AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 14 Abril  2003
Un pacto y el fin de la guerra
CARLOS DÁVILA ABC 14 Abril 2003

Castro, la prueba del ácido
EDITORIAL  Libertad Digital 14 Abril 2003

La confusión vasca
Editorial El Ideal Gallego 14 Abril 2003

La lista por la libertad en Bilbao comienza su andadura el primer fin de semana de mayo
Libertad Digital 14 Abril 2003

Carta abierta
Cartas al Director ABC 14 Abril 2003

Soberanía y territorialidad para Álava
Pablo A. Mosquera Mata La Razón 14 Abril 2003

¿Quién es el tonto
José María Carrascal La Razón 14 Abril 2003

Bajar al PSOE del monte
Iñaki Ezkerra La Razón 14 Abril 2003

Separación y ruptura
Editorial El Correo 14 Abril 2003

Carmen Asiain: «El PSE no tiene una estrategia común sobre su relación con el nacionalismo»
M. ALONSO ABC 14 Abril 2003

Los etarras que quisieron reventar la Nochevieja de Madrid se hicieron pasar por electricistas del alumbrado navideño
J. M. Zuloaga / F. Velasco - Madrid.- La Razón 14 Abril 2003

Méndez hace del aniversario de la República un acto antinacionalista
Redacción • A Coruña El Ideal Gallego 14 Abril 2003

Un pacto y el fin de la guerra
Por CARLOS DÁVILA ABC 14 Abril 2003

Ha habido dos reuniones recientes con Zapatero. Una de ellas con miembros distinguidos en de la Fundación Libertad. Otra con periodistas. Ambas tuvieron un núcleo de conversación: los nacionalismos. Irak, a decir de los asistentes, quedó en segundo plano. Pues bien: para preocupación de los interlocutores de José Luis Rodríguez, el secretario general del PSOE ni cree que las propuestas soberanistas de Maragall rocen por el palo la Constitución ni piensa que la política que se está llevando con el nacionalismo sea apropiada y acertada. Respecto a las primeras, a las ideas del postmoderno Mara- gall, no es precisa comprobación alguna: el apoyo explícito que Zapatero ha ofrecido a su candidato catalán este fin de semana ahorra cualquier análisis. Cosa distinta es si el secretario conoce a fondo los planes de su patrocinador (a él le debe los votos del poder), porque ya se sabe que Maragall es un maestro en la prestidigitación política y retórica: habla a la vez castellano y catalán y en ningún idioma es fácil de entender. Eso les ocurre a todos, y probablemente a Zapatero.

Dejamos a un borde el caso de Mara- gall. Vayamos con el vasco, que es muy distinto. Ahí, Zapatero afirma poseer ideas claras. Y, «¿cuáles son?», preguntó en una de aquellas reuniones el más atrevido de los participantes. No sin antes balbucear, el secretario general respondió: «el Pacto con la Corona y la integración plena en Europa». Según aseguran los testigos, Zapatero no quiso ahondar en tales soluciones por lo que, quizá, no evitó que sus dialogantes salieran del despacho, en expresión de uno de ellos, «con los pelos de punta». Ellos, como cualquier español, saben que el referido «Pacto con la Corona» es -¿o ya no lo es?- el deseo inveterado de los nacionalistas antes llamados moderados, el acuerdo que permitiría -han venido diciendo ellos- que una nación soberana, y por tanto independiente como el País Vasco, arregle con el Rey de España una simple relación formal que dejara a los vascos estar ligerísimamente coordinados con el Reino. Eso, sólo eso, es el Pacto. Por tanto: ¿Es el mismo al que, por lo oído, propende Zapatero? A falta de mayores precisiones, tendremos que suponer que es algo así. Habrá tiempo para que el secretario se explique sobre este punto y, naturalmente, sobre el segundo de la integración en Europa que a lo mejor significa -es pura especulación- que José Luis Rodríguez aspira a una unión federal en la que el País Vasco sea un integrante más aunque, eso sí, levemente asociado a España por el Pacto.

No es de esperar, en todo caso, que el líder del PSOE suministre amplias aclaraciones sobre tan apasionante tema; la experiencia dicta suma cautela en las predicciones sobre los fundamentos del socialista, ya que éste gusta mucho más de las grandes palabras, sean éstas del tino que sean, y de las generalizaciones con intención pedagógica, que de las concreciones comprometidas. Ideas, lo que se dice ideas, no se han encontrado muchas hasta ahora en sus discursos. Las tomas de posición de Zapatero tampoco tienen vocación de eternidad; para conocer si, de verdad, los asertos del secretario general se mantienen con el tiempo hay que acudir a las hemerotecas o, mejor, a las actas del Parlamento, que esas sí que no se discuten. Pongamos algún ejemplo: durante toda la guerra de Irak ha denunciado a Aznar por mandar soldados al conflicto. En el Parlamento reiteró afirmaciones como ésta: «Ni nuestros soldados ni nuestro territorio deben contribuir al esfuerzo bélico». La guerra ya ha acabado y la flotilla humanitaria española no ha tenido ni un minuto para «contribuir al esfuerzo bélico». Nuestros militares no han llegado a los campos de batalla sencillamente porque nunca iban a estar allí. ¿Ha rectificado Zapatero? No, que se sepa.

Aún dos ejemplos más: anunció el secretario que si se comprobaba que alguno de sus militantes había participado en los ataques al PP, la dirección le expulsaría inmediatamente del partido. Se han comprobado casos con fechas, declaraciones, fotografías, testimonios... de todo: ¿ha tomado esas medidas? Que se sepa, no. Tampoco se sabe si su tímida protesta por los actos de barbarie de Castro traerán consigo, sin ir más lejos, un alejamiento de sus socios actuales, gentes que como Llamazares y Madrazo son habituales huéspedes del dictador cubano. En la guerra de Irak ha habido muertos, muchos, y los hemos conocido gracias a la labor esforzada de cámaras como Couso; casi tantos, o menos, que en las Torres Gemelas; todos esos han sido muertos de guerra, los de Castro han sido ejecutados villanamente, sin juicio alguno, de la misma forma que Sadam asesinaba a su pueblo. Aquí no valen las condenas para salir del paso, no valen pusilánimes réplicas de actores que, como Echanove, son el colmo de la conciencia cívica paseándose por Valencia en un cadillac y por dirección prohibida. No, Castro es el criminal, no Aznar, no Ortega Lara (número 26 en la lista burgalesa del PP), que sufrieron atentados terroristas y que ahora son tildados genéricamente de «asesinos». Se ha acabado la guerra, comienza la reconstrucción a la que se han apuntado con singular celeridad Francia, Alemania y la Rusia de Putin después, claro está, de felicitarse porque los aliados hayan derribado un régimen tiránico. Ellos, por lo menos, han dejado claro quién deseaban que ganara la guerra. Aquí, en España, no hay constancia de que esos deseos fueran compartidos desde la oposición.

Castro, la prueba del ácido
EDITORIAL  Libertad Digital 14 Abril 2003

Que el derroche de medios, energía y organización que la izquierda ha desplegado en contra de la guerra no ha sido más que un pretexto para dar rienda suelta a su tradicional antiamericanismo –y, de paso, para desgastar al Gobierno y allegar algunos votos–, queda corroborado por la actitud del PSOE, de IU y de la Plataforma Cultura contra la Guerra respecto de la escalada represiva que Castro ha puesto en marcha, la cual ya ha costado la vida a tres disidentes que querían escapar de la isla-cárcel y redundará en largas condenas de cárcel –sin beneficios penitenciarios– y hasta alguna condena más a muerte para los más de setenta periodistas, escritores y defensores de los derechos humanos a los que la “justicia” castrista, aprovechando que las miradas estaban puestas en Irak, ha retirado de la circulación.

Con la honrada excepción de CCOO, que hizo pública una contundente nota de protesta, ninguna otra organización o partido de la izquierda se ha molestado en pronunciarse explícitamente contra los criminales espasmos de un régimen que, al igual que su máximo dirigente, se sabe al final de su vida y quiere morir matando y reprimiendo para dejarlo todo “atado, y bien atado”. Antes al contrario, desde el PSOE IU no han faltado voces que justifiquen la ola represiva por el “acoso internacional” al que, dicen, Castro está siendo sometido o por la “crueldad” del embargo que EEUU mantiene sobre Cuba (curioso argumento este último, por cierto, ya que uno de los dogmas de la izquierda sostiene que el comercio internacional sólo beneficia a los países ricos y empobrece aún más a los países pobres). Y entre los actores, artistas y escritores –que con tanto celo se manifestaron en contra de la guerra esgrimiendo con tanto desparpajo las víctimas inocentes del conflicto–, han faltado voces que se solidaricen con esas otras víctimas inocentes, esta vez, de la represión de Castro tampoco. Aunque, eso sí, no han faltado voces –la de Almodóvar, sin ir más lejos– que bendijeran las excelencias de la “experiencia democrática” que Chávez, aventajado discípulo de Castro, intenta imponer en Venezuela.

La izquierda, que se rasga las vestiduras cuando en algunos estados de EEUU se aplica la pena de muerte a criminales nauseabundos, no ha gastado ni una gota de saliva en condenar la aplicación de la pena capital a tres cubanos que no causaron ningún daño a nadie y que sólo intentaban huir de los “logros de la revolución”. Tampoco entre los periodistas ha surgido la idea de protagonizar un “plante” al presidente del Gobierno por no mostrar más celo y energía en la condena a un régimen que encarcela a compañeros de profesión por atreverse a ejercerla en un país donde los “plantes” al máximo líder se pagan con la cárcel o con la vida.

Ni Zapatero ni Llamazares, asiduos en las manifestaciones donde se llama “asesinos” a los cargos y militantes del PP, hicieron hueco en sus agendas para llamar –esta vez hubiera sido con toda la razón del mundo– asesino a Castro en la manifestación del pasado sábado ante la embajada de Cuba en Madrid. Quizá porque, según el propio Zapatero, la ejecutoria del PSOE en la lucha contra las dictaduras está tan contrastada que la condena a Castro había que darla por supuesta... aun a pesar de su colaboración en la dictadura de Primo de Rivera, de la revolución de 1934, de la bolchevización del PSOE en la República y en la Guerra Civil, de su clamorosa ausencia en la oposición antifranquista, de los efusivos abrazos que Felipe González dedicó a Castro en su visita a Cuba, del vil modo en que el eurodiputado Martín justificó hace unos días la actual oleada represiva y, finalmente, de la negativa del PSOE andaluz a aprobar una moción de condena contra el régimen cubano.

Castro se ha convertido en la piedra de toque o en la prueba del ácido para todos los que se llamen pacifistas y demócratas. Del mismo modo que el oro falso se disuelve ante el ataque del ácido, el barniz democrático de la izquierda no resiste la corrosión de las condenas a la dictadura castrista, dejando al descubierto la fibra totalitaria de la gran mayoría de la izquierda, nacional e internacional.

La confusión vasca
Editorial El Ideal Gallego 14 Abril 2003

La táctica militar reserva un espacio destacado a las maniobras disuasorias, de las que los estrategas se sirven para distraer la atención del enemigo y sorprenderlo con un ataque por un lugar inesperado. Los dirigentes del PNV, como si se hubiesen formado en una academia castrense, son verdaderos maestros en el recurso del señuelo; pero de tanto abusar de él han acabado por convertirlo en un instrumento inútil, que refleja un permanente deseo de desviar la mirada de la sociedad hacia asuntos que les permiten enmascarar su ambigüedad frente a los terroristas. El último en hacerlo ha sido el lehendakari, quien, durante la presentación de los candidatos de su partido al Ayuntamiento de Vitoria, ha preguntado a los socialistas si seguirán “utilizando” los votos que reciban en el País Vasco para seguir apoyando al PP. La cuestión ni siquiera es admisible aunque se considere una pregunta retórica, ya que cada partido es plenamente soberano para actuar como le venga en gana siempre que lo haga dentro de la legalidad. El PNV es precisamente la formación que más bordea esa línea, ya que su colaboración con los proetarras es un hecho indubitable. Numerosos ayuntamientos de Euskadi están gobernados por una coalición integrada por los concejales de la formación de Xabier Arzalluz y los de Batasuna, que tras la sentencia del Tribunal Supremo pertenecen a un grupo proscrito. Juan José Ibarretxe debería hacer examen de conciencia y explicar si su partido va a renovar esos acuerdos “utilizando” los votos de muchos electores que están en contra de la violencia.

La lista por la libertad en Bilbao comienza su andadura el primer fin de semana de mayo
Libertad Digital 14 Abril 2003

Antonio Basagoiti, candidato del PP para la alcaldía de Bilbao, encabeza una lista que cierra el propio Aznar. Entre ambos, destacadas figuras de la lucha por la libertad en el País Vasco: Germán Yanke, Jon Juaristi, Edurne Uriarte, Iñaki Ezquerra o Vidal de Nicolás. El primer fin de semana de mayo, Aznar abrirá la precampaña para el 25 de mayo.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, abrirá el primer fin de semana de mayo la campaña de una candidatura que ya ha recabado muchos apoyos por los nombres que aparecen en su lista. El joven político vasco del PP Antonio Basagoiti marcó una de las noticias de la última convención nacional del partido celebrada en enero. El presidente anunciaba entonces por sorpresa que aceptaba una antigua oferta del candidato para figurar en su lista. El propio Basagoiti confesó su sorpresa al escuchar al presidente del Gobierno su disposición.

El acto simbólico significaba, sin embargo, el compromiso de Aznar ante la dramática situación de los no nacionalistas en el País Vasco. Este lunes, en una reunión con dirigentes y candidatos del partido, Aznar le comunicó a Carlos Iturgaiz su intención de abrir la andadura por Bilbao en un gran acto que se celebrará durante el primer fin de semana de mayo aunque todavía no está concretado el escenario.

La lista que encabeza Basagoiti y cierra Aznar alberga también a los escritores Germán Yanke, Jon Juaristi e Iñaki Ezquerra; a la catedrática de la UPV y presidente de la Plataforma Para la Libertad, Edurne Uriarte y al miembro del Foro de Ermua, Vidal de Nicolás.

El pasado miércoles, el escritor y periodista Germán Yanke firmaba su acta como candidato durante la presentación de su libro “Euskal Herria, año cero. La dictadura de Ibarretxe”, un análisis sobre lo que sería del País Vasco si se impusiera la independencia que urde el lehendakari. Presidieron el acto que se celebró en la Casa de América, el director de La Linterna de la COPE y editor de Libertad Digital, Federico Jiménez Losantos; el director del Instituto Cervantes y escritor, Jon Juaristi y Nicolás Redondo Terreros, único referente del socialismo que quiso vencer al PNV sin importar las siglas.

La presencia del ex secretario general de los socialistas vascos y su crítica a la ceguera de la izquierda en el País Vasco puso de manifiesto que la lista del PP en Bilbao se convierte en una nueva esperanza de los no nacionalistas en la que ya no aparece como compañero de viaje el grueso del PSE, sino muchas de las personas que sin ser políticos se han comprometido directamente por la alternativa.

Carta abierta
Cartas al Director ABC 14 Abril 2003

Recibo en el Ayuntamiento la carta que me remite un salmantino anónimo desde Salamanca, incentivado por el artículo leído en este periódico que daba cuenta del gesto que protagonicé, mediante un ayuno durante 40 horas en la vía pública, demandando que mis conciudadanos vencieran el miedo que les atenaza impidiéndoles acompañarme en la candidatura del PP en Tolosa en las próximas elecciones municipales.

Como dice, es imposible imaginarse viviendo lejos del País Vasco la mordaza tan descomunal que bloquea aquí la libertad de los ciudadanos no nacionalistas. Parece que vivimos bajo los efectos de una especie de «gas paralizante» de la dignidad. Por debajo de todas las excusas que unos y otros dan para no comprometerse en la defensa de la libertad está el miedo y nada más que el miedo.

Esto lo admite aquí todo el mundo; incluso, en privado, los representantes públicos del nivel en el que me muevo. Parece que tenemos que estarles agradecidos porque lamenten la situación en la que vive el mundo no nacionalista. ¡Más valdría que pusieran todo su empeño en derrotar a la banda terrorista ETA!

Su carta me llena de satisfacción por lo que supone de reconocimiento a mi gesto, que, para su conocimiento, puedo decirle que produjo el efecto demandado y así pude completar la candidatura en su mayor parte con vecinos de Tolosa. Ahora me queda pendiente buscar personas libres que se atrevan a actuar como interventores el día de las elecciones, haciendo otra vez el papel del filósofo cínico Diógenes.

Con gusto le hubiera escrito a su nombre y dirección si los supiera, por lo que recurro a esta carta abierta. No quiero pensar que su falta de identificación obedece a una innecesaria precaución motivada también por el miedo.

Ángel Yáñez Ares, concejal por el PP en Tolosa (Guipúzcoa).

Soberanía y territorialidad para Álava
Pablo A. Mosquera Mata es presidente de Unidad Alavesa La Razón 14 Abril 2003

De vez en cuando, tímidamente, el secretario general de los socialistas alaveses, amenaza con promover un movimiento secesionista de Álava con respecto a Euskadi. Mientras, los nacionalistas vascos, llevan la delantera y tienen en el Gobierno vasco personas que han puesto en marcha un proceso para que Euskadi pase de Nación a Estado en la UE. Para alcanzar tal proyecto se requieren dos hechos inmediatos: ganar las próximas elecciones forales y reconquistar Álava. En Álava, la actitud del PP nacional con respecto a la guerra, pasará factura, y previsiblemente, el PP no será la fuerza política más votada. Las malas relaciones entre PP y PSE por obra y gracia de quienes han acuñado el término «batasunización» para cualquier oposición al Gobierno de Madrid, incluida la discrepancia moral con la guerra, hará muy complicada una negociación tras los comicios, en busca de mayorías constitucionalistas.

Me temo que las actuaciones propagandísticas de quienes ya perdieron las elecciones al Parlamento vasco en el 91, van a provocar otra oleada de votos al PNV, por el lado de batasuna, y por el lado de quienes rechazan la actuación de un Gobierno que se ha instalado en la mayoría del Congreso de los Diputados a costa del desprecio a la voluntad popular contra la guerra de Iraq. El nacionalismo se frota las manos: la guerra le traerá pingües beneficios electorales; más participación para castigar a los que han apoyado la contienda, y más convicción para estar en otro país que no se vea involucrado en guerras que sólo parecen interesar a determinados intereses. Mientras, algunos han querido hacer listas electorales con tránsfugas y profesionales de la supervivencia de la política como profesión, que de otra manera no tendrían. Mala compañía para hacer otro País Vasco, que debería requerir el esfuerzo de los mejores ciudadanos, evitando a los aventureros y mercenarios, que sólo buscan el sueldo, la poltrona y el glamour de no tener que madrugar para ir al trabajo. Pero, hay que frenar de una vez por todas al nacionalismo en su carrera fundamentalista hacia la secesión de Euskadi. ¿Cómo? Rompiendo su territorialidad y utilizando sus argumentos soberanistas.

La soberanía no es del pueblo vasco, como afirman: es de cada comunidad de ciudadanos residentes en los Territorios Forales, por tanto, corresponde a ellos, por separado «ser para decidir», mediante consulta, si quieren o no quieren seguir estando donde están hoy.

Aquí es donde los alaveses responderán a Navarra, y pueden, de una vez por todas, dejar a la Euskadi de Arzalluz con tan sólo dos Territorios provincias «leales» al Parlamento vasco. Para los alaveses, ser como los navarros constituye una vieja ilusión, que saben se traduce en una mayor autonomía para administrar los recursos del Concierto Económico, y en consecuencia una mejor calidad de vida, con riqueza, desarrollo y trabajo. De esta manera se promueve una iniciativa política capaz de ilusionar a los alaveses, capaz de romper la Territorialidad Nacionalista, capaz de colocar Álava, con Estatuto, como Autonomía Foral uniprovincial, en el Estado de las Autonomías, terminando con el conflicto vasco en el que los alaveses van de «tontos útiles».

Por estas razones no me podía substraer a la colaboración en estas elecciones, desde mi presencia en listas electorales. Para Unidad Alavesa es tiempo de cambio definitivo, más allá de las advertencias.

¿Quién es el tonto?
José María Carrascal La Razón 14 Abril 2003

Los dos grandes errores de Chirac, Schröder y Putin fueron, primero, creer que podían detener a Bush en la ONU con la amenaza del veto y formando una alianza de grandes y pequeños contra él. Luego, creer que la guerra iba a ser larga, difícil, complicada, otro Vietnam en el campo iraquí, una serie de Stalingrados en sus ciudades. Nada de eso ha ocurrido. El «deficiente mental» de Bush no se dejó intimidar y sus planes bélicos se han cumplido tan bien o mejor de lo esperado. Ante lo que cabe preguntarse quién es realmente el tonto.

Pero como la tontería no se cura de la noche a la mañana, el trío de la bencina cifra ahora sus esperanzas en que los norteamericanos sean incapaces de controlar aquella situación, lo que les permitiría a ellos montarse en el carro de la reconstrucción de Iraq. Pero si se equivocaron tan rotundamente antes y durante la contienda, ¿por qué van a acertar en lo que siga? Es verdad que ganar la paz en Iraq posiblemente sea más difícil que ganar la guerra. Es más verdad todavía que democratizar aquel país, como Bush pretende, parece una utopía. Pero ante lo visto en las últimas jornadas no hay que descartar nada. ¿Y si allí se establece una «democracia imperfecta» ¬como tantas¬ y los iraquíes fuesen encontrándole gusto a eso de la libertad y a elegir su estilo de vida, y terminasen eligiendo los dirigentes que desean, para quitarlos si no les convencían? A fin de cuentas son gentes con un nivel cultural relativamente alto, amantes del libre comercio, con unas riquezas naturales enormes. O sea que se dan en ellos las condiciones necesarias para ir implantando la democracia, algo lento y laborioso, como bien sabemos los españoles.

Sin ir más lejos, en el País Vasco no existe todavía una democracia plena, más de un cuarto de siglo después de implantarse en España.

El error de fondo del citado trío fue creer que Bush deseaba únicamente lo que ellos: aprovecharse de las riquezas naturales iraquíes y que todo siguiera como estaba. Pero Bush no quiere simplemente establecerse en el Oriente Medio. Quiere rediseñarlo de arriba abajo. Tal vez radique ahí la mayor diferencia entre europeos y norteamericanos. Los europeos, con una mentalidad de viejos, creemos que la historia se repite, que, con distintos personajes, todo sigue igual. Por lo que no vale la pena intentar cambiar el curso de los acontecimientos. Los norteamericanos, en cambio, con mentalidad de jóvenes, creen que las cosas pueden hacerse de otra manera. La realidad nos demuestra que, en efecto, las cosas no se repiten, que al cambiar las circunstancias, cambian ellas y cuanto las rodea. Es como Chirac, Schröder y Putin se han encontrado, con gran sorpresa suya, fuera de juego, pidiendo por favor que les dejen jugar. Y Zapatero, ¿dónde se encuentra? Zapatero ni siquiera se ha enterado y sigue al frente de la manifestación, pidiendo el fin de una guerra que ha acabado. Pero de Zapatero les hablaré el miércoles si no se cruza algo más importante.

Bajar al PSOE del monte
Iñaki Ezkerra La Razón 14 Abril 2003

Animado por el éxito ¬inesperado, la verdad¬ que ha tenido mi afirmación de que «el PP es el único partido de Izquierdas que queda en el País Vasco», haré otra del mismo pelo: «el PP debe tender sin ira la mano al PSOE y ayudarle a bajar del monte». O más exactamente «de los montes» pues por un lado están las cimas irremontables de Llamazares a las que se ha subido Zapatero con la excusa de la guerra y por otro el pico de Ibarretxe al que amenazan subirse los otros Odones Elorzas tras el 25-M.

No. Yo no pienso que los socialistas vascos vayan a pactar tras las municipales con el PNV a cualquier precio, incluso al precio del referéndum sobre el libre estado asociado. No creo que vayan a pactar de ningún modo porque el nacionalismo no se va a bajar de la sierra soberanista, al menos explícitamente, y si para algo necesita a los socialistas es para que avalen y legitimen ese Plan, no para otra cosa. Yo pienso que el monte al que se ha subido el socialismo tanto en el País Vasco como en el resto de España es un monte virtual entre otras cosas porque ni Zapatero ni su ayudante remendón en Euskadi tienen el calzado apropiado, o sea los zapatos que requiere semejante hazaña montañera y lo único que lograrían es destrozarse los mocasines. Aquí al monte sólo puede ir el PNV pero poquito, con txirukas y tortilla española (esas son sus contradicciones) para una excursión dominguera de Aberri Eguna.

No. No creo que la maragallización ni la odonización que hoy sufre el socialismo vayan de veras. Ahí está el error de Zapatero, en hacer seguidismo de Llamazares por no hacerlo del PP y templar gaitas con Maragall, que jamás va a vender un peine porque eso del federalismo asimétrico al pueblo español (peña del cine incluida) le suena a demasiado intelectualoide y dicho encima con ese acentazo tan cerrado de pujolista espeso que tiene el pobre suena sencillamente a «supercalifragilístico espialidoso», a trabalenguas ininteligible. Y ahí reside también la patosidad y la esterilidad de la táctica de Patxi López. ¿Cómo será de errada que está ahuyentando a su electorado dejando entrever un pacto con el PNV que jamás tendrá lugar?

Con el monte vasco pasa como con el movimiento que algunos sagaces analistas detectaban hace veinte años en el brazo político de ETA. «Algo se mueve en HB» decían. Y acabó moviéndose todo el mundo menos HB. «Vamos a bajar a HB del monte» dijo luego el PNV. Y lo que pasó fue que el PSOE acabó repitiendo esa misma frase con otras siglas, intentando «bajar del monte al PNV». He dicho que el PP debe ayudar al PSOE a bajar del monte, pero no sé si es buena idea. Porque, aunque sea ése un monte virtual, los que suben a él no vuelven.

Separación y ruptura
Editorial El Correo 14 Abril 2003

Cuando faltan cuarenta días para las elecciones locales y forales, la división política en Euskadi amenaza con trasladarse a las urnas, dando a los propios comicios el sesgo plebiscitario que han soportado también anteriores convocatorias. La última declaración del EBB del PNV, titulada nada menos que 'De la ofensiva electoral a la guerra político judicial', constituye una palpable muestra del grado de polarización y enfrentamiento que el nacionalismo gobernante está dispuesto a promover sin otro objetivo que el de ahondar la distancia de separación respecto a las opciones constitucionalistas, mientras trata de atraer hacia sí votos que hasta ahora han venido secundando al abertzalismo más extremo.

La carga deslegitimadora que dicho documento encierra respecto a las instituciones del Estado democrático no tiene otro objetivo que el de aproximarse a la izquierda abertzale sociológica al precio de minar la credibilidad del Estado de Derecho. La recurrente sugerencia de que el Estado de Derecho podía haber optado por la vía penal para proceder contra Batasuna, sin promulgar para ello una nueva Ley de Partidos, resulta especialmente farisaica cuando ha quedado suficientemente demostrado que el PNV no está dispuesto a secundar ninguna iniciativa que impida que la legalidad se convierta en espacio de impunidad. De igual forma que resulta deplorable que, desde que se inició la discusión de la vigente Ley de Partidos o el procedimiento que ha desembocado en la ilegalización de Batasuna, el nacionalismo gobernante no ha dirigido un solo requerimiento a la izquierda abertzale emplazándola a atenerse en su comportamiento político a los requisitos de la democracia y de la propia ley.

La afirmación del PNV de que «la voluntad mayoritaria de los vascos se halla condicionada y dominada por una mayoría exterior» ha coincidido en el tiempo con la declaración de ELA y LAB advirtiendo de que los soberanistas cuentan con una «masa crítica» suficiente como para dejar atrás este «agotado marco jurídico y administrativo». Al subrayar el papel definitivo que corresponde a la «mayoría» nacionalista, y sobre todo al concebir el engarce de Euskadi en el Estado constitucional como un mecanismo que propicia que una «mayoría exterior» se imponga sobre lo que se deduce que sería una «mayoría interior», el partido que viene gobernando las instituciones de la autonomía incurre en una grave impostura: sacrifica tanto el marco de juego actual como el propio ideal del consenso democrático para consolidar un sistema que garantice para siempre el poder de una mayoría social nacionalista y pueda prescindir del necesario encuentro con los no nacionalistas.

Pero, además, propone la gestación de facto de un ámbito legislativo separado incluso en el terreno de los derechos y libertades fundamentales que permita a esa mayoría de gobierno adoptar sus decisiones sin que éstas se atengan ni a la naturaleza paccionada de nuestro singular autogobierno, ni a la supervisión de los órganos jurisdiccionales constitucionalmente competentes. Así, el empecinamiento del nacionalismo gobernante lo lleva a desdeñar el peligro más evidente: que, lejos de servir para distanciar al País Vasco del resto de España, la masa crítica que los abertzales tratan de acumular acabará rompiendo la propia sociedad vasca.

Carmen Asiain: «El PSE no tiene una estrategia común sobre su relación con el nacionalismo»
M. ALONSO ABC 14 Abril 2003

Asiain, que tras quince años de militancia en el PSE ha decidido incorporarse como independiente en la lista electoral del PP, afirma que «los votantes socialistas están desconcertados porque tienen inseguridad sobre cuál va a ser la política de alianzas del partido»

BILBAO. Que una activa y veterana dirigente socialista decida abandonar el partido en el que militó durante más de quince años e incorporarse como independiente en las listas electorales del PP sólo puede entenderse en las circunstancias excepcionales en las que se desenvuelve la política vasca. Carmen Asiain tiene tal convicción de que en este momento es necesaria la unidad de las fuerzas constitucionalistas frente a la ofensiva nacionalista que no ha dudado en desmarcarse de un partido que, en su opinión, se presenta a las urnas sin despejar la incógnita de cuál va a ser su política de alianzas tras las elecciones.

-¿Qué hace una socialista en la candidatura del PP a las Juntas Generales de Álava?
-Es una respuesta a la llamada que han hecho Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo sobre la conveniencia de aunar las fuerzas constitucionalistas frente a la pretensión de los nacionalistas de modificar el «estatus» del País Vasco como Comunidad autónoma de España. Redondo hizo una reflexión pública sobre la necesidad de constituir unas listas únicas en defensa de la libertad y el PSE no ha respondido a esa reflexión, ni a la invitación de Mayor Oreja en ese sentido. Yo estoy de acuerdo con ambos en que es el momento de aparcar las diferencias ideológicas y de aunar los esfuerzos contra el planteamiento de Ibarretxe, que va en contra de la voluntad de la mitad de los ciudadanos vascos que, elección tras elección, demuestran que no son nacionalistas.

-¿No podía luchar desde el PSE contra la ofensiva nacionalista?
-Tras las elecciones de mayo de 2000, el PSE decidió modificar su estrategia como resultado de una reflexión de los dirigentes del PSOE y de parte de los socialistas vascos, a pesar de que el resultado de las elecciones había sido el mejor que había obtenido el PSE en el País Vasco. Hostigaron a Nicolás Redondo hasta su defenestración en un Congreso extraordinario que, en mi opinión, se cerró en falso, ya que no dejó claro cuál va a ser la política de alianzas del PSE, ni cuál es su estrategia en relación con el nacionalismo vasco. Esa confusión se refleja en actitudes contradictorias, como el apoyo a los gobiernos del PP en Álava y Vitoria y a los presupuestos de los nacionalistas en Vizcaya y Guipúzcoa. No hay una estrategia común. Odón Elorza acaba de decir que no gobernará nunca en San Sebastián con el PP y no sabemos qué hará el PSE en el resto de los ayuntamientos vascos y en las juntas generales.

-¿Ha optado entonces por las candidaturas que defienden con claridad una alternativa al nacionalismo?
-Efectivamente. Creo que la vocación de alternativa al nacionalismo es más firme, más unánime y más sólida en el PP que en el PSE, donde hay discrepancias y donde sé que no todos quieren ser alternativa, ya que en algunos hay vocación de seguir empastando y de seguir entendiéndose con el PNV.

-¿Hasta qué punto hay discrepancias internas en el PSE respecto a la política de alianzas?
-Las posiciones que defienden Carlos Totorica, Rosa Díez y Nicolás Redondo no tienen nada que ver con lo que plantean Odón Elorza y Gema Zabaleta. Los militantes y votantes socialistas están desconcertados, porque tienen inseguridad respecto a cuál va a ser la política de alianzas de ese partido, cuál es su estrategia en relación con el nacionalismo. No se duda de que se quiera defender la Constitución y el Estatuto, pero sí de que se esté dispuesto a modificarlo con cesiones al PNV, cuando está claro que en estos momentos al nacionalismo no le satisface ninguna modificación que no sea la que ellos plantean, porque lo podrán decir más alto, pero no más claro: quieren la modificación de la relación del País Vasco con el Estado español.

-¿Ha sido especialmente difícil cambiar de candidaturas cuando PP y PSOE están enfrentados por la guerra de Irak?
-En este asunto no comparto los argumentos y la actitud que ha tomado la dirección del PSOE. Creo que se han utilizado en carne viva los argumentos de tipo humanitario y se han despreciado e ignorado otro tipo de argumentos de carácter político. Se ha utilizado la guerra como un medio de hacer oposición al Gobierno y ha habido poco rigor en esa actitud.

Los etarras que quisieron reventar la Nochevieja de Madrid se hicieron pasar por electricistas del alumbrado navideño
Se alojaron en casa de un colombiano, en el barrio de Vallecas, y visitaron, en una ocasión, El Rastro Los pistoleros no contaban con ninguna infraestructura en España y se movían constantemente de un lugar a otro
Habían «bautizado» su «comando» con los nombres de dos etarras muertos en Bilbao, víctimas de la bomba que transportaban: «Egoitz eta Hodei», en recuerdo de Egoitz Gurruchaga y Hodei Galarraga, fallecidos el 24 de septiembre de 2002. Habían entrado a España desde Francia sin contar con ningún tipo de infraestructura. Se movían constantemente de un lugar a otro. Colocaron un coche bomba en Santander y pretendían sembrar de artefactos Madrid durante el pasado 31 de diciembre. En la capital de España se hacían pasar por electricistas de mantenimiento de las luces navideñas. La acción heroica de una pareja de la Guardia Civil evitó que este grupo criminal pudiera llevar a cabo sus siniestros planes.
J. M. Zuloaga / F. Velasco - Madrid.- La Razón 14 Abril 2003

En la documentación entregada por las Fuerzas de Seguridad en la Audiencia Nacional, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, se dan detalles de la formación de esta célula criminal, que fue interceptada por una pareja de la Guardia Civil el pasado 17 de diciembre, en la localidad madrileña de Collado Villalba.

El «comando», integrado por Ángel Aramburu, arrestado tras resultar herido en el tiroteo con la Benemérita, y Jesús María Echeverría, que fue detenido horas después en San Sebastián, había sido formado en Francia, en agosto del año pasado, por los cabecillas etarras Juan Antonio Olarra Guridi y Ainoa Múgica, que fueron detenidos un mes después en una operación desarrollada en suelo galo.

Aramburu y Echeverría ya habían pasado por la cárcel por su relación con ETA y fue en prisión donde este último manifestó, a finales de 1998, a otro pistolero, Aitor Fresnedo Gerricabeitia, que tenía intención de reengancharse a la actividad armada y que pensaba hacerlo cuando saliera a la calle, año y medio después.

Una manzana en la mano
A finales de 2002, mientras estaba colocando en Rentería fotos de etarras encarcelados, se le acercó un individuo y le preguntó si era «Gohierri», su apodo. Le entregó un sobre en el que se le marcaba una cita para un sábado de enero o febrero del año siguiente, en la localidad francesa de Dax. La nota, que quemó por razones de seguridad, le indicaba que debía llevar como contraseña una manzana en la mano.

A esa cita acudió un individuo que le dijo que pertenecía al «aparato de captación» de ETA y que le marcó otra reunión, en el mismo lugar, para el mes de abril. Entonces se entrevistó con Ainoa Múgica, «Olga», con la que mantuvo nuevas citas en junio y agosto, dentro del proceso de reingreso en la banda. En esta última reunión fue cuando ya se quedó en Francia y conoció a Juan Antonio Olarra, «Otsagi». Le entregaron un arma y le presentaron a Ángel Aramburu, que utilizaba el nombre de guerra de «Basurde» (jabalí). Echeverría, el de «Jokin». Todo esto ocurrió en Burdeos.

A continuación, Echeverría y Aramburu se dirigieron a la localidad de Clermont Ferrand y vivieron durante varios días en un piso en el que había otros dos etarras. Ainoa Múgica les indicó que debían trasladarse hasta Pau, lo que hicieron en tren. Allí fueron recibidos por un tal Andoni que, junto a otro individuo, al que llamaban Peio, les impartieron, en el bajo de una vivienda, un cursillo sobre manejo de armas y explosivos, robo de coches y fabricación de placas de matrícula.

También realizaron prácticas de tiro, con pistola y metralleta MAT, en un bosque cercano y sustrajeron un vehículo con el que volvieron a Clermont Ferrand, donde se entrevistaron con Olarra y Múgica poco antes de la detención de estos dos cabecillas.

Andoni acudió entonces a verles para decirles que no se preocuparan, que la operación policial no les afectaba y que iban a pasar a España para cometer atentados en Santander y Madrid.
A mediados de noviembre, poco antes de atravesar la frontera, el 23 de ese mismo mes, Peio y Andoni les entregaron un millón de pesetas y documentaciones falsas a nombre de Luis Felipe Martín Sáez, Eduardo Ruiz Gómez, Hernán Cortés Maestre y Joaquín Calvo Sanz y que incluía placas de Policía. El paso de la frontera lo hicieron en un vehículo que les dejó en la localidad guipuzcoana de Orio, donde durmieron en un hostal.

Movimientos continuos
A continuación, los miembros del «comando» iniciaron un periplo de movimientos continuos que concluirá el día 17 del mes siguiente, cuando fueron detenidos, y que demuestra que no contaban con ningún tipo de infraestructura.
Al día siguiente, el 24 de noviembre, viajaron a Bilbao, ¬tenían instrucciones de preparar atentados contra la Ertzaintza¬ y después a Laredo (Cantabria), donde permanecieron dos o tres días, período en el que volvieron a Bilbao para elaborar las informaciones sobre la Policía Autónoma.

Seguidamente, se desplazaron a Santander y desde allí volvieron a viajar a Bilbao en autobús. En la capital de Cantabria comenzaron a buscar un edificio oficial contra el que colocar un coche bomba. Después, viajaron en autobús a Oviedo y, a continuación, en taxi, a Avilés, donde robaron un coche. Con este automóvil, se desplazaron a una localidad cántabra en cuyos alrededores, según un croquis que les había dado ETA en Francia, debían recoger una entrega de explosivos consistente en diversas cantidades de dinamita, clorato, azufre y azúcar. Esa noche durmieron en Torrelavega.

En un descampado prepararon el coche bomba y lo dejaron, el 2 de diciembre, en el párking Alfonso XIII, junto a Correos.
Programaron la explosión para el día siguiente, a las cuatro de la tarde. Se fueron a dormir a Castro Urdiales y por la mañana, en autobús, a Vitoria, desde donde Aramburu llamó al diario «Gara» para anunciar la explosión del coche bomba. Cogieron el tren en dirección a Salamanca, donde permanecieron tres o cuatro días.
Para entonces, la Policía ya conocía la identidad de estos dos etarras ya que, durante su estancia en Santander, en concreto en el hotel Cabo Mayor, dejaron abandonadas ropas y una maleta. Sospechaban que era vigilados por las Fuerzas de Seguridad.

En tren a Madrid
También en tren, se desplazaron a Madrid, a donde llegaron, a la estación de Chamartín, el 5 de diciembre. En un kiosko de la Plaza de Castilla, compraron un ejemplar de «Segunda Mano», para buscar habitaciones en alquiler. En Metro, se dirigieron al barrio de Vallecas y, en una tienda, preguntaron por un lugar para dormir. En un locutorio cercano tomaron nota de varios teléfonos, entre ellos el de un piso compartido. Aramburu se puso en contacto con el dueño del apartamento, que resultó ser un súbdito colombiano, que les alquiló una habitación por 250 euros al mes.
A esta persona le dijeron que eran de Logroño y que habían venido a Madrid para trabajar en el mantenimiento de las luces de Navidad; que tenían un horario hasta las nueve de la noche.

Los días siguientes los dedicaron a recorrer la ciudad y alrededores, en Metro y tren de cercanías, para localizar los lugares en los que iban a poner las bombas.
Los etarras tenían una cita de regreso a Francia el 10 de enero, a las 12 de la mañana, en un supermercado de Hendaya.
Echeverría y Aramburu se trasladaron el día 14 a Pozuelo donde, en el párking de un centro comercial, recogieron un vehículo que les había enviado ETA desde Francia y en cuyo maletero estaban los explosivos: dinamita, clorato, azufre y azúcar.
La contraseña para reconocer el vehículo era que, en la bandeja trasera, habría el ejemplar de un periódico y una carpeta negra. Las llaves estaban ocultas debajo de una de las alfombrillas.

Acusa a los separatistas de crear “ciudadanos de primera y de segunda”
Méndez hace del aniversario de la República un acto antinacionalista
Redacción • A Coruña El Ideal Gallego 14 Abril 2003

El concejal de Cultura y parlamentario del PSOE José Luis Méndez Romeu aprovechó ayer los actos del 72 aniversario de la Segunda República para lanzar un ataque a los nacionalistas. Méndez Romeu defendió los valores republicanos como aquellos que recoge la Constitución. Por eso, alertó del peligro que suponen “las presiones nacionalistas a la Constitución”, que buscan “crear un país con ciudadanos de primera y segunda categoría”. En este sentido, afirmó que un claro ejemplo de estas diferencias puede verse en los derechos “si no, recuerden cómo se ejercita el derecho a la vida en el País Vasco”.

El representante socialista también criticó, más sutilmente, al heredero de la Corona. “La primera magistratura no va a ser objeto del mismo afecto ciudadano si quien aspira a ejercerla está más atento a la prensa rosa que a lo que preocupa a la sociedad”, dijo.

Carlos Echeverría, presidente del Ateneo Republicano de Galicia (Arga) -que organizó los actos- mostró su desacuerdo con Méndez Romeu por su defensa de la Constitución, que no comparte al establecer una monarquía parlamentaria

Echeverría defendió la república como sistema de gobierno, y respondió a quienes la ven como “algo caduco” que “lo que está en las vitrinas en la inmensa mayoría de los países es la monarquía”. Además, criticó a Fraga por llamar “nefasta” a la Segunda República: “No se da cuenta de que lo nefasto para este país fue el franquismo en el que él estuvo”.

En los actos, que culminaron con una ofrenda floral en el monumento del Campo de la Rata, participaron intelectuales como Isaac Díaz Pardo, además de la nieta del más histórico republicano coruñés, Santiago Casares Quiroga.

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