AGLI

Recortes de Prensa     Martes 31 Diciembre  2002
Una reforma necesaria
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 31 Diciembre 2002

Elogio de Mayor Oreja
Enrique de Diego Libertad Digital  31 Diciembre 2002

TARDE, PERO BIEN
Alfonso USSÍA ABC 31 Diciembre 2002

La encuesta de Ibarreche
Iñaki EZKERRA La Razón 31 Diciembre 2002

Cambio de estrategia contra ETA
Lorenzo Contreras La Estrella  31 Diciembre 2002

La captura de 191 etarras convierte 2002 en uno de los peores años para la banda
J. PAGOLA ABC 31 Diciembre 2002

Confebask denuncia que las nuevas cartas de extorsión son más dramáticas
A. García - Vitoria.- La Razón 31 Diciembre 2002

Notable descenso de los ataques de kale borroka en los últimos meses
EFE/MADRID El Correo 31 Diciembre 2002

La calle de Sabino
Cartas al Director El Correo 31 Diciembre 2002

Una reforma necesaria
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 31 Diciembre 2002

El Presidente del Gobierno ha hecho pública su intención de promover la reforma del artículo setenta y seis del Código Penal, de manera que el tiempo máximo de privación de libertad establecido en la actualidad en treinta años pase a ser de cuarenta. Con esta medida el Partido Popular cumple una promesa electoral realizada en la Legislatura anterior, medida que no pudo llevar a la práctica por no disponer de los escaños necesarios y que ahora puede afrontar desde la mayoría absoluta. Con esta decisión, además de ajustar las penas a la extrema gravedad de determinados delitos, tal y cómo ya se viene haciendo en otras democracias europeas, se evitarán espectáculos tan poco edificantes como el de comprobar que terroristas condenados por asesinato a cientos de años, salgan a la calle en quince o veinte para escarnio de sus víctimas y perplejidad de la Sociedad.

Nada más anunciarse esta decisión hemos podido comprobar, dicho esto sin segundas, la verdadera cara del PNV. ¡Qué poco les duran a los nacionalistas los lemas de sus manifestaciones contra ETA¡. Si hace dos semanas el Lehendakari convocaba en Bilbao una manifestación diciendo “ETA Kanpora” ahora, su mismo partido, a través de su Portavoz en el Congreso ha afirmado que “esta medida no va a lograr erradicar el terrorismo de ETA. A Aznar le interesa el quitamanchas vasco para limpiar el chapapote político en el que está metido”. Así pues, una vez más, se demuestra que la voluntad del PNV no es la derrota del terror desde el Estado de Derecho. Los Nacionalistas prefieren apuntarse al “ETA para” o “ETA desaparece” pero sin que ello les suponga la más mínima contrariedad y por supuesto sin enfrentarse frontalmente a esos patriotas descarriados que, según Arzallus, son los terroristas etarras.

Sabemos perfectamente que cada una de las medidas puestas en marcha desde el Gobierno y en el seno del pacto por las libertades y contra el terrorismo, aplicadas de manera aislada no conseguirán la derrota de ETA pero puestas en marcha de manera coordinada y simultánea han colocado a los terroristas contra las cuerdas. Por tanto en el combate al terrorismo no sobra ni una sola de las medidas aplicadas hasta la fecha desde el Estado de Derecho. Sería oportuno pues que el PNV clarificara, al margen del Plan Ibarretxe, qué otras propuestas tiene para acabar con ETA ya que, salvo asumir los objetivos políticos tradicionales de la banda, cada vez que desde el Estado de Derecho se adoptan iniciativas solo encontramos la objeción de los nacionalistas.

El PNV no quiere ni oír hablar de la Justicia en la lucha contra el terrorismo, ahí está Garzón demonizado, no quiere ni oír hablar de la Ley de Partidos, ahí está su recurso ante el Constitucional. No quiere ni oír hablar de disolver los grupos institucionales de Batasuna, ahí está Otegi en el Parlamento. En definitiva el PNV y con él los demás nacionalistas, lo única que pretenden es que ETA deje de matar pagando el precio político de asumir las tradicionales reivindicaciones independentistas de la banda ter4rorista. Precio barato para ellos pero muy caro para una gran parte de la sociedad vasca, al menos su mitad, cuyos representantes sufren acoso y persecución por defender precisamente el encaje del País Vasco en la España Constitucional.

Por tanto con la participación del PNV o con su indiferencia, cuando no su oposición, que es lo que viene siendo habitual, los demócratas venceremos al terrorismo. De momento por lo único que se han caracterizado es por negociar con los terroristas y por poner trabas en la lucha emprendida por la democracia española para acabar con ETA. Por eso espero al menos que, cuando llegue el final, por respeto a la memoria de los centenares de asesinados y a sus familias, tengan la decencia de no presentarse ante la sociedad vasca como los que trajeron la paz.

Carlos Mª de Urquijo Valdivielso (Parlamentario Grupo Popular Vasco)

Elogio de Mayor Oreja
Enrique de Diego Libertad Digital  31 Diciembre 2002

Dice un proverbio judío que quien salva una vida, salva al mundo. La política de firmeza contra el terrorismo ha salvado muchas vidas. Quienes hemos vivido los años en los que las víctimas superaban las ocho decenas, no podemos más que felicitarnos por el hecho de que su número haya disminuido sensiblemente. Este año, el terrorismo nacionalista ha asesinado a cinco. Podría decirse que quien mata a una persona, mata al mundo. Y en ello sigue el nacionalismo, porque los terroristas son nacionalistas.

Hoy se ve mucho más cerca el final de la banda terrorista, a pesar de los continuos balones de oxígeno que les presta el PNV. Se ha reforzado el Estado de Derecho. En los tiempos más recientes hubo dos momentos clave en los que se quiso poner a la democracia de rodillas. Una fue durante el secuestro de Miquel Ángel Blanco, cuando durante cuarenta y ocho horas se nos quiso hacer a todos cómplices de su tortura o someternos a un general síndrome de Estocolmo. Otro fue la tregua (lo de trampa fue un acierto en solitario de Mayor Oreja) cuando a cambio de una falsa paz se exigían ventajas políticas. Es decir, la continuación del terrorismo en dosis de genocidio. En ambos casos, como de continuo, Mayor Oreja ha sido una personalidad seria, que, mediante criterios éticos, ha desenmascarado el relativismo moral, al que tantos se rindieron. Lo que se conoce como la política de firmeza, que ahora ha dado un paso más con la marcha hacia el cumplimiento íntegro de las penas, ha sido diseñada e impulsada por Mayor Oreja. Especial mérito tuvo, en mi opinión, haberse mantenido en el País Vasco, tras las elecciones autonómicas, para evitar la desmoralización de los populares.

En fin, toda una línea de aciertos y de integridad moral que el error del pasado viernes en la votación de los Presupuestos vascos no puede ni debe poner en entredicho. Precisamente porque, ante una trayectoria de aciertos, los errores cometidos suelen destacar, por desgracia, mucho más de lo que sería razonable.

TARDE, PERO BIEN
Por Alfonso USSÍA ABC 31 Diciembre 2002

EL presidente del Gobierno ha anunciado que, con la modificación del Código Penal, los terroristas podrán cumplir condenas de hasta cuarenta años de cárcel. La intención y la noticia son buenas, pero un tanto tardías. En la campaña electoral de 1996, los populares prometieron llevar a cabo esa modificación, pero su mayoría simple camufló su escasa predisposición a cumplir la promesa. Con la posterior mayoría absoluta, amplia y sobrada, los gobernantes del Partido Popular se olvidaron del proyecto, que tantos votos les había procurado. A buenas horas, mangas verdes, si bien hay que recibir con los brazos abiertos a las tan esperadas y retardadas verdes mangas. Claro, que ya han empezado a hablar y a escribir los tontos de turno espoleados por la angustia y la necesidad vital de recordar a los legisladores la figura de la reinserción. Después se les pregunta por la reinserción y no saben responder. El sistema democrático concede a los representantes de la soberanía popular la facultad de gobernar sin complejos. A los ciudadanos, señores tontitos de la retroprogresía millonaria, la reinserción de los terroristas les importa un pimiento, entre otras razones porque los casos de asesinos reinsertados no alcanzan el interés de una charla de barbería. A los ciudadanos les preocupa que un terroristas pueda lograr la libertad a los pocos años de cometer un crimen, y esta modificación del Código Penal les parece de perlas. La bobada de la reinserción es sólo una estrategia de quienes no consideran del todo mala la existencia del terrorismo, o una norma a cumplir por quienes desean poseer el Carné Oficial de Progre. Que les pregunten a Henry Parrot, a «Paquito», a De Juana Chaos y demás sanguinarios que cumplen ridículas penas por sus horribles crímenes por su deseo de reinsertarse en la sociedad. Que les pregunten, que podrán hacerlo pronto porque ya tienen entreabiertas las puertas de las prisiones para recuperar la libertad y volver a matar. Comprobarán cómo y cuánto se ríen.

Una demanda de la sociedad tan manifiesta y clara va a ser atendida con seis años de retraso. El Partido Popular pretende llegar a un acuerdo con los socialistas para sacudirse las responsabilidades. El problema está en que los socialistas no saben si quieren o no quieren la modificación del Código Penal. Los hay, como Bono, Rodríguez Ibarra, Redondo Terreros y Rosa Díez, que jamás han permitido que la tibieza nublara sus actitudes y posturas. Pero en otros no confiaría tanto. El mismo Rodríguez Zapatero le hace carantoñas a Pachi López, y al joven Madina, que está a un paso de abrazarse a Ibarreche. Y de golpe, inesperadamente, aparecen europarlamentarios socialistas como el probable memo de Martínez que se reconoce entusiasta seguidor de Fidel Castro y de su tiranía y asegura que todos los socialistas son castristas. Es decir, entre otras cosas, partidarios del más eficiente defensor de la ETA en la América Latina. Si Rodríguez Zapatero es de unos socialistas o de otros es algo que no sabemos, pero mucho me temo que pueda pertenecer al amplio grupo que aún no se ha quitado la empanada de la cabeza.

Lo que ha anunciado el presidente Aznar lo apoya y celebra una mayoría abrumadora de la sociedad. La buena gente de la calle, que es la que vota, quiere a los terroristas en la cárcel. La buena gente de la calle se escandaliza con la benevolencia de nuestras leyes y la amabilidad de nuestros jueces. La buena gente de la calle ha llegado a pedir la cadena perpetua para los crímenes terroristas, que es una petición tan democrática y respetable como otra cualquiera. La buena gente de la calle está harta de palabras huecas y gestos vacíos. Y a la buena gente de la calle -tomen nota los editorialistas de algún medio sacudido por internas turbulencias-, le importa, no un pimiento como antes escribí, sino un pito que los criminales se reinserten o no, porque no cree y tiene todo el derecho a no creer, en una figura retórica e intangible que es recurso permanente de los memos.

La gente quiere que los terroristas asesinos cumplan sus condenas íntegras. Y que aumente el techo de las penas. Y eso, con seis años de retraso, parece que va a ser una realidad. Muy tardía, pero muy hermosa.

La encuesta de Ibarreche
Iñaki EZKERRA La Razón 31 Diciembre 2002

La encuesta del Sociómetro del Gobierno vasco es el paso más desconcertante que ha dado el nacionalismo en toda su vida porque, se mire por donde se mire, es un paso hacia atrás y el nacionalismo jamás ha dado un solo paso que no sea hacia adelante. Dar por válido el dato de que sólo el 25 por ciento de los vascos está a favor de la independencia ¬aunque sea un dato todavía inflado¬ frente a un 34 por ciento que estaría en contra es un acta de defunción en toda regla del plan Ibarreche.

La encuesta del lehendakari habla además de otro 32 por ciento que se posicionaría «según las circunstancias», pero, aparte de que sería ilusorio sumar este 32 por ciento íntegro al 25 por ciento declarado independentista e imaginar un 57 por ciento ilusionado con el «libre estado asociado», las cifras no encajan de ninguna manera. ¿Cómo puede haber un 57 por ciento de ciudadanos que está «a favor de la independencia en potencia» si a continuación se dice que el 55 por ciento no es nacionalista y que sólo lo es el 36 por ciento? ¿Cómo imaginar a un 21 por ciento de vascos potencialmente independentistas si ser siquiera nacionalistas? Para rematar ese espectacular pinchazo del proyecto que Ibarreche ha paseado por todo el planeta, la encuesta revelaba también las cifras de un 24 por ciento que estaría a favor del Estatuto de Guernica y un 36 por ciento a favor de que éste «se complete». De ello cabe deducirse que hay un 60 por ciento de los vascos remisos a un plan que desborde el marco estatutario.

Uno se pregunta qué significa este paso atrás de un Gobierno vasco hasta hoy especializado en publicar sondeos demenciales según los cuales el político más valorado de Euskadi es Arzallus ni más ni menos y el más admirado por su bondad y elegancia el propio Ibarreche infaliblemente. ¿Qué significa esa encuesta? ¿Es una argucia para que le perdamos el miedo a la independencia y aceptemos un referéndum en el que jugarían sucio con la ayuda de ETA? ¿Se trata de tentarnos con unas cifras halagadoras con el fin de que les concedamos credibilidad por conveniencia para, una vez que las hemos dado por ciertas y asumido como nuestras, revelar otras a favor del proyecto soberanista que tendríamos la obligación de aceptar en el mismo lote oficial ya que también habíamos aceptado en su día las primeras? ¿Han pactado el PNV y el PSE-EE para las municipales la sustitución del plan Ibarreche por una apuesta estatutaria que implicaría el desarrollo de esas cuestionables competencias que considera incuestionables una interesada lectura? En este mismo sentido, ha pasado muy desapercibida la traición del PSE-EE al PP y al auto de Garzón en el Ayuntamiento de Bilbao. En cualquier caso la encuesta de Ibarreche es una mala táctica. Y debemos aprovecharla bien.

Cambio de estrategia contra ETA
Lorenzo Contreras La Estrella  31 Diciembre 2002

Al final el Gobierno no ha tenido más remedio que reformar el Código Penal para conseguir la elevación de las penas contra terroristas hasta hacer que cumplan cuarenta años de pena efectiva, sin redención de penas de ningún tipo, es decir, prácticamente sin reinserción social, como la Constitución preceptúa. Va a ser muy difícil que se logre este objetivo, debido a objeciones jurídicas de peso. El Código Penal anterior al vigente hacía factible la redención de penas por el trabajo, pero ese beneficio desapareció de la letra legal. Aquello vino significando la posibilidad del famoso "tercer grado" o atenuación de los rigores de la pena carcelario, con la ventaja para el preso de pernoctar en el establecimiento penitenciario sin tener que sufrir el internamiento continuo. La decisión sobre el destino habitual del encarcelado pasó, después de la última reforma penal, a depender del juez de vigilancia penitenciaria, con el inconveniente de que se introducía en el sistema un margen de arbitrio por parte de la autoridad correspondiente.

El problema que ahora se plantea, tras el anuncio del anteproyecto sobre cumplimiento íntegro de la pena es, aparte de constitucional, claramente político. Para obtener la reinserción social, que tendrá que respetarse salvo que se produzca una infracción de la propia Constitución, el preso, sobre todo el preso etarra, habrá de demostrar un grado de arrepentimiento y en el fondo descalificación de la actividad terrorista en el orden de sus opciones personales. Será muy problemático que, ante la perspectiva de cuarenta años de reclusión, el interno -siempre con preferencia interpretativa el interno etarra- no vaya a intentar acogerse a cualquier resquicio que se le ofrezca. Pero entonces la organización terrorista, que se apoya para su estrategia en la actitud firme de sus militantes encarcelados, efectuará todo tipo de presiones para impedir que la "debilidad" se produzca. Y entre estas presiones, no lo olvidemos, figurará, como ha ocurrido ya en el pasado, la amenaza de muerte. Se supone que no hará falta recordar el caso de Yoyes para ilustrar sobre las consecuencias de anteponer a la fidelidad militante e ideológica determinadas consideraciones humanas y familiares.

Para las propias familias habrá surgido entonces un problema sentimental de alta importancia. ES algo que ETA necesitará valorar en la medida en que no le conviene enfrentarse a un mundo de sensibilidades martirizadas. El Gobierno ha comprendido que después de la conocida estrategia de la dispersión de los presos, tan utilizada por ETA para crear continuos episodios de conflictividad basada en la supuesta heroicidad de los "luchadores independentistas", crear una situación dramática capaz de poner a prueba la capacidad de resistencia psicológica de los reclusos, significa o puede significar otra modalidad de comportamientos.

Ya se verá, por consiguiente, quien gana esta nueva batalla entre el Gobierno constitucional y la banda terrorista. Será interesante captar las posibilidades de que la militancia etarra acabe retrayéndose ante las sombrías expectativas de un largo e implacable encarcelamiento. Trabajar desde el sistema una posibilidad de división de la banda a escala de presos no debe se una operación minusvalorada. ya se viene notando, por otra parte, el debilitamiento de la "kale borroka" como consecuencia de la mayor severidad de las leyes y de las consecuencias penales de sus partícipes.

La captura de 191 etarras convierte 2002 en uno de los peores años para la banda
J. PAGOLA ABC 31 Diciembre 2002

«Deben saber que serán detenidos más pronto que tarde, y que los asesinos cumplirán penas de 40 años». Es el futuro que el ministro del Interior augura a ETA

MADRID. La eficacia de las Fuerzas de Seguridad del Estado ha permitido que 2002, en lugar de ser uno de los años más sangrientos, como pretendía ETA, se haya convertido en uno de los peores capítulos del siniestro historial de la banda terrorista: 191 de sus dirigentes, pistoleros y colaboradores detenidos; 155 bases terroristas desmanteladas, y 2.362 kilos de explosivos incautados. «Ha sido uno de los años en los que más se ha golpeado a ETA», comentó ayer el ministro del Interior, Ángel Acebes, al hacer balance.

Pero si negativo ha sido el presente para los etarras, Ángel Acebes, sin caer en «triunfalismos», les augura un peor futuro: «Deben saber que todos ellos serán detenidos, más pronto que tarde, y que los asesinos cumplirán penas de 40 años de cárcel. Deben saber, también, que ya no les queda ningún refugio internacional». En opinión del ministro del Interior, ésta es una realidad que deben tener presente aquellos a quienes la banda quiere captar como nuevos pistoleros.

De los 191 etarras arrestados este año, 122 lo han sido en España, 63 en Francia, 4 en Iberoamérica, uno en Holanda y otro en Suiza. Esto supone que han sido detenidos 20 miembros de la banda más que el año pasado, que ya entonces, según recordó Acebes, marcó «cifra récord con 171 arrestos». En dos ocasiones se ha golpeado a la dirección del «aparato militar», con la captura, en septiembre, de Juan Antonio Olarra y Ainhoa Mujika, y, en diciembre, de Ibón Fernández Iradi, aunque éste logró huir.

ETA buscaba el año más sangriento
Los cabecillas de la banda habían diseñado una estrategia para convertir 2002 en el año más sangriento, conscientes de que tienen que echar el resto porque, cada vez más acosados en el ámbito internacional, se les acaba el tiempo. Los numerosos «comandos» que acababan de recibir «licencia para matar», pero que pudieron ser neutralizados a lo largo de estos doce últimos meses, en Francia o en España, antes de estrenarse, así lo confirman. De esta forma, la eficacia de las Fuerzas de Seguridad ha paliado los efectos malévolos de la banda que, precisamente, quería cerrar 2002 con una matanza en Madrid. Así, en el año que ahora termina ETA ha perpetrado 33 atentados -17 menos que en 2001-, que arrojan un balance de cinco inocentes asesinados, entre ellos una niña de 6 años. A los familiares de las víctimas el ministro del Interior mostró ayer su «cariño y solidaridad».

Acebes subrayó también que la eficacia de las Fuerzas de Seguridad y las nuevas medidas legales -la responsabilidad penal del menor, la consideración de la violencia callejera como terrorismo y la responsablidad civil subsidiaria de los padres por los daños ocasionados por sus hijos en sabotajes- han reducido los actos de «kale borroka», que este año han sido 446 frente a los 581 de 2000 y las 552 del año pasado. Una «desaceleración» que se acentúa más en los tres últimos meses, ya que en octubre se contabilizaron 13, en noviembre la misma cifra y en diciembre, cuatro, frente a los 53, 44 y 61 registrados respectivamente en los mismos meses del pasado año.

Acebes también quiso destacar la «intensa» cooperación internacional. Y en este punto aludió a los acuerdos con Francia para la entrega temporal de terroristas, que ha permitido juzgar en España a tres «peligrosos etarras» que en otra circunstancia no habrían respondido ante la Audiencia Nacional hasta dentro de unos quince años.

Codo a codo con Francia
También se felicitó por el hecho de que la Policía Nacional y la Guardia Civil acceden ya de forma inmediata a la documentación incautada a ETA en Francia, y porque puedan integrar patrullas mixtas con las Fuerzas de Seguridad galas. La cooperación se ha extendido a Iberoamérica, donde países que hasta ayer se mostraban cuanto menos permisivos con los etarras, ahora los repudian y expulsan.

La «euro-orden», que elimina los interminables procesos de extradición de los Estados miembros de la Unión Europa, la definición común del delito de terrorismo en la UE o la ley de Partidos, que permite abrir un proceso para ilegalizar a Batasuna son otros instrumentos que contribuirán a mejorar los resultados de la lucha antiterrorista, según el ministro del Interior. En este sentido, insistió en que Batasuna es uno de los «elementos esenciales» de los que se vale ETA para conseguir sus objetivos.

También Grapo y Al Qaeda
La eficacia de las Fuerzas de Seguridad también se ha extendido a los Grapo, 24 de cuyos miembros han sido detenidos en el año que ahora termina. De ellos, 15 lo fueron en España y 9 en Francia. Entre estos últimos figuran los miembros de la nueva dirección. España mantiene su compromiso internacional de combatir cualquier terrorismo. De las palabras se ha pasado a los hechos. Así, en 2002 han sido arrestados nueve individuos relacionados con las redes de Al Qaeda.

En cualquier caso, Acebes precisó que no hay que bajar la guardia, ya que ETA «mantiene capacidad para generar dolor, lo ha intentado y lo seguirá intentando». Un argumento para dotar al Estado de Derecho, cada vez más, de mejores medios. «Si ETA no comete más actos de terror, no es porque no quiera, sino porque no puede» y «si pudiesen, multiplicarían el miedo y el terror», concluyó Acebes.

Confebask denuncia que las nuevas cartas de extorsión son más dramáticas
Las misivas del impuesto revolucionario usan remitentes cercanos al empresario
A. García - Vitoria.- La Razón 31 Diciembre 2002

El presidente de la Confederación Empresarial Vasca (Confebask), Román Knörr, señaló ayer sobre el terrorismo que la situación es igual que en años anteriores: los empresarios vascos fueron objeto de nuevos intentos de extorsión por parte de la banda terrorista ETA. Knörr estimó que «las demandas del mal llamado impuesto revolucionario han descendido en cuanto a número», pero recalcó que el sistema de comunicación «se hace en formas más dramáticas, utilizando el remite de familiares próximos, que en un primer momento producen una reacción mayor». Para Román Knörr la banda terrorista ETA «no consigue los resultados» que pretende.
En cualquier caso, el presidente de Confebask se mostró convencido de que entre el empresariado vasco «existe un rechazo absoluto» a este tipo de prácticas. En este sentido, «en nombre y representación de los empresarios vascos», Knörr reiteró su «más profundo rechazo a estas formas de chantaje y extorsión».

Por otra parte, Knörr reclamó para el año que viene que las administraciones central y vasca recuperen el diálogo y el encuentro institucional «que nunca debió de romperse». Además, dijo que para 2003 es necesario un marco con menor crispación política y la consecución de la ansiada paz.
Sobre previsiones económicas, Knörr cree que el año que viene la economía crecerá en un porcentaje similar al de este año por lo que, según el presidente de la patronal vasca, «el crecimiento seguirá siendo, un año más, suficiente para seguir creando empleo». Esa tasa la cifró en 10.000 nuevos empleos, «por lo tanto la tasa de paro permanecería en torno al siete por ciento», aclaró.

La patronal vasca considera también que 2003 estará marcado por la contención de la inversión. Por sectores, la recuperación de la industria dependerá de la situación europea debido a su vocación exportadora y la construcción será el sector más dinámico. El dato más negativo es la evolución de la inflación, que ha registrado su cota más alta desde el 1995. Sobre el año 2002, indicó que la economía vasca se vio influenciada por la situación internacional marcada, entre otras incertidumbres, por la crisis de los mercados de valores o el precio del crudo. En resumen: Knörr dijo que el País Vasco se encuentra en un periodo de desaceleración económica.

Notable descenso de los ataques de 'kale borroka' en los últimos meses
EFE/MADRID El Correo 31 Diciembre 2002

Las acciones de violencia callejera descendieron en 2002 hasta alcanzar las 446, frente a la 552 contabilizadas en 2001, un descenso que se intensificó en el último trimestre del año, que se cierra con un total de 194 detenidos. El 47% de estos ataques tuvieron como escenario Guipúzcoa; el 35%, Vizcaya; el 8%, Navarra; y otro 8%, Álava.

El titular de Interior, Ángel Acebes, atribuyó este descenso a la mayor eficacia de las fuerzas de seguridad y a las medidas legales puestas en marcha. Entre estas últimas, figura la reforma del Código Penal -que tipifica estas acciones como delitos de terrorismo e impone penas acordes con su gravedad- o la Ley de Responsabilidad Penal del Menor. También ha podido influir, en opinión del ministro, sentencias como la dictada el pasado mes de junio, que establece la responsabilidad civil subsidiaria de los padres cuando los autores de estas acciones sean menores de edad.

Del total de acciones de 'kale borroka', 26 fueron ataques personales; de ellos, siete afectaron a particulares, seis a ertzainas, tres a miembros del PP, otros tantos al PNV, dos al PSE y una a miembros del Gobierno vasco, cargos de UPN, independientes, policías y jueces. Además, se perpetraron 99 ataques contra bienes personales, 127 contra intereses particulares y privados -entre ellos, 82 contra entidades bancarias, 20 contra empresas privadas y quince contra compañías telefónicas- y 21 contra bienes de partidos políticos y sindicatos.

Los violentos perpetraron 172 ataques contra edificios y bienes públicos: 76 de ellos afectaron a mobiliario urbano, 32 a transporte de las ciudades y 24 fueron cortes de tráfico, barricadas o artefactos explosivos abandonados.

Por terrorismo urbano fueron detenidas este año 194 personas, frente a las 159 contabilizadas en 2001. Setenta y dos fueron arrestadas en Guipúzcoa, 55 en Vizcaya, 29 en Navarra, 26 en Madrid y 12 en Álava.

La calle de Sabino
María Antonia Gordo Ferreras/Barcelona Cartas al Director El Correo 31 Diciembre 2002

Varias asociaciones piden desde hace tiempo que el Ayuntamiento de Barcelona retire el nombre de Sabino Arana a la calle a la que se le impuso en 1979. Argumentan que un hombre cuyo pensamiento contenía racismo, odio, machismo e integrismo no merece ese homenaje. Hace unos días, las asociaciones volvieron a movilizarse. En esta ocasión, la propuesta añadió un gesto de humor. Propusieron que a la calle se le diera el nombre del gorila Copito de Nieve, al que consideran más vinculado a Barcelona que Arana. Éste vivió en la capital catalana unos pocos años; se mudó para estudiar Derecho y regresó a Bilbao sin el título. El gorila lleva más tiempo en Barcelona y no ha escrito nada similar a las perlas de Arana sobre el odio a los maketos y a los vascos 'maketizados'.

Yo propongo que se sustituya a Arana por la que fue su esposa, Nicolasa Achica-Allende. A ella Sabino le examinó su ascendencia, como hicieron luego los nazis en busca de judíos, para saber si era digna de unirse al fundador del nacionalismo vasco. Luis Arana, más radical que su hermano, se casó con la cocinera de la pensión en la que vivía, también en Barcelona. Esta mujer era de Huesca y se llamaba Josefa Egués Hernández. Luis euskerizó sus apellidos como Eguaraz Hernandorena y ya tuvo su neskita. Tal vez aquí se originó la manía abertzale de reescribir la historia, las biografías, los nombres y los topónimos. La sustitución de Sabino por Nicolasa supondría un acto de justicia para las mujeres que hemos leído las opiniones de Arana sobre nosotras: «La mujer, pues, es vana, es superficial, es egoísta; tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza humana: ser inferior al hombre en cabeza y en corazón» (carta de 1897 a un amigo, reproducida en la obra de teatro 'De fuera vendrá...', editorial Haranburu, 1982).

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