AGLI

Recortes de Prensa     Martes 24  Diciembre  2002
Por qué estuvimos allí
FERNANDO SAVATER El Correo 24 Diciembre 2002

Pasó la farsa
Germán Yanke Libertad Digital 24 Diciembre 2002

Manipulación nacionalista
Editorial La Razón 24 Diciembre 2002

Riesgo evidente
Editorial La Razón 24 Diciembre 2002

Larrinaga pide ayuda a Múgica, que exigirá explicaciones al «lendakari»
Redacción - Bilbao.-La Razón 24 Diciembre 2002

Otro miembro de UA deja el País Vasco
La Razón24 Diciembre 2002

La lengua española...
Cartas al Director ABC 24 Diciembre 2002

Se dice «La Coruña»
Cartas al Director ABC 24 Diciembre 2002

Judíos, vascos y palestinos
Luis del Val El Ideal Gallego 24 Diciembre 2002

Mayor Oreja sitúa al PSOE en el terreno de la ambigüedad que ya ha abandonado el PNV
Libertad Digital 24 Diciembre 2002

SABINO Y LA TIERRA MEDIA

Asociación Tolerancia 24 Diciembre 2002
 

Por qué estuvimos allí
FERNANDO SAVATER /CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE El Correo 24 Diciembre 2002

No creo que haya muchas ciencias realmente exactas y desde luego la lucha contra el terrorismo etarra no figura entre ellas. De modo que ni la decisión de asistir a la manifestación convocada por Ibarretxe ni la de no ir son invulnerables a la objeción razonable. Lo malo en estos casos es que a muchos les entretiene más formular juicios de intenciones que sopesar los argumentos a favor y en contra. En el asunto vasco, nadie puede estar seguro de tener del todo los deberes hechos: te acuestas héroe de la libertad y te levantas cómplice de los dinamiteros o bobalicón engañado por astucias nacionalistas (y lo malo es que estas deficiencias te la señalan quienes son dolorosamente aún más bobos que tú), lo cual aumenta las incomodidades de cualquiera. El caso es que se trataba de ir o no ir a la manifestación, tal era la cuestión. ¿Qué es más digno...? En estos casos, francamente, vale todo menos el respeto a la obediencia debida. Como acota al comienzo de su autobiografía Santayana, «el respeto a las autoridades es fatal cuando los doctores disienten y el alumno no tiene la confianza en sí mismo para dirigir su libertad». Algunos párvulos preferimos decidir por nosotros mismos y por eso fuimos a la manifestación de Bilbao. Señalaré algunas de nuestras razones.

Empecemos por las que nos son adversas. Se ha dicho que el lehendakari convocó el acto tras el explícito rechazo de ETA a su plan pero no antes, que no lo acompañó de la aceptación de ninguna de las medidas políticas o judiciales que últimamente vienen tomándose contra ETA y que su partido ha criticado, que pudo intentar con esa convocatoria fingir un liderazgo antiterrorista que de hecho no ejerce, que incluso quizá pretende abominar públicamente de ETA para mejor luego echar un cable a la desfalleciente Batasuna, que busca por via indirecta un refrendo a su plan soberanista o semi-soberanista. Otros resumen su rechazo diciendo que Ibarretxe sencillamente no es de fiar y recuerdan los vergonzosos episodios ocurridos en Vitoria durante los actos que siguieron al velatorio de Fernando Buesa. ¿Me creerán si les digo que incluso a los menos despejados se nos habían ocurrido tales objeciones y que fundamentalmente las comparto todas? Y sin embargo...

Sin embargo, lo cierto es que el lema de la marcha era exclusivamente 'ETA kanpora', aquel que sacamos por primera vez a la calle en la manifestación inaugural de 'Basta Ya' el 19 de febrero de 2000 y que entonces nos valió censuras por 'unilaterales', 'crispadores' y 'simplificadores'. Lo pagamos caro: tres meses después habían sido asesinados ya dos de los asistentes, Fernando Buesa y Jose Luis López de Lacalle; y otro compañero, Ramón Recalde, aún convalece del grave atentado sufrido poco más tarde. En aquella ocasión ningún alto cargo nacionalista quiso acompañarnos: ahora, fueron los más altos dirigentes del nacionalismo sempiternamente reinante los que lo compartían. ¿Debíamos negarnos a ir con ellos por su tardanza, cuando entonces los echamos de menos? Creo que la firmeza en lo esencial está reñida con dar la razón a quien no la tiene por oportunismo, pero no con aceptar los cambios favorables de postura que los acontecimientos van forzando en los adversarios, sobre todo cuando tales cambios son los que buscábamos precisamente con nuestras intervenciones públicas. Siempre hemos censurado al Gobierno nacionalista por condicionar la repulsa inequívoca de ETA a otras prioridades políticas: ¿debíamos nosotros ahora hacer lo mismo, por mucho que estuviésemos seguros de discrepar de los principios soberanistas de la cúpula gobernante? Mi amigo Germán Yanke señalaba en un artículo que él no se pondría tras una pancarta contra ETA con Ibarretxe por lo mismo que rechazaría la misma invitación de Inestrillas. Pero para mí, lo que representa Inestrillas no merece ningún aprecio político mientras que el lehendakari, del cual no soy excesivamente devoto, representa más mal que bien unas instituciones constitucionales que acato, sin renunciar a criticarle porque quizá él cree menos en ellas que yo. Como defensor del Estatuto y la Constitución, que hasta mejor noticia representa, estoy dispuesto a acompañarle en todo lo que no vaya contra ellas. De lo contrario hubiera tenido que coincidir con Arzalluz, que se congratula de que el PP no asistiese a la manifestación porque en tal caso «hubiera ido mucha menos gente» (supongo se refiere a nacionalistas). No estoy obligado a compartir la mala impresión que de la filiación democrática de los nacionalistas tiene Arzalluz y quienes son como él.

Los rebuznos y coces con que unos cuantos nos gratificaron a los miembros de 'Basta Ya' que asistimos al evento, sin desnaturalizarlo en modo alguno pero sin renunciar a nuestro propio perfil público y lúdico que es nuestro derecho tener, sólo demuestran una contradicción dentro de un amplio sector del nacionalismo que son ellos los que deben afrontar. Está claro que informativa y educativamente les han inculcado que los etarras son en el fondo buenos, aunque lo que hagan está mal, y que los no nacionalistas somos en el fondo malos, aunque lo que hagamos parezca estar bien. A los únicos que la manifestación convocada por el lehendakari les cogió con el paso cambiado fue a ellos. Ahora deben aprender dos cosas: primera, a defender su proyecto político sin el apoyo no siempre indeseado de los terroristas, la necesidad de cuya derrota y supresión de nuestra convivencia sus representantes no niegan; segundo, a aceptar que el proyecto alternativo no nacionalista también debe ser defendido en igualdad de condiciones pacíficas, que los que pensamos distinto que ellos no vamos a desaparecer ni antes ni después que ETA, que estamos dispuestos a ocupar también las calles y a expresarnos -con nuestros símbolos políticos- cada vez más alto y cada vez más claro. Y para eso hace falta que nos vean, entre ellos y junto a ellos cuando se trata de enfrentarse contra quienes no son simples rivales sino claros enemigos. Aunque nuestra presencia les cause un cierto trauma a los más arterioscleróticos de la clase. En cambio tuvimos la alegría del apoyo decidido de dirigentes socialistas, dicho sea con la misma franqueza con que otras veces hemos debido criticarles.

Sinceramente, si a la manifestación hubiéramos tenido que ir solos Ibarretxe y yo, creo que hubiese declinado tal honor. Pero allí asistió mucha más gente, nacionalistas sin duda, pero como esos nacionalistas que se me acercaban aquel pasado 19 de febrero hace dos años para decirme que a pesar de serlo estaban con nosotros o como los que tras la marcha de Bilbao nos buscaron para agradecernos haber ido y deplorar los incidentes. Los críticos de la deriva radical nacionalista no podemos escondernos tras nuestra dignidad ofendida ni contentarnos con artículos feroces para solaz masturbatorio de los ya convencidos. Tenemos que hacernos visibles, permanente y tenazmente visibles en todos los espacios públicos que nos pertenecen ni más ni menos que al resto de los ciudadanos vascos. Sin complejos ni arrogancias. Con nuestra presencia, denunciamos lo que otros callan: la realidad de un país en profunda crisis económica que ya las subvenciones y los amaños no encubren y en no menor agonía institucional, que desoyen o agravan quienes deberían estar más preocupados por ella. Cara a las próximas municipales, es preciso reflexionar sobre las terribles indicaciones del Euskobarómetro, que indica a un 40% de votantes del PP y del PSOE con ganas de irse del país. No sólo hay que impedir esa retirada desastrosa, sino conquistar a un gran número de votantes urbanos que siguen sin especial entusiasmo a los nacionalistas porque las otras opciones no las 'ven' en la cotidianidad en que ellos se mueven. Ahí está la tarea que deben acometer los partidos no nacionalistas, cuyas dificultades de expresión son obvias por culpa del terrorismo y del monopolio nacionalista del espacio público: ellos tienen que impedir que se les expulse de él sin renunciar a sus ideas, como pretenden Arzalluz y adláteres.

Por eso fuimos algunos a la manifestación de Bilbao, a pesar de los pesares. Y no nos arrepentimos de ello, aunque a bastantes ultramontanos se les olvidara que la convocatoria era insólitamente contra ETA y decidieran volverla contra nosotros, como es habitual. Y como les han enseñado a hacer.

Pasó la farsa
Germán Yanke Libertad Digital 24 Diciembre 2002

Pasó, como un fantasma, la manifestación de Ibarretxe. Sí, como un fantasma. Dijeron “ETA fuera” los que se oponen a la reforma de la Ley de Partidos, los que no quieren el cumplimiento íntegro de las penas, los que sustentan y pactan con Batasuna, los que proponen un proyecto antidemocrático de secesión y exclusión de los no nacionalistas, los que afirman que ETA quedará fuera cuando se le quiten los argumentos mediante el procedimiento de avanzar en el soberanismo. No ha cambiado nada. Al PNV le interesa tener a ETA fuera si puede avanzar en su proyecto étnico. Ya lo sabíamos. A Ibarretxe, por ello, y por si acaso, le han seguido en las calles de Bilbao menos personas que en otras ocasiones.

El fantasma, de todos modos, ha tenido su cuota de escarnio y su punto de esperpento, como no podía ser menos. El mayor escarnio es el de Arzalluz, que se alegra de que el PP no estuviera porque “su gente” no quiere ir por la calle con los que votan a Jaime Mayor Oreja. Tampoco estuvo Batasuna, pero la gente de Arzalluz, como ya sabemos, no tiene inconveniente en ir con los que votan a ETA. Se trata, sólo, de que, cuando interesa, se queden a un lado. No es menor el del portavoz del Gobierno vasco que achaca la ausencia de los populares a la voluntad de anteponer sus “intereses de partido” a decir que no a ETA en la calle. No se le decía que no, claro, sino que se apartara. Pero la acusación al PP de “electoralismo” es reiterada por los nacionalistas y por algunas voces afónicas y confundidas del PSOE. ¿Qué significa electoralismo? ¿Que los votantes premian no asistir a esa farsa? Pues bienvenida sea la decisión del PP y la inteligencia de los votantes.

Y tampoco es escarnio insignificante que, con el PNV, estén los que nunca estuvieron en las manifestaciones que eran realmente contra ETA y a favor de la Constitución y las libertades ciudadanas. Nunca en esas ocasiones se vio en las calles del País Vasco a Maragall y a los líderes de CiU. Ni a Odón Elorza, vergonzante alcalde de San Sebastián, monumento al miedo y a las taras intelectuales. El lunes, como no podía ser menos, “El País” reprochaba al PP que no hubiera estado en las calles de Bilbao tras Ibarretxe. ¿Le reprochó a Ibarretxe que no asistiera a las manifestaciones organizadas por las asociaciones constitucionales en septiembre de 2000 o en octubre de 2002? Pues no. Lo que sí hizo es reprocharle al PP que no estuviera en otra, también convocada por el presidente del Gobierno vasco este mismo año. Se ve que es mejor querer que ETA se quede fuera, siquiera vigilante, que terminar con ella, aunque sea a costa del nacionalismo étnico. Qué escarnio.

Insultaron a los pocos miembros de Basta Ya que se acercaron a Bilbao. Este –¿último?– escarnio tiene su medida de esperpento. ¿Qué sentido tiene que nos digan que todo era hipocresía, que Ibarretxe no hace lo que tiene que hacer para acabar con ETA, si le seguían por la calle? Lamento muy de veras que gente tan seria haya sido, en esta ocasión, tan incapaz de una justificación intelectual y razonable de su presencia en la manifestación nacionalista. No lo remediarán ya, pero podrían atemperar su malestar defendiendo públicamente a quienes no asistieron y son ahora vilipendiados tanto por los cómplices de la banda terrorista como por los pusilánimes enemigos de esta.

Manipulación nacionalista
Editorial La Razón 24 Diciembre 2002

Tenía razón el Partido Popular al negarse a participar en la manifestación convocada por el «lendakari» Ibarreche contra la banda terrorista etarra. El espectáculo vivido ayer en Bilbao, con los representantes del pacto tripartito monopolizando la cabecera de la marcha y los insultos con que fueron recibidos los miembros de la plataforma «Basta ya», no debería empañar la presencia de los vascos de buena fe que acudieron para exigir el fin del terror; pero es muy difícil no relacionar la marcha con el proyecto soberanista de sus organizadores.

Lo dijo Javier Arenas, secretario general del PP, en Santiago: «No vamos a servir de coartada al PNV para que siga practicando su doble juego. Por un lado convoca una manifestación contra ETA y, por otro, presenta un plan de estado libre asociado que tiene mucho que ver con los fines de la propia ETA».

No le va a ser fácil a Ibarreche disociar su proyecto soberanista, que no tiene otro fin que la separación del País Vasco del resto de España, de la larga tragedia que ha supuesto ETA para toda la sociedad española, sin distinción. Sólo la retirada unilateral de su proyecto, que ha recibido contundentes rechazos entre sus propios conciudadanos, serviría para hacer creíble su mensaje. Mientras, es perfectamente legítimo negarse a secundar una manifestación que ofrece demasiadas sombras sobre sus verdaderas motivaciones. Sombras que la extraordinaria presencia en Bilbao, por infrecuente, de los nacionalistas catalanes no ayuda, precisamente, a iluminar.

Riesgo evidente
Editorial La Razón 24 Diciembre 2002

El caso del etarra Gotzon Aramburu Sudupe, coautor del asesinato del guardia civil Antonio Molina en la localidad madrileña de Collado Villalba, demuestra que nuestros tribunales deben extremar las precauciones, incluso con un sentido muy estricto de la aplicación de la ley, cuando de miembros de la banda terrorista se trata.

Es cierto que la doctrina del Tribunal Constitucional avala el principio de que se debe suspender la ejecución de una sentencia recurrida cuando la pena impuesta sea inferior a seis años. Pero esto no significa que los tribunales no puedan aplicar las medidas contrarias. Aramburu Sudupe había sido condenado a cinco años de cárcel por colaboración con banda armada. Permaneció en prisión provisional durante menos de nueve meses y, cuando se dictó sentencia, planteó el correspondiente recurso ante el Tribunal Supremo.

La Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, decidió, en aplicación de la doctrina del Constitucional, mantener la libertad provisional del etarra. La Fiscalía, sin embargo, recurrió la decisión de los magistrados por entender que no sólo había riesgo de fuga, sino también de reiteración delictiva. Es decir, que Aramburu podía aprovechar su libertad para reincorporarse a la banda. Fue, exactamente, lo que hizo. El sacrificio de Antonio Molina evitó, seguramente, una tragedia mayor. Se ha demostrado una vez más que cuando se trata de terroristas debe primar el principio de máxima precaución.

Larrinaga pide ayuda a Múgica, que exigirá explicaciones al «lendakari»
Redacción - Bilbao.-La Razón 24 Diciembre 2002

El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, recogió ayer la queja presentada por el párroco de la localidad vizcaína de Maruri, Jaime Larrinaga, por las manifestaciones que se suceden en su contra ante su parroquia y pedirá al Gobierno vasco, concretamente a la Consejería de Interior, información al respecto.

Múgica recibió a Larrinaga, también presidente de el Foro El Salvador y primer sacerdote vasco que lleva escolta, a quien aseguró que iba a hacer «las gestiones necesarias para que mi vida y mis derechos seas respetados», según el sacerdote, que también ha intentado reunirse con el Defensor del Pueblo vasco, lo que aún no ha conseguido.
Tras el encuentro y en conferencia de prensa, Larrinaga señaló que no tiene miedo, aunque «un poquito de desánimo si», al encontrarse los últimos domingos en las manifestaciones «con caras que han sido amigas y que ahora miran hacia otra parte o al suelo, en vez de saludarte y únicamente por la política». En su opinión, esto supone «la irracionalidad y la ceguera del nacionalismo» y precisó que él habla «con todos, con un comunista, socialista, del PP, con cualquiera, pero con un nacionalista, a veces, es imposible».

«Nunca yo en misa, en la homilía, he aprovechado para hablar de política» y «mi única actividad en el terreno socio-político es en el Foro de El Salvador». Señaló que tenía la sensación de «vivir en la Euskadi profunda, donde no ha llegado aún la democracia» y exigió al Gobierno que «invierta mucho más en la educación secundaria, para educar por la democracia y por la paz, en vez de en otras cosas que se está gastando, intoxicando en cuanto al nacionalismo».

Dijo que «está muy bien» que el Gobierno vasco invierta «muchísimo por la normalización del euskera», pero también podría invertir ese dinero «en educar a los jóvenes no en el odio hacia España, sino en la tolerancia, el respeto, la libertad y la paz». A su juicio, ello supondría que «en muy pocos años habría paz en el País Vasco», porque los jóvenes son «los futuros pistoleros» y añadió que por mantener afirmaciones similares a éstas «me han dicho que soy contrario al euskera», lengua «que he mamado» y en la que imparte sus misas.

Larrinaga reconoció que se siente arropado por parte de los políticos socialistas y del PP «y por todos los foros, pero no por los nacionalistas» y calificó de «suicidio» el presentarse en algunos pueblos de 4 a 8.000 habitantes en las listas del PP o del PSOE.

Otro miembro de UA deja el País Vasco
La Razón24 Diciembre 2002

El ex concejal de Unidad Alavesa en el Ayuntamiento de Vitoria, Alfredo González, que dejó el pasado viernes su cargo, aseguró ayer que abandona el Consistorio vitoriano por razones profesionales, pero que se marcha del País Vasco influido por la situación política que se vive en esta comunidad autónoma. Aseguro que en esa decisión «ha pesado» la situación en la que se encuentran los ediles no nacionalistas. Así, señaló que le apetecía dar el salto a la empresa privada, aunque admitió que «la carga política es condicionante para abandonar el País Vasco».
González, según Efe, afirmó no haber encontrado «ningún inconveniente en mi situación familiar para cambiar de residencia», lo que, unido a la oferta laboral que recibió, ha hecho que «prefiera vivir mucho más tranquilo fuera del País Vasco».

La lengua española...
Cartas al Director ABC 24 Diciembre 2002

«Cabe la esperanza de que cuando los hombres hablen mejor, mejor se sentirán en compañía, se entenderán más delicadamente. La lengua es siempre una potencia vinculadora, pero su energía vinculadora está en razón directa de lo bien que se hable, de la capacidad del hablante para poner en palabras propias sus pensamientos y afectos».

Sirva esta reflexión del poeta Pedro Salinas para referirme a una de las acciones más importantes de las personas: el buen uso de nuestra lengua. A pesar del mal empleo que de ella se hace hoy en día desde distintos ámbitos, debemos esforzarnos en utilizarla de manera adecuada. Es deber de todos los hispanohablantes actuar de este modo, debiéndonos sentir asimismo orgullosos del conocimiento de esta lengua mediante la cual tantos artistas expresaron y expresan hoy su ingenio.

Profundizando en este tema: «1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla; 2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos; 3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección».

Y sirva este artículo tercero del título preliminar de nuestra Constitución para recordar algo que en el País Vasco, y mayormente en Cataluña, se olvida: no sólo el eusquera y el catalán gozan de oficialidad en estas Comunidades, sino también el español. Es básico, pero parece que hay que recordárselo a ciertos españoles.

Jorge López. Bilbao.

Se dice «La Coruña»
Cartas al Director ABC 24 Diciembre 2002

Desde hace cierto tiempo se está poniendo de moda la costumbre bobalicona, promovida por nuestros políticos chapuceros, de utilizar los topónimos en la versión vernácula regional cuando se está hablando o escribiendo en español. Constituye un uso incorrecto de la lengua española. Con esta práctica, muchos medios de comunicación, que debieran ser ejemplo de corrección y de cultura, promueven el uso inadecuado de estos términos entre la población. No se debe decir, si se está hablando en español, «A Coruña, ni Girona, ni Muxía, ni Lleida, ni Pasaia, ni Ourense, ni Ontinent, ni Elx, ni Lizarra», etcétera, porque la lengua española posee la versión tradicional de estos topónimos, que está avalada por los diccionarios correspondientes de la RAE.

Lo correcto es decir, respectivamente, La Coruña, Gerona, Mugia, Lérida, Pasajes, Orense, Onteniente, Elche, Estella, etcétera. Solamente es correcto utilizar esta terminología cuando se está usando la respectiva lengua regional. Por favor, utilicemos correctamente nuestra hermosa y rica lengua española.  Mª del Mar Anglada Sabater. Almería.

Judíos, vascos y palestinos
Luis del Val El Ideal Gallego 24 Diciembre 2002

Creo que es el músico Barenboim quien dice que los judíos de Israel sueñan por las noches que los palestinos han desaparecido y que, luego, al despertarse por las mañanas, comprueban que el sueño no coincide con la realidad. De otro lado, los palestinos, en cuanto se acuestan, sueñan que los judíos se marchan de Israel, pero al despertarse no tienen más remedio que reconocer que su sueño era falso. Naturalmente, comenzar el día con una frustración tan profunda no es bueno para disfrutar de buen humor, y no es de extrañar la situación que allí se respira.

Sin ánimo de establecer comparaciones, que amén de odiosas son inexactas, parece que hay algunos vascos independentistas que sueñan por las noches que los denominados por ellos “españoles” han abandonado Vasconia y se han quedado solos. A su vez, hay algunos españoles en el País Vasco, enemigos del independentismo, que sueñan que los independentistas han sido arrojados a las tierras al norte de San Juan de Luz. Pero, al despertarse y tener que salir a la calle, unos y otros parece que se ponen de mal genio al percatarse de que el milagro no ha ocurrido. El sueño parece imposible.

Hasta el máximo dirigente de ETA se apellida Fernández, cosa que a Sabino Arana le habría producido una erupción cutánea. Y, sin embargo, parece que los políticos trabajan sin pausa para que el sector de frustrados se amplíe. Ibarretxe lleva unas semanas como un viajante enseñando el muestrario de un plan que casi nadie quiere comprar y Mayor Oreja se niega a ir a una manifestación contra ETA, que era oportunista y convocada por el viajante para oscurecer su fracaso, también, pero que era oportuna para mostrar un frente común, aunque fuera sólo en un punto. Los sueños son reconfortantes, pero tienen el peligro de enturbiar la percepción de la realidad. Y cuando ello sucede la solución es inalcanzable, porque la gente ya no vive en un sueño, sino en una horrible pesadilla.

Mayor Oreja sitúa al PSOE en el terreno de la ambigüedad que ya ha abandonado el PNV
Libertad Digital 24 Diciembre 2002

Se trataría de una especie de relevo. El PNV, con su decidida apuesta separatista, ya ha abandonado la ambigüedad que le caracterizaba. Ahora Mayor Oreja considera que en ese terreno de la indefinición se ha situado el PSOE. Sobre la manifestación de Ibarretxe, el líder del PP vasco es claro: “Había que atreverse a decir que el ETA kanpora era una falsedad”.

En declaraciones a “La Mañana” de la Cadena COPE, el presidente del Grupo Parlamentario Popular en el País Vasco, Jaime Mayor Oreja, defendió la decisión de su partido de no caer en la trampa de Ibarretxe, tendida el domingo pasado bajo la forma de una manifestación contra ETA.

Había que atreverse a decir que el ETA kanpora era una falsedad: “el problema del País Vasco es que no se atreve a decir la verdad. Nos hemos instalado en una cobardía y en un acomodamiento que debemos abandonar. Es cierto que quien dice la verdad tiene que sufrir el acoso de los que mienten, es decir, del PNV". Considera que “había que atreverse a decir que el ETA kanpora era una falsedad”. Añade que “el PP hizo lo que tenía que hacer con respecto a la manifestación de Bilbao. Es verdad que hubo dudas, porque era difícil no acudir a una marcha bajo ese lema".

Sobre la posición del PSOE en la política vasca, el análisis de Oreja se basa en la idea del relevo. La explicación se centra en que los socialistas han ocupado el terreno de la ambigüedad y el doble juego. En ese espacio estaba situado hasta ahora el PNV, pero con la asunción unilateral de competencias y la amenaza institucional del plan separatista de Ibarretxe, el partido nacionalista se ha quitado las caretas. Con el espacio de la tibieza libre, el PSOE de Maragall, Elorza, Patxi López, Eguiguren –y ahora también la base de las Juventudes– ha encontrado su sitio.

Dice Mayor Oreja que “el PSOE está dividido en el País Vasco. Unos apuestan por dialogar con el PNV y otros no. Depende de ellos su capacidad de rectificación, pero cada vez hay más temor de que muchos socialistas ya no sueñan con el constitucionalismo español y que buscan un acercamiento con el PNV".

Sobre las declaraciones de Arzalluz, Mayor Oreja apunta que “evidenciaron que los nacionalistas utilizaron este lema mintiendo, porque adoptan ETA kampora pero hacen cosas que lo contradicen". Y añade que “los incidentes que hubo en la manifestación de Bilbao, en la que los miembros de 'Basta ya' recibieron insultos y agresiones físicas no fueron meras anécdotas". Además, aclara que “los comentarios que dicen que Basta Ya fueron a provocar no tienen fundamento. Acudieron a la marcha porque no querían que el lema ETA Kampora fuese monopolizado por Ibarretxe, cuando es un slogan creado por Basta ya hace años".

SABINO Y LA TIERRA MEDIA
Asociación Tolerancia 24 Diciembre 2002

Tras un año de espera, interminable para los muchos millones de
apasionados del mundo de Tolkien esparcidos por todo el mundo, la
segunda parte de la trilogía de El Señor de los Anillos ha llegado a
las pantallas con el éxito esperado.

El imaginario mundo modelado por el lingüista inglés en los años 50
es una de las creaciones más originales y potentes del siglo XX, y su
eco y ejemplo en escritores posteriores del género aún no se ha
acallado. La extraordinaria fuerza creativa del profesor oxoniense dio
a luz todo un mundo inexistente, la Tierra Media, poblado de razas
inexistentes (hobbits, orcos, trasgos, elfos, ents), con una historia
inexistente, que hablan lenguas inexistentes y se llaman con nombres
inexistentes.

El apasionante mundo tolkieniano, inspirado en la
mitología y la épica de los pueblos celtas y germanos, ha subyugado a
lo largo de medio siglo a lectores de todo el mundo, que han adaptado y
recreado sus hechos y personajes con múltiples fines. Las Sociedades
Tolkien se distribuyen por todo el mundo, se han organizado
campamentos-hobbit, se han cocinado cenas-hobbit, se han construido
casas al estilo hobbit, las páginas y chats en Internet se cuentan por
docenas...; incluso ha habido quien ha aprendido el Sindarin, la lengua
élfica inventada por Tolkien con todo su vocabulario y gramática.

Pero, sin ánimo alguno de eliminar un ápice del mérito del
escritor británico, se hace necesario recordar la figura de otro creador genial
que se adelantó medio siglo a Tolkien en la invención de todo un mundo
imaginario, y que ha sido injustamente olvidado. Nos referimos,
naturalmente, a Sabino Arana.

Pues este autor español también creó un mundo en su imaginación,
al que dotó de todos los elementos para que fuese creíble.
La nación surgida de su fantasía tiene un nombre inventado
(Euskadi), simbolizada por una bandera inventada (la ikurriña); una
nación con una historia inventada, con enemigos inventados (los
españoles); un mundo poblado por una raza inexistente (los del rh
negativo) enfrentados con criaturas maléficas (los maketos); que hablan
una lengua inventada (el batúa), con ortografía inventada (llena de
kas, txes y otros elementos nunca antes utilizados en vascuence), abarrotada
de neologismos (muchos de ellos, de los más conocidos: batzoki, aberri,
abertzale, azkatasuna o ikurriña) que la hacen incomprensible para un
verdadero vascoparlante; y que se llaman con nombres inventados (Aitor,
Kepa, Koldo...).

Siguiendo la estela de Sabino, sus seguidores llevan un siglo
jugando a ser nación e inventándose toda la parafernalia que lo rodea
(ritos, símbolos, lenguaje, cargos). Como unos niños jugando a los
médicos: tú vas a ser presidente, para lo cual nos inventamos la
palabra lehendakari; presidirás un gobierno, pero como un gobierno vasco no
puede llamarse como los demás, se denominará jaurlaritza; y la policía
que dependerá de ese gobierno no se llamará policía, sino ertzantza. Y
así hasta los más pequeños detalles.

En fin, todo un mundo nacido en la imaginación de Sabino y
construido en laboratorio por sus seguidores en un derroche de
imaginación y farsa.

Y con una enorme diferencia respecto del mundo tolkieniano, pues
Sabino y sus seguidores han conseguido que una parte muy importante de
los vascos hayan tomado todo este admirable esfuerzo creativo por real.
¡Gloria al precursor!

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