AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 4 Enero  2003
Castigo justo
Editorial ABC 4 Enero 2003

Cuarenta años son pocos
José Antonio VERA La Razón 4 Enero 2003

Cumplimiento íntegro de penas
Enriqueta de Benito La Razón 4 Enero 2003

Año prometedor para los nacionalistas
Lorenzo CONTRERAS La Razón 4 Enero 2003

Los tontos útiles de ETA
Josep CLEMENTE La Razón 4 Enero 2003

Errores frente al nacionalismo
Pío Moa Libertad Digital  4 Enero 2003

Prioridades, Gobierno y alternativa
JOSÉ MARÍA MUGURUZA El Correo 4 Enero 2003

«El PNV es tan asesino como ETA. Se alimenta de sangre inocente»
L. R. N. - Madrid.- La Razón 4 Enero 2003

PP y UA exigen al PSOE que expediente a Elorza por no cambiar el nombre de la calle del etarra
D. Mazón - Madrid.- La Razón 4 Enero 2003
 

Castigo justo
Editorial ABC 4 Enero 2003

LA reforma penal para el cumplimiento efectivo de las condenas por delitos de terrorismo y otros muy graves ya cuenta formalmente con un anteproyecto, después de que el Consejo de Ministros aprobara ayer el texto presentado por el titular de Justicia, José María Michavila. La ronda de conversaciones con los grupos parlamentarios ha permitido configurar un amplio apoyo político para una revisión del sistema penal que no introducirá, en contra de lo que algunas críticas dan a entender, un aumento de las penas previstas para los delitos de terrorismo, sino una nueva regla de aplicación de condenas cuando al delincuente le sean impuestas varias en una o en distintas sentencias. También es importante la precisión de que la reforma afecta a todos los delitos graves o muy graves, no sólo a los terroristas. Por tanto, los principios de proporcionalidad y generalidad exigibles a toda ley penal se respetan escrupulosamente, al igual que el de reinserción, al que se aferra el Partido Socialista para bajar el volumen de su apoyo a esta reforma, pese a que el Gobierno ha desarrollado con el anteproyecto que ayer aprobó uno de los apartados del Pacto Antiterrorista de diciembre de 2000. En el punto quinto de este acuerdo se dice expresamente que «la legislación penitenciaria ha de aplicarse asegurando el más completo y severo castigo a los condenados por actos terroristas». La aplicación de los beneficios penitenciarios sobre la totalidad de la condena impuesta y el aumento del límite máximo de cumplimiento efectivo responden fielmente a ese compromiso. Lo mismo sucede con las condiciones que deberá cumplir el terrorista para su reinserción, que el pacto entre PP y PSOE concretaba en el abandono de ETA y en mostrar «actitudes inequívocas de arrepentimiento y voluntad de resocialización». Así se desarrolla en el anteproyecto, lo que emplaza al PSOE a una más sincera definición de su apoyo a esta reforma.

El borrón en la unidad de los demócratas frente a ETA sigue siendo la actitud del PNV. Una vez más, los nacionalistas vascos se han apeado de una reforma legal que perjudica a ETA. Los golpes de pecho que se dan sus dirigentes cuando se les reprocha la deslealtad con el Estado de Derecho sólo muestran la doble moral del PNV, que, en relación con ETA, dice un cosa y hace la contraria. Desde el Pacto de Estella, el PNV se ha opuesto a toda iniciativa que refuerce al Estado frente a ETA. La reforma aprobada en diciembre de 2000, que introdujo la «kale borroka» entre los delitos de terrorismo y atribuyó a la Audiencia Nacional el enjuiciamiento de los jóvenes «borrokas», fue calificada por la diputada del PNV, Margarita Uría, como «innecesaria, incorrecta técnicamente, torpe y demagógica». A día de hoy, la «kale borroka» ha descendido drásticamente. Del auto de Garzón por el que Batasuna era declarada responsable civil de los daños de la violencia urbana proetarra, Emilio Olabarría, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial, llegó a decir que era «jurídicamente aberrante». Cuando el Parlamente Europeo votó las medidas antiterroristas contenidas en el Informe Watson, la definición común de terrorismo y la lista europea de organizaciones terroristas y la euroorden, el diputado del PNV, Josu Ortuondo, se ausentó del Parlamento europeo. Por su parte, la Ley de Partidos Políticos no sólo contó con el voto en contra del PNV en el Parlamento, sino también con un recurso de inconstitucionalidad, adornado con una querella contra Garzón por la aplicación del auto de suspensión cautelar de Batasuna. Tampoco el PNV ha dado su apoyo al proyecto de ley de defensa de la democracia municipal y protección de los concejales. Ahora, finalmente, carga contra una reforma que sigue manteniendo al español como el más benévolo de entre los principales sistemas penales europeos. Son los hechos, y no las palabras -menos aún el lema de una manifestación-, los que demuestran que la política constante del nacionalismo vasco consiste en frenar al Estado en la lucha contra ETA y en no aportar uno solo de sus recursos parlamentarios e institucionales para la erradicación del terrorismo.

Cuarenta años son pocos
José Antonio VERA La Razón 4 Enero 2003

Normal. Se han puesto histéricos algunos representantes del nacionalismo vascongado tras anunciar el gobierno la decisión de tener a los asesinos de ETA en la cárcel un mínimo de cuarenta años. Les parece mucho tiempo. Les parece excesivo. Les parece que lo que procede es que todos los que han matado y fueron en su día condenados a dos o tres mil años de cárcel por veinte asesinatos o más, sean excarcelados pronto y sin reserva alguna, pues estar entre rejas no sirve para nada, y por lo que se ve les parece mucho mejor que anden por ahí borrokeando sin parar y disparando por la espalda a todo el que les cae mal y tiene pinta de español. O sea. A todos nosotros, a sus vecinos, a sus paisanos, a sus mismos amigos, a sus propios familiares.

De eso se trata, por lo visto. De seguir haciendo el idiota como hasta ahora, de ceder como siempre, de no hacer nada que pueda molestar a los que todo les molesta. Se trata de comprender que los pobres presos llevan ya ocho o diez años entre rejas por treinta crímenes de nada, y que eso es excesivo. Les echan en falta los suyos, con razón. Siempre es duro tener a un hijo en la cárcel, por muy asesino y miserable que sea o haya sido. Aunque mucho más duro me parece tener a tu padre en el cementerio por culpa de ese fulano que no se ha arrepentido de lo que hizo, que incluso estaría dispuesto a repetir su fechoría si hoy estuviera en la calle. Claro que el problema está en que parece como si a algunos les molestara que estos tipos no estén en libertad para poder asesinar como acostumbran.

Les molesta casi todo. Les molesta que Garzón persiga a Batasuna, que Batasuna sea deslegalizada, que los deslegalizados sean detenidos, que los detenidos ingresen en la cárcel y que los encarcelados por matar se pudran en sus celdas. Por supuesto que hay que contemplar la reinserción. Faltaría más. Hay que dar a los criminales la oportunidad que ellos no les dieron a sus víctimas. A Manuel Indiano, asesinado un treinta de agosto, ya nadie le puede dar ninguna oportunidad. A Juan María Korta, también asesinado, tampoco. Igual que a Juan María Jáuregui o a José María Martín Carpena o a Carmen Ruiz Tagle o a Ernest Lluch o al guardia civil de 27 años Antonio Molina, asesinados asimismo por no sabemos qué motivo. Sus padres les echan en falta, ya lo creo. Sus mujeres les lloran. Sus hijos les necesitan. Igual que a los ochocientos asesinados restantes, que no van a tener otra oportunidad ni la posibilidad de reinsertarse, como tienen ahora sus verdugos.

Una de las grandezas de la democracia es que da a los criminales la opción que ellos no dieron a sus víctimas. Y está bien. Hay que saber perdonar. Hay que saber olvidar y no pagar con la misma moneda a quien te tira la moneda a la cara, a quien te apedrea con ella, a quien te escupe o insulta. Es difícil, pero debe ser así. El ojo por ojo sólo genera más odio y más terror. Y el terror sólo engendra dolor. Y el dolor sólo nos hace sufrir. Por eso es que los que han matado pueden ser incluso perdonados. Pero sólo si se han arrepentido. Sólo si pagan por el daño que han hecho, si reconocen públicamente el error que cometieron, si su arrepentimiento sirve de ejemplo a todos los que son tentados a seguir el mismo camino equivocado que ellos escogieron. Sólo para ésos debe haber compasión.

Para los que no quieren cambiar e insisten en el mal, no debe haber más premio que las rejas. Porque si no se debe matar, ¿por qué mataron? Si mataron y no se arrepienten de haber matado, deben saber que el futuro sólo les puede deparar la cárcel. Deben saber que es poco castigo quince años de prisión por haber asesinado a tanta gente. Deben saber que en otros sitios por mucho menos los gasean o achicharran, pero que en España somos así de civilizados y, por fortuna para ellos, no matamos a los que se dedican a matar, ni condenamos a cadena perpetua a los que sin duda se merecen la cadena perpetua. Ya iba siendo hora, por eso mismo, de que alguien se diera cuenta de que menos de treinta años de cárcel para los que no cambian, para los que no quieren cambiar, era algo tremendamente injusto ante los ojos de tanto huérfano y tanta viuda como hay por ahí llorando, sabiendo que para sus padres y maridos no cabe la reinserción, pues en los cementerios no hay reinserción posible, y que ni tan siquiera contarán con la oportunidad de redención que la democracia otorga a los que segaron la vida de sus víctimas sin darles esa oportunidad.

Lo que muchos no nos explicamos aún es cómo Aznar y Acebes, y el afanoso Michavila, han tardado tanto meses en llegar a una conclusión tan elemental, querido lendakari. Si no entiendes algo tan justo y tan sencillo, es que estás más de parte de los que matan que de los que son asesinados, como algunos nos temíamos. Aquí nadie está hablando de cambiarle la ideología a los etarras como condición para la reinserición. No enredemos con mentiras. Estamos hablando de que no deben matar, y de que el que mata debe pagar por ello, Llamazares. Así que bienvenidos sean estos Reyes Magos que traen chapapote para todos los que fueron malos y no tienen ningún interés en dejar de serlo.

Cuarenta años son pocos, la verdad, si se compara con los delitos que cometieron. Fueron demasiados muertos y demasiada sangre. Demasiadas lágrimas. Nunca pensaron en serio en lo que hacían, pues se sentían héroes matando y mutilando. Se sentían gudaris. Estoy seguro de que las cosas serían de otra manera si en vez de llamarles patriotas, como hacen muchos, les llamáramos todos asesinos. Porque nadie quiere ser un asesino. Y menos pasarse 40 años entre rejas. Aunque sea esa muy poca pena para tan horribles crímenes.

Cumplimiento íntegro de penas
Enriqueta de Benito es secretaria general de Unidad Alavesa La Razón 4 Enero 2003

Hace mucho tiempo que llevo pidiendo que los terroristas no puedan redimir sus penas.
Hace mucho tiempo que llevo sufriendo al ver cómo muchos terroristas con graves delitos de sangre salen de las prisiones al cabo de 10 años, o simplemente pasan al tercer grado como si de delincuentes comunes se tratara, cuando en realidad son genocidas. Digo que son genocidas porque no se puede calificar de otra manera a quienes dieron término a la vida del guardia civil asesinado por un etarra excarcelado que junto a su compañero del terror pretendía encadenar una serie de explosiones en diferentes establecimientos comerciales en Madrid con ocasión del fin de año. O a quienes han puesto coches bomba en diferentes puntos de España, como el atribuido a la decisión etarra del huido «Josu Ternera» cuando era jefe de la banda, en Zaragoza.

Es de una enorme ingenuidad el pensar en la posibilidad de la reinserción de los presos etarras, entre otras cosas porque la banda no permite que haya asesinos terroristas que reconozcan su error. Pero, además, la impunidad en que se encuentran los terroristas con un régimen penitenciario que contiene ventajas con respecto al resto de los presos comunes y reducciones de penas tan drásticas como pasar de 300 o más años de condena a 11, simplemente porque el máximo de prisión es de 30 años y puede quedar reducida esa estancia en prisión a su tercio, resulta francamente insufrible e insostenible.

Y si no que se les pregunte a las víctimas, que muchas de ellas se han podido encontrar en la calle con su victimario al cabo de unos años. Eso no tiene nada que ver con la justicia. Tiene mucha relación con la bobería de muchos de nuestros políticos, casi todos nacionalistas, y jueces que bajo un angelical espíritu y candoroso ánimo prefieren sobreponer el principio de reinserción y arrepenti- miento de la vía penitenciaria al derecho de las víctimas a que se encarcele a los monstruos que han segado sus vidas y hundido su proyecto de existencia con total indiferencia, atentando contra la seguridad y la estabilidad del propio sistema político y contra el sistema jurídico e institucional de signo constitucional.

Esta decisión es un hito más en la serie de decisiones que se han adoptado este año que culminamos hace unos días. 2002 fue un año memorable en la lucha contra el terrorismo, en el que se han dado pasos fundamentales que permitirán la conquista de las libertades.

Sin la ilegalización de Batasuna y sin los autos del juez Garzón que han dejado fuera de la órbita política la mafia vasca, sin la eficacia policial y sin la colaboración francesa hoy la situación sería de desolación y muerte, de destrucción de bienes y patrimonio público y privado, de kale borroka. ETA y Batasuna lo tienen difícil gracias a la unidad de los demócratas, y los ciudadanos de bien seguro que lo agradecen. Por eso no caben ni excusas ni justificaciones contra tan sabia decisión. Quienes excusan su posición contraria sobre la base de un supuesto derecho a la reinserción en realidad demuestran o una angelical visión del problema terrorista o una complicidad tácita, que es aún peor.

Por eso felicito al Gobierno de España y en concreto al ministro de Justicia por su audacia y valentía en la defensa del Estado Constitucional y de la tranquilidad ciudadana. Unidad Alavesa está de acuerdo y el Gobierno puede contar con nosotros a la hora de utilizar todas las herramientas del Estado de Derecho.

Año prometedor para los nacionalistas
Lorenzo CONTRERAS La Razón 4 Enero 2003

El PP ha puesto en marcha a todo tren una contraofensiva de imagen. No se trata sólo de lo que en tal sentido representa acentuar la dureza penal y penitenciaria contra los etarras y sus crímenes, sino también de sopesar la oferta aznarista de una especie de Estado providencia para Galicia. E1 presidente ha anunciado una marea de beneficios y una abundante presencia de su persona en las zonas afectadas por la catástrofe del «Prestige». Habré de precaverse entonces contra el aprovechamiento político ¬sobre todo nacionalista¬ de los odios orquestados. Ya no cabe distinguir entre Administración autonómica y Administración central. Es el Gobierno popular en sus dos manifestaciones el que aparece en el punto de mira de unos adversarios que han pasado a convertirse en enemigos implacables mientras dure el filón político de la marea negra. Aznar puede ser, según la índole de sus movimientos, el pim-pam-pum o el blanco fácil y lucrativo que pasa por delante de la escopeta galaica. De momento el PP acumula retrocesos y pérdidas de aceptación en las zonas costera y urbana, no así en las áreas rurales de la comunidad. El presidente Aznar necesita poner a prueba sus habilidades persuasivas y afinar su dialéctica. Algo que también le corresponde cuidar a Manuel Fraga, cuyo horizonte electoral personificable está todavía lejano, lo cual no entorpece las especulaciones sobre su disposición a nombrar en tiempo no definido un vicepresidente de la Xunta, con el nombre de José Cuiña en un plano de preferencia. Sería como marcar, por parte de don Manuel, su ruta sucesoria sin novedades ni sorpresas en cuanto a sus afinidades electivas.

Demasiada ebullición política como se puede apreciar. El PP ha entrado en un peligroso debilitamiento. Peligroso no sólo para él, sino también para los partidos de ámbito estatal y para España en su conjunto. No es difícil advertir una crecida de las formaciones nacionalistas, especialmente la vasca, ante cuyo frente la izquierda representada en diferente medida por el PSOE e IU debe hacer acopio de sentido responsable. El «factor Prestige» lo embadurna todo. La irrupción de la reforma penal y penitenciaria ha envalentonado a Ibarreche y vigorizado sus afanes soberanistas. En pocos días, el «ETA kanpora», que tanto parecía prometer para visiones ingenuas, ha demostrado su inconsistencia política y conceptual. O sea, no significa nada. Y si algo significa es la inquietante sensación, largamente preconizada, de que lo más peligroso del separatismo e independentismo vasco no es ETA, sino el PNV. Nada nuevo por consiguiente. Avanzan cada vez con más arrogancia por la senda anticonstitucional. Han consolidado su posición y su presupuesto con el resbalón parlamentario (¿voluntario o involuntario?) de Jaime Mayor Oreja. Para los peneuvistas ha comenzado muy bien el año.

Los tontos útiles de ETA
Josep CLEMENTE La Razón 4 Enero 2003

Pensaba yo que el único tonto de los nacionalistas vascos era ese tal Javier Madrazo, representante de IU en el País Vasco y a la sazón consejero de Ibarreche no se para que historias que no sean las de viajar a Angola o Terranova para examinar y contar los anillos de los árboles, importante cuestión, dicho sea de paso, para los cortadores de troncos que tanto abundan en esa región vascongada. Ahora descubro, con no poca sorpresa que además de Madrazo hay otros tontos útiles en España como su propio jefe de filas en IU, Gaspar Llamazares, quien junto a Margarita Uría, diputada del PNV, se ha opuesto al plan del Gobierno para endurecer las penas a los etarras calificando dicha medida de «afán de venganza» que no servirá en la lucha contra ETA. Madrazo y Llamazares fueron los primeros en apoyar el cumplimiento íntegro de las penas para los violadores y otros delincuentes de similar naturaleza; claro que, entonces eran las feministas quienes promovían dicha reclamación, lo que me hace pensar que estos tontos útiles de IU sólo apoyen alguna cosa si dicha propuesta no sale de las filas del PP.

El año que dejamos atrás ha sido, sin duda, uno de los mejores en la lucha contra ETA, no sólo por la gran cantidad de etarras detenidos, sino también por la dificultad cada vez mayor que la banda tiene para actuar. Y esto último, desgraciadamente, parece no gustar a determinada gente, como lo demuestra el hecho de que sólo IU y PNV se hayan opuesto a dar la puntilla final a esa lacra de la democracia española. Para estos dos partidos y sus dirigentes las cosas ya están bien como están en esa parte de España, donde no hay libertad de expresión y de ningún tipo, donde tampoco hay seguridad ni respeto para la mitad de los vascos y donde sólo cuentan las garantías para los terroristas y algunos tontos útiles al servicio de la estrategia de esa banda de asesinos.

Errores frente al nacionalismo
Pío Moa Libertad Digital  4 Enero 2003

Savater, que tan lúcida, combativa y valerosamente ha criticado al nacionalismo vasco, junto con el grupo, que tiene mucho de heroico, “Basta ya”, ha cometido un pequeño error –también lo ha cometido el PP– en relación con la manifestación de Ibarreche del día 22. Ante aquella provocadora marrullería podía ser tan razonable, en principio, asistir como rechazarla. Pero el rechazo corría el riesgo de quedar como una posición pasiva y sin iniciativa, como en buena medida ha ocurrido, si no iba vertebrada por una intensa campaña de desenmascaramiento de la actitud real del PNV ante el terrorismo. Y la participación podía derivar en un espectáculo de “cornudos y apaleados”, como ha señalado Jiménez Losantos… a no ser que fuera lo bastante masiva y acompañada de la bandera española.

Pero el PP no llevó a cabo esa campaña, facilitando la versión peneuvista de que “no se opone al terrorismo, sino al nacionalismo”, en lugar de “nos oponemos al nacionalismo porque el terrorismo también es nacionalista, y porque el PNV lo apoya de muchas maneras”. Y “Basta ya” asistió con timidez, sin osar levantar una bandera que, más que nunca, es la de la libertad, la democracia y la paz en las Vascongadas. Por asombroso que resulte, el PNV, con toda su enorme responsabilidad en la semiquiebra de la democracia en el País Vasco, sigue manteniendo la iniciativa, erigiéndose en acusador de las víctimas y pregonando, dentro y fuera, que la democracia española, única esperanza de libertad en Vasconia, es “de poca calidad”.

El error de Savater aumenta con sus explicaciones. Dijo primero que iría con cualquiera que gritase “ETA no”. Pero, claro, no es verdad. No iría con Inestrillas, por ejemplo, como le han señalado otros comentaristas. Y he aquí la respuesta de Savater: “Lo que representa Inestrillas no merece ningún aprecio político, mientras que el lehendakari, del cual no soy excesivamente devoto, representa más mal que bien unas instituciones constitucionales que acato, sin renunciar a criticarle porque quizá él cree menos en ellas que yo”. Una mentira suele llevar a otras. ¿Qué es eso de que Ibarreche representa “más mal que bien” las instituciones democráticas, o que “cree poco” en ellas, cuando las está saboteando y es para ellas el mayor peligro? Por mucho que Savater desprecie a Inestrillas, ha de reconocer que éste y su grupo no significan, hoy por hoy, el menor peligro para la Constitución y las libertades, mientras que el gobernante nacionalista representa un torpedo apuntado directamente a la línea de flotación de ambas.

No acaba uno de asombrarse de las increíbles consideraciones que se siguen teniendo con un partido como el PNV, guiado por una de las ideologías más viles y envilecedoras que existan hoy en toda Europa, y con un historial de golfería (véase la aprobación de los presupuestos) y traiciones a diestra y siniestra insuperado por cualquier otro partido en España, y ya es decir. Al oponerse a la ilegalización de Batasuna, Arzallus ha indicado que sobre esas bases podría llegar a ilegalizarse al PNV. Es falso, claro, pero indica mucho ese hermanamiento implícito entre los dos nacionalismos por parte del jefe de uno de ellos. Batasuna es parte orgánica del terrorismo, y por eso su acción legal no es admisible, mientras que la complicidad del PNV con la ETA es más bien de tipo político y moral, y de socavamiento de las medidas contra los asesinos. Esta política, miserable e hipócrita, no exige la ilegalización, pero sí una actitud constante de acusación, de desenmascaramiento sin paños calientes, que le impida tomar la iniciativa en ningún terreno.

Sin embargo, estamos todavía lejos de ello. Para empezar, todos los embrollos de lenguaje y concepto alzados por los nacionalistas para camuflar su política resultan inmediata y acríticamente acogidos por el resto de los partidos. Siendo el PNV una plaga para los vascos, se acepta que hable constantemente en nombre de ellos, dándole una representación abusiva y falsa. Sus planes de secesión se llaman “soberanistas”. Se le sigue la corriente con la “autodeterminación”, aunque sea para negarla, como si los vascos no estuviesen autodeterminados y sufriesen un poder extranjero y opresor; se consiente la erradicación de la bandera y símbolos españoles, escandalizándose muchos por el llamamiento de Juaristi en pro de lo que, además de constituir un derecho elementalísimo, supone la aplicación de la Constitución ; y así sucesivamente. Los políticos deberían tomar conciencia de que ese camino sólo puede desembocar en situaciones realmente catastróficas.

Prioridades, Gobierno y alternativa
JOSÉ MARÍA MUGURUZA/ABOGADO El Correo 4 Enero 2003

Los fines de año son tiempos de balances y los lances políticos de los últimos días nos obligan, una vez más, a adentrarnos en las profundidades de la situación política del País Vasco, con el fin de no olvidar los auténticos puntos de referencia que deben guiar nuestras actitudes y análisis ante los acontecimientos de uno u otro signo que se suceden a gran velocidad y que, por significativos que sean en ocasiones, no deben hacernos perder el norte en los movimientos de fondo, que son los verdaderamente importantes. Por ello, me permito recordar algunas cuestiones que considero deben ser los puntos de referencia a que antes me he referido, y que son las prioridades de nuestra vida política, la posición de nuestro Gobierno y la necesidad de una alternativa.

Las prioridades. Creo que puede considerarse una opinión ampliamente compartida la de que las auténticas prioridades de la acción política de nuestro país, a las que se debe posponer cualquier otro proyecto, no son otras que la lucha antiterrorista y la recuperación de la libertad para todos. Varios cientos de personas asesinadas, varios miles de personas amenazadas, muchos miles de personas huidas y otras tantas deseando hacerlo y cientos de miles de personas sumidas en el silencio, todo ello por el grave delito de no comulgar con el credo nacionalista. Ésta es la situación del derecho a la vida y a la libertad en el País Vasco.

¿Hay algo más importante que defender? A mi juicio, salvo valores espirituales que cada uno quiera aceptar, la vida y la libertad son los más preciados de la condición humana y cualquier pretensión de anteponer a ellos simples proyectos políticos carece de legitimidad moral. Vivimos una era de exaltación de los propios derechos, olvidando muchas veces el respeto a los ajenos con las obligaciones que ello comporta y no es posible una auténtica convivencia si no se encuentra el equilibrio adecuado.

No cabe duda alguna de que el terrorismo es el más frontal y brutal enemigo de tan importantes valores como la vida y la libertad, por lo que la lucha antiterrorista debe abordarse sin reservas de ninguna clase y utilizando todos los recursos que una sociedad democrática tiene a su alcance. No son aceptables tibiezas ni ambigüedades, porque ni las víctimas ni quienes pueden llegar a serlo están dispuestas a aceptarlo. No puede haber más límites en esta lucha que los derivados de la condición de un Estado democrático y de Derecho.

Pero, además del terrorismo que asola nuestra vida y nuestra libertad, esta última viene sufriendo una amenaza creciente como consecuencia de una tendencia cada vez más acusada hacia el totalitarismo por parte de un poder hegemónico nacionalista que se prolonga ya durante más de veinte años y que se encamina hacia posiciones excluyentes de quienes concebimos nuestro país de una forma diferente. Por todo ello, repito, la lucha antiterrorista y la defensa de la libertad deben ser las prioridades de nuestra vida política, sin mezcla, ni mucho menos anteposición, de ninguna otra clase de consideraciones.

El Gobierno. Dicho lo anterior, se hace preciso analizar si nuestro Gobierno y los partidos políticos que lo componen desarrollan una acción política que respeta estas prioridades o, por el contrario, anteponen a ellas sus propios proyectos de partido. A mi juicio, procurando siempre buscar las actitudes o actuaciones que con más autenticidad puedan definir la posición del Gobierno ante este planteamiento, creo que debemos seleccionar como más significativos dos datos a los que me refiero a continuación.

Por un lado, por lo que se refiere a la lucha antiterrorista, creo que la sucesión de las actuaciones del Gobierno vasco en relación a las iniciativas promovidas por los poderes del Estado solamente puede ser interpretada como una actitud de obstruccionismo. Su recurso de inconstitucionalidad contra la Ley de Partidos Políticos, su oposición a la demanda de ilegalización de Batasuna, su negativa a la disolución del grupo parlamentario de esta misma formación ordenada por la Audiencia Nacional y, ahora, su posición contraria a las nuevas medidas legales que se anuncian sobre cumplimiento de penas, solamente pueden tener esa interpretación.

Si, al menos, como contraposición a todo ello, el Gobierno pudiera presentar alguna iniciativa de su parte en esta lucha, podría caber alguna duda. Pero ni la vacilante actuación de la Ertzaintza, contestada muchas veces desde el mismo seno del Cuerpo, ni las medidas simplemente defensivas de protección de personas determinadas, pueden considerarse en modo alguno compensación a la resistencia permanente a las acciones de los poderes del Estado.

Por otra parte, en relación con el ejercicio de la libertad, la forma y el contenido del proyecto político presentado por el lehendakari Ibarretxe al Parlamento vasco el 27 de septiembre último en modo alguno pueden considerarse argumentos en su favor. Se trata de un proyecto que surge exclusivamente del nacionalismo vasco, sin la menor participación y con la oposición de los partidos constitucionalistas, que tiene previsto su sometimiento a referéndum una vez esté elaborado su texto articulado, tenga o no la conformidad de las instituciones del Estado.

Creo que esto es una forma de imposición de la concepción del país que tiene solamente una parte del mismo y, por supuesto, sin la menor consideración del resto de España, que, por lo visto, nada tiene que decir sobre ello a pesar de haber hecho muchos siglos de historia en común. En resumen, tenemos un Gobierno que ni se implica de una forma auténtica en la lucha antiterrorista, ni respeta la libertad de la otra parte de la sociedad vasca, ni los derechos del resto de los españoles.

La alternativa. Las consideraciones anteriores nos llevan a concluir en la necesidad imperiosa de una alternativa al Gobierno nacionalista que restablezca las prioridades y busque una convivencia auténtica. Esto es fácil de decir y de hecho hace ya algún tiempo que muchas voces lo vienen proclamando así, pero no resulta tan fácil hacerlo realidad, aunque evidentemente es posible si tiene un soporte básico de un 55% de la población que no se considera nacionalista, según la última encuesta del Gobierno vasco. Para ello es necesario el esfuerzo de todos los que compartan la idea y, sobre todo, es necesaria una conjunción entre ciudadanos y partidos políticos, que se exijan y apoyen recíprocamente para alcanzar el objetivo deseado.

En la sociedad se viene ya produciendo una rebelión democrática contra los abusos de la hegemonía nacionalista, que se está concretando en asociaciones como Basta Ya, Foro de Ermua, Fundación para la Libertad, Agrupaciones de Víctimas del Terrorismo y otras similares, que están protagonizando un ejemplar movimiento de rebeldía en defensa de algo tan elemental, y tan importante al mismo tiempo, como son los valores de la vida y la libertad. Pero quizá esto todavía no sea suficiente y ese mismo espíritu deberá extenderse a otras estructuras sociales, que tendrán que implicarse más en el impulso de esa alternativa de Gobierno, si no quieren verse arrolladas por el creciente totalitarismo nacionalista.

Sin embargo, el liderazgo de esta operación política de construcción de la alternativa corresponde a los partidos políticos y, concretamente, a los partidos constitucionalistas. El PP siempre ha tenido y sigue manteniendo una línea firme y coherente en la defensa de esta idea de la alternativa y es innegable que la fortaleza de convicciones y la perseverancia de ánimo de Jaime Mayor Oreja han llevado a su partido de posiciones casi de clandestinidad a ser la segunda fuerza política del país.

No está tan clara la actitud del PSE-EE. Si en un tiempo la comunión con el PP en la idea de anteponer el proyecto de alternativa a los propios de cada partido tuvo un alto grado de solidez, los últimos acontecimientos vienen poniendo de manifiesto una nueva actitud, que tiende a dar preferencia a su triunfo sobre el PP por encima de la necesidad de articular políticamente una alternativa al Gobierno nacionalista, si bien esta nueva actitud no parece ser bien vista por destacados miembros del partido. Pero no se trata de ahondar en las diferentes corrientes de opinión que puedan existir en el seno del Partido Socialista. Lo importante es volver a recordar las prioridades políticas del país y la improcedencia de que se pospongan a otra clase de intereses.

En resumen, la construcción de la alternativa se hace más necesaria cuanto más avanza la ofensiva nacionalista y para ello es preciso el esfuerzo de todos y la conjunción de la sociedad y los partidos políticos constitucionalistas.

Mi mayor deseo es que el nuevo año nos alumbre en este camino. Felicidades para todos.

«El PNV es tan asesino como ETA. Se alimenta de sangre inocente»
La madre del guardia civil asesinado clama contra quien no quiere el cumplimiento íntegro de la pena
Contra los nacionalistas, sus cómplices y contra los jueces. La madre del guardia civil asesinado en Collado Villalba, Antonio Molina, rompió ayer su silencio y estalló para dar gracias al Gobierno por la reforma legal aprobada y llamar «asesinos» a PNV e IU por criticar el castigo a los pistoleros.
L. R. N. - Madrid.- La Razón 4 Enero 2003

La madre de Antonio Molina, el guardia civil asesinado por ETA en Collado Villalba cuando interceptaba a un comando que pretendía atentar en diferentes centros comerciales de Madrid, agradeció ayer la reforma del Código Penal que impulsa el Gobierno y arremetió duramente contra el PNV e Izquierda Unida por rechazar las medidas para ampliar las condenas a los terroristas y limitar su acceso a los beneficios penitenciarios.
Tras indicar que si los asesinos de su hijo no hubiesen estado en libertad condicional, su hijo no estaría muerto, afirmó en Onda Cero que «PNV e Izquierda Unida son tan asesinos como el que mata y quieren alimentarse de la sangre derramada de todos los inocentes».

La madre del guardia civil irrumpió ayer en la tertulia del programa «Protagonistas», de Onda Cero, al que llamó en el tiempo dedicado a los oyentes para realizar la siguiente declaración: «Hola, buenos días. Soy la madre de Antonio Molina. Con toda mi herida y mi corazón, con mis ojos ciegos ya, quiero decir a España entera, al Estado español, al Poder Judicial y a todos los que me puedan ayudar que les agradezco las medidas tomadas». «Pero principalmente al PNV y a Izquierda Unida, que con pocas palabras sobra para decirles que son colaboradores de los asesinos, que ellos son tan asesinos como el que mata al colaborar con ellos. Culpa tiene el que manda con una pistola matar y ellos son los que ayudan a apretar el gatillo. Que no engañen a España entera ni al mundo entero; ellos son tan asesinos como el que mata», aseguró.

«Es horroroso. Mi hijo era valiente, joven con 27 años, con mucha alegría, muchas ganas de vivir y con mucho amor a la sociedad, a toda persona necesitada. Me lo han quitado. Pero mi hijo me dice y Dios me dice: Fuerza y adelante por todos los que quedan para que no sufran más . Gracias al poder y a todos los que me puedan ayudar. Gracias a vuestra emisión».

«Que lo sepa todo el mundo entero: PNV e Izquierda Unida... No tienen derecho a escucharles. Son políticos y como tal quieren alimentarse de la sangre derramada de todos los inocentes y del sufrimiento de todos los españoles. Para eso viven, para eso siguen, para eso necesitan seguir en la política, para seguir en su poder...El materialismo. No se les debe escuchar. Son partes afuera de esta sociedad, porque son asesinos. Y esos jueces que se equivocan, como todos, deben tener su represión exactamente como todos, porque no se equivocan en una cosa sencilla; se equivocan en que sigan esos asesinos fuera y sigan matando. Si esos asesinos no hubiesen estado en libertad provisional, mi hijo no estaría muerto».

«Tengo mucha debilidad en mi voz, tengo mis ojos ciegos, mi cuerpo tembloroso, pero quiero ayudar al mundo entero, así me lo pide mi hijo: Mamá, fuerza, me han matado, no llores, sé valiente. No han derrotado a la madre de un hijo muerto, sigo teniendo fuerza. Gracias España entera por el reconocimiento. Gracias por apoyar la nueva reforma de la ley penal. Muchísimas gracias a todos los que me podáis ayudar. Somos muchos. PNV e Izquierda Unida son colaboradores de esos asesinos. ¿Qué pocas palabras se necesitan para decir que todos ellos también matan!».

PP y UA exigen al PSOE que expediente a Elorza por no cambiar el nombre de la calle del etarra
Barreda duda de que la política del alcalde de San Sebastián «sea respaldable por el PSOE»
Los constantes retrasos de Odón Elorza en el cambio de nombre de la calle de San Sebastián dedicada a un etarra ha causado que Unidad Alavesa pida a la dirección del PSOE que «expediente» al alcalde donostiarra. El portavoz de la formación, Ernesto Ladrón de Guevara, señaló que Elorza «es una vergüenza para la tradición democrática socialista». Por su parte, el PP señaló que «lo que es dudoso es que la política de Elorza sea respaldable por un partido socialista coherente y consciente de sus responsabilidades» y calificó esta política de «incompatible» son la idea del PSOE.
D. Mazón - Madrid.- La Razón 4 Enero 2003

Los reiterados retrasos de Odón Elorza en el cambio de nombre de una calle de San Sebastián dedicada a un etarra han provocado que tanto Partido Popular como Unidad Alavesa critiquen duramente al alcalde donostiarra y pidan al PSOE que tome medidas contra él por su comportamiento.

Desde las filas del PP, el portavoz en la Cámara vasca de esta formación, Leopoldo Barreda, aseguró a LA RAZÓN que el comportamiento de Elorza «coincide con otros de alcaldes nacionalistas como Iñaki Azcuna, alcalde de Bilbao, que se ha negado a disolver a Batasuna y con el de Guecho, que en el último pleno se ha opuesto a quitar el nombre de una plaza dedicada a un etarra». Para Barreda, «es cada vez más difícil reconocer la militancia política de Elorza en estas actitudes», y añadió que «lo que es dudoso es que la política de Elorza sea respaldable por un partido socialista coherente y consciente de sus responsabilidades en el conjunto de España». Por último, el líder popular señaló que «la política de Elorza es incompatible con un concepto de política responsable de la política por parte del PSOE».

«Camaleón de la política»
Por otro lado, el portavoz de la formación alavesa, Ernesto Ladrón de Guevara, calificó al alcalde donostiarra de «camaleón de la política». Ladrón de Guevara señaló que «es una persona mediocre desde el plano moral y etéreo desde el plano ideológico. El problema de este señor es que su objetivo es permanecer en la política sin problemas». Según el portavoz de UA, Elorza «rehuye todo lo que sean problemas, compromisos y todo lo que sea implicarse con los valores democráticos y de la convivencia».

Desde su punto de vista, «la dirección del PSOE debería hacer algo. Si el PSOE tiene principios, si tiene algún referente ético, que yo creo que lo tiene, a este señor habría que expedientarlo. Es una vergüenza para la tradición democrática socialista». Por último, Ladrón de Guevara calificó a Elorza de «hombre deleznable» por este tipo de comportamientos.

Desde que hace seis meses el Partido Popular presentara una moción para cambiar el nombre de la calle «Mikel Gardoki» por otro, el alcalde de la capital donostiarra sólo ha creado una comisión para el estudio de las calles que no se ha reunido hasta el momento para tratar este asunto. Desde el pasado mes de agosto, Odón Elorza ha retrasado reiteradamente el comienzo de los trámites para cambiar la denominación de la calle, tal y como ha insistido el PP en diferentes juntas de portavoces, solicitando que se eleve la cuestión al Pleno del Consistorio sin éxito.
La comisión que se dedica al estudio de las propuestas para el cambio de nombre de las calles de San Sebastián se constituyó tras la Junta de Portavoces del pasado mes de octubre, y esta compuesta por un representante de cada partido, aunque aún no ha empezado a trabajar.

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