AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 20 Abril  2003
LA POLÍTICA VUELVE A CASA
Editorial ABC 20 Abril 2003

Dentro de un mes, el tiranosaurio seguirá ahí
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  20 Abril 2003

MAYOR OREJA Y LA CONSTITUCIÓN
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 20 Abril 2003

LA EDUCACIÓN COMO TERAPIA SOCIAL
M. MARTÍN FERRAND ABC 20 Abril 2003

¿Será verdad lo que dice el PNV
PABLO PLANAS ABC 20 Abril 2003

Cambio en Quebec
Editorial El Correo 20 Abril 2003

Por eso matan
FERNANDO SAVATER/ El Correo 20 Abril 2003

Los señoritos
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 20 Abril 2003

Mayor Oreja ofrece al PSOE un pacto de estabilidad institucional ante la ofensiva nacionalista
Agencias Libertad Digital  20 Abril 2003

La UPV «regala» a los presos de ETA el manual de estilo de «Egunkaria»
Redacción - Madrid.- La Razón 20 Abril 2003

Un edil de Elorza proclama su «asco» al preguntarle el PP por las víctimas
D. Mazón - Madrid.- La Razón 20 Abril 2003

La marcha de tres magistrados evidencia la «dura» labor de los jueces en Euskadi
LOURDES PÉREZ/BILBAO El Correo 20 Abril 2003

La difusión del español se dispara en el último año en los próximos países de la UE
Santiago Recio - Madrid.- La Razón  20 Abril 2003
 

LA POLÍTICA VUELVE A CASA
Editorial ABC 20 Abril 2003

EL cercano comienzo de la campaña de las elecciones municipales y autonómicas trae consigo el regreso de la política local después de un anómalo proceso internacionalista provocado por la guerra de Irak, que se ha vivido entre nosotros con unos rasgos singulares que no han conocido otras naciones vecinas. Ocioso resulta recordar la relevancia que para los intereses de los ciudadanos reviste esta llamada a las urnas. Es tópico decir que se trata de la convocatoria de la que dependen los más inmediatos y urgentes problemas de los ciudadanos. En cierto modo, cabe hablar de un regreso de la política a casa después de unas prolongadas y patológicas excursiones bélicas.

Durante las últimas semanas, la vida política española ha sufrido un proceso de crispación, cuya responsabilidad mayor, aunque no única, corresponde a la oposición socialista, con independencia de la justificación que pudiera tener su posición ante el conflicto de Irak. Lo cierto es que una sintonía pacifista con la mayoría de la opinión ciudadana, reflejada por las encuestas y las movilizaciones ciudadanas, éstas siempre minoritarias, ha derivado hacia una actitud demagógica y electoralista que llegó incluso a la descalificación y al insulto hacia el Gobierno y a la negación de su legitimidad democrática. La búsqueda de la rentabilidad electoral ha ido demasiado lejos. El Ejecutivo, por su parte, y ejerciendo su derecho, ha adoptado una posición que no siempre ha acertado a explicar y que lo ha alejado incluso de la posición y la adhesión de muchos de sus votantes.

Es a los ciudadanos a quienes corresponde extraer las consecuencias electorales de las actitudes de los partidos ante el reciente conflicto. Pero lo más probable es que la política exterior no resulte determinante en unas elecciones municipales y autonómicas. Más aún cuando la guerra ha terminado. En cualquier caso, es la hora de los programas y de las propuestas concretas y de olvidar la crispación y la demagogia. Los retos de la política municipal derivan de la inmediatez de los candidatos y de los problemas en la vida de los ciudadanos. Por encima de las ideologías y de los partidos, suelen prevalecer en ella la credibilidad de los candidatos, el contenido de los programas y la eficacia de la gestión. Lo decisivo es la opción por unas u otras inversiones ante unos recursos inevitablemente escasos. No es infrecuente que un candidato obtenga sufragios de quienes en otras consultas electorales votan a otras opciones políticas.

LAS elecciones autonómicas revisten una especial relevancia ante las amenazas existentes a la unidad nacional en Cataluña y el País Vasco. En este sentido, le corresponde una especial responsabilidad al PSOE, uno de los dos grandes partidos de ámbito nacional. Sobre el socialismo planean algunas certezas y ciertas dudas. Es cierto que el PSOE ha contribuido desde el comienzo de la transición al proceso de vertebración de España. Cabe pensar que seguirá haciéndolo. Pero también lo es que existen algunas dudas después de ciertos hechos y actitudes recientes poco afortunados, especialmente en las dos Comunidades citadas. En ocasiones, se percibe la falta de un proyecto nacional ante la frecuencia de incongruencias entre lo que se defiende en unos lugares y en otros. Entre lo que proclaman, por ejemplo, Bono, Vázquez o Rodríguez Ibarra, por un lado, y Maragall y Elorza, por el otro, media un abismo. A veces, parecen prevalecer los intereses electorales particularistas sobre el sentido del Estado y el interés general. El ostracismo del equipo de Nicolás Redondo en el País Vasco no ha sido ni explicado ni entendido. Es más que probable que los ciudadanos vayan a exigir a sus candidatos ante todo claridad en sus propuestas y programas.

QUIENES apelen a la crispación y a la descalificación del adversario pueden verse rechazados por esa mayoría moderada de los ciudadanos de quienes depende el éxito o el fracaso electoral. Por lo demás, la mayoría de los españoles se encuentra ya algo cansada de la actitud insolidaria y quejumbrosa de los nacionalismos y reclama un cierre definitivo de los procesos de transferencias competenciales. Por no hablar de los abusos de los separatistas y del terrorismo totalitario. La palabra corresponde, como siempre, a los ciudadanos. Es la hora de la política doméstica y no de la retórica demagógica ni de los golpes bajos. La batalla electoral municipal y autonómica no se libra en Irak.

Dentro de un mes, el tiranosaurio seguirá ahí
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  20 Abril 2003

Parodiando el célebre y brevísimo cuento de Augusto Monterroso, dentro de un mes, concluida la fragorosa campaña municipal y autonómica, el dinosaurio separatista (tiranosaurio, por su naturaleza liberticida) seguirá ahí. Por eso hace bien Mayor Oreja en recordar que el problema de fondo de la política nacional se planteará entonces con más dureza y urgencia que nunca. Y también es preciso constatar que el PP difícilmente podrá contar con el PSOE para frenar el órdago de Ibarreche. Al contrario, porque Maragall es en sí mismo parte de ese jaque mate a la legalidad constitucional.

Es evidente que al PP no le perjudica recordar este hecho, antes al contrario, porque en quienes el voto municipal o autonómico no sea una urgencia o una necesidad, respaldar al único partido netamente español que nos queda es casi un imperativo ético. Y si el respaldo a los aliados en la guerra de Irak ha podido alterar las expectativas locales a favor del PSOE, justo es que el oportunismo esquizofrénico de Zapatero pueda merecer un castigo local por su desnortada deriva nacional.

Quizás el punto de engarce entre esta denuncia de carácter nacional y la petición del voto municipal o autonómico para el PP es que la coordinación entre las distintas administraciones nacionales sólo se garantiza dentro de una continuidad y una lealtad sin fisuras al marco legal que alberga a todas ellas, y que no es otro que el de la Constitución. Esa deducción es lógica pero no por ello resulta evidente y quizás debería insistir más en ella Jaime Mayor, cuyo gran activo político es el de ser el defensor más creíble de la integridad nacional y el régimen constitucional, pero sólo como líder del PP. No defiende menos a España Paco Vázquez pero eso no es motivo suficiente para votar al PSOE. Y es que hay una diferencia esencial entre Piqué y Maragall: el candidato del PP (que es como si no lo fuera) representa sólo un estorbo; el del PSOE, (que es también como si no lo fuera, y no lo es) representa un peligro gravísimo. Justo es recordarlo, justo es constatarlo. Bueno sería que Aznar y todo el PP se lo creyeran.

MAYOR OREJA Y LA CONSTITUCIÓN
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 20 Abril 2003

El fragor guerrero ha sofocado en España otros sonidos y otras músicas. En particular, nos ha impedido oír con la atención que se merece la conferencia que Jaime Mayor Oreja pronunció hace dos semanas en el Club Siglo XXI (7-4-2003). Pongo la moviola en marcha y estudio, como se decía antes, las jugadas más interesantes.

Se trata, por descontado, de un documento de parte -Mayor Oreja es político en activo, no filósofo-. Pero es notable en varios aspectos, y está extraordinariamente bien escrito. Subrayo lo último, porque quizá revele más de lo que parece. Basta comparar el papel de Oreja con el discurso que en la misma sede había pronunciado poco antes Maragall -unas cuartillas mal cosidas con el hilván del reclamo electoral-, para darse cuenta de que Oreja tiene detrás un equipo reclutado fuera de los pagos en que faenan sus colegas. Emplearé otra analogía: además de los caballos de tiro que se guardan en la cuadra aneja, Mayor dispone de uno, o varios, caballos de carrera. Que Dios me confunda si sé quiénes son. Pero ahí están, y están en forma. La conferencia se redactó en los momentos terribles del asalto a las sedes populares y el furor destructivo de algunos pacifistas nominales. Esto le confiere una urgencia, y un dramatismo, impresionantes, y también alarmantes. El mensaje nuclear, en sí mismo, no es nuevo. Una parte de la izquierda no tiene clara la idea nacional, y está jugando con fuego, o lo que es lo mismo, juntando garbanzos con gentes con las que no podrá contar sin deshacer los logros cívicos y los equilibrios políticos que cuajaron en la presente constitución. Todo esto está muy bien explicado en la conferencia, y reforzado con algunas conminaciones de índole constructiva. Antes de ir a ellas, permítanme que exponga la situación en términos que ya no son de Mayor, sino míos -y de algunos cientos o miles de observadores más-.

En los estados federales ortodoxos, la estabilidad se asegura por dos vías. Una es puramente política: los partidos se comprometen a no introducir el replanteamiento de ciertas cuestiones en sus programas electorales. La otra vía es técnico-constitucional: se deslindan las atribuciones del estado central, de las atribuciones de los entes subestatales. En algunos casos -el alemán- se ponen requisitos para que no tengan representación nacional partidos locales sin una cuota de votos muy importante en el conjunto del país. En otros -Francia, Portugal-, se prohíben expresamente los separatismos. En el caso español, sin embargo, la Constitución no está protegida por estas cautelas. La única manera de evitar lecturas disgregadoras, sería un pacto de hierro entre los dos partidos grandes en virtud del cual no se someterían a negociación extremos que afectan a la estructura del Estado.

Este pacto no se ha producido. El PP llegó al poder en el 96 luego de una campaña terrible, y ganó por los pelos. Como era imposible hablar con los socialistas, y había que contar con los nacionalistas para formar mayoría, se hizo de tripas corazón y se procedió a concesiones que no eran compatibles con el espíritu del programa que había dado la victoria exigua. Es quizá más significativo lo sucedido en el 2000. El PP arrasó, con la bandera constitucional a modo de enseña. Pero todo cuanto se ha conseguido, es mantener las trincheras fijas. Una victoria socialista en las próximas legislativas, forzaría quizá a una relectura peligrosa de la Carta Magna. Y si gana la derecha, y gana con apuros, y el que la encabeza decide que París bien vale una misa, el resultado no sería muy distinto que si ganan los socialistas. Se recupera así una verdad simple y amarga: basta que la formación de mayorías dependa de partidos nacionalistas con una base territorial firme y geográficamente definida, para que, en el largo plazo, sea muy probable la quiebra territorial. No ocurre lo propio, por definición, cuando el partido conflictivo persigue intereses nacionales. Cuando esos intereses no son nacionales, el lío está -casi- garantizado.

Vuelvo a Mayor y a la parte constructiva, que es la más misteriosa. Mayor parte de una constatación enteramente certera a mi entender: y es que la voluntad de ruptura no es social, sino política. Es la variable partidaria, y en ocasiones local/oligárquica, la que amenaza con conmover el Estado. Mayor resume su visión en una frase eficaz: la Segunda Transición que algunos proponen ahora es, al revés, que la primera, históricamente falsa. Pero eso no anula la variable política. ¿Qué esperan, o en qué confían los partidarios de que España no se cuartee?

Mayor opina que si se consiguiera ocluir eficazmente el horizonte de acción política de los nacionalistas, empezando por el País Vasco, la realidad social confirmaría lo que, estrategias de poder aparte, ya ha sucedido: el reencuentro de los españoles consigo mismos dentro de la Constitución. Intuyo que tiene razón. Pero el camino está cegado mientras no se construya con el PSOE un acuerdo sólido, e invulnerable al azar de unas elecciones.

LA EDUCACIÓN COMO TERAPIA SOCIAL
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 20 Abril 2003

DESDE la celebración del Aberri Eguna al saqueo del Museo Arqueológico de Bagdad, por buscar dos polos distantes del despropósito, lo que late es el pulso del desprecio a la cultura y eso, para nuestro mal colectivo, no se enmienda ni con ejércitos poderosos ni con policías eficaces. Vemos, por ejemplo, a la ministra de Educación, Pilar del Castillo, trabajando bravamente para que, en todas las Comunidades, se imparta el número de clases de Lengua Castellana que marca la ley y, para conseguirlo, prepara un nuevo decreto regulador del asunto. Vemos, simultáneamente, como el empobrecimiento lingüístico nacional -atiéndase a los telediarios o escúchese en la barra de los bares- alcanza ya los límites de la no comprensión y ¿todo lo que se nos ocurre es redactar un decreto para hacer cumplir una ley?

Sabemos muy bien cual es la intención perversa de quienes han convocado para hoy un nuevo Aberri Eguna y ya se nos han anticipado las líneas maestras del sermón nacionalista que llenará de redoblado fervor a quienes, como cántaros vacíos, necesitan acudir de continuo a los manantiales de la doctrina para rellenar el depósito de sus ideas. Es una proyección más del «plan Ibarretxe»; es decir, un paso al frente por el camino de la falsificación histórica de la realidad vasca. Ello sólo es posible a partir de la ignorancia de una población barnizada con emociones y ayuna de conocimiento verdadero. Es el caso del Museo de Bagdad. Independientemente de las mafias que hayan organizado su expolio, lo que actúa como motor es la ignorancia del ejército más poderoso del mundo que asiste impasible al destrozo de la memoria histórica y artística de un pueblo y un territorio que ha decidido «defender».

En la ignorancia, en la escasez educativa y en la falta de rigor con que se imparten las enseñanzas, está la raíz profunda de todos nuestros males. De ahí que convenga seguir con atención el movimiento que, en Francia, encabeza el ministro del ramo, Luc Ferry. Los diarios galos de estos días se hacen eco de su vibrante actividad para preparar un debate nacional conducente a la erradicación de los modelos vigentes, basados en «falsas demagogias» tomadas del espíritu de Mayo del 68 y recuperar los caminos de la tradición, la excelencia y el esfuerzo. La enseñanza, dice Ferry, se basa en la transmisión del conocimiento y no en esa locura de la adoración del alumno como centro del sistema educativo.

Lo encandilador del debate francés, que pretende superar un modelo educativo no peor que el nuestro, es que su fruto, si llega a producirse, acarreará soluciones para muchos otros campos. Ya digo, desde el disparate vasco al que hoy asistiremos hasta expolios como el de Bagdad sólo tienen remedio, si es que lo tienen, en el rigor educativo. Cuando lo consciente se instala en lo inconsciente, la obra de arte de la pedagogía, es cuando triunfa la civilización.

¿Será verdad lo que dice el PNV?
Por PABLO PLANAS ABC 20 Abril 2003

Si sólo fueran palabras, se podría pensar en que el PNV ha empezado la campaña de las elecciones municipales con una fraseología impropia de los usos democráticos. Sin embargo, el manifiesto nacionalista para el «Aberri Eguna» -el día de la patria vasca- no es un texto cualquiera, entre otras razones porque ahí se ha escrito que «no es lícito que Aznar amenace todos los días con la fuerza y enarbole el artículo ocho de la Constitución, recordándonos como Cánovas que «la fuerza es el Derecho», porque esta frase brutal constituye la mayor invitación y justificación de cualquier lucha armada». Parecen palabras, pero esas líneas no constituyen, ni mucho menos, un argumento.

Entre las ventajas de los tiempos modernos está la del constante trasiego de informaciones. En Madrid o Barcelona se tiene constancia de lo que ocurre en Bilbao y, obviamente, en Bilbao se sabe lo que pasa en Barcelona o Madrid. Por no hablar, claro, de las redes mundiales, de las conexiones de los satélites, del traslado, casi inmediato, de las imágenes y de la velocidad con la que la voz puede llegar a los rincones más inhóspitos e insospechados del planeta. Una caída de la Bolsa de Nueva York tiene efectos instantáneos en la de Tokio, mientras que una catástrofe como Irak pierde incluso fuerza emotiva ante la inflación de imágenes que dan la vuelta al mundo. Y si eso pasa, pasa también en España, de modo que los ciudadanos del País Vasco están en disposición de saber que la premisa de partida del manifiesto del PNV no es cierta. O mejor dicho, es falsa. Totalmente falsa, tan falsa que, precisamente, lo que ha ocurrido ha sido todo lo contrario. Es decir, se han dado instrucciones precisas para que la posibilidad de una suspensión de la autonomía en el País Vasco no constituya una hipótesis de trabajo en ningún caso. Pero es que, además, el artículo ocho de la Constitución es el relativo al papel de las Fuerzas Armadas en la garantía de la independencia e integridad territorial de España, algo que no se ha mencionado en ningún discurso, en ninguna entrevista, en ninguna declaración, en ningún documento.

Si hubieran aludido al artículo nueve de la Carta Magna -«Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico»-, cabría conceder que sí, que Aznar, el PP, el PSOE y Zapatero y, en general, todos los políticos, nacionalistas o no, que tienen su legitimidad asentada precidamente en la Constitución y el ordenamiento jurídico democrático, no son precisamente partidarios de un referéndum como el que propone el lendakari Ibarretxe.

Aunque ya puestos, discutir sobre si las premisas de partida del PNV se atienen con rigor a la realidad es tanto como pretender dar valor a la construcción del mito de la nación vasca y creer en los beneficios del hecho de que determinadas zonas del país no hayan experimentado los efectos de la romanización o de la cultura árabe, que diría D´Ors.

No obstante, el manifiesto, aun siendo nada fiable al respecto de sus deducciones y conclusiones, revela un cierto punto de esquizofrenia, pues asegura que esa «amenaza» aznarista «constituye la mayor invitación y justificación de cualquier lucha armada», lo que otorgaría a las víctimas de la tal «lucha armada», a las pasadas y a las futuras, la condición de agentes enemigos, de militares en una guerra, de sicarios de un régimen que tiene atenazada a una parte de la población bajo la bota de unos militares que patrullan en tanqueta por las calles del Ulster-Rentería con los cañones de sus fusiles asomados a los respiraderos del blindado. Más o menos. Pero si eso fuera así, es de suponer que en Barcelona y Madrid habría noticias. Sin embargo, las informaciones que llegan del País Vasco y en relación con el nacionalismo se inscriben, las más de las veces, en los cumplimientos o incumplimientos de resoluciones judiciales, en denuncias sobre los riesgos para colectivos como concejales constitucionalistas, profesores no nacionalistas o intelectuales no alineados con el nacionalismo. Desde luego, muy sofisticado habría de ser el mecanismo de censura para eliminar cualquier referencia sobre Ejércitos, persecuciones sistemáticas y vulneraciones constantes y absolutas de los derechos humanos de personas nacionalistas o independentistas.

Tal vez, el manifiesto no sea más que una nueva muestra del particular sentido de las reglas que tienen algunos dirigentes nacionalistas, que lo mismo nos cantan las cuarenta que nos tiran un órdago en la misma partida. Total, son naipes, deben pensar. O es posible también que todo esto no sea más que un modo de llamar la atención, algo así como lo que practica Anasagasti, que lo mismo critica que Zapatero no se lleve a toda la panda a una recepción real o que el Papa sólo vaya a recibir al líder del PSOE en su próxima visita a España. Esto es lo que apareja el hecho de creerse que la realidad no es la realidad sino un invento del Estado para fastidiarnos la tesis, negarnos la hipótesis y chotearse de nuestras conclusiones como mal menor y único.

Cambio en Quebec
Editorial El Correo 20 Abril 2003

La derrota del Partido Quebequés (PQ), independentista, en las elecciones regionales, ante el federalista Partido Liberal de Quebec (PLQ), partidario de mantener la actual estructura federal de Canadá, que gobernará con mayoría absoluta, puede suponer el final de las tensiones soberanistas de la provincia francófona, alentadas durante décadas desde la metrópoli francesa, y que estuvieron cerca del éxito en el segundo de los dos plebiscitos que han tenido lugar desde la fundación del PQ, en 1968, por René Levesque. En los últimos años el PQ ha mantenido relaciones con los nacionalistas catalanes de CiU y, también en considerable medida, con los del PNV.

En el primero de los dos refrendos convocados por el PQ, en 1980, los independentistas, que propugnaban una fórmula de 'soberanía-asociación', fueron derrotados contundentemente por un 59,5% contra un 40,5%. En el segundo, en 1995, de planteamiento más confuso, perdieron por muy escaso margen: 50,5% por 49,5%. Con posterioridad, el Gobierno federal pidió al Tribunal Supremo, en funciones de Tribunal Constitucional, un dictamen sobre la secesión -muy valorado internacionalmente- que negaba a la provincia el derecho de autodeterminación, establecía que la independencia sólo sería posible si la apoyaba «una amplia mayoría» superior a la simple mayoría absoluta y negaba la posibilidad de una decisión unilateral: la ruptura sólo sería legítima si se negociase con los demás miembros de la federación. Pese a ello, el PQ, que llevaba nueve años ininterrumpidos en el gobierno de la provincia, pretendía celebrar una nueva consulta «antes de 2005».

La severa derrota de los independentistas aleja el escenario de la secesión de Quebec. No sólo porque el soberanismo ha perdido las elecciones, sino porque incluso ha sido incapaz de centrar el debate en la 'cuestión nacional', que ha decaído ostensiblemente. Los ciudadanos han apoyado al PLQ porque les ha hecho una mejor oferta, que consiste básicamente en más recursos para la sanidad, la modernización de las burocracias y una reducción de impuestos del 27% en cinco años. Buena parte de los quebequeses han primado estas cuestiones por encima de sus viejas reivindicaciones y se disponen a percibir los beneficios de su integración pacífica en la federación.

Por eso matan
FERNANDO SAVATER/ El Correo 20 Abril 2003

Hace unos meses, en esta mismas páginas, tuve ocasión de escribir sobre la estancia en España de Stephane Dion, ministro canadiense para Quebec que vino a España a recibir un doctorado honoris causa por la Universidad Carlos III de Madrid. Como tantas veces se me ha puesto a la gran provincia francófona canadiense como ejemplo de una actitud que contrasta con los planteamientos supuestamente intransigentes que algunos tenemos en el País Vasco sobre el nacionalismo, procuré leer todas las entrevistas publicadas en la Prensa con tan ilustre visitante. Comprobé con sorpresa y alivio que el señor Dion, aun declarándose orgullosamente nacionalista quebequés, sostiene sobre la unidad canadiense y sobre propuestas alambicadas de separar lo que vive junto para luego ofrecer la oportunidad de juntarse de nuevo unas posiciones que -con todos los matices debidos- se parece mucho más a lo que decimos aquí algunos que a lo defendido por Ibarretxe o por Otegi. Por ello lamenté que ninguno de los que tanto nos hablan de Quebec reclamase su presencia en el País Vasco para exponer sus razonados puntos de vista. Seguro que si hubiese opinado de manera contraria, lo hubiésemos tenido en la Sabino Arana, en Ajuria Enea y hasta en la purrusalda.

El pasado lunes hubo elecciones en Quebec y el Partido Quebequés (partidario de la secesión soberanista) que gobernaba desde hace nueve años sufrió un serio revés electoral, mientras que sus adversarios del Partido Liberal conseguían la mayoría absoluta en la cámara de la provincia. De este modo se aplaza 'sine die' la posibilidad de un tercer referéndum sobre la independencia de Quebec, que los nacionalistas intentaban volver a realizar a ver si tenían más suerte que en los dos anteriores. En Quebec no hay violencia terrorista, aunque la hubo hace casi cuarenta años (sin alcanzar desde luego las cotas asesinas de la nuestra). Cuando acabó, el secesionismo nacionalista se convirtió en un partido más del espectro político. Aunque ellos intentaron dar por sentado que los quebequeses votarían siempre más y más nacionalismo, hasta conseguir la independencia, la verdad es que no ha sido así. Es cierto que cuando tuvieron un líder apropiado -Lucien Bouchard- consiguieron aumentar su apoyo electoral, pero no hasta el punto de conseguir sacar adelante los referendos soberanistas: lograron luego gobernar en la provincia durante casi una década, pero ahora una mala gestión económica los ha desplazado de la mayoría. Por supuesto, quizá logren recuperarla legítimamente en las próximas elecciones pero ya ha quedado claro que para los votantes de Quebec la cuestión nacional no es la prioritaria, que el progreso democrático no exige obligadamente cada vez más nacionalismo institucional y que desde luego no están dispuestos a sacrificar su envidiable nivel de vida actual en el altar de un secesionismo que les perjudique económicamente. Da gusto ver cómo prevalece el sentido común... cuando nadie pone bombas ni pega tiros en la nuca.

Y ésta es, a mi juicio, la lección que podemos sacar los vascos del caso Quebec. Cuando no hay violencia terrorista, el nacionalismo no resulta obligatorio ni es una traición a la esencia del pueblo no compartirlo. Eso no quiere decir que desaparezca, ni mucho menos, sino que por el contrario gana en dignidad democrática. Se convierte en un proyecto político entre otros, obligado a persuadir a los electores sin coaccionar a los compatriotas ni aprovecharse de la coacción que sufren por las fechorías de los más bestias del lugar. Cuando proponga un referéndum sobre alternativas soberanistas, éste se realizará sólo si realmente la mayoría de la población lo pide y con las debidas garantías de que todo el mundo pueda expresarse libremente antes y después. Nunca se atreverá a decir para vendérselo al pueblo que «así no podemos seguir», porque -cuando no hay terrorismo- es evidente que Quebec puede seguir muy bien y prósperamente en Canadá, o el País Vasco estupenda y prósperamente en España. Que puedan los ciudadanos desear otro destino político es cosa diferente, pero para saber si de verdad lo quieren o no la alternativa tiene que estar perfectamente desligada del rescate que se paga a los violentos por dejar de serlo. Y para lograr eso resulta imprescindible que los ecos del último disparo y del último asesinato hayan quedado razonablemente lejanos. Pura lógica y pura democracia.

Ahora, la pregunta del millón: ¿a que no saben ustedes por qué en Euskadi algunos asesinan, amenazan y extorsionan? ¿Será acaso porque no quieren esa transparencia, porque no consienten que la gente se exprese realmente sin imposiciones criminales, porque no están dispuestos a admitir que sus tesis políticas puedan ser rechazadas cuando la gente examine libremente lo que le conviene y lo que no? ¿No tendremos aquí algunos partidos y sindicatos que desaprueban la violencia de labios para afuera, pero en el fondo temen que acabe por miedo a verse reducidos a su justa proporción de apoyo social y, aprovechando que aún dura, ofrezcan planes peregrinos que sin ella resultarían un tanto chuscos? Ustedes dirán. Mientras tanto, felicitemos muy sinceramente por su buena fortuna democrática a los quebequeses.

Los señoritos
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 20 Abril 2003

RIGOBERTO PICAPORTE, solterón de mucho porte : en mi niñez yo asociaba lo de ser un señorito a ese personaje del Tío-Vivo . Rigoberto, un chulito algo tontaina, tenía coche y paseaba a la novia más finústica que había visto nunca en mi universo de papel. Luego, ya crecido, conocí a verdaderos señoritos y comprendí lo que en realidad los definía: que creían tener derecho a ser tratados, hicieran lo que hicieran, de un modo diferente a los demás.

La frase «son cosas del señorito» expresaba muy bien ese diagnóstico: mientras los demás se emborrachaban, el señorito estaba algo piripi; mientras los demás faltaban al trabajo, el señorito estaba algo indispuesto; mientras los demás daban sablazos, el señorito estaba algo escaso de metálico.

Los señoritos son, claro, cosa del pasado. Salvo, ojo al parche, en la política. Sí, en la política hay líderes de tropa, que son la inmensa mayoría, y señoritos, que son la inmensa minoría. Los gallegos, verbi gracia, son todos tropa tropilandia: si la hacen, son despellejados. Que Fraga y Beiras pactan la comisión de investigación sobre el Prestige , pues leña al mono. Que la oposición decide retirarse de la misma, leña también. Que el PP la entierra en el fondo del mar, mata rile rile rile, más leña aun.

Con los señoritos las cosas son distintas, como suelen mostrarnos dos de sus más conspicuos especímenes: Pujol y Maragall. Estos finos estilistas acaban de sellar un pacto ignominioso, que, ¡oh, maravilla!, apenas ha merecido comentarios: de común acuerdo, CiU y PSC han dado carpetazo a la comisión creada en el Parlamento catalán para investigar la sistemática manipulación de las encuestas sobre voto por parte del gobierno de la Generalitat.

Dicho en román paladino: Pujol y Maragall echan tierra sobre un escándalo de dimensión descomunal, porque cuando se manipulan las encuestas lo que se pretende en realidad es manipular y engañar a los ciudadanos que las pagan. Maragall ha aceptado ese vergonzoso pasteleo no por patriotismo sino por un interés inconfesable: evitar que la investigación pudiera acabar salpicando al PSC y especialmente al alcalde actual de Barcelona... que también ha encargado sus encuestas.

Pero, como Pujol y Maragall gozan de bula, aquí no pasa nada. Pujol puede tener colocados en los abrevaderos del poder a sus hijos, a su mujer y a una parentela inacabable sin que tal escándalo produzca algo más que unos leves comentarios. Y Maragall puede decir cada mañana sobre España la primera memez que se le ocurre, con la seguridad de que será escuchado como si hubiera hablado Bertrand Rusell. Son nuestros señoritos. Pues -perdonando-, manda huevos.

Mayor Oreja ofrece al PSOE un pacto de estabilidad institucional ante la ofensiva nacionalista
Agencias Libertad Digital  20 Abril 2003

El PSOE se negó a presentar una alternativa real al nacionalismo al rechazar las listas conjuntas con el PP. Ahora, Mayor Oreja propone sellar un pacto de “estabilidad institucional” y cerrar el debate sobre el modelo territorial para hacer frente a esa deriva soberanista. Reconoce que es difícil un acuerdo porque Maragall es parte de esa ofensiva.

El vicesecretario general del PP y presidente del Grupo Popular en el Parlamento vasco reconoce en una entrevista concedida a Europa Press que los populares están dispuestos a sellar un pacto o un compromiso de “estabilidad institucional” con el PSOE. El objetivo, como ya lo explicó al ofrecer listas conjuntas a los socialistas, es presentar una alternativa real al nacionalismo vasco. A pesar de este nuevo ofrecimiento, Mayor Oreja sabe que el acuerdo con el PSOE no es tarea fácil porque una de las modalidades de esa ofensiva la protagoniza el Partido Socialista catalán, can Maragall y su proyecto federalista a la cabeza.

Mayor Oreja insiste en que es necesario responder a la ofensiva nacionalista y aclara que su advertencia no la hace “por razones electorales”, ni con ánimo de “meter miedo”, sino con el objetivo de “describir la situación” y de hacer una “radiografía de la realidad”. El dirigente popular reconoce que hay “tres modalidades de ofensiva nacionalista”: una en la que se asocian el PNV y ETA, que se materializa con el Plan Ibarretxe (Estella dos); otra, en la que se unen, en el Pacto de Barcelona, “los nacionalismos de toda España”, (el BNG, CiU y PNV) y la tercera modalidad es una “frívola asociación” en Cataluña de la izquierda y el nacionalismo. El denominador común de todas ellas es, a juicio del vicesecretario popular, el intento de arrinconar al PP.

Considera que lo más grave no son los ataques al PP sino que esa “asociación temporal” entre izquierda y nacionalismo “va en la dirección de modificar los marcos políticos y jurídicos de España”. Frente a eso, Mayor Oreja reconoce que cuando el PP firmó el Pacto por las Libertades con el PSOE ya intentó que “no sólo hubiese una estrategia común frente al terrorismo, sino que también estableciésemos un mismo papel político frente a lo que era una ofensiva nacionalista”.

La UPV «regala» a los presos de ETA el manual de estilo de «Egunkaria»
Los etarras que cursan Periodismo desde la cárcel reciben el volumen como libro de texto gratis
Los presos de la banda terrorista ETA matriculados en Periodismo y Ciencias Sociales por la Universidad del País Vasco reciben sin coste alguno el libro de estilo del diario «Egunkaria», clausurado por su presunta vinculación con la banda, como parte de los libros de texto que tienen que estudiar.
Redacción - Madrid.- La Razón 20 Abril 2003

La polémica con la Universidad del País Vasco no cesa, tras las constantes denuncias de colectivos como «Profesores por la Libertad», cuya portavoz, Gotzone Mora, ha levantado en numerosas ocasiones las ventajas que disfrutan los presos de ETA matriculados en la UPV. El nuevo capítulo de esta polémica sobre la institución que dirige Manuel Montero se vincula además con el diario «Egunkaria», clausurado recientemente por orden del juez Juan del Olmo.

Los presos de la banda terrorista matriculados en la Facultad de Ciencias Sociales y Periodismo de la Universidad del País Vascto utilizan en sus estudios el libro de estilo del citado periódico, publicado exclusivamente en vasco, según las facturas a las que ha tenido acceso Ep. En esta Facultad hay un total de veintiocho presos de la banda terrorista ETA matriculados en la carrera de Periodismo. Entre otros, se encuentran Juan Luis Aguirre Lete, quien formó parte del Comando Madrid de 1993 y se encuentra preso en Francia, aunque en agosto pasado fue entregado por cinco meses a España para ser juzgado por algunos de sus delitos. También se encuentra en esta Facultad otra ex integrante del comando Madrid, Idoia López Riaño, alias «Tigresa» o «Margarita», quien acumula condenas de más de quinientos años de prisión por nueve asesinatos. Entre esos 28 matriculados se encuentra, asimismo, Fernando García Jodrá, el etarra del comando Barcelona que intentó asesinar en ocho ocasiones al periodista Luis del Olmo.
Según las facturas de libros adquiridos para «Alumnos en situación académica irregular» ¬epígrafe bajo el que fueron emitidas las citadas facturas¬, la Universidad del País Vasco adquiere, entre otros libros de texto, el libro de estilo de «Egunkaria» cuyo coste asciende a quince euros. La Universidad adquiere los libros de texto que después envía a los estudiantes presos a los distintos centros penitenciarios en los que se encuentran recluidos estos alumnos. En estas facturas también aparecen otros libros de texto de esta licenciatura universitaria como Tecnología de la Información escrita, teconología de la información periodística y otros rela- cionados con la materia. Algunos de los títulos que aparecen son: «Periodista Universal», «Ojo con los media», o «Cómo nos venden la moto».
Por su parte, los trabajadores de «Egunkaria» esperan presentar en las próximas semanas un nuevo proyecto de periódico que «va a seguir las líneas que se han trazado» durante los trece años de vida del diario en vasco clausurado, según informó ayer el portavoz de los empleados, Joan Mari Larrarte.

En este sentido, la «Udalbiltza» o Asamblea de electos municipales que controlan PNV y EA ayudará económicamente al nuevo periódico que los trabajadores de «Egunkaria» han anunciado que sacarán al mercado antes de este verano. Fuentes de «Udalbiltza» informaron de que la entidad tenía pensado aportar financiación al proyecto que elaboraran los empleados del periódico clausurado, decisión que se llevará a la práctica una vez que la plantilla de este medio de comunicación ha dado a conocer sus intenciones.

La Asociación de municipios tiene previsto poner en marcha su mecanismo para solicitar a los ayuntamientos asociados que contribuyan con alguna aportación económica para financiar el nuevo periódico anunciado por los trabajadores.

Un edil de Elorza proclama su «asco» al preguntarle el PP por las víctimas
D. Mazón - Madrid.- La Razón 20 Abril 2003

De este modo tan contundente respondía un concejal socialista en el Consistorio donostiarra a las preguntas formuladas desde los bancos populares sobre el reciente Festival de Cine y Derechos Humanos de la localidad. Las preguntas del Partido Popular se refererían a por qué no se había abordado el tema de las víctimas de la banda terrorista ETA o por qué no se había tratado la situación política y social del País Vasco. Fuentes del PP consultadas por LA RAZÓN incluso afirman que se podían haber proyectado documentales como «Sin libertad» de Iñaki Arteta o «Asesinato en Febrero», que trata sobre el asesinato de Fernando Buesa.

Ante estas preguntas, el PP se encontró con una respuesta contundente desde las filas socialistas: «El hecho de que me haga esas preguntas me da asco». Y es que durante los siete días que duró el certamen no hubo ninguna referencia a la banda terrorista, a las víctimas o a la situación que vive el País Vasco.

El I Festival de Cine y Derechos Humanos celebrado en San Sebastián entre los días catorce y veinte de marzo nacía con la intención de «favorecer la reflexión, la sensibilización y el debate entre los ciudadanos y ciudadanas participantes en torno a diferentes vertientes de la vulneración de los derechos humanos», según las palabras del propio alcalde, Odón Elorza, en el discurso de apertura. Asimismo, continuaba la intervención, este certamen se entroncaba en el «compromiso ineludible» de «desarrollar actividades encaminadas a promover la cultura de paz».

Palestina y el «Prestige»
Con este planteamiento, el Festival de Cine y Derechos Humanos trataba ocho temáticas diferentes: «Demasiado jóvenes para morir», «El derecho a la información en tiempos de guerra», «La violencia como instrumento político», «Mujeres e Islam, la voz silenciada», «El sur también existe», «Infancia robada» y «Destrucción medioambiental». El tema de este último fue el desastre del «Prestige», sus consecuencias y las críticas al Gobierno central y autonómico por su actuación, pero las críticas de los populares se centran especialmente en el apartado de «La violencia como instrumento político», en el que lejos de hablar sobre ETA o la situación del País Vasco, se proyectaron dos películas: la primera, un cortometraje de doce minutos que trataba de un hombre que iba a hacer explotar la carga explosiva que llevaba consigo; el segundo visionado respecto a este tema consistió en un documental de 106 minutos llamado «Promises», de procedencia estadounidense, en el que se estudiaban las comunidades palestinas y los asentamientos judíos en la orilla occidental.

La pregunta del Partido Popular quedó zanjada con esa respuesta, algo que los ediles populares en el Consistorio que dirige Odón Elorza ha sido encuadrado dentro de la «ambigüedad» del alcalde.

El alcalde no responde
Por otro lado, el grupo popular en el Ayuntamiento de San Sebastián ha vuelto a denunciar a LA RAZÓN que el alcalde no retira una bandera en favor de los presos que Batasuna, que aún no ha sido disuelto en el Consistorio donostiarra, mantiene colgada desde hace meses en la fachada del edificio, en la parte correspondiente a sus oficinas, a pesar de que le han solicitado en reiteradas ocasiones que las fuerzas de seguridad retiren el cartel. Esa pancarta, según afirman los populares, es retirada sólo durante unas horas cuando lo solicitan, pero al día siguiente vuelve a aparecer sin que el alcalde haga nada. Además, añaden que en la temporada en que el alcalde estaba de vacaciones y le sustituía María San Gil, la pancarta era retirada sin mayores dificultades, con lo que argumentan que Elorza podría hacer lo mismo.

Asimismo, tal y como denunciaron hace algunos meses, la calle donostiarra que lleva el nombre de un etarra, Mikel Arregui, mantiene esa denominación pese a que el alcalde había creado una comisión para el estudio de las calles, de la que fuentes populares aseguran que «no ha hecho nada». El PP propuso que la calle recibiera el nombre que tenía antiguamente, sin que desde el equipo de Gobierno se haya reaccionado al respecto.

Ambas denuncias, formuladas hace tiempo por el Partido Popular, no han obtenido respuesta desde el equipo de Gobierno del Consistorio, que ha mantenido la bandera y el nombre de la calle.

La marcha de tres magistrados evidencia la «dura» labor de los jueces en Euskadi
Dos de ellos, con una década de ejercicio, se acaban de marchar y otra lo hará en breve
El Poder Judicial insta a los profesionales a «no relajarse, porque ETA sigue ahí»
LOURDES PÉREZ/BILBAO El Correo 20 Abril 2003

Seis jueces abandonaron Euskadi el año pasado, el primero que tuvo que encarar la Magistratura vasca tras el asesinato de José María Lidón, perpetrado por ETA el 7 de noviembre de 2001. Para el presidente del Tribunal Superior, Manuel María Zorrilla, esa cifra de traslados contradice las «tesis tremendistas» de quienes temían por una desbandada, sobre todo a raíz de la marcha de una decena de profesionales justo después del atentado. Esa valoración, con la que ha coincidido el consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, sólo es compartida en parte por los dos vocales territoriales del Consejo General del Poder Judicial, temerosos de que el optimismo pueda llevar a «relajarse» a quienes tienen que ejercer su labor a diario protegidos por guardaespaldas.

Tanto Juan Pablo González (Asociación Profesional de Magistratura) como Javier Martínez Lázaro (Jueces para la Democracia) constatan que los incentivos puestos en marcha y el «compromiso» personal de los magistrados han evitado la 'desertización' de los tribunales vascos. Pero advierten, al tiempo, de que la comunidad autónoma continúa siendo «un lugar de paso» para muchos profesionales y que los que se quedan siguen afrontando «una situación muy complicada», motivada sobre todo por los trastornos en la vida cotidiana que acarrea la escolta obligatoria. Los dos vocales del CGPJ recuerdan, además, la reciente marcha de «jueces muy significativos».

De hecho, en los dos últimos meses han abandonado su puesto dos magistrados vascos con una década de experiencia en las salas de vistas de la comunidad autónoma, y próximamente lo hará un tercero. El hasta ahora presidente de la Sección Sexta de la Audiencia de Vizcaya, el bilbaíno Fernando Grande-Marlasca, llevaba protección aun antes del asesinato de Lidón, después de que sus datos aparecieran en un listado incautado a un comando de ETA.

Otro destino
El juez ha decidido irse y regresar a uno de sus primeros destinos -los juzgados de Instrucción- fuera de Euskadi. Casi al mismo tiempo que él obtuvo el traslado Lucía Llamazares, otra magistrada de la Audiencia vizcaína con la misma veteranía, mientras que una de sus compañeras también vasca, Reyes Goenaga, dejará en breve la Sección Primera. Los tres compartían órgano jurisdiccional con Lidón, y los tres firmaron en junio, junto a un grupo de colegas, un artículo titulado 'Por la Justicia'. En él aseguraban que «la imagen de toda una Judicatura escoltada es la más viva representación de una situación de anormalidad», pedían amparo a «las autoridades y cargos públicos» y reivindicaban su papel en la sociedad como garantes de los valores constitucionales y «la paz jurídica».

Desde el atentado contra Lidón, los 270 jueces y fiscales de Euskadi ejercen protegidos por guardaespaldas. La valoración efectuada la semana pasada por Zorrilla ha causado descontento en sectores judiciales, que recuerdan que aunque en los últimos meses se han cubierto la mitad de las 34 plazas vacantes, los nuevos integrantes de la 'planta' judicial vasca están congelados durante tres años: no pueden optar en ese tiempo.

También existen casos excepcionales, como el de una juez catalana, que ha pedido expresamente venir al País Vasco «con voluntad de quedarse»; lo ha logrado, al fin, a través de una comisión de servicios. «El aumento de los permisos, los cursos, la mayor retribución... han mejorado en algo las cosas», señala Javier Martínez Lázaro. «Sin embargo, la verdad es que la vida de los magistrados vascos sigue siendo terriblemente dura. Y aunque hay muchos que están muy arraigados, también hay otros muchos que prefieren marcharse a otras comunidades».

Comer en el despacho
Martínez Lázaro se apoya en una ilustrativa anécdota: empieza a haber jueces que prefieren comer en la intimidad de su despacho antes que tener que abandonar el tribunal acompañados por un guardaespaldas. «No hay que relajarse en absoluto: ETA sigue ahí aunque no actúe, y nosotros todavía estamos preocupados», concluye. Juan Pablo González cifra entre 40 y 50 los profesionales dispuestos a mantenerse aquí pase lo que pase; es decir, el 25% de los 200 totales. «Son los que han sostenido la Judicatura vasca en los peores momentos», valora el vocal del CGPJ, que alerta sobre una situación paradójica.

La puesta en práctica de medidas para incentivar el trabajo de los magistrados, como las libranzas más amplias y flexibles, lleva aparejado «un incremento muy importante de las resoluciones dictadas por sustitutos»; es decir, por licenciados en Derecho que nombra el Consejo a propuesta, en este caso, del Tribunal Superior para cubrir bajas, cursos o comisiones de servicios. Los responsables judiciales aprecian un riesgo para la calidad de las sentencias si se recurre en exceso a los suplentes.

La difusión del español se dispara en el último año en los próximos países de la UE
La Europa central y oriental se convierte «en una zona de interés especial» para el Instituto Cervantes
El español está de moda en Europa Central y Oriental, que se ha convertido en «una de las zonas de interés especial para la promoción de nuestra lengua», según el Instituto Cervantes. La enseñanza de nuestra lengua crece mientras que el alemán pierde fuelle y el francés se estanca. Así lo revelan las estadísticas del Cervantes, cuyos datos indican que sólo en Polonia más de 23.000 personas estudiaron español el pasado curso académico. Los próximos miembros de la Unión Europea quieren entrar con un as en la manga, una lengua que les permita saltar a Iberoamérica, con 400 millones de hispanohablantes.
Santiago Recio - Madrid.- La Razón  20 Abril 2003

Desde hace años el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte viene desarrollando una acción institucional de promoción del español en los países de Europa Central y Oriental. Los resultados comienzan a verse ahora plasmados en estadísticas: en Polonia en el curso académico 2001-2002 más de 23.672 personas estudiaron español en todos los niveles de enseñanza reglada y no reglada; en Eslovaquia (con cinco millones de habitantes) fueron 5.714; en Bielorrusia, 18.200.

Los datos revelan una tendencia positiva hacia nuestra lengua a pesar de que en estos países la tradición y la presencia del inglés, alemán y francés es muy anterior a la del español. Y es que según fuentes del Instituto Cervantes de Varsovia, «Alemania ha perdido su espacio por la grave crisis económica y Francia tuvo su influencia pero ahora se ha estancado». El eje París-Berlín no es ajeno a que en mayo de 2004 Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia y Lituania estarán dentro de la Unión Europea y por eso se mantiene una batalla contra reloj para implantar desde ya sus lenguas. Mientras, los países candidatos son conscientes de que sus idiomas no son vehiculares, es decir, el polaco, el checo o el húngaro permite muy pocos contactos comerciales con otros países.

Modelos de presencia
Actualmente el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte tiene tres modelos de presencia del español en la enseñanza reglada: las Secciones Bilingües, los lectorados del Ministerio de Asuntos Exteriores y los convenios entre universidades. Las Secciones Bilingües de español en centros de enseñanza secundaria permiten que los alumnos reciban una formación intensiva en español (20-22 horas semanales) durante tres cursos. Si concluyen las pruebas finales de bachillerato obtendrán doble titulación, la de su país y el Título de Bachiller de España.
Los lectorados del Ministerio de Asuntos Exteriores son profesores que realizan tareas auxiliares en universidades extranjeras para enseñar preferentemente nuestra lengua y literatura mientras que los convenios entre facultades permiten un intercambio de profesorado.

En la enseñanza no reglada del español el buque insignia es el Instituto Cervantes, 40 en todo el mundo. Esta plataforma de la cultura en español organiza cursos para todos los públicos. Por ejemplo, en el Instituto Cervantes de Varsovia, abierto en 1995, se acaba de impartir uno dirigido a oficiales del Ejército ya que el Gobierno polaco quiere que sus funcionarios hablen español de cara a su próximo ingreso en la UE. El Instituto Cervantes de Varsovia tiene alrededor de 2.600 alumnos anuales y le sigue de cerca el de Bucarest con 2.000. Una de las últimas sedes del instituto que se ha creado ha sido la de Moscú, el año pasado, y en sólo unos meses ya han pasado por sus clases más de 300 alumnos. El mismo instituto ha ideado otra forma de enseñar el español, las Aulas Cervantes que permiten aprender nuestra lengua a través de internet, en la actualidad hay seis: Praga, Budapest, Sofía, Zagreb, Belgrado y Hanoi.

«Historia de una escalera» con acento eslavo
Los resultados de la aplicación de las Secciones Bilingües en colegios de países del centro y del este de Europa se demuestran cada año. El pasado 6 de abril y sobre el escenario del Teatro Bagatela de Cracovia, la ministra de Educación, Cultura y Deporte, Pilar del Castillo, inauguró la décima edición del Festival Escolar Europeo de Teatro en español. Ciento catorce alumnos de quince institutos procedentes de Bulgaria, Eslovaquia, España, Hungría, Polonia, República Checa, Rumanía y Rusia interpretaron en español y durante una semana piezas teatrales de Alejandro Casona («Los árboles mueren de pie»), Sergi Belbel(«Criaturas»), Buero Vallejo («Historia de una escalera»), Federico García Lorca («La zapatera prodigiosa»), Juan José Alonso Millán («Ya tenemos chica»), entre otros.

Alumnos de entre 15 y 18 años declamaron con acento eslavo algunas de nuestras más conocidas piezas teatrales. Visto el éxito del certamen, la ministra firmó una declaración conjunta con su homóloga de Educación polaca, Krystina Lybacka, para respaldar un plan de ampliación de estas secciones que permita aumentar el número de las mismas de las tres actuales (Varsovia, Cracovia y Lodz) a 12 ó 15 en el próximo lustro. Este mismo año se crearán tres nuevas secciones en Poznan, Wroclaw y Lublin. El próximo año este festival se celebrará en Moscú.

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