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Recortes de Prensa     Sábado 18 Enero  2003
Consecuencias del galaico-populismo
Andrés Freire Libertad Digital 18 Enero 2003

Adiós, Cuiña
EDITORIAL Libertad Digital  18 Enero 2003

Turismo y legalidad
JOSÉ MARÍA CALLEJA/ El Correo 18 Enero 2003

Trampas al descubierto
TONIA ETXARRI/ El Correo 18 Enero 2003

Basta Ya convoca un mitin en Bilbao para reivindicar la Constitución
L. SALA/BILBAO El Correo 18 Enero 2003

Consecuencias del galaico-populismo
Andrés Freire Libertad Digital 18 Enero 2003

Hace un tiempo, conversaba con una prometedora joven que ocupa cargos en el Partido Popular de Galicia. Esa mala boca mía me indujo entonces a comentarle que “ya era hora de que se libraran de esa basura de la normalización lingüística”. Dio ella un ligero respingo, sorprendida sin duda de que alguien aún pensara así. Y me sonrió entre atónita e irónica, mientras meneaba su cabeza. Mi comentario no merecía otra respuesta.

No intenté, por supuesto, explicarle que intelectualmente la normalización lingüística es una filfa que insulta la inteligencia de cualquier persona medianamente ilustrada. Que lo que llaman “normalización” es un asombroso pero inútil experimento de ingeniería social. Que esa extravagancia representa un pesado lastre para el futuro de Galicia. Que la formación del espíritu nacional es una estúpida idea del siglo XIX que, aplicada en el XXI, deviene en parodia (si antes la España de charanga y pandereta, ahora la Galicia de gaita y conselleiro). La explicación hubiera sido, me imagino, un esfuerzo vano. La joven era un embrión de la nueva derecha, cómoda con el centro reformista y la España plural, sea lo que sea lo que esto signifique.

Esa conversación me viene a la mente cuando pienso en la alegría e inconsciencia con la que el PPdeG ha jugado estos años a ser nacionalista. Ha abrazado las banderas, ha entonado los himnos y ha seguido una política no muy diferente a la del PNV y CiU. Por ello, cuando se alertaba del peligro del BNG, los gallegos informados nos decíamos “para qué temer al Bloque, si tenemos al PP”. Ha sido este partido el que ha convertido el galaico-populismo, una forma suave de nacionalismo, en la ideología oficial de la autonomía gallega. De ahí que haya sido implantada en colegios, universidades y medios culturales. Huelga decir que todos esos ámbitos están hoy controlados por sectores afines al BNG.

Es famosa la frase de Lenin en la que ironizaba sobre los capitalistas que venderían la soga con la que les iban a ahorcar. El PP de Galicia ha hecho algo parecido, y ha alentado en sus leyes y en sus libros de texto el poder de los que les quieren destruir. Hoy los muchachos educados en el nacionalismo son mayores de edad, y lideran las manifestaciones de repulsa contra el PP, ya sea con motivo de nuevas leyes de educación (en la facultad de Historia en Santiago, un cartel de protesta manifestaba que Isto non é Osfor, isto non é Jarvar), ya sea a causa del Prestige.

La caída de Cuiña señala el declive del sueño galleguista del PPdeG, que ahora ha de volver al redil nacional acuciado por la debacle del Prestige y la vejez de Fraga. El mal, sin embargo, está hecho: el BNG es ahora mismo el primer partido entre la juventud de Galicia. Los muchachos autóctonos siguen sin hablar en gallego, pero ahora saben que la culpa la tiene Franco, que prohibió el idioma. ¿O fueron los Reyes Católicos? Tendré que preguntarle a la prometedora joven del PP. Me da la impresión que es de las que se han creído esas bobadas.

Adiós, Cuiña
EDITORIAL Libertad Digital  18 Enero 2003

Las intrigas de la otra sucesión, la del político más veterano de España, fundador del PP y su presidente de honor, Manuel Fraga, se habían desarrollado hasta ahora más o menos en silencio. José Cuiña, mano derecha de Fraga durante los últimos 13 años –e inspirador de un sesgo nacionalista en la política de la Xunta que dista mucho de despertar entusiasmo en amplios sectores populares–, se perfilaba hasta no hace mucho como el más claro sucesor de don Manuel al frente del PP gallego. Cuiña, sucesor de de Mariano Rajoy –quien a su vez es mentor de Ana Pastor, su supuesta rival en la sucesión de Fraga– al frente de la Diputación de Pontevedra, tenía todas las papeletas y toda la confianza de Fraga para sustituirle en su ya próxima –todo indica que improrrogable– jubilación definitiva.

Una mano anónima, aunque identificada por los enterados como popular, hizo llegar a la Cadena Ser, que hizo el uso que era previsible de ella, la noticia de que empresas de la familia de Cuiña se habrían lucrado con la venta de material para la limpieza de las playas gallegas a resultas de la catástrofe del Prestige. La puesta en circulación de esta irregularidad, relativamente menor, ha servido para reactivar su polémico historial en la gestión del urbanismo y las obras públicas gallegas y se ha convirtido en el detonante que ha truncado definitivamente su brillante carrera política a la sombra de Fraga, la cual no ha estado exenta de incidentes polémicos.

En septiembre de 1992 fue acusado por el BNG de prevaricación y malversación de fondos en su etapa al frente de la Diputación de Pontevedra –cargo que ocupó entre 1987 y 1990–, aunque el TSJ de Galicia decidió no procesarlo. Igualmente, dicho Tribunal también decidió archivar cuatro años después la denuncia, esta vez presentada por Cuiña, en relación con ciertas informaciones publicadas por la prensa que hacían referencia a un supuesto trato de favor por parte de la Xunta a empresas de Isolina Crespo, madre de Cuiña; aunque el auto aclaraba que no existía ninguna incompatibilidad en que la madre del ex consejero –titular de esas empresas desde 1971– contratara con la Xunta, negando la posibilidad de que aquélla actuara como testaferro de su hijo. En enero de 2000 salió a la luz un asunto digno de novela policiaca. La Guardia Civil descubrió accidentalmente una supuesta trama para asesinar a Cuiña cuando la viuda del detective privado Rafael Wolfgang –quien supuestamente recibió el encargo de matar al ex consejero– la presentó como prueba en un juicio laboral para reclamar una indemnización por la muerte de su marido, que tuvo lugar en circunstancias extrañas. En la agencia para la que trabajaba Wolfgang se encontró material e información relacionada con la vida de Cuiña.

Con todo, este accidentado historial, al que viene a añadirse la venta de material de limpieza para las playas gallegas, sólo ha sido la gota que colmó el vaso de la paciencia de Fraga; cuya indudable –por probada– pericia política no incluye, para su desgracia, el acierto en la elección de colaboradores y herederos políticos. Véase, por ejemplo, el caso de Jorge Verstringe, reconvertido en “tiralevitas” de Alfonso Guerra; del efímero Hernández Mancha o de Herrero de Miñón, quien después de colaborar en la destrucción de la UCD ingresó en AP para después convertirse a la fe nacionalista. José Cuiña ha sido su más reciente fracaso.

Los expertos en la vida interior del PP gallego dicen que Cuiña no era bien visto desde hace tiempo ni en Génova ni en Moncloa. Los rumores de que, frente a su candidatura a la sucesión de Fraga, se pudiera estar alentando en los últimos tiempos la de Ana Pastor, actual ministra de Sanidad, contribuyeron a irritarle. Cuiña quiso aprovechar el incidente del Prestige para forzar la mano de Manuel Fraga, incitándole a la ruptura y el enfrentamiento con el Gobierno de Madrid para hacerse con el control directo de la crisis medioambiental –y con los réditos políticos correspondientes que aseguraran sus posibilidades sucesorias. Pero las acusaciones de los compañeros de gobierno de Cuiña –quienes ya se quejaban de su utilización política del cargo con vistas a la sucesión de Fraga– y la oposición de los consejeros de Pesca y de Economía al cisma que dentro del PP planteaba el ex consejero, hicieron que Fraga finalmente se decidiera a prescindir de su delfín. Para ello aprovechó la ocasión que le brindaban las revelaciones inducidas sobre el asunto de la venta de material de limpieza.

Además de ser una de las secuelas de la deficiente gestión del PP y del Gobierno en torno a la catástrofe del Prestige –lo que, a su vez, no es ajeno a otra cuestión sucesoria pendiente, la de Aznar–, la caída de Cuiña muestra con toda claridad las desventajas de las estructuras piramidales, carentes de contrapesos, en el gobierno de los partidos políticos. La lealtad hacia el líder no se fundamenta en la defensa de un programa o un ideario, sino más bien en las expectativas de botín político que ese líder pueda procurar a sus colaboradores. En tal ambiente, suelen triunfar los más aduladores, que a la vez suelen ser los menos escrupulosos cuando se trata de maniobras políticas. En un gesto que le honra, Fraga no escuchó los cantos de sirena de Cuiña, quien en su desmedida ambición no tuvo empacho en provocar el cisma dentro del PP con tal de asegurar su futuro político, contando con que Fraga no querría cerrar su brillante carrera política con la mancha del chapapote.

Quizá este incidente le sirva de lección a Aznar en su propia cuestión sucesoria y aprenda que para gobernar un partido, el manejo de las ambiciones políticas –si bien asegura durante algún tiempo la absoluta sumisión y obediencia– es un arma de doble filo cuando los ambiciosos no ven clara cuál ha de ser la recompensa a su “lealtad”. Esperemos que la altivez y el endiosamiento sobrevenidos con el ejercicio de la mayoría absoluta no le impidan tomar buena nota de las enseñanzas que de esta crisis, todavía no cerrada, cabe extraer.

Turismo y legalidad
JOSÉ MARÍA CALLEJA/ El Correo 18 Enero 2003

Hace tiempo que uno puede comprar los mismos productos a casi idénticos precios en cualquier punto de España, Canarias incluida. Tampoco hay apenas diferencias, como sí las hubo antaño, entre los precios españoles de, por ejemplo, radios, gafas de sol o videocámaras, y los de Andorra o Gibraltar. No se entiende, por tanto, una expedición turística de tamaño calibre -como para alquilar un microbús-, como la que ha montado el PNV con destino al paraíso pirata de Gibraltar. Si se trata de mover la batea para que no se note demasiado el fracaso cosechado por la delirante idea de Estado libre asociado, se puede hasta entender la excursión; pero, ya digo, para hacer compras hay sitios más agradables.

Uno mira el catálogo de países en los que los nacionalistas vascos aspiran a encontrar eco para su último delirio y se cae de espaldas: Cuba, una dictadura en la que se castiga la disidencia, que encarcela a los que discrepan, en la que se llama 'gusanos' a los disidentes, de la que huye la gente en balsa -como incluso Arzalluz recordó en su día- y que hasta ayer por la tarde consideraba la homosexualidad como una enfermedad. Idaho, un Estado de EE UU conspicuamente reaccionario y en el que se practica la pena de muerte como quien se lava los dientes. También gusta mucho últimamente Äland, archipiélago finlandés en el que se habla sueco y que se plantea como éxtasis del poder político propio. En las gélidas Äland , al parecer, tienen de todo -frío incluido-, excepto la emisión de sellos de correos; fíjense, ahora que los sellos los emiten y regalan algunos periódicos en España. Todo esto después de que con anterioridad los nacionalistas vascos hayan sugerido como modelo a imitar el palestino, «tenemos nuestro Arafat», decían algunos. El de la Alemania llamada Democrática, en lo económico, y Albania, en lo político, según aconsejaba un presunto inteligente de la izquierda abertzale, con un conocimiento de la materia que el tiempo se ha encargado de poner en su sitio. También hubo un época en el que la mirada se fijo en la antigua Yugoslavia, 'modelo' que no parece necesitar de explicación alguna para demostrar sus virtudes. Alguien veía, en fin, en el pueblo inuit el paradigma del camino a seguir por parte de la Comunidad Autónoma Vasca. La moda irlandesa, después de varias peregrinaciones, decayó después de alcanzar altos niveles de admiración.

Cualquier mirada al estado actual de todos los países citados -por no hablar del querido pueblo saharaui y sus lamentables condiciones de vida- demuestra que de buscarse algún modelo es casi seguro que todos ellos, y otros muchos, tienen muchísimas cosas que envidiar en el nivel de vida material y en el autogobierno político del que gozamos en el País Vasco y no al revés. No hay más que hablar con cualquier empresario vasco para comprobar cómo se le ponen los pelos como escarpias cundo se le citan los países de referencia que tiene Ibarretxe en su agenda.

Quizá resulta imposible encontrar un modelo a seguir, incluso para los nacionalistas más fanáticos, porque sencillamente no existe. Si hay alguna duda se puede hacer la prueba de pensar, aunque sólo sea por unos segundos, en cuáles serían las condiciones de vida, materiales y políticas, pongamos de los empresarios vascos, en cualquiera de los países citados. Está claro.

Esta nueva edición, que podríamos titular 'en busca del modelo perdido', se produce en el mismo momento en el que el Tribunal Constitucional ha sentenciado lo evidente: la parte de los Presupuestos para 2002 -sacada adelante con el fórceps de Batasuna- es inconstitucional, no llega a ser una ley y refleja no sólo la precariedad del Gobierno de Ibarretxe, sino también su decidida voluntad de gobernar de espaldas a la legalidad y como si tuviera una mayoría que es evidente que no posee. La sentencia viene a corroborar el nivel de fanatismo de algunos nacionalistas vascos, que consideran como minucias el hecho de saltarse las más elementales reglas del juego democrático. La forma artera en que se cuelan los Presupuestos, por fascículos; las artimañas con las que se desmenuzan y se votan en el Parlamento, toda la panoplia de añagazas exhibidas para ocultar la evidencia de una mayoría precaria, dependiente de los simpatizantes de ETA, demuestran un aliento autoritario y una concepción de la democracia como un engorro, como una pelmada que dificulta el triunfo de las ideas verdaderas e infalibles, reveladas, del catecismo nacionalista.

De no haber salido adelante -gracias a los errores del PP- los Presupuestos para este año, las consecuencias políticas de la decisión del Tribunal Constitucional habrían sido aún más graves, incluso para un partido que hace gala de su rechazo a las reglas del juego democrático y de su vocación por fijarse en lo menos recomendable del panorama internacional.

Trampas al descubierto
TONIA ETXARRI/ El Correo 18 Enero 2003

Seguramente, si Mayor no se hubiera dormido en los laureles en la histórica sesión parlamentaria que aprobó los Presupuestos para el 2003, el Gobierno vasco se hubiera visto atrapado en una crisis sin precedentes en la historia de Euskadi. De todas formas, la sentencia del Tribunal Constitucional que anula los presupuestos del año pasado, aunque no vayan a tener trascendencia legislativa porque ya están aprobadas las cuentas públicas para este año, supone un golpe en la línea de flotación del Gobierno vasco. Como se trata de un ejecutivo minoritario, los nacionalistas tuvieron que recurrir, el año pasado, a triquiñuelas parlamentarias para evitarle a Ibarretxe el trago de la devolución de los presupuestos.

El resultado caótico de tener unos presupuestos aprobados parcialmente, es decir, mutilados, no eran válidos según la sentencia que, en efecto, llega tarde, aunque ello no debería de contentar a la vicelehendakari. Con su reacción, tan ajustada al factor del tiempo, quizá como fruto de su deformación técnica, vuelve a situarse en la prepotencia sin admitir que la Justicia está dejando al descubierto las chapuzas del Gobierno . Una actitud inquietante para quienes se quejan de que este Gobierno vasco es el que menos dialoga de los ùltimos tiempos.

Desprecios políticos aparte, la imagen de tramposo difícilmente la va a poder contrarrestar si sigue empeñado en imponer sus proyectos como si tuviera la mayoría. Porque el mismo gobierno minoritario que aprovecha cualquier despiste de la oposición para aplicar su rodillo, sigue utilizando maniobras de dilación cada vez que Garzón le pide que colabore con la justicia y Batasuna les corta el aire con sus protestas.

Esta ha sido la semana de los tropezones. La delegación del PNV en Gibraltar fracasó al no ser recibida por Caruana y al transmitir su solidaridad con el pueblo del Peñón, cuando en Euskadi se han mostrado tantas veces insolidarios con los perseguidos por ETA. Un fracaso nada comparado, no obstante, con el de Arzalluz en las elecciones del PNV en Vizcaya porque su hombre (Bergara) ha tenido que renunciar a la idea de volver a presentarse como candidato a diputado general.

Madrazo no quiere pasar por el control parlamentario de un debate monográfico sobre su política de Vivienda, cosa que hizo con la mayor naturalidad su antecesor Ormazabal y los socialistas dicen que a IU se le ha contagiado «el virus del oscurantismo» del PNV. Entre tantos recelos, ETA lanza un comunicado en clave gastronómica que ha provocado vergüenza en buena parte de su entorno que, por cierto, al referirse a EITB, lo llaman 'Euskal Ibarretxe Telebista'. El colectivo 'Basta Ya', maltratado en la última manifestación convocada por el lehendakari, organiza un acto para el próximo sábado en Bilbao para reclamar la «libertad obligatoria». Euskadi no va bien.

Basta Ya convoca un mitin en Bilbao para reivindicar la Constitución
Fernando Savater, José Ramón Recalde y Emilio Guevara intervendrán el próximo sábado en el acto en el pabellón de la Casilla
L. SALA/BILBAO El Correo 18 Enero 2003

El colectivo Basta Ya celebrará el próximo sábado en el pabellón de la Casilla de Bilbao un acto de adhesión a la Constitución española como «único referente útil para la paz, la convivencia y la libertad en el País Vasco». El filósofo Fernando Savater será el encargado de cerrar el mitin, en el que también intervendrán Gregorio Peces Barba, Gabriel Cisneros, José Ramón Recalde, Santiago González, Jaime Larrinaga, Gotzone Mora, Antonio Basagoiti y Emilio Guevara, entre otros. La escritora Elvira Lindo y el periodista José María Calleja serán los encargados de conducir el acto, que comenzará a las siete de la tarde.

Savater destacó ayer la necesidad de reivindicar la Carta Magna en Euskadi en las circunstancias actuales «porque lo que se ofrece como alternativa a los ciudadanos es un proyecto totalitario», pensado únicamente en clave nacionalista. El filósofo insistió en que los vascos tienen «más motivos que nadie» en España para valorar la Constitución porque un cuarto de siglo después de su entrada en vigor, los derechos y libertades que proclama siguen amenazados para una parte de la población. «Nadie está tan convencido de la importancia del código de circulación como el que ha sido atropellado en un paso de cebra», ilustró.

Por este motivo, el ensayista y 'alma máter' de la plataforma ciudadana que impulsó la manifestación del pasado 19 de octubre en San Sebastián 'contra el nacionalismo obligatorio', consideró llegado el momento de hacer un pronunciamiento en positivo para respaldar «un texto que nos defiende a todos» y que es fruto del pacto entre distintas sensibilidades políticas.

En esta misma línea, Antonio Basagoiti, candidato del PP a la Alcaldía de Bilbao, hizo un llamamiento a los vecinos de la villa para que «salgan del armario» y respondan de forma masiva a la convocatoria de Basta Ya con el lema 'Libertad obligatoria. Viva la Constitución'. Basagoiti recordó que el 77% de los bilbaínos dio su respaldo a la Carta Magna en el referéndum de 1978 y se mostró convencido de que el pabellón de deportes de la capital vizcaína, con capacidad para 5.000 personas, se llenará el 25 de enero.

Por su parte, Carlos Totorika, alcalde socialista de Ermua, subrayó la necesidad de reivindicar el Estado de Derecho en Euskadi «en los momentos difíciles» y destacó la «estabilidad» que proporciona la Constitución frente a la incertidumbre que genera la propuesta del lehendakari.

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