AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 9 Marzo  2003
MIEDO Y LIBERTAD
CARMEN IGLESIAS ABC 9 Marzo 2003

EL SOCIALISMO Y LA CUESTIÓN NACIONAL
Editorial ABC 9 Marzo 2003

NUESTRA «FELIZ DEMOCRACIA»
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 9 Marzo 2003

Los aliados
Amando De Miguel La Razón 9 Marzo 2003

COSAS DEL RECTOR
Jaime CAMPMANY ABC 9 Marzo 2003

«Contra la cobardía moral»
Francisco CAJA. Presidente de Profesores para la Democracia La Razón 9 Marzo 2003

Eta, con la mafia napolitana
Editorial La Razón 9 Marzo 2003

Aznar y Estados Unidos
Luis María ANSON  La Razón 9 Marzo 2003

Apoyo a las víctimas
Cartas al Director ABC 9 Marzo 2003

Mayor acusa al PSE de «no estar a la altura» del desafío nacionalista
VITORIA. J. J. SALDAÑA ABC 9 Marzo 2003

Mayor Oreja alerta que el 25 de mayo es la fecha para la segunda parte del Pacto de Estella
Libertad Digital 9 Marzo 2003

Gasco: «Los concejales del PP y el PSOE asesinados por ETA son nuestros héroes»
Luis del Real Espanyol - Madrid.- La Razón 9 Marzo 2003

Mora acusa al rector de silenciar a los amenazados y los exiliados vascos
D. M. - Madrid.- La Razón 9 Marzo 2003

De la apuesta por la paz a la lucha por la libertad
J. J. C./BILBAO El Correo 9 Marzo 2003

Votar en Euskadi
Editorial El Correo 9 Marzo 2003

¿Nacionalismo inmoral
JUAN LUIS DE LEÓN AZCÁRATE  El Correo 9 Marzo 2003

Pancartero
Cartas al Director El Correo 9 Marzo 2003

 

MIEDO Y LIBERTAD
Por CARMEN IGLESIASde las Reales Academias Española y de la Historia ABC 9 Marzo 2003

«Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad?», le dice el magnífico replicante Nexus IV en la película «Blade Runner» al aterrado policía interpretado por Harrison Ford, después de perdonarle la vida. «Eso es lo que significa ser esclavo», termina. En una de las escenas más emocionantes de la historia del cine, el ciborg que quiere conservar la memoria de su vida y de los hechos maravillosos que sólo él ha visto y puede transmitir, se nos aparece como la quintaesencia de lo propiamente humano: la rebelión contra el olvido de la muerte, la afirmación de una libertad que nadie ni nada podría quitarnos, como es la de no vivir bajo el temor durante la frágil y corta vida individual que nos toca a cada cual.

En tiempos duros, toda filosofía humanista ha intentado preservar ese núcleo de libertad que es la única garantía de dignidad humana. Por eso el estoicismo, que ha impregnado todo el pensamiento occidental, proponía, ante la impotencia frente a poderes dictatoriales y arbitrarios, la pérdida del miedo al miedo, no temer las cosas que están por venir y todavía desconocemos, o aquellas que escapan totalmente de nuestro control. La filosofía helenística llega en este punto a su más alta formulación con la máxima epicúrea para no temer ni a la propia muerte: «Mientras nosotros estamos, ella no está; cuando ella esté, nosotros no estaremos».

Todos los poderes y los temperamentos totalitarios han ido a quebrar ese núcleo interior como reducto último de la libertad. Vivir atenazados por el miedo es la fórmula para lograr no ya ciudadanos sumisos, sino esclavos felices. Perseguir al otro no simplemente para destruirle físicamente, sino para vaciarle de toda autoestima que no radique en la aceptación silenciosa e incluso justificadora de las normas, por injustas e irracionales que sean. Eso es lo que perseguía el Gran Hermano del Orwell de 1984: no sólo la aceptación del poder, sino también el sometimiento interno del individuo, la abdicación de ese último reducto de dignidad y libertad personal. El famoso «síndrome de Estocolmo» sería una variante de lo mismo: la perpetuación en las conciencias dominadas de las «razones» de los verdugos, hasta identificarse con ellas. Por todo ello, el ejemplo de valor y lucidez que se está dando en el País Vasco a través de las plataformas como «Basta ya» o «Foro de Ermua» y de todos y cada uno de sus integrantes, de los familiares de los asesinados por ETA, de todos los amenazados por ella y de la ruptura de cualquier pacto de silencio por mujeres como Maite Pagazaurtundua, Rosa Díez, María San Gil, Edurne Uriarte, o las madres, esposas, hijas, hermanas y familiares de tantas víctimas como ha perpetrado el terrorismo, merecen no sólo nuestra admiración sino también nuestro agradecimiento, pues significan la salvaguarda de la libertad para todos nosotros. Resistir esa presión diaria, esa coacción ambiental que impregna desde la escuela hasta el trabajo, con la espada de Damocles de la supresión asesina por encima, y seguir funcionando y combatiendo exige mucho valor y mucha lucidez. Vivir en un espacio, en un ámbito, en el que funciona el estigma, la marca por la cual se condena a determinados seres humanos, primero a una «muerte civil» (es peligroso aliarse con ellos, incluso hablarles, no digamos prestarles apoyo), y siempre a la amenaza de un atentado brutal, a ellos personalmente o a sus familias, o a sus medios de vida y de trabajo, en una intimidación continua, es una situación tan desgarradora como de total injusticia, contra la que debemos rebelarnos. En ello nos va nuestra propia vida. Pues desgraciadamente esa situación totalitaria, con una banda de asesinos y un entramado socio-político que les apoya por omisión a veces, por interés o por miedo, ya se ha vivido históricamente, ya se conoce donde desemboca. José Varela ha descrito muy bien esa situación del nacionalsocialismo de la Alemania prenazi y nazi, y la ha comparado con lo que está sucediendo desde hace más de veinte años en el País Vasco. Nunca es bastante insistir en ello.

Las voces de las víctimas rompen la asimetría que intentan imponer los totalitarios. El mal, el dolor, el daño, no es necesario -como pretenden enseñar a los escolares-, sino que es producto de unas voluntades que inventan su propia historia y se benefician de la ausencia de libertad. Denuncian una perversión moral, un nihilismo moral (en palabras de Aurelio Arteta) que fomenta una cultura del odio que sin sentido de culpa -sintiéndose exonerados de toda responsabilidad en tanto que individuos- acaba justificando la anatematización o asesinato del otro. «La fascinación de la fuerza» contra la que advertía Simone Weil. Lo que me parece más sintomático de esta perversión es el grado de desinhibición con el que formulan verazmente -es decir, creyendo en lo que dicen- unas mentiras que pueden sustentar un sistema demencial. Eso fue exactamente el nazismo; ese ha sido el punto de partida de las matanzas de los Balcanes; así se pudo exterminar a millones de seres de forma industrial, como parte de un trabajo que no queda más remedio que hacer para que luego surja o se vuelva al «paraíso perdido», a la sociedad armonizada sin los elementos perturbadores y disidentes, a esa falacia del «punto cero» de la historia. «La superstición jacobina de la ruptura», que decía Octavio Paz.

Arendt, Safranski y otros muchos pensadores no dejan de recordarnos que Hitler fue posible por una ruptura de todo un universo moral; por el silencio u omisión de los demás ante el atropello al grupo previamente estigmatizado; por la tolerancia con los intolerantes, a los que por miedo, o a veces por relativismo moral mal entendido, no se les aplicó la ley cuando todavía podía aplicárseles. Si siempre ha habido matanzas y genocidios en la historia, solo en el siglo XX se afianzó, con los totalitarismos, la idea de la necesariedad de exterminación de un determinado sector de individuos para garantizar una supuesta «prosperidad ulterior». La historia nos demuestra que, partiendo de sistemas de mentiras demenciales y de individuos enloquecidos, la realidad puede convertirse en una pesadilla. Y se convierte, ocurre. Los sistemas delirantes atrapan a individuos y colectividades para llevar adelante, con lógica implacable, unas determinadas premisas que, por lo demás, han ido exponiendo con total desinhibición. Parece tan imposible que nunca se cree que será realidad. Pero la realidad es la que construimos entre todos, día a día. Las palabras son actos y crean espacios reales. Y, a partir de ciertos umbrales, es difícil retroceder.

En el País Vasco se están rebasando todos los umbrales.

Un umbral en el que la mentira se alza como centro de todo sistema totalitario (de ahí la importancia de la educación) y se convierte en algo veraz (nunca hay que confundir la «verdad» con la «veracidad») y, a partir de ella, se desarrolla una radicalización acumulativa (Safranski) que destruye y hace saltar los marcos jurídicos y morales. Es la catástrofe de la libertad, pues esta no ha sido utilizada para detener el mal, sino que, rendida ante el miedo o la pusilanimidad, se ha identificado con el delirio de poder y de fuerza. Kafka previó lo que podía ser la realidad cuando la mentira se convierte en el orden del mundo; los regímenes de Hitler y Stalin lo ejecutaron. Lo imaginario se hizo real. Todavía estamos pagando sus consecuencias. No permitamos que pueda pasar ahora otra vez; defendamos nuestra libertad y su garantía democrática frente a los delirios de ideologías nacionalistas balcanizantes. Los vascos que se rebelan contra el miedo nos dan ejemplo.

EL SOCIALISMO Y LA CUESTIÓN NACIONAL
Editorial ABC 9 Marzo 2003

LAS contradictorias actitudes que se producen en el Partido Socialista en torno al manejo de la cuestión nacional -que no es otra que el respaldo al modelo constitucional- causan una lógica inquietud. La decisión de José Luis Rodríguez Zapatero al suscribir con el PP el Pacto por las libertades y contra el terrorismo selló un compromiso, unificó un discurso y proyectó a la opinión pública y al nacionalismo vasco secesionista una imagen de solidez y cohesión particularmente adecuada cuando lo que está en juego es el desarrollo de la convivencia nacional bajo los criterios que en 1978 quisieron los españoles en el referéndum constitucional. Pero la dinámica interna del PSOE provoca quiebros y perplejidades que desembocan en una percepción inquietante. En este sentido, las declaraciones de Pasqual Maragall otorgando más credibilidad al director del clausurado «Egunkaria» que al ministro de Interior, causan más perjuicio a su partido que al Gobierno y son innecesariamente lesivas para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sin perjuicio de que lo sean también para la Ertzaintza, reiteradamente acusada, conforme a pautas del manual etarra, de someter a torturas a los detenidos presuntamente vinculados con la banda terrorista. Maragall se ha equivocado y, si en última instancia, como él mismo ha declarado, la decisión corresponde a los jueces, carece de sentido que él se adelante a su pronunciamiento, como, al final, ha venido a reconocer de forma remisa y, posiblemente, a instancias del propio secretario general del partido. Sin embargo, el PSOE no puede seguir manteniendo la tesis de que esta o aquella declaración sobre un asunto tan sensible es «cosa» de tal o cual dirigente. Ni atribuir a comportamientos como el de Odón Elorza, en San Sebastián, un carácter excepcional cuando el alineamiento del alcalde socialista con las tesis filonacionalistas resulta de una evidencia excesiva.

POR otra parte, es comprobable que el Partido Socialista del País Vasco atraviesa por una difícil situación que, quizá, está resolviendo de la manera menos inteligente. La nueva dirección del socialismo vasco no ha asumido la estrategia de Nicolás Redondo en las elecciones autonómicas, consistente en una acción constitucionalista concertada con el PP, pero, hasta el momento, no ha ofrecido una alternativa mejor. Arzalluz, al que siempre delatan sus palabras más allá de lo que él quisiera, ha expresado su esperanza en que la situación actual cambie -es decir, la resistencia a la apuesta soberanista- si el socialismo llega al poder, pese al indignante trato que el presidente del PNV está deparando a la familia Pagazaurtundua, de militancia socialista. Además, el distanciamiento del PSE del colectivo cívico ¡Basta Ya! -que podría producirse también respecto de otras asociaciones y organizaciones- remite al partido a un terreno de indefinición, agudizado por la cercanía de las convocatorias electorales. El silencio socialista ante algunos episodios incalificables en términos democráticos -como la suspensión de la conferencia en la Universidad de Barcelona, de la profesora Gotzone Mora- hace difícil reconocer la coherencia del discurso del PSOE que confraterniza con posiciones tan ambiguas como la de Baleares, o que, indirectamente, alimenta las posibilidades inmediatas del nacionalismo radical en Galicia mediante una oposición al Gobierno cuyos réditos van a parar a cuentas ajenas.

EN estas circunstancias, y sin deseo alguno de ensanchar más aún los titubeos del Partido Socialista, es más que razonable apelar a la necesidad de que el PSOE revise sus pautas de comportamiento y de discurso respecto del gran problema nacional que reside en esa tensión permanente e injusta a la que las fuerzas políticas centrífugas someten la convivencia nacional. La alternativa en democracia debe presentarse con nitidez a los electores y la clarificación de posiciones -que ya se encargan los nacionalistas de distorsionarla- es una condición para la fiabilidad ante los ciudadanos. Los socialistas, en este terreno, todavía no la han adquirido en la medida necesaria. Que la alcancen sería bueno para todos.

NUESTRA «FELIZ DEMOCRACIA»
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 9 Marzo 2003

AYER, en Cáceres, se le escapó a José Luis Rodríguez Zapatero una reflexión aparentemente inocua. En realidad, terrible. Dijo: «Desde hace veinticinco años estamos viviendo en una democracia muy feliz, señor Aznar... ¡Déjenos en paz!».

«Democracia feliz». ¿Habría podido decirlo en el País Vasco sin que ello hubiera sido tomado como una insufrible provocación? ¿O en la Universidad de Barcelona?

Pero si Rodríguez Zapatero no podría haber hecho esta afirmación allí donde no pueden celebrarse elecciones en libertad, donde se vive bajo el Terror y los no nacionalistas son dianas andantes, ¿por qué se atrevió a hacerlo en Cáceres? Sencillamente porque no cree que los españoles tengamos un sentido nacional de la solidaridad y no aceptemos que se pueda decir del conjunto de España lo que no es predicable de una de sus partes. Porque Zapatero, como otros, tiene el alma parcelada, federalizada. La sensibilidad troceada. Cree que puede haber territorios para la convivencia, y otros para la barbarie.

Para Rodríguez Zapatero la negación de libertades y la precariedad vital de una gran parte de ciudadanos vascos no pone en cuestión la democracia del sistema porque la entiende como una situación en marcha hacia la normalización federal. Se trata de pegas en el itinerario aun cuando -es cierto- no sea conveniente hablar de democracia allí donde brilla por su ausencia. Puro tacticismo.

Rodríguez Zapatero fue a más. Habló de democracia «feliz», lo cual es aun más arriesgado. Porque ¿podría hablar en esos términos en la Asociación de Víctimas del Terrorismo, o en una reunión de concejales constitucionalistas? Incluso en Cáceres fue una provocación hablar de democracia «feliz» cuando todos los españoles estamos con el dolor de la madre de Pagaza, el que le han causado los asesinos y el que le ha hecho Javier Arzalluz en una demoniaca división de trabajo. Así que, si no puede predicarse del conjunto español que exista democracia cuando no existe en una de sus partes, tampoco se puede hablar de «felicidad».

Es preocupante la escasa exigencia de Zapatero ante la democracia y ante lo que entiende por felicidad. Para él, mil muertos no pueden desbaratar su visión optimista de la realidad. Lo negativo queda para las gentes que pretenden meternos en guerras y robarnos la paz que disfrutamos, en el País Vasco por ejemplo. «Déjenos en paz, señor Aznar», con nuestras víctimas, con nuestras pesadillas nocturnas y nuestros terrores diurnos.

La inconsciencia de Zapatero ante la grave situación de nuestro sistema democrático es uno de los mejores activos de quienes le han puesto plazo. Está a caballo del Pacto por las Libertades y el entendimiento más o menos tácito con los enemigos de éste. Entre medias hay colaboraciones decididamente desestabilizadoras como la de Pasqual Maragall, que no tiene inconveniente en «dar crédito» a los etarras de «Egunkaria». O gentes como el rector de Barcelona para quien los miembros de ¡Basta Ya! comparten el mismo gusto por la violencia que los terroristas. Y de modo ya comprometido con el proyecto de Estado confederal, los nacionalistas catalanes y gallegos que acaban de oponerse al endurecimiento de las penas por terrorismo. Todos ellos -el Bloque, CiU, Esquerra y en buena medida el PSC- necesitan el triunfo del independentismo vasco, del Plan Ibarretxe. El culmen de la «democracia feliz», según Zapatero.

Los aliados
Amando De Miguel La Razón 9 Marzo 2003

Hace doscientos años se dibujó muy bien el conflicto internacional en Europa. Por un lado, Napoleón y los reyezuelos centro europeos; por otro, Inglaterra con Portugal y España, más otros aliados que se fueron incorporando. El bloque continental de Napoleón sucumbió ante los aliados.

Hace noventa años volvió a plantearse un parecido esquema. El bloque germánico se enfrentó a Inglaterra y sus aliados, ahora con los Estados Unidos. España permaneció neutral, aunque los que mandaban eran más bien «germanófilos». Una parte de Francia se incorporó a los aliados y otra colaboró con los alemanes.

En 1939 se planteó la Segunda Guerra Mundial (o más bien europea) en términos parecidos a los de la Primera. España siguió neutral, aunque más bien inclinada al bloque germánico.

El conflicto actual es extraeuropeo, pero se sigue planteando la oposición entre los aliados (Reino Unido, Estados Unidos) y el bloque central europeo (Francia, Alemania, Rusia). Discuten por Irak, pero podrían hacerlo respecto de cualquier otra zona caliente. Lo novedoso para los españoles es que nuestro Gobierno se inclina hacia los aliados. Volvemos, curiosamente, a las alianzas de hace 200 años. ¿No será más natural aliarse con el Reino Unido que con Francia? La izquierda y los nacionalistas en España dicen que no, que seamos neutrales o que nos sumemos al bloque continental.

Ahí se ve que eso del «mundo occidental» es una unidad engañosa. Lo único seguro es que ese mundo es democrático e influye con sus intereses en el resto del mundo, donde medran las dictaduras. Lo nuevo es que desde el mundo no occidental, más concretamente el islámico, surge la amenaza terrorista. Es una guerra que no se declara y que se enquista como una amenaza permanente. Frente a esa nebulosa de dictaduras y bandas terroristas se alzan los aliados. España sufre una versión local del terrorismo, así que le interesa estar junto a los aliados. La hidra de la banda terrorista local ha estado siempre en Francia, lo que indica que se siente más capaz en ese país que si se alojara en España.

A uno le puede gustar o no la posición del Gobierno español. Lo que resulta indiscutible es que, desde la guerra de la Independencia (o Peninsular), España no había estado con los aliados. La inveterada neutralidad ha sido más bien marginación o aislamiento de la escena internacional. Esa larga etapa aislacionista se ha acabado. En realidad, se acabó con el ingreso en la OTAN y la UE, y definitivamente con la guerra de Kuwait hace doce años. Ahora se añade un punto más: España está con los aliados más de tú a tú. Esa posición destacada tiene sus riesgos, pero peor hubiera sido seguir con la marginación o el aislamiento internacional.

COSAS DEL RECTOR
Por Jaime CAMPMANY ABC 9 Marzo 2003

EN pocos días se han sucedido en Cataluña dos actitudes inquietantes, preocupantes, casi alarmantes. Son dos actitudes políticas, pero no sólo políticas, porque penetran en el campo de la pura civilidad y de la mínima disposición exigible para la convivencia en democracia. Y resultan especialmente alarmantes porque se han producido precisamente en Cataluña, que casi siempre ofrece ejemplos de moderación y prudencia, de señorío también, en la actitud de sus hombres representativos y en la sociedad en general.

Una de esas actitudes inquietantes la ha protagonizado Pasqual Maragall, que lleva a cuestas con cierto trabajo, pero lo lleva, un apellido ilustre, y que es nada menos que el candidato a la Generalitat por el Partido Socialista. Por si fuese poco, tal y como están las aguas políticas en Cataluña a causa de la retirada de Jordi Pujol, que abandona ese sillón después de ocuparlo casi dos décadas, no es descartable ni mucho menos que ascienda a él este nieto del gran poeta.

Ya habréis adivinado a lo que me refiero. Maragall ha manifestado públicamente que da más crédito a las palabras de un etarra que a la probidad y conducta legal de la Guardia Civil. Ha dicho que cree en la verdad de esa denuncia de torturas que ha manifestado el tal etarra, y luego ha dulcificado en cierta medida la salida de tono, pata de banco o como queráis llamarla, añadiendo que al menos hay que esperar a ver lo que dicen los jueces. Cosas de Maragall. Pero si no sabe todavía que los etarras tienen órdenes de sus jefes de realizar esa clase de denuncias por sistema cuando les detienen, es que no se entera, y en vez de dedicarse a la política haría bien en dedicarse, por ejemplo, a capar estorninos.

La otra actitud inquietante la ha representado Joan Tugores, que ha vetado la anunciada conferencia de Gotzone Mora. Y también aquí alarma especialmente la personalidad del autor del veto, tan caprichoso como significativo, porque el señor Tugores es nada menos que el rector magnífico de la Universidad de Barcelona. Funda su veto el señor Tugores en su presunción de que en ese acto cultural no estarían garantizadas la pluralidad y la vocación de tolerancia. Cosas del rector. Tenga o no tenga algún fundamento la presunción del magnífico Tugores, sería un escrúpulo atendible, incluso elogiable, si el susodicho se comportase siempre con los mismos miramientos y tiquismiquis.

Pero se pone uno a rascar en la biografía del magnífico rector de la Universidad de Barcelona y encuentra datos, no ya sospechosos, sino descalificadores. Este sujeto que con tanto esmero cuida en esta ocasión la pluralidad y la tolerancia, autorizó en otras ocasiones las tres conferencias de estos otros tantos individuos: el plural y tolerante Juan José Ibarreche, el aún más plural y tolerante Arnaldo Otegui y el sublime ejemplo de lo plural y tolerante de un indeseable conocido como Pepe Rei. Y es lo que dice mi suegra: «Mira, tú no te atreverás a decirlo en el periódico, pero a mí ese señor no me parece un rector magnífico sino un magnífico cantamañanas».

«Contra la cobardía moral»
Francisco CAJA. Presidente de Profesores para la Democracia La Razón 9 Marzo 2003

Abandona el Rector Tugores, sólo después de que se haya pedido su dimisión, su mutismo para afirmar su superioridad moral frente a los que le reprochamos su conducta al prohibir, tras las agresiones a Fernando Savater, la intervención en la UB de la profesora de le UPV, Gotzone Mora. ¿En qué consiste esa «superioridad moral» que se arroga el Rector Tugores a quienes le exigimos que desde su cargo garantice, por encima de todo, la libertad de todos los universitarios? ¿Consiste acaso en no haber condenado todavía las agresiones que, en su presencia, sufrió Fernando Savater a manos de grupos que reiteradamente usan la violencia para reducir al silencio a los que defienden la libertad? ¿Consiste a caso en asegurar la impunidad y la subvención de esos grupos? ¿Consiste en tratar de equiparar a víctimas y verdugos acusándoles de mimetizar su pensamiento, mientras silencia a los primeros y secunda los deseos de los otros? No ya la superioridad moral sino la dignidad del cargo para el que fue elegido se consigue arriesgándolo para asegurar la libertad en la universidad que preside de aquellos que son silenciados por los violentos, no prohibiendo su intervención.

El Rector Tugores, impide el ejercicio de la libertad, no hace sino reafirmar su complicidad con los que en la Universidad de Barcelona son los enemigos objetivos de la libertad, prohibiendo la palabra de los que son víctimas de su violencia. ¿Cómo es posible que el máximo representante de la sede de la creación y trasmisión del conocimiento invoque la racionalidad, el diálogo constructivo para justificar una conducta, la suya, tan cobarde: tapar la boca de las víctimas, silenciar a quienes arriesgan su vida por la libertad? Les acusa, incluso, de complicidad con los verdugos por mimetizar su pensamiento, binario, maniqueo. Tiene razón en esto último: cuando los profesores universitarios son asesinados y amenazados, por defender la libertad sólo hay una alternativa, la que imponen con la pistola los asesinos; o estás con nosotros, los verdugos, o te conviertes en víctima, no hay espacio entre las víctimas y los verdugos. No hay espacio entre las pistolas y las víctimas. El Rector no sólo silencia a las víctimas, ahora quiere arrebatarles, su sublime superioridad moral sobre personas que como él por cobardía se identifican con el agresor.Su superioridad intelectual, se la concedemos de antemano, sobre los que pensamos tan binariamente, no alcanza a tapar su abyecta cobardía moral.

Eta, con la mafia napolitana
Editorial La Razón 9 Marzo 2003

La conocida «ley del silencio» que imponen las bandas criminales para asegurar su propia supervivencia dificultará en extremo la labor que se apresura a emprender la Fiscalía Antidroga para establecer las verdaderas relaciones entre la mafia ETA y sus colegas mafiosos de la «Camorra» napolitana. Un «arrepentido», que ha colaborado con la Justicia italiana y permitido la captura de algunos de los más importantes «capos» del llamado «Clan de los Genoveses», dio la primera pista: ETA hacía llegar a la banda camorrista cantidades de cocaína y hachís a cambio de las armas que la «Camorra» conseguía de un militar checo.

La unión de ETA y droga no es nueva, y es conocido que sus pistoleros han asesinado a traficantes «molestos» para la banda, pero lo que ahora busca la investigación que dirige el fiscal jefe antidroga López Fando es establecer el origen de la droga que vende ETA y conocer los canales que la abastecen de estupefacientes. Cuando se trata con un grupo delictivo como ETA, parece obligado pensar en la pista americana, dada la complicidad de los etarras con dictadores como Fidel Castro, o sus sangrientas relaciones con la narcoguerrilla colombiana. Los mafiosos italianos comparten armas, dinero y droga y actúan por medio del asesinato y la extorsión. Lo mismo hace ETA, que es también una cuadrilla de criminales, como resulta más que evidente. Conocer ahora que están asociados en el negocio del narcotráfico con los «padrinos» de la «Camorra» napolitana no hace más que confirmarlo.

Aznar y Estados Unidos
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 9 Marzo 2003

España tiene planteados dos grandes y muy diferentes problemas: el terrorismo en el norte, Marruecos en el sur. Francia, como se demostró en la crisis Perejil, estará siempre junto a su aliado el moro. En relación al terrorismo, colaborará fatigadamente con nuestras fuerzas de seguridad en territorio francés pero nada más. España debe hacer todo lo posible para mantener excelentes relaciones con Francia, pero muy poco podemos esperar de los franceses y de su impecable mala educación en los dos grandes problemas que hieren a España, al norte y al sur. Estados Unidos, en cambio, es nuestro aliado objetivo en ambos casos. Su ayuda para el entendimiento con Marruecos, aventada a veces por una cierta languidez, es inestimable y su cooperación en la lucha antiterrorista puede considerarse como relevante.

España tiene un gran interés nacional, ajeno a Europa: Iberoamérica y, además, los cuarenta millones de hispanohablantes en Estados Unidos, que dentro de veinte años pueden ser ochenta millones. Aún esmerándonos en una política de integración en Europa, no podemos olvidar ese gran interés, histórico, cultural y económico, que nuestra nación tiene en el mundo iberoamericano. Hay otro país que se suma a ese mismo interés en Iberoamérica: Estados Unidos. La cooperación con Washington vuelve a ser lógica y, además, clave. No se puede hacer chatarra de nuestros deberes con las naciones hispanas, aunque Chirac se lleve un berrinche.

Al intensificar la amistad con Estados Unidos, Aznar está atendiendo al interés general de España y al bien común de los españoles. El antiamericanismo de salón o de vociferación callejera no debe, no puede, alterar la posición del gobernante responsable. Que es necesario esforzarse por restablecer la alianza trasatlántica y el entendimiento de la Unión Europea con los Estados Unidos, está claro. Hay que olvidarse de los rebuznos de algunos. La estabilidad del mundo así lo exige. Aznar forma parte del engranaje de la más alta política internacional. España no es ya un país marginal. Estamos jugando el gran papel entre las naciones que perdimos al comienzo del siglo XIX. Cerrar los ojos al acierto de la política general de Aznar, al margen de fallos concretos que sin duda se han producido, sería sacrificar la objetividad en el altar del sectarismo y de la palabra entumecida.

Apoyo a las víctimas
Cartas al Director ABC 9 Marzo 2003

Creíamos estar acostumbrados a la vileza y cobardía de Javier Arzalluz, pero esta vez, con la familia Pagazaurtundúa, se ha superado a sí mismo. Quiero transmitir todo mi apoyo a las víctimas del terrorismo, no sólo a los familiares de los muertos y a los heridos, sino a todos los que sufren el acoso continuo de los nacionalistas vascos (incluidos los del PNV). La inmensa mayoría de los españoles estamos a vuestro lado; animo a todos los ciudadanos de bien a que hagan llegar su apoyo a las víctimas. Un caluroso abrazo a todos los componentes de ¡Basta Ya!, y en especial a la familia de Joseba Pagazaurtundúa, un orgullo para todos los españoles. ¡Ánimo!, estáis dando una gran lección de valor y entereza. Antes o después, estad seguros, se hará justicia.   Alicia Alonso de Velasco Esteban.   Madrid.

Mayor acusa al PSE de «no estar a la altura» del desafío nacionalista
VITORIA. J. J. SALDAÑA ABC 9 Marzo 2003

El dirigente del PP insiste en la oferta de listas conjuntas, aunque se muestra abierto a otras fórmulas «para dar en cada sitio la mejor respuesta a la libertad»

Jaime Mayor mostró ayer su preocupación por el distanciamiento del PSE y acusó a su dirección de «no estar a la altura» de la ofensiva nacionalista, y no afrontar que las elecciones de mayo «serán la segunda vuelta de Estella».

Ante más de trescientos apoderados e interventores, Mayor reservó sus críticas mas duras al nacionalismo y, en concreto, al PNV porque su estrategia «legitima a ETA y es más tramposa que democrática». Por ello, subrayó la importancia de que, en las elecciones municipales de mayo, Álava pare el «plan Ibarretxe» que tiene un «cronograma» para iniciar su desarrollo: «Una hora «h» en el día «d», las ocho de la tarde del 25 de mayo, tras el escrutinio electoral».

ETA, garante del plan Ibarretxe
El dirigente del PP destacó que, cuatro años después del pacto de Estella, «puedo decir ahora que la segunda vuelta del plan Estella, de la ruptura del nacionalismo, ha llegado al País Vasco». Destacó, al respecto, que si hace cuatro años el proceso estuvo protagonizado por la tregua de ETA y el pacto con el PNV, ahora «la ofensiva llega desde las instituciones vascas, pero con ETA detrás» porque, según recalcó, es «ETA la garante del plan Ibarretxe». En su opinión, ésta es la «cruda realidad» que las opciones no nacionalistas tienen que afrontar en dos meses porque «es nuestra responsabilidad».

Pese a la negativa del PSE a integrar listas conjuntas, Mayor insistió en su oferta de «diálogo sin límites», y lanzó un nuevo reto al PSE al anunciar el compromiso del PP de «garantizar mayorías constitucionalistas en todos y cada uno de los ayuntamientos» o, en su caso, «encontrar fórmulas posibles para dar en cada sitio la mejor respuesta a la libertad».

Así las cosas, criticó el alejamiento del PSE y acusó a su dirección de «no estar a la altura de las circunstancias» , dando a entender que «se equivocan de enemigo». En este sentido, dijo ver con «preocupación y tristeza», pero «no movido por la rabia ni por la indignación», la confirmación de esa estrategia. Mayor les reprochó, entre otras actuaciones, su negativa a «asumir ningún dialogo político que sea público» con su formación, máxime cuando hoy el PNV y EA firmarán la coalición electoral y cuando el viernes «los líderes de PNV, EA e IU no tuvieron reparo en fotografiarse junto a los de Batasuna».

Mayor Oreja alerta que el 25 de mayo es la fecha para la segunda parte del Pacto de Estella
Libertad Digital 9 Marzo 2003

La preocupación por la actitud de los socialistas vascos ante la deriva independentista del PNV ha saltado a primer plano. Mayor Oreja ha explicado que el plan Ibarretxe tiene el 25 de mayo de 2003 a las ocho de la tarde, tras el escrutinio electoral, como fecha para la segunda parte del pacto de Estella firmado por todo el nacionalismo para la independencia.

El presidente del grupo parlamentario del PP vasco, Jaime Mayor Oreja, ha afirmado este sábado que la propuesta del lehendakari, Juan José Ibarretxe, "tiene un calendario: el 25 de mayo de 2003 a las ocho de la tarde, tras el escrutinio electoral", a la vez que explicó que la segunda vuelta del plan Estella, de la ruptura del nacionalismo, ha llegado al País Vasco". En un acto de reconocimiento a los cargos del PP celebrado en Vitoria, en el que también tomaron parte la vicepresidenta de la UE, Loyola de Palacio, el diputado general de Álava, Ramón Rabanera, y el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, Mayor Oreja criticó al lehendakari y a su propuesta por considerar que la estrategia que están siguiendo los nacionalistas "legitima a ETA y es más tramposa que democrática".

Ante estas declaraciones, y en un acto paralelo organizado por el PNV en la localidad alavesa de Salvatierra, Ibarretxe, definió como "eje fundamental" la coalición que este domingo firmarán en Bilbao PNV y EA "para sacar este país adelante" y señaló que éste será uno de los "principales elementos de ilusión" para el País Vasco. Ibarretxe dejó claro que no hay eje de decisión que incluya al resto de España en su camino soberanista. Para el lehendakari, hay que aceptar “siempre y sea cual sea la voluntad de la sociedad vasca, manifestada en la Comunidad Autónoma Vasca, y en su caso en Navarra y en su caso en Iparralde (País Vasco francés) porque existen estos tres ámbitos para tomar decisiones".

Ibarretxe también dejó claro cuáles son las prioridades: Primero decir no a la tortura y después a ETA. “Nada merecerá la pena de lo que hagamos en política sin respetar los derechos humanos de todas las personas, es necesario decir no a la tortura y a los atentados de ETA". Además, el lehendakari independentista vasco del PNV criticó las voces disidentes contra su plan, en referencia a una campaña por la Constitución y el Estatuto en Álava porque, según dijo, "va contra el modelo de solución" propuesto por su plan de libre asociación del País Vasco al Estado” propuesto por él.

Por otro lado, Mayor Oreja también censuró la actitud de los socialistas vascos porque "hay que hacer gala de la suficiente responsabilidad del desafío nacionalista". En este sentido, y ante el creciente acercamiento de los socialistas al PNV, Mayor Oreja volvió a ofrecer al PSE-EE un pacto previo a las elecciones, al mismo tiempo que expresó su "profunda preocupación" por el "distanciamiento" que han adoptado los dirigentes del PSE respecto al PP, ante el que el su partido se comprometió a garantizar tras las elecciones una mayoría constitucionalista en todos los ayuntamientos vascos donde sea posible. Mayor Oreja fue claro con el partido de Zapatero y acusó al PSE de estar colocándose "en una nueva equidistancia entre ETA y la guerra, entre ETA y Bush", ante lo cual opinó que "no hay distancias entre ETA y la guerra, nuestra guerra es ETA". Para el líder popular, "otros tendrán la responsabilidad de no estar a la altura de la gravedad de las circunstancias".

Desde el PP se ve con creciente preocupación la distancia que los socialistas vascos están tomando. Mayor explicó que "me preocupa que el PSE no quiera asumir un compromiso previo electoral con el PP vasco en ningún ayuntamiento, que quieran evitar todo diálogo político conocido entre PP y PSE antes de las elecciones, que el PSE haya rechazado la invitación de Basta Ya", citó Mayor. "Me preocupa que cuando mañana PNV y EA van a celebrar un acto en el que van a reafirmar, por necesidad, su cohesión y su unidad, cuando ayer en Egunkaria se juntan el tripartito y Batasuna, que el PP y el PSE cada día, por los socialistas, quieran confirmar más distancia, más diferencia, más alejamiento de posiciones. Como me preocupa, lo digo, sin equivocarme de adversario".

Por su parte, Loyola de Palacio aseguró que desde la Unión Europea "se tiene muy claro" la situación vasca, agregando que "el problema de que no tenemos conquistadas las libertades lo conoce hoy en día toda la UE". La vicepresidenta europea también criticó al rector de la universidad de Barcelona, Joan Tugores, por no dejar hablar en la misma a la profesora Gotzone Mora.

Gasco: «Los concejales del PP y el PSOE asesinados por ETA son nuestros héroes»
El arzobispo de Valencia hace una crítica a la neutralidad con el terror
El arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, ha realizado unas clarificantes y duras declaraciones a raíz de su última carta pastoral publicada ayer en la que subraya que «los concejales del PP y del PSOE que han sufrido atentados mortales de ETA son auténticos héroes de nuestra democracia, al igual que los miembros de las Fuerzas de Seguridad y Fuerzas Armadas y demás víctimas causadas por la banda terrorista».
Luis del Real Espanyol - Madrid.- La Razón 9 Marzo 2003

El arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, ha señalado en su última carta pastoral que «los concejales del PP y del PSOE que han sufrido atentados mortales de ETA son auténticos héroes de nuestra democracia, al igual que los miembros de las Fuerzas de Seguridad y de las Fuerzas Armadas y demás víctimas causadas por la banda terrorista».

En declaraciones a la agencia AVAN, el prelado ha lamentado también «el desprecio ofensivo de quienes se olvidan de las víctimas y en cambio sólo denuncian la posible guerra contra Irak». El arzobispo de Valencia ha añadido que «quien de forma permanente y automática se dedica a oponerse a las acciones judiciales y legales contra el terrorismo, ni demuestra ser pacifista ni pacífico». Monseñor García-Gasco ha exhortado a que «hoy más que nunca alcemos nuestra voz y nuestra oración no sólo por la paz en Irak, Estados Unidos y Tierra Santa sino, por supuesto, por nuestro país donde hay personas que son asesinadas por los terroristas de ETA, personificación del mal».

No a la neutralidad con ETA
Asismismo, el prelado de Valencia ha calificado con dureza que «pretender analizar el terrorismo desde la neutralidad y la equidistancia es un error. La Iglesia y todos los hombres de buena voluntad deben estar siempre con las víctimas. Se oscurece la conciencia y su capacidad de discernir el bien cuando ante un dilema moral se adopta una actitud ambigua». Monseñor García-Gasco considera que «la búsqueda utilitaria del mal menor momentáneo cae en el error de considerar que el fin justifica cualquier medio. Frente a ello, la determinación de la moralidad de los actos es uno de los servicios específicos que la Iglesia presta a la sociedad».

Por último, monseñor Agustín García-Gasco, arzobispo de Valencia, anima a «descubrir las causas profundas del terrorismo de ETA, sin quedarse en la superficie del problema. Esto resulta urgente. Por un lado, para dar respuesta a la formación de la conciencia de los cristianos y a todos los que buscan la luz de la Iglesia. Pero, por otro, para ayudar eficazmente a quienes se sienten angustiados e indefensos ante el terrorismo, y a quienes, como víctimas suyas, necesitan de una actitud coherente».

Mora acusa al rector de silenciar a los amenazados y los exiliados vascos
D. M. - Madrid.- La Razón 9 Marzo 2003

Gotzone Mora, profesora de la Universidad del País Vasco, ha querido responder y matizar el polémico comunicado emitido por el rector de la Universidad de Barcelona, Joan Tugores titulado «Elogio de la superioridad moral» donde pidió «a la gente de bien del País Vasco y España» que se reflexionase «sobre si sus principales enemigos son los nacionalistas o, por el contrario sus peores enemigos incluyen a los que se presentan como sus más acérrimos defensores».

Para la profesora de la UPV «resulta inadmisible que el Rector de la Universidad de Barcelona equipare a las víctimas con los verdugos» y ni siquiera eso, pues ·mientras al entorno de los verdugos se les permite exponer sus proyectos políticos en las aulas de la Universidad, a las víctimas se nos niega el derecho a la palabra».

Gotzone Mora sitúa la actitud del Rector Tugores en «el polo opuesto a la que debe adoptar un universitario» ya que «sin saber los contenidos de mi conferencia me niega la posibilidad de dictarla, y a esa decisión la denomina «Elogio de la superioridad moral». Con estas disposiciones, Gotzone Mora cree que la UB, a través de su Rector «está permitiendo que se silencie a los que queremos visibilizar a los exiliados, amenazados y muertos por defender los valores de la democracia». Además, emplaza al Rector Tugores a que «le conceda el permiso para impartir la conferencia» para que después pueda decidir «si somos nosotros, los que vivimos con escolta las 24 horas del día, es decir sin libertad, los que la defendemos».

De la apuesta por la paz a la lucha por la libertad
La ejecutiva del PSE ha carecido de oposición interna porque la mayoría de los perdedores en el congreso de hace un año se han enrolado en Basta Ya y otros foros
J. J. C./BILBAO El Correo 9 Marzo 2003

La ejecutiva de Patxi López, que integra a sectores del PSE vizcaíno y guipuzcoano, fue respaldada por el 64% de los delegados. En su año de andadura la nueva dirección ha carecido, sin embargo, de oposición interna. La necesidad de cerrar la crisis abierta con la renuncia de Nicolás Redondo y de no echar más leña al fuego a un partido atosigado por el PNV y el PP y duramente castigado por el terrorismo serían algunas de las explicaciones, pero no la principal.

La mayoría de los 'perdedores' en el congreso del PSE de marzo de 2002, se han involucrado activamente en plataformas cívicas, como Basta Ya, y, en menor medida, en fundaciones como la de José Luis López de Lacalle o la de Fernando Buesa. Muchos de ellos, como Carlos Totorika, Nicolás Redondo, Rosa Díez, Javier Rojo, Mikel Cabieces, Mario Onaindía o Maite Pagazaurtundua compaginan sus cargos internos e institucionales con esta actividad. Basta Ya, movimiento casi anárquico en su organización y plural en su composición, está liderado, en cierto modo, por la izquierda sociológica del país, representada en los rostros de Fernando Savater, Agustín Ibarrola o José Ramón Recalde, entre otros.

Onaindía considera «muy interesante» la proliferación de este movimiento cívico que, a su juicio, ha sustituido el concepto de la reivindicación de la paz por el «mucho más estimulante» de lucha por la libertad. Se felicita, además, de que Basta Ya no responda al nacionalismo en su terreno, haciendo, por ejemplo, una defensa de la españolidad, sino «creando espacios de libertad y de pluralidad». «Es la mejor solución -añade convencido-, porque la libertad sólo se ejerce ejerciéndola».

La capacidad de convocatoria y el dinamismo de este foro han quedado este año fuera de toda duda. La manifestación de San Sebastián contra el 'nacionalismo obligatorio' reunió a más de 150.000 personas, el acto de enero a favor de la Constitución llenó el pabellón bilbaíno de La Casilla y 700.000 internautas visitan mensualmente la página web -www.bastaya.org- de esta plataforma, definida por Javier Rojo como «la conciencia rebelde sin estatutos».

La dirección del PSE-EE ha observado desde un principio el resurgimiento de Basta Ya con una indisimulada desconfianza. Todavía hay en la ejecutiva quienes consideran que la crítica frontal y en la calle del nacionalismo de Lizarra y de Ibarretxe puede resultar demasiado agresiva, ser identificada con el PP y perjudicar al partido. También existe el temor a que algunos socialistas encuadrados en Basta Ya pretendan utilizar esta plataforma para intentar marcar la política del PSE.

«Molesta al PNV»
López asegura que las cosas están cambiando y sostiene que las relaciones «van a mejorar muchísimo» con un movimiento cívico «necesario y complementario con el PSE». «Los recelos -añade el secretario general de los socialistas vascos- están desapareciendo», aunque, a su juicio, algunos pretendan «buscar ahí el hueco que no tienen en el partido». En cualquier caso, López admite que estas cuestiones son objeto de largas reflexiones en las reuniones de la ejecutiva del PSE.

Javier Rojo sostiene que Basta Ya «sólo molesta a los nacionalistas», y esta tesis es incluso compartida por los abanderados del socialismo vasquista. Gemma Zabaleta cree «comprensible» la existencia de un foro de estas características, «ante la situación de hartazgo social, de violencia y de fracaso del Gobierno vasco nacionalista».

Esta semana, el PSE anunció su negativa a acudir a un debate de Basta Ya sobre la conveniencia de celebrar elecciones. Jáuregui considera «correcta» la decisión porque « la política la tienen que marcar los partidos». Onaindía prefiere hacer autocrítica: «Todos lo hemos hecho mal. Basta Ya tuvo que haber centrado el debate en la falta de libertades, y la respuesta del PSE estuvo fuera de tono».

Votar en Euskadi
Editorial El Correo 9 Marzo 2003

El debate suscitado por Basta Ya en torno a la posibilidad de que las elecciones previstas para el próximo 25 de mayo pudieran no celebrarse en Euskadi debido a la carencia de garantías democráticas para su desarrollo requiere una pronta conclusión. En ningún país en el que el sufragio universal está constitucionalmente establecido se dan las circunstancias de falta de libertad y de persecución ideológica que en el País Vasco afectan a las formaciones no nacionalistas. La amenaza que pesa sobre los electos populares y socialistas -y que les obliga a desempeñar su actividad institucional y social compatibilizándola con la necesidad de preservar su propia vida- alcanza también al derecho fundamental que asiste a sus votantes de participar en la actividad política a través de sus representantes. Resulta imposible imaginar una concurrencia electoral más desigual dentro de un sistema democrático. Pero la condena inapelable de tal estado de cosas, y el reproche que merecen quienes parecen mostrarse más dispuestos a beneficiarse de la situación que empeñados en acabar con la misma, requiere la adopción de aquellas decisiones que ensanchen espacios a la libertad. Nadie podría negar que existen razones que pudieran justificar la desconvocatoria de las próximas elecciones en Euskadi. Pero resultaría infinitamente más difícil argumentar que para la democracia es mejor la desconvocatoria que la celebración de los comicios de mayo.

La franca desigualdad de condiciones en que se ven obligados a presentarse los constitucionalistas no puede hacernos olvidar que si en algún momento la ciudadanía vasca se muestra especialmente libre es el día en el que puede acudir a depositar su voto secreto en las urnas. Ése es el instante en el que la coacción totalitaria se vuelve más impotente; incapaz de doblegar todas las conciencias y todas las voluntades a las que obliga a mantenerse silentes e impasibles durante los demás días. Si el constituyente no dispuso ninguna cláusula para suspender elecciones en un determinado ámbito territorial de España fue sin duda porque al restablecer la democracia no previó que un día pudiera requerirse tal supuesto. Pero incluso más allá de las dificultades de orden constitucional que implicaría la pretensión de desconvocar elecciones en el País Vasco, la extrema confrontación que caracteriza a la vida política e institucional vasca imposibilitaría una administración racional y positiva de semejante eventualidad antes y después del 25 de mayo.

Las consecuencias de una suspensión electoral consagrarían la excepcionalidad hasta tal punto que serían precisamente los hoy perseguidos quienes acabarían en franca desventaja respecto a aquéllos que tratan de inducir en la sociedad vasca la vivencia de un interminable período de provisionalidad y transición. El debate de la cuestión no es privativo de partidos e instituciones. Pero en tanto los partidos y las instituciones no se pronuncien en sentido contrario, sería del todo inconveniente continuar alimentando una incógnita que acabaría perjudicando sobre todo a quienes más padecen la falta de libertad.

¿Nacionalismo inmoral?
JUAN LUIS DE LEÓN AZCÁRATE /PROFESOR DE LA FACULTAD DE TEOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE DEUSTO El Correo 9 Marzo 2003

Con justicia o sin ella, ¡mi Patria!', rezaba el portalón del campo de concentración de Buchenwald. Más de medio siglo después de aquellos sucesos, el 'nacionalismo' en general sigue viéndose con cierta sospecha en ámbitos intelectuales, políticos y eclesiales. Incluso eclesiales, sí, a pesar del intento de 200 sacerdotes vizcaínos de descalificar en medios nacionalistas el último documento de la Conferencia Episcopal Española sobre el terrorismo de ETA, declarando que «no nos sentimos vinculados a los juicios emitidos en esta Instrucción pastoral» (mal ejemplo de comunión eclesial a los fieles cristianos por parte de quienes más deberían darlo), y de su intento de apoyar subliminalmente el plan de Ibarretxe cuando hablan de los «artesanos de la paz» que «buscan nuevas fórmulas políticas, construidas entre todos y para todos» (sospechosamente, en la carta que Ibarretxe buzoneó para explicar su plan se hablaba de un «proyecto de todos y para todos»). La verdad es que el magisterio eclesial, aunque no de manera prolija ni sistemática, muestra un relativo y prudente recelo hacia el nacionalismo, y no solamente el excluyente. Bastaría leer el nº 62 de la Encíclica de Pablo VI 'Populorum Progressio', (26 de marzo de 1967), en la que el Pontífice acusa al nacionalismo de aislar a los pueblos; o leer el comunicado del Consejo Pontificio 'Justicia y Paz' en la Conferencia Mundial de Durhan (29 de agosto de 2001), donde se dice sin ambages «que una enseñanza correcta de la religión permite alejarse de esos 'ídolos falsos' que son el nacionalismo y el racismo»; o leer el documento 'Para una pastoral de la cultura' (23 de mayo de 1999) del Consejo Pontificio de la Cultura que taxativamente afirma: «A diferencia del nacionalismo cargado de desprecio o de aversión incluso hacia otras naciones y culturas, el patriotismo es el amor y el servicio legítimos, privilegiados pero no exclusivos, al propio país, igualmente distante del cosmopolitismo y del nacionalismo cultural». Como ya he dicho, estos documentos y otros (cuya autoridad eclesial no es homogénea) no bastan por sí solos para elaborar una doctrina sistemática sobre el nacionalismo, pero sí apuntan a una cierta prevención hacia todo aquello que alegremente se defina como nacionalista, porque, de hecho, la Historia ya ha mostrado el peligro de todo nacionalismo (sea vasco, español, alemán, serbio...). La misma Iglesia ha sido consciente, a veces como víctima y otras como cómplice, de ello.

Pero no quiero centrarme ahora en el ámbito eclesial, sino en el político y social que sufrimos desde hace demasiado tiempo en el País Vasco. ¿No es inmoral que el PNV y EA, partidos gobernantes, renuncien a retirar de la Alcaldía de Andoain a un alcalde que se ha negado a condenar el asesinato de un ser humano, que, además, era el superior de su propia Policía local? El falso argumento de que eso lo tendrán que decidir los votantes de Andoain obvia cínicamente que ese hombre no fue alcalde exclusivamente por esos mismos votos, sino por el apoyo explícito de PNV y EA, que bien podían haber consensuado con las demás fuerzas democráticas un alcalde realmente democrático y digno. Y lo mismo dígase de las otras 17 alcaldías donde rigen alcaldes batasunos por la misma razón. Pero, a estas alturas de nuestra historia y desde hace mucho tiempo (especialmente desde 1998 y el Pacto de Estella), ya sabemos que al nacionalismo sólo le interesa sacar adelante su estrategia pannacionalista y excluyente, y en particular el plan fantasmal de Ibarretxe, cueste lo que cueste. Y si para ello necesita cambiar las leyes a su favor así lo hará, si puede. En un artículo titulado 'La gran mentira' ('El País', 23-8-2002), un alto dirigente del PNV descalificaba a los promotores de la Ley de Partidos con las siguientes palabras: «No hay mayor perversión para un sistema democrático que la aprobación de leyes en función de los intereses puntuales, partidistas y, sobre todo, electoralistas de la fuerza política que en cada momento está en el poder». Sin embargo, no le he oído a dicho dirigente descalificar a su partido por sus recientes y vergonzosos intentos (temporalmente pospuestos pero no rechazados) de modificar la ley electoral en Álava a pocos meses de las elecciones municipales, algo que sí es claramente electoralista por su contenido y forma. Continuando con esta 'coherencia' de criterios, ¿por qué el nacionalismo gobernante da credibilidad a presuntas denuncias de torturas contra la Guardia Civil (las cuales, por el bien de los derechos humanos y del propio Estado de Derecho, deben ser investigadas hasta sus últimas consecuencias) y no hace lo propio con denuncias realizadas contra la Ertzaintza?

Qué ha hecho el nacionalismo, gobernante desde hace más de veinte años, por erradicar a ETA y su entorno de la vida social y política de este País Vasco torturado por el asesinato, el chantaje, la mentira, la ignominia y la indiferencia de muchos? Creo que fue José Angel Cuerda quien dijo que la independencia de Euskadi no valía una vida humana. ¡Lástima que no sean hombres como él (y como otros 'michelines') quienes dirijan al nacionalismo actual! ¿Cuántas veces se ha oído decir al lehendakari o a cualquier otro dirigente nacionalista que los vascos que defienden la Constitución y se sienten españoles son tan vascos, tan patriotas vascos, como los nacionalistas independentistas? ¿Qué decir de las continuas denuncias de miembros cualificados de la Ertzaintza contra mandos de la misma que frenan actuaciones contra ETA y su entorno? Más de un ertzaina reconoce y lamenta en privado esta situación. ¿No es inmoral que el Gobierno vasco impugne toda actuación legítima del Estado de Derecho contra ETA y sus adlátares (actuaciones de probada eficacia) sin ofrecer a cambio ninguna alternativa real que no suponga justificarla o ceder a su chantaje? ¿Por qué las víctimas del terrorismo se sienten tan desamparadas por el Gobierno vasco y son últimamente vilipendiadas por unos dirigentes nacionalistas más dispuestos a dar 'apoyo moral' a Batasuna que a ellas? ¿Qué dirían los nacionalistas si el Gobierno vasco estuviera en manos de 'españolistas' que pactan en secreto con un partido y un grupo terrorista de extrema derecha que se dedica a asesinar a los nacionalistas de la oposición?

Por otro lado, ¿qué valores ha inculcado el nacionalismo gobernante en los jóvenes desde su sistema educativo? ¿Nuestros jóvenes son más solidarios con las víctimas y respetuosos con la pluralidad del País Vasco o son cada día unos más indiferentes y otros más cómplices o cuando menos comprensivos con el terrorismo? En mi opinión, y dadas las circunstancias, en el País Vasco el sistema educativo debería ayudar a sus alumnos a asimilar, entre otros, los siguientes principios: 1) La vida humana es el máximo valor a salvaguardar y ésta no puede ser sacrificada por ninguna idea ni proyecto político. 2) Vivimos en un sistema democrático que hay que defender porque salvaguarda las vidas y libertades de sus ciudadanos. 3) No todos los proyectos políticos son igualmente legítimos y éticos, debiéndose apoyar aquellos que busquen el máximo bien común y rechazar aquellos que violen los derechos humanos. 4) Todos los ciudadanos del País Vasco, independientemente de sus ideas políticas, son igualmente vascos y tienen los mismos derechos y deberes. Difícil inculcar estos valores si sólo se enseña a los alumnos, tergiversando la Historia (no siempre, pues esto también depende del talante del profesor y del centro), que el País Vasco está subyugado por los Estados español y francés, o si se pasa por alto que en ocasiones algunos centros públicos están dirigidos por equipos directivos afines al entorno de ETA con lo que eso supone para la vida académica, o cuando determinados profesores, e incluso alumnos, tienen miedo a expresarse públicamente por presiones del entorno abertzale (todo esto lo he conocido yo).

El nacionalismo gobernante (insisto, el gobernante, no el sociológico), especialmente desde 1998, ha obrado inmoralmente en todo lo referente a ETA y su erradicación, y es responsable por omisión y por acción de que se haya retroalimentado del discurso victimista y del imaginario nacionalista. Dicho nacionalismo debería replantearse muchas cosas, renovarse y distanciarse clara y totalmente del entorno de ETA que representa Batasuna. De lo contrario, cada día perderá más credibilidad, y con ello perderemos todos los vascos.

'Pancartero'
Enrique Zubiaga/Getxo- Vizcaya Cartas al Director El Correo 9 Marzo 2003

A muchos nos gustaría que don José Luis Rodríguez 'Pancartero', si tiene un momento entre manifa y manifa, tuviera unas palabras con los señores González, Maragall y Elorza para intentar dejar las cosas, si no ya meridianamente claras, quizá un poco menos confusas en su partido. Claro que para que este hecho se produzca sería imprescindible que 'Pancartero' tuviera una idea, siquiera aproximada, de qué es lo que pretende hacer en el País Vasco y en Cataluña, pues de no ser así, un día de estos se va a encontrar en la inaudita situación de tener que acudir a una manifestación y a su correspondiente contramanifestación, con el lío y el ajetreo que supondría esto, por no hablar de la confusión que produciría entre las bases de su partido. ¿Se imaginan al bueno de José Luis corriendo de pancarta en pancarta? Un ratito detrás de una que dice 'Basta ya de asesinatos, PSOE y PP unidos frente al terror nacionalista' y otro, detrás de '¡Libertad de expresión, todos con 'Egunkaria', PP torturador!' O lo que es lo mismo, una que dice blanco, y la otra, negro. Pues esto le puede pasar cualquier día, y no sólo eso, sino que además es extrapolable a Cataluña, Galicia, y dentro de poco, Baleares. Y quién sabe dónde más, que estas cosas son muy contagiosas. Y si no, acuérdese de Yugoslavia.

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