AGLI

Recortes de Prensa     Martes 22 Abril  2003
Alucinógeno ideológico
RAFAEL AGUIRRE JOSÉ IBARROLA/ El Correo 22 Abril 2003

Burla batasuna a la legalidad
Editorial La Razón 22 Abril 2003

Zapatero no se entera
Luis María ANSON La Razón 22 Abril 2003

Inconsistencia
Alejandro MUÑOZ ALONSO La Razón 22 Abril 2003

Izquierda, guerra y elecciones
Gabriel Albendea es escritor La Razón 22 Abril 2003

La resurrección de Batasuna
Editorial El Ideal Gallego 22 Abril 2003

La caradura de la ONU
Germán Yanke Libertad Digital  22 Abril 2003

Un Aznar sereno pide comprensión
Encarna Jiménez Libertad Digital  22 Abril 2003

La tenaz campaña del PNV
José Cavero El Ideal Gallego  22 Abril 2003

Aberri Eguna
Ramón Pi El ideal Gallego  22 Abril 2003

Aznar exige a Ibarretxe y Arzalluz que «dejen de lado sus planes de división»
L. P./BILBAO El Correo 22 Abril 2003

La AVT pide que se suspendan los conciertos de grupos proetarras
N. COLLI  ABC  22 Abril 2003

Alucinógeno ideológico
RAFAEL AGUIRRE JOSÉ IBARROLA/ El Correo 22 Abril 2003

El documento del PNV con motivo del Aberri Eguna de este año, titulado 'Ilusión por hacer', comienza con un error de bulto. Los israelitas no reconstruían Jericó con una mano en el pico y otra en la espada a su entrada en la tierra prometida. Esta actitud se cuenta de Nehemías, siete siglos más tarde, judío al servicio del rey Artajerjes de Persia, cuando recibió permiso para reedificar las murallas de Jerusalén tras el cautiverio de Babilonia. Y la razón es que Nehemías contaba con la benevolencia de los Aqueménidas persas para establecer un protectorado judío, pero se enfrentaba con la oposición violenta de los samaritanos, que no querían por nada del mundo el regreso del exilio de sus vecinos y hermanos de raza. Puede consultarse el capítulo 4 del libro de Nehemías en la Biblia. Por supuesto, no es el afán quisquilloso y pedante por la precisión bíblica lo que me impulsa a escribir estas líneas, sino que la mencionada y equivocada referencia al imaginario sagrado de todos los nacionalismos occidentales pone de relieve, al menos, dos cosas que no pueden tomarse a la ligera.

La primera, el grueso error a la hora de referirse a los datos bíblicos es un buen indicio de la falta de rigor de todo el escrito, de las falacias históricas, de los juicios de intenciones, de las citas sectariamente elegidas, de las descalificaciones insultantes ('democristiano de pacotilla', 'acomplejado neofalangista', 'la derechona', 'el pobrerío' para designar a los excluidos de África, Asia y Latinoamérica), del monopolio de lo vasco, que excluye a quienes no se identifican con la ideología de un escrito tan apasionado.

La segunda, el halo religioso con que el documento se plantea el ideal nacionalista. «Hoy es Aberri Eguna. Tiempo de Resurrección». El espíritu teocrático explicable, quizá, en 1931 hizo que se eligiese el Domingo de Pascua para celebrar el día de la Patria Vasca. Afortunadamente la política se ha ido secularizando, lo que la hace más relativa, flexible, porosa y abierta. Dice R. Debray en su último libro que «después de siglos de largos y sangrientos servicios la política como religión se extingue». A juzgar por el documento que comentamos, el nacionalismo vasco es una excepción. En efecto, el ideal nacionalista es presentado como religión camuflada, como ideal absoluto, como utopía histórica, con toda la capacidad de movilización emocional y exigencia martirial de la vida religiosa. Se pide «fe en nuestra única Patria, no compartida con ninguna otra». No es posible un panteón de fidelidades compartidas, que se relativizan y enriquecen mutuamente, porque hay un ideal divinizado y absolutizado, como el Dios bíblico, que a diferencia de los romanos y griegos, era incompatible con todos los demás. Por eso no hay que temer «al trabajo ni a la persecución». El monoteísmo teológico, rectamente entendido, obliga a subrayar la trascendencia de un Dios inefable y único, cuya confesión resulta liberadora en la medida en que seculariza la política y desdiviniza/desabsolutiza todas las causas históricas. La patria excluyente es un ídolo. El ser humano no fanático se enriquece articulando adhesiones múltiples e identidades diversas. La pureza histórica corrompe y empobrece. Algunos tenemos como nuestro primer grupo humano de referencia electiva, pero no el único, es decir como primera patria si se quiere usar esta terminología, a la Humanidad doliente.

Sí, ya sé que el Aberri Eguna se ha convertido en un día de exaltación nacionalista, que el mensaje pretende enfervorizar a la propia feligresía y que el ambiente es propicio para los excesos retóricos. Pero no me tranquiliza, porque este documento es un magnífico exponente de un estilo, de un lenguaje y de una forma de presentar el nacionalismo vasco de funestas consecuencias. La exacerbación ideológica, el fanatismo y la degradación moral que asola a la sociedad vasca obligan a ser precisos en el uso del lenguaje, evitando toda demagogia, desabsolutizando las ideas políticas que, por su propia naturaleza, son relativas y discutibles. El político tiene una responsabilidad educativa y debe dirigirse a la inteligencia de sus oyentes, sin basarse en la movilización de sus sentimientos más primarios. El discurso democrático es muy diferente al de la tribu. El discurso de la tribu halaga inclinaciones primarias y recurre a la oposición, cuando no al odio a los vecinos como aglutinante. El discurso democrático requiere educar y reconducir los comportamientos por las vías del respeto, de la autonomía personal, de la superación de atavismos y de la apertura a los otros. Un grupo social que para afianzar su propia identidad recurre a las descalificaciones de los adversarios, a las distorsiones históricas y a la reivindicación exclusivista de lo vasco deseduca profundamente a sus miembros, rompe la sociedad y siembra intolerancia. No es extraño, metido en esta tónica, que el documento del PNV no considere una prioridad política defender a los amenazados por ETA ni, mucho menos, combatir las raíces ideológicas del terrorismo.

Una observación final. En un documento que no se caracteriza por el rigor lógico no es extraño que se encuentren afirmaciones contradictorias sobre el Estatuto de Gernika, pero la primera y más rotunda es su descalificación por principio. Se afirma que «fue un invento para salir del paso y contentar a todos, a los del régimen franquista, la derechona de siempre y a los que exigían un cambio». Estas palabras se contraponen a lo que el PNV decía en su tiempo e implica asumir ante el Estatuto la postura ideológica del nacionalismo más radical. Pero no se trata sólo de una falsificación histórica, sino también de una atentado contra la filosofía básica de la convivencia democrática. El Estatuto fue, ante todo, un gran pacto entre la inmensa mayoría de los vascos, para lo cual las diversas ideologías democráticas realizaron la operación más noble: pusieron el acuerdo con los diferentes por delante del mantenimiento de sus postulados máximos. Llegará un día en que se leerá con sonrojo el documento del PNV que comentamos. Quiera Dios que no sea después de una catástrofe en la sociedad vasca de incalculables consecuencias.

Burla batasuna a la legalidad
Editorial La Razón 22 Abril 2003

La llamada «Plataforma por la Autodeterminación» (AuB»), que quiere presentarse en las elecciones locales, está integrada en medida significativa por los ya tristemente conocidos nombres batasunos. Por eso, y una vez deslegalizada Batasuna por el Tribunal Supremo, que aplicó una ley específicamente declarada constitucional, no cabe más actitud que la de impedir que se produzca una nueva burla al Estado de Derecho. La proximidad de la convocatoria electoral del próximo mes de mayo obliga a los tribunales a actuar con toda celeridad para restaurar la legalidad y poner freno a lo que se evidencia como un artificio destinado a vulnerar el espíritu y la letra de una Ley de Partidos votada por los representantes de la soberanía popular y avalada por el Tribunal Constitucional.
Porque no otra cosa que la burla, que aplicar artificios de leguleyo, buscan los estrategas del brazo político de ETA, acostumbrados a pervertir las normas y aprovechar los recursos públicos para volverlos contra el propio Estado que los facilita generosamente, cuando plantean una candidatura ilegítima. Y es que, a todas luces, la agrupación electoral «AuB» es otro disfraz hecho de siglas, otro collar con el que vestir a ese viejo perro que es Batasuna. Por eso no debe haber la menor duda en aplicar la legislación vigente y el sentido común, y mantener al margen del juego político de las personas decentes a los terroristas y a sus cómplices.

Zapatero no se entera
Luis María ANSON La Razón 22 Abril 2003
de la Real Academia Española

El verano pasado España fue zarandeada por una crisis de alcance que no se ha querido valorar: Perejil. El Rey Mohamed VI no se lanza a tomar militarmente un islote español si no se siente respaldado y si no supone el tanteo para caer después sobre las otras islas hispanas en el Estrecho y sobre Ceuta y Melilla. No se pone la mano en la rodilla de una señora estupenda para quedarse ahí. Si se deja, la escalada se produce de forma espontánea. Aznar reaccionó acudiendo a sus aliados naturales: la Unión Europea. El presidente se dio cuenta enseguida de que Francia no jugaba a nuestro favor sino que respaldaba a Marruecos. Quería quitar importancia al incidente que era el preludio de un ávido mordisco para desgarrar la carne de España. Aznar acudió entonces a Estados Unidos y Bush II le prestó respaldo decisivo. España recuperó el peñón y Colin Powell hizo comprender a Marruecos que no toleraría ninguna jugada contra su aliado español por muchas fintas que hiciera la diplomacia gala.

Francia ha sido durante muchos años el santuario de Eta. En tiempos de Giscard se protegía cínicamente a los etarras como fórmula para mantener inquieta y debilitada a España. Nuestro ingreso en la OTAN y en la UE cambiaron las cosas. A regañadientes, Francia se sometió a la nueva legislación internacional. Se limita ahora a detener a los etarras que nuestros cuerpos de seguridad ojean y a veces se les escapa alguno de forma inverosímil. Estados Unidos, desde el 11-S, mantiene un sólido apoyo a España en materia antiterrorista. La bien engrasada maquinaria de su espionaje está proporcionando a nuestro país datos relevantes. Estados Unidos es nuestro decidido aliado en la lucha contra Eta.

Dos problemas de envergadura tiene España: uno en el sur: Marruecos; otro en el norte: Eta. Francia es nuestro amigo pero es más amigo de Marruecos; Francia presta, desde hace muy poco tiempo, discreta colaboración a la lucha contra Eta. Estados Unidos es nuestro amigo, nuestro gran aliado en los dos grandes problemas que fragilizan la musculatura de la España actual: Marruecos y Eta.

Cuando Zapatero habla de nuestra amistad con Francia demuestra que no se ha enterado de nada. Ya Felipe González se dio cuenta de que atendía mejor a los intereses españoles entendiéndose con Reagan y Clinton. Después del aspaviento Perejil la cosa está mucho más clara. Aunque Zapatero no se haya enterado de nada, Aznar ha hecho lo que debe hacer en defensa del bien común español: robustecer la alianza con los Estados Unidos.

Inconsistencia
Alejandro MUÑOZ ALONSO La Razón 22 Abril 2003

Terminada la guerra de Iraq, que duró sólo poco más de veinte días ¬para sordo disgusto de quienes esperaban obtener sabrosos e inconfesados réditos de un «largo y cruento conflicto»¬ empieza a ser hora de hacer balance de ganadores y perdedores y levantar acta de los daños colaterales. Porque sería de un simplismo aterrador concluir que ganó, sin más, la coalición anglo-americana y perdió, como es obvio, la dictadura de Sadam Husein. Aunque esas listas son bastante abultadas y tiempo habrá de hacer de ellas una consideración más detallada, parece prioritario hacer la cuenta de pérdidas y ganancias del «campo de batalla» nacional. Porque es evidente que quienes, en nombre de la paz y tomando su nombre en vano, han utilizado la guerra de Iraq para instrumentar una brutal y violenta campaña contra el Gobierno de Aznar y contra el PP, manipulando aviesamente los nobles sentimientos de tanta gente, han querido montar aquí un verdadero campo de batalla, que deseaban dejar sembrado con los cadáveres políticos de sus odiados enemigos. Y es también patente que en esta triste batalla, y a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países europeos, no se ha criticado civilizadamente la posición del Gobierno presentando argumentos racionales, sino que se ha aprovechado la ocasión para dar rienda suelta a una salvaje e irracional exhibición de odio cainita, seguramente reprimido durante mucho tiempo, que no ha vacilado en hacer uso de los más execrables métodos, desde las descalificaciones más increíbles y sumarias al más vergonzoso vandalismo, incluido el cóctel Molotov. Todo un despliegue de conductas inconcebibles en una democracia, que sólo han sido condenadas retóricamente y a medias palabras por los líderes de los principales partidos de la oposición.

Uno de los más visibles «daños colaterales» que aquí se han producido es, sin duda, el que ha puesto en evidencia los perfiles más bajunos e impresentables de la oposición que, impúdicamente, ha mostrado sus vergüenzas coram populo. Y no por ninguna exigencia del guión, sino con el único y exclusivo objetivo de erosionar al Gobierno y conseguir un puñado de votos, que, al parecer, se sienten incapaces de alcanzar por los normales procedimientos democráticos. Para cualquier observador atento, estas semanas han sido una nueva edición del famoso cuento del rey desnudo que, en esta ocasión, ha servido para mostrar las pornográficas desnudeces de la oposición. Por supuesto, apenas importan las machadas de Llamazares, representante de una fuerza marginal y en imparable retroceso, cuya genealogía política la identifica con el sistema que más horror y durante más tiempo ha producido en el siglo XX. Es de mucha mayor importancia para nuestra democracia pluralista la conducta del primer partido de la oposición y, muy especialmente, de su líder, Rodríguez Zapatero, del que, lo mínimo que podría decirse es que no sólo no ha estado a la altura de las circunstancias, sino que la crisis de Iraq ha servido para mostrar sus infinitas carencias, su nula comprensión de las relaciones internacionales y del mundo en el que vivimos, sus manifiestas incapacidades para la tarea de gobierno, su inconsistencia, en suma, como líder político.

La antología de las frases que Zapatero ha ido desgranando durante estas semanas presenta un perfil sencillamente lamentable de un líder que aspira a gobernar un país serio. Desde el «pare la guerra, señor Aznar» a la petición de regreso inmediato del contingente español, que está desarrollando en Iraq una tarea humanitaria tan excelente, Zapatero se ha ido hundiendo cada vez un poco más a medida que se veía forzado a nuevas intervenciones ante el Congreso o ante los medios. Ningún socialista europeo ha dicho tal sarta de inconsecuencias con motivo de la guerra de Iraq. Schröder, preocupado por haber ido demasiado lejos en su posición contraria a la intervención militar, decía hace sólo unos días que las dos prioridades de su política exterior eran, en el mismo nivel, Europa y el vínculo transatlántico. Zapatero, algunos días antes, había declarado solemnemente que, para él, los EE UU eran la cuarta prioridad en su programa de política exterior... Más aún, a diferencia de lo que han hecho en esta guerra Francia y Alemania, los dos países más enfrentados con los EE UU, Zapatero insiste en que no habría permitido el uso de las bases ni el sobrevuelo de los B 52. ¿Sabe el líder socialista quiénes son los aliados de España? Hasta el polémico Villepain, ministro francés de Exteriores, se ha apresurado a decir que «nuestro puesto», refiriéndose al de Francia, es estar con las democracias. Por lo visto, el de Zapatero es estar con Llamazares, tras la pancarta, haciendo mucho ruido y dando muy pocas razones.

La demagogia, como la mentira, tiene las patas cortas y, pasado el trance doloroso de la guerra, que tantas emociones, muchas de ellas nobles, ha suscitado, está llegando el momento de la reflexión. La enorme mayoría de los ciudadanos van a ir a las urnas, cuando les corresponda, con la misma voluntad de siempre de acertar con el mejor gobierno posible. En muy pocos van a pesar las algaradas ni ese circo mediático-callejero que algunos han montado con el pretexto de Iraq. Es más, en no pocos no puede dejar de pesar la penosa imagen que han mostrado algunos líderes de la oposición. Zapatero, sin necesidad de aplaudir al Gobierno, podría haberse distanciado de ese circo y mostrar hechuras de líder capaz de gobernar. Pero sólo hemos visto su inconsistencia. Ahora sabemos que no sólo no puede imponer un cierto orden en su partido, en temas tan importantes como el modelo de Estado, sino que está perdido en ese complejo campo de la política exterior, en el que parece estar a gusto de la mano de Llamazares.

Izquierda, guerra y elecciones
Gabriel Albendea es escritor La Razón 22 Abril 2003

La oposición en general y la izquierda en particular han encontrado en la guerra el bálsamo de Fierabrás para sus múltiples dolencias políticas, la purga de Benito a su diarrea mental o la pócima mágica que les salve de su derrota electoral. En nombre de la paz han creído que esta catarsis moral antibélica les absolvería de todos sus aún tan recientes crímenes juzgados, corrupciones y fechorías de toda clase, que no han olvidado los sufridos votantes, de los apoyos o silencios explícitos a sangrientas dictaduras o a nacionalismos dispuestos de nuevo a pactar con el terror.

Nunca pudieron pensar que el solitario trío de la guerra ¬abstrayendo de la cincuentena de aliados declarados, claro¬ les pudiera tan tontamente sacar las castañas del fuego, cuando, en ausencia de propuestas realistas y de argumentaciones mínimamente sólidas, se creían electoralmente perdidos.

El «no a la guerra» ha servido a la izquierda tramposa de enorme coartada para abstenerse de presentar los deberes democráticos en autonomías y municipios, en la creencia de que la guerra iba a durar hasta las elecciones. En un artículo (Tontos: «El País»), Carmelo Encinas dice, sapiente: «Los gritos contra la guerra ahogan el mensaje electoral del PP» y «que es de tontos inmolarse por un credo que ni siquiera comparten». Sólo que es más de tontos aún creer que ese grito irracional contra la guerra va a disimular las nulas propuestas de la oposición para resolver los problemas de ciudades y regiones. Otra píldora sublime de F. López Agudín (Un iluso sin ilusión: «El Mundo») nos atonta el 1 de abril con esta profecía: «La tarea de acabar con la resistencia iraquí, un pueblo en armas, se presenta mucho más larga y sangrienta de lo diseñado por los tres promotores de esta guerra ilegal contra lraq» (nunca contra Sadam, claro). Ya se sabe que la guerra está a punto de terminarse y no ha tenido ese carácter épico popular que el susodicho le atribuía.

El panfleto de Prisa se ha desgañitado por hacernos creer que el noventa por ciento de los españoles ¬ya desgraciado lugar común¬ tienen la opinión de la izquierda en este conflicto. Pero si la opinión pública se refleja mejor en el debate periodístico y en las discusiones de la calle que en las supuestas fieles encuestas, aquéllos no muestran para nada el pregonado porcentaje. Que la izquierda se ilusione creyendo que por el hecho de sacar a la calle a su electorado en santa procesión éste se va a multiplicar como el milagro de los panes y los peces, o que por el hecho de que los estudiantes y los afiliados de UGT hagan huelga en lugar de estudiar y trabajar van a mejorar sus resultados electorales es tan perverso como ingenuo.

En este totum revolutum antibélico en que la oposición quiere sacar tajada como sea, hasta los ateos «son más papistas que el Papa», o sea, más antibélicos que él, como dice el cardenal Rouco. Pues no es él, que sabe Dogmática, quien afirma que toda opinión del Papa es artículo de fe y obliga a los católicos, sino el panfleto de Polanco, para hacer comulgar a la ciudadanía y a F. Trillo con ruedas de molino.

Convertida la izquierda nominal en hombre-anuncio, la manipulación alcanza su cota más elevada en la historia de la democracia con el eslogan más abstracto, más simplón y moralmente sublime: «No a la guerra». La mitología de la paz, de la que en España sabemos tanto gracias a ETA, en sus puros huesos. Pero como dice Dalmacio Negro (Novedad en el frente: La Razón) «cuando la oposición recurre a la violencia o a motivos morales abre paso a la demagogia». Ésta ha llegado a tal extremo que puede convertirse en un boomerang contra sus autores. Se entiende que Julio Anguita, abrumado por el dolor, nos amenace con la Tercera República, pero que la izquierda utilice como punta de lanza para su desaforada precampaña a una Plataforma Cultural de actores subvencionados y semianalfabetos es pasarse de rosca. Como lo es acusar al PP de genocidio, sin saber lo que es eso.

Lo políticamente correcto ha obnubilado de tal modo las mentes de los fanáticos del «No a la guerra» que han tachado de viles vasallos a quienes antes eran aplaudidos disidentes (J. Vidal Beneyto: «El País»). Los nombres de los traidores para el diario alemán Die Tageszeitung: Václav Havel, Gyürgy Konrád y Adam Michnik. Éste se defiende con toda razón considerando esta guerra política y moralmente justa. Porque, ¿traidores a qué? También argumenta bien Luis Goitisolo cuando afirma que «Chirac se obstina en que los intereses de Europa sean ni más ni menos que los de Francia» (L Europe c est moi: «El País»). Pío Moa se pregunta con lógica qué extraño interés le ha asaltado de pronto a Rodríguez Zapatero por los muertos de esta guerra que no ha tenido ni tiene por los de ninguna otra. (La Razón).

En fin, ¿qué hará la izquierda nominal española con su disco rayado del «no a la guerra» cuando ya la gente en las calles de Bagdad vitorea a quienes les han salvado de esa terrible pesadilla del sátrapa? No le quedará más remedio que volver a las aburridas propuestas democráticas, pues se le acabó el chollo del folklore, la fiesta, la pancarta, los huevos y los cócteles.

La resurrección de Batasuna
Editorial El Ideal Gallego 22 Abril 2003

El Aberri Eguna -la traslación del Domingo de Resurrección travestido por los nacionalistas vascos en el día de la patria- se ha convertido este año en el rodeo en el que Arzalluz ha picado con su espuela la carrera electoral hacia el 25 de mayo, de especial significado en Euskadi ya que es la primera cita con las urnas en la que Batasuna se queda fuera del juego. Toda la doctrina peneuvista se resume en una frase de su líder espiritual: “Los vascos están casi en guerra con Madrid”. Más que una constatación, un deseo de quienes basan su respaldo en alimentar el fuego de la fractura con el Estado, con sus leyes y con las pautas aceptadas por la mayoría. Con el escenario construido a conveniencia, anoche se cerró el plazo de presentación de candidaturas. Como era de esperar, la cadena Herri Batasuna-Euskal Herritarrok-Batasuna tiene un nuevo eslabón. Bajo las siglas de Autodeterminaziorako Bilgunea (AuB) se esconden los músculos del brazo político de ETA. Dos ejemplos: Pernando Barrena, hasta hace poco portavoz de Batasuna en el Parlamento navarro, encabeza la lista abertzale a la Cámara foral. En Pamplona, se presenta en las filas de la plataforma Iruña Berria Esperanza Iriarte, concejala en dicho consistorio. No sorprende, conociendo los antecedentes, que quien trata de cercenar la Democracia alentando a los pistoleros se beneficie de ella para sus fines. Lo han hecho desde el principio y no se les adivina propósito de enmienda. La Fiscalía anuncia que actuará ante tal desfachatez. Es lo que las gentes de bien -los acreedores de la paz- esperan de la justicia.

La caradura de la ONU
Germán Yanke Libertad Digital  22 Abril 2003

Todo lo de la ONU resulta vergonzoso. Sobre su inutilidad, no insistiré porque ya lo ha dejado claro en Libertad Digital Alberto Míguez con más autoridad y más conocimientos que yo. Pero, al menos, podría guardar las apariencias.

El secretario general, que ha hecho durante las últimas semanas tantos aspavientos reclamando protagonismo, debería denunciar y combatir la triste realidad: la organización se ha convertido en el soporte de todos los sinvergüenzas de la política internacional. Cuando Husein mandaba en Irak, el embargo era el arma del capitalismo contra un pueblo pobre y necesitado. Cuando Husein cae, el embargo es una barrera contra los Estados Unidos. Pero Annan ha sido cómplice necesario de la utilización del embargo y del programa Petróleo por Alimentos en beneficio de unos cuantos “pacifistas” a los que importaba una higa que los iraquíes fueran asesinados o encarcelados por el régimen de Sadam. Ahora, ante la negativa rusa a levantar las sanciones, se ve tan claro que asquea. Por cierto, el embargo contra la Sudáfrica racista estaba muy bien, no atentaba contra ningún pueblo.

Ya que no ha sido capaz de resolver nada ni de denunciar con eficacia la represión y los asesinatos legalizados de la dictadura de Castro, podría la ONU despojar del lacerante título de “embajadora de la ONU” a Rigoberta Menchú, que es uno de los casos más palmarios de desvergüenza internacional de los últimos decenios. Si hay que lamentar su sufrimiento, incluso el que ella misma exageró mintiendo sobre su pasado, no hay por qué soportar la indignidad de defender, en nombre de la ONU, cualquier dictadura y casi todas las agresiones a los derechos humanos que vienen disfrazas de progresismo e indigenismo. Ahora ha sido Cuba, en donde la dictadura le hace fiestas mientras empareda a los disidentes. Antes fueron las organizaciones del entorno de ETA, a las que este mequetrefe del mangoneo internacional, apoyó sin recato con la monserga del diálogo y la negociación. Lo que entiende por tales se ha visto estos días en La Habana.

En el País Vasco, en cuanto el Estado de Derecho se defiende, los etarras y sus comparsas amenazan con hacer un papel y llevarlo a la ONU. Parecía una baladronada sin sentido pero, a la vista de lo que ocurre en ella, a lo mejor no lo es tanto.

Un Aznar sereno pide comprensión
Encarna Jiménez Libertad Digital  22 Abril 2003

Con un fondo demasiado negro para mandar un mensaje optimista, Aznar compareció en TVE ante tres periodistas de la casa: Baltasar Magro, director de “Informe Semanal”, Alfredo Urdaci, director de Informativos de TVE y Manuel Ventero, responsable de la misma área en RNE. Su aparición en la televisión pública tenía el aire de comienzo de campaña y el intento de pasar página a una situación nacional especialmente traumática para el Gobierno. Por eso, a pesar de que puede resultar criticable por la oposición la utilización de la televisión pública sin pacto previo para la distribución de tiempos, José María Aznar se lanzó a la arena para mandar un mensaje de diálogo y pedir “comprensión”.

La puesta en escena de TVE, que no será casual, tuvo la virtud de, con su estudiada luminotecnia, dibujar las siluetas de los participantes. Todos iban de azul y gris, estaban sentados en sillas rojas para tener un punto de color cálido, pero tenían un fondo negro que, si bien ayudaba a resaltar las figuras, parecía metáfora de una situación no demasiado halagüeña en la que se proyectaba las siglas de TVE.

Cuatro fueron los temas abordados en la media hora del especial informativo, perfectamente medida por las respuestas de Aznar, casi más que por las preguntas de los periodistas: La guerra de Irak, el nacionalismo vasco y catalán, la restauración del diálogo en la sociedad española y las perspectivas económicas. Por supuesto, no hubo demasiadas novedades en el discurso y tan sólo se vislumbró cierto tono crítico en las preguntas de Baltasar Magro, que tampoco es un modelo de agresividad. Sin duda, la rueda de preguntas estaba pensada para que un Aznar sereno se dirigiera en tono de pedir confianza en las decisiones de su Gobierno.

La defensa de la constitución y la lucha contra el terrorismo fueron los argumentos de base, pero el tono fue el del diálogo moderado y centrista con la petición de confianza a un pueblo que ha vivido unas semanas en un estado de agitación que no es el mejor panorama para una campaña electoral de municipios y Comunidades Autónomas.

El presidente del Gobierno intentó poner bálsamo y preparar el terreno para una campaña en la que los militantes del Partido Popular van a tener que echar el resto si quieren recuperar un fondo azul celeste que hasta hoy se pinta negro.

La tenaz campaña del PNV
José Cavero El Ideal Gallego  22 Abril 2003

Aunque en algunos medios informativos afines al Partido Popular se divulgan datos de encuestas propias según los cuales se viene reduciendo de semana en semana, a partir del final de la guerra de Irak, la diferencia entre el Partido Socialista y el PP, en este segundo partido no se oculta el desasosiego con el que se contemplan las elecciones del mes que viene.

La confianza que expresa Aznar a sus colaboradores y a la dirección del PP, sobre una recuperación de posiciones, desde la certeza de que su gobierno y él mismo han actuado exactamente como debían hacerlo, no termina de tranquilizarles.

Todo el mundo está en expectativa. “Ya se verá”, dicen los más prudentes. Otros dan por descontado que “habrá batacazo”, o “nos pasarán factura, por supuesto”.

Les preocupa más que el presidente siga mucho más ocupado y entregado a la situación internacional y a las hojas de ruta que se elaboran en el Pentágono para, por ejemplo, los palestinos y su futuro Estado.

Como si esas hojas de ruta para el Estado palestino nos salvaran de los nacionalistas vascos, que también tienen y siguen sus propias hojas de ruta para, conforme acaban de proclamar en su Día del Partido, tener su propio y específico lugar entre los países de la Unión Europea, con tanta propiedad y derecho como eslovenos o eslovacos.

No faltan los militantes del PP que echan de menos que Aznar y los suyos estén mucho más entregados al Bachar al Assad de Siria que al Arzalluz e Ibarretxe de Euskadi y a las respectivas armas de disuasión masiva de cada cual.

No es improbable que los discursos del Aberri Eguna hayan despertado a más de uno del sueño o sopor al que los han conducido otras cuestiones mucho más urgentes, como la guerra de Irak y sus desastres y las movilizaciones sociales que han provocado. Arzalluz e Ibarretxe es seguro que han despertado con sus baladronadas independentistas, y sobre todo, con el temor a que tales baladronadas lleguen con su correspondiente caudal de votos por la independencia o libre asociación.

¿Se vienen esforzando los partidos nacionales del Estado en contrarrestar una campaña tan sistemática y tenaz como la de los dos dirigentes del PNV?

Es seguro que no. Que están en otras guerras.

Aberri Eguna
Ramón Pi El ideal Gallego  22 Abril 2003

Los nacionalistas vascos de toda condición, desde los pacíficos burgueses hasta los malvados asesinos, celebraron el domingo el “día de la patria”, fiesta movible que no deja de ser sarcástica en el caso de los terroristas y sus amigos, porque se acomoda a las variaciones del Domingo de Resurrección, día en que se conmemora la victoria de Cristo sobre la muerte. Pero eso no debe sorprender en un movimiento fundado y desarrollado en la más completa contradicción y el disparate permanente, desde la invención de una historia imaginaria hasta el marxismo leninismo de unos asesinos que traen causa del partido que fundó uno de los más cavernícolas reaccionarios que ha dado el país.

El caso es que esta vez se ha podido apreciar, al menos en el PNV y Eusko Alkartasuna, el desconcierto propio de los que quieren dirigirse a la vez a todos los nichos electorales posibles: sus votantes tradicionales; los hastiados de malvivir bajo presión que puedan tirar la toalla, y también los ex votantes de la ilegal Batasuna, gentes que lo mismo pueden ser doctrinarios iluminados que amigos directos de los terroristas, o tipos marginales sin oficio ni beneficio, más próximos al Cojo Manteca que a la política.

Un viejo chascarrillo cuenta que una vez acudió a una caseta de feria de tiro al blanco un tipo poseído de un violento tic en un hombro. Compró un balín, se encaró la escopetilla, y tras varias convulsiones apretó el gatillo y dio en pleno blanco. El dueño de la caseta lo echó de allí porque, según dijo, “es trampa apuntar a todas partes a la vez”. ¿Por qué me habré acordado ahora de ese chiste tan viejo?

Aznar exige a Ibarretxe y Arzalluz que «dejen de lado sus planes de división»
Les insta a garantizar la libertad y niega que haya un enfrentamiento de vascos y españoles Advierte al lehendakari de que es «imposible el consenso» sobre su proyecto «rupturista»
L. P./BILBAO El Correo 22 Abril 2003

Las proclamas lanzadas por el PNV en los actos del Aberri Eguna evidencian, a ojos del Gobierno y del PP, que los jeltzales han optado por «radicalizar sus posiciones» y avanzar en la senda de la ruptura con el marco constitucional y estatutario. La réplica del Ejecutivo fue asumida ayer por el propio José María Aznar, quien exigió tanto al lehendakari como a Xabier Arzalluz que «dejen de lado» sus «planes de división», abandonen su «obsesión enfermiza» con la supuesta existencia de un conflicto entre Euskadi y España y se dediquen, «desde su responsabilidad», a «garantizar la libertad de los vascos que no piensan como ellos, porque eso es la esencia de la democracia».

La situación política en el País Vasco volvió a ocupar una parte significativa del discurso pronunciado por Aznar ante la Junta Directiva Nacional del PP; la víspera, Ibarretxe había reafirmado su voluntad de desarrollar su proyecto de libre adhesión a España y efectuar una consulta popular, mientras Arzalluz reclamaba «plaza» para Euskadi en la UE tras asegurar que, «por eso, casi estamos en guerra con Madrid». En opinión de Aznar, esas manifestaciones revelan que los dirigentes jeltzales tienen «una obsesión insana» por la confrontación y que «han perdido el norte».

El jefe del Ejecutivo negó que exista «el enfrentamiento entre vascos y españoles» que, a su juicio, «se empeña en demostrar» el PNV. «Sólo hay terroristas, y lo importante es acabar con el terrorismo», acotó el presidente del Gobierno, quien se mostró convencido de que la mayoría de los vascos no se «identifica realmente con un enfrentamiento, con lo que se ha llamado casi un estado de guerra»; y añadió que Arzalluz lo sabe. Aznar volvió a dejar claro que la prioridad debe ser la lucha contra ETA, antes de sugerir que los representantes nacionalistas parecen haberse olvidado de «que el único problema de la sociedad vasca es el terrorismo y sus consecuencias».

«Muchos miles de vascos no pueden decir frontalmente 'no' a los planes rupturistas sin verse amenazados, presionados, ultrajados o, tal vez, asesinados», denunció. Por ello, instó a Ibarretxe y Arzalluz a abandonar sus proyectos «de división» al tiempo que dirigió una advertencia directa al lehendakari: «Él sabe perfectamente -avisó- que es imposible que haya consenso sobre su plan rupturista, y que es imposible que ese supuesto plan pueda tener encaje en el modelo constitucional».

Contra «la normalidad»
Aznar constató que la Carta Magna sí fue fruto del acuerdo entre las fuerzas políticas y recordó que, durante mucho años, «una de las grandes ambiciones de los españoles» fue lograr la «normalidad» democrática e institucional. Lo que el presidente deduce ahora de las declaraciones de los nacionalistas es que «a los que viven a costa de la violencia y el enfrentamiento no les gusta la normalidad», se han «cansado» de ella y la consideran «un riesgo» para sus aspiraciones.

Mientras, los populares vascos hicieron hincapié en la progresiva «radicalización» y «batasunización» del PNV. «En esta guerra mata ETA», enfatizó Iturgaiz, quien aconsejó a Arzalluz que se jubile. Tras ironizar con que las palabras del líder del EBB deberían estar «más que en manos de la Justicia, en las de los médicos de la salud», Jaime Mayor atribuyó «nerviosismo» y «desesperación» a los jeltzales porque, dijo, esperaban «la herencia» de la izquierda radical y ésta parece dispuesta a promover el voto nulo. Y aprovechó para alertar al PSOE de que la «mezquidad» favorece la «ofensiva nacionalista».

La AVT pide que se suspendan los conciertos de grupos proetarras
N. COLLI  ABC  22 Abril 2003

«Huele a esclavo de la ley, zipaio, siervo del rey», dice una de las letras, que sigue así: «¡Explota zerdo! Dejarás de molestar ¡Explota zerdo! Sucia rata morirás»

MADRID. La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha pedido a diecisiete ayuntamientos de toda España que «impidan» la celebración de conciertos por parte de los grupos musicales «Sociedad Alcohólica» y «Su Ta Gar» por defender los postulados terroristas de ETA, tal y como se desprende de las letras de sus canciones. Además de dirigirse a los consistorios para expresar su «indignación», la asociación ha remitido una carta a la presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias, Rita Barberá.

En una nota de prensa difundida ayer, la AVT considera que los contenidos de las canciones interpretadas por estos grupos «atentan contra las víctimas del terrorismo y también contra las instituciones españolas». En opinión de la asociación, «este tipo de conciertos sólo contribuye a la propia financiación de los mismos y a pisotear la dignidad moral de las víctimas».

La AVT menciona de forma específica la canción titulada «Explota zerdo», cuyo contenido «se ha convertido en el eslogan de estas agrupaciones que próximamente recorrerán diecisiete ciudades y pueblos de España». Entre abril y octubre, está prevista la celebración de conciertos, entre otros, en pueblos de Córdoba, La Coruña, Castellón, Granada, Asturias, Valencia, Murcia, Madrid, Lérida o Barcelona.

La letra de esa canción contiene frases como «huele a esclavo de la ley, zipaio, siervo del rey, lameculos del poder, carroñero coronel. ¡Explota zerdo! Dejarás de molestar ¡Explota zerdo! Sucia rata morirás». El siguiente párrafo dice literalmente: «Por los bares se pasea y se cree bien disfrazao; nunca podrá camuflar su cara de subnormal. Y eske el tufo que akarrea no es para nada normal, a kién kree que va a engañar, su hedor le delatará ¡Explota zerdo! ¡Explota zerdo!».

Otra canción, titulada «Síndrome del norte», hace clara referencia al temor de los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado a ser víctimas de ETA. «Siempre que sales de tu casa -dice- tú vas todo acojonao, mirando para todos los laos, ese bulto del sobaco es poco disimulao. Al llegar hasta el cotxe dejas las llaves caer ¿no sea ke haya un bulto raro? y que te haga volar como a Carrero, como a Carrero. Ay qué jodido es ser «madero» en un lugar donde me consideran extranjero ¡Porronpompero!».

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