AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 29  Diciembre  2002
LO QUE ESTÁ EN JUEGO
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 29 Diciembre 2002

Pacto antiterrorista
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 29 Diciembre 2002

El PNV, a traición
EDITORIAL Libertad Digital  29 Diciembre 2002

A MAYOR OREJA
Alfonso USSÍA ABC 29 Diciembre 2002

El árbol no deja ver el bosque
Susana Moneo Libertad Digital 29 Diciembre 2002

Fuerza y debilidad de las víctimas
RAFAEL AGUIRRE/ El Correo 29 Diciembre 2002

El «espía» Knörr preparó la trampa a Mayor
Redacción - Vitoria.- La Razón 29 Diciembre 2002

Dimite una diputada del PSOE navarro tras votar su partido con HB en la Cámara foral
BEGOÑA LÓPEZ ABC 29 Diciembre 2002

El PSOE traiciona a UPN en Navarra y se alía con Batasuna en los Presupuestos
Redacción - Pamplona/Madrid.- La Razón 29 Diciembre 2002
 

LO QUE ESTÁ EN JUEGO
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 29 Diciembre 2002

ESTE es un final de año que invita poco al recuento y mucho a la prospección. El signo de los tiempos es de cambio y tiene por tanto ese punto de morbo que acompaña siempre los vuelcos de poder. ¿Ilusiones de la oposición? De hecho, las encuestas no son contradictorias con el optimismo de la Ejecutiva socialista y no tanto por lo que se refiere a las elecciones municipales sino por lo que respecta a las legislativas de 2004. Hay por eso una aceleración del proceso político, un aumento de la tensión de la vida pública y el razonable temor a las miserias propias de las tormentas políticas, entre unos partidos y otros y en el interior de cada uno de ellos. Uno de esos momentos en los que el sistema de partidos para a ser la organización metódica de los odios.

Una somerísima descripción de los dos partidos nacionales debe reconocer que mientras en el PP, voluntariamente acéfalo se abren fisuras, en el PSOE se reconstruye la unidad aun cuando se haga en torno a una personalidad tan débil como es la de Zapatero. Junto a esta obviedad nada desdeñable hay que poner una consideración que se está convirtiendo en un tópico: no hay partidos que ganan, sino partidos que se dejan ganar. Para muchos el mejor aliado del PSOE es el propio PP. Si esto fuera así, estaríamos hablando no sólo de una superioridad clara de la derecha, sino de una incapacidad del PSOE para presentarse como una alternativa seria.

Conviene analizar el tópico de que el PSOE no ofrece alternativas a las políticas del PP. Siendo correcto, da por supuesto que la política es simplemente un conjunto de medidas administrativas y no tanto la derivación de una concepción del mundo. Y, en este sentido, claro que el PSOE es una alternativa real y radical al PP. Habría que estar ciegos para no verlo. Y hay muchos ciegos en el PP. Porque, al margen de que en economía, en inmigración, o en política internacional el PP no podría hacer cosas muy diferentes a las que vienen decididas por la UE y la OTAN, hay una forma de hacer y de entender la vida pública que sería un error reducir a unos programas. Hay un talante partidario en el PSOE ante la cultura, ante la historia, ante las costumbres, ante la convivencia, ante la valoración de las relaciones sexuales, de la religión o del laicismo, ante el sentido del progreso que dice más y supone más y es mucho más trascendente que tal o cual modificación fiscal o sanitaria o pedagógica...

El resistible ascenso del PSOE al poder tiene que ver con un sentido de la vida en su totalidad que por supuesto desborda las visiones tecnocráticas. Desde luego, en ciertas materias, como en la educación por ejemplo, el PSOE cuenta con alternativas muy concretas a las que está imponiendo el PP pero lo que importa en el posible vuelco de poder son las concepciones de la guerra y la paz, el imperio y la antiglobalización, el mestizaje o la integración responsable, la familia o el arbitrismo convivencial y patrimonial... Por supuesto hay una cuestión en la que el PSOE ofrece una alternativa al PP. Me refiero a la que tiene para el actual status territorial, el autonomismo. Por supuesto, modificarían radicalmente la situación actual para entrar en una especie de Reino de Taifas. La posible victoria de Pasqual Maragall en las catalanas gracias a ERC; el pacto de los socialistas y el PNV (intercambiable con ETA en los objetivos); el entendimiento con el Bloque gallego, decididamente antinacional, llevarían a España a situaciones de quiebra de la convivencia. Naturalmente los oponentes a esta aventura serían despachados como simples «ultramontanos», gentes poco imaginativas...

Lo que está en juego en este año que comienza es una concepción del mundo. Claro que hay gentes del PP que no saben muy bien en qué consiste tal cosa.

Pacto antiterrorista
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 29 Diciembre 2002

De las cosas más oportunas que han hecho Gobierno y Oposición en el año que va terminando ha sido el pacto antiterrorista, cuyos frutos ya se ven cada fin de semana en el que no hay nuevas noticias de la Kale Borroka.
Ahora, la intención del Gobierno de endurecer el cumplimiento de las penas para los terroristas parece que ha hecho tambalear la firmeza de la unión del PP y el PSOE en este punto. Pero mal servicio harían a la sociedad si confundieran el debate político pre-electoral o la batalla del chapapote con la unión frente a los terroristas.

Hace unos años, el PSOE no quería ni oír hablar del cumplimiento íntegro de las condenas; ahora les parece una buena opción, pero la falta del diálogo con el PP les hace dudar en su apoyo a la medida. Por su parte, imbuido en las últimas batallas, al Gobierno no se le ha ocurrido hablar con la Oposición antes de presentar públicamente su propuesta. De acuerdo: unos y otros tienen sus razones para estar resentidos, pero la unidad es más importante que tan nimias diferencias.

Ha sido esa firmeza de ambos partidos la que ha movilizado a la sociedad con todas sus fuerzas frente a Eta. Hoy se puede afirmar que los discursos vagos del PNV en esta materia no calan en la sociedad porque los dos grandes partidos nacionales han decidido trabajar hombro con hombro. Si tanto se ha ganado en tan poco tiempo, malo sería echarlo a perder.

Rodríguez Zapatero se enfrentó a muchos barones de su partido para firmar el pacto: el anuncio por sorpresa del endurecimiento de las condiciones de cárcel no es razón suficiente para dar marcha atrás en todo lo hecho. Sobre todo, porque todo lo hecho ha obtenido un magnífico resultado y un amplio respaldo social.

El PNV, a traición
EDITORIAL Libertad Digital  29 Diciembre 2002

Difícilmente puede disculparse un error tan grave como el que el PP cometió el viernes en el Pleno del Parlamento Vasco en el que se votaron los Presupuestos para 2003. El Gobierno del PNV ha conseguido que se aprueben los Presupuestos que financiarán el desarrollo de su proyecto separatista, antidemocrático y excluyente recurriendo a una treta parlamentaria que ha evidenciado una inexplicable falta de reflejos y de previsión por parte de quienes con más firmeza defienden las libertades –arriesgando su vida todos los días– y con más energía y convicción han denunciado la mala fe intrínseca al nacionalismo vasco desde sus orígenes hasta la actualidad.

Y, por desgracia, ha tenido que ser Jaime Mayor Oreja, probablemente quien mejor conoce las malas artes y las sinuosidades del nacionalismo vasco, el principal protagonista de la tragedia, pues un solo voto –el suyo– hubiera impedido al tripartito triunfar con su estratagema. No obstante, aunque Mayor Oreja sea el último responsable (en su condición de jefe del grupo parlamentario Popular en el Parlamento Vasco) por haber llegado tarde al Pleno, no hay que olvidar tampoco la cuota de responsabilidad que corresponde a Carlos Iturgáiz, presidente del PP vasco; a Carmelo Barrio, secretario general –quien, por cierto, se equivocó al emitir su voto– y a Leopoldo Barreda, portavoz del grupo Popular. Todos ellos se hallaban presentes y habría bastado con que alguno hubiera pedido la palabra durante unos minutos antes de la votación para dar tiempo a Mayor Oreja –que llegó poco después de las diez de la mañana después de asistir en Madrid al funeral de Íñigo Cavero y al Comité ejecutivo del PP– a incorporarse al Pleno, cuya votación no habría tenido lugar hasta las dos de la tarde si los representantes del tripartito, siguiendo el trámite habitual, hubieran subido al estrado para defender los Presupuestos. Esto es algo que tanto Iturgáiz como Barrio y Barreda podrían y deberían haber previsto –habida cuenta de su larga experiencia parlamentaria–, por lo que su cuota de responsabilidad en lo sucedido es apenas inferior a la de su jefe de filas.

Tampoco anduvo el PSE muy rápido de reflejos, pues de igual forma su portavoz también podría haber pedido la palabra para dar tiempo a Mayor Oreja. Por ello, y aun a pesar de la gravedad de lo sucedido, la petición de Enriqueta Benito, secretaria general de Unidad Alavesa –integrante del grupo Popular– de dimisión de Jaime Mayor Oreja es un tanto desproporcionada. Además, el principal beneficiario de esa dimisión sería el tripartito, que vería recompensadas sus malas artes con la caída del primer espada de la oposición, quien, en un gesto muy poco frecuente entre los políticos y que demuestra su talla moral, se apresuró a pedir perdón a los electores por su desliz.

Sin embargo, la infame triquiñuela del PNV y la zafiedad con que sus miembros demostraron su satisfacción por haber engañado a la oposición –Eguíbar habló del “regalo de Navidad” que les ha hecho Mayor Oreja–, queda superada por Jesús Caldera, el portavoz del PSOE en el Congreso, quien acusó a Mayor Oreja de hacer dejación de sus responsabilidades para defender su candidatura a la sucesión en el PP, sin siquiera dedicar un comentario a la deslealtad del PNV, que el viernes demostró sin ningún resquicio de duda que no reparará en medios para llevar adelante su proyecto secesionista.

Es chocante que quien hace escasos días falsificó los informes del Prestige con el único propósito de perjudicar al Gobierno, se atreva a exigir la dimisión de una de las personalidades que más intensidad, constancia y rectitud ha demostrado en la lucha contra el terrorismo y el nacionalismo excluyente. El error de Mayor Oreja fue hasta cierto punto involuntario y motivado, en todo caso, por un exceso de buena fe, frecuente en quienes son incapaces de recurrir a tretas sucias para llevar adelante sus proyectos. En cambio, el “error” de Caldera en el asunto del Prestige no tenía nada de inocente. Por lo demás, el PSOE, antes de extremar las críticas al PP en lo tocante a la lucha contra el nacionalismo excluyente y de exigir dimisiones, debería recordar a los GAL sus largos años de gobierno junto al PNV y los flirteos del PSE con las tesis nacionalistas, pues, que se sepa, nadie en el PSOE ha desautorizado las tesis de Eduardo Madina, favorables al referéndum de autodeterminación y al acercamiento de los presos etarras.

De este desgraciado suceso, el PP debe extraer una lección fundamental: que los nacionalistas, al divisar en la distancia la tierra prometida de la independencia, no repararán en medios y aprovecharán cualquier ocasión para forzar la marcha hacia ella. A partir de ahora, el PP debe tratar al PNV, no como un adversario, sino como un temible enemigo dispuesto a cualquier cosa con tal de llevar a cabo sus proyectos. Es incompatible denunciar –con todo acierto– la doblez de la manifestación contra ETA convocada por Ibarretxe para después confiar en que el PNV se atendrá en todo caso a las prácticas parlamentarias habituales, sobre todo cuando existe el precedente de la votación fraccionada de los anteriores Presupuestos impulsada por Atutxa. El PP vasco deberá prepararse a fondo para una guerra política contra un enemigo imbuido de la máxima leninista por excelencia: el fin justifica los medios.

A MAYOR OREJA
Por Alfonso USSÍA ABC 29 Diciembre 2002

SEÑOR Mayor Oreja: su exceso de confianza y de señorío le han llevado a cometer un fallo garrafal. El Gobierno vasco ha aprovechado su retraso en llegar al Parlamento autonómico de Vitoria para sacar adelante sus Presupuestos amparándose en su ausencia. Nada más llegar a la sede del Parlamento vasco, usted ha reunido a la prensa y ha pedido perdón. No es normal que un político en España reconozca en público un fallo grave y se someta al libre albedrío de las indulgencias ciudadanas. Usted ha tomado a una banda de trileros por un grupo de parlamentarios decentes, y le han hecho una trampa, tan evidente como legal, y las consecuencias pueden resultar desastrosas para quienes trabajan y dan la cara en las Vascongadas -como usted, el primero-, para liberarlas de un sistema perverso, étnico y separatista. En el PSOE -el mismo que no critica a su joven Madina por coincidir con las tesis de Ibarretxe- se han enfadado mucho con usted y le piden explicaciones. Y en Unidad Alavesa le han exigido la dimisión. No lo haga.

No creo que haya político más querido y respetado en la España democrática que usted. Su fallo, que ha sido grande, no puede enturbiar su trayectoria, mucho más grande todavía. Lleva usted jugándose la vida, la cara y el prestigio por la libertad de los vascos y del resto de los españoles demasiados años para que un error nuble su futuro. Usted combatió al nacionalismo y al terrorismo desde su soledad guipuzcoana cuando una buena parte de los que ahora le empujan al estanque de los cocodrilos pactaba con el PNV, gobernaba con el PNV, permitía que el odio contra España se instalara en las «ikastolas» y «comprendía» un origen racional en la existencia de la banda terrorista. Usted consiguió, con un reducido grupo de vascos valientes, que su soledad se convirtiera en la segunda fuerza política en las tres provincias vascas. Fue usted un magnífico y valorado ministro de Interior en el primer y segundo Gobierno de José María Aznar, y cuando tenía a su alcance todo el apoyo moral para buscar más cómodas y beneficiosas rentas políticas, abandonó el Gobierno y se presentó como candidato a la Presidencia del Gobierno vasco en las elecciones autonómicas. Perdió, pero ganó. Tan es así, que el PNV tuvo que encontrar en Eusko Alkartasuna y en los granujas de Izquierda Unida el sostén parlamentario para poder gobernar.

En el mejor momento de su carrera política usted dio la cara al riesgo y a lo difícil. Y para la ciudadanía es usted el político más querido y mejor tenido en cuenta. No sólo para los votantes del Partido Popular, que eso no encierra demasiado mérito, sino para la calle en general, ese ser que se mueve, opina, piensa, medita y vota. Con usted al frente del Ministerio del Interior se marcaron unas pautas de actuación libre de complejos que han dado una cosecha impresionante en la recolección, detención y encarcelamiento de hijos de puta. Con usted, sus colegas de Interior de otros países cambiaron radicalmente de actitud respecto al terrorismo en España. Y con usted la ciudadanía encontró la figura de un político serio y moderado que hablaba al pueblo con claridad y sosiego, concediéndole la posibilidad remota de la esperanza. Con usted, las víctimas del terrorismo, esas gentes heroicas y ejemplares que soportaron durante décadas el olvido oficial de nuestros gobernantes, encontraron su lugar y su sitio. Con usted desaparecieron del Ministerio del Interior los crímenes gubernativos, los excesos económicos y los choriceos partidistas. Con usted se recuperó la confianza y se vio, al fin, la luz en la otra vertiente del túnel negro e interminable del terrorismo. Con usted, señor Mayor Oreja, se representó en España una manera de hacer política que se identificó inmediatamente con la decencia.

Su resbalón ha sido grande y su tropiezo mayor, como su primer apellido. Pero es tanto lo que ha aportado a España, a su tierra natal vascongada, a su presente y a su futuro, que lo decente es corresponderle con decencia, y desde ella indicarle que se considere perdonado y no pierda la esperanza en usted. Sólo si usted la pierde, la perderíamos muchos ciudadanos. Con todo mi respeto.

El árbol no deja ver el bosque
Susana Moneo Libertad Digital 29 Diciembre 2002

No hay que perder la perspectiva. Mayor Oreja cometió un error y lo ha reconocido. Eso le honra ante los de fuera y ante su partido. Pero este hecho no tiene que tapar una realidad no por dura menos reconocible. El PNV ha sacado adelante “sus” presupuestos separatistas y excluyentes mediante una triquiñuela, mostrando así a quien no tenga una venda en los ojos que gobierna en minoría, que no cuenta con el apoyo mayoritario de los votantes y que necesita de otros para llevar adelante su proyecto soberanista. Y ya sabemos quiénes son esos otros.

Por eso es tiempo no de decir verdades, sino de reconocerlas. A los de Arzallus e Ibarreche se les está pidiendo que abandonen la ambigüedad, que expresen claramente esa voluntad, hasta ahora “de boquilla”, de luchar contra el terrorismo y su entorno. Ese afán verbal debe de ser demostrado con algo más que con una representación tras una pancarta. El puro teatro se nota cuando uno sale de la sala y las luces se apagan, cuando la realidad lo envuelve todo.

Mayor Oreja se deslizó (¿quizá pecó de inocencia política?, ¿se puede considerar imperdonable a estas alturas?), los suyos no dieron la talla, pero el PSOE, por mucho que Caldera se empeñe, tampoco. Ni durante el pleno los del PSE, ni después los de Ferraz. Entre todos pudieron haber alargado la sesión. Tenían enfrente a unos filibusteros del tempo parlamentario y la maniobra del reglamento y no supieron valorarlo.

Pero eso no debe distraernos. Hay un comprometido proyecto para que los terroristas cumplan íntegramente sus penas. Ahí es donde el PNV se va a retratar. Lo demás es hojarasca para quemar en el olvido.

Fuerza y debilidad de las víctimas
RAFAEL AGUIRRE/ El Correo 29 Diciembre 2002

A medida que ETA va siendo derrotada se multiplican los actos e iniciativas en honor de sus víctimas. El pacto contra el terrorismo y por la libertad alumbró la importante Fundación de Víctimas del Terrorismo. Otras varias fundaciones llevan el recuerdo de diversas víctimas. El Gobierno vasco he erigido una oficina para asistirlas. El Senado y algunos ayuntamientos y diputaciones han honrado de diversas maneras a la víctimas. Es claro que la acción policial, las medidas judiciales y políticas contra ETA, incluida la ilegalización de Batasuna, han sido mano de santo: han acabado con la impunidad de los delincuentes, ha disminuido radicalmente la kale borroka, los activistas son detenidos rápidamente, la desorientación ha cundido entre quienes les apoyan socialmente y lejos de crearse un clima de insurrección popular, la ciudadanía recibe todo esto con contento y alivio generalizado. Por cierto, el notable fallo de los obispos vascos cuando en su pastoral de mayo de 2002 presagiaban muy negras consecuencias de la ilegalización de Batasuna confirma la necesidad, que algunos venimos reiterando desde hace años, de que enriquezcan su visión del país, que es muy parcial y excesivamente condicionada por la óptica del nacionalismo vasco.

Las víctimas del terrorismo etarra han pasado un calvario terrible y prolongado, porque encima de todo tenían que cargar con la soledad, con el olvido y, frecuentemente, con el estigma social ('algo habrá hecho'). En el colmo del cinismo los victimarios y sus cómplices esgrimían el terrible eslogan 'herriak ez du barkatuko' ('el pueblo no perdonará'); los asesinos se erigían en víctimas y, además, afirmaban que guardaban odio para acciones posteriores. Mientras, la mayoría de la sociedad vasca miraba para otro lado y si el clima hoy ha cambiado, ha sido gracias a la actuación del Estado de Derecho que más arriba he mencionado. La derrota de ETA es una posibilidad real, por más que su capacidad de terror y chantaje sea aún notable.

Es el momento de recordar que las víctimas del terrorismo deben ser, por razones morales y políticas, el punto de referencia más decisivo en la vida pública vasca, pero su papel irá cambiando al hilo de la coyuntura. Si antes se evitaba el contacto con ellas porque estaban marcadas por el estigma etarra, ahora puede resultar rentable demostrar cercanía y solidaridad con ellas. Las víctimas son el eslabón más débil en un proceso de recomposición social y, por eso, están expuestas a manipulaciones de índole diversa. De ahí que sea importante que se autorganicen y cuenten con apoyos suprapartidistas y bien probados. Personalmente no suscribo eso que repite algún político de que «las víctimas tiene siempre razón», aunque sí pienso que sus razones son las más importantes.

He visto a víctimas apretar con fuerza la ikurriña que había cubierto el féretro de su ser querido asesinado y también a otras que, en circunstancias similares, secaban sus lágrimas con la rojigualda. Las reacciones en esos momentos son absolutamente respetables e íntimas, y no seré yo quien las comente o critique. Pero siempre he constatado que los que más sufren, los más allegados, en los momentos críticos, a diferencia frecuentemente de otra gente que les rodea, no dan rienda suelta al odio ni claman venganza. Invariablemente piden que nadie tenga que pasar por sus mismas circunstancias, que la muerte que ellas sufren sea la última, que cese el terrorismo.

Pero respetar la vida humana implica respetar su dignidad y, por tanto, su libertad. Tengo amigos, cuyo recuerdo me conmueve, que sabían que corrían un riesgo real y lo afrontaban lúcidamente por convicción democrática. Pero ninguno quería morir ni entregar su vida. En estos y en todos los demás casos el problema es otro: no por qué murieron, sino por qué les mataron. Y esto es muy claro: el terrorismo etarra mata en nombre de un nacionalismo excluyente y totalitario; atentando contra ellos se chantajeaba al sistema democrático para que cediese. Las víctimas son como el Siervo de Yahvé, del que habla Isaías, que carga con los golpes y salivazos que, en realidad, van dirigidos contra todos.

La justicia más elemental a las víctimas exige impedir que los victimarios se salgan con la suya. A ETA hay que decirle que estorba y se vaya, pero hay que derrotarla estratégica e ideológicamente, porque es un proyecto perverso, excluyente y totalitario. Los voceros del nacionalismo vasco convencional cometen un error terrible y anacrónico cuando se afanan por presentarse como el único bastión resistente contra el franquismo persistente. El nacionalismo vasco se juega su futuro en la decisión por oponerse a ETA y de desmarcarse de sus medios y de sus fines. La condición de posibilidad del plan que Ibarretxe presentó en el Parlamento vasco el 27 de septiembre es el apoyo de buena parte de las bases batasunas. En otras palabras, pretende quitar soporte social a ETA y, para ello, aumenta las reivindicaciones nacionalistas. O sea 'ETA, no' a cambio de más nacionalismo; 'ETA, no', pero pagando, mejor, cobrando con gusto un precio político. La contrapartida es doble: la primera, romper los consensos básicos existentes en la sociedad vasca; la segunda, afrentar a las víctimas que ven favorecidos los postulados políticos en cuyo nombre han sufrido y sufren. No es ninguna casualidad que en la mencionada presentación de su plan el lehendakari, ni siquiera como concesión retórica, mencionase a las víctimas.

Pero una sociedad tiene que arreglar sus cuentas con quienes han sufrido a manos de quienes pretendían herirle a toda ella. El olvido no es posible ni sano. Aprovechar los deseos imperiosos de acabar con el terrorismo para dejar que sean los victimarios quienes escriban la historia de estos años de plomo de la sociedad vasca significaría envilecernos, arruinar nuestro futuro colectivo y ofender la memoria de las víctimas. También cabe, con maniobras más sutiles, desactivar la carga política que implica reivindicar la memoria de las víctimas. Una política asistencial generosa y algunos gestos públicos, en el fondo, paternalistas pueden servir de coartada para evitar la justicia política que les es debida. Pero también es verdad que a las víctimas se les puede tratar de instrumentalizar como ariete de una determinada estrategia partidista. Y no: las víctimas deben ser patrimonio común de todos los demócratas. Por eso son una exigencia de una unidad moral y política, prepartidista pero política, para derrotar a la cultura de la violencia, al fanatismo y al nacionalismo excluyente.

Ya veremos después cómo evolucionan los acontecimientos, porque quedan muchas tareas pendientes. Una debería ya afrontarse: el estudio serio de la procedencia de los nuevos etarras, de su ideología y formación, de su caldo de cultivo. Sospecho que sólo el temor ante lo que nos podemos encontrar explica que este trabajo no se haya realizado en un país puntero en el mundo por la abundancia de sociólogos. Habrá que hablar un día de reconciliar una sociedad que -es mi percepción- tiene la convivencia cotidiana más rota y hecha jirones que nunca, no ya por la violencia, sino por las propuestas políticas maximalistas surgidas a su sombra. Estoy convencido de que las víctimas tendrán la llave de la recuperación moral de la sociedad vasca. El perdón no es un derecho del delincuente, pero ofrecerlo es el paso más humanizador que puede dar la víctima. Pero, ¿qué condiciones lo hacen posible?, ¿qué relación existe entre el perdón administrado por los representantes democráticos y el que personalmente depende de las víctimas? Pienso, a modo de ejemplo, que cuando el Papa visitó a Alí Agca, que le había herido gravemente en un intento de asesinato, le perdonó, pero no pidió a las autoridades italianas que lo excarcelasen. Pero también puede darse legítimamente el caso contrario.

Para un vasco de hoy esto es aún soñar, aunque se trate de problemas vitales, pero que desgraciadamente no se pueden ni plantear en una sociedad en la que muchos consideran héroes a los asesinos, llaman víctimas a los victimarios, y las palabras más hermosas (paz, diálogo, tolerancia...) se usan de una forma vacía y equívoca, cuando no convertidas en armas arrojadizas; una sociedad que tiene ahora sobre la mesa un proyecto político sin capacidad de integración, más pensado para satisfacer a los conniventes con la violencia que para hacer justicia a las víctimas.

El «espía» Knörr preparó la trampa a Mayor
El diputado de EA, que vive a escasos metros de Oreja, advirtió a Eguíbar que el popular no durmió en su casa la noche anterior al pleno y de que solía llegar tarde al Palamento vasco cuando viene de Madrid
El secretario general de Eusko Alkartasuna, Gorka Knörr, dio la pista definitiva para que el Gobierno vasco adelantase la votación de los presupuestos y dejara fuera a Jaime Mayor Oreja: el líder popular no durmió en su casa el día antes de la votación y estaba de camino desde Madrid la mañana del viernes, por lo que seguramente, como ocurrió, llegaría tarde al pleno parlamentario. Knörr, que vive a escasos metros de Mayor Oreja, reconoció ayer que el tripartito del Gobierno vasco acordó media hora antes el adelanto de la votación, sabiendo que el popular no llegaría a tiempo.
Redacción - Vitoria.- La Razón 29 Diciembre 2002

La argucia parlamentaria de Juan María Atucha para sacar adelante los presupuestos recibió el empujón definitivo cuando Gorka Knörr reveló al portavoz del PNV, Joseba Eguíbar, la misma mañana del viernes que su vecino, Jaime Mayor Oreja, no había dormido en su casa de Vitoria y que se encontraba de viaje desde Madrid, por lo que seguramente llegaría tarde al pleno parlamentario, como así fue.

Media hora antes de que empezara el pleno, tal y como desveló ayer el propio Knörr, los tres partidos socios del Gobierno vasco, PNV, EA e Izquierda Unida, se reunieron para acordar el adelanto de la votación. Los diputados del tripartito asumieron el «riesgo» de renunciar al turno de intervención con la intención de adelantar el momento de la votación y dejar fuera a aquellos parlamentarios de la oposición que llegaran tarde.

Knörr reconoció ayer que, de no haber funcionado la estrategia nacionalista, «nos hubieran sacado cantares de que, efectivamente, habíamos querido hacer una argucia y nos había salido mal. Aunque estábamos en nuestro derecho de poder hacerlo». El secretario general de EA declaró que «Mayor Oreja llega sistemáticamente tarde a los plenos de la Cámara vasca. Nosotros ya habíamos pensado en esa posibilidad porque sabíamos que podía darse esa circunstancia», e incidió en la falta de capacidad de reacción del PP, que podía haber retrasado la votación si hubieran agotado al máximo sus turnos de intervención. «Hay que tener el reflejo y usar los turnos para forzar los tiempos y que cuando llegue Mayor pueda entrar en el pleno. Fueron tan ineptos que ni siquiera se dieron cuenta de cuáles eran sus armas», apostilló.

Por otro lado, el compañero de partido de Knörr y secretario de Organización del partido, Rafael Larreina, consideró ayer que a Mayor Oreja «le pone de los nervios» el que el Gobierno vasco demuestre que «más autogobierno es más bienestar». En contra de lo declarado por Gorka Knörr, Larreina negó que el Ejecutivo vasco haya utilizado ninguna «argucia» para conseguir aprobar los presupuestos, y se mostró muy contento por tener las cuentas para el año que viene.

Desde Izquierda Unida, Antón Carrera, portavoz de la formación en el Gobierno vasco, también defendió la idea de que el tripartito no pactó antes la hora de la votación y advirtió a Mayor Oreja de que podría ser sancionado por haberse ausentado varias veces del Parlamento. Carrera sí reconoció que el tripartito se dio cuenta de que faltaba gente en la Cámara, «por lo que intentamos acelerar al máximo» para aprobar las cuentas.

Por su parte, el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, calificó de «magnífica noticia» la aprobación de los presupuestos, y se jactó de que ésta fuera posible gracias a la «negligencia de Jaime Mayor Oreja, que tiene su vida política en Madrid y no en Euskadi, por eso le pasa lo que le pasó ayer».

El ex secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros, acusó al Ejecutivo de Juan José Ibarreche de cometer un «acto de piratería política» al adelantar la hora de la votación de los presupuestos. En declaraciones a Onda Cero, Redondo declaró que quizá el Tribunal Constitucional tenga algo que decir sobre la manera de aprobar las cuentas vascas para 2003 porque la estrategia del tripartito es una «ilegalidad flagrante» y mostró su preocupación por la «rápida marcha» del nacionalismo hacia la ruptura.

Por último, el portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, afirmó que el Grupo Parlamentario Popular no tiene pensado imponer ninguna multa o sanción a Mayor Oreja por su retraso. Explicó que su grupo «no suele» sancionar a ningún diputado porque todas las ausencias están justificadas, bien por viajes de los parlamentarios, bien por enfermedad.

Dimite una diputada del PSOE navarro tras votar su partido con HB en la Cámara foral
BEGOÑA LÓPEZ ABC 29 Diciembre 2002

PAMPLONA. El diputado de UPN y portavoz adjunto del Grupo Popular Jaime Ignacio del Burgo, afirmó ayer que el rechazo el viernes a los presupuestos de la comunidad foral navarra se produjo «gracias al contubernio del PSOE y Batasuna». En esa línea, el secretario general de UPN, Alberto Catalán, calificó de «irresponsable e incoherente» la postura del PSN y denunció que los socialistas «bloquean» las cuentas de la comunidad «con el respaldo de la extinta Batasuna». Por su parte, el coordinador de comunicación del PP, Rafael Hernando, acusó al PSOE de haber «atentado» contra el pacto antiterrorista al haber votado junto a EH contra las presupuestos presentados por el Gobierno navarro. Mientras tanto, al PSN-PSOE este hecho le ha afectado con una dimisión. Si este año causaron baja en sus filas por discrepancias con la dirección dos históricos, Víctor Manuel Arbeloa y Dolores Eguren, ahora se les ha sumado la parlamentaria Pilar Aramburu, que deja escaño y militancia. El secretario general de la formación, Juan José Lizarbe, a quien remitió una carta de dimisión vía correo electrónico, indicó que no tenía constancia del hecho, pero no negó que hubiera ocurrido.

El detonante que ha hecho que Aramburu abandone el partido, en el que llevaba muchos años de militancia, ha sido la postura que adoptó el PSN durante el debate y votación del proyecto de Presupuestos. UPN contó sólo con el apoyo de los convergentes de Juan Cruz Alli. Los socialistas, después de numerosas negociaciones con UPN, no los apoyaron. La ya ex parlamentaria socialista, que sin embargo respetó en el pleno presupuestario la disciplina de voto, ha mantenido diversas discrepancias a lo largo de este año con el PSN por las actuaciones de éste en distintos asuntos. El contencioso más grave se produjo en marzo, cuando Aramburu rompió la disciplina de voto impidiendo que el Parlamento reprobara la política lingüística del Gobierno, como pretendía la oposición. Entonces, indicó que actuó así en conciencia. Su postura casi le costó la apertura de un expediente disciplinario, que finalmente se saldó con un acuerdo interno: la parlamentaria seguiría en su escaño y sólo se le llamaría la atención por escrito. Ella dimitió de su cargo en la comisión de Garantías de la Federación Socialista. Recientemente, Aramburu criticó también en público la ley de consultas populares que la Cámara aprobó con los votos de la oposición, con el PSN incluido.

El PSOE traiciona a UPN en Navarra y se alía con Batasuna en los Presupuestos
Redacción - Pamplona/Madrid.- La Razón 29 Diciembre 2002

Los Presupuestos Generales de 2003 para Navarra fueron rechazados con los votos en contra de PSN, IUN, EA-PNV y Grupo Mixto (donde se ha integrado Batasuna). Precisamente, por esta resolución, la parlamentaria socialista Pilar Aramburo se ha dado de baja en el PSN y ha dejado su escaño en la Cámara foral. Aramburo considera que la postura de su partido en el debate y votación de las cuentas de Navarra para el año que viene «ha sido la gota que ha colmado el vaso». Expone en una misiva enviada el PSN que, en las últimas actuaciones del partido y, en concreto, en el pleno de ayer, «han primado no sé qué chalaneos con los mixtos antes que la defensa de las enmiendas que hubieran podido posibilitar que se cumplieran las demandas de una parte de la sociedad navarra, que espera de nosotros un comportamiento responsable».

Por su parte, Unión del Pueblo Navarro, el partido hermano del PP en esta Comunidad, denunció ayer el «compadreo» que existe en el Parlamento regional entre el PSOE y Batasuna, que ayer provocó el rechazo a una parte de los presupuestos y la posterior dimisión de la diputada socialista. El secretario general de UPN, Alberto Catalán, mostró su «rechazo total y absoluto» a la relación que mantiene el PSOE de Navarra con el «nacionalismo separatista vasco» mientras la dirección nacional, encabezada por José Luis Rodríguez Zapatero, rechaza los proyectos independentistas de Juan José Ibarreche. «Es muy curiosa la respuesta del Partido Socialista en el caso de Mayor Oreja, pero nada dice, absolutamente nada, en el caso de Navarra, más aún cuando el comportamiento de su líder ha provocado la dimisión de uno de los parlamentarios del Grupo Socialista», dijo.

El diputado del PP por Navarra, Jaime Ignacio del Burgo, aseguró ayer que el rechazo de los Presupuestos de Navarra se ha producido «gracias al contubernio del PSOE y de Batasuna». En declaraciones a Efe, Del Burgo se refería así a lo ocurrido en el Parlamento foral. Recordó que UPN intentó negociar los Presupuestos con los socialistas, lo que fue rechazado por su secretario, Juan José Lizarbe. Añadió que las votaciones del viernes se iniciaron por la ley de Acompañamiento, aprobada por 25 votos a favor contra 24, debido a que un diputado de Batasuna «estaba ausente, pero en la sede del Parlamento». «Entonces Lizarbe pide un receso -continuó-, para dar tiempo a que volviera este parlamentario de Herri Batasuna y en el momento en que ya están los 25, todos los miembros de la oposición retiran sus enmiendas parciales, para permitir que inmediatamente se pudiera pasar a la votación».

En opinión de Del Burgo, «lo peor de todo es que esto se ha producido en medio de lo que, no cabe duda, es un escándalo político: que el PSOE haya sido capaz de asociarse con Batasuna para producir este resultado tan negativo para la sociedad navarra».

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