AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 17 Febrero  2003
Otra aparición fantasma
Editorial El Ideal Gallego 17 Febrero 2003

La astucia de Sadam
Alejandro Muñoz-Alonso La Razón 17 Febrero 2003

El poder de la mentira
Pío Moa Libertad Digital  17 Febrero 2003

Gritar como Bardem
Iñaki Ezkerra La Razón 17 Febrero 2003

País Vasco
PABLO MOSQUERA La Voz 17 Febrero 2003

Arzalluz está molesto

Cartas al Director ABC 17 Febrero 2003

ETA no existe
Cartas al Director El Correo 17 Febrero 2003

Ignacio Astarloa: «Aunque el PNV no nos apoye, toda la potencia del Estado de Derecho vencerá al terrorismo»
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 17 Febrero 2003

Redondo anima a los vascos a ganar al PNV para tener paz y libertad
ABC 17 Febrero 2003

Otra aparición fantasma
Editorial El Ideal Gallego 17 Febrero 2003

Ángel Alcalde, en su momento diputado de HB, y condenado por pertenencia a ETA, volvió a reaparecer ayer en público, como viene haciendo los últimos fines de semana en los que el brazo político de la banda asesina, bajo cualquiera de sus denominaciones, organiza algún acto multitudinario. Esta vez, el terrorista participó en la presentación en Bilbao de la plataforma Herra Aurrera (El pueblo adelante) -otro engendro que prepara el futuro ante la más que posible ilegalización de Batasuna- y se “esfumó” poco después de finalizada la ceremonia. Alcalde, fugado desde hace tiempo, es utilizado por los nacionalistas vascos asesinos como su instrumento de provocación, pues lo utilizan en los actos en los que saben que el posible intento de la la Policía por detenerlo degeneraría en graves incidentes violentos. Esa estrategia es típica de ETA, ya que revela la maldad de su cúpula, que bien protegida en su madriguera, no duda en valerse de uno de sus peones para tensar la situación. Con esa actitud es incomprensible que alguien siga pensando que la banda tiene unos objetivos respetables.

La astucia de Sadam
Alejandro Muñoz-Alonso La Razón 17 Febrero 2003

Aunque de origen indio ¬o chino, según otros¬ el ajedrez se difundió en Occidente gracias a los árabes que, tradicionalmente, fueron considerados como maestros en este juego. No sé si Sadam juega al ajedrez pero, ciertamente, está demostrando saber mover sus aparentemente modestas piezas con una insuperable maestría, por el momento, muy superior a la que muestra su poderoso rival. Ciertamente, en esta partida a muerte, porque no es sólo su poder sino su propia vida lo que está en juego, cuenta con la inestimable ayuda de quienes, desde enfrente, están empeñados en evitarle el decisivo jaque mate que, nadie lo duda, su contrincante podría darle en un par de jugadas. Se sabe que los militares americanos estudian en sus academias el famoso «Arte de la Guerra» de Sun Tsu, escrito hace no menos de veinticinco siglos y que es considerado como el primer manual de estrategia. Pero, de lo que no cabe ninguna duda es de que Sadam estudia y aplica sus consejos, acaso sin haberlos leído, especialmente los que advierten que la mejor batalla es aquella que se gana sin librarla. «Ganar cien victorias en cien batallas no es la culminación de la habilidad. Someter al enemigo sin lucha sí lo es». De aquella vieja sabiduría oriental se deduce que la mejor batalla, la mejor guerra, es aquella que permite obtener todos o la mayor parte de los objetivos sin entrar en combate.

Hasta el momento, la astucia de Sadam está consiguiendo su más importante objetivo estratégico, que es mantenerse en el poder, en hábil aplicación también de muchas de las recetas que Maquiavelo proponía en «El Príncipe», como aquella que describe en el capítulo XVIII: «El que mejor supo obrar como zorra tuvo mayor acierto. Pero es necesario saber encubrir este modo de actuar y tener habilidad para fingir y disimular [porque] los hombres son tan simples que el buen engañador, cuando engaña con arte, siempre encontrará gentes que se dejen engañar». Sadam debe estar feliz al comprobar la enorme masa de gentes, de todo nivel y condición, que en Occidente están dispuestos a dejarse engañar por las meras «exterioridades», según constataba el inmortal secretario florentino. No se puede por menos de sorprenderse ante ese arrollador océano de demagogia que, tras el siempre atractivo lema de «paremos la guerra», está impidiendo el análisis sereno que sopese todos los factores y analice todos los argumentos. A Sadam le han montado gratis la campaña de propaganda más cara y eficaz de los últimos tiempos. Y si a eso añadimos la habilidad diplomática con que ha sabido moverse el régimen de Bagdad, capaz de hacerse oír, a dos bandas, por el mismísimo Vaticano, habrá que reconocer que en política internacional hay bazas más decisivas que las divisiones del ejército y la alta tecnología militar. Nunca un dictador, reconocido asesino en masa de su propio pueblo, había gozado de un reconocimiento tan extenso y sólido. Porque la mayor parte de quienes no aceptan la intervención militar ¬ni siquiera con la poco probable bendición del CS¬ aunque retóricamente califiquen a Sadam de tirano, sátrapa y otras lindezas, de hecho están contribuyendo a consolidar su poder, que no se va a venir abajo aunque se inunde Irak de miríadas de inspectores y benéficos «cascos azules». Al fin y al cabo, un dictador más, ¿qué importa al mundo?

Pero el mayor éxito de Sadam es el de haber conseguido quebrar seriamente la alianza de sus enemigos, otra norma básica de los clásicos maestros de la estrategia. Sun Tsu, después de escribir en su máxima número 4 que «es de suma importancia en la guerra atacar la estrategia del enemigo», añade en la número 5: «Lo siguiente en importancia es romper sus alianzas... Si un enemigo tiene alianzas el problema es grave y la posición del enemigo fuerte, si no las tiene el problema es menor y la posición del enemigo débil». Que Sadam haya logrado que la OTAN entre en la más grave crisis de su historia, en la peor de las circunstancias y con el máximo de publicidad; crisis que, lógicamente, se refleja en la UE, en un momento en el que está definiendo su identidad futura; y que, como hemos visto el pasado viernes, esa línea de ruptura haya llegado hasta el CS de Naciones Unidas es, sin duda y a todos los efectos, un éxito notable. Un éxito que, evidentemente, no se habría producido si Francia y Alemania se hubieran planteado la situación con más realismo y menos demagogia. Sin esa ruptura posiblemente se habría evitado la guerra, pero con un suplemento de dignidad que ahora se ha evaporado. Es toda una ironía de la historia, como diría Reinhold Niebuhr, que la alianza que supo mantenerse unida, durante la segunda mitad del siglo XX, ante la amenaza soviética, parezca estar en pleno riesgo de desflecarse ante una amenaza, cuantitativamente menor pero que, sin duda, forma parte de esa nueva galaxia de riesgos que desafía a la civilización en estos albores del siglo XXI. Aunque algunos no quieran verlo.

Se está tratando un problema político con fórmulas de carácter puramente técnico, que no otra cosa son las tan famosas como inútiles inspecciones, que nunca nos dirán con total seguridad que Sadam ha eliminado todas sus armas de destrucción masiva. Se está apostando por una conversión, casi paulina, de un individuo con la cargada biografía de Sadam, con la esperanza de que se convierta en un inofensivo Gadafi. Se está desconociendo que está en la misma naturaleza de las cosas que, aunque ahora no haya vínculos entre Sadam y el terrorismo, es seguro que los habrá en el futuro. Más imposible ¬y más escandaloso¬ parecía en el siglo XVI que Francisco I de Francia se entendiera con el Gran Turco.

Entonces el enemigo común eran los Habsburgo. Ahora lo es el corrupto capitalismo occidental, especialmente los EE UU. La alianza entre el musulmán laico, Sadam, y el fundamentalista, Osama ben Laden, está cantada.

El poder de la mentira
Pío Moa Libertad Digital  17 Febrero 2003

Resulta fascinante la exhibición del poder que la mentira más cruda tiene en ocasiones en el destino de los pueblos, cuando cala en las multitudes a través de una agitación incesante y técnicamente bien orientada. Contemplando la manifestación de Madrid contra la guerra en Irak, recordaba otra campaña de tremenda intensidad que llevó a la guerra civil en 1936. Me refiero a la campaña sobre la represión de Asturias, inventada o exagerada en grados fantásticos, pero con un tremendo impacto popular, capaz de crear entre las masas el ambiente de odio necesario para el enfrentamiento fratricida.

Como se recordará, los socialistas prepararon su insurrección de octubre de 1934 como una guerra civil –textualmente–, pero sus llamamientos bélicos, como los de los nacionalistas catalanes, fueron desoídos, salvo en parte de Asturias, por una población todavía no “preparada”. En 1936, el ambiente popular había cambiado, pasando de la mera crispación a la furia homicida que hizo posible la reanudación y prolongación de la contienda durante tres años, y en la formación de ese ambiente tuvo importancia decisiva aquella campaña.

También en la campaña actual supuestamente contra la guerra está presente la mentira en un grado asombroso, como puso de relieve el manifiesto leído por Almodóvar, Leonor Waitling y Fernando Fernán Gómez (toda una actuación). El manifiesto tenía la clásica factura soviética: denuncia de la “agresión del imperialismo norteamericano contra el pueblo de Irak”, y “contra la autodeterminación de los pueblos” en general, incluyendo “experiencias democráticas” como la de Chávez en Venezuela. Al igual que en la época soviética, se presentan, implícita o explícitamente, como héroes y representantes de los pueblos a los déspotas que los someten a las peores vesanias. ¡Ni una palabra, ni una alusión a los genocidios y las brutalidades con que Sadam mantiene su dominio! Toda la culpa de las desdichas irakíes recae sobre los useños y, en definitiva, sobre la democracia. Porque estos manipuladores son los mismos que antes de la caída del muro de Berlín, defendían o simpatizaban con todos los totalitarismos de izquierda, y agitaban a favor de “los pueblos”, de “la paz”, de “la autodeterminación” y hasta de la libertad Desmoralizados durante unos años, ahora vuelven a la carga.

Por mi parte, soy partidario de la neutralidad de España, ya lo explicaré en otra ocasión; y no sé muy bien si esta guerra está justificada, pero en todo caso los irakíes no perderán nada librándose de un dictador megalómano, ni los occidentales asegurando mejor una zona de un valor estratégico y económico clave, si la guerra resultara rápida y decisiva. También es probable que resulte mucho menos cruenta que tantas otras llevadas a cabo por “movimientos de liberación” en todo el llamado tercer mundo, y contra las cuales nunca se ha visto protestar a farsantes como los del manifiesto. ¿Y qué dirían si la guerra fuese contra alguien parecido a Pinochet? ¡Habría que oírlos jaleándola! Pero Sadam es un enemigo de Occidente, y por tanto debe ser apoyado, no directamente, claro está, sino bajo la bandera de la paz, que arrastra y engaña a mucha más gente. Aun con mis dudas, jamás podría secundar esta ceremonia de la confusión, seguramente porque la conozco a fondo y sé lo que significan esas bellas palabras de “paz”, “pueblo” etc., en boca de los manipuladores.

¿Por qué tantas personas caen en la trampa? Creo que no se debe tanto a la habilidad de los industriales de la mentira como a la bellaquería del PP, que, con todos sus medios de información, ha sido incapaz de aclarar unas cuantas ideas básicas a la gente. En los últimos años hemos asistido a una verdadera rendición ideológica por su parte, volcado ese triste partido en un programa pesetero y falto de altura intelectual, entregando los medios culturales y las subvenciones a la izquierda más falsaria, la que era prosoviética hace unos años y ahora es pro Sadam, tratando de competir con ella en imagen “progre” y en la condena a sus propios padres y a su propio pasado. Ha creído que todo en la política es cuestión de pesetas, o de euros, y hasta un demagogo tan vacuo como Zapatero le está zarandeando. Se lo merece. Pero España, no, y por eso todo lo que se haga contra la marea del embuste será poco.

Gritar como Bardem
Iñaki Ezkerra La Razón 17 Febrero 2003

Los antibelicistas vascos somos unos frustrados. Uno quería exteriorizar su rechazo a los planes de Bush pero se encontró con la «manifa» del sábado en Bilbao y ante la única opción de coger la pancarta contra la guerra y el derramamiento de sangre entre Madrazo y Otegi, o sea entre Atila y el Conde Drácula, entre el patoso de IU que por donde pisa no vuelve a crecer el voto y ése al que se le ven los colmillos en la Mesa Nacional. Lo llevamos mal los antibelicistas vascos. O no nos podemos manifestar contra la guerra de Irak con los del resto de España o los del resto de España no quieren manifestarse con nosotros contra la guerra particular de ETA Militar.

Uno fue a la concentración del «Basta ya» ante la casa del lendakari, pero allí se gritó poco pese a que fueron varios actores de cine. Uno tenía en la memoria los gritos de Bardem por el megáfono ante las Cortes Generales ¬«¿Aznar, facha!»¬ sin que Patxi López le diera ningún codazo porque «se estaba pasando». Uno pensaba gritar como Bardem, pero allí nadie gritó «¿Ibarreche, facha!». Todavía no sabemos gritar como Bardem y eso que nos va la vida en ello. Todavía no nos hemos librado de Patxi López y sus codazos para que digamos con educación eso de «ETA no, hombre» o «ETA, ya vale, jopé».

A Marisa Paredes y demás peña del cine yo les agradezco que se sumaran a un acto que no sólo denunciaba la iniquidad de ETA sino la responsabilidad del Gobierno vasco. Pero a los pobres se les fue la alegría madrileña en un pis pas y de eso tenemos los vascos la culpa. Se les quedó a todos cara de Imanol Uribe. A ellos tan dicharacheros sólo unos días antes les entró en Vitoria esa tristeza espesa de tarde bilbaína de sirimiri y ese envaramiento pijo y saludón del paseo de la Concha, esa cosa sosa y tediosa como de coro de Santa Águeda o de fiesta de Euskadiko Ezkerra que ha heredado el socialismo vasco. Les entró una melancolía portuaria de taberna barojiana y ya no había nada que hacer. En cuanto vi esas caras de palo supe que estaba todo perdido, que ya los habíamos contagiado, que ya con ellos no tiraríamos jamás la verja de Ajuria Enea.

No tenemos remedio los vascos. Somos de un educado que da asco. Hasta las septuagenarias andaban frustradas esa tarde porque querían más marcha. Es normal que eche de menos la marcha un veinteañero. Pero para que la echen de menos las septuagenarias algo falla en el constitucionalismo vasco. No sólo tienen que venir actores de Madrid sino ir a Madrid nosotros a aprender a gritar como Bardem y a irrumpir con camisetas subversivas en el festival de cine donostiarra y en el Parlamento vasco cuando Ibarreche no se haya podido escapar a Valencia.

País Vasco
PABLO MOSQUERA La Voz 17 Febrero 2003

HUBO UN TIEMPO en que ser vasco era sinónimo de virtudes ante los demás miembros de la hispanidad: la palabra del vasco, su sentido de la amistad y de la hospitalidad, la facilidad para expresar cantando desde los sentimientos hasta los paisajes de una tierra trabajadora.

Hoy, ser vasco es un problema. Deben aclarar a qué comunidad pertenecen: la que practica la violencia en nombre de los derechos históricos; la que se exila o se hace superviviente ante la galerna del fundamentalismo; la que está harta de ser protagonista de historias de muertes (asesinatos) anunciadas. Y ahora los problemas peculiares .

Las elecciones municipales serán normales para los nacionalistas, y tratarán de ganarlas para justificar el éxito de las teorías soberanistas de Ibarretxe. Pero los no nacionalistas lo tienen crudo. Deberán atreverse a ir en listas que serán instrumentos de ETA para señalar y ejecutar a los enemigos del pueblo vasco . Por eso, allí lo primero será consolidar la democracia. Entre quienes han pedido la suspensión de las elecciones en Euskadi, o los que quieren una lista única constitucionalista, están los que hacen de la dignidad su manera de estar en el mundo, se la juegan y se presentan por su circunscripción, su partido y con su programa. A estos hay que seguir admirándolos. Son vascos de cuerpo entero, de manos fuertes, pero más fuertes de espíritu y convicciones.

Algún día, los vascos volverán a pasearse por esos mundos de Dios sin la vergüenza del estigma que hace de ETA y sus fechorías un patrimonio histórico por el que las gentes de bien preguntan al primer vasco que encuentran. Esos nacionalistas, que son la exacerbación del amor a la tierra, podrían hacernos el favor de aparcar, por unos momentos, las teorías independentistas o las soflamas de la vieja raza, porque no cuadran en tiempos de mestizaje; pero es que además, por cosas así, asesinan.

Arzalluz está molesto
Cartas al Director ABC 17 Febrero 2003

Está molesto porque los familiares de Joseba y algunos socialistas han sido muy maleducados con él y con los suyos y les han invitado a no aparecer por el funeral. Y es que hay que ver las cosas que tiene la gente, que es tan suya con sus muertos que a veces se olvida de la buena educación. Mira que no permitir a Ibarretxe sacarse la foto, con su legendaria cara de pena, en el velatorio o en el funeral...

Está molesto con Zapatero, que se ha permitido recordarle lo que tiene que hacer (acabar con ETA). Así que ya le ha mandado el recado de que ni perdona ni olvida las afrentas recibidas. El pobre José Luis se ha apresurado a callarse una vez más, envainársela y decir a sus tropas que se replieguen. Donde manda capitán, no manda marinero.

Está molesto también con ¡Basta Ya! y con el Foro de Ermua, a los que compara con la kale borroka, porque no sólo se niegan a callarse, sino que cada vez son más, y cada vez gritan más alto y más claro. Unos en San Sebastián, con invitados de lujo como Vargas Llosa, que no se ha cortado un pelo, y otros en Vitoria, dando un premio al juez Garzón, nada menos. Con la repercusión que puede tener todo esto allende nuestras fronteras, es normal que el hombre esté molesto. Ya se sabe que los trapos sucios se lavan mejor en casa y a puerta cerrada.
Así que no nos debe extrañar que el señor Arzalluz esté muy, pero que muy molesto. Y cuando el señor Arzalluz se molesta, algunos nos ponemos a temblar y echamos cuerpo a tierra. Por favor, señor Arzalluz, no se ponga usted así, que sólo son chiquilladas, la próxima procuraremos quedarnos calladitos, se lo prometo.   Joseba Urízar Aldecoa. Guecho (Vizcaya).

ETA no existe
Óscar Rodríguez Vaz/Secretario General de Juventudes Socialistas, Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 17 Febrero 2003

Señor lehendakari, estoy harto de escucharle decir, con ese afligido rictus, que «ETA no tiene sitio en nuestra sociedad». ¡Vaya que si lo tiene! ETA ocupa un lugar preeminente en la vida de los concejales socialistas y populares. ETA perturba los horarios y los hábitos de miembros de las Juventudes Socialistas y de las Nuevas Generaciones -que se lo pregunten si no a mis amigos Edu y Santi-. ETA abarca gran parte de las preocupaciones de militantes del Basta Ya o del cura de Maruri. ETA existe, señor lehendakari, aunque usted no lo vea o, lo que es más grave, aunque usted y todo su partido quieran mirar hacia otro lado. Acaso los colectivos anteriormente citados no forman parte de la sociedad vasca de la que usted habla, señor lehendakari.

Quizás piense que desaparecerán en un futuro no muy lejano; acaso cuenta con que dejará de verlos cuando su Gobierno apruebe con los 'chivatos' de ETA el cambio de la Ley electoral para las elecciones a Juntas Generales; igual se imagina la desazón que su palabrería vacía genera entre estos colectivos hará que desaparezcan de su vista más pronto que tarde. Nada más lejos de la realidad, señor lehendakari. Señor lehendakari, lo grave no es sólo que afirme que ETA no tiene un lugar en nuestra Euskadi. Lo realmente grave es que actúa como si esta premisa fuese cierta. Hoy, más que nunca, es indignante poner el televisor y tener que aguantar la campaña que, en versión plurilingüe, ha lanzado su Gobierno contra la guerra en Irak -estando, como estoy, contra esta intervención militar-.

Pero, señor lehendakari, ¿va usted a abordar de una bendita vez los problemas más cercanos antes de ocuparse por solucionar los del resto del mundo? ¿Cuándo vamos a poder asistir a una campaña contra ETA en la televisión que pagamos todos y todas?

Ignacio Astarloa: «Aunque el PNV no nos apoye, toda la potencia del Estado de Derecho vencerá al terrorismo»
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 17 Febrero 2003

«El Estado tiene capacidad de respuesta jurídica» para impedir que Batasuna cometa «fraude de ley» presentándose a las elecciones «con otra cara», afirma el secretario de Estado para la Seguridad en su primera entrevista.

-Tras el asesinato de Joseba Pagazaurtundua hay quien extiende la responsabilidad política de la persistencia del terrorismo al PNV. ¿Comparte esta denuncia?
-Los responsables criminales son los terroristas. Luego está la responsabilidad política de llevar dos décadas al frente de un gobierno que no atiende a la resolución del problema principal que tiene el País Vasco, que es el terror. En eso, el PNV tiene una gran responsabilidad.

-¿Y no le parece grave que el Ejecutivo de Ibarretxe se niegue a investigar las tramas políticas de ETA?
-Los terroristas no son sólo los que pegan tiros, sino todo el conjunto de estructuras sociales creadas por la banda para multiplicar el terror. No es una opinión personal, es una evidencia judicial. Hay suspendidas por ilegales una serie de estructuras sociales que se consideran creadas por la banda. Y si los jueces dicen que Batasuna o Askatasuna están suspendidas y pendientes de ilegalización, todos y cada uno de los poderes públicos deben actuar conforme a la legalidad y respetar esa declaración judicial. Eso se hace, bien de forma voluntaria y, además, con el deseo de hacerlo porque se considera parte del combate contra el terror, bien por razón de los mandatos judiciales.

-En efecto, el Gobierno vasco cumplió la orden de clausurar sedes de Batasuna, eso sí, a regañadientes
-Espero y deseo que no se incumpla por nadie ningún mandato judicial. Y desde luego, estoy seguro de que si se incumpliese, los jueces harían que se corrigiese cualquier actuación ilegal de un poder público.

-¿Se puede decir que se acabará con el terror pese al nacionalismo?
-Aunque el PNV no nos apoye, toda la potencia del Estado de Derecho vencerá al terrorismo.

-¿No es lamentable que el Estado se resigne a que el Ejecutivo de Ibarretxe sólo actúe contra las tramas de ETA por «imperativo legal»?
-Mi obligación es que exista la máxima colaboración de la Ertzaintza con las Fuerzas de Seguridad del Estado para combatir el terrorismo, que se mantenga la máxima relación institucional para que esa colaboración, que es manifiestamente mejorable, mejore.

-¿Se ve correspondido en esa labor por el Gobierno vasco?
-Cuando uno plantea que para lograr la paz lo que hay que hacer es aceptar un determinado modelo político, y si no, no se consiguen esos objetivos, uno no está faciltando la solución, la está dificultando.

-¿Cree que el Ejecutivo de Ibarretxe utiliza el terrorismo para sacar adelante su plan soberanista aduciendo que sólo con la autodeterminación se logrará la paz?
-No sé lo que piensa el PNV. Pero sí sé que no se va a realizar ningún proyecto que no se haga desde la libertad. Todo lo que no sea enfocar la acción de los poderes públicos para terminar con el terrorismo como objetivo prioritario, no facilita el desarrollo de este proceso, lo dificulta claramente.

-Con todo, ¿es optimista?
-El análisis frío de la realidad dice que estamos avanzando extraordinariamente, a pasos agigantados, en la buena dirección. Tengo la convicción muy clara de que la derrota del terrorismo es inexorable y así lo percibe la sociedad. Eso quiere decir que casi todo el mundo está haciendo lo que tiene que hacer.

-¿«Casi todo el mundo» significa que el PNV no lo hace?
-El PNV, con el lendakari Ibarretxe a la cabeza, tiene un planteamiento político de pretensiones hegemónicas, en el sentido de que su modelo de convivencia tiene que ser el único posible. La realidad del País Vasco es infinitamente más rica que el maniqueísmo de quienes dicen que por un lado están los de las pistolas, por otro los nacionalistas que son la solución y, por otro, los demás que son un problema. Eso se puede repetir hasta el infinito pero por muchas veces que se repita, es falso.

-Pero los vascos le siguen votando
-La pretendida hegemonía del PNV durará lo que dure, que es lo que quieran los ciudadanos, pero ni un minuto más, porque a continuación, como en todas las democracias, vendrá una alternativa, por mucho que se haga para que no llegue. Es muy perceptible que la alternativa avanza y, porque avanza, se están haciendo planteamientos muy apresurados y maximalistas. Cuando llegue esa alternativa, los vascos verán que se sumarán los esfuerzos que se hacen desde el conjunto de España y los que se hagan desde el Gobierno Vasco.

-Pero el PSOE ha rechazado la oferta de compartir listas con el PP.
-Cada fuerza política tiene su legítimo deseo de mantener su perfil propio. Pero lo que se plantea en el País Vasco no parte de esa normalidad. Lo que se plantea es algo terrible, es que por el terror, los ciudadanos no pueden ir a votar con la sensación de libertad.

Mérito histórico
-Y esto, en cierto modo, ¿no es una victoria del terror?
-Los terroristas ya saben que eso no está impidiendo y no va a impedir, sino lo ha impedido ya, que la gente, a pesar de todo, siga presentándose a las elecciones. A estas alturas, tardarán lo que quieran en reconocerlo, saben que no van a conseguir lo que quieren. Y eso se debe al extraordinario valor de las personas que han dicho «de ninguna manera nos van a imponer a tiros su proyecto político porque nosotros tenemos un proyecto de libertad». Hacer política en esas condiciones, además de tener un mérito histórico extraordinario que recordarán los libros, tiene un riesgo muy elevado.

-Entonces, ¿es partidario de que PP y PSE concurran juntos?
-Todo lo que las fuerzas políticas seamos capaces de hacer para evitar que ese riesgo cierto afecte a la capacidad de presentarse a las elecciones me parece bien. Lo considero obligado.

-¿Cree que ETA está debilitada?
-El conjunto de las operaciones realizadas en los últimos meses en la lucha global está influyendo de forma extraordinariamente significativa en la situación de los terroristas. Esta lucha global, en el sentido de que abarca también a sus estructuras políticas, provoca un salto cualitativo en el proceso de desarticulación del conjunto de la organización terrorista, que hoy tiene que atender a todos y cada uno de los frentes en los que el Estado le está combatiendo. Ya no tienen un refugio alternativo, ni el reposo que suponía pasar de una actividad en «vanguardia» a otra de «retaguardia». El Estado viene con toda su potencia y eso está generando la desarticulación correspondiente. Dicho esto, añado inmediatamente que no podemos perderles ni un segundo de vista, ya que mientras los terroristas están ahí, matan. Nuestra preocupación al minuto siguiente de hacer una operación es empezar a trabajar para que no puedan reorganizarse. Los tiempos cada vez se acortan más y su capacidad de regeneración es cada vez menor.

-¿Pondría una fecha que quedara en los anales de la Historia como el día en que desapareció ETA?
-Nunca he tenido la osadía de poner plazos. Pero estamos en la dirección correcta.

-La investigación sobre las finanzas de la banda sigue siendo una asignatura pendiente.
-Las últimas investigaciones abundan en la idea que secularmente se ha tenido sobre la financiación del terrorismo. Hablamos de la extorsión y también del movimiento de dinero que permite no sólo incrementar las cantidades. Por ejemplo, la empresa Olave no sólo hacía una actividad empresarial, sino también servía para dar ocupación a personas del complejo terrorista. Uno de los apartados capitales para acelerar la lucha global contra el terrorismo es insistir en toda su intensidad en el tema de la financiación. Espero poder dar buenas noticias en el futuro. -¿Hay pruebas de que la banda se sirve, para blanquear su sucio dinero, de personas «limpias»?

-Una de las cosas que hace más compleja la lucha contra el terrorismo es la facilidad con la que los delincuentes se sirven de las actuaciones legales que les pueden dar, incluso, apariencia de respetabilidad. Utilizan los canales legales habituales de la actividad económica, financiera y empresarial.

-¿Pero los gobiernos no pueden aunar esfuerzos para dificultar el «libre comercio» de los terroristas?
-Lo propio de los mercados económicos es la celeridad, la inexistencia de trabas. La circulación del dinero plantea unas dificultades enormes a quienes investigan. Una de las cosas más importantes que está pasando, muy especialmente por los trabajos de la UE y, sobre todo, a raíz de los pronunciamientos de Naciones Unidas tras el 11-S, es que se ha comprendido que un elemento esencial es evitar que los terroristas utilicen los mecanismos de libertad del sistema financiero. Todo lo que legislativamente se está avanzando en esa dirección va a tener una repercusión extraordinaria.

-¿ETA utiliza algún banco para sus operaciones?
-Los terroristas utilizan montones de bancos. Uno de los retos que se plantea con los cambios legislativos sobre blanqueo de capitales y bloqueo de cuentas es precisamente tener la capacidad de distinguir dentro de las actividades bancarias y financieras cuáles son las de cualquier persona normal y cuáles son aquellas que directamente o a través de terceras personas están sirviendo a la financiación del terror.

-¿Para cuándo espera la sentencia sobre la ilegalización de Batasuna?
-Cuando se aprobó la ley se trazaban unos plazos procesales razonables para el momento en que se tuviera que hacer uso de la misma.

-¿Será entonces antes de las elecciones municipales de mayo?
-Mi experiencia de jurista me dice que la sentencia se conocerá antes de las municipales. Pero eso habría que preguntárselo a los magistrados.
 
-¿Qué veredicto espera?
-Mi impresión de jurista es la de que la acumulación de elementos de juicio de los que disponen los miembros de la sala del Tribunal Supremo que tiene que resolver este caso es abrumadora.

-Pero Batasuna ya ha recurrido a las argucias, como las agrupaciones presentadas este fin de semana en Pamplona y Bilbao.
-Si Batasuna es ilegalizada, Batasuna no se presentará a ninguna elección. Ni a las próximas ni a las siguientes. Entiendo la pregunta en el sentido de si puede utilizar fórmulas alternativas para presentarse a las elecciones. El Estado de Derecho dispone de instrumentos para evitar que la ilógica se imponga sobre la lógica. La ley de partidos dice que declarada la disolución de un partido político no se puede producir el fraude de ley de que con otra cara siga haciendo lo mismo. No voy a hacer ninguna especulación sobre lo que las personas de Batasuna, si se declara ilegal, piensan hacer para propiciar el fraude de ley. Sí sé lo que todos los poderes públicos tenemos que hacer para que la ilógica no triunfe. Es decir, el Estado tiene capacidad de respuesta jurídica para que ese fraude de ley no se produzca.

Cerrar las zonas de impunidad
-El Ejecutivo de Ibarretxe insiste en que el endurecimiento de la ley no sirve para acabar con el terrorismo.
-Cuanto más oigo decir «ésto no va a tener una repercusión», más convencido estoy de la importancia de estas medidas. Hay quien, desde hace años, se dedica a transmitir a la opinión pública, en concreto a la vasca, que cada modificación legislativa que pretende cerrar una de las zonas de impunidad a las que se acoje el terrorismo, primero, no produce ningún efecto sobre el terrorismo y, segundo, produce una gran crispación social. La realidad es de una terquedad incontestable. La realidad es que cada una de las reformas legislativas que se han hecho, no sólo no traen crispación, sino que están teniendo una incidencia enormemente importante para cerrar las zonas de impunidad. El Estado de Derecho, sin estridencias, sin medidas excepcionales, tan sólo aplicando el sentido común convertido en ley, es capaz de ir cerrando las zonas de impunidad.

-¿Qué espera España de EE.UU. a cambio de su apoyo sobre Irak?
-Espera la máxima colaboración de EEUU en la lucha contra el terrorismo. Como la espera de Francia, Inglaterra, del conjunto de la comunidad internacional. Y España la ofrece a cualquier país como valor en sí mismo.

-Pero, ¿ese apoyo absoluto es a cambio de que EE.UU. se implique en la lucha contra ETA?
-Mi experiencia personal es que no hay un mercadeo en la colaboración internacional contra el terrorismo. Para mí hubiese sido, no ya decepcionante, sino muy dramático, el que cualquiera de mis colegas de otro país, cuando le he pedido colaboración, hubiera puesto condiciones.

Redondo anima a los vascos a ganar al PNV para tener paz y libertad
ABC 17 Febrero 2003

BILBAO. El ex secretario general de los socialistas vascos y actual militante de base, Nicolás Redondo Terreros, consideró ayer que «el PNV es hoy parte fundamental del problema de este país» y dijo que el Gobierno vasco tiene una responsabilidad «grande y grave» por lo que está sucediendo aquí. «No digo los militantes ni los votantes nacionalistas -precisó-; digo los que están haciendo política con esas siglas, los que están llevando a cabo ese proyecto hoy son parte fundamental del problema, hasta el punto de que para ganar definitivamente la paz y la libertad en este país el paso previo que va a tener que dar la sociedad vasca es ganar al PNV», informa Efe.

«Necesidad cívica»
Por ello, insistió en proponer la elaboración de candidaturas mediante «plataformas que apoyen a partidos que defiendan la ley y la autonomía, es decir, la Constitución y el Estatuto». «Es una posibilidad y una necesidad cívica», aseguró Redondo, en cuya opinión esta opción «le viene bien al PSE, al PP y a todos los que queremos dar una vida normal al País Vasco».

El ex líder socialista hizo estas consideraciones durante un acto celebrado en la agrupación socialista de Abanto y Zierbana en homenaje al militante Juan Carlos Gutiérrez, fallecido hace un año de un paro cardiaco.

Redondo analizó lo ocurrido la pasada semana tras el asesinato del militante socialista guipuzcoano y miembro de ¡Basta Ya! Joseba Pagazaurtundua, cuya familia vetó a los representantes de los partidos firmantes del Pacto de Estella en el funeral. «Y tengo que decir -prosiguió- que siento más cercanos, más conocidos, siento más el calor y tengo más que ver con Muñoz Molina, Vargas Llosa o Henry Levi, que estos días han dicho lo que piensan sobre el País Vasco, que con Arzalluz, Ibarretxe o Egibar».

En su opinión, igual que Aznar es responsable político de lo ocurrido en Galicia con el «Prestige» o de lo que puede suceder en el conflicto con Irak, el Gobierno de Ibarretxe «tiene una responsabilidad política grande y grave por lo que está sucediendo aquí».

Finalmente, acusó al PNV de «jugar al victimismo» cuando «la víctima ha sido Joseba Pagazaurtundua, no Arzalluz; y el PSE y sus militantes, o los del PP, no el PNV».

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