AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 3 Abril  2003
Vamos a liberar Iraq
COLIN POWELL. Secretario de Estado de EE.UU. ABC 3 Abril 2003

PNV y EA, fieles al pacto de Estella
EDITORIAL Libertad Digital  3 Abril 2003

La pancarta vacía
Iñaki Ezkerra La Razón 3 Abril 2003

El actor pacifista
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 3 Abril 2003

El PNV, partido totalitario
Germán Yanke Libertad Digital  3 Abril 2003

La degradación vasca
Editorial El Ideal Gallego 3 Abril 2003

Nuestros cómicos
Cartas al Director ABC  3 Abril 2003

Psicosis en ETA: a la caza del «topo»
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 3 Abril 2003

Oreja pide que la guerra no oculte la grave ofensiva nacionalista en el País Vasco y Cataluña
Libertad Digital  3 Abril 2003

Arenas considera a Cataluña el mejor ejemplo de la «ofensiva» de los nacionalistas
AGENCIAS SANTANDER El Correo 3 Abril 2003

Lo mismo, pero algo cambia
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  3 Abril 2003

Vamos a liberar Iraq
Por COLIN POWELL. Secretario de Estado de EE.UU. ABC 3 Abril 2003

NI la guerra ni la fuerza han sido nuestra primera elección. Hemos dado todas las oportunidades a la diplomacia. Hemos trabajado duramente para no tener que aplicar la Resolución 1.441 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que daba a Sadam Husein una última oportunidad para desarmarse pacíficamente, pero también se establecía claramente en esa resolución y en la votación por 15-0 que si esta vez no aprovechaba la oportunidad, si no la acataba, habría serias consecuencias. Y esas consecuencias se están cumpliendo ahora. Así que le advertimos que reuniríamos una gran fuerza armada a lo largo de sus fronteras, para hacerle ver que esta vez la comunidad internacional hablaba en serio. Pero Sadam desdeñó esa solución final y, después de 12 años de desafío y de engaño por parte de Iraq, no podíamos esperar más tiempo. No obedeció. No cooperó. Y la cuestión era el cumplimiento, no más tiempo para los inspectores ni más inspectores.

Y debemos estar muy orgullosos de que existan líderes valientes y enérgicos, como George Bush y Tony Blair, el Presidente Aznar, el Primer Ministro Berlusconi, el Primer Ministro Howard y tantos otros en esta espontánea coalición. A esta coalición se han asociado abiertamente 49 naciones. Todas ellas con unos líderes a la cabeza que han tenido que ir en contra de la opinión pública, porque nadie desea la guerra. Todo el mundo querría evitar la guerra. Nosotros hicimos todo lo posible por evitar la guerra. Pero estas 49 naciones y sus líderes se juntaron y decidieron que el mundo tenía que deshacerse de esas armas de destrucción masiva. Y que no haya duda de las consecuencias. Expulsaremos a Sadam y a su régimen del poder. Vamos a liberar Iraq.

Vemos muchas cosas en la televisión y leemos en los periódicos muchas cosas sobre el curso de la guerra. Hay comentarios para todos los gustos. Pero sólo llevamos dos semanas de guerra. Bagdad está siendo rodeada poco a poco. Las bolsas de resistencia están siendo aisladas. Los campos petrolíferos están seguros. La ayuda humanitaria está empezando a llegar. Tengo total confianza en el plan y total confianza en el General Franks y en los demás líderes que están llevando a cabo ese plan. Pero la victoria significa algo más que expulsar a Sadam del poder. También significa dar esperanza y un futuro mejor a 24 millones de iraquíes, después de décadas de opresión y de desgobierno. Y ya estamos empezando a ayudar a los iraquíes necesitados. Estamos llevando agua a la gente sedienta. Estamos limpiando los puertos de las minas de Sadam, de modo que podamos enviar allí barcos con alimentos y medicinas para distribuirlos entre los hambrientos y los enfermos. Y, una vez que hayan sido liberados, trabajaremos con los iraquíes para ayudarlos a crear un país pacífico, democrático y unido, que viva en paz con sus vecinos. Les ayudaremos a construir una nación que utilice su gran riqueza petrolífera para mejorar la vida de las madres y de sus hijos, no para desarrollar terribles armas o salpicar el territorio de lujosos palacios.

A la vez que liberamos al mundo de la amenaza iraquí y nos enfrentamos a esta crisis, estamos trabajando para afrontar los otros desafíos que se nos plantean en los albores de este nuevo siglo. Hace más de un año y medio, tuvieron lugar los cobardes ataques del 11-S, y un año y medio después seguimos en guerra contra el terrorismo. En Afganistán continúa la lucha para destruir los últimos vestigios de Al-Qaeda y de los talibanes. Aún sigue siendo un lugar peligroso. Precisamente la última semana perdimos allí dos soldados. Esa guerra no se ha olvidado. Los dos soldados no murieron en combate, sino en una emboscada que les tendieron cuando estaban inspeccionando una escuela y un hospital, que estaban siendo construidos con fondos estadounidenses. Y nosotros lloramos su muerte y nuestros pensamientos están con sus familias.

Pero hemos logrado mucho en Afganistán en el último año y medio. Hemos levantado un nuevo Gobierno, un Gobierno comprometido con los derechos de toda su población, un Gobierno que está dando a las mujeres paso al mundo laboral y al mismo Gobierno. Así que se están haciendo muchas cosas buenas en Afganistán y en otras partes del mundo, y estamos trabajando duramente en esta campaña contra el terrorismo. Con los kurdos del norte de Iraq estamos sacando de sus cuevas a los amigos de Al-Qaeda, los terroristas de Ansar Al-Islam. Que no haya duda alguna. Perseguiremos a Al-Qaeda y a sus cómplices en Afganistán, en Iraq y en todos aquellos lugares donde maquinen sus asesinatos. En todo el mundo estamos trabajando con los miembros de la coalición para buscar a los terroristas, destruir sus redes y encontrar sus fuentes de financiación. Todos los días se detiene a algún terrorista y se le lleva ante la justicia. No habrá descanso, ni respiro, ni reposo hasta que los terroristas hayan sido vencidos. Nunca olvidaremos lo que nos hicieron el 11 de septiembre, y haremos todo lo que sea necesario para derrotar a los responsables de ello.

Como parte de nuestra estrategia global para la lucha contra el terrorismo y el castigo a los Estados que no sigan pautas aceptables de comportamiento, reclamamos un tratamiento más responsable a esos Estados, especialmente a los que se encuentran en la región. Ahora es el momento para que toda la comunidad internacional dé un paso adelante y exija a Irán que deje de apoyar a los terroristas. Teherán debe dejar de buscar armas de destrucción masiva y el modo de distribuirlas. Además, continuaremos apoyando las aspiraciones del pueblo iraní de mejorar su vida y de vivir en paz con sus vecinos y en un ambiente seguro. También Siria se enfrenta ahora a un grave dilema. Siria puede continuar apoyando directamente a los grupos terroristas y al agonizante régimen de Sadam Husein o puede tomar un rumbo diferente y más esperanzador. En ambos casos, Siria tendrá la responsabilidad por su elección y por las consecuencias que ésta tenga.

Estos son asuntos serios y realidades serias. Vivimos tiempos difíciles que obligan a reflexionar. Pero yo soy el eterno optimista. Y, cuando pienso en los desafíos, cuando pienso en estas crisis, también procuro tener tiempo todos los días para pensar en las inmensas oportunidades que vemos en todo el mundo de traer libertad y esperanza a los hombres, mujeres y niños de todos los continentes. La difusión de las libertades democráticas y económicas, unida a los impresionantes avances en tecnología, abre oportunidades sin precedentes para sacar a millones de la miseria, y para ayudar a que la gente tenga un techo sobre sus cabezas, buenos alimentos sobre sus mesas y agua limpia sobre sus labios resecos.

Hace un año, el presidente Bush vio la necesidad de presentar una iniciativa nueva y atrevida y aprovechar estas oportunidades para avivar la esperanza en los corazones de la gente. La llamó Relación de Desafíos del Milenio, lo más interesante que hemos hecho en ayuda exterior en muchos años. Poner grandes sumas de dinero estadounidense a disposición de aquellos países que asuman un verdadero compromiso con la democracia, que se comprometan a gobernar justamente, a invertir en la gente y a abrazar la libertad económica; a utilizar nuestra ayuda para estimular el crecimiento económico y atraer no más asistencia, sino las inversiones que se necesitan para que estas naciones avancen por el sendero de la prosperidad.

Ahora se nos brindan muchas oportunidades gracias al final de la Guerra Fría: la relación con Rusia y China, que hace sólo 12 ó 15 años no podíamos ni imaginar, la oportunidad de unirnos y derrotar al que tal vez sea el mayor azote sobre la faz de la tierra, el sida, que mata a miles de personas todos los días en todo el mundo; la oportunidad de firmar acuerdos sobre libre comercio de forma que cada vez más naciones puedan disfrutar de la prosperidad en el siglo XXI; la oportunidad de abordar la cuestión del hambre y todas esas otras cuestiones de carácter transnacional que la gente del mundo quiere que abordemos, y cuenta con EE.UU. para que ejerza el liderazgo, liderazgo que proporcionaremos.

Nuestro mundo es una mezcla de desafíos y oportunidades, viejos y nuevos. Y uno de esos desafíos es poner fin al conflicto entre israelíes y palestinos. Sé que la solución a estas dificultades es la paz. Esa es la razón de que nos estemos esforzando tanto en poner fin al trágico conflicto entre Israel y Palestina, que ha causado tanto sufrimiento a ambos pueblos. El año pasado, el presidente Bush describió en líneas generales una atrevida visión para la paz basada en dos Estados que existen pacíficamente, uno al lado del otro: un Estado de Israel democrático, judío y seguro, y un Estado de Palestina independiente, democrático, pacífico y viable. No somos unos ingenuos. Sabemos que será difícil hacer que se materialice esta visión, sobre todo después de la violencia y el sufrimiento tan terribles de los últimos años. La paz requerirá valor y decisiones difíciles. Pero hay un hecho inconfundible. La visión del presidente exige el fin del uso de la violencia y el terror. No hay otra manera. El terrorismo tiene que acabar.

PNV y EA, fieles al pacto de Estella
EDITORIAL Libertad Digital  3 Abril 2003

Un rasgo típico que comparten todos los totalitarios es la convicción de que su particular credo ideológico les legitima para ponerse por encima de las leyes emanadas de un Estado de Derecho democrático; o lo que en definitiva es lo mismo: el fin justifica los medios. Para los comunistas, las leyes no son más que la plasmación de la superestructura que aliena a la clase obrera y permite su explotación por parte de los burgueses. Para los nazis, las leyes son el obstáculo impuesto por los débiles y los degenerados al justo e inexorable dominio de la raza superior. Y para los nacionalistas, las leyes sólo son dignas de respeto en la medida en que contribuyan a la realización de su utopía excluyente, donde no tienen cabida quienes tengan sensibilidades y horizontes más amplios que los de la tribu.

El PNV y EA acataron las leyes –y aparentaron distanciarse de quienes no respetan, no ya sólo las leyes, sino ni siquiera los derechos humanos más elementales– mientras éstas les servían para ir recorriendo el camino que lleva a la secesión y a la utopía tribal totalitaria. Una vez que, a su entender, las leyes ya no les permitieron seguir adelante por ese camino, decidieron quitarse la careta de moderación –que les permitió servirse de las garantías del Estado de Derecho– para aliarse con ETA-Batasuna en Estella, con la que comparten fines políticos y de cuyos “métodos” siempre se han beneficiado.

Desde entonces, y especialmente desde mayo de 2001, los desplantes y las amenazas del nacionalismo vasco de saltarse las leyes y la Constitución a la torera –ellos hablan de “superar el actual marco legal”– se han venido sucediendo sin solución de continuidad; hasta desembocar el proyecto de Ibarretxe de “estado asociado” a España –la secesión “de facto”, a la que poco después seguiría la “de iure”. Sin embargo, el cierre de Egunkaria y la ilegalización de Batasuna –llevada a cabo con todas las garantías legales posibles, incluido el pronunciamiento del Tribunal Constitucional– ha obligado a los nacionalistas a desprenderse de las últimas apariencias de moderación que todavía conservaban para radicalizar su discurso y lanzarse a apuntalar a sus aliados estratégicos del entorno etarra.

Sucedió con Marcelo Otamendi –el director de Egunkaria–, a quien apoyaron en sus falsas denuncias de torturas. Y ha vuelto a suceder el miércoles con motivo de la ilegalización de Batasuna, confirmada en sentencia firme por el Tribunal Supremo hace unos días. Joseba Egibar, el portavoz del PNV y maestro de ceremonias del pacto de Estella, propuso a Arnaldo Otegi, líder de una formación política ya ilegal, un “plante conjunto” al Estado de Derecho... con el único requisito (retórico, naturalmente) de que Batasuna se desmarque de ETA.

Es decir, Joseba Egibar propone a Otegi hacer caso omiso de la legalidad de la que emanan su acta de diputado autonómico y la legitimidad del gobierno del que forma parte su partido, el cual se niega a aplicar en la cámara vasca la sentencia del Supremo que ilegaliza Batasuna. Y para mayor escarnio de la Justicia y la legalidad, lo hizo durante el debate de una moción del grupo “Socialistas Abertzales” (Batasuna) –del que los parlamentarios del PP se ausentaron como protesta por la osadía de Atutxa de permitir que una formación ilegal pueda seguir presentando mociones– donde pedían que el Departamento de Interior vasco interrumpiera las relaciones con el Ministerio y que el Gobierno vasco iniciara un diálogo con Batasuna, “reconociendo que es legal en el País Vasco”. Por si no fuera poco, Rafael Larreina, el portavoz de EA –socio de gobierno del PNV junto con Izquierda Unida– ha ofrecido a Otegi “compartir lista” electoral con él en las próximas elecciones municipales siempre y cuando Batasuna declare (de nuevo la retórica) que está en contra de la violación de los derechos humanos –cuya comisión en el Parlamento vasco, por cierto, fue presidida en la pasada legislatura por Josu Ternera, el directivo etarra prófugo de la Justicia.

No cabe duda de que los nacionalistas, con su actitud de ruptura institucional, buscan provocar una reacción firme del Gobierno –por ejemplo, la suspensión del Estatuto de Autonomía– que puedan emplear después como excusa de cara a su parroquia para declararse en rebeldía contra el Estado. Trasladada al ámbito político, la táctica del PNV-EA es la misma que la de los grupos terroristas: perpetrar masacres (políticas en este caso) para provocar la represión del Gobierno y después poder presentarse como víctimas de la intransigencia con derecho a defenderse y a tomar represalias.

Es precisamente para estos casos que está previsto el Art. 155 de la Constitución (la suspensión del Estatuto de Autonomía). Es cierto que aplicarlo en las circunstancias actuales (el nacionalismo, incluido el proetarra, alcanza una cuota electoral superior al 50 por ciento) conllevaría muy graves riesgos políticos. Pero, no es menos cierto que el Gobierno no puede cruzarse de brazos viendo cómo se vulneran las leyes y las resoluciones judiciales y cómo se hace burla del Estado de Derecho.

La pancarta vacía
Iñaki Ezkerra La Razón 3 Abril 2003

No ocurrió en Hernani ni en Renteria, ni en ninguno de esos pueblos del País Vasco que se hacen famosos porque han matado a un concejal. Ocurrió en Madrid y a las puertas de la Audiencia Nacional. Se acababa de celebrar la primera sesión del juicio a Fiti y Pakito, acusados del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza que se cobró once víctimas, entre ellas cinco niñas. Francisco José Alcaraz, tío de dos de ellas, sujetaba un extremo de la pancarta en la que se leía: «¿España Libertad! Todos contra ETA». El otro extremo lo sostenía Daniel Portero, uno de los hijos del fiscal asesinado por esa misma banda. Entre ambos no había nadie salvo la mujer de Francisco José. No ocurrió en Euskadi sino en el centro de Madrid. Diez metros de pancarta sujetados por tres personas. Nadie había respondido a la llamada publicada el lunes en este diario. A esa hora los transeúntes que había en la ciudad con ganas de concentrarse estaban en la Puerta del Sol gritando contra la guerra. En una información leí que la gente que pasaba ante la pancarta vacía de la Audiencia Nacional y las tres personas que la sostenían «les miraba con compasión y aceleraba el paso».

Me pregunté qué extraña clase de compasión sería ésa. Porque sentir compasión por la tragedia que ha vivido el otro es ponerse en el lugar del otro. Es darse cuenta de que no hay ninguna lógica, ni ninguna justificación, ni ninguna regla física, ni metafísica por la cual el otro deba vivir esa tragedia que uno no desea para sí mismo. Es percatarse de que, gracias a la arbitrariedad propia del destino, uno podía ser perfectamente el otro en ese momento. Es pensar que, sólo por existir esa posibilidad, uno ya es el otro, el que ha sufrido esa tragedia. Es sentir esa tragedia como propia. Es hacer lo que se hace cuando se siente como propia una tragedia ajena: acercarse al otro, compartir su pancarta, su grito, ponerse a su lado. Quizá la compasión de esa gente que aceleraba el paso era de otra naturaleza más frívola. Quizá era la compasión del que piensa: «Estos pobres no se enteran, no saben que la pomadilla, la concentración que hoy se lleva, es sólo la de la Puerta Sol».

Qué raro ese actor que mientras llora por las niñas de Iraq aprovecha para lucir la camiseta de «Egunkaria». Qué buen actor el que cuando le hablas de la niña de Santa Pola o de esa otra de Andoain que tiene que llevar escolta te dice: «No apeles a sentimentalismos pequeñoburgueses». Amigos de la pancarta vacía: siento haber perdido la oportunidad de acompañaros porque no imagino otro honor mayor que ponerse a vuestro lado, ni mejor modo de decir «No a la guerra». No creo a quien llora por las niñas de Iraq y se olvida de las niñas de Zaragoza.

El actor pacifista
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 3 Abril 2003

Miradlo bien. Pide el «no a la guerra» y lleva una camiseta de «Egunkaria». La paz y la guerra al mismo tiempo. Ésta como objetivo, aquélla como tapadera. Un desafío a la legalidad nacional por parte de alguien que reclama la legalidad internacional. Un rechazo público y provocador de la decisión de los tribunales en nombre de la libertad de expresión de los que asesinan. ¿Podríamos concebir una síntesis mejor del social-nacionalismo que se nos viene encima? Es un héroe de nuestro tiempo. El arquetipo de la izquierda en una fase que no por senil deberíamos considerar poco peligrosa.

Este actor que formó parte de la comisión cultural que desafió a Ruiz-Gallardón habría parecido un auténtico provocador no hace demasiado tiempo. Lo más probable es que sus compañeros no le habrían permitido llevar una camiseta pro-etarra a un acto oficial. Ahora es él quien le da tono a todos, quien marca la línea o ¿acaso no defienden a «Egunkaria» analistas respetables y los editorialistas de los medios de comunicación que vertebran el pensamiento de la izquierda? Si hay incluso políticos socialistas que critican la ilegalización de Batasuna a pesar de la Ley de Partidos, ¿no iba a poder llevar un actor, es decir, alguien más libre, más independiente, más bohemio, algún elemento simbólico de lo que es la larga-lucha-del-pueblo-vasco-por-su-liberación?

El retrato de este artista, para nada adolescente, refleja de forma fiel y plástica la convergencia de la izquierda y los nacionalismos etnicistas y culturales en una estrategia de ruptura en su doble vertiente: con el modelo de Estado y con el modelo de sociedad. El sentido de esta figura tan grotesca como reveladora es el que para la izquierda la consecución de sus fines -la vuelta al poder- pasa por la crítica radical al sistema democrático -mientras el gestor de éste siga siendo la derecha- y por los pactos con los independentistas allá donde sea posible. En las columnas de estos últimos días he venido refiriéndome a las pulsiones desestabilizadoras, violentas, totalitarias, a las que se está entregando la izquierda con la cobertura «moral» de la paz, pero ¿quién iba a decirnos que la realidad iba a ser tan generosa al regalarnos una imagen con tal fuerza sintética como es la de este colectivo de pacifistas de izquierdas en torno a una camiseta de «Egunkaria»?

El camino en el que se ha metido la izquierda no es nuevo. Como expliqué en «La izquierda y la nación», se trata de una política que se hunde en la noche de los años treinta, en la última etapa del antifranquismo, en la transición democrática y que reaparece ahora con toda su virulencia en la medida en que el PSOE la considera necesaria para volver al poder, e IU para salir de su postración. La guerra de Irak ha creado unas condiciones especialmente favorables para ello en la medida en que la radicalidad antisistema se reviste de pacifismo y solidaridad. ¿Cómo no repudiar el sistema -se viene a decir- cuando éste aparece en su formulación más detestable, más inhumana?

Por si las tesis que vengo manteniendo hubieran podido parecer desmesuradas o catastrofistas, la figura de este simpatizante de ETA que se embosca en la paz es la representación de un proyecto muy ambicioso desde el punto de vista de la desestabilización. Madrazo y Elorza no son excepciones. Son la regla. Representan pautas de comportamiento en Madrid, en la cúpula de los dos partidos de izquierda y tienen el apoyo de viejos democristianos. Con la guerra de Irak creen tener una mayor autoridad moral. La figura del actor que reclama la paz en el terror es deslumbrante. Hace daño a la imaginación.

El PNV, partido totalitario
Germán Yanke Libertad Digital  3 Abril 2003

Hitler, en el País Vasco de hoy, estaría hecho un lío. Dudaría, no sabría si prestar su concurso a Batasuna o al PNV. Seguramente no consideraría afiliarse a EA porque, como se sabe, no era amigo de ir a remolque de nadie. Pero, ¿cómo elegir entre el PNV y Batasuna?

Egibar, como hacen a menudo los actuales dirigentes del partido fundado por Sabino Arana, reitera ahora que hay una coincidencia de fines entre el partido de ETA y el suyo. Y quiere, además, que compartan los medios, como en Lizarra, es decir, convirtiendo a la banda terrorista, aparente y temporalmente quieta, en garante del proceso. “Plantar cara al Estado”, dice. Es de una desfachatez nazi que asombra en los albores del siglo XXI y en la Unión Europea pero que habría hecho las delicias de Hitler, apegado tanto como Egibar al nacionalismo étnico y al totalitarismo excluyente. Plantar cara a la legalidad, a la democracia, al respeto a los derechos humanos y las libertades, colocarse con los verdugos, imponer la dictadura a las víctimas del terror y a los discrepantes de la barbarie violenta, ir de la mano de los asesinos. Vaya programa el del PNV: demuestra, si hacía falta, que teníamos y tenemos razón los que desde antaño insistimos en que no hay ningún proyecto en el nacionalismo vasco de hoy que sea democrático.

La degradación vasca
Editorial El Ideal Gallego 3 Abril 2003

Si existiera un aparato capaz de medir el grado de locura que ha alcanzado la vida pública en el País Vasco, posiblemente hubiera marcado ayer, y por dos veces, los picos más altos. La primera ocasión, al conocerse que Xangarin Rekondo Serrano, el etarra detenido el martes en Francia cuando acudió a una farmacia con un disparo en una pierna, se autolesionó mientras discutía con otro terrorista que lo acusaba de ser un “topo” de la Policía. Es tan delicada, por fortuna, la situación de la banda asesina que los lobos ya no se recatan y se lanzan dentelladas entre sí demostrando el nerviosismo del que son presa al sentir que están al borde del abismo. No obstante, desde el propio Parlamento vasco se hace todo lo posible por evitar que caigan desde lo alto del precipicio. Y así el PNV y EA -su desatino hubiera vuelto a poner la máquina al límite de su capacidad de medición- han ofrecido a Batasuna acuerdos de colaboración. Tanto un partido como el otro tratan únicamente de ganar los votos que hasta ahora iban destinados al brazo político de ETA, pero lo hacen de la manera más traicionera posible, ya que su propuesta significa burlarse de la decisión del Tribunal Supremo de declarar ilegal a la formación encabezada por Arnaldo Otegi. La incorporación a las listas electorales del PNV y de EA de quienes lo único que saben hacer es jalear los asesinatos de la banda terrorista supondría que ambos partidos quedasen deslegitimados, puesto que ya no habría la menor duda de que la libertad y la democracia no les preocupan en absoluto. Semejante degradación es intolerable.

Nuestros cómicos
Cartas al Director ABC  3 Abril 2003

Señores cómicos: Haciendo uso de su libertad de expresión, han reventado un acto porque lo presidía un representante del PP. Haciendo yo también uso de mi libertad de expresión (si no les molesta) voy a hacer algunas reflexiones. ¿Para cuándo una plataforma contra el terrorismo de ETA? ¿Para cuándo pedir la dimisión de determinados representantes políticos vascos? ¿Será quizá porque en este tema no basta con alzar la voz y hay que «arriesgar» más? Si repasamos las hemerotecas de los últimos años, no vemos «avalanchas» de cómicos sujetando las pancartas de las manifestaciones contra ETA, salvo muy honrosas excepciones a título particular.

El Festival de San Sebastián les ha brindado ocasión de hacer algo al respecto desde el lugar ideal para un cómico, un escenario, y con repercusión internacional (¿qué más se puede pedir?). Pero han acudido año tras año «vestidos de Sibyla» a recoger sus «conchas» a pesar de los muertos. Ahora, cuando la opinión pública se lo ha echado en cara, han dicho que «No a ETA» también. Se agradece el gesto, pero convendrán conmigo que llega de rebote y 900 muertos tarde, muchos de ellos niños, les recuerdo.

Me llama la atención que rechacen las estatuillas pero no las subvenciones. Se me ocurre que las podrían hacer llegar a la Cruz Roja, o a las víctimas del terrorismo el gesto haría sus palabras un poco más creíbles, créanme. También serían muy útiles ayudando a completar las listas del PSOE o del PP en el País Vasco. No les recomiendo el resto de partidos porque no tienen estos problemas.

El señor Gallardón les ha dado una lección de saber estar, temple y democracia al emplazarles para el próximo año si él esta.

Ustedes seguro que sí estarán en el próximo Festival. Nos vemos allí.    Elvira Fuentes.    Barcelona.

Psicosis en ETA: a la caza del «topo»
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 3 Abril 2003

Ayer se difundió la versión de que el etarra Xangarin Recondo se hirió en la pierna con su pistola cuando forcejeaba con otro terrorista que le acusaba de «chivato». Otros medios lo desmienten. La psicosis y la inexperiencia confluyen hoy en la bandaLa creación de un grupo, dentro del «aparato de seguridad» de ETA, encargado de localizar y «ejecutar» a los supuestos «topos» que habrían conseguido infiltrarse en la cúpula no ha dado resultados. La psicosis, lejos de desaparecer, aumenta. Probablemente, porque más que una «caza de brujas», los cabecillas han emprendido una «caza de fantasmas», con la que pretenden justificar ante los suyos las sucesivas caídas de «comandos» e infraestructura cuya causa fundamental, según fuentes policiales, habría que buscarla en la inexperiencia.

Inexperiencia o psicosis. Una de los dos elementos, o ambos, se dieron en las oscuras circunstancias que rodearon el episodio en el que el etarra Xangarin Recondo resultó herido de bala en el muslo izquierdo al disparársele la pistola que llevaba al cinto, en la parte trasera. En medio de la desorientación, la psicosis y tensiones que confluyen actualmente en ETA, ayer se difundió que Recondo se produjo la lesión cuando forcejeaba con otro etarra. Ello a cuenta de una discusión motivada por los recelos de que el enemigo está en casa. Según esta versión, Recondo negaba que fuera un «topo» de las Fuerzas de Seguridad. El disparo se lo habría producido cuando era interrogado por su compañero y de forma acalorada rechazaba el haber facilitado información para propiciar recientes detenciones.

Fruto de la inexperiencia
Otras fuentes, sin embargo, niegan esta versión, ya que Xangarin Recondo no ha declarado nada en la Comisaría de la Policía Judicial de Toulousse a donde fue trasladado tras ser detenido en la farmacia a la que acudió para que le hicieran una cura. Estos mismos medios dudan de que hubiera relatado las circunstancias en que se produjo la herida a los responsables del establecimiento. Así, el disparo se lo habría hecho por su propia inexperiencia en el manejo de armas.

De hecho, la detención de Xangarin Recondo guarda mucha similitud con la captura del etarra Urtzi Murueta Gondra, practicada por la Policía francesa el pasado 20 de noviembre, después de que fuera trasladado hasta un centro sanitario de Limoges con heridas provocadas por la explosión de un detonador cuando, al parecer, estaba realizando prácticas con explosivos.

Otra vez, inexperiencia o psicosis. Estas parecen ser las circunstancias que confluyen hoy en ETA tras las sucesivas caídas de dirigentes, «comandos» e infraestructura. Hace aproximadamente un año, los cabecillas de la banda introdujeron en su estrategia y en su «modus operandi» diversos mecanismos para recuperar su seguridad interna. Uno de estos instrumentos era la creación de un «grupo especial» que investigara supuestos «topos» para proceder a su ejecución «ejemplarizante».

La psicosis de infiltrados aumentó, con todo, a partir de los desmantelamientos sucesivos de Jarrai, Haika y Segi ya que al encargarse de coordinar y dirigir la «kale borroka» funcionaban también como filtros de todos aquellos que del terrorismo urbano dieran el salto a la ETA de los «comandos». Al desaparecer este tamiz, los dirigentes de la banda temen que se les «cuele» en la banda más de un confidente disfrazado de «borroka».

Carne de «caza de brujas»
Xangarin Recondo pertenece a esos «chicos de la gasolina», según término acuñado por Xabier Arzalluz, que dieron ese salto de manera tan apresurada que en un momento llegaron a compatibilizar el coctel molotov del grupo «Y» con la pistola del «comando». Quizá por ese motivo se encuentre, a priori, en la larga lista que han debido confeccionar los responsables de esa «caza de brujas» en ETA. No en vano, los expertos antiterroristas calculan que cerca de un centenar de individuos han abandonado desde la tregua trampa sus domicilios en el País Vasco y Navarra con la intención de «pedir la vez» para entrar en la banda.

ETA tiene ahora un elevado número de aspirantes a pistoleros, adoctrinados en el contexto del nacionalismo radical que desde hace años presiona en el País Vasco. Pero, afortudadamente, carece de organización, gracias a las operaciones policiales y a la colaboración internacional. Elevado número de aspirantes a terroristas y, también, elevado número de candidatos a convertirse en carne de «caza de brujas».

Oreja pide que la guerra no oculte la grave ofensiva nacionalista en el País Vasco y Cataluña
Libertad Digital  3 Abril 2003

Cuando acabe la guerra en Irak, el “principal problema para España” será, según Jaime Mayor Oreja, la ofensiva nacionalista en el País Vasco y Cataluña. Es en estas fechas cuando el oportunismo de Ibarretxe, Maragall y Otegi está impulsando el desafío al Estado. Por eso Oreja alerta del peligro de que la guerra eclipse la estrategia a mes y medio de las elecciones.

En declaraciones al programa “La Mañana” de la cadena COPE, el presidente del grupo parlamentario del PP vasco desgranó la estrategia conjunta del nacionalismo que está aprovechando la campaña bélica en Irak para dar un acelerón a su desafío al Estado. La ilegalización de Batasuna ha precipitado maniobras en la política vasca. La primera, iniciada por el impulsor del Pacto de Estella Joseba Egibar, se traduce en una propuesta nítida a Otegi para “plantar al Estado”. La segunda es la materialización desde EA –aunque Larreina diga que es personal– de este pacto en forma de oferta electoral: Otegi tiene a su disposición las listas del socio de Ibarretxe.

Pero Mayor Oreja abre el panorama hasta Cataluña. Reclama la atención de la ofensiva nacionalista patrocinada por Pasqual Maragall rechazando que la ausencia de atentados distinga su estrategia de la que se da en el País Vasco. Lo resume en pocas palabras: "es una frívola síntesis de izquierda y nacionalismo, donde lo que se pretende es reformar la Constitución. Ese es exactamente el proyecto de Maragall". Y añade que "siendo distintos procedimientos, al final, el objetivo es parecido. Unos se influencian de otros".

En cuanto a Batasuna, según recoge la agencia Europa Press, Mayor Oreja solicitó al Tribunal Supremo que "especifique" cómo ejecutar la sentencia de ilegalización de Batasuna para que no pueda actuar en la Cámara de Vitoria tenga el nombre que tenga. Ibarretxe no está cumpliendo la ley pese a que el PP denuncia todos los días que Batsuna no puede ya sentarse en el Parlamento Vasco. Este miércoles fue precisamente Otegi el que llevó el peso de la iniciativa parlamentaria. Y no le fue mal: consiguió que PNV y EA le lanzaran ofertas reconociendo que comparten los mismos fines contra el Estado.

El análisis llevó a Mayor Oreja a alertar del peligro de que la guerra eclipse esta ofensiva nacionalista que pone en peligro la integridad del Estado: "Esto se oculta y se esconde. Cuando termine la guerra, éste será nuestro principal problema, por eso hay que saber lo que se cuece en esta etapa".

Arenas considera a Cataluña el mejor ejemplo de la «ofensiva» de los nacionalistas
AGENCIAS/SANTANDER El Correo 3 Abril 2003

El secretario general del PP, Javier Arenas, aseguró ayer que, en estos momentos, el nacionalismo en España «quiere plantear una ofensiva en toda regla» y apuntó a Cataluña como el «mejor ejemplo de esa ofensiva», al ser preguntado en Santander por la reunión que mantuvieron los firmantes de la Declaración de Barcelona.

«Hoy, el conseller en cap, Artur Mas, y el líder del PSC, Pasqual Maragall están corriendo a ver quién rompe antes el pacto constitucional de 1978, y a mí me parece que el futuro de España pasa por la cooperación y la corresponsabilidad y, en absoluto, por romper con la Constitución», añadió Arenas, para quien la Carta Magna ha sido una «garantía» no sólo de la democracia en España, sino también del bienestar y del progreso económico y social.

Lo mismo, pero algo cambia
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  3 Abril 2003

Bernard Kouchner, el único ex ministro de Jospin y, más generalmente, el único responsable socialista francés que tiene una posición casi correcta sobre la guerra en Irak, denunció una vez más la monstruosidad del régimen iraquí y se indignó ante el carácter violento, belicista, antisemita de las manifestaciones “por la paz”, en la emisión de televisión “Crucigramas”. Se nos mostraron, fue el pasado lunes, imágenes “pacifistas” de quema de banderas norteamericanas e israelíes, consignas humanistas como: “Bush: Hitler”, “Bush y Sharon asesinos”, retratos de Sadam y Arafat, innumerables banderas iraquíes y palestinas, y hasta la agresión antisemita del sábado 22, en la que se veía a un centenar de jóvenes enmascarados, con las mismas banderas y cachiporras, lanzados por las calles del barrio del Marais a “la caza de los judíos”. Se censuró el linchamiento de no se sabe si dos, cuatro o seis judíos, sólo se mostró a uno de ellos, la cara destrozada, pero de pie y denunciando firme y con extraordinaria calma, su agresión. Yo habría, al menos, insultado a esos canallas, que se sienten tan seguros y satisfechos que invitan a la tele a filmar sus fechorías.

Pero esto no es todo. Al mismo tiempo se lanzaban de nuevo cócteles Molotov contra una sinagoga y, por ejemplo, en el más rotundo silencio, el antisemitismo se desarrolla en las Facultades y liceos, hasta el punto que muchos profesores, por miedo, han suprimido de sus clases de Historia toda referencia a los campos de exterminio nazis y toda referencia a los judíos en general. Este antisemitismo ya existía cuando el cursi de Jack Lang era ministro de Educación, pero se negaba en redondo. El actual ministro, Luc Ferry se propone luchar contra esa oleada de antisemitismo. Ya es muy tarde, me temo.

Ese mismo Lang, en otra emisión de televisión: “France-Europe-Express”, perdió totalmente los estribos, frente a Pierre Lellouche, e histérico negó cínicamente que hubiera el menor antisemitismo de izquierdas, que él fuera antinorteamericano, sólo anti Bush, y gritó que no estaba allí para discutir con Lellouche, cuando eran ambos los protagonistas del debate. Pierre Lellouche, sin embargo, le dio un varapalo, recordando afirmaciones suyas, como que los USA eran corresponsables de los atentados de 11 de Septiembre (sic) o que Bush y Sadam eran igual de criminales.

Pero yo he notado un ligero cambio en el discurso oficial: mientras los medios prosiguen su desatada campaña contra los USA y a favor del “pobre” Sadam (algo parecido a lo que hace El Mundo en España), varios ministros y el primero, Jean-Pierre Raffarin, han declarado recientemente que “no había que equivocarse de enemigo, que, pese a las divergencias actuales, los USA eran una gran democracia y un país amigo y aliado, e Irak, indiscutiblemente una tiranía. Hasta ahora, esto sólo lo afirmaba, aún más tajantemente, Alain Madelin. Y Pierre Lellouche. Pero éste, capitan del ejército chiraquiano, no puede criticar la política de su partido y de su presidente, pero su defensa de los USA, es clarísima. Tal vez influya en su caso el hecho de que los conoce bien, ya que allí fue donde realizó parte de sus estudios y está casado con una puertorriqueña.

Dos argumentos someros pueden avanzarse para explicar dicho cambio: Francia se ha percatado de que, pese al batiburrillo de las manifestaciones y de la propaganda, se está quedando sola, Alemania no desea una ruptura con los USA, ni con la Europa del Este, y Bélgica no pesa lo suficiente. Y Rusia, claro, va a lo suyo, que no es Francia. Además, puede que teman que su intransigencia antiyanqui ponga en peligro, mañana, sus intereses petroleros en Irak, que son muchos. Esto, desde luego, nada tiene que ver con los tan cacareados derechos del hombre. Pero ¿de qué derechos me está usted hablando?

Recortes de Prensa   Página Inicial