AGLI

Recortes de Prensa     Martes 11 Febrero  2003
Rótulos en catalán
Cartas al Director ABC 11 Febrero 2003

El PNV salva otra vez a Batasuna
Editorial La Razón 11 Febrero 2003

Paroxismo nacionalista
Editorial ABC 11 Febrero 2003

La responsabilidad del nacionalismo
Carlos María de Urquijo Libertad Digital  11 Febrero 2003

Elecciones municipales: ¡libertad!
NICOLÁS REDONDO TERREROS ABC 11 Febrero 2003

La gangrena del Estado
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 11 Febrero 2003

Bofetada al nacionalismo
Lorenzo Contreras La Razón 11 Febrero 2003

La desvergüenza nacionalista
Ignacio Villa Libertad Digital 11 Febrero 2003

!Qué barbaridad!
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 11 Febrero 2003

Romper el gueto
MIKEL AZURMENDI ABC 11 Febrero 2003

Asesinato, inspectores y grietas
CARLOS DÁVILA ABC 11 Febrero 2003

La hipocresía del PNV
Editorial El Ideal Gallego 11 Febrero 2003

Descorazonador
Editorial El Correo 11 Febrero 2003

Mirar hacia otro lado
ALBERTO BUEN LACAMBRA  El Correo 11 Febrero 2003

Sacudiéndonos el miedo
MARÍA SAN GIL NOAIN  El Correo 11 Febrero 2003

El PNV necesita a ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 11 Febrero 2003

Nuestros terroristas

JUAN ANTONIO RODRÍGUEZ TOUS El Correo 11 Febrero 2003

Silencio, nunca más
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 11 Febrero 2003

Rosa Díez: «Que todos lo oigan, si alguien coge una pistola y asesina, Arzallus es el responsable»

L. R. N. - Andoain (Guipúzcoa).- La Razón 11 Febrero 2003

Escondidos tras las cortinas
ABC 11 Febrero 2003

La familia de la víctima expresa su rechazo a «los políticos de corazón de hielo»
J. J. SALDAÑA ABC 11 Febrero 2003


Rótulos en catalán
Cartas al Director ABC 11 Febrero 2003

El Gobierno catalán prepara su último atentado contra los derechos de los castellanoparlantes en Cataluña: una ley que niega la licencia de apertura a aquellos establecimientos comerciales que no rotulen en catalán. Ya existen subvenciones que se conceden a los comercios que rotulan en catalán, pero parece que el monto de las mismas no debe ser suficiente para extirpar el castellano de las tiendas y supermercados de Cataluña.

Hace unas semanas estos mismos gobernantes (y sus acólitos del PSC, incluso el señor Piqué) ponían el grito en el cielo cuando el presidente del Tribunal Constitucional sugería que todas las Comunidades Autónomas tienen la misma entidad histórica. Hablaban de ataque a Cataluña, de que se sentían excluidos de España. Sin embargo, los catalanes como yo, que tienen como lengua materna el castellano, debemos sufrir día sí y día también la agresión y desprecio hacia nuestros más elementales derechos lingüísiticos. Y nosotros no pedimos otra cosa que el respeto al bilingüismo. No deseamos inmersiones lingüísticas, ni que los modelos oficiales de la Generalitat estén redactados en castellano. Únicamente pedimos libertad para expresarnos en nuestra lengua materna, tanto en nuestro trabajo como en nuestras relaciones con la Administración.    David Miranda Riera.    Barcelona.

El PNV salva otra vez a Batasuna
Editorial La Razón 11 Febrero 2003

El asesinato de Joseba Pagazaurtundua ha colocado al nacionalismo vasco frente a la realidad de su apoyo a Batasuna. ETA no le ha hecho precisamente un favor al lendakari Ibarreche, asesinando al jefe de la Policía Local de un pueblo donde gobierna Batasuna con el apoyo de los votos de PNV y EA, un hecho cuidadosamente «olvidado» por el nacionalismo que ahora se enfrenta a un moción de censura, tanto en Andoain como en otros pueblos donde ocurre algo similar. Es, ante todo, una cuestión de dignidad democrática que un partido perseguido por la justicia por formar parte de ETA no permanezca ni un minuto más al frente de un municipio. No es admisible que un partido que acosa a quienes defienden las libertades para todos, fomenta la limpieza étnica, ataca a la Constitución y se niega siquiera a condenar la muerte de inocentes, pueda recibir el apoyo del nacionalismo democrático. Arzallus e Ibarreche están obligados a reflexionar y aprovechar la ocasión para cerrar filas con los partidos democráticos, soldar la herida abierta por el pacto secreto con ETA en Lizarra, y secundar las mociones contra Batasuna.

Por desgracia, es esta una posibilidad prácticamente imposible. El PNV y EA salvarán otra vez a Batasuna. Prefieren seguir en su camino independentista, apoyándose un día en los proetarras, fomentando otro medidas para defender en los procesos judiciales y subvencionado los estudios de sus pistoleros cuando son condenados como asesinos. Por eso cuando Arzallus condena el asesinato de Pagazaurtundua sus palabras suenan huecas y tienen más credibilidad sus amenazas a Rodríguez Zapatero por decir las cosas claras, que sus intenciones de acabar con ETA.

Paroxismo nacionalista
Editorial ABC 11 Febrero 2003

EL asesinato de Joseba Pagazaurtundua ha roto muchos espejos en la sociedad vasca, aflorando actitudes personales y verdades políticas contenidas durante mucho tiempo por reglas de convivencia o pactos de silencio que han perdido su razón de ser originaria. El veto de la familia de la víctima a la presencia del Gobierno vasco y de los partidos de Estella en el funeral de Pagazaurtundua, la firme advertencia de Zapatero al lendakari sobre la prioridad de acabar con ETA y los reproches de dirigentes socialistas, como Rosa Díez, a la complicidad del nacionalismo con ETA, han recibido desde el PNV una respuesta convulsa y radicalizada, sintomática de un fuerte sentimiento, no ocasional, de insolidaridad frente a la persecución de los constitucionalistas. El nacionalismo ha trabado una serie de gestos que, en pocas horas, han abierto un abismo aún mayor con el PP y el PSOE, confirmando, sin ningún pudor, que su proyecto soberanista de libre adhesión sólo puede construirse sobre el enfrentamiento civil como método -así lo denunciaba Jon Juaristi en la entrevista que publicó ABC- y la segregación de los no nacionalistas, como resultado.

Las amenazas de Xabier Arzalluz al líder socialista -«puede que algún día se arrepienta de lo que ha dicho y lo que ha hecho»- sólo pueden proceder de un íntimo deseo de sumisión incondicional de un contrario, sea socialista o conservador, que vive tentado por desistir bajo la presión del terrorismo. Ante el cadáver de Joseba Pagazaurtundua, es difícil -por no decir imposible- prever un mal mayor que la pérdida de la vida y por el cual tenga que mostrar Zapatero su arrepentimiento. Pero el paroxismo ultranacionalista de Arzalluz no le lleva a hablar por hablar ni a desconocer la herida que infligen sus palabras -como la sibilina justificación del terrorismo por la presión del Estado sobre ETA-, porque sabe que su discurso está dirigido, por elevación, a concejales, periodistas, jueces, policías, profesores e intelectuales, en general a todos aquellos sobre los que pesa la angustiosa y apremiante alternativa de o bien no obstaculizar la causa soberanista que comparten todos los nacionalismos o bien asumir resignadamente la condición de víctima expuesta. Sólo en la medida en que el socialismo reafirme su acuerdo de Estado con el Gobierno y el PP y, por otro lado, haga definitivo e inequívoco un discurso de oposición al actual nacionalismo gobernante, sin una mínima concesión a expectativas de pactos o puentes, sean en Vitoria o en Madrid, el mensaje amenazador de Arzalluz quedará reducido a un lamentable autorretrato.

La responsabilidad del nacionalismo
Carlos María de Urquijo Libertad Digital  11 Febrero 2003

Hace casi un año, el cinco de marzo de dos mil dos, en esta misma tribuna reclamaba del nacionalismo medidas políticas para acabar con el Estado de Excepción que padecemos los constitucionalistas en el País Vasco. Decía que estaba muy bien que nos pusieran escolta y se nos indemnizara cuando nuestros coches o nuestras viviendas fueran atacadas, pero decía también que todo eso era insuficiente si no contábamos con su apoyo para impedir que los proyectos totalitarios de los liberticidas siguieran haciendo irrespirable el ambiente de muchos de nuestros municipios, diecisiete en concreto, en los que ETA/Batasuna gobierna en minoría.

Terminaba aquel artículo diciendo “Mucho me temo que a pesar de las altisonantes declaraciones, los manifiestos éticos y los observatorios por los derechos humanos, los nacionalistas volverán a dejarnos en la estacada. Ojalá me equivoque”. Lamentablemente no me he equivocado. A escasos días de que Arzallus haya ofrecido todo el apoyo moral de su partido a Batasuna para que pueda presentarse a las elecciones, ETA ha asesinado de nuevo a un ciudadano comprometido con la libertad. El partido de Joseba Pagazaurtundua no tendrá el apoyo moral del PNV para presentarse a las elecciones, eso seguro. Esta es la realidad.

“Basta Ya” ha convocado una manifestación para el próximo miércoles con el lema “ETA culpable, Gobierno Vasco responsable”. El nacionalismo gobernante, con la compañía de Izquierda Unida –por cierto qué lamentable papel está representado en este drama– se ha mostrado mucho más indignado con este lema que con los disparates de Arzallus. Al parecer es infinitamente más grave denunciar las complicidades de quienes con su inacción se convierten en cómplices de la falta de libertad, que afirmar que se hará todo lo posible por garantizar la presencia del brazo político de ETA en nuestros Ayuntamientos, ¡Vivir para ver!.

¿A qué viene rasgarse las vestiduras? ¿No es cierto acaso que dos Ayuntamientos en Álava, tres en Vizcaya y doce en Guipúzcoa son gobernados en minoría por Batasuna? ¿No es cierto que esto ocurre gracias a que los nacionalistas que se llaman democráticos permiten con su indiferencia esta situación? ¿No es más cierto acaso que esto poco les importa porque ellos no se sienten acosados ni amenazados y viven muy cómodos desde su nacionalismo complaciente con el nacionalismo totalitario? Y finalmente ¿Hay una situación más indigna que ésta, no ya para un demócrata, sino para un ser humano?

Seremos cientos los vascos que el miércoles, sin complejo alguno, nos situaremos tras la pancarta de “Basta Ya” denunciando la responsabilidad de los nacionalistas en la insufrible situación que atraviesa el País Vasco. Es cierto que ETA es el responsable último y definitivo del terror en nuestra tierra pero igual de cierto es que el nacionalismo ¿democrático? ha renunciado de manera vergonzosa a defender la libertad en Euskadi. Prefieren una Euskal Herría independiente antes que un País Vasco de ciudadanos libres. Se pongan como se pongan, aquel que pudiendo neutralizarlo, mira para otro lado cuando el totalitarismo avanza, no es sino un triste cómplice del terror.

Elecciones municipales: ¡libertad!
Por NICOLÁS REDONDO TERREROS ABC 11 Febrero 2003

No comparto la idea de reeditar el Pacto de Ajuria-Enea que algunos han empezado a esgrimir tras el asesinato de Joseba Pagazaurtundua. Durante el período de vigencia del acuerdo liderado por el lehendakari Ardanza no hubo vocación ni capacidad para construir una alternativa política al nacionalismo vasco. La estrategia era la de integrar, moderar al nacionalismo vasco, a base de no disputarles una, a mi juicio muy dudosa, hegemonía social. Durante esos años, y para desgracia nuestra, la banda terrorista prosiguió su largo camino de crímenes: «la empresa» durante el período de vida del Acuerdo de Ajuria-Enea cometió 851 atentados, que se saldaron con 194 muertos, 6 de los cuales eran afiliados a partidos políticos. El PNV de Arzallus utilizó ese tiempo para fortalecerse y recuperarse de la escisión sufrida años antes; y según se creyó capaz, ligero y veloz, fue a Estella a firmar un pacto que daba por muerta la filosofía de la mesa de Ajuria-Enea basada en el entendimiento entre nacionalistas y autonomistas. Firmó un pacto con los nacionalistas de Batasuna con dos claros objetivos: dinamitar el Estatuto de Autonomía y marginar más, si eso fuera posible, a los autonomistas de las instituciones.

A cambio de la firma de los nacionalistas, el País Vasco se inundó de silencio y resignación. Tuvieron que pasar largos años para que a las víctimas se les diera el papel requerido por ellas mismas y para que aparecieran entre otros muchos, grupos como ¡Basta Ya! y el Foro de Ermua, organizaciones que pasaron de una condena moral del terrorismo a denunciar las causas de su existencia, es decir, pasaron de la moral a la acción política para combatir a ETA y criticar al PNV.

Todos hemos aceptado, sin ninguna crítica, que mientras duró el Acuerdo hubo menos crispación. Pero, ¿a qué llaman crispación los nacionalistas y sus allegados? Un representante del PNV dijo poco después del asesinato de Joseba Pagazaurtundua que quitar al alcalde de Andoain, incapaz de condenar el atentado de Joseba, aumentaría la crispación. Para ellos el debate libre, el conflicto democrático, la disparidad de criterios supone crispación. Y, claro, al carecer de voluntad para construir una alternativa democrática al nacionalismo durante aquel período, no hubo ni el debate, ni el conflicto, ni la disparidad implícita a ese objetivo de alternancia política.

Entonces, se preguntarán ustedes: ¿cuál es la solución?, ¿existen soluciones? ¡Sí! pero todo pasa por hacer del Pacto por las Libertades, del acuerdo entre el PP y el PSOE una estrategia duradera, pasa por confiar en la acción del Estado de Derecho y muy especialmente en las Fuerzas de Seguridad del Estado -una gran parte de la solución es policial- y pasa inexcusablemente por ganar al PNV de Ibarretxe y Arzallus, mandándoles a la oposición. Porque mientras el nacionalismo vasco siga manejando los resortes del poder no habrá una solución definitiva para el terrorismo. Como diría Clinton, «el pacto de Ajuria-Enea no, estúpido», la solución es la derrota del nacionalismo vasco.

¡Sí!, no se equivoquen. Debemos ganar a Javier Arzallus y a Ibarretxe. El asesinato de Joseba debe impulsar una reflexión que no esté limitada por siglas ni por egoísmos de tribu. Hoy, el mejor homenaje a Joseba y a la mayoría de los asesinados por ETA, sería poner todos los instrumentos, toda la inteligencia disponible y todas las energías al servicio de la derrota del nacionalismo vasco. El primer esfuerzo deben hacerlo los partidos autonomistas en las próximas elecciones municipales. Los partidos políticos democráticos deben intentar construir «listas para la libertad». No me refiero simplemente a una suma de PP y PSE, pienso en listas municipales en las que se integren ciudadanos del PP y del PSE, pero también de sindicatos, de colectivos sociales como !Basta Ya!, Foro de Ermua o la Fundación para la Libertad, así como las víctimas del terrorismo. Todos ellos deben tener la posibilidad de formar parte de esas listas para la libertad. Y, por supuesto, no me olvido de esos honrados nacionalistas a los que les avergüenza el papel que juega hoy el nacionalismo en el drama vasco.

Pero que nadie se confunda, creo que deben ser el PP y el PSE los responsables si lo consideran oportuno, de llevar este proyecto a la práctica. Ellos son los protagonistas que, por encima de sus muy legítimos intereses partidarios en el País Vasco, deben defender la libertad. Es más eficaz hacerlo juntos y con muchos más que por separado.

Seguramente esta idea que expongo encontrará una fuerte oposición, entre otros, de aquellos que continuamente cantan alabanzas del espíritu de la transición. No obstante, mantengo que podemos y debemos crear en todos los pueblos del País Vasco plataformas para la libertad, integradas por ciudadanos conocidos que estén dispuestos a pedir el voto para los partidos que defienden la paz y la libertad. Estas plataformas deberían tener tres grandes ejes electorales: la lucha por la libertad, el combate contra ETA con todos los instrumentos del Estado de Derecho y la defensa del principio de legalidad. Pueden, en consecuencia, exigir a los partidos un compromiso en materia de alianzas y una defensa clara y diáfana del Estatuto de Autonomía y de la Constitución, de este Estatuto y de esta Constitución.

Si hiciéramos ese esfuerzo de generosidad, me refiero por supuesto a los partidos políticos autonomistas, estoy seguro de que por ejemplo, Bilbao tendría un alcalde autonomista y todos los actuales alcaldes autonomistas seguirían siendo la máxima autoridad municipal. Y si sucediera ésto, enseguida veríamos a empresarios que han sobrevivido del favor de los nacionalistas rechazar al PNV y también veríamos a algún «politiquillo del tres al cuarto», que ha basado su larguísima vida política en comprender y moderar al nacionalismo, convertirse en martillo de herejes nacionalistas. Es cuestión de proponérselo.

La gangrena del Estado
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 11 Febrero 2003

LAS descripciones de la vida cotidiana en el País Vasco bajo el imperio del Terror (las estremecedoras de Calleja o de Ezquerra, por ejemplo), la persecución implacable de una parte de la sociedad, la subversión programada que desde el propio poder autonómico está llevando a cabo el PNV con el apoyo del brazo civil de ETA... autorizan a decir con toda razón que en el País Vasco se está viviendo una situación propia de un régimen totalitario y etnicista. Pero, ¿qué decir de un Estado en el que se permite tal barbarie? ¿Acaso es posible denunciar esa situación sin que se dé por aludido el marco político, social y cultural en el que aquélla se está produciendo?

Se diría que la ausencia de libertad en el País Vasco, las condiciones de inseguridad en las que viven los ciudadanos, la discriminación étnica y política a la que está sometida la comunidad no euskaldún y constitucionalista... definen no sólo a esa parte del Estado que es el País Vasco sino al Estado mismo. Así pues se puede decir -y se debe decir- que en España no hay libertad, no hay seguridad, no hay igualdad de derechos. La abstracción de la realidad vasca como si se tratara de un «apartheid» en el que no tiene responsabilidad alguna el resto de la sociedad española, el conjunto del sistema partidario, el Gobierno central, las altas magistraturas de la Nación... es una manipulación tan torpe y disparatada como aceptada por todos.

La actitud de crear en la práctica un «apartheid» vasco, antidemocrático y totalitario sin que eso ponga en tela de juicio la democracia española no sólo es una construcción engañosa sino que implica, además, un peligro grande. En efecto, al considerar esa realidad vergonzosa como algo extraño a la democracia española estamos consolidando un proyecto de Estado, perverso pero diferenciado. Estamos haciendo separatismo desde el «establishment» español. La reivindicación del País Vasco como parte inseparable de España no nos permite convertirle en una excepción. Todos sus males, todas las perversiones que allí se dan son «nuestras» y nos definen, son españolas, definen a España. Es ilícito y antipatriótico y falso hablar de esta parte del Estado que es el País Vasco haciendo abstracción del conjunto. El Mal que se vive en él se vive «en España», porque lo que se dice de aquél se dice de ésta.

La gangrena vasca lo es de todo el cuerpo nacional.

Cuando se trae a colación el ejemplo de la Alemania nazi para definir la situación del País Vasco se olvida algo tan elemental como que aquélla era un Estado pero el País Vasco no lo es. Así que -si eso es así- habrá que decir que «en una parte de España» se vive hoy con la misma inseguridad que en la Alemania de Hitler. Todo lo demás es escapar de la realidad, de la verdad. Esto es, de la realidad estatal española. Las aberraciones y la barbarie localizadas «en el norte» son de todos, responsabilidad del común, no sólo de las mayorías nacionalistas en el Parlamento vasco sino del Parlamento español, no del juego partidario «local» sino del nacional español. Ciertamente el autonomismo supone un reparto de poderes pero no hasta el punto de permitir el totalitarismo, de negar la razón común, la legalidad común, la Constitución e incluso la subversión llevada a cabo desde el poder autonómico contra el Estado mismo.

A veces las buenas intenciones arruinan los mejores propósitos y esto es lo que sucede cuando para describir la gangrena vasca se recurre a paralelismos bien intencionados como la comparación de un Estado como el alemán nazi con una región como la vasca. ¿Y el «resto» del Estado? ¿A qué se dedica? ¿Cómo distinguirlo del Mal?

Sería demasiado cómodo aceptar que la rareza vasca, la enfermedad vasca, la singular patología vasca no definen al conjunto, a todos nosotros, a España entera.

Bofetada al nacionalismo
Lorenzo Contreras La Razón 11 Febrero 2003

Hay una hipótesis política que pugna por abrirse paso en algunos ambientes no del todo desorientados en importantes ocasiones. Pretenden sus autores dar por fundada la versión de que, pese a la barbaridad que representa el asesinato del jefe de la Policía municipal de Andoain, está en marcha un cierto tanteo negociador entre ETA y el PNV, o viceversa según el protagonismo que se quiera atribuir a la cosa. A tal contacto no sería ajeno el mismísimo Josu Ternera, cuya sublimación o paso de sólido a vapor ha sido una obra maestra en el arte de las desapariciones. Recuérdese que se puso en marcha la persecución judicial del personaje basada en su presunta participación en el atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza. Pero una persecución tan lenta en su trámite que al emboinado parlamentario batasuno le dio tiempo a evadir la acción de la justicia con la misma comodidad que un preboste dotado de fuero diplomático. Y ya no se supo más de su destino. Había funcionado para él una especie de puente de plata que seguramente le arrancó al señor Atucha, presidente del Parlamento de Vitoria, un suspiro de alivio.

Naturalmente se requiere mucha fe para imaginar al señor Ternera metido en operaciones pacificadoras, pues la teoría dice que esos supuestos contactos o diálogos PNV-ETA irían encaminados no tanto a la revitalización de Lizarra como a la preparación de una tregua tan ilimitada que ya no sería tregua, sino suspensión definitiva de la llamada lucha armada. Demasiado bello para ser verdad, aunque en el supuesto más positivo ese giro de la situación comportase una buena dosis de trampa.

El asesinato de Joseba Pagazaurtundua, un policía acorralado y amortizado como tal, sin otra relevancia práctica que el puro testimonio político, o el café mañanero y la lectura del periódico, contradice la hipótesis de que la banda prepara un giro de timón. Especializada en discordias internas de las que muy poco trasciende, pero que históricamente han servido alguna vez para cambiar de planes, ETA podría haber puesto ahora al Gobierno vasco en un brete, colocándolo ante una escandalosa crisis de autoridad en un municipio de tenebrosa historia. La bofetada de indignidad que el PNY y EA han recibido por parte de los familiares de la víctima, trasladada también a la Iglesia nacionalista cuyos servicios religiosos han sido desdeñados, proyecta sobre ese terrible escenario la cruda luz de una insoslayable recriminación. Vuelto el nacionalismo de espalda a media sociedad vasca, despreciada la Iglesia como depositaria y administradora de ritos funerarios hipócritas en sus altas jerarquías y también en otros niveles no tan altos, la podredumbre de un sistema político acaba de batir otra marca para escarnio de sus dirigentes. Sería excesiva ingenuidad pensar que van a asimilar algo de la lección.

La desvergüenza nacionalista
Ignacio Villa Libertad Digital 11 Febrero 2003

El último asesinato de la banda terrorista ETA, la muerte a balazos de Javier Pagazaurtundua, ha puesto en evidencia la dura y triste realidad política del País Vasco. Ha enseñado a todos, incluso a los más escépticos, que el nacionalismo convive sin tapujos con el mundo del terrorismo. Es la esquizofrenia llevada a las Instituciones; una actitud que no se puede ni mantener, ni disimular durante más tiempo.

Lo que ha ocurrido este fin de semana en Andoain, por desgracia, no puede sorprender a nadie. Con este nuevo asesinato etarra aflora una perversa actitud de apoyo a todo el entorno del terrorismo. No hay dudas, no hay márgenes para la interpretación: desde el nacionalismo vasco se dejan las puertas abiertas para que el brazo político de ETA pueda actuar sin frenos, para que desde Batasuna se ofrezca cobertura a los pistoleros de la banda terrorista, para que los asesinos asesinen a cara descubierta.

El nacionalismo vasco tiene constreñidas las Instituciones, utiliza el control social en su beneficio, trabaja en favor de los terroristas a cambio de permanecer en el poder. Sabemos las formas y las maneras de hacer política de Ibarretxe, conocemos la doble cara que utiliza el responsable del Gobierno vasco a la hora de afrontar el terrorismo, sufrimos la clara predilección que muestra el Lehendakari hacia el mundo de Batasuna; y por lo tanto esperábamos la hipócrita reacción que ha tenido Ibarretxe: ojos llorosos, palabras compungidas y por debajo de la mesa permitir y colaborar para que ETA y su entorno se asiente en las Instituciuones vascas. ¿Quién puede creer a un político que dice llorar estos asesinatos y que después permite a Batasuna, gracias al apoyo del nacionalismo, que pueda gobernar en tantos y tantos Ayuntamientos del País Vasco?

La muerte de Pagazaurtundua ha dejado al descubierto, para los pocos que podían tener dudas, que desde el PNV y desde EA se da oxígeno, se ayuda y se fomenta a ETA, a Batasuna y a todo su mundo. Y si a alguien, todavía, le pueden parecer estás afirmaciones exageradas, deberá de reconoce que sólo existe un camino para la rectificación: el nacionalismo vasco tiene la llave, tiene en su mano que Batasuna deje de gobernar en muchos Ayuntamientos, que Batasuna pase a ser una fuerza política marginal y aislada. Es el nacionalismo vasco quién se empeña, una vez tras otra, en sacar a Batasuna de un posible aislamiento político y social. Esta ultima acción terrorista de ETA ha dejado pues en evidencia al nacionalismo vasco, en una evidencia atroz. Una auténtica desvergüenza política.

!Qué barbaridad!
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 11 Febrero 2003

Qué barbaridad, lehendakari, permítame empezar con una locución que usted repite una vez y otra, ya sea para valorar los asesinatos etarras, ya para comentar alguna declaración del presidente del Gobierno. «Qué barbaridad» es una expresión doblemente ambigua, por el uso que usted hace de ella y por su propio significado: locución interjectiva que «expresa admiración o protesta», según el admirable diccionario de Manuel Seco.

«Qué barbaridad» ha vuelto a decir tras el asesinato de Joseba Pagazaurtundua y es muy probable que lo haya repetido al enterarse de que su familia no deseaba su presencia, ni la de sus consejeros, ni la de representantes de los partidos que firmaron el acuerdo de Estella en el velatorio del cadáver.

No es un insulto, lehendakari, es un golpe de dignidad, un arrebato de civismo en una familia, como la de Maite, mi amiga del alma, mucho más penetrada de verdad que de corrección política. ¿No saca usted ninguna conclusión del hecho de que fueran especialmente invitados al tanatorio su antecesor y Joseba Arregi? ¿No le dijo nada el cálido abrazo de Maite al lehendakari Ardanza?

Condenaba usted el atentado contra Joseba Pagaza recordando que ETA no tiene sitio en nuestra sociedad, como dijo la inmensa mayoría de los vascos en su manifestación del 22 de diciembre.

Según. En aquella manifestación hubo más gente sin sitio, lehendakari. Eran «guarros y guarras» según su candidato nacionalista a diputado general de Vizcaya. «Fuera, fuera», les decían, «igual que los etarras sois», «canallas», «zorras», «provocadores», «españoles». Uno de aquellos guarros y guarras era Joseba Pagazaurtundua. Él fue el encargado de hinchar los globos. «Quitarles los globos, sinvergüenzas, iros a San Sebastián», gritaban los hooligans de su partido a Joseba y a sus amigos de Basta ya

Joseba ya está para siempre en San Sebastián (Polloe) y usted debería reflexionar sobre su propia falta de sitio en el tanatorio y en la cabecera de las manifestaciones de Andoain, sobre la ausencia del portavoz de su partido en las protestas de la calle de su pueblo, sobre el apoyo tácito de su partido a los 17 alcaldes batasunos, que al igual que el de Andoain, gobiernan en minoría; sobre el apoyo moral de Arzalluz a Batasuna; sobre el odio eterno que ha jurado a Zapatero por decir que «el único proyecto posible es acabar con ETA»; sobre el apoyo legal que los suyos brindan a B. en el Parlamento y en las querellas contra Garzón. Piense en la miseria moral del alcalde de Getxo que no condena el asesinato porque la víctima no es de su pueblo, en el sofisma de coincidir con los asesinos en los fines y discrepar en los medios, y, para comprender su ridiculez, imagíneselo en Corleone. ¿No comprende que sus medios son sus fines? Piénselo y tal vez entienda el abrazo de Maite Pagaza a José Antonio Ardanza. Ella necesitaba un lehendakari. ¡Qué barbaridad, lehendakari! ¡Pero qué barbaridad!

Romper el gueto
Por MIKEL AZURMENDI ABC 11 Febrero 2003

LAS víctimas han dicho que salen del gueto y abandonan la reclusión a la que les han forzado ETA y las instituciones del País Vasco. La familia Pagazaurtundua acaba de abrirle una brecha al gueto, al ser la primera en dejar de decir «que la sangre de nuestro familiar sea la última derramada», consciente de que habrá más sangre, en especial, de la suya, de la ciudadanía resistente al totalitarismo abertzale. Hasta ahora lo propio de la víctima era impedir como fuere la venganza privada y el enfrentamiento con el verdugo. Carecía de esperanza social y suponía que debía apechugar ella sola todo el dolor del mundo aun sin entender bien qué clase de culpa había cometido. Los familiares repetían insistentemente la letanía de que el asesinado era una buena persona que no se merecía «eso». Sólo ese mensaje ha estado impidiendo en Euskadi el ciclo del ojo por ojo, esperando apenas que el Estado de derecho hiciera algo por legitimarse y recomponer el ciclo de la violencia desde la justicia. Los asesinos lo sabían y su muchachada paseaba arrogante discurseando repugnantes lamentos acerca de la funesta naturaleza del contencioso vasco que se había cobrado otra víctima más. Mientras, las instituciones iban al velatorio, ponían cara de tribulación y vuelta al árbol a por nueces.

La familia de los Pagaza, comprometida hasta el cuello con la conquista de la libertad. ha salido del gueto y ahora señala al asesino y a cuantos lo necesitan para sacar adelante su negocio político, a todos los del Pacto de Lizarra. Los Pagaza, con ¡Basta ya¡, exigen cuentas a las instituciones del nacionalismo. Y exigen a los partidos democráticos un frente por la libertad y no sólo un pacto contra el terrorismo. Si aquéllas no rinden cuentas y éstos no atinan, sabemos ya con los Pagaza que al ciudadano sólo le queda abandonarlo todo. Es decir marcharse o suicidarse matando. Del gueto sólo se sale una vez.

Asesinato, inspectores y grietas
Por CARLOS DÁVILA ABC 11 Febrero 2003

No son inocentes. Al agente Pagazaurtundua le hicieron la vida imposible hasta que decidieron que para qué andarse con medias tintas, que era mejor quítarsela del todo. Le han matado sus propios jefes: le ha matado Batasuna. Y, ¿quién mantiene a Batasuna en la Alcaldía de Andoain? Pues el PNV.

Este único dato le debería haber valido al lloroso (mejor que él no gime nadie en el País Vasco), para tener la decencia de no asomarse por las exequias del guardia municipal. Pero sí lo hizo y, entre lágrimas de cocodrilo, terminó por ofrecer razones al asesino de Pagaza. Dijo el lendakari: «El uso de la violencia es el fracaso de las personas para poder utilizar otras vías de resolución de los problemas», lo que es tanto como reñir a los criminales más o menos así: «Teneis razón, pero no seáis malos; venid con nosotros». O sea, no os impacientéis, que nosotros estamos en lo mismo. Los miembros de «Basta ya» lo entendieron y se negaron a que ningún colaborador de Batasuna, nadie del Gobierno Vasco, nadie del PNV, nadie del Pacto de Estella, apareciera por el velatorio del socialista asesinado. Terminarán los lamentos por este espantoso y el PNV continuará sosteniendo al alcalde batasuno de Andoain y a su tropa, que acepta el asesinato como gajes del oficio.

El día 14 es la fecha para que el Consejo de Seguridad vuelva a escuchar a los inspectores de la ONU. Ojalá sea cierto que, como reparten algunos palmeros de Echanove, la Sánchez Gijón y algunos otros conocidos intelectuales del país, Sadam está colaborando un poco más. Pero hay que temerse lo peor. Aquí en España, los que se pusieron en camiseta, en la Guerra del Golfo, cuando Felipe González compareció en las Cortes ¡dos días después! de que estallara la guerra y no dijeron nada, ahora intentan vender que ellos no son más que transportistas de la opinión pública. Bueno, ¿y por qué no lo fueron entonces? Véase el dato; entonces, sólo el 12 por ciento de los españoles apostaba por una solución militar, el 74 por ciento por una salida negociada. Ahora, el 15 por ciento acepta el castigo militar a Irak, y el 41 no se muestra nada de acuerdo con la actuación internacional. Los datos son del CIS, que en el 90, dependía del Gobierno socialista, aunque, eso sí, no los conocía como ahora España entera. Los antedichos practican la estrategia de un pacifismo que nunca se ha puesto pegatinas ante los crímenes de ETA, y que, alentados por la irresponsabilidad histórica de Zapatero, han olvidado los casi tres mil muertos de las Torres Gemelas.

En este momento hasta se han hecho franceses de repente, porque Francia y Schröder, el alemán que puede ser acusado en breve por sus compatriotas de estafa electoral, no son sumisos como Javier Solana, el funcionario internacional al que Caldera desdeña como si de un «penene» se tratara. Los susodichos están dirigiendo la orquesta socialista actual, mientras algunos compañeros del otro día, por ejemplo CiU, animan a Aznar por lo bajini para que le diga a Bush que esta vez «no se vaya de Irak sin hacer nada».

El PSOE trata de paralizar las divergencias que auténticos pesos pesados otrora cercanos al partido, caso de Emilo Lamo de Espinosa o del heroico Fernando Savater, están mostrando contra la postura de asamblea de facultad, expuesta el miércoles pasado por Zapatero. El rifirrafe es uno más de los que explotan con frecuencia en el autobús socialista, fletado otra vez más para manifestaciones de todo jaez: Plan Hidrológico, reformas educativas, pensiones o PER. Da igual; el PSOE está aconsejado por González. El mismo que llegó al poder prometiéndolo todo y todo lo incumplió. De aquel tiempo es una frase suya: «Cuando se mete la pata, se saca y en paz». Así rectificó el «OTAN, de entrada no» y así nos metió, con soldados incluidos, en la Guerra del Golfo. Luego, si se llega al poder, se cambia y ya está. Y eso es lo que pretende Zapatero, sabiendo, como sabe, que si él ocupara la Moncloa, haría exactamente como Aznar. Miente a propósito. Lo suyo es la manifestación y hablando de ellas, ahora el PSOE valenciano sí quiere una a favor del Plan Hidrológico. Cogido en la trampa, dice que para... después de las elecciones. Todo es una sinrazón, como lo es que Bono, arriba, diga sí a las pensiones no contributivas igualitarias, y Chaves, un poquito más abajo, diga no. La gente tiene derecho a preguntarse si eso es un partido, o un reino de taifas donde cada quien actúa como le da la gana.

La hipocresía del PNV
Editorial El Ideal Gallego 11 Febrero 2003

El Partido Popular y el socialista presentarán una moción de censura en Andoain, dónde era jefe de la Policía Local Joseba Pagazaurtundua. La intención es desbancar de la alcaldía a Batasuna. Sin embargo, su gesto, planteado cuando todavía es grande la indignación por el último crimen de ETA, no prosperará. El PNV ya ha anunciado que no apoyará la iniciativa. Está claro que Ibarretxe y los suyos consideran cualquier ataque contra la sinrazón de los nacionalistas asesinos vascos es un ataque contra ellos. Es posible incluso que Arzalluz se sienta mucho más cerca de quienes quieren imponer la independencia de Euskadi a golpe de atentado que de quienes quieren que la democracia sea la que rija. Y es que los otros nacionalistas, los que no recurren a la pistola pero amparan a quienes lo hacen y a quienes les dan cobertura ideológica, ven cada incidente como una posibilidad de crecer en número de votantes. Hasta la ilegalización de Batasuna les puede servir para conseguir llevar adelante su idea de patria, esa que se basa en el Rh y que excluye a quienes no piensan igual que ellos. Porque, al fin y al cabo, qué diferencia hay entre las amenazas que suele verter Otegi en sus intervenciones públicas y las realizadas ayer por el mismísimo Arzalluz, apuntando directamente a Zapatero. El gesto de la familia de Pagazaurtundua, negando la entrada en el velatorio de los políticos de formaciones firmantes del Pacto de Estella, ha marcado un punto de inflexión. Hasta ahora eran muchos los que iban a limpiar sus conciencias abrazando a las viudas y los huérfanos. Ahora, tras ese gesto, será muy difícil que aquellos que de verdad no hacen todo lo que está en sus manos para acabar con ETA puedan seguir haciendo gala de su hipocresía. Pésame a las víctimas y apoyo a los asesinos. Ese es el gran drama que vive Euskadi por culpa del PNV.

Descorazonador
Editorial El Correo 11 Febrero 2003

La propuesta que socialistas y populares han dirigido públicamente al nacionalismo democrático para la presentación de una moción de censura que impida la continuidad de un alcalde de Batasuna al frente del Ayuntamiento de Andoain ha recibido la respuesta negativa por parte del PNV y de EA. Estos dos partidos han remitido la cuestión a las elecciones municipales del próximo 25 de mayo; lo cual es tanto como transferir a la ciudadanía una responsabilidad política que el nacionalismo gobernante no quiere asumir. Pero su réplica al emplazamiento del PSE-EE y el PP refleja mucho más que una actitud huidiza. Supone la constatación de que la coalición nacionalista no está dispuesta a operar frente a la cobertura con que cuenta el terrorismo sin obtener un beneficio directo a cambio. Máxime cuando, en buena lógica, una eventual moción de censura en Andoain devolvería su alcaldía a los socialistas. La llamada -en la que han coincidido todos los dirigentes nacionalistas- a que sean los votantes de Batasuna los que dejen de secundar a la formación radical no persigue otro objetivo que presentarse a sí mismos como alternativa.

Los argumentos que durante el día de ayer ofrecieron dichos dirigentes para escurrir el bulto revelan hasta qué punto han resuelto dirigir su mensaje únicamente a la comunidad nacionalista. Resulta un sarcasmo que el consejero Imaz hable de que tales planteamientos sólo propician la división y el enfrentamiento; que el presidente del PNV de Guipúzcoa, Juan Mari Juaristi, denuncie que la moción es una añagaza dirigida en contra del PNV y manifieste que «ese camino no traería nada bueno para este pueblo»; o que Josu Bergara exculpe al alcalde de Andoain de toda responsabilidad sobre lo ocurrido. Constituye una ironía que tanto los dirigentes nacionalistas como el consejero Madrazo escuden su impasibilidad política haciendo mención a los amplios poderes con que han contado y cuentan socialistas y populares para acabar con el terrorismo, cuando el Gobierno vasco y los partidos que lo conforman siguen oponiéndose a sus iniciativas políticas y legislativas en la materia. Es una indignidad ya habitual en él que Arzalluz se olvide tan pronto de la filiación política de Joseba Pagazaurtundua para lanzar contra Rodríguez Zapatero la tradicional advertencia jeltzale de que el PNV «toma nota» nada más y nada menos que de «las palabras y los hechos» de estos últimos días, como si las víctimas de la injusticia fuesen los nacionalistas. Cuarenta y ocho horas después del asesinato de Andoain son infinitamente más descorazonadoras las explicaciones que PNV y EA han dado para justificar su oposición a la moción de censura contra el alcalde de Andoain que la propia negativa a secundar la misma. Sobre todo porque los argumentos van más allá de consideraciones de oportunidad y reiteran la inquebrantable voluntad del nacionalismo gobernante de proseguir su camino situando sus aspiraciones soberanistas por encima de la responsabilidad que ha de contraer la política democrática respecto a la convivencia y la libertad.

Mirar hacia otro lado
ALBERTO BUEN LACAMBRA /EX ALCALDE DE IRÚN PSE-EE El Correo 11 Febrero 2003

Desde la distancia, física, y en la cercanía, emocional, me atrevo a escribir unas breves reflexiones con las que pretendo, entre otras cosas, trasladar mi solidaridad a la familia de Joseba Pagazaurtundua, a su esposa e hijos, a su madre y a sus hermanos Maite e Iñaki.

Sé que ser socialista en el País Vasco conlleva un plus de peligrosidad que no se sufre en el resto de España. Lo sé por propia experiencia. Estar en primera línea defendiendo la libertad ante los intolerantes y los liberticidas es de una valentía que no todo el mundo está dispuesto a afrontar. Joseba lo estaba de una manera militante, al igual que Iñaki y Maite y, por supuesto, como todos los que defienden las ideas del socialismo democrático en las instituciones del País Vasco, en muchos lugares sin apenas apoyo y en solitario, ante las amenazas de los acólitos de ETA -que son incapaces tan siquiera de condenar el asesinato de un compañero de corporación o de su jefe de la Policía Local, de un servidor público, en una palabra- y ante la tibieza, por otro lado, de algunas fuerzas políticas nacionalistas que, por supuesto, con ocasión de cualquier asesinato hacen lo políticamente correcto: acuden al lugar del atentado, condenan los asesinatos y están en las manifestaciones de protesta.

No sé si es mirar hacia otro lado, pero ¿de qué otra manera lo podría definir? Desde hace cuatro años, desde el llamado acuerdo de Lizarra, los nacionalistas han posibilitado que EH -ahora Batasuna- gobierne en muchos ayuntamientos en el País Vasco, con unas decisiones que son algo más que mirar hacia otro lado. Mencionaré sólo dos ayuntamientos: Tolosa y Andoain. En el primero había gobernado un alcalde de EA -duro con los batasunos-, hasta 1999 y, la misma persona, repetía en la cabecera de lista en este caso en coalición con el PNV. La lista más votada fue la de Euskal Herritarrok y la dirección nacionalista decidió -supongo que esos eran los acuerdos entre ellos- que el alcalde fuese de esa formación. En Andoain habíamos tenido alcalde los socialistas, y en las elecciones EH nos ganó por 63 votos, con lo cual, y cumpliendo los acuerdos de Lizarra, la Alcaldía fue para EH. En estos días he escuchado desde Andoain, por un concejal nacionalista, también víctima de la violencia de persecución, que lo único que habían hecho era respetar la lista más votada lo mismo que en las elecciones anteriores respetaron la nuestra. Parece como si desde el PNV se hubiese mantenido el criterio de la lista más votada siempre, cuando la realidad demuestra que eso no es así.

Es mirar para otro lado, a mi juicio: mostrar apoyos a Batasuna ante su posible ilegalización; que el director general de Derechos Humanos del Gobierno vasco esté en manifestaciones con las gentes de Batasuna defendiendo posibles derechos de un preso etarra (¿qué pensarían las víctimas?); hacer propuestas de cambio del marco político en Euskadi; poner en cuestión lo que significa el Estatuto para todos los vascos; hacer manifestaciones de rechazo, de manera sistemática, ante autos de la judicatura contra el mundo de ETA o porque, desde el pacto antiterrorista, se plantean medidas que refuerzan la lucha contra los asesinos.

¿Cómo definiría todas estas cosas alguien alejado del País Vasco y de España que tuviese todos los elementos de juicio encima de su mesa? Me temo que su conclusión sería mucho más dura que la de pensar que desde el nacionalismo se mira hacia otro lado.

¿Y ahora qué? Las condenas al asesinato de nuestro compañero Joseba se han realizado, su familia se queda con el dolor y los demás regresamos a donde estábamos el viernes de la semana pasada: al enfrentamiento entre partidos, a la lucha por obtener el mayor rédito político de cualquiera de nuestras acciones. Las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina, y todo sigue igual como si nada hubiese sucedido.

Mientras sigamos así, desunidos, lo que hacemos es colaborar con quienes usan las pistolas como argumento de sus reivindicaciones. Es hora ya de hacer algo más, de provocar una revolución ética entre la población que margine absolutamente a aquellos que dan cobertura con sus votos a los etarras, de provocar un vacío social en torno a ellos que les haga ver que están solos y que la sociedad los repudia. Es momento para que no solamente estemos en lo políticamente correcto, sino de hacer un esfuerzo más, es el esfuerzo de dejar aparcados, que no olvidados, planteamientos políticos que nos dividen y buscar los puntos de encuentro -que seguro que los hay- para luchar juntos contra ETA, todos los que creemos que las ideas se defienden con la palabra. No hace tantos años que éramos capaces de hacerlo. Regresemos al camino del consenso, un camino que jamas se debió abandonar.

Iñaki, Maite, el camino hacia la libertad es largo y con obstáculos, pero sabéis que somos muchos los que estaremos a vuestro lado para llegar a la meta que todos deseamos. Un abrazo solidario de un amigo socialista.

Sacudiéndonos el miedo
MARÍA SAN GIL NOAIN/PORTAVOZ DEL PP EN EL AYUNTAMIENTO DE SAN SEBASTIÁN El Correo 11 Febrero 2003

Puede que sea una realidad el viejo tópico que dice que la esperanza es lo último que se pierde. Ahora bien, a mí siempre me ha dado la sensación de que cuando alguien pronuncia esta frase realmente confía poco en tus posibilidades de salir del agujero. Vamos, que tienes un futuro tan negro que tan sólo queda agarrarse a un golpe de suerte casi imposible para darle la vuelta a la situación. Y yo estoy firmemente convencida de que con perseverancia e insistencia se consigue todo. Creo que la esperanza se debe y se puede alcanzar a base de trabajo y convicción. No nos resignamos a vivir así, ni tampoco perdemos cualquier esperanza para alcanzar, de una vez por todas, que en esta tierra se pueda vivir dignamente, independientemente de lo que uno piense o diga.

Para ganar la esperanza de vivir algún día en libertad en nuestra tierra necesitamos ir dando pasos, aunque sean poco a poco, que sirvan para salir de esta noria de dolor y repugnancia que asola desde hace tanto tiempo a los vascos. Me refiero a que no podemos permanecer inertes ante esta rutina del dolor que se sucede cada vez que hay un atentado de ETA. Primero es la desolación, el dolor, la tragedia. Nos desplazamos al lugar del atentado y damos el pésame a la familia. Acude también el lehendakari y su gobierno, y esta vez sí, te dan ánimo, un par de palmaditas en la espalda, ponen cara de circunstancias y, compungidos, se van mientras la familia de la víctima se queda con todo ese dolor para el resto de sus vidas. Al día siguiente, el lehendakari convoca una manifestación conjunta, de una falsa unidad, y después, si te he visto no me acuerdo. Y a partir de ahí, una vez anestesiado el dolor y la conmoción social, vuelta a la coacción y al chantaje de otra futura víctima ante la pasividad repugnante de quienes nos gobiernan. Por eso decía que es necesario avanzar poco a poco. Joseba protestaba por esa actitud miserable y así lo ha puesto de manifiesto su familia al no permitir el acceso al velatorio a quienes comprenden de alguna forma que en esta tierra se asesine.

Los políticos, los ciudadanos, debemos ir sacudiéndonos el miedo, los complejos, y actuar con valentía para recuperar en esta tierra la dignidad. Por eso, ayer fue un momento ideal para dejar bien claro que tal y como está el país, no podemos acudir a una manifestación convocada por quien comparte un proyecto político con los asesinos de Joseba. No estamos dispuestos a secundar la convocatoria de Ibarretxe hasta que no se comprometa prioritariamente en la lucha contra ETA y su entorno. El cambio de actitudes es urgente y necesario, y pienso que ayer, al acudir a la convocatoria del lehendakari, los políticos perdimos otra oportunidad para recuperar espacios de libertad y dignidad. Combatiendo el miedo y la cobardía, esta sociedad irá poniendo fin a tanta indignidad.

No podemos reclamar libertad desde las instituciones si al mismo tiempo permitimos desde la responsabilidad de nuestro cargo que cuelguen pancartas en favor de asesinos desde esas propias instituciones democráticas. A los donostiarras nos da vergüenza que nuestro alcalde permita que cuelgue de la casa de todos un cartel de estas características.

Trabajamos por una tierra en libertad y en ese empeño está nuestra esperanza. Y estoy firmemente convencida de que la libertad no la vamos a recuperar ni con un proyecto nacionalista ni entregando los balcones del Ayuntamiento o la Plaza de la Constitución a los terroristas. La esperanza se mantiene en la perseverancia y nosotros trabajamos por ella siempre desde el imperio de la Ley. Mientras tanto, mientras trabajamos con valentía para alcanzar la esperanza, denunciando a quienes violan la ley, a quienes asesinan, a quienes lo permiten, diciendo y haciendo lo que pensamos, seguiremos recordando a Joseba, su memoria y la de tantos otros, que es la única arma de los inocentes.

El PNV necesita a ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 11 Febrero 2003

NO HAN PASADO 72 horas del asesinato de Joseba Pagazaurtundua, y el gran timonel del nacionalismo no ha perdido ocasión de echar bilis sobre su cadáver y sus ideas. Cuando José Luís Rodríguez Zapatero pone las cosas en su sitio y dice que no hay problema político, sólo muerte sobre muerte; cuando ¡Basta Ya! pone en pie una mínima parte del cabreo realmente existente, va nuestro particular pitecantropo y, en tono matón y tabernario, le dice a Zapatero que se arrepentirá por lo dicho, y guarda para el colectivo ciudadano una impostada indiferencia que no se cree ni él.

Ni una palabra de apoyo, ni un gesto de calor, ni una brizna de humanidad para un hombre asesinado por el terrorismo nacionalista, que pertenecía al socialismo y era de ¡Basta Ya!. Todo esto ocurre después de que el mismo líder del partido guía anunciara el máximo apoyo moral para Etasuna y calificara de barbaridad del siglo la eventual ilegalización de este partido.

Por si fuera poco, desde el nacionalismo se nos dice que el cambio de alcalde en los 17 municipios vascos en los que ETA tiene la alcaldía gracias al apoyo del PNV-EA no es conveniente porque crisparía la situación. No sé, ¿cabe más crispación que la muerte? ¿cabe más crispación que un país en el que la oposición, los profesores, los estudiantes, los comerciantes, las amas de casa, un jardinero, los periodistas, llevan permanentemente escolta? ¿Alguien se imagina las dimensiones del debate si en París, por culpa de Le Pen o en Munich, por culpa de los neonazis, socialistas y democratacristianos tuvieran que llevar escolta?

El caso es que aquí la dictadura se ha tornado paisaje. Y, lo que es peor, los que la sufren son mirados con recelo en muchos casos, tanto dentro, como fuera del País Vasco. Cuando salíamos del histórico pleno de Andoain donde los concejales terroristas y chivatos tuvieron que huir por la puerta de atrás con la cara desencajada, después de ser abucheados por las víctimas, nos encontramos con dos mujeres -traje de chaqueta, vestidas como de domingo-, que se había acercado a fisgar. Nada más toparse con nosotros nos espetaron: «Ves, si son españoles, no son vascos».

Esta hinchazón de odio, este afán por presentarse como víctima incluso en los funerales de los otros, este pasar la mano por el lomo de los asesinos, ese auparles a las alcaldías, esta práctica repugnante del nacionalismo nos lleva a la fractura civil, nos hunde en el abismo de la dictadura y demuestra hasta la náusea que sólo nos quieren muertos. Un minuto después de firmar el Pacto de Estella, el PNV se abrazó a la bestia, a la bestia que ha asesinado a Joseba Pagazurtundua, y ahí sigue. Ibarretxe está en su deliro por la independencia y no va a hacer nada efectivo contra ETA, sobre todo porque la necesita para su proyecto, en el que le sobran socialistas y populares.

Nuestros terroristas
JUAN ANTONIO RODRÍGUEZ TOUS/PROFESOR DE FILOSOFÍA DE LA UNIV. POMPEU FABRA El Correo 11 Febrero 2003

El asesinato de Joseba Pagazaurtundua nos ha hecho recordar de pronto quiénes son y dónde están nuestros terroristas. Hemos vuelto otra vez a la anomalía, a la mísera condición de único país de Europa donde aún se practican sacrificios humanos. Casi habíamos olvidado las medias sonrisas de los cómplices cuando se los increpa en público, los gritos desencajados de los perseguidos, los detalles horribles de cada asesinato, los entierros. De nuevo la catástrofe, endémica y periódica. ETA sabe cómo devolvernos a la anormalidad, nuestra anormalidad.

Esta vez la muerte nos ha sorprendido en estado de idiotez colectiva. El país entero se halla entregado a dilucidar si debemos o no invadir Mesopotamia. De la noche a la mañana nos hemos vuelto expertos en geoestrategia, o sutiles analistas de los intringulis de la política norteamericana. Se habla de esa guerra como si fuera nuestra guerra, y no la guerra de Bush, presidente de un país muy poderoso y muy torpe, como escribió Churchill. Nuestra guerra está en el Norte y se hace todos los días. Es una guerra rara porque, inversamente a la guerra que promete Bush, sólo mueren los buenos, valerosamente desarmados. Quienes pertenecen a nuestro eje del mal autóctono no sólo conservan la vida y la hacienda: gobiernan municipios, pertenecen a diversos parlamentos, publican periódicos, ganan titularidades universitarias, obtienen terceros grados penitenciarios y no pagan multas cuando queman las casas de sus enemigos.

Hace año y medio, cuando un puñado de asesinos suicidas provocaron en Nueva York y en Washington una espantosa matanza, España ofreció su ayuda a un pueblo atemorizado que acababa de descubrir quiénes eran sus terroristas. Se puso a trabajar a la Guardia Civil, la policía peor pagada y más efectiva del mundo. En dieciocho meses, España ha detenido casi tantos miembros de Al-Qaida como Estados Unidos, sin arrasar, para ello, país alguno. Es la receta española: investigación, detención, juicio, encarcelamiento. El permanente Estado de Derecho frente al permanente estado de guerra. Año y medio después, nuestro amigo americano se ha olvidado de Al-Qaida y cree haber descubierto otro terrorista, esta vez potencial, un acaso de enemigo, el sátrapa persa.

Lo extraño es que se nos obligue a participar en esta creencia. El método hispánico para luchar contra el terrorismo es el único que carece de sombras, el único que no combate la muerte con la muerte, el único que no permite duda moral alguna. Es el más duro, porque siempre mueren los mismos, absolutamente inocentes. Es el más largo, porque se trata de una guerra que renuncia a la guerra a favor del Derecho. Es un método que requiere resistir la tentación de la venganza, emplear mucha energía colectiva en esa resistencia, no claudicar.

Henos aquí, sin embargo, gastando gran parte de esa energía en la guerra de Mesopotamia, alelados por un conflicto inverosímil, lejano y ajeno, forzados a sumarnos al método bíblico del rayo exterminador. Tal vez Joseba Pagazaurtundua, la mañana en que lo asesinaron, estaba leyendo el enésimo artículo sobre los litros de ántrax que Sadam Hussein guarda debajo de su cama. No reparó en el tipo que, en la barra del bar 'Daytona', se demoraba demasiado en su café y que lo miraba de soslayo. Nuestros terroristas son capaces de tomar café antes de disparar a su víctima. Son capaces de tomar otro café luego, en la trastienda de la herriko taberna, antes de desaparecer entre los caseríos, o ganando rápidamente la frontera, o refugiándose en la vida normal de vecino amable que saluda al portero cada mañana. Nuestros terroristas no amenazan la paz mundial, arcadia que nunca ha existido, sino nuestra paz cotidiana, que existe y que se llama legalidad democrática.

Comparada con nuestra guerra, la de Bush tiene un aire desmesurado y fácil, como de Toma de Ostende ultratecnológica. Pero sus terroristas reaparecerán un mal día en cualquier sitio, y no vendrán de la Mesopotamia conquistada. Bush pronunciará uno de esos discursos que empiezan con la palabra «libertad» y acaban amenazando de muerte a un país entero. Nosotros, en cambio, seguiremos con nuestra guerra, casi solos, casi desesperados. Ojalá entonces hayamos aprendido a defender ante la comunidad internacional nuestros principios, los mismos que defendía Pagazaurtundua y que le costaron la vida. Ojalá hayamos aprendido a no desistir de esos principios fuera de nuestras fronteras como hemos aprendido a no desistir dentro de ellas.

Silencio, nunca más
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 11 Febrero 2003

TRAS EL ÚLTIMO crimen cobarde y odioso de ETA, algunos dirigentes socialistas vascos parece que se caen ahora de las ramas del falso roble montaraz vasco a cuyas ramas se han querido nuevamente encaramar, para recuperar la sombra pacífica del viejo y venerable tilo del Nervión donde los sufridos liberales españoles de esa tierra, amantes de la libertad, el progreso y la Constitución trataban de protegerse. Después de la lamentable persecución contra don Nicolás Redondo, ahora se dan cuenta que el principal responsable de los crímenes de ETA es el propio nacionalismo vasco. Y como valientemente ha denunciado el miembro de ¡Basta Ya! Fernando Savater, es preciso recuperar para la civilización el sistema educativo vasco, que bajo el dominio de los nacionalistas se ha convertido en la cantera de los sicarios.

Aplauso merece también el desenmascaramiento de los dirigentes nacionalistas que de modo tan noble y valiente ha protagonizado la familia de la última víctima. Hacen bien en impedirles que vayan a depositar sus hipócritas lágrimas de cocodrilo, de miserable plañidera mercenaria, junto al cadáver de la persona querida, inmolada por el fanatismo nacionalista. El PNV sigue fiel a su trayectoria histórica de traición a los intereses democráticos, e igual que pactó con Mussolini la entrega de la causa republicana durante la guerra civil, ahora ha pactado con los actuales enemigos de la paz y la libertad, a fin de poder culminar su plan separatista. Ojalá no fuera así. Ojalá apoyara, por ejemplo, la moción de censura en Andoain, pero buscará algún subterfugio escolástico para no hacerlo. A la vista de los acontecimientos recientes, ¿cuándo volverá el PSOE a las andadas, mendigando un puesto en algunos de los gobiernos nacionalistas? ¿O acaso no se da cuenta que ahora intenta repetir en Galicia los mismos errores que han dado alas al nacionalismo vasco y a la barbarie que representa?

Rosa Díez: «Que todos lo oigan, si alguien coge una pistola y asesina, Arzallus es el responsable»
La eurodiputada socialista dice que «Arzallus es un cobarde que no cogerá una pistola» y que «el PNV dejó tirado a Pagazaurtundua» Su hermana Maite maldice a los «chivatos que aconsejáis la muerte»
La europarlamentaria socialista Rosa Díez hizo anoche una durísima crítica contra el Gobierno vasco y contra Arzallus, durante el homenaje en Andoain tras el asesinato a manos de ETA de Joseba Pagazaurtundua. «Quiero que todos lo oigan: Javier Arzallus es un cobarde, él no cogerá una pistola, pero aquí, ante ustedes, les digo que si alguien la coge, quiero que sepan que él es el responsable del asesinato, él, Javier Arzalluz, presidente del PNV», aseguró anoche Díez.Por su parte, la hermana de la última víctima de ETA maldijo a «los chivatos que aconsejáis la muerte».
L. R. N. - Andoain (Guipúzcoa).- La Razón 11 Febrero 2003

Con el dolor todavía muy presente por la muerte de Joseba Pagazaurtundua, «Basta Ya» celebró anoche en Andoain, el lugar del asesinato, un acto de repulsa a ETA, que se convirtió también en un duro ataque político al PNV. La más crítica fue la europarlamentaria del PSOE Rosa Díez, que responsabilizó directamente el presidente peneuvista, Javier Arzallus, de cada asesinato que se cometa. La hermana de la víctima, la concejala socialista Maite Pagazaur- tundua, maldijo a los chivatos y también a los políticos «que vais tras la pancarta».
Rosa Díez contestó con dureza a las acusaciones de Arzallus contra «Basta Ya», colectivo al que acusó de ser «el reverso de la moneda del radicalismo» que hay en el País Vasco. «Me siento amenazada por Javier Arzallus», dijo la europalamentaria socialista en el homenaje que el colectivo celebró anoche en Andoian a jefe de la Policía Municipal de esta localidad guipuzcoana, Joseba Pagazaurtundua.
«Quiero que todos lo oigan: Javier Arzallus es un cobarde, él no cogerá una pistola, pero aquí, ante ustedes, les digo que si alguien la coge, quiero que sepan que él es el responsable del asesinato, él, Javier Arzalluz, presidente del PNV», aseguró Díez.

«Le dejaron tirado»
La europalamentaria socialista recordó que el asesinato de Miguel Angel Blanco «nos devolvió la voz». Ahora, el de Joseba Pagazaurtundua «nos va a devolver al capacidad de señalar a los responsables y culpables políticos de lo que está ocurriendo». «Quiero hablar de los que se dicen buenos», añadió, «van a los funerales, detrás de las pancartas, y los hospitales, pero a la vez están en contra de todo lo que se hace para terminar con ETA», porque, a su juicio, «saben que su hegemonía, este poder que tienen gracias a nuestra pérdida de libertad, sólo podrá ser posible mantenerlo mientras ETA siga asesinándonos». De esas «personas buenas» dijo que Pagazaurtundua «le dejaron solo». Díez aseguró que el fallecido contó muchas veces que «le dejaron solo y contó cómo despreciaban su miedo y seguridad de que iban a por él. Le dejaron tirado» personas que llevan nombre y apellido» y carnet del PNV. Citó entre esas personas al ex viceconsejero de Seguridad y actual candidato a la Alcaldía de Urnieta, José Manuel Martiarena, al responsable disciplinario de la Ertzaintza, Gervasio Gabilondo, e incluso al presidente del Parlamento vasco, Juan María Atucha. «No sólo no le ayudaban, sino que se reían de lo que les contaba», dijo, «le ponían en la espalda una diana, porque hacían correr bulos sobre él, sus amigos y su trabajo».

Díez insistió en que Arzallus, «ha tenido la vergüenza» de, no sólo «insultarnos comparándonos con los asesinos, sino lo que es más grave, nos ha amenazado, nos ha puesto una diana». «Yo Rosa Díez, quiero decir que me siento amenazada por Javier Arzallus», señaló.
La europarlmentaria del PSOE consideró que no cambiarán de política, y que los «responsables políticos» de los atentados «seguirán en coche oficial porque no arriesgan nada». Por ello, solicitó que «este acto de rebeldía no acabe aquí y miremos a la cara y denunciemos a los responsables».

«Malditos chivatos»
La intervención de Maite Pagazaurtundua, hermana de la última víctima de ETA no fue menos dura. «Malditos los chivatos que aconsejáis la muerte, malditos los falsos patriotas de corazón avieso, los que habéis alimentado la locura; malditos también vosotros, los ciegos, pues permitís a los falsos patriotas, a los locos y a los asesinos un espacio repitiendo que hay un conflicto, como si cupiera un lugar intermedio entre el verdugo y al víctima», dijo. Denunció a los «políticos con corazón de huelo, que enviáis plañideras tras las pancartas, para guardar las formas, para engañar al pueblo», les envió el desprecio de su familia y pidió a todos los ciudadanos que les castiguen democráticamente. Dijo que el de su hermano era «probablemente el asesinato más anunciado».

Cientos de personas, entre ellos numerosos dirigentes de PSE y PP, acudieron a la plaza del Ayuntamiento del Andoain para rendir homenaje a la última víctima de ETA. Sobre el estrado se podía leer na pancarta con la frase «ETA asesina, Gobierno vasco responsable», y se colocaron las banderas española, la ikurriña, la europea, la del PSOE y una pirata.

La iniciativa finalizó con la Internacional, una melodía utilizada por la Guardia Civil en actos fúnebres y una canción titulada «Adiós a las penas de abril».
Tras el acto, todos los presentes se desplazaron al exterior del bar Daytona, donde ETA cometió el asesinato, y depositaron en la acera velas, un ramo de flores y un cartel que decía «Joseba, seguiremos luchando por la libertad».

Escondidos tras las cortinas
ABC 11 Febrero 2003

Los militantes del PSE en Andoain apelan a la solidaridad de sus convecinos, atenazados por el temor

Joseba Pagazaurtundua levantaba todas las mañanas la persiana verde de la casa del pueblo de Andoain, rotulada con pintadas como 'PSOE, asesino', 'Gora ETA' o 'PSOE=GAL'. Desde ayer, un rudimentario cartel blanco con letras negras le agradece su compromiso con el socialismo y con la paz en ese mismo lugar, que el PSE-EE aspira a convertir, tras su asesinato, en un 'espacio de libertad'.

Los concejales de esta formación en la localidad guipuzcoana, todos ellos íntimos amigos de la víctima, han rebautizado con el nombre de Joseba Pagaza su agrupación municipal. La sede sigue recorrida por una escalera de caracol metálica construida para que sus integrantes puedan escapar si sufren un sabotaje.

En Andoain, las conciencias continúan arrinconadas por el temor. Ayer, los cinco ediles socialistas estuvieron solos, como casi siempre, acompañados únicamente por la dirección de su partido, con el secretario general, Patxi López, al frente; y por una nube de fotógrafos, periodistas y cámaras de televisión.

Compromiso
Los militantes socialistas quisieron demostrar con un sencillo homenaje que, tras el asesinato del sábado pasado, habrá «otros compañeros que abran y cierren la sede». El compromiso es mantener abierto el local todos los días, por la mañana (desde las once hasta la una) y por la tarde (entre las cinco y las siete y media).

Estanis Amutxastegi pidió a sus convecinos que no les abandonen, que «se olviden del miedo y se acerquen a debatir», a intercambiar ideas «en libertad». «Y si hace falta jugar a cartas, jugamos», concluyó su súplica el veterano corporativo socialista. Mientras, esos mismos ciudadanos a los que apelaba se ocultaban de la curiosidad ajena tras las cortinas de sus ventanas.

La familia de la víctima expresa su rechazo a «los políticos de corazón de hielo»
J. J. SALDAÑA ABC 11 Febrero 2003

ANDOAIN (GUIPÚZCOA). En Andoain, frente al Ayuntamiento gobernado por Batasuna, Maite Pagazaurtundua, hermana de la última víctima de ETA, expresó la indignación y el desprecio de su familia por «los políticos de corazón de hielo», en alusión a los dirigentes del PNV. Mientras, la socialista Rosa Díez acusó a Arzalluz de ponerla en la diana de ETA -«yo me siento amenazada por Arzalluz»- , y al PNV, en general, de «utilizarnos como escudos».

Homenaje doble
Dos homenajes recordaron ayer en Andoain al jefe de la Policía local, socialista y colaborador de «¡Basta Ya!», asesinado por ETA mientras desayunaba. El primero tuvo lugar en la sede de la agrupación socialista, donde sus compañeros colocaron un cartel que reza «Espacio de libertad de la agrupación del PSE-EE Joseba Pagaza».

Frente a la frialdad de este acto por la falta de apoyo ciudadano -desde que ETA puso a la sedes del PP y PSE entre sus objetivos, la gente dejó de acudir-, el segundo, organizado por la plataforma «¡Basta Ya!», estuvo lleno de emotividad y de rabia contenida. La hermana del jefe de la Policía local, con las manos temblorosas y la voz firme, trasladó el desprecio de la familia a los asesinos, pero también a los «chivatos», a los «ciegos» y a los «políticos de corazón de hielo, que envían plañideras tras las pancartas para engañar al pueblo».
Ante cientos de ciudadanos que se congregaron en la Herriko Plaza ante un escenario en el que se habían colocado las banderas del partido socialista, la española, la europea, la ikurriña, la de UGT y la enseña pirata, tal y como su hermano hubiera querido, la ex parlamentaria vasca afirmó que era un asesinato cantado. Por ello, subrayó que «sólo hay una cosa obligatoria en el País Vasco: la libertad».

Entre aplausos y gritos de libertad, el segundo en tomar la palabra en este homenaje cívico fue el ex parlamentario vasco Ignacio Latierro. Latierro denunció «las razones políticas» de este asesinato y reclamó fuerza y firmeza frente a los planes soberanistas del lendakari Ibarretxe.
En este clima de división y enfrentamiento, fue la europarlamentaria Rosa Díez quien dirigió las palabras más duras contra Ibarretxe y el PNV. Les acusó de «llevar mucho tiempo utilizándonos de escudos» sin arriesgar nada frente a ETA y de aprovecharse de forma partidista de la violencia terrorista. «El poder que tienen es a costa de nuestra libertad».

Para Rosa Díez, si el asesinato de Miguel Ángel Blanco sirvió para devolver «la voz» al pueblo vasco, la muerte de Pagazaurtundua «nos debe hacer dar un paso y señalar a los responsables políticos». En este sentido, afirmó que «a Joseba le han matado los que dicen ser buenos», en referencia a los mandatarios nacionalistas, y, de forma expresa, citó al presidente de la Cámara vasca, Juan María Atutxa; al responsable del departamento disciplinario de la Ertzaintza, Gervasio Gabilondo, y a Juan Antonio Martiarena, ex número dos de la consejería vasca de Interior y actual candidato municipal por el PNV, que, según declaró, «le dejaron solo» al hacerle regresar de la Rioja alavesa a Andoain pese a ser objetivo de ETA. «Todos tienen carné del PNV», afirmó Díez, que acusó a Arzalluz de colocarla a ella y a «Basta ya» en la diana de ETA.

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