una organización criminal sólo puede desaparecer por la presión policial y judicial. Y hubo quien creyó que una banda armada con tan amplia base social sólo podría desaparecer con soluciones políticas. Creo que se adoptaron, se hicieron todas las concesiones de autogobierno al País Vasco, pero el terrorismo siguió ahí. Y no sólo siguió: sus fines llegaron a ser identificables con los del nacionalismo democrático.

El paso del tiempo ha demostrado que la solución policial es la más eficaz, al menos a corto plazo. Cuando la presión de la policía es mayor, se cometen menos atentados. Cuando las fuerzas del orden mantienen la guardia, se abortan intentos de matanzas, como el martes en Madrid. Y cuando esas mismas fuerzas mejoran su información sobre los comandos y cuentan con colaboración internacional, asestan golpes importantes a los asesinos organizados.

Eso es lo que estamos viviendo estos días. Está claro que se evitó una masacre en la ciudad de Madrid. Pero es sintomático que el etarra escapado del tiroteo haya sido detenido sólo 6 horas después, a pesar de su huida a través de Castilla. Y ayer, la detención de los nuevos jefes militares de ETA significó que cada día es más difícil la clandestinidad de esta gente. Cada vez son más vulnerables. Todo este panorama presenta un cuadro donde se ve a una banda cada día menos eficaz; que cada día tiene menos efectivos, y que incluso tiene mala suerte, como todos los perdedores. Una de las pruebas es que este 2002 sólo han conseguido asesinar a cinco personas. Esto no es el final del terrorismo, desgraciadamente. Pero nos permite soñar con ese final. Y hay que reconocer que ha sido fundamental la tenacidad, por no decir la obsesión, de un hombre llamado Aznar.

Yo no voy a ir
ROSA DÍEZ/PRESIDENTA DE LOS SOCIALISTAS ESPAÑOLES EN EL PARLAMENTO EUROPEO El Correo 20 Diciembre 2002

El señor Ibarretxe acaba de 'convocarse' una nueva manifestación, esta vez con el lema 'ETA kanpora'. Él tiene esa tendencia a sacarse de vez en cuando una foto tras una pancarta cuyo lema sea aparentemente indiscutible, sobre todo cuando hay un proceso electoral cercano. Ya nos hizo algo similar allá por octubre de 2000, tras escuchar dos mociones de censura en el Parlamento vasco y antes de convocar las elecciones autonómicas de mayo de 2001. Entonces, como ahora, ETA parecía ser el objetivo de la protesta. Pero entonces, como ahora, el verdadero objetivo era mantener la impostura. Entonces, como ahora, escribí un artículo que llevaba este mismo título: 'Yo no voy a ir'; pero después decidí no publicarlo, por aquello de que no aparecieran contradicciones en el campo de los demócratas. Hoy quiero explicar por qué no voy a ir a esta manifestación. Lo hago con todo el respeto a la decisión que tomen los partidos constitucionalistas, los movimientos cívicos y, naturalmente, hacia las personas que de buena fe acudirán a esa cita. Sé que es una situación complicada y es difícil estar seguro de lo que hay que hacer. Seguramente conseguir que, a pesar de Ibarretxe, se celebre una manifestación contra ETA animará a muchas personas, partidos políticos y colectivos a acudir. Por eso, insisto, todo mi respeto y comprensión. Pero yo quiero explicar públicamente mis razones; siempre he pensado que la gente agradece la sinceridad de los políticos ante los temas importantes. Y éste, a mi juicio, lo es.

Hay una primera razón que es de carácter personal, sobre la persona del convocante. El 26 de febrero del año 2002, cuando el señor Ibarretxe 'se convocó' en Vitoria una manifestación para que sus bases le vitorearan a él en vez de rechazar el horrendo crimen del líder de la oposición y su escolta, me prometí, por la memoria de Fernando, que nunca jamás acudiría a ningún llamamiento que realizara Juan José Ibarretxe. Una insultante convocatoria que hizo dos días después de haber salido por la puerta de atrás de la iglesia en la que asistíamos al funeral de Fernando Buesa, sin tener siquiera la dignidad institucional de acompañar el féretro hasta la calle.

Quizá ustedes piensen que ésta es una razón personal en el sentido de privada; para mí es personal, pero en el sentido de humana. Porque está basada en la indiferencia de un político en el ejercicio de su cargo. Por eso es también una razón política.

Pero hay otras razones. La segunda de ellas tiene que ver con el tiempo de la convocatoria. Diríamos que llega con dos meses de retraso. Hace dos meses, ETA hizo un comunicado amenazando a los dirigentes, militantes y simpatizantes de los partidos constitucionalistas, a sus sedes y a quienes asistieran a sus actos. La respuesta formal de este lehendakari fue un comunicado de condena al uso. Pero la respuesta humana del señor Ibarretxe fue reírle las gracias al señor Arzalluz cuando nos dijo a los socialistas en un mitin de su partido que ya «iba a venir a tomar unos vinos a nuestras sedes, que no creo que tanto peligro haya», y a los populares que «estos sólo tienen oficinas». O sea, que cuando ETA amenaza las vidas de seres humanos, el lehendakari le ríe los chistes a Arzalluz y cuando critica su 'plan sagrado', convoca una manifestación.

Se diría que para Ibarretxe su plan es más intocable que nuestras vidas. Salvo, claro está, que durante estos dos meses ETA y el Gobierno vasco hayan estado negociando como acostumbran, esta vez sobre el plan. Por eso, ETA habría tardado dos meses en leerse el 'documento' e Ibarretxe dos meses en darse cuanta de que ETA sobra en nuestro país. Así, en esta hipótesis, sólo cuando ETA le da calabazas, Ibarretxe nos llama a la calle. Apuntado queda.

Pero tengo más razones. No voy a ir porque me niego a contribuir a que Ibarretxe mantenga la impostura. Él no es el presidente de una ONG. Es el presidente del Gobierno vasco y lo que tiene que hacer un Gobierno no es suplicar a ETA que se vaya, sino combatirla hasta derrotarla. Y eso es lo que este Gobierno no ha hecho nunca bajo la presidencia de Ibarretxe. No es sólo que los propios ertzainas denuncien que sus jefes políticos no les dejan actuar con la diligencia precisa para detener comandos y prevenir atentados. Es que Ibarretxe y su Gobierno están en contra de todas las medidas que se toman para combatir y derrotar al terrorismo. Están en contra de las medidas políticas y jurídicas, ya sean nacionales o europeas. Se querellan contra los jueces que persiguen la impunidad de ETA y de su entorno; critican y combaten el factor por la libertad y contra el terrorismo, la Ley de Partidos Políticos, la orden europea de busca y captura.

Dicen estar contra ETA, pero están en contra de todas las medidas que se ponen en marcha para combatirla. Nunca les hemos oído decir que quieren derrotar a ETA. Más bien les hemos oído decir lo contrario: que hay que dar una salida a los terroristas. Pero, sobre todo y lo que es más grave, les vemos cada día actuar en consecuencia con esa lógica perversa de que ETA no desaparecerá hasta que no les demos algo a cambio. Y digo yo, ¿qué va a hacer ahora el lehendakari, ahora que ETA le ha dicho que su plan no es lo suficientemente antidemocrático, que está por debajo de las pretensiones de la banda? ¿Retirará el plan o seguirá negociando el precio con ETA después de la 'manifa'? Ésa es, por cierto, otra razón para no ir: que no negocie en mi nombre, que no ceda nada de lo que es mío, ni un ápice de mi libertad, ni uno solo de mis derechos.

Tengo más razones, muchas más. Tienen que ver con la historia del convocante y con la actuación del Gobierno que preside. Pero creo haber apuntado las razones fundamentales, las que a mí me parecen más que suficientes para no sumarme una convocatoria cargada de oportunismo y de hipocresía. Decía Platón que la peor injusticia es la justicia simulada. Pues bien, no contribuiré con mi presencia a que el señor Ibarretxe mantenga la falsa imagen del liderazgo contra ETA. Cuando su Gobierno haga todo lo posible para acabar con ETA, cuando dejen de proteger y acompañar a sus cómplices, cuando rompan la unidad de objetivos con la banda terrorista, entonces, sólo entonces, tendría legitimidad para pedir a la gente que salga con él a la calle.

La farsa del 22-D y el miedo al 13-M
Iñaki EZKERRA La Razón 20 Diciembre 2002

En el País Vasco y en ciertos medios de comunicación se ha creado, tras las últimas elecciones autonómicas, una culturilla del miedo al 13-M, a que el «fracaso constitucionalista» ¬a mi juicio relativo¬ se pueda repetir, que está cuajando no ya sólo en el PSOE, que es de donde surgió dicha culturilla, sino en el propio PP. Se trata de un nuevo síndrome que prolifera a la par que la vieja cultureta del tacticismo que aconseja a los partidos y a sus líderes la incoherencia y que considera tonto o inhábil para la política a quien no quiere jugar a eso aunque aún no haya quedado demostrada esa lucidez y esa habilidad que el táctico profesional se atribuye a sí mismo y sus análisis. Al parecer hay que creer en las excelencias del tacticismo, del pensar al revés y actuar torcido como en un puro acto de fe.

En ese miedo al 13-M y en ese tacticismo irredento se basa la consigna de que hay que acudir a la manifestación que Ibarreche ha convocado para el domingo, 22. «Ibarreche no tiene legitimidad para liderar una movilización contra ETA ¬se dice¬ pero la ciudadanía no entendería que no estuviéramos en esa manifestación». Hay gente que subestima hasta lo insólito la capacidad de entendimiento de la ciudadanía; que cree que la ciudadanía es tonta y se coloca por encima de ella como si no fuera parte de ella; que no cae en la cuenta de que el ciudadano lo que no entiende y no perdona es la incoherencia.

En realidad el miedo al 13-M es anterior al 13-M. Es la cultura entreguista de Jáuregui, de un pactismo que tuvo en su día su sentido y que degeneró en claudicación. Es la tradición de un miedo escénico, de unos pasos hacia atrás cuando se tenían que dar hacia delante precisamente, que ha arruinado al socialismo vasco en el momento en que se hallaba a punto de llegar al poder y de ser la gran alternativa del cambio en Euskadi. Cómo será de grave la situación del PSE-EE que hoy esgrime como único valor moral, como gran símbolo de su credibilidad ideológica, a Emilio Guevara, que en el fondo y en la superficie es un rival político, un rival honesto si se quiere, un rival demócrata, un rival admirable por muchas cosas, pero un rival a fin de cuentas, un nacionalista. Hasta donde llegará la descomposición ideológica y moral, la falta de seguridad en sí mismo de ese partido que enseña a Guevara como si fuera Ronaldo, esperando la misma aprobación que un club de fútbol de sus socios, como diciendo a su electorado: «¿Ahora sí que se va a acabar nuestra mala racha!», «¿Menudo fichaje!, ¿eh?».

Y, en lugar de haber aprendido la lección, muchos de los culpables teóricos de todo aquel desastre sientan hoy cátedra con la misma teoría desastrosa y se la andan recomendando con gesto doctoral al PP, para que cumpla todo el ritual de los errores socialistas, para que se quede, como se quedaron los socialistas, a las orillas del poder cuando está a un paso de alcanzarlo. Es gente peligrosa porque puede conseguir arruinar la nueva alternativa del cambio que ha tardado años en crearse en Euskadi y que constituye el último tren a la libertad.

Entre los tacticistas, hay también quienes no muestran esa seguridad arrogante, esa convicción impenitente, porque lo son por inercia, por una cultura aprendida e interiorizada de la que no se logran sustraer, por algo que ya no dominan en el plano consciente sino que les supera, por una suerte de estilo de hacer política y una forma viciada de reaccionar que es la más peligrosa de todas porque es bien intencionada y no tiene conciencia de su mal.

Las inercias, los modos de hacer política heredados del «jaureguismo», no tienen sentido ante un PNV que se manifiesta contra ETA para ponerle un falso sello democrático a su batasunización. Acudir a la convocatoria del domingo 22 es conceder a Ibarreche una capacidad de liderar la reacción ciudadana contra ETA que no posee. Es seguir reconociendo como partido guía y vertebrador de la sociedad vasca a un partido que ha desvertebrado a esa sociedad tratando de imponerle por unos métodos de presión inadmisibles un plan sectario y el desnorte. Es demostrar un pánico al error y al malentendido que es en sí mismo un malentendido y un error. Es mostrar sumisión al PNV y otorgarle una superioridad moral que no posee y que el PNV no reconoce en los otros. ¿Pero es que hay alguna duda de que el PSOE y el PP están contra ETA? ¿Quiénes son los que tienen que demostrar aquí eso y temer malentendidos o errores?

Quienes hoy aconsejan acudir a la farsa del 22-D por no perder una unidad democrática en la que el nacionalismo no cree, mejor harían en preservar la unidad constitucionalista, que es lo que ya nos faltaba por perder. Mejor harían en leer con más detenimiento los datos del 13-M y compararlos con anteriores consultas. Sufren el miedo al 13-M porque quizá nunca creyeron en él, porque quizá impidieron que naciera antes y le obligaron a nacer demasiado tarde con muy poco tiempo y exigiendo demasiados resultados. Quizá en esa misma falta de convicción está la verdadera causa de que no se cumplieran aquellas expectativas deseadas, quizá ese miedo escénico es lo que olió el electorado que podía haber dado su voto y no lo dio. Quizá la política es una carrera de fondo.
Se tiene hoy miedo al 13-M porque no se tiene el debido miedo a los errores de Jáuregui y al falso paraíso perdido de la era Ardanza, porque no se han ajustado cuentas con aquellos polvos que trajeron estos lodos. El único error del 13-M fue no ir más lejos, no ir a por todas y haber perdido antes energías acudiendo, por ejemplo, a la manifestación contra ETA que Ibarreche improvisó cuando estaba cercado por una moción de censura en el Parlamento vasco y de la cual esta manifestación de ahora es una obscena fotocopia. Con aquella manifestación el nacionalismo neutralizó la del 23 de septiembre de 2000 en San Sebastián por la Constitución y el Estatuto. Con ésta neutraliza la del pasado 19 de octubre «contra el nacionalismo obligatorio», curiosamente también celebrada, como aquella, en San Sebastián. No aprendemos. Seguimos, tropezando en la misma piedra, desorientándonos y gastando las energías que nos harán falta para la inequívoca y auténtica movilización.

La única pacificación
Germán Yanke Libertad Digital  20 Diciembre 2002

No hay modo mejor para luchar contra ETA que la conjunción de las acciones policiales y judiciales terminar con la banda. Y este jueves, aún con el dolor y la rabia por el último asesinato, ha sido un día feliz, en el que los ciudadanos podemos estar un poco más tranquilos y confiados en que lo estaremos del todo.

De un lado, la eficacia policial, demostrada reiteradamente en los últimos años, ha logrado, con la cooperación francesa, detener a los dos nuevos jefes de los grupos asesinos de ETA. Nuevos porque hace apenas tres meses eran detenidos los anteriores. Este es el único camino de la pacificación porque nadie que esté en sus cabales puede pensar que, contra ETA, valen la pusilanimidad y la rendición del diálogo con los criminales. Ni ir de la mano de Ibarretxe con la cínica cantinela de "Fuera ETA".

De otro, la imputación a los dirigentes de Batasuna por el juez Garzón completa el mapa del único modo con que se puede encarar la tragedia de esta banda de criminales. Batasuna es ETA y sus dirigentes, como miembros del entramado criminal deben ser perseguidos judicialmente.

La debilidad de los pistoleros, en los que la hipotética impericia no reduce un ápice su carácter sanguinario, no puede adormecernos. Las medidas políticas contra ETA no pueden ser otras, en consecuencia, que el apoyo a las Fuerzas de Seguridad y el aislamiento de todos aquellos que prefieren salirse con la suya a la aniquilación de ETA. Ahora veamos quiénes les protegen: el resto de nacionalistas, la Izquierda Unida de Madrazo. Y pensemos si se puede ir con ellos a algún lado.

Nacionalismos buenos
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 20 Diciembre 2002

EN UN RECIENTE pronunciamiento de la Asamblea Episcopal española, se trata de distinguir entre nacionalismos buenos y malos. Los primeros serían los democráticos y respetuosos con las reglas del juego. En su versión independentista se legitima también en caso de invasión y colonización de pueblos, pero no los de secesión unilateral. Hay que agradecer que la Iglesia abandone públicamente los planteamientos carlistas y antiliberales que están en la base histórica del desarrollo nacionalista periférico en el caso español. Pero, lo de las reglas de juego sigue sin estar muy claro. ¿El juego es la Constitución? En tal caso, se observa que cuando las fuerzas nacionalistas ocupan el aparato de Estado que la Constitución y las leyes les permiten, se olvidan pronto de que existe una única nación española y tratan de poner los medios que los españoles les ofrecen para desmantelar esa unidad. ¿El juego es la defensa del alma vasca contra los pecados de los irreligiosos y blasfemos españoles, como sostenía Sabino Arana?

Los nacionalismos periféricos españoles serán piadosos, pero cualquier cosa menos que «católicos», en su sentido de universales. Y no es sólo don Sabino. Aquí tenemos muestras más próximas, por ejemplo de galleguistas, que parecen demostrar que el racismo y la xenofobia son consustanciales al nacionalismo periférico: «A nacionalidade galega sinifica a superioridade indiscutibel da nosa Raza sobre das razas morenas euroafricanas de Iberia, e pol-o tanto, a inxusticia de que sexamos domeñados e gobernados por iles... Sinifica que, quitando Portugal, non temos verdadeiras afinidades étnicas con ningún outro pobo d'a Peninsula... que somos eiquí un pobo aparte, que as tradiciós hespañolas das grorias de Castela, do Arabismo, do Século d'Ouro, da Místeca, non son nosas...». (Vicente Risco, Premio de las Letras Gallegas, 1981. Ideario galeguista).

Se duplica el número de vascos que quieren huir de su Comunidad
El Euskobarómetro revela que sube el número de los que tienen miedo a participar en política
El número de vascos que quiere abandonar la Comunidad Autónoma se ha duplicado en el último año, según refleja el último Euskobarómetro, que también señala que el 61 por ciento tiene miedo a participar en política. La mayoría considera compatible el sentirse español y vasco.
E. Mejuto - Bilbao.- La Razón 20 Diciembre 2002

Tal y como reflejan los datos aportados por el Euskobarómetro, en la Comunidad Autónoma vasca se ha vuelto a imponer el «sentimiento de miedo a participar en la Política» entre los ciudadanos, especialmente entre aquellos que se consideran no nacionalistas. Así, el 61% de la población vasca declara sentir «mucho o bastante miedo» a participar en política, sentimiento que afecta a tres de cada cuatro ciudadanos que se declara no nacionalista. Los resultados del análisis sociológico sobre el estado de la sociedad vasca que elabora el Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Pública Vasca, correspondientes al pasado mes de noviembre, eran presentados ayer en la capital vizcaína por el rector de la UPV, Manuel Montero, y el catedrático de Ciencia Política y de la Administración, Francisco Llera, director del estudio. Según declaró Llera, esta situación resulta especialmente «grave», sobre todo si tenemos en cuenta que «se duplica» la proporción, casi el 20 por ciento de vascos, los que están pensando en «abandonar» la comunidad autónoma, si se le ofrecieran similares condiciones de vida en otro sitio, motivados «no por razones económicas o sociales», sino «por otro tipo de razones».

Este dato resulta más significativo en Álava y en Vizcaya y entre los votantes del PSE y del PP, de los que casi un cuarenta por ciento está dispuesto a marcharse. A este hecho, el catedrático añade que el incremento del miedo se ha producido en un periodo de tiempo en el que ha disminuido la actividad terrorista, lo que le lleva a sostener que detrás de este miedo se encuentran las «incertidumbres» provocadas por la apuesta soberanista del «lendakari».
El análisis de los datos aportados por el estudio revela que, debido en gran parte a la «radicalización de las opiniones nacionalistas», comienzan a aparecer «signos de desgaste» de la minoría gubernamental. En este punto destaca que los «apoyos más intensos» a las políticas del Gobierno de Ibarreche «no le vienen de su propio electorado, sino del mundo radical de Batasuna».

Como añade el estudio, en los últimos meses, se ha enfriado el sentimiento nacionalista y se estancan los deseos de independencia, mientras se refuerzan el sentimiento «autonomista». Además, el 62 por ciento de los ciudadanos consideran compatible el sentimiento de identidad vasca y española. Por otro lado, los encuestados valoran negativamente la actuación de Ibarreche contra la violencia callejera y seis de cada diez se muestran «insatisfechos» con las instituciones.

La bestia sin atributos
Carmen L. LOBO La Razón 20 Diciembre 2002

Otra vez las escenas brutales y el rojo en la escarcha, escenas que te rompen el pecho, que te desordenan los penúltimos jirones del raciocinio y la lógica, que te vuelven una bestia, como ellos, pero siempre serás una bestia de segunda división o de tercera porque tú serás un monstruo con causa, una bestia que desea revienten todos de una bendita vez y nos dejen vivir en paz con nuestro misericordioso trajín diario de euros, con nuestras deudas hiperbólicas, con los amores furtivos o a perpetuidad de condena, con la compra de un regalo para alguien a quien, a lo mejor, ni siquiera tragas, pero es que de esos humos y de esas sombras está hecha la vida, de esos pequeños instantes fragmentados de felicidad real o embustera, que nos dejen, coño, porque estoy harta de muertos prematuros, de familias con los rostros resquebrajados como espejos, y no se trata de siete años de mala suerte, esto parece que va a durarnos la existencia entera porque a ellos, a los políticos, se les fue de las manos hace ya un siglo, o lo parece, y ahora no saben, no saben.

En Galicia, mientras desde otra esquina un ser humano se desangra por varios agujeros que también arden y arañan el pecho de los sensatos, ciertos tipos que presumiblemente fueron a recoger la mierda negra se negaban a pernoctar en la casa de la Guardia Civil, y ahora piense usted lo que le dé la gana porque está, al menos por esta única ocasión, en su perfecto derecho. De lo que hablamos es todavía más grave que la marea podrida. Monstruos, monstruos de bocas negras que pensaban dinamitar Madrid cuando Madrid iba a ser una fiesta, monstruos del pensamiento único que desean siempre lo mismo, reventarnos y bailar sobre nuestras tumbas, monstruos que batallan en una guerra donde el bando de enfrente va desarmado, casi en camisa, monstruos que encañonan a niños y a viejos, monstruos de tantos y tantos tiros por la espalda o a bocajarro. No se cansan de masticar muerte, no se cansan.

La detención de los jefes de comandos deja a ETA sin cabeza por segunda vez en tres meses
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 20 Diciembre 2002

Hacía tres meses que los pistoleros «Susper» y «Laia» se habían hecho cargo del «aparato militar» de la banda en sustitución de Olarra Guridi y Ainhoa Múgica

MADRID. La Policía da por descabezado el «aparato militar» de ETA con la detención de los dos máximos responsables de los «comandos» y la desarticulación de un grupo, integrado por tres individuos, que iba a trasladarse de forma inmediata a España. Estos ocupaban una casa en Arcachón en la que había numeroso armamento. También fueron arrestados otros cuatro terroristas en Pau, Tarbes y Lourdes. No se descartan nuevas capturas.

La Policía Judicial francesa, en colaboración con la Comisaría General de Información, detuvo ayer cerca de Bayona, a unos treinta kilómetros de la frontera de Irún, a Ibón Fernández Iradi, «Susper», y a Ainhoa García Montero, «Laia», cuando se acaban de convertir en los jefes de los «comandos» de ETA en sustitución de Juan Antonio Olarra y Ainhoa Múgica, detenidos hace tres meses.

La captura de los dos dirigentes de ETA se produjo sobre las once de la mañana en un camino vecinal de la localidad de Urt, donde la Policía había instalado un control, ya que se tenía conocimiento de que iban a pasar por ese lugar. Fernández Iradi y Ainhoa García, que viajaban en un coche Renault con matrícula falsa, fueron capturados cuando llegaron al control. Al ser interceptados, los terroristas, que llevaban documentos de identidad españoles falsificados, apenas ofrecieron resistencia, pese a que iban armados. La operación es fruto de una exhaustiva investigación que comenzó hace unos meses entre las Fuerzas de Seguridad de ambos países.

Unas citas
Tras un primer registro, los policías comprobaron que los etarras llevaban un papel con unas anotaciones correspondientes a unas citas. Analizado el documento, los agentes comprobaron que el primer encuentro iba a tener lugar ese mismo día a las once de la mañana.En el papel también figuraba otra hora, las tres de la tarde. Según los expertos, esta segunda cita estaba señalada para el caso de que fallara la primera. Los policías, al tener conocimiento de estos datos, acudieron al lugar donde los terroristas tenían previsto mantener el encuentro, pero el resultado fue infructuoso.

Además de las armas y diversa documentación falsa, los etarras tenían en su poder un juego de llaves. Se sospecha que estas corresponden a la vivienda o viviendas en las que los ahora detenidos se escondían. Los investigadores creen que Fernández Iradi y Ainhoa García utilizaban pisos diferentes, aunque podían tener uno destinado a citas. Este era el «modus operandi» de sus antecesores en el «aparato militar»: Olarra y Múgica. Éstos, pese a ser pareja, vivían en pisos distintos, pero tenían uno en común para mantener encuentros. Ahora, entre los muchos muchos objetivos de los investigadores está el de localizar los apartamentos utilizados por los capturados ayer, ya que se cree que en ellos hay documentación interna de la banda, tanto de carácter estratégico como operativo, y lista de objetivos.

Ampliar la operación
Pero la operación no terminó con la detención de Fernández Iradi y Ainhoa García, ya que en su poder se encontraron otros datos que permitieron ampliar la actuación policial. Con la información obtenida, los agentes instalaron un dispositivo de vigilancia en torno a una vivienda de Arcachon que, en un primer momento, estuvo ocupada por un individuo y a la que, horas más tarde, llegaron otros dos. Cuando ya estaban en el interior del piso los tres etarras, fue cuando las Fuerzas de Seguridad francesas irrumpieron para proceder a la detención de sus moradores, así como a su registro. Según las primeras investigaciones, los tres etarras, dos hombres y una mujer, acaban de formar un «comando» por orden de «Susper» y «Laia» con la instrucción de pasar en breve a España. Además, fueron detenidos otros cuatro etarras en Tarbes, Lourdes y Pau, y registradas cuatro viviendas. La Policía intentaba en la noche de ayer identificar a los arrestados, que portaban, además de armas, documentación falsa a nombre de ciudadanos españoles.

Expertos en la lucha antiterrorista consideran que Fernández Iradi y Ainhoa García eran los encargados de coordinar las acciones terroristas encomendadas a los etarras Gotzon Aramburu y Jesús Etxeberria, detenidos el pasado martes tras asesinar en Collado Villalba al agente de la Guardia Civil Antonio Molina. No obstante, el «comando» formado los dos capturados fue constituido por Olarra Guridi y Ainhoa Múgica y no se descarta que algunas de las instrucciones que tenían fueran las que en su día les dieron los anteriores responsables del «aparato militar». En cuanto a la campaña de atentados que los arrestados pensaban desplegar en Madrid, en medios de la lucha antiterrorista se asegura que partieron directamente de la dirección de la banda, en concreto el atentado que con coche bomba planeaban llevar a cabo a las seis de la tarde del próximo 31 de diciembre en el aparcamiento de unos grandes almacenes de la calle de Preciados.

Fuentes del Ministerio del Interior destacan la importancia de este nuevo golpe a ETA por cuanto es el segundo descabezamiento de su «aparato militar» en tres meses. Tradicionalmente, la banda tenía designado a los sustitutos de los diferentes cabecillas para en caso de que éstos fueran detenidos automáticamente tomaran las riendas los siguientes, con el objetivo estratégico de que «no hubiera un vacío». Pero los sucesivos golpes que viene recibiendo la cúpula de ETA no le permite desarrollar este mecanismo y a ello se suma el que está perdiendo gente con experiencia, por lo que se está viendo obligada a recurrir a inexpertos.

Ante la caída de los etarras Férnandez y García, los cabecillas Félix López, «Mobutu», y Mercedes Chivite, considerados por las Fuerzas de Seguridad como los representantes del «frente terrorista» en el «comité ejecutivo» de la banda, tendrán que designar a los sustitutos de los detenidos lo más pronto posible, ya que el «aparato militar» es imprescindible para mantener la actividad terrorista de la banda.

Por otra parte, la estudiante de periodismo Goitzeder Taberna, de 22 años, de nacionalidad francesa, fue detenida el pasado martes en Montpellier. A la joven se le acusa de estar relacionada con Olarra Guridi.

JUDEOFOBIA EN ESPAÑA:
Juaristi denuncia el antisionismo como una forma moderna de antisemitismo
Libertad Digital  20 Diciembre 2002

Este miércoles se ha presentado en Madrid el libro El antisemitismo en la España contemporánea de Gonzalo Álvarez Chillida. Durante la presentación, el director de la Biblioteca Nacional, Jon Juaristi, ha recordado el antisemitismo está muy enraizado en los nacionalismos periféricos españoles, en especial en el vasco.

 Durante la presentación de la obra, celebrada en la sede de la Comunidad Judía de Madrid (CJM), Juaristi ha dicho "es un libro necesario para cualquier política de la memoria seria en España". El director de la Biblioteca Nacional ha destacado: "La gran lucha del liberalismo español a lo largo del siglo XIX" no fue por el mercado, sino "el pluralismo religioso". En su intervención, ha destacado que el mito de la conspiración judía universal tiene una "raíces muy españolas", que se remontan al Renacimiento. Como ejemplo, ha citado los panfletos antisemitas de Quevedo contra el Conde-Duque de Olivares y ha dicho que es un acierto del Álvarez Chillida "recuperar estos textos aurorales del antisemitismo moderno".

El antisemitismo, según ha dicho Juaristi, también impregna "a los nacionalismos periféricos españoles, y en especial al vasco", aunque también está presente en el catalán y gallego. El director de la Biblioteca nacional ha dicho que el antisionismo es una nueva forma de antisemitismo, en el que se mezclan el de derechas y el de izquierdas. Juaristi ha explicado que sus únicas discrepancias con el libro son la no inclusión del antisionismo en el tema tratado y la falta de una crítica del antisemitismo de izquierdas.

También ha participado en la presentación el presidente de la CJM y director de la revista Raíces, Jacobo Israel, que ha dicho: "Hoy con el nombre de antisemitismo se toma desde una actitud despreciativa hasta el Holocausto", y ha añadido que hay que diferenciar entre una cosa y otra. El presidente de la CJM ha dicho que "a partir de 1812" el antisemitismo español, antiguo y de origen religioso, se une con "el de los reaccionarios", que han visto a los judíos "como el motor del cambio de la Historia".

El director de Raíces ha dicho que también hay un antisemitismo de izquierdas que "viene directamente del paraíso de la izquierda, que fue la Unión Soviética" y "procede directamente del Stalinismo". Para Jacobo Israel, este último "hoy en día es el que está más unido al antisionismo".

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