AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 8 Febrero  2003
El TSJ falla en contra del Ayuntamiento de Olot por exigir el catalán a un albañil
Tate Santaeulària - Barcelona.- La Razón 8 Febrero 2003

Una derrota nacionalista
Editorial La Razón 8 Febrero 2003

LA EFICACIA DE LA FIRMEZA
Editorial ABC 8 Febrero 2003

ETA EN LA UNIVERSIDAD
Edurne URIARTE ABC 8 Febrero 2003

¿Hacer política
Yolanda SALANOVA La Razón 8 Febrero 2003

El frenazo
TONIA ETXARRI/ El Correo 8 Febrero 2003

Retirada táctica
Editorial El Correo 8 Febrero 2003

Mi ley electoral
Cartas al Director El Correo 8 Febrero 2003

LAS GRIETAS DEL PSOE
Jaime CAMPMANY ABC 8 Febrero 2003

El PNV da marcha atrás a su «ley-trampa» tras no lograr convencer a Batasuna de que la apoye
A. García - Vitoria.- La Razón 8 Febrero 2003

Más de 250 profesores de la UPV denuncian el temor que les produce tener un compañero etarra
Agencias Libertad Digital  8 Febrero 2003

Atentado contra el jefe de la Policía Municipal de Andoain
SAN SEBASTIÁN. AGENCIAS ABC 8 Febrero 2003

La originalidad del vocabulario nacionalista vasco
Amando de Miguel Libertad Digital  8 Febrero 2003

La historia de Montero y las aulas de ETA
JSM Libertad Digital  8 Febrero 2003
 

El TSJ falla en contra del Ayuntamiento de Olot por exigir el catalán a un albañil
La sentencia obliga al Consistorio a retirar la normativa sobre trabajo
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha fallado en contra del consistorio de Olot que exigía, según la normativa vigente, acreditar que habla y entiende el catalán y el castellano para trabajar como funcionario en el Ayuntamiento, aunque la oferta de trabajo fuera la de albañil. El promotor del recurso de inconstitucionalidad, el regidor del PP, Joaquín de Trinchera, consideraba la sentencia como un precedente.
Tate Santaeulària - Barcelona.- La Razón 8 Febrero 2003

La caja de truenos la destapó el concejal del PP en Olot, Joaquín de Trinchera, cuando presentó, en 1998, un recurso de inconstitucionalidad por la oferta de empleo municipal de albañil. Y es que el consistorio de Olot exigía, según la normativa vigente, que cualquier funcionario, aunque desempeñara tareas de albañil, debía hablar y entender el catalán y el castellano. Además, la normativa daba por supuesto el dominio total de la lengua oficial del Estado, de modo que obligaba tan sólo a acreditar el conocimiento del catalán para conseguir la oferta de empleo.

El recurso que fue presentado en la Sala Contencioso Administrativo número 5 del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha fallado, ahora, en contra del consistorio. El fallo del TSJC dictamina: «estima el presente recurso y en consecuencia declara no ajustado a derecho y anula el acuerdo impugnado de 22 de enero de 1998, del pleno del Ayuntamiento de Olot por el que se aprobaron las bases y la convocatorio para la plaza de albañil mediante contrato laboral para trabajos específicos de saneamiento y por el plazo aproximado de un año». Sentencia que obliga al consistorio de Olot a retirar la normativa vigente para la oferta de trabajo que se aprobó el 22 de enero de 1998 en pleno municipal.

Joaquín de Trinchera, promotor del recurso, ya aseguró en su momento que la normativa «es inconstitucional porque nadie que venga de fuera de Cataluña podrá intentar conseguir esta plaza». Cuatro años más tarde, concretamente ayer, el concejal popular, mostraba, a este diario, su satisfacción por la sentencia judicial y reiteró que «era incomprensible que a un albañil le solicitarán dominar el catalán para optar al trabajo que ofrecía el consistorio municipal».

En la misma línea, José Domingo, de la Asociación por la Tolerancia, aseguraba a este diario, que «a raíz de esta sentencia será ilegal a partir de ahora que se soliciten requisitos lingüísticos para contratar a subalternos». Domingo que consideró el fallo como un «acierto», alertó de que « la política lingüística de las administraciones públicas está marcada de anticonstitucionalidad y ha de ser corregida». Prueba de ello es, a su juicio, la sentencia que acaba de dictaminar el Tribunal de Justicia de Cataluña. Domingo señaló que la importancia de la misma reside en que afecta de una forma indirecta a todas las convocatorias municipales de personal subalterno de las administraciones catalanas.

Asimismo, los reglamentos de usos lingüísticos de los consistorios catalanes también se ven afectados, sentenció el representante de la Asociación por la Tolerancia. Asociación que promotora junto al concejal del PP, Joaquín de Trinchera, del recurso de inconstitucionalidad a la normativa del Ayuntamiento de Olot.

Finalmente, Domingo, advirtió que en el País Vasco se ha dado mucha jurisprudencia al respecto. Casos muy parecidos a los que nos ocupa, explicó Domingo a este diario. No obstante, la gran mayoría se han fallado en contra de las Administraciones públicas que exigían como requisito el dominio de la lengua propia del País Vasco. De igual modo, los recursos presentados contra este tipo de sentencias han sido todos revocados por el Tribunal Supremo, esgrimió.

Una derrota nacionalista
Editorial La Razón 8 Febrero 2003

Como una batalla perdida, como una clara derrota política, debe interpretarse la decisión del PNV y EA de retirar «temporalmente» del Parlamento de Vitoria su proyecto de reforma electoral para quitar peso democrático a los votos de las zonas menos nacionalistas. Y ello mientras Arzallus mantenía hasta ayer mismo que iban a seguir adelante.

La nueva trampa de Ibarreche ha chocado en este caso con un inesperado rechazo social. Era una trampa demasiado burda incluso para ellos, y no sólo es cierto, como sostienen los portavoces de los populares y socialistas vascos, que la sociedad les hubiera castigado por un proyecto de claro sectarismo que reducía los derechos políticos de buena parte de la ciudadanía, es que tampoco hubieran podido sacarlo adelante en tan breve plazo. Ni la sorpresa le ha favorecido esta vez. El Gobierno, con el apoyo del PSOE, anunció ayer que había medida legales preparadas para evitar la tropelía y, en el peor de los casos, la Justicia no podría resolver el asunto hasta después de las elecciones. Ibarreche se ha pillado los dedos y ha dejado en evidencia la debilidad de su Ejecutivo. No debía contar ni siquiera con el apoyo de los proetarras, que andan en otras cosas, y hubiera sido derrotado en la cámara como lo que en realidad es: un gobierno nacionalista que muestra su debilidad en el Parlamento y sólo gana cuando hace trampas o cuenta con el apoyo del partido de los amigos de ETA.

LA EFICACIA DE LA FIRMEZA
Editorial ABC 8 Febrero 2003

LA coalición nacionalista PNV-EA ha anunciado el aplazamiento de su propuesta de reforma del sistema electoral para la elección de los integrantes de las Juntas Generales de Álava y Vizcaya. La razón oficial de esta decisión ha sido la ausencia de una mayoría parlamentaria suficiente para la aprobación de la reforma, aunque los portavoces nacionalistas pronostican, sin justificar su optimismo -lo que abona las peores sospechas sobre pactos diferidos-, que a la vuelta de las elecciones de mayo tendrán más apoyos. Sin embargo, no es lo normal que el nacionalismo se embarque en aventuras parlamentarias sin tener hechos los números, pues los de ayer eran los mismos que existían cuando presentó la propuesta. El desenlace de este fraude legislativo, en grado de frustración, puede deberse a causas imprevistas o mal calibradas por los estrategas nacionalistas, como la aparente desafección de Izquierda Unida -que, sin duda, pronto volverá al redil- y la actitud de Batasuna, probablemente insatisfecha con las contraprestaciones prometidas a cambio de su voto. Tampoco ha aparecido el «as en la manga» que anunciaba crípticamente el presidente del PNV, Xavier Arzalluz, convencido de que la coalición nacionalista sacaría adelante la reforma. No está en forma el veterano dirigente del PNV.

En cualquier caso, estas son especulaciones y conjeturas en torno a un espacio político sin transparencia, como es el nacionalista. Lo que sí se debe considerar determinante del frenazo del PNV y EA ha sido la reacción política del Gobierno central, de las instituciones alavesas y de los partidos constitucionalistas. Esta vez, el nacionalismo no ha encontrado fisuras ni ambigüedades por las que pudiera debilitar la posición común de los partidos de la oposición. Su maquinación electoral ha sido tan burda que no ha generado la más mínima confusión en los sectores no nacionalistas tradicionalmente sensibles a cualquier mensaje del nacionalismo. Sin mayoría asegurada en el Parlamento de Vitoria, con dos iniciativas contundentes anunciadas por el Gobierno central -una en el Congreso de los Diputados y otra ante el Tribunal Constitucional- y con las instituciones alavesas dispuestas a la movilización social y al enfrentamiento institucional, el nacionalismo ha constatado con toda claridad que ya no ejerce la hegemonía de antaño y que está condicionado a Batasuna para cualquier proyecto de envergadura. Además, su precariedad se ha hecho bien patente en el peor momento político para sus aspiraciones, cuando el plan de libre asociación planteado por Ibarretxe requiere una fortaleza social y parlamentaria muy superior a la exhibida en estos días. Por eso querían arrebatar Álava al PP, a toda costa.

Este epílogo inesperado de la propuesta nacionalista convendría que no hiciera pasar por alto la virtud de la firmeza como lenguaje eficaz y comprensible en el discurso con el nacionalismo vasco. Si la manipulación electoral de Álava y Vizcaya se ha frenado no ha sido por melifluas apelaciones al diálogo y a la negociación, sino por el establecimiento de límites muy claros, precisos e innegociables a las pretensiones nacionalistas, acompañado de decisiones concretas de respuesta a la reforma electoral. Cuando tales pretensiones sean racionales y discutibles en el marco constitucional, con una actitud inequívoca contra ETA y Batasuna, se podrá -y se deberá- retomar el diálogo. Mientras esto no suceda, como prevé el preámbulo del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, la fórmula empleada para frenar la cacicada en lava cuenta con toda la legitimidad democrática y es un antecedente aleccionador para populares y socialistas. Especialmente, para aquéllos de éstos que todavía piensan que es posible moderar a un nacionalismo cuyos intereses están fuera de la Constitución y del Estatuto. Y de la buena fe democrática.

ETA EN LA UNIVERSIDAD
Por Edurne URIARTE ABC 8 Febrero 2003

EL caso del profesor en prisión preventiva por pertenencia a ETA que ha obtenido una titularidad en la Universidad del País Vasco es tan sólo una pequeña muestra de un problema de fondo de graves dimensiones, el de la presencia de ETA en la universidad a través de las múltiples organizaciones de su entramado.

Estas organizaciones están sólidamente implantadas entre los profesores, los alumnos y en toda la administración universitaria. Porque a pesar de que el número de adherentes es limitado, es fácil imaginar su capacidad de influencia en los comportamientos y decisiones de los distintos estamentos de la universidad. Muy pocos osan contrariar a estas gentes, y una buena parte de quienes lo han hecho, o están ya fuera del País Vasco o se han refugiado en el silencio.

La situación es especialmente delicada desde que ETA hizo su campaña de atentados en el ámbito universitario. El silencio y la mentira cotidiana de «una vida normal» son normas habituales de comportamiento que dan un aire inquietante y desolador a la vida universitaria del País Vasco. Y lo peor es que también una buena parte de las autoridades universitarias miran hacia otro lado o pretenden que se trata de un problema que se debe resolver en otros ámbitos. Y es cierto que el problema de ETA se resuelve sobre todo con medidas policiales y judiciales. Pero también con la conquista diaria de la palabra en todos los espacios de la vida cotidiana que nos han sido usurpados por los terroristas. Y en la universidad, templo de la libertad de pensamiento y expresión, más que en ningún otro lado. La alternativa no es sólo el triunfo de ETA sino también lo que ya está ocurriendo, la lenta muerte de una universidad que muchas familias comienzan a evitar como destino para sus hijos, a la que ningún profesor de otros lugares desea venir, y en la que sus propios profesores y alumnos se tienen que esconder y callar.

¿Hacer política?
Yolanda SALANOVA La Razón 8 Febrero 2003

Como nadie desconoce, tras el libelo propagado por el mismísimo Ayuntamiento, buzoneado entre los vecinos de la bella aldea de Maruri, no ha existido la más mínima rectificación, ni por parte de los ediles (nacionalistas todos ellos), ni por parte de sus partidos, que en lugar de ¬al menos¬ amonestarlos, los apoya, como apoya y autoriza el consejero de Interior del Gobierno nacionalista el linchamiento moral, acoso y derribo a Jaime Larrínaga por el «colectivo» de vecinos «Ongi Etorri», que adquiere un significado curioso: «Queremos que se vaya, señor cura, no es usted nacionalista», y le acusan de mentir.

Puede que sea menos conocida la carta de otro cura, el párroco de Recalde (Bilbao) a quien tengo el dudoso gusto de conocer.
No le faltó a Juan Mari Lechosa tiempo para escribir y enviar a «Deia» (cómo no) otro libelo: una carta en la que además del tono ofensivo, cabreado, indignado por el hecho de que saliera a la luz pública que un sacerdote se ve obligado a llevar escolta, demostración inequívoca del déficit democrático (y es suave la expresión, lo diré con claridad), de la opresión a que están sometidos los que no pertenecen a la secta sabiniana y «para más escarnio», se atreven a decirlo.

Juan Mari Lechosa vierte en su carta-libelo acusaciones muy graves contra el cura de Maruri. Y como las mentiras tienen las patas cortas, se cogen fácilmente.
Acusa Lechosa a Larrínaga de no aportar parte de la asignación que el propio párroco de Recalde recibe a la «caja de compensación». La calumnia es descubierta: Jaime Larrínaga, cura de Maruri, no percibe ni un céntimo del Obispado por su ejercicio sacerdotal, porque renunció a ella. Se sustenta con su salario, impartiendo clases en un instituto. De manera que aporta íntegramente su remuneración a la «caja de compensación», cosa que Lechosa no hace.

Continúa el párroco Lechosa acusando a Jaime Larrínaga de no acudir a las reuniones del sector, con otros curas. Y omite que en contadas ocasiones invitaron a las citadas reuniones a D. Jaime, además de poner las fechas en días y horas incompatibles con su trabajo, es decir, cuidándose de que el cura de Maruri no pudiese asistir.
Jaime Larrínaga jamás ha acusado a nadie de ser nacionalista ni está en su contra; sí ha denunciado abusos e injusticias de algunos, aquellos que utilizando su dominio imperante y poder fáctico intentan hacer imposible la vida de los demás.

Se despacha Lechosa con adjetivos ofensivos y peor, acusa a Larrínaga de «autoamenazarse» para darse autobombo, «a ver si se cree el Dalai Lama de Euskadi», llega a escribir, amén de otras expresiones impresentables. Como si aquí la amenaza de muerte y el asesinato fueran producto de la imaginación de un guionista de cine.
El libelo buzoneado por el consistorio de Maruri se basa en un reportaje de ¿hace dos años!, y nadie se sintió ofendido. Un reportaje en el que no se plasmaban textualmente las palabras de Larrínaga. Y todos sabemos que en un reportaje se interpreta y se redacta, sin mala fe. Pero sólo quienes tienen mala fe y mala conciencia se sienten agredidos... dos años después.

D. Jaime Larrínaga ha recibido la adhesión de muchos compañeros ¬no públicamente¬, hay miedo. A la luz pública, sólo han salido quienes como Juan Mari Lechosa están con el poder constituido.
Ante el linchamiento moral, la complacencia del nacionalismo, la autorización de Balza a la manifestación-acoso de vecinos, Basta Ya, Para la Libertad, Foro de Ermua, representantes de partidos constitucionalistas (todos ellos obligados a llevar escolta), como UA, PSE y PP y muchos ciudadanos de a pie, hemos ido a Maruri en apoyo de D. Jaime.

Sin previo aviso, se presentó el obispo de Bilbao, al que Arzallus ya no llama peyorativamente «el tal Blázquez» en la iglesia. Al final de la misa, leyó un escrito. Tras las sutiles palabras de «apoyo», ofreció a D. Jaime vivir en Bilbao, fuera de Maruri; ya sabe Blázquez que el cura está viviendo fuera de esta localidad. A continuación, vino a decir que «la política hay que dejarla para los seglares».

Ni yo, ni nadie que conozca a Jaime Larrínaga, ve en sus homilías algo diferente al Evangelio de Cristo: la defensa de los desfavorecidos, la caridad ¬bien entendida, como justicia¬ para con el prójimo. El claro posicionamiento a favor de las víctimas del terrorismo, recordando el quinto mandamiento, «No matarás»; la justicia social Si esto es hacer política, Jesucristo fue un estupendo político, según el discutible criterio del obispo Blázquez.

Quiero suponer que este mismo obispo, estaría constantemente llamando la atención a Setién, o haciendo acto de contrición tras la «pastoral» ¬que califiqué en un escrito como «gravemente negativa»¬ y partiéndose las cuerdas vocales para convencer a los doscientos curas nacionalistas que escribieron a la Conferencia Episcopal, afeándole su posicionamiento a favor de las víctimas, en contra del terrorismo, indignados por no nombrar el derecho de los nacionalistas (que por cierto, no tienen que llevar escolta, de lo que me alegro, como no la llevan los doscientos curas «díscolos», entre los que se encuentra el antiguo compañero de seminario del acosado Jaime, Juan Mari Lechosa). Destacaron que estaban plenamente de acuerdo con la pastoral de los tres obispos vascos («Preparar la Paz»).

Terminó el obispo Blázquez dando un abrazo al cura de Maruri. Intramuros. Salió, tras despedirse, por la puerta de atrás. Ya estaban los acosadores frente a la iglesia. No vieron al obispo, el «tal Blázquez», que decía Arzallus, no quería hacer política.

Me vino la imagen del abrazo al tiempo que el famoso beso a Cristo. Afuera, la plataforma «Ongi etorri» me recordó a la horda que hace dos mil años gritaba ante Pilato: «¿Crucifícale!».
Anás, Caifás, el Sanedrín... lo tenían ya condenado.
No sé por qué, el obispo me recordó a un prefecto romano.

El frenazo
TONIA ETXARRI/ El Correo 8 Febrero 2003

La reacción a la intención del PNV de dar el 'cambiazo' electoral para que en Álava el voto urbano, feudo del PP-UA y PSE, vaya perdiendo importancia en beneficio de los núcleos rurales más proclives a la identificación nacionalista, ha sido tan implacable que ha tenido que dar 'marcha atrás' por segunda vez. La primera ocurrió en noviembre cuando los promotores de la reforma se encontraron con la advertencia del PSE y PP alaveses de una movilización contra sus planes. Ahora, el estado de perplejidad se había extendido entre sus propios socios. Y después de comprobar que a EA le entraron dudas con la aplicación de la reforma en Vizcaya (aunque ayer Larreina sostenía que se trataba de una propuesta democrática), y que IU no estaba por la labor, han tenido que echar el freno. Eso sí; no es un adiós sino un hasta luego, que diría el bolero. Así es que seguramente a la tercera irá la vencida. Pero eso será después de las elecciones municipales. Lo anunciaron ayer los propios nacionalistas en el Parlamento. Y como a Egibar le gusta tanto que los debates de este país giren en torno a lo que él propone, está seguro de que esta controversia de la reforma electoral será el principal pulso de la campaña.

Mientras tanto, y como casi siempre, lo que dice Arzalluz, se queda en agua de borrajas porque nadie de su partido desveló ayer el significado de sus palabras al decir, en tono intrigante, que la reforma electoral se podría llevar a afecto sin pactar con Batasuna y aunque IU no apoyara. «Hay otra salida. Eso está planeado», sostenía el veterano jelkide que, ante el apremio de los periodistas, respondía: «Preguntad a Egibar». Pero como no estamos ante una novela policiaca, de este intento de atropello legislativo cabe decir que la opinión pública pudo reaccionar con indignación, pero que, desde luego, a estas alturas y después de haber visto los trucos, intrigas, ardides, triquiñuelas y chapuzas parlamentarias de esta legislatura, ya no se extrañó al oír decir al dirigente del PNV que su plan se iba a aprobar de todas formas. En fin, que de momento no hay tal plan, así es que Arzalluz se tiene que tragar el 'sapito' después de haber dicho que no se iba a retirar la iniciativa. ¡Pelillos a la mar del chapapote!

La guerra, la de Irak, no la de ETA, llegó también al Parlamento vasco, donde se dio la curiosa coincidencia de votos entre el tripartito, los socialistas y Batasuna. El PP, lógicamente, tuvo que quedarse con la soledad propiciada por el propio Aznar. Las estrellas protestan en Madrid contra la guerra, pero en el Festival de Cine de San Sebastián nunca lo han hecho contra el terrorismo. Cuando se esgrime este argumento, desde los foros más 'progres' de Madrid se afea la conducta: «¿Cómo queréis pedir a los artistas que se metan con ETA en el mismo País Vasco?, les matarían». ¡Qué insolidaridad produce el miedo!

Retirada táctica
Editorial El Correo 8 Febrero 2003

El hecho de que PNV y EA hayan solicitado posponer la tramitación parlamentaria de su propuesta de modificación de la norma que regula las elecciones a las juntas generales de Álava y Vizcaya para después de los comicios del 25 de mayo indica que se han percatado de que su empeño comportaba más inconvenientes que ventajas para los intereses del nacionalismo gobernante. El riesgo de que su propia campaña electoral terminara debilitada por tan conflictiva iniciativa ha hecho recapacitar a los dirigentes de ambas formaciones que, sin embargo, mantienen el propósito de impulsar la citada reforma tras el escrutinio electoral. Pero en la medida en que éste ha sido el segundo intento en el plazo de cuatro meses, en tanto PNV y EA no renuncien definitivamente a su propósito, posponer su discusión parlamentaria no les librará de soportar, en puertas de las próximas elecciones, la lógica reacción que suscita su empecinamiento.

La terquedad con que el nacionalismo gobernante trata de soslayar sus propios límites resulta especialmente elocuente en este caso. PNV y EA no tienen ninguna posibilidad de recuperar el gobierno de las instituciones alavesas si no es a través de un acuerdo con alguna de las formaciones constitucionalistas; pero este acuerdo no sólo resulta imposible hoy, sino que todos los intentos que el nacionalismo realiza para reconducir a su favor el rumbo de los acontecimientos en Álava sirven únicamente para agrandar el abismo que lo separa de las formaciones no nacionalistas. La pluralidad de Euskadi constituye el freno fundamental que lastra las aspiraciones soberanistas del nacionalismo. La obstinación de PNV y EA por soslayar semejante evidencia, forzando las normas vigentes o el funcionamiento óptimo de las instituciones al carecer de mayorías suficientes, contribuye a añadir más tensión a las relaciones políticas en Euskadi.

Mi ley electoral
Pablo Gómez Basterra/Bilbao Cartas al Director El Correo 8 Febrero 2003

A cuenta de la intención de PNV, EA y Batasuna de recobrar Álava para el nacionalismo y mantener Vizcaya en su poder, sea mediante bombazos, sea mediante pucherazos, quería proponerles a los partidos abertzales que se dejasen de sutilezas y promulgasen una ley electoral que otorgase cinco votos a todo aquel que se presentara a votar con el carné de identidad vasco o con un txistu. Pero un amigo me ha pasado las declaraciones del parlamentario Emilio Olabarría Muñoz en las que defendía la propuesta de PNV y EA con el argumento de que las siete cuadrillas constituyen «el derecho histórico (sic) electoral» de Álava, según el Estatuto. Reconozco que esto es mejor todavía que mi propuesta. Recuperemos el sistema electoral con el que el padre de Sabino Arana votaba en las Juntas Generales: exclusión de las mujeres y de los foráneos, exigencia de un patrimonio mínimo para elegir y ser elegido y otras maravillas que el malvado liberalismo español arrebató a los felices mediante Espartero y Cánovas del Castillo.

LAS GRIETAS DEL PSOE
Por Jaime CAMPMANY ABC 8 Febrero 2003

NO es que haya dimitido nadie. Eso no. Aquí, de dimitir, nada. La política en las Batuecas es como el coro de doctores en «El rey que rabió». Todo menos dimitir. Ya ven ustedes. Pedían a Marisa Paredes la dimisión de la presidencia de la Academia de Cine, «de las epidemias..., de las Academias, líbranos, señor», pedía a don Quijote el ingenuo de Rubén Darío, y decían que estaba a punto de caramelo la dimisión de Joan Gaspart. Este apasionado culé ha motivado hasta la intervención de la Generalitat, que no en vano el Barcelona es algo más que un club, es el buque insignia del nacionalismo futbolístico. Pero no. Ni la una ni el otro.

A Marisa Paredes, cosas veredes, le han dicho muchos: «Marisa, que te quedes», y ella, pues se queda. Natural. A Joan Gaspart no le han dicho que se quede ni sus vicepresidentes, sólo algunos miembros muy allegados de su familia. Y sin embargo, Joan Gaspart tampoco ha dimitido. Al menos, en los momentos previos a la reunión de la Junta Directiva de ayer, que es cuando yo escribo estas líneas, no se ha anunciado su dimisión, y ahora predicen que a lo mejor convoca elecciones para junio. O sea, lo que se llama una larga cambiada. Quizá este fanático predador del Barça, espera un milagro de san Cugat, o sea, san Cucufate, y que el club culé se alce con la Copa de Europa, y en ese caso, pelillos a la mar.

No hay dimisiones, pero el PSOE tiene grietas. Vamos a ver. Francisco Vázquez, alcalde socialista de La Coruña (él escribe siempre «La Coruña» cuando lo hace en castellano), más aplaudido que el de Zalamea en estos días, se pone al lado de Fraga y dice que don Manuel está cargando con chapapote «que no es suyo» con la consiguiente desesperación del socialismo gallego oficial.

José Bono, a quien el socialismo no le ha obnubilado su listeza de ardilla política, se alinea con la tesis del PP acerca de la igualdad de las pensiones no contributivas en todas las Comunidades, y eso es como decirle a Manolo Chaves que tome nísperos.

Y Javier Solana, que fue ministro con Felipe González, después secretario general de aquella OTAN (de entrada, no, pero de salida tampoco), y mister PESC en la Desunión Europea, declara que los informes de Colin Powell son muy sólidos, irrefutables o así, y que adelante con los faroles, o sea, con la guerra. Pues si esto no son grietas, que venga el Nautilus y que lo vea.

Y por si todo esto no bastara, ahí tienen ustedes El País, qué país, Miquelarena, qué país, cuya entera pacifista se resquebraja y empieza a corregir el rumbo de sus editoriales, a virar hacia Norteamérica y hacia el cowboy, que ya no le hace tantos ascos a Bush y a la guerra, y que le deja a su hermana de leche, de mala leche, la Ser, la misión del pacifismo contemplativo a ultranza. Cosas veredes, Marisa Paredes. En cambio, Felipe González dice que está con Zapatero, no al cien por cien, sino al 120 por cien. ¡Toma ya! ¿Y qué hacemos con ese veinte por ciento que sobra?

El PNV da marcha atrás a su «ley-trampa» tras no lograr convencer a Batasuna de que la apoye
Dicen ahora que la retiran hasta después del 25-M para demostrar que no había interés electoral Los socialistas se encogen y deciden no enmendar la reforma en el Senado
PNV y Eusko Alkartasuna decidieron ayer dar marcha atrás y retrasar la tramitación de la reforma de su Ley Electoral hasta después de las elecciones municipales al constatar que Batasuna no va a apoyar su propuesta, por lo que les sería imposible sacarla adelante en el Parlamento. Tras reconocer que «nos hemos quedado solos», la secretaria del PNV argumentó que Batasuna «nos pide un acuerdo global», por lo que han decidido posponer su tramitación. Por su parte, PP y PSOE han celebrado esta decisión y la han achacado al rechazo social que ha tenido la medida.
A. García - Vitoria.- La Razón 8 Febrero 2003

PNV y EA presentaron ayer en la Mesa del Parlamento Vasco un escrito para que su propuesta de reforma electoral para las Juntas Generales de Álava y Vizcaya no se debata hasta después de las elecciones del 25 de mayo. La proposición no de ley presentada por PNV y EA plantea una redistribución de los escaños de las Juntas Generales de Álava, de modo que aumenten los que corresponden a los pueblos en detrimento de los elegidos por la circunscripción de Vitoria, reforma que, en principio, beneficiaría a los nacionalistas.
La Mesa del Parlamento Vasco calificó esta semana la iniciativa por trámite ordinario y no de urgencia, como solicitaban los proponentes; los plazos con los que jugaba el nacionalismo eran muy apretados para la Ley entrara en vigor para estas elecciones municipales y forales. Además, PNV y EA no contaban con el apoyo de su socio de Gobierno, IU, ni claro está, ni con el apoyo de PP y PSE. La suspendida Batasuna puso condiciones para respaldarla, amparándose en que la apoyarían si el acuerdo era global.

El secretario de Organización y portavoz en el Parlamento vasco de EA, Rafael Larreina, argumentó que, con su petición de retraso del debate, se demuestra que «nuestra iniciativa no es ninguna trampa ni contiene ningún interés electoralista». Por su parte, la secretaria del PNV, Josune Ariztondo, destacó que «todos sabemos qué situación tenemos en el Parlamento», para añadir que, «a pesar de que Batasuna dice que no está de acuerdo con esa representación, nos pide un acuerdo global para que nos dé su voto». En esta línea, agregó que «como en la situación en la que estamos no tenemos ningún acuerdo global, nos hemos quedado solos por un lado y por el otro».
La oposición por su parte ha valorado positivamente esta decisión. El parlamentario de IU, Óscar Matute consideró que este aplazamiento ayudará a rebajar la «crispación de la vida política vasca». El portavoz parlamentario del PP, Leopoldo Barreda, achacó la decisión a «la movilización y la reacción social», aunque lamentó que PNV y EA no hayan cambiado el fondo de la cuestión. Por último, el socialista Patxi López argumentó la retirada del cambio de la ley electoral «porque no les salían las cuentas ni en los tiempos ni en los apoyos».

El caso es que la dirección nacional del partido de López ha decidido no presentar ninguna enmienda en el Senado para frenar la reforma electoral que defienden Partido Nacionalista Vasco y EA, al anunciar ayer estas formaciones que han pedido a la Mesa del Parlamento de Vitoria que no tramite su iniciativa hasta después de los comicios de mayo próximo, informaron a Ep en fuentes de la Dirección del Grupo Parlamentario Socialista. EL PSE se alía con HB contra la guerra y repite el «numerito» de las pegatinas. Aunque no hubiera actores con camisetas reivindicativas, los grupos presentes en la Cámara de Vitoria, excepto el PP, quisieron prorrogar ayer el «numerito» iniciado por los artistas en la ceremonia-mitin de los Goya y se presentaron en el Pleno luciendo la pegatina de moda. Tras quince minutos de solidaridad con el pueblo irakí, el presidente del Parlamento, Juan María Atucha, tuvo a bien instarles a que se la quitaran para no sentar precedente.

Más de 250 profesores de la UPV denuncian el "temor" que les produce tener un compañero etarra
Agencias Libertad Digital  8 Febrero 2003

Han contemplado con "temor" durante quince años el avance del terrorismo y del nacionalismo excluyente en la Universidad del País Vasco. Pero después del nombramiento del etarra Garmendia como profesor, 253 miembros del claustro han creado una Plataforma por la Libertad ante "el deterioro moral" de la UPV.

La plataforma "Profesores por la Libertad" -de reciente creación- hizo público este viernes un comunicado en el que denuncian la "inseguridad y el temor" generalizado en la comunidad universitaria por el nombramiento del etarra-financiero Joseba Garmendia como profesor. Gotzone Mora, acompañada de otros seis docentes, que comparecieron encapuchados, leyó un escrito en el que se manifiesta que la concesión de la plaza a Garmendia les plantea "una tensión moral difícil de soportar".

"Queremos suscitar una reacción moral de carácter simbólico e irrenunciable: la declaración de ideas non grata de aquéllas que comprenden los crímenes contra la humanidad como la xenofobia y la exclusión étnica. O bien, como ocurre en la UPV, las ideas de quienes están dispuestos a amparar y justificar el asesinato de un profesor universitario o cualquier otra persona", leyó Mora. Para los profesores, el nombramiento de Garmendia "refleja el deterioro de la UPV". Hasta el momento, 253 profesores de la Universidad del País Vasco ya se han adherido a este comunicado.

La "porosidad" de la UPV al terrorismo
Los firmantes del manifiesto también aseguran que el ingreso del preso preventivo de ETA en el seno universitario "simboliza la incapacidad de reacción de una institución en la que la libertad es su única posibilidad de supervivencia, y refleja el deterioro de la UPV y la porosidad de una institución débil para la acción de los enemigos de la democracia y la libertad". Asimismo, dijeron que la presencia de personas como Garmendia contribuyen a incrementar "la sensación de inseguridad y a agudizar un temor ya generalizado entre nuestra comunidad universitaria".

Los profesores vascos, que llevan soportando una presión gradualmente creciente desde hace más de quince años, sienten que estas actitudes "provocan en muchos de nosotros un desasosiego y una constatación de la imposibilidad del ejercicio normal de nuestra actividad, de consagración de nuestra Universidad como una Universidad anormal de difícil regeneración y, lo que es peor, de impotencia". Tras recordar que, hasta la fecha, nunca un procesado por pertenencia a ETA había accedido a los cuerpos docentes de la Universidad, -un hecho que calificaron de "especial gravedad"-, indicaron que su reacción es "ante todo moral y de defensa del ambiente de libertad que posibilite la supervivencia de la UPV".

Los miembros de la plataforma no entran a valorar "el automatismo del funcionamiento de los procesos administrativos, a pesar de que algunas cuestiones merezcan aclaraciones, aunque sólo sea para juzgar la actitud de los responsables universitarios". Para los docentes es necesario saber si el pago de parte del salario a Garmendia mientras estaba en prisión era ineludible o no, y calificaron de "poco comprensible la falta de publicidad de las pruebas, decidida por el Presidente de la Comisión, sin que suscitara ninguna reacción de nuestras autoridades universitarias, como no sea la de la asistencia del rector en solitario a las mismas".

Atentado contra el jefe de la Policía Municipal de Andoain
SAN SEBASTIÁN. AGENCIAS ABC 8 Febrero 2003

La víctima del atentado terrorista de esta mañana en Andoain es Joseba Pagazaurtundua, jefe de la policía municipal de Andoain, que en estos momentos está siendo trasladado a la Residencia de San Sebastián en una ambulancia medicalizada.

Interior ha precisado que, aunque en un primer momento se pensaba que la víctima había fallecido, lo cierto es que los servicios médicos han conseguido reanimar a esta persona, a la que se ha traladado al hospital.

El atentado ha ocurrido a las diez menos diez de esta mañana cuando
Joseba Pagazaurtundua, afilliado al PSE, se encontraba en un bar de la calle Agustín Leiza, en Andoain, y ha recibido el disparo de manos de un encapuchado. La víctima es hermano de Maite Pagazaurtundua, concejala socialista del Ayuntamiento de Urnieta.

La víctima recibió, según fuentes policiales, "3 ó 4 disparos" cuando se encontraba a la altura del número 27 de la calle Agustín Leiza de esta localidad guipuzcoana gobernada por Batasuna.

En septiembre de 2001, Joseba Pagazaurtundua había sufrido el incendio de su coche particular por parte de un grupo de radicales. También fue víctima de un ataque con cócteles molotov contra su domicilio en marzo de ese mismo año.

La originalidad del vocabulario nacionalista vasco
Amando de Miguel Libertad Digital  8 Febrero 2003

Me he referido al interesante libro Vocabulario democrático del lenguaje político vasco 2002. En realidad, se trata más bien del vocabulario del nacionalismo vasco, interpretado críticamente. Por ejemplo, “añadir crispación” significa alterar el ánimo de los dirigentes de Batasuna o equivalentes. Ahora se llaman Patriotas Socialistas, cuando objetivamente no son ninguna de las dos cosas. El País Vasco es ahora el de las Maravillas, pues las palabras políticas solo significan lo que quieren que signifiquen los nacionalistas. Otro ejemplo, “enfrentamiento civil” equivale, según ese lenguaje, a críticas a los nacionalistas o a protestas contra el terrorismo.

Aunque el Vocabulario citado no lo explica con detenimiento, hay una palabra que a mí me fascina: el “mundo”, como en “el mundo de ETA”. No se emplea nunca para decir “el mundo no nacionalista”, que sería, paradójicamente, más complejo. En realidad, estaríamos más cerca del término “submundo”, esto es, una mezcla de lo oculto y lo marginal, lo difuso y lo amenazante. Recordemos que en la teología clásica el “mundo” era uno de los tres enemigos del alma.

La historia de Montero y las aulas de ETA
JSM Libertad Digital  8 Febrero 2003

El 2 de marzo de 2000, Manuel Montero, catedrático de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación, era elegido en el Aula Magna del Campus de Lejona, rector de la Universidad del País Vasco por dos votos de diferencia respecto al otro candidato, Juan Ignacio Pérez. Hasta entonces, era decano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la UPV. En tres años, Montero se ha convertido en uno de los síntomas más claros de la enfermedad que padece la sociedad vasca.

 En su toma de posesión, Montero pronunció un discurso que cobra relevancia tres años después. El catedrático insistió en su apuesta por "una universidad plural, abierta y llena de vitalidad" en la que "todos tengan cabida", por lo que se comprometió a ser representante de "todos los sectores que la forman". Lugares comunes si no fuera porque entre esos “sectores”, el rector ha incluido de forma explícita a ETA.

El 16 de octubre de 2000, siete meses después de su toma de posesión, Manuel Montero hablaba en la presentación de una ampliación del Campus. Los periodistas le preguntaron por el éxodo de profesores. Y si le hacían esa pregunta era porque, por ejemplo, el profesor Mikel Azurmendi, harto de ver pintadas amenazantes en la puerta de su despacho decidió marcharse a Estados Unidos. La misma impotencia y el mismo destino le esperaban a Txema Portillo, profesor de Historia Contemporánea. Y entonces Montero contestó a los periodistas que Portillo y Azurmendi no eran los únicos, “otros docentes han experimentado coacciones”. Eso sí “no puede deducirse que toda la UPV viva una situación de acoso generalizado y mucho menos que esté sucumbiendo al embate de la coacción”. Montero tenía razón, la coacción sólo la sufrían los no nacionalistas y eso, en la UPV, no es generalizado.

EL MIEDO. Pero no se trata sólo de acoso sino de terrorismo. El 23 de mayo de 2001, se supo que la revista estudiantil editada por el sindicato “Ikasle Abertzaleak” publicaba con detalle fotos y nombres de vigilantes de seguridad –necesarios en las aulas cuando se trata del País Vasco– con objeto de que ETA los eliminara. El 15 de febrero de ese mismo año la banda intentó hacerlo colocando una bomba bajo el coche de un vigilante. El joven condujo durante una hora con la muerte adosada bajo su asiento. No explotó, pero fue por un fallo eléctrico. En diciembre de 2000, el objetivo de otra bomba, colocada en un ascensor, era la profesora Edurne Uriarte. La reacción de Montero por estas fechas se limitó a firmar una declaración en una reunión con rectores de la CRUE. Lo más destacado de aquella reunión fue oír a un Manuel Montero con lágrimas en los ojos reconociendo algo: “Lo confieso, como rector de la UPV, tengo miedo”. Y continuaba, “...miedo a que, hartos de soportar coacciones, nos callemos. Miedo a que esto sea la antesala del fin de la democracia...”.

EL AVISO. Pocos días antes de ese revelador 15 de febrero de 2001 se produciría un hecho que, tal vez, fue clave para condicionar del todo la gestión de Montero como rector de la Universidad pública del País Vasco. Fueron unas palabras del conocido dirigente proetarra de la Mesa de HB, Carmelo Landa: llamó a movilizarse “de forma democrática y pacífica pero muy firme ante el desembarco reaccionario de rectores”. Todo un aviso que, dada su procedencia, debió convencer a Montero en adelante. Lo demostró en el fatídico febrero de 2002 capitaneando toda una campaña de acoso a la profesora Edurne Uriarte y a su tesis doctoral. Al otro lado estaba Francisco Letamendia, “Ortzi”, radical candidato que por poco le arrebata la cátedra.

EL GIRO. Treinta y ocho profesores de la UPV denunciaron públicamente el favoritismo de Montero y la Universidad en el caso Uriarte: “quienes viven amenazando disfrutan de todas las ventajas académicas y pueden ocupar los puestos que la violencia deja vacantes”. Revelaban los profesores la existencia de una trama mafiosa, de un terrorismo nítido que, por estar alojado en la Universidad, “no se persigue como se debe”. En suma “organizadores del terrorismo” dentro de las aulas. Pero Montero quiso zanjar la crisis de febrero como un “linchamiento mediático” contra su persona. Dijo que la prensa le hizo pasar “de héroe a villano” en una acertada comparación. La síntesis del rector era que , existiendo amenazas, éstas no implican que haya presión generalizada. Ni él mismo se creía sus palabras pero aquellas amenazas de Carmelo Landa sí que ejercían la presión adecuada hacia él.

Cuando se resolvió la cátedra de Historia a favor de Edurne Uriarte –la tesis de Letamendía era poco menos que un cuento nacionalista– Montero volvió a pasearse por la cuerda floja: reconocía presiones “altamente desagradables e incluso amenazas” pero deducía que “no cuestionaron el procedimiento”. Miembros de la Universidad y del tribunal que estudió el caso Uriarte, en concreto Joaquim Molins, reconocieron haber recibido amenazas. “Ortzi”, sin ir más lejos, dedicó algunas frases a Francisco Llera (el coordinador del Euskobarómetro) como aquél “...hueles a asturiano”.

Y EL ATAQUE. Montero dijo que se había fomentado “una histeria política y mediática en la opinión pública sobre lo que ocurre en el País Vasco”. Después de defender su actuación contra viento y marea cerró su análisis con una reflexión que choca con su trayectoria: “...si una decisión mía estuviese condicionada por el miedo, abandonaría”. ¿Por qué no lo hizo entonces cuando, entre lágrimas, reconoció que tenía miedo?

En el acto de apertura del Curso 2002-2003, Montero reclamaba “con la mayor urgencia la Ley Vasca de Universidades” ante los “riesgos que entraña la LOU para el desarrollo de la enseñanza superior en euskara”. Sus nuevos modos para defender que no hay problema en que el etarra Joseba Mikel Garmendia, experto en lavar dinero de ETA en las herriko tabernas, imparta clases de Economía Aplicada, son un salto cualitativo en su giro radical. Ahora, entre insultos a la clase política y al Gobierno, admite que él prometió defender la Constitución “no a los constitucionalistas”.

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