AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 5 Enero  2003
Un debate revelador
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 5 Enero 2003

Alguna esperanza
ALFONSO USSÍA ABC 5 Enero 2003

El dinero de «Nunca Máis»
Editorial La Razón 5 Enero 2003

El carro y los bueyes
KEPA AULESTIA/ El Correo 5 Enero 2003

No quepo
Nota del editor 5 Enero 2003

Somos hermanos de los terroristas, no primos
Luis María ANSON La Razón 5 Enero 2003

Los nacionalistas nunca llegan tarde
Antonio BASAGOITI La Razón 5 Enero 2003

¿Reinserción en qué
José María CARRASCAL La Razón 5 Enero 2003

Las dagas
David GISTAU La Razón 5 Enero 2003

El error Mayor Oreja
Antonio Martín BEAUMONT La Razón 5 Enero 2003

Fortalecer la democracia
RODRIGO GUTIÉRREZ ABC 5 Enero 2003

Equilibrios de Nash
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 5 Enero 2003

ETA kampora (Aclaraciones)
Germán Yanke Libertad Digital  5 Enero 2003

Las amenazas de ETA
Editorial El Ideal Gallego 5 Enero 2003

Penas
Cartas al Director El Correo 5 Enero 2003

Kale borroka
Cartas al Director El Correo 5 Enero 2003

Acebes lamenta otro error histórico del PNV y recuerda a los etarras que su futuro es la cárcel
Agencias Libertad Digital  5 Enero 2003

Los grupos de Andoain alertan del riesgo de que la violencia se adueñe del pueblo
LOURDES PÉREZ/BILBAO El Correo 5 Enero 2003

 

Un debate revelador
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 5 Enero 2003

A muchos les interesa más la derrota del PP que la de ETA. Dicho de otro modo, a muchos no les gustaría que el PP ganara puntos gracias a poner fuera de juego a ETA. Toda esta miseria, política y moral, es lo que está revelando el debate sobre el anteproyecto de reforma legal para el cumplimiento íntegro de las condenas por parte de los terroristas. Esta es la gran virtud de este debate.

Pero, ¿a quiénes me refiero cuando hablo de «muchos»? ¿Quiénes son estos «muchos» que piensan de modo tan siniestro, que ponen los intereses del partido por encima de la paz?

Por supuesto, no me refiero al PNV. De sobra sabemos todos que, como ha dicho repetidas veces Arzalluz, el PNV no quiere la derrota total de ETA, que eso no sería bueno y que hay que llegar a una salida política. Así que al PNV no le interesa un sistema penal y penitenciario que ayude a ese final de ETA. Sabemos también que el PNV necesita de hecho a ETA para sacar adelante sus objetivos porque, como también ha dicho muchas veces Arzalluz, son comunes a ambos. Por tanto a nadie puede sorprender que el PNV esté en desacuerdo con el anteproyecto que propone el Gobierno del PP ya que puede ser decisivo para la liquidación de ETA.

Tampoco al decir «muchos» me refiero a Madrazo y a su grupo que participa del Gobierno de los nacionalistas desde su criptonacionalismo. Ni a Llamazares que ha hecho un esfuerzo escolástico para aparecer como un buen constitucionalista (Frutos, sin embargo, ha ido en derechura contra ETA; ha dicho que quienes se enfrentan al Estado deben saber lo caro que resulta).

Cuando he dicho «muchos» he querido referirme a los socialistas que están escindidos entre el apoyo oficial a la propuesta del Gobierno y el rechazo real a ésta. Me refiero, por tanto, a quienes son partidarios de un nuevo pacto con el PNV. Hablo de todos los que conciben la paz en función de las condiciones que impone el PNV, de todos los que no conciben una alternativa de Gobierno vasco sin el PNV; de todos estos, ya sean socialistas de carnet o intelectuales inorgánicos o amiguetes.

Yo sé que las afirmaciones que hago al comienzo de este comentario pueden ser calificadas como un injusto proceso de intenciones, pero la verdad es que si todos los socialistas que critican el anteproyecto del Gobierno quisieran en la práctica la derrota de ETA, aun cuando ésta pudiera ser aprovechada electoralmente por el PP, no jugarían hipócritamente con supuestas reinserciones ni les importaría que el debate distrajera de la catástrofe del «Prestige». Porque, por el contrario, lo terrible sería aprovechar una catástrofe como ésta para ocultar o retrasar una reforma legal necesaria y no precisamente al revés.

Y respecto a la reinserción de los etarras y su posible arrepentimiento y la argumentación a partir del caso Yoyes, ¿acaso no hiede por oportunismo? Quienes conocen bien el movimiento etarra y saben lo que representa el terror como instrumento del totalitarismo, ¿acaso pueden utilizar sin mala fe los argumentos que se aplican a los delincuentes «comunes»?

El debate sobre el cumplimiento íntegro de las penas por parte de los terroristas pone a cada uno en su sitio. revela las verdaderas intenciones políticas. Echa por tierra la hipocresía bajo un táctico antiterrorismo y -lo que es más terrible- nos pone ante la verdadera realidad de los que consideramos verdaderos enemigos de ETA y sus objetivos. ETA tuvo la justificación de la izquierda en sus orígenes como hecho necesario o tolerable frente al franquismo y aún subyace su consideración nacionalista y su relación con los nacionalistas «buenos» en coyunturas cruciales como ésta.

Alguna esperanza
Por ALFONSO USSÍA ABC 5 Enero 2003

EN su simulacro de alocución navideña, Su Majestad Imperial Juan José I de Llodio y V de Rentería anunció solemnemente la celebración de una consulta popular destinada a conseguir la soberanía de sus reinos. La referida consulta se llevará a cabo y buen fin durante el año 2003 y con «ausencia de violencia» en la sociedad vascongada. Es decir, que para celebrarse el fundamental refrendo popular, Su Majestad Imperial Juan José I de Jaizquibel y V del Sollube tiene que convencer a sus amados súbditos etarras y batasunos para que abandonen durante unos días su afición a matar a los vascos constitucionalistas y demás españoles. No tiene difícil la tarea del convencimiento puesto que para ello cuenta con la leal colaboración de su humilde chambelán Javier Arzallus, conde-duque de Salburúa y marqués de Casa Sabino, que en su idioma se dice «Sabin-Echea». El marqués de Casa Sabino es persona muy respetada en el entorno, el contorno y el horno etarra y batasuno, y una indicación suya es siempre atendida con complacencia.

El problema de Su Majestad Imperial Juan José I de Tamarises y V de La Perla del Cantábrico es que sus súbditos, en su mayoría, no desean aventuras peligrosas, y se sienten a gusto con lo que tienen, es decir, el máximo nivel de autonomía desde que contribuyeran sus antepasados, más de quinientos años atrás, en la fundación de España. Y otro problema de Su Majestad Imperial Juan José I de San Mamés y V de Anoeta, es que sus amados súbditos etarras y batasunos no están ya tan unidos como antaño y, aunque el marqués de Casa Sabino ejerza sobre ellos una influencia más que decisiva, siempre habrá un grupo díscolo y desobediente dispuesto a fastidiar el invento. Si bien es cierto que para ello, el chambelán Arzallus cuenta con la inestimable colaboración de los nobles más audaces de la Corte o «Korte» de «Ajuria-Enea», como Anasagasti, conde de Ensaimada-Aundi, Eguíbar, vizconde de Kaleborroka, y monseñor Setién, obispo de Zugarramurdi. Este último, probablemente, el más cercano al simpático reducto armado de la población.

De ahí el crecimiento de cejas -aunque lo haya detenido momentáneamente con la colaboración del bisturí-, que experimenta Su Majestad Imperial Juan José I del Chacolí y V de las Fresitas del Huerto de la tía Nekane, que se ha metido en un lío de los gordos y no sabe cómo salir del laberinto. Porque si los súbditos de la ETA dejan de matar siguiendo sus instrucciones, la ciudadanía tendrá todo el derecho a sospechar que siempre han estado de acuerdo. Y si continúan matando, esa misma ciudadanía comprenderá, al fin, que Su Majestad Imperial Juan José I del Guggenheim y V de la Montaña Rusa de Igueldo -de soltera, Suiza-, pinta menos que un chimpancé en un iglú, y que el poder es bien exclusivo de quien lo ejerce desde hace treinta años, es decir, el chambelán. Porque el chambelán ha dicho que no es necesaria la «ausencia de violencia» para celebrar la consulta, lo que se puede traducir por una negativa a ordenar a la «presencia de violencia» el asueto en sus actividades.

Ese atisbo de esperanza que el marqués de Casa Sabino advierte en el horizonte no deja de ser un guiño destinado a los tuertos, tan abundantes en aquellas tierras por motivos que no escapan a la búsqueda de la comodidad y la seguridad personal y familiar. La situación de «no violencia» presumiblemente deseada por Su Majestad Imperial Juan José I del Nervión y V del Urumea es, hoy por hoy, un objetivo imposible. Más aún, desde que los nacionalistas han manifestado su contrariedad por la modificación del Código Penal y el aumento de las condenas a los agradables «gudaris» empleados en el negocio del terrorismo.

Sólo si el chambelán se atreve a paralizar a esos muchachos, se podría alcanzar esa situación de «no violencia» a la que se refiere Su Majestad Imperial Juan José I de Fagor y V de Eroski. Lo malo es que en ese caso, al chambelán habría que meterle en la cárcel. Y entonces sí que se arma la de San Quintín.

El dinero de «Nunca Máis»
Editorial La Razón 5 Enero 2003

La solidaridad de toda España con Galicia y, especialmente, con los pescadores y mariscadores de las comarcas más afectadas por la tragedia del «Prestige», se ha traducido a lo largo de estas fiestas navideñas en un sinfin de iniciativas para aportar fondos y todo tipo de ayudas. Uno de los destinatarios de esta solidaridad sin etiquetas políticas ha sido la llamada «Plataforma Nunca Mais», auspiciada por los nacionalistas del Bloque Nacionalista Galego, y muy publicitada a través de todos los medios de comunicación, en muchos casos sin explicar suficientemente el carácter claramente partidista y de oposición de muchas de sus iniciativas y protestas.
De ahí que sea especialmente preocupante la denuncia de los pescadores gallegos y de algunas instituciones municipales en el sentido de que no han recibido ni un solo euro del dinero recolectado por la citada plataforma y de que hay gente «que se lo mete en el bolsillo».

Mientras se aclara el destino de los fondos, producto de la solidaridad espontánea de los españoles, y se aclaran las cuentas, no estaría demás recordar a los responsables de «Nunca Mais» que en esta tragedia los principales perjudicados son las familias que viven del mar; tanto los que salen a pescar o a recolectar marisco, como los que preparan, venden en las lonjas o transportan sus frutos. Incluso podríamos extender la cadena a la industria del frío y a la hotelera, pero si ni siquiera los pescadores reciben la ayuda de «Nunca Mais», es lícito preguntarnos a dónde va el dinero de la solidaridad.

El carro y los bueyes
KEPA AULESTIA/ El Correo 5 Enero 2003

El Gobierno Aznar no parece incomodarse porque su iniciativa para que los condenados por delitos graves como los terroristas cumplan íntegramente la pena impuesta sea tachada de oportunista. El anuncio de modificaciones que afectan a la legislación penal y penitenciaria y al propio ordenamiento del poder judicial ha sido realizado de forma tan sorpresiva y rotunda que invita a preguntarse por qué el PP ha tardado casi siete años de gobierno en percatarse de la necesidad de tan crucial reforma.

Es cierto que la idea popular del cumplimiento íntegro de la pena por parte de los condenados de ETA estuvo presente en los últimos momentos de vigencia de la Mesa de Ajuria-Enea. Ya a comienzos de los 90, Jaime Mayor Oreja advirtió sobre la inconveniencia de situar el «carro» de la reinserción por delante de los «bueyes» de la desaparición de ETA. Aunque la memoria se vuelva quebradiza, conviene recordar que en cierto sentido aquellos momentos fueron semejantes a los actuales: la acción policial dejó fuera de juego a la dirección operativa de ETA, y ésta parecía aturdida e incapaz de cumplir con el objetivo que se había propuesto de convertir el año 1992 en hito que internacionalizara el «conflicto vasco» y obligara al Estado a sentarse a una mesa de negociaciones. La iniciativa legislativa del Gobierno Aznar recupera aquel convencimiento de Mayor Oreja: el hecho de que los etarras den por descontada su reinserción en el momento en que decidan abandonar las armas contribuye a que pospongan 'sine die' tal decisión.

Al presentar las modificaciones legales propuestas, el ministro Michavila subrayó el efecto que sobre la reducción de los actos de 'kale borroka' ha tenido -a su entender- la definición de esta actividad como delito de terrorismo. Dando así por sentada la fuerza disuasoria que el cumplimiento ineludible de una pena de cuarenta años de prisión puede tener sobre la voluntad de quienes integren -o pudieran integrar en el futuro- los comandos terroristas. Pero nadie podría pretender para la Ley unos efectos tan taumatúrgicos si previamente ETA y su entorno no estuviesen experimentando una debilidad sin precedentes en su historia. Ni la consideración penal de la llamada «violencia callejera» como terrorismo, ni la nueva Ley de Partidos Políticos, ni siquiera los sucesivos y polémicos autos del juez Garzón hubiesen causado tanta mella en la actividad de la izquierda abertzale si su núcleo duro no hubiese perdido previamente casi la mitad de su arraigo social y la totalidad de sus expectativas de someter algún día a su dictado a las instituciones democráticas y al conjunto de la sociedad.

La eficacia de las iniciativas legislativas habilitadas contra el terrorismo en el último año depende, al final, de la marginación política y social que éste padece, como consecuencia de su propia sinrazón, frente a una sociedad libre. Las nuevas normas, más que precipitar el desenlace final de la trama terrorista, tienden a asegurar que ésta no pueda rehacerse a costa de la profunda división política que afecta a los vascos.

No quepo
Nota del editor 5 Enero 2003

No quepo de satisfacción al ver el dolor que sienten algunos al ver que la postura normal de un gobierno, defender la ley, está teniendo efectos positivos en la exterminación del terrorismo nacionalista, y defender la ley siempre crea una división profunda que afecta a toda la sociedad, la línea que separa a los ciudadanos de los facinerosos.

Somos hermanos de los terroristas, no primos
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 5 Enero 2003

La reinserción social forma parte de un entendimiento recto de la Justicia y, probablemente, de los derechos humanos. Abolida la salvajada de la pena de muerte, a la que sigue rindiendo culto el César Bush II, hay que dar ocasión al delincuente arrepentido a que se reinserte en la vida social. Las constituciones más serias de las naciones democráticas han incorporado al tejido de la legislación fundamental el derecho de la reinserción social.

Dicho esto, conviene recordar que fue la quinta pluma al servicio de la Unión Soviética, la que defendió y estimuló la reinserción por la cuenta que le traía. Desde el Kremlin se financió, se protegió, se entrenó el terrorismo del Ira en Inglaterra, de corsos y bretones en Francia, de la Baader Meinhof en Alemania, de Eta en España, de las brigadas rojas en Italia, de un sector del Polisario en Marruecos. La mejor escapatoria para los terroristas encarcelados, aparte amnistías, indultos y extrañamientos, era la reinserción social. Por eso la atizó la quinta pluma, es decir, los columnistas y comentaristas que, en los medios de comunicación occidentales, estaban al servicio de los intereses de la Unión Soviética. El terrorista decía que se arrepentía y jueces, unas veces coaccionados por las terminales del terror, otras veces elegidos para el caso por su actitud «progresista», ponían en libertad al criminal. Los cristianos compartían, además, la fórmula. Odia el delito y compadece al delincuente es norma de la religión de Cristo.

Lo que pasa es que los cristianos somos hermanos de los terroristas, pero no primos. Y nos hemos hartado ya. La trampa estaba clara. En la mayor parte de los casos, el arrepentimiento era falso, la reinserción social una farsa y el terrorista, directa o indirectamente, volvía a dedicarse a lo mismo. Por eso hay que desbaratar la ficción si de verdad se quiere luchar contra el terrorismo. PP y PSOE se pondrán además fácilmente de acuerdo. Porque la Unión Europea ha definido qué es terrorismo, así como las fórmulas, muy exigentes, para que pueda producirse en algunos casos la reinserción social. No hay más que incorporar las directrices europeas a la reforma legal que se emprende ahora, desgraciadamente con mucho retraso, en España.

Los nacionalistas nunca llegan tarde
Antonio BASAGOITI La Razón 5 Enero 2003

Cualquiera está en su perfecto derecho de cuestionar lo ocurrido durante la reciente aprobación de los presupuestos en el Parlamento Vasco, pero para hacerlo con fundamento es necesario saber exactamente cuál es la verdadera realidad cotidiana en Euskadi o vivir en el País Vasco dándose cuenta de lo que pasa y sin dedicarse a mirar para otro lado. La realidad es que no todos los políticos tenemos las mismas oportunidades. Al ya consabido empeño de ETA contra los que no somos nacionalistas, que se traduce en que los únicos que pueden atender a la ciudadanía y transmitir sus programas en la calle, con normalidad, son los que gobiernan, hay que unir también el aprovechamiento y utilización que hace el nacionalismo de esta desigual situación.

El que algunos políticos nos veamos obligados a llevar escolta no sólo significa incomodidad, falta de libertad y riesgo permanente; ahora también esta sirviendo para que el PNV y EA controlen y manejen a los políticos amenazados. Hace un mes, la dotación de la Ertzaintza que custodiaba a un edil popular en un municipio vizcaíno le desalojaba del pleno y del pueblo porque estaba incomodando al Alcalde nacionalista durante un debate, y hace una semana el Gobierno vasco adelantaba la votación de los presupuestos, porque un parlamentario nacionalista tenía constancia de que las personas que tienen que proteger a Mayor Oreja no estaban en Vitoria.

El grado de ignominia es tan terrible que las mismas humillaciones e injusticias que sufrimos los no nacionalistas (como la de llevar escolta para seguir vivos) dan pie a otras injusticias y humillaciones por parte de los nacionalistas, y se convierten en desventajas políticas que, lejos de intentar paliar, los nacionalistas duplican con un entusiasmo que los define moralmente. No se puede hablar del retraso de Jaime Mayor como si viviéramos en un país normal. Hay que hablar también de las razones que le impiden a él y su familia vivir aquí como viven los parlamentarios del PNV, EA o IU. Hay que hablar del control que se puede permitir Gorka Knörr sobre la vida privada de Jaime Mayor porque éste lleva escolta. Hay que explicar que se cierra el acceso al hemiciclo del Parlamento Vasco cuando comienza una votación adelantada a mala fe, y que fueron sólo unos minutos los que impidieron a Mayor votar contra los presupuestos y le obligaron a quedarse fuera mientras la votación concluía. Hay que dejar claro que fueron esos escasos minutos, que el nacionalismo no dudo en aprovechar de forma indecente, los que sembraron el desconcierto y el nerviosismo lógico entre quienes ni comparten ni entienden esta forma de hacer política.

Quienes no se ven obligados a vivir con protección policial no saben, naturalmente, el tiempo que se pierde muchas veces en esperar a que esté en orden el dispositivo de seguridad cuando salimos de nuestro domicilio o cuando llegamos a un anunciado destino de trabajo. No saben que los no nacionalistas a menudo llegamos unos minutos tarde y no por nuestra culpa ni la del despertador. Y no saben tampoco lo que te dicen los escoltas sobre «ya podemos salir» o «espere unos minutos a que los compañeros hayan mirado la zona». O que la propia Ertzaintza te advierta de que «conviene que pase la mayor parte del tiempo fuera del País Vasco» o «que cambie de domicilio por que le tienen muy localizado» o que en los papeles de un comando se ha hallado no tu nombre sino los de tu mujer y tus hijos.

Todo esto no le pasa a Idoia Zenarruzabeitia y no porque ella «esté más atenta a lo que pasa en Euskadi y los otros no» o porque «sea vasca y los demás no lo seamos». Es verdad que hoy la alternativa al régimen nacionalista está más complicada, pero no porque se hayan aprobado unos presupuestos que sólo vienen a corroborar lo que ya estaban haciendo desde el gobierno autónomo desde hace tiempo. Hoy la alternativa está más difícil porque quien gobierna hace 25 años está utilizando métodos repugnantes para mantener el poder. Lo que no han calibrado es que los del PP del País Vasco hemos demostrado que siempre nos crecemos ante las dificultades. Si ETA no ha podido con nosotros, tampoco van a poder quienes comparten sus objetivos y se aprovechan de sus métodos por mucha puntualidad que pongan en ello. En lo que es importante, en la defensa de la libertad, nosotros no les llevamos unos minutos sino varios años.

¿Reinserción en qué?
José María CARRASCAL La Razón 5 Enero 2003

De poco sirve que se alarguen las penas por terrorismo si se mantiene la posibilidad de redimirlas automáticamente, como viene ocurriendo Al final, lo comido por lo servido y nos quedaríamos como estábamos. Mejor dicho, nos quedaríamos peor pues la reforma habría sido una mascarada, un cambio para no cambiar, manteniéndose la situación anterior, con los terroristas en la calle y sus víctimas en el hoyo. En otras palabras: la clave de la reforma judicial cuyo anteproyecto aprobó el viernes el gobierno es, no el alargamiento de las penas, sino que estas se cumplan íntegras, excepto en casos realmente excepcionales.

Se me dirá que la Constitución prevé la reinserción social en el cumplimiento de penas derivadas de delitos. Contestaré que ni los delitos ni los delincuentes son todos iguales. Un ladrón, un estafador, un violador, un homicida busca un objetivo personal y su deuda con la sociedad puede disminuirse sin peligro para ésta, si el condenado demuestra que está dispuesto a reintegrarse en ella. Cosa que ocurre bastantes menos veces de las que se cree, según los estudios más recientes sobre el caso. Pero, en fin, puede ocurrir y hay que tenerlo previsto en nuestra legislación. Pero el terrorista no busca un provecho personal. Busca sembrar el terror. Y devolverlo a la sociedad sin que abjure de la causa que le ha llevado a ello y sin que colabore en su erradicación no disminuirá el terror que ha sembrado. Al revés, lo aumentará, al demostrar que el terrorismo gana incluso las batallas que ha perdido. Es lo que ha venido ocurriendo con todas las amnistías concedidas a los terroristas desde aquella primera, recién echada a andar nuestra democracia. Quienes han aterrorizado a la sociedad con sus crímenes, secuestros, extorsiones y amenazas volvían tranquilamente a sus casas, a sus pueblos, a sus herrikotabernas, como héroes a imitar por la próxima generación de «gudaris». Hasta que la siguiente hornada era también detenida, juzgada, encarcelada y favorecida con las medidas de gracia de nuestra benigna legislación, repitiéndose una y otra vez el proceso. Eso no es «reinserción social». Eso es perpetuación del terrorismo por los cauces legales. O sea, un travestismo de la Justicia y de la Constitución.

De ahí que el cambio más importante y urgente de nuestra normativa penitenciaria no sea alargar las penas por los delitos de terrorismo, sino impedir que se reduzcan rutinariamente, como viene ocurriendo. El simple buen comportamiento del sentenciado en la cárcel no basta. Ya sabemos que todo terrorista detenido es bueno. Pero sabemos también que todo terrorista en libertad es malo. Para acceder a las medidas de gracia tiene, pues, que abjurar de los principios que hasta entonces había guiado su vida y colaborar en la desarticulación de la banda que le ordenaba matar. Cualquier otra cosa no será reinsertarlos en la sociedad. Será reinsertarlos en Eta.

Las dagas
David GISTAU La Razón 5 Enero 2003

No tan lejanas ya las elecciones, agitada y voraz la oposición como un galope de orcos pisando los talones al portador del anillo, el político vuelve a ajustarse a ese retrato-robot suyo que hace tiempo nos dibujó el escepticismo: un intrigante de daga bajo la toga y muela de oro oculto bajo una máscara de frases hechas; un advenedizo con joroba capaz de debilitar a España cuando, ante una urgencia nacional, prefiere servir una ambición personal antes que el interés de Estado, antes que a usted y a mí.

No tanto el «Prestige», que viene a ser la cal negra con la que se pretende ultimar el aznarismo, pintando en el rostro del presidente un bigote burlón de carbón quemado como el que se hacía Groucho. No tanto el «Prestige», sino Eta, viene siendo desde hace décadas la gran urgencia nacional, argamasa fallida que debiera haber sido la de la unión de la tribu en defensa de sí misma pero que en cambio sigue siendo el filón argumental para que el cainismo político encuentre siempre una nueva piedra que cargar en la onda. El propio Aznar, que busca como epílogo y consagración enciclopédica cerrar su última legislatura convertido en el César que acepta el escudo de la rendición de Vergincétorix, fue capaz en su momento, con tal de llegar a Moncloa, de aceptar que le concediesen a Eta dos mártires que ante la opinión internacional hasta devolvieron a la banda el falso prestigio de lo represaliado. Aquello debilitó a España en su primera línea de defensa. Y Galindo, en la cárcel.

Y luego está IU, que ha sustituido todas las banderas extraviadas bajo los escombros del Muro con la del anti-españolismo, desorientación de quien confunde molinos con fascistas en la que también incurre la intelectualidad de izquierda. Y luego está Zapatero, metido de pronto en el talante predador, que sólo por mantener en titulares la cal negra del «Prestige» es capaz de boicotear las primeras maniobras de defensa contra Eta de este año que, por fin, podría ser el último de una guerra.

El error Mayor Oreja
Antonio Martín BEAUMONT La Razón 5 Enero 2003

Se da por sentado que Jaime Mayor Oreja únicamente puede ejercer bien su función de control al Ejecutivo tripartito de Ibarretxe si mantiene su actividad política concentrada sobre el País Vasco. Más aún, estos días se han escuchado, incluso, pegas a que Mayor Oreja desarrolle su labor en el País Vasco mientras es coordinador del programa electoral del PP para las próximas elecciones autonómicas y municipales. ¿Cuántas veces se ha oído que si Mayor Oreja abandona el País Vasco se desmoronaría la oposición?

Grave equivocación. ¿En qué cabeza cabe que si Mayor Oreja fuese nombrado, por ejemplo, ministro del Gobierno de Aznar es condición «sine qua non» abandonar la política vasca? Quizá sólo en la excluyente mentalidad del nacionalismo vasco. Además, ¿alguien en su sano juicio político considera que la tarea principal que tiene la oposición por delante en el País Vasco es controlar el día a día del nacionalismo en el parlamento de Vitoria? No lo olvidemos, Ibarretxe es, entre todos los presidentes autonómicos, el que menos veces se ha sometido al control de la oposición en el parlamento. ¿No sería entonces más sensato pensar que si lo primordial es arrebatarle ¬democráticamente, por supuesto¬ el poder al PNV, puede hacerse con mayor eficacia de otras maneras que sentando a Jaime Mayor Oreja día tras día en el parlamento de Vitoria?

Veamos: ¿Cuándo consiguió Mayor Oreja su máxima popularidad y fortaleza política? Desde luego ni por asomo «vegetando» en un parlamento en el que se demuestra a diario que no es el lugar donde se juega la verdadera política vasca, sino mientras desarrolló su función política en el Gobierno de José María Aznar. Además, ¿por qué si es bueno para Baleares o Cataluña que el candidato del PP sea un ministro, no lo es para el País Vasco?
Precisamente por todo ello, es necesario que a Juan José Ibarretxe, presidente del Gobierno Vasco, que pasea por las calles con cargo ¬que no se pierda de vista esto¬ a los presupuestos del Estado, y repartiendo prebendas y gracias a uno y otro lado, pueda oponérsele otro representante del Estado del mismo rango institucional, en vez de un simple diputado de la oposición, que es lo que ahora mismo es Jaime Mayor Oreja.

El error Mayor Oreja demuestra, una vez más, la manera equivocada con la que los partidos de ámbito nacional afrontan a los partidos nacionalistas. Siempre cediéndoles el paso, dejándoles llevar la delantera. Siempre tras su estela.

Fortalecer la democracia
Por RODRIGO GUTIÉRREZ ABC 5 Enero 2003

El derecho constitucional a la reinserción no puede convertirse en la vía para la reincorporación de los asesinos a la lucha terrorista. La opinión pública no entiende que miembros de ETA salgan de prisión para seguir matando. Así lo pone de manifiesto más del noventa por ciento de los ciudadanos que apoyan el anteproyecto de Ley para el endurecimiento de las condenas aprobado el viernes por el Consejo de Ministros; un porcentaje similar, por otra parte, al apoyo parlamentario que previsiblemente tendrá esta reforma penal en su trámite legislativo.

El pacto antiterrorista firmado hace algo más de dos años entre PP y PSOE vuelve fortalecer la democracia al amparo de la Constitución. Hasta ahora ningún terrorista había cumplido integramente su condena. Al asesino le salía mucho más barato matar en España que en cualquier otro país de nuestro entorno. El objetivo de esta ley -otro instrumento en manos de la democracia para luchar contra ETA- es evitar resquicios legales de los que los criminales se puedan beneficiar. Si, además, se les acaba el refugio en cualquier país, el horizonte que les espera a los que matan puede ser el pudridero.

Equilibrios de Nash
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 5 Enero 2003

Imagine usted que se pone a jugar conmigo el siguiente juego: gana el que elija el número más bajo de los comprendidos entre 0 y 10. El ganador cobra en euros el número que ha elegido. El que pierde, le paga dos euros a su rival. ¿Qué número elegiría usted? ¿El 10? No. Yo podría haber elegido el 9 o el 8 o cualquier número más pequeño, y me alzaría entonces con la victoria. Y usted es prudente. De modo que juega a no perder, y escoge el 0. Yo, que soy prudente también, escojo igualmente el 0. Aterrizamos así en lo que se conoce técnicamente como un equilibrio de Nash. Ni usted ni yo podemos mejorar nuestra estrategia mientras el otro no cambie la suya.

Esto es lo que ha sucedido con el PP y el PSOE a propósito del cumplimiento íntegro de penas en delitos relacionados con el terrorismo. Ambos sabían que la medida era extraordinariamente popular. El PP ha abierto la subasta, y ha manifestado su intención de añadir, a los treinta años máximos, otros diez de propina. Y el PSOE se ha apuntado a lo mismo, dado que cualquier desviación le habría hecho perder votos. Han alcanzado ambos un equilibrio de Nash. Analicemos el caso desde dos ángulos: primero el moral, y luego el político. Conviene recordar que las leyes no tienen efecto retroactivo. Esto significa que los terroristas juzgados antes de que se aplique el texto recién redactado, seguirán sujetos a los códigos penales del 95 o del 73.

En términos estadísticos, serán por tanto pocos los etarras a los que afecte el cumplimiento íntegro de la pena. Lo realmente importante es evitar las excarcelaciones prematuras a que el Código del 95, y sobre todo el del 73, han dado lugar. Y lo último no tiene nada que ver con la reforma del código. Lo último sólo se puede conseguir controlando la discrecionalidad de que disfrutan los jueces de Vigilancia Penitenciaria a la hora de aplicar beneficios penitenciarios o conceder la libertad provisional. Precisamente con ese fin, ha introducido el Gobierno una disposición para que, a requerimiento de la Fiscalía, se suspenda la concesión del tercer grado mientras no se pronuncie sobre el caso un juez de instancia superior. Y esto es inobjetable, amén de muy eficaz. Lo de los treinta años cabales de cárcel, y sobre todo el añadido de otros diez suplementarios, resulta en muchos sentidos supererogatorio. Intuyo ahí una sobrepuja, una vehemencia, desagradables. El clamor se ha hecho sin embargo tan unánime, que ya no se puede hablar de estas cosas con serenidad.

Vayamos ahora al PSOE. Algunos representantes oficiosos del partido han querido escoger una vía intermedia. Han afirmado que el contenido de la medida es bueno, pero que los móviles de Aznar son electoralistas, y en consecuencia, malos. De modo que Aznar seguiría siendo malo aún cuando promueva cosas que son buenas. Esto... es poco honesto. Si la medida es buena, no se comprende que el PSOE no la haya recomendado antes. Y si las razones son malas, y por tanto contaminan la propia medida, el PSOE debería haber suspendido su apoyo hasta mejor ocasión. Pero el PSOE va a hacer sólo matizaciones de detalle. En rigor, va a seguir la corriente. Y esto es enormemente significativo. ¿Por qué?

Porque clausura, de manera probablemente irreversible, la tentación de una alianza con los nacionalistas. Supongamos, por un instante, que hubiese prosperado en Vasconia la entente del PSE con el PNV, con un acuerdo en paralelo para formar alianzas a nivel nacional. En este escenario, el PSOE tendría que haber dicho las mismas cosas que IU ahora. Y se habría derrumbado en casi toda España, e incluso, en alguna provincia vasca. A la hora de la verdad, o sea, del recuento real de alternativas, el PSOE ha comprobado dónde no podía estar. Y ese no-lugar era la famosa reedición del Bloque Constitucional.

Los acontecimientos la arrastrarán rápidamente a posiciones intercambiables con las populares. De ello se encargará el PNV, que va hacia la rebelión institucional inequívoca. Y se encargará ETA, que cometerá alguna felonía sangrienta en cuanto pueda. Quedan, por descontado, mucho flecos sueltos. Queda el felipismo residual, que es una fuerza cada vez más anacrónica. Y queda Maragall, que acaso sea un anacrónico avant la lettre. Pero Zapatero no quiere cerrarse el camino a la Moncloa. Los diputados, cargos, o concejales socialistas quieren seguir en la política. Y está claro... que no hay más cera que la que arde.

Volvamos a la moral. ¿Ha sido oportunismo lo de Aznar, o ha sido convicción? Aznar no ha improvisado su propuesta. De hecho, formaba parte de su programa electoral. Y estoy persuadido de que el cuerpo le pedía hacer lo que ha hecho. Al tiempo, le ha convenido hacer lo que ha hecho. Había perdido el control de la situación, que ahora recupera tomando iniciativas. Los móviles del ser humano son múltiples, y ello complica enormemente el análisis. Deleguemos las respuestas simples en quienes actúan, o impulsados por la pasión, o por el interés, o por ambas razones a un tiempo.

ETA kampora (Aclaraciones)
Germán Yanke Libertad Digital  5 Enero 2003

Caramba con el PNV. Margarita Uría, seguramente una de sus diputadas más inteligentes, le ha cantado la murga de la paz nacionalista al ministro de Justicia. No quiere que se “fuerce” a ningún terrorista de ETA a arrepentirse para que pueda acogerse a las medidas de reinserción. El argumento es pasmoso porque ni se ha forzado a ello a ningún preso ni se va a hacer. Hasta ahora, salían a la calle a la menor oportunidad y, como se ha visto, seguían matando. Desde ahora, parece, o se arrepienten claramente o se quedan en la cárcel. Oponerse a esta mínima garantía de seguridad de la sociedad libre tiene bemoles; argumentar torticeramente con la fuerza, cuando se habla de una de las más viles organizaciones terroristas de este siglo (y del pasado), raya la desvergüenza.

Pero no es este modo de argumentar lo mas pasmoso. Uría y el PNV, atentos a los derechos y la tranquilidad de los terroristas, aseguran, para oponerse en este caso —como en cualquier otro— a la racionalidad y la eficacia en las medidas contra ETA, que un pronunciamiento público de arrepentimiento puede poner en peligro las vidas de los presos de la banda. Deben ser las únicas
vidas que estarían en peligro y las únicas que, por ello, deben preocupar. O se defiende la cobardía o se defiende a la banda. A lo mejor, oponerse claramente a ETA, sobre todo desde unas instituciones que cuentan, como las del País Vasco, con una policía integral, conlleva también poner en peligro la vida y no es cosa de ir exigiéndoselo ni a los terroristas ni a los políticos.

Caramba con el PNV, insisto. En vez de la intransigencia con la muerte, que implica utilizar los medios del Estado de Derecho para juzgar y encarcelar a los criminales, despliega, con cínica sonrisa, la intransigencia con estas medidas. Ya vamos viendo lo que significaba ETA kanpora. Entre otras cosas, fuera de las cárceles.

Las amenazas de ETA
Editorial El Ideal Gallego 5 Enero 2003

Los cazadores saben que el animal que se siente acorralado es muy peligroso, y no cabe duda de que ETA -una auténtica alimaña- se siente acorralada y de que, por lo tanto, no tendría reparos -nunca los tuvo- en perpetrar una nueva atrocidad. El comunicado hecho público ayer por la banda terrorista en el que anuncia que ha puesto en su punto de mira al sector turístico, es una prueba evidente que está dispuesta a sembrar la muerte en cualquier lugar con el único fin de buscar publicidad. Esa intención es el síntoma más claro de la locura que padecen los dirigentes etarras y confirma una vez más la mentira sobre la que se asienta esa organización asesina, que, por mucho que reitere que lo que le importa es el pueblo vasco, tiene un único interés: imponer su dictadura. Sus amenazas no se pueden pasar por alto, pero a ellas hay que responder con la unidad de los demócratas, de todos los demócratas, que siempre está por encima de los intereses partidistas. No tiene sentido plantearse extraños proyectos políticos -aderezados con la circunstancia agravante de su dudosa legalidad- cuando la libertad está comprometida. Hacer desaparecer a ETA es el único objetivo admisible y para conseguirlo no caben fisuras, porque quien no dedique todos sus esfuerzos a alcanzar esa meta, lo que estará haciendo es fortalecer a la banda terrorista.

Penas
Victor Corral Gª-Palacios/Portugalete-Vizcaya Cartas al Director El Correo 5 Enero 2003

El presidente Arzalluz declara, con su habitual violencia enfática, que los asesinos de ETA no se amedrentarán por diez años más o menos de condena. Se ignora a quién se lo ha preguntado para estar tan seguro. Lo que sí es cierto es que las últimas medidas para endurecer las condenas van a evitar esas tristes imágenes, tan repetidas en ciertos pueblos de Euskal Herria, en las cuales veíamos a los amiguetes de los asesinos jalear la llegada de éstos al lugar, tras cortos años de condena, mientras las víctimas rumian su tristeza en casa... A partir de ahora, los victimarios purgaran con cárcel efectiva sus canalladas, y los amigos no podrán recibirlos a su llegada, porque estarán todos ya muy mayores para chuflas callejeras.

Kale borroka
Jean Michel de L'Aube-Villiers/Eibar-Guipúzcoa Cartas al Director El Correo 5 Enero 2003

ETA no es, obviamente, La Régie Renault o un supermercado Carrefour. Y es que se comenta en estos días (por conspicuos dirigentes nacionalistas vascos) el posible paso de unos trescientos jóvenes a Francia, procedentes de la bronca callejera, que pudieran querer ingresar en tal organización. Dejando aparte que, por fortuna, Francia ya no es lo que era (ya también allí vemos a ETA como peligro propio) la labor de las diversas policías que en buen número actúan en el país vecino han complicado mucho la vida de los autodenominados 'refugiados' vascos. Como consecuencia de todo ello, el antiguo 'santuario' francés es ahora una escuálida capilla, donde es difícil entrar sin ser fichado. Ya no hay campos de entrenamiento, sino pisos particulares donde malamente se entrenan los activistas. ¿Entrar en ETA? ¿Trescientos jóvenes? Alguno quizá confunde sus deseos con la realidad que, por fortuna para todos, es muy otra.

Acebes lamenta otro "error histórico" del PNV y recuerda a los etarras que su futuro es la cárcel
Agencias Libertad Digital  5 Enero 2003

El ministro del Interior advierte a los jóvenes que se van a incorporar a ETA de que con la reforma del Código Penal “saldrán de prisión con 65 ó 70 años”. Rechaza las últimas amenazas de los terroristas y reprocha que la prioridad del PNV sea el plan soberanista y no la lucha contra ETA. El CGPJ apoya la reforma.

Ángel Acebes, entrevistado por la agencia Europa Press, ha anunciado que el Gobierno seguirá vigilante y dará respuesta a los resquicios legales que aprovechen de ahora en adelante los terroristas para que sus actos queden impunes. Y en este sentido el titular de Interior ha advertido a los jóvenes que puedan incorporarse a los comandos de ETA, que “el futuro que les espera a corto plazo es ser detenidos”. Pero además, ha explicado que ya “no van a tener refugio en ningún país del mundo y que van a cumplir 40 años de prisión efectiva, lo que supone que si son detenidos con edades comprendidas entre 25 y 30 años después de cumplir condenas graves saldrán con 65 ó 70 años”.

El ministro del Interior sostiene que el anteproyecto de reforma del Código Penal que aprobó el último Consejo de Ministros “trata de evitar que un miembro de ETA salga a la calle para continuar siendo terrorista. De ahí que el cumplimiento íntegro y efectivo de las penas sea una necesidad precisamente para evitar eso”. Sobre la efectividad que va a tener esta reforma, el ministro ha recordado que también en su momento se cuestionó la modificación legislativa para atajar el terrorismo callejero, la cual ha conseguido sin embargo reducir de manera relevante el terrorismo urbano.

Reproche al PNV
Acebes cree que el PNV “comete de nuevo otro error histórico” y que así lo viene haciendo “permanentemente con todas las reformas legislativas que se realizan en la lucha contra el terrorismo y que luego se demuestra que son eficaces”. A su juicio, “es absolutamente evidente que cuando se toman medidas para reducir al terrorismo, el PNV siempre se coloca al lado de Batasuna, en lugar de estar junto a los que proponen iniciativas legislativas para acabar con el terrorismo”.

Los grupos de Andoain alertan del riesgo de que la violencia se adueñe del pueblo
El municipio concentra los actos de 'kale borroka' de Guipúzcoa Ediles de PSE, PNV y PP advierten del deterioro en la convivencia y piden que se extreme la protección
LOURDES PÉREZ/BILBAO El Correo 5 Enero 2003

En Andoain, hay calles prohibidas, travesías en las que «da miedo» adentrarse a quienes no simpatizan con la izquierda radical. Y también hay vecinos que desconfían de otros vecinos, hasta el punto de preguntarse en su fuero interno, con punzante inquietud, si su compañero de ascensor «no será el que está proporcionando información» selectiva y amenazadora a quienes practican la violencia. En Nochevieja, al concejal socialista Estanis Amutxastegi volvió a invadirle la descorazonadora certeza de que en su pueblo viven 'chivatos' que vigilan cada paso que da. Sólo así puede entenderse, se enrabieta el edil, que quemaran el automóvil de sus escoltas apenas media hora después de haberlo aparcado junto a su domicilio en la localidad guipuzcoana. Esa tarde, el corporativo se había permitido reunirse a pie con unos amigos para festejar el fin de año. Sus guardaespaldas iban, como siempre, junto a él.

No es el primer sabotaje que sufre el representante del PSE, un veterano del tajo político curtido en la lucha antifranquista e íntimo amigo de José Luis López de Lacalle, asesinado en una acera de Andoain el 7 de mayo de 2000. A Amutxastegi ya habían intentado amedrentarle atacando por tres veces su casa y su coche, pero ahora su voz suena más dolida que nunca. «Es que no puede ser que estos fascistas estén actuando aquí con una impunidad que ya no se da en otros lugares de Euskadi. Andoain es una ciudad sin ley», sentencia, lapidario, el concejal, persuadido desde hace años de que el objetivo de los violentos es que los socialistas «dejen de ser un referente». En las elecciones municipales de 1999, Batasuna se impuso al PSE por una escuálida ventaja de 63 votos.

«No sé si no acabaremos llamándonos el 'pueblo incendiario' o el 'pueblo bombero'. Algo tenemos que hacer para que este ambiente de presión no derive en un desastre ciudadano», advierte, sin maquillar sus palabras, Mikel Arregi. Al portavoz del grupo municipal del PNV, hermano de Joseba Arregi, le han saboteado el coche ya dos veces; lo mismo le ocurrió en 1997 a Joseba Egibar, miembro de otra arraigada saga de Andoain. Arregi no lleva escolta, pero hace tiempo que, como sus compañeros del PSE y el PP, procuran no cruzar la parte vieja del municipio para no encararse con algunas miradas «que dan verdadero miedo». «Nos hemos dedicado a apuntalar las instituciones y hemos cedido terreno en las calles a quienes defienden la violencia. Hasta que se han adueñado de ellas», lamenta el edil nacionalista, quien ha interiorizado el temor a que Andoain, «el laboratorio de la realidad política de Guipúzcoa», acabe focalizando la 'kale borroka'. «Sociológicamente, esto no es ni Mondragón ni Hernani. Éste es un pueblo muy pacífico, heterogéneo y plural, y personas mezquinas hay en todas partes. Pero hay que asumir que el mundo de ETA tiene aquí una estructura, que esto es el centro neurálgico de algo. ¿De qué? No lo sé, pero lo es», tercia el corporativo del PP Juan Carlos Cano.

La convicción de los tres concejales se nutre de algunas evidencias que todos ellos van enlazando como si fueran las piezas de un 'puzzle'. Recuerdan, por ejemplo, cómo la 'kale borroka' organizada arrancó en Andoain coincidiendo con la campaña de ETA contra la autovía de Leizaran; cómo el rastro del 'talde' que atentó en agosto de 1995 contra la casa cuartel de Arnedo y el de los asesinos de Fernando Múgica se perdió en el municipio, nudo de una madeja de carreteras propicia para facilitar una huida; también que la Ertzaintza ha desmantelado en sus barrios tres pisos de los terroristas. Y el 'comando Buruntza', al que se imputan los asesinatos de José María Korta, Juan María Jáuregui y Santiago Oleaga, llevaba el nombre de un monte de Andoain.

«No hay detenciones»
Sin embargo, es lo ocurrido en los últimos meses lo que parece haber agudizado la inquietud de los ediles. Aunque las algaradas se repiten periódicamente -en la madrugada de ayer, saboteadores provocaron un incendio en dos surtidores de una gasolinera de Pamplona-, los ataques callejeros se han reducido de forma visible en Euskadi y Navarra; un 20% con respecto a 2001, según los datos del Ministerio de Interior. En ese tiempo, han intentado quemarle el coche a Arregi, lo han conseguido con el de los escoltas de Amutxastegi y a José Luis Vela -otro corporativo del PSE- le han enviado una carta, con la llave de su portal dentro, conminándole a abandonar su cargo. Esta semana, el PSE ha vuelto a urgir a los responsables políticos y policiales a adoptar «medidas» para impedir que el pueblo se convierta en un 'bunker' de la violencia a cinco meses de las elecciones locales.

«Los ertzainas hacen su trabajo, pero es muy grave que todo siga igual después de tanto tiempo, que no haya detenciones», protesta, con palpable descontento, Estanis Amutxastegi. Juan Carlos Cano aporta una escena ilustrativa: cada vez que se convoca un pleno, «puede haber en torno al Ayuntamiento dos docenas de profesionales en labores de custodia o de contravigilancia». «Pero el problema ya no es tanto la seguridad personal, sino la investigación. Es duro que quienes nos atemorizan no estén controlados en un pueblo tan pequeño», apostilla. «Es evidente que existe una infraestructura en Andoain que favorece los actos de violencia. Y no se coge a nadie», suspira Arregi. El portavoz del PNV comparte la petición para que se extreme la protección en las calles, aunque se muestra convencido de que la Policía vasca «hace todo lo que puede». «Quizá los vigilantes son vigilados a su vez».

A Arregi se le hace insoportable comprobar cómo la desconfianza y el temor se abren hueco entre sus vecinos; también tener que compartir escaños con quienes son «incapaces» de ofrecer un gesto de solidaridad a aquellos que padecen un hostigamiento cotidiano. Amutxastegi ya sólo intercambia lacónicos 'kaixo' con unos familiares que militaban en HB, mientras percibe cómo algunos de sus conciudadanos procuran charlar con él el tiempo justo. «Saben que se enfrentan a un riesgo potencial», sonríe con amargura.

No obstante, él y los suyos volverán a presentarse a las elecciones por tenacidad en la defensa de sus ideas, y también porque es muy difícil encontrar savia nueva en lugares como Andoain. «Aquí, el miedo se corta con un cuchillo», zanja Cano, quien sigue apostando por desbancar al alcalde de Batasuna con una moción de censura. Arregi confía, en cambio, en que sean las urnas las que permitan recuperar el entendimiento de su partido con el PSE, «la salida para este país».

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