AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 6 Enero  2003
Aprovecharse de la tragedia
Editorial La Razón 6 Enero 2003

La España plurinacional
Alicia Delibes Libertad Digital  6 Enero 2003

Menos kale borroka
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 6 Enero 2003

La risa de la «vicelendakari»
Iñaki EZKERRA La Razón 6 Enero 2003

Sucesión y Estado
Editorial ABC 6 Enero 2003

Una larguísima e incierta campaña electoral
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  6 Enero 2003

«Nunca Máis», ligada al BNG, reconoce que usa las ayudas sólo para protestar
Redacción - Madrid.- La Razón 6 Enero 2003

«PNV e IU se han opuesto a todas las iniciativas contra el terrorismo»
MAGIS IGLESIAS/COLPISA. MADRID El Correo 6 Enero 2003

UA: Madrazo es el «tonto útil del nacionalismo vasco»
Redacción - Madrid.- La Razón 6 Enero 2003

Hacia un «nuevo» PNV
CHARO ZARZALEJOS ABC 6 Enero 2003

La preautonomía vasca
DANIEL REBOREDO /HISTORIADOR El Correo 6 Enero 2003

La llegada de universitarios de otras comunidades cae un 40% este año
Elisa Álvarez (santiago) La Voz 6 Enero 2003

La inmovilidad
Nota del Editor 6 Enero 2003

La triste balada del «telonero»
BARCELONA. ABC 6 Enero 2003

Aprovecharse de la tragedia
Editorial La Razón 6 Enero 2003

En España, los distintos partidos independentistas suelen camuflarse sin el menor pudor detrás de siglas, movimientos «ciudadanos», plataformas y mesas de debate que amortigüen ante la opinión pública la impopularidad de su mensaje. La llamada plataforma «Nunca Mais» nació bajo ese modus operandi. El BNG (Bloque Nacional Galego), en lugar de convocar bajo sus siglas las manifestaciones de protesta contra la Xunta y el Gobierno del Partido Popular, decidió reutilizar el viejo lema de la catástrofe del «Mar Egeo», en 1990, para sacarle réditos, mediante la confusión, al dolor sincero por la tragedia. Este tipo de actitudes, pues, no son nuevas y empiezan a producir en la ciudadanía una sensación de hastío y de injusticia cuyas futuras consecuencias sociales y políticas habría que analizar con cierta precaución.

Lo que sí constituye una cierta novedad, es el cinismo de algunos representantes de la plataforma nacionalista gallega al reconocer que el fruto de esa buscada confusión, los donativos aportados desde toda España por gentes que ignoraban la naturaleza sectaria de la organización, se van a utilizar en una batalla política contra el Partido Popular. No es sólo que llamen «mendigos» a los pescadores, es que llegan a considerar absurdo que miembros del PP hubieran querido apuntarse a una plataforma nacida para luchar contra ellos.

El camuflaje suele aportar ventajas, pero sólo mientras no se descubre el engaño. El BNG debería pararse a pensarlo.

La España plurinacional
Alicia Delibes Libertad Digital  6 Enero 2003

Se dice que desde que Javier Pradera empezó a mostrar simpatía por la gente de Nicolás Redondo y la plataforma “Basta Ya”, los que dirigen los hilos del pensamiento progresista a través de El País y la cadena SER tienen como nuevo oráculo a Josep Ramoneda. Si eso fuera así, habría que mirar con lupa la larga, y aparentemente inofensiva, entrevista que ha aparecido este sábado en las páginas de Babelia en la que Ramoneda habla con tres catedráticos catalanes, Miquel Caminal, Enrique Argullol y Ferran Requejo, sobre la Constitución, el Estado de las autonomías y el federalismo.

La excusa son tres libros que estos expertos en Ciencia Política y Derecho Administrativo acaban de publicar sobre “federalismo, autogobierno y articulación política de los Estados compuestos”. A pesar del retorcido lenguaje que todos ellos utilizan creo haber entendido que a estos personajes ya no les convence nuestra Constitución, y que no les convence fundamentalmente porque, según ellos, la derecha española la defiende con una mentalidad “identitaria, unitaria y franquista”.

Con todos ellos habla Ramoneda de “dibujar un panorama heterogéneo” en España, de reconocer no sólo el pluralismo ideológico sino también el “territorial”, de “articular un Estado plurinacional”, de aceptar la realidad nacionalmente plural, de crear en la sociedad una “cultura federal” o de “proteger a las minorías nacionales”. Perversiones filológicas que para mí tienen la clara intención de ir sembrando en las mentes de los lectores del “diario independiente de la mañana” la idea de que en España todo se resolvería con el federalismo asimétrico que gusta a los socialistas catalanes. Como epílogo a ese surrealista diálogo “multilateral”, Ramoneda escribe que nadie se esperaba que ETA hubiera sobrevivido a la transición y que esta supervivencia cuestiona la validez del modelo constitucional español porque ha roto el consenso político “con un enconado enfrentamiento entre el nacionalismo vasco y el nacionalismo español del PP”.

Aboga Ramoneda por una “segunda revolución laica, la que separe nación, cultura, lengua y Estado y dé una cultura política más abierta entre sujetos con identidades polivalentes”. O sea que, por lo que parece, a Josep Ramoneda la Constitución se le ha quedado pequeña porque el Estado de las Autonomías no permite dar satisfacción a las aspiraciones nacionalistas de Cataluña y lo que pretende es aprovecharse de ese sentimiento rencoroso del progresismo felipista, que nunca perdonará al PP el que haya llegado a gobernar este país, para reclutar partidarios del federalismo asimétrico.

Menos 'kale borroka'
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 6 Enero 2003

El uno de enero de 2002, unos cuarenta encapuchados intentaron emboscar a la Ertzaintza en Gernika. No lo consiguieron, pero arrasaron bancos y comercios a su paso. El uno de enero de 2001 la cita de los encapuchados fue en Las Arenas. Actuando en manada desafiante, destrozaron la sede del PSE, varios bancos, negocios y el mobiliario urbano. El uno de enero de 2000, otro numeroso grupo de atacantes lanzó sesenta 'cócteles molotov' contra el cuartel de la Guardia Civil de Galdakano. La misma fecha del año 1999 registró ataques similares en seis localidades.

El parte de incidencias podría remontarse más atrás, pero no es necesario. Sería más de lo mismo. Lo novedoso es la normalidad con que ha comenzado este nuevo año con ausencia de los grupos encapuchados. La normalidad del pasado día uno enlaza con la importante reducción de la violencia callejera registrada durante 2002, especialmente en los últimos cuatro meses en los que prácticamente ha desaparecido.

La disminución de la violencia se empezó a manifestar en el año 2001, pero el pasado año ese proceso se aceleró. No sabemos muy bien a qué es debido porque no ha disminuido la radicalidad ni el número de los jóvenes dispuestos a implicarse en ese tipo de ataques. Sin embargo, en este tiempo se han producido unos cuantos acontecimientos que han podido influir. Han empezado a ser juzgados en la Audiencia Nacional casos de violencia callejera cometida desde mediados de los noventa. Son cientos los jóvenes que se enfrentan al trago de tener que sentarse en el banquillo de los acusados para dar cuenta de actos cometidos alegremente cuando parecía que todo salía gratis.

Además, se están aplicando penas muy duras, tanto que hemos visto cómo algunos acusados pactaban con la Fiscalía la admisión de su culpa a cambio de una pena más leve con el compromiso de no volver a incurrir en delitos similares. Este tipo de actuación procesal ha sido insólita en los juicios relacionados con el terrorismo, tan insólita como los casos que han empezado a conocerse de padres que han tenido que pagar en euros el coste de los desmanes del hijo.

Por si fuera poco, la persecución del juez Garzón contra las estructuras del entorno de ETA se ha extendido a Ekin, considerada la entidad sucesora de KAS, y a los grupos juveniles Haika y Segi, desde donde, presuntamente, se manejaban los hilos de los encapuchados. Mover esos hilos ya no resulta tan fácil como lo ha sido hasta hace poco tiempo. A la presión policial sobre estas estructuras, hay que añadir las operaciones contra los grupos violentos que se han registrado en los últimos meses tanto en Guipúzcoa como en Vizcaya.

Todos estos factores y, probablemente, otros más relacionados con la crisis general de la izquierda abertzale, han confluido para provocar la reducción de la violencia callejera.

La risa de la «vicelendakari»
Iñaki EZKERRA La Razón 6 Enero 2003

Es, sin duda, la foto del año en Euskadi, la imagen que resume el 2002 vasco: esa risa venenosilla y poco agraciada de la «vicelendakari» cuando los suyos logran sacar adelante los presupuestos de la infamia sirviéndose de los espionajes de Gorka Knörr a Jaime Mayor. A nadie le pasó desapercibida esa risa de escaño y engaño y amaño, esa risa retorcida de colmillo retorcido de «vicelendakari» retorcida que le salió de dentro y como cociéndose en la abyecta salsa de la cara.

Se reía Idoia Zenarruzabeitia de que ya tenían en sus manos el dinero de la desestabilización, las subvenciones para el mundo etarra y para desafiar a la legalidad, para inquietar un año más a los amenazados, para seguir amenazando con el plan de Ibarreche y para que el nacionalismo siga en ese plan. Se reía de los escoltados que no habían sabido impedirlo.

Eso es lo que significaba esa risa que a todos se nos ha quedado grabada y que debió quedarse entre las paredes del batzoki; esa risita, sí, que le brotó del alma fea porque había estado ahí siempre escondida y que revelaba el verdadero rostro del nacionalismo vasco, lo que oculta su gesto de pésame y su mascarada hipócrita, la risa atroz que tapa su sonrisa amable para vender kokotxas secesionistas. Me lo dijo una vez una maestra de Llodio, el pueblo de Ibarreche: «Así hacen estos del PNV, sonreír por delante y hacer mucho daño por detrás».

Idoia Zenarruzabeitia se había caracterizado hasta ese día por un hieratismo forzado y militante en las comparecencias públicas que ella se creía que quedaba muy bien y le daba como seriedad al cargo. Ejercía de inexpresiva oficial. Quería ser la esfinge de Lizarra pero sólo parecía una colegiala altona escondiendo mal la chuleta del examen en el pupitre parlamentario. Ahora se le ha visto la chuleta. Era esa risa feúcha y cobarducha, de estar en la pandilla de los abusones.

Idoia Zenarruzabeitia siempre ha ocultado algo yendo con ropa de gala a los plenos o las ruedas de prensa. Cree que da el pego con su disfraz de Ainhoa Arteta y «cóctel de palacio Euskalduna» para ir a la oficina.

Tiene aire de relaciones públicas de restaurante de Munguía especializado en bodas y bautizos para burukides o nuevos ricos del pelotazo vasco. Tiene un no sé qué de querer vendernos soberanismo con pimientos de Guernica a precio de menú ejecutivo que luego se venga en el IVA. Pero se le vio la risa tapada e innoble de quien no sabe reír, la risa de la bruja piruja que mira hacia abajo con conciencia de su mala fe y es como una salsa cortada. La risa del ventajismo y la carta marcada ante quien va con escolta o le disparan en una acera como a un perro.

Sucesión y Estado
Editorial ABC 6 Enero 2003

LAS elecciones municipales y las autonómicas marcarán un año en el que los dos grandes asuntos de fondo serán el modelo de Estado y la sucesión de Aznar. Sobre esas dos cuestiones gravitará un debate político que, además de despejar la incógnita sobre el liderazgo del PP, debe servir para calibrar casi definitivamente las posibilidades de Rodríguez Zapatero para acceder a La Moncloa antes de lo previsto incluso por los más optimistas dentro del PSOE. Del resultado de las elecciones locales podrá deducirse el éxito de las estrategias de los dos grandes partidos nacionales. El PP se ha volcado en la construcción de un modelo que otorgue al Estado mejores y más consistentes mecanismos. La ofensiva judicial contra ETA (compartido el empeño con el PSOE), los ambiciosos objetivos económicos (en acusada revisión) y el cierre definitivo del sistema autonómico gravitan sobre la acción política del Gobierno. El PSOE, por su parte, ha visto la consolidación definitiva del liderazgo de Zapatero en unas condiciones de extrema dificultad en el orden interno. Las previsiones para sus partidarios son excelentes, entre otras razones porque parten del hecho de que el líder socialista ha logrado lo que parecía imposible: unir al partido, aplicar sordina a las discrepancias de los «dinosaurios» y presentarse ante la opinión pública como una opción con posibilidades reales. Sin embargo, alguna sombra se cierne sobre un panorama socialista ciertamente inesperado cuando Rodríguez Zapatero accedió a la Secretaría General de su partido.

La tragedia del «Prestige» es el punto de partida de una larga, intensa y ríspida precampaña. Por lo visto hasta el momento, el Gobierno ha sabido convertir la imprevisión inicial en un ejercicio de libro de reconocimiento de las culpas, contricción y reacción. Los análisis monclovitas insisten precisamente en el hecho de que al Gobierno no le han dolido prendas a la hora de reconducir la crisis, tanto desde un punto de vista de imagen como en el terreno práctico. Las lecturas sobre el particular del PSOE inciden en la inoperancia gubernativa, que achacan a dos razones: el paralizante debate sucesorio y el enflaquecimiento del Estado que atribuyen a la pragmática liberal del PP. Pero es en la definición del Estado, o más bien en la indefinición, donde cree el PP que se encuentran el gran lastre de Zapatero. El maragallismo oportunista, los casos de Elorza, Antich e Iglesias y la ausencia de un discurso uniforme han contribuido a forjar la estrategia popular contra las crecientes expectativas socialistas. 2003 está llamado a ser un año clave.

Una larguísima e incierta campaña electoral
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  6 Enero 2003

Los Reyes Magos han traído urnas para todos. Con regalos para los buenos y carbón para los malos, pero unos y otro siempre en urna de cristal, con cierto aire de tanatorio. A partir de hoy, todo en la información y en la opinión nacionales va a tener ambiente y sentido electorales. Todo va a ser sustanciado en las encuestas. Todo pasará al debe o al haber de los candidatos. Todo servirá para acercar el ascua a la sardina, si es que la sardina no llega embadurnada de chapapote y no hay forma de hacerla a la brasa. Vamos a vivir, también, la apoteosis del sectarismo, porque el atolondramiento miope y cretinoide del aznarismo coincidirá con un apogeo del espíritu de secta característico de la izquierda. Y, para corroborarlo, ahí estará Rencor González, el incombustible Tigrekán II, dispuesto a demostrar que Aznar se va y que él sigue ahí, porque en realidad no se ha ido nunca. Claro que lo mismo debe de pensar Aznar: que se queda. Tal vez por eso se ha rendido a Polanco y coloca a su señora de rehén en las listas de Gallardón. Total, que entre un jubilado voluntario y un jubilado que no se deja jubilar vamos a pasar año y medio de dimes y diretes, votos y rebotes.

Desgraciadamente, los asuntos nacionales de gravedad son de tal naturaleza que no permiten archivar esta rivalidad de sectarismos rencorosos como sería higiénico y deseable. Este año va a ser el del doble lenguaje de la clase política con el desguazamiento de España al fondo, acometido ya por el PNV y ETA, con la complicidad de buena parte del PSOE. El PP va a hacer como que la impide, aunque su política de claudicación en Cataluña y la sumisión incondicional al imperio ideológico de la progresía polanquista muestran que Aznar sólo quiere que haya pluralismo si puede beneficiarse de él directamente, pero que su condición de derechista acomplejado, cuando no de rencoroso liberticida, han colocado a la derecha en una situación de debilidad mediática sin precedentes en nuestra historia contemporánea, con una única alternativa real al Imperio Polanquista que es la radio y la televisión públicas, condenadas más tarde o más temprano a caer también en la órbita del PRISOE. Acaso más pronto que tarde: quizás en un año, dos a todo tirar. Con el problema de España al fondo, la concentración mediática gravítará de forma importante en estas elecciones, que decantarán un nuevo mapa informativo impensable –por temible– hace muy poco.

Y como lo político primará sobre lo económico, ni siquiera un enderezamiento de la crisis que podría producirse tras la guerra contra Irak cambiará la hiperpolitización de meses venideros. Por cierto, que el antiamericanismo será otro de los ingredientes que el PSOE utilizará contra el PP, sin que éste encuentre ya muchos medios donde guarecerse. Efectos del centrismo y de la capitulación ética e ideológica, que tal vez Miguel Boyer afronte con vigor desde FAES. Y nosotros que lo veamos.

La lucha contra el terrorismo y la defensa de la unidad nacional (que debería ser lo mismo, pero que para Aznar son dos cosas distintas e incluso contrapuestas, según se diluciden en Bilbao o Barcelona) serán –insisto– las últimas trincheras ideológicas donde se librará esta larguísima e incierta batalla electoral. Probablemente, salvo descalabro en mayo, pueden ser también las que Aznar le encargue defender a Mayor Oreja si ve la batalla perdida y la guerra comprometida. Pero el PSOE y Polanco, valga la redundancia, van a tratar de que Mayor no llegue como candidato del PP a las generales. Y cuentan en el seno del PP con aliados poderosísimos, de Rato a Gallardón. Por cierto, que en la candidatura del amigo de Fefé y de Prisa la presencia de Ana Botella será uno de los ingredientes más controvertidos, hasta mayo y después de mayo. Y es que, en el fondo, la consolidación de una clase política bifronte bajo el protectorado de Polanco va a ser una de las cosas que se dilucidarán en esta campaña. Pero este será un proceso casi invisible y para el que no nos pedirán el voto ni nos aceptarán la opinión. Sin embargo, la daremos. Votar, a lo peor no votamos; pero opinar, opinaremos; aunque los Reyes Magos, el año que viene, nos traigan carbón. Total, no deja de ser un dulce. Y peor sabe el chapapote, primer plato del rancho electoral.

«Nunca Máis», ligada al BNG, reconoce que usa las ayudas sólo para protestar
Responde a los pescadores «que exijan lo que les corresponde, en vez de mendigar»
Los representantes de la Plataforma «Nunca Máis» aseguran que desde el principio han querido dejar claro que todos los fondos que recibiesen de los ciudadanos serían para financiar acciones de protesta y no para ayudar a los afectados por la marea negra. Tras ser acusados por pescadores gallegos de quedarse con todas las donaciones, esta organización ha declarado a LA RAZÓN que el objetivo de «Nunca Máis» no es hacer «beneficiencia» y que, en su momento, dará cuenta de todo lo gastado «peseta a peseta».
Pepe Salvadores, representante de los ecologistas en la comisión gestora de la Plataforma, afirma a LA RAZÓN que «desde el principio hemos dejado claro que todos los cuartos que se recogiesen iban a ser para medidas de tipo reivindicativo» contra el Gobierno y el PP
Redacción - Madrid.- La Razón 6 Enero 2003

Los representantes de la Plataforma «Nunca Máis» no entienden que les acusen de quedarse con el dinero que reciben, pues aseguran que desde el principio advirtieron que todos los fondos que percibiesen serían para financiar acciones de protesta. Según Pepe Salvadores, representante de los ecologistas en la comisión gestora de la Plataforma, «desde el principio hemos dejado claro que todos los cuartos que se recogiesen iban a ser siempre para medidas de tipo reivindicativo».

En respuesta a la Cofradía de Pescadores de San Francisco de Vigo, que ha acusado a la Plataforma de no haberles entregado «ni un duro», Salvadores hace hincapié en que el objetivo de la organización no es hacer «beneficiencia». Y recomienda a los pescadores de esta cofradía «que se acostumbren a exigir lo que les corresponde en lugar de mendigar».

A diferencia de otras organizaciones creadas a raíz del naufragio del petrolero «Prestige», que emplean las donaciones para ayudar a los damnificados por la marea negra, Salvadores insiste en que «el único fin de Nunca Máis es reivindicar para que los responsables de la catástrofe» paguen su parte de culpa.

Este portavoz de la plataforma asegura no poder dar una cifra del dinero que han recibido de los ciudadanos hasta el momento. No obstante, indica que a día de hoy «los gastos y los ingresos están a la par». Además, subraya que «en su momento se dará cuenta de todo lo gastado, peseta a peseta».

En lo que respecta a las críticas del secretario general del PP en Galicia, Jesús Palmou, que ayer, en LA RAZÓN, acusaba a esta plataforma de promover manifestaciones y crear «crispación» con la única «finalidad de apoyar a una opción política concreta», el Bloque Nacionalista Gallego (BNG), Salvadores asegura que no es así, pues defiende que «desde el principio Nunca Máis ha estado abierto a todos los que quisieran participar». Sin embargo, reconoce que se ha hecho una excepción con el Partido Popular, al que no se le ha permitido incorporarse en la organización porque, según argumenta, los gobiernos de este partido de Galicia y España son justamente contra los que «Nunca Máis» se manifiesta. Así, entiende que sería un «contrasentido incluir en la Plataforma a las personas cuya dimisión se está reclamando en las manifestaciones».

En cualquier caso, Salvadores recalca que, «aunque el BNG ha estado desde el principio, la Plataforma está absolutamente abierta». Según detalla, también está integrado en la organización Izquierda Unida (IU), y en breve podrían entrar a formar parte de ella los sindicatos CC OO y UGT.

«El PSOE no se apunta, pero sus representantes sí que vienen a las manifestaciones. Ellos sabrán», señala Salvadores, que afirma que contaban con que tarde o temprano se les acusara de estar ligados al Bloque. Según dice, «estaba cantado que iba a ocurrir». No obstante, este portavoz de la Plataforma subraya que en «Nunca Máis» se está tratando de que no se instrumentalicen las movilizaciones en favor de ninguna opción política.

Cuentas para colaborar
El pasado 19 de diciembre, la Xunta de Galicia creó una fundación para canalizar todos las ayudas que envían los ciudadanos españoles para contribuir a paliar las consecuencias de la marea negra del «Prestige». Bautizada como «Fundación Arao», esta organización ha abierto en los últimos días diversas cuentas bancarias donde poder entregar el dinero. Estas cuentas son: la 2091 0300 49 3040140635 de Caixa Galicia, la 2080 0155 11 0040020246 de Caixanova y la 0072 0134 41 0000117982 del Banco Pastor.

A parte de la «Fundación Arao», algunas cofradías de pescadores han abierto también sus propias cuentas para recoger fondos. La de la Comisión de Cofradías es 01825920 54 0201234567 del BBVA.
Asimismo, los ciudadanos pueden realizar sus donaciones a la Asociación para la Defensa Ecológica de Galicia (teléfono: 680 420 807).

JOSÉ MARÍA MICHAVILA , MINISTRO DE JUSTICIA:
«PNV e IU se han opuesto a todas las iniciativas contra el terrorismo»
El artífice de la reforma para endurecer las penas afirma que «es imposible acabar con los etarras» si los castigos «se imponen y no se cumplen» «ETA está hoy más asediada que nunca por el Estado de Derecho»
MAGIS IGLESIAS/COLPISA. MADRID El Correo 6 Enero 2003

El ministro de Justicia, José María Michavila, preparó durante meses la reforma legal que el Gobierno remitió al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y a la Fiscalía el pasado viernes. El Ejecutivo quiere modificar el Código Penal para hacer efectivo el cumplimiento de las penas de los condenados por terrorismo y exigir el arrepentimiento activo para su reinserción, que no les será reconocida hasta que colaboren con la Justicia.

José María Michavila ha mantenido una ronda de conversaciones con los grupos parlamentarios antes de llevar el texto al Consejo de Ministros y, en esta entrevista, da por hecho el respaldo de la oposición socialista a la nueva ley. El Gobierno pretende que la normativa entre en vigor en el transcurso de este mismo año.

-¿Por qué se produce ahora esta reforma?
-Estas medidas se encuentran dentro de la secuencia lógica del proceso de firmeza de la democracia para impedir la impunidad de los terroristas. Primero fue la definición de la violencia callejera como terrorismo; después, la 'euro-orden'; a ésta le siguió la Ley de Partidos Políticos y, más tarde, la creación del juzgado de vigilancia penitenciara en la Audiencia Nacional. Ahora queremos que las condenas se cumplan. ETA está hoy más asediada que nunca por el Estado de Derecho.

-¿Cree que actualmente existe una demanda social en este sentido?
-Es imposible acabar con ETA si las condenas se imponen y no se cumplen. Es de justicia, y supone un impulso de firmeza democrática contra el terrorismo y los delitos más graves. Había que hacerlo.

Consenso
-¿Qué objetivo se busca, además de su efecto disuasorio?
-Hay una evidencia: el camino más corto para acabar con ETA es la aplicación firme y sin atajos de la ley. Se ha demostrado que tipificar como terrorismo la violencia callejera ha rebajado el número de delitos de forma más que significativa. El Código Penal es eficaz cuando se usa correctamente.

-¿Qué ha cambiado en la sociedad desde que se aprobó el Código Penal en 1995?
-El cumplimiento íntegro y efectivo de las penas ya existe en toda Europa. Es una propuesta que planteó el Partido Popular hace mucho tiempo. Hoy, es una iniciativa del Gobierno y, en sus ejes básicos, cuenta con el apoyo del PSOE, de Coalición Canaria y CiU, es decir, del 94% de la Cámara. Supone un ejemplo de la unidad de nuestra democracia para combatir el terrorismo y los delitos más graves.

-¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el Gobierno para pactar con el PSOE?
-El PSOE ha manifestado una única discrepancia al insistir en la reinserción de los terroristas. En mi opinión, la fórmula para el entendimiento pasa por acatar e incorporar una decisión adoptada unánimemente por los quince países de la Unión Europea.

-¿Llegó a un acuerdo sobre esto con el portavoz socialista?
-Entiendo que en ese punto ya hay un acuerdo, puesto que hemos incorporado una resolución europea que el PP y el PSOE fueron a Bruselas a pedir que se aprobara. Me refiero a la definición común del delito de terrorismo. Estoy seguro de que el partido socialista va a ser coherente con lo que pidió a la UE.

Arrepentimiento
-Hay quien identifica la nueva pena máxima de cuarenta años con la cadena perpetua.
-El cumplimiento de condenas de cuarenta años está previsto por la Corte Penal Internacional, que es una conquista de las democracias en la lucha contra el genocidio, el terrorismo y los delitos contra la Humanidad. También está contemplada esa pena en el acuerdo marco de la Unión Europea y lo tienen en sus legislaciones Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido. España es el país europeo en el que más barato sale ser terrorista. En cualquier caso, el Tratado de la Corte Penal Internacional establece, en su artículo 110, la prisión de cadena perpetua y la posibilidad de reducir la pena sólo cuando se hayan cumplido veinticinco años.

-¿Qué efectos tendrá la entrada en vigor de la ley, o se notará dentro de cuarenta años?
-En primer lugar, la reforma debe servir para que las víctimas se sientan respaldadas por el Estado de Derecho, así como todos los ciudadanos que cada día plantan cara a ETA. También ha de servir para disuadir a los terroristas; y si no se les disuade, para que paguen su pena.

-Algunos grupos dicen que se busca venganza más que justicia.
-Son muchísimos más los que están a favor de la reforma y poquísimos los detractores. Ése ha sido el argumento del PNV y de IU, que se han opuesto a todas las iniciativas que hemos puesto en marcha para el fortalecimiento del Estado de Derecho contra el terrorismo.

En febrero, al Congreso
-¿Existe también un acuerdo para exigir la devolución del dinero a los condenados por delitos contra bienes públicos?
-Sí. El PSOE pidió que se ampliara este concepto para que no fuera sólo una exigencia para delitos contra fondos públicos, sino también de carácter económico, y así se ha hecho. En el texto que vio en el Consejo de Ministros se contempla, en este caso, fondos públicos, Seguridad Social, salarios de los trabajadores, así como delitos socioeconómicos, tal como propuso la oposición.

-¿Se ha puesto un plazo para la aprobación de esta ley?
-El Gobierno ha pedido un informe a la Fiscalía y al Consejo del Poder Judicial y lo remitirá al Congreso en febrero. Existe un consenso del 94% de la Cámara sobre los ejes básicos de la reforma: creo que el procedimiento será ágil y espero que esta ley entre en vigor este año.

-¿Está claro que no es de aplicación para los terroristas actualmente condenados?
-Esta ley no es retroactiva porque sería inconstitucional. Pero ya hay otra norma en el Parlamento que establece que la tutela de las condenas a los terroristas la tenga la Audiencia Nacional. Ello supondrá una mayor coherencia en el régimen de cumplimiento de las penas.

UA: Madrazo es el «tonto útil del nacionalismo vasco»
Redacción - Madrid.- La Razón 6 Enero 2003

La secretario general de UA, Enriqueta Benito, aseguró ayer que el coordinador de Izquierda Unida-Ezquer Batúa, Javier Madrazo, «hace de tonto útil del nacionalismo vasco y del entorno radical», al presentar una proposición no de Ley para instar al Parlamento vasco a rechazar la modificación del Código Penal que persigue el endurecimiento de las penas por delitos de terrorismo, iniciativa que fue aprobada por el Consejo de Ministros el pasado viernes.
En un comunicado, Enriqueta Benito afirmó que el aumento de las penas por delitos de terrorismo «es una decisión que los ciudadanos esperaban, ya que ha habido demasiados casos en los que el terrorista se ha reído de las víctimas, pues han salido a la calle cumpliendo muy poco tiempo de pena».

En su opinión, que el partido de Javier Madrazo anuncie la presentación de una proposición no de Ley coincidiendo con la manifestación de San Sebastián en la que Askatasuna «pide la amnistía para los presos de ETA y está encabezada por Otegui, es tanto como dar un balón de oxígeno a quienes sistemáticamente amparan a la banda terrorista». Según la dirigente de Unidad Alavesa, el tripartito nacionalista, «del que forma parte Madrazo, debería demostrar que, de verdad, quieren que ETA se quite de en medio, desaparezca y no actúe más».

Derrotar a ETA
Así, advirtió que la oposición de PNV, EA e IU-EB al endurecimiento de penas y su cumplimiento íntegro «visualiza que no tienen interés en que la derrota de ETA pase por actuar con dureza desde las instancias del Estado de Derecho que lo posibilitan, y la justicia es una de ellas». En nombre de UA, Benito exigió al nacionalismo que defina sus planteamientos con respecto a la banda terrorista «y los den a conocer a la sociedad vasca», ya que, según advirtió, «no vale decir que están contra ETA y cada vez que se propone alguna acción tendente a derrotar a ETA, se opongan».

Por último, consideró que los nacionalistas «deben olvidarse de su plan independentista y centrarse en conseguir la paz».
Para ello, indicó, «se tiene que recuperar un foro similar a la mesa de Ajuria Enea, donde los demócratas de verdad se reúnan para buscar puntos de encuentro».

Hacia un «nuevo» PNV
CHARO ZARZALEJOS ABC 6 Enero 2003

2002 ha sido el año de la confirmación de Ibarretxe como «hombre fuerte» y el inicio de la retirada de Arzalluz.
La vieja guardia del PNV será relevada por los «euskotecnócratas»

BILBAO. Si 2002 se inició para el PNV con el alivio que supone haber salvado los muebles en las elecciones más reñidas que nunca antes se habían celebrado en el País Vasco, este mismo año finaliza con la certeza de tener por delante un amplio período de tiempo para gestionar el poder, al que, por decisión de las urnas, el PNV nunca ha sido ajeno a lo largo de los últimos veinte años. Las dudas y sombras de hace año y medio se han transformado en auténtico confort político. El 27 de diciembre, con la inesperada aprobación de los Presupuestos, ha sido otro 13 de mayo. Por poco, por muy poco, pero el PNV ha ganado, o cuando menos no ha perdido. La posibilidad de gestionar con tranquilidad el poder que se tiene y el poder mismo es un factor que aglutina; pero, además, como forma parte de su cultura política convertir las críticas legítimas, incluso las más moderadas, en agresiones -que también unen-, resulta que el PNV tiene todo de cara para mantener su unidad interna. Esta unidad es un valor supremo para cualquier militante. La experiencia demuestra que en el PNV no hay crisis, al modo de las que se dan en otros partidos. En el PNV no hay crisis convencionales y sí dramáticas escisiones. Esta ha sido su historia, incluida la más reciente.

En contra de lo que algunos muy erróneamente habían calculado, este año 2002 ha sido un año tranquilo para el PNV. Es verdad que la totalidad de la militancia y votantes no comparten al cien por cien la estrategia puesta en marcha desde 1998, pero el hecho de que haya sido precisamente con el compromiso de Ibarretxe de avanzar hacia el post-estatuto, con el que se ha conservado un poder visto en peligro, se ha producido un efecto de ensimismamiento.

¿Quién va a cuestionar de verdad la trayectoria de Ibarretxe si con él mantienen el poder? El enfado, la desazón de los nacionalistas moderados -tan habituados, tan identificados con el poder como sus propios dirigentes- está por ver, más allá de declaraciones puntuales o reflexiones en privado. Siempre muy en privado, salvo muy contadas excepciones y que representan a un PNV que en realidad no existe. Y si existe, ni se le ve, ni se le oye y, claro, ni se le siente.

Es en privado donde se libran las batallas por el poder interno y casi a oscuras se resuelven contradicciones, que si para cualquier otro partido serían difíciles de soportar, el PNV las integra a su labor diaria como por ósmosis. Con la misma tranquilidad que en el 96 hacia constar que no había impedimentos doctrinales para una eventual entrada en el Gobierno de España -y hubiera sido con el PP-, dos años después, en el 98, aprobaba por unanimidad una estrategia autodeterminista con la ponencia «Ser para decidir», hoy en plena vigencia. El PNV ha demostrado con creces como en política no es imposible valer lo mismo para un roto que para un descosido. Con la misma naturalidad que pactan con Jáuregui gobiernos de coalición, se fascinan con Arnaldo Otegi.

Con este bagaje, con esta forma de hacer las cosas, 2002 ha sido el año de la confirmación de Ibarretxe como «hombre fuerte» y el inicio de la retirada de Arzalluz. Por eso, acaba el 2002 con la vista puesta en el día después.

A diferencia de lo ocurrido con los anteriores lendakaris, el EBB no mira de reojo a Ajuria Enea, como ocurrió con Garaikoetxea, y hoy nadie se atreve a calificar a Ibarretxe de «mandado» de Arzalluz, calificativo que en más de una ocasión tuvo que soportar José Antonio Ardanza. Bien por su sintonía con el EBB, bien porque nadie olvida su triunfo electoral, lo cierto es que Ibarretxe ha logrado convertirse en «hombre fuerte», lo cual no es poco en un partido cuyas paredes han sido testigos mudos de las criticas más acérrimas e inimaginables a sus antecesores. Juan José Ibarretxe, de momento, se salva.

Sin problemas con el Gobierno, siempre y cuando el Ejecutivo no interfiera en la vida interna, es decir en el juego de poder interno, y con un panorama por delante que no imaginaban hace apenas una semana, es la marcha de Arzalluz la asignatura pendiente, la apuesta a sortear. La sucesión de Arzalluz es más que la elección de un nuevo presidente. Sin Arzalluz en primera línea, el PNV pierde su referente más reconocible y sin Arzalluz lo que se alumbra es un «nuevo» PNV, en el que muchos que hoy están dejaran de estarlo y vendrán otros nuevos, de una generación distinta, por supuesto, a la de Arzalluz, pero también distinta de los que aún siendo jóvenes han vivido la transición, conocen la gestación del Estatuto y recuerdan aunque sea con dificultad la España anterior a la democracia. El «nuevo» PNV será un partido en su mayor parte de euskotecnócratas que han crecido a la sombra de la Administración, que conocen por experiencia bien cercana todos los vericuetos del poder y que no han experimentado derrota alguna. Son los veteranos como Arzalluz, Anasagasti, Sudupe, Bergara y Ardanza, por citar algunos ejemplos, los que han vivido en primera línea experiencias que sólo porque se las han contado conocen los que en un plazo no superior a año y medio dirigirán, en sus grandes líneas, al «nuevo» PNV.

En este «nuevo» PNV, José Luis Bilbao, probable candidato a la Diputación de Vizcaya, sustituirá a Josu Bergara y es seguro que Egibar sobrevivirá políticamente a Anasagasti. Ya Ibarretxe ha sustituido a Ardanza y ahora no es el histórico Luis María de Retolaza quien controla Vizcaya, auténtica cantera del PNV, sino el joven Íñigo Urkullu, poco devoto de Arzalluz pero entregado como el que más -al menos eso parece- a la estrategia post-estatuto puesta en marcha por Ibarretxe. El lento surgimiento del «nuevo» PNV coincide con el actual PNV inimaginable hace apenas seis años.

Se avecina de manera suave un «nuevo» PNV formado al mismo tiempo en el poder y en el victimismo, sin la experiencia de sus antepasados más próximos, pero conservando intacta esa cultura de servir para un roto y para un descosido que tanto irrita y desconcierta a los ajenos a sus filas, y sobre la que han sido instruidos por sus mayores. Y todo ello, con la convicción histórica de que siempre, cuando vienen mal dadas, hay alguien que les salva.

Cuando Arzalluz haga efectiva su marcha se verá hasta que punto 2002 ha sido, de verdad, el inicio de su retirada y es que desde el 98 -casualmente desde el 98- Arzalluz ya no es el que era. Ahora es Ibarretxe el que se planta y dice que Josu Jon Imaz no es candidato a la Diputación de Guipúzcoa y Urkullu, como presidente de la importante ejecutiva vizcaína, el que dice que Bilbao y no otro debe ser el candidato a su Diputación.

La preautonomía vasca
DANIEL REBOREDO /HISTORIADOR El Correo 6 Enero 2003

Un 6 de enero de 1978, hoy hace veinticinco años, se aprobó el decreto-ley que dio 'luz verde' a un régimen preautonómico en el País Vasco que se consolidaría 21 meses después con el Estatuto de Autonomía (25 de octubre de 1979). Pero para llegar a este punto tuvieron que pasar cuarenta años de una dictadura centralista que aplastó cualquier manifestación cultural y lingüística de las denominadas nacionalidades históricas, especialmente de la vasca. Durante los primeros años de vida del régimen, el sentimiento nacional vasco se mantuvo vivo entre la comunidad nacionalista, pero sin salir apenas del ámbito estrictamente privado por temor a la represión. De ahí la inactividad de un PNV que se dedicó a mantener vivo al Gobierno vasco en el exilio. La situación del País Vasco desde 1975 era una bomba de relojería, tanto por el fenómeno terrorista como por la conflictividad social y el gran número de huelgas que se sucedían ininterrumpidamente. Vivir bajo el 'Estado de excepción' se convirtió en algo habitual a pesar de la derogación de la Ley Antiterrorista de 1975 y la concesión de pasaportes a decenas de refugiados que no tenían causas pendientes con la Justicia, acuerdo adoptado entre Manuel Fraga y Juan María Bandrés.

Durante la Transición (22 de noviembre de 1975-6 de diciembre de 1978 ó incluso 25 de octubre de 1979) se desarrolló un amplio movimiento de recuperación de los 'derechos democráticos nacionales' cuyo punto de inflexión fue un año 1977 en el que la lucha por los mismos fue masiva. La mencionada recuperación tuvo que convivir con la dificultad de ponerse mínimamente de acuerdo en problemas conflictivos. Para unos, España era una 'nación de naciones', para otros un 'Estado plurinacional' y para los menos 'una unidad de destino en lo universal'. En el País Vasco miles de ciudadanos se manifestaban constantemente exigiendo el autogobierno; en Cataluña más de millón y medio de personas salieron a la calle en Barcelona el día de la 'Diada' exigiendo la autonomía; en Galicia participaron casi medio millón de manifestantes en la 'Xornada pola Autonomía' celebrada en las cuatro capitales gallegas; en Andalucía ocurrió otro tanto en las diferentes capitales, destacando el medio millón concentrado en Sevilla; en Valencia se manifestaron ochocientas mil personas el 9 de octubre y el movimiento reivindicativo se extendió también a Castilla y León, Aragón, etcétera. La dictadura franquista fomentó involuntariamente las reivindicaciones de los nacionalismos periféricos y logró que éstas fuesen asumidas por buena parte de la oposición no nacionalista.

El proceso constituyente español necesitaba un contexto político estable para consolidarse, y de ahí que el Gobierno de Adolfo Suárez buscara un acuerdo entre los partidarios del autogobierno en el País Vasco y Cataluña. Poco a poco se fue manifestando la idea de transformar la organización territorial del Estado mediante un sistema generalizado de autonomías. A Suárez le hubiera gustado reproducir el modelo que restableció provisionalmente la Generalitat catalana (reformismo y rupturismo juntos) en el País Vasco. Pero ello no fue posible porque antes había que lograr cierta normalización de la vida política vasca. Después de largas negociaciones entre el Gobierno y la oposición vasca, iniciadas en el verano de 1977, se acordó finalmente una amnistía general para los delitos cometidos desde la aprobación de la Ley para la Reforma Política. En diciembre de 1977 fue excarcelado el último preso político vasco y a partir de entonces a los activistas de ETA, que rápidamente volvieron a llenar las cárceles, se les consideró terroristas sin más.

A pesar de la amnistía, en el País Vasco no se llegó a un acuerdo político comparable al catalán. El Gobierno vasco en el exilio, presidido por Jesús María de Leizaola, presionó para que las negociaciones con el Gobierno Suárez las protagonizase la Asamblea de Parlamentarios Vascos (constituida en junio en la Casa de Juntas de Gernika). Esta circunstancia privó a los nacionalistas del control del proceso, al crearse un frente común entre los mayoritarios partidos de ámbito estatal. En diciembre de 1977 nació el Consejo General Vasco, del que fue primer presidente el socialista Ramón Rubial. La derrota de Juan Ajuriaguerra frente al citado Rubial y la oposición de los parlamentarios de UCD de Navarra a su integración en el País Vasco contrarió en gran medida al nacionalismo vasco. Irritación que se incrementó cuando el decreto-ley de 6 de enero de 1978, que contemplaba la incorporación de Navarra, se acompañó de una ley adicional que especificaba que para llevarse a cabo la misma sería necesario el acuerdo del órgano foral navarro que surgiese de las primeras elecciones municipales, así como una ratificación del mismo mediante referéndum.

La presión ejercida por los partidarios del autogobierno en el País Vasco y en Cataluña durante la etapa constituyente no tardó en ser emulada por los representantes electos de otras zonas de España, incluidos los de UCD, fenómeno al que respondió el Gobierno con una generalización un tanto precipitada del principio de la autonomía. Bajo la apariencia de igualdad para todos se trató de limitar los derechos de las nacionalidades históricas y se intentó enfrentarlas al resto del Estado. La solución no satisfizo a los nacionalistas vascos y catalanes, ni tampoco agradó a los defensores del modelo federal (mayoría de dirigentes del PSOE y del PCE) ya que las autonomías hacían difícil, si no imposible, un proceso federal al uso. Podemos llegar a entender la precipitación y nerviosismo de la clase política en aquellos momentos cuando consideró urgente la concesión de preautonomías a Castilla-León, Asturias, Murcia y Extremadura, regiones en las que no existían inquietudes y reivindicaciones políticas nacionalistas. Se puede llegar a entender, por sus antecedentes históricos y su protagonismo en la lucha contra la dictadura, la urgencia para el proceso regulador del proceso en Cataluña, País Vasco y Galicia, reconocidas como entidades autónomas en la II República, pero es difícil comprender la precipitación con otras regiones, excepto si valoramos lo que se denominó 'café para todos'.

Pese al tiempo transcurrido desde la Transición, la cuestión nacional sigue siendo un factor no resuelto en España y los últimos acontecimientos acaecidos en el País Vasco así lo manifiestan. La consolidación de la democracia española estuvo supeditada a la aceptación del principio de supremacía civil por parte del Ejército y al desarrollo de una nueva organización territorial del Estado capaz de satisfacer las demandas de los nacionalistas periféricos. El retorno de la sociedad civil fue una realidad incluso antes del 'asentamiento' democrático, puesto que arrastró a la clase política hacia la democracia a pasos agigantados. La cuestión autonómica no se ha resuelto porque la improvisación, en ocasiones acertadísima, con la que se realizó la Transición política dejó su huella, lamentablemente, en el intento de realizar una nueva distribución territorial del poder.

En vez de esperar a que se elaborara y sancionara legalmente la nueva Constitución que debía trazar las líneas maestras de la organización estatal, se utilizó el cauce extraparlamentario del decreto-ley para, de un plumazo y casi por generación espontánea, dar salida al nuevo orden autonómico que se consolidaría con los respectivos estatutos de autonomía. En cualquier caso, y partiendo de este proceso, la gran labor ciudadana de nuestros días es la de que los estatutos se manifiesten en toda su extensión, pero siempre considerando que ningún pueblo es soberano si no lo son sus ciudadanos. El 'patriotismo', en su múltiples y perniciosas facetas, suele menospreciar, arrinconar y destruir la democracia. No volvamos a las cavernas aunque nos recuerden a Platón.

La llegada de universitarios de otras comunidades cae un 40% este año
Elisa Álvarez (santiago) La Voz 6 Enero 2003

-La causa es que la concesión de becas se publica más tarde que las listas de admitidos en las universidades
-El ministerio pretende adelantar las ayudas para impulsar la movilidad

Una de las premisas de la Declaración de Bolonia -que recoge las bases del nuevo espacio universitario europeo- es la movilidad de estudiantes y profesores, apoyada en una amplia política de becas. Los primeros pasos para implantarla en Galicia están resultando un fracaso absoluto.

Durante este curso son 128 alumnos de otras comunidades los que se han matriculado en alguna de las tres universidades gallegas a través del distrito abierto. El pasado año fueron 200, casi un 40% más. Además, este año la oferta fue muy superior. Mientras en el 2001 se ofertaban todas las plazas de la Universidade de Vigo y de la mayoría de titulaciones de Santiago y el 20% en algunas carreras de esta última y en todas las de A Coruña, la cifra ascendió al 50% en el 2002.

El motivo de este drástico descenso es -además de la escasa tradición de movilidad entre los alumnos- el funcionamiento en la concesión de becas. En el momento en el que las universidades publican las listas de admitidos y denegados en sus carreras, todavía no se ha hecho efectiva la concesión de las becas, lo que, según indican en la Comisión Interuniversitaria de Galicia (Ciug), provoca que los estudiantes no formalicen la matrícula.

Solicitudes
Una cifra que corrobora esta explicación es el número de solicitudes presentadas, muy superior. Así, en el 2001 se presentaron 1.110, y en este curso se llegó a las 747. El número de alumnos foráneos representa un porcentaje mínimo en las universidades gallegas, que ha disminuido este año. Actualmente representan el 1,02% del total de matriculados, frente al 1,43% del pasado año.

La intención del Ministerio de Educación para impulsar esta movilidad durante este año era la de adelantar la publicación de las listas de concesión de ayudas, pero al final volvieron a resolverse más tarde que el primer plazo de matrícula.

Durante el próximo curso finaliza la implantación del distrito abierto y estos alumnos podrán optar a la totalidad de las plazas de las universidades.

La inmovilidad
Nota del Editor 6 Enero 2003

Cualquier estudiante sólo tiene que ver el nombre que utilizan cualquiera de las universidades de Galicia para percatarse de que algo falla, de que le pueden dar gato por liebre, de que en vez de universidad se va a encontrar con localidad, y si entra en la dirección de Internet, o ve la guía docente ya lo tiene claro,  ya le obligan a utilizar el gallego si quiere enterarse de algo. Lo mismo ocurre con el resto de las universidades donde políticos infames han declarado al español como lengua impropia. En La Coruña, además, se va a encontrar los paneles electrónicos indicadores de peligro de la carretera sólo en gallego, lo mismo que todos los paneles indicadores de las escuelas y facultades. Y si se atreve a adentrarse en una facultad de letras, es que tiene mucho valor, o anda muy despistado.

La triste balada del «telonero»
BARCELONA. ABC 6 Enero 2003
Convergència i Unió ha cerrado un mal año. Los enfrentamientos con el PP; la espantada de Pere Esteve y el deterioro de sus relaciones con el PNV han complicado el final de la «era Pujol». A todo ello se une el calvario personal de un político que ha gobernado sin concesiones durante 23 años y que ahora se ve a sí mismo como el «telonero» de su delfín

Más tarde se arrepentiría de sus palabras pero, en un arrebato de sinceridad, Jordi Pujol confesó en público hace algunos meses que ahora le toca ejercer de «telonero». La imagen es demoledora y, por más que después intentara quitarle trascendencia al comentario, refleja el calvario personal que está atravesando un político acostumbrado a hacer y deshacer a su antojo sin que nadie, ni en su partido ni en la oposición, se atreviera a plantarle cara en las dos últimas décadas. En este último año, sin embargo, Pujol se ha visto obligado -por pura necesidad electoral- a ceder prácticamente todo el protagonismo a su «delfín», consciente de que sólo con algo de rodaje Artur Mas podrá medirse en igualdad de condiciones con el líder de los socialistas catalanes en las elecciones autonómicas que se celebrarán el próximo otoño.

Delicado equilibrio
Pujol, que al final del mandato habrá gobernado Cataluña de forma ininterrumpida durante 23 años, se ha desembarazado sin contemplaciones de todos los dirigentes de su partido que pudieron hacerle sombra. Sorprende, por tanto, la resignación con la que, en el último año, ha aceptado ejercer de segundo, dejando el día a día en manos de su jefe de gobierno con quien, contrariamente a lo que se pueda pensar, mantiene una relación correcta pero distante. A regañadientes, en noviembre accedió a remodelar su gobierno -entre otros, hubo de sacrificar a su veterano consejero de Industria, Antoni Subirà, miembro de su familia y padrino político de uno de sus hijos, Oriol Pujol Ferrusola- para que Mas se hiciera un equipo a su medida. El nuevo gabinete, como la propia estructura de CiU, mantiene un delicado equilibrio entre el sector moderado y el ala soberanista de la federación: una ambigüedad perfectamente calculada para contentar por igual a los dos sectores más alejados de su electorado.

Aun así, a Pujol no le han hecho comulgar con ruedas de molino y ha resistido las presiones del entorno de Artur Mas para que dejara a medias el mandato y cediera la presidencia de la Generalitat a su delfín, siguiendo la fórmula utilizada por Pasqual Maragall, que renunció a la alcaldía de Barcelona en favor de Joan Clos.

Pujol ha admitido que 2002 ha sido su «annus horribilis» en materia de autogobierno ya que apenas ha conseguido arrancar alguna pequeña concesión al Ejecutivo popular. Además, en una jugada que desde el propio mundo nacionalista se calificó de «inoportuna pero maestra», Aznar propuso a CiU entrar en el Gobierno, desmontando de esta forma la táctica victimista de la federación, que llevaba meses insistiendo en que, a cuenta de la situación en el País Vasco, el PP pretendía criminalizar a todos los nacionalismos, incluido el catalán.

En este escenario, la espantada protagonizada por Pere Esteve el pasado mes de septiembre, sumió a Pujol en el más absoluto de los desconciertos, una vez superado el enfado inicial. La renuncia de Esteve, ex secretario general de Convergència y padre del discurso soberanista, supuso también un golpe tremendo para Artur Mas -quien, por cierto, se enteró al mismo tiempo que los periodistas-. Y es que, al explicar los motivos de su marcha, Pere Esteve no tuvo reparos en confesar que no podía digerir el acercamiento de CiU al PP ni la estrategia de colaboración con el Gobierno de Aznar. Puesto que el apoyo al PP sigue siendo para la federación nacionalista motivo de resquemores y complejos mal asumidos, la declaración de guerra de Esteve hizo saltar las alarmas pero, al mismo tiempo, contribuyó a reforzar el liderazgo interno de Mas. Nadie siguió a Esteve en su nueva aventura -que le sitúa en la órbita de Esquerra Republicana de Catalunya- pero sólo las urnas revelarán si su malestar es compartido por una parte importante del electorado nacionalista.

Para contrarrestar su estrategia de colaboración con el PP y evitar así una fuga de votos soberanistas hacia ERC, Artur Mas se desmarcó, el pasado mes de octubre, con una propuesta para elaborar un nuevo Estatuto de Autonomía que incremente la cuota de autogobierno. De aprobarse, Mas ya ha anunciado que CiU estaría dispuesta a entrar en el Gobierno central. La operación pasaría, según una indiscreción de Mariano Rajoy, por una especie de acuerdo «a la bávara». Esta eventual gran coalición electoral entre nacionalistas y populares implicaría, de hecho,la desaparición del PP en Cataluña. Las conversaciones están todavía en fase embrionaria porque, entre otras cosas, cualquier proyecto de futuro dependerá de la correlación de fuerzas que arrojen las urnas tras las autonómicas y generales.

Al borde de la ruptura
Durante los siete primeros meses de 2002, la comunicación entre CiU y PP fue tan tensa que se especuló con la posibilidad de un adelanto electoral en Cataluña. Las discrepancias en torno a proyectos como el denominado «Decretazo», la Ley de Partidos o la Ley de Déficit Cero pusieron las relaciones entre populares y nacionalistas al borde de la ruptura y sólo el convencimiento de que ambas fuerzas se necesitaban propició un acuerdo que Aznar y Pujol sellaron en Barcelona en octubre.

Pero si los habituales encuentros y desencuentros entre PP y CiU ya no dan para grandes aspavientos, sí cabe resaltar el deterioro en las relaciones entre el nacionalismo catalán y el vasco. El apoyo de CiU a la Ley de Partidos, su escaso interés por la Declaración de Barcelona y los sucesivos plantes de Jordi Pujol al lendakari Ibarretxe han erosionado una vieja amistad, basada más en razones sentimentales que históricas.

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