AGLI

Recortes de Prensa     Martes 1 Abril  2003
Polémica en las Autonomías bilingües por la ampliación de las horas de castellano
ABC 1 Abril 2003

La lengua como arma
Nota del Editor  1 Abril 2003

Los desastres de la guerra
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 1 Abril 2003

Ni Vietnam, ni el Sinaí
EDITORIAL Libertad Digital  1 Abril 2003

La amenaza terrorista iraquí
Editorial La Razón 1 Abril 2003

Seguridad nacional
Carmen Álvarez-Arenas Cisneros La Razón 1 Abril 2003

Maldito petróleo
José Javaloyes La Estrella 1 Abril 2003

El fantasma de la ruptura de España
José Cavero El Ideal Gallego 1 Abril 2003

Mayor Oreja y la segunda transición
Lorenzo Contreras La Estrella 1 Abril 2003

Pauvre France
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  1 Abril 2003

Las simpatías del PNV
Editorial El Ideal Gallego 1 Abril 2003

Curso de hermenéutica
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 1 Abril 2003

Los diplomáticos iraquíes expulsados de Jordania planeaban contaminar el agua de las bases estadounidenses
Ep - Amán.- La Razón 1 Abril 2003

La Policía detiene a nueve personas en una operación antiterrorista en el País Vasco y Navarra
Bilbao. Agencias ABC 1 Abril 2003

Juaristi dice que su presencia en listas del PP «no es por caridad»
EFE/BILBAO El Correo 1 Abril 2003

Interior informa a Gil Robles de que 903 personas llevan escolta en el País Vasco
BILBAO EL CORREO 1 Abril 2003

Savater: «Con el atentado de Zaragoza no hubo tanto revuelo como con Irak»
MANUEL TRILLO ABC 1 Abril 2003



 

 

Polémica en las Autonomías bilingües por la ampliación de las horas de castellano
ABC 1 Abril 2003

Carmen Laura Gil asegura que el aumento de horas de castellano que fija la LOCE no se hará en Cataluña porque «el catalán es la lengua propia»

MADRID. Las Autonomías con lengua propia han lanzado duras críticas al aumento de horas de castellano en los dos primeros cursos de Primaria, según se establece en el decreto que desarrolla la ley de Calidad de la Educación (LOCE). En concreto, el mencionado decreto obliga a impartir hasta cinco horas a la semana en todas las Comunidades, incluidas las que tienen lengua vernácula.

La reacción de las Autonomías afectadas ha sido muy dura, especialmente en Cataluña. Así el conseller en cap de la Generalitat, Artur Mas acusa al Gobierno de querer «arrinconar» el catalán al doblar las horas de castellano. Por su parte, la consejera de Enseñanza, Carmen Laura Gil, ha calificado de «inaceptable» este proyecto y lo ha calificado de «agresión contra la cultura catalana». Además, ha amenazado con recurrir al Tribunal Constitucional, «si no se modifican algunos aspectos». Para Carmen Laura Gil, «no hará falta la insumisión de los profesores porque no se aplicará en Cataluña el aumento de horas de castellano», que fija el decreto que desarrolla la Ley de Calidad de la Educación (LOCE). De esta manera, Gil respondió a ERC, que propone a los docentes que se opongan al proyecto de decreto con la insumisión. La consejera aseguró que «el aumento de hasta cinco horas de castellano no se aplicará porque el catalán es una lengua propia del país y no está supeditada a ningún otro idioma», informa Ángel Marín. Por su parte, el Ministerio de Educación ha justificado tal medida en que la legislación vigente (Logse) ya la incluía en sus preceptos.

Diferentes asociaciones de profesores se han mostrado también contrarios al proyecto. Es el caso de la Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria que considera, en principio, «excesivo» pasar de impartir dos horas de Lengua castellana a cinco en 1º y 2º de Primaria. Así lo manifestó a Ep el responsable de esta Federación en Cataluña, Antonio Gimeno, quien apostó por «fijar unos mínimos» a través de la legislación y que luego se deje «un poco de margen» a los centros para establecer la distribución de horas lectivas en beneficio de los alumnos. Gimeno explicó que las realidades en los centros catalanes son muy diversas. Puso como ejemplo que en pueblos del interior se habla en catalán y, por ello, los alumnos presentan «deficiencias» en castellano. Por otro lado, en barrios y el cinturón industrial de Barcelona los estudiantes se manejan en castellano y luego necesitan el catalán para trabajar.

El sindicato USTEC-STES ha promovido una campaña en Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana para denunciar el decreto y pedir acciones contra su aplicación. Pretende también extender su protesta a Galicia y el País Vasco.

La lengua como arma
Nota del Editor  1 Abril 2003

Dolor nacionalista, salud para España.
Si los nacionalistas se quejan, tiene que ser algo bueno para España.

Cualquier intento para conseguir que los españoles puedan entenderse supone un serio revés para los nacionalistas que utilizan la lengua como arma para dominar su tribu mediante el lavado de cerebro aplicado desde la más tierna infancia, impedir que otros puedan mezclarse con ellos para mantener pura la raza y que conozcan otras costumbres.

Los desastres de la guerra
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 1 Abril 2003

LA pregunta del momento es si las posiciones del PP y del PSOE ante la guerra de Irak van a determinar las elecciones y, en ese caso, si es lógico que una cuestión internacional pueda legitimar a quienes no se consideraba ni candidato adecuado ni partido suficientemente preparado para gobernar. El hecho tendría siempre importancia, pero ¿qué decir en una circunstancia como ésta, cuando el Estado se enfrenta al asalto de los nacionalistas ante la indiferencia de la izquierda -en el mejor de los casos- o la colaboración?

Porque, aun aceptando que Aznar haya contribuido a la inseguridad internacional al haberse comprometido con la coalición angloamericana, ¿puede deducirse de ello que Zapatero haya dejado de representar la incertidumbre nacional? Resulta estremecedor ciertamente que el error de uno pueda llevar al triunfo de la inanidad del otro y, aún más, en tiempos tan ominosos. Y esto es lo que, según las encuestas, puede ocurrir. Sabedora de ello, la izquierda sobrepasa los límites de la hegemonía social para recrearse en ejercicios totalitarios. Paradójicamente la derecha se deja perseguir y acorralar.

Pero, ¿por qué esta sensación de intranquilidad que produce la perspectiva de una derrota del PP -más allá de medios conservadores- y que parece superior a la que produjeron las de UCD y el PSOE? A mi entender resulta inquietante que una cuestión internacional imponga su lógica en la esfera de lo nacional. Esto es, que la alternancia se produzca por errores -supongamos- del PP y no por los aciertos del PSOE. Se percibe algo espurio en el proceso. Y esta sensación se acrecienta por el hecho de que el proceso se esté desarrollando en un clima de tensión al que no es extraña la irrupción de un innegable totalitarismo que sofoca la libertad de expresión.

Hay más: aun aceptando que la decisión del Gobierno, al complicarnos con la guerra, hubiera tenido elementos de beligerancia propios de conservadores, ¿acaso la posición «moral» de Zapatero no encubre un desarme de las conciencias ante los peligros reales cuando no una insensibilidad inquietante? Porque este político que se cierra a cualquier eventualidad de riesgo internacional es el mismo que mantiene una posición de don Tancredo en relación con el debate sobre la unidad de España: a la radicalidad constitucional de Aznar, él opone la prédica del diálogo. Dos formas bien distintas de llegar a la paz en el País Vasco. Dos formas muy distintas de conjurar las tensiones hispano-marroquíes.

Zapatero se niega a entender al Gobierno y a los ciudadanos norteamericanos que interpretaron los atentados del 11 de Septiembre como una amenaza y un aviso a la fragilidad de EE.UU., del mismo modo que se niega a considerar el peligro real del complejo político-cultural que representa el anticonstitucionalismo, ya se trate del que mantienen los nacionalistas como el que defiende una gran parte de la izquierda. Por el contrario, Aznar se ha solidarizado con el socio americano agredido porque entiende que se trata de una agresión que nos concierne a todos los que tenemos la misma concepción de la vida.

Es llamativo que para un partido conservador pueda tener consecuencias negativas electoralmente hablando el hecho de que Aznar haya podido elegir, como compañeros en política internacional, a Bush, Blair, Barroso, Berlusconi, Vaclac Havel, etcétera y, sin embargo, parezca políticamente correcto que un partido socialdemócrata haya construido su alternativa de gobierno con el revolucionario Llamazares, con los antiglobalización, con autodeterministas y mediante recursos como la Huelga General y la violencia. Gracias a ello Zapatero puede llegar a gobernar la Nación. E incluso a destruirla.

Ni Vietnam, ni el Sinaí
EDITORIAL Libertad Digital  1 Abril 2003

Ni Bush, ni Blair, ni los mandos militares de la Coalición llegaron a afirmar en ningún momento que la segunda guerra del Golfo sería un paseo militar semejante a la guerra de los Seis Días. Hubiera sido una temeraria imprudencia, sobre todo después de que Turquía negara el paso de tropas de la Coalición por su territorio para abrir otro frente en el norte. Únicamente el bombardeo de precisión contra los principales objetivos militares del régimen de Sadam Husein, y el veloz avance de las tropas de la Coalición durante los primeros días de la guerra, hicieron concebir esperanzas de un rápido desmoronamiento del régimen y una rápida victoria de las fuerzas norteamericanas y británicas; aunque justo es señalar que este parecía ser, en principio, el desenlace más probable, dada la abrumadora superioridad de los ejércitos norteamericano y británico.

No faltaban razones para el optimismo en un primer momento: el ataque por sorpresa con misiles al búnker donde se hallaba Sadam la madrugada del pasado día 20, tenía por objeto acabar con su vida y, de este modo, descabezar un régimen que, a imagen y semejanza del de Hitler –no hay que olvidar que el partido único Baaz, gobernante, además de en Irak, también en Siria, surgió como la traducción árabe del nacional-socialismo alemán, incluido el odio racista hacia los judíos–, se sostiene por la firme voluntad de su líder de aplicar sistemáticamente el terror, la tortura y el asesinato en masa a disidentes y opositores. Y lo cierto es que, mientras la imagen de Sadam no apareció por televisión casi dos días después –aún no se ha determinado si las grabaciones fueron realizadas antes o después del comienzo de los ataques–, la desorganización y las rendiciones masivas cundieron en el ejército regular iraquí. Si hubiera podido confirmarse sin ningún género de dudas la muerte de Sadam, es probable que la guerra ya hubiera acabado hace unos días con la rendición en cadena de su ejército.

Sin embargo la segunda aparición de Sadam en la televisión iraquí –que tampoco es concluyente sobre si Sadam está vivo, muerto o gravemente herido o incapacitado– emitida hace unos pocos días pareció convencer al ejército y a la población civil de que más valía no arriesgarse a provocar la ira del tirano criminal, quien, tras la retirada de los aliados en 1991, masacró sólo en Basora (la segunda ciudad de Irak, de mayoría chiíta) a 30.000 iraquíes que tuvieron la osadía de rebelarse contra él aprovechando el empuje militar aliado. Sea como fuere, lo cierto es que bien Sadam o bien sus colaboradores más cercanos han logrado detener por el momento la descomposición del régimen recurriendo una vez más al terror. Fuentes de la coalición aseguran que los intentos de revuelta en la sitiada ciudad de Basora han sido reprimidos a sangre y fuego por las milicias del partido Baaz, que la población civil es obligada a tomar las armas bajo amenaza de muerte y que los efectivos del ejército regular luchan bajo coacción. El régimen ya ha empezado a recurrir a la “guerra sucia”: atentados suicidas con coche bomba y hostigamiento de las largas líneas de abastecimiento de la Coalición por medio de paramilitares vestidos de civiles.

Estas circunstancias, responsables en gran parte de la fuerte resistencia que norteamericanos y británicos han encontrado en Nasiriya y Basora, así como la lenta progresión hacia Bagdad en los últimos días –motivada por la necesidad de consolidar las líneas y reorganizar las tropas de cara la batalla por Bagdad, de asegurar las rutas de abastecimiento, de liquidar los focos de resistencia en la retaguardia, de proteger los pozos de petróleo de actos de sabotaje y, sobre todo, por el propósito de la Coalición de provocar el menor número de bajas civiles y la menor destrucción posible de edificios e infraestructuras– han disparado el pesimismo más allá de lo razonable.

Diarios como El País y El Mundo ya se apresuran a vaticinar nuevos Vietnam o largas y sucias guerras como la de El Líbano –al igual que hicieron en la primera guerra del Golfo–; mientras apenas prestan atención a los descubrimientos e indicios de armas prohibidas –el casus beli– que Sadam se negó a enseñar a los inspectores: los misiles de alcance medio ya lanzados contra Kuwait y los trajes y máscaras anti gas de reciente fabricación encontrados en las zonas liberadas por los kurdos, donde también se asentaban campos de entrenamiento de Ansar Al Islam, “subsidiaria de Al Qaeda, de los que se sospecha que procede la ricina encontrada a los terroristas detenidos en Londres hace tres meses. Diríase que el “no a la guerra” para algunos ha devenido dogma de fe inasequible, no ya a la discusión serena y racional, sino al contraste con la cruda realidad: sólo la fuerza de las armas –y no de ulteriores inspecciones– podía conseguir que Sadam Husein se deshiciese de sus armas de destrucción masiva. No será un paseo militar, pero tampoco un nuevo ....???

La amenaza terrorista iraquí
Editorial La Razón 1 Abril 2003

Los servicios de información norteamericanos en Iraq han advertido a la CIA, como hoy publica LA RAZÓN, de la existencia de un cuerpo especial de terroristas, directamente organizado y dirigido por el hijo de Sadam Husein, Uday, que tendría como misión atentar contra los Estados Unidos y contra sus principales aliados, entre ellos España. Las fuentes cifran en unos 200 el número de kamikazes que forman esta unidad y que, en principio, habrían abandonado el país provistos de pasaportes falsos saudíes y de los Emiratos Árabes y con el suficiente dinero para mantenerse agazapados a la espera de órdenes.

No se trata, pues, de los «mártires» que está reclutando el régimen baasista para luchar contra las tropas anglonorteamericanas que han invadido el país, sino de unos grupos con una misión bien diferente: llevar la guerra al propio territorio de los enemigos, por medio de atentados terroristas de gran alcance.

La cuestión que se plantea es grave, ya que, según todos los indicios, estos terroristas no habrían tenido contactos con otras organizaciones fundamentalistas árabes y, por lo tanto, son absolutamente desconocidos para las fuerzas antiterroristas occidentales. Además de que sólo recibirían instrucciones de Uday Husein y del propio Sadam.

Aunque nada se puede descartar cuando se trata del régimen iraquí, no parece probable que el dictador de Bagdad esté dispuesto a iniciar una campaña terrorista exterior en un momento en el que va marcando claramente puntos en la batalla de la opinión pública internacional. Pero la amenaza no es despreciable, ni mucho menos, porque nadie sabe qué puede ocurrir si la presión de la infantería anglonorteamericana consigue doblegar la resistencia iraquí y el sátrapa se ve definitivamente perdido. De momento, el régimen cuenta con seguir resistiendo sobre el terreno con sus propias fuerzas y con la ayuda de voluntarios suicidas, como los que ayer partieron desde el Líbano, que intentarán endurecer el conflicto y alargarlo. Sadam cree que el tiempo juega a su favor y se dispone a actuar en consecuencia. Pero cuando todo falle, podemos enfrentarnos a una venganza terrorista, en cierto modo póstuma, que abriría aún más la brecha entre Occidente y el mundo musulmán.

Seguridad nacional
Carmen Álvarez-Arenas Cisneros es portavoz de Defensa del PP en el Senado La Razón 1 Abril 2003

Seguridad Nacional. Esta frase está de actualidad. Es el título de una película (entretenida por cierto), pero es algo más y, sobre todo, debe ser algo más profundo. El concepto de Seguridad, objetiva y subjetiva, ha venido sufriendo transformaciones a lo largo de la historia y de sus diferentes escenarios internacionales: los conflictos bélicos mundiales, la guerra fría, la caída del Muro de Berlín, etcétera, todo ello por referirse al pasado más inmediato.
Hoy es una realidad que para la Seguridad no sólo Nacional, sino Internacional, han surgido «nuevas amenazas» que ya se venían anunciando por los expertos y estudiosos en la materia como «riesgos emergentes» y que deben llevar a la reflexión. Estas nuevas amenazas son auténticos riesgos que provienen del juego sucio, de la trampa y de la apología fanática del terrorismo. Un terrorismo que por su propia naturaleza se sitúa fuera de las normas, de la diplomacia y de la confrontación directa.

Un terrorismo que se aprovecha de las reglas de la Democracia, que las profana, las traiciona y las utiliza para sus fines criminales y destructivos. Un terrorismo sin fronteras ni territorio de acción que utiliza el lado más negativo de la globalización, de las tecnologías de vanguardia y de los recursos financieros.

Por ello, por su propia naturaleza, el terrorismo es una «amenaza nueva» que requiere y exige «actuaciones nuevas». Normas nuevas en el orden internacional que permitan a los estados actuar, con posibilidad de éxito y dentro de la legalidad democrática, en la prevención de las agresiones a la vida y a los bienes y recursos públicos y privados de las sociedades del siglo XXI. Las democracias se sustentan en el Estado de Derecho y es ahí donde residen todas las posibilidades legales para fortalecerlas. Sólo desde la fortaleza democrática se puede trabajar por la paz y la seguridad.

Las leyes y demás normas legales deben ir adaptándose a las nuevas realidades, deben evolucionar con la sociedad y, siempre orientadas al bien común y al interés general, deben perseguir la máxima eficacia al servicio de ésta y también pueden y deben hacerlo el derecho y las normas internacionales.

Todos queremos la paz como el más preciado bien de existencia y de convivencia, pero no es posible garantizarla ante una amenaza real pero imprevisible, sin fronteras y sin control. Los españoles también, lógicamente, estamos por la paz pero es seguro que todos le exigimos a nuestro Gobierno su responsabilidad en la Seguridad Nacional.
El Gobierno tiene además de la responsabilidad, la capacidad de información, de análisis, de conocimiento en suma para valorar el entorno y la amenaza de nuestra seguridad.

Es evidente que si se produce un ataque terrorista con armas químicas o bacteriológicas como por ejemplo la dispersión de gases nerviosos o de ántrax por los sistemas de ventilación de unos grandes almacenes, de una universidad o de un avión, volveremos la mirada al Gobierno y a los sistemas nacionales e internacionales de inteligencia y de información.

A buen seguro, a continuación pediríamos y aceptaríamos conceptos, normas y actuaciones que hoy rechazamos, baste recordar la evolución que hemos tenido en España respecto a la lucha terrorista, que ha propiciado un consenso político y social, para modificar y aprobar leyes que permitan una mayor eficacia. Pero hemos de saber que ese posible ataque terrorista es real y no una ficción. Hemos de saber que nada había que investigar ni que descubrir por parte de los inspectores de Naciones Unidas. Sadam Husein tiene esas armas que nos amenazan a todos, no sólo a EE UU, sino a todos los países occidentales, desde hace más de doce años y que no sólo está dispuesto a utilizarlas él, sino a proporcionárselas a todos los grupos terroristas existentes en el mundo y que, casualmente, hablan el mismo idioma: «El del crimen y la barbarie»; el mismo idioma de las alimañas de ETA que asesinaron cruelmente a Miguel Ángel Blanco y a casi mil compatriotas nuestros. Y ante esto, sólo cabe poner los medios para precisamente garantizar la paz y la seguridad, evitar que nos las arrebaten desde la brutal realidad de execrables genocidios. Quien ha mentido, manipulado y amenazado a la comunidad internacional es el que tiene que evitar que ésta actúe para garantizar el orden y el respeto a la paz y a la seguridad. Intereses y toma de posiciones en el contexto internacional aparte, la única realidad es que una guerra que comenzó en 1990 debe concluir con garantías de paz y estabilidad mundial, y ello está en manos del dictador iraquí.

La guerra y el mundo árabe
Editorial ABC 1 Abril 2003

LA manifestación del pasado domingo en Rabat -30.000 participantes según la Policía, pero más de 200.000 según fuentes menos interesadas- ha sido el episodio de protesta contra la guerra más significativo de todos los ocurridos en los países árabes. Entre otras razones porque la concentración en la capital de Marruecos -en la que se agredieron intereses norteamericanos- se produjo a pesar del Gobierno del Rey Mohamed VI, que había pedido «calma» y, eso sí, «solidaridad con el dolor del pueblo iraquí». El Estado más moderado y pronorteamericano de toda la zona no pudo evitar la ira de los manifestantes, que enlaza con la de otros países musulmanes. Al mismo tiempo, desde Jordania, Palestina, Irán y Siria penetran en territorio iraquí voluntarios dispuestos a luchar del lado de Sadam Husein, que ha logrado pasar del laicismo a la confesionalidad islamista para hurgar en la fibra religiosa de sus vecinos, la única que aglutina al mundo árabe y sobre la que puede construirse con cierta facilidad una solidaridad activa. El hecho de que el dictador de Bagdad «premie», no sólo a los terroristas suicidas palestinos, sino también a título póstumo a los fedayines baasistas que se autoinmolan contra las tropas aliadas, introduce en la conciencia colectiva de los árabes un parentesco visual y emocional con la Intifada palestina y llama a la lucha desde el victimismo. Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, y, ayer, Colin Powell, han advertido tanto a Siria como a Irán que se abstengan de apoyar a Irak, lo que evidencia el posible efecto-contagio en regímenes que, ahora en silencio, no pueden contener los sentimientos populares que se están produciendo. Es lo que Hosni Mubarak, en metáfora, auguró ayer.

LO cierto es que, en los países árabes, por un lado van sus pueblos y por otro, muy diferente, sus Gobiernos. La Liga Arabe ha sido incapaz de articular una postura común ante la guerra, y Estados como Kuwait y Jordania prestan una colaboración decisiva a la ofensiva aliada. Otros -la mayoría- se mantienen en silencio. Y no sólo porque los intereses americanos y la colaboración con los Estados Unidos les resulten imprescindibles, sino porque saben a ciencia y conciencia que Sadam Husein es un peligro real en la zona, tras haberlo demostrado con sus invasiones a Irán y Kuwait. Tampoco puede relativizarse el impacto que en el mundo árabe tuvo y tiene la opresión de kurdos y chiíes, ramas musulmanas que padecen la hegemonía de los suníes a los que pertenecen Sadam y sus seguidores. De tal manera que la gran contradicción árabe regresa dramáticamente al escenario mundial e inmoviliza de hecho el papel de los Estados moderados de la zona. Incapaces también de absorber con propuestas y colaboraciones constructivas la tragedia del pueblo palestino -tratado por sus sociedades como unos parias-, la protesta árabe se queda en una explosión popular que, a lo más, irá forzando unas posiciones más críticas de sus respectivos gobiernos, a medida que la guerra se alargue y las imágenes de las víctimas iraquíes en la contienda incrementen la ira de los pueblos de la zona.

NO puede olvidarse, en este difícil contexto, la fuerza adquirida de los medios de comunicación audiovisuales antinorteamericanos que están haciendo una labor que el Pentágono tampoco supo medir. La CNN no es ya la referencia única ni, acaso, principal en esta guerra, a diferencia de lo que ocurrió en la de 1991. La emisión constante de Al Yasira es algo más que una piedra en el zapato de los aliados porque acerca a millones de islamistas a la contemplación de la división de los Estados occidentales, que favorece una percepción de la guerra en Irak radicalmente distinta a la de hace doce años. Y si la guerra se alarga, ese frente de opinión árabe puede convertirse en un grave y no previsto problema para Estados Unidos, que debiera activar una solución para Palestina sin esperar a etapas posteriores, comprobando ya que el calendario previsto se ha quedado en papel mojado, como ayer constató el ex secretario de Estado James Baker.

Maldito petróleo
José Javaloyes La Estrella 1 Abril 2003

Tras de la guerra de Iraq, revueltos intereses en tropel: los expresos y los tácitos, los ilegítimos y los que no llegan a serlo del todo; los internacionales, los nacionales y los subnacionales... No son éstos, los subnacionales, ni los regionales ni tampoco los sectoriales; consisten en otra cosa. Se trata de aquellos que instrumentan el término “nacional”, pues se envuelven en la bandera para lograr la buscada ventaja. Esos intereses subnacionales expresan el atrincheramiento de la particularidad más discutible en la más indiscutida expresión de los intereses generales. Tratándose de EEUU, los intereses subnacionales serían, de entre los suyos, aquellos que el presidente Eisenhower englobó en lo que llamaba “el complejo militar–industrial”, o sea, la gavilla de negocios y actividades que nunca tuvieron como ahora, en el mandato de G. W. Bush, asistencia y expresión más cumplidas por el poder político institucional; que es el que expresa, por propio derecho y específica obligación, los intereses nacionales. Aquel general presidente, llegado a la Casa Blanca como candidato electoral del Partido Republicano, aportaba tal definición como contenido de una advertencia al presidente que le relevaba, J. F. Kennedy, para que se guardara de ello.

El petróleo iraquí es la causa más tópicamente señalada como origen de esta guerra; pero tampoco eso es decir mucho. Contiene esa riqueza muy distintos segmentos de interés, desde el que puede representar la seguridad de su suministro —el del petróleo iraquí y el del conjunto del Oriente Próximo— al que supone la apropiación pura y dura de los yacimientos del país. Lo primero se puede explicar e incluso justificar, pues la seguridad de los flujos energéticos es inseparable del normal desenvolvimiento de la actividad económica mundial; lo segundo, en cambio, resultaría literalmente impresentable. La guerra traerá, en todo caso, un cambio del estatus del crudo iraquí, nacionalizado al comenzar la década de los 70, estableciéndose así en Iraq una situación radicalmente distinta a la del resto de la región. Y es esa diferencia iraquí la que desaparecerá como efecto de la guerra. Aquella decisión, salida del socialismo del Baas, obedecía, ciertamente, a intereses nacionales; pero el efecto perverso de aquel rescate habría de desembocar, como en tantos otros casos, en el gasto armamentístico aberrante, con la sobredotación de equipamiento militar del país, de una parte, y con el acorazamiento del sector “subnacional” que había convertido un Gobierno de sesgo occidentalizante, con su laicismo político inicial, en un sistema progresivamente totalitario. El interés nacional de Iraq quedó postergado, confundido y subordinado con el del régimen de Sadam. El petróleo fue el maldito corruptor de todo.

Quizá lo mismo que le sucedió a Iraq le pudo suceder a otros países o estados de la zona. Se libraron porque, por obvias razones de tamaño en la mayoría de los casos, les fue profundamente ajena la tentación del nacionalismo. No lo abrazaron y se echaron en brazos de las grandes multinacionales angloamericanas del petróleo. Y ahí están todos, cortando el cupón de la opulencia y con el miedo metido en el cuerpo, por la onda de desestabilización social que les puede producir la guerra de Iraq.

Uncidos al yugo de otra mitología, librados de la tentación nacionalista, los estados del Golfo fueron vulnerables al reclamo identitario del islamismo. Orientados por los hermanos musulmanes de Egipto y éstos por el wahabismo arábigo, y finalmente reclutados por Ben Laden, de ahí salieron los místicos asesinos que ejecutaron el 11-S. El interés islámico había lacrado así su protagonismo en la peste negra del petróleo. No era el suyo un interés nacional ni “subnacional”, sino supranacional. Y, si se quiere, supraterrenal.

Inicialmente, la réplica militar norteamericana por el 11-S se ha volcado sobre la parte más ajena de todo el conjunto petrolífero regional, ajeno como es el laicismo del Baas al islamismo integrista. Pero Iraq es la pieza clave, el espacio crítico, en la geopolítica del petróleo. Además, desde el inicio de los años 70 ha incurrido en todos los riesgos que podían ser del caso. No cabe, a manos de Sadam ni de ningún otro caudillo, pisar tantos intereses y tantos callos durante tanto tiempo.

Esperemos, en fin, que la guerra acabe cuanto antes y con los menos costes humanos posibles. El mundo necesita un respiro, pues el discurso de los mismos intereses ahora en pie de guerra en Iraq, parece que está ensayado ya para otros escenarios. El mundo de los intereses “subnacionales” en EEUU ha tomado como propia la tarea de responder al 11-S.

Rodarán otros sistemas que el iraquí, por las buenas o por las malas, en la geografía del petróleo; igual en la concretamente árabe que en la genéricamente islámica. Lo tiene ya cantado el club de negocios que confunde sus apetitos particulares con los intereses nacionales. El maldito petróleo es carburante de insuperable calidad para las ambiciones del imperio en las sombras.

O media una circunstancia providencial, o la nueva cartografía política —y económica— en el Oriente Próximo y el Asia Menor la tendremos a la vuelta de la esquina antes de que cante el gallo. No hay viento más fuerte que el de los intereses para mover la Historia. Y el petróleo los compendia casi por entero.

El fantasma de la ruptura de España
José Cavero El Ideal Gallego 1 Abril 2003

De entrada, así lo ha contado el diario “El País” ya desde su primera página: “Mayor Oreja agita el fantasma de la ruptura de España si el PP pierde las elecciones”. Nos ha contado este candidato a la sucesión de Aznar que su partido llamará a la responsabilidad de los ciudadanos, o sea, invocará o apelará a la responsabilidad de los grandes momentos críticos, para reclamarnos su voto en las elecciones del 25 de mayo.

Es, por consiguiente, la primera llamada a la conciencia, a la responsabilidad, al deber, desde la dirección del PP, precisamente cuando y porque ven en muy serio riesgo la posibilidad de seguir en el mando en las localidades y regiones en las que se van a desarrollar las elecciones dentro de menos de dos meses. La advertencia de Mayor Oreja no viene de la mano de la guerra, que es cuestión que prefiere ni siquiera mencionar, y menos abordar ni contemplar. Mayor Oreja hace su propia advertencia en función de su monotema, que no es otro que la amenaza de los nacionalistas, esencialmente, los nacionalistas vascos. Sostiene Mayor Oreja que los nacionalistas, a menudo con la colaboración de la izquierda, pretenden poner en marcha una segunda transición que supondría la ruptura de la Constitución vigente y que conduciría, a la postre, a la mencionada ruptura de España.

En realidad, tan enfrascados estamos todos en la guerra, incluido o empezando por Aznar, que nadie hasta la fecha había advertido riesgo tan severo como el que se aplica a denunciar ahora Mayor Oreja, director del programa de las elecciones. Mayor Oreja llama de manera solemne a los españoles a votar a su propia sigla, naturalmente, para evitar los males que vislumbra: la reforma constitucional y la ruptura de España. Y apela a la responsabilidad a la conciencia, a la trascendencia de lo que se determina en estas urnas críticas de mayo.

Ni una palabra de la guerra en el mitin de Mayor Oreja. Es decir, es la plena alternativa a los planteamientos del mismísimo Aznar. Éste no tiene, ni puede, escapar al asunto de la guerra de Irak de ninguna manera, y las encuestas hablan por sí solas sobre la eficacia de tales mensajes. Con la guerra llega la debacle del PP. Por el contrario, Mayor modifica el discurso y llega con su asunto favorito de toda la vida, la ruptura de España por un rincón llamado Euskadi, y por causa de los nacionalismos irredentos..., auxiliados esta vez por la izquierda oportunista.

Mayor Oreja y la segunda transición
Lorenzo Contreras La Estrella 1 Abril 2003

Es lógico que Jaime Mayor Oreja haya arrimado a su interpretación política, la de su partido, el posible peligro de que los nacionalistas vascos y catalanes aprovechen la crisis internacional en curso para atentar contra lo que él mismo considera principio esencial de la unidad de España. Nadie puede estar ahora en condiciones de negar que los nacionalistas busquen una combinación de esfuerzos al objeto de que se prodzca, efectivamente, una segunda transición basada en una reforma constitucional dirigida hacia el llamado soberanismo. Hace unos días, en una crónica que cobra inveitable actualidad, firmé en esta misma sección las siguientes líneas: “El Plan Ibarretxe (...) se vuelve modelo del proyecto catalán de reforma del Estatuto, con un tridente que forman Artur Mas (el hereu de Pujol), Pasqual Maragall como líder del PSC (antes PSC-PSOE, pero ya menos) y Josep Lluís Carod por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)”. Y en mi comentario añadía: “El tiempo dirá cuál es la rapidez de este proceso, su ritmo, pero difícilmente desmentirá que el proceso esté en curso”.

A mi juicio, con independencia de que Pasqual Maragall se abone a la teoría del federalismo, el líder del PSC dejó bastante clara en su reciente conferencia del Club Siglo XXI su creencia de que existe una inevitable deriva hacia la identificación entre pequeños países, como Lituania, Malta, entre otros, y Escocia y, por ejemplo, Cataluña. E incluso se permitió ponerle plazo a la culminación de ese proceso, concretamente un interregno de veinte y veinticinco años.

Recordaré que menos duración atribuyó Josep Lluís Carod, por esquerra Republicana de Catalunya, a ese plazo: sólo cinco años para la cristalización del independentismo. Mayor Oreja, sin hacer una cita expresa, teme la presión nacionalista hacia la reforma de la Cosntitución y alude, ya sin disimulos, a una especie de “segunda transición” que conectaría con el Plan Ibarretxe de “Estado libre asociado (de Euskadi) al Reino de España, dentro de la UE”.

Dije en aquella crónica que los nacionalistas lo han organizado todo con habilidad, haciendo primar la “doctrina” de que la Unión Europea “ha transformado por completo el concepto de soberanía”. Precisamente la idea de la “soberanía compartida” resplandeció en palabras de Michael Keating, profesor del European University de Italia, defensor de la democracia plurinacional. Por otra parte, el catedrático catalán Enric Argullol se inclinó por “recuperar la esencia preautonomista de la Constitución de 1978”. Todos ellos se expresaban durante unas Jornadas organizadas por la Universidad del País Vasco.

Conviene señalar estas palabras de Mayor Oreja en la sede central atribuidas al criterio del PSOE: “El problema es el PP. La ofensiva nacionalista se produce porque la política del PP es demasido intransigente, porque es una política que, como dijo el líder de los socialistas catalanes, no aguanta España otros cinco años porque España estalla”. De tales consideraciones es evidente que Mayor Oreja extrae una intención crítica cuya traslación a la campaña no puede descartarse.

Es lógico que Jaime Mayor Oreja haya arrimado a su interpretación política, la de su partido, el posible peligro de que los nacionalistas vascos y catalanes aprovechen la crisis internacional en curso para atentar contra lo que él mismo considera principio esencial de la unidad de España. Nadie puede estar ahora en condiciones de negar que los nacionalistas busquen una combinación de esfuerzos al objeto de que se prodzca, efectivamente, una segunda transición basada en una reforma constitucional dirigida hacia el llamado soberanismo. Hace unos días, en una crónica que cobra inveitable actualidad, firmé en esta misma sección las siguientes líneas: “El Plan Ibarretxe (...) se vuelve modelo del proyecto catalán de reforma del Estatuto, con un tridente que forman Artur Mas (el hereu de Pujol), Pasqual Maragall como líder del PSC (antes PSC-PSOE, pero ya menos) y Josep Lluís Carod por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)”. Y en mi comentario añadía: “El tiempo dirá cuál es la rapidez de este proceso, su ritmo, pero difícilmente desmentirá que el proceso esté en curso”.

A mi juicio, con independencia de que Pasqual Maragall se abone a la teoría del federalismo, el líder del PSC dejó bastante clara en su reciente conferencia del Club Siglo XXI su creencia de que existe una inevitable deriva hacia la identificación entre pequeños países, como Lituania, Malta, entre otros, y Escocia y, por ejemplo, Cataluña. E incluso se permitió ponerle plazo a la culminación de ese proceso, concretamente un interregno de veinte y veinticinco años.

Recordaré que menos duración atribuyó Josep Lluís Carod, por esquerra Republicana de Catalunya, a ese plazo: sólo cinco años para la cristalización del independentismo. Mayor Oreja, sin hacer una cita expresa, teme la presión nacionalista hacia la reforma de la Cosntitución y alude, ya sin disimulos, a una especie de “segunda transición” que conectaría con el Plan Ibarretxe de “Estado libre asociado (de Euskadi) al Reino de España, dentro de la UE”.

Dije en aquella crónica que los nacionalistas lo han organizado todo con habilidad, haciendo primar la “doctrina” de que la Unión Europea “ha transformado por completo el concepto de soberanía”. Precisamente la idea de la “soberanía compartida” resplandeció en palabras de Michael Keating, profesor del European University de Italia, defensor de la democracia plurinacional. Por otra parte, el catedrático catalán Enric Argullol se inclinó por “recuperar la esencia preautonomista de la Constitución de 1978”. Todos ellos se expresaban durante unas Jornadas organizadas por la Universidad del País Vasco.

Conviene señalar estas palabras de Mayor Oreja en la sede central atribuidas al criterio del PSOE: “El problema es el PP. La ofensiva nacionalista se produce porque la política del PP es demasido intransigente, porque es una política que, como dijo el líder de los socialistas catalanes, no aguanta España otros cinco años porque España estalla”. De tales consideraciones es evidente que Mayor Oreja extrae una intención crítica cuya traslación a la campaña no puede descartarse.

Pauvre France
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  1 Abril 2003

Todo es mentira, todo es propaganda, Francia vive momentos de lavado de cerebro absoluto y muchas veces voluntario. Sobre la guerra en Irak se inventa a mansalva y la propaganda iraquí se presenta como información fidedigna. Lo mismo ocurre con la profunda crisis europea. Empezaré por España: todos los medios que bailan al son del mismo tamboril, los que se consideran ayer de izquierda, como los de derecha, dicen lo mismo; lo mismo escriben las corresponsales de Le Figaro o de Le Monde, por ejemplo. Todos afirman, con entusiasmo, que José Maria Aznar, el Gobierno y el PP están siendo barridos por un vendaval popular gigantesco. Sería absurdo negar las dificultades actuales, pero lo peregrino es su común explicación: esto le ocurre a Aznar por no haber seguido ciegamente a Chirac, la nueva Juana de Arco. O el Gran Timonel, como prefieren algunos.

Así nos enteramos de que las profundas divergencias y el intercambio de insultos entre Francia y el Reino Unido han pasado a la historia, porque Blair y Chirac ¡se han hablado por teléfono! La propaganda oficial sigue vanagloriándose de la eficacia del “eje del mal” franco-alemán, pero la realidad es muy diferente, porque Alemania está harta de la voluntad de liderazgo francesa. Existe en Alemania, es cierto, un profundo sentimiento pacifista, que se debe a su negro pasado nazi: nunca más una Wermacht lanzada a la conquista del mundo, y, por lo tanto, nunca más guerras. Schröder declaró que Alemania se había liberado de su pasado nazi, pero esto no es del todo cierto, porque el fantasma de Hitler sigue presente en muchas mentes alemanas, atemorizándolas.

Por oportunismo electoral se sirvieron de estos temores y zozobras, ya que el balance económico era malo, pero su pragmatismo les impide llegar a la ruptura total con los USA. Además, sin los USA, el Plan Marshall y la presencia militar norteamericana ¿dónde estaría hoy Alemania? Por otra parte, Alemania tiene lazos económicos y políticos importantes con los países de Europa del Este, recién liberados del comunismo, que están en rebeldía abierta con la postura anti USA de Francia, y teme que estos países, que han sufrido “la izquierda” en sus carnes, ante la indiferencia de Europa, prefieran una relación directa con USA –como en el caso de los aviones militares comprados por Polonia–, en detrimento de los intereses alemanes y, hasta cierto punto europeos. Se mantiene a bombo y platillo la fachada del eje francoalemán, motor de Europa y baluarte de la paz, pero ese vapor calenturiento ya pasó, cualquiera duda al menos un momento.

El cinismo francés en este asunto es espeluznante. Se consideran los abanderados de la paz, Chirac sueña en voz alta, su ambición es liderar un Imperio anti Imperio, con Europa, Rusia y los países árabes, contra los USA. Critican ferozmente la intervención militar en Irak, pero exigen estar presentes en el reparto del botín, tras la victoria angloamericana. En este país, convertido en pocas semanas en una mezcla de paraíso orwelliano con su Ministerio de la Verdad, y en resurrección de Vichy, en la que nadie se atreve a criticar a Chirac, algunos, con audacia infinita, se preguntan si es conveniente mantener una oposición tan radical contra los USA, pero todos se ponen de acuerdo afirmando que hay que convertir Europa en superpotencia económica, política y militar. En defensa de la excepción cultural francesa y de sus quesos ¡no faltaba más!

Las simpatías del PNV
Editorial El Ideal Gallego 1 Abril 2003

El PNV sigue empeñado en ganarse los votos que quedaron huérfanos de siglas tras la ilegalización de Batasuna. El último en dar muestras de ello fue el lehendakari. Según Juan José Ibarretxe, la decisión adoptada por los jueces de dejar al brazo político de ETA al margen de la ley sólo logrará que aumente la simpatía hacia los abertzales. En opinión del dirigente nacionalista, los vascos rechazan la desaparición de partidos políticos. Ibarretxe, en lugar de preocuparse tanto por el futuro de Otegi y los suyos debería meditar sobre la salud de la sociedad del pueblo que dice representar. No deja de resultar preocupante que alguien pueda sentir simpatía por un partido que jalea y celebra cada atentado etarra y que, en opinión de los jueces, es una parte indisoluble de la propia organización criminal. Es una lástima que los vascos a los que representa el PNV no sientan la misma simpatía por el PP o el PSOE, condenados a vivir casi en la clandestinidad por la dictadura del miedo que imponen los independentistas.

Curso de hermenéutica
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 1 Abril 2003

Verá, lehendakari, aplicarse a sus textos con la intención de explicarlos es aventura que, más que hermenéutica habría que llamar hermenéutica, por el riesgo de naufragio que se corre en el proceloso mar de su sintaxis. Hablaba usted en 'Radio Euskadi' y se mostraba contrario a la intención radical de pedir la abstención, «favoreciendo determinadas posiciones de determinados partidos políticos, a no ser que Batasuna quiera que el PP y el PSE lideren las instituciones vascas».

Esta frase suya, Juanjo, es en sí misma un banquete para un psicoanalista. Lo que quiere decir en realidad es que su coalición PNV-EA es el destinatario natural de los votos batasunos y que pedir la abstención equivale a entregar las llaves de la mansión al español, un delito de lesa traición. Lo que dice en realidad es que no votar a sus candidaturas equivale a apoyar al enemigo.

Vamos a ver si nos ponemos de acuerdo. ¿No han dicho ustedes que ilegalizar a Batasuna equivalía a ilegalizar las ideas? ¿No han explicado que poner a B. Fuera de la ley suponía ilegalizar a 250.000 vascos al negarles su opción electoral? Si esto era así, no es posible al mismo tiempo lo contrario, es decir, pedir a los ilegalizados que les voten a ustedes cuando les han privado de su propia opción, salvo que caigan ustedes en el oportunismo o pretendan falsificar la representación popular.

Tampoco entiendo su confianza en lograr la mayoría necesaria para su plan «mayor que la que tiene el tripartito de 36 votos, se necesitan 38». No es por afán de señalar, lehendakari, pero 38 escaños son el 51% de la cámara y hace exactamente once días le dijo usted a Rodolfo Ares en sede parlamentaria: «lo que he dicho siempre es que este país no se puede construir con el 51% contra el 49%». Hace once días, lehendakari, ¿no se acuerda?

Debo reconocer paladinamente que me ha liado usted un poco con el párrafo siguiente: «No se le puede decir a la sociedad vasca que no tenemos soluciones, entre otras cosas porque tenemos soluciones, pero hay que buscarlas y hay que creer que existe la solución para encontrarla». Efectivamente, si tenemos soluciones, no debemos decir a la sociedad vasca que no las tenemos; eso sería mentir. Pero si hay que buscarlas, no podemos decir con mucho rigor que las tenemos. Por otra parte, me permitirá que le corrija la última parte de su aserto. Creer que existe la solución es condición necesaria para buscarla, lehendakari; no para encontrarla, como usted dice. La gente se encuentra a menudo con lo que no cree o lo que no se espera; un suponer, Saulo de Tarso con un Dios en el que no creía cuando galopaba y cortaba el viento caminito de Damasco; Newton con la ley de la gravedad, y así sucesivamente. La vida es puro azar, créame, lehenda.

Los diplomáticos iraquíes expulsados de Jordania planeaban contaminar el agua de las bases estadounidenses
Ep - Amán.- La Razón 1 Abril 2003

Los diplomáticos iraquíes expulsados el pasado 23 de marzo de Jordania proyectaban contaminar los conductos del agua que alimentan las bases militares jordanas en las que están desplegados soldados estadounidenses, en el este del país, según indicaron hoy fuentes diplomáticas. «Los diplomáticos iraquíes expulsados de Jordania el pasado 23 de marzo proyectaban contaminar los conductos de agua que alimentan el este de Jordania», una zona desértica donde se encuentran bases militares jordanas que albergan a la mayoría de las fuerzas estadounidenses presentes en el reino, según indicó una fuente que pidió el anonimato, sin precisar como se iba a contaminar el agua.
Jordania había expulsado el 23 de marzo a cinco diplomáticos iraquíes acusados de actividades contra la seguridad del país. El Gobierno revisó a continuación su decisión, afirmando que dos de ellos podían regresar a Jordania. El rey Abdalá II había afirmado al día siguiente que su país está dispuesto a recibir a diplomáticos iraquíes en sustitución de los expulsados.
Por otro lado, fuentes diplomáticas anaunciaron también hoy que las autoridades jordanas han detenido a cuatro iraquíes, sospechosos de preparar un atentado con explosivos contra un hotel de Amán en el que se alojan periodistas y ciudadanos norteamericanos. «Cuatro iraquíes, de quienes se sospecha planeaban hacer saltar con explosivos el hotel Hyatt de Ammán, fueron detenidos la semana pasada» en la capital jordana, indicaron estas fuentes. Más de 70 periodistas de la prensa internacional se hospedan en este hotel, igualmente frecuentado por numerosos norteamericanos que viven en los dos edificios vecinos. La presencia de esos norteamericanos había sido observada por los periodistas, que no pudieron sin embargo definir sus funciones.

La Policía detiene a nueve personas en una operación antiterrorista en el País Vasco y Navarra
Bilbao. Agencias ABC 1 Abril 2003

Efectivos del Cuerpo Nacional de Policía han detenido en las últimas horas a un total de nueve personas en el País Vasco y Navarra por presunta vinculación con ETA.

Las detenciones, que han sido ordenadas por el juez Baltasar Garzón, son consecuencia de la documentación intervenida en un piso de la localidad francesa de Tarbes en diciembre del pasado año a raíz de la captura del jefe de los comandos de la organización terrorista, Ibón Fernández Iradi, ´Susper´.

La operación policial se ha llevado a cabo durante la noche y primeras horas de la mañana en diferentes localidades de Alava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra. Los agentes han realizado registros en los domicilios de los arrestados donde se han intervenido de documentos y en algunos casos de ordenadores.

En la localidad navarra de Villava, la policía ha detenido a Cristina Montoya, de 19 años, y ha llevado un registro en la vivienda de los padres de Iñaki Zudaire, de 24, que había sido arrestado poco antes en Pamplona.

En San Sebastián han sido dos los arrestos practicados. Se trata de Iratxe Yáñez y Ainara Etxeberria, según informó la organización de apoyo a los presos Askatasuna. Otros dos hombres fueron arrestados en la localidad vizcaína de Lekeitio: se trata de Unai Duñabeitia y de Peio Aramburu. Además, los agentes realizaron el registro de una lonja en el municipio de Iurreta. Las otras tres detenciones se produjeron en Álava: María Rosario Hernández Lizarza, de 26 años, Gorka Molino González, de 27, y Aiser Bengoa López de Armentia, también de 27. Este último ya fue arrestado por el Cuerpo Nacional de Policía el 26 de abril de 1993 durante una operación contra la violencia callejera, aunque fue puesto en libertad posteriormente sin llegar a pasar ante el juez. En agosto de 1994, el Gobierno Civil de Alava le impuso una sanción de cien mil pesetas por participar en una manifestación de Jarrai en la que se produjeron diversos incidentes.

Esta es la segunda operación que la Policía española lleva a cabo contra ETA gracias a los documentos intervenidos a ´Susper´ ya que el pasado mes de febrero realizó quince detenciones de personas sospechosas de estar vinculadas a la organización terrorista. Once de los detenidos entonces ingresaron en prisión acusados de estar implicados en las actividades de ETA.

Al parecer, entre los documentos intervenidos a ´Susper´ se encontraba una extensa relación de personas a las que la banda terrorista había ofrecido su ingreso en ETA. Algunos de los detenidos por la policía habían mantenido citas con dirigentes etarras y habían aceptado su ingreso en la banda. Otros se encontraban realizando tareas de
información de posibles objetivos y habían recopilado datos sobre ertzainas, cargos públicos de partidos constitucionalistas, militares.

Juaristi dice que su presencia en listas del PP «no es por caridad»
EFE/BILBAO El Correo 1 Abril 2003

El Director del Instituto Cervantes, Jon Juaristi, declaró ayer que su presencia en las listas del PP para el Ayuntamiento de Bilbao «no es por caridad ante el acoso de ETA a los concejales constitucionalistas, ni para hacer un favor: El honor es mío». El escritor bilbaíno quiso evitar de esta forma que «se dé la impresión de que uno está allí por pura solidaridad con el PP o para apoyar a un partido que objetivamente es perseguido en el País Vasco y que tiene dificultades para completar sus listas», señaló.

Juaristi reiteró, «para que nadie se llame a engaño» sobre el asunto, que «no se trata de apoyar una lista de gente acosada y perseguida, como lo es, sino que lo hago desde la absoluta convicción de que es la alternativa correcta al nacionalismo para mi ciudad natal».

Interior informa a Gil Robles de que 903 personas llevan escolta en el País Vasco
BILBAO EL CORREO 1 Abril 2003

Un total de 903 personas llevan en la actualidad escolta en el País Vasco por la amenaza de ETA. Además, la Ertzaintza practica medidas de protección preventiva singulares, como vigilancia de su entorno domiciliario, a otras 310 personas, según informa la agencia 'Europa Press'.

Estos son algunos de los datos que se desprenden del informe remitido por el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, al comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Alvaro Gil Robles, quien solicitó información para realizar el seguimiento de la situación del «respeto de los derechos humanos en el País Vasco como consecuencia de la actividad terrorista de ETA y de la violencia callejera conocida como 'kale borroka'».

Savater: «Con el atentado de Zaragoza no hubo tanto revuelo como con Irak»
MANUEL TRILLO ABC 1 Abril 2003

ZARAGOZA. El filósofo y portavoz de la plataforma «¡Basta Ya!», Fernando Savater, dio ayer un aldabonazo sobre las conciencias de los españoles para que la guerra que se libra a miles de kilómetros no haga perder de vista el drama que se vive fronteras adentro. Cuando ETA atentó en 1987 contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza y provocó la muerte de once personas «no hubo tanto revuelo como ha habido con la guerra de Irak», recordó el escritor donostiarra en una visita a la capital aragonesa. «Tan sólo cuando unos pocos nos hemos empeñado en hablar de la crispación -explicó- se ha empezado a hablar de estas cosas, ya que era una guerra a la que no se ha dado la suficiente importancia».

Savater advirtió de que, a pesar del descontento social por el apoyo del Gobierno a la guerra, no se puede pretender que las movilizaciones masivas sustituyan a las elecciones.

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