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Recortes de Prensa     Jueves 17 Abril  2003

La Constitución no es invulnerable
Pedro Calero Libertad Digital  17 Abril 2003

Estatutos
Carmen Gurruchaga La Razón 17 Abril 2003

Nace el Partido Siriaco
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 17 Abril 2003

Se necesita otra guerra
JAIME CAMPMANY ABC 17 Abril 2003

Vaya trío
Germán Yanke Libertad Digital  17 Abril 2003

Señor Llamazares: ¡Déjenos en paz!
Ignacio Villa Libertad Digital  17 Abril 2003

Los platos rotos
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  17 Abril 2003

Terroristas callejeros vuelven a colocar a la portavoz del PP de Getxo en la diana de ETA
EFE Libertad Digital  17 Abril 2003
 


La Constitución no es invulnerable
Pedro Calero Libertad Digital  17 Abril 2003

Ibarretxe, Mas, Beiras pronto y Chaves cualquier día, plantean nuevos estatutos de autonomía. Parece ser que –Herrero de Miñón mediante– los quieren encajar, aunque sea a martillazos, en la Constitución. Pero a veces la realidad es tozuda, y hasta el más cabezota termina entendiendo que no hay manera de meter el pie de Grisella, que calzaba un cuarenta y dos, en un zapato del treinta y seis, sobre todo si el zapato es de cristal.

Asumido esto, no queda más remedio que reformar la Constitución para que quepan cosas tan curiosas como el Estado Libre Asociado de Euskadi. Y aquí se nos encienden los ojillos y no podemos reprimir una sonrisa entre conmiserativa y maliciosa. No hay manera de introducir cambios en la Constitución sin la aprobación del PP, pensamos... y nos quedamos tan contentos.

Sin ánimo de aburrir, y resumiendo mucho, la cosa de la reforma constitucional aparece regulada en el Título X de la Constitución, en los términos siguientes: se establecen dos procedimientos, el primero de los cuales está previsto para la reforma total de la Constitución o una parcial que afecte a las materias que se consideran fundamentales para la organización del Estado, y que por eso los tratadistas denominan “reforma esencial”; y la llamada “reforma no esencial”, o sea, para todo lo demás.

El procedimiento de reforma esencial requiere mayoría de dos tercios de Congreso y Senado (234 diputados en el caso del Congreso), convocatoria de elecciones, ratificación de la propuesta de reforma por idénticas mayorías en las nuevas cámaras y, al final, referéndum vinculante. Ya sabemos que un referéndum, por muy vinculante que sea, se gana con la mitad más uno de los votos válidamente emitidos, por lo que parece una dificultad menor. Pero nuestra confianza en la imposibilidad de la reforma encuentra mayor respaldo en la primera parte del proceso. Si hacen falta 234 votos del Congreso para aprobarla, para que fuera viable sería preciso que el PP obtuviera 116 diputados o menos. Es decir, volver a los tiempos de la travesía del desierto.

El procedimiento de reforma no esencial se refiere a cualquier otra modificación, siquiera sea gramatical, de la Constitución y, aunque no exento de dificultades, éstas son más fáciles de salvar. Este procedimiento requiere mayoría de tres quintos de cada cámara, o bien mayoría absoluta del Senado y dos tercios del Congreso, si en la Cámara Alta no se hubieran alcanzado los tres quintos. En ambos casos se precisa ratificación por referéndum sólo cuando lo solicite la décima parte de los diputados o los senadores.

Hagamos números: tres quintos del Congreso son 210 diputados. ¿A que no parece tan descabellada la posibilidad de que el PP no alcance los 140 diputados? Pero tampoco hay que preocuparse, pensamos. Total, esto es para la reforma no esencial y pasar de la soberanía nacional a la de las nacionalidades es algo esencial, casi pluscuamesencial, y ni Herrero se atrevería a negarlo. Pues no, sobre todo si no le hace falta. Y no le hace.

Resulta que el artículo 168 de la Constitución, el de la reforma esencial, protege al Título Preliminar, a la declaración de derechos del Título Primero y al Título Segundo (el dedicado a la Corona) pero ¡no se protege a sí mismo! Es decir, para evitar todas esas dificultades que hemos visto basta con reformar el propio artículo 168 por el procedimiento previsto en el 167, el de la reforma no esencial.

Si a alguno se le ocurre que esto es maquiavélico, retorcido, inmoral... que recuerde, por ejemplo, ciertas bacigalupadas. Y si alguien cree que esta barbaridad no tiene precedentes, se equivoca. La Constitución de la V República (francesa, por supuesto) vino tras una reforma de la Constitución de la IV República exactamente en los términos descritos. Tal y como están las cosas, miedo da pensar...

Estatutos
Carmen Gurruchaga La Razón 17 Abril 2003

Las formaciones nacionalistas catalanas y vascas han avanzado ya considerablemente en las maniobras de cara a sus planteamientos soberanistas para el año próximo. Los catalanes presienten carencia de mayoría absoluta y se sienten nuevamente bisagra en las elecciones de 2004. Se afilan reivindicaciones, se preparan recuentos de agravios de los grandes partidos nacionales y en consecuencia se miden distancias. El llamado «plan Ibarretxe» da la sensación de ser más rompedor, más drástico en sus aspiraciones de autogobierno. La táctica catalana, como siempre, es más diplomática, más amistosa, cordial y hasta respetuosa. Aunque en el fondo ambos anhelos se parecen y en cierto modo se confunden.

El próximo domingo es el Aberri Eguna, «día de la patria vasca», exponente máximo anual de la exaltación, vía PNV, del hecho diferencial de Euskadi respecto del resto de España y, naturalmente, del ancho mundo. Unidad de destino en lo universal bajo la batuta de un nacionalismo excluyente de constitucionalistas o disidentes del catecismo sabiniano interpretado por la ortodoxia de un Xabier Arzalluz en levitación pontifical. El próximo domingo, por lo tanto, más de lo mismo, aunque esta vez esquematizado en un plan soberanista más concreto que dejaría prendida de un hilo la relación con Euskadi.

Los nacionalistas catalanes, por su parte, lejos de la rudeza vasca, han pergeñado un nuevo estatuto que, con los mismos objetivos, está arropado con tules y floripondios. A través de una ceremonia reverencial a la Constitución española, orlada de miramientos y cortesías, vienen a plantear similares aspiraciones independentistas. La diferencia está en que los nacionalistas vascos, por la cercanía de las pistolas y los explosivos de ETA, se encuentran más aislados. Parece ser que el PSOE no vuelve, por el momento, a picar el anzuelo de la colaboración con los peneuvistas después del fiasco y engaño sufridos. Y del PP no hay que hablar siquiera. Los catalanes, sin embargo, tienen opciones de chalaneo si el PP o bien el PSOE se alejan más de cinco o seis escaños de los 175 que dan la absoluta tranquilidad. Faltan casi doce meses para que pudiera darse es escenario y ya han comenzado los ensayos. Curiosamente enfurecen o encrespan más los vascos por el timbre de voz que utilizan, por la violencia que les envuelve, por la deferencia que ETA tiene con ese nacionalismo en agravio comparativo bestial con «populares» y socialistas y, en fin, por la desnudez de sus objetivos. Los catalanes también han puesto las cartas sobre la mesa con explicación de cada movimiento y su pretendida legalidad, sus pasos parlamentarios y de legales consultas. Lo han hecho sin levantar la voz, o modulándola suavemente y con planteamiento litúrgico de besamanos. Al final la misma meta. Naturalmente, si se dejan los vascos y catalanes no nacionalistas y el resto de los españoles. Que algo tendrán que decir.

Nace el Partido Siriaco
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 17 Abril 2003

“Preocupa Siria”, dice uno; “Temo por Damasco”, titula otro. Zapatero y Llamazares rivalizan en ferocidad y contundencia al “exigir” a Aznar que Siria no sea el próximo objetivo de las fuerzas aliadas, básicamente angloamericanas. Y florecen los editoriales de los medios de comunicación antiamericanos, que en España es casi como decir los medios de comunicación. Preocupa Siria, quita el sueño Siria, se teme por Damasco. ¿Y desde cuándo Siria se ha constituido en motivo de interés y honda preocupación para la progresía española? Desde que Estados Unidos advirtió públicamente que Siria no debía convertirse en el santuario de los secuaces de Sadam Husein, antes bien, debería acabar con su apoyo a grupos terroristas antiisraelíes como Hizbulá y eliminar las armas de destrucción masiva que, a medias con Sadam Husein, viene fabricando. Basta que los USA critiquen algo para que la progresía española no pueda resistir el deseo de adorarlo. Si Bush emprende una campaña mundial contra la lepra, defenderán la lepra y proclamarán a los leprosos minoría a proteger dentro de la diversidad ecosanitaria multilateral. Si defienden el terrorismo siempre que sea antiamericano, ¿por qué no van a defender la malaria?

En las próximas semanas, mientras haya titulares de prensa que muestren la preocupación de los USA y de los países europeos sensatos porque Siria se convierta en un nuevo Irak, vamos a asistir al nacimiento de un verdadero Partido Siriaco Español (PSE, como el de Elorza y López), que hablará en sirio sin saberlo y defenderá la causa siria más allá de lo que quisieran los súbditos de la dictadura “assadí” y pudieran imaginar los sacamantecas del Baas, el mismo partido de Sadam Husein, que fue nazi en sus orígenes; prosoviético luego; fundamentalista islámico ahora; y antisemita, antiliberal, antidemocrático y corrupto ayer, ahora y siempre. Hasta su liquidación. Esta es la nueva criatura política que quieren apadrinar nuestros progres: un Estado terrorista, militarista, criminoso y criminal. Acabarán defendiendo el virus del Sida. Qué tíos.

El Partido Siriaco tiene una ventaja social indudable, que sería injusto no señalar: permitirá reciclar el inmenso Partido Iraquí fletado a la sombra de la guerra y que, al mes de iniciar una carrera que creyó larga y gloriosa, dita sea, se ha quedado en el paro. Pues nada, a trabajar para Siria. Eso que ahorra el INEM.

Se necesita otra guerra
Por JAIME CAMPMANY ABC 17 Abril 2003

LOS bombazos en Iraq han terminado justo a tiempo de que las pegatinas del «No a la guerra» no inunden los colegios electorales. Hay estrategas en la izquierda que están desolados por el fin de la guerra y de alguna manera quieren continuarla aquí, prolongando el clima bélico. Por un lado, la borrachera de apetencia de poder les hace caer en el delirium tremens, y presentan querellas contra Aznar y contra Blair por crímenes de guerra, toma nísperos. Por otro lado, se agarran al clavo ardiendo de la posibilidad de que empiece enseguida otra guerra con Siria.

Bien es verdad que esa eventualidad de la guerra contra Siria está favorecida por las declaraciones de algunos dirigentes yanquis. «Estamos preocupados con Siria e Irán», anuncian, y cuando Norteamérica dice que un determinado país la ha metido en preocupaciones, quien debe preocuparse es precisamente ese país. Contra esas voces, suenan otras, muy repetidas estos días por los Gobiernos de España e Inglaterra, en las que se observa más sosiego y menos «preocupación» por los vecinos de Iraq. Pero el hecho de que no aparezcan ni vivos ni muertos los personajes de la baraja de Sadam Husein, obliga a mirar hacia las fronteras siria e iraní y a tener la mosca en la oreja. Los americanos no se conformarán fácilmente con el truco de magia de que Sadam desparezca del escenario como Ben Laden, al más puro estilo Copperfield: esfumado.

El caso es que la izquierda española estaba en la creencia de que la guerra la ganaría ella en las urnas de aquí. En vista de que Estados Unidos invadía Iraq, los socialistas y comunistas de Celtiberia, unidos, derrocarían la estatua de José María Aznar. No es fácil que se les vuelva a presentar una ocasión tan propicia. Pero de repente se acaba la guerra en tres semanas. El número de bajas es mínimo si se le compara con cualquier otra guerra. Europa, incluidas Francia y Alemania, se dispone a participar en la reconstrucción. Rusia pide que se le respeten los contratos petrolíferos firmados con Sadam. La ONU espera su regeneración. Se busca una estructura política de libertades para el futuro de Iraq. Y Zapatero, Llamazares, Caldera, Madrazo y demás títeres se quedan aquí, en medio del escenario de este guiñol, haciendo jeribeques sin sentido y dando cachiporrazos al aire.

Es el momento de pedir urgentemente otra guerra. Se busca otra guerra, en Siria, en Irán o en donde sea. Lo importante para la izquierda española es que Bush, «el amo de Aznar», desencadene otra guerra para sacar de nuevo las pegatinas rojinegras, viejos colores de los rojelios batuecos, organizar nuevas manifestaciones, llamar asesinos y forajidos a los peperos, olvidar los fusilamientos de Fidel Castro, sacar a Saramago en procesión con un panfleto pacifista, movilizar a un par de docenas de figuras de la farándula con los Bardem por delante, armar un kaleborroka en algunas ciudades, pronunciar en las Cortes elocuentes discursos de pancarta y ganar las elecciones con el argumento definitivo de que los marines entran en Damasco. Por caridad, hermanos, cuanto antes, una guerra para la izquierda, que no se lo puede ganar.

Vaya trío
Germán Yanke Libertad Digital  17 Abril 2003

Dime con quién andas y te diré quien eres, dice el refrán. Libertad Digital viene contando a sus lectores las sintomáticas relaciones del Gobierno de Ibarretxe con la dictadura de Castro. Ahí tenemos al comunista Madrazo ofreciéndonos la barbarie del régimen cubano como referente para el futuro de los vascos, pero el delirio no es sólo suyo. Una delegación del PNV giró una esperpéntica visita a la isla, invitada, no ya por el Gobierno asesino de Castro, sino por el mismísimo Partido Comunista de Cuba. Después, entusiasta del caro reconocimiento (el Gobierno vasco reparte por allí el dinero de los contribuyentes con su descaro habitual), Ibarretxe se paseó de la mano del dictador y recibió la visita entusiasta del vicepresidente cubano para manifestar, como ha recordado Santiago González, que “los vascos y los cubanos serán lo que quieran ser”, lo que es una falsedad, por ahora, en ambos casos.

Si uno se asoma a Granma, el periódico del partido de Castro, observará que la amistad no es sólo con el Gobierno vasco de Ibarretxe y Madrazo. También se llevan a las mil maravillas, y se hacen promesas, y se dan vítores mutuos, con el venezolano Chávez y sus represores bolivarianos, que son, precisamente, los que también visitan el País Vasco y se hacen carantoñas ideológicas con el sector más radical de “la familia nacionalista”. En ambos países, al parecer, los etarras encuentran descanso y descanso para ellos es lo que pretende Ibarretxe. Vaya trío.

Señor Llamazares: ¡Déjenos en paz!
Ignacio Villa Libertad Digital  17 Abril 2003

El líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, en ese afán desmedido de protagonismo y de acaparar la atención de los medios de comunicación, está empeñado en utilizar políticamente la muerte de los dos periodistas españoles muertos en la guerra de Irak. Lo intentó con José Couso y con Julio Anguita Parrado en su momento, y ahora lo vuelve a intentar con el enviado especial del diario El Mundo, manipulando la realidad y ocultando que Julio trabajaba "incrustado" en las fuerzas norteamericanas y que fue un misil iraquí el que alcanzó el puesto en el que se encontraba. Una actitud bochornosa, cuando no vomitiva, del líder de Izquierda Unida que, en su intento de evitar la desaparición de la vida política de su coalición, se apunta a lo que haga falta.

Llamazares intenta apropiarse políticamente de estas dos desgracias de la guerra, y lejos de sacar provecho, lo que se lleva es el desprecio más solemne. Llamazares no es nadie para enjuiciar a diestro y siniestro, como dueño y señor de todo lo que se mueve. Nadie ha ocultado que algunos ministros del Gobierno cometieron claros errores de prepotencia y rigidez con la muerte de José Couso. Los medios de comunicación, además, pudieron haber actuado con más o menos fortuna en unos momentos complicados y difíciles. Es más, lo ocurrido significó una fuerte convulsión en la clase periodística que tuvo reacciones diversas. Son los errores y aciertos de un amplio y diverso colectivo, pero que en ningún caso incumbe al líder de uno de los "partidos menos representativos del arco parlamentario". Si alguien no tiene nada que decir en esta historia, si alguien debe callarse y desaparecer del mapa, si alguien debe de bajar la cabeza y huir por la puerta trasera, es Gaspar Llamazares.

Sinceramente, ¿qué autoridad política puede tener el líder de Izquierda Unida? ¿Qué grado de credibilidad puede tener este individuo, incapaz de poner orden en su coalición? ¿Qué nos puede contar una persona que se esconde para no condenar con CLARIDAD los últimos asesinatos del régimen de Castro? ¿Qué puede aportar un político a quién no se le han oído palabras claras de condena al brazo político de ETA? Llamazares, amparado en unos "tics" pasados y trasnochados, con un futuro político que sólo le puede llevar a la desaparición y con una representación parlamentaria marginal, se empeña en "utilizar" en su provecho todo lo que se le ponga por delante.

Llamazares, un profesional de la crispación y de la manipulación política, debería recapacitar. Por la senda que transita, hace tiempo que va camino del precipicio, aunque este es un destino que, al fin y al cabo, sólo les concierne a él y a su coalición. Pero mientras usted se hunde, señor Llamazares, a los demás, ¡déjenos en paz! No trate de agarrarse más a las desgracias ajenas. No utilice a los demás de forma canallesca. No cambie más la realidad. Al final, no lo dude, las urnas le pagarán como se merece.

Los platos rotos
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  17 Abril 2003

Los previsibles líos actuales en Irak hacen temer que la derrota de Sadam y su tiranía terminen desembocando en una nueva dictadura islámica o militar. A eso se añaden los peligros creados por las ambiciones de países vecinos, Siria, Irán, Turquía. Siria será un “país amigo”, pero eso no impide que sea una dictadura que ayuda a terroristas (no sólo palestinos) y que se ha “comido” el Líbano ante la indiferencia general y la cobardía diplomática. Irán ya sabemos lo que es y toda la propaganda en torno a sus cambios positivos huele a petrodólares. Turquía ha demostrado cuán rápidamente se islamiza, lo cual la aleja de Europa, es de esperar, porque jamás hubiera debido siquiera plantearse su entrada en la UE, que es lo mismo que si se planteara la entrada del Congo ex belga, porque Bruselas es la capital burocrática de la inexistencia de Europa.

Volviendo a Irak, me parece, por lo tanto, indispensable el mantenimiento de las fuerzas militares aliadas –las que ganaron la guerra– hasta que se den las condiciones para celebrar elecciones de verdad. Los países partidarios de dejar en paz la tiranía iraquí, disfrazándose de caperucitas rojas –más chacales que lobos–,con el amparo de la ONU pretenden, ya que han perdido la guerra, sacar el máximo beneficio de la paz, o sea, petróleo.

Pero, bueno, algunos se han dado cuenta de que han roto los platos. Schröder va a visitar a Blair para declararle su amor y con grandes titulares se anuncia que Chirac ha llamado por teléfono a Bush. Sí, sí, al malvado, al asesino Bush. No son los términos empleados por el Gobierno, pero se han vanagloriado de las manifestaciones en las que eso y cosas peores se aullaban. El sentimiento de haberse equivocado gana terreno, porque podían haber manifestado su desacuerdo con los USA sin tanta soberbia, sin tanto insulto, sin semejante delirio nacionalista.

La mayoría de los medios aún no ha despertado de su resaca y siguen cirticando ferozmente a los USA, pero hay indudables cambios. Como botón de muestra, citaré la columna semanal de Stephen Denis en Le Figaro de este martes. Es cierto que él, a quien considero uno de los mejores columnistas de la prensa gala, siempre se mantuvo al margen de la histeria de su periódico y de la prensa en general. En esta crónica arremete contra Chirac con una violencia inaudita, pero con su habitual tono irónico. Considera, por ejemplo, que, frente a la búsqueda desaforada de popularidad del Presidente, “que explica muchas cosas”, quien aparece hoy como un verdadero hombre de estado, y se lleva el mango de la sartén, es Tony Blair, porque Chirac no tiene una verdadera visión política, sólo arrebatos, siempre infelices. También arremete contra el Gobierno, que no gobierna, que no reforma, y concluye su magnífico artículo así: “Sí, esta popularidad explica, tal vez, que tenga tan pocas ideas y tome tan pocas decisiones; Jacques Chirac la ha esperado tanto tiempo que piensa mantenerla a golpe de consideraciones generosas y del humanismo ambiente, dejando al primer ministro la responsabilidad de una política inexistente.”

Terroristas callejeros vuelven a colocar a la portavoz del PP de Getxo en la diana de ETA
EFE Libertad Digital  17 Abril 2003

La portavoz del PP de Getxo, Marisa Arrúe, denunció la aparición de su nombre en el interior de una diana en el centro de esta localidad vizcaína, tras una manifestación, autorizada por el departamento del Interior del Gobierno vasco, en la que se profirieron gritos a favor de los etarras.

Los populares explicaron que en la marcha, a favor de ETA y del acercamiento de los presos de la banda terrorista, también se escucharon “graves insultos” hacia dirigentes no nacionalistas. Poco después de finalizar la protesta, en las calles de la localidad vizcaína aparecieron las pintadas amenazantes. Arrúe, cuyo nombre aparecía acompañado de la palabra “fascista” dentro de una diana, expresó su “indignación” ante la “permisividad del señor Balza hacia los terroristas callejeros”, ya que “parece olvidar que después de cada concentración que él autoriza en Getxo, se producen graves altercados, amenazas de muerte y numerosos destrozos en la sede del PP”.

La edil popular advirtió al departamento del Interior de que “deberá responsabilizarse de las algaradas que suceden en Getxo después de cada manifestación que se autoriza” y exigió que “terminen con este clima de impunidad, que anima a los terroristas callejeros a continuar con sus ataques a las sedes de los partidos no nacionalistas”.

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