AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 22 Enero  2003
La Generalitat negará ayudas y licencias a los establecimientos que rotulen en castellano
MARÍA JESÚS CAÑIZARES ABC 22 Enero 2003

Frente al entreguismo
Enrique de Diego Libertad Digital  22 Enero 2003

Ni históricas ni nada
Lucrecio Libertad Digital  22 Enero 2003

Las historias que nos cuentan
LUIS IGNACIO PARADA ABC 22 Enero 2003

Música celestial
Aleix Vidal-Quadras La Razón 22 Enero 2003

Numeritos y acosos
TONIA ETXARRI/ El Correo 22 Enero 2003

Aznar, el último
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 22 Enero 2003

Homogeneidad y democracia
JOSÉ Mª MARDONES El Correo 22 Enero 2003

De Parga carga contra las comunidades históricas y pide suprimir sus privilegios
Redacción - Madrid.- La Razón 22 Enero 2003

«Manos Limpias» se querella contra «Nunca Máis» por apropiación indebida y estafa
Y. González - Madrid.- La Razón 22 Enero 2003

Mayor Oreja asegura que, tras las declaraciones de Jiménez de Parga, «reafirma aún más su fé constitucional»
Madrid. Agencias ABC 22 Enero 2003

El plan Ibarreche ya hace estragos en Álava: caen en picado la inversión y la facturación
Diego Mazón - Madrid.- La Razón 22 Enero 2003

Lázaro Carreter: «La anemia lingüística crece entre los hispanohablantes»
Marta Borcha - Madrid.- La Razón 22 Enero 2003

Cuiña: un problema llamado sucesión
GORKA ANGULO  El Correo 22 Enero 2003

La Generalitat negará ayudas y licencias a los establecimientos que rotulen en castellano
MARÍA JESÚS CAÑIZARES ABC 22 Enero 2003

BARCELONA. Cinco años después de que se aprobara la Ley de Política Lingüística y ante las críticas a la supuesta ineficacia de la misma, la Generalitat ha decidido dar otra vuelta de tuerca y aprobar una serie de medidas para fomentar el uso social del catalán. Entre las mismas figura la no concesión de subvenciones y licencias de apertura a aquellos establecimientos que no cumplan con la ley.

Estas iniciativas, anunciadas ayer por el jefe del gobierno autonómico, Artur Mas, y que serán aprobadas en la próxima reunión del ejecutivo que tendrá lugar dentro de quince días, ha suscitado malestar entre un sector de los comerciantes catalanes, que consideran que la decisión de la Generalitat perjudica sus intereses.

Cuestión prioritaria
Según Mas, la normalización del catalán se va a convertir en una cuestión prioritaria de su gobierno en los próximos meses. «Aunque en muchos terrenos se ha avanzado, todavía no es suficiente. Un gobierno nacionalista como el nuestro no puede bajar la guardia», dijo el dirigente convergente, quien advirtió de que la Generalitat está dipuesta a «apretar un poco más las tuercas», por lo que, además de hacer un balance de la aplicación de la citada ley, aprobará una serie de medidas para aumentar el uso social de la lengua catalana.

En este sentido, el gobierno de Jordi Pujol tiene previsto dictar un decreto según el cual los establecimientos que no exhiban rótulos en catalán no tendrán derecho a recibir subvenciones de la Generalitat. Asimismo, se obligará a los ayuntamientos a no otorgar licencia de apertura si se incumple la ley del catalán en este sentido.

Artur Mas defendió la actual ley, «lo cual no significa que en el futuro se deba aprobar una nueva» y apostó por una política de fomento y de pedagogía de esta lengua, en lugar de aplicar las sanciones previstas en la normativa.

Los comerciantes catalanes recibieron el anuncio del ejecutivo catalán con sorpresa y con cierto malestar. El presidente de la Agrupació de Botiguers i Comerciants, Esteban Cantería, considera injusto que «no se pueda acceder a determinados privilegios por una cuestión lingüística». Según dijo, «me parece bien que el departamento de Cultura conceda ayudas para rotular en catalán, pero hay que recordar que el modelo de comercio que existe en Cataluña se basa en la concesión de ayudas, por parte de la Generalitat, a los pequeños comercios para que puedan competir con las grandes superficies».

Respecto a la posibilidad de que se niegue la licencia de apertura por el incumplimiento de la ley, Esteban Cantería explicó a ABC que «eso supone una competencias exclusiva de los ayuntamientos. La Generalitat sólo interviene en la concesión de permisos cuando se trata de grandes superficies. No veo cómo es posible que eso se lleve a cabo».

El secretario de la Confederación del Comercio de Cataluña, Miquel Ángel Fraile, considera, por su parte, que se trata de una «iniciativa acertada» y recordó que aproximadamente el 80 por ciento de los establecimientos comerciales de Cataluña tienen sus rótulos en lengua catalana.

Frente al entreguismo
Enrique de Diego Libertad Digital  22 Enero 2003

Uno de los criterios regeneracionistas que no se han cumplido era la reforma electoral para impedir que partidos minoritarios, nacionalistas, condicionen la política nacional, forzando su deriva hacia posiciones que la inmensa mayoría de los ciudadanos, contribuyentes y votantes, no desea. En ese sentido, el sistema democrático español vive en una continua perversión, porque la inmensa mayoría quiere a España como patria común, ámbito de libertades y una minoría diaboliza esa realidad gozosa en nombre de ensoñaciones tribales. No estamos ante un bisagrismo, como el de los liberales o los verdes alemanes, pues tales partidos bisagras no cuestionan lo fundamental. No existe bisagrismo, sino componenda, cinismo y cambalache, cuando los pactos se orientan a la destrucción de la base de la convivencia.

El PP ha dado pasos importantes de clarificación y ha roto con la estrategia del entreguismo, que desde el comienzo de la superidealizada transición, ha llevado a una tensión creciente con los nacionalistas, nunca satisfechos con nada que no sea la ruptura de la unidad nacional, para seguir vías anticuadas, periclitadas y con intensas tentaciones totalitarias. Pero no ha hecho los deberes cambiando las bases del sistema. Eso genera una dialéctica perversa, pues la unidad nacional puede mantenerse mediante mayorías absolutas, generando los inconvenientes de ese modelo, o dependiendo para la “estabilidad” nacional de minorías que pretenden, estricta y directamente, su ruptura. Esa apuesta por la convivencia, por los derechos humanos, por la fortaleza de los principios es lo que mantiene a Mayor Oreja en cabeza de la carrera sucesoria en la opinión pública, a pesar de la permanente campaña mediática, y nacionalista –los nacionalistas, al parecer, pagan muy bien– en su contra.

Ni históricas ni nada
Lucrecio Libertad Digital  22 Enero 2003

Claro que tiene razón Jiménez de Parga. Y quizá más aún en aquello que no dice. Aquello que, por ser de la lengua sabido, debiera serlo de todos. Aquello que, precisamente por haber sido incrustado en el uso cotidiano de la lengua, ha dado –perversidad suprema de la mistificación política– en no ser siquiera denominable.

Que no tiene el menor sentido distinguir entre “nacionalidades históricas” y “no históricas” es algo que se impone por su propia evidencia. Lo “no histórico” no existe. A no ser que se suponga que nada es histórico. Ambas hipótesis, al fin, dan en concluir, inapelablemente, lo mismo: el adjetivo “histórico” no añade determinación alguna a ningún acontecimiento; ni positiva ni negativa. O bien todos lo son, o bien no lo es ninguno. Que una mágica unción selle a unos con el carisma sacral del adjetivo, al tiempo que deja fuera a otros, podrá tener sentido en la lógica chamánica de ciertas comunidades primitivas; ni pies ni cabeza pueden serle halladas en una sociedad post-ilustrada.

Pero hay algo aún más inicial, aún más importante, aún más evidente y, sin embargo, aún más invisible. “Nacionalidad” no designa realidad alguna distinta de “nación”. Ni en castellano ni en ninguna otra lengua latina. Nacionalidad es la propiedad de aquello que corresponde a la nación. La “afección particular de alguna nación o propiedad de ella”, por utilizar la fórmula canónica del diccionario de autoridades del año 1732. Cuando los redactores de la Constitución española distorsionaron el significado de ese término, para eludir los problemas que hubiera planteado un debate sobre centralismo y federalismo, no sólo se comportaron como perfectos analfabetos (alguno hubo que lo señaló, pero nadie le hizo caso). Introdujeron también –porque violar la lengua es un delito que siempre acaba pagándose al precio más caro– una bomba de relojería en la Constitución española. Esa bomba está hoy en proceso, tal vez irreversible, de activación.

Nacionalidad no especifica nada acerca de un territorio. Ni en función de lo sucedido en 1931, ni en función de lo sucedido en 1978. La lengua no puede ser torcida a medida de la voluntad de los sujetos que la hablan. Ni siquiera de la voluntad de los políticos, que se encuentran entre los más incompetentes de sus usuarios.

Las historias que nos cuentan
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 22 Enero 2003

DE Historia sólo entienden, de verdad, los humoristas y los poetas. Ramón Gómez de la Serna escribió: «La historia es algo que nunca ocurrió, escrito por alguien que no estaba allí,» Enrique Jardiel Poncela decía: «Historia es, desde luego, exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es lo que sucedió.» Rabindranath Tagore sostenía: «No hay más que una historia: la historia del hombre; todas las historias nacionales no son más que capítulos de la mayor». Un poema de Teixeira de Pascoaes añade a todo eso que «la leyenda corrige la historia». Sin ser poeta ni humorista Pío Baroja escribió que «la historia es siempre una fantasía sin base científica, y cuando se pretende levantar un tinglado invulnerable y colocar sobre él una consecuencia, se corre el peligro de que un dato cambie y se venga abajo toda la armazón histórica.»

Con estas advertencias por delante es más fácil adentrarse en el avispero que ha destapado el presidente del Tribunal Constitucional, al abogar porque deje de distinguirse entre las llamadas «nacionalidades históricas» y el resto, y decir que resulta una falacia que se considere a Cataluña, el País Vasco y Galicia como nacionalidades históricas, como si el resto de comunidades no tuviesen también historia, cuando muchas de ellas son reinos de brillante trayectoria». Para colmo ironizó con que Granada, de donde él procede, contaba con fuentes de agua en el año 1000, cuando en algunas de esas llamadas comunidades históricas ni siguieran sabían lo que era asearse los fines de semana. A los cinco minutos los teletipos empezaron a escupir protestas de los nacionalistas afectados y peticiones de dimisión y cese. Se le puede perdonar a Manuel Jiménez de Parga -que tiene que resolver las cuestiones de constitucionalidad que afectan a las Comunidades Autónomas- que no lea a Baroja, pero no a los poetas ni a los humoristas.

Música celestial
Aleix Vidal-Quadras La Razón 22 Enero 2003

Los dos grandes partidos nacionales son conscientes de que las elecciones locales y autonómicas que se avecinan proporcionarán una señal altamente indicativa sobre el humor político de los españoles. El Partido Popular tiene a su favor un balance de gestión impresionante a lo largo de los últimos seis años, en crecimiento económico, en creación de empleo, en saneamiento de las cuentas de la seguridad social y en lucha contra el terrorismo. El Partido Socialista, por su lado, ha conseguido, bajo la dirección de Rodríguez Zapatero, recuperar la unidad de acción y de mensaje ¬con la relevante excepción del modelo de Estado¬ y consolidar una imagen suave y agradablemente dialogante, tan agradable y tan suave que a veces se parece demasiado a la blandura.

El Gobierno no lo tiene tan fácil como hace cuatro años. En 1999 la situación económica iba viento en popa y ahora vamos menos mal que los demás, lo que es sin duda meritorio, pero produce menos satisfacción al votante. A ese clima general ligeramente pesimista se suman varios motivos de inquietud para la ciudadanía que dibujan un paisaje de contenida y preocupada desazón. El precio de la vivienda, la inflación, el desfallecimiento de la bolsa, el incremento de la delincuencia, la presión de la inmigración ilegal, el deterioro de la relación con los sindicatos, la incertidumbre asociada a la posible guerra en Oriente Medio y, como colofón, la marea negra en Galicia. Como es natural, la oposición aprieta donde percibe que más duele y propone remedios para cada uno de estos problemas. Del grado de credibilidad que sus soluciones despierten en los ciudadanos depende el éxito o el fracaso del PSOE en primavera.

Sin embargo, hay un rasgo común a todas las partes del discurso socialista que, a pesar de su carácter laudablemente bienintencionado, puede causarle al final un serio disgusto. Su idea del Estado autonómico, por ejemplo, se basa en la seráfica suposición de que lo que necesita nuestra estructura institucional son mejores y nuevos mecanismos de cooperación, lo que implica la hipótesis previa de la lealtad de los nacionalistas al proyecto común. Es decir, pensar y actuar como si Arzalluz, Pujol y Beiras no existiesen. Su reacción frente a la inseguridad en las calles es la reiteración de su fe tradicional en la bondad natural del ser humano y la confianza en el papel regenerador de las penas, lo que no se adapta exactamente a la psicología del chorizo tipo. En cuanto a la reserva automática de la cuarta parte del suelo para vivienda protegida, no parece tener en cuenta las pulsiones recaudadoras inherentes a la función de alcalde con independencia del color ideológico.

Los tiempos son duros y no están para músicas celestiales. La gente sabe que entre un ingenuo simpático e irresoluto y un adusto firme y eficaz, la segunda opción es la más fiable. Pero Zapatero sigue tañendo la lira.

'Numeritos' y acosos
TONIA ETXARRI/ El Correo 22 Enero 2003

La reunión que Aznar mantuvo ayer con los cargos electos del PP vasco había sido solicitada por Iturgaiz hace días porque querían agradecerle en persona las iniciativas legales para endurecer las penas a los terroristas. Pero, después del golpe de efecto del presidente del Gobierno anunciando su inclusión como candidato en la lista de Bilbao, todo lo demás (¿alguien recuerda el discurso de Mayor en la convención del PP?) ha quedado eclipsado.

Los populares no se atreven a levantar la voz -¡menudo es el líder!-, pero algunos 'notables' no ocultan su preocupación por el perfil que pueda trazar en su campaña la incorporación de Aznar. Lógico. Porque si la 'ayudita' del presidente servirá, sin duda, para motivar a un PP algo desencantado después de los últimos 'patinazos', también movilizará a los nacionalistas, que ya utilizaron la idea del 'desembarco' del PP en las últimas elecciones. Y les funcionó. Consiguieron inyectar tanto miedo a los votantes acerca de una posible pérdida de nuestra autonomía, que superaron su propio récord de votos, cuando creían que habían tocado techo hacía ya tiempo. Así es que, esta vez, Antonio Basagoiti tendrá que ser cuidadoso con los mensajes del PP si quiere acaparar la atención de esos 7.000 votantes de la capital vizcaína que le faltan para arañar el poder al PNV.

Al partido de Anasagasti todo le parece un 'numerito'. Incluso el acoso que está soportando el párroco de Maruri. El portavoz parlamentario nacionalista se pasea por TVE para decir que el 'espectáculo' de Maruri se debe a la imagen que se está transmitiendo del pueblo, que es un pueblo bueno que quiere ir a misa y vivir en paz. Atención al mensaje: «imagen que se está transmitiendo», Repito: «se está transmitiendo». ¿Quién transmite? Los medios de comunicación que somos los que al final pagamos los platos rotos de los errores de los políticos. El portavoz nacionalista volvió a extender, ayer, un manto de sospecha sobre 'la canallesca' y, como la de Madrid, no siempre pasa los deberes a limpio, le faltó reflejos y se dejó meter el gol sin darse por aludida.

Recapitulemos. ¿No fue el alcalde de Maruri el que 'buzoneó' un exabrupto contra el párroco para poner al pueblo en su contra después de que el sacerdote hubiera denunciado la falta de libertad ideológica en Euskadi? Pues ahí empezó el espectáculo (si por espectáculo se entiende que, después de que el ayuntamiento le señalara con el dedo y le llamara mentiroso, tenga que llevar escolta). Que el cura Larrinaga, en fin, en contraposición con el acoso que padece, se ha visto tan arropado por el colectivo Basta Ya que este grupo pacifista se ha ganado un voluntario más para defender la causa de la libertad individual frente a la de la tribu. El párroco de Maruri participará en el acto que Basta Ya tiene previsto celebrar el próximo sábado en el pabellón bilbaíno de La Casilla junto a Savater, Recalde, Guevara y alguna nueva incorporación del mundo nacionalista crítico.

Aznar, el último
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 22 Enero 2003

LA DECISIÓN de José María Aznar de presentarse el último en la lista del PP para la alcaldía de Bilbao tiene un efecto simbólico, busca un estímulo en los votantes actuales y quién sabe si futuros del PP, y ha conseguido llevarse los titulares del fin de semana y alzar otra vez al protagonismo único al presidente del Gobierno en pleno trasiego sucesorio.

Antes de nada hay que establecer que sería imposible una iniciativa de estas características si no fuera porque en el País Vasco no hay libertad. Las listas para las elecciones, del tipo que sean, suelen ser motivo de disputa en todas las comunidades autónomas de España. En principio, a casi todo el mundo le hace ilusión ser alcalde de su pueblo , llegar a concejal, influir en la vida del lugar en el que nació, tratar de mejorar sus condiciones de vida, ser querido por sus vecinos, etcétera. En el País Vasco, ser concejal del PP o del PSE-PSOE lleva implícito el riesgo de pena de muerte. Los que sobreviven a esta sentencia que, con reiterada saña, ha puesto en práctica el terrorismo nacionalista vasco, se ven condenados a vivir escoltados, a no poder salir de casa como los demás vecinos, les está vedado entrar en ciertas zonas de su propio pueblo, no digamos ya en determinados bares, y sus sedes, si es que existen, son verdaderos búnkeres, caso de Hernani, o no existen, caso de Rentería, donde el PSE-PSOE, con mayoría absoluta en el municipio, no tiene una sola Casa del Pueblo al haber sido incendiada y atacada en ¡treinta ocasiones! la anterior. Así las cosas, los socialistas se han quedado sin sus cinco concejales en Zumárraga, pueblo de Guipúzcoa en el que tuvieron la alcaldía en la legislatura anterior, al haber dimitido todos sus ediles después del asesinato de Froilán Elespe, concejal socialista de Lasarte. El PP tiene un solo concejal, que vive blindado literalmente, después de que ETA le metiera diecisiete tiros al otro edil popular, Manuel Indiano. No ha habido quien haya querido sustituirle. Hay mil ejemplos más que sirven para demostrar que ser concejal en Hernani, insisto, del PP o del PSE-PSOE, no es en nada comparable con ser concejal, por ejemplo, en A Coruña por esos mismo partidos.

El PP ha conseguido ganar al PNV en Bilbao, en las generales de 2000; se trata ahora de intentar la victoria en las municipales. El tiempo dirá si el PP lo logra o no, pero, de momento, el gesto de Aznar quiere mostrar cariño a quienes se juegan la vida por defender las libertades de todos.

Homogeneidad y democracia
JOSÉ Mª MARDONES/FILÓSOFO DEL CTRO. SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS (CSIC) El Correo 22 Enero 2003

Hace ya tiempo que D. Bell constató que el Estado-nación era demasiado pequeño para resolver los problemas económicos y demasiado grande para solucionar los identitarios. En la época de la globalización se repite ya hasta la saciedad este aserto. De tal modo que, se nos dice, nos encontramos ante la crisis del Estado-nación. Toda la política, por tanto, tiene que ser repensada y recreada. La democracia tiene que ser renovada en este momento de la postdemocracia o de la nueva democracia tras el Estado-nación.

Pero la nueva democracia tendrá que partir y satisfacer las tres preguntas fundamentales que, como sintetiza R. Dahrendorf, caracterizan a la democracia clásica: el cambio político sin violencia, el control del poder y el dar voz y voto a la ciudadanía.

Hoy asistimos a un doble movimiento que trata de satisfacer las insuficiencias del Estado-nación. Por una parte, hay una tendencia a las concentraciones de naciones a fin de formar conglomerados económicos estables y sólidos como la Unión Europea; por otra, asistimos al fortalecimiento de la dimensión regional y a la homogeneización de las sociedades. Esto último es lo que también parece pretender el plan presentado por el lehendakari Ibarretxe. En el fondo late una vieja cuestión política que preocupó a John Stuart Mill cuando afirmaba que «las instituciones libres son prácticamente imposibles en un país integrado por nacionalidades diferentes, entre pueblos sin sentimientos comunes, especialmente si leen y hablan lenguas diferentes, una opinión publica común, necesaria para el funcionamiento de un gobierno representativo, no puede existir».

El problema es hasta dónde se lleva o quiere llevar la homogeneidad, el deseo de estar entre los nuestros. Porque justamente cuando tratamos de definir a los nuestros, a los que son más iguales a nosotros desde todos los puntos de vista, se inicia un proceso de adecuación de los otros a nuestro modo de ser y entender. Este proceso termina en una homogenización impositiva y/o una depuración de los diferentes.

Ya se advierte que, como corrobora la historia de las pretendidas homogeneizaciones, no hay punto final. Y el 'entretanto' está lleno de intolerancia hacia el interior y de agresividad hacia el exterior.

Una de las grandes aportaciones históricas de la democracia ha sido el lograr la convivencia entre gentes diversas desde el punto de vista étnico, religioso e ideológico. Se podían compartir y vivir valores y proyectos comunes sin tener que ser iguales o homogéneos en multitud de aspectos. Los Estados-nación europeos han sido, de hecho, heterogéneos. No se nos escapa que este proceso ha tenido también lo que se ha denominado su 'dictadura constitucional' respecto a las minorías. Esto es lo que hay que salvaguardar. El respeto a la diferencia está en la base de la democracia. Especialmente en las sociedades modernas no es necesario pasar el rodillo de la uniformización total para poder convivir. Se dirá que siempre -el caso europeo de Gran Bretaña, Francia, España, Italia, Suiza, por no citar los Balcanes, es expresivo- hay una tensión interna y una especie de incompletitud. Ahora bien, el proceso contrario, la tendencia al localismo homogeneizador, sólo ha conducido al minifundio o a totalitarismos étnicos.

En sociedades 'viejas' como las europeas y la española, en concreto, se da además un problema añadido: la hibridación y el mestizaje cultural e histórico ha sido una realidad tan fuerte que ya no hay escalpelo que pueda separar lo mezclado. ¿Cómo limpiamos en Euskadi o en cualquier otra nacionalidad esta mezcla histórica que pasa por la sangre, las diversas vicisitudes ideológicas y los servicios prestados de nuestros antepasados? El mero hecho de intentarlo podría producir una limpieza étnica sin fin.

Tratar de resolver el problema políticamente mediante el uso del 'referéndum' y la apelación a la autodeterminación, en lugar de acentuar el derecho del pueblo a elegir a sus gobernantes y su modo de participar en el control del poder, conduce hacia el presunto derecho de un pueblo -identificado ya con un grupo homogéneo- a vivir en ciertos territorios y según cierto estilo de vida. Desembocamos de nuevo por este camino en la creación de ámbitos relativamente homogéneos con toda la intolerancia que comporta.

Quizá, qué lo digan los expertos, la propuesta de Ibarretxe sea legalmente correcta, pero, desde el punto de vista democrático, plantea, sin duda, un problema que aqueja a nuestras sociedades, pero no nos parece que siga el movimiento saludable de una propuesta creativa y con futuro.

El desafío del presente y del futuro, para toda Europa, para España entera y no sólo Euskadi, es precisamente conjurar los peligros y tentaciones de la homogeneización. Lograr ofrecer la posibilidad de una convivencia democrática entre ciudadanos diversos. Aceptar la pluralidad; respetar la diversidad y vivirla como enriquecimiento. Será necesaria una educación que la favorezca y unos políticos que la defiendan. Lo contrario nos parece que sólo conduce a la intolerancia generalizada, la exclusión mortífera y la fragmentación entre segmentos sociales de seres humanos en un mundo de miniestados agresivos.

De Parga carga contra las comunidades históricas y pide suprimir sus privilegios
El presidente del TC cree que la Historia configura más regiones que País Vasco, Galicia y Cataluña «Cuando en Andalucía había surtidores de agua, en esas zonas no sabían lo que era asearse», dice
El presidente del TC, Manuel Jiménez de Parga, volvió ayer por sus fueros al provocar una nueva polémica sobre el singular papel que la Constitución otorga a Cataluña, Galicia y el País Vasco. Reclamó el fin de la clasificación entre Comunidades Históricas y las que no lo son ya que, según dijo, eso «tuvo su interés político en 1977», pero no ahora. Además, aseguró que en el año 1000 «los andaluces teníamos varias docenas de surtidores de agua, cuando en algunas zonas de esas Comunidades ni siquiera sabían lo que era asearse».
Redacción - Madrid.- La Razón 22 Enero 2003

El presidente del Tribunal Constitucional (TC), Manuel Jiménez de Parga, abogó ayer por el fin de la clasificación entre Comunidades Autónomas o nacionalidades históricas y las que no lo son, ya que fue «algo que tuvo su interés político en 1977», pero no en la actualidad. Jiménez de Parga, que participó en el Forum Europa, organizado por Nueva Economía Forum y la agencia Ep, señaló que «la organización de nacionalidades y regiones en el territorio de España, repleto de Historia, de norte a sur, de este a oeste (...), no se puede seriamente quedar reducido a segundones frente a tres Comunidades que dicen que son distintas» porque tuvieron en la República un Estatuto de Autonomía.

«No corte usted por ahí», sostuvo en referencia a la República-, «corte por el año 1000 cuando los andaluces teníamos, y Granada tenía, varias docenas de surtidores de agua de colores distintos y horarios diversos y cuando en algunas zonas de esas llamadas Comunidades históricas ni siquiera sabían lo que era asearse los fines de semana», según informa Efe.

Señaló que el término de Comunidad histórica está recogido en un diccionario de 1993 del Ministerio de Administraciones Públicas, que lo aplica a Cataluña, País Vasco y Galicia, y que en otras Comunidades Autónomas «no se podía admitir esa gran falacia, o ¿es que la Historia no configura otras regiones, territorios o nacionalidades?», se preguntó. Agregó que después de 1993, Asturias, Cantabria, La Rioja, Aragón e incluso Madrid han modificado sus Estatutos y han expresado que son regiones y nacionalidades históricas.
«Deberíamos todos esforzarnos en abandonar aquella clasificación que tuvo su interés político en 1977 pero que hoy no tiene ningún interés», indicó. Durante su conferencia, el presidente del TC insistió en que en la Constitución hay un poder originario, que es el de la Nación española, y los poderes derivados que son los que se confieren mediante Estatutos a las Comunidades Autónomas lo que, dijo, «es esencial para replicar la pretensión de dar cabida en el texto constitucional a un Estado Federal».

Jiménez de Parga señaló que aunque aumentasen «muchísimo más» las competencias de las Comunidades Autónomas nunca serían en virtud de un poder originario pues, mientras esté vigente la Constitución de 1978, «el federalismo no cabe en nuestro sistema de organización territorial», y descartó también el denominado «federalismo asimétrico».

Por otra parte, y preguntado por el proceso sobre la demanda para deslegalizar a Batasuna que se estudia en el Tribunal Supremo, Jiménez de Parga confió en que «lo hagamos lo mejor que sepamos y consigamos una sentencia favorable».

Dijo, respecto a las críticas sobre que el Constitucional ha actuado con «rapidez» para declarar la inconstitucionalidad de los presupuestos vascos, que «para unos hemos ido deprisa y para otros lento». Respecto a las críticas sobre politización, señaló que en el TC «dictamos resoluciones con criterios jurídicos pero debemos ser conscientes de las repercusiones políticas de la decisión». También se refirió, a preguntas de los asistentes, a las últimas modificaciones legales, y en concreto del Código Penal, y señaló que si hay exigencias que aconsejan acumular reformas con rapidez, es bueno.

«Manos Limpias» se querella contra «Nunca Máis» por apropiación indebida y estafa
El sindicato solicita a la Audiencia Nacional que admita su personación como acusación popular
El sindicato de funcionarios «Manos Limpias» presentó ayer en la Audiencia Nacional una querella criminal contra la plataforma ciudadana «Nunca Máis» por los delitos de apropiación indebida y estafa. Según el documento, al que ha tenido acceso este periódico, los querellados son las personas autorizadas en la cuenta abierta en Caixa Galicia, los que han dispuesto cantidades de ésta y el responsable del sitio en la organización en internet. Asimismo, el sindicato de funcionarios ha pedido a la Audiencia Nacional que admita su personación como acusación popular.
Y. González - Madrid.- La Razón 22 Enero 2003

La polémica con respecto al destino que «Nunca Máis» ha dado al dinero recaudado en su cuenta corriente continúa cuando ha transcurrido un mes desde que la Cofradía de Pescadores de San Francisco denunciase no haber recibido «ni un duro» de los ingresos del movimiento ciudadano. Casi una semana después de que el fiscal general del Estado ordenase al fiscal jefe de Galicia investigar las cuentas de la plataforma después de estudiar una denuncia de «Manos Limpias», el sindicato ha presentado una querella criminal contra la misma plataforma en la Audiencia Nacional. A juicio de este sindicato, que cuenta con más de 6.500 afiliados a nivel nacional, se ha jugado con la buena fe de miles de españoles que, pensando que su dinero iba a dirigirse a los afectados del «Prestige», «decidieron aportar su granito de arena para paliar la crisis».

Los documentos presentados, y a los que ha tenido acceso este periódico, suponen a juicio de «Manos Limpias» la comisión de un presunto delito de «apropiación indebida, estafa y cuantos más delitos se deriven de las presentes actuaciones» y van dirigidos «contra las personas autorizadas en la cuenta corriente que aprovechándose del lema Nunca Máis han abierto cuenta en Caixa Galicia, contra el responsable de la página web de internet plataformanuncamais.org y contra cuantas personas se deriven responsabilidades», a pesar de que no se menciona ningún nombre en concreto. El sindicato solicita también que se admita su personación como acusación popular.

Según fuentes del despacho de abogados que representa al Colectivo de Funcionarios Públicos Manos Limpias, «entendemos que este caso es competencia de la Audiencia Nacional porque las personas defraudadas por este presunto delito de estafa pertenecen a diferentes puntos del territorio nacional». A juicio del secretario general del sindicato, Miguel Bernard, el hecho de que la plataforma haya admitido devolver el dinero a quienes lo soliciten, demuestra que no ha habido «transparencia en la recaudación». «El problema estriba ¬continúa Bernard¬ en que la gente desconocía los fines reales a los que iba a destinarse su dinero. No creo que la plataforma hubiese recaudado esa cantidad si los ciudadanos hubiesen conocido que sus aportaciones estaban destinadas a fines partidistas».
Entre las diligencias que el documento remitido a la Audiencia Nacional contempla como susceptibles de practicarse figura que se identifique a los titulares de las cuentas y a los que tienen firma en las mismas; que la Policía judicial investigue a quienes están detrás de la página web de «Nunca Máis»; que se compruebe la legalidad de inscripción y registro de «Nunca Máis» y se tome testimonio a los presidentes de las Cofradías de pescadores y mariscadores afectados.
Según Bernard, en el fondo de la querella está la intención de que «sea la última vez que se aprovechan las desgracias para obtener beneficios».

Mayor Oreja asegura que, tras las declaraciones de Jiménez de Parga, «reafirma aún más su fé constitucional»
Madrid. Agencias ABC 22 Enero 2003

El presidente del grupo parlamentario popular en el País Vasco, Jaime Mayor Oreja, señaló hoy, tras las declaraciones ayer del Presidente del Tribunal Constitucional (TC), Manuel Jiménez de Parga, arremetiendo contra las nacionalidades históricas, que "éstas confirman el difícil equilibrio que se
alcanzó con la Constitución" y añadió que "se reafirma aún más en su fé constitucional".

Según dijo en declaraciones a la Cadena Ser recogidas por Europa Press Televisión, ante esas declaraciones no duda en decir "viva la Constitución" y considera un "disparate" el pretender hacer en estos momentos una nueva transición. "Me reafirmo en todos y cada uno de los artículos y disposiciones de la Constitución", señaló, y apuntó que "ese frágil equilibrio que se creó cuando se aprobó el texto constitucional hay que sostenerlo y protegerlo".

Sin embargo, recordó que en ningún momento "juzgaría o cuestionaría" las declaraciones o decisiones procedentes del TC, porque nunca lo ha hecho, "ni siquiera cuando dejó en libertad a la mesa de Herri Barasuna", cuanto menos, "unas opiniones", que son "totalmente respetables". "No deben abrirse debates innecesarios y absurdos que no conducen a nada", dijo, insistiendo en que "hay que defender a ultranza la Constitución".

Mayor Oreja indicó que tras el crecimiento de la delincuencia, especialmente la organizada desde el año 2001 "el Gobierno sabía que debía afrontar la reforma del Código Penal como algo prioritario" y "eso es lo que ha hecho", ya que "los problemas hay que ordenarlos y priorizarlos, no se pueden afrontra todos a la vez".

Según dijo, "no es verdad" que, contradictoriamente a estas reformas, se haya reducido el número de efectivos en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, aunque "es cierto que el número de agentes alcanzado no es el que sería deseable". Sin embargo, recordó que "por primera vez desde 1996, hay ofertas de empleo para cubrir nuevas plazas".

Respecto al endurecimiento de las penas para los etarras como elemento disuasorio, Mayor Oreja recalcó que "se trata de medidas complementarias a todo el proceso de reformas" y supondrá "el fin de la impunidad de los verdugos". En ese sentido, indicó que "es cierto que ese endurecimiento demostrará a los jóvenes que salen de las filas de la kaleborroka que si se integran en la banda terrorista la justicia, tarde o temprano, caerá implacablemente sobre ellos".

Mayor Oreja consideró "simplemente, una decisión personal" el hecho de que el presidente del Gobierno, José María Aznar, haya decidido presentarse en la candidatura para las elecciones municipales en Bilbao y añadió que "es lógico porque siempre ha estado muy cercano a la política vasca". "No hay que exagerar las reacciones por esta noticia", dijo, porque "los protagonistas de las elecciones serán los compañeros vascos". "La presencia de Aznar dará ánimos y con toda seguridad, hará campaña electoral", señaló.

Finalmente, admitió sentirse "uno más" de los compañeros que podrían ser candidatos a la sucesión de Aznar, "ni más, ni menos preparado para afrontar la presidencia", porque todos "tenemos nuestra capacidades y nuestras limitaciones". "Debe ser el propio partido el que decida quién es el adecuado", concluyó.

El plan Ibarreche ya hace estragos en Álava: caen en picado la inversión y la facturación
El gasto extranjero se ha desplomado en un 90 por 100 por su desafío independentista
Las pretensiones soberanistas del Partido Nacionalista Vasco y del «lendakari» Juan José Ibarreche están empezando a hacer estragos en la economía de Álava. Desde que, el pasado mes de septiembre, el líder nacionalista anunciará su plan de hacer del País Vasco un estado libre asociado a España, la incertidumbre política en la región ha incidido negativamente, hasta el punto de que la inversión extranjera en Álava se redujo el pasado año en un noventa por ciento. Desde el pasado verano, más de la mitad de las empresas de la provincia se encuentran en fuerte recesión.
Diego Mazón - Madrid.- La Razón 22 Enero 2003

Desde que el «lendakari» Juan José Ibarreche anunciara su intención de llevar a cabo un proyecto por el cual el País Vasco se convertiría en un estado libre asociado a España, la economía alavesa ha empezado a resentirse. El segundo semestre del pasado año estuvo marcado por la tendencia negativa de las empresas y el pesimismo entre los empresarios alaveses.

De hecho, la inversión extranjera, imprescindible para la buena salud de la economía de Álava, se contrajo el pasado año hasta reducirse en un noventa por ciento, tal y como revelaba un informe presentado a finales de año por el Sindicato de Empresarios Alaveses (SEA).

Durante el segundo semestre de 2002, período en el que Ibarreche dio mayor impulso a su proyecto, el porcentaje de empresas con un mercado en fuerte recesión ascendió hasta casi el 51 por ciento, lo que supone cerca de un nueve por ciento más que en los primeros seis meses del mismo año.
De cara a este año, sólo un 21 por ciento de los empresarios se muestra optimista en cuanto a una posible mejora de la economía del territorio.

El pesimismo empresarial se dejó sentir a finales de 2002 con más intensidad en el sector del metal y la madera, donde el 64 por ciento de las empresas considera que la situación es de fuerte recesión.

En este sentido, el 75 por ciento de las empresas de Artes Gráficas facturó menos que el pasado ejercicio.
En líneas generales, para el 77 por ciento de los empresarios alaveses de cualquier sector, el nivel de facturación durante los segundos seis meses de 2002 ha sido menor que en el mismo período de 2001
En el plano de las inversiones, el 81 por ciento de los empresarios declararon que invertirán lo mismo o menos que en el mismo período del año anterior.

Aunque la negativa situación económica no parece haber afectado al empleo, la incertidumbre y las perspectivas pesimistas entre los empresarios alaveses para el 2003 continúan.
A pesar del buen momento del empleo, la situación económica sí ha afectado a una de las empresas más importantes de Álava, Mercedes Benz, que da trabajo a gran cantidad de vitorianos. Esta empresa ha sufrido la mala situación, que se ha visto reflejada en la rescisión de contratos.

Tanto en fuentes económicas como políticas consultadas por LA RAZÓN, gran parte de la culpa de esta situación de la economía alavesa se le achaca a «la incertidumbre política, social y económica» generada por el «plan Ibarreche», que prevé el Estado de «libre asociación con España» para el País Vasco. Según Unidad Alavesa, «el dinero sabe olfatear a distancia» la incertidumbre, por lo que esas inversiones previstas en un inicio para el País Vasco se han asentado definitivamente en las comunidades colindantes, como Navarra, Cantabria y La Rioja, que han tenido un año económicamente mejor que la Comunidad Autónoma vasca.

Según estas fuentes, «el País Vasco no es un lugar cómodo para estar. Aquí, todas las connotaciones son negativas, lo que afecta también a una imagen de la marca».
Aunque en medios económicos se apunta a la crisis económica generalizada, el hecho de este descenso de inversiones y facturación en el País Vasco es achacado a la incertidumbre social y política, que afecta especialmente a Álava por la mayor fuerza de la empresa guipuzcoana y vizcaína.

Lázaro Carreter: «La anemia lingüística crece entre los hispanohablantes»
El académico presentó ayer su último libro, «El nuevo dardo en la palabra»
El filólogo Fernando Lázaro Carreter presentó ayer «El nuevo dardo en la palabra», un libro cargado de ironía y agudeza en el que su autor reflexiona sobre los errores lingüísticos que se cometen en una sociedad que «ensalza la vulgaridad y persigue la excelencia». Al acto, que tuvo lugar en la Biblioteca Nacional, asistieron entre otros, la ministra de Cultura, Pilar del Castillo, y el director de la RAE, Víctor García de la Concha.
Marta Borcha - Madrid.- La Razón 22 Enero 2003

Ingenioso, lúcido y con ese particular sentido del humor que caracteriza a los clásicos, el lingüista Fernando Lázaro Carreter vuelve ¬ya lo hizo en su anterior libro «El dardo en la palabra»¬ a lanzar medio centenar de dardos punzantes en «El nuevo dardo en la palabra» (Aguilar), con el firme y didáctico propósito de concienciar a los hablantes y escritores de la importancia del buen uso y empleo del lenguaje. Hablar mal, insiste el académico, «no es una cuestión de estilo equiparable a estirar el dedo meñique en el momento del brindis, quien habla o escribe mal piensa mal, poco o nada».

A través de las 250 páginas que componen el libro, que ayer se presentó en la Biblioteca Nacional ante un auditorio desbordado, el casi octogenario filólogo ¬el próximo 13 de abril cumplirá 80 años¬ recopila una selección de sus artículos escritos en el diario «El País» en los últimos cuatro años en los que, a través de la agudeza y la precisión, registra las malformaciones y bajas lingüísticas de una guerra, en su opinión, abierta contra el idioma.

Pobreza lingüística
Los principales enemigos, sostiene Lázaro Carreter, son los periodistas: «En el caso de los que tienen por oficio noticiar o comentar, esa jerga consagra o sacrifica caprichosamente vocablos o expresiones, y son muchos quienes se sienten obligados a emplearla por fidelidad al oficio que justamente aman», dice en su libro. De todos ellos ¬tertulias radiofónicas, programas deportivos, periódicos o telediarios¬, ha tomado este defensor acérrimo del castellano los cientos de picotazos al idioma «contra los que hemos alertado desde hace tiempo quienes creemos que ese lenguaje refleja un mayor ablandamiento del mucílago cerebrar colectivo». Pero el problema no es sólo de los periodistas, según Lázaro Carreter, sino también de los políticos, juristas, profesores y de todos los profesionales que, cuando quieren utilizar el lenguaje de la calle, escogen el de «la calle de la ignorancia».

El filólogo, quien alerta en el prólogo de su libro que «la anemia idiomática» crece en los hispanohablantes hasta extremos que anuncian una nueva lengua, «el guirigay», lamentó que hoy se ensalce «la vulgaridad y se persiga la excelencia» y recordó que, mientras antes «las personas humildes lamentaban no poder hablar bien, hoy existen programas enteros de televisión basados en la pobreza mental lingüística». En su opinión, antes «había más reposo» y ahora la vida «es más agitada» y «la prisa se convierte en «un criadero de errores», algo que hace que el periodismo «sea una profesión de riesgo en este asunto, especialmente en medios como la radio y la televisión». Pero no sólo las prisas son las causantes de que los periodistas hablen o escriban incorrectamente: «Antes había mejor formación aunque no existía la Facultad de Ciencias de la Información, porque antes había vocaciones de escritor y no por alcanzar un puesto de trabajo».

La solución para mejorar el lenguaje español, subrayó Lázaro Carreter, es una buena formación en la escuela: «La sociedad de hoy no valora el castellano. Para escribir bien o mal hay que leer bien o mal, por lo que es necesario crear una conciencia crítica sobre lo que se dice y se escribe en la escuela».
Dudar, consultar, leer, preocuparse, estudiar y «no creer que lo mejor es lo que uno dice» son, en opinión de este maestro del lenguaje otras formas «eficaces» para mejorar el lenguaje. Sin embargo, precisó, «nadie está exento de cometer errores y yo el primero». El que fuera director de la Real Academia entre 1991 y 1998, confesó que cuando desempeñaba su cargo en la institución pronunció un discurso en el que llamó «testiga de Dios» a Santa Teresa de Jesús en su centenario, por lo que todos los errores que cometan los demás, bromeó, «deben ser absueltos».

En la presentación de «El nuevo dardo en la palabra», al que acudieron los académicos Gregorio Salvador, Emilio Lledó, Valentín García Yebra y José Antonio Pascual, tomaron también la palabra el académico Juan Luis Cebrián, los periodistas Eduardo Haro Tecglen, Lorenzo Milá e Iñaki Gabilondo, y el director general del Real Madrid Jorge Valdano que no dudó en atacar el «lenguaje de disparates» que ha creado el fútbol.

Cuiña: un problema llamado sucesión
GORKA ANGULO /PERIODISTA El Correo 22 Enero 2003

De la misma forma que la primera etapa de gobiernos populares en la Xunta de Galicia (1981-1987) puede resumirse en dos nombres propios, Gerardo Fernández Albor y José Luis Barreiro Rivas, la segunda fase del PP al frente del Gobierno gallego (1990-2003) tiene otros dos nombres propios: Manuel Fraga y José Cuiña. En ambas etapas los populares gallegos se dividen entre 'los de la gorra' (los procedentes del medio rural o sin estudios superiores) y 'los del birrete' (los originarios del medio urbano, con apellido ilustre o carrera universitaria).

La primera etapa de la entonces Coalición Popular duró mientras Barreiro, el 'delfín' de Albor, contuvo su desmedida ambición, espoleada por el dominio absoluto que el 'príncipe de Forcarei' ejercía en la Xunta de Galicia, en la que formalmente figuraba como vicepresidente. Siguiendo la máxima de Churchill de que, en ocasiones, para no cambiar de ideas hay que cambiar de partido, José Luis Barreiro montó su propia formación para desembarcar después en Coalición Galega, una tercera vía inventada por el empresario orensano Eulogio Gómez Franqueira que, para Barreiro, en apenas dos años pasó de ser su nueva casa a ser su tumba política. Con los 'coagas', Barreiro fue tránsfuga y promotor de una moción de censura contra su antiguo partido, que le mantuvo en el mismo cargo en la Xunta dos años más.

Después, según Fraga, las urnas -le faltaron menos de mil votos para ser parlamentario en 1989- ajusticiaron al 'traidor' Barreiro, y éste pasó de vivir de la política a vivir de la Ciencia Política en la Universidad. Y todo por un pleito sucesorio que ahora se repite. El ex vicepresidente se dedica ahora a enseñar en el plano teórico de la política lo que él hizo en el práctico, y a comentar la actualidad política en el principal diario gallego, donde ejerce de abogado defensor de Arzalluz.

Con José Cuiña parece que la historia puede repetirse, aunque de otra manera, porque Cuiña sólo es doctor por la universidad de la vida. A su licenciatura en Biología todavía le quedan algunas asignaturas, no suele escribir en Prensa y aborrece a Arzalluz.

En 1987, José Cuiña fue elegido por tercera vez consecutiva alcalde de la localidad pontevedresa de Lalín. Sus dos mandatos con mayoría absoluta habían servido para poner en el mapa a lo que sus paisanos llaman 'el kilómetro cero de Galicia' y crear el 'sindicato de alcaldes'. En Lalín, donde suelen alardear de que tienen fama de zorros, Cuiña hizo honor a esa fama y con la astucia propia de un zorro inició una meteórica carrera política que, en apenas dos años, tuvo como metas volantes la Diputación de Pontevedra, la secretaría general del PP gallego y un lugar a la derecha de Fraga en la Xunta de Galicia.

Por el camino, el lalinense conspiró con éxito contra Barreiro hasta su salida de AP; sonrió triunfante tras la marcha a Madrid de un Mariano Rajoy al que los 'cuiñistas' más ultras denostaron con las imputaciones más miserables y rastreras que uno pueda encontrar en la vida, y, finalmente, consiguió el control absoluto del partido en Galicia merced a una alianza con los irreductibles 'barones' de Lugo y Orense, Francisco Cacharro y José Luis Baltar. Toda una victoria por goleada de 'los de la gorra'.

Con el partido controlado y al frente de la todopoderosa Consellería de Obras Públicas, Cuiña se convierte en el dueño y señor del PP y el hormigón en Galicia. Mientras en toda España el PP se renueva, se centra y se rejuvenece, en Galicia se opta por una vía a medio camino entre la vieja AP y el PNV. Es decir, por un partido en el que se imponen 'los de la gorra', se revitalizan los peores vicios de la derecha española y se crea una estructura clientelar que no deja de crecer gracias a una larga permanencia en el poder. En Madrid miran para otra parte por respeto al presidente-fundador y porque creen que en Galicia se hace lo que diga Fraga. Así es en teoría, porque en la práctica se hace lo que dice Cuiña.

En su parte positiva, el PP de Cuiña consigue convertirse en una máquina de ganar elecciones que come la moral de la oposición y le exige cada día inventar nuevos planteamientos y estrategias: al nacionalismo le obliga a concentrarse en un BNG en continuo proceso de moderación y 'aggiornamiento', ya que que el PP de Cuiña se convierte a un galleguismo histórico inspirado en las ideas de Ramón Piñeiro y Otero Pedrayo. Al socialismo le obliga a cambiar de líder y discurso tras cada elección autonómica.

Pero Cuiña también comete tres errores que a la larga son los que provocarían su provisional caída. El primero, no tener sólidos contactos a nivel nacional dentro del PP, que podrían haberse puesto de su parte en momentos difíciles. Además, el ex alcalde de Lalín genera desconfianza en Génova 13, donde la plana mayor del PP le considera una nueva versión del ex presidente de Cantabria Juan Hormechea. El segundo, permitir que su ambición por la Presidencia de la Xunta crezca al mismo ritmo que crecen sus negocios familiares a la sombra de su cargo de conselleiro de Obras Públicas. En 1992 y 1995, el 'superconselleiro' tuvo que hacer frente a algunas denuncias de las que salió incólume pero que hicieron público el holding de empresas de la familia Cuiña. El tercero, la pérdida en 1999 de las alcaldías de Lugo, Ferrol, Vigo y Pontevedra, lo que dejó al PP sólo con una de las siete grandes ciudades gallegas: Orense.

La salida, voluntaria o forzosa, de José Cuiña de la Xunta le devuelve a un Fraga en el ocaso de su carrera política a aquellas pesadillas llamadas Jorge Verstringe (1986) y José Luis Barreiro (1987), que él mismo permitió crecer en la extinta AP. Lo de Cuiña no ha sido más que un error del propio Fraga, que hace tiempo que debería de haber resuelto su propia sucesión, retirándose a tiempo y en forma, y diciéndole al supuesto 'número dos' que no sería su sucesor. Es inconcebible que la dirección nacional del PP no haya intervenido antes en este asunto. Si no querían a Cuiña, ¿por qué no se lo dijeron a Fraga? Si querían un sucesor, ¿por qué permitieron a Fraga presentarse con 78 años a una nueva reelección? Lo de la sucesión de Fraga se parece mucho a lo del 'Prestige': cuando había que intervenir, no se supo o no se pudo. Cuando se intervino, se hizo mal o como se pudo.

Cuiña ha vuelto a Lalín, donde empezó y desde donde ahora se plantea una retirada provisional o definitiva, o un nuevo comienzo con otras siglas. Que nadie olvide que, desde hace años, el pontevedrés siempre se encuentra en las encuestas entre los políticos gallegos más valorados junto a Manuel Fraga y el alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez. Con un Fraga retirado y un Vázquez implicado en un nuevo mandato (y van seis) en la ciudad herculina, ¿quién le impide a Cuiña aspirar a conseguir la Xunta?

Desde el pasado jueves, Manuel Fraga tiene dos grandes problemas que necesitan una solución urgente e inteligente para evitar una debacle electoral: el 'Prestige' y José Cuiña. Una solución en la que ha de que intervenir la Ejecutiva Nacional del PP, que tiene el deber moral de no dejar solo a su fundador y de permitir que tenga una jubilación política lo más digna posible. Desde las filas del PP se han cometido muchos errores con el 'Prestige', Cuiña y la sucesión de Fraga.

Dicen que equivocarse es de humanos y reconocerlo es de sabios. El problema de algunos políticos es que nunca saben cuándo tienen que ser humanos o sabios.

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