AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 17 Marzo  2003
Cuaderno de guerra
CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN  ABC 17 Marzo 2003

¿Quién es Llopis
NICOLÁS REDONDO TERREROS ABC 17 Marzo 2003

Zapatero, al límite
CARLOS DÁVILA ABC 17 Marzo 2003

Franquismo virtual
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 17 Marzo 2003

Domingo Durán
IÑAKI EZKERRA/ El Correo 17 Marzo 2003

Seguir asesinando
Cartas al Director El Correo 17 Marzo 2003

Antonio Basagoiti: «Hay una parte del empresariado vasco vendida al poder del PNV»
Carmen Gurruchaga La Razón 17 Marzo 2003

El número de etarras presos supera ya a la cifra de terroristas encarcelados antes de la tregua
EP Madrid La Estrella Digital 17 Marzo 2003

PP y PSOE exigen que se aplique la Ley de Partidos a AuB, «clon de Batasuna»
La Voz 17 Marzo 2003

Cuaderno de guerra
Por CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN. Catedrático de la Universidad Complutense ABC 17 Marzo 2003

NO ha empezado aún. Pero todo indica que Sadam Husein no se marchará ni se desarmará ni aceptará las condiciones de EE UU y sus aliados dentro y fuera del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con lo que la guerra comenzará posiblemente pronto. Es inevitable que nos asalten la alarma y el desasosiego. La incertidumbre es máxima en una guerra, pero a la vez también es máxima la certidumbre de que se cobra siempre víctimas inocentes. En primerísimo lugar, por supuesto, seres humanos. Pero también algo más: no estallan aún las bombas y ya apunto en mi cuaderno heridas en la verdad, el decoro, la mesura y el sentido común. Comprendo que la guerra puede ser, y en este caso temo que es, una alternativa menos peor que la no guerra. Pero sigue siendo irreparablemente triste. Empecemos por ahí. Siendo triste la guerra, detecto extrañas sonrisas en bastantes enemigos de la libertad.

Partidarios del sistema más criminal que hayan padecido los trabajadores, que por algo siempre les dieron la espalda, entiendo que los comunistas procuren que nos olvidemos de lo que su ideología significa en la práctica, que nos olvidemos de sus desmanes y mentiras, de que ahora y aquí mismo están gobernando con Arzallus, de que el ínclito Madrazo declaró que el modelo para el País Vasco era ¡Cuba! Cuando escribo estas líneas ignoro el texto del manifiesto de José Saramago, pero veremos si condena alguna dictadura comunista; esa sí que sería una estampa nueva y feliz. De momento, entiendo que los diputados de Izquierda Unida suelten palomas blancas en la Carrera de San Jerónimo mientras acusan a los demás de tener las manos manchadas de sangre. Qué vergüenza.

Entiendo menos a los socialistas, aunque reveladoramente Rodríguez Zapatero no despliega en las fotos tanta alegría como Gaspar Llamazares, que no se ha visto en otra, y los sindicalistas, también fieles replicantes del pensamiento único. ¿Qué hace ahí el líder de la oposición, qué hace rodeado de la extrema izquierda y de unos sindicalistas también anclados en el pasado y la embustería antiliberal? Conozco las encuestas, pero no puedo creer que su táctica de radicalización, que empezó con la última huelga general y fue a peor con el conflicto iraquí, lo impulse a la presidencia del Gobierno. No puedo creer que la manipulación de las manifestaciones y el abuso de los buenos sentimientos de la gente se traduzcan en un gran vuelco electoral. Acaso me equivoco: los amigos de la libertad pueden ser torpes, pueden titubear ante la dogmática arrogancia de sus adversarios, y errar el camino; y, después de todo, si la demagogia fuera sistemáticamente estéril, habría desaparecido. Digamos, pues, que no quiero creer que las maniobras propagandísticas, el descaro asambleario y la simplificación de los mensajes puedan calar tanto en la opinión pública.

Simplificaciones, las que ustedes quieran. Aquí, como en el tango Cambalache, todo es igual, nada es mejor. Bush es igual que Sadam, porque en EE UU hay pena de muerte -así la increparon a Ana Botella, que pudo salir del paso sin daño apreciable, porque, repito, el impacto de esas tonterías no puede ser relevante. Otra muestra fue el comité de empresa del diario El País, para el cual el pueblo iraquí ha sido masacrado tanto por Sadam Husein como por el embargo.

Debo ver los telediarios. Hay que estar informado. Pero son sospechosamente similares. Aparecen primero los iraquíes, siempre modestos, cavando refugios en sus casas, y hablando con los reporteros sobre cómo van a luchar sus soldados. Se ven muchos pobres, niños y ancianos. Siempre hay estatuas y carteles de Sadam Husein, pero no muchas explicaciones de por qué hay tantos. Están ahí, al parecer, por casualidad, y no tienen nada que ver con la suerte de los iraquíes, que es angustiosa por culpa de...ahora vienen las imágenes de los norteamericanos: tanques, barcos, aviones, cañones por todas partes, agresivos soldados armados hasta los dientes, terribles bombas asesinas. ¿Lo entienden? Si no, no se preocupen, el próximo telediario lo repetirá, y el siguiente, y así hasta que nos queden claras las cosas.

Poco claras me resultan las feministas, por varias razones. No he visto declaraciones suyas en defensa de la dignísima señora de Pagazaurtundua, desdeñada por Arzallus, ni de Gotzone Mora, afrentada por el rector Tugores en Barcelona. Pero tampoco he visto que digan nada sobre las mujeres iraquíes. Podrían haber hablado de Um Haydar. Amnistía Internacional ha denunciado que esta joven de 25 años fue decapitada por los esbirros de Sadam Husein frente a sus propios hijos, porque su marido era opositor al régimen. Los niños y la suegra están desaparecidos. Echo de menos unas palabras de homenaje a cargo de alguna de nuestras actrices.

También echo de menos un poco de mesura en la idolatría de una ONU cuya reforma es imprescindible: exageran gravemente quienes le atribuyen la relativa paz del último medio siglo, el protagonismo en la lucha por la libertad, o la representatividad democrática de la «comunidad internacional», o quienes fantasean con que nada es legítimo si no lo aprueban Francia y China, o que es irrelevante retrasar el desarme iraquí. Y un poco de sentido común entre los que aseguran que todo es por culpa del petróleo, como si no hubiera tiranos ni terroristas. Y un poco de decoro entre quienes presumen de pacifismo y tolerancia pero insultan y no dejan hablar a nadie. Cedió progresista Ruiz Gallardón ante ellos, pero tampoco le permitieron hablar. Y un poco de respeto a la verdad, porque es absurdo alegar que EE UU es puro imperialismo homicida y Francia pura abnegación universal. Por cierto, si hay un país en el mundo que debería saber que apaciguar a los opresores es peligroso, que la paz tiene un precio y que demorar su pago puede equivaler a pagarlo de todos modos, pero más caro, es Francia.

Será irritante eso de la «vieja Europa», pero no puedo dejar de simpatizar con los países del Este que Chirac despreció y humilló, mandándoles callar. Esos pueblos saben lo que es callar: el imperialismo comunista los forzó a ello durante décadas. No quieren hacerlo más. En cambio, quieren apoyar al país que más los defendió. Hacen bien.

Y hacen mal los que insisten en que a nadie le gusta la guerra. Se equivocan. La mayoría, y no sólo los llamados pacifistas, la rechazamos, salvo como último recurso, por lo que tiene de muerte y destrucción, por el riesgo que impone sobre vidas, bienes y libertades -aunque sepamos que no librarla puede ser aún más azaroso. Pero a algunos les gusta. Claramente, le gusta mucho a Sadam Husein. Lo sabe y ha sufrido su pueblo, lo saben y han sufrido sus vecinos. El déspota pagará por ello. Pero que pagarán otros también es seguro. Y triste. Cierro el cuaderno.

¿Quién es Llopis?
Por NICOLÁS REDONDO TERREROS ABC 17 Marzo 2003

La conversación que relato a continuación ocurrió hace ya algún tiempo. Los protagonistas del diálogo que reproduzco, de quienes no revelaré su nombre ni género, se reconocerán al leer este artículo. Es una breve charla entre un veterano diputado -sentado en el Congreso desde el 77 y cuya actividad política se remontaba a los años 60- y un activo, diligente, impetuoso y joven compañero de tareas legislativas.

Diputado veterano: -Mañana voy a ir a Alicante. Me han invitado a dar una conferencia.
Diputado joven: -¿Sobre que hablarás?

DV: -La conferencia es sobre Llopis.
DJ: -¿Y quién es Llopis?

DV: -Ya murió, fue el secretario general anterior a Felipe González -lo dijo con resignación, paternalmente-.

Pasado el tiempo, creo que el diputado veterano ya no anda por los pasillos que recorren el hemiciclo y el joven diputado es todo un dirigente nacional. Ahora, no sé si el joven miembro del grupo parlamentario socialista ha podido remediar su desconocimiento.

He recordado este suceso al leer estos días que las coaliciones no forman parte de la historia del PSOE. Algunos dirigentes, amparados en el anonimato, incluso han asegurado contundente y enfáticamente que el Partido Socialista siempre se ha presentado en solitario a las elecciones.

Estas afirmaciones, basadas una vez más en una oceánica ignorancia, han servido de argumento para manifestar una posición contraria a la propuesta recogida en mi anterior artículo titulado Elecciones Municipales: ¡Libertad!

Quiero precisar que en aquel artículo no sugerí la confección de listas conjuntas, sino que propuse crear unas listas para conquistar la libertad en el País Vasco, listas que deberían estar integradas por socialistas y populares, pero también por nacionalistas y, sobre todo, propuse la inclusión en ellas de los hombres y mujeres que sostienen el ¡Basta Ya!, el Foro de Ermua o la Fundación para la Libertad.

Mencionaré a Maite "Pagaza", Rosa, María, Gotzone, Olivia, pudiendo citar a otras muchas personas, que son quienes más están contribuyendo en esta larga lucha por la libertad en Euskadi.

Con ánimo caritativo y un inequívoco afán pedagógico, intentaré remediar el tremendo desconocimiento que se da en dirigentes tan cualificados de mi partido respecto a nuestro pasado. En primer lugar, es preciso señalar que en el Partido Socialista siempre ha producido tensiones internas su política de alianzas.

Durante demasiado tiempo, la mayoría del partido se opuso a las coaliciones con partidos republicanos, llamados entonces burgueses, hasta el punto de descalificar duramente a D. Indalecio Prieto cuando propuso e impulsó la conjunción Republicano-Socialista en el Ayuntamiento de Bilbao, que paradójicamente fue aceptada con entusiasmo unos años más tarde. Este ejemplo sería suficiente en una historia democrática como la nuestra, desgraciadamente tan breve.

No obstante, sigamos liberando de la ignorancia y dando motivos para la reflexión a quienes lo necesitan. Así, añadiré que las coaliciones se reprodujeron de nuevo durante la II República, es más, el Frente Popular no fue otra cosa que una alianza pre-electoral.

Ciertamente, durante los siguientes cuarenta años no hubo, no porque no quisiéramos, oportunidades para definir políticas de alianzas; ahora bien, cuando se dio de nuevo la oportunidad en las primeras elecciones democráticas, los socialistas vascos hicimos un frente autonómico en el País Vasco, es decir, una nueva coalición pre-electoral.Una vez realizado un somero repaso a la historia de los acuerdos electorales en los que ha intervenido el Partido Socialista, conviene profundizar en las razones por las que se han producido esas fuertes tensiones en el socialismo español alrededor de la política de alianzas, sean éstas previas o posteriores a las elecciones.

Los socialistas "puros", aquellos que veían al partido como un fin en sí mismo -sorprendentemente en el siglo XXI siguen siendo legión-, en fin, los que asimilan al partido con la tribu, siempre optaron por negar las políticas de alianzas.

Este grupo, demasiadas veces mayoritario, sería el que ha considerado y considera la sigla y la afiliación por encima de la ciudadanía y de la nación. Sin embargo, otros consideraron al Partido Socialista como un instrumento y no por eso lo quisieron menos. Para ellos, el partido era nada más y nada menos que una herramienta para conseguir determinados objetivos.

Sí, la política de alianzas enfrentó a los que se refugiaron en la seguridad de la consigna con los que optaron, con mucho riesgo político, por no esperar a que futuras y lejanas generaciones alcanzaran un etéreo ideal, e hicieron causa común con otras fuerzas políticas para así conseguir objetivos tan loables como la Democracia, la Igualdad o la Libertad en España.

Yo me sitúo en el grupo de aquellos que han considerado y consideran al Partido Socialista, a todos los partidos, como un instrumento.

Si traslado esta convicción a las circunstancias actuales del País Vasco, he de decir que además de existir poderosas razones para empeñarse junto a quienes deseen defender la paz y la libertad; también se dan, al concurrir siete grupos políticos en el Parlamento Vasco, otras razones de pragmatismo democrático por las que se demuestra que las alianzas son inevitables. Por lo tanto, sólo queda optar, es decir, elegir con quienes pactar.

Desde el año 1977, con una justificación histórica no muy elaborada, la opción elegida ha sido la alianza con el nacionalismo vasco.

Al igual que el resto de las fuerzas políticas, incluida una UCD acuciada por un sentimiento de falta de legitimidad, los socialistas creímos entonces en un PNV moderado e integrado en las instituciones constitucionales. Quisimos creer con tanta fuerza que hicimos del PNV, más incluso que sus propios votos, una formación políticamente privilegiada.

A día de hoy, el saldo de esa política de alianzas es el pacto de Estella junto a la declaración de Ibarretxe por un lado y la no desaparición de ETA por otro.En mi opinión, las preferencias a la hora de elegir compañeros de viaje deben definirse en base a los objetivos políticos que deseemos alcanzar y, en el País Vasco, la libertad debe ser el primero, debe ser el objetivo primordial que dirija cualquier estrategia política. La Constitución y el Estatuto son las normas de máximo rango que la garantizan, por lo que para conseguir este objetivo debemos defender la arquitectura democrática constitucional.

Ésta era y no otra, la reflexión que me empujó a realizar la propuesta de listas y plataformas para la libertad.

Creo que las elecciones municipales, coincidiendo con los que han denunciado las desiguales oportunidades en las que concurren los partidos independentistas y los autonomistas, deben servir para conseguir la libertad de toda la sociedad vasca.

Así, clara y diáfanamente defiendo mi posición y creo, lo digo con gran pesar, que quienes se han opuesto a ella tanto en el País Vasco como en Madrid, lo hacen porque su preferencia es la de volver al calor, al cobijo del nacionalismo vasco.

No obstante, como ese nacionalismo se lo ha puesto muy complicado incluso a sus propios partidarios; el tancredismo y el silencio se han hecho aconsejables, favoreciendo su desaparición del escenario político.

Es tan clara esta inclinación al pacto con el nacionalismo, que permite al PNV apostar por la autodeterminación y el debilitamiento de los lazos con el resto de España en la seguridad de que si fracasan, siempre podrán volver a los comprensivos y anhelantes brazos del Partido Socialista, ése y no otro es su convencimiento.

Zapatero, al límite
Por CARLOS DÁVILA ABC 17 Marzo 2003

Respetamos el anonimato. Un empresario, de los que no le hicieron ascos al felipismo en tiempos del «rodillo», aseguraba hace días en un cenáculo de Madrid (en Madrid, tal es la actividad, han vuelto las cenas): «Este Zapatero está yendo tan lejos, que no sabemos si piensa lo contrario». No es la ocurrencia de un esnob para impresionar a los postres. Zapatero forma equipo con Saramago y Llamazares, y deja que Maragall bordee la lealtad constitucional, mientras, al parecer, le riñe por lo bajo -si es que le riñe- porque le debe el puesto.

No va a Valencia, a pesar de que estaba anunciado para la «mascletá» del Ayuntamiento, porque ha decidido dejar a aquella comunidad, con presiones miserables en Europa, sin Plan Hidrológico. Y sobre todo: se ríe cuando el más cenizo de los Nobel afirma que «ellos son la mosca cojonera del poder». Saramago no tiene la facundia de Cela para decir cosas así, por lo que su tacazo suena más a improperio que a jocundidad ibérica.

Tanta pancarta, tanta bandera republicana rodeando su figura de manifestante dominical, va más para un ejercicio de asamblea de facultad, que para una candidatura de estadista. Cada vez que Zapatero tiene un problema doméstico, desaparece del mapa: ni está, ni se le espera; se refugia en el internado. Su correligionario, o lo que sea, Odón Elorza sufraga con dineros del municipio donostiarra a «Egunkaria», y Zapatero no quiere enterarse del dislate, aunque, eso sí, acude a la manifestación en la que los más revoltosos reparten panfletos a favor del periódico filoterrorista.

Su acompañante más asiduo es ahora Llamazares, al que está sacando literalmente de la tumba. Llamazares es un fastuoso ignorante, pero habla como si de maestro ciruela o de locutor con tonillo del franquismo se tratara. Ha dicho: «Bush, Blair y Aznar se van a las Azores, no les dejan estar en Europa»; él sólo acaba de descubrir que las Azores ni están en Portugal, ni pertenecen a la Unión. Algún día, en consecuencia, dirá algo así de Canarias. Zapatero palmea al presidente más conservador de Europa, Jacques Chirac, mira con arrobo a la Alemania en bancarrota de Schröeder, y bendice, es lo suyo sin duda, al Papa; ya veremos cómo se pronuncia cuando, de nuevo, Juan Pablo II condene la investigación con células-madre de embriones. Eligiendo ejemplos de los que colgarse, diríase, con todo el respeto, que es un gracioso (que cada quien aplique el sinónimo que le apetezca) este Zapatero. Pero aún todo esto resulta pasable; lo peor, es cuando amenaza.

Hay ya quien denuncia que hasta su gesto más pertinaz en sus discursos se acerca a la advertencia, a la bravata. El Zapatero corroborando el aviso de Saramago: «Lo van a pasar muy mal», se le ha atragantado a más de un oyente, a más de un telespectador. Pero, claro, ni una condena para el sanguinario Sadam, que eso no conviene a la causa.

La manifestación de ayer empezó a aburrir a la gente, y descubrió, por fin, que la protesta, el palo, no iba contra el dictador iraquí, ni siquiera contra Bush: iba, directamente, contra Aznar. Por eso muchos bienintencionados, votantes incluso del PP, que acudieron a la primera, no han ido a la segunda. Grandes analistas, y no sólo de la derecha, barruntan ya el peligro que supone la actitud de Zapatero y de su PSOE oportunista: el riesgo de la quiebra institucional.

A los socialistas les pone de los nervios que se les recuerde que el primer conato de guerra civil lo protagonizó Largo Caballero en el 34; ahora les saca de sus casillas que se les reproche que su comportamiento está cuarteando la legitimidad institucional.

Pero Zapatero podría ser más cuidadoso escogiendo, como hace o soporta, escenarios poblados de banderas republicanas que son incompatibles con el artículo 4 de la Constitución, o dejando correr la especie de una huelga general que es estrictamente política, no basada en el amparo respetable de los derechos de los trabajadores, y que resulta por tanto, muy poco concorde con el Artículo 28 de nuestra Carta Magna. Aquí, en España la única legalidad es la que sale de las urnas; las Cortes Generales, escribe el Artículo 66, «representan al pueblo español». Mucho cuidado con arrumbar ese principio, y sustituirlo -Llamazares, compañero consetudinario de Zapatero lo hace sin pudor alguno- con el gentío, mayor o menor, de las manifestaciones. ¿Es fiable Zapatero?, ¿se puede depositar en él alguna confianza?, ¿tiene claro, por ejemplo, que la «indisoluble unidad de la Nación Española», artículo 2 de la Constitución, nada casa con las especulaciones de un Elorza, pagando a diarios proetarras, y un Maragall que ya habla, sin decoro, de los «Países Catalanes»?

La alambicada especulación del empresario citado es síntoma de una preocupación repartida. Se puede terminar con que, al igual que los defensas agresivos de los equipos más airados, más duros, José Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del Partido Socialista, está jugando al límite.

Franquismo virtual
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 17 Marzo 2003

El tripartito aprobó el viernes pasado en el Parlamento una propuesta de la izquierda abertzale en la que se equiparaba el endurecimiento de las penas para los delitos de terrorismo con el franquismo. El pasado mes de diciembre, un ex etarra le había adelantado la idea al tripartito al afirmar que «la situación de las cárceles es peor que con Franco».

La apelación al dictador se ha hecho frecuente en los últimos tiempos, no sólo en el mundo de ETA y Batasuna, sino en el nacionalismo gobernante, empeñado en buscar paralelismos entre las decisiones del PP y del PSOE y el franquismo. La Ley de Partidos, la ilegalización de Batasuna, las actuaciones judiciales contra el entorno de ETA... todo sirve para rememorar al régimen de Franco y para descalificar a los partidos que promueven y respaldan estas iniciativas.

Pero ocurre que en cuestión de radicalidad, los más radicales siempre están dos pasos por delante. «Con el atentado de Carrero antes y el de Ordóñez ahora, ETA no lucha sólo contra el franquismo y sus herederos, sino contra el Estado español», afirmaba la organización terrorista en 1995 para intentar justificar el asesinato del presidente del PP de Guipúzcoa. Para ETA, equiparar al sistema democrático con la dictadura es pretender convertir el asesinato de cada edil de pueblo en un nuevo atentado de Carrero, buscando entre la ciudadanía una legitimidad simbólica perdida.

Los documentos de la izquierda abertzale y las declaraciones de sus dirigentes desde hace tiempo están plagadas de referencias al «franquismo de nuevo cuño», a la «involución hacia un Estado totalitario y fascista» y otros similares. Sin embargo, desde que se emprendiera la carrera soberanista, se viene produciendo un fenómeno de ósmosis en virtud del cual los conceptos políticos pasan de la izquierda abertzale al nacionalismo institucional, pero nunca a la inversa.

El nacionalismo gobernante está utilizando el recurso de crear un franquismo virtual e identificarlo con el PP y el PSOE. De esta forma, se pretende que el rechazo a las decisiones de los partidos que representan la voluntad mayoritaria de la sociedad española adquiera el mismo aura virtuosa que la oposición al dictador. Lo malo es que se trata de un antifranquismo virtual. Ser un resistente a la dictadura desde un despacho del Gobierno vasco, con coche oficial y visa oro de representación tiene mucho de fantasmagoría y nada que ver con el antifranquismo de cuando Franco estaba vivo y llovía recio. Este antifranquismo virtual lo único que hace es confirmar el acierto del viejo refrán castellano, aquel que dice lo de «a moro muerto, gran lanzada».

Domingo Durán
IÑAKI EZKERRA/ El Correo 17 Marzo 2003

Los diarios no han publicado fotos de él. Salvo su familia y sus allegados, los demás no sabemos cómo era su rostro. Ya es mucho que sepamos algo de su historia, como lo es que su personalidad y su drama no se hayan quedado en unas siglas. Sabemos su nombre y su apellido. Sabemos que fue tiroteado en Bilbao un 13 de enero del 95 cuando vigilaba la oficina de los carnés de identidad junto a otro policía nacional, Rafael Leira, que perdió la vida. Sabemos esa paradoja sangrante: que casi ignoramos su identidad como la de su compañero mientras ambos velaban por la nuestra.

Sabemos que murió hace unos días por las lesiones de aquella olvidada fecha y tras pasar ocho años tetrapléjico en un pueblo de Cantabria. Sabemos lo suficiente para que se nos remueva una cosa por dentro al pensar en el duro y ominoso silencio en el que esa familia abandonó el País Vasco, cómo cuidaría su mujer de él y de su niña durante el trayecto hacia ese lugar de retiro que habían elegido para seguir viviendo lejos de la vileza y el odio, cómo les herirían cada calle gris y cada rostro indiferente que dejaban atrás, cómo se le oscurecería a esa pareja la mirada pensando en un sitio que se llamaba Euskadi donde ya no se les había perdido nada o, mejor dicho, donde lo habían perdido todo.

A los tetrapléjicos les gusta mirar al horizonte, pasan muchas horas así al día. Yo estuve cuidando tetrapléjicos en un sanatorio durante unos meses hace más de veinte años y los recuerdo mirando al horizonte, como si esa imposibilidad de dar dos pasos cortos por su propia cuenta la compensara su mirada larga corriendo por las ideales lejanías. Sabemos poco de Domingo Durán. Nunca convocó ruedas de prensa ni manifestaciones para denunciar su injusticia, su obvio caso de tortura, ni recibió avalanchas de firmas ni fue invitado por universidades. Pero no es difícil imaginarlo en una silla de ruedas mirando al horizonte por una ventana, imaginar a su hija con libros inclinándose para besarlo al entrar en casa y a su esposa ayudándolo a merendar, acariciando su nuca, curándole una llaga que no era física, vendándole el olvido y la ingratitud si es que se puede vendar eso. Esa ingratitud con la que quienes mandan en el Ayuntamiento de Bilbao hoy le niegan la Medalla de la Villa y se limitan a condenar el atentado con ocho años de retraso. Aunque sea de una forma modesta y extraoficial, vigilemos nosotros con el corazón la identidad de Domingo Durán. Como él vigiló la nuestra.

Seguir asesinando
José Manuel Loayza/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 17 Marzo 2003

En el País Vasco se está llegando a tal degradación moral que ya no sólo se asesina a las personas consideradas enemigos políticos, sino que una vez de muertas se las quiere seguir asesinando. Ya ocurrió con Gregorio Ordóñez. Ahora ha vuelto a ocurrir con Joseba Pagazaurtundua; no contentos con su asesinato, todavía algunos profanan la dignidad y la pena de sus familiares, acusándoles de estar manipulados cuando denuncian públicamente la actitud del nacionalismo. Tras más de veinte años de gobiernos nacionalistas, se ha conseguido un país en el que ocurren cosas tan surrealistas como que, mientras los profesores de universidad tienen que exiliarse, los presuntos asesinos se ríen a mandíbula batiente cuando son juzgados en la Audiencia Nacional. El nacionalismo ha logrado que miles de personas se manifiesten contra el cierre de un periódico, pero que apenas veinte o treinta se reúnan tras una pancarta cada vez que alguien es asesinado.

'Los chicos de la gasolina', 'Tengo más miedo a España que a ETA'... son frases de un conocidísimo líder del PNV que, hoy por hoy, es quien manda en su partido y en el Gobierno vasco. Ese idílico País Vasco de txistu y tamboril, de aurresku y alpargata, soñado por los románticos nacionalistas, se está convirtiendo en un lugar donde cada vez es más difícil respirar. Tanto golpear el árbol para que caigan las castañas, vamos a quedarnos sin árbol y sin castañas.

Antonio Basagoiti: «Hay una parte del empresariado vasco vendida al poder del PNV»
Tuvo la «osadía» de pedir a Aznar que formara parte de su lista a la capital vizcaína para el 25-M. Aceptó y, según todas las encuestas, el PP será el más votado en Bilbao
Carmen Gurruchaga La Razón 17 Marzo 2003

Hace unos días, usted denunció en Madrid que el PNV coadyuva a conseguir el exilio de los vascos no nacionalistas para beneficiarse de esa situación. ¬Yo denuncio que el PNV se está enriqueciendo con la situación de violencia y terrorismo que se vive en el País Vasco, porque mientras a los demás les matan o se tienen que marchar del país, los miembros de ese partido se quedan con los puestos de decisión en las empresas más importantes para colocarse ellos y sus amigos y yo creo que esto que sucede en el País Vasco es similar a una mafia en la que hay una banda terrorista que mata, otros que se aprovechan de sus asesinatos al no tener competencia ni política, ni empresarial, ni periodística, ni económica, porque están sólo ellos.

¬ Sin embargo, hay una parte del empresariado vasco que voluntariamente se entregó al nacionalismo, sin ser nacionalista.
¬ Hay una parte importante del empresariado vasco que se ha vendido siempre al poder y, en esta ocasión, el poder es el PNV. Pero esos empresarios están viendo por primera vez que, incluso eso, empieza a ser perjudicial para sus negocios particulares. Pero sí es verdad que el empresariado tiene parte de responsabilidad, una parte alta de responsabilidad de lo que pasa en el país, porque nunca ha sido capaz de enfrentarse al poder nacionalista.

¬ ¿Cómo se le da la vuelta a esta situación?
¬ La única manera es ganar las elecciones. En las municipales, en Bilbao, y no porque sea yo el candidato, sino porque es la principal ciudad del País Vasco. Si ganamos en esta ciudad, acabamos con el clientelismo en el Guggenheim, en el Metro, en la Feria de Muestras y en otros sitios claves. La única manera de terminar con este clientelismo y esta mafia, es que el PNV no controle el Gobierno.

¬ Usted defiende que mantener Álava es importante porque así se evitan las veleidades independentistas...
¬ Álava impide la independencia porque sin esa provincia al nacionalismo le falta territorio, pero la única manera de conseguir la alternativa democrática al PNV, es ganando Bilbao. Vencer en Bilbao es el principio del cambio. Si no se consigue la alternativa en la primera ciudad del País Vasco, la ciudad en la que el nacionalismo tiene control sobre muchas empresas públicas y privadas, es imposible conseguir ganar las autonómicas.

¬ ¿Tiene encuestas de la influencia que puede tener el hecho de que José María Aznar vaya en la lista de Bilbao?
¬ No hay encuestas, pero el hecho de que Aznar vaya en esa candidatura ha propiciado que la posibilidad de alternativa en Bilbao esté en el mapa político nacional. Hasta que Aznar no dijo en enero, públicamente, que él iba por Bilbao, nadie hablaba de que en esa ciudad podía haber una alternativa, ni que PNV y PP tenemos el mismo número de concejales. Así pues, lo que Aznar ha hecho con ese gesto importante es poner por primera vez encima de la mesa la posibilidad de que se produzca una alternativa en la principal ciudad de Euskadi.

¬ ¿Cree que si el nacionalismo obtiene un buen resultado, el «lendakari» Ibarreche aprovechará para hacer el famoso referéndum popular?
¬ Las elecciones del 25-M son las del desafío nacionalista. Si el PNV gana en Álava, si mantiene Bilbao, es decir, si tiene un control absoluto sobre los territorios vascos, la primera consecuencia será la convocatoria del referéndum sobre la independencia. De hecho, el plan Ibarreche va en esa línea.

¬ Para consolidar esa alternativa al PNV en Bilbao, el PP necesita los votos del PSOE, ¿Cuenta con ellos?
¬ Yo confío en la responsabilidad del PSOE y pienso que a pesar de las discrepancias que podamos mantener en otros puntos, al final primará la necesidad de la alternativa al PNV.

¬ ETA está mal en el frente político y militar, ¿es el momento de vencerla y en esta nueva situación ganar al nacionalismo?
¬ El cierto que ETA y todo su entorno está especialmente mal, pero es muy significativo que en esas circunstancias esté recibiendo apoyos del PNV. Por eso, insisto en que el PNV se beneficia de la violencia. No quiero decir con esto que el PNV esté detrás de las muertes o que le agrade que maten a nadie, pero mientras esto se produce, ellos pueden seguir gobernando, colocando a sus amigos, manipulando las empresas, contratando a la gente a dedo. Que de repente el Estado de Derecho acabe con ETA puede suponer que se caiga el entramado del PNV.

¬ Usted denuncia que los puestos claves que dependen de la Administración vasca los tienen el PNV o los hijos del PNV.
¬ El hijo de Juan María Atucha es el director de personal del Guggenheim y ha colocado a todo el personal con carnet del PNV. Más ejemplos, el hijo de la presidenta del Tribunal Vasco de Cuentas, nombrado por el PNV, es el director del Consorcio de Aguas y ha colocado a la gente con carnet y así podríamos ir pasando por sociedades públicas en las que nos encontramos con hijos, parientes o militantes del PNV. La red está tan extendida. El «pelotazo» de Felipe se acabó porque el PSOE fue a la oposición y se está regenerando, pero el pelotazo vasco sigue vigente porque el PNV siempre ha estado gobernando y nunca se han regenerado.

¬ ¿El PNV es el PRI mexicano?
¬ Sin ninguna duda. Y lo demuestra el nivel de control sobre la sociedad, el apoyo que consigue con el hecho de que una banda terrorista mate a los que discrepan con él y la influencia que tiene no sólo en las empresas públicas sino también en las privadas, además de la gente que tiene controlando esta o aquella empresa, el equipo de fútbol de aquí o de allí... porque realmente tiene un red y un gran entramado muy bien montado con la ayuda inestimable de las pistolas.

¬ ¿Llegará el día en el que se pueda vivir sin escolta?
¬ Creo que sí, pero antes de que eso suceda tendremos que ganar en el País Vasco para hacer otra cultura, otra educación, otra EITB, otra política de seguridad ciudadana con la Ertzaintza...

¬ La sociedad vasca es una sociedad mestiza en la que la convivencia no resulta fácil. Si ustedes, los constitucionalistas, ganan las elecciones, ¿va a ser el momento de la revancha como «auguran» los nacionalistas?
¬ No, en absoluto. Yo creo que hay que tender puentes, pero hay que hacerlo al revés: desde el constitucionalismo en el Gobierno al PNV, en la oposición. Yo creo que el PNV es importante en el País Vasco, pero se tiene que regenerar.

¬ En el País Vasco, cuando uno ataca los valores esenciales de una parte de la población, se aprieta el botón de la cohesión, ¿ha podido suceder esto con el cierre de «Egunkaria»?
¬ Eso es así porque «Egunkaria» lo leía muy poca gente y en San Sebastián en la manifestación en contra de su cierre había 100.000 personas. Dicho esto, yo creo que «Egunkaria» representa el fracaso de la política del PNV, porque después de más de 20 años en el Gobierno, de manejar todo el dinero que les ha dado la gana, de subvencionar a colectivos a favor del euskera, han sido incapaces de que haya un periódico en euskera que no tuviese nada que ver con el entorno radical.

¬ Pese a todo, usted es optimista.
¬ Yo creo que el 25 de mayo se puede alcanzar la alternativa en Bilbao, que sería uno de los mayores golpes que recibiría ETA. Si el 26 de mayo Bilbao está gobernado por un partido constitucionalista es uno de los mayores golpes a ETA, porque significa que la primera ciudad de «su Euskal Herria» no está gobernada por el nacionalismo y eso es el paso previo a la alternativa del Gobierno.

¬ Arzallus se va. ¿Lo que vaya a venir es mejor o peor?
¬ Yo creo que con Arzallus, por muchas discrepancias que tenga con él, se va un poco de ideología. En cambio, a los que vienen ahora, lo único que les importa es manejar la sociedad, colocarse ellos y sus amigos, dominar las empresas públicas.

El número de etarras presos supera ya a la cifra de terroristas encarcelados antes de la tregua
En la actualidad hay 661 encarcelados, de ellos 544 en España, frente a los 380 que había en prisiones españolas en 1999
EP Madrid La Estrella Digital 17 Marzo 2003

Los últimos golpes que las Fuerzas de Seguridad han asestado a ETA han propiciado que el número de reclusos vinculados con la banda supere las cifras de antes de la tregua que la organización terrorista declaró el 16 de septiembre de 1998. En aquel momento, el número total de internos de ETA en España ascendía a 535, y hoy ese número es de 544, de los que 237 son preventivos y el resto 307 cumplen condenas por terrorismo. Tras los meses de tregua, el colectivo de presos quedó reducido, en diciembre de 1999, a 380 internos, frente a los 544 que hay ahora, de ellos, 472 hombres y 72 mujeres.

Además a este incremento hay que añadir los internos de la banda en prisiones francesas, tanto preventivos como condenados, que suman 117. La última incorporación fue la del etarra Jesús María Bravo Maestrojuan que fue detenido el pasado jueves en Hendaya, por lo que la cifra de presos vinculados a ETA en el país vecino es más alta de toda la historia.

De hecho, en septiembre de 1998, cuando fue declarada la tregua de ETA, el número de presos etarras con condena en España era de 355 y ahora es de 307. Sin embargo, en aquel momento, los preventivos sumaban 181 y en la actualidad hay 237.

Este incremento de presos de ETA es el resultado de la eficacia de las Fuerzas de Seguridad que ha permitido contrarrestar los descensos que expermimentó el colectivo, durante los catorce meses que duró la tregua, periodo de tiempo en que fueron excarcelados 216 etarras y sólo se produjeron 61 nuevos ingresos, por lo que la cifra se situó en 380.

Además, según las estadísticas penitenciarias, hasta un centenar de internos de la banda salieron de prisión en los primeros nueve meses del 2000. Buena parte de éstos fueron detenidos por su presunta participación en la "kale borroka" y quedaron en libertad provisional, tras fijárseles medidas cautelares, como fianzas y personaciones periódicas en el Juzgado.

Sin embargo, el censo de presos de ETA o vinculados a la banda terrorista experimentó un ligero ascenso durante el 2000, ya que entre enero y septiembre de aquél año ingresaron en prisión 119 activistas.

PP y PSOE exigen que se aplique la Ley de Partidos a AuB, «clon de Batasuna»
-IU pide a la nueva plataforma que condene públicamente la violencia para desmarcarse de la coalición radical
-La reacción al anuncio de que la plataforma aberzale Autodeterminaziorako Bilgunea (AuB) ultima su concurrencia a las elecciones del 25 de mayo en el País Vasco (parlamentos provinciales) y Navarra (autonómicas) no se ha hecho esperar.
La Voz 17 Marzo 2003

Con similar contundencia, PP y PSOE exigieron ayer a las autoridades judiciales que apliquen la Ley Orgánica de Partidos Políticos a AuB, a la que tanto populares como socialistas consideran «un clon de Batasuna». También UA (Unidad Alavesa), por voz de Ernesto Ladrón de Guevara, considera que el Ministerio Fiscal debe analizar las posibilidades existentes de impedir su participación en los comicios. A esta frontalidad, IU-EB (Izquierda Unida-Ezker Batua) establece una importante corrección y solicita a la nueva agrupación que haga público su rechazo a la violencia, para que así quede claro que no representan «un mero recambio» de la suspendida Batasuna y que su legitimidad es otra.

Proyecto contaminado
Para el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, en cambio, las dudas son absurdas. AuB, afirma, supone un nuevo intento de maniobra de engaño por parte de ETA. «Desde su inicio, los dirigentes de Batasuna han contaminado este proyecto con su presencia y dándoles su apoyo» incondicional, concluyó.

Una lectura idéntica la realizó el secretario de Libertades Públicas y Desarrollo Autonómico del PSOE, Juan Fernando López Aguilar, quien advirtió que la Ley de Partidos dispone de recursos para atajar esta situación. «Era previsible que el entorno de ETA iba a rearticularse frente a la ofensiva del Estado de Derecho, usando todos los interdictos y trucos disponibles. No debe provocar alarma -incidió-, es parte de una secuencia muy previsible de hechos. Y debe haber tranquilidad porque la ley está pertrechada con los instrumentos necesarios para reaccionar», añadió.Los socialistas vascos establecen un matiz a estas tesis. Para ellos es correcto que AuB concurra a las elecciones si busca defender sus proyectos desde la democracia y sin amparar actitudes violentas o terroristas. Así lo declaró el secretario general del PSE de Vizcaya, José Antonio Pastor, que, prudente, no quiso entrar en valoraciones sobre si son o no un sucedáneo de Batasuna.También el portavoz parlamentario de IU-EB en Vitoria Antton Karrera cree legítimo que AuB acuda a las elecciones siempre y cuando haga público su rechazo a la violencia, para que, razona, «quede claro que no son Batasuna, que tienen su propia política, su propia autonomía y su propia independencia».En la opinión del PNV, es absolutamente «lógico» que la izquierda aberzale cree su propio espacio electoral.         (j.m.h. | bilbao)

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