AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 30 Enero  2003
Fallo dictado por El Tribunal Económico-Adminstrativo Regional de Galicia contra la Junta de Galicia
30 Enero 2003

Enseñanza discriminatoria
Cartas al Director ABC 30 Enero 2003

Unidad Alavesa pregunta a Otegi si Ainhoa podrá volver al País Vasco sin estar amenazada
Agencias Libertad Digital  30 Enero 2003

«La victoria frente a ETA está más cerca»
J. PAGOLA ABC 30 Enero 2003

El Comité de Regiones de la Unión Europea respaldará a los concejales vascos amenazados
A. ALTAFAJ. CORRESPONSAL ABC 30 Enero 2003

Antonio Basagoiti: «La victoria en Bilbao facilitará la alternativa en el País Vasco»
M. ALONSO ABC 30 Enero 2003

Efectos de la segunda transición
KEPA AULESTIA/ El Correo 30 Enero 2003

Fallo dictado por El Tribunal Económico-Adminstrativo Regional de Galicia contra la Junta de Galicia
30 Enero 2003

(... el recurrente tenía derecho a recibir las comunicaciones y notificaciones que le afectasen... redactadas en lengua castellana)

Enseñanza discriminatoria
Cartas al Director ABC 30 Enero 2003

Quiero hacer hincapié en las manifestaciones de Teresa Goyanes en su carta publicada en ABC el 25/1/2003 con el título «Estudiar en español». Es muy triste tener que oír a una madre de origen gallego cosas como: «Mis hijos, que son un poco de todas partes, sólo han tenido problemas de escolarización cuando hemos tratado de vivir en Galicia»; «Los niños en clase no entienden nada y muchas veces se encuentran aislados, cuando no discriminados, por la lengua».

Nadie niega el derecho a utilizar y promover las lenguas vernáculas. Que los parlamentarios gallegos elijan expresarse en la lengua de Rosalía (a veces mediante un notable esfuerzo) es un innegable derecho y una forma de mantener una riqueza cultural. Pero una política educacional sectaria que impone de hecho el uso exclusivo de una lengua minoritaria es no sólo algo ilegal que conculca lo establecido en la Constitución («Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla»), sino un grave atentado contra los derechos de una o varias generaciones de niños a los que sus padres están limitando sus posibilidades de acceso a la cultura, al mundo laboral y a la movilidad geográfica. Y lo más sorprendente de todo es que esto no sólo pase en comunidades gobernadas por partidos nacionalistas, sino en una Galicia gobernada desde hace muchos años por el PP.

¿Hay alguien que pueda entender que sea más fácil estudiar español en París, en Casablanca o en Nueva York que en La Coruña? ¿Hasta cuándo este desafuero?  Jaime Pereña.   Madrid.

Unidad Alavesa pregunta a Otegi si Ainhoa podrá volver al País Vasco "sin estar amenazada"
Agencias Libertad Digital  30 Enero 2003

La polémica suscitada por las declaraciones de Arnaldo Otegi sobre la ganadora de Operación Triunfo, Ainhoa, sube de tono. Increíblemente, un concurso de televisión ha conseguido sembrar la discordia entre los nacionalistas y proetarras. Y también las dudas sobre si la joven cantante va a necesitar en adelante protección policial.

 Según informa Europa Press, Unidad Alavesa preguntó este miércoles al portazo de la suspendida Batasuna, Arnaldo Otegi si la concursante ganadora de Operación Triunfo, Ainhoa, natural de Baracaldo, podrá volver al País Vasco "sin estar amenazada" después de haber participado en el programa de TVE "haciendo lo que más le gusta, que es cantar, aunque sea en nombre de España".

En un comunicado, la formación alavesa también cuestionó si Otegi le dará a la vizcaína "la condición de mala vasca y de traidora" y consideró que la opinión del representante de Sozialista Abertzaleak (nuevo nombre de la ilegal Batasuna) "supera el mayor de los ridículos". Otegi señaló el martes que el PP amañó las votaciones finales de la segunda edición de 'Operación Triunfo' para que una vasca, en este caso Ainhoa, represente a España en el concurso de Eurovisión.

Ante estas declaraciones, UA opinó que el líder abertzale "ha demostrado su voluntad de romper y aniquilar con todo aquello que no comulga con sus dogmáticos ideales". "La reacción de Otegi es propia de una pataleta de niño pequeño y carece de sentido", agregó.

Por su parte, el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, ha respondido a Otegi preguntándole "cuánto tiempo estuvo Iribar de capitán de la selección nacional de fútbol"; ¿dijeron algo entonces?". Según Arzalluz, "esta chica, con su ilusión y el éxito que ha obtenido, ¿por qué no va a ir aquí o allá representando a España?. ¿Qué tendrá que ver la política con estos temas?".

Arzalluz defendió que Ainhoa "represente a España donde quiera". En una entrevista concedida a Euskadi Irratia recogida, Arzalluz rechazó las declaraciones de Arnaldo Otegi y negó que la victoria de la joven cantante vizcaína sea "un gol" de la política española.

"Al revés", matizó el presidente del PNV, quien, tras admitir que no es un seguidor del programa, indicó que le habían informado de que a Ainhoa "no le han ayudado demasiado los de la organización" cuando estaba en la academia, por lo que se alzó con la victoria "a puro huevo".

«La victoria frente a ETA está más cerca»
J. PAGOLA ABC 30 Enero 2003

MADRID. El presidente del Gobierno, José María Aznar, respaldó ayer la labor de la Guardia Civil en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada. Para reforzar su mensaje, aseguró ante dos mil comandantes de puesto, en la clausura de la Convención celebrada en Madrid, que el trabajo de sus hombres no caerá en el saco de los vacíos legales. Así, con las reformas legislativas, los terroristas, o abandonan, o se pudrirán en la cárcel.

Aznar aprovechó la ocasión para trasladar a la Guardia Civil el apoyo del Gobierno y del conjunto de la sociedad, aunque haya «gente dedicada a inocular odio, a sembrarlo en los corazones o en las cabezas de algunos» y a hacer de ese odio «su bandera». Eso sí, a éstos les advirtió de que no triunfarán. Junto al respaldo quiso transmitir, también, su reconocimiento, impagable, al recordar que en la lucha contra el terrorismo este Cuerpo ha perdido a muchos hombres. Aludió a «los malos momentos» que ha pasado con los familiares de las víctimas de la Benemérita. Se refirió, porque la proximidad en el tiempo hace su recuerdo más doloroso, a las dos últimas, el cabo Juan Carlos Beiro y el agente Antonio Molina, así como a la niña de 6 años, Silvia, hija de un agente.

Pero dicho ésto, Aznar quiso dar un tono optimista a su intervención, eso sí, sin caer en triunfalismos. En este sentido, recordó que la política del Gobierno transcurre por «un camino claro e irreversible» para «combatir y derrotar desde el Estado de Derecho el terrorismo, a quienes les ayudan y financian». Llegado a este punto, insistió en la necesidad de que sean tratados como delincuentes y terroristas «quienes se parapetan tras la apariencia de un partido político», en alusión a Batasuna y sus grupos satélites. «Todo terrorista -enfatizó Aznar-debe recibir con claridad el mensaje de que su única opción es abandonar la senda terrorista o pudrirse, estar cuarenta años sin salir de una prisión, y en ningún caso, ni ahora ni después, ni más tarde, podrá conseguir ninguno de los objetivos que pueda plantearse».

El jefe del Ejecutivo aseguró que la sociedad española está cada vez más cerca de ganar definitivamente la batalla al terrorismo, aunque, eso sí, advirtió de que todavía aguardan «tiempos duros y difíciles» y expresó su convicción de que en esa tarea «no habrá desmayos» por parte de los agentes de la Guardia Civil.

Aznar también elogió la labor de la Benemérita a la hora de combatir las mafias que hacen fortuna con la inmigración ilegal. En este sentido, recordó que la primera medida para lograr la integración de los extranjeros es, precisamente, acabar con esas redes. Subrayó la importancia de la operación «Ulises», de ámbito europeo, para luchar contra la inmigración ilegal marítima con patrulleras y corbetas de España, Reino Unido, Francia, Portugal e Italia.

Acompañaron a José María Aznar el ministro del Interior, Ángel Acebes; el secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa, y el director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso.

El Comité de Regiones de la Unión Europea respaldará a los concejales vascos amenazados
A. ALTAFAJ. CORRESPONSAL ABC 30 Enero 2003

BRUSELAS. El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y el presidente del Comité de las Regiones de la Unión Europea, Albert Bore, discutirán hoy en Bruselas los detalles de una acción de apoyo a los concejales vascos que ven sus libertades restringidas por el simple hecho de representar a un partido político.

Esta iniciativa, promovida en noviembre pasado por Juan Carlos Rodríguez Ibarra y que cuenta ya con el respaldo de los grupos socialista y popular en esta institución de la Unión Europea, podría dar lugar a una resolución de apoyo del Comité y la invitación a tomar la palabra en un pleno a una representación de concejales del Partido Popular y del Partido Socialista Obrero Español de esta comunidad autónoma, según adelantó el presidente extremeño.

Según él, esta presencia permitiría a los representantes las regiones y municipios de la Unión Europea comprobar que «hay una región en la que los hombres y mujeres no pueden ejercer su libertad para presentarse como candidatos a unas elecciones municipales» y conocer gracias a ese testimonio «qué ocurre en el País Vasco y las dificultades que tienen para ser ciudadanos libres».

En último término, Juan Carlos Rodríguez Ibarra espera obtener una visita oficial de una delegación del Comité de Regiones al País Vasco para levantar acta de esta situación. Según el presidente autonómico extremeño, «el PNV no está muy cómodo» con su propuesta, aunque intervendrán en ese pleno para aportar su punto de vista.

La resolución que será sometida al pleno del Comité de Regiones contendría una exposición de las condiciones a que se enfrentan los concejales vascos y destacaría la violación que suponen de la Carta de Derechos Fundamentales proclamada en diciembre de 2000 por la Unión Europea y que debería constituir el preámbulo de la futura Constitución de la UE.

«Los ciudadanos europeos podrán ver la situación tan vergonzosa, irritante y antidemocrática que se vive en el País Vasco», comentó Juan Carlos Ibarra, que aseguró haber recabado el apoyo del presidente de la Xunta, Manuel Fraga.

Antonio Basagoiti: «La victoria en Bilbao facilitará la alternativa en el País Vasco»
M. ALONSO ABC 30 Enero 2003

«Un relevo en la alcaldía de la capital vizcaína supondría para el PNV la pérdida de todo su clientelismo político y el inicio de la decadencia. Los vascos tienen muy claro que la política que Azkuna ha realizado en Bilbao es la de los radicales», afirma Basagoiti en esta entrevista

BILBAO. Antonio Basagoiti, candidato a la alcaldía de Bilbao por el PP, está convencido de que su partido puede ganar las elecciones municipales en la capital vizcaína, donde hace cuatro años nueve mil votos le separaron de la coalición PNV-EA, primera fuerza política entonces. «Todo depende de tan pocos votos que factores como la ruptura de las negociaciones entre PNV y EA para concurrir en una única candidatura pueden ser definitivos, ya que se calcula que Eusko Alkartasuna aporta en Bilbao unos ocho mil votos», explica a ABC.

En opinión de Basagoiti, no resulta tan determinante la ilegalización de Batasuna porque está convencido de que en la capital vizcaína buscará alguna rendija legal para presentarse como agrupación de electores o algo similar y, además, el candidato del PNV, Iñaki Azkuna, no atrae el voto de los radicales.

El talante moderado de Azkuna podría resultar más atractivo para un sector de votantes que se disputarían el PNV y el PP, pero Basagoiti considera que después de cuatro años en el Ayuntamiento «los vascos tienen muy claro que la política que Azkuna ha realizado en Bilbao es la política de los radicales, porque tiene un partido que así se lo exige».

«A pesar de su talante moderado, Azkuna ha metido a Bilbao en Udalbiltza, nos ha negado la pertenencia a la Federación Española de Municipios y Provincias, ha impedido que se den medallas de la ciudad a las víctimas del terrorismo y ha defendido a los presos de ETA», recalca.

Basagoiti cree que «la victoria del PP en Bilbao es imprescindible para conseguir la alternancia política en el Gobierno del País Vasco». Explica que el PNV controla en Bilbao muchos órganos de gestión. «El gran clientelismo del PNV lo tiene aquí, alrededor del Guggenheim, de la Feria, del Euskalduna y del Metro y perder Bilbao sería perder todo ese clientelismo y sería el inicio de la decadencia».

Denuncia Basagoiti que la juventud más preparada no se ha ido de Bilbao sólo por el terrorismo, sino también porque «en la capital vizcaína sólo hay trabajo para los nacionalistas». «Crean el Guggenheim y ponen al hijo de Atutxa, que contrata a todos los que tienen carnet del PNV, y este no es un caso aislado, sino el más llamativo de una política que dura ya más de veinte años, ya que el PNV siempre ha intentado mantener cautivo su voto a través del clientelismo».

Basagoiti explica la importancia que el PNV da al control de Bilbao recordando que la primera medida que tomaron los nacionalistas después de la transición fue segregar de Bilbao todos los municipios que podían hacer peligrar ese control, como Sondica o Erandio. A pesar de ello, desde 1999 el PNV se mantiene como primera fuerza política en Bilbao por muy pocos votos e incluso perdió esa condición por primera vez en las generales del año 2000, pero eso no es determinante para unas municipales, porque, según explica Basagoiti, puede haber hasta doce mil votos de diferencia en la capital vizcaína para el PP en función del tipo de elecciones.

Los ciudadanos que se movilizan para respaldar a Aznar como presidente del Gobierno o para posibilitar el cambio político en el País Vasco pueden respaldar al candidato a la alcaldía del PNV, «deslumbrados», como dice Basagoiti, por la revitalización que está viviendo la ciudad, donde en los últimos años se ha construido no sólo el Guggenheim, sino también el Palacio Euskalduna, y se ha puesto en marcha el metro y el tranvía. Ante esa realidad, Basagoiti argumenta que «el Guggenheim está muy bien, pero cada vez vienen menos turistas a Bilbao, el aeropuerto pierde plazas, los jóvenes preparados se van a Madrid y las inversiones se desvían a Cantabria o La Rioja, porque hay un Gobierno vasco que está permanentemente cuestionando el marco constitucional».

«Lo que yo propongo es que, detrás de la cara que hemos mejorado, también con la colaboración de la oposición, aquí haya paz y se respeten la Constitución y el Estatuto, para que la fachada tenga también un contenido próspero», subraya.

El candidato del PP a la alcaldía de Bilbao forma parte de una generación de cargos electos muy jóvenes, que son ya veteranos en la política vasca y que han llegado tan pronto a los primeros puestos porque no había personas con más experiencia dispuestas a arriesgar su vida y el bienestar que hubieran podido conseguir previamente en sus profesiones por defender las ideas del PP en el País Vasco.

Efectos de la segunda transición
KEPA AULESTIA/ El Correo 30 Enero 2003

A falta de cuatro meses para las elecciones municipales, forales y al Parlamento de Navarra, aún no se conoce cómo se va a presentar a ellas el nacionalismo. Es ésta una situación inédita desde aquellas primeras elecciones de 1977, cuando formaciones recién nacidas o rehabilitadas no fueron capaces de formalizar su presencia electoral hasta el último momento. Ciertamente, el fenómeno responde a circunstancias bien diversas. En apariencia, la casualidad ha hecho coincidir las dificultades por las que atraviesa Batasuna a la hora de afrontar los próximos comicios con el desencuentro entre el PNV y EA para conformar una coalición preelectoral y las incógnitas respecto a cómo concurrirá Aralar a la convocatoria del 25 de mayo. Sin embargo, hay razones para pensar que tal coincidencia no responde a una mera casualidad.

En primer lugar, resulta fácil concluir que buena parte de los interrogantes derivan de la todavía dudosa participación electoral de la izquierda abertzale hoy organizada en Batasuna y, en concreto, de la fórmula que adopte para asegurarse esa participación. Se trata de saber si el espacio electoral del nacionalismo más radical va a contar con una opción propia y diferenciada; o hasta qué punto formaciones como EA o la recién creada Aralar podrían aspirar a ocupar, por lo menos, una parte de ese espacio que eventualmente pudiera quedar desalojado ante las elecciones como consecuencia de la acción de la Justicia. Las dudas que albergan Eusko Alkartasuna y el PNV o la indefinición del grupo de Patxi Zabaleta a la hora de precisar si pretende presentarse solo o acompañado a los comicios son, en buena medida, reflejo de las incógnitas que se ciernen sobre Batasuna. Aunque lo relevante del caso es que tanto el PNV y EA como Aralar están obligados a decidirse antes de que se despeje el horizonte legal que le espera a Batasuna.

Pero si los electores nacionalistas no conocen aún entre qué candidaturas abertzales podrán optar el 25 de mayo se debe también a la endogamia en la que las referidas formaciones se vienen moviendo en los últimos cinco años. Desde el momento en el que los flujos electorales entre la comunidad nacionalista y el electorado no nacionalista quedaron interrumpidos por una polarización política sin precedentes y, simultáneamente, el nacionalismo comenzó a fundamentar su estrategia en la existencia de una mayoría social acorde con sus tesis, la perspectiva de una creciente acumulación de fuerzas que acabara por desbordar al constitucionalismo derivó en una vivencia endogámica de la acción política. Descartado el peligro de una irrupción exterior que desconcertara al electorado nacionalista o arrastrara consigo a una parte de él, la solidez de los muros de defensa y el creciente abismo de separación permiten una vida despreocupada dentro del recinto fortificado. Así es como el nacionalismo parece tenerlo todo claro; especialmente desde que el lehendakari Ibarretxe ofreciera a la comunidad nacionalista un proyecto de síntesis capaz de atemperar buena parte de sus contradicciones internas. Pero las palabras pronunciadas por él mismo en el último Alderdi Eguna («Vamos a ser lo que queramos ser, y lo primero que debemos hacer es creérnoslo nosotros mismos») denotan que la endogamia nacionalista se sustenta en un pensamiento circular que comienza y termina en el propio nacionalismo.

La ilusión de que estamos asistiendo a una segunda transición en el País Vasco, capaz de solventar los déficit que para una parte del nacionalismo vasco presentó la primera, refleja una visión endogámica que encierra innegables riesgos de exclusión. Sencillamente porque el precio del reacomodo del conjunto del nacionalismo a través de una segunda transición comporta de inmediato la reducción de la convivencia al criterio de una mayoría nacionalista cuyo esfuerzo de aproximación a la inmensa minoría no nacionalista se conforma con obtener en cada ocasión la mitad más uno del voto popular. La aparente claridad de miras del nacionalismo se basa en la errónea percepción de que esa mayoría social nacionalista constituye una realidad tan evidente como eterna. Evitando reconocer que esa pretendida eternidad está basada en la promoción de un universo simbólico en gran medida pre-político y en una acción política orientada a soslayar aquellas definiciones que pudieran poner en cuestión esa quimérica unidad de destino que se pretende común a todos los nacionalistas. Eso hace que, junto a otras causas y a diferencia de los partidos no nacionalistas, las formaciones nacionalistas no sepan hoy cómo van a presentarse ante los electores.

Pero, sobre todo, lo característico en ellas es que soportan las dudas e incógnitas señaladas en la seguridad de que ninguna de las alternativas posibles pondrá en peligro la posición dominante del nacionalismo frente al no nacionalismo. Instalados en la inercia que suscita la vivencia de una segunda transición percibida como imparable, los dirigentes nacionalistas de todas las siglas comparten una cierta desidia a la hora de responder a la gran incógnita que afecta a toda estrategia de cambio: cómo conseguir aquello a lo que se aspira. La convicción de que la fruta está suficientemente madura como para preocuparse de recogerla del árbol permite a esos dirigentes cultivar una práctica política tan parsimoniosa como impasible. Sin darse cuenta de que su indefinición ante las elecciones del 25 de mayo, siendo el reflejo de su autosuficiencia, es también el síntoma de su debilidad.

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