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Recortes de Prensa     Viernes 18 Abril  2003
Hemos ganado
Carlos Semprún Maura La Razón 18 Abril 2003

Y ahora, ¿no a qué
ANTONIO GONZÁLEZ  La Voz 18 Abril 2003

Príncipes de las encuestas
Aleix Vidal-Quadras La Razón 18 Abril 2003

Responsabilidad nacionalista
Cartas al Director ABC 18 Abril 2003

PP y PSE dicen que el partido de Arzalluz se «batasuniza» y cae en posturas «aldeanas»
BILBAO EL CORREO 18 Abril 2003

Hemos ganado
Carlos Semprún Maura La Razón 18 Abril 2003

La intervención militar en Iraq de las tropas anglonorteamericanas, una operación perfectamente lograda, a la vez rápida y serena, para evitar, en la medida de lo posible, víctimas civiles, ha destruido la tiranía iraquí, y si aún quedan infinitos problemas, como no podía ser de otra forma, puede afirmarse que la democracia ha ganado una importante batalla. Habrá otras. Se repiten las secuencias y las imágenes de las derrotas de las dictaduras como ésa que ha dado mil veces la vuelta al mundo del derrumbe de la gigantesca estatua del invencible dictador Sadam, hecha pedazos y su cabeza arrastrada por las calles de Bagdad, por jóvenes iraquíes,como si de un pobre toro se tratara, que recuerdan, y lo mismo significan, la destrucción de otras estatuas, de otros líderes máximos y genios de la humanidad, como Lenin, Stalin, Ceacescu y algunos más, no hace tanto.

Dos cosas resultan evidentes, pese a la desinformación y a la propaganda pro Sadam a la que hemos estado sometidos, con sus consiguientes insultos, agresiones y censuras; la primera es que contradiciendo tajantemente en los hechos, la histórica propaganda iraquí y la de sus más inverosímiles aliados, tanto el ejército como las milicias, no han combatido encarnizadamente para defender a su amado déspota. Pese a la superioridad tecnológica de las tropas aliadas, esto resulta evidente. Es incluso muy probable que ciertos generales y gerifaltes iraquíes, de antemano convencidos de su derrota, hayan conservado sus regimientos o batallones fuera de la línea de fuego, para actuar después de la caída de Sadam, durante la «reconstrucción», inevitablemente caótica, en la que tener tropas a su sueldo, puede ser una baza política, piensan.

La segunda es que, pese a las predicciones catastróficas de tantos pesimistas, por miedo o ideología «antiimperialista», como algún ex presidente de Gobierno, que bien se merecería él un par de bofetadas, ni Iraq se ha convertido en un «nuevo Vietnam», ni el mundo arabomusulmán¬ más acertado sería calificarlo de musulmán a secas; ya que ni Irán, ni Pakistán, ni Indonesia, etcétera, son árabes¬ se ha alzado para, todos a una, salvar por las armas a Iraq, ni siquiera una tercera guerra mundial está a la vista. A1 revés, su silencio es estruendoso, no sólo el de los gobiernos también el de la calle. A mí eso no me extraña, ya escribí en varias ocasiones que fue la indecisión de los USA y en primer lugar de su presidente, Bush Senior, en el primer acto del conflicto iraquí, en 1991, convirtiendo su victoria en derrota, al detenerse a las puertas de Bagdad, y largándose, dejando al tirano continuar masacrando su población civil, lo que produjo esa explosión de terrorismo islámico por doquier, con su siniestra cumbre del 11 de septiembre, porque los USA aparecieron entonces como «tigres de papel».

No estoy diciendo que la victoria aliada actual, constituya una victoria total, que las guerras, el terrorismo, los conflictos y problemas se hayan resuelto para siempre jamás, ni siquiera en el propio Iraq, no, pero eso no quita que la democracia haya ganado una batalla importante. Este conflicto ha creado indudablemente lo que se califica de «daños colaterales»: la construcción política europea está por los suelos, la propia ONU en tela de juicio. Pero ¿se trata realmente de daños?

Dejando para otra ocasión el comentario sobre la necesaria reforma de la ONU (a menos que se la tire a la basura de la Historia, como opinan algunos) porque no se puede seguir a la vez afirmando que representa el orden y el derecho mundiales, sin tener para nada en cuenta sus decisiones cuando estorban a tal o cual Gobierno, ni aún menos afirman que es el baluarte de la democracia en el mundo, cuando la mayoría de sus estados miembros no son democráticos. ¿A menos de considerar que Cuba, Libia, Siria, Angola, China, y un larguísimo etcétera, son países realmente democráticos. La ONU no funciona, eso está claro, pero quedémonos en Europa, y su actual crisis.

La voluntad de potencia nacionalista del presidente Chirac, el complejo de culpa alemán, utilizado demagógicamente por Schröder, quien se encuentra en un callejón sin salida, y los intentos de Putin por mantener las zonas de influencia soviéticas en el mundo, así ocurrió ayer con Milosevic, y ocurre con Sadam, con el petróleo iraquí como telón de fondo, han roto la solidaridad europea, y más grave aún, la solidaridad democrática internacional. ¿O es que no hay una guerra mundial de las democracias contra las tiranías y el terrorismo? Si el término de guerra asusta, pongamos conflicto. Por otra parte, la tan cacareada, utilizada y manipulada opinión pública y sus manifestaciones, han tenido síntomas inquietantes y hasta francamente reaccionarios.

Porque manifestarse con retratos de Sadam Husein a los gritos de «Bush, Aznar asesinos» y de «¿Mueran los judíos!», si no es reaccionario ustedes me dirán de qué se trata. Yo veo en esos desfiles tan progresistas el señuelo de esa vieja balleta, tan sucia y usada, de la dictadura del proletariado, o de la dictadura militar «progresista», o de la dictadura islámica, o de cualquier otra forma de tiranía, que desfilan tras los retratos de Ché Guevara, de Sadam, de Arafat, como ayer desfilaban detrás de los de Stalin, o de Mao, sin hablar de Hitler, quien reunía a millones en sus manifestaciones tan geométricas.

Todo ello, ayer hoy y probablemente mañana, expresa el odio a la libertad, y el anhelo de un orden cuartelario, o carcelario. En todo caso un orden, la democracia es desorden. Contra ese peligroso delirio, no se trata, evidentemente, de sacar las ametralladoras, sino los argumentos, el debate, la democracia. Aunque, curioso resulte que apenas iniciada la guerra y luego la victoria anunciada, todos los líderes del «eje del mal», seudo pacifistas, se han puesto a tartamudear: «No hay que equivocarse de enemigos, los USA no lo son».Y uno tras otro repetir, con un cinismo absoluto, que estaban encantados de la derrota de la tremenda dictadura iraquí. Que se ha logrado, como todos sabemos, gracias a su esfuerzo y decisión.

Y ahora, ¿no a qué?
ANTONIO GONZÁLEZ La Voz 18 Abril 2003

ES PROBABLE que en los laboratorios de estrategias electorales estén valorando en estos momentos el final, demasiado rápido para sus intereses, de la guerra de Irak, que resta fuerza al valioso e impactante eslogan de No a la guerra , que si bien nació de la opinión pública, se lo apropiaron los partidos políticos de la oposición para intentar reducir la capacidad del adversario común ante las urnas del 25 de mayo. En esos laboratorios estarán ahora buscando nuevas fórmulas para mantener su beneficioso crédito de abanderados del pacifismo. El contundente No a la guerra pasó a la historia cuando cayó la estatua de Sadam. Mientras estuvo vigente, aquel grito de protesta tuvo la fortuna de acertar con los sentimientos de todos y el eficaz oportunismo político se aprovechó de su impacto social y lo transformó en un pretexto para un contundente acoso parlamentario y electoral, que ha degenerado en una violenta campaña de insultos, amenazas y agresiones contra el Gobierno y el Partido Popular, con los lamentables incidentes conocidos, que recuerdan la terrible presión terrorista en el País Vasco.

Para los estrategas electorales de la oposición, la guerra ha terminado por lo menos un mes antes de lo conveniente. Cuando el acoso del ejército norteamericano a Bagdad estaba en su apogeo, en un programa mañanero de televisión, un tertuliano decía en tono dramático: «El día en que caiga Bagdad me llevaré un gran disgusto». Poco después, en otra de esas tertulias, algunos estrategas ya preparaban munición para la próxima guerra contra el régimen sirio. El oráculo de la prensa avisaba y la bien engrasada máquina electoral se ponía de nuevo las pilas. Pasamos de la guerra preventiva a la guerra permanente...Un filón inagotable. Aunque, como se suele decir, nunca segundas partes fueron buenas.

La resaca bélico-política tiene focos de resistencia -por decirlo en términos militares- tan pintorescos y surrealistas como la decisión que tomó la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de expulsar al socio Inocencio Arias, embajador de España en la ONU, «por su entusiasta actividad en el ataque y ocupación militar de Irak» (sic). Otro esperpento es un comunicado publicitario de media página en El País (que cuesta una pasta), en el que, en tono de manifiesto, se conmina a la población a que no compre ni consuma productos norteamericanos («En vez de Coca-Cola, vino español», dice un párrafo...), porque el boicot a los productos made in USA puede hacer caer al presidente Bush. La osadía no tiene límites, pues hasta Izquierda Unida de Zamora -una multitud- se atreve a presentar ante el Supremo una denuncia contra Aznar por supuestos delitos de genocidio. Naturalmente, el alto tribunal la ha tirado, literalmente, a la papelera. Y en el colmo del cinismo, la federación vasca de Izquierda Unida, que lidera el inefable caradura de Madrazo, pide también al Supremo que investigue la colaboración de Aznar en posibles crímenes de guerra... ( ¡manda carallo! ). Este ambiente en negativo, peligrosamente violento una veces y ridículo otras, se mezclan en un amasijo de escombros que sería esperpéntico si no dejara secuelas de rencores entre gentes sencillas que rechazan, por principio, la guerra, pero también el saqueo de su libertad personal.

Quedan muchas injusticias para llenar pancartas. Todavía existen cien pueblos que pasan hambre y sufren la esclavitud y el terror de los dictadores. Sadam ha caído; uno menos. Pero ahí está, sin ir mas lejos, Fidel Castro, fusilando a pobres desesperados que buscaban la libertad y condenando a prisión a los que discrepan. Sin embargo, para los estrategas, el No a Castro no suena igual a efectos electorales... Hipocresía política. Aún queda un eslogan por explotar: No a todo , que tendría un efecto revulsivo y produciría una protesta definitiva de una opinión pública intoxicada de demagogia. A partir de ese momento mágico, la gente empezaría a valorar las ofertas de sus candidatos a alcalde... A recuperar la normalidad.

Príncipes de las encuestas
Aleix Vidal-Quadras La Razón 18 Abril 2003

La dimisión irrevocable de David Madí como secretario de Comunicación del Gobierno catalán tras haberse probado que bajo su inmediata supervisión se falsearon sucesivas encuestas de opinión pagadas con dinero público en beneficio de su jefe Artur Mas provoca más de un motivo de estupor indignado. En primer lugar, sorprende lo burdo de la operación porque se supone que los embusteros deben poseer a ciertos niveles un grado aceptable de destreza. Todos los estudios de opinión sufren, antes de ser presentados al cliente, un conjunto de arreglos interpretativos que se prestan a su embellecimiento o empeoramiento en uno u otro sentido. La forma en que se agrupan los datos, los coeficientes correctores a aplicar, la información que se silencia o se destaca, el tipo de preguntas que se formulan, además de otros trucos del oficio, permiten al hábil manipulador conseguir el efecto deseado, pero, eso sí, a partir de un material de campo real.

Esta serie de triquiñuelas se conoce en el argot de la profesión como la «cocina» y a la hora de leer resultados de encuestas ajenas ya elaborados, los expertos introducen para establecer sus conclusiones las correcciones oportunas. Sin em- bargo, lo que ha hecho Madí, según se ha sabido, no es eso. El joven e insolente hombre de confiaza del «conseller en cap» no se ha valido de los recursos técnicos habituales en esta clase de negocios, sino que ha sustituido o eliminado los números que no cuadraban con la imagen final que consideraba deseable para los intereses de su patrón. En otras palabras, David Madí no es un astuto mistificador o un virtuoso de la retorsión de sondeos, es, pura y llanamente, un mentiroso, un estafador, un caradura inmoral y, en definitiva, un golfo impresentable.

Pues bien, ante semejante comportamiento reprobable, el aspirante a suceder a Pujol ha declarado que la renuncia de Madí «le honra política y personalmente» y ha manifestado su intención de contar con él para seguir trabajando en su campaña a la presidencia de la Generalitat. La única conclusión que se puede extraer de tan extraña reacción ante la tropelía de su subordinado es que el propio Mas era perfectamente conocedor de toda la maniobra y que ésta gozaba de su aprobación. En otras palabras, que el candidato es tan responsable de la fechoría como su autor directo. No es extraño que Maragall vaya netamente por delante en los pronósticos. A ningún ciudadano de Cataluña le puede atraer la idea de colocar en el Palau a un sujeto carente de escrúpulos dispuesto a cualquier bajeza con tal de ganar. El Molt Honorable ha dicho, lógicamente irritado, que sólo un «tonto o un inútil» podría cometer una torpeza de este calibre. Tiene razón, pero se olvida de otro epíteto que les encaja como anillo al dedo a este género de príncipes de las encuestas: estamos simplemente ante unos perfectos sinvergüenzas.

Responsabilidad nacionalista
Cartas al Director ABC 18 Abril 2003

Cuba es una cárcel de la que el régimen militar no permite salir a nadie y Fidel Castro es el dictador y el verdugo del pueblo cubano. Todos lo tenemos claro; bueno, todos menos el gobierno nacionalista de Vitoria que, condicionado por Madrazo, admirador y adulador donde los haya de Fidel, que apoya a la dictadura castrista con muchos millones de euros que salen del bolsillo de los ciudadanos vascos (el último paquete de créditos por importe de 162 millones de euros) además de con la existencia en La Habana de una oficina permanente de representación del gobierno de Vitoria.

Después de las recientes condenas a docenas de años de cárcel a intelectuales y disidentes cubanos, han llegado los tres últimos asesinatos del régimen, que sigue aplicando la pena de muerte sin piedad. Pero Madrazo e Ibarreche se han quedado mudos; el consejero autonómico llamó hace unos días terrorista al presidente Aznar por el conflicto bélico en Irak; ¿deberíamos llamar nosotros asesino a Madrazo porque apoya incondicionalmente al dictador cubano? No, no hay que llegar a tanto: Fidel asesino, Madrazo cómplice e Ibarreche autista, autista pero responsable.  Fernando Sánchez.   Bilbao.

PP y PSE dicen que el partido de Arzalluz se «batasuniza» y cae en posturas «aldeanas»
Coinciden en que el PNV radicaliza su discurso para intentar «heredar» los votos de la izquierda radical «Arzalluz es como el Bruto de la vieja Roma», critica Rojo
BILBAO EL CORREO 18 Abril 2003

Las reacciones al documento difundido por el PNV con motivo del Aberri Eguna no se hicieron esperar y fueron contundentes. Ni populares ni socialistas ahorraron calificativos a la hora de valorar un manifiesto que tildaron de «aldeano» y que plasma, a su juicio, la progesiva «radicalización» de los jeltzales en sus planteamientos políticos. Ambos partidos coincidieron, además, en otra apreciación: que el partido de Arzalluz se está «batasunizando» -en palabras de Carlos Iturgaiz- de cara a las inminentes elecciones del 25 de mayo para intentar rebañar los votos de la ilegalizada Batasuna.

El líder del PSE alavés, Javier Rojo, personalizó sus críticas, muy gráficas, en el presidente del Euzkadi buru batzar. De él dijo que se comporta como «el Bruto de la vieja Roma, que apuñala todo lo que encuentra», en alusión a los electores de la izquierda radical. Después, reprochó a los peneuvistas que digan que la Constitución y el Estatuto se aprobaron «en la anormalidad» y bajo la «coacción de una época de estructuras franquistas intactas», cuando entonces «sólo había 40 muertos y ahora, cuando se quiere aprobar el 'plan Ibarretxe', hay más de 700 asesinados por ETA».

En declaraciones a 'Europa Press', Rojo vinculó el manifiesto del Aberri Eguna con un «nacionalismo aldeano, que no ve más allá de su ombligo» y que «no va a ofrecer absolutamente nada», antes de reiterar su tesis de que el principal objetivo de los peneuvistas es vaciar de apoyos electorales a la izquierda independentista. Todos estos reproches dieron pie al dirigente socialista para una segunda batería de descalificaciones, dirigidas a Juan José Ibarretxe.

En su opinión, el texto del Día de la Patria Vasca «se lo han dictado al lehendakari» los sindicatos ELA y LAB, que han abogado en su propia declaración de cara a la celebración del domingo por reeditar el fallido Pacto de Lizarra. «Ibarretxe es, cada día, más mandado de los radicales del nacionalismo», arremetió el candidato a diputado general de Álava, quien aseguró una vez más que su partido nunca aceptará el plan del jefe del Gobierno porque «genera violencia cultural y en las relaciones humanas, dogmatismo y aislamiento de lo que es la civilización y la democracia». Para concluir, Rojo instó a los nacionalistas a que «paseen sus ancestros y se cuenten sus cosas consigo y para sí», sin involucrar a «los muchos más que no compartimos su proyecto».

«Senda terrible»
La valoración del PP abundó en la misma línea. Para Iturgaiz, el documento presentado ayer evidencia «lo terrible de la senda hacia la que se dirige» el PNV: esto es, «la desobediencia civil y política», el «abandono definitivo del Estatuto», el logro «de la independencia» para Euskadi y la «ruptura», en definitiva, con el marco legal vigente. «Se han batasunizado completamente, porque usan la misma terminología que la izquierda radical», zanjó el presidente de los populares vascos, quien achacó la actitud de los jeltzales a su deseo de «heredar los votos de Batasuna».

El manifiesto del Aberri Eguna, prosiguió, refleja «la verdadera cara» de un «nacionalismo radical, acomplejado y aldeano» que «cuando ya no tiene más discurso se dedica a insultar, como hace con José María Aznar». Iturgaiz concluyó pidiendo a la sociedad vasca que sea consciente de que el PNV «quiere sustituir a Batasuna en el espectro político» y que para ello «buscará la crispación, la ruptura y el precipicio».

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