AGLI

Recortes de Prensa     Martes 11 Marzo  2003
El pregón del carnaval
FRANCISCO CAJA. Presidente de Profesores para la Democracia ABC 11 Marzo 2003

Los nuevos escamots
Moa Libertad Digital  11 Marzo 2003

Oportunista, no dubitativo
Germán Yanke Libertad Digital  11 Marzo 2003

La otra diáspora vasca
Iñaki Ezkerra La Razón 11 Marzo 2003

Aznar: visión de Estado
EDITORIAL Libertad Digital  11 Marzo 2003

Saber todos los cuentos
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 11 Marzo 2003

La sucesión está gripada
Ignacio Villa Libertad Digital  11 Marzo 2003

Arzalluz
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 11 Marzo 2003

Arzalluz y la unidad de los nacionalistas
José Cavero El Ideal Gallego 11 Marzo 2003

Comerranas
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  11 Marzo 2003

Lamentable
Cartas al Director ABC 11 Marzo 2003

Henry Kamen, un historiador polémico
Cartas al Director ABC 11 Marzo 2003

El frente nacionalista del PSOE, punto débil del Pacto Antiterrorista
ANÁLISIS Libertad Digital  11 Marzo 2003

Degeneración
Cartas al Director El Correo 11 Marzo 2003

Gotzone Mora
Cartas al Director El Correo 11 Marzo 2003

El pregón del carnaval
Por FRANCISCO CAJA. Presidente de Profesores para la Democracia ABC 11 Marzo 2003

Abandona, por fin, y sólo después de que numerosas voces haya pedido su dimisión, el Rector de la Universidad de Barcelona su mutismo. El «ruido mediático», como él denomina la avalancha de críticas a su decisión de prohibir la intervención de Gotzone Mora en la universidad que gobierna, le ha hecho despertar de su dontancredismo de tendido. En un «discurso» que titula «Elogio de la superioridad moral», responde a esas críticas proclamando su propia superioridad moral sobre los que él mismo ha puesto a los pies de los caballos: no le basta con tapar la boca a las víctimas del terror, ahora también pretende no sólo arrebatarles su dignidad moral sino, cual guardián del pensamiento, enseñarles a pensar a los que, árboles talados, no alcanzan a ver el bosque en la arcadia feliz del «pensamiento por encima de la miserable realidad». Ellos, desde el suelo, no aciertan a comprender la sabiduría que supone su alto gesto de impedir que griten su dolor. Ellos han caído en la trampa totalitaria de sus verdugos: «inducir a un «pensamiento» maniqueo y polarizado que convierta sus categorías -la de los verdugos- en referencias». Nadie que siguiera las reglas del recto pensamiento lo dudaría un momento: el espanto de las víctimas que denuncian sin paliativos a sus verdugos, que le denuncian a él por impedirles hacer oír su voz en su universidad, está «contribuyendo a socavar con ello la esencial superioridad moral de las gentes de bien», las buenas gentes de las que él, como debe ser, se proclama Pastor.

Oficio obliga, pues; y el Pastor del alto pensamiento no vacila ante las dificultades. Y, si «no tenemos pistolas», el orden en el aprisco debe ser mantenido «con la única arma que no podemos perder»: su cierre a los lobos y a los que mimetizan sus formas de pensamiento. Si a los supervivientes -¿por cuánto tiempo?- de la violencia de las pistolas, privados de su voz en la universidad, declarados moralmente inferiores, les parece que a pesar de tan alta superioridad moral, tanta superioridad intelectual, la decisión del Rector ha convertido la universidad en un carnaval -lobos subvencionados como corderos, corderos sacrificados como lobos- es porque han caído en la trampa del pensamiento binario. ¿Pero dónde estaba el Tercero, dónde estaba el Pastor? En el carnaval, leyendo el pregón.

Los nuevos escamots
Pío Moa Libertad Digital  11 Marzo 2003

El rector de la Universidad de Barcelona ha impuesto la censura e impedido la libertad de expresión a Gotzone Mora, hecho doblemente significativo y revelador por ser ella una víctima la presión terrorista que sufre Vasconia y por serlo, además, en la Universidad. El rector ha justificado su agresión a la libertad y a quienes sufren el terror con el argumento de la necesidad de una “superioridad moral” sobre los terroristas, superioridad que, por lo visto, no tiene la profesora víctima y sí la tiene él apoyando a los victimarios. El individuo, un nacionalista catalán, emplea las mismas argucias que el PNV, de una hipocresía y una desvergüenza insuperables. Que tales bellaquerías tengan curso entre una parte de la población, revela a su vez la profunda degradación moral producida por tantos años de propaganda nacionalista no resistida, o incluso alentada por quienes debieran haberla afrontado.

Para dicho rector, gente como Otegui e Ibarreche, a quienes ha facilitado el derecho que niega a sus víctimas, comparten con él mismo esa “superioridad moral”. Los líderes del nacionalismo vasco en sus ramas terrorista y supuestamente no violenta, y otras gentes de ese estilo, han podido expresarse sin trabas ni incidentes en esa universidad que entre todos ellos desacreditan. Por el contrario, las personas opuestas al chantaje nacionalista y la violencia, como Savater o Vidal Quadras, han sido insultadas, amenazadas y agredidas por una especie de nuevos “escamots” nacionalistas, con la comprensión y la absoluta tolerancia del hipócrita rector, que ahora ha dado un paso más, mostrándose él mismo como un “escamot” contra Gotzone Mora. Por eso, por premiar a los violentos y castigar a las víctimas, algunos le han acusado de cobarde. No lo es, en absoluto. Incluso ha tenido el valor, digámoslo así, de presentarse con su verdadero rostro.

En los años 30, al revés que ahora, el nacionalismo vasco parecía pacífico, mientras que el catalán se mostraba sumamente violento. Las milicias de la Esquerra, los “escamots” (pelotones o patrullas, nombre afín al de las “escuadras” mussolinianas) obraban como fuerzas provocadoras, vigilando y golpeando a los disidentes, destrozando periódicos desafectos, actuando como partidas de la porra en las campañas electorales, actuando policialmente con la cobertura de la Generalidad, o preparando la insurrección de octubre de 1934 contra el gobierno democrático. Actualmente el nacionalismo catalán gusta presentarse como democrático y no violento, en contraste con el vasco, pero se mantiene una tradición “escamot” de baja intensidad y una actitud de chantaje y amenaza difusa pero muy extendida. Existe, además, una clara simpatía del nacionalismo catalán por el terrorismo nacionalista vasco. Todo lo que el primero exige al segundo es que no actúe en Cataluña. Fuera de eso, les parece excelente en cuanto debilita a España, como ha puesto de relieve, una vez más, la actitud del rector barcelonés.

Sin tener en cuenta esta realidad será imposible afrontar debidamente a los nacionalismos balcanizantes, ni en el terreno político ni en el de la propaganda. La denuncia debe ser incesante, y urge recuperar el tiempo perdido.

Oportunista, no dubitativo
Germán Yanke Libertad Digital  11 Marzo 2003

Los mentirosos de Egunkaria acusaron de torturas a la Guardia Civil pero no presentaron denuncia alguna. Utilizan, como sabemos, el manual de la banda y, lejos de reclamar la legalidad constitucional, su trabajo es terminar con ella. Hace bien el Ministerio del Interior en querellarse contra los mentirosos del entramado etarra porque ya está bien, ciertamente, de que la iniquidad sea impune.

En el manual se dice que las falsas denuncias de tortura suelen contar con el apoyo de algunos periodistas, organizaciones variopintas y "con suerte algún partido oportunista y dubitativo". En este caso han tenido esa desgraciada suerte, pero los políticos implicados son más oportunistas que dubitativos. Anasagasti, cuando obedece, cuando quiere congraciarse con un partido radical que le desprecia, nunca duda: se hace más papista que el Papa, más insultante que Arzalluz. Maragall tampoco duda, debe resultar una práctica demasiado intelectual para su estilo.

Este domingo, arropado en Barcelona por un Zapatero tan embalado como atolondrado, ha tratado de explicar cuáles son, a su juicio, las alternativas contra el terrorismo: "Barcelona –como si la ciudad padeciera una suerte de encantamiento unívoco– ha dicho claramente más de una vez que no está en el contraterrorismo indiscriminado ni comparte los métodos ilegales en la lucha contra el terrorismo, sino que está por el diálogo". La pringamos. Vale que "Barcelona" y el propio Maragall estén contra las prácticas ilegales (lo que hubiera estado bien saberlo cuando los GAL campaban por aquí y allá), pero resulta pasmoso que ambos crean que la única alternativa es el "diálogo". Ya vemos que si Maragall tiene algún poder, habrá negociación con la banda y cesión política. Ya vemos que se ciscará de nuevo en la legalidad constitucional y en las libertades y derechos humanos.

¿Y Zapatero? ¿Cómo puede pasar por alto una y otra vez estas indignidades de su colega catalán? ¿Cómo puede hacer, en estas circunstancias, el elogio reiterado de Maragall, incluso relegando el que, en teoría, era el beneficiario del acto del domingo, en actual alcalde de Barcelona? ¿Está también de acuerdo con Odón Elorza? ¿Piensa lo mismo que sus compañeros de manifestaciones, Llamazares y Anasagasti? El oportunista es Maragall, el dubitativo no. El dubitativo es Zapatero.

La otra diáspora vasca
Iñaki Ezkerra La Razón 11 Marzo 2003

Mañana los vascos del exilio madrileño podrán reunirse en el Círculo de Bellas Artes en el primer acto preelectoral que ha montado Antonio Basagoiti, el candidato popular a la Alcaldía de Bilbao. Antonio Basagoiti acaba de introducir una nueva expresión y un nuevo concepto en el viejo debate político sobre la cuestión nacionalista: «La diáspora laboral». Se refiere a los que han dejado el País Vasco porque no veían nada claro su futuro profesional en una sociedad donde, además de la espantada empresarial producida por el terrorismo y su impuesto revolucionario, los trabajos no se consiguen en los despachos sino en las barras de los batzokis: «A ver si me colocas al nieto en el Guggen o en la Dipu, oyes, que es un chaval estupendo, un chicarrón del Norte, un mocetón del valle de Arratia, un gudari». Basagoiti quiere un Bilbao y una Euskadi donde para lograr un puesto laboral de funcionario, ingeniero o abogado economista se exija un currículum que no sea ese que piden los nacionalistas y que más parece propio para alto cargo de levantadores de piedras o para la mili.

En su excelente libro «La diáspora vasca», José María Calleja ya dio la vuelta a esa expresión tan querida por los hijos de Arana y evocaba a los exiliados políticos del Euskadi de hoy en lugar de a los emigrantes de ayer, en lugar de a los pastores del Gorbea recalados en Canadá, a los pelotaris de Los ángeles, a los indianos emuladores de Iparraguirre o a los etarras que van a comer a los centros vascos de Latinoamérica sus buenos chuletones subvencionados por el Gobierno de Ibarretxe y poco pasados, por favor, como se los preparaba la amatxu. Pues bien, Basagoiti viene ahora a dar otra necesaria y oportuna vuelta de tuerca. «La diáspora laboral» de la que él habla es ¬como digo¬ no ya la producida por las amenazas directas de ETA sino por la inseguridad económica que ha creado esa mafia así como por el sectarismo ideológico, el nepotismo, el amiguismo y el enchufismo más despiadados.

Durante la Dictadura se corrió la voz de que para lograr cualquier trabajo con sello oficial era preciso el carnet de la Guardia de Franco. Quizá no era rigurosamente cierto, pero un régimen dictatorial es aquel en el que se pueden correr esas voces y, sobre todo, en el que son creíbles. Su credibilidad las hace eficaces. Eso pasa en la Euskadi de hoy, en el régimen de Arzalluz y con una intensidad que el franquismo sólo conoció en la posguerra porque después se diluiría. Contra eso es contra lo que lucha Basagoiti. Contra eso es contra lo que deben votar quienes vayan mañana al acto de Madrid. Es ya la hora de hacer un esfuerzo y votar. Ha pasado el tiempo de lamentarse.

Aznar: visión de Estado
EDITORIAL Libertad Digital  11 Marzo 2003

A despecho de encuestas, manifestaciones y amenazas de la Oposición –más preocupada por desprestigiar al Gobierno de cara a las próximas elecciones municipales de mayo que por la paz y la seguridad mundial–, el presidente del Gobierno, José María Aznar, defendió el lunes, en entrevista ante las cámaras de Tele 5, los argumentos sobre los que se fundamenta la posición de España en la crisis de Irak.

El incentivo que para dictadores psicópatas y terroristas supondría la falta de firmeza con Sadam Hussein y el bloqueo de Naciones Unidas, la naturaleza delirante, despótica y criminal de su régimen –admirablemente retratado en un excelente reportaje que emitió también Tele 5, aunque a una hora intempestiva, y al que se refirió Aznar para apoyar su argumentación–, los intereses petrolíferos de Francia, Rusia y China en Irak, la alusión a Slobodan Milosevic y la intervención en Kosovo, realizada sin autorización de Naciones Unidas y aun a pesar de la oposición de la opinión pública, y la imposibilidad de luchar contra el terrorismo internacional si se margina a los EEUU fueron las principales razones –defendidas por este diario desde el inicio de la actual crisis– que manejó el presidente del Gobierno en su comparecencia televisiva.

Aunque hay quienes se quejan, dentro del propio PP, de que Aznar obvia deliberadamente las consecuencias electorales del apoyo a EEUU precisamente porque no concurrirá a una tercera cita electoral como candidato a la presidencia del Gobierno, de un modo u otro el líder del PP está actuando conforme a los intereses de España –entre los que la lucha contra el terrorismo ocupa un lugar prioritario– y a los del mundo libre colaborando activamente en una de las batallas más importantes de la guerra contra el terrorismo. Como señaló Aznar en la entrevista, “los ciudadanos me han elegido para que pueda garantizar su seguridad interna y externa y esa es mi responsabilidad y lo que intento ejercer”.

A diferencia de otras veces –la malograda reforma laboral o la concesión a Polanco del “monopolio perfecto”–, el presidente del Gobierno ha decidido no ceder a las presiones de la Oposición ni de las naciones “pacifistas” –cuyas motivaciones poco tienen que ver con un pacifismo sincero y responsable– y mantenerse fiel a sus principios y convicciones. Esta es una de las ocasiones en que la visión de Estado está reñida con la popularidad a corto plazo, y por ello es obligado felicitar al Gobierno por su firmeza y claridad de ideas en torno a esta crisis, de la que ha de nacer un nuevo orden mundial. Si la ONU ha de ser fuente e instrumento de la legalidad internacional en el futuro –y no un simple pretexto para que países poco recomendables o intereses mezquinos obtengan beneficios a cuenta de obstruir la acción de las naciones civilizadas en defensa de la paz y la seguridad mundial– será preciso reformar sus estatutos para adecuarlos a una realidad muy distinta de la guerra fría, para la cual fueron concebidos. Por primera vez en la historia reciente, España tendrá la ocasión de jugar un papel destacado en el establecimiento de ese nuevo orden.

Saber todos los cuentos
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 11 Marzo 2003

Me llamó mucho la atención, lehendakari, que durante el acto del pasado sábado en Salvatierra, los tres oradores, incluído usted, mencionaron el nombre de Fernando Buesa, sin que en ninguna de las tres ocasiones sus oyentes le dedicaran un aplauso. Algún malpensado podría atribuir a su público falta de piedad o de esa cualidad superior de los humanos que conocemos con el nombre de empatía, pero quizá se trate sólo de que la peña se distrae, además de no recibir buenos ejemplos de sus gobernantes. Quiero decirle que en ninguno de los tres aniversarios transcurridos desde el asesinato de Buesa se ha insertado en los periódicos una sola esquela del Gobierno vasco, de la presidencia o de la vicepresidencia del mismo, dedicada a quien fue su vicelehendakari entre los años 91 y 94. La falta ha sido tanto más notable porque los dos primeros aniversarios, el Departamento de Interior del Gobierno que usted preside, sí dedicó una esquela al ertzaina Jorge Díez Elorza, asesinado junto a Buesa el 22 de febrero de 2000.

En el mismo acto, manifestó usted su mosqueo por el anuncio de la Diputación alavesa en el que una adolescente hojea un libro con imágenes de Alava. Al cerrarlo, se ve que es la Constitución y el Estatuto, mientras la niña aparta de sí un libro de cuentos. Creo que tiene usted razón al pensar que los cuentos son una alusión apenas velada a su plan ilusionante. Por eso no he entendido la actitud del diputado foral de Presidencia al calificar esta versión de «interpretación malévola» y añadir una consideración sobre el paso de la niñez a la pubertad sobre la que no he entendido nada. ¿De niña a mujer, que diría Julio Iglesias?¿Se ha embarcado la Diputación de Álava en una campaña que trata de preparar a las escolares alavesas para su primera menstruación?

Un servidor no lo acaba de ver claro y por eso prefiere pensar que la niña del anuncio ha hecho suyos aquellos versos de León Felipe tan pertinentes para el caso que nos ocupa: «Yo no sé muchas cosas, es verdad,/ digo tan solo lo que he visto/ y he visto: que la cuna del hombre la mecen con cuentos,/ que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,/ que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,/ que los huesos del hombre los entierran con cuentos/ y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos./ Yo no sé muchas cosas, es verdad,/ pero me han dormido con todos los cuentos,/ y sé todos los cuentos». Tal vez León Felipe no pertenezca a su acervo cultural, pero aun siendo español, llegó a ser boticario en Balmaseda, téngaselo en cuenta. Para adaptarlo al lenguaje que hoy se lleva, podría cambiarse 'el hombre' por 'los vascos y las vascas'. O por 'los guarros y las guarras', si el rapsoda es José Luis Bilbao.

La sucesión está gripada
Ignacio Villa Libertad Digital  11 Marzo 2003

Inmersos ya en la recta final de la sucesión, los candidatos "oficiales" han pasado este lunes un nuevo examen en Madrid ante el poder real del PP. Rato, Rajoy y Mayor Oreja han vuelto a presentarse ante el poder territorial del Partido Popular, que tanto se juega el próximo 25 de mayo en las elecciones municipales y autonómicas. Los tres candidatos y el secretario general del PP tenían este lunes una papeleta complicada. Después de la Junta Directiva Nacional, de la votación secreta en el Congreso y del último enfrentamiento parlamentario entre Aznar y Zapatero debían confirmar los mensajes de tranquilidad y las peticiones de cohesión. Esos mensajes y esas peticiones se han escuchado, pero ninguno de los cuatro han sabido transmitir vibración. De esta Conferencia regional y provincial, sus dirigentes han salido algo preocupados. No han encontrado en buena forma a los aspirantes a la sucesión, es más los tres "señalados" han exteriorizado demasiado agotamiento político y poca ilusión.

Rodrigo Rato tenía preparada una intervención claramente "presidencialista". Hablando de todo y para todos. Se ha mostrado seguro por los logros del Gobierno. Pero, ante el asombro general, no ha realizado la más mínima referencia a la crisis de Irak, ni a sus repercusiones electorales, ni a la necesidad de apoyar al Gobierno en este complicado conflicto. Ha ignorado la cuestión, como sí no fuera con él. Una actitud que ha extrañado, más si cabe, después de su encendido apoyo al presidente Aznar en la última Junta Directiva del partido. Rato ha ofrecido un claro distanciamiento de los grandes problemas de su propio Gobierno. ¡Mala cosa!

Por su parte, Mariano Rajoy no ha tenido su día. Gris y opaco ha repasado cansinamente la gestión del Ejecutivo en la actual legislatura, insistiendo que la crisis del Prestige o el conflicto de Irak no importa tanto como dicen a los ciudadanos españoles. En fin, es cierto que el Gobierno de Aznar ha realizado en esta legislatura una brillante gestión en muchas de sus promesa electorales, pero decir que estas dos cuestiones de actualidad no interesan a los ciudadanos es como vivir ciertamente fuera de la realidad. Y es que el mensaje final que ha ofrecido Rajoy a los suyos ha sido una mezcla de pasotismo con aislamiento. Una receta poco eficaz en vísperas electorales.

Jaime Mayor Oreja, el más entonado, ha expuesto en su intervención una idea central: "la guerra no puede enmascarar que la izquierda tiene abierta la puerta para pactar con el nacionalismo. A más movilización de la izquierda, más nacionalismo". Mayor Oreja ha sido el mejor de los tres, pero ciertamente sigue echando en falta un buen trampolín, un buen escaparate en la política nacional para ofrecer una imagen de gobernante que domina y controla todos los terrenos y todos los territorios. En todo caso, lo dicho, ha sido el mejor. Mayor Oreja ha sido el que mejor se ha movido ofreciendo mensajes contundentes, con una clara idea sobre la articulación de España.

Mayor Oreja ha sido el que más seguridad ha ofrecido a los dirigentes del PP. Esta vez esta Conferencia, que pretendía ser la continuación de la celebrada en Trujillo el pasado otoño, ha defraudado. Mensajes conocidos, inhibiciones clamorosas o poco pulso político. Los aspirantes han ofrecido una imagen poco animante para los propios dirigentes populares. Parece como si esta larga espera, antes de la decisión final, esté provocando un cierto cansancio político. Parece que empiezan a estar con los motores agarrotados. La sucesión aparece gripada en el horizonte inmediato. De todas formas, de los tres el mejor, por el momento, ha sido Jaime Mayor Oreja.

Arzalluz
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 11 Marzo 2003

SON miles los ciudadanos españoles que han sentado ya a Xabier Arzalluz ante un hipotético Tribunal de Nuremberg. Para ellos no sólo es el responsable moral de la persecución a la que está sometida la mitad del País Vasco sino que es la máxima autoridad política en esa estrategia. La cúpula de ETA sería la administradora del Terror y Batasuna la intermediaria. Esto es lo que piensa gran parte de la ciudadanía.

En ese juicio virtual el núcleo del informe del fiscal sería la firma del Pacto de Lizarra. Porque, desde el punto de vista de los hechos probados, es cierto que, antes de Lizarra, el discurso nacionalista de Arzalluz daba un contenido político a los asesinatos de ETA («tenemos los mismos objetivos -decía- aunque los persigamos por medios distintos»), los preparaba y justificaba, pero fue a partir de aquel momento cuando el PNV y ETA se identificaron en la misma estrategia y, a partir de ésta, cada cual siguió la especialidad que le venía marcada por la división del trabajo.

Así pues, para un buen fiscal no resultaría especialmente difícil achacar a Arzalluz la autoría de los crímenes... en un grado o en otro. Una simple revisión de las actuaciones de Arzalluz arrojaría mucha luz sobre su contribución a la escalada nacionalista, a la determinación de objetivos, a la superación de etapas. Un paso más allá de Ibarretxe ha llegado a considerar mínimo el Plan del Estado Libre Asociado. Para él habría que ir a la independencia pura y dura, sin ambigüedad alguna, como pide ETA y con los costes que ésta supone.

Para ese juicio Arzalluz debería elegir un gran abogado. No valdrían tipos como Iruin ya que gentes así ni siquiera se prestarían a aceptar la culpabilidad de los ejecutores materiales. Habría que ir hacia ese tipo de juristas que aspiran al premio Sabino Arana, expertos del casuismo y de la hipocresía (que una mano no sepa lo que hace la otra). La defensa de Arzalluz no podría basarse en que se subió a la estrategia de ETA para frenarla. Por el contrario, cuando ETA fue a la «tregua» porque estaba asfixiada, Arzalluz y su partido le prestaron el auxilio necesario. Porque Arzalluz necesita a ETA para conseguir sus objetivos.

Un abogado que quisiera salvar a Arzalluz debería ponerse en lo peor y buscar eximentes o, al menos, atenuantes en sus creencias enfermizas. Según él, la vocación del nacionalismo vasco a resolver con sangre lo que el catalán resuelve con «política» es -dijo en una ocasión- una cuestión de idiosincrasia (sic). Para Arzalluz hay un determinismo racial y antropológico que explicaría ciertos comportamientos, propios y ajenos. Desde luego, el abogado no podría justificar los crímenes etarras ni el discurso político que los ampara como efectos de un estado de necesidad, económica o social... La explicación de las consecuencias habría que buscarla en la creencia -locura- de una superioridad étnica y en los meandros de los odios personales y colectivos frente a los inferiores. Tal vez el abogado podría tener la tentación de explicar el hecho Arzalluz a partir de un miedo patológico e insuperable a ETA. Sería demasiado hermoso explicar a Arzalluz por su cobardía, pero ¿no es ésta la peor forma de preparar el clima del crimen sin tener que apretar el gatillo?

Habría otros recursos para el abogado defensor, más bien de tipo psicológico: ese mentón subido, esa agresividad gestual, esa forma de escupir las palabras silbantes, esa perversidad, ni siquiera disimulada, que nos recuerda la reflexión de Sófocles en «Antigona»: «Cosas terribles, muchas hay, / pero ninguna más terrible que el hombre». Es decir, hombres de este jaez.

Arzalluz y la unidad de los nacionalistas
José Cavero El Ideal Gallego 11 Marzo 2003

En otro tiempo hubiera sido inimaginable la foto de Xabier Arzalluz firmando con su colega, el otro presidente, el acuerdo de acudir junto con EA a las elecciones municipales de mayo. Ahora ya no es Carlos Garaikoetxea, responsable de la escisión del nacionalismo vasco, sino Begoña Errazti, ese presidente “complementario” con el que el PNV aspira a conseguir que se mantenga la hegemonía nacionalista en los gobiernos municipales vascos.

Incluso pretenden ir más lejos los dos grupos nacionalistas: sumar a su causa los votos de la otra sigla, la de Batasuna, probablemente ausente de estos comicios por razón de la ya muy esperada decisión del Tribunal Supremo de dejar fuera de la ley a estos colaboradores de la banda armada ETA.

Arzalluz aprovechaba la ocasión de la firma del acuerdo de coalición PNV-EA, tan difícilmente conseguido, para señalar que él y su partido harán todo lo posible para que Batasuna no quede excluida del proceso electoral y abogó por acceder a la unidad de acción que les reclama el nacionalismo radical si desaparece el obstáculo real, la violencia. Por fin, todo el nacionalismo vasco, ahora mismo repartido en tres siglas, pudiera tener ocasión de sumar fuerzas en esta coalición.

O lo que es lo mismo, que con o sin Batasuna, PNV y EA pretenden avanzar decididamente en sus planes de impulsar la autodeterminación de Euskadi, en lo que Xabier Arzalluz calificó de “misión patriótica”, conscientes de que, en esta ocasión, los resultados electorales tendrán una cierta interpretación de referéndum sobre la propuesta soberanista del lehendakari Juan José Ibarretxe.

Está por ver la fortuna de esta coalición, que tantas dificultades costó conseguir y sobre cuya eficacia hay un generalizado escepticismo, como también está por ver el modo que los batasunos encuentran para presentar sus candidatos a esas elecciones del próximo 25 de mayo, con siglas nuevas, como agrupaciones de electores, o simplemente integrados en las listas conjuntas de PNV y EA, aunque esta posibilidad se considera poco realizable: si ya fue difícil hacer compatibles los miembros de dos procedentes distintas, cabe suponer la batalla que significaría integrar a “terceros”...

Pero no hay duda de que los dos grupos nacionalistas tratan de conseguir el apoyo a su propia sigla conjunta de los batasunos que habrán de darse, con toda probabilidad, sin sigla ni posibilidad de ocultarse en otra nueva.

Comerranas
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  11 Marzo 2003

Cuando lees Le Figaro y te parece estar leyendo L’Humanité (diario comunista), te das cuenta hasta qué miserable pensamiento único ha llegado Francia. El viejo insulto británico a los “franchutes” de frog eaters, o bouffeurs de grenouilles, se queda corto. No es que coman ranas, es que todos a una, en un inédito delirio nacionalista, dicen lo mismo y mienten descaradamente. Francia sólo ha conocido una tal unanimidad patriótica, allá por los años cuarenta, después de la derrota, cuando la inmensa mayoría de los franceses aplaudía al llamado “régimen de Vichy”, súbdito de los nazis. Con la diferencia de que entonces había censura, y además estaba en Londres un tal general de Gaulle, que no decía exactamente lo mismo. Y que estuvo condenado a muerte por Vichy.

Todos los medios, todos, presentan a los USA como totalmente aislados en sus deseos imperialistas de “apoderarse del petróleo iraquí” mediante la guerra. África, Asia, los países árabes, América Latina, Europa, estarían en contra del cowboy Bush, y en cambio apoyarían la deslumbrante y valiente postura del Presidente Chirac. Por arte de birlibirloque, la propaganda chovinista intenta convertir a Chirac en el único adversario de Bush, incluso más potente que él, ya que representa el campo del Bien, o sea el de la paz.

Para desmontar esta mentira, quedémonos un instante en Europa, y echemos cuentas: Reino Unido, España, Italia, Países Bajos, Dinamarca, Polonia y todos los demás países europeos recién liberados del comunismo, todos, o sea, la mayoría absoluta, defienden, con sus matices, la política de los USA contra la tiranía iraquí, mientras que sólo tres países –Francia, Alemania y Bélgica–, tienen un punto de vista “pacifista”, pro Sadam. Eso no quita que en los discursos oficiales, como en la prensa, se repita: “Europa unida, jamás vencida, está contra los USA”. Ya lo decía Goebbels: cuanto más mientas, más convences. Como, por lo visto, el Reino Unido es un hueso más difícil de roer para la prensa francesa, se han sacado de sus anchas mangas un bulo: Tony Blair está en las últimas: el Partido Laborista, el pueblo británico, todos, exigen su dimisión, todos están “por la paz”.

Mientras tanto, algunos, antaño sensatos periodistas, declaran que la culpa de todo lo que ocurre en el Próximo y Medio Oriente, la tiene el difunto Imperio Británico. Sin decir nada de la política pro iraquí de Francia, recientemente y hasta hoy; sin aludir a los intereses petroleros galos en Irak, ni siquiera al hecho de que Francia procuró a Irak los ingredientes para fabricar la bomba nuclear, cuya construcción estaba en marcha, hasta que dos aviones israelíes destruyeron, sin visto bueno de la ONU, pero gracias a dios, la fábrica en la que se estaban construyendo.

Da la casualidad de que el señor MacShane, ministro británico de Asuntos Europeos, era el invitado, este domingo por la tarde, de una emisión de la televisión francesa. Defendió magníficamente la política de Tony Blair, insistió en la necesidad de luchar contra las tiranías, a favor de la democracia en el mundo entero. “Hace doce años que Sadam se burla de la ONU ¡basta ya!”. Negó que la jefatura de Blair estuviera en peligro, “hay discusiones, como en todo partido democrático, pero la mayoría está con Blair”. Con un humor perfectamente british, dejó boquiabiertos en varias ocasiones a los tres periodistas que le oponían la magnífica política francesa, que ridiculizó sin demasiadas dificultades.

Cinco minutos después de la entrevista, el informativo de la misma cadena LC1, afirmaba exactamente lo contrario de lo que el ministro británico acababa de decir. Este lunes, toda la prensa francesa gime: ¡USA nos amenaza! Habría que enviar a Chirac la fábula de La Fontaine, que cuenta cómo una rana quiso convertirse en buey, y cómo explotó.

Lamentable
Cartas al Director ABC 11 Marzo 2003

Es preocupante lo que está sucediendo en el País Vasco, pero no menos lo son las declaraciones del señor Pasqual Maragall, candidato a la Presidencia de la Generalitat de Cataluña, y las del señor Joan Tugores, rector de la Universidad de Barcelona. Todos sabemos que esto sólo es la punta del iceberg, puesto que por desgracia empiezan a parecerse cada vez más las conductas de «intolerancia y fanatismo» en estas dos Comunidades Autónomas.

Como parece ser que cuando las cosas pueden empeorar, empeoran, ya sólo nos falta que en las próximas elecciones gane el Partido Socialista, y éste, con esa política camaleónica que practica, debido a que ni ellos mismos saben quiénes son ni adónde van, nos lleven a la rotura de España como nación.

Aprovecho esta carta para pedirle a Zapatero que, entre pancarta y pancarta, se le ocurra algo que nos convenza para votarlo, porque hasta ahora le he oído hablar de muchas cosas pero que no tienen nada que ver con un buen programa de Gobierno.   Juan Rabasco Espino.   Madrid.

Henry Kamen, un historiador polémico
Cartas al Director ABC 11 Marzo 2003

Henry Kamen, historiador anglosajón, vinculado al CSIC de Barcelona desde hace muchos años, acaba de publicar una obra que sin duda suscitará una viva polémica : «Imperio. La forja de España como potencia Mundial». El libro expone la opinión del autor respecto a un tema que otros historiadores han abordado con mayor ecuanimidad y sentido de la justicia histórica.

La aportación del profesor Kamen es un intento de ningunear la historia de España y ofrecer así una imagen negativa de su identidad nacional, de su idioma y, en general, del papel jugado por los españoles en el escenario de la Historia. Es fácil pronosticar que su obra va a convertirse en el libro de cabecera de la historiografía nacionalista. Con amigos como Kamen, España no necesita enemigos.

Según el autor, la participación de los españoles en Pavía, en Mühlberg, en San Quintín, en Almansa y, en general, en todas las grandes batallas, fue minoritaria y, en general, irrelevante. Al parecer, sólo en el saqueo de Roma se da la circunstancia de que los españoles compartan «a partes iguales con alemanes e italianos» (página 83) la «gloria».

Para Kamen no se puede hablar de la Conquista de América. Los éxitos locales de los supuestos Conquistadores se deberían a la superstición y buena fe de los pueblos indígenas. Si el descubrimiento fundamental del profesor Kamen es el carácter «coral» de la empresa imperial española, hay que sugerirle que aplique su luminoso hallazgo a otras entidades históricas. Desde Mommsen es sabido que la historia de los grandes imperios es la historia de un «vasto sistema de incorporación». Si eso fue así en el Imperio Romano y hoy lo es en los Estados Unidos, no creo que en el caso de España debe ser un motivo de vergüenza.   José Gómez Sánchez.   Cádiz.

El frente nacionalista del PSOE, punto débil del Pacto Antiterrorista
ANÁLISIS Libertad Digital  11 Marzo 2003

El eje Maragall-Elorza-López viene actuando por el acercamiento al PNV desde hace tiempo. Patxi López, recién llegado, aún no ha dado demasiados pasos pero su ascenso al puesto que ocupaba Redondo Terreros fue el símbolo de lo que ahora ocurre el PSOE. Los otros dos vértices –Maragall y Elorza– son, desde el principio, detractores confesos del Pacto Antiterrorista y partidarios de la ruptura con el Estado.

Sobre Elorza, ya ha quedado claro que su apuesta es “vasquista”. Sigue la doctrina marcada por Jesús Eguiguren, actual presidente del PSE tras la operación contra Redondo y autor del texto que propiciaba un referéndum como salida. En cuanto al líder del PSC, tiene costumbre de hablar del País Vasco como campo de operaciones de su particular idea federalista cada vez más parecida a los planes de Ibarretxe. Las alusiones son muchas:

• En agosto de 2001, la revista Época desvelaba cómo Gemma Zabaleta se había comprometido con Maragall para elaborar un documento sobre el federalismo que sería debatido en el seno del socialismo vasco. Todo partía de las fabulaciones sobre la Antigua Corona de Aragón (en ello están también Antich, Iglesias y Plá) y la conocida buena sintonía entre Maragall y Pérez Touriño, amigo de los puentes hacia el BNG. Con los socialistas vascos también de su lado, este sector presentaría una alternativa a la “visión unitaria de España” basada en la fuerza de los nacionalismos. Pero en el PSE había pocas figuras dispuestas a capitanear ese giro, entre ellos, Redondo Terreros. Ahora, con Patxi López y Gemma Zabaleta, la operación vuelve a cobrar importancia.

• El 12 de febrero de 2002, Maragall atacó el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, firmado en diciembre de 2001 por PP y PSOE, en “el estilo y en la forma”. Criticaba la exclusión del PNV y volvía a coincidir con Odón Elorza, el principal detractor. Por aquellas fechas, los líderes nacionales del PP y el PSOE tuvieron que emplearse a fondo para demostrar que el Pacto no peligraba pese a las brechas abiertas, por cierto siempre desde la parte socialista.

• El 5 de marzo de 2002, le tocaba a la Ley de Partidos. Para el líder del PSC, son “los partidos vascos” los que han de decidir sobre la ilegalización, restándole peso al Parlamento y al Gobierno en la decisión. Ferraz, al menos oficialmente, opinaba lo contrario. Patxi López, es habitual, se quedaba a medio camino entre la crítica al PNV y al PP. No hubo rectificación explícita a estas observaciones.

• El 11 de julio de 2002, Maragall fue más directo. En su estilo habitual de elogiar para luego atacar, reconoció ante el propio Zapatero que la política del PSOE en el País Vasco no era acertada: “complica la situación”, dijo. Argumentaba que desde la oposición no se puede luchar contra las iniciativas de confrontación del PP (en el poder) hacia el PNV. La apuesta era el diálogo abierto con Ibarretxe pero desde un Gobierno socialista dirigido por Zapatero. Con el PSOE en La Moncloa y Maragall en Cataluña parece que muchos nacionalistas se sentirían muy cómodos.

• A primeros de septiembre de 2002, Maragall se atrevió a exigir a Aznar un gesto hacia Ibarretxe que “ha demostrado su lealtad institucional”. Otra vez, con el PSOE de Zapatero en el poder, las cosas serían distintas según el socialista catalán. Invitación, reto o amenaza, la presión de Maragall y los adeptos a su federalismo sigue infectando la amplia brecha de Ferraz sin que Zapatero acuda a cicatrizarla.

Maragall, uno de los valedores de Zapatero
Es quizá la mejor de las claves. Maragall fue una de las personas que votó a Zapatero como secretario general, en el 35 Congreso y después del desastre de la bicefalia Almunia-Borrell. Y el líder no puede olvidarlo. De hecho, han sido muchas las ocasiones en que ha avalado su política y su modelo federalista aunque el propio Zapatero confiesa que nunca le ha oído llamarlo “asimétrico”. Ahora Maragall se está empezando a cobrar ese apoyo en forma de presión. Con ello, pone a Zapatero en un aprieto ya que el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo es uno de los activos electorales que el PSOE más exhibe para mostrar su capacidad de hacer política de Estado. Lo hace cada vez más a menudo como el paradigma del consenso político nacional, eso sí, gracias al PSOE.

En ello están con Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba y Jesús Caldera, principales artífices de la negociación con el PP y el Gobierno en diciembre del año 2000. José Blanco, sin embargo, podría convertirse en una de las puertas por las que el PSOE dejara pasar la corriente. No en vano, fue valedor de su amigo gallego Emilio Pérez Touriño, de la cuerda de Maragall, y partidario de un pacto con el nacionalismo de Beiras (BNG). Sólo Vázquez, alcalde de La Coruña, contrapesa ese peligro.

Degeneración
Olga Gutiérrez Rapp/Bilbao Cartas al Director El Correo 11 Marzo 2003

Señor Arzalluz, el hecho de que la madre de Joseba Pagazaurtundua haya leído el documento en el que incrimina, con nombres y apellidos, a responsables del nacionalismo etnicista -hoy en el Gobierno de nuestra comunidad- ha permitido dignificar en cierto modo esta sociedad que usted, y otros muchos, han contribuido a degenerar moralmente. Claro, usted dice que es una pobre mujer, pero solamente porque le han asesinado a un hijo. Es admirable el valor y coraje que han demostrado las mujeres de esa familia.

Ya puestos, quisiera que alguien me dijera si en el debate llevado a cabo en el aula magna de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación del campus de la UPV de Guipúzcoa, en el que debió de participar el director de 'Egunkaria', además de tratar el cierre de dicho periódico, la actual situación del euskera y la cultura vasca... se trató de la situación de los profesores de esa misma y de otras facultades a los que ETA ha intentado cerrar la boca con sus amenazas y que tienen que ir a impartir sus clases con escolta o simplemente no ir porque también han querido asesinarlos. ¡Basta ya de tanta degradación!

Gotzone Mora
Endika Arana Idígoras/San Sebastián-Donostia Cartas al Director El Correo 11 Marzo 2003

Dónde se esconden los demócratas catalanes, dónde están los periódicos catalanes, dónde la TV3 y Catalunya Radio, que tan callados están estos días después de la que le liaron a Fernando Savater en la Universidad de Barcelona, donde entre otras lindezas le llamaron fascista, 'español' y provocador. Pero peor aún ha sido lo de Gotzone Mora, a quien el rector Tugores, el mismo que no tuvo inconveniente en invitar a Otegi e Ibarretxe, y que próximamente recibirá con todos los honores al supuestamente torturado Otamendi, no le ha dado ni siquiera la oportunidad de empezar a hablar. Y todo por pertenecer a Foro Ermua, la conocida organización terrorista, asociada a Al-Qaida, Basta Ya y el Ku Klux Klan.

El caso es que la tortura que padece Gotzone no es supuesta y la sufre todos los días de su vida, como bien saben Otegi, Ibarretxe y Otamendi. Ha sido condenada a muerte por ETA, y el hecho de estar en el corredor de la muerte no es un supuesto, sino algo real e insoportable. Aún así, esta mujer tuvo lo que no tiene el señor Tugores, y salió en la tele a cara descubierta, rodeada de compañeros suyos encapuchados de la UPV, del corredor de la muerte.

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