AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 23  Diciembre  2002
Cornudos y apaleados
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Diciembre 2002

Sólo nacionalistas y asimilados
EDITORIAL Libertad Digital  23 Diciembre 2002

Ibarretxe y su manifestación
Editorial ABC 23 Diciembre 2002

«Vengo pese a que haya un atajo de cabrones»
La Razón 23 Diciembre 2002

«Vamos a hablar cada día más alto y más claro», replica «Basta ya»
ABC 23 Diciembre 2002

Vivir en libertad
PABLO MOSQUERA La Voz 23 Diciembre 2002

Agujeros negros

Luisa PALMA La Razón 23 Diciembre 2002

No va de manifestaciones
Fernando González Urbaneja La Estrella  23 Diciembre 2002

Unidad por encima de todo
Editorial El Correo 23 Diciembre 2002

La enchufada de Azkuna
Iñaki EZQUERRA La Razón 23 Diciembre 2002

La Mesopotamia del Bajo Llobregat
VALENTÍ PUIG ABC 23 Diciembre 2002

Exilio
Cartas al Director El Correo 23 Diciembre 2002

«Tercer aviso» de ETA a los empresarios del transporte para pagar la extorsión
Redacción - Bilbao.- La Razón 23 Diciembre 2002
 

Cornudos y apaleados
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Diciembre 2002

Al PP lo ha insultado Arzallus por no ir a la marcha “ETA kanpora” convocada por su pupilo Ibarreche, y le ha agradecido a coces su ausencia, porque “mucha gente nuestra no quería manifestarse con ellos”. Tras desmentir así la supuesta intención unitaria y antiterrorista de la convocatoria, atacando al segundo partido más votado del País Vasco y primero en Navarra y en toda España Arzallus ha añadido el recuerdo de un espeluznante agravio pasado al agravio presente, al recordar que a una de las pocas manifestaciones anti-ETA convocadas por el PNV, hace una veintena de años, “no fue invitada UCD, donde entonces militaba Mayor Oreja, porque “no tenía credibilidad”.

Era la época en que a las víctimas de ETA las sacaban de las iglesias por la puerta de atrás, en la que a las víctimas se las injuriaba “in articulo mortis” con “algo habrá hecho” y en que el PNV y el PSOE negaban “credibilidad democrática” al partido que había traído las libertades, la democracia y la autonomía, y que padecía el mayor número de asesinatos a manos de ETA. Era la época de mayor abyección moral de la moderna historia de España, a la que PNV y PSOE quieren, mano a mano, devolvernos.

Era y es el modelo de complicidad real con el terrorismo que se trataba de disfrazar en esta convocatoria bajo el lema “ETA kanpora”, tras rechazar la banda criminal el proyecto separatista de Ibarreche, porque ella tiene su propio modelo y porque, hasta ahora, les ha ido bien diversificando sus tareas: sacudir el árbol y recoger las nueces, tiro al blanco contra los socialistas y pacto con el PSE en las instituciones. Si les va bien, ¿por qué cambiar?

Lo asombroso es que cambien aquellas personas, y singularmente aquellos intelectuales a los que por oponerse a esta doble política nacionalista, criminal y cómplice, caníbal y vegetariana, les ha ido mal. A los que se ha tratado de asesinar por rechazar el yugo del PNV junto al de ETA, porque son formas complementarias de opresión ante las que la mayoría baja la cerviz. Ayer se presentaron en la manifestación de Ibarreche, de la que sobraba Mayor Oreja y a la que habían renunciado a ir Redondo Terreros y Rosa Díez, unas decenas de personas de Basta Ya, encabezadas por Savater y Edurne Uriarte. Tras abandonar a los que, por coherencia intelectual y política, se han negado a respaldar esa mascarada, los de “¡Basta ya!” fueron abucheados e insultados por esos manifestantes que, según decían en el untuoso y falsísimo comunicado leído al final de la mani-trampa, habían abandonado sus diferencias para unirse frente a ETA. ¡Ya! Por eso, porque lo principal es la diferenciación de ETA y no entre los partidos políticos “democráticos” insultaban a Mayor por no ir y a Savater por haber ido. Tras cornudos –o tras poner los cuernos a los suyos con las directrices de PRISA y el PSOE (Savater ya no parece recordar la foto del Kursaal, entre Mayor y Redondo)–, apaleados.

En cuanto a lo proclamado por el filósofo sobre su empeño en participar en cualquier manifestación contra ETA, aunque la convoque Ibarreche, permítanos dudarlo. Al menos hasta que se someta a la que, en honor a su inventor, llamaremos “prueba Yanke” de incondicionalidad antiterrorista: ¿a que no se manifiesta con los ultras tipo Sáinz de Inestrillas en la primera manifestación que celebren contra ETA? ¿A que no?

Aquí ya nadie engaña a nadie, salvo el que, por cálculo o necesidad, quiere engañarse a sí mismo. Pruebas cantan.

Sólo nacionalistas y asimilados
EDITORIAL Libertad Digital  23 Diciembre 2002

Desde que el PNV firmó el pacto de Estella con ETA-Batasuna, manteniéndolo después de que el conglomerado terrorista diera por finalizada la tregua-trampa, sólo los muy ingenuos –o los muy cínicos– podían albergar públicamente alguna esperanza de que el PNV fuera a dar marcha atrás al proyecto secesionista sin intentar traspasar los márgenes de la Constitución y el Estatuto. La confirmación ha llegado con el proyecto de “estado libre asociado a España”, donde sólo tienen cabida los nacionalistas y quienes se declaren sus vasallos políticos.

Dice el proverbio que “la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”. Pero también hay un refrán que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Es por esto último por lo que el PP, siguiendo el clarividente criterio de Jaime Mayor Oreja, decidió no acudir a la manifestación contra ETA convocada por Ibarreche, quien quería demostrar a sus asociados del mundo terrorista –a raíz del rechazo por parte de ETA del proyecto de Euskorrico– que es el PNV el que lleva la voz cantante en el proceso de “construcción nacional” de Euskalherría.

En las disputas familiares, los terceros no suelen ser bienvenidos; si acaso, los aliados, los clientes y los vasallos, siempre y cuando den muestras de su adhesión o su vasallaje. Por eso los miembros de la de la plataforma Basta ya, con Savater a la cabeza, se equivocaron de manifestación y fueron abucheados –lamentablemente, un justo premio a su incoherencia, su ingenuidad y su insensatez. No lo fueron, en cambio, el nuevo PSE de López y Elorza, el PSC de Maragall o CiU –con Artur Mas y Durán Lleida aprovechando la ocasión para pedir una reforma del estatuto catalán–, quienes esperan obtener algún beneficio de la desmembración de España.

Por si no estaba suficientemente claro, Arzallus se encargó de asegurar que se alegraba de que el PP no hubiera acudido a la manifestación, pues “hay mucha gente nuestra que no quería salir a la calle junto a ellos”. Evidentemente, pues el objetivo de la manifestación, además de hacer una advertencia a ETA-Batasuna, tenía como objetivo aislar políticamente al PP en el País Vasco recuperando la alianza estratégica con los socialistas. Algo no muy difícil, por cierto, si se tiene en cuenta que la operación la impulsa y bendice Prisa y que el socialismo vasco, con la aquiescencia de Patxi López y de Zapatero, asume como propias las tesis de Eduardo Madina.

Ibarretxe y su manifestación
Editorial ABC 23 Diciembre 2002

UNA de las certezas previas absolutas sobre la manifestación que ayer se celebró en Bilbao, a instancia del lendakari Ibarretxe, era que la respuesta iba a ser masiva. La capacidad de movilización del nacionalismo es uno de sus rasgos distintivos, sobre todo cuando se trata de buscar una imagen de hegemonía contundente, de réplica acorazada. No todos los ciento veinte mil vascos que ayer se manifestaron bajo el lema «ETA kanpora» eran nacionalistas y de los que sí eran seguramente algunos asumieron ese lema como único objetivo de su presencia. Pero, al final, la lección política que quedará registrada no será la de las buenas palabras del secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, neutralizado desde hace tiempo por una realidad nacionalista que le desborda; ni será la lección de una unidad democrática contra el terrorismo en la que no cree el nacionalismo. Ayer en Bilbao, el PNV rubricó un meditado plan de respuesta a ETA por su oposición a la propuesta soberanista de Ibarretxe. Si la banda terrorista se hubiera pronunciado a favor de la libre asociación del País Vasco, Ibarretxe nunca habría convocado este manifestación. Por eso fue, ante todo, una demostración de fuerza con efectos exclusivamente referidos a la correlación de fuerzas entre nacionalistas. Lo demás resultará accesorio. La presencia de los socialistas vascos será filtrada por el nacionalismo como un síntoma de su vulnerabilidad. La de los constitucionalistas de Basta Ya, como una provocación de marginados, justamente abucheados e insultados en la cabecera de la manifestación. Su condición de víctimas sentenciadas no les hizo acreedores de ninguna consideración especial, aunque la manifestación era supuestamente contra sus asesinos.

Los riesgos de haber acudido a esta manifestación se harán patentes más pronto que tarde, y en varios órdenes. En las relaciones entre PP y PSOE será preciso una mayor coherencia con el preámbulo que ambos pactaron para el acuerdo antiterrorista, en el que se fijaron los presupuestos concretos para las relaciones con el PNV. Este partido utiliza a ETA como un señuelo para sus propias necesidades estratégicas, entre las que se encuentra marginar a toda costa al PP y romper la coincidencia de fondo que mantiene con el PSOE. Por otro lado, la entusiasta adhesión de Maragall a la convocatoria del lendakari, participando en la manifestación de ayer, es todo un síntoma del planteamiento político subyacente en la cita de Ibarretxe. Maragall no estuvo en la manifestación que se celebró en San Sebastián por la Constitución y el Estatuto, cuya defensa es lo único que está siendo eficaz contra ETA. Si el federalismo asimétrico que campa en el PSOE se siente más cómodo con las convocatorias manipuladas de Ibarretxe que con las reivindicaciones constitucionalistas de la mayoría de los socialistas vascos, el lendakari puede apuntarse el primer éxito de su plan soberanista.

Más éxito si cabe porque a la manifestación de Bilbao no le seguirá ninguna acción política concreta del Gobierno vasco para poner a ETA fuera de las vidas de los vascos que están sentenciados, que no son todos. Al nacionalismo vasco todavía hay quien lo juzga por lo que dice, aunque no tenga nada que ver con o sea contrario a lo que hace. Está a su alcance poner a ETA fuera de las instituciones. Puede hacerlo aislando a Batasuna en los Ayuntamientos y ejecutando en el Parlamento el auto de Garzón: cortando cualquier financiación pública que acabe en la caja única de ETA; sumándose a las acciones judiciales de disolución de una formación a la que el propio PNV reprocha su falta de autonomía frente a la banda terrorista. No lo hará porque hace cuatro años, en Estella, el PNV pactó con ETA y con Herri Batasuna un programa de autodeterminación que se sigue aplicando literalmente. Los objetivos siguen siendo los mismos. Sólo se disputan las cuotas de liderazgo. Esta es la lección de la manifestación de ayer.

«Vengo pese a que haya un atajo de cabrones»
La Razón 23 Diciembre 2002

El filósofo y escritor Fernando Savater, portavoz de la plataforma ciudadana «Basta Ya», aseguró que «quienes han organizado los incidentes» al abuchearles cuando se incorporaban a la manifestación contra la banda terrorista ETA convocada por el «lendakari», «son gente que tiene un problema».

Fernando Savater, presente en la manifestación tras una pancarta de «Basta Ya» con el lema «Por la libertad. ETA no», recalcó que «no tenemos inconveniente en ponernos al lado de quien sea para decir ETA no », pero agregó que algunos que también defienden este lema cambian de actitud cuando «ve caras que no le gustan» y aseveró que «a pesar de que haya un atajo de cabrones vengo a manifestarme».

«El nacionalismo tiene que aclararse. Primero tiene que prescindir de ETA de verdad luchando contra ella y privándose de su apoyo que le ha sustentado durante mucho tiempo», dijo Fernando Savater, quien añadió que los nacionalistas tienen que «admitir» que los que no comulgan con sus ideas «no nos vamos a ir a ninguna parte, nos vamos a quedar aquí y vamos a hablar cada vez más alto y más claro contra ellos».

«Vamos a hablar cada día más alto y más claro», replica «Basta ya»
ABC 23 Diciembre 2002

Tras la pancarta de «Basta ya» -en la que se añadía únicamente la expresión «Por la libertad» al lema general de la marcha-, Fernando Savater recordó que el colectivo que representa utilizó la expresión «ETA, kanpora» por primera vez hace dos años y que entonces fue criticado y ahora es copiado por las instituciones vascas.

Savater añadió que los nacionalistas tienen que admitir que los que no comulgan con sus ideas «nos vamos a quedar aquí y vamos a hablar cada vez más alto y más claro». La catedrática de la UPV Edurne Uriarte manifestó que a los miembros del colectivo les gustaría conocer las medidas que tiene el lendakari contra ETA. «Nos tememos que ninguna, lo que supondría que esta manifestación es pura hipocresía». Carlos Martínez Gorriarán, portavoz de «Basta ya», denunció la «intolerancia» de los nacionalistas, Gorriarán consideró que a quien le moleste el lema «Por la libertad, ETA kanpora» sólo puede ser un «infiltrado» en una marcha contra ETA.

Vivir en libertad
PABLO MOSQUERA La Voz 23 Diciembre 2002

EN 1985 TUVE una experiencia de las que no se olvidan en la vida. Formando parte de una delegación del Parlamento vasco acudí a Santiago de Chile a un congreso que organizó la Internacional Demócrata Cristiana, presidida por Andrés Zaldíbar, en favor de la vuelta a la democracia tras el golpe militar. Muchos fueron los sucesos que hoy, todavía, conservo en mi mente y en mi retina. Y la moraleja de aquel viaje: no hay cuestión más importante para una sociedad que vivir en libertad.

Viene a cuento lo que antecede por el resultado del estudio sociológico realizado por el CIS o el Euskobarómetro, sobre la realidad social del País Vasco. El 61% de los vascos tienen miedo a participar en política. El 45% teme que el plan Ibarretxe provoque división e inestabilidad. El porcentaje de vascos dispuestos a marcharse de la comunidad se duplicó en el 2002.

Ya me gustaría a mí, gallego comprometido y de regreso a mi tierra, que nuestra comunidad tuviera el desarrollo y la renta que contribuyen a perfilar la ciudadanía vasca. Más de una vez, en el Parlamento vasco, le dije a Joseba Egibar que una parte importante de la calidad de vida que existe en Euskadi se construyó sobre un proceso de inversión económica planificado desde Madrid a costa del abandono de Galicia; y que tal hecho tuvo mucho que ver con los flujos migratorios desde la España pobre hacia la España rica.

Mis amigos gallegos que van a Euskadi terminan por decir: «De qué se quejan éstos, si les sobra de todo». Mi respuesta era: «Sí, pero les falta libertad». En Euskadi, como en el Chile de Pinochet, lo más importante, la asignatura pendiente, es alcanzar la libertad para poder ejercer la dignidad ciudadana. No pretendo desviar la atención de la catástrofe ecológica que sigue asolando la costa de Galicia. Pero me preocupa, y espero no ser «pájaro de mal agüero»... ¿No habrá mentes gallegas que estén copiando lo peor que sucede en la parte más al este de la cornisa cantábrica?

Lo mismo que dije que la mancha de fuel no se disuelve con la moción de censura tampoco se disuelve con bombas.

Agujeros negros
Luisa PALMA La Razón 23 Diciembre 2002

La madre abrazando a su hijo en el ataúd y llamándole valiente tras perderle de esa forma cruel, cuando cumplía lo que debía hacer. Una vida inmolada en plena juventud que ha salvado la de otros muchos. ¿Consuelo? ¿Resignación? Pues no, no puede, no debe ser. Cuando los asesinos campean libres y deben estar encerrados, cuando los jueces liberan a los terroristas y se permiten defender sus a todas luces indecentes decisiones y algunos lo justifican, es que algo se pudre a pasos agigantados y nos callamos ante el hedor.

Los asesinos de este guardia civil son terroristas a quienes han condenado a cadena perpetua y a los cinco años están en la calle. El problema ya no es siquiera si las leyes son justas o no, que debiera serlo, sino comprobar, una vez más, los agujeros negros de nuestro sistema judicial que no tienen razón de ser. Podrá presentarse como muy brillante la última operación de ETA y sin duda que lo es, pero, ¿de qué vale? La pregunta que cualquiera se hace, y con razón, es cuántos de estos asesinos sueltos, en «libertad condicional» hay ahora mismo pululando a sus anchas y dispuestos a matar pese a tener condena, cuando lo lógico y lo justo es que la cumplieran.

No va de manifestaciones
Fernando González Urbaneja La Estrella  23 Diciembre 2002

La fotografía de un fila de políticos al frente de una manifestación popular tiene un tufo a impostura o trampa, va de lo innecesario a lo inútil, revela impotencia y escapismo. La calle es escenario para la sociedad, espacio alternativo ajeno a los instrumentos del Estado organizado. Los ciudadanos recurren a la calle, a ese modelo de acción colectiva (sin algarada o con ella) cuando no encuentran respuesta, cuando el Estado fracasa o se distrae o no da respuesta. Pero el Estado sereno y serio tiene instrumentos de respuesta a la sociedad sin convocar a la calle. Por eso cuando los que están en el Gobierno salen a encabezar manifestaciones callejeras huyen del reconocimiento de su incapacidad y escapan de la dimisión, de ceder la responsabilidad a otros.

La manifestación de Bilbao el domingo encabezada por todo el Gobierno vasco está en esa línea. Un ejercicio de impotencia, un brindis al sol. El lema merecía la pena, “ETA fuera”, pero era obvio. ¿Acaso un Gobierno legítimo y salido de las urnas puede decir otra cosa (al margen de lo que algunos piensen en su fuero interno)? Y sin embrago la iniciativa del Gobierno nacionalista ha provocado notable revuelo. Ir o no ir a la manifestación. Los otros partidos, inequívocamente contrarios a la violencia, se han desgarrado ante la alternativa. En los debates periodísticos y radiofónicos, la discusión sobre la oportunidad de estar o no estar con la manifestación de Bilbao ha propiciado alta tensión.

No era para tanto. Fue importante la manifestación de “Basta ya” en San Sebastián porque nacía del seno de la sociedad, de una representación directa, suma de asociados y simpatizantes, que no va más allá (ni más acá) que de la defensa y proclamación de ideales superiores: la vida y la libertad. Aquella manifestación fue genuina, espontánea y los políticos estaban en segunda línea, más por su persona que por el cargo. Allí cada cual llevaba su bandera, casi todas eran bienvenidas, todas menos las excluyentes.

Ayer, dejar solo al PNV en su propuesta contra ETA no parecía oportuno, aunque lo era tanto como sumarse a la marcha. No merecía un gran debate, sólo felicitarse de que estuvieran contra ETA, entristecerse de que el Estado no esgrima más armas contra los violentos, para luego decir que los ciudadanos eran muy libres de atender la convocatoria. Maragall, por ejemplo, fue a la manifestación del PNV y no a la de “Basta ya”; más vale ir a una que a ninguna, pero, en su caso, quizá no eligió la mejor.

El PNV no ha sido pródigo en condenas explícitas a ETA, ha escondido la cara demasiadas veces, por ejemplo ante las víctimas de los terroristas. Es cierto que desde primera hora volvió la espalda a ETA, pero también lo es que ha caído en muchas tentaciones de comprensión con los terroristas y que éstos han manipulado a los nacionalistas con singular eficacia; se han reído de ellos sin piedad, y éstos lo han consentido demasiadas veces, son rehenes aunque a veces no se enteran o lo disimulan o no lo quieren ver; por orgullo o por ofuscación.

El problema terrorista ya no va de manifestaciones. Aunque puede que falten muchas por celebrarse, la verdad es que están todas hechas; los terroristas (y los nacionalistas) se asustaron tras la respuesta popular al asesinato de Miguel Ángel Blanco, pero desde entonces han recuperado posición y papel, han logrado confundir terrorismo y nacionalismo, pistolas, bombas y sentimientos, para enmarañar y dividir.

La manifestación de ayer fue interesante pero no importante. No merece desgarro ni enfrentamiento, tan bueno fue apoyarla como no hacerlo. Supone un pasito que el PNV se pronuncie una vez más, pero solo eso. Lo peor de ayer fue la fuga del etarra, eso sí supone retroceso, porque cada éxito policial es una demostración de que ETA no tiene salida. Y desde esa convicción hay que reclamar ahora eficacia judicial y penal, que a los terroristas les quede claro que la benevolencia del sistema democrático, el carácter regenerador del sistema penal requiere del arrepentimiento y la renuncia a la delincuencia, al crimen y el terror. En el frente penal quedan puertas por cerrar para que los terroristas sepan y vean que no tienen salida.   FG.ubaneja@terra.es

Unidad por encima de todo
Editorial El Correo 23 Diciembre 2002

La multitudinaria manifestación que ayer recorrió las calles de Bilbao tras el lema 'ETA kanpora' demostró que la sociedad vasca no alberga otra impaciencia que la de asistir cuanto antes a la desaparición del terrorismo. El espíritu unitario del texto con cuya lectura Maixabel Lasa dio por finalizada tan masiva concentración ciudadana constituyó el mejor broche para una manifestación que tanto por la gestación unilateral de su convocatoria como por la negativa del PP a secundarla careció de la deseada dimensión plural. El contenido del escrito de Lasa sintonizó con el ánimo de quienes acudieron a la llamada del lehendakari no sin cierta prevención respecto a la posibilidad de que su presencia fuera al final manipulada en sentido contrario al de la unidad democrática. El mismo día en que se conocía la noticia de la incomprensible fuga de quien ha sido acusado de mantener bajo su mando el dispositivo asesino de ETA, supo señalar sin ambages que el objetivo común de los vascos ha de ser precisamente acabar con ETA.

Como contraste, las palabras de Xabier Arzalluz advirtiendo públicamente no sólo que él no se sentía apenado por la ausencia de los populares, sino que además la misma había propiciado una mayor afluencia de gente que en caso contrario no hubiese acudido a la cita, reflejaron la bajeza moral de un líder político que en tanto tiene ocasión trata de avivar los instintos más primarios de las bases nacionalistas. Fueron las declaraciones del presidente del EBB las que aportaron a la manifestación esa mezquindad partidista que el propio Gobierno vasco había dicho que quedaba excluida de su convocatoria. Y fue ése también el ánimo que desgraciadamente mostraron demasiados manifestantes. Porque hubo quien convirtió su propia presencia en la manifestación en una burla hacia quienes acudieron a ella llevados por la mejor voluntad. Los incalificables gritos de «sinvergüenzas» y «fachas» con que un grupo de manifestantes increpó a los miembros de 'Basta ya' demostraron que entre los presentes había personas que perseguían un objetivo bien distinto al de 'ETA kanpora'. Asimismo, resultó penoso escuchar de boca de algunos dirigentes políticos de EA e IU declaraciones en las que equiparaban la incomparecencia del PP con la ausencia de Batasuna, en una indignante distorsión de cuanto acontece en el País Vasco.

Pero sería una injusticia respecto al talante noble y unitario de decenas de miles de personas que ayer se manifestaron en Bilbao que esos rasgos de estupidez e intolerancia terminaran emborronando la trascendencia que pueda adquirir de cara al inmediato futuro una manifestación que, aún con tan significada ausencia, podría hacer variar -siquiera en parte- el rumbo de confrontación extrema y de ruptura que hasta ayer mantenían las relaciones políticas en Euskadi. Porque de la misma forma que en Bilbao se dejaron ver las actitudes repudiables de quienes prefieren manifestarse sin la compañía de sus adversarios políticos -actitud reflejada fielmente con la denominación de «esos» con la que Arzalluz se refirió a los del PP-, sin duda prevaleció la voluntad de la inmensa mayoría de caminar siempre hacia delante, con la mirada puesta en un futuro liberado del terror, sin que los ciudadanos se inquieten mientras tanto por las diferencias que les separan de quien a su lado marcha en pro del mismo objetivo. Durante las próximas semanas se podrá comprobar si los claros de la manifestación de ayer son capaces de mantener la esperanza de que se abra paso el empeño compartido para acabar con el terrorismo. O si, por el contrario, son las sombras de la manipulación las que terminan frustrando esas mismas esperanzas por enésima vez.

Aparte de mostrar su disconformidad con la postura del PP, el Ejecutivo Ibarretxe y el propio lehendakari tenían y siguen teniendo el deber de reprobar explícitamente toda interpretación sectaria de la manifestación de ayer. Tenían y siguen teniendo el deber de despejar las sospechas de oportunismo y manipulación que puedan ensombrecer su iniciativa. Porque, en caso contrario, habrá que concluir que los convocantes lograron ayer el escenario que querían: una movilización contra ETA sin la presencia del PP. El lehendakari y su Gobierno tienen la obligación de pasar de una vez la página de las decisiones y convocatorias unilaterales. Tanto aquellos que no siendo nacionalistas secundaron ayer su llamada como quienes rehusaron acudir a su cita necesitan recuperar la confianza en el proceder de la primera institución de Euskadi. Pero mientras Ibarretxe no haga suya esa necesidad, mientras crea que tratando de establecer un vínculo directo con la sociedad puede prescindir de los partidos representativos, mientras emplee el diálogo como mero recurso retórico, el reencuentro entre los demócratas, ese clima que un día existió frente a ETA, difícilmente podrá convertirse en fructífera realidad.

La enchufada de Azkuna
Iñaki EZQUERRA La Razón 23 Diciembre 2002

A la hora de hablar de la corrupción del PNV suele repetirse un estribillo que funciona como un axioma: «los nacionalistas no son tan torpes como los socialistas porque han estudiado en la Facultad de Empresariales de Deusto y saben hacer bien los chanchullos». Este comentario es un bulo ideado por el propio PNV que, en su obscenidad, no tiene inconveniente en alimentar el mito de la mafia nacional-clerical y dejar a los jesuitas como apañadores de guante blanco. La verdad es que la Facultad de Empresariales hace ya por lo menos quince años que no es lo que era y los propios nacionalistas tienen parte de culpa en este descrédito. Por otro lado, la impunidad con la que éstos han obrado durante un cuarto de siglo ha hecho que se confíen y dejen pistas por todas partes de sus toscas corruptelas. Un caso es el del Ayuntamiento de Bilbao, probablemente el más corrupto de España y cuya basura hace tiempo que salpica la prensa nacional con asuntos como el del Consorcio de Aguas y la querella que pesa sobre él por malversación de fondos, el nexo entre las ordenanzas de regulación de aparcamientos y los intereses de ciertos funcionarios, los escándalos urbanísticos o las empresas participadas ¬como el Guggenheim¬ que sirven para colocar a la prole de Arana.

El consistorio bilbaíno es, en fin, un polvorín de mierda que saltará un día de éstos y abrirá un camino inédito en la España autonómica: la factura a unos nacionalismos que siguen dando lecciones de moral, cuando se habla de corrupción como si la cosa no fuera con ellos. Pero de todos los asuntos turbios de ese ayuntamiento el más grotesco es el de una fundación subsidiaria de éste que se llama «Bilbao 700»; que nació para celebrar el setecientos aniversario de la Villa; que lo sigue celebrando tres años después a base de viajes intercontinentales y que tiene una directora, Begoña Salinas, elegida a dedo por el alcalde que le acompaña en esos viajes. La enchufada de Azkuna es, además de enchufada, su sombra desde que éste dirigió el Departamento de Sanidad. El asunto podía haberse quedado en una alcaldada denunciada a tiempo, en un chascarrillo de esos que alegran la vida de provincias y dan lugar a unas cariñosas coplillas populares, pero la conspiración de silencio creada sobre el tema delata que en la ciudad hay una estructura mafiosa que sobrepasa los límites del Ayuntamiento. Hay periodistas que dicen con cara de terror que hablar de ese dinero público es meterse en la vida privada del alcalde. Hay concejales amenazados por el propio alcalde que, en su pérdida de papeles les reprocha «no tener el pedigrí» de su enchufada. Para Azkuna el «pedrigrí» es un argumento. Cómo se le nota que no estudió nunca en Deusto.

La Mesopotamia del Bajo Llobregat
Por VALENTÍ PUIG ABC 23 Diciembre 2002

EL sistema aluvial de los ríos Tigris y Eúfrates fue en las civilizaciones mesopotámicas algo equiparable a lo que para la política catalana vienen siendo el trazado del AVE y el Plan Hidrólogico Nacional en el delta del Ebro. En un futuro de proyectos, lo que fuera el código de Hammurabi sería el segundo Estatuto de Autonomía que el nacionalismo postpujolista reclama, en el adecuado marco constitucional. A partir de entonces, CiU se presta a incorporarse a lo que llama la gobernabilidad de España: quedaría por fijar el número de ministerios. En uso de facultades adivinatorias por demostrar, CiU sostiene que ese segundo Estatuto de Autonomía es anhelo muy compartido por el empresariado catalán. Para CiU, como para las asociaciones de consumidores, la esencia es tener algo por reclamar.

Pasqual Maragall no se niega a una nueva redacción estatutaria aunque venía prefiriendo entenderse con el conglomerado político que representa «Esquerra Republicana». Por ser esta una solución que no complace a los llamados «capitanes» que controlan los intereses del PSOE en el socialismo catalán, vemos ya una calcomanía que lleva meses siendo dibujada como tarea de sobremesa: a un Pasqual Maragall sin mayoría suficiente y con escaños de ventaja le conviene pactar con lo que quede de CiU. En esta hipótesis, el PP catalán se queda en el dorado privilegio de ser oposición y a Artur Mas le va a incumbir explicar al electorado convergente como se puede pactar con el máximo enemigo en tanto que el microclima del maragallismo pasaría por las turbulencias de un entendimiento postelectoral con los herederos de Pujol. Ese escenario en otro tiempo se hubiese clasificado como serie B de terror, en blanco y negro, a imitación de la noche de los muertos vivientes. Son soluciones que difícilmente pueden entusiasmar al empresariado, más bien partidario del precio de la estabilidad frente a la experiencia jubilosa del caos.

Por mucho que se invoquen las virtudes presuntas del oasis catalán, el alto grado de caricaturización de Maragall al que ha llegado el pujolismo sólo queda equilibrado «in extremis» por la agresiva antagonización de Pujol que ha practicado el maragallismo. Eso ocurre en parte porque los expertos en la transversalidad del catalanismo hasta el momento han ignorado la opción de una transversalidad en el no nacionalismo. Ahora, el ondear de un segundo Estatuto de Autonomía tiene algo de ilusionismo para una sociedad que se alienta más bien con la realidad y con la competencia. A veces conviene asomarse a la ventana para saber si se está entre las ruinas de Mesopotamia o en un parque tecnológico del Vallés. Sin calendario, los pueblos que vivieron entre el Tigris y el Eúfrates desconocían fatalmente la relación entre los movimientos del sol y las inundaciones.

Para no mancillarse con el PP, CiU quizás prefiera abrazarse al PSC-PSOE, con el previo cálculo de responsabilidades que arrincona viejas querellas en los armarios respectivos. No es otra la hipótesis que ha coincidido con la llegada del turrón a las mesas navideñas. De todos es sabido que, al menos sobre el papel, uno de los sueños arcaicos del nacionalismo es preservar la política catalana de la contaminación de Madrid. Sea por lo que sea, estamos en otra fase. Hoy la lógica funcional dicta otras precauciones profilácticas y por mucho que aconsejen los «maîtres» a su clientela, los cocineros saben que, después de unas elecciones autonómicas sin definición total, la Cataluña política quedará paralizada hasta que España diga lo que quiere en las legislativas. Por contraste con aquellos campesinos de Mesopotamia, es oportuno que Cataluña disponga de calendario, aunque sea el de Madrid.   vpuig@abc.es

Exilio
José Ramón Galán Rodríguez/Gijón Cartas al Director El Correo 23 Diciembre 2002

Me siento obligado a expresar el más profundo rechazo ante quienes, valiéndose de la amenaza, obligan a una familia que vive en la tierra vasca al destierro, sin otro pecado que el trabajo cotidiano y el ejercicio de la libertad. Se sabe quién ejecuta las ordenes de discriminación, pero los gobernantes, que con sus comportamientos y actitudes de acción u omisión dejan sin amparo a los ciudadanos, que no pueden ejercer sus derechos, son los responsables. Sepan éstos que mi repulsa es total frente a esa línea de conducta proclamada desde el nacionalismo: está basada en argumentos erróneos y lo saben. Sólo deseo que el tiempo y el conocimiento conduzcan al sabio camino de la rectificación.

«Tercer aviso» de ETA a los empresarios del transporte para pagar la extorsión
Las últimas operaciones policiales han cortado varios «canales» de cobro
La banda terrorista ETA ha vuelto a remitir una nueva remesa de cartas reclamando el llamado «impuesto revolucionario» a los empresarios vascos. En esta ocasión ha incidido sobre todo en los del sector del transporte, después de la última campaña realizada en octubre. El cierre judicial de herriko tabernas ha supuesto, para ETA, un nuevo problema a la hora de cobrar los importes solicitados en su extorsión.
Redacción - Bilbao.- La Razón 23 Diciembre 2002

Esta nueva campaña, cercana a las Navidades, llega tan sólo dos meses después de que los terroristas lanzaran una amplia ofensiva de reclamación de la extorsión, que se extendió durante todo el mes de octubre y abarcó un gran abanico de empresarios, a algunos incluso les llegó a pedir más de 600.000 euros.

En esta ocasión, los terroristas se han dirigido sobre todo a los empresarios relacionados con el transporte, a los que ha remitido hasta tres cartas seguidas, ya que éstos no habían atendido los requerimientos de la banda terrorista con anterioridad. Esta insistencia de ETA está siendo mayor últimamente según precisaron las fuentes consultadas, quienes atribuyen este hecho a que la ofensiva judicial lanzada contra todo el entramado de la banda puede haber perjudicado las finanzas de los terroristas.

No obstante, los medios de la lucha antiterrorista ya habían detectado problemas de ETA, en los últimos meses, para cobrar la extorsión ya que los golpes policiales y judiciales asestados a la banda y, sobre todo, tras la suspensión de actividades de Batasuna llevada a cabo por el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, han provocado que muchos de los canales que utilizaba ETA se hayan cortado y algunos contactos, o están detenidos o han huido.

Las mismas fuentes explicaron que las operaciones antiterroristas llevadas a cabo a lo largo de todo este año, tanto en Francia como en España, han dañado en parte su infraestructura de cobro de la extorsión, por lo que han comenzado a darse situaciones en las que los extorsionados intentan pagar las cantidades que les ha reclamado la banda terrorista y no han podido hacerlo por que los canales habituales que utilizaban ya no están o no contactan. Es el caso, según apuntan, de los depósitos que hacían algunos extorsionados en herriko tabernas, algunas de las cuales han sido cerradas por orden judicial.

Con anterioridad a la campaña de octubre, ETA había lanzado otra antes del verano, en el mes de junio, cuando las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad detectaron que la banda terrorista había enviado cartas exigiendo a empresarios y otros colectivos el pago de esta extorsión y en la amenaza incluían un interés de demora del 5 por ciento para los que no hubieran pagado en un primer aviso.

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