AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 13 Febrero  2003
Zapatero se disfraza de Llamazares
Ignacio Villa Libertad Digital 13 Febrero 2003

Plataforma moral electoral
Editorial La Razón 13 Febrero 2003

La «prioridad» según Zapatero
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 13 Febrero 2003

La libertad de obedecer al PNV
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  13 Febrero 2003

Los socialistas vascos van a lo suyo
Antonio Casado El Ideal Gallego 13 Febrero 2003

El PNV cómplice
Iñaki Ezkerra La Razón 13 Febrero 2003

Malditos hasta que el gallo cante
Julián Lago La Razón 13 Febrero 2003

Impuesto universitario
Carmen Gurruchaga La Razón 13 Febrero 2003

El encubrimiento
ANTONIO ELORZA  El Correo 13 Febrero 2003

Palabra de Arzalluz
Cartas al Director El Correo 13 Febrero 2003

Arzalluz, ¡basta ya!
Cartas al Director ABC 13 Febrero 2003

Cuerda pide al Gobierno vasco un giro político para erradicar el «odio a lo español»
VITORIA El Correo  13 Febrero 2003

La hermana de la última víctima de ETA critica la «cobardía» del PNV
BILBAO El Correo 13 Febrero 2003

Los concejales del PSE exigen mayor protección tras el asesinato de Pagaza
LOURDES PÉREZ/BILBAO El Correo 13 Febrero 2003

El mundo del cine se suma a «Basta ya» frente a ETA y al Gobierno vasco
VITORIA. J. J. SALDAÑA ABC 13 Febrero 2003

La Ertzaintza prohibió a la Policía y a la Guardia Civil que investigasen el asesinato de Andoain
R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 13 Febrero 2003

Los pescadores gallegos dan la espalda a «Nunca Máis»
Y. G. - Madrid.- La Razón 13 Febrero 2003

Mayor Oreja compara la influencia de Nunca Máis con la de Batasuna
E.M.M. • Ferrol El Ideal Gallego 13 Febrero 2003
 


Zapatero se disfraza de Llamazares
Ignacio Villa Libertad Digital 13 Febrero 2003

El Partido Socialista parece dispuesto a dejarse llevar por la corriente más fácil y demagógica. Los socialistas, visto lo visto, piensan seguir jugando su partido en la crisis de Irak ajenos a las Instituciones internacionales y buscando en esta polémica, construida a golpe de pegatina, votos donde no hay votos.

La última sesión de control al Gobierno nos ha vuelto a ofrecer la imagen de un PSOE confuso y sin dirección, más pendiente de Izquierda Unida que de construir una oposición como verdadera alternativa al Partido Popular. El PSOE ha caído en su propia trampa, y al paso que vamos el líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, va a salir fotografiado en los medios de comunicación como un compañero inseparable de Rodríguez Zapatero. En ese acercamiento real, ya veremos si también es estratégico, Zapatero y Llamazares comienzan a formar una pareja política similar a la de Almunia y Frutos, que tan malos recuerdos traen a unos y a otros.

Los resultados de las elecciones del año 2000 enseñaron al PSOE y a IU que esa alianza tiene efectos desastrosos, pero parece que Zapatero en esta ocasión está empeñado en virar a la izquierda. Quizá en busca de los votos de IU, pero quizá también con la intención de comerse a la coalición de Llamazares, si los resultados de las municipales son tan malos como previsibles para Izquierda Unida.

Lo cierto es que el PSOE se ha embarcado en un viaje de complicado retorno. Han agarrado pancarta y megáfono, se han colgado la pegatina y se han lanzado a la calle en una oposición trasnochada. Se puede estar en contra de la posición del Gobierno, pero una oposición responsable y moderada sabe que parte de sus obligaciones no son simplemente oponerse sin más, también pueden y deben atemperar la situación. El PSOE no gana nada lanzándose a la calle. Puede encontrar verdaderos frutos electorales, si sabe plantear una estrategia lógica y de sentido común. Así lo ha hecho en otras cuestiones, y le ha ganado la partida al Gobierno. Pero con esta demagogia desbocada y convulsiva en contra del Gobierno de Aznar por la crisis de Irak, está abriendo la puerta a una hemorragia de votos. Y si tienen alguna duda, que se lo pregunten al Canciller Schroeder, que ha tenido un auténtico "revolcón" en las ultimas elecciones regionales, gracias a sus actitudes en esta crisis irakí.

Zapatero , en una nueva equivocación, busca a Llamazares como compañero de viaje. Y lo está haciendo en las formas, en el fondo y en la estrategia. Y aunque ya tienen la experiencia de que ese camino termina en el precipicio, prefieren seguir con la venda en los ojos. No estaría de más que Zapatero preguntara a Joaquín Almunia sobre su experiencia política tales compañías. Es suficiente mirar a aquel 12 de marzo de 2000 para entenderlo todo.

Plataforma moral electoral
Editorial La Razón 13 Febrero 2003

Nicolás Redondo Terreros, ex secretario general de los socialistas vascos, era partidario de formar listas conjuntas entre su partido, PSE, y el PP en aquellas poblaciones en las que el nivel de libertad está por debajo de la precaria media que existe en toda la comunidad. La unión de fuerzas podía ofrecer más posibilidades de victoria frente a nacionalistas y batasunos. José Luis Rodríguez Zapatero ha entendido que forzar esas coaliciones sería tanto como dar ventaja moral a los radicales mostrando debilidad.

Redondo Terreros ya se barruntaba que la formación de esos pactos era complicada y ello lo atribuye a «los egoísmos» basados en la defensa de las siglas. No ha modificado su postura ante los peneuvistas. Les acusa de ser «una parte muy importante del problema» que afecta al País Vasco. Sigue predicando la necesidad de mantener firmeza y unión entre los firmantes del Pacto Antiterrorista y afirma que la relación lógica del PSE en aquel campo de batalla ha de ser con el PP. Ello conviene a su partido y a España.

En el País Vasco existen colectivos que dan la cara en los momentos más dramáticos y hay notables personalidades implicadas, con grave riesgo físico, en favor de la libertad. Redondo pide la creación de una plataforma cívica con influencia en la sociedad, que haga campaña en favor de las formaciones constitucionalistas. La paz depende de la victoria electoral de quienes están a favor de la Constitución y tienen el valor moral de plantar cara a los terroristas, sus secuaces y turiferarios.

La «prioridad» según Zapatero
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 13 Febrero 2003

¿Aquién quiere engañar José Luis Rodríguez Zapatero cuando dice que la «prioridad» política en el País Vasco es acabar con ETA? ¿Por qué trata de vendernos esa mercancía cuando, a estas alturas, todo el mundo sabe que para acabar con ETA lo «prioritario» es desplazar del poder al PNV?

Si hay una cuestión política sobre la que los españoles saben todo es la vasca. Por eso parece especialmente absurdo que el secretario general del PSOE se empeñe en engañar. El señor Zapatero debería ser consciente de que la inmensa mayoría de los ciudadanos conocen al dedillo los entresijos de la política vasca, tan elemental, por otra parte, como todo lo que depende del Terror y del crimen. Desde hace más de cuarenta años la sociedad española está sufriendo unas experiencias demasiado terribles como para no estar al cabo de la calle de las connivencias entre el PNV y ETA, la administración de los silencios, las transiciones de la ambigüedad a la amenaza, el progreso del independentismo desde Ajuria Enea a Estella, el salto desde el programa mínimo al máximo y la reivindicación de éste para la próxima legislatura... Todos los españoles tienen un máster en nacionalismo que, por cierto, está ribeteado de rojo, tal ha sido la cosecha de sangre durante todos estos años.

Y, a estas alturas de la clase, Zapatero ahueca la voz, levanta el dedo y nos habla de la «prioridad» en unos términos insultantes. Como si no supiéramos del País Vasco hasta el nombre de la secretaria del secretario del señor Larreina. ¿No se da cuenta de que, después de tanta información y de tanto hartazgo del problema nacionalista, su compañera Rosa Díez ha comenzado a hablar claro, a dejarse de estúpidas «prioridades», a llamar a las cosas por su nombre, a enfrentar al PNV ante sus responsabilidades?

Esta Rosa Díez que cree en lo que dice y dice aquello en lo que la gente cree y sabe y está hastiada de saber está señalando el camino a Zapatero y el único lenguaje hoy soportable por los españoles. El empeoramiento de la situación vasca es tal que ya no permite decir vaciedades ni escapar al único compromiso que se le puede exigir a un partido nacional y democrático. Cuando todo el mundo sabe que el PNV es el valladar que está impidiendo, desde las instituciones, la persecución de Batasuna y ETA, ¿a cuento de qué viene esa tontería de la «prioridad»?

Y los propios cronistas, a estas alturas, ¿qué podemos ya añadir si no es la denuncia de los insultos a la lógica, los despropósitos políticos, los desafueros y, periódicamente, los asesinatos? Todos sabemos ya todo, y, por eso, resulta especialmente patético este Zapatero que intenta engañar al personal y además se pone campanudo. El desafío del terrorismo y del independentismo no soporta ese registro. Todo lo que no sea desplazar del poder al PNV es jugar a politiquerías sobre un escenario que no las soporta. Hay demasiada sangre. Por no entender esta historia de las «prioridades» fue obligado Nicolás Redondo a abandonar la dirección del Partido Socialista vasco, que, desde la trinchera ciudadana, insiste en proponer candidaturas comunes PSOE/PP para las municipales.

Rosa Díez y Nicolás Redondo están salvando la dignidad socialista en España. La dignidad de las víctimas del terrorismo. La dignidad del Estado. Zapatero se opone porque la política de éstos le impediría un futuro pacto con el PNV, que, esa sí, es la prioridad para la plana mayor del PSOE, la que tiene el poder real, el trío González/Maragall/Chaves.

Hay un reguero de sangre que separa a nacionalistas y constitucionalistas, y que los dirigentes socialistas no quieren aceptar. Les da vergüenza ir del lado del PP y querrían estar al otro lado... sin ETA, claro. Entonces hablan de la eliminación de ésta como «prioridad». Este es el corazón del problema, no vasco, sino socialista.

La libertad de obedecer al PNV
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  13 Febrero 2003

Hace unos meses, el sustituto forzado de Redondo Terreros se mostró favorable a hacer listas conjuntas con PNV y PP en los ayuntamientos donde el terror no permitía que alguno de los tres partidos más votados del País Vasco presentara listas propias. Ahora se pone como un basilisco ante la posibilidad de hacerlas sólo con el PP. Es evidente que este muchacho con cara de pánico, incapaz de sostener un papel en un mítin tras un asesinato, sólo tiene una preocupación: que el PNV no lo trate como al PP. O lo que es lo mismo: que Arzallus le perdone no ser nacionalista y le permita someterse de nuevo a su protectorado, entre entierro y entierro.

López es como esos militantes peneuvistas que cuando ETA les mata a un pariente insultan a Mayor Oreja, porque les recuerda su inconsecuencia y el escaso rendimiento de su servidumbre ante el terrorismo. Obsesionado por su escasa entidad política frente a Redondo Terreros y Rosa Díez, este pobre lidercito (a quien Zapatero trató de impedir en vano el acceso a un cargo que le viene grande) está haciendo una eficacísima campaña para que todos los partidarios de España y la Constitución voten al PP. Con tal de que le permitan dentro de unos meses hacer un papel similar al de Madrazo, López es capaz de insultar al PP y al sentido común. Dice este pálido remedo de Ramón Jáuregui que las listas conjuntas de los perseguidos por el terrorismo y el nacionalismo atentan contra la libertad de los vascos. ¿La defiende mejor el PNV cuando se niega a echar al alcalde de Andoaín por no condenar siquiera el asesinato del jefe de su policía? Este PSE es ya un mayordomo del PNV para lo que guste mandar. En el caso de López, menordomo parece un calificativo más adecuado. Lástima de las víctimas. Lástima de la libertad. Con estos funcionarios de la amistad, no necesita enemigos.

Los socialistas vascos van a lo suyo
Antonio Casado El Ideal Gallego 13 Febrero 2003

El enfrentamiento entre el PP y los socialistas vascos es el mejor mensaje que pueden recibir los nacionalistas. Que precisamente después de que que ETA asesinara a un militante socialista se enzarcen Jaime Mayor Oreja y Patxi López es una excelente noticia para Xabier Arzalluz. Por tanto, algo no se está haciendo bien en las filas del constitucionalismo, donde militan los más esforzados defensores de la libertades en el País Vasco.

El líder vasco del PP, Jaime Mayor Oreja, vuelve a proponer una convergencia electoral con los socialistas (listas conjuntas) y estos, mimetizando las reacciones de José María Aznar, le acusan de desleal y oportunista por aprovechar “un momento de especial impacto emocional” (asesinato de Joseba Pagazaurtundua). Exageran los socialistas como exagera Aznar cuando retribuye con esos mismos calificativos el legítimo quehacer de José Luis Rodríguez Zapatero en el ejercicio de la oposición parlamentaria.

Al margen de la airada reacción socialista ante la propuesta de Mayor Oreja, se constata un dato grueso para analizar el momento político de Euskadi: no habrá una segunda vuelta de la ofensiva constitucionalista (“frentismo”, en el lenguaje nacionalista) desplegada por las secciones vascas del PP y del PSOE en las elecciones del 13 de mayo de 2001. Eso queda absolutamente claro en la ratificación de la postura de la nueva dirección del PSE-PSOE. La doctrina, remarcada anteayer por su joven líder, Patxi López, el sucesor de Nicolás Redondo Terreros, se basa en una de sus afirmaciones más frecuentes: “El constitucionalismo es plural”. Traducido al lenguaje llano, significa que en las elecciones municipales de mayo el Partido Popular y los socialistas irán cada uno por un lado.

Lo deseable es que las reticencias socialistas a compartir con el PP una horma electoral no derogue su común aversión a ETA y a quienes directa o indirectamente la alimentan, así como su acreditado alineamiento en la defensa de las libertades. En eso no debe haber ni un paso atrás. Respecto a las fórmulas concretas de comparecer ante las urnas, uno tiene dudas de si son mejores las que apuntan hacia la diferenciación o hacia el frente común a todos los efectos. En todo caso, las mejores son las que den como resultado un avance en la representación política de las fuerzas que defienden la Constitución. Pero eso no se puede saber hasta que termina un recuento electoral.

El PNV cómplice
Iñaki Ezkerra La Razón 13 Febrero 2003

Sucedió a finales de octubre del pasado año, durante una concurrida comida organizada por un grupo de amigos constitucionalistas en la Sociedad Bilbaína, un histórico club de la capital del Nervión. El invitado era Josu Jon Imaz. Se trataba de hacerle preguntas, de ponerle amablemente en aprietos verbales y discutir en un clima distendido sobre la situación política del País Vasco. Debimos lograr ese clima de distensión porque hubo un momento en que Emilio Guevara, el único michelín expulsado del PNV, le dijo al actual portavoz del Gobierno vasco: «Tú sabes, como yo, que el PNV y ETA pactaron en Lizarra. Yo tuve en mis manos el documento con la firma de Egibar». Fue uno de esos instantes que tendrían que tener subtítulos si la realidad fuera una película y si alguien nos avisara de sus argumentos, de ese diálogo increíble que entonces estaba teniendo lugar. Josu Jon Imaz respondió lo siguiente delante de treinta personas y sin sonrojarse: «Nunca se llegó a firmar ese papel porque no estábamos de acuerdo con el tercer punto que ETA exigía». Es decir que el portavoz del actual Gobierno de Ibarreche reconocía ante una treintena de testigos que el PNV y ETA habían estado discutiendo la posibilidad de firmar un acuerdo y no lo habían hecho por la discrepancia en uno de los puntos. Entonces me acordé de la confusa marea de declaraciones que surgió cuando en su día se habló de la existencia de ese pacto escrito. Por si había dudas, quedaba claro que el partido que hoy gobierna en Euskadi discutió un programa con ETA, deseó firmarlo y obró como si fuera posible suscribir un texto de esas características.

Fue entonces cuando le hice una pregunta que me parecía básica: «¿Para qué queríais tener un documento firmado, ante qué tribunal sería presentable, quién podría pediros cuenta de él o ante qué instancia que no sería el Estado de Derecho podríais denunciar su incumplimiento?». Recuerdo que le puse a Josu Jon Imaz el didáctico ejemplo de dos ladrones que planearan asaltar el Banco de España. «Dos ladrones ¬le explicaba yo paciente¬ que proyectasen tal cosa no firmarían ningún contrato que los inculpara a ambos». Pero Imaz se limitó a responderme que «el PNV se reuniría con ETA cuantas veces hiciera falta para buscar una salida al conflicto».

La verdad es que me divertí presenciando aquel rifirrafe, mirándo mientras fijamente a Josu Jon Imaz y comprobando cómo apartaba intranquilo su mirada de la mía. La apartaba exactamente con el mismo parpadeo nervioso que recogieron las televisiones el día del asesinato de Joseba Pagazaurtundua en el Ayuntamiento de Andoain y ante los gritos de «PNV cómplice».

Malditos hasta que el gallo cante
Julián Lago La Razón 13 Febrero 2003

A Maite Pagazaurtundua, Rosa Díez y María San Gil, cuyos testimonios de coraje democrático nunca reconoceremos suficientemente

Malditos sean los ventrílocuos del dolor, que en nombre del Dios misericorde imploran el perdón para verdugos, extienden sus manos a los infiernos e invocan el olvido herido por la sangre vertida que siempre es de los mismos, siempre de los mismos.

Malditas las banderas que son horca y cuchillo en campos de Agramante que todo vuelve yermo, acíbar y albañales.

Malditas sean las Patrias asesinas, los dueños de los sueños pintados en verde, rojo y blanco y los dioses irredentos que profanan los templos de la Historia.

Malditos quienes acercan la hostia consagrada a la boca apóstata que exhala hiel y odio bajo los pistolones que aún humean muertes.

Malditos aquellos cuya mano acaricia el lomo de la Bestia, a fin de que la Bestia no les muerda la mano con que alimentan su hambre insaciable de vísceras e insania.

Malditas también las manos sucias del dinero sucio que depositan su óbolo en los cepillos del hacha y la serpiente.

Malditos sean los profetas del Apocalipsis que anuncian hecatombes cuando la Justicia ante el crimen desenvaina su espada.

Maldita la avestruz que esconde la cabeza bajo el ala del miedo cuando se extiende el olor a pólvora sobre el charco de sangre todavía caliente y licuescente.

Malditos sean el dedo incriminador y las dianas del terror, la delación infame y los tiros en las nucas, los pasamontañas asesinos y los excrementos de los cobardes.

Malditos los gudaris de la nostalgia, los conminadores de la libertad y los perversores del orden moral que desde las escuelas inoculan putrescencias, falacias y rencor en los corazones.

Malditos los demagogos oficiales, los voceros oficiosos y los abogados de oficio del diablo que nunca dicen «¿basta ya!».

Malditos sean aquellos que enmudecen ante los catafalcos de luto y terciopelo de sangre cuando el silencio habla por sí solo porque la vida calla. Malditos quienes esquivan su mirada ante otras miradas acusadoras que observan cada uno de sus gestos e impostan muecas de corazón doliente cuyo lamento les resulta ajeno.

Malditos los falsarios que se acercan, temerosos, a los ceremoniales para aplacar las iras de deudos y heroínas que les desenmascaran. Malditos, en fin, los pésames políticos in corpore sepulto, que cursan condolencias y lutos para fotos oficiales de una paz impostada que sólo llegará cuando, por tres veces también, el gallo cante, el gallo cante, el gallo cante.

Malditos todos ellos, malditos sean por y para siempre.

Impuesto universitario
Carmen Gurruchaga La Razón 13 Febrero 2003

En el País Vasco hay tantas historias de desvarío, debidas al nacionalismo equívoco, al terrorismo inequívoco, al miedo palmario cuando no ostentoso y, en resumen, a la situación desquiciada ¬isla europea privada de libertad¬ que pocas veces nos desconciertan. Son ya muchos años oyendo y conociendo situaciones, en principio pasmosas, que con el tiempo se convierten en domésticas, de tan de andar por casa como resultan.

Una conversación a fondo con Gotzone Mora, catedrática de Sociología de la Universidad del País Vasco, y mujer de arrojo y temple donde las haya, no es que destape nuevas lindezas de la dictadura abertzale, porque estamos acostumbrados a no asombrarnos, pero sí nos descubre algunas facetas del impuesto revolucionario. Impuesto que, como es sabido, no se circunscribe sólo a lo económico, sino que abarca otras áreas incluida la universitaria. La profesora Mora sabe bien de los brillantes expedientes que adornan títulos académicos de licenciatura con sobresalientes obtenidos por etarras que incluso se encontraban huidos como en el caso de Elena Beloki y que, por tanto, no han podido presentarse a examen. Pero sus magnánimos preceptores alegan que están eximidos de tal trámite, puesto que lo sustituyen por trabajos enviados, es de suponer, por correo desde el escondite. Por ésta y por otras irregularidades, Gotzone Mora ha pedido la intervención de la Fiscalía. El 44 por ciento de los presos etarras están matriculados en la UPV y a fe que será el colectivo mundial de delincuentes internados con mayor índice de titulaciones. Bien es cierto que la UPV debe de ostentar al mismo tiempo la singularidad de ser el centro de estudios superiores con mayor permeabilidad a la presión del terror.

Pero, como se apuntaba anteriormente, algunos profesores no tratan solamente de aprobar ¬lo que en algunos casos puede estar plenamente justificado¬ sino que se exceden obsequiosamente en las calificaciones hasta crear un ambiente abiertamente sospechoso de simpatía hacia el recluso o de pavor. Es otro de los impuestos revolucionarios, otra variante de extorsión ¬pasiva si se quiere en muchas ocasiones¬ derivada del matonismo imperante en una sociedad maltratada, y también de un alto porcentaje de un claustro politizado en el nacionalismo, cuando no alineado con los criminales. Una universidad donde un profesorado que constituye una Plataforma por la Libertad tiene que presentarse encapuchado para evitar represalias, no es una universidad, no es un templo de la cultura y de la investigación. Es, sencillamente, una vergüenza. Y hay que agradecer hasta el agotamiento a personas como Gotzone Mora su resistencia y su auténtico espíritu universitario. En tanto, Arzallus se dedica a asemejar a ETA con ¿Basta Ya! El terrorismo, ojalá sea así, estará en fase terminal. Pero el País Vasco se va a quedar en estado delirante. Por muy poco tiempo, espero.

El encubrimiento
ANTONIO ELORZA /CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE El Correo 13 Febrero 2003

Al pasar la manifestación fúnebre delante de la sede de Batasuna en Andoain, rompió su silencio y los participantes gritaron: '¡Asesinos!'. Hasta aquí, la noticia. Pero lo que de veras cuenta del episodio es que en la localidad guipuzcoana el local del nacionalismo etarra seguía abierto. Todo un símbolo del comportamiento del Gobierno vasco respecto de la orden de clausura de las sedes del movimiento radical. Así que Batasuna tan tranquila, con el alcalde que representa a la formación del crimen político en el poder gracias al apoyo del PNV y de EA, y por fin, para completar el cuadro, los pistoleros de ETA asesinando a los líderes de la oposición democrática en el pueblo. Una escena nada edificante, digna de aquellas películas de la serie negra en que los gangsters sembraban el terror en una ciudad con la connivencia de quienes supuestamente estaban allí para defender la democracia y la vida de los ciudadanos, y que puede ser adoptada como emblema de la situación política vasca en el presente.

De entrada, algo elemental: el asesinato de Joseba Pagazaurtundua supone una reanudación de la actividad criminal de ETA, interrumpida hace once meses gracias al desmantelamiento del complejo Donosti y a la eficaz colaboración policial con Francia. La rocambolesca huida del jefe etarra de la comisaría de Bayona fue ya un augurio de que la presión francesa no era tan fuerte como parecía en meses anteriores y el descenso en el ritmo de detenciones abrió paso a la sospecha de que la temida reorganización podía consumarse. Ahí está ante nosotros, con su habitual mensaje de muerte, y ello es un anuncio de que ETA va a asesinar todo lo que pueda en el período preelectoral, en la línea ya conocida de eliminar físicamente o por el miedo a la oposición política constitucionalista (o estatutista). Es lo suyo, y a la vista de las atenciones que recibe del nacionalismo 'democrático' -en adelante hay que ponerle comillas- conviene reconocer que su elección es racional.

Ahora bien, si para ETA se trata de anudar de nuevo el hilo negro de la muerte, en lo que concierne al Gobierno vasco y al PNV los elementos de continuidad no deben ocultar que la situación es otra. La forma, eso sí, no ha cambiado. Al producirse la muerte, el lehendakari y los suyos ponen una cara tristísima, organizan minutos de silencio e intentan dar el pésame a los familiares de las víctimas, ejecutando una vez más un ritual de autojustificación. Paralelamente, la línea trazada desde el asesinato de Fernando Buesa hace ya tres años, se mantiene sin la menor rectificación, en el sentido de que no sólo Ibarretxe y PNV se niegan a extraer consecuencia política alguna del atentado, sino que a continuación la oración pasiva se vuelve activa frente a los representantes políticos de las víctimas. ¡Qué indecencia, piensan sin duda los burukides, irritarse porque evitemos toda reacción política ante el asesinato de uno de sus militantes! Y llegados a este punto sí que se produce reacción política, pero frente a PSOE y PP, y además de estricta descalificación. No es exactamente el argumento de 'Los asesinos acusan', tan frecuente en las declaraciones de ETA y de Batasuna, sino un posible guión que se titularía 'La víctima es culpable', por lo menos políticamente.

El coro de cómplices se convierte en juez, y por boca del presidente del PNV en agresor de las formaciones -PSOE y Basta Ya- a las que pertenecía el asesinado. Porque agresión, y muy grave, con los datos del País Vasco en la mano, es pronunciar una amenaza indeterminada pero firme contra José Luis Rodríguez Zapatero por permitirse criticar al Gobierno vasco, y no hablemos de la equiparación del colectivo pacifista con quienes produjeron la muerte de uno de sus más destacados miembros. El espíritu del cura Santa Cruz revive, disfrazándose para evitar la sanción que merece, con el ropaje del eufemismo. Habida cuenta de que el referente del discurso es un crimen con sujetos activo y pasivo perfectamente delimitados, las expresiones cargadas de odio contra el campo político de las víctimas nos sitúan en los límites de la infamia.

La violencia de la réplica, manifiesta en Arzalluz y contenida en Gorka Knörr, responde a la frustración por no haber autorizado la familia Pagazaurtundua la asistencia al tanatorio de quienes firmaron Lizarra, privándoles de este modo de la exhibición farisaica de buena conciencia. Conviene advertir que la exclusión no apuntaba a siglas, sino a responsabilidades por un acuerdo político con la organización criminal de cuyos polvos salen estos lodos, pacto que además sigue vigente, y de modo específico en la propia Andoain. Por si existía alguna duda acerca de la justeza de la medida, ahí está la negativa de PNV y EA a desplazar de la alcaldía a los seguidores de ETA, los cuales una vez más rechazaron la condena del crimen. «Se aumentaría la crispación», explicó el portavoz jelkide, sobre el paisaje de fondo teñido de una sangre que sin duda importa políticamente menos que la temida 'crispación'.

Ahora bien, el incremento registrado en las responsabilidades del nacionalismo 'democrático' no se deriva de la brutalidad en sus respuestas a las peticiones de solidaridad de las formaciones-víctimas. Las cosas han cambiado sustancialmente desde que hace once meses ETA asesinara por última vez en Euskadi y con una consecuencia bien concreta: lo que antes era pasividad en el Gobierno vasco y en el PNV, se ha convertido ahora en encubrimiento, esto es, en una actuación deliberada tendente a ocultar la acción delictiva. El comportamiento después del crimen de Andoain lo prueba clamorosamente y pone además al descubierto el inmenso cinismo y el oportunismo puramente electoral que presidiera la convocatoria por Ibarretxe en diciembre de la manifestación del 'ETA kanpora!'. Porque ni el lehendakari ni ninguno de sus compañeros de gobierno o de partido son estúpidos. Conocen mejor que nadie la condición de Batasuna como brazo político de ETA y saben de sobra que la estrategia política etarra se basa en la eliminación física de los oponentes no nacionalistas. Pero son datos irrelevantes ante la prioridad otorgada al proyecto abertzale. De este modo, la negativa a solidarizarse políticamente con las víctimas tras el último atentado enlaza con su labor continuada de protección por todos los medios, boicot y acción judicial incluidos, de la sucursal política hoy ilegalizada del terror, hasta lograr hacer en buena parte inefectiva dicha ilegalización. Durante meses, pudieron sugerir que era el modo de alejar el terror de Euskadi, pero hoy esa coartada ya no es válida. Tenemos, pues, al Gobierno de unas instituciones democráticas, y a sus dos principales partidos, entregados a un engaño consciente de la ciudadanía cuando exhiben su rechazo de ETA, al mismo tiempo que se entregan sin reservas a defender la presencia política de la organización terrorista en Euskadi, algo que aún no era manifiesto en marzo de 2002. Es más, a los partidos constitucionalistas bien que les acusan abiertamente, con el fin de imponer primero la imagen de equidistancia y luego deslizarse hacia el punto de encuentro con sus correligionarios de fondo, los criminales patriotas. La 'crispación' en ese caso no importa. La democracia sofocada por el terror, tampoco.

De cara a todas estas cuestiones, el lehendakari Ibarretxe es ciego, sordo y mudo. Lo que cuenta para él es su plan soberanista, esa política que en sus palabras no se verá afectada por la barbarie de ETA y seguirá adelante. Tiene razón. No sólo sobrevivirá sin sufrir el menor desgaste por la vuelta del terror, sino que encontrará en él un aliado indispensable para aniquilar la resistencia democrática y alcanzar sus fines.

Palabra de Arzalluz
Juan Manuel González Mañas/Leioa-Vizcaya Cartas al Director El Correo 13 Febrero 2003

Dice Xabier Arzalluz que «el PNV juega a largo». Por lo visto no tiene más que esperar a que los discípulos descarriados de Sabino Arana asesinen u obliguen a optar por el exilio a sus adversarios políticos. Un escenario idóneo para sacar adelante el Plan Ibarretxe. Cuando arremete contra el colectivo Basta Ya nos demuestra una vez más que su miseria moral no conoce límites. Reconozco que todo sería mucho más sencillo si las víctimas se arrodillasen silenciosas y sumisas ante sus verdugos. Pero como Basta Ya renuncia al silencio de los corderos y se planta firme para denunciar en voz alta y clara el exterminio sistemático al que están sometidos y las precarias condiciones de vida que sufren a diario los vascos no sabinianos (los que carecen del label de calidad), dice que «se ponen a la misma altura» que los asesinos etarras y sus cómplices cobardes. Más parece que el reverso tenebroso de la moneda sea el propio Arzalluz. A uno le da por pensar que tanto el presidente del PNV como el Ejecutivo vasco, con su 'erdilehendakari' a la cabeza, bien poco aman a Euskal Herria cuando contribuyen con tanto entusiasmo a escribir las páginas más vergonzosas de su historia.

Arzalluz, ¡basta ya!
Cartas al Director ABC 13 Febrero 2003

Las declaraciones de Arzalluz no suponen una sorpresa si nos atenemos a la trayectoria de este sujeto. Su oratoria desafiante y bravucona, la sorna y el desprecio amenazante con el que se dirige a todo aquel que le lleva la contraria puede que resulte gracioso para esos paisanos emboinados que aplauden con estúpida complacencia, pero son inadmisibles para todo ciudadano con una mínima sensibilidad democrática. No obstante, lo verdaderamente triste es que nos hayamos acostumbrado a sus disparates como una nota de colorido añadida a la ya de por sí «sonrojante» situación en la que se vive en el País Vasco. Señor Arzalluz, ¡basta ya!  Carlos Delgado.  Madrid.

Cuerda pide al Gobierno vasco un giro político para erradicar el «odio a lo español»
VITORIA El Correo  13 Febrero 2003

José Ángel Cuerda, ex alcalde de Vitoria, considera que el PNV y el Gobierno vasco deberían dar un giro a su acción política para tratar de erradicar el «odio a lo español» que, «como una especie de gangrena», contamina a una parte de la sociedad vasca. A juicio de quien durante veinte años, desde los tiempos de la Transición hasta que abandonó voluntariamente la política en 1999, fue el principal referente del nacionalismo en Álava, Ibarretxe debería aparcar su propuesta soberanista hasta que ETA desaparezca y concentrar todas sus energías en cambiar la mentalidad de ese «número importante de ciudadanos que hoy asume que las personas pueden ser utilizadas como medio para obtener un objetivo político».

En declaraciones a 'Radio 5' en Álava, Cuerda apostó por un cambio de política en su propio partido que permita «mejorar la convivencia y erradicar el odio» y reiteró el ofrecimiento que ya realizó hace meses a PP y PSE para figurar en sus listas municipales como un «gesto de solidaridad con las personas que están sufriendo esa atroz persecución por parte de ETA y de sus edecanes».

Como ya declaró a EL CORREO en octubre, la propuesta soberanista del lehendakari le parece «extemporánea» porque no afronta «el problema más grave de este país, que es la violencia». «Después, hay otro segundo problema que son las relaciones entre el País Vasco y el Estado, pero lo primero es reestablecer la competencia pacífica y, cuando lo hayamos logrado, cada uno puede plantear lo que quiera, pero excluyendo la violencia absolutamente. Mientras no resolvamos ese problema, la propuesta que hace el lehendakari tendrá escasas posibilidades de éxito», insistió.

Cuerda se refirió también al intento fallido de PNV y EA de reformar la ley electoral en Álava y lamentó la «torpeza política» de sus promotores. En su opinión, un cambio como éste, que afecta a las reglas de juego democráticas, debe ser consensuado entre todos los partidos y ni siquiera debería bastar una mayoría simple para aprobarlo.

La hermana de la última víctima de ETA critica la «cobardía» del PNV
BILBAO El Correo 13 Febrero 2003

Maite Pagazaurtundua, hermana de la última víctima de ETA, reconoció ayer la «tristeza» en la que se encuentra su familia y el esfuerzo por «recuperar el equilibrio perdido» para que los dos hijos del asesinado «asuman sin traumas esta realidad tremenda y puedan ir haciéndose personas de bien como era Joseba, personas valientes que no escapan del liderazgo y de la responsabilidad como ha hecho el PNV en Andoain».

En declaraciones a 'Radio Nacional de España' en el País Vasco, Pagazaurtundua acusó al Gobierno vasco de ser «responsable por negligencia política» de la muerte de su hermano y aseguró que un gobierno «no tiene que estar formado por notarios, consultores que nos cuentan lo que ya sabemos, que todo está muy mal, y de plañideras que lloran porque pasan las cosas que pasan», sino que tiene que «liderar en positivo, decir a la gente cuál es el camino, qué está bien y qué está mal, no puede estar equidistante entre el asesino y el asesinado».

La edil socialista en Urnieta denunció la actitud del PNV por negarse a «devolver la dignidad» a la última víctima, al no secundar una moción para desalojar al alcalde de Batasuna de Andoain por no condenar el asesinato del jefe de la Policía local. «Si no se desaloja a ese alcalde, el PNV tiene que llevar la carga de la vergüenza y la cobardía, y la gente les tiene que señalar», dijo.

Los concejales del PSE exigen mayor protección tras el asesinato de 'Pagaza'
Los socialistas se reunieron ayer en Madrid para revisar la protección y el trabajo de cara a las elecciones Reclamarán medidas a los gobiernos central y vasco para garantizar su participación en los comicios
LOURDES PÉREZ/BILBAO El Correo 13 Febrero 2003

El asesinato de Joseba Pagazaurtundua, un hombre que aunaba su militancia socialista con su compromiso con Basta Ya, ha avivado la constante inquietud existente en el PSE por la seguridad de sus cargos públicos. Consciente de la erosión que puede provocar este atentado en la moral de alcaldes y concejales, a apenas tres meses de las elecciones municipales, el partido de Patxi López ha intensificado en los últimos días sus exigencias no sólo para que se refuerce la protección de los amenazados, sino también para que se garantice su presencia en las urnas en las «mejores condiciones posibles». Los socialistas, que ayer mantuvieron varias reuniones en la sede federal en Madrid, trasladarán su reclamaciones a la comisión de seguimiento del Pacto Antiterrorista -que, salvo cambios, se convocará hoy- y al Gobierno de Ibarretxe.

La preocupación se evidenció en toda su crudeza en las horas posteriores al atentado contra el jefe de la Policía Municipal de Andoain, una localidad donde los cinco ediles del PSE llevan años padeciendo el hostigamiento de los violentos pese a su fuerte implantación social en el municipio; han ostentado la Alcaldía y la suya fue la segunda lista más votada en 1999, a sólo 60 sufragios de Batasuna. El sábado, Patxi López, Rodolfo Ares, Jesús Eguiguren, Manuel Huertas y otros representantes guipuzcoanos mantuvieron contactos de urgencia con los ministros Ángel Acebes, José María Michavila y Javier Arenas, a los que trasladaron ya la necesidad de apuntalar el dispositivo de seguridad.

Las quejas del PSE por las «deficiencias» en los servicios que dependen del Ministerio de Interior no son nuevas. Hace apenas dos semanas, el líder del partido en Vizcaya, José Antonio Pastor, censuraba la «desidia» con la que, a su juicio, el Ejecutivo de Aznar estaba aplicando las medidas de custodia pactadas. Pese a percibir «un mejor talante» en el Gobierno a raíz de aquellos reproches -así lo admitió ayer Patxi López-, los socialistas continúan reclamando que se extienda a todos los cargos públicos sin excepción la vigilancia con dos guardaespaldas, que se incremente el control en las sedes y que se generalice la utilización de otros medios, como los inhibidores, para dificultar posibles atentados. El portavoz en Andoain, Estanis Amutxastegi, exigió a los gobiernos central y vasco que «se coordinen» para proteger la casa del pueblo, donde el grupo municipal tuvo que habilitar una escalera de caracol para poder huir de posibles sabotajes. Según Amutxastegi, la única custodia en el local la proporcionan ahora los escoltas.

Conmoción
Aunque la reunión de ayer en Ferraz estaba fijada con antelación, ésta se celebró bajo un nuevo prisma por la conmoción que ha provocado en la militancia el asesinato de Pagazaurtundua. Aún es pronto, señalan las fuentes consultadas, para evaluar el posible impacto del atentado en la confección de las listas; la seguridad de los candidatos forma parte de las preocupaciones de cabecera de los socialistas. El cónclave de ayer no se ciñó sólo en revisar las medidas de protección y perfilar las peticiones que se trasladarán a los dos gobiernos, sino que también sirvió para estudiar iniciativas que refuercen la actividad política del partido «antes y después» del 25 de mayo.

El PSE apuesta por desplegar una «presión permanente», dentro y fuera de sus filas, para que se asuma que los concejales encaran unas circunstancias «excepcionales» y se adopten todas las medidas para ampararles y para que puedan concurrir a las elecciones con las mayores garantías. Es aquí donde los socialistas centran sus reivindicaciones al Gobierno vasco, al que no achacan falta de dedicación en las labores de seguridad pero sí un déficit importante en el compromiso de defender a los amenazados.

El mundo del cine se suma a «Basta ya» frente a ETA y al Gobierno vasco
VITORIA. J. J. SALDAÑA ABC 13 Febrero 2003

A la misma hora en que el lendakari presentaba su propuesta soberanista en Valencia, el colectivo «Basta ya» acompañado por una representación del mundo del cine, denunció ante Ajuria Enea la desigualdad de oportunidades frente las elecciones de mayo y la «responsabilidad» del PNV y del Ejecutivo vasco en la persistencia del terrorismo y la violencia en el País Vasco. La llamada de «Basta ya» fue secundada por un nutrido grupo de actores y directores de cine representados por Juan Echanove; Marisa Paredes; Antonio Resines; Santiago Ramos; David Trueba; Agustín Díaz Llanes y Emilio Martínez Lázaro, que portaban pegatinas de «ETA ez. ETA no».

El filósofo Fernando Savater agradeció además, en su intervención, la dedicatoria que el director de cine Pedro Almodóvar hizo a Joseba Pagazaurtundua con motivo de sus dos nominaciones a los Oscar. Una dedicatoria, denunció Savater, «que no existe ni para la televisión autonómica vasca, donde no la he visto, ni en el Deia, periódico a fin al PNV»

Unas dos mil personas respondieron a la convocatoria bajo el lema «ETA asesina, Gobierno vasco responsable», plasmado en una pancarta que sujetaban, además de destacados vascos como Agustín Ibarrrola, personas con capuchas naranjas, representando a los condenados a muerte en EE.UU. En ellas, se podía leer «¡No hay libertad!».

La concentración, en la que había pegatinas con el lema «ETA ez, ETA no» y otras en con «Yo también soy un guarro» -en respuesta a los insultos de Xabier Arzalluz-, reunió, además a intelectuales, profesores universitarios y políticos del PP, PSE y UA.

Bajo una lluvia incesante, Savater, afirmó, tras guardar cinco minutos de silencio en memoria de Pagazaurtundua, que el objetivo de la concentración frente a la residencia oficial del lendakari, era la de «reclamar responsabilidades». En referencia a Arzalluz, que acusó a este colectivo de ser la otra cara de los radicales, denunció que el nacionalismo haya colocado a este movimiento en el mismo lugar que a los asesinos, y afirmó que «quiera que nunca haya radicales que sean el reverso de ETA porque Arzalluz notaría la diferencia entre ellos y nosotros».

Savater explicó que no se trata de hacer «frentes» puesto que eso es lo que hace Batasuna al no condenar la violencia y el PNV «al no condenar a los que no condenan» al no apoyar, por ejemplo, la moción de censura del PSE y PP contra el alcalde de Batasuna en Andoain. En este sentido, advirtió a los nacionalistas que «Andoain es un ejemplo de lo que puede ser el futuro del País Vasco». Un lugar donde «hasta a los del PNV les da miedo vivir».

«Clima de impunidad»
Así, denunció la falta de firmeza del Ejecutivo vasco en la lucha contra ETA y emplazó a Ibarretxe a cambiar de política frente a los terroristas y acabar «con el clima de impunidad» que existe. «Un gobernante no puede rogar a ETA que deje de matar», sino que tiene que decirle «voy a por ti», recalcó.

Por último, indicó que «Basta ya» seguirá con sus movilizaciones porque, según insistió, «no podemos tolerar una normalidad que sólo vale para unos y no para otros». Seguirán protestando, «mal que le pese al PNV».

La Ertzaintza prohibió a la Policía y a la Guardia Civil que investigasen el asesinato de Andoain
La Policía vasca impidió a ambos Cuerpos que accediesen al bar donde se cometió el crimen
La Ertzaintza no permitió el pasado sábado que agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil accediesen al lugar donde fue asesinado Joseba Pagazaurtundua para recabar informaciones que ayuden al esclarecimiento del crimen, según ha sabido este periódico en fuentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado. La Policía vasca, sin embargo, no tuvo reparos en que accediesen al lugar los concejales y sus escoltas que así lo deseasen, en lo que las citadas fuentes han calificado como un hecho «inaudito» que, sin embargo, no es ésta la primera vez que sucede.
R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 13 Febrero 2003

La colaboración entre la Ertzaintza y las Fuerzas de Seguridad del Estado sigue dejando mucho que desear. El último capítulo de la desconfianza que existe entre los agentes de la Policía vasca y los del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil se escribió el pasado sábado, tras el asesinato del jefe de la Policía Local de Andoain, Joseba Pagazaurtundua. Una vez conocida la noticia del crimen, efectivos de la Policía y de la Benemérita que estaban de servicio ese fin de semana se desplazaron hasta el lugar del asesinato para recabar información y colaborar con la Ertzaintza en el esclarecimiento de los hechos. Su sorpresa, sin embargo, fue mayúscula cuando, al tratar de acceder a la zona acordonada por la Policía autonómica, el agente encargado de la entrada en la misma les denegó el paso por orden del jefe del dispositivo. «Los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, fuera de los cordones», les espetó el ertzaina, según han confirmado fuentes conocedoras del asunto.

Los guardias civiles y los policías comprobaron con estupefacción cómo la Ertzaintza no ponía ningún reparo a que algunos concejales, junto a sus escoltas, así como otras personas, accedieran al lugar, mientras que a ellos se les denegaba la entrada a la zona. «Los concejales y sus escoltas no pintaban nada allí, pues lo único que podían hacer era modificar alguna pista», afirman estas fuentes.

Ante la imposibilidad de hacer cambiar de opinión al responsable del cordón, un agente de las FSE consiguió, finalmente, hablar con el jefe del dispositivo, quien no le dio ningún tipo de explicación para justificar su actitud y apenas si le facilitó algún dato relevante para la investigación. «Ni siquiera le dieron la descripción física del etarra», comentan estas fuentes con acritud.

La del sábado no es la primera ocasión en que se produce un desencuentro de este tipo. Según los consultados, estas situaciones son tan habituales que apenas si sorprenden. «El problema es que hay unos mandos dentro de la Ertzaintza que están totalmente politizados, a merced del Partido Nacionalista Vasco, y eso les condiciona en su manera de actuar», añaden las fuentes consultadas.

Paradójicamente, las quejas por falta de colaboración suelen tener casi siempre la misma dirección, de Vitoria a Madrid. El Departamento de Interior del Gobierno vasco siempre ha querido más protagonismo. En este sentido, además de la petición de más ertzainas, Javier Balza siempre ha reivindicado la participación de la Ertzaintza en los foros policiales europeos y un acceso más directo a las informaciones recopiladas por las Fuerzas de Seguridad francesas.

Los pescadores gallegos dan la espalda a «Nunca Máis»
Tras las últimas manifestaciones, aumenta la crispación de las cofradías contra la plataforma
Los pescadores gallegos se declaran cansados de las continuas manifestaciones de «Nunca Máis» y aseguran que su única finalidad es la de crear un clima general de crispación con fines políticos. Después de la catástrofe, sólo les preocupa que se recupere su medio de vida enfermo: el mar
Y. G. - Madrid.- La Razón 13 Febrero 2003

Las últimas manifestaciones y protestas organizadas por la plataforma ciudadana «Nunca Máis» a raíz del desastre ecológico del petrolero «Prestige» no han pasado desapercibidas para los pescadores gallegos. Las cofradías afectadas por el «Prestige» comparten el lema de la plataforma y entonan un «Nunca Máis» a desastres como el ocurrido. «Lo que no compartimos ¬según señaló ayer a LA RAZÓN el patrón de la cofradía La pastoriza de Vilanova de Arosa, Eduardo Martínez¬ son los ideales de Nunca Máis porque es una plataforma politizada por el Bloque Nacionalista y por los sindicatos».

Según informaron a LA RAZÓN fuentes de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores «ninguna de las tres federaciones provinciales de cofradías gallegas está integrada en la plataforma». «Nos consta que hay un número reducidísimo, dentro de las 63 cofradías gallegas, de patrones mayores que apoyan a esta plataforma ciudadana que nació a raíz del desastre del petrolero», aseguraron las mismas fuentes.

Desde que el patrón mayor de la cofradía de Pescadores San Francisco de Vigo alertase de que no habían recibido «ni un duro» del dinero que la plataforma había recaudado, han sido muchas las voces que se han unido a las críticas de esta cofradía. «No creo que haya una cofradía que pueda apoyar a Nunca Máis», reconoce tajante José Antonio Lagos, patrón de la cofradía de Muros. Para Lagos «es imposible apoyar a un movimiento que lo único que hace día a día es apoyar una política barata de derrumbe del Gobierno».

«Lo que realmente queremos es que se limpie el chapapote, que nos dejen trabajar y no entrar en partidismos de ningún tipo», dice el patrón de la cofradía de Muros.

Los pescadores están cansados de manifestaciones. «De poco me vale una manifestación en la que todo está mangoneado. No es espontáneo», dice Eduardo Martínez, de la cofradía «La Pastoriza».

Contraria a la opinión que merece para la mayoría de cofradías gallegas la actitud de la plataforma «Nunca Máis» es la mantenida por la cofradía San Julián de Arosa. Un representante de esta cofradía aseguró a este periódico que «la plataforma en ningún momento engañó a nadie». «De hecho hay muchas instituciones que aseguraron estar recaudando para los pescadores gallegos y no sabemos cómo se canaliza ese dinero», apuntó

Afirma que el País Vasco sufre las consecuencias de este tipo de grupos
Mayor Oreja compara la influencia de Nunca Máis con la de Batasuna
E.M.M. • Ferrol El Ideal Gallego 13 Febrero 2003

El presidente y portavoz del PP en el Parlamento vasco, Jaime Mayor Oreja, acusó ayer a la plataforma ciudadana Nunca Máis de practicar una estrategia de “batasunización” de la sociedad. El ex ministro de Interior aseguró ayer en Ferrol que “el País Vasco está sufriendo las consecuencias de grupos como Nunca Máis”. En opinión de Mayor Oreja, este colectivo es responsable de haber llevado a la sociedad gallega a la situación de crispación en la que se encuentra tras el siniestro del petrolero. El diputado popular también se refirió a la marea negra provocada por el “Prestige” en la costas gallega y aseguró que “en pocos meses no habrá consecuencia alguna para el bienestar de los afectados”. Mayor Oreja, en su primera visita a Ferrol, quiso dejar en el aire una reflexión que, según manifestó, se puede trasladar a toda Galicia. El diputado del PP en el Parlamento vasco se refirió a la decisión que, en un momento determinado de la historia, debe tomar un territorio.

“El País Vasco eligió la insatisfacción y fue la batasunización, lo que significa el miedo, la asfixia social, la intolerancia, y ese el peor camino que se puede tomar”, aseveró Mayor, que añadió que “siempre hay razones para la insatisfacción, pero siempre hay razones para no elegirla”.

Miedo e intolerancia
En otra referencia que realizó el ex ministro de Interior al País Vasco aseguró que la comunidad de la que procede “está sufriendo las consecuencias de grupos como Nunca Máis”, plataforma a la que acusó de practicar una estrategia de “batasunización de la sociedad”.

Influencia de Nunca Máis
Con respecto a la llegada de combustible al litoral vasco, el portavoz popular dijo que “esta comunidad autónoma, más que el Prestige, lo que está sufriendo es la influencia de colectivos como Nunca Máis. Asimismo, el dirigente popular indicó que su formación no respaldará la protesta convocada por la plataforma en Madrid para el próximo 23 de febrero.

Mayor Oreja continuó su discurso con una explicación sobre la forma en la que ETA “ha ido creando estructuras sociales que, sin llamarse ETA, tenían más facilidades de invadir la sociedad y batasunizarla; es esconder tu cara propia y mostrar otra cara diferente bien apoyada socialmente”.

Consecuencias del vertido
Por otra parte, el vicesecretario general del PP afirmó también que “en pocos meses no habrá consecuencia alguna para el bienestar de los gallegos”, en relación a la marea negra provocada por el vertido del petrolero “Prestige” en las costas de la comunidad.

Al respecto, este miembro del comité ejecutivo de la formación conservadora señaló que “hay más razones para la esperanza que para la desesperanza”.

Apoyo en las municipales
Por último, Mayor Oreja indicó que el siniestro de este petrolero “no tiene porque provocar una rectificación del apoyo político de la sociedad al PP” en las elecciones municipales que se celebrarán el 25 de mayo.

Mayor Oreja reconoció, en relación con el siniestro del buque, que “hay situaciones que en un primer momento superan al Gobierno”; pero añadió que “lo importante es su capacidad de reacción”.

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