AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 21  Diciembre  2002
El PNV suprimirá el castellano en los colegios de Guecho
E. Mejuto - Bilbao.- La Razón 21 Diciembre 2002

ETA kanpora
Alicia Delibes Libertad Digital  21 Diciembre 2002

Necesidad de un buen Estado
MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA ABC 21 Diciembre 2002

Cadena perpetua
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC ABC 21 Diciembre 2002

La hidra etarra
JAIME CAMPMANY ABC 21 Diciembre 2002

ETA barrura
EDITORIAL Libertad Digital  21 Diciembre 2002

Como los ratones
Marta Robles La Razón 21 Diciembre 2002

De Ermua 1997 a Bilbao 2002
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 21 Diciembre 2002

Nueva oleada de cartas de la banda a embajadas para intentar «espantar» a turistas extranjeros
Redacción - Madrid.- 21 Diciembre 2002

«Quiero los nombres y apellidos de los abogados y el juez que los liberó»
Redacción - Madrid.- La Razón 21 Diciembre 2002

El PP no irá a la marcha de Ibarretxe contra ETA porque «es un acto para complementar su plan»
VITORIA. AGENCIAS ABC 21 Diciembre 2002

Las víctimas no irán por considerar la iniciativa «electoralista»
BILBAO El Correo  21 Diciembre 2002

El PNV suprimirá el castellano en los colegios de Guecho
E. Mejuto - Bilbao.- La Razón 21 Diciembre 2002

PP y PSOE vascos denunciaron ayer la intención del Departamento de Educación autonómico de fusionar los colegios San Ignacio y Larrañazubi, únicos centros públicos de la localidad vizcaína de Guecho que imparten las clases siguiendo el modelo educativo A, con clases en castellano excepto la asignatura de euskera. Para el PP, la fusión de San Ignacio y Larrañazubi lesiona el derecho de los padres a elegir el centro educativo al que desean inscribir a sus hijos.
En este sentido, el parlamentario Iñaki Oyarzabal sostiene que Ibarreche pretende llevar a cabo un «cierre encubierto» de los dos últimos colegios de Guecho que imparten sus clases en castellano.

ETA kanpora
Alicia Delibes Libertad Digital  21 Diciembre 2002

Ha dicho Imaz, portavoz del gobierno vasco, que el PP debe “aclararse internamente” respecto a la manifestación de Bilbao. Por supuesto que el PP tendrá que aclararse, pero de paso también sería bueno que nos aclaráramos todos.

Porque vamos a ver, ¿a quién va dirigido ese grito, lema de la manifestación, “ETA kanpora”?, ¿acaso va dirigido a la propia ETA?. Si eso fuera así, si hay que manifestarse para que el pueblo y sus gobernantes le digan a ETA que desaparezca, digo yo que será porque alguien tiene todavía dudas de que esa es la voluntad de todos.

Si Ibarretxe convoca su manifestación sólo para decir que quiere que se vaya ETA será porque necesita explicar a sus ciudadanos que él nada tiene que ver con esos asesinos. Y si necesita explicarlo, debe de ser porque piensa que no todos lo tienen completamente claro.

Pero es que no es sólo eso. Ibarratexe ha convocado esta manifestación para aunar fuerzas tras un lema que aunque no figurará en pancarta alguna estará en el pensamiento de muchos. Se trata de ese deseo de los nacionalistas, de Izquierda Unida y del joven Madina que tan descarada y claramente expresó el otro día Julio Anguita, “luchar para que ETA defienda políticamente lo que crea conveniente”.

Si Ibarretxe quiere que el PP les acompañe en la manifestación es para, caso de que se niegue, poder decir que al PP no le interesa la lucha contra ETA y que sólo pretende luchar contra el nacionalismo.

En cuanto a los socialistas que acudan a la manifestación, después de las cosas que hemos oído decir al secretario general de sus juventudes, supongo que estarán deseando que el Partido Popular no esté con ellos y tener así una buena excusa para distanciarse de esa derecha que, como ha dicho el intransigente Madina, no entiende de democracia.

Que no nos engañen, ir a esa manifestación significa que se está dispuesto a bendecir cualquier cosa menos el crimen, es aceptar el federalismo asimétrico y el derecho a la autodeterminación.

Ibarretxe ha tendido una vil trampa a los populares que se encuentran en la encrucijada de tener que decidir si hacen lo que deberían hacer, es decir quedarse en casa, o, tragando bilis, acuden del brazo de Ibarretxe, Madrazo y algún otro izquierdista amigo de batasunos, para ver si con eso salvan el cada vez más endeble pacto con los socialistas; para ver, en fin, si la tramposa izquierda española tiene a bien concederles, de una vez por todas, el carnet de demócratas.

Necesidad de un buen Estado
Por MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA. Presidente del Tribunal Constitucional ABC 21 Diciembre 2002

PUEDE ser un Estado unitario, como el que existe en Francia, o un Estado federal, del estilo del que funciona en Estados Unidos de América, o un Estado de las Autonomías, al modo del formalizado por la Constitución Española de 1978. El modelo no es determinante de la bondad de la fórmula jurídico-política, y depende de la voluntad de quienes son titulares del poder constituyente; en nuestro caso, el pueblo español. Pero sea unitario, federal o autonómico lo importante y lo decisivo es que el Estado resulte bien vertebrado y marche eficazmente.

Teníamos la situación caótica de la República Argentina, una entrañable Nación en la que falló el Estado. Y ahora hemos de reflexionar sobre lo que sucede en Galicia, ya que las competencias estatales para afrontar y resolver cuestiones de esta índole fueron desdibujadas, en algunas interpretaciones, por la concurrencia en la materia de las competencias de las Comunidades Autónomas. ¿Falló el Estado o falló la política?, planteó con agudeza el director de ABC, José Antonio Zarzalejos.

Me parece oportuno y conveniente tener claras las ideas. La zona marítimo-terrestre no se reduce al espacio físico en el que entran en contacto el mar y la tierra. Una Sentencia del Tribunal Constitucional, de fecha 4 de julio de 1991, recordó lo que la Carta Europea del Litoral había establecido. Se trata de una zona, la marítimo-terrestre, que es esencial para el mantenimiento de los equilibrios naturales que condicionan la vida humana. Es una zona, además, que ocupa un lugar estratégico en el desarrollo económico y en la reestructuración de la economía mundial, siendo el soporte de las actividades económicas y sociales que generan empleo para la población residente. Y no se acaban aquí las funciones de la zona marítimo-terrestre, según la citada Carta Europea. La consecuencia que sacó el Tribunal Constitucional, en la mencionada Sentencia de 1991, es que el Legislador estatal no sólo se halla facultado, sino obligado, a proteger el demanio marítimo-terrestre a fin de configurar su integridad física y jurídica. Posteriores resoluciones del Tribunal han ensombrecido un poco la nítida doctrina.

Lo evidente, en cualquier gran tragedia, lo que salta a la vista, es que las Comunidades Autónomas no pueden hacer frente a un ataque descomunal a su medio ambiente. Ni siquiera poseen recursos suficientes los Estados nacionales, según se demuestra ahora con la ayuda supranacional. Una visión cerrada de las competencias de las Comunidades Autónomas, de Galicia en esta ocasión, crea confusión y lleva directamente al desastre.

No me canso de proclamar que los juristas han de esforzarse en el perfeccionamiento del Estado, hasta conseguir la implantación y correcto funcionamiento del Estado de Derecho. Pero, a este propósito, no han de enfrentarse, pura y simplemente, al Estado.

El año 1954, en un largo trabajo publicado en el «Anuario de Filosofía del Derecho», sostuve la siguiente conclusión: «Juristas del Estado y no frente al Estado». Al decir «juristas del Estado» estoy pensando en una realidad, la realidad jurídica, que está enmarcada por el poder político. Lo jurídico, como tal, es un mundo en cierto modo heterónomo, y lo que nos facilita la convivencia son, en buena parte, normas jurídico-políticas, a las que las Constituciones proporcionan fundamento y razón de ser.

Pero al decir «juristas del Estado y no frente al Estado» no estoy admitiendo cualquier forma de Estado, sino que, en el nivel presente de la historia, el Estado al que el jurista debe adherirse es el Estado de Derecho.

A veces se olvida que es el Estado el que nos proporciona seguridad (o debe proporcionárnosla). Es el Estado el que garantiza, por medio de sus instituciones, el disfrute de los derechos y nos facilita la convivencia en libertad. Dentro del Estado se registran fallos, a veces graves, pero fuera del Estado, o cuando éste se resquebraja, aparecen la desintegración y el caos.

Siempre he dudado de los beneficios, a lo largo de la historia, que pudo generar la difusión del Diálogo Critón, en el que Platón, con dramatismo y fuerza de convicción extraordinarios, expone que el deber del ciudadano radica en la obediencia a las leyes. Recuérdese que Sócrates había sido condenado por los jueces atenienses a beber la cicuta. Critón, su discípulo, le visita en la cárcel y trata de convencer al maestro de la aceptación de un plan para liberarle. Pero Sócrates no se conmueve, y formula a Critón esta pregunta: ¿Qué Polis (Estado, diríamos nosotros) podría subsistir si las resoluciones judiciales carecen de fuerza y los particulares hacen caso omiso de ellas?

La Ley y la Sentencia que le condenan son injustas. Platón no duda de esto. Pero el obrar justo es el obrar conforme a las leyes y la máxima injusticia es, para Platón, el desprecio de las leyes, incluso en los casos en que con tal comportamiento se obtenga una ventaja personal.

Este claro postulado platónico a favor de la Polis y de sus leyes contribuyó a que los Estados sin Derecho, ya en la época moderna, pretendiesen imponerse a todos, convirtiendo a los juristas en puros servidores.

Por eso, cuando afirmo «juristas del Estado» me refiero a la mejor configuración del Estado de Derecho. La larga lucha por la conquista de éste -y esa batalla forma la mayor parte de mi vida- no ha de conducir a infravalorar a cualquier Estado- como si fuera el permanente enemigo-, sino a procurar que el Estado de Derecho mejore, día a día, como obra inacabada que es. Y el jurista del Estado contribuye a su perfeccionamiento.

El jurista del Estado ha de afanarse en España por el buen funcionamiento del Estado de las Autonomías, correctamente entendido, ¡ojo!, correctamente entendido. Con los deberes de colaboración y cooperación que la lealtad constitucional impone. La gran advertencia es ésta: sin Estado, sin una organización bien estructurada y que opere eficazmente; sin Estado, no hay Estado de Derecho.

La disgregación conduce al caos. Discutir competencias «exclusivas» desde la inoperatividad, dadas las limitaciones propias de cualquier Comunidad Autónoma, es un disparate. Tengo escrito en esta misma página que la lealtad constitucional obliga a prestar atención a las consecuencias de los actos propios cuando estos afectan a otras Comunidades o al conjunto del Estado. Lo que está sucediendo en la zona marítimo-terrestre de Galicia nos atañe y perjudica a todos los españoles.

Otra enseñanza del terrible suceso: los españoles han reaccionado como una gran Nación. En todos los rincones del país han aparecido voluntarios para luchar en Galicia contra las mareas negras. Dando sustento y razón de ser del Estado de las Autonomías, se halla la Nación Española.

Cadena perpetua
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC ABC 21 Diciembre 2002

LA eficacia del Ministerio del Interior y la colaboración exterior, especialmente francesa, están produciendo excelentes resultados en la lucha antiterrorista. Dos son los escollos principales que aún hay que superar: la falta de unidad política contra el terror derivada de la deslealtad del PNV, de Izquierda Unida y de una parte del PSOE, por un lado, y las deficiencias judiciales y penitenciarias, por otro. Aunque la mayoría de los jueces cumplen la ley, algunos se encuentran sometidos a una presión que no pueden soportar. Y, en cualquier caso, las legislaciones penal y penitenciaria todavía facilitan excarcelaciones y libertades provisionales que los ciudadanos ni entienden ni aceptan.

Ante el dolor del último atentado y la evidencia de la matanza que, gracias a un heroico guardia civil, otro más, se ha podido evitar, es comprensible que dirigentes políticos y ciudadanos reclamen mayor dureza, incluso medidas que pueden rebasar las fronteras de lo razonable y del Estado de Derecho. Un caso dudoso o límite puede ser el de la instauración de la cadena perpetua. Después del último crimen etarra, el presidente de la región extremeña, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, se ha declarado en favor de la instauración de esta pena para delitos de terrorismo y ha defendido su carácter democrático. Sobre este último punto, no caben dudas si así lo decide la mayoría parlamentaria. Tal vez sea éste uno de los casos en los que convenga huir de dos posiciones extremas: la de los vengadores justicieros, por un lado, y la de los beatos del humanitarismo penal, por el otro.

La cadena perpetua es una pena extraña a nuestra tradición penal. Aplicada sin restricciones, puede dar lugar a consecuencias excesivas e injustas. Pero no es, en principio, opuesta a los fines que cabe asignar en nuestra civilización al Derecho penal. Entre los fines de las penas se encuentran la prevención de los delitos y el castigo de los delincuentes, no sólo su reinserción social. El artículo 25.2 de la Constitución establece que «las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados». No faltan quienes piensan que la cadena perpetua es incompatible con esta «orientación» de las penas. Entendida de manera absoluta y sin limitaciones, parece cierto. Pero, por otra parte, dejar en libertad a delincuentes que, con seguridad, van a continuar delinquiendo, no sólo atenta contra la protección de la sociedad y la prevención del delito, sino que también vulnera el fin de la reinserción social. La idea de un anciano privado de libertad resulta, sin duda, rechazable, pero la libertad de un terrorista no arrepentido, también. Acaso la solución pueda transitar por el cumplimiento íntegro de las penas y una duración ilimitada de las mismas mientras no exista la evidencia de que el terrorista ha dejado de serlo. En cualquier caso, hasta llegar a la cadena perpetua son aún muchas las medidas penales y penitenciarias que se pueden adoptar y que aún no se han adoptado. Para empezar, la abolición del jolgorio carcelario y de la chulería de los internos. La mayoría de la sociedad está convencida de que los crímenes terroristas cuestan muy poco a sus autores. Bastaría con condenas más duraderas, condiciones de reclusión menos confortables y limitación de los beneficios penitenciarios a los casos en los que conste el arrepentimiento y la reeducación. La justicia penal no consiste en venganza, pero sí en prevención del delito y protección de la sociedad.

La hidra etarra
Por JAIME CAMPMANY ABC 21 Diciembre 2002

ACABAR con la «Eta» es tan laborioso como uno de los Doce Trabajos de Hércules, el de matar a la Hidra de Lerna. La pelea de Hércules con la Hidra de Lerna la tienen ustedes en el Prado, pintada por Zurbarán. Aquella terrible serpiente de Lerna tenía siete cabezas. Cuando Hércules le cortaba una, en el mismo lugar le salían dos. Así no había manera de acabar con la Hidra, que cada vez tenía más cabezas. Hércules tuvo que pedir ayuda a su sobrino, y el sobrino iba quemando las cabezas a medida que el héroe las cortaba, y ya no volvían a salir.

Aquí, tenemos prohibido por los dioses legislativos quemar las cabezas de la Hidra etarra, y cuando le cortamos una le sale otra. No sólo eso. A veces, los jueces dejan en libertad la cabeza de la Hidra, que así se vuelve a colocar donde estaba. Ya que no se le puede quemar la cabeza a la serpiente, lo menos que puede hacerse es que cumplan sus condenas enteras y verdaderas, durante todos los años que les caigan o hasta que Dios los tenga en esta vida y nosotros los tengamos en la cárcel. Eso es lo que prometió José María Aznar en sus promesas electorales, y eso es lo que hasta ahora no se ha cumplido. ¿Por qué?

La justicia, aquí, en esta «Lerna» de la Hidra, está llena de jueces y juezas simpáticos y complacientes, que dejan libres las cabezas de la Hidra después de siete, ocho, diez o doce años, cuando han sido condenadas a doscientos o trescientos. Pues, toma Hidra. Ahora, han descabezado a la serpiente, tres meses después de cortarle la cabeza que tenía antes, pero vamos a ver lo que duran las dos cabezas encerradas en la celda correspondiente. Los etarras que mataron al guardia civil Antonio Molina habían sido detenidos y puestos en la calle. Y la Hidra se había regenerado.

Los legisladores y los jueces que permiten esa regeneración de cabezas devoradoras merecen que la Hidra les dé, al menos, masculillo. Me escribe un lector y me dice que el otro día agoté las palabras castellanas compuestas que de una manera o de otra significan tontaina o pardillo. No, no, ni mucho menos. Así, a bote pronto, recuerdo algunas de las muchas que me dejé sin citar y que pueden ser aplicadas a los legisladores y jueces que ponen en la calle a los etarras para que vuelvan a matar: pinchaúvas, cascaciruelas, pelagatos, comemierda, pisahuevos, pichafría, lameculos, destripaterrones, culipavos y pedimelindres. Seguramente son espíritus apocados y cobardicas, de esos a los que Camilo José Cela gustaba llamar cagapoquito.

De poco sirve que Hércules se pase la vida cortándole cabezas a la Hidra si después llegan los legisladores y se cogen la ley con papel de fumar, y más tarde entran en danza los jueces y al más compasivo estilo de Ruth Alonso ponen en la calle a los asesinos y, hala, que sigan matando a los ciudadanos de Lerna y países adyacentes. Ya que no se puede llamar al sobrino de Hércules para que queme las cabezas de la serpiente, al menos que las mantengan en la jaula «hasta que se pudran», que es lo que decía entonces José María Aznar. Pero ya avisó el Viejo Profesor que las promesas electorales se hacen para no cumplirlas.

ETA barrura
EDITORIAL Libertad Digital  21 Diciembre 2002

Una de las promesas estrella del PP en sus campañas electorales fue introducir el cumplimiento íntegro de las penas para los delitos de terrorismo en el malhadado Código Penal de la Democracia de Belloch. Han tenido que pasar seis años –y más de cuarenta muertos sólo desde enero de 2000, cuando ETA dio por terminada la tregua-trampa– para que el Gobierno se decida a impulsar las reformas necesarias en el Código Penal que conviertan en realidad esa promesa.

El asesinato del agente de la Guardia Civil Antonio Molina –cuyo sacrificio, con toda seguridad, ha evitado centenares de muertes en Madrid– y los posteriores reproches de su familia a la Justicia tienen, a buen seguro, mucho que ver con el anuncio del ministro de Interior, Ángel Acebes –que antes lo fue de Justicia– de la modificación del Código Penal para introducir el cumplimiento íntegro de las penas –un máximo de 30 años en nuestro ordenamiento jurídico– para los delitos de terrorismo.

Los terroristas que asesinaron al agente Molina, y que iban a sembrar la muerte y el terror en la Nochevieja madrileña con una serie de coches bomba, tendrían que haber estado en la cárcel si el Gobierno hubiera demostrado más diligencia en el cumplimiento de su promesa electoral. Gotzon Aramburu Sudupe, quien aprovechó la libertad provisional –concedida a la espera de que el Tribunal Supremo confirmase la condena a cinco años de cárcel dictada por la Audiencia Nacional– para huir e integrarse en ETA, y Jesús María Etxeberria, sentenciado en 1989 a 36 años de prisión y en libertad después de cumplir sólo trece, son una muestra palpable de que la abnegación, la eficacia y la profesionalidad de las Fuerzas de Seguridad del Estado –en 48 horas, la “estructura operativa” de ETA ha sido prácticamente desmantelada– sirven de poco si la Justicia no cumple adecuadamente su función natural: garantizar la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos; de la cual, la rehabilitación del delincuente –fracasada, obviamente, en el caso de los etarras, como bien ha señalado la familia del agente asesinado– ha de ser un objetivo subsidiario.

Es preciso, pues, felicitar al Gobierno, y especialmente a Ángel Acebes, por decidirse al fin –aunque con retraso– a hacer realidad una aspiración de la inmensa mayoría de los ciudadanos. En pocas ocasiones puede recurrirse con mayor justicia y certeza al vidrioso concepto de “alarma social” como en la facilidad con que los etarras se acogen a unos beneficios penitenciarios ideados como recompensa a la rehabilitación del delincuente, y que muchos jueces han venido administrando más o menos mecánicamente.

Ante el lema de la manifestación contra ETA que ha convocado Ibarretxe –ETA kanpora, ETA fuera, ¿de la cárcel, cabría preguntar?–, una trampa destinada a hacer comulgar al PP con las ruedas de molino nacionalistas, los auténticos demócratas tendrían que oponer otro mucho más acorde con una intención sincera de eliminar a ETA-Batasuna: ETA barrura. Es decir, ETA dentro... de la cárcel, naturalmente.

Como los ratones
Marta Robles La Razón 21 Diciembre 2002

Así se reproducen los etarras. Es decir, casi como los seres humanos, que para eso el código genético es casi igual. Ese «casi», sin embargo, hace que los seres humanos no estemos cubiertos de pelo, ni tengamos cola, ni roamos cuanto encontremos...Y ese «casi» hace también que los etarras, teniendo la misma apariencia que nosotros, carezcan de corazón. Las diferencias perceptibles a veces son muchas, ¬sucede entre los hombres y los ratones¬ y a veces son pocas ¬ocurre entre las personas y los etarras¬ pero son las distinciones invisibles, las que subyacen en el interior -la inteligencia, la capacidad de amar- las que marcan las verdaderas distancias.

Los ratones son, mientras no se demuestre lo contrario, animales irracionales; y los etarras son, y ya se ha constatado bastante, bestias racionales sin alma ni sentimientos.Una vez establecida la diversidad, vayamos con las similitudes. ¿En qué se parecen los etarras y los ratones? Dejando a un lado el código genético, que comparten con las personas, en muchas cosas: Viven escondidos, son cobardes, lo destruyen todo a su antojo, conviven bien con la inmundicia -de la que forman parte- y por salvarse o porque les molestan son capaces hasta de devorar a sus hijos.Los etarras protegen la guarida, como los ratones, y cuando salen de ella se nota porque lo ponen todo perdido de mierda. Los ratones se reproducen mucho, por eso es tan difícil acabar con sus plagas. Y los etarras igual: La policía acaba con una cúpula y en dos meses aparece otra. Etarras y ratones comparten sus escondrijos con otros ratones o etarras, en los que se apoyan para cometer fechorías. ¿Cuáles? Los ratones acaban con las cosechas, portan enfermedades y se comen hasta las tuberías. Los etarras hacen menos daño: Sólo quieren poner bombas en los centros comerciales por Navidad, y acabar con la vida de esos que se parecen tanto a ellos y a los que tienen tanta manía: Los seres humanos.

De Ermua 1997 a Bilbao 2002
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ/PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo 21 Diciembre 2002

Lizarra escenificó un pacto con ETA por el que partidos políticos vascos (PNV-EA-Madrazo) y organizaciones sociales se comprometían a impulsar el soberanismo en Euskadi, mientras la banda terrorista, a través de su órgano político, disponía el cese de atentados. Tras catorce meses, ETA consideró incumplido el acuerdo de Estella y reactivó sus operaciones asesinas.

Desde que el mes de julio de 2002 el PNV retomara, en términos de dictamen parlamentario, el espíritu soberanista de Lizarra emplazando al Gobierno central a transferir competencias de autogobierno bajo amenazas de ultimátum, ETA ha permanecido a la expectativa. La doble vía democrática de inhabilitación de Batasuna, además de suponer un movimiento de neutralización de la capacidad de acción de la izquierda abertzale, ha representado un catalizador de la dinámica soberanista por la que se ha(bía) encaminado el PNV. Ahora, en paralelo a la estrategia nacionalista de perfilar un horizonte de una definición tal que compense a ETA el abandono del terrorismo (como hemos postulado en estas páginas desde junio, cuando se publicó la pastoral de los obispos vascos), el PNV tiene que gestionar electoralmente la potencial bolsa de votantes escorados en el espectro más moderado de Batasuna. De ahí que, aunque no haya implementado la conminación de julio de arrogarse unilateralmente competencias autonómicas y se haya visto obligado por las disposiciones judiciales respecto de Batasuna, conceptualmente continúa modelando un escenario de diversión, de distracción, llamado a convertirse en un espejismo ante el que ETA, y el electorado abertzale, puedan verse reflejados.

Sin embargo, ni Batasuna ni ETA han confiado lo más mínimo en la voluntad del PNV para acelerar la ruptura, pues los modelos desde los que ambos actores filtran su percepción de la realidad vasca son, en principio, disonantes: la realidad paralela en la que reside ETA sólo entiende una Euskadi separada, por ruptura, del resto de España; las señales que envía el PNV, en cambio, muestran una aproximación soberanista canalizada desde el interior del propio sistema del Estado, es decir, legal y gradual, más próxima al desbordamiento que a la ruptura y avanzando en base al 'principio de no-veto' (tomo prestada la ajustada locución de Antonio Elorza, EL CORREO 01/10/2002). Es precisamente el desbordamiento institucional el procedimiento que parece perseguir el PNV con una especie de política de hechos consumados, tangenciales a la ley pero soportados en la búsqueda cuasi onírica de la legitimidad social (situemos en ese anhelo el mítico recurso al referéndum, legalmente imposible a todas luces). Entretanto, tras permanecer a la expectativa, ETA ha rechazado frontalmente la apuesta de Ibarretxe, sencillamente porque continúa tomando como referencias, aunque sea para quebrarlos, los marcos normativos españoles.

En realidad, ETA y su marca MLNV han demostrado su alta dependencia del terrorismo y sus dificultades crónicas para encajar la violencia en un ideario pseudopolítico que lleva enquistado desde los años ochenta. La suspensión de la 'tregua' de Lizarra fue un ejemplo evidente. La banda terrorista dispuso en aquel momento de un teatro ideal para reorientar su propia evolución, pero fracasó ante las limitaciones impuestas por su propia naturaleza violenta. Una vez que se elige el terrorismo como vía de acción, cualquier decisión está contaminada de violencia. ETA no fue capaz de prescindir de la única vía de expresión que ha conocido durante décadas, porque el asesinato mezclado de exclusión, clandestinidad y adoctrinamiento ha sido la combinación de ingredientes que ha construido su identidad como grupo. No obstante, aun activa logística y orgánicamente, separada de la realidad por una compleja amalgama de desconexiones morales y encapsulamiento ideológico, ETA estuvo más de un año experimentando con las sensaciones del cese de la violencia, y estimo que en el fondo algún estratega puede estar pensando en trazar un paralelismo entre aquella Lizarra del acuerdo de ayer y la doctrina Ibarretxe de hoy.

Aunque ciertamente no es mi intención sugerir como factibles posibilidades de cursos muy inestables, pues la violencia sistemática del terrorismo tiende a nublar las alternativas y a dominar los procesos de decisión de las bandas delincuentes que a ella recurren, opino que ETA se encuentra de nuevo en una etapa similar a Lizarra, incluso en mejores condiciones para suspender el terrorismo. Desde diversos sectores se está urgiendo una 'tregua', un cese de atentados. El lehendakari ha condicionado su virtual referéndum de autodeterminación a la «ausencia de violencia» y hasta entre las líneas de opinión de 'Gara' se pueden encontrar invocaciones implícitas y explícitas a la necesidad de una interrupción del terrorismo, sin llamarlo así para no hacerse preguntas a las que no quieren o no saben responder, claro.

Sin duda, ETA es una organización operativamente débil: su táctica está muy bien aprehendida por las fuerzas de seguridad, la base francesa de operaciones es un territorio inseguro y, lo más relevante, es incapaz de configurar un corpus operativo cohesionado por la dificultad de integrar armónicamente en su estructura de comandos a todos los jóvenes asesinos que llegan de la 'kale borroka'. Con todo, su deficiencia operativa se minimiza ante una creciente solidez identitaria, que es lo más preocupante en una banda terrorista que se racionaliza a sí misma en términos políticos. El sustantivo reforzamiento de la identidad y del conjunto de la personalidad de ETA como grupo es obra directa de una senda que comienza con la disolución de Ajuria Enea, tiene su 'plataforma orgásmica' (me permitirán emplear esta expresión) en Lizarra y continúa en plena excitación con el discurso soberanista de Ibarretxe. La plena identificación de ETA con el escenario de desbordamiento para un próximo Euskadi puertorriqueño es función directa de la estrategia del PNV.

En esta tesitura que materializa en genérico la realidad paralela en la que ETA ha sustentado su terrorismo durante décadas (una Euskadi nación, patria común e indivisible de todos los vascos abertzales), una decisión de suspender la violencia podría tomarla ETA desde la perspectiva de una conducta de logro, es decir, de autoafirmación, que encontraría menos resistencias internas que una cesión desde el planteamiento interno de que 'hay que dejar las armas porque no vamos a conseguir nada'. En puridad, al igual que ha ocurrido en Irlanda con el IRA, donde han logrado una autonomía tan similar a aquélla que ya tenían los norirlandeses hasta 1972 en Stormont, Euskadi no va ser mucho más distinta institucionalmente de lo que es. Lo sabe Ibarretxe, lo sabe el comité ejecutivo de ETA y lo sabemos todos. Sin embargo, eso no importa a efectos de la dinámica terrorista, por mucho que nos duela reconocerlo con tantas personas como han sido asesinadas.

Debido a su radicación social, si bien marginal, ETA sólo desaparecerá en dos escenarios: 1) cuando sea derrotada policialmente, opción táctica que a mi juicio requiere el abrigo estratégico de una unión política de los demócratas, sistemáticamente minada por el PNV; 2) cuando se autodisuelva a partir de una racionalización autocomplaciente de su entorno político social. El PNV ha venido alimentando esta segunda opción, obteniendo en paralelo réditos políticos para el nacionalismo y arriesgándose a que ETA continúe autoafirmándose con el asesinato. Ahora, de nuevo ETA ha vuelto a despejar dudas sobre sus límites y el PNV tiene la oportunidad histórica de rectificar, convirtiéndose en prisma de un frente político común contra ETA y pasando de la imposibilidad de la nación libre asociada a conformar una nación asociada contra el terror. 'ETA kanpora', Ibarretxe dixit. Con su estrategia ya anulada por la propia ETA, el PNV puede comenzar en Bilbao a andar el camino correcto, y contrario a Lizarra, que pasa por Ermua.

Nueva oleada de cartas de la banda a embajadas para intentar «espantar» a turistas extranjeros
Redacción - Madrid.- 21 Diciembre 2002

ETA continúa amenazando a los turistas extranjeros para que no vengan de viaje a España. Después de que en los últimos días la banda criminal se dedicara a hacer llegar a distintas agencias de viaje italianas una serie de mensajes amenazantes en los que advertía del peligro para los turistas de visitar España por ser una tierra «en guerra», ayer volvió a actuar en la misma línea enviando una oleada de cartas a embajadas acreditadas en Madrid en las que advierten a los ciudadanos extranjeros de los riesgos de venir como turistas a España. Las misivas están escritas en varios idiomas ¬francés, inglés, alemán, italiano y euskera¬, van dirigidas también a agencias de viajes y empresas turoperadoras e insisten en que «no colaboren con el Estado represor español».

Una de las embajadas afectadas por la oleada de amenazas ha sido la de Dinamarca. El embajador danés en Madrid, Christopher Bo Bransen, señaló que su legación diplomática había recibido una de estas cartas hace dos días y que lo había puesto en conocimiento de las autoridades españolas del Ministerio de Asuntos Exteriores, así como las de su país. Lo que no pudo confirmar Bransen fue si la carta era la misma de la que informó la Embajada belga el jueves. Sin embargo, sí que dejó claro que no se ha iniciado investigación alguna entre sus colegas europeos en Madrid en su calidad de embajador del país que preside la UE porque «no se trata de un asunto europeo».
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores canadiense pidió a los canadienses que residen en España que «muestren prudencia», especialmente en los lugares turísticos, tras recibir la carta de ETA

«Quiero los nombres y apellidos de los abogados y el juez que los liberó»
Redacción - Madrid.- La Razón 21 Diciembre 2002

María Dolores Martín, madre del guardia civil Antonio Molina, asesinado por ETA el pasado martes cuando iba a identificar a dos etarras que se dirigían a Madrid con un coche bomba, quiso hablar ayer en el programa de RNE «Buenos días», que dirige Antonio Jiménez. Muy emocionada, la madre del agente quiso agradecer «a todos, a Villalba, a la Comunidad de Madrid que tanto ha querido a mi hijo», los gestos que se han sucedido desde que un etarra disparara tres veces contra Antonio Molina, pero, añadió, «que no ocurra más».

«Me lo han matado, esos asesinos. Por favor, ese juez, que dejaron en libertad a esos asesinos que tenían condena». María Dolores pidió «que salgan a la luz pública sus nombres y apellidos. Que lo sepa toda España, y el mundo entero, quiénes son los que se alimentan de la sangre de mi hijo y de tantas personas más». También tuvo un especial recuerdo para la localidad madrileña donde su hijo ejercía su profesión, Villalba, de la que dijo que «mi hijo quería Villalba. Cuánto le quería la gente. Gracias Villalba, gracias por todo los que habéis hecho con mi hijo».

Poco después, María Dolores volvió a dirigir su llanto hacia la Justicia, y recordó que «la muerte de mi hijo ha salvado vidas. Esa es la tranquilidad y la esperanza que me queda ante tanto dolor como es su pérdida. Pero que no ocurra más. Señores jueces, no dejen más a los terroristas. Quiero cadena perpetua, perpetua, para que cuando ellos la tengan, no lo vuelvan a hacer porque saben que van a tener cadena perpetua». Incluso, dedicó al etarra herido un mensaje: «quiero que se salve, que esas familias de esos etarras tengan la conciencia. ¿Cómo se puede ser madre siendo una etarra? ¿Qué entrañas de madre tiene?».

«¿Por qué Garzón deja ahora bajo fianza a esas personas?», se preguntaba María Dolores en referencia a los miembros de Batasuna. «Son tan etarras como todos. Los mandados para que maten. La cúpula existente que se alimenta, que viven, que ganan esos dineros para seguir viviendo...son carroña que se alimentan del cuerpo y sangre de todos los inocentes». La madre de Antonio Molina, según aseguró a RNE, habló ayer por la mañana con la madre de la niña asesinada en Santa Pola el pasado cuatro de agosto, a la que le dijo «vamos a ser fuertes».

Poco después, María Dolores insistía: «quiero nombres y apellidos de los abogados defensores y del juez que los dejó en libertad. Esa gente no se va a reinsertar en la sociedad. Van a seguir matando».
Por último, dio las gracias a los ministros, a los presentes en el entierro y el funeral, al alcalde... y mandó un mensaje al presidente del Gobierno: «Señor Aznar. Sabes que cuando viniste a Melilla estuve contigo... Haced los más importante. Que no muera más gente. Que hoy es mi hijo, mañana es un bebé».

El PP no irá a la marcha de Ibarretxe contra ETA porque «es un acto para complementar su plan»
VITORIA. AGENCIAS ABC 21 Diciembre 2002

El presidente del grupo parlamentario del PP, Jaime Mayor Oreja, anunció hoy que su partido no irá a la manifestación convocada para mañana domingo por el lehendakari Ibarretxe, porque considera que es un "complemento" del plan del lehendakari de libre asociación con el Estado.

Mayor compareció hoy en Vitoria ante los medios, acompañado por el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, y por su secretario general, Carmelo Barrio, para explicar la posición de su partido ante el acto de mañana en Bilbao.

Recordó que el lehendakari no ha respondido a las peticiones que le hizo para poder sumarse a la manifestación, como eran, entre otras, el apoyo del Gobierno Vasco a la ilegalización de Batasuna, la retirada de la querella contra el juez Garzón, oponerse a la continuidad del grupo de Batasuna en el Parlamento Vasco o dejar claro un "firme compromiso" de no pactar con este grupo los presupuestos vascos.

Aseguró que "el silencio" del lehendakari ante los emplazamientos del PP confirma que el "ETA Kanpora (ETA fuera) no significa que el lehendakari se alinee con el Estado de Derecho, sino que viene acompañado con un ´Batasuna aurrera´ (Batasuna adelante)".

Por ello, avanzó que su formación no asistirá a la manifestación del domingo porque, "hoy por hoy, esa convocatoria significa más un complemento al Plan Ibarretxe, que un realineamiento del Gobierno Vasco con el Estado de derecho, tan necesario y tan indispensable".

Manifestó su respeto por las personas que secundarán la movilización, "especialmente por las que están en contra del Plan Ibarretxe y van a ir", y apuntó que los representantes del PP que habían anunciado su presencia, finalmente no acudirán.

Así, explicó que el diputado general de Alava, Ramón Rabanera, el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, y la concejala de San Sebastián María San Gil, le han transmitido hoy que, a pesar de haber mostrado inicialmente su disposición a acudir a la manifestación, no lo harán.

Mayor Oreja señaló que Alonso, Rabanera y San Gil, antes de que el partido decidiese no secundar la movilización, "mantenían una indudable preferencia de aproximación de buena fe a la manifestación".

No obstante, precisó que "ellos mismos son los que en estos días han comprobado que no es que sólo el lehendakari no responda a los emplazamientos del PP, sino que se ha confirmado más que nunca la unilateralidad de la iniciativa".

Explicó que dentro del PP "ha pasado lo que pasa en muchos ambientes del País Vasco: que desde el constitucionalismo se duda en ir o no ir a la manifestación", aunque subrayó que esas "dudas" no son "discrepancias, sino expresiones lógicas que se producen en una formación democrática que tiene unos hombres y mujeres que son un ejemplo de valor, tenacidad y naturalidad".

No obstante, dejó claro que la posición del PP es "inequívoca y sólida" y ha sido tomada "desde la unidad" y matizó que esta formación da libertad a sus militantes para estar en la manifestación y, en este sentido, reconoció que "habrá militantes y simpatizantes que se aproximen a la manifestación".

Por otra parte, Mayor Oreja subrayó la importancia de las detenciones de presuntos miembros de ETA practicadas en los últimos días e hizo hincapié en "la importancia del fortalecimiento del Estado de Derecho en la lucha contra el terrorismo".

Por todo ello, el presidente del grupo del PP en la Cámara Vasca felicitó a las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado por su labor, en especial a la Guardia Civil.

Las víctimas no irán por considerar la iniciativa «electoralista»
Covite cree que el acto de mañana «corre el riesgo de ser manipulado» y es además «unilateral»
BILBAO El Correo  21 Diciembre 2002

El colectivo que agrupa a las víctimas vascas del terrorismo, Covite, ha decidido no acudir a la manifestación convocada por el lehendakari para mañana en Bilbao bajo el lema 'ETA kanpora' porque teme que la iniciativa de Ibarretxe «esconda un interés electoralista» y porque cree que el acto «corre el riesgo de ser manipulado». Además, reprocha al jefe del Ejecutivo que haya preparado la convocatoria de forma «unilateral».

Covite adoptó la decisión tras someter el asunto a debate y votación en el seno de su asamblea general, según informó ayer a través de un comunicado. Las víctimas reprochan al lehendakari que «se venda como adalid del diálogo y la negociación» cuando no ha consensuado el acto con otras fuerzas políticas y agentes sociales ni ha hecho públicos detalles «sumamente importantes», como el contenido del manifiesto final. Además, temen que Ibarretxe pretenda, por intereses electorales, aprovechar la manifestación «para contrarrestar la contestación recibida a su plan de normalización por parte de ETA». Covite se muestra también preocupada por la posible manipulación de la convocatoria y recuerda, en este sentido, «precedentes muy dolorosos» como «la conversión de la manifestación contra el asesinato de Fernando Buesa en un acto de exaltación del lehendakari, sin que hasta la fecha se haya producido por parte del señor Ibarretxe ningún arrepentimiento ni crítica hacia aquellos vergonzosos hechos».

Cambio de dirección
Covite espera, no obstante, que la marcha suponga «un cambio de dirección» en la política del lehendakari respecto «al terrorismo y la falta de libertad que vive Euskadi». Asimismo, confía en que la iniciativa dé paso a «una acción decidida y directa que tenga como norte la erradicación del terrorismo y la defensa de la memoria, la verdad y la justicia con y hacia las víctimas del terrorismo». Esta actitud debería concretarse, a su juicio, en la organización de actos públicos y permanentes de reconocimiento del colectivo y en una «firme defensa del Estado de Derecho».

También a través de un comunicado, el rector de la UPV, Manuel Montero, mostró, en cambio, su «apoyo incondicional» a la manifestación que, en su opinión, supone «una espléndida oportunidad para empezar a recuperar el consenso entre todos los demócratas vascos». Montero pidió a los partidos que actúen con «la altura de miras suficiente como para orillar desencuentros políticos y concitar la reunión de todos bajo un mismo lema que subraya el absoluto rechazo del pueblo vasco a la violencia terrorista».

La organización pacifista Bakea Orain anunció su «decidido» respaldo a la marcha dada la «rotundidad» del lema y pidió a los políticos que «no nos defrauden con polémicas que están fuera de lugar».

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