AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 10 Febrero  2003
Silencio nacionalista
Editorial La Razón 10 Febrero 2003

LA COSECHA DEL PNV
Editorial ABC 10 Febrero 2003

Otra víctima del nacionalismo obligatorio
EDITORIAL Libertad Digital 10 Febrero 2003

El Alef vasco
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 10 Febrero 2003

Con la muerte al hombro
José María Carrascal La Razón 10 Febrero 2003

Gotzone Mora
Iñaki Ezkerra La Razón 10 Febrero 2003

La causa
David Gistau La Razón 10 Febrero 2003

Seguridad e intimidad
PABLO MOSQUERA La Voz 10 Febrero 2003

¿Está negociando algo Josu Ternera

Lorenzo Contreras La Estrella 10 Febrero 2003

Acabar con ETA
Editorial El Correo 10 Febrero 2003

Los otros Goyas
IÑAKI EZKERRA/ El Correo 10 Febrero 2003

Por un censo vasco en el exilio
Cartas al Director ABC 10 Febrero 2003

El testamento de Joseba
Editorial El Ideal Gallego 10 Febrero 2003

Asesinato en Andoain
José Cavero El Ideal Gallego 10 Febrero 2003

Hipócritas abstenerse
José Apezarena El Ideal Gallego 10 Febrero 2003

El veto de la familia a Ibarretxe y al PNV marca la despedida a Pagazaurtundua
J. J. SALDAÑA ABC 10 Febrero 2003

PP, PSOE y UA exigen al PNV una moción de censura en Andoain y le culpan de la impunidad proetarra
L. R. N. - San Sebastián / Madrid.- La Razón 10 Febrero 2003

«Si entras en la Casa del Pueblo, te marcan»
JUANMA VELASCO/SAN SEBASTIÁN El Correo 10 Febrero 2003

Andoain, un pueblo tomado por el miedo
J. J. S. ABC 10 Febrero 2003

Basta Ya sostiene que Interior ignoró datos sobre ETA que facilitó el agente asesinado
ÓSCAR B. DE OTÁLORA/BILBAO El Correo 10 Febrero 2003

Los jueces que pidan traslado dentro de Cataluña deberán saber catalán
Redacción - Barcelona.- La Razón 10 Febrero 2003
 

Silencio nacionalista
Editorial La Razón 10 Febrero 2003

No debería molestar en las filas del nacionalismo vasco la decisión de la familia Pagazaurtundua de impedir el acceso a la capilla ardiente del asesinado, de políticos pertenecientes a partidos que firmaron el vergonzante pacto de Estella, en el que se trató incluso con ETA, para diseñar una estrategia hacia la independencia del País Vasco. Antes que dolerse de haber sido señalados por la familia de la víctima, deberían reflexionar y reconocer que pactar con los asesinos nunca sale gratis, y apoyar moralmente al brazo político de los terroristas pasa factura, más tarde o más temprano.

Tras el atentado del sábado, el PNV y EA están mucho más aislados y encerrados en su callejón, sin otra salida digna que la de asumir el error, pedir perdón a la sociedad, y actuar en consecuencia, desalojando a Batasuna de los 17 gobiernos locales que conserva gracias a la complicidad nacionalista. Aunque pueda suponerles compartir el peligro de caer con un tiro en la nuca o despedazado por un coche bomba, el mismo que sufren partidos y personas que han incurrido en el terrible pecado de defender las libertades para todos y decirlo en voz alta. Pero es mucho más cómodo saber que se puede pasear sin escolta mientras los que no son nacionalistas tienen que pensar cada día si se marchan de su tierra y dejan el voto a los que les echan; que uno puede manifestarse contra ETA pero, eso sí, no antes de esforzarse en todos los frentes en contra de la deslegalización de los batasunos o sus organizaciones auxiliares. Y que, entre otras muchas indignidades, regala dinero público a los etarras presos para que hagan carreras universitarias, aunque en algún caso el asesino de turno esté huido de la justicia.

Nadie ha estigmatizado al nacionalismo vasco, sino el propio PNV que ha puesto las siglas de su partido a los pies de los caballos etarras, y habla de «soluciones políticas» y de «diálogo» mientras son otros los que mueren. Por eso hay que decir basta ya, también al PNV y EA.

LA COSECHA DEL PNV
Editorial ABC 10 Febrero 2003

EL Gobierno vasco y todos los partidos políticos firmantes del Pacto de Estella fueron expresamente excluidos de la asistencia al velatorio por el jefe de la policía local de Andoain, Joseba Pagazaurtundua. Fue la voluntad clara e inequívoca de una familia que ha sabido sintetizar en estos años las mejores enseñanzas del espíritu de Ermua: la rebelión cívica y el compromiso constitucional. El dolor por el asesinato de Joseba Pagazaurtundua será, para quienes quieran reducir la dimensión del gesto, la explicación de este portazo a los nacionalistas, simplemente un exceso más de las víctimas. Pero la realidad que se refleja en ese rechazo es mucho más grave y trasciende el sentimiento de la familia Pagazaurtundua. Expresa el profundo hartazgo provocado por la doble moral del PNV y EA durante estos años de compadreo público y privado con ETA y Batasuna, exhibida de forma obscena después de cada atentado. Los funerales se habían convertido en el lavatorio de conciencias de los nacionalistas, con discursos marcados por la impostura y el oportunismo. Pero como todo tiene un límite, el PNV ha agotado sus recursos de confusión y ya no le sale gratis ir a los funerales por las víctimas del terrorismo y, al mismo tiempo, mantener a Batasuna en los gobiernos municipales, apoyar a este brazo político de ETA en los Tribunales y respaldar su presencia en las elecciones locales del mes de Mayo.

La ubicuidad que ha practicado el nacionalismo en los espacios de las víctimas y de los verdugos ha degenerado en simple inmoralidad, en utilitarismo político sin escrúpulos, que es lo que ayer le fue reprochado a Ibarretxe: la cosecha de una fractura social evidente. Un reproche que no vino de la derecha españolista, foránea y corruptora, según el ideario sabiniano, sino del socialismo vasco -y euskaldún por más señas en el caso de la familia Pagazaurtundua-, el mismo que de buena fe colaboró con el PNV en el Gobierno de la comunidad vasca hasta 1998. Por esto mismo, el gesto de los Pagazaurtundua tiene un inmenso valor clarificador sobre las posiciones que cada cual ocupa en el País Vasco, en relación con la única causa ética existente en esta Comunidad, que es la derrota incondicional y efectiva de ETA. Y también certifica, para quienes aspiraban a construir puentes, la imposibilidad de un entendimiento con el PNV, en tanto mantenga una política tributaria de la violencia etarra.

Así están las cosas en el País Vasco, donde ha de ser un velatorio el lugar y la ocasión para que el nacionalismo gobernante rinda sus cuentas pendientes con la democracia.

Otra víctima del nacionalismo obligatorio
EDITORIAL Libertad Digital 10 Febrero 2003

Cuando la influencia y el poder están basados en el terror, no cabe duda de que si se quieren conservar es preciso cometer de vez en cuando algún acto terrible para mantener viva la llama del miedo. Y el asesinato del jefe de la policía local de Andoain, Joseba Pagazaurtundua, obedece a esa inhumana y macabra lógica, escenificada esta vez en un municipio gobernado por Batasuna (con sólo cinco concejales de un total de diecisiete) gracias a la negativa del PNV a compartir la alcaldía con el PP o con el PSE; una negativa que se mantiene después del asesinato del jefe de policía y de la indignación de los habitantes de Andoain presentes en el salón de plenos, quienes a la voz de “asesinos” exigieron el fin del mandato batasuno en el consistorio.

Pero una vez más, el PNV se agarra a la hipócrita excusa –nada nuevo en este sentido– de que expulsar del sillón al alcalde batasuno provocaría aún más “crispación”. Poca más cabe en un municipio como Andoain, donde ya habían sido asesinadas tres personas (el periodista José Luis López de Lacalle fue la última) y donde los miembros de los partidos no nacionalistas reciben amenazas diarias y ven arder sus coches. Por ello, la decisión de la familia de Pagazaurtundua de no permitir la presencia en el funeral de representantes del tripartito gobernante en Vitoria (PNV, EA e IU) y firmante del pacto de Estella tiene un especial valor de denuncia de la pasividad del Gobierno vasco, más pendiente de la estrategia separatista que comparte con ETA-Batasuna que de combatir el terrorismo.

La plataforma ¡Basta ya!, de la que era miembro Pagazaurtundua, se ha unido a su familia en la firme condena de la pasividad del Gobierno vasco ante el terrorismo de ETA. La triste experiencia de la manifestación contra ETA convocada por el PNV –donde los miembros de ¡Basta ya! fueron insultados y abucheados– parece que ha hecho recapacitar a Fernando Savater, quien esta vez no se anda por las ramas y responsabiliza directamente al Gobierno vasco de los asesinatos de ETA. La manifestación convocada por esta plataforma para el próximo miércoles tendrá el lema “ETA asesina. Gobierno vasco responsable”. Haciéndose eco de las justificadas críticas lanzadas al sector cinematográfico nacional por prodigarse respecto de la guerra contra Irak sin haber dedicado aún ni una sola palabra de apoyo a las víctimas y a los amenazados por la violencia terrorista, Savater, con muy buen criterio, ha aprovechado la ocasión para solicitar el apoyo de directores y actores en esa otra “guerra” del País Vasco donde sólo tiene armas uno de los “bandos”.

Joseba Pagazaurtundua es una víctima más del nacionalismo obligatorio, sacrificado en el altar de Estella al fin supremo de la secesión. Sólo que esta vez, quienes han sufrido en sus carnes los rigores del asesinato, la coacción y el miedo ya no se molestan en distinguir públicamente entre “nacionalistas moderados” y “radicales”. La decisión de la familia del asesinado y las palabras de Savater dan cuenta de ello.

El Alef vasco
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 10 Febrero 2003

Jorge Luis Borges, el escritor argentino, dedicó uno de sus relatos al Alef, el punto en el que estaban concentrados todos los puntos del Universo. En Euskadi, el Alef vasco se llama Andoain porque esta localidad guipuzcoana es el paradigma de la realidad política de la comunidad autónoma.

En Andoain, el terrorismo etarra está repitiendo a escala local su estrategia de limpieza ideológica de los no nacionalistas. Mediante el acoso sistemático a los socialistas se quiere borrar del mapa a una expresión política que hace cuatro años era mayoritaria en el municipio. Se pretende silenciar a esa parte de la población, acallando la voz de quienes son sus líderes políticos y sociales. La materialización de esa estrategia se lleva a cabo a través de la acción coordinada de la violencia callejera, los asesinatos de ETA y la cobertura política de Batasuna, que arropa a los terroristas y capitaliza los réditos del miedo. Los socialistas han sido reiteradamente insultados, amenazados, atacados y asesinados, pero también han sido atacados los hijos y los vecinos de los ediles, a fin de provocar su desestimiento o, si ésto no es posible, su aislamiento social.

La localidad guipuzcoana es también el reflejo fiel, a escala, de la respuesta que el nacionalismo institucional da a esta situación de falta de libertades y de intimidación colectiva. Los nacionalistas se han negado a desalojar del poder a Batasuna permitiendo a este partido seguir controlando un Ayuntamiento que rechazó, con los votos de PNV y EA, enviar una delegación municipal al juicio contra el asesino de José Luis López de Lacalle, pero que se gasta cada año tres millones y medio de pesetas para subvencionar los viajes a las cárceles de los amigos y familiares de los presos de ETA. Ese Ayuntamiento que en una misma sesión rechaza mostrar su apoyo a una vecina, testigo protegida sometida a amenazas por colaborar con la Justicia, pero que expresa su respaldo al agresor identificado por esa testigo que ha huido para no cumplir la pena impuesta por los tribunales.

Esta perversión de los valores cívicos ni siquiera es útil para poner a salvo a los propios ediles nacionalistas pero sirve, sin embargo, para que el totalitarismo etarra se crezca y se reafirme en sus fechorías.

Lo que perciben los acosados por el terror es una actitud de condescendencia con la violencia en el día a día por parte de un nacionalismo que clama contra Baltasar Garzón cuando el magistrado se plantea si se está produciendo una limpieza étnica o ideológica en el País Vasco, pero que no reacciona con eficacia cuando casos como el de Andoain ponen de manifiesto la realidad de esa estrategia de exclusión de los no nacionalistas. Por eso, los monólogos post mortem del lehendakari suenan en los oídos de las víctimas como un barroco ejercicio de esoterismo vacío ajeno a su dolor.

Con la muerte al hombro
José María Carrascal La Razón 10 Febrero 2003

Se encapuchan los profesores de universidad cuando quieren denunciar el estado de ésta. Se encapuchan los vecinos al hablar de cualquier problema de seguridad ante las cámaras. Se encapuchan incluso los poli-cías al detener a alguien o al cumplir una orden judicial. Los únicos que no se encapuchan son los asesinos, que entran tranqui- lamente en un bar y descerrajan dos tiros a alguien que está desayunando, para salir de la misma forma. Y yo me pregunto ¿puede considerarse libre un país en el que los ciudadanos normales tienen que enmascararse para decir lo que sienten, mientras los asesinos pueden matar a cara descubierta? ¿Puede decirse honestamente que allí existe democracia? Y si a uno le queda un mínimo de decencia tiene que decir que no, que allí ni hay libertad ni existe la democracia, por muchas elecciones que haya, ni más que presuma su Gobierno, incapaz de garantizar el más elemental de los derechos, que es el de la vida.

En Euskadi continúa la dictadura, de distinto signo, pero tan dura o más que ninguna. Los nacionalistas vascos se quejaban de que Franco les había quitado las libertades. Sus cachorros les están quitando sus libertades y sus vidas. Pero ellos, erre que erre, sin querer reconocerlo, entre otras cosas porque, hasta ahora, los que caen son «españolistas», gente que se ha ganado lo que recibe por separarse de la tribu.

Viene esta, tan larga como repetida como inútil, perorata, como habrán adivinado, a propósito del asesinato de Joseba Pagazaurtundua. «Una muerte anunciada» dicen garciamarquezmente las crónicas. En Andoain, donde gobierna Batasuna con el apoyo tácito del PNV, todo el que no es nacionalista va «con la muerte el hombro», para seguir con el parafraseo literario, esta vez tomado de mi buen amigo José Luis Castillo Puche. Con la muerte al hombro y la capucha a mano es como se vive en el Euskadi del PNV, para vergüenza de éste y triste honor de las víctimas.

Asombra y admira que tanta gente siga dispuesta a asumir tan pesada carga, que no se amilane, que continúe desafiando a esa barbarie ultranacionalista, a esas hordas descerebradas por una ideología primitiva, incapaz de ver más allá de sus narices y sentir fuera de sus aledaños. ¿Ésa sí que es guerra! ¿Ése sí que es terrorismo! ¿Ésos sí que son asesinos! ¿Ésas sí que son víctimas! Y no-sotros preocupados por si los Estados Unidos atacan a Irak, teniendo todo esto al lado. Según la clásica y un tanto gastada definición, democracia es oír llamar a la puerta a las seis de la mañana y saber que es el lechero. Podría actualizarse diciendo que es poder tomarse un desayuno en el bar de la esquina con la seguridad de que no le peguen a uno un tiro. En el País Vasco la seguridad es de que te lo pegarán si no eres nacionalista. Ésa es la democracia que quiere llevar allí ETA y la que garantiza el PNV.

Gotzone Mora
Iñaki Ezkerra La Razón 10 Febrero 2003

La foto apareció en la Prensa del sábado y lo decía todo porque era sencillamente sobrecogedora: una profesora de la Universidad del País Vasco, Gotzone Mora, rodeada de varios compañeros encapuchados y leyendo a cara descubierta un manifiesto que denunciaba la indignidad de que un presunto etarra en espera de juicio obtenga una plaza docente. Para hacer público ese texto respaldado por doscientas cincuenta tres firmas que ha propiciado la creación de un nuevo grupo cívico ¬Profesores por la Libertad¬, Gotzone Mora libró durante un par de semanas una inimaginable batalla entre bastidores con colegas que no veían la necesidad de reaccionar contra un caso tan alarmante como el del «profesor Garmendia».

La misma mañana del sábado, en que los diarios reproducían esa patibularia foto, ETA acribilló a tiros en Andoain a Joseba Pagazaurtundua. Cuando ETA vuelve a asesinar lo que se siente y dejan ver los gritos indignados es la impotencia que resumía la breve fase de un ciudadano ante las cámaras: «¿Qué se puede hacer!». En esos momentos se puede hacer bien poco. Se puede gritar, pero el resto del año se pueden hacer más cosas como la que hizo la víspera Gotzone Mora rodeada de capuchas. Hay quien habla de libertad de un modo abstracto y no da valor al trabajo diario de desactivar las tramas sociales del terrorismo como la de esa mafia universitaria que es el alma de ETA. Hay hasta quien se dedicó a llamar a los medios e comunicación para intoxicar y notificar que no se haría ese manifiesto mientras Gotzone insistía en que sí se haría y trabajaba con un grupo de personas para eso, para tocar el alma de ETA.

En esa Universidad hay profesores con escolta. Hay gente comprometida con los colectivos cívicos, pero no fue posible «evitar» esa foto, poner otras caras alrededor de Gotzone. Y no fue posible porque eso sí le iba a hacer daño a ETA. Por esa razón hubo serias presiones y verdadero afán de desacreditar a la persona y a la iniciativa. Por esa razón cierta Prensa corrió a dar la noticia de que no habría manifiesto. Por esa razón hay que reconocer a la gente que grita libertad y a la que deja la universidad vasca porque no soporta las amenazas, pero también a los que se quedan para plantar cara a esa situación. Gotzone se ha quedado para luchar en las aulas como profesora, en la calle como miembro de «Basta ya» y en las Juntas Generales como veterana militante socialista. Dijo que habría manifiesto y lo hubo. Amigos de la Prensa, háganme el favor, crean a Gotzone ¬lo que dice va a misa¬ y trátenmela bien porque está muy sola en esa facultad donde cada vez son más los que se van, los que se callan, los que se tapan la cara.

La causa
David Gistau La Razón 10 Febrero 2003

No parece probable que, como venía a exigir ayer Savater después de otro asesinato, la farándula vaya a encontrar el coraje necesario para pasearse por Hernani con una pegatina de «Eta no». No en vano, los cómicos no ignoran que sólo el anti-americanismo de salón es un recurso con el que se puede jugar al compromiso de camiseta, muy engolada la voz y airado el ademán, sin tener por ello que mirar los bajos del coche antes de arrancarlo. Si el cine español acaba de descubrir que la conciencia de pancarta le permite verse hermoso ante el espejo, que la horita de trascendencia viene a ser como una tabla de gimnasia intelectual con la que uno cumple antes por sí mismo que por los demás, no queda sino que comprenda que en el Norte está la Causa. Adelante, pues. A Hernani con pegatinas y pancartas, aunque sólo sea para convencernos de que el compromiso de la farándula no es sólo la búsqueda de una fotogenia, no es sólo una actitud que está dispuesta a todo salvo a complicarse la vida.

En realidad, la falta de compromiso con la guerra del Norte de la farándula no se debe sólo a que la atenace el miedo. Ocurre también que, el puño en alto como identificación sectaria, permanece atrapada en una ideología residual anterior a la caída del Muro y todavía influida por el mandamiento soviético de que sólo el anti-americanismo da prestigio intelectual al revolucionario de andar por casa. De ahí que se encumbre el castrismo, a salvo de toda pegatina, y aun el zapatismo del Sub, apologista del terrorismo vasco. De ahí que a Eta jamás se le haya retirado del todo ese aval revolucionario según el cual, y hasta hace sólo un par de décadas, para los cómicos, cantautores e intelectuales periféricos la chapela de un pistolero etarra era igual de válida para el póster que la boina del Che. Comprobada la vesania de la jauría etarra, al menos ya nadie coge la guitarra para poner rapsodia a su crimen en sesión continua. Y sin embargo, la cultura del puño en alto todavía siente que no le pega con la chaqueta eso de ponerse una pegatina después de la muerte de, por ejemplo, un guardia civil. Queda más progre comprometerse contra la ablación del clítoris en Nigeria.

Seguridad e intimidad
PABLO MOSQUERA La Voz 10 Febrero 2003

LA DENUNCIA de los escoltas privados del País Vasco vuelve a poner de actualidad algo más profundo que unas instrucciones a cumplimentar por el servicio ante sus superiores. A estas alturas de la civilización aumentan las colisiones entre los derechos fundamentales; en este caso entre seguridad e intimidad.

Algunos tenemos duras experiencias, con renuncias, para poder mantener la dignidad de ser disidentes con los postulados de ciertos regímenes políticos. Así, desde aquel 1991 en que me amenazaron tras ganar unas elecciones, he vivido entre servicios de seguridad. Algunos responsables de tal protección exigían tantos cambios en nuestras vidas que dejaban de ser normales para ser infernales. Aun así, la vida estaba en peligro; y teníamos sobre nuestras conciencias el peligro de los policías que nos escoltaban, pues no es la primera vez que en el atentado mueren todos los que van en el vehículo. Y, sin embargo, algunos hacen negocio con este clima de intimidación: los que descubren la seguridad como sector de la economía, con una demanda superior a la oferta pública, y los que logran información a través de la «vigilancia» del escoltado, del que pueden obtener «vida y milagros», o incluso conductas propias del síndrome de Estocolmo . Goyo Ordóñez se negó a llevar escolta porque no quería que murieran tres; porque no quería que le impidieran hacer lo que le apetecía; y porque no le gustaba tener la sensación de que alguien lo espiaba. Lamentablemente, un lunes de 1995 lo asesinaron mientras comía.

La falta de libertad que requiere de seguridad lleva a la falta de libertad para sentirse un poco seguro, pero, lo que no podemos tolerar es que toda la oposición tenga que llevar escoltas y que algunos se aprovechen del terrorismo, y de la vulneración de los derechos a la seguridad para vulnerar el derecho a la intimidad. Se trata de cómo hacer compatible que no te maten con entrar en lo más profundo de tu vida, a los efectos oportunos....

¿Está negociando "algo" Josu Ternera?
Lorenzo Contreras La Estrella 10 Febrero 2003

¿Vuelta a la carga con todas sus consecuencias o aviso de presencia activa si no se producen determinadas realidades? ETA ha asesinado al jefe de policía municipal de Andoain (Guipúzcoa) y ese crimen ha sido cualitativo e importante. Desde que los pistoleros de la banda, que conducían explosivos en un coche, dieron muerte a un joven guardia civil en la carretera de La Coruña, cerca de Madrid, el terrorismo etarra parecía haber entrado en un relativo eclipse, que incluso había caracterizado su escaso activismo con anterioridad al mencionado hecho. Ahora ese activismo reaparece y se concreta en la eliminación física de un personaje significativo no sólo por su cargo, sono por su militancia socialista y su pertenencia a la plataforma "¡Basta ya!".

Todo produce la impresión de que, desgraciadamente, los talantes y las tendencias no cambian. Y, sin embargo, hay un cierto pálpito de que algo se está gestando en un sentido de novedad que conduciría a una transformación del "escenario". Cada vez se hace más intensa la versión de que Estados Unidos, a través de la Agencia Nacional de Seguridad, está contribuyendo a la lucha contra ETA, englobada como tal organización en el concepto universal del terrorismo nefando, y que ese sería el precio que Aznar se cobraría a cambio de su absoluto vasallaje ante Washington en los preparativos diplomáticos, políticos y militares de la guerra de Irak.

Es, como digo, una versión. Quizá algo más que un simple rumor. La captura del etarra que se hizo pasar por un hermano suyo para escapar de la prisión parisina donde se hallaba recluido, ha sido interpretada en determinados ambientes políticos y policiales como un efecto de la colaboración norteamericana. Verdad o exageración, confusión o no de los deseos con la realidad, es cuestión pendiente de lo que el tiempo dictamine. En este planteamiento, fundado o puramente especulativo, entra la fuga de Josu Ternera cuando una perezosa Justicia española hablaba de echarle el guante. Asunto poco comentado fue en su momento, y lo es todavía, la extraña evaporación del antiguo activista de ETA, presunto responsable, en cuanto dirigente terrorista, del atentado contra la casa-cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza. Demasiado puente de plata para la huída de un pistolero sobre el que pesaban cargos abrumadores.

¿Dónde está Josu Ternera, al que se ha tragado la tierra seguramente a pocos kilómetros de la frontera franco-española? ¿Estaba su desaparición más o menos programada con vistas a una negociación ETA-PNV? Y en todo caso, ¿por qué Ternera y no otro dirigente?

El cambio de las circunstancias mundiales calienta la cabeza de los llamados analistas políticos. La negociación ETA-PNV, si existe, y al margen de que Josu Ternera participe o no en su gestación, no significaría, según los ecos que se propagan, una nueva tregua, sino un abandono de la llamada lucha armada, naturalmente "a cambio de". ¿De qué? El asesinato del jefe de la policía municipal de Andoain, cuando más resonaban esos ecos subterráneos, introduce en el ambiente un elemento de desconcierto y confusión. No sería la primera vez que el supuesto núcleo dura de ETA estropea las posibilidades de un diálogo pacificador. En cualquier caso, este nuevo crimen ofrece un perfil revulsivo, que acorrala al PNV y puede provocar en su seno una importante llamada de alarma. Atención, por otra parte, a ese voto de condena del asesinato por parte de uno de los ediles batasunos de Andoain. Insólito a todas luces.

Acabar con ETA
Editorial El Correo 10 Febrero 2003

La manifestación que ayer recorrió las calles de Andoain como condena del asesinato de Joseba Pagazaurtundua y en homenaje a su persona reveló, al mismo tiempo, la existencia de un clamor popular que demanda la inmediata desaparición de ETA y la carencia de la unidad democrática precisa para convertir en realidad dicho anhelo. Los reproches que en estas dos jornadas han sido dirigidos al PNV o al lehendakari Ibarretxe no responden -como algún dirigente nacionalista ha querido ver- a la emoción del momento. Muy al contrario, son la consecuencia del desamparo que sienten los demócratas perseguidos ante el comportamiento político de aquellos que no son objeto de persecución y dirigen el gobierno de Euskadi y de buena parte de sus instituciones. En la mañana del sábado, mientras Pagazaurtundua se debatía entre la vida y la muerte, se presentó en público el candidato jeltzale a diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, quien tras mostrar su dolor por tan terrible crimen expuso los dos objetivos políticos que guiarán su actuación: reeditar en Vizcaya la mayoría surgida de las autonómicas del 13 de mayo de 2001 y secundar el proyecto soberanista del lehendakari Ibarretxe. Son, sin duda, esos los dos objetivos inmediatos del partido que preside Arzalluz. En tanto que los dirigentes nacionalistas supeditan el logro de la paz presentándolo como una aspiración implícita del Plan Ibarretxe hacen expresa su negativa a convertir la liquidación de ETA en el objetivo primero y primordial de su estrategia. Resulta lógico y conveniente que las fuerzas que más directamente padecen el acoso terrorista -PSE-EE y PP- emplacen al nacionalismo gobernante a unir sus esfuerzos en el prioritario combate contra el terrorismo. Pero quizá sea mejor no darle más vueltas: el PNV no va a posponer sus demás objetivos a la previa derrota de ETA.

La fórmula de paz nacionalista es bien distinta. Consiste en elevar la mira de sus aspiraciones para ir más allá del Estatuto y alcanzar, de paso, una de estas dos metas: satisfacer la ansiedad terrorista con un cambio de marco jurídico y político que sitúe a Euskal Herria a medio camino entre la autonomía y la independencia o, en su defecto, segar la hierba a los pies de ETA para beneficiarse electoralmente del desgaste que el terrorismo induce en la propia izquierda abertzale. Dado que el anuncio del Plan Ibarretxe no condujo al primero de los objetivos, todo el empeño del nacionalismo democrático está puesto en el segundo. El tiempo ha demostrado que aquella airada proclama que Ibarretxe enarboló en septiembre, denunciando la supuesta tenaza que el PP y ETA conformaban contra él y su partido, no era más que una deplorable, interesada y falaz manera de presentar los acontecimientos. Porque tras aquel victimismo del PNV ha terminado aflorando el hecho de que todas sus expectativas están puestas en la crisis de la izquierda abertzale; crisis a la que el nacionalismo gobernante no quiere contribuir directamente para así beneficiarse mejor de los efectos que la acción del Estado de derecho provoque en el nacionalismo radical.

La consecuencia más dolorosa e insoportable de una conducta política tan especulativa es que mientras el nacionalismo gobernante trata de manejar con sumo cuidado los equilibrios dentro de la comunidad abertzale, el nacionalismo violento prosigue con su plan de limpieza ideológica. Mientras el nacionalismo gobernante prepara la cesta electoral para recoger cuanto voto se desprenda de Batasuna, los no nacionalistas se enfrentan de nuevo a la dificultad de asegurar su presencia en los próximos comicios. Mientras el lehendakari Ibarretxe espera a que amaine cuanto antes la tempestad desatada con el asesinato de Joseba Pagazaurtundua para proseguir con su inmutable calendario político, son miles los ciudadanos vascos desprotegidos, sin poder vivir como y donde desean hacerlo, sin poder expresarse con libertad, con la incertidumbre de que mañana podrían hallarse incluso en peores circunstancias que las que soportan hoy.

Pero, quizá, lo más injusto del caso es que el nacionalismo gobernante sea incapaz de comprender que esas personas que tanto en la manifestación de ayer como en la tarde del sábado no pudieron y no quisieron reprimir su reproche a los partidos del Gobierno vasco y a su lehendakari, más allá de representar un incómodo testimonio para Ibarretxe y su coalición, constituyen un dique de contención frente a la amenaza totalitaria que se cierne sobre la sociedad vasca. Probablemente sean demasiadas las gentes insensibles, inconscientes o insolidarias que han pensado alguna vez que si los amenazados por la persecución terrorista optasen por abandonar Euskadi todo iría mejor. Por eso conviene recordar que si algún día ocurriera eso, si aquellos que han decidido expresar con palabras y gestos su lógica rabia frente al terrorismo, a sus cómplices y a la ambigüedad y la indiferencia dejaran de hacerlo, si todas y cada una de las mujeres amenazadas y de los hombres acosados optaran por rehuir el dramático desafío que semejante situación supone para sus vidas y su dignidad, sería la sociedad en su conjunto la que acabaría desamparada. Y entonces quienes ahora no se sienten acosados ni perseguidos se convertirían en objetivos del terror. Basta con repasar lo ocurrido en Andoain a lo largo de estos cinco últimos años para percatarse de ello. Por encima de diferencias ideológicas o de la disconformidad con tal o cual actitud, quienes como Joseba Pagazaurtundua y los demás integrantes de iniciativas como Basta Ya han asumido el compromiso personal y enormemente arriesgado de situarse en primera línea frente a ETA merecen no sólo el respeto sino el agradecimiento de una sociedad que en demasiadas ocasiones ha optado por mirar hacia otro lado.

Los otros Goyas
IÑAKI EZKERRA/ El Correo 10 Febrero 2003

Lo siento por lo guapos y coquetuelos y pizpiretos que se habían puesto para la foto los bravos 'pacifistas' de la gala de los Goya. Lo siento porque ésa no es la foto del grito por la libertad de la pasada semana. La verdadera foto, la imagen realmente heroica y estremecedora es la del viernes en la Universidad del País Vasco, la de la profesora Gotzone Mora leyendo ese manifiesto que pide que se evite la indignidad de que un terrorista pueda acabar impartiendo clases y denuncia la indefensión del profesorado ante el prolongado asalto a las aulas que lleva perpetrando ETA desde hace años. La foto, sí, es la de esa mujer dando la cara por la democracia y rodeada de unos cuantos compañeros encapuchados que no se atreven a posar para las cámaras como la peña goyesca de nuestro cine; ese rostro emocionante de mujer al descubierto, sin falsas lágrimas de actriz porque ya habrá llorado de verdad y en privado lo suficiente después de ser amenazada docenas de veces en el campus de Lejona, después de discutir con su familia por ese empeño suyo de quedarse en Euskadi y seguir adelante con esa denuncia tan necesaria y aplazada.

No se les reprocha a esos cineastas que usen la libertad de expresión sino que muchos de ellos la usen sólo un poquito y no para los muertos y las bombas que tienen cerca. Ni a Javier Bardem ni a su lacrimógena madre les va a pasar nada por dar gritos contra el Gobierno. Pero si ambos se hubiesen manifestado contra ETA o contra el proyecto político de ETA, ahora no lo estarían celebrando. A Primo Levi le molestaba mucho la gente que comparaba la experiencia del colegio con un campo de concentración. Como él sí era un superviviente de esos campos, no le hacían gracia las frivolidades sobre esa tragedia que había marcado su vida. Me he acordado de Primo Levi estos días al oír hablar del «fascismo de Aznar», de su «pensamiento único» y de todas esas bobaditas con las que se llenan la boca quienes no han dicho nunca una palabra contra el verdadero fascismo y el «único» pensamiento único que queda en España y que es el de ETA.

Mientras los que hacen películas montan un número como de la Facultad, los de la Facultad salen en una foto que es de película de terror. Los auténticos Goyas son los de esa foto de la UPV. Es esa mujer que no se tapa la cara. Gotzone, preciosa, contigo sí que se puede hablar de la guerra contra Sadam. Lo que digas tú de la guerra sí me interesa. Contigo no tengo inconveniente en ponerme esa pegatina de 'no a la guerra' que estos días ha quedado un tanto devaluada.

Por un censo vasco en el exilio
Cartas al Director ABC 10 Febrero 2003

Somos muchos españoles que, a lo largo y ancho de la península, tenemos apellidos vascos. No son menos los que ostentan nombres inequívocamente castellanos, gallegos o catalanes que habitan en las vascongadas. Todo ello demuestra cómo ambas poblaciones se han mezclado durante siglos en perfecta armonía, dejando en evidencia la actual política discriminatoria de los nacionalistas.

De entre los primeros se encuentran no pocos cuyos antepasados contribuyeron a la reconquista de España o su engrandecimiento cultural o empresarial y que se sienten orgullosos de sus antepasados vascos. Otros han trasladado su residencia a otras regiones del país o incluso del extranjero por motivos laborales o familiares. No son estos los que me mueven a escribir estas líneas, sino aquellos que, amando su tierra vasca y sin querer renunciar a ser españoles, se han visto obligados a emigrar para salvar la vida o escapar de un cerco de presión.

El pasado mes se publicó que los vascos en esta situación eran como mínimo cien mil. Posteriormente, se ha conocido una encuesta por la que el dieciocho por ciento de la población vasca saldría de su autonomía si sus circunstancias laborales o económicas se lo permitieran.

Todos estos datos son hondamente preocupantes. Mientras la presión abertzale siga por estos procedimientos disminuirá el censo vasco que no piensa como ellos. A los que se marchan se les priva de tomar parte en las decisiones de su municipio y de su región. Si en las últimas consultas autonómicas hubiesen tenido la oportunidad de ejercer su derecho al voto, otro habría sido el resultado. Por ello planteo la necesidad de establecer un censo especial de ciudadanos forzosamente exiliados que les permitiese tomar parte en todas las contiendas electorales.

Si esto fuera jurídicamente posible, debe serlo el restituir a un ciudadano su derecho constitucional al voto arrebatado por la fuerza, la presión sobre los no nacionalistas que permanecen en el país vasco lógicamente disminuirá.     José María Yanguas y Pérez Herrasti.    Madrid.

El testamento de Joseba
Editorial El Ideal Gallego 10 Febrero 2003

Se diría que Joseba Pagazaurtundua sabía que su destino estaba escrito. Le habían quemado el coche, habían arrojado artefactos explosivos contra su casa, vivió escondido cuatro años en La Rioja y, pese a todo, acudía cada mañana a la misma hora a desayunar a su cafetería favorita. No quería escolta. Él, que en otra época había estado cerca del independentismo más radical, tenía presente que si algún loco sanguinario lo había condenado a muerte, la sentencia se acabaría ejecutando. Tratar de ser libre en el País Vasco tiene estos tétricos inconvenientes, y más en un pueblo como Andoain, donde la complicidad del PNV permite que Batasuna gobierne y, por tanto, que sus calles sean un paraíso para los asesinos. En su testamento vital, quizá no por escrito, pero sí de palabra y obra, Pagazaurtundua dejó claro que militaba en la paz, que despreciaba a ETA, a sus amigos y a quienes le hacen el caldo gordo. Su familia, testaferro de la última voluntad del ser recién perdido, ha actuado en consecuencia y ha impedido la presencia en las honras fúnebres de todas las fuerzas firmantes del pacto de Estella del Ejecutivo de Juan José Ibarretxe, en una decisión valiente, consecuente y que reconfortará a Joseba allá donde se encuentre. Quizá los Pagazaurtundua tengan suerte y en el fondo de las entrañas de alguno de los aludidos aún quede un resquicio de vergüenza.

Asesinato en Andoain
José Cavero El Ideal Gallego 10 Febrero 2003

Los etarras han estrenado 2003 con su primer asesinato del año. Han elegido bien a la persona, pero probablemente les habrá resultado indiferente que su víctima fuera el jefe de la Policía Municipal de Andoain, militante socialista, un activo luchador por la libertad y significado miembro de la agrupación Basta Ya, uno de los grupos más activos y beligerantes contra el terrorismo de ETA. Se llamaba Joseba Pagazaurtundua, y los etarras y batasunos, todos a una y en el mismo cesto de indeseables, conocían bien al personaje y sabían que no era de los suyos. Eso bastaba para que cualquier día pudiera caer víctimas de las balas de los llamados patriotas vascos.

Tenía otro punto negro el currículo de la víctima: había sido etarra. Más todavía: había sido amigo personal de otra víctima de la banda, López de Lacalle... Era, por consiguiente, un converso a la democracia, un convencido de su militancia política, y eso siempre agrava las cosas para los iluminados, descerebrados y asesinos. Y determina y divide radicalmente en dos a la sociedad vasca: la familia ha excluido al PNV del velatorio, y la plataforma cívica de la que Joseba formaba parte como militante activo se ha manifestado ante Ajuria Enea con el lema “ETA culpable, Gobierno vasco responsable”.

La línea divisoria está perfectamente trazada. Por mucho que Ibarretxe les diga dulcemente a los etarras que no los quiere en Euskadi, que hacen daño a la sociedad vasca y a sus planes, lo cierto es que los ciudadanos perciben con total claridad que hay una línea que escinde en dos a esa sociedad: de un lado están quienes son víctimas y de otros quienes aceptan convivir con los asesinos y no los combaten en la medida que debieran.

El Gobierno vasco y el partido de Arzalluz, por igual, siguen decididos a ser comprensivos y tolerantes con los batasunos en razón de que les resulta más útil, provechoso y en línea con sus propias propuestas soberanistas. O sea, independentistas. Saben que se harían daño a sí mismos si su coherencia en la aversión a los asesinos les forzara a excluir a los batasunos de su lista de amigos y compañeros de viaje y de propósitos.

El asesinato del militante de Basta Ya vuelve a recordar dónde está cada cual, qué juego practican, quiénes son sus amigos y sus adversarios, y en qué grado puede, por ello, convertirse en víctima de los más salvajes. Y también sirve para recordar que en Euskadi no hay más que una prioridad: la lucha contra el crimen, los criminales y sus comprensivos socios.

Hipócritas abstenerse
José Apezarena El Ideal Gallego 10 Febrero 2003

Tenía que ocurrir, se lo estaban buscando por su ambigüedad, por su hipocresía. Y ya ha ocurrido. Los familiares de la última víctima de ETA no han aceptado el pésame de los firmantes del Pacto de Lizarra ni del Gobierno vasco. Es decir, de los nacionalistas del PNV y de EA, y de los tontos útiles de IU-EA. Que se abstengan de visitar la capilla ardiente, decía la nota. Es la primera vez que ocurre algo así pero me temo que no será la última, su indignación es la de todos los amenazados por ETA. Y la de cualquier demócrata. Mientras sigáis dando oxígeno a nuestros asesinos por puro calculo electoral, no queremos veros en nuestros funerales. A Arzalluz, a Erratzti, a Madrazo, y a Ibarretxe. Suponiendo que tuvieran vergüenza, para su vergüenza.

No la tienen. Si la tuvieran, el PNV y EA antepondrían la derrota de ETA y el derecho a la vida a sus objetivos partidistas y Madrazo... a la conservación de su propia poltrona. Y el patético lehendakari Ibarretxe desterraría de su vocabulario eufemismos como denominar “ausencia de violencia” a lo que en euskera y en castellano se llama “que ETA deje de matar” con los que trata de enmascarar su responsabilidad institucional en el déficit de libertad y democracia que su partido consiente y alienta en Euskadi para seguir recogiendo las nueces del árbol que mueve ETA.

ETA no, Basta Ya, sí. Pero, también, además, Basta Ya... de hipocresía. Como le ha advertido Zapatero a Ibarretxe, el asesinato de Pagazaurtundua es un crimen atroz, no “un problema político”. Como los casi mil que le han precedido. Y, mientras esto sea así, en Euskadi no cabe más proyecto político que “acabar con el terrorismo totalitario” de ETA. La culpa no, pero la responsabilidad va más allá de los que disparan y ponen las bombas: alcanza a las instituciones. Al Gobierno y a los partidos nacionalistas vascos, y al inútil de Madrazo. Mientras no la asuman y permitan con sus votos que ETA gobierne, por ejemplo, en Andoain, que estos impúdicos se guarden sus condolencias... donde les quepan.

El veto de la familia a Ibarretxe y al PNV marca la despedida a Pagazaurtundua
J. J. SALDAÑA ABC 10 Febrero 2003

Zapatero advierte al lendakari que el único proyecto es acabar con ETA, mientras Arenas reclama al PNV que apoye una moción de censura contra HB en Andoain

VITORIA. Miles de personas se manifestaron ayer en Andoain (Guipúzcoa) para protestar por el asesinato a tiros del jefe de la Policía local de este municipio, Joseba Pagazaurtundua. En Vitoria, cerca de trescientas personas se concentraron frente al Palacio de Ajuria Enea convocadas por la plataforma ciudadana «Basta ya». Los actos de repulsa se convirtieron en un clamor social contra la actitud de los partidos nacionalistas vascos, por permitir, en primer lugar, que Batasuna gobierne en Andoain y, en segundo, por oponerse a las medidas legales y judiciales contra los proetarras. Los constitucionalistas consideran ya al nacionalismo «corresponsable» de los atentados de ETA.

La manifestación de Andoain partió a las 11.50 horas de la plaza del Ayuntamiento tras una pancarta con el lema en castellano y euskera «ETA no» sostenida, entre otros, por el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, y por el líder de UGT, Cándido Méndez, los máximos responsables de las organizaciones en las que militaba la víctima de ETA. Tras la pancarta se situaron también el secretario general del PSE, Patxi López, los dirigentes socialistas vascos Jesús Eguiguren, Manuel Huertas y Miguel Buen, los ediles del PSE en Andoain y los responsables de UGT Dámaso Casado y Alberto Gómez, así como el histórico dirigente Nicolás Redondo Urbieta.

Gritos de «asesinos»
A la marcha se sumaron también los ministros de Justicia, José María Michavila, y Administraciones Públicas, Javier Arenas, el lendakari Juan José Ibarretxe y los consejeros vascos Javier Balza, Miren Azkarate, Gabriel Inclán y Javier Madrazo. También acudieron otros representantes institucionales y políticos, como el diputado general de Guipúzcoa, Román Sudupe, el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, el secretario general de EA, Gorka Knorr, y el rector de la Universidad del País Vasco, Manuel Montero.

La manifestación discurrió en silencio hasta llegar a la altura de una «herriko taberna» -sede social de Batasuna-, donde se escucharon gritos de «asesinos», «chivatos» y «askatasuna» (libertad). Junto a este local había pintadas, efectuadas tras el atentado, con las leyendas de «asesinos lo pagaréis», «nazis», «cobardes» y «sois ETA», similares a las aparecidas ayer en otros puntos de la localidad guipuzcoana.

Tras recorrer las principales calles del municipio, la manifestación finalizó en la plaza del Ayuntamiento, donde Patxi López leyó un comunicado en el que afirmó que «en un país donde falta la libertad no hay más prioridad que luchar para acabar con ello, no hay nada más importante, ni intereses particulares que se puedan supeditar a este objetivo». El secretario general de los socialistas vascos opinó que, ante el problema del terrorismo, «no caben ni planes ni soluciones para contentar y acallar a la bestia, ni llamamientos para que ETA desaparezca por la gracia divina». Y proclamó: «Nunca más un alcalde de Batasuna para justificar un asesinato».

En la misma línea, Rodríguez Zapatero advirtió al lendakari que «el único proyecto político que cabe en Euskadi es acabar con el terrorismo totalitario que representa ETA». «Quiero decirle al lendakari -subrayó el líder socialista- que esto no es un problema político. Estamos ante un asesinato, ante un vil crimen, ante un acto inaceptable desde cualquier punto de vista y, por lo tanto, el único proyecto político que cabe en Euskadi es terminar con el terrorismo totalitario de ETA».

Por su parte, el ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas, pidió al PNV y EA que «no miren para otro lado» y apoyen «cuanto antes» una moción de censura en el Ayuntamiento de Andoain para arrebatar a Batasuna el gobierno municipal, que desempeña en minoría. La petición de Arenas tuvo una rápida respuesta de los nacionalistas vascos. El concejal portavoz del PNV en Andoain, Miguel Arregui, aseguró que «no estamos dando apoyo a Batasuna en Andoain». «Se da la circunstancia -añadió- de que es el partido que más votos ha sacado, pero hemos tenido enfrentamientos muy claros en el Ayuntamiento. No debemos pensar que por cambiar la Alcaldía van a acabar los funerales. El pueblo hablará en las elecciones».

En medio del luto por el asesinato de su compañero Joseba Pagazaurtundua, la plataforma «Basta ya» denunció frente del palacio de Ajuria Enea la «responsabilidad inequívoca» del Gobierno vasco por su «flagrante desidia» en la lucha contra ETA. En un manifiesto, que lleva de título «ETA asesina; Gobierno vasco, responsable», esta plataforma denuncia «la fragrante incompetencia o desidia en la lucha en todos los frentes, tanto contra el terrorismo como contra sus cómplices y sus justificaciones ideológicos» del ejecutivo vasco, al que le exigen, entre otras cosas, que «cese de inmediato» cualquier clase de «connivencia o apoyo moral» a la extinguida Batasuna. En caso de que sus reclamaciones no se cumplan, «habrá que dejar de hablar de responsabilidades y empezar a denunciar sin rodeos su complicidad pasiva con los asesinos», advierten los miembros de «Basta ya».

Por su parte, Unidad Alavesa considera que el PNV y EA son «cómplices activos del terrorismo y de los chivatos y delatores de ETA», al permitir con sus votos que Batasuna siga gobernando en localidades como Andoain. A través de un comunicado, UA afirma que resulta «inmoral que los nacionalistas vayan de la mano de Batasuna y no tengan la valentía, el coraje cívico o la decencia de distanciarse del partido de Otegi».

Por decisión de la familia
Por otra parte, la familia de Joseba Pagazaurtundua decidió excluir del velartorio a representantes de los partidos del Gobierno vasco y a los firmantes del Pacto de Estella. En cambio, sí invitó expresamente al ex lendakari José Antonio Ardanza «en reconocimiento a su liderazgo en el Pacto de Ajuria Enea».

PP, PSOE y UA exigen al PNV una moción de censura en Andoain y le culpan de la impunidad proetarra
Miles de personas en la localidad guipuzcoana y cientos ante la sede del Gobierno vasco claman contra la actitud de los nacionalistas Aparecen pintadas a favor de Garzón y contra los abertzales Ibarreche elude la polémica
El asesinato ayer a manos de ETA del jefe de la Policía Local de Andoain ha provocado una reacción general de rechazo en contra de quienes, con su apoyo político, permiten que Batasuna gobierne en Andoain, entre otros municipios. De hecho, «¿Basta Ya!» denunciaba el sábado que el alcalde batasuno dejaba a la Policía Local a su suerte, y que «sólo faltaba el día y la hora». Durante la manifestación que recorrió la localidad para condenar el atentado, en la que participaron miles de personas, se oyeron gritos de «asesinos» y «chivatos». La marcha se detuvo unos minutos ante la herriko taberna de Andoain, que también presentaba pintadas de «asesinos», «libertad», «cobardes», «nazis fuera» y «sois ETA».
L. R. N. - San Sebastián / Madrid.- La Razón 10 Febrero 2003

Gobierno, partidos e instituciones condenaron ayer con firmeza el atentado contra el jefe de la Policía Local de Andoain, Joseba Pagazaurtundua, y coincidieron en la necesidad de impulsar todas las medidas de la democracia e implicar «decididamente» a todos en la lucha contra ETA.

El ministro de Justicia, José María Michavila, aseguró en tono institucional que «hay que estar, sobre todo, impulsando todas las medidas de la democracia y el Estado de Derecho para asfixiar y acabar con ETA». Sin embargo, el ministro de Administraciones Públicas y secretario general del PP, Javier Arenas, fue más allá al pedir al PNV y EA que «no miren para otro lado» y apoyen «cuanto antes» una moción de censura en el Ayuntamiento de Andoain para arrebatar a Batasuna el gobierno municipal.

«Creo ¬subrayó¬ que también es el momento para decirle a PNV y EA que no pueden mirar para otro lado, que es una auténtica indignidad que haya ayuntamientos en el País Vasco que puedan estar gobernados por Batasuna, porque estos partidos no se comprometen a presentar esas mociones». En la misma línea, Arenas expresó el deseo de que «el PNV y el nacionalismo vasco tomen una decisión, que es la que esperan los ciudadanos y los que defienden la libertad: la de derrotar al terrorismo con todas las consecuencias e impedir que Batasuna tenga poder político como estamos comprobando hoy en Andoain».

Por su parte, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, advirtió al «lendakari», Juan José Ibarreche, que «el único proyecto político que cabe en Euskadi es acabar con el terrorismo totalitario que representa ETA».

La iniciativa ciudadana «¿Basta Ya!» denunció asimismo la «responsabilidad inequívoca del Gobierno vasco, del PNV, EA e IU, por su flagrante incompetencia o desidia en la lucha en todos los frentes, tanto contra el terrorismo como contra sus cómplices y sus justificaciones ideológicas». Esta iniciativa, con la que colaboraba Joseba Pagazaurtundua, «exigió» al Gobierno vasco que adopte medidas de «apoyo humano y político a los candidatos socialistas y populares en las próximas elecciones municipales, con reconocimiento explícito de su situación de injusta desigualdad para defender sus propuestas políticas». También el Movimiento contra la Intolerancia recordó la necesidad de «aislar política y socialmente a ETA». Mientras, Ibarreche convocó las habituales concentraciones frente a las instituciones vascas y rehusó entrar en polémica. En cambio, el Ayuntamiento de Irún, gobernado por el PSE y el PP, reclamó a «quienes prestan apoyo, legitiman o dan cobertura de cualquier tipo a las acciones y a los integrantes de esta banda de asesinos, que reflexionen y tengan la valentía y la honradez de cambiar su actitud».
Por su parte, la Conferencia Episcopal condenó ayer el «crimen horrible» y recordó que matar es «intrínsecamente perverso».

Por último, el director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, aseguró que «los vamos a coger bien pronto», en referencia a los asesinos, y que «no descansaremos hasta ver entre rejas a quien apretó el gatillo y a quien le esperó fuera».

Gritos ante la herriko taberna
A mediodía de ayer, varios miles de personas se manifestaron en Andoain para condenar el atentado. La marcha recorrió las principales calles de la localidad guipuzcoana en silencio, por espacio de media hora, aunque en momentos puntuales se oyeron gritos e insultos vertidos por algunos de los manifestantes, cuando pasaron delante de un local de Batasuna, en cuya fachada habían pintado «Asesinos. Lo pagaréis. Nazis». Algunos de los presentes lanzaron gritos de «asesinos» y «chivatos», y colocaron pegatinas con el lema «ETA No».
A continuación siguieron en silencio hasta que llegaron a un edificio donde de un balcón colgaba una pancarta en favor del acercamiento de presos de ETA, momento en el que arreciaron los gritos de «asesinos», «fascistas» y «askatasuna (libertad)», expresiones que fueron contestadas por la señora dueña de la pancarta, que llamó a los concentrados «españoles».

A la altura de la herriko taberna (sede social de Batasuna) ¬cerrada minutos antes de la manifestación y que también presentaba pintadas de «asesinos», «libertad», «cobardes», «nazis fuera» y «sois ETA»¬, los manifestantes volvieron a gritar «asesinos» y «libertad», permaneciendo parados en el lugar durante unos minutos.
Tras concluir el recorrido, tomó la palabra el secretario general del PSE-EE, Patxi López, quien leyó un comunicado en el que solicitó a los partidos coordinación, unidad y coraje para impedir que alcaldes que no condenan actos terroristas sigan gobernando.

La manifestación estuvo encabezada por una pancarta con el lema «ETA No. ETA Ez», que fue portada por los secretarios generales de UGT y UGT-Euskadi, Cándido Méndez y Dámaso Casado, respectivamente, así como por el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado de los dirigentes del PSE-EE, Patxi López, Manuel Huertas y Miguel Buen, concejales socialistas de Andoain y el ministro de Justicia, José María Michavila.

Por detrás, marchaban otros dirigentes del PSE-EE como su portavoz parlamentario, Rodolfo Ares; el secretario general del PSE-EE de Álava, Javier Rojo, la parlamentaria Gemma Zabaleta; el portavoz del PSE-EE de Bilbao, Dimas Sañudo; el alcalde de Ermua, Carlos Totorika; y el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza.

El secretario general del PP, Javier Arenas, encabezó la delegación de su partido, y junto a él marchaban el portavoz del PP de Bilbao, Antonio Basagoiti, y la candidata del PP a la alcaldía de San Sebastián, María San Gil.
Ya entre los ciudadanos anónimos marchaban representantes del Gobierno vasco, con el «lendakari» Juan José Ibarreche a la cabeza, quien eludió hacer declaraciones porque, según dijo, «es un día de solidaridad y no para responder a los insultos». A Ibarreche le acompañaban los consejeros Javier Madrazo (IU-EB), Gabriel Inclán, Miren Azcárate y Javier Balza. Además, estuvieron presentes la presidenta de EA, Begoña Errazti, el diputado general de Guipúzcoa, Román Sudupe, el delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, el secretario general de EA, Gorka Knörr, y la diputada Begoña Lasagabaster. Entre los manifestantes se encontraban también el rector de la UPV, Manuel Montero, el ex dirigente de UGT Nicolás Redondo y el presidente de Confebask, Roman Knörr.

«Si entras en la Casa del Pueblo, te marcan»
Militantes anónimos y concejales socialistas de distintos pueblos de Guipúzcoa muestran su rabia y tristeza en Andoain
JUANMA VELASCO/SAN SEBASTIÁN El Correo 10 Febrero 2003

El día a día de los militantes y concejales socialistas de pueblos guipuzcoanos gobernados por Sozialista Abertzaleak, antes Batasuna, transcurre entre el «valor y las amenazas continuas». Ayer todos acudieron a la manifestación de protesta contra el asesinato de su compañero Joseba Pagazaurtundua y se sintieron arropados. «Mañana volveré a estar sola en el pleno, con ocho de Batasuna delante, con sus camisetas y sus pancartas», aseguraba la única concejal socialista en el Ayuntamiento de Usurbil, localidad que también está gobernada por la suspendida Batasuna.

Horas antes de que se iniciara la marcha, la puerta de la Casa del Pueblo de Andoian era un hervidero de muestras de cariño y solidaridad. Los abrazos se sucedían entre gestos de rabia. «Nos están matando poco a poco», comentaba entre sollozos una militante socialista de la localidad.

El asesinato de su compañero ha vuelto a poner en primera línea de actualidad la situación que viven los militantes de base en pueblos como Andoain. «De todos los afiliados socialistas de aquí, sólo acudimos a la Casa de Pueblo seis o siete militantes, los concejales y los escoltas. Hay mucha gente que no entra en la sede porque tiene miedo de que sean marcados, señalados... Incluso hay gente a la que le paran por la calle y le preguntan: '¿Cómo es que entráis en ese lugar?'», detallaba una militante andoaindarra.

Otro anónimo socialista de la misma localidad califica su situación personal y la de sus compañeros de «inaguantable, de no poder pasar por determinadas calles del pueblo porque si lo haces te fríen a insultos. Pero no van a conseguir echarnos. Después de lo de Joseba, tenemos más razones para seguir adelante».

«El odio se palpa»
Una simpatizante del Partido Socialista, amiga personal de la víctima, agrega que en Andoain se vive «con mucho miedo. Sólo hay que pasar unas horas aquí para darse cuenta. El odio se palpa en el ambiente y el tener amigos socialistas hace que te traten de otra forma, que te miren mal. Se nota en todas partes, incluso en el parque con los niños».

La solidaridad llegaba ayer de todos los pueblos. Un militante socialista de Zarautz que estuvo en la marcha, no podía ocultar la «sensación de impotencia». «Conocemos lo mal que lo están pasando en Andoain porque hablamos mucho con ellos. Nos cuentan que la gente tiene miedo de saludarles y que se cambian de acera cuando se cruzan con ellos por la calle. ¡Y eso la gente normal, que está atemorizada! Los otros les asedian y les machacan», señala dolido el afiliado zarauztarra, que recuerda «que en su pueblo, por fortuna, no existe el ambiente de acoso de aquí».

No pueden decir lo mismo los ediles del PSE-EE de otras localidades. Paco García, concejal de Arrasate, no entiende «que partidos democráticos como PNV y EA, conociendo la situación de acoso que se vive en pueblos como Andoain, que es un refugio de terroristas y del mundo radical, mantengan a un alcalde de Batasuna, que apoya el terrorismo».

«Cuasiclandestinos»
García, que lleva años con escolta, recuerda que en Arrasate «tenemos la Casa del Pueblo cerrada porque ha sufrido más de 30 atentados. Como en Andoain, tenemos un alcalde de Batasuna, que ha llevado a que la militancia de los socialistas sea 'cuasiclandestina'».

La única concejal socialista de Usurbil confiesa que en su pueblo se vive la misma situación que en Andoain. «Los que nos pintan las paredes, los que nos lanzan 'cócteles molotov' pasean por la calle como si fuera suya. Nosotros somos los que tenemos que ir con escolta», confiesa.

En Pasaia, donde también gobierna Batasuna, Lore Suárez, concejal y secretaria de las Juventudes Socialistas de Gipuzkoa, destaca la importancia simbólica de las Casas del Pueblo. «Como ocurre en Hernani o en Andoain, la de Pasajes es un auténtico bunker. Los pasaitarras anónimos que podrían acercarse no lo hacen por miedo o porque hay chivatos que tienen amenazada a toda Euskadi».

Andoain, un pueblo tomado por el miedo
J. J. S. ABC 10 Febrero 2003

«Joseba Pagazaurtundua aguantó en el pueblo sin callarse ante nada. Eso es lo que más daño les hace y por eso lo han matado» afirma una edil de la localidad

ANDOAIN. Andoain, localidad en la que ETA se ha cobrado su última víctima, es considerada por los constitucionalistas como «un pueblo maldito». El asesinato del policía Joseba Pagazaurtundua ha puesto sobre la mesa el ambiente hostil en el que viven los no nacionalistas con un alcalde de Batasuna que ostenta el «bastón de mando» con el visto bueno del PNV.

Pero esto no ha sido siempre así ya que, a diferencia de otros pueblos de Guipúzcoa como Hernani, Batasuna no se hizo con la alcaldía hasta las últimas elecciones municipales, las de 1999, cuando desbancó a los socialistas. En plena «tregua-trampa» de ETA y con el pacto de Estella en vigor, los concejales del PNV, empatados a escaños con Euskal Herritarrok (entonces la firma electoral de Batasuna) y el PSE-EE -cada una de ellas tiene cinco escaños, más otros dos que ostenta el PP- dejaron que José Antonio Barandiarán, como «cabeza de lista» de la lista más votada, ocupara el sillón de alcalde y hasta le ayudaron, el primer año, a sacar adelante los presupuestos.

Acoso continuo
La banda terrorista ETA ha asesinado en esta localidad desde el año 1978 a cinco personas. Dos de ellas, Joseba Pagazaurtundúa y el periodista y fundador del Foro de Ermua, José Luis López de la Calle han sido asesinados en esta legislatura, durante el mandato de Batasuna. En este pueblo, además, han desaparecido «milagrosamente», al menos en tres ocasiones, varios comandos de ETA que huían de la policía, y en uno de los varios incendios, sufridos con cierta frecuencia,doce familias tuvieron que ser desalojadas.

El acoso a los ediles no nacionalistas, con carteles o ataques a sus propiedades, ha sido una constante en estos cuatro años, hasta el punto de haberse extendido, recientemente, a uno de los ediles del grupo municipal del PNV, al que incendiaron el vehículo. En junio de 2002, el edil socialista José Luis Vela recibió una carta con la llave de su portal en la que le amenazaban con reventarle la cabeza si no abandonaba el País vasco.

«Tomado por el miedo»
Para la concejala del PP en este municipio, Vanessa Velez, Andoain es «un pueblo tomado por el miedo», en el «que han crecido de forma notable los actos de violencia desde que gobierna Batasuna». Sin atisbo de duda, la concejal popular se mostró convencida de que ETA ha asesinado a Pagazaurtundua «no por su faceta de policía, sino por ser un referente de valentía». Aunque sabía que era objetivo de la banda terrorista, «su actitud era la de «yo aguanto» en Andoain y «¡Basta ya!», sin callarse ante nada y manteniéndose de pie ante todos. Eso es lo que más daño les hace y por eso han atentado contra él», afirmó.

En este ambiente, no es de extrañar que los vecinos de Andoain, un municipio industrial de poco más de 14.000 habitantes, recibieran la noticia del atentado con incredulidad y silencio, sin apenas atreverse a hablar del perfil humano de Pagazaurtundua, aunque todos le conocían al ser el jefe de la Policía Municipal. La situación, para sus compañeros, tampoco es fácil, como él mismo denunció. A pesar de la tragedia vivida, sus compañeros -la plantilla la integran 16 agentes- evitaron comentar el asesinato de su compañero a manos de ETA. «Te puedes imaginar las razones», indicó a ABC uno de los agentes para explicar esta negativa. Al respecto, el portavoz policial emplazó a la decisión que, en próximas días, puede adoptar el comité de trabajadores, sin precisar si se había llegado o no a plantear que el cuerpo policial realizara una declaración oficial de condena. En el pleno extraordinario que se celebró el sábado, el alcalde de Batasuna no hizo ninguna referencia especial a pesar de que, en esta ocasión, ETA ha asesinado a un trabajador municipal.

Basta Ya sostiene que Interior ignoró datos sobre ETA que facilitó el agente asesinado
El colectivo afirma que la Guardia Civil sí consiguió detener a un comando gracias a las informaciones que los mandos de la Ertzaintza «pasaron por alto» «Fue enviado al sacrificio por la hostilidad de la instituciones vascas», acusan
ÓSCAR B. DE OTÁLORA/BILBAO El Correo 10 Febrero 2003

La iniciativa ciudadana Basta Ya hizo público ayer un duro comunicado contra el Departamento de Interior y las instituciones vascas por el trato que ofrecieron al asesinado Joseba Pagazaurtundua, miembro destacado del colectivo. En la nota, acusan a la consejería de no haberse preocupado de la seguridad del jefe de la Policía Municipal de Andoain, a pesar de las continuas amenazas de que era objeto y de que su nombre hubiera aparecido en los listados de objetivos de los comandos detenidos por las fuerzas de seguridad.

En su escrito, colocado en la 'pagina web' de Basta Ya, la asociación sostiene que Pagazaurtundua «aportó numerosos datos sobre actividades terroristas que la dirección de la Ertzaintza ignoró, pero que en manos de la Guardia Civil condujeron a la detención de un comando». Los portavoces oficiales de Basta Ya consultados ayer por este periódico aseguraron que, «por medidas de seguridad», no podían ampliar la información sobre qué célula de la banda fue capturada gracias a los informes conseguidos por el policía local.

Consecuencias
Basta Ya puntualiza que esta operación antiterrorista atrajo sobre Joseba Pagazaurtundua «la animadversión y las difamaciones de superiores de la Ertzaintza». Estos mandos se dedicaron, según denuncia el colectivo ciudadano, «a hacer correr el bulo de que de era un agente infiltrado del Cesid y de que trabajaba para la Guardia Civil».

El colectivo insiste, por otra parte, en la acusación de que el Departamento de Interior se negó en 1999 a que Joseba Pagazaurtundua continuara destinado en la comisaría de la Policía vasca en Laguardia. El sargento jefe había sido trasladado a este puesto como medida preventiva, después de que se detuviera a un colaborador de ETA que le había seguido para preparar un atentado. El cambio de puesto se realizó mediante una comisión de servicios, fórmula legal que permite a un agente de la Policía local incorporarse a la Ertzaintza de manera temporal, y viceversa.

Basta Ya mantiene que fue el propio viceconsejero de Seguridad, José Manuel Martiarena, quien decidió que debía abandonar el puesto de la Ertzaintza en la Rioja Alavesa. Martiarena, siempre según el comunicado, «ignoró las peticiones realizadas por Joseba, por su familia y por sus compañeros de partido». El colectivo agrega que el entonces responsable de la Ertzaintza argumentó que ETA había decretado un alto el fuego, «por lo que la amenaza había desaparecido».

En su opinión, esta decisión sólo ofrece la siguiente lectura: Joseba Pagazaurtundua fue «enviado al sacrificio por la indiferencia y la hostilidad de las instituciones vascas». Esta misma tesis fue mantenida el pasado sábado, el mismo día del asesinato, por familiares y dirigentes del PSE-EE que trataban habitualmente con el jefe de la Policía local. El Departamento de Interior señaló en referencia a la marcha del agente de la comisaría de Laguardia que él mismo fue quien no quiso pedir una prórroga de la comisión de servicios para mantenerse en su nuevo destino profesional.

Secuaces de ETA
En su comunicado, Basta Ya añade que, tras el asesinato en Andoain del columnista de 'El Mundo' José Luis López de Lacalle, perpetrado en mayo de 2000, Pagazaurtundua denunció la «connivencia entre el Ayuntamiento, gobernado por Batasuna, la Policía Municipal y los grupos locales de 'kale borroka'». Al realizar esta denuncia, el sargento «se convirtió en el enemigo público 'número uno' de todos los secuaces de ETA».

La asociación recuerda que, cuando regresó a su cargo como jefe de la Policía local de Andoain, «tuvo que pedir la baja para sustraerse de la vigilancia que, presumiblemente, se le hacía desde el Ayuntamiento».

Los jueces que pidan traslado dentro de Cataluña deberán saber catalán
Redacción - Barcelona.- La Razón 10 Febrero 2003

El Parlament de Cataluña aprobará el próximo miércoles una proposición de ley para reclamar en el Congreso que el conocimiento de la lengua catalana sea considerado como un requisito obligatorio para los jueces que, estando en Cataluña, aspiren a un traslado de destino dentro de la misma Comunidad Autónoma. La medida a aprobar contará con los votos a favor de todos los grupos políticos catalanes ¬a excepción del Partido Popular, que considera que el conocimiento del catalán no debe imponerse dada la característica de movilidad que impera dentro de este colectivo profesional¬ y se presentará en el Congreso de los Diputados a modo de proposición de ley orgánica para la reforma de la Ley del Poder Judicial.

En la proposición de ley se sostiene que la Administración de Justicia ha sido «un reducto aislado» y «poco permeable al uso de las lenguas oficiales diferentes del castellano», por lo que se plantea la reforma de la ley como medida para «equiparar el trato jurídico de las dos lenguas oficiales» existentes en Cataluña. Se eliminaría con ello el principio según el cual el castellano es la lengua propia de la Justicia y se sustituiría por un principio general que recogería que los jueces y funcionarios «puedan utilizar cualquiera de las lenguas oficiales, de acuerdo con la normativa autonómica», teniendo como límite el derecho del usuario de utilizar asimismo el idioma que prefiera.

«No debe imponerse»
La propuesta lanzada por el Parlament pasa por que el conocimiento del catalán se considere un mérito para un juez que llega a Cataluña como destino forzoso, pero en el caso que la solicitud de destino sea voluntaria este conocimiento tendría consideración de requisito básico e indipensable.

Para la portavoz parlamentaria del Partido Popular, Dolors Nadal, la lengua catalana debe ser «un mérito preferente», pero nunca debe ser considerado como un requisito para los miembros de un «cuerpo estatal» que tiene en la movilidad una de sus principales características. En este sentido, Nadal apostó por «tomar todas las medidas necesarias para que el ciudadano pueda escoger» entre usar el catalán o el castellano en sus relaciones con la Justicia pero priorizó tener «jueces profesionales» a obligar a que el catalán sea considerado como un requisito ineludible.

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