AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 23 Febrero  2003
FRACTURA SOCIAL
José Antonio ZARZALEJOS ABC 23 Febrero 2003

ITSASONDO NO SE OLVIDA
Editorial ABC 23 Febrero 2003

EL NUEVO TOTALITARISMO
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 23 Febrero 2003

OTRA DE LO MISMO
Alfonso USSÍA ABC 23 Febrero 2003

La mohatra del vascuence
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 23 Febrero 2003

La locura de Arzalluz

Editorial El Ideal Gallego 23 Febrero 2003

Estar con la justicia
Cartas al Director ABC 23 Febrero 2003

Oferta de libertad
CARLOS ITURGAIZ El Correo 23 Febrero 2003

¿Quién no tiene libertad de expresión
Antonio Martín Beaumont La Razón 23 Febrero 2003

«Esker Mila, Rosa eta Fernando»
Maite Pagazaurtundua La Razón 23 Febrero 2003

El cascabel y el gato
ROSA DÍEZ  EL Correo 23 Febrero 2003

Mario Vargas LLosa: «Veo más depresión en San Sebastián hoy que en Belfast en sus peores momentos de terrorismo»
Madrid. BLANCA TORQUEMADA ABC 23 Febrero 2003

Guevara dice que el PNV «debería avergonzarse» de la falta de libertad
OLATZ BARRIUSO/VITORIA El Correo 23 Febrero 2003

Mikel Otegi, autor de la muerte de dos ertzainas, detenido en una trampa policial en Francia
FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL. PARÍS El Correo 23 Febrero 2003

FRACTURA SOCIAL
Por José Antonio ZARZALEJOS ABC 23 Febrero 2003

La maraña de acontecimientos de distinta dimensión internacional parece haber retranqueado de la actualidad lo que está ocurriendo -lo que sigue ocurriendo- en el País Vasco. El asesinato de Joseba Pagazaortundua y la clausura judicial del diario «Egunkaria», sin embargo, han quebrado la rutina de las reacciones habituales para enseñar nuevos síntomas de un diagnóstico social en la ciudadanía vasca que consagra ya la existencia irreversible de una fractura social, es decir, del asentamiento de dos comunidades enfrentadas. La entrevista que hoy ofrece ABC con Mario Vargas Llosa es aleccionadora, como lo es también la lectura del libro «Cómo hemos llegado a esto» (editorial Taurus), de Patxo Unzueta y José Luis Barbería, que pronto estará en las librerías.

La familia de Joseba Pagazaortundua, en particular su hermana Maite, han roto un esquema de hipocresía según el cual los representantes del nacionalismo vasco se dolían del asesinato igual que los amigos y compañeros de militancia de la víctima. Los Pagaza, sin embargo, no admitieron ese juego. De la razón moral que tenían al rechazar el pésame nacionalista, da fe el apoyo cerrado y sin fisuras que el Gobierno vasco y el PNV -incluso en sede parlamentaria- están dando al clausurado diario «Egunkaria» sobre cuyos responsables recaen graves imputaciones de complicidad y subordinación a ETA como ya detectase y manifestase en público el ahora olvidadizo Juan María Atutxa, en 1992, a la sazón consejero de Interior, que introdujo a este periódico en el conglomerado construido y controlado por la banda terrorista. No se puede estar a la vez con las víctimas y sus verdugos. Y como eso es materialmente imposible, el nacionalismo de Arzalluz y de Ibarretxe se ha decantado sin rebozo por la asistencia a la suspendida Batasuna, organización a la que el ex lendakari José Antonio Ardanza, en un rapto de lucidez, acusó de tener las manos manchadas de sangre tras el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997.

La pérdida por el nacionalismo vasco de cualquier sentido de la centralidad, de la justicia y de la decencia ética ha terminado así por propiciar un reagrupamiento cohesionado de los no nacionalistas que se sienten resistentes en su propia tierra y, al margen de sus preferencias adjetivas, se perciben con realismo víctimas de un régimen implacable que considera a los abatidos por las pistolas y las bombas etarras como meros daños colaterales de «un conflicto». Hasta el momento, el esfuerzo de racionalización y valor de los no nacionalistas, y los apuntes de sensatez que se produjeron en el PNV hace ya unos años, habían permitido que en el País Vasco pudiera hablarse de comunidad nacionalista, pero no de otra alternativa y enfrentada. Ahora esa realidad ha desaparecido y, en torno a Basta Ya -que acoge a socialistas, a populares, a abstencionistas, a todos los que están contra la imposición nacionalista y contra el terror-, se ha constituido una alternativa de resistencia para reivindicar el derecho a existir, a reclamar justicia, a denunciar la opresión política y la barbarie. Cuando los vascos leemos versiones políticamente correctas sobre la libertad de expresión con ocasión de la clausura judicial de «Egunkaria», se nos hiela la sangre. ¿Es posible que los compatriotas de fuera del País Vasco sigan sin entender que la expresión última de ETA es el asesinato pero que para llegar a él la banda se ha instalado en instancias que aparentan respetabilidad? Quiero suponer que no se conocen los contenidos del clausurado diario. Porque de conocerlos coincidirían con el ahora desmemoriado Juan María Atutxa cuando incluía a ese diario en el bloque etarra y entenderían la decisión del juez Del Olmo que debiera gozar en su labor jurisdiccional de una consideración y aprecio que algunos, instalados en la comodidad descomprometida, parecen negarle.

ITSASONDO NO SE OLVIDA
Editorial ABC 23 Febrero 2003

POCAS operaciones policiales contra ETA habrán provocado tanta satisfacción entre los ciudadanos y las víctimas del terrorismo como la detención del doble homicida, dirigente etarra y consumado forajido Mikel Otegi Unanue. El 10 de diciembre de 1995, este precoz militante de Jarrai recibió a tiros y mató a los ertzainas Iñaki Mendiluce y José Luis González. Un jurado popular constituido en San Sebastián llenó de oprobio a la Justicia al absolver a Otegi Unanue, en 1997, con la excusa de que no era dueño de sus actos. A pesar de que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco anuló el veredicto por falta de motivación y ordenó la repetición del juicio, Otegi pudo fugarse e incluso progresar en la escala terrorista, hasta hacerse un hueco en su aparato logístico, por el que un Tribunal francés lo condenó en rebeldía -buena lección para nuestros legisladores procesales- a cinco años de prisión. Además, la Unión Europea había incluido a Otegi Unanue, desde el primer momento, en su lista de organizaciones y elementos terroristas.

Con estos datos, la neutralización de un sujeto como Mikel Otegi es una buena doble noticia. La primera porque va a permitir a las familias de los ertzainas asesinados una nueva oportunidad para recibir la justicia que les denegó un Jurado incalificable, que no fue ni mejor ni peor que cualquier otra manifestación habitual del miedo y la complicidad que acompañan a ETA en muchos ámbitos de la sociedad vasca. Aquel fue un veredicto absolutorio para Otegi, pero condenó de forma infamante a todos aquellos que habían estado -y siguen hoy- cultivando en el País Vasco un clima de indiferencia, cuando no de comprensión, hacia el terrorismo. La segunda buena noticia es que a ETA le está quedando muy claro que el Estado no va a darle un respiro. Todos sus terroristas están en la agenda del Estado y, cada vez con mayor prontitud, van pasando por el filtro inexorable de la Justicia. La cruz de la moneda es que por los homicidios de Itsasondo, Mikel Otegi volverá a ser juzgado por un Tribunal de Jurado, pero esta vez nada será igual, no porque los nuevos jurados se sientan obligados a condenar, que sería una negación del Estado de Derecho, sino porque pocos o nadie se atreverá a protagonizar una vergonzosa parodia de justicia como la perpetrada en 1997.

En ningún crimen es fácil entrever un destello de esperanza, pero la perspectiva que abre el tiempo demuestra que de Itsasondo a nuestros días, pasando por Ermua, el balance de la acción terrorista es netamente favorable al Estado. Tanto, que Mikel Otegi comprobará en el banquillo que nadie, salvo los de siempre, olvidó Itsasondo.
 

EL NUEVO TOTALITARISMO
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 23 Febrero 2003

ESTAMOS asistiendo estos días a la manifestación constante de actitudes totalitarias que en absoluto podrían justificarse como ejercicio de la oposición al Gobierno. He aquí cuatro ejemplos. El primero es una muestra de la ceguera de cierta oposición ante el totalitarismo etarra. Me refiero a quienes han criticado sin datos en la mano el cierre del semanario «Egunkaria» decidido por un juez. Pobre Estado de Derecho este nuestro que no tiene siquiera la defensa de los demócratas. Ni siquiera estos caen en la cuenta de algo tan sabido -y recordado por Hanna Arendt- como que «los movimientos totalitarios usan y abusan de las libertades democráticas con el fin de abolirlas». ¿Con estos defensores de la libertad de expresión de los etarras cómo defender el derecho a la vida?

Segundo hecho. La oposición a considerar a Melitón Manzanas -policía de Irún asesinado por ETA en 1968 (el primero de los planeados)- es otra muestra de cuan superficial es la crítica al totalitarismo etarra y cuan profundos son los compromisos con los nacionalismos. Esta justificación del asesinato de un policía franquista es a posteriori una recaída en las razones de ETA. La aceptación del asesinato de Manzanas llevaría a una casuística terrible entre los asesinatos «correctos» y los «incorrectos». La apelación al «franquismo» llevaría a una justificación de ETA del todo punto inadmisible y aún menos a estas alturas. El error de ETA es original, a radice, y por lo mismo nuestra condena debe ser «radical» hoy. Nunca se debió matar a nadie. En ninguna circunstancia.

El tercero de los ejemplos de totalitarismo rampante es la reacción de quienes consideran que en una televisión pública no se puede entrevistar, como ha hecho Carlos Dávila, a un historiador que, como Pío Moa, defiende que la Revolución de Asturias fue un intento de golpe de Estado y desde luego el desencadenante del Alzamiento militar. Cuántas veces lo repetía Claudín. Quizá nunca se lo dijo a Tusell ni a los socialistas de último cuño que necesitan sacar de la Guerra Civil los argumentos que no encuentran para el modelo político de nuestros días.

Por fin a lo largo de los debates sobre la guerra en Irak se están manejando conceptos muy preocupantes también por su signo totalitario. Me refiero a la interpretación sobre la disparidad del Gobierno y una mayoría de la sociedad respecto a las salidas que pueden darse a la crisis. Ignorantes y escasamente democráticos deberían darse una vuelta por la obras de algunos maestros que podrían recordarles que los totalitarismos siempre contaron, y desde sus comienzos, con la adhesión de las masas o del pueblo o de la sociedad. Que no fue la disparidad entre el Gobierno y la mayoría de la sociedad la que lleva al totalitarismo sino todo lo contrario: la adaptación de los políticos a las masas para, después, llevarlas a la irracionalidad asumida colectivamente. Los que ven peligros de autoritarismo en la actitud de Aznar frente a ese más de ochenta por ciento de los ciudadanos que se queden tranquilos. Podrá suceder que el PP tenga un gran desgaste electoral e incluso pierda las elecciones pero tiene poco que ver con lo que algunos entienden como una muestra de autoritarismo. El totalitarismo es el de los que hacen dejaciones de principios, concesiones a las mayorías y se adaptan a los relativismos morales. El Gobierno puede equivocarse en la política relacionada con la crisis de Irak pero no puede ser tachado de acomodaticio. Realmente se está enfrentando a lo que comienza a ser una preocupante ascensión de un nuevo totalitarismo.

OTRA DE LO MISMO
Por Alfonso USSÍA ABC 23 Febrero 2003

HOY se ha levantado -de la cama, claro- el líder socialista Rodríguez-Mocasines con ilusión vespertina. Nueva manifestación en Madrid. Ahora de «Nunca Máis». Otra de lo mismo. Va a compartir pancarta con los de BNG, Llamazares, los nacionalistas vascos, todos ellos portando ejemplares de «Egunero», y los del cine. También con Pepiño Blanco, que es de «Nunca máis». Mil doscientos autobuses, con lo que cuesta poner en marcha a mil doscientos autobuses. Y los gritos serán los mismos. Se iniciarán con insultos al Gobierno por lo del «Prestige», como si el Gobierno fuera el armador del buque, y se terminarán con el «No a la guerra». Banderas republicanas y oriflamas carmesíes. Ondeará alguna del colectivo «gay», esa que quiere izar en la Plaza de Colón el tal Mendiluce para sustituir a «la polémica bandera de España».

Lo que tiene de mal parlamentario lo suple Mocasines con su dominio en el manejo de las pancartas. Y también estarán los Bardem, faltaría más, al menos cincuenta de ellos, los más representativos. Quizá, Ana Belén, que termina de cobrar de Ruiz-Gallardón varios centenares de miles de euros como musa de Madrid. O se está con Ana Belén o se está contra Ana Belén, pero no hay termino medio. Mil doscientos autobuses no los alquilaba ni la Secretaría General del Movimiento para llevarle a Franco manifestantes a la Plaza de Oriente. Probable, pero no segura, la presencia de Aitana Sánchez-Gijón. Y muy posible, pero no confirmada, la de Alicia Moreno, que es la encargada de entregar el talón de los cientos de miles de euros a Ana Belén. O se está con Ana Belén, repito, o se está contra Ana Belén.

Mocasines en su salsa, que es la calle y no el Parlamento. En el Congreso el bigotes le arrea, y Mocasines sufre. Por eso ha dicho que la legitimidad popular está en la calle y que el Partido Popular tiene que hacer caso a la calle y no a las urnas. Madrid invadido, Madrid atropellado, Madrid, garaje de autobuses alquilados, Madrid de Ana Belén. O se está con Ana Belén o se está contra Ana Belén, no recuerdo si lo he escrito con anterioridad. «Egunkaria» en el ánimo de los manifestantes. Sesenta millones según la organización, setecientos mil según la delegación del Gobierno. Llamazares emocionado y serio: «Los he contado uno a uno y hemos sido cuarenta y cinco millones, un «nunca máis» más o un «nunca máis» menos». De golpe el grito que justifica la manifestación: «¡Bush, asesino!». Empanada a la gallega, con Bush entre los mejillones y el galipó, que en «Egunkaria» se escribe galipó y no chapapote. En último caso, «txapapote», que suena a alias de etarra.

Junto a Mocasines y Llamazares estará Beiras. Y la Trini, y Simancas, y Marisa Paredes, y Sabina, y Ramoncín, estos dos últimos en el apartado de intelectuales. Más banderas republicanas, quizá en honor de Jeb Bush. Y Gabilondo, Sampedro y Margarita Robles. Lo que no habrá es militares, que están en Galicia limpiando el galipó, ni muchos pescadores y marisqueros, afanados en limpiar sus costas sin percibir un euro. Los euros para las manifestaciones y las compañías de autocares, que les ha tocado el gordo. Definitivamente serán cincuenta millones de manifestantes según los convocantes y ochocientos mil según la Delegación del Gobierno. En la Puerta del Sol, Ana Belén, la musa de Madrid gracias a Gallardón. O se está con Ana Belén o se está contra Ana Belén, por si cuela. Y finalizados los discursos, banderas rojas y republicanas, Madrid en su tornatrás de sesenta años, Mocasines dirá que ha sido un día grande de la ciudadanía, que ahí está el pueblo y no en el Congreso de los Diputados, que el Gobierno es el culpable de todo y que la solución de España es él, que ya tendrá tiempo para aprender a hablar y tener alguna idea. La calle, mil doscientos autobuses, un dineral manifestado, y Madrid invadido, atropellado y paralizado por la ilusión de Mocasines y sus cineastas. Pero llega al Congreso, y estercola.

La mohatra del vascuence
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 23 Febrero 2003

EL PADRE Astarloa sostenía que la indiscutible superioridad del vascuence sobre otras lenguas ibéricas estaba en que había sido creado directamente por Dios tras la caída de la torre de Babel. La clase obrera de la tierra no lo tenía tan claro. En su inocencia pensaba que, por el contrario, el monolingüismo en vascuence le condenaba sin esperanza de mejora al sometimiento a los abusos del señorito y la carcundia eclesiástica. Por ello, muchas jóvenes de los caseríos marchaban a servir a la ciudad para aprender español. Cierta progresía que ha convertido la explotación de las subvenciones públicas, cuando no el ejercicio de actividades delictivas, en su modo de vida, ha devenido en cómplice objetiva de los padres Astarloa y caciques de ahora. Su labor, como la de los pícaros mohatreros, consiste en imponer contra toda evidencia que lo vasco auténtico, fetén, Rh negativo, etcétera, es lo que se dice en vascuence. Que eso es la única cultura vasca . Que los Unamuno, Baroja, Maeztu, Caro, Savater, Prieto, Zugazagoitia, nunca han existido o no fueron vascos. Que lo que prestigia a la universidad y a la cultura vasca, convirtiéndolas en vanguardia de Occidente, es nombrar catedrático de economía aplicada a un presunto etarra, mientras profesores como Edurne Uriarte son amenazados y hostigados. Cultura es lo que hacen ellos a punta de talonario en batúa o, incluso, llegado el caso, con otros medios. ¿Que apenas se pueda leer nada en vascuence de los protagonistas de la Cultura y la Ciencia los últimos veinte siglos? No importa, tenemos a don Sabino, y a Ibáñez de Ibero. Ahora bien, como el tinglado hay que pagarlo y es imposible que se sostenga solo, ahí tenemos al gobierno amigo del PNV soltando miles de millones del erario público como cooperador necesario en la mohatra de cierta cultura vasca. La victimista, violenta, excluyente e insolidaria.

La locura de Arzalluz
Editorial El Ideal Gallego 23 Febrero 2003

Ya resulta aburrido tener que desayunar cada fin de semana con el último exabrupto de Xabier Arzalluz. Porque hasta ayer, día que comenzó con la buena noticia de la detención en Francia de los etarras Mikel Otegi -asesino de dos ertzainas en 1995- y de Aloña Muñoa -una fugada del comando “Totto”-, el presidente del PNV se encargó de poner el contrapunto. Por no respetar ni tan siquiera quiso hacerlo con el acto de homenaje que conmemoraba el tercer aniversario de Fernando Buesa y de su escolta. Aunque en realidad, si Arzalluz tuviera que esperar para dar rienda suelta a su lengua a un día en el que en cualquier lugar de España no se recuerde a una víctima de ETA, el ex jesuita no podría abrir la boca. Qué fácil le resulta al líder nacionalista olvidarse de que ETA lleva a sus espaldas un tétrico cargamento formado por un millar de muertos. Qué le importa que la mitad de la población vasca no pueda expresar su opinión en paz simplemente por que no ha convertido la autodeterminación de Euskadi en el único objetivo de su vida. Ahora, Arzalluz, uno de los principales seguidores del movimiento del victimismo político, asegura que sabe de buena tinta que desde La Moncloa se pretende impedir la celebración de las elecciones locales en el País Vasco. De hecho, para el peneuvista, el cierre del periódico “Egunkaria” no es más que el primer paso del maléfico plan concebido, según sus propias palabras, por los “fontaneros” del PP. Una de dos, o el político está loco o, por el contrario, es tan listo que busca en el miedo unos cuantos votos con los que llenar su granero.

Estar con la justicia
Cartas al Director ABC 23 Febrero 2003

No dejamos de sorprendernos ante el cinismo de portavoces del Gobierno vasco que anuncian que mirarán con lupa las actuaciones de la Fiscalía de la Audiencia Nacional en relación a las detenciones de directivos del diario «Egunkaria» por su relación con ETA, cuando tendrían que ser ellos los primeros responsables en mirar con lupa a quienes reiteradamende utilizan cualquier medio lícito para apoyar y financiar a la organización terrorista, como si les cogiera de sorpresa o no pudieran hacerlo. Es un escándalo esa actitud cínica que se atreve a acusar a los profesionales de la justicia y de la seguridad pública de querer atacar no se sabe qué esencias de la cultura vasca. Apuesto por introducir en el Guinness las declaraciones de la portavoz de Cultura como ejemplo de desenfoque esperpéntico de la realidad.    José Juan Lucena.    Madrid.

Oferta de libertad
CARLOS ITURGAIZ/PRESIDENTE DEL PP DEL PAÍS VASCO El Correo 23 Febrero 2003

El Partido Popular del País Vasco ha realizado una oferta pública en relación con la búsqueda de fórmulas de entendimiento y alianza entre los constitucionalistas para afrontar las elecciones municipales del próximo mayo. La situación de precariedad democrática, la falta absoluta de libertad y de garantías éticas en Euskadi, el clima de miedo y de violencia, la inacción del Gobierno nacionalista, y de los partidos que le apoyan, en la lucha contra ETA y la necesidad de referencias constitucionalistas y de liberación claras y firmes hacen que esta oferta hoy sea entendida por este partido, al que represento, como una necesidad y una obligación moral.

Está claro que en este momento la actual oferta o propuesta de coincidencia electoral a favor de la libertad no es algo estético ni una pose de cara a la galería, ni un eslogan electoral; es algo cierto, sentido, reflexionado y reclamado como una referencia inexcusable hacia una sociedad que nos la reclama. No es algo nuevo en nuestro discurso pero sí es algo renovado, algo que hoy adquiere más razón de ser que nunca ya que abordamos los vascos una de las citas electorales más importantes de nuestra historia.

Mientras el Gobierno vasco, los partidos nacionalistas en su comunión (PNV, EA y la suspendida Batasuna), Elkarri, los medios de comunicación nacionalistas, las referencias sindicales de ELA y LAB, es decir, mientras Lizarra y su más reciente consecuencia, el Plan Ibarretxe, sigan tratando de anestesiar a la sociedad y de aprovecharse de la estrategia de limpieza ideológica de ETA, los demás, quienes creemos que el presente y el futuro de Euskadi se deben de asentar en lo establecido en nuestro Estatuto y Constitución, debemos reaccionar con firmeza y con fortaleza. La unión hace la fuerza y, aseguro, que esto no es palabrería, es vital en esta tierra convulsionada.

Porque, además, el derecho que reclamamos es el de la libertad, recortada aquí en toda su amplitud, de expresión, de militancia, de residencia, electoral o de ideología. Reclamamos la democracia y la tolerancia hoy inexistentes en el País Vasco por obra de la estrategia de un nacionalismo radical, y reclamamos el respeto, la paz y la convivencia como ejes esenciales de la defensa de los derechos humanos. Todo ello también necesita de posicionamientos políticos y sociales fortalecidos y renovados hacia la defensa y los valores y principios que defendemos para todos por igual.

Por eso nuestra oferta es demandada contundentemente por un amplio sector social. Recordemos las declaraciones de Basta Ya, Foro de Ermua, Fundación para la Libertad, Foro El Salvador y de tantos miles de vascos y vascas que ven con ilusión esta oferta abierta, de trabajo y de reflexión. Y de defensa de mayorías políticas a favor de la Constitución.

No perdemos la esperanza, a pesar de algunos posicionamientos, quizá un tanto precipitados, a que encontremos la oportunidad y la posibilidad de este acuerdo. Hay muchos resquicios para profundizar en él, es una cuestión de análisis, de valoración y diálogo entre los que defendemos algo común, tan importante, por encima de lo accesorio o de lo particular, tan irrelevante.

El Comité Ejecutivo del Partido Popular del País Vasco asumió en Durango esta responsabilidad y esta labor, que será continuada, de seguir transmitiendo a quienes comparten el ideario constitucionalista en Euskadi esta propuesta. Y mientras exista un hueco, un rayo de luz a esta posibilidad de acuerdo y de cooperación por la libertad, estaremos esperando impacientes.

Esta es una oferta de trabajo y reflexión abierta y amplia, sin cotas ni límites hacia la búsqueda de la mejor fórmula de colaboración que dé, en cualquier caso y solamente, una impresión a los vascos preocupados por la situación de las carencias democráticas y de convivencia. Y es la impresión de un trabajo conjunto por ser libres y por dar un mensaje de esperanza a todas esas personas y también al conjunto de los españoles.

Esta oferta forma parte de la carrera hacia un futuro distinto en nuestra tierra y en sentido inverso de la resignación y de la inevitabilidad. La oferta quiere ser un control de avituallamiento para despejar el cansancio o la 'pájara' que la presión y la incomprensión nos pueden causar y que nos puede llevar a desistir o a callar. La oferta se proyecta hacia la sociedad no contra nadie, suma y no resta y, sobre todo, busca alentar valores y referencias democráticas y no permanecer en una simple actitud de resistencia.

¿Quién no tiene libertad de expresión?
Antonio Martín Beaumont La Razón 23 Febrero 2003

La intervención en el periódico «Euskaldunon Egunkaria» marca un hito en la lucha antiterrorista. Este periódico desde su fundación, en 1990, ha sido económicamente insostenible, y no lo ha ocultado. Ha vivido de miles de millones de pesetas públicas generosamente regaladas por el Gobierno del PNV. A cambio, «Egunkaria» ha defendido siempre una política de unidad nacionalista y ha mantenido la ridícula pretensión de limitar la cultura vasca a la expresada en lengua vascuence y de convertir este venerable tesoro fisiológico en un patrimonio exclusivo del nacionalismo. Tampoco es un secreto el que ETA eligió a sus directivos y ha venido marcando la línea editorial desde el comienzo.

¿Egunkaria ha sido cerrado por razones políticas? Dicen el PNV y los huérfanos de Batasuna que sí, que el PP no admite la libertad de expresión. Joseba Egibar ha calificado de «totalitario» al Gobierno de Aznar, lo que es una simpleza evidente y una grosera manipulación viendo encima de dónde viene. ¿Egunkaria ha sido cerrado para combatir la cultura vasca? Dice el nacionalismo que sí, y no puede ser más falso. Egunkaria ha sido cerrado porque se presume su colaboración económica y organizativa con ETA. Simplemente y ya era hora. Para acabar con ETA hay que atacar a todo su entramado: al que financia, apoya, aplaude y da cobertura ideológica al terrorismo.
La gravedad de la situación queda subrayada por las reacciones en defensa de Egunkaria. Se han manifestado ante la sede central del diario, entre otros, el secretario general del sindicato LAB, Rafael Díez Usabiaga; el miembro del EBB del PNV, Markel Olano; el parlamentario etarra Joseba Álvarez; el responsable de comunicación del sindicato ELA, Germán Kortabarria; el director de la revista científica «Elhuyar», Iñaki Irazabalbeitia; y el periodista de «Argia», Xavier Letona. Para mostrar el carácter de la concentración basta una última presencia: la de Xavier Salutregui, el último director de «Egin».

Todo el nacionalismo cultural, social, sindical y político está en pie de guerra en defensa de Egunkaria. Pero si Egunkaria desaparece no será un golpe para la cultura vasca ni para el vascuence, que viven hace milenios sin necesidad de una diario, ni para la libertad de expresión, que quienes padecen su falta son precisamente los que se enfrentan a los amigos de Egunkaria. Será un duro golpe para ETA, que tiene en el periódico otro de sus bastiones

«Esker Mila, Rosa eta Fernando»
Maite Pagazaurtundua, en nombre de la familia de Joseba Pagazaurtundua Ruiz, asesinado por ETA en Andoain La Razón 23 Febrero 2003

Los lectores conocen seguramente que Joseba Pagaza fue asesinado por ETA hace menos de dos semanas. Los adultos de la familia debimos hacer frente a una crisis muy dolorosa desde el momento en que conocimos aquella noticia y decidimos algunas cosas: la primera, preservar la imagen de la mayor parte de nosotros, muy especialmente de los menores, para facilitar la vida cotidiana una vez pasados los primeros días de interés informativo. Los medios de comunicación se portaron con un respeto y profesionalidad que no podemos agradecer suficientemente.

La segunda decisión que tomamos fue política porque a Joseba lo asesinaron por motivos estrictamente políticos. Como por motivos estrictamente políticos asesinaron también en Andoain a José Luis López de la Calle. Por motivos estrictamente políticos son perseguidos los líderes naturales del partido socialista en Andoain: les queman los coches, las casas, les envían cartas aterradoras, les recuerdan la amenaza de la muerte ante su casa, en sus felpudos... Y es que en Andoain ha gobernado el PSE/PSOE en diversas ocasiones y en las últimas elecciones locales la lista de los socialistas quedó a un puñado de votos de la de Batasuna. La estrategia es descaradamente sencilla: acobardar, debilitar o eliminar a los no nacionalistas para que poco a poco elaboremos peores listas, obtengamos menos votos y «democráticamente» vayamos desapareciendo de los pueblos de Euskadi. El PNV tuvo en los últimos años varias oportunidades para devolver la dignidad democrática a ese pedazo de nuestra tierra donde la vulneración de derechos humanos resulta especialmente intolerable, con hechos, desbancando a Batasuna de la Alcaldía, demostrando que la operación del terror es inútil. Pero prefirió ¬ha preferido¬ esconderse detrás de la palabrería y abandonarnos a nuestra suerte. Aunque esto no sólo pasa en Andoain.

Los familiares de Joseba no deseábamos recibir a los que firmaron el Pacto de Lizarra, el Pacto secreto con ETA. Ni a sus herederos institucionales. No deseábamos favorecer el disimulo acerca de la crisis política de Euskadi. Porque tras los parámetros de bienestar social que compartimos con el resto de la Unión Europea aquí se mata por pensar y por decir y este Gobierno nacionalista da fe de que las cosas están muy mal pero ha decidido liderar sólo a los nacionalistas. No puedo negar que consideramos en lo concreto responsables por negligencia política a los nacionalistas que decidieron que Joseba regresara a Andoain, a pesar de nuestro ruego, por obligarlo a volver a donde le habían de matar. No deseamos que ninguno de ellos conozca la carga infinita de angustia que nos hemos obligado a disimular delante de nuestros hijos desde entonces. Pero continuemos. Los familiares de Joseba hacemos nuestros los actos del Partido Socialista y de «¿Basta Ya!» en estos días y consideramos que Xavier Arzalluz, Juan Mari Juaristi o J. Juan González de Txabarri han bramado, amenazado y calumniado contra Joseba y nuestra familia mediante persona interpuesta, al hacerlo contra «¿Basta Ya!», contra el PSOE, contra Rosa Díez, contra Fernando Savater, con un estilo que no desmerecerá del comunicado con que ETA se responsabilizará de este asesinato. Ahora bien, no tenemos ninguna duda de que huyen hacia delante porque temen las críticas merecidas que algún día abrirán la brecha que traerá el cambio de ciclo político en Euskadi, como en el resto de sitios civilizados pasa cuando el gobierno ha perdido el norte político.

Por eso creemos que buscarán disimular su responsabilidad. Por eso no podrán entender jamás que Rosa Díez y Fernando Savater son nuestra familia por voluntad propia. Que en el acto de despedida de Andoain el pasado 10 de febrero, al escuchar la canción pirata, sonreímos pese al dolor, por puro amor a Joseba y a la libertad por la que deseamos seguir viviendo. Es un artículo de encargo. De Estíbaliz Garmendia, Pilar Ruiz e Iñaki Pagazaurtundua... De todos nosotros. Mila esker eta ohore Rosa, Fernando. Muxu ban beti zuri, Joxeba maitea.

El cascabel y el gato
ROSA DÍEZ /PRESIDENTA DE LOS SOCIALISTAS ESPAÑOLES EN EL PARLAMENTO EUROPEO. EURODIPUTADA EL Correo 23 Febrero 2003

Basta Ya tenía organizadas para los días 14 y 15 de este mes unas jornadas de debate sobre 'Europa y los nacionalismos'; más bien sobre la idea de que, frente a la Europa etnicista e insolidaria de los nacionalismos, hemos de construir la Europa de los ciudadanos. Cosas de mi país, uno de esos fanáticos nacionalistas asesinó unos días antes a Joseba Pagazaurtundua, responsable de garantizar la seguridad de dicho evento.

Durante dos días analizamos, acompañados de prestigiosas personalidades del mundo de la literatura y la filosofía, temas tan de actualidad como la autodeterminación, la pluralidad de la sociedad democrática, las peligrosas consecuencias de la implantación de proyectos políticos monolíticos, los nacionalismos... Personas tan acreditadas como Mario Vargas Llosa, Jon Juaristi, Félix de Azúa, Arcadi Espada, Kepa Aulestia, Mira Milosevic, Juan Pablo Fusi o Bernard Henry-Levy nos han ayudado a encontrar paralelismos entre nuestra historia, nuestro presente y algún pasado europeo que todos quisiéramos que nunca se volviera a repetir.

Diría que han sido unas jornadas muy necesarias, positivas e interesantes. Y no sólo porque hayamos percibido la solidaridad activa de gentes tan relevantes como Henry-Levi (que falta nos hace, por cierto), sino porque escuchar tantos argumentos y experiencias nos va a ayudar a enfrentarnos mejor a los retos de nuestro futuro más cercano. Aunque no estaba en el guión, hubo una idea que se abrió con fuerza tras la intervención de Drinka Gojkovic. En esa mesa redonda se analizaba la autodeterminación -el proceso, el principio y/o el derecho, según desarrolló espléndidamente Juan Pablo Fusi-, para llegar a la conclusión de que si se ha utilizado tan pocas veces a lo largo de la historia, desde que se acuñó el término y las condiciones en que puede aplicarse, es debido no sólo a las dificultades de cumplir todos los requisitos sino, sobre todo, a que casi siempre que se ha aplicado ha sido un fracaso y ha generado muchos más problemas que los que se pretendía solucionar. Tras hablar de la experiencia de la ex Yugoslavia, de las circunstancias que llevaron a su desmembración, del triunfo de Slobodan Milosevic y de su discurso, Drinka Gojkovic fue interpelada sobre la legalidad de los referéndum de autodeterminación de las distintas repúblicas. Su respuesta fue que el problema no había sido que los referéndum fueran o no legales -que no lo eran-. El problema fue que antes de los referéndum se celebraron unas elecciones en las que no había una alternativa política democrática que compitiera en igualdad de condiciones frente al discurso de Milosevic y de sus satélites. Por tanto, las elecciones que se celebraron antes de los referéndum fueron causa-efecto de lo que ocurrió después.

Pues bien, a esa experiencia tan cercana -en el tiempo y en el espacio- es a la que quiero referirme a propósito de un debate que nos falta por hacer y que Basta Ya se propone impulsar. Llevamos demasiado tiempo debatiendo en público y en privado sobre la conveniencia o no de presentar listas conjuntas de los constitucionalistas en el País Vasco para hacer frente al proceso electoral municipal que está, para nosotros, plagado de dificultades objetivas. A mi jucio, la última semana -a pesar de estar despidiendo a Joseba-, ha sido un ejemplo de lo que digo. Una vez más, estamos debatiendo sobre la piel de la cebolla, sin atrevernos a meter el cuchillo en la carne por miedo a que se nos salten las lágrimas. Yo creo que ya ha llegado la hora de enfrentarnos con el problema real, con lo que de verdad requiere una respuesta. La cuestión no es si vamos juntos o separados, si conseguimos convencer a nuestros compañeros y compañeras para que se mantengan en las listas, si algunos nuevos hombres y mujeres dan el paso de incorporarse a la nómina de miles de ciudadanos vascos con escolta. La cuestión es si, así las cosas, se dan las condiciones democráticas para celebrar elecciones.

Ése es el debate pendiente, ésa es la pregunta que necesitamos contestar. Si en vez de estar hablando de un proceso que va a celebrarse en una parte de la Europa democrática nos plantearan esta cuestión respecto de un tercer país imaginario, no me cabe duda de cuál sería la respuesta. Si nos dijeran que los ciudadanos que van en las listas de los partidos de la oposición -no de todos los partidos, de los de la oposición- deben llevar escoltas porque les pueden matar; si nos dijeran que el partido que gobierna se garantiza su propia seguridad prestando apoyo moral (y más que moral, 17 alcaldes), al partido ligado a los terroristas que asesinan a los constitucionalistas; si nos dijeran que hay pueblos en los que, habiendo votos en generales o autonómicas, no se pueden presentar listas en municipales porque nadie que viva allí se atreve, ¿qué diríamos? Diríamos que no se dan las condiciones democráticas, ni la igualdad de todos ante la ley, el respeto al derecho activo y pasivo que reconoce la Constitución a todos los ciudadanos: el derecho a votar libremente por cualquier opción política y el derecho a ser votado.

Claro que, si el escenario es un tercer país imaginario, responder es fácil porque a partir de ahí serán otros los que tomen las decisiones pertinentes, las que garanticen la igualdad de trato ante la ley o las que eviten que unos partidos se aprovechen de la falta de libertad de otros. Aquí es más complicado, lo sé. Sé que algunas conclusiones que parecen de puro sentido común nos llevarían a tomar decisiones extraordinarias para las que, sinceramente lo digo, no sé si la clase política y la opinión pública están preparadas. Lo mismo ha sucedido en los últimos años con otros temas focalizados en el País Vasco. Han tenido que ocurrir muchas tragedias, se han tenido que constatar demasiadas traiciones, hemos tenido que percibir problemas reales para la convivencia, antes de tomar decisiones políticas y/o judiciales como las que hoy están en marcha. Quizá tenga que ser así y la maduración de las conciencias requiera tanto tiempo. Pero me niego a no reclamar que le prestemos atención a un fenómeno que, de no atajarlo a tiempo, puede tener en Euskadi gravísimas consecuencias que requerirán, antes o después, decisiones extraordinarias.

Porque aquí como en las repúblicas de la antigua Yugoslavia, alguien planteará un referéndum trufado sobre el resultado de unas elecciones también trufadas. Un resultado que el nacionalismo gobernante entenderá como refrendo a su plan -sea cual fuere el apoyo obtenido, siempre se podrá argumentar-, y que utilizará para plebiscitar antes de diciembre el conocido Plan Ibarretxe. ¿Qué haremos entonces? ¿Decir que el referéndum es ilegal? ¿No merece la pena que reflexionemos sobre lo previo, sobre estas municipales trufadas que el PNV utilizará como palanca para el proyecto secesionista en marcha? ¿Vamos a dejar que nuestra gente, toda esta gente de bien, se arriesgue y sufra yendo en las listas como si no pasara nada? ¿Vamos a seguir disimulando? Hoy, antes de las elecciones, es la hora de hacer, serena y profundamente, este debate. Después no habrá nada que debatir. Sólo tendremos que enfrentarnos al reto al que el PNV someterá al Estado. Podremos aplazar la reflexión, pero no por ello resolveremos el problema. Y, lo digamos o no, aquí no se dan las condiciones para un proceso electoral democrático. Como un amigo me decía ayer, «sí, pero una vez reconocido y aceptado el diagnóstico, ¿quién se atreve a poner el cascabel al gato?». Reconozco que se me ocurre la respuesta, pero es tan obvia que no me atrevo a decirla.

Mario Vargas LLosa: «Veo más depresión en San Sebastián hoy que en Belfast en sus peores momentos de terrorismo»
Madrid. BLANCA TORQUEMADA ABC 23 Febrero 2003

Vísperas de novela y férreo compromiso con la libertad. Mario Vargas Llosa desenmascara la hipocresía del nacionalismo vasco desde su único campo de batalla: el de las ideas

Una de las esquinas de la itinerancia vocacional de Mario Vargas Llosa. Su magisterio literario está a punto de alumbrar una novela sobre las utopías (tres años intensos de trabajo y pasión) y su lucidez intelectual le lleva a no desistir de su independencia, a mojarse hasta los huesos contra la ignominia etarra, en la trinchera del coraje cívico de sus amigos de «¡Basta ya!», y a desmenuzar por qué se opone a la intervención armada en Irak, sin maniqueísmos de megáfono y pancarta. Está distendido, cortés, enfundado en un polo oscuro de «dandy» doméstico. Se expresa como escribe: con frondosa exactitud. En este caso los árboles sí dejan ver el bosque de las ideas.

-Se ha alineado usted de forma inequívoca junto a unos ciudadanos ejemplares, los de la plataforma «¡Basta ya!», en el frente de lucha contra el terrorismo etarra...
-De lucha contra el terrorismo y de defensa de la democracia, básicamente. Para mí la lucha contra el terrorismo y contra el nacionalismo es una lucha en favor de la cultura democrática. Contra el terrorismo, desde luego, porque es la sinrazón, la brutalidad, el fanatismo, y contra los nacionalismos, porque aunque juegan el juego de la democracia, en el germen de todo nacionalismo hay un elemento de exclusión, de colectivismo, eso que Popper llamaría «la visión de la tribu», que a la corta o a la larga es una fuente de violencia, de discriminación y de intolerancia. Por eso creo que es muy importante librar esa batalla, que para mí es una batalla de ideas, de la razón contra la sinrazón, de la defensa de las libertades individuales contra el espíritu colectivista, que es en lo que se apoya el nacionalismo, y tengo la impresión de que en España la cultura democrática, hoy en día una realidad apoyada por la inmensa mayoría de los ciudadanos, ha traído enormes beneficios. No digo que España haya alcanzado el paraíso, ni mucho menos, pero sí que la libertad ha traído enormes progresos, materiales, políticos, culturales a la sociedad española, y que eso debe ser defendido con resolución dentro de la legalidad.

-¿Qué sintió hace pocos días en San Sebastián, junto a personas de tanto coraje cívico como los miembros de «¡Basta ya!»?
-Tengo gran admiración por todos los que están allí dando esta batalla. Esas mujeres y esos hombres son realmente admirables. Están defendiendo su país y nos están defendiendo a todos los que queremos vivir en libertad y en paz. Es una batalla muy difícil. A mí me da mucha pena, porque si hay una ciudad bella en España es San Sebastián. Bella, simpática, con restoranes maravillosos... Y sin embargo detrás de esa apariencia hay el terror. Corren peligro las vidas de quienes se atreven a enfrentarse al nacionalismo, pero además se hace invivible la existencia cotidiana, pueden ser insultados por la calle, no pueden entrar en determinados establecimientos, no pueden pisar ciertos barrios, tienen que ir protegidos por guardaespaldas... ¿Cómo, cómo es esto posible? España, por un lado un país moderno, una democracia europea a la que muchos países del mundo miran como un ejemplo, y aquí, dentro de España un grupo relativamente pequeño ha instalado el terror.

-¿Ha conocido usted otra situación tan lacerante, tan ominosa, en algún otro país desarrollado?
-En ninguno. Quizá en Irlanda del Norte, aunque los contextos son muy diferentes, pero ni siquiera... Déjeme decirle una cosa. Yo estuve en Belfast en los peores momentos del terrorismo, y yo no he sentido esa depresión, esa desmoralización que he vivido estos días que he estado en San Sebastián viendo cómo a mis amigos la situación les obliga a un heroísmo cotidiano... Y eso, en San Sebastián. Qué no será en los pequeños pueblos, donde un grupito de fanáticos puede poner de rodillas al conjunto de la población usando el miedo.

-En estas condiciones está fuera de lugar hablar de autodeterminación...
-Yo creo que sí. Simplemente, cualquier acto electoral en esas condiciones es muy poco representativo. No se puede elegir libremente desde una presión tal que en la mayoría de los casos el voto lo va a decidir el miedo, no una libre elección. Esa es la realidad. Por eso me parece una enorme hipocresía del Partido Nacionalista Vasco, que sabe que eso es así, que esa es una realidad cotidiana, y que lo ignore, que no acepte siquiera discutir sobre ello. Que Arzalluz compare a Juaristi, a «¡Basta ya!» con la kale borroka responde a una inmensa hipocresía o a una obnubilación extrema de la realidad.

-¿No ha llegado quizá el momento de meter en el mismo saco a ETA y al nacionalismo que se dice «pacífico», de equiparar la acción y la omisión?
-Ellos no cogen pistolas, no ponen bombas. Pero quizá se ha crispado mucho la situación porque la ETA está siendo golpeada. Claramente, las iniciativas de la sociedad democrática están golpeando duramente a los terroristas, por la acción policial, judicial y por el despertar de la sociedad civil, como demuestra la plataforma «¡Basta ya!», que convoca sesiones a las que, como acabo de vivir en San Sebastián, asisten centenares de personas, muchas de ellas jóvenes. Quizá sea confundir los deseos con la realidad, pero a mí me parece que hay ahí un despertar, una sociedad vasca que intenta decir que esto no puede seguir así, que cómo es posible.

-¿Seguimos quizá teniendo el lastre de que ETA sigue siendo vista por Europa como un problema menor y distante, de que continúa pesando demasiado la propaganda y la intoxicación de los terroristas en otros países?
-Esto ocurre porque desgraciadamente sigue existiendo un prejuicio favorable hacia los movimientos nacionalistas desde determinados sectores, particularmente desde la izquierda que se dice progresista. Esa es una de las grandes aberraciones ideológicas de nuestro tiempo: la izquierda ha dado su beneplácito y su legitimidad al nacionalismo más radical. Es uno de los mayores absurdos y de las peores cegueras de la ideología. Eso es lo que hizo que en España durante mucho tiempo la izquierda no se atreviera a atacar a ETA. Eso en España ha cambiado, afortunadamente, pero en el resto de Europa y en gran parte del mundo no. Todavía existe la visión absolutamente disparatada de que un movimiento nacionalista radical por ser nacionalista y por ser radical es de izquierdas. Esto no es así y por ello ésta es una batalla de ideas, de ideología. En cuanto a la intoxicación etarra en el extranjero, la percepción sí ha cambiado bastante, sobre todo desde que intelectuales muy comprometidos en la lucha contra el terrorismo han abierto los ojos de la gente. En Francia, por ejemplo, se ha roto la muralla de silencio (por no hablar de complicidad) en los últimos tiempos. De ahí la importancia de una plataforma como «¡Basta ya!», de la que forman parte personalidades de ideologías muy diferentes pero unidas en defensa de la libertad.

La amenaza de la guerra
-Europa dividida, amenazas de ataque unilateral de los Estados Unidos, la OTAN seriamente tocada... ¿Es que el conflicto de Irak ya ha cosechado víctimas, antes incluso de estallar?
-Sí, ya hay víctimas. Quizá lo más grave desde el punto de vista político sea la evidencia de una fractura abierta, pública, entre un grupo de países europeos y los Estados Unidos. Había, sí, discrepancias, distanciamientos, ciertas opciones diferentes, pero por primera vez se ha hecho tangible ese enfrentamiento con las posiciones adoptadas por Francia y Alemania, de un lado, y del resto de los países europeos. Esta discrepancia va más allá del propio conflicto de Irak y tiene más que ver con la propia concepción de la idea de Europa. Para Inglaterra la Unión Europea debe hacerse en la amistad, en la solidaridad y en la cooperación con los Estados Unidos, en tanto que para otros países debe construirse no sobre una enemistad, pero sí como un contrapeso a esta superpotencia que eventualmente, precisamente por la falta de competidores, actúa de una manera unilateral y arbitraria. Son dos actitudes claramente diferenciadas e incompatibles que pueden llegar a constituir un serio obstáculo para la edificación de la Unión Europea.

-En este juego de las apariencias de cohesión no parece de mucha enjundia la declaración conjunta consensuada por los Quince...
-Es una declaración sin ninguna sustancia porque esa era la única manera de fingir una unidad que de hecho no existe. Todo eso que estaba latente lo ha sacado a la luz y lo ha agravado la crisis de Irak.

-¿Qué interpretación da a las manifestaciónes masivas, al enorme alcance de la movilización ciudadana contra la guerra?
-Es muy claro que hay un sentimiento muy extendido en contra de la guerra, que yo comparto. Y le voy a explicar por qué. Muchas personas que, como yo, apoyamos la guerra del golfo, apoyamos la intervención de la OTAN en Kosovo y apoyamos la intervención en Afganistán lo hicimos porque muy claramente tuvimos en estas tres ocasiones la idea de que se trataba de guerras justas, porque con todo lo dolorosa y terrible que es una guerra, en ellas probablemente el costo de no intervenir hubiera sido muchísimo más alto que el de intervenir. Yo no creo que este sea el caso, en la actualidad. Y creo que muchas personas que no son antiamericanas, y que por el contrario han combatido el antiamericanismo estereotipado, en este caso no encontramos que esté claramente deslindado este balance. Desde luego que Sadam Husein es un tirano, pero si de lo que se trata es de restablecer la democracia en Irak, hay otros muchos candidatos que han causado tantos quebrantos a su pueblo como Sadam Husein. Obligar a Irak a cumplir con los mandatos de las Naciones Unidas tampoco es razón suficiente porque hay otros muchos países que tampoco han acatado las decisiones internacionales ni los dictados de los tratados que han firmado, empezando por Israel, aliado muy estrecho de Estados Unidos. No digamos Corea del Norte, Pakistán, la India... ¿Por qué singularizar en este momento en Irak? Yo creo que la razón es que Estados Unidos busca un escarmiento que de alguna manera lo desagravie del monstruoso 11 de septiembre, y, al margen de esto, lo que para mí supone un elemento sumamente incómodo es que Irak sea el país que tiene las segundas mayores reservas de petróleo en el mundo.

-Pero muchos analistas consideran que los Estados Unidos no son precisamente el beneficiario más directo y que, por tanto, ésta no es una guerra por el petróleo...
-No creo, en efecto, que sea una guerra primordialmente de petróleo, pero en la elección de Irak ha desempeñado un papel importante el petróleo, y no por la visión caricatural de un supuesto intento de favorecer a una determinada compañía u otra, sino porque está en la agenda de la política norteamericana hoy en día la idea de que no se puede dejar en manos de irresponsables como el dictador de Irak el combustible del que depende en cierta forma el futuro de los países industrializados. Es un factor que no aparece explícitamente, pero que indudablemente ronda por allí.

-¿Qué Gobiernos están sufriendo un mayor desgaste por la forma en que están gestionando esta crisis?
-Claramente dos Gobiernos, el británico y el español. Están arrostrando una gran impopularidad, o una convicción, o una necesidad...

-¿Es que no tenían otra opción?
-Sí la tenían. Aunque en este caso entramos ya en el terreno de las suposiciones, porque nos falta información. En el caso de Tony Blair, la actitud parte de una convicción, muy arraigada en las tradiciones británicas, basada en que la estrecha alianza entre el Reino Unido y los Estados Unidos debe mantenerse, porque esa alianza salvó al mundo del nazismo y del fascismo y es una garantía de libertad para Europa. En el caso de España es más complejo. Yo creo que seguramente existe, por una parte, una convicción por parte de Aznar de que la amistad con Estados Unidos es necesaria desde un punto de vista principista, pero pienso que también hay razones prácticas que no e pueden formular públicamente.

La sucesión de Aznar
-El complejo y dilatado proceso sucesorio de José María Aznar, ¿le parece adecuado?
-Pero, ¿qué sabemos de este proceso sucesorio? Sabemos que hay tres candidatos, según han establecido los medios de comunicación. Los tres -Rajoy, Mayor Oreja y Rodrigo Rato- muy en boga y con una trayectoria destacada dentro del Partido Popular. Creemos también que en un momento dado uno de ellos va a ser ¿elegido?, ¿designado?, ¿qué? La verdad, yo tengo tanta curiosidad sobre esto como usted.

-¿No erosiona tanta demora al Partido Popular y al Gobierno?
-Hace daño al Gobierno, sin duda. Aznar se colocó en una situación sumamente difícil cuando anunció que solamente permanecería dos legislaturas en el Gobierno y que luego abandonaría el cargo. Fue un gesto muy efectivo desde el punto de vista político, y un gesto principista muy valioso. Pero, al mismo tiempo generó una situación extremadamente difícil para él, porque en el momento en el que sea conocido su sucesor, Aznar perdería la hegemonía que necesita tener como jefe de gobierno, y está obligado a alargar lo más que pueda esa decisión. Pero mientras la alarga, el partido es el que sufre.

-¿A la oposición socialista la ve sólida, en estos momentos?
-Sí, yo creo que la oposición está sólida y está aprovechando la crisis internacional de una manera muy, muy eficaz. Si esto supone ya un deterioro irreversible para el Gobierno no sabría decirlo, porque la opinión pública es sumamente frágil, voluble, y en un año pueden surgir muchos elementos que trasnformen el panorama. Pero en la actual correlación de fuerzas la iniciativa la tiene la oposición, sin ninguna duda.

El «Tony Blair español»
-¿Qué impresión le produce José Luis Rodríguez Zapatero? ¿Ha tenido ocasión de tratarlo personalmente?
-Lo he conocido muy superficialmente, en dos o tres ocasiones, y me ha causado una muy buena impresión. La de un socialista joven, no contaminado en absoluto por el aspecto negativo del socialismo en el poder, y la de un socialista bastante moderno, lo que para mí quiere decir bastante cercano a posiciones liberales. En un momento dado pensé que podía ser el Tony Blair español, lo que, en mi caso, es un elogio hacia Rodríguez Zapatero. Pero últimamente lo pongo un poco en duda...

-¿Por qué?
-Porque creo que su partido, tal como está en la actualidad, no se lo permitiría. Está haciendo concesiones hacia su izquierda, más por oportunismo político que por convicción. Su partido no está maduro como el socialismo inglés para asumir claramente una postura liberal, y no resignarse a ser sólo un socialismo ético.

La nueva Iberoamérica
-Parece que algo está cambiando también en Iberoamérica ¿Cómo ve los primeros pasos del Gobierno de Lula en Brasil, después de los resquemores que despertaba su populismo de izquierdas?
-Lula me está sorprendiendo. Yo le escuché hace algunos años en la Universidad de Princeton en una convención a la que fueron invitados los dirigentes de izquierda latinoamericanos y las tesis de Lula en ese tiempo me parecieron las de un socialista radical de la vieja escuela que no parecía haber sacado las consecuencias debidas de la caída del Muro de Berlín y de la desintegración de la Unión Soviética y del socialismo marxista. Por eso me ha sorprendido mucho la moderación y el realismo con los que está actuando. La verdad es que ha mostrado sensatez, empujando hacia el centro al Partido de los Trabajadores y a su propio Gobierno, multiplicando los gestos para tranquilizar a todos.

-¿El cáncer es Chávez, ahora?
-Chávez fue elegido, desgraciadamente, porque el pueblo venezolano, harto de la inequidad y la corrupción de los Gobiernos democráticos, abrió los brazos a un demagogo y a un militar golpista que está aniquilando la democracia, además de destruir la economía de ese país. Está precipitando una crisis de incalculables consecuencias. Encarna la peor tradición iberoamericana, que es la del caudillo, la del hombre fuerte, la gran tradición autoritaria. Ha venido a hacer compañía a su modelo y mentor, que es Fidel Castro. Después de Cuba, Venezuela me parece hoy el país más trágico en América Latina.

-Ahora que está convencido de que no volverá a la política, ¿cómo enjuicia la labor de Alejandro Toledo en Perú, ya con una cierta perspectiva?
-Dentro de lo que es hoy en día la situación en América del Sur, el Perú va menos mal. Está creciendo económicamente, despacio, pero está creciendo. La reconstrucción de la democracia también toma cuerpo, lentamente, pero las instituciones empiezan a recuperarse de la corrupción, de los que vaciaron el país. Con dificultad, porque el poder judicial es una institución muy corrompida sobre la que tienen todavía influencia Montesinos y los fujimoristas. Pero con todo eso, el Perú está mejorando. La lucha contra la dictadura fue muy difícil porque, como le ocurrió a Chávez en Venezuela, Fujimori fue un dictador popular, esa es nuestra vergüenza. Entonces, quienes nos enfrentábamos a él éramos muy impopulares, ésa es la realidad, y por eso estuve a punto de perder la nacionalidad y convertirme en un paria. En aquel momento el Gobierno de Felipe González fue muy generoso conmigo y con mi familia y nos dio la doble nacionalidad. Allí me insultaban en la calle, era muy doloroso. Ahora es todo lo contrario: Fujimori es el impopular y se le ve como lo que realmente era, lo que resarce a quienes lo combatimos.

Guevara dice que el PNV «debería avergonzarse» de la falta de libertad
Rojo exige a Ibarretxe que retire su plan en el tercer aniversario del asesinato de Fernando Buesa y Jorge Díez
OLATZ BARRIUSO/VITORIA El Correo 23 Febrero 2003

Los socialistas vascos se reunieron ayer en Vitoria para rendir homenaje a Fernando Buesa y a su escolta, Jorge Díez, en el tercer aniversario de su asesinato y dejaron claro que continuarán alzando la voz para denunciar la falta de libertad que padecen los constitucionalistas en Euskadi. Por mucho que el nacionalismo les vea como «aguafiestas», se sienta «más cómodo» al lado de «los cómplices de los asesinos» o equipare el clamor de las víctimas «con la estrategia de sus verdugos».

Fue precisamente Emilio Guevara -expulsado del PNV y ahora candidato en las listas del PSE-EE- quien lanzó estos reproches, los más duros, a su antiguo partido, que ha criticado reiteradamente a Basta Ya por la actitud mantenida desde el atentado contra Joseba Pagazaurtundua. El ex diputado general de Álava aseguró que «somos los nacionalistas, que hemos gobernado sin interrupción desde 1979 este país, quienes deberíamos sentirnos avergonzados de que miles y miles de vascos sufran persecución» y de que los comicios de mayo vayan a celebrarse «sin igualdad de condiciones para todos».

Guevara, que reprochó a sus ex correligionarios su «falta de compasión» con los que sufren y la ausencia de un compromiso «claro y suficiente» para acabar con el terrorismo, juzgó «terrible» que «algunos puedan considerar radical y hasta subversivo manifestarse por la libertad», en alusión a Arzalluz. Sin embargo, se mostró plenamente convencido de que quienes defienden la Constitución y el Estatuto acabarán por ganar la batalla porque, según dijo, «no hay proyecto legítimo y ni siquiera viable si para prosperar necesita de la coacción del opositor, del cansancio y el hastío de la sociedad, del exilio interior o exterior de muchos ciudadanos o de la muerte del otro».

«Viaje a ninguna parte»
De hecho, la inviabilidad de la senda independentista y, por extensión, del denominado 'plan Ibarretxe' fue uno de los mensajes centrales del acto, en el que intervinieron también el líder del PSE de Álava, Javier Rojo, el secretario general de Juventudes Socialistas en Euskadi, Eduardo Madina, y la candidata a la Alcaldía de Madrid, Trinidad Jiménez. Junto a ellos, estuvieron la viuda de Buesa, Nati Rodríguez, sus hijos, los padres de Jorge Díez y Maite Pagazaurtundua, hermana de la última víctima de la banda. También acudieron el secretario general del PSE, Patxi López, y buena parte de la cúpula de su partido, acompañados, entre otros, por el alcalde de Vitoria, el popular Alfonso Alonso, y el cura de Maruri, Jaime Larrinaga. El Gobierno vasco no estuvo representado en el acto, que concluyó con una sencilla ofrenda floral junto al monolito en recuerdo del parlamentario asesinado y su escolta.

Precisamente, Rojo comenzó su discurso lamentando que el lehendakari no estuviera presente para escuchar lo que tenía que decirle. A él se dirigió para exigirle que actúe como «presidente de todos los vascos» y, en consecuencia, retire el «viaje a ninguna parte» que supone su plan de libre adhesión, ante la situación de «quiebra de la convivencia» por la que atraviesa Euskadi. «No deje en el desamparo a la mitad de la sociedad vasca, asuma su responsabilidad y sienta como suyo el sufrimiento de quienes reclamamos libertad», le pidió.

El líder de los socialistas alaveses acusó a los nacionalistas de «mantener 'sine die'» el debate sobre la territorialidad con el único propósito de perpetuarse en el poder y de buscar la «independencia plena» de Euskadi, aunque suponga la «demolición 'de facto'» del pacto constitucional de 1978.

Mikel Otegi, autor de la muerte de dos ertzainas, detenido en una trampa policial en Francia
Fue detenido en Francia con Aloña Muñoa, huida del 'comando Ttotto' En paradero desconocido desde 1997, está considerado el jefe de captación y acogida de ETA
FERNANDO ITURRIBARRÍA/CORRESPONSAL. PARÍS El Correo 23 Febrero 2003

La Policía gala detuvo ayer en Irulegui (País Vasco francés) a los presuntos militantes de ETA Mikel Miren Otegi Unanue, 'Igor', autor de la muerte a tiros de dos ertzainas en Itsasondo en 1995 y en paradero desconocido desde 1997 tras quedar en libertad después de enfrentarse a un juicio con jurado popular, y Aloña Muñoa Ordozgoiti, huida desde la desarticulación del 'comando Ttotto' hace dos años. Ambos, sorprendidos en una trampa policial cuando acudían a una cita de captación, figuraban en las listas negras de la UE y del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Los servicios antiterroristas franceses consideran que Otegi era responsable de los aparatos de reclutamiento y de acogida a los grupos en la reserva.

Las detenciones de ayer, que elevan a nueve los arrestos de presuntos militantes de ETA en Francia en lo que va de año, son consecuencia directa de la captura en diciembre de Ibon Fernández Iradi, 'Susper', que se fugó horas después de la comisaría de Bayona. Entre la documentación intervenida al presunto jefe del aparato militar en su cuartel general de Tarbes (suroeste francés), la Policía encontró un papel con una cita programada a mediodía de ayer en el pórtico de la iglesia de Irulegui.

Agentes de la Policía Judicial de Burdeos y de la Brigada de Investigación e Intervención de Bayona montaron a la hora y lugar indicados un dispositivo de vigilancia en esta pequeña localidad de 200 habitantes, distante una decena de kilómetros de la frontera con Navarra. A mediodía los policías vieron llegar una furgoneta 'Renault Kangoo', robada y con placas de matrícula falsas, con una pareja a bordo. El vehículo fue bloqueado por dos coches policiales e instantes después sus ocupantes fueron detenidos.

La mujer intentó escapar y fue reducida por agentes de paisano sin darle tiempo a hacer uso de la pistola automática, lista para disparar con una bala en recámara, que llevaba en un bolso de mano. El hombre se limitó a declarar que se llamaba Mikel Otegi. La mujer, que mostró un comportamiento agresivo según fuentes policiales, fue identificada posteriormente como Aloña Muñoa. Los detenidos portaban documentos de identidad falsos españoles y franceses. También tenían en su poder llaves que los investigadores suponen que corresponden a la o las viviendas en las que se alojaban en la región, que tratan de localizar.

Hasta 96 horas
La pareja fue trasladada a la comisaría de Bayona, donde son somemetidos a interrogatorios. La estancia en dependencias policiales puede prolongarse hasta 96 horas en supuestos de terrorismo según establece la legislación francesa. Posteriormente serán puestos a disposición de un magistrado antiterrorista en París.

La tercera persona que debía acudir a la cita, aparentemente para su reclutamiento, no se presentó en el lugar. Al parecer, los arrestados desconocían que la convocatoria había sido intervenida por la Policía y pensaban que se encontraba en poder de su destinatario al otro lado de la frontera. Estas citas de captación suelen ser concertadas ante iglesias del País Vasco francés y de Las Landas los fines de semana ya que se dirigen a candidatos 'legales' (no fichados) ocupados los días laborables.

La información ocupada a Fernández Iradi ya ha permitido la detención en los dos últimos meses de 26 sospechosos de pertener a ETA, once en Francia y 15 en España. La Policía gala valoró postivamente la detención de Otegi por considerarlo responsable del alojamiento a reservistas y de la captación de reclutas. Pero no oculta que hubiese preferido que el capturado fuera 'Susper' cuya evasión fue un desaire del que desea desquitarse con prontitud.

Las fuentes policiales consultadas no descartan que Iradi se haya reincorporado a la jerarquía de ETA dada su penuria de mandos cualificados. «A fuerza de caídas, la organización necesita cuadros. Tiene generales y suboficiales, pero cada vez son menos los oficiales y eso les fastidia mucho», comentan. «Nos hemos dado cuenta, a través de la documentación hallada, que el comité ejecutivo se dice: 'no tenemos a nadie para mandar'. Por eso quizás le hayan pedido a 'Susper' que se quede en lugar de viajar a algún país de América», exponen.

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