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Recortes de Prensa     Martes 4 Febrero  2003
¿Y por qué «no al terrorismo»
CARLOS HERRERA ABC 4 Febrero 2003

Ni principios ni reglas de juego
EDURNE URIARTE ABC  4 Febrero 2003

Vitoria rechaza la reforma electoral y llama a movilizarse contra el cambio
AITOR ALONSO/VITORIA El Correo  4 Febrero 2003

Un etarra paga un 99 por 100 menos de matrícula universitaria que otro alumno
A. Letamendi - Bilbao.- La Razón 4 Febrero 2003

Cabecillas de Ekin seleccionan a los candidatos «alternativos» de Batasuna
D. M. / M. A. ABC  4 Febrero 2003

¿Y por qué «no al terrorismo»?
Por CARLOS HERRERA ABC 4 Febrero 2003

UN carajo para los futurólogos mangones del novecientos seis. El mismísimo Alfonso Ussía les metió un gol por toda la escuadra al adivinar al detalle el desarrollo completo de la gala de los Goya del pasado sábado. La retrató el tío. Qué lince. Le bastaron unas líneas para adelantar la mamarrachada que TVE se vio obligada a trasladar a los hogares españoles que quisieran verla, entre ellos el mío. Con ello tuvo bastante y seguro que hoy ya ni aborda el asunto.

Más allá de las legítimas aspiraciones pacifistas de un colectivo en exceso ensimismado y con lamentable falta de autocrítica, la ceremonia del sábado expresó a las claras la asombrosa falta de talento por la que pasa una buena parte del sector cinematográfico español. Sin ritmo y sin gracia, aquello más parecía un reparto de premios del antiguo PREU lleno de consignas demagógicas que una fiesta de creadores sensibles y brillantes (aunque a Zapatero le conmovió, todo sea dicho, tanta «sensibilidad»). Aparecer con pegatinas repartidas aún no sé por quien en las que se señala la negativa a la guerra puede parecer un acto de solidaridad mundial, pero más resulta una expresión certera de la escandalosa falta de análisis de un grupo de manifestantes antiguos. Nadie quiere la guerra. Yo no quiero la guerra. Pero ninguna guerra, no sólo la respuesta norteamericana al peligro iraquí. Esas pegatinas hubieran estado muy bien cuando comenzó, allá por el año 91, y, sin embargo, no las vi; de la misma forma que no he visto a ninguno de estos reivindicativos muchachotes con pegatinas que digan, sin ir más lejos, «No al Terrorismo».

Años ha habido en los que las víctimas han superado la centena y ningún colectivo cinematográfico ha salido a la calle a decir no a los asesinos, ni ha aprovechado los múltiples Festivales de Cine de San Sebastián de los que ha dispuesto para enfrentarse con la misma claridad que el sábado a un colectivo criminal que lleva matando desde hace más de treinta años. Por decir No, podrían decirlo a muchas cosas: No al Cáncer de Páncreas, No a los Accidentes de Tráfico, por ejemplo, pero no lo hacen porque se supone que no hay nadie que vaya a decir que sí a eso. Nadie quiere el cáncer ni la muerte en carretera, de la misma forma que nadie quiere la guerra, lo cual nos lleva a pensar que no se trata tan sólo de manifestar una rotunda oposición a la violencia sino de representar una cómoda comedia en la que no aparece, ni por asomo, el más mínimo análisis. Sólo les faltó alzar las manos, entonar el «No nos moverán» y encender unos cuantos mecheros para adornar una ceremonia llena de recursos baratos y talento escaso. Como guinda, se mezcla todo chapapote y queda un pastel de lo más reivindicativo: ¡Qué vivo está nuestro cine!

Entretanto, ese mismo sábado volvió a mostrar el amargo panorama de las salas vacías. Los insolidarios españoles optaron, de nuevo, por películas mayoritariamente norteamericanas hechas, se supone, a golpe de consigna. La solución a este desagradecido abandono dicen que está en que el Gobierno otorgue más subvenciones a las brillantes ideas de nuestros cineastas en lugar de que estos sigan haciendo el mismo cine machacón, monotemático y aburrido. La culpa es de los espectadores y de los gobernantes, no de los creadores. Menos mal que el Ministerio correspondiente les larga no poca cantidad de pasta, que si llega a no hacerlo no sé que le hubieran dicho en la célebre Gala.

Visto lo anterior, Ussía, déjate de escribir columnas en ABC que eso no lleva a nada. Monta un consultorio en tu casa y adivínale el futuro a la gente. Luego abres un teléfono de pago y te aseguro que te forras. Qué clarividencia. Qué envidia.    cherrera@andalucia.net

Ni principios ni reglas de juego
Por EDURNE URIARTE ABC  4 Febrero 2003

Desde que los nacionalistas comenzaron a percibir la posibilidad de perder el poder tras la reacción ciudadana de Ermua, no han podido resistir la tentación de arrinconar los principios o de burlarse de las reglas de juego para asegurarse el control político del País Vasco. El proyecto de reforma electoral a menos de tres meses de las elecciones para intentar recuperar el poder en Álava es la última manifestación de ese proceso.

Ninguna democracia cambia sus leyes electorales sin un amplísimo consenso porque se trata de reglas de juego fundamentales que no pueden quedar al arbitrio de los intereses de los partidos de poder en cada momento. Menos en el País Vasco, donde la conjunción del miedo y la percepción de los superiores derechos de los nacionalistas explica escándalos como este último.

PNV y Eusko Alkartasuna pretenden reformar la clave de representación para adecuarla a la distribución territorial de su voto. Y presentan sus intenciones sin ningún pudor porque hace ya tiempo que perdieron ese pudor, o la defensa de principios fundamentales, cuando pactaron con ETA-Batasuna.

Incomprensiblemente, la deriva nacionalista se ha producido con el visto bueno y también la colaboración de Izquierda Unida. Pero esta vez ni siquiera la siempre complaciente IU parece dispuesta a admitir la argucia nacionalista. Tendrá la oportunidad de demostrarlo hoy en la Mesa del Parlamento, si bien necesitará de mucho más para recuperar su maltrecha credibilidad en el País Vasco.

Vitoria rechaza la reforma electoral y llama a movilizarse contra el cambio
La mayoría constitucionalista acusa a los nacionalistas de intentar recuperar el poder en Álava «sea como sea» Batasuna no ve «problemas» para poder pactar con PNV-EA
AITOR ALONSO/VITORIA El Correo  4 Febrero 2003

El Ayuntamiento de Vitoria se convirtió ayer en la primera institución que rechaza el plan de PNV y EA para modificar la ley electoral en Álava, lo que daría a los nacionalistas mayores opciones de reconquistar el poder en la provincia, ahora gobernada, al igual que el Consistorio de la capital, por PP y UA con el apoyo externo del PSE. La Corporación vitoriana aprobó una moción contraria al cambio con los votos de los partidos constitucionalistas e IU. El documento incluye una llamada a la movilización ciudadana aún no detallada en actos concretos, aunque no se descarta la convocatoria de una manifestación.

La iniciativa, que fue refrendada por 17 de los 27 concejales, alude de forma directa a la «grave afección» que supondría la reforma para la «representatividad» de Vitoria, que se vería mermada en favor de un mayor protagonismo de la zona rural, donde el nacionalismo es predominante. Pero el debate se centró en otra interpretación. Populares, socialistas y foralistas acusaron a los nacionalistas de «hacer trampas». «Han decidido echarnos y recuperar el poder como sea. Eso de establecer un sistema más justo es una milonga», expresó de forma gráfica el portavoz de UA, José Antonio Pizarro.

«Pintar Álava de color nacionalista es la fase previa y necesaria para el plan soberanista de Ibarretxe», opinó el popular Javier Maroto, mientras que el portavoz del PSE-EE, Patxi Lazcoz, animó a la «revuelta social y pacífica». IU, por su parte, centró su rechazo en la «absoluta inoportunidad» de la propuesta del PNV y EA.

Frente a estos argumentos, los nacionalistas se defendieron a partir de dos ideas. La primera, que los mismos políticos que en 1987 rechazaron la ley que dividió Álava en tres circunscripciones ahora rechazan su modificación, en alusión a dirigentes de PP y UA. Y la segunda, que el sistema que ellos proponen «es idéntico al que se aplica en las elecciones al Congreso de los Diputados. «¿No están de acuerdo con ése?», preguntó la edil peneuvista María Jesús Aguirre.

Se esperaba con curiosidad el comportamiento de Batasuna, cuyos parlamentarios pueden ser la llave que permita a PNV-EA aprobar el cambio legislativo. El grupo radical eludió votar con los nacionalistas, pero dejó claro que «tienen razón». «La izquierda abertzale lleva quince años reivindicando lo mismo, pero hasta ahora al PNV no le ha interesado el cambio porque ganaba las elecciones», explicó José Enrique Bert. No obstante, aseguró que «no habrá problemas» para llegar a un «acuerdo global» en el Parlamento vasco.

Iniciativa en Juntas
Tras el pleno, el alcalde, Alfonso Alonso, llamó a los ciudadanos a la movilización. Y dentro de la campaña no descartó la convocatoria de una manifestación «para parar esta barbaridad», aunque no ofreció detalles. Entretanto, el grupo popular en las Juntas Generales alavesas ha presentado una moción urgente para que la institución debata el tema y rechace también la iniciativa nacionalista. Para su portavoz, Santiago Abascal, PNV y EA intentan no sólo «perjudicar a los partidos constitucionalistas», sino «beneficiarse» ellos mismos y también a la propia Batasuna.

El representante del PP incidió también en la tesis de que la reforma -«ilógica» y «un escándalo»- responde al hecho de que los nacionalistas «tenían perdidas las elecciones en Álava» y que ello iba a suponer un frenazo en las aspiraciones del 'plan Ibarretxe'. Abascal fue un paso más allá al asegurar que «único interés» que mueve al PNV y EA es amparar «a Batasuna y ETA y perjudicar a los vascos que nos sentimos españoles»; a su juicio, si los nacionalistas logran sacar adelente su objetivo, «habrán conseguido el apoyo» de los terroristas.

Un etarra paga un 99 por 100 menos de matrícula universitaria que otro alumno
Kepa Urra abonó 3,46 euros por siete asignaturas que costaban 308
Los etarras disfrutan de unos privilegios de los que no gozan la inmensa mayoría de los estudiantes universitarios. La Universidad del País Vasco (UPV) les paga la matrícula para que puedan cursar los estudios desde la prisión en que estén cumpliendo sus condenas. Sólo deben hacer frente a una pequeña cantidad de gastos que no son propiamente derivados de las asignaturas que el interno desea cursar de la carrera universitaria.
A. Letamendi - Bilbao.- La Razón 4 Febrero 2003

El etarra Kepa Urra Guridi, quien fue condenado por la Audiencia Nacional como miembro del «comando Vizcaya» de ETA, se matriculó en el curso 1999/2000 en la Escuela de Relaciones Laborales de la UPV de las siete asignaturas que le faltaban para obtener la diplomatura correspondiente. En concreto, de Derecho Constitucional, Psicología del Trabajo, Régimen Fiscal de la Empresa, Derecho Procesal Laboral, Prácticas Integradas, Relaciones Industriales y Técnicas de Investigación Social.

En total, esas asignaturas tenían un valor de 48,9 créditos. En el curso 1999/2000, cada crédito en la citada diplomatura universitaria tenía un coste de 1.050 pesetas, por lo que el precio de la matrícula ascendía a 51.345 pesetas, es decir, 308 euros.
Sin embargo, Urra, según consta en su resguardo de matrícula, sólo tuvo que abonar 3.46 euros ¬575 pesetas¬. Es decir, 305,29 euros ¬50.770 pesetas¬ menos que lo que hubiese tenido que desembolsar un estudiante «normal» que se hubiese matriculado en esas mismas asignaturas.

Además, parece que el etarra no aprovechó en demasía el tiempo en la cárcel para estudiar o, al menos, no obtuvo unos resultados muy positivos. Así se desprende al menos de la certificación académica que consta en su expediente, donde se especifica que entre junio y septiembre aprobó cuatro asignaturas, las cuales tenían asignadas un total de 22,2 créditos. A las tres asignaturas restantes no se presentó.
Esas calificaciones son las que ha tenido en cuenta la Audiencia Provincial de Madrid para concederle una redención de pena de 73 días, «que no son ni los 37 de las resoluciones impugnadas ¬de la Administración Penitenciaria¬ ni los 113 que solicitaba el interno».

Este caso no es único ni excepcional. Según fuentes jurídicas, son muchos los reclusos de la banda terrorista que se matriculan en la UPV, aunque se encuentren en cárceles que no estén en esa comunidad autónoma y, por tanto, se acogen a los beneficios que se establecen para los presos. Para acceder a este tipo de ayudas basta con realizar la petición de plaza en la facultad correspondiente en el mes de junio y en septiembre la beca, la cual, según fuentes universitarias, se concede de «forma automática». Posteriormente, esa ayuda se va renovando año a año.
Por otro lado, las fuentes consultadas coincidieron en señalar que el nivel de exigencia para estos alumnos «no es demasiado alto» por parte de la UPV y que, en general, «hay mucha flexibilidad». En estos casos, Instituciones Penitenciarias se limita a facilitar el acceso a las prisiones de los profesores y de los tutores, aunque «tampoco acuden muchas veces al centro penitenciario durante el año».

A nivel nacional, la Dirección General de Instituciones Penitenciarias tiene suscrito un convenio con la Universidad Nacional de Educación a Distancia, por el que los reclusos no abonan tampoco ninguna cantidad de las matrículas. Otro aspecto destacable es que la renovación de estas becas para estudiar en la UNED no se produce de forma automática, sino que está vinculada al rendimiento académico que obtenga el preso. Para ello existe una Comisión que es la que debe avalar el aprovechamiento del interno durante el curso escolar, ya que si los informes son negativos se le retirará la ayuda.

Cabecillas de Ekin seleccionan a los candidatos «alternativos» de Batasuna
D. M. / M. A. ABC  4 Febrero 2003

MADRID / BILBAO. Cabecillas de Ekin, procesados por el juez Baltasar Garzón por pertenencia a ETA, son quienes están «examinando» y «seleccionando» a las personas que integrarán las agrupaciones de electores que pretenden sustituir a Batasuna en los próximos comicios locales, forales y al Parlamento navarro. Según fuentes consultadas por ABC, tras constituir las pasadas Navidades un «comité de crisis», los miembros de Ekin -estructura etarra ilegalizada por Garzón- están «reclutando» ciudadanos que no hayan figurado en antiguas listas electorales de Batasuna, EH o HB y que no estén procesadas en ninguna de las causas abiertas contra las distintas tramas del complejo ETA. Estos dos factores están ocasionando serios problemas para la izquierda abertzale, ya que está viendo que no cuenta, fuera de sus estructuras, con el número suficiente de personas para cubrir candidaturas.

Al mismo tiempo que miembros de Ekin buscan ciudadanos «limpios» de cualquier vinculación con el entramado etarra, para evitar que la aplicación de la Ley de Partidos invalide las candidaturas, en distintas localidades vascas, los grupos municipales de la antigua Batasuna están convocando reuniones como la celebrada el pasado día 28 en la Casa de Cultura de la localidad guipuzcoana de Elgoibar, en la que figuraba como orden del día la presentación de «alternativas que se pueden plantear ante la situación legal del grupo de cara a la convocatoria electoral».

De momento no se ha presentado públicamente ninguna agrupación electoral en las distintas poblaciones vascas. En Llodio hay preparativos muy avanzados, según fuentes políticas. Precisamente en dicha localidad alavesa existe el precedente de que hace veinte años el entorno etarra se presentó como agrupación de electores con el nombre «Gure Aukera» («Nuestra alternativa»).

Mientras en los pueblos se trabaja para formar agrupaciones de electores y plataformas independientes con personas de suficiente confianza como para que quede garantizado el control de los futuros grupos municipales por parte de los dirigentes de la antigua Batasuna, se prepara la puesta en escena de la maquinaria electoral desde un partido cuyas actividades están suspendidas judicialmente.

La izquierda abertzale confía aún en que la falta de agilidad de la Administración de Justicia le permita celebrar un mitin el próximo día 16 de febrero en Bilbao, a pesar de que la persona que ha alquilado el Pabellón de Deportes de La Casilla cuenta con antecedentes en relación con el entorno etarra, según manifestaron a nuestro periódico en círculos políticos vascos.

También confían los antiguos dirigentes de Batasuna en sacar adelante agrupaciones de electores, al menos en los municipios en los que tienen alcaldes, en las capitales vascas y para las Juntas Generales de los tres territorios, así como para el Parlamento navarro. No obstante, fuentes consultadas consideran muy difícil que esas candidaturas prosperen, ya que sería posible demostrar el «cordón umbilical» que une a esas agrupaciones de electores con la suspendida Batasuna. De hecho, La ley de Partidos prevé que sean invalidadas las agrupaciones de electores que «continúen la actividad de un partido declarado judicialmente ilegal y disuelto o suspendido», que incluyan a condenados por terrorismo o que tengan muchos afiliados con doble militancia en organizaciones vinculadas a grupos violentos.

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