AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 22  Diciembre  2002
Quieren ser normales
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 22 Diciembre 2002

La tribu efervescente
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 22 Diciembre 2002

El PSOE apuesta por Ibarretxe
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 22 Diciembre 2002

Contra ETA
Editorial El Correo 22 Diciembre 2002

Política carroñera
Enrique de Diego Libertad Digital  22 Diciembre 2002

Yo tampoco voy a ir
Cartas al Director ABC 22 Diciembre 2002

¡Viva la catástrofe!
Andrés Freire Libetad Digital  22 Diciembre 2002

Diez mil personas gritan «Basta ya» en Villalba
Redacción - Collado Villalba (Madrid).- La Razón 22 Diciembre 2002

Nombres en castellano
Cartas al Director ABC 22 Diciembre 2002

Quieren ser normales
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 22 Diciembre 2002

El último euskobarómetro dice que los vascos están más preocupados por el paro que por el terrorismo, mientras que, en el CIS, el resto de los españoles dicen que están más preocupados por el terrorismo que por el paro. Los vascos aspiran a vivir en una región normal; el resto de España no lo ve así.

Hoy se saldrá a la calle a decir «fuera Eta», pero hasta ese gesto del Gobierno vasco que debería ser normal está lleno de anormalidades: pactan los presupuestos con los terroristas al mismo tiempo que salen a la calle a decirles que se vayan; recurren las actuaciones para ilegalizar a los terroristas los mismos políticos que hoy convocan a la gente para pedirles que dejen de matar; quieren ir con todos pero ponen piedras en el camino para quedarse ellos solos sujetando la pancarta... Suena más a esquizofrenia que a estrategia política.

En la Europa del siglo XXI hay una región que no tiene las mismas normas de libertad que el resto de los europeos y ellos creen que viven en una sociedad normal. Quieren ser normales pero les faltan cosas básicas como poder expresarse libremente: o los matan, o los amenazan desde el nacionalismo si su libertad consiste en decir que les gusta vivir con el resto de los españoles. Así que se marchan y cada vez son más los que piensan en marcharse. Aun en el exilio de sus gentes ven la normalidad, porque piensan que son más los que se quedan.

Y quieren ser normales. Quieren estar preocupados por el paro o por la limpieza de las playas, pero hasta el chapapote es objeto de polémica si acude a ayudar el ejército... Su normalidad consiste en obviar que el Gobierno vasco basa su idea de la política en no ser normales.

La tribu efervescente
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 22 Diciembre 2002

Escribe Jon Juaristi en su último ensayo -«La Tribu atribulada»- y escribe bien, que el tribalismo nacionalista vasco «nunca ha construido una legalidad alternativa, aunque le entusiasmen las contralegalidades. Sus conatos de institucionalización jamás la dejan satisfecha, porque descree de las instituciones. Sólo le interesan las contrainstituciones: es decir, aquellas instituciones que sirvan para destruir otras instituciones. Si no es así, trabajará para abolirlas, para invalidar incluso las que mantiene bajo su exclusivo control». Me parece el transcrito un párrafo lúcido, casi aritmético, del auténtico propósito -o despropósito- del PNV cuyo lendakari -no, desde luego, de todos los vascos- pretende encabezar hoy una manifestación contra ETA («ETA kanpora») con la intención adicional de que la convocatoria sea seguida por las víctimas reales y potenciales de la banda terrorista. A esta iniciativa de Ibarretxe no puedo aproximarme con sosiego porque, como escribe Sebastián Haffner en «Historia de un alemán» (libro tan recomendable como el de Juaristi porque es un relato situado en la Alemania nazi con perfectas evocaciones de lo que muchos viven en el País Vasco) «hay cosas a las que uno no puede acercarse ni con escepticismo ni con calma».

No merecen Ibarretxe y el PNV el beneficio de la duda porque sus palabras y sus hechos, que a veces convergen pero la mayoría de las ocasiones difieren, son desde hace décadas lo que Juaristi en su obra -dirigida a su padre- denomina «trampas (...) pero no trampas artísticas, trampantojos, prestidigitación de trilero, sino trampas ostentosas y desafiantes, provocación pura que sólo (...) persigue irritar al contrincante y (...) darle un pretexto para interrumpir el juego». La convocatoria del presidente del Gobierno vasco es, justamente, eso. Y aunque mi respeto es total por los que discrepan desde el convencimiento de que ese es el espíritu del nacionalismo gobernante en el País Vasco y acudirán al acto por razones de oportunidad, alcanzo conclusiones similares a las de la socialista Rosa Díez (ABC 20/12/02) que ha proclamado que no acudirá hoy a la manifestación. E idénticas también a las de Jaime Mayor Oreja que reclama a Ibarretxe un buen motivo para creer que esta movilización no se incardina en una mera estrategia de respetabilidad mediática que algunos de sus epígonos le reclaman para no perder la cara ante el resto de la sociedad española.

Siempre hay que desconfiar de la efervescencia de los nacionalismos, esa que provoca su agitación, ardor o acaloramiento de ánimo. Ibarretxe convoca contra ETA por motivos domésticos -el rechazo de los terroristas a su plan-, pero ¿qué hace por echarlos («kanpora») de su propia estrategia? Nada. Por el contrario: busca su agregación más o menos desarmada, pretende que sean un sumando de su proyecto. Una posición siempre cómoda, siempre táctica, siempre hipócrita. Por eso yo tampoco iría. Y también calcularía con profunda reflexión el riesgo de que otros nacionalismos entren en efervescencia. Por ejemplo, el radical gallego que ante la jugosa oportunidad del desgarro del Estado a propósito del «Prestige», y con la inconsciencia opositora del PSOE, ha sacado ya la bandera republicana, gritado imprecaciones al Príncipe de Asturias -sí, sí, a D. Felipe, no sólo a Fraga-, denunciado un abandono del Gobierno que ya en absoluto es cierto y perfila su plan para mostrarse como la tribu atribulada de la que habla Juaristi y entra en la agitación que aparece, como las infecciones oportunistas en los enfermos débiles, cuando la ética de la responsabilidad salta hecha pedazos en el ejercicio de las funciones públicas.

El PSOE apuesta por Ibarretxe
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 22 Diciembre 2002

LA manifestación de Bilbao es una afirmación del liderazgo de Ibarretxe, el lanzamiento masivo de su Plan, el primer paso hacia «el nuevo estatuto de libre asociación» con el resto de España, un adiós implícito al autonomismo, una despedida de hecho de la vía constitucional, la desautorización del Pacto Antiterrorista en aquella parte que exigía al PNV el reconocimiento explícito del Estado de Derecho.

Un golpe maestro de Ibarretxe... en la medida que ha conseguido la presencia de los socialistas. Como habría que haberle calificado de inmenso error en el caso de que el PSOE no se hubiese sumado a la manifestación.

La manifestación de Bilbao representa un momento de inflexión en la situación vasca. Con su incorporación a ella, el PSOE renuncia a plantear cualquier tipo de iniciativa que suponga una alternativa al nacionalismo; es una retractación de la política que culminó en las elecciones autonómicas. Para los socialistas la época de Redondo ha sido una desviación de su destino histórico que es servir al nacionalismo, someterse a su idea del País Vasco, aunque sea a costa de sus propios electores. Volver al guión de la tragedia, al cumplimiento del fatum... Es la vuelta a los errores históricos, el triunfo de la nostalgia por las coaliciones de gobierno con el PNV...

Con esta manifestación el PSOE se ve liberado de aquella pesadilla que representaron para los González y Zapatero, Maragall y Elorza, Jáuregui y López aquellos abrazos de Nicolás Redondo y Jaime Mayor... Liquidado el primero de ellos, ya no hay lugar para pornografías semejantes. Rosa Díez y otros irán entrando en vereda. O tendrán que irse. El acto de hoy representa la «normalidad» histórica, el redescubrimiento de la sensibilidad «democrática» del PNV, el reencuentro con unas siglas que estuvieron siempre en las referencias de la izquierda, en la Guerra Civil mismo, con Irujo como ministro de la República, no con la derecha, no con los que estaban al otro lado de la trinchera y que asesinaron a Lorca como ha escrito Madina, líder de las juventudes socialistas vascas, en artículo tristísimo, realmente repugnante, contra Federico Jiménez Losantos, el viernes pasado en «El Mundo».

Pero tampoco es exacto que la manifestación de hoy en Bilbao sea por parte del PSOE un reencuentro «tal cual» con el PNV. Es ciertamente un reencuentro pero con este lanzado ya a la carrera independentista. Porque este partido al que ahora vuelve a abrazar el PSOE ha pasado del soberanismo ideológico a la ruptura con España a plazo fijo. No es el mismo que estaba en el Pacto de Ajuria Enea, es el que firma los objetivos independentistas de Lizarra y que ahora los recoge en el Plan Ibarretxe. Ese es el partido y ese es el Plan a los que apoya el PSOE «en este momento» y de una manera real, de una manera efectiva. Y al hacerlo, el PSOE también apoya en la práctica esta desautorización de la Constitución y la propuesta hacia un nuevo tipo de Estado.

Por supuesto que todo esto que se dice con los hechos no tendrá un reflejo en las declaraciones públicas. ¿Acaso no estamos acostumbrados a este lenguaje doble cuando se trata del País Vasco? ¿Acaso no sabíamos todos que González y Arzalluz habían diseñado la estrategia común para la nueva/vieja etapa y acaso no es un secreto a voces que Zapatero no concibe el futuro del País Vasco sin la hegemonía del PNV?

A partir de la manifestación de hoy asistiremos a un comportamiento del PSOE en dientes de sierra. Tendrá que ir calibrando el desgaste que su reencuentro con un partido excluyente y etnicista, separatista, tendrá en su electorado. Pero no hay duda de que irá en ese sentido. Porque, por encima del desgaste que pueda tener él mismo, lo que más le importa es la derrota del PP, de la derecha, de la derechona, del españolismo.

Contra ETA
Editorial El Correo 22 Diciembre 2002

La manifestación convocada por el lehendakari para el mediodía de hoy en Bilbao con el lema 'ETA kanpora' supone una oportunidad más para que los ciudadanos muestren su rechazo al terrorismo y su inquebrantable voluntad de hacerlo desaparecer cuanto antes. El silencioso clamor de las miles de personas que se movilicen hoy no logrará penetrar en el ánimo fanatizado de esos cientos de jóvenes que han abrazado la causa del terror como el horizonte que intentan imponer a toda la sociedad vasca y a los demás españoles. Pretenderlo sería una muestra de ingenuidad imperdonable. Por eso la manifestación no puede constituir un mensaje dirigido a ETA, sino una concentración realizada por una multitud de vascos que pretenden recordar al resto de los ciudadanos que la batalla contra el terrorismo ha de ser una tarea constante en la que, incluso por encima de las diferencias, las formaciones democráticas y las instituciones representativas han de asumir un papel de liderazgo ineludible. Así, las reiteradas apelaciones de Ibarretxe al papel de la sociedad como si ésta no depositara periódicamente su confianza en los partidos y como si éstos no estuviesen obligados a gestionar en su nombre los asuntos políticos, adquieren en demasiadas ocasiones un preocupante sesgo populista y reflejan una equivocada concepción del papel del lehendakari. Entre otras razones porque el primer deber del lehendakari no es dirigirse a la sociedad para pensar ante ella en voz alta. El primer deber del lehendakari es proteger a quienes son objetivo prioritario de ETA y procurar un diálogo efectivo -no meramente gestual- con los partidos y entre las instituciones para acabar con la violencia nacionalista. De igual forma que es la propia existencia de ETA la que impulsa a la gente a movilizarse, son la mezquindad y el oportunismo partidistas los que hacen que no sean más las personas que secunden convocatorias como la de hoy, y de ello no puede sentirse exento Ibarretxe.

El valor y la necesidad de la manifestación de Bilbao son tan innegables y se sitúan tan por encima de quien la ha convocado que resulta muy difícil compartir las explicaciones dadas por los dirigentes del Partido Popular y por el propio Gobierno Aznar, por respetable que sea su decisión de no participar en ella. Por eso mismo, conviene advertir de que los ciudadanos que caminen repudiando el terror por las calles de Bilbao no estarán mandatando al lehendakari para que éste administre los resultados de su llamada en pos de un objetivo distinto al 'ETA kanpora', ni para que Ibarretxe se convierta en intérprete exclusivo de la voluntad social, cuya pluralidad política está representada por los partidos. Por de pronto, sería un acto de injusticia y un grave error que alguien pretendiera concluir que la presumiblemente multitudinaria manifestación de hoy supone una censura a la política del PP. Porque el único enemigo que tiene enfrente la sociedad vasca, contra el que se manifestarán los que acudan a Bilbao y contra el que luchan denodadamente muchos que rehusarán asistir, no es otro que ETA.

Política carroñera
Enrique de Diego Libertad Digital  22 Diciembre 2002

Ese es el título de la portada de la revista Época de esta semana, con referencia a la postura del partido socialista, del Bloque Nacionalista Galego e Izquierda Unida en la catástrofe ecológica del Prestige. Titular especialmente justificado tras el desfonde ético del portavoz socialista, Jesús Caldera, capaz de manipular un documento público con tal de intentar dañar al Gobierno, llegando a culparle del hundimiento, como si hubiera querido contaminar las playas gallegas.

En efecto, se llevaba tiempo sin ver una actitud política tan irresponsable y una puesta en práctica del principio relativista de que el fin justifica los medios. Tratar de obtener beneficio de un drama humano, de una catástrofe, es algo impropio, que ha sido depurado en las democracias de más larga trayectoria, donde tales momentos son propicios para la unión, para la búsqueda de soluciones, dejando el debate sobre las responsabilidades para más tarde, cuando los efectos dramáticos hayan desaparecido o se hayan minimizado.

Al margen de los gestos parlamentarios del PP, alguno como el abandono del hemiciclo, excesivo y chocante, los populares han demostrado, por primera vez desde hace mucho tiempo, disposición para salir del sopor y para responder a los desmanes de una oposición, que oculta sus graves carencias, en cuestiones tan poco de matiz, tan centrales, como la existencia en su seno de poderosas corrientes partidarias de la destrucción de la unidad constitucional –algo absurdo e intolerable en un partido nacional–, y la falta de una renovación ideológica que mantiene en el partido socialista en la adoración de lo estatal en unos niveles que demuestran incapacidad para analizar y depurar errores pretéritos. Tampoco es menor, aunque estemos curados de espanto, lo denunciado por el Tribunal de Cuentas: no sólo el elevado endeudamiento de PSOE y PSC, también la corrupción, al parecer no tipificada, de la condonación de deudas por parte de bancos y cajas.

Yo tampoco voy a ir
Cartas al Director ABC 22 Diciembre 2002

Cuando el Ibarretxe convocó su manifestación, lo primero que pensé es que es un cínico, un hipócrita, y que se está, una vez más, burlando de todos los que por exponer nuestras ideas y defender la Constitución y el Estatuto tenemos que llevar escoltas.

Que, si fuera sincero tendría que haber convocado la manifestación cuando ETA nos amenazó tanto a los socialistas como a los populares, y a aquellos ciudadanos que acudieran a nuestras sedes o actos. Más tarde, oyendo y leyendo las opiniones de miembros de organizaciones cívicas en defensa de las víctimas del terrorismo, de la Constitución y el Estatuto, y de mi propio partido, partidarios de secundar la manifestación, entré en un mar de sentimientos e ideas contradictorias: me movía entre «mis impresiones y razonamientos» de no secundar la convocatoria de un presidente que no me defiende y que realmente no quiere derrotar a ETA, y de los que exponían la necesidad de ir a la manifestación.

Hoy, leyendo el artículo de mi compañera Rosa Díez, «que tiene más razón que un santo», mi decisión se ha inclinado hacía mis primera impresiones, no ir a la manifestación de Ibarretxe. Por mi actividad institucional, como portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Getxo, he constatado, porque así se me ha dicho en Junta de Portavoces cuando hemos tenido que redactar comunicados por actuaciones de la banda terrorista en Getxo, que las formaciones nacionalistas no quieren derrotar a ETA, sino «acabar» con ETA «negociando», y ya sabemos lo que esto quiere decir.

Luis Almansa, concejal-portavoz del PSE-EE en el Ayuntamiento de Getxo.

¡Viva la catástrofe!
Andrés Freire Libetad Digital  22 Diciembre 2002

Nada más concluir los penosos incidentes en Vigo, durante los cuales grupos radicales arrojaron tomates al Príncipe, el alcalde de la ciudad, el nacionalista Lois Pérez Castrillo, justificó los hechos por “la crispación social que generaba la falta de dimisiones”. Curiosamente, los que estuvimos allí aquella tarde pudimos observar que no había ninguna crispación entre los que lanzaban los tomates. Es más, se les notaba felices. ¿Cómo no iban a estarlo? Son catastrofistas, necesitan de la catástrofe para crecer. Es por eso que se movilizaron aquel día todos los radicales de rigor y observancia: independentistas del AMI, los incipientes grupos republicanos y determinados miembros del sindicato nacionalista CIG, organización política, por cierto, bastante más peligrosa que el Bloque.

Y es que es costumbre, tras toda catástrofe, que haya gente que se arroje sobre los despojos. Los más raudos fueron los del BNG, partido que se crece en la oposición (y se muestra inútil en el poder). De ellos partió la idea del Nunca Máis, para lo cual se valieron de sectores afines, que organizaron la exitosa manifestación de Santiago. Precisamente, el lema de esta manifestación (Exigimos responsables y dimisiones) nos indica el espíritu que animó a la gente a participar. Observen que no solicitaron “la dimisión de los responsables”, sino simplemente que hubiera alguien a quien se pudiera responsabilizar. Alguien cuya decapitación, al modo de los rituales antiguos, sirviera para exorcizar la ira de las masas.

Los grupos independentistas también tienen su particular festín. Para ellos, que nunca han caído en la funesta manía de pensar, la culpa de todo la tiene España, que como de costumbre maltrata o noso mar. Los estudiantes de secundaria y universitarios, para quienes una huelga es siempre una fiesta, tampoco permanecen parados, y consideran su obligación de jóvenes idealistas la de protagonizar enfrentamientos con las fuerzas del orden. Sin embargo, en mi opinión, la más repulsiva de todas estas movilizaciones ha sido la de los colegios. En hora lectiva, portando pancartas realizadas sin duda también en hora lectiva, muchos niños gallegos salieron a la calle a exigir dimisiones. Algo tendrá que ver con este hecho, el que la CIG sea el sindicato mayoritario en la enseñanza gallega.

Así afronta Galicia el futuro. Los niños se dedican a jugar a la política. Los estudiantes hace bastantes días que no estudian. Los demagogos encuentran oídos atentos. Los responsables políticos están enclaustrados. Convendrán conmigo que con este espíritu no se sale de la crisis.

Y esta crisis se puede afrontar de distintos modos. Hemos visto un ejemplo durante la visita del Príncipe a Galicia: Mientras el alcalde de La Coruña, Paco Vázquez, aprovechaba la ocasión para conseguir de las autoridades un compromiso para construir un nuevo muelle en su ciudad, el alcalde de Vigo, comprensivo con quien saboteaba la visita, le presentaba al Príncipe un cuaderno de quejas.... Sin comentarios.

El PP no irá hoy a la marcha de Ibarreche porque «tras el Eta fuera hay un Batasuna adelante».

Diez mil personas gritan «Basta ya» en Villalba
Redacción - Collado Villalba (Madrid).- La Razón 22 Diciembre 2002

La repulsa por el asesinato del guardia civil Antonio Molina a manos de ETA congregó ayer en las calles de el municipio de la sierra madrileña de Collado Villalba a unas 10.000 personas, según fuentes de la Policía Municipal, que apenas podían contener la emoción mientras vitoreaban a los miembros del Instituto Armado.

Bajo el lema «ETA no, basta ya» vecinos y políticos salieron poco después de las 12.00 de la Plaza de España y finalizaron en la Plaza de la Estación, donde el rector de la Universidad Carlos III y uno de los artífices de la Constitución, Gregorio Peces Barba, leyó un comunicado. Para muchos de los asistentes, preguntados por EFE, el joven agente fue un «escudo» que libró a la ciudad de Madrid de otro atentado seguro, perpetrado por «los sicarios del terror», como los definió el rector de la Carlos III.

Las palabras de condena se repitieron entre todos los políticos asistentes a la manifestación, con el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón que aseveró que «si lo que pretenden es que suframos, que sepan que hemos sufrido; si lo que pretenden es que lloremos, que sepan que hemos llorado; pero si lo que pretenden es que perdamos la serenidad que tenemos que mantener desde el Estado en defensa de la libertad en España, que sepan que no lo van a conseguir», dijo, emocionado, el presidente madrileño.

Por su parte, el delegado del Gobierno, Francisco Javier Ansuátegui, destacó la profesionalidad de la Guardia Civil, «que nos ha ofrecido unos días serenos y tranquilos», aunque añadió que «frente a la estrategia de los asesinos y criminales hay que seguir en permanente atención y dispuestos a actuar, ya que son los enemigos contra todos y esta manifestación significa la unión de todos frente a quienes insisten en atentar contra la convivencia en paz y en orden».

Nombres en castellano
Cartas al Director ABC 22 Diciembre 2002

Ahora que, por desgracia, tenemos a la orden del día toda suerte de noticias sobre la catástrofe ecológica causada por el infortunado «Prestige», podemos comprobar a diario que, en los medios de comunicación, hay gente a la que no se le cae de la boca la denominación regional de tantos puntos de estos lares. No deja uno de pensar si no tendrán los susodichos algún tipo de complejo hispánico. Complejo que les lleva a hablar de Arousa, a costa da morte, A Coruña y Fisterra, por poner tan solo unos ejemplos (¿o acaso debo decir «exemplos»?). Esa falta de respeto tan insistente hacia los nombres particulares de la lengua madre de la mayoría de los gallegos, que es el castellano, cuando uno se expresa en dicha lengua, llega a producir hartazgo y cansancio. ¿Qué será lo siguiente? ¿Cambiar por decreto en el Parlamento el nombre de la capital del Lérez a Pounteveidra, para que suene mais castizo?

Fernando del Pozo. El Ferrol (La Coruña).

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