AGLI

Recortes de Prensa     Lunes  30  Diciembre  2002
Cuarenta años de cárcel
Editorial La Razón 30 Diciembre 2002

Argucias como aguinaldo
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 30 Diciembre 2002

NACIONALISMO EN RETROCESO
Editorial ABC 30 Diciembre 2002

Ir a por todas en Euskadi
Iñaki EZKERRA La Razón 30 Diciembre 2002

Los cuarenta años de Aznar
Luis María ANSON La Razón 30 Diciembre 2002

Los profetas del nacionalismo
Cartas al Director ABC 30 Diciembre 2002

La cantera de ETA
El Ideal Gallego 30 Diciembre 2002

Terroristas callejeros piden entrar en ETA para eludir sus causas con la justicia
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 30 Diciembre 2002

 

Cuarenta años de cárcel
Editorial La Razón 30 Diciembre 2002

El presidente del Gobierno, José María Aznar, anticipó ayer, en entrevista con la agencia de noticias Efe, que el Gobierno propondrá hoy al PSOE una reforma legislativa que permitirá que los terroristas, y los autores de otros delitos de especial gravedad, puedan ser condenados a 40 años de cárcel, que deberán cumplir en su integridad. La intención del ejecutivo, anticipada por LA RAZÓN en noviembre de 2000, no deja por ello de sorprender gratamente y de ser especialmente oportuna cuando se reiteran escandalosas excarcelaciones de terroristas condenados a largas penas de prisión por asesinatos, propiciadas tanto por una legislación que se revela excesivamente garantista como por unos jueces que si no están amedrentados sí parecen insensibles al efecto que producen sus resoluciones, por más ajustadas a derecho que puedan resultar.

La propuesta anunciada por el presidente del Gobierno viene a dar cumplimiento a una de las promesas del Partido Popular y satisface una de las grandes exigencias de los ciudadanos, asqueados de ver cómo jefes etarras se sientan en un escaño o se pasean por su pueblo y reciben públicos homenajes tras haber cumplido una mínima parte de la condena. Que se cumplan las penas íntegras eleva la capacidad del Estado para actuar contra la plaga del terrorismo. Conviene resaltar que, con ser algo bueno, no basta con ampliar las condenas y consolidar la firmeza de las mismas si estas medidas no van acompañadas de otras que supongan movilizar a toda la maquinaria del Estado de Derecho en contra del terrorismo. Por eso hay que recordar, y así lo hace Aznar en la entrevista, que este año ha sido muy bueno para los demócratas y muy malo para los criminales, pues en esta línea de firmeza se incluyen otros logros como el proceso de deslegalización de Batasuna, los éxitos policiales contra la banda o la colaboración internacional en contra de ETA y sus cómplices. Hoy es más fácil identificar a quien de verdad combate al terrorismo en defensa del Estado de las Libertades y quien se aprovecha de la confusión o, pura y simplemente, es cómplice o parte interesada del terrorismo. El presidente del Gobierno acierta al recordar que el conflicto con Sadam Husein se enmarca en la guerra contra el terrorismo internacional y que no pueden consentirse dictaduras con armas de destrucción masiva que ponen, junto a su apoyo, a disposición de grupos de asesinos.

Habrá que apuntar este nuevo frente contra el terrorismo en el haber del Gobierno, hoy bombardeado por un aluvión de críticas a cuenta del «Prestige». Ahora, lo que hace falta es el apoyo de la oposición a estas medidas y que el sarpullido demagógico de la marea negra no impida un acuerdo necesario, reclamado con insistencia por una opinión hastiada de que los terroristas escapen por una ley que parece plagada de agujeros.

Argucias como aguinaldo
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 30 Diciembre 2002

Dice Arzalluz que la aprobación de los presupuestos del País vasco ha sido un aguinaldo para el PNV, pero no estaba previsto que las argucias llegaran a tal extremo de dignificación en la vida política española.

¿Lo que estarían diciendo si la cosa hubiera sido al revés! A Mayor le honra haber salido a pedir disculpas por no haber podido entrar en la votación, pero bien debería saber que no se puede ir a una batalla armado de florete si los de enfrente son navajeros.

Ahí se quedaron los del grupo popular y socialista: viendo la jugada sin saber reaccionar con un mínimo de malicia. Los caballeros no pueden entrar en trifulcas de taberna. Ya sabíamos que los del PNV no se dedican a gobernar, sino a armar broncas, pero nos quedaba por comprobar hasta dónde pueden tensar la cuerda: ilegalidad tras ilegalidad, asumiendo competencias que no deben, caminan como los macarras por el barrio.

La actuación del PNV ha sido vergonzosa: han preferido hurtar el debate, renunciar a sus turnos de defensa de los presupuestos, para cerrar las puertas y empezar a votar una hora antes de lo previsto. Qué listillos.

Y el PSOE, entra en la muleta y critica a Mayor Oreja en vez de a Ibarretxe... No se conocían estos malos modos políticos hasta que el PNV entró en escena de esta manera tan violenta.

Si el final de la película es que las argucias sirven para descalificar a los políticos honrados, vamos a entrar en una espiral en la que cabe todo. Ahí tienen su aguinaldo: una Ley que será recurrida ante el Constitucional porque lo único que les falta es hacerse propietarios de los leones de La Cibeles, cosa que terminarán proponiendo.

¿Y por qué? Porque le sale de las narices ¿Hay algún macarra que tenga otro razonamiento?

NACIONALISMO EN RETROCESO
Editorial ABC 30 Diciembre 2002

CONVIENE siempre prestar atención a los resultados del Sociómetro Vasco, fuente de datos que conjuga el rigor exigible a toda encuesta solvente con su presentación nunca perjudicial para los intereses del nacionalismo gobernante. La cercanía temporal de la encuesta de octubre con la propuesta soberanista de Ibarretxe, formulada en septiembre ante el Parlamento, otorga a esta nueva entrega un valor significativo, más allá de los avatares coyunturales. Los resultados se resumen, guste o no guste al PNV, en una conclusión que era ya perceptible de forma intuitiva: la desmesura y falta de justificación del plan separatista (bajo el subterfugio de Estado libre asociado) provoca más rechazo que adhesión en la sociedad vasca. Buena noticia para los defensores de la Constitución y el Estatuto y serio motivo de reflexión para quienes pretenden ganar votos atrayendo a los sectores radicales cercanos a Batasuna; a pesar de que los terroristas y sus amigos se han pronunciado, con aparente rotundidad, en contra del proyecto.

A la pregunta nuclear «¿Se considera usted nacionalista vasco?», responde «sí» el 36 por ciento y «no» el 55; el porcentaje de nacionalistas baja hasta el nivel mínimo desde 1995 y el de no nacionalistas sube siete puntos en sólo cinco meses. El dato es abrumador y su interpretación política no favorece a las actitudes excluyentes. Lo mismo cabe decir respecto de la pregunta directa sobre la independencia: 25 por ciento de acuerdo y 34 en desacuerdo (sube tres puntos), quedando en el 32 por ciento un ambiguo «estaría o no de acuerdo según las circunstancias»; circunstancias que el autor de la pregunta se encarga de no precisar. Desciende el resultado del independentismo, aunque lo más preocupante son los términos indeterminados de la consulta. Tal vez se entienden mejor esas «circunstancias» si se ponen en relación con la valoración otorgada al Estatuto. Téngase en cuenta el alto grado de satisfacción (24 por ciento, añadiendo otro 36 con la salvedad: «si se completase») comparado con el modesto 15 por ciento de quienes piensan que el Estatuto es «insuficiente». Si las «circunstancias» referidas se conectan con la existencia de una generosa autonomía, la opción independentista se sitúa en márgenes relativamente bajos.

La valoración de líderes ofrece perfiles llamativos. Gana con ventaja la imagen pública del lendakari (5), cuyo Gobierno encarga la consulta. Queda en sexto lugar, empatado con Zapatero, Arzalluz (3.2), cuya vehemencia en las fiestas partidistas atrae menos que las facultades inherentes a la gestión administrativa de Ibarretxe. Al margen de opiniones personales, algo falla en los resortes morales de una sociedad capaz de situar a Otegi en paridad con Mayor Oreja, por delante de Iturgáiz y sólo una décima por debajo de Aznar. Tampoco es buena la valoración de López (2.8), bastante inferior a la del demasiado bien tratado Madrazo (3.4). En cierto modo, el criterio que parecen usar encuestadores y encuestados para ubicar a los líderes depende de su aparente «comprensión» hacia los postulados oficialistas que circulan en aquel territorio.

Lo mejor es el rechazo enérgico de la violencia actual: «hoy en día» no hace falta recurrir a ella; queda al margen la justificación o condena de hechos acaecidos en otros momentos. Es positivo, en términos objetivos, que el 86 por ciento de los vascos se manifieste en contra de la violencia, lo que significa casi nueve de cada diez ciudadanos. No hay, al menos, un apoyo social expreso al terrorismo. La Iglesia sale mal parada: obtiene ahora la confianza del 36 por ciento (pierde cinco puntos en muy pocos meses). No se trata, como es notorio, de razones pastorales, ni sirve utilizar la excusa globalizadora de la secularización. Es la postura nacionalista militante del sector mayoritario de la Iglesia vasca la razón que justifica un resultado malo sin paliativos. También la Justicia y la propia Democracia pierden terreno, aunque en este caso se encuentra un preocupante paralelismo con la opinión pública expresada en otras partes de España.

Datos, pues, para la reflexión que, como casi siempre, serán utilizados de forma parcial y sesgada. Pero ni siquiera la más entusiasta «sociología creativa» podría forzar, según este Sociómetro, una lectura positiva para el nacionalismo.

Ir a por todas en Euskadi
Iñaki EZKERRA La Razón 30 Diciembre 2002

Desde cierta prensa se está magnificando mucho y muy sospechosamente la gravedad de ese retraso de Jaime Mayor que permitió al Gobierno vasco sacar adelante sus Presupuestos en la Cámara de Vitoria y se le está intentando hacer el único responsable del gol nacionalista en vez de valorar su gesto de asumir una responsabilidad que no le correspondía sólo a él. Aquí no ha fallado Mayor sino todo el equipo constitucionalista empezando por los otros populares que estuvieron puntuales en esa sesión pero que es como si no hubieran estado porque no supieron hacer tiempo o hacer el pino si era preciso con tal de aplazar la votación. Para eso se es parlamentario del PP vasco, para hacer el pino sobre el escaño si lo exige el guión.

Han fallado los populares y también los socialistas, que no hicieron nada por evitarlo y que se frotan las manos como si hubieran ganado algo. Ha fallado Enriqueta de Benito pidiendo la dimisión de su jefe parlamentario y dejando que afloren cuentillas pendientes y fácilmente imaginables de su pequeño partido con el grande que gobierna en toda España. Si la presidenta de Unidad Alavesa se dio cuenta de lo que sucedía, podía haber gritado «fuego» o haberse puesto a narrar su Primera Comunión en lugar de sufrir esa pública regresión a la infancia y soltar aquello de «¿si esto me pasa a mí, me la cargo!», La verdad es que la frase es buena. Es como de colegio.
Lo que se escenificó el viernes en Vitoria es la explicación de por qué en Euskadi pasa lo que pasa desde hace treinta años. Los nacionalistas van a por todas pero nosotros no. ¿Cabe imaginar a Larreina, el de EA, o a Zabaleta, el de Aralar, sin moverse de su sitio mientras los populares y los socialistas aprovechan la ausencia de Egibar para aprobar una moción? ¿Cabe imaginarlos pidiendo la dimisión de Ibarreche por llegar tarde y dando ese suculento festín de carnaza al adversario?

No vamos a por todas. Mientras el equipo constitucionalista no es un equipo en realidad sino varios enfrentados entre sí, el PNV y EA no sólo acuden en comandita pese a sus líos sino que cuentan con el apoyo de quienes «en teoría» son de un equipo rival: ETA y Batasuna. Aquí no es sólo Mayor la víctima de la zorrería aldeana sino todo el constitucionalismo en pleno. Aún no hemos entendido que son un solo partido y que esos Presupuestos se habrían aprobado de cualquier forma porque Goiricelaia o Permach habrían sufrido a última hora un ataque de almorranas. Aquí la verdadera trampa es ésa: creernos la ficticia división nacionalista, creernos la bronquitis de Otegui y andar perdonándole la vida al único político al que de verdad teme el nacionalismo. Como hacen los canelos de cierta prensa.

Los cuarenta años de Aznar
Luis María ANSON La Razón 30 Diciembre 2002
de la Real Academia Española

José María Aznar ha demostrado que conserva intacta su musculatura política al reaccionar con rapidez ante el asesinato de un guardia civil en Villalba a cargo de dos etarras en libertad condicional. Una legislación penitenciaria de bondad ursulina, unida al «progresismo» decadente de algunos jueces y, en ocasiones, al puro miedo ante posibles represalias terroristas, han puesto muy barato a los etarras matar en España.

Todo empezó con la debilidad de algunos dirigentes de UCD, temerosos de que les recordaran su pasado fascista. A finales de los setenta, se instaló en la vida española la política áptera de las concesiones a los etarras: amnistía, indultos, extrañamientos, canjes, terceros grados, libertad condicional, entierros vergonzantes de las víctimas al amanecer, vista gorda ante la exaltación de los asesinos... El pacto de Estado entre el PP y el PSOE ha empezado a enderezar las cosas. Con la ley de partidos se deslegalizará enseguida a Batasuna si el Tribunal Supremo no continúa retrasando la sentencia que la opinión pública espera impaciente de tan altos magistrados. Ahora Aznar anuncia que los criminales etarras cumplirán íntegras sus penas y que se elevará la máxima de treinta a cuarenta años de cárcel. Si es así, no les saldrá barato asesinar. La medida resultará eficaz como ha ocurrido con las disposiciones sobre el terrorismo callejero que han dejado a la Kale borroka temblorosa y desdentada.

Eso sí, todo lo relacionado con la lucha antiterrorista hay que acordarlo con el PSOE. Con la lucidez habitual de su columna, Miguel Ángel Rodríguez lo explicaba ayer para que lo entendiera todo el mundo, incluso el think tank de Moncloa. Los populares tendrán que concordar con los socialistas la adecuación de la reforma del código penal a la Constitución, estableciendo formas de reinserción que no se conviertan en un coladero para los etarras.

Los profetas del nacionalismo
Cartas al Director ABC 30 Diciembre 2002

Primero nos garantizaron que, asimilando los símbolos del nacionalismo, el pueblo vasco viviría tranquilo y sin tensiones políticas. A continuación, intentaron convencernos de que era imprescindible el diálogo con ETA para alcanzar la paz. Seguidamente,que era necesario contar con una izquierda radical organizada y fuerte para dar voz política a los extremistas. Luego nos propusieron magnanimidad en la aplicación de las penas para reinsertar enseguida a los terroristas y conseguir su integración.

Como nada de esto ha dado resultado, nos amenazaron con horrores sin cuento si el Estado reprimía sin contemplaciones la bronca callejera, máxime si se hacían pagar los daños a los papás de los salvajes. También nos asomaron a las puertas del infierno en el horrible supuesto de que se plantease ilegalizar a los batasunos, explicando con todo lujo de detalles los desmanes callejeros que nos esperaban. Al día de hoy, estos profetas del nacionalismo «moderado» siguen amenazando... y siguen... y siguen...

¿Quién no conoce la antiquísima fábula del parto de los montes? Aquí está sucediendo algo de esto, pero ni siquiera el ratón ha nacido. ¡Ay señor, estos profetas nuestros! José Luis Pérez-Corral. Portugalete (Vizcaya).

La cantera de ETA
El Ideal Gallego 30 Diciembre 2002

La violencia callejera declina. Así lo revelan los datos referentes a los últimos meses que manejan el Ministerio del Interior y el gobierno vasco, que reflejan que junio fue el mes más tranquilo del año, aunque, desde luego, no porque los cachorros de ETA se dedicasen en ese período a preparar los exámenes, al menos los escolares, porque de los internos de la banda no se tiene constancia de las fechas en que se celebraron. No obstante, no cabe duda de que los hay, porque el propio consejero de Interior, Javier Balza, ha admitido que se ha perdido la pista de 300 jóvenes radicales, que muy bien podrían estar tratando de integrarse en la organización terrorista. Evidentemente ésa es una las causas de la disminución de la “kale borroka”, ya que esos tres centenares de aprendices de asesinos han superado la prueba de la guerrilla urbana y ahora ya están para “empresas mayores”, pero su hueco todavía no ha sido cubierto por nuevos alevines. Ahí se abre, pues, un magnífico campo de actuación para las fuerzas de seguridad, que si cortan las vías de alimentación de las organizaciones juveniles proetarras impedirán que la banda terrorista pueda volver a engordar. Evitar la promoción de la cantera es tan importante como golpear a ETA en su cabeza, porque supondrá debilitarla más en un período en el que sus fuerzas son mucho menores de lo que históricamente han sido.

Terroristas callejeros piden entrar en ETA para eludir sus causas con la justicia
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 30 Diciembre 2002

Los golpes contra el «aparato de captación» han provocado tal caos que algunos «aspirantes» a pistolero reciben hasta cuatro citas y no saben a cuál acudir

MADRID. Los dirigentes de ETA ven con temor, por el riesgo que supone para su seguridad, que terroristas callejeros con causas pendientes con la Justicia se estén dirigiendo directamente a la banda para pedir su ingreso en ella. Los cabecillas advierten que este nuevo sistema de «captación» tiene el riesgo de ser un «coladero de infiltrados». Lo que mueve a «los aspirantes», así lo expresan en las cartas enviadas a la dirección de ETA -ABC ha tenido acceso a una de ellas- , no son cuestiones ideológicas, sino evitar «los cuatro años de prisión que me piden».

Estas «demandas de trabajo», dirigidas a ETA por parte de implicados judicialmente en la violencia callejera, son en estos momentos, según han detectado medios antiterroristas, un «problema de seguridad» para la banda que se deriva del desmantelamiento del entramado que servía para mantener la «kale borroka». Y el «problema de seguridad» para ETA ha surgido porque muchos de los responsables de esa infraestructura tenían, entre sus misiones, hacer de «filtro», es decir, seleccionar de la cantera de la «kale borroka» a los que consideraban no sólo los «más preparados», sino a los «absolutamente fiables» para ingresar en la banda. ETA, al no contar ahora en la misma medida que antes con este primer tamiz, es consciente de que tiene una «vía de agua» en el «aparato de captación» y teme que estas «demandas de trabajo» se estén convirtiendo en un «coladero de infiltrados».

Aparato descontrolado
Por ello, fuentes de la lucha antiterrorista afirman que uno de los más perjudicados por la desarticulación de los organizaciones encargadas de la violencia callejera ha sido el «aparato de captación» de ETA. Esta sección del organigrama etarra, además de no contar con el filtro de los responsables de los grupos de «kale borroka», tiene en estos momentos un funcionamiento interno «descontrolado». Así lo han detectado los expertos en la lucha antiterrorista en las investigaciones realizadas a raíz de las detenciones de miembros del «aparato de captación» en Francia. Dos de sus máximos responsables, Agustín Figal, que con anterioridad fue jefe de las Gestoras pro Amnistía, y Fernando Bert, fueron detenidos el pasado noviembre en la estación de tren de Agen (Francia).

Para a los expertos, una prueba del «estado de descontrol» que hay dentro del «aparato de captación» es el hecho, «muy frecuente», de que un mismo «aspirante» recibe hasta tres o cuatro cartas de captación. Esto, además de demostrar desorganización, crea confusión a quienes las reciben al no saber a cuál de las tres o cuatro citas tienen que acudir. En esta fase también se deja sentir el «revés» que para este entramado han supuesto las medidas de Garzón, en concreto la realizada contra la «red de herriko tabernas», ya que estas sedes de Batasuna eran utilizadas como auténticas bases logísticas.

Mantiene la vía tradicional
Además de las «demandas de trabajo» remitidas por jóvenes implicados judicialmente en la «kale borroka», la banda sigue manteniendo su «tradicional» vía de captación por medio de cartas. El «seleccionado» recibe un sobre que contiene dos elementos: un carta de captación y un sobre pequeño. En la parte exterior de este último se indica que sólo podrá ser abierto si el destinatario está dispuesto a acudir a una cita, debido a que en su interior figuran las instrucciones para ello. En la carta de captación, ETA dice al «aspirante» que «todos somos necesarios en esta tarea» y que el primer encuentro, «que no presupone compromiso alguno», «es para analizar el nivel de compromiso que estarías dispuesto a adquirir». Si el «seleccionado» está de acuerdo deberá abrir el sobre más pequeño, en el que se le dan instrucciones sobre la coartada que tiene que preparar ante una posible interceptación por parte de las Fuerzas de Seguridad y se le indican el lugar y hora de la cita, así como la contraseña que debe portar.

Precisamente ayer, el consejero de Interior, Javier Balza, insistía en que más de 300 jóvenes han abandonado su domicilio para incorporarse a ETA, aunque la banda no tiene capacidad para acoger a todos ellos.

Recortes de Prensa   Página Inicial