AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 23 Abril  2003
El Gobierno impone al menos cuatro horas de enseñanza de castellano en las autonomías
M. Villasante - Madrid.- La Razón 23 Abril 2003

La estrategia de Arzalluz
Germán Yanke Libertad Digital  23 Abril 2003

La espada de Josué
ANTONIO ELORZA JOSÉ IBARROLA El Correo 23 Abril 2003

Excusas de mal pagador
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  23 Abril 2003

DEBILIDADES DE NUESTRA CULTURA DEMOCRÁTICA
EDURNE URIARTE  ABC 23 Abril 2003

Arzalluz y Madrid
Román Cendoya La Razón 23 Abril 2003

HIJOS DE PUTA
ALFONSO USSÍA ABC 23 Abril 2003

El «llamazero»
Aleix Vidal-Quadras La Razón 23 Abril 2003

El altavoz de ETA
Editorial El Ideal Gallego 23 Abril 2003

Francia y Rusia: hambre por petróleo
EDITORIAL Libertad Digital  23 Abril 2003

Tapa una guerra otra guerra
Lucrecio Libertad Digital  23 Abril 2003

«Nik estatik erderaz»
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 23 Abril 2003

Desde Quebec
Cartas al Director El Correo 23 Abril 2003

Da la risa
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 23 Abril 2003

LA AVT CALIFICA AL DRAMATURGO DE PERFECTO CABRÓN

Libertad Digital  23 Abril 2003

El Gobierno impone al menos cuatro horas de enseñanza de castellano en las autonomías
El Constitucional admite a trámite los recursos de los socialistas contra la Ley de Calidad
Garantizar el derecho de los alumnos a un aprendizaje sólido de Lengua Castellana. Con este objetivo el ministerio de Educación ha fijado en cuatro el mínimo de horas semanales que las comunidades autónomas con lengua propia, como Cataluña, deben dedicarle en Primaria. Antes podían limitarse a dos. En el caso de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO), serán tres horas semanales como mínimo. La respuesta desde Cataluña no se ha hecho esperar: su consejera de Educación aseguró ayer que la Generalitar seguirá «con la misma metodología didáctica que hasta ahora».
M. Villasante - Madrid.- La Razón 23 Abril 2003

El Ministerio de Educación ha querido acabar con la ambigüedad en la antigua Logse que permitía a las comunidades autónomas con lengua propia, como Cataluña, dar apenas dos horas a la semana de Lengua Castellana.

Ahora, los alumnos de Primaria de estas autonomías impartirán un mínimo obligatorio de cuatro horas semanales, tres en el caso de los de Educación Secundaria Obligatoria.

Las enseñanzas mínimas fijadas por Educación establecen un total de 350 horas en el primer ciclo de Primaria, de las que las comunidades pueden restar 75 para su lengua propia. En los otros dos ciclos no hay posibilidad de reducir las 275 horas fijadas, pero estas autonomías pueden recurrir a su margen del 10 por ciento del conjunto de las asignaturas para diseñar sus planes. En ESO, las enseñanzas mínimas establecen 245 horas y el mínimo de Lengua Castellana es de 210.

La consejera catalana de Educación, Carme Laura-Gil, ha respondido a esta medida con el anuncio de que la Generalitat seguirá «con la misma metodología didáctica que hasta ahora», contrastada «por todos los lingüistas». Y añadió que las palabras de Del Castillo «demuestran que no sabe que en Cataluña el dominio de la Lengua Castellana es el correcto y, en algunos casos, superior a otras comunidades autónomas que tienen el castellano como única lengua», informa Efe.

Al margen de esta polémica, la ministra Pilar del Castillo detalló ayer el trabajo del Ministerio para desarrollar la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), cuyos primeros proyectos de reales decretos se debatirán el 29 de abril en el Consejo Escolar del Estado. Indicó, en este sentido, que se han introducido cambios en las propuestas iniciales del Ministerio en los aspectos en los que había mayor «sintonía» entre las comunidades autónomas.

Nuevos calendarios
Del Castillo quiso aclarar que no habrá ningún retraso como tal en la implantación de las reformas en Primaria. Y precisó que se hará, por petición general de las comunidades, en tres años en lugar de dos, lo que facilitará la necesaria organización y la elaboración de los materiales didácticos. En el curso 2004-2005 se introducirán las reformas en 1° de Primaria; en 2005-2006, las de 2°, 3° y 5°, y en 2006-2007 las de 4° y 6°.

La ministra explicó también que el plazo para la implantación de la gratuidad de la Educación Infantil se amplía un año más, de dos a tres, para desarrollarla a curso por año. Así, el comienzo queda igual, en el curso 2004-2005, y será una realidad en 2006-2007.

También la Religión queda igual en esta etapa. Fueron las comunidades autónomas las que plantearon las dificultades que suponía crear una área sobre Religión como la prevista para Primaria y Secundaria ¬con una rama confesional y otra no confesional¬ por las características de la etapa y, por ello, «hemos optado por dar continuidad a la situación actual, en la que son los padres quienes piden enseñanza religiosa».

Para introducir mayor claridad y transparencia en las evaluaciones, el próximo año se recuperarán las calificaciones de «Insuficiente, Suficiente, Bien, Notable, Sobresaliente», así como la Matrícula de Honor, en lugar de los «ambiguos» términos «Progresa Adecuadamente y Necesita Mejorar».

Ahora, el Ministerio trabaja en el «grueso» de los decretos pendientes, que regularán la Prueba General del Bachillerato, el acceso a la función pública docente o los requisitos de los centros educativos.

La ministra restó importancia, por otro lado, a la admisión a trámite de los recursos contra la Ley de Calidad de la Educación presentados por las comunidades socialistas en el Tribunal Constitucional por invasión de sus competencias. Al respecto, se limitó a recordar que la ley ha pasado por el Consejo de Estado y lamentó que las comunidades autónomas tengan un «comportamiento idéntico» con todas las reformas del Ministerio, como ya ocurriera con la Ley Orgánica de Universidades.

La estrategia de Arzalluz
Germán Yanke Libertad Digital  23 Abril 2003

Creo que fue el general De la Chiesa el que dijo que una de las ventajas de la lucha contra los terroristas y los amigos del terror es que estos, a diferencia de otros criminales, terminan, antes o después, explicando claramente sus proyectos. Para guía de incrédulos, Xavier Arzalluz –que es buen amigo del terror– lo hace con sobrada insistencia.

Este martes ha dado buena cuenta de su estrategia. De un lado, el Plan Ibarretxe, cuyo objetivo fundamental ha quedado expresado por el presidente del PNV: “margina a los que no están de acuerdo”. El motivo por el que el Gobierno vasco quiere convocar un referéndum es, en esta política totalitaria, patético: saber cuántos son los que no están de acuerdo.

Para llevarlo a cabo, no excluye, naturalmente, acuerdos con ETA para lograr el fin de la violencia, porque no se trata de “un problema de bandidaje”. Ya señaló en el teocrático Día de la Patria/de la Resurrección que sus aspiraciones pasan porque todos los nacionalistas, ETA incluida, puedan hacer, pronto y juntos, pic-nic.

Como con el PP no tiene esperanzas, además de los insultos, le lanza la maldición: se dividirá, habrá quien quiera hacer una nueva UCD y el partido se escindirá. Al PSOE le desprecia más, ya que no elimina del todo la posibilidad de que, a pesar de la marginación de los no nacionalistas y de los acuerdos con ETA, prefiera el Gobierno a los principios. Así, lanza el señuelo del apoyo parlamentario (porque, en ese estadio de desprecio, sólo cuenta con que el PP pierda la mayoría absoluta, no con que el PSOE la gane) si los socialistas no apoyan gobiernos municipales o forales alternativos al nacionalismo. En el mismo saco de las promesas de apoyo, sorprendentemente, coloca a CiU y Coalición Canaria.

Está todo tan claro, que lo que uno espera ahora es muy sencillo:

a) Que el PSOE nos diga que no quiere el apoyo parlamentario del PNV en ninguna circunstancia y que, por ello, deja de pedir su firma para las ya pesadas y un tanto alucinantes preguntas que plantea al Gobierno sobre la guerra de Irak.

b) Que CiU y Coalición Canaria expliquen que su hipotético apoyo parlamentario a un futuro Gobierno de España no pasa porque se deje gobernar o se apoye el gobierno del PNV en las instituciones locales vascas.

Ya sé que este tipo de partidos no suele ser tan claro como los amigos del terror, pero no estaría de más que, ante las amenazas del nacionalismo vasco, apuntaran al menos algunos principios.

La espada de Josué
ANTONIO ELORZA JOSÉ IBARROLA/CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE El Correo 23 Abril 2003

Los textos nacionalistas de calentamiento para el Aberri Eguna recordaban la composición de los viejos programas dobles en cines familiares, con una película dedicada a los niños y otra del Oeste o de terror para los adultos. Así, las declaraciones del lehendakari Ibarretxe tras la extraña consulta popular en torno a su plan respondían a su habitual tono de dulzura y podían ser consideradas una especie de 'Heidi' del soberanismo vasco. El manifiesto oficial del partido resultaba mucho más abrupto, hasta convertirse tal vez en el discurso más violento del PNV desde la Transición. Las imágenes bucólicas que envolvían las palabras del lehendakari cedían paso a un 'remake' político de 'Más allá de la cúpula del trueno'.

La propia mención bíblica que abría el manifiesto -por añadidura errónea, según ha probado Rafael Aguirre- era todo menos que tranquilizante. Impresiona de entrada que alguien que presume de demócrata ampare sus propuestas políticas a comienzos del siglo XXI en la necesidad de servirse conjuntamente del azadón y de la espada. Para espada ya están en Euskadi las bombas y los revólveres de ETA. No hacen falta nuevos guerreros. Pero es que si leemos el libro de Josué, tomado como referencia, el pesimismo necesariamente ha de ser mayor. Resulta lógico que el PNV de Arzalluz se vea a sí mismo como una reencarnación de ese líder que por designación de Yavé se encargó de dar a su pueblo la tierra prometida. Lo es menos que los nacionalistas democráticos ignoren los procedimientos mediante los cuales el tal Josué dio satisfacción a los predecesores de ese otro pueblo elegido que es la comunidad vasca abertzale. Cuando Josué triunfa derribando las murallas de Jericó a trompetazo limpio, lo que sigue es una matanza de «hombres y mujeres, niños y viejos, bueyes ovejas y asnos». Y así en todos y cada uno de los éxitos militares que permitieron a los israelíes quitarse de en medio a quienes habitaban la maldita tierra que Yavé les había asignado. Una auténtica lógica de exterminio, antecedente de la que el Gobierno Sharon práctica hoy en Palestina, y que además remata con un toque sabiniano en el consejo dado por el viejo Josué a los suyos: «No os mezcléis con esas gentes que han quedado entre vosotros...».

Demos por bueno que Xabier Arzalluz, cuya pluma se adivina en el escrito con la inevitable mención peyorativa de Espartero, no busca seguir al pie de la letra la táctica de Josué y, en consecuencia, se conforma con proponer la exclusión, y no el exterminio de «esas gentes» cuya presencia sigue siendo un estorbo para que el pueblo elegido sea plenamente dueño de la que es su tierra por designación divina. Ese pueblo cuya supervivencia con los mismos rasgos constituye «un milagro de la Historia», según se nos informa en otro momento del increíble manifiesto, y que además tiene la virtud de venir hecho con su idioma, nada menos que desde el Neolítico. Una vez aceptada esa superioridad fundada sobre el mito, nada tiene de extraño que Arzalluz asuma sin reservas las enseñanzas del libro de Josué. La realidad no existe más que en lo que concierne a la realización de ese destino del pueblo vasco, concretado en la meta de la independencia, acompañada del dominio exclusivo de su tierra, por encima de la existencia sobre ese mismo territorio de otros hombres que no pertenecen al colectivo sagrado de los patriotas. Y para alcanzar ese fin, los procedimientos y el espíritu de la democracia no sirven. Hay que ponerse en pie de guerra, y en ese sentido es preciso entender su afirmación, del domingo en San Juan de Luz, de que los vascos se encuentran «casi en guerra con Madrid». Los espíritus fundidos de Sabino Arana y del cura Santa Cruz, puntos de referencia básicos para Arzalluz cuando como ahora desentierra el hacha de guerra, encuentran en el telón de fondo bíblico un respaldo adecuado a efectos de poner en marcha una escalada de conflictos estrictamente irracional y de consecuencias imprevisibles.

Nada en la sociedad vasca de hoy justifica semejante clamor apocalíptico. Nadie tiene intención de «grabar a fuego en los lomos (de los vascos) la palabra España, como a ganado fugitivo». Nadie está impidiendo con su odio la enseñanza y la difusión del euskera. Nadie está asediando al PNV cuando la Justicia española declara la ilegalización de Batasuna. Nadie con buen juicio estima que la pretensión de ganar las elecciones sea una manifestación de odio político. Nadie «ha mutilado gravemente el Estatuto». Ningún demócrata, en fin, puede pensar que con un despliegue de demagogia como el exhibido por Arzalluz y el grupo dirigente del PNV se presta el menor servicio a la tarea fundamental de suprimir lo único que de veras ha de ser eliminado en Euskadi: la violencia terrorista.

Lo peor es que tal estallido de ira tiene su sentido y enlaza perfectamente con el mensaje edulcorado de Ibarretxe en vísperas del Aberri Eguna. Si el museo de horrores descrito por Arzalluz descansa sobre una sucesión de falsedades, lo mismo ocurre con las respuestas de Ibarretxe. Con Arzalluz estábamos ante el terror verbal; ahora frente al engaño. No es cierto que su plan de «libre asociación» tenga nada que ver con la construcción de Europa, ni con el reconocimiento que Alemania y Suiza prestan a sus 'länder' y cantones. Euskadi no forma parte de la Unión Europea: es España. La situación no es comparable con Ulster, donde no se prevé nueva soberanía alguna, sino la posible incorporación a Irlanda. El hecho de que hoy tenga mala prensa el derecho de conquista no puede servir de fundamento a la falsedad de que en el panorama internacional esté imponiéndose la cosoberanía. Y, en fin, la nueva situación política prevista por Ibarratxe en su plan nada tiene que ver con una simple «modificación o actualización del Estatuto», por suponer un estatus vasco radicalmente nuevo y definir como procedimiento el ejercicio de un poder constituyente vasco que ningún texto legal vigente reconoce.

En realidad, lo que Ibarretxe propone es ese proceso constituyente, expresión de la soberanía del pueblo vasco entendido como comunidad abertzale, y eso no sólo resulta incompatible con la normativa en función de la cual ejerce el poder, sino incluso con una autodeterminación democrática. Estamos ante un peligrosísimo ejercicio de manipulación política donde una instancia legalmente constituida intenta alcanzar sus objetivos por encima de las leyes y engañando a los ciudadanos. Pase lo que pase, ha advertido Ibarretxe en el mitin del Aberri Eguna, apenas debatido su plan en el Parlamento vasco «vendrá la consulta a la sociedad vasca». Ya ni es preciso que ETA renuncie al terror. Cosa lógica, porque en ese momento entrará en escena la espada de Josué y todos los recursos disponibles tendrán que ser utilizados.

Excusas de mal pagador
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  23 Abril 2003

Zapatero miente por partida doble al negarse a ir a la manifestación contra los últimos asesinatos, torturas, encarcelamientos y feroces condenas de la dictadura castrista. No va a la manifestación contra Cuba (el Estado represor, no la nación esclava) porque no le da la gana manifestarse contra Castro, el dictador favorito de todas las izquierdas. Y la prueba es que dice que él nunca va a manifestaciones ante las embajadas cuando ésta se va a celebrar en la Puerta del Sol, y a la que sí tuvo lugar ante la embajada criminosa tampoco fue su partido, ni siquiera al acto en la Asociación de la Prensa de Madrid por “problemas de agenda”. Los problemas que tiene el PSOE no son precisamente de agenda; son más bien de ética, de coherencia y hasta de concordancia. Lo menos que se puede exigir a un mentiroso es una cierta continuidad gramatical en el argumento de la trola. Pero Zapatero, Caldera, Blanco y compañía se han acostumbrado ya a la fórmula soviética de su compañero de pancarta Llamazares: mentir sobre lo que sea y todo lo que sea menester, pero insistir una mil veces en la mentira, hasta que parezca verdad.

La verdad es que socialistas y comunistas han sido siempre y siguen siendo ahora los más fervorosos defensores de la dictadura castrista. Es imposible olvidar las imágenes de González bailoteando en Tropicana con el criminal barbudo o abrazándole sonriente y feliz durante una escala en Barajas. Y acaso esa efusión podría compensarse con la cordialidad de Fraga y los servicios de Matutes al sátrapa caribeño o con la repelente estampa del Rey y Aznar departiendo con Castro en Oporto el mismo día en que Garzón empezaba la caza y captura de Pinochet, apoteosis de la doble moral y de la infamia ideológica de las izquierdas españolas. Lo que no tiene enmienda ni compensación posibles es la permanente tarea que el PSOE, a través del siniestro Martínez, lleva a cabo en las instituciones europeas para favorecer los intereses del castrismo. Y lo que no tiene enmienda ni olvido es la negativa del PSOE, ya en el Gobierno, a aprobar una propuesta de la Alianza Popular de entonces para pedir la liberación de Eloy Gutiérrez Menoyo y demás presos políticos cubanos. Tampoco la campaña implacable del PSOE, el PCE y el diario El País, cuando el PP llegó al Poder, para que rectificara su política de apoyo a la oposición al castrismo. Algo que, por desgracia, consiguieron.

Zapatero ha sido culiparlante y aquiescente en muchas siniestras jornadas parlamentarias de las izquierdas españolas que se convirtieron en una descarada apología del terrorismo castrista. Es coherente con su pasado no apoyar a los que luchan por la libertad de Cuba. Pero si elige mentir, debería mentir un poco mejor. Después de pasarse dos meses detrás de una pancarta junto a Llamazares y contra Aznar y Bush, podría haber disimulado un poco en la Puerta del Sol. Donde, por cierto, en su presencia se defendió a Castro, a Chávez y a Sadam Husein mientras se llamaba “asesinos” a los líderes políticos occidentales más consecuentes con la defensa de la libertad. En realidad, Zapatero no pinta nada junto a los cubanos anticastristas, siempre despreciados y agredidos por una izquierda cuya única idea política es el odio a los USA y el apoyo a cualquiera de sus enemigos, por criminal que sea. Pero ha perdido la ocasión de disimular, que, por cierto, buena falta le hace.

DEBILIDADES DE NUESTRA CULTURA DEMOCRÁTICA
EDURNE URIARTE Catedrática de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco ABC 23 Abril 2003

El debate sobre la guerra de Irak ha sido tan intenso que ha ido mucho más allá del análisis de esta guerra en sí misma. Y, al margen de la agresividad y de la crispación, ha servido para reconsiderar actitudes y posicionamientos sobre principios democráticos, guerra, terrorismo y dictaduras.

Lo más llamativo de este debate es que ha revelado la fuerza que todavía tiene en España la cultura política de los inicios de la transición, es decir, la de una sociedad que creía que la consecución del sistema democrático en sí misma resolvía todos los problemas, tanto de cara al interior como al exterior. Y, además, ha puesto de relieve la persistencia e incongruencia democrática de algunos elementos del viejo discurso de la izquierda en torno a la comparación de las dictaduras de izquierda o de derecha o del terrorismo como respuesta de los débiles y oprimidos.

La idea estrella, ciertamente, ha sido ésa de que «todos estamos contra la guerra», sustentada en el principio de que la guerra siempre es evitable si así se desea y de que la solución correcta es la «actitud pacífica». A partir de ahí, ha vuelto con fuerza esa tentación intelectual de que los terrorismos tienen «causas» y que para acabar con el terrorismo es necesario estudiar y responder a esas causas. Y, lo que es aún más preocupante, que hay dictaduras de varios tipos, y que no necesariamente las democracias, véase Estados Unidos, tienen virtudes políticas y morales superiores a esas dictaduras.

Juan Linz escribía que las democracias se caracterizan porque resuelven sus problemas sin recurrir a métodos violentos. Pero muchos no entendieron la limitación de ese rasgo al interior de las propias democracias. Y las características de nuestra reciente historia, dictadura y aislamiento internacional e ilusión por el nuevo sistema democrático, nos llevaron a pensar, con más fuerza que en otros lugares, que lo anterior es aplicable al conjunto de la política internacional. Porque el argumento central de los discursos contra el Gobierno y contra la Coalición internacional ha sido que su método de actuación es la guerra o que creen en la imposición de la fuerza y no en el diálogo o en la diplomacia. El problema no ha sido para muchos «esta guerra» sino «la guerra».

De hecho, la interpretación de José Luis Rodríguez Zapatero de los contenidos de las manifestaciones contra la guerra se enmarca en el contexto anterior. Afirmaba Rodríguez Zapatero (El País, 20 de abril de 2003) que los ciudadanos han expresado, en primer lugar, que rechazan la guerra, en segundo lugar, que quieren un orden internacional basado en la legalidad «y no en quién tenga más B-52», y, en tercer lugar, que quieren una «mejora de la democracia», lo que significa que los ciudadanos tengan más relevancia y sean más escuchados por el Gobierno.

Es decir, la clave para la solución de los problemas es la «mejora de la democracia» o el respeto de la legalidad o la evitación de las guerras, como si todos esos deseos o principios fueran válidos para afrontar los problemas de una realidad internacional en la que las decisiones de una buena parte de los dictadores o de los grupos terroristas se basan precisamente en el cálculo del número de «B-52» que pueden tener enfrente, dado que expresiones como «mejora de la democracia» o «legalidad internacional» les parecen absolutamente irrelevantes.

Las ya conocidas tesis de Robert Kagan sobre Europa tienen el problema de que no reflejan la actitud de la mayor parte de Gobiernos europeos en esta guerra, es decir, con la Coalición y no precisamente con el Gobierno francés, pero sí explican actitudes como las de una buena parte de la opinión pública española. Tanto esa idea de que el diálogo y los consensos son aplicables al resto del mundo, como la confianza en que otros resolverán los problemas de seguridad que al fin y al cabo probablemente no nos afecten, como la «estrategia de la debilidad».

De hecho, la historia de nuestra lucha contra el terrorismo es en buena medida la historia de «la estrategia de la debilidad», es decir, la de esa falta de confianza en la propia fuerza para acabar con el terrorismo que llevó durante mucho tiempo a «estrategias de apaciguamiento» y no a un enfrentamiento claro y contundente. Y una vez superada o en camino de superación la debilidad interior, muchos la siguen aplicando, sin embargo, a la definición de la política exterior, a partir del concepto de una España insignificante que tendría poco que opinar, decidir o liderar en el panorama internacional.

Por otra parte, la tesis de que el terrorismo «tiene causas», tan infelizmente familiar para los españoles, ha vuelto a resurgir, tanto por «la estrategia de la debilidad» como por la recuperación de algunas ideas de la vieja izquierda como ésa de que el terrorismo es la respuesta de los débiles y oprimidos contra la violencia del Estado o contra los imperios. Muchos han argumentado que la guerra exacerbaría el terrorismo y han insistido en la idea de que el terrorismo fundamentalista «se explica» por males diversos atribuibles a Occidente como el imperialismo, la pobreza, la globalización o el militarismo.

Pero, quizá, el elemento más preocupante del debate sobre la guerra, porque éste ni procede de la ingenuidad ni siquiera de la debilidad, es el de la confusión de fronteras entre la dictadura y la democracia. Y no me refiero sólo a las contradicciones surgidas respecto a Cuba, sino, sobre todo, a los análisis sobre la democracia norteamericana que, en parte, se han extendido a la valoración de la española.

En la línea de análisis como los del novelista norteamericano Gore Vidal que ha llegado a decir de su propio país que «la mayor parte de los terroristas actuales están en nuestros gobiernos, federal, estatal o local» (Perpetual War for Perpetual Peace, 2002) demasiadas voces han cuestionado el carácter democrático de este país con argumentaciones peregrinas sobre el sistema político norteamericano o las características de sus gobernantes. Y algunos, y los nacionalistas vascos no son una excepción, han derivado en la equiparación entre los terroristas y dictadores y los gobernantes democráticos, sea Bush y Sadam o Aznar y Sadam.

A pesar de las apariencias, creo que el debate en España no se ha sustentado tanto sobre una división izquierda-derecha, sino más bien en la oposición entre un concepto de democracia ingenua, aislada y trufada de elementos de la vieja izquierda, y un nuevo concepto de democracia más consciente de sus propios límites y de los condicionamientos de la realidad internacional. De la misma forma que en otros campos (sobre todo, la articulación territorial), se ha iniciado un proceso de renovación de la cultura política de la Transición y de la idea del papel de España en Europa y en el contexto internacional. Más que de izquierda o de derecha, se trata del choque entre viejo y lo nuevo, y queda por ver de qué forma se situarán en el futuro, o más bien se reubicarán, las élites políticas e intelectuales españolas en este debate. Porque ni nosotros seguimos en la Transición, ni Europa es la misma, ni las incertidumbres y amenazas exteriores son de la misma naturaleza.

Arzalluz y Madrid
Román Cendoya La Razón 23 Abril 2003

Una parte importante del famoso conflicto entre Euskadi y España surge en 1969. Por supuesto, no es un conflicto político, tampoco es entre Euskadi y España. Es un problema de orgullo y de fracaso personal, es un problema de Xabier Arzalluz con Madrid. La hemeroteca está llena de referencias de Arzalluz contra su enemigo «Madrid». Su paso por la capital fue un fracaso. Dos años sin conseguir integrarse y obtener el empleo que vino a buscar. Desde entonces Arzalluz odia a Madrid y a los de Madrid. Merece la pena repasar su paso por Madrid en la biografía que sobre Arzalluz publicaron José Díaz-Herrera e Isabel Durán.

A medida que Arzalluz va haciéndose mayor se le agudizan sus fobias y aumenta su consciencia de que se le acaba el tiempo para culminar algo en la vida que no sea otro fracaso. Odia tanto Madrid que su deseo es hacerle la guerra. Estoy convencido de que todos aquellos que en 1969 no le dieron trabajo le hubieran regalado la plaza de profesor adjunto, un taburete en un bufete, o hubieran hecho cualquier cosa si hubieran sabido que, aquel jesuita fracasado, por no darle un trabajito, iba a montar en nombre de los vascos «casi una guerra con Madrid».

HIJOS DE PUTA
Por ALFONSO USSÍA ABC 23 Abril 2003

QUE en España hay mucho hijo de puta es algo que no puede sorprender. La Real Academia Española define al hijo de puta como «mala persona». Se queda corta. Un hijo de puta es mucho peor que una mala persona. Y hay muchos hijos de puta en las concejalías de cultura de un buen número de ayuntamientos. Al menos, de los diecisiete ayuntamientos de localidades cordobesas, coruñesas, castellonenses, granadinas, asturianas, valencianas, murcianas, ilerdenses o barcelonesas que han contratado para sus fiestas a dos grupos presuntamente musicales formados por otros hijos de puta batasunos que responden a los nombres de «Sociedad Alcohólica» y «Su Ta Gar». No puede extrañar que estos canallas canten y animen en las fiestas organizadas por los ayuntamientos de Batasuna en las Vascongadas. Pero sorprende que en municipios del resto de España se dilapide el dinero público financiando a estos forajidos analfabetos. Aquí nada tiene que ver la libertad de expresión. Sí la ética, la estética y la decencia social. En este caso, la amoralidad, la antiestética y la indecencia social.

Cada conjunto de hijos de puta tiene una canción preferida, que oyen con delicia los hijos de puta que los contratan y los hijos de puta que los aclaman. La pieza magistral de los primeros se titula «¡Explota, zerdo!», y la de los segundos «Síndrome del Norte». Se creen transgresores, los muy imbéciles. Lo que está claro es que actúan en el país más libre del mundo, porque en otros se les aplicarían las leyes. Apología del terrorismo y recochineo insoportable del dolor ajeno. También desacato, calumnia e injuria, pero esas bobadas en España no constituyen delito. Aquí se le llama «terrorista» al Rey o al presidente del Gobierno, y lo hace un parlamentario autonómico de la cuerda de Llamazares, y a lo más que llega la Justicia es a regañar un poquito. Lo que escribía al principio. Un alarmante exceso de hijos de puta es lo que tenemos. Y no exportamos ni uno. Nos los quedamos todos para nuestro consumo interior. Así nos va.

«Huele a esclavo de la ley, zipaio siervo del rey, lameculos del poder, carroñero coronel, ¡Explota, zerdo! dejarás de molestar, ¡Explota, zerdo! sucia rata morirás». La segunda creación es aún más sutil. «Siempre que sales de tu casa, tú vas todo acojonao, mirando por todos los laos, ese bulto en el sobaco es poco disimulao. Al llegar hasta el cotxe dejas las llaves caer, no se ke haya un bulto raro, y ke te haga volar como a Carrero, como a Carrero, ay qué jodío es ser madero, en un lugar donde me consideran extranjero, porrompompero».

Buena rima, buena gramática, buen mensaje y artística superación. Eso es lo que han interpretado los responsables municipales de los ayuntamientos contratantes. En más de uno, muy probablemente, haya sido ocupada en su cementerio alguna tumba con antelación. No sé, algún civil, algún militar, algún niño, algún «zerdo» que murió como una rata gracias a los amigos y protectores de estos insignes músicos. Resultaría interesante conocer qué ayuntamientos, qué organizaciones, qué centros culturales, qué asociaciones de vecinos, han contratado a estas pandillas de miserables. Y si mantienen los contratos en vigor, cuáles son los nombres de los hijos de puta correspondientes. Nos podemos llevar más de una sorpresa.

Insisto. En la mugre social, sin hacer renuncia de su condición de hijos de puta, hay otros grados de hijoputez que superan al de los idiotas que cantan y componen esas birrias intolerables. Y vuelvo al primer paso. Esos alcaldes que contratan o permiten, esos concejales que pagan y ovacionan, esos ciudadanos que acuden, bailan, tararean y ríen. Esos son los hijos de la gran puta en su grado de máxima excelencia. Todos esos.

El «llamazero»
Aleix Vidal-Quadras La Razón 23 Abril 2003

En su comparecencia ante la Junta Directiva Nacional del Partido Popular hace un par de días, sus miembros pudieron ver un Aznar sonriente, relajado y con ganas de recurrir al humor. Dado que las actitudes en los políticos son tan importantes en términos de imagen como el contenido de sus propuestas, la exhibición de ánimo festivo del presidente del Gobierno en la mañana del lunes así como su tono moderado, seguro y amable en la entrevista de la noche en Televisión Española, demostraron que lo peor ha pasado y que en las filas populares vuelve a apuntar el optimismo. En efecto, más allá del barullo callejero que ha dominado la escena pública durante la guerra de Iraq, los acontecimientos le han dado la razón al inquilino de La Moncloa. La intervención ha sido corta, el número de bajas militares y civiles extraordinariamente reducido, los campos petrolíferos están prácticamente incólumes y la población ha acogido bien a los ejércitos ocupantes, dejando muy claro que su alegría por la desaparición del régimen despótico de Sadam es superior a su contrariedad por ver tropas anglo-norteamericanas en su territorio.

Las imágenes en la pequeña pantalla del contingente español destacado en la costa iraquí suministrando alimentos, agua, fármacos y cuidados médicos a gentes agradecidas, pone en absoluto ridículo a la exigencia del líder de la oposición de que este grupo humanitario regresase una vez emprendida la marcha hacia el teatro del conflicto. Los reproches tremendistas de José Blanco sobre el millar de víctimas producidas por la guerra suenan vacuamente oportunistas si se contrastan con los trescientos mil desaparecidos a causa de la feroz represión de Sadam contra cualquiera que presentase el menor signo de disidencia o con el medio millón de muertos en el delirante enfrentamiento con Irán. A medida que transcurran los días y la situación se estabilice en Medio Oriente, la atención de la ciudadanía regresará a las cuestiones domésticas y ahí es donde el Gobierno pisa terreno firme frente a sus competidores electorales.

El furor nacionalista de Maragall, la ambigüedad viscosa de Elorza y el colaboracionismo rastrero de Madrazo, operando en un escenario de secesionismos desmadrados en el País Vasco y en Cataluña, dibujan con los tintes más inquietantes una futura coalición PSOE-IU. José María Aznar, en su intervención del lunes ante sus correligionarios, incurrió en un lapsus glorioso. Tras denunciar reiteradamente la previsible alianza Llamazares-Zapatero, se refirió al secretario general del PSOE como «Llamazero». Y este extraño e inconsistente híbrido es, efectivamente, el que nos amenaza con disparar la deuda, cuartear el edificio constitucional y alejarnos del vínculo atlántico, garantía de nuestra seguridad. La agitación de su estrafalaria figura será, sin duda, la mejor campaña de un PP recuperado de sus zozobras bélicas y medioambientales.

El altavoz de ETA
Editorial El Ideal Gallego 23 Abril 2003

Arzalluz no se lo pensó dos veces. Preguntado por si el PNV estaría dispuesto a alcanzar algún tipo de acuerdo con ETA respondió rápido, claro y contundente: “Por supuesto que sí”. No sorprende la contestación si se tiene en cuenta el pasado del partido nacionalista y sus constantes contactos con quienes no encuentran otro argumento que el disparo en la nuca. Ya no hay sitio para la ambigüedad. El acelerón independentista del lehendakari no tiene barreras. Ni escrúpulos.

A expensas de lo que ocurra el próximo 25 de mayo, y bajo ta triste realidad de que en el País Vasco no hay libertad para expresarse, ni siquiera en la urnas, Ibarretxe planea presentar su plan secesionista en septiembre y adelantar las elecciones autonómicas al otoño para convertirlas en un referéndum sobre lo que él ha dado en llamar “cosoberanismo”.

Para triunfar, claro está, no dudará en ofrecer en bandeja a los asesinos lo que llevan tiempo persiguiendo. Con la excusa de una tregua-trampa bajo el brazo -disfrazada con la falsa pompa del fin del terrorismo- el PNV tratará de sumar todos los apoyos, incluidos los más despreciables, con tal de crear el único escenario en el que se siente a gusto: la fractura abierta e inconsolidable con el Estado de Derecho.

Por fin, y en plena precampaña, ha quedado al descubierto que, a pesar de la ilegalización de Batasuna y de la presumible de sus primos hermanos de AuB, ETA aún disfrutando de la prebenda de tener un altavoz político que le siga el juego.

El engaño al que Arzalluz y los suyos someten al pueblo vasco pide a gritos otra vuelta de tuerca judicial.

Francia y Rusia: hambre por petróleo
EDITORIAL Libertad Digital  23 Abril 2003

Las intoxicaciones de la izquierda acerca de la codicia de estadounidenses y británicos, capaces, según dicen, de verter a raudales sangre inocente con tal de satisfacer su sed de petróleo, –el eslogan era “No más sangre por petróleo”– se han convertido en un estereotipo de consumo masivo que ha calado hondo en amplios sectores de la opinión pública internacional. De poco ha servido que Bush y Blair se cansaran de desmentir la especie una y otra vez, y de nada el ejemplo de Kuwait, cuyo petróleo volvió íntegramente a manos kuwaitíes una vez liberado el país por las fuerzas aliadas.

Pero puestos a desconfiar, y admitiendo sólo a efectos argumentativos la muy dudosa teoría –leninista– de que el único motor de las relaciones internacionales son los intereses económicos, habría también que analizar cuáles pueden ser los intereses económicos que han impulsado a franceses, rusos y alemanes a oponerse a la guerra. Ya que no sería ni justo ni coherente aplicar la fría lógica de los intereses económicos sólo a norteamericanos y británicos y, en cambio, atribuir a franceses, rusos y alemanes motivos únicamente humanitarios y altruistas.

Como hemos venido informando en este diario, Francia y Rusia, al contrario que norteamericanos y británicos, tenían especial interés en que el régimen de Sadam Husein no se hundiera estrepitosamente. Franceses y rusos hicieron grandes negocios con el extinto régimen de Sadam, especialmente en lo que concierne al petróleo. Rusia, a través del mafioso Mijail Fridman, es la principal adjudicataria –un 40 por ciento– del programa “Petróleo por Alimentos” de la ONU y ya tenía comprometidos con Sadam, para cuando se levantara el embargo, nuevos contratos de extracción de petróleo. Del mismo modo, las petroleras francesas –recuérdese el escándalo del pago de sobornos de Totalfina-Elf a la clase política francesa, actualmente en los tribunales– también tenían apalabrados contratos petrolíferos con Sadam. Y recientemente se ha podido saber que Sadam ofreció también a los alemanes jugosos contratos petrolíferos si votaban en contra de la resolución presentada por EEUU, Gran Bretaña y España.

Asimismo, y en contra de lo que la mayoría de la gente cree, los tres principales suministradores de armas al extinto régimen entre los años 1973 y 2002 fueron Rusia (57%), Francia (13%) y China (12%) –esta última también beneficiaria del programa “Petróleo por Alimentos” y con contratos petrolíferos “apalabrados” con Sadam–, precisamente los tres países con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU que se opusieron a la intervención militar y abogaban por la continuación de las inspecciones. Estados Unidos figura en duodécimo lugar, con un 1% del total, y España y el Reino Unido se encuentran por debajo del vigésimo puesto, con porcentajes puramente residuales. Por no hablar de la central nuclear de Osirak, vendida por Chirac a Sadam a principios de los 80 y destruida por los israelíes, quienes tenían muy fundadas sospechas –que después se confirmaron– de que Sadam la empleaba para obtener plutonio con el que fabricar armas nucleares. Y también hay que recordar, como informamos en su día, que Hans Blix, quien no pasa precisamente por ser el inspector de armamento más sagaz de la ONU, fue elegido indirectamente por Sadam Husein con el beneplácito de Rusia y Francia.

No es extraño, pues, que franceses y rusos se nieguen hoy a la propuesta estadounidense de levantar inmediatamente el embargo que pesa sobre Irak desde agosto de 1990 –cuando en 1994 clamaban por ese levantamiento– con la excusa de que debe ser el Consejo de Seguridad, previo informe de Blix, el que decida al respecto, aunque ya no haya ninguna necesidad de ello una vez desmantelado el régimen de Sadam. Peligran sus contratos fraudulentos con Sadam y la deuda externa que el régimen contrajo con ellos, especialmente con Rusia, quien se niega a condonarla. Por ello, quieren ganar todo el tiempo que la ineptitud de Blix pueda proporcionarles y, además, ejercer presión –especialmente los franceses– para que sea la ONU, y no los estadounidenses, quien coordine y distribuya las labores de reconstrucción.

Siempre desde la lógica del puro interés crematístico que antes hemos asumido sólo a efectos argumentativos, todavía está por ver que Bush y Blair no intentarán apropiarse de un modo u otro del petróleo iraquí. Sin embargo, lo que sí queda plenamente de manifiesto independientemente de la lógica que se emplee, es que a franceses y rusos no les importa prolongar unos cuantos meses más la miseria y los sufrimientos de los iraquíes –no hace mucho decían que el embargo, y no Sadam, había causado la muerte a medio millón de niños– con tal de defender sus intereses económicos.

Si contra la Coalición que apoyó la intervención militar la izquierda vociferaba “No más sangre por petróleo”, en el caso de Rusia y Francia tendrían que gritar con no menos energía y con mucha mayor justificación “No más hambre por petróleo”. No hay que esperar tal cosa. Del mismo modo que tampoco cabe esperar que los mismos que acusaron de genocidas e infanticidas a EEUU y Gran Bretaña por oponerse, con muy buen criterio, al levantamiento del embargo mientras el régimen de Sadam seguía vivo y coleando, vayan a hacer lo propio esta vez con Francia y Rusia. Por lo que se ve, sólo EEUU y sus aliados están obligados a cumplir con las exigencias de la moral y de los derechos humanos. Quizá sea esta, precisamente, una prueba de su superioridad moral respecto de sus adversarios y enemigos.

Tapa una guerra otra guerra
Lucrecio Libertad Digital  23 Abril 2003

No hablaba de la guerra de Irak. Todo aquel ruido de los tres últimos meses. En España. Invocaba su nombre. Lo envolvía en ese celofán obsceno de los buenos sentimientos. En ése que ha servido siempre para dar apariencia respetable a los propósitos más turbios. En repetidas parodias parlamentarias (nadie habrá, al fin, desprestigiado más, en estas décadas, al Parlamento que el matrimonio de interés Zapatero-Llamazares a lo largo de las últimas semanas), en sórdidas autopublicidades gratuitas de actores que viven de la sopa boba de la subvención con cargo a nuestros impuestos, en lelas proclamas apocalípticas, al abrigo de las cuales tan bien acaba por venderse siempre el papel impreso.

Era ruido de guerra, éste en España. No hay de eso, pienso, duda alguna. Pero no de guerra de Irak. La de Irak ha servido de obscena coartada: no existe en este mundo obscenidad más repugnante que la de utilizar los cadáveres ajenos en sigiloso beneficio propio. Coartada, para hacer invisible otro tipo de guerra más cercana. De salón, si se quiere. De intereses fríamente materiales, en todo caso. Guerra electoral: no hay nada más obsceno que cosechar votos agitando sangre y vísceras de cadáveres ajenos. Nunca, por estos lares, se ha ido tan lejos en eso.

No, claro que no era la guerra de Irak, ésta de la España en escénica insurrección civil tras Bardem, Madrazares, Zapatero. Era la guerra de la Moncloa. Hasta un imbécil podía entonces verlo. Ahora, ya sólo da vergüenza (aunque “vergüenza” es decir poco).

Todo valía entonces. Invocar alegremente el genocidio, asimilar, a los dos días del inicio, el desarrollo bélico con una cataclismática mixtura entre Vietnam y el Líbano, exhibir vísceras y mutilaciones infantiles, causadas, of course, por el liberticida Aznar. Todo valía: hasta el detalle groucho-marxiano de que el corresponsal de la radio pública española –esa tan ferozmente controlada por el PP– no diese jamás otro nombre a las fuerzas aliadas que el de fuerzas invasoras. Claro que ése era el mismo que dio palabrita del niño Jesús de que en Yenín había habido un genocidio no menor que el de Auschwitz y Varsovia juntos. Todo valía: hasta hacer responsable al presidente del gobierno español de la muerte –cada uno como consecuencia de fuego de uno de los dos bandos– de dos corresponsales de guerra. Todo valía: hasta que el día mismo en que toda la prensa internacional –también la francesa y alemana– daban cuenta del desmoronamiento militar iraquí, buena parte de la española seguía empecinada en afirmar el inicio de la guerra de verdad, del mortífero pantano que se tragaría a británicos y estadounidenses: se llama confundir realidad y deseo; y es siniestro.

Era preciso que la guerra durase, para que la estrategia Zapatero-Madrazares fuera operativa. Nada muy novedoso. Se trataba de bombardear –dialécticamente, por supuesto, pero las fronteras del linchamiento real se rozaron– las posiciones políticas del adversario, jugando a revestir un moralismo más mentiroso que Felipe González en lírico arrebato GAL. Apostar por unas elecciones autonómicas y municipales marcadas por ese horizonte de fuego y miedo en el Cercano Oriente. Embestir, ya en serio, cuando, llegado septiembre, el colega Ibarreche decidiera abolir la Constitución vigente y convocar un referéndum ante el cual el Estado (no un partido u otro, no un Gobierno u otro, el Estado) vivirá (porque eso va a suceder, nadie se engañe) su crisis más profunda. Hacer que esa final voladura, quiebre lo bastante el país como para llegar a las elecciones generales con un pie en el abismo.

Algunos llamarán a eso suicidio. Pero es la apuesta de los herederos del PSOE-GAL. Aunque su primer supuesto, la prolongación de la guerra contra la dictadura iraquí, haya fallado. Da igual. No tienen ninguna línea de repliegue. Las cartas están echadas. Aguardan tiempos muy desagradables.

«Nik estatik erderaz»
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 23 Abril 2003

«SI ALGÚN español te pide limosna, levanta los hombros y contéstale, aunque no sepas euskera: Nik estatik erderaz (Yo no entiendo el español). Si algún español recién llegado a Bizcaya te pregunta dónde está tal pueblo o tal calle, contéstale: Nik estatik erderaz . Si algún español que estuviera, por ejemplo, ahogándose en la ría, pidiese socorro, contéstale: Nik estatik erderaz» .

Quien, el 30 de junio de 1895, escribía esa perla inigualable se llamaba Sabino Arana y Goiri, padre ideológico y fundador del PNV. Un sujeto de cuidado. Poco antes de exponer su versión nacionalista de las obras de misericordia, mostraba don Sabino la fuente nutricia -el odio a España- de su alma truculenta: «El odio cordial que profesamos a España se funda en el amor igualmente vivo que tenemos a Euskaria, nuestra patria».

Un odio, el de Arana y el de los que con él fundaron su partido, nacido de la convicción de que la España liberal destruiría el país tradicional imaginado por ellos en su delirio historicista: España, «la nación más degradada y abyecta de Europa», quería implantar en Euskaria «una sociedad impía, ávida de placeres, cuyo único objeto es descatolizar y desmoralizar al pueblo euskariano, convirtiéndole en plantel de chulos y toreros».

Un odio, en fin, que no podía acabar sino donde acabó: en el racismo antiespañol. «La fisonomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español, inexpresiva y adusta. El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español, o no sabe andar, o si es apuesto, es tipo femenil. El bizkaino es inteligente y hábil; el español es corto de inteligencia. El bizkaino es laborioso, el español perezoso y vago; el bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser señor; el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo».

Ponga el lector la palabra ario donde Arana dice bizkaino y judío donde Arana habla de español y tendrá, sin mucho esfuerzo, una dimensión real de la basura ideológica que cimentó la aparición del nacionalismo sabiniano.

Sin abandonar nunca del todo sus orígenes, la historia reciente del PNV desde su legalización hasta la firma del pacto de Lizarra, fue la de su lucha por evitar que ese legado vergonzoso le impidiera actuar como una fuerza democrática, en una sociedad laica que entendía intolerable cualquier clase de racismo. Y lo cierto es que el PNV acabó dando pasos de gigante en esa línea de moderación y modernización.

Los mismos que lleva dando desde Lizarra para acá en el camino que lo conduce irremisiblemente a volver a sus orígenes. Lo del Aberri Eguna del domingo ha sido un triste, dramático y desasosegante paso más en esa terrible dirección.

Desde Quebec
Piedad Corral/Montreal, Canadá Cartas al Director El Correo 23 Abril 2003

Somos tres estudiantes vascos de la Universidad de Montreal (algunos más, vascofranceses) que hemos seguido con interés los actos del Aberri Eguna, a través de las páginas que en Internet tienen nuestros periódicos. Así hemos podido crear un forillo de debate en la clase de Derecho Constitucional Europeo, abierto a todos. Bueno, a todos no; hay estudiantes europeos que ven a los vascos como marcianos y directamente han pasado del tema. En resumen, aquí se piensa que la experiencia quebequesa, con amplia victoria del Partido Liberal en las últimas elecciones, cierra la puerta del referéndum perpetuo que los nostálgicos de la secesión habían pretendido en esta región. Aquí también hubo terrorismo, en escala mucho menor que el del País Vasco, y desapareció hace años.

Por eso somos mayoría los que creemos que sólo el mantenimiento del terrorismo permite a los nacionalistas vascos realizar planteamientos como los de estos días: mientras la ETA residual siga amenazando, se podrán plantear sueños nacionalistas de secesión, en una Europa hostil y que, leídos con frialdad hoy, hasta resultan cómicos . Pero si hay muertos detrás, nada de esto se puede tomar a broma, aunque chirríe.Y los nacionalistas, por lo que hoy leemos, lo saben.

Da la risa
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 23 Abril 2003

LES HACE gracia. Les entra la risa floja. Dicen que estamos casi en guerra con Madrid, pero lo afirman entre sonrisas; aseguran que somos un pueblo del Neolítico, pero distribuyen sus delirios por Internet; sostienen que el Estatuto y la Constitución son una carta otorgada, pero gobiernan gracias a ambos y en ambos se apoyan para organizar el pesebre. Sueltan palabras de fragmentación, se ponen el rótulo de víctimas y dicen que el nacionalismo es mayoritario en el País Vasco. Vamos por partes. En el País Vasco no estamos casi en guerra, más bien hay unos que matan y otros que son asesinados ordenadamente y sin posibilidad, gracias a la democracia, de responder con la misma moneda. La democracia impide la guerra. Cuando ha habido guerra, entre 1936 y 1939, los soldados nacionalistas vascos del PNV se entregaron con armas y bagajes a las fuerzas fascistas de Mussolini. Cuando ha habido guerras, pongamos las carlistas, los que podrían situarse como más cercanos a lo que hoy es el nacionalismo fueron reiteradamente derrotados. La guerra no suele dar la risa, pregúntese a las víctimas.

Esta idea de que hay pueblos que vienen del Neolítico y otros, en casi idéntico ámbito geográfico, que surgieron ayer, es una melonada que se explica por sí sola. No sé, ¿los gallegos son posteriores? Los que residen en el Levante, ¿de cuándo son? Qué decir del yacimiento de Atapuerca. ¿Neolítico?, ¿cuándo?, ¿por la mañana, o por la tarde? No hay precedentes históricos que desmientan la certeza de que nunca como ahora la comunidad autónoma vasca gozó de semejante nivel de autogobierno, de tamaño poder político y económico. Cuando se dice que la mayoría del País Vasco es nacionalista, ¿a qué nos referimos?, ¿a la actual comunidad autónoma? Porque, datos cantan, si hablamos de la Euskal Herria de los nacionalistas vascos (Comunidad Autónoma Vasca, Comunidad Foral Navarra y País Vasco Francés), los nacionalistas vascos son minoría evidente, pero muy evidente. Es decir, que el deliro, si se cumple, que no se cumplirá, supondría poner a los nacionalistas vascos en minoría. Con la actual configuración, lograda gracias a la Constitución española, gobiernan, amasan poder político y económico, forman un régimen -fuera del cual hace frío-, y encima lubrican su hegemonía con los asesinatos de ETA a los constitucionalistas.

No sé, quizá deberían mirar, aunque sea de soslayo, a la en otro tiempo tan cacareada experiencia de Canadá. Allí, las fuerzas que no quieren la segregación acaban de derrotar, de vapulear, por mayoría absoluta a los que ya perdieron antes los referendos convocados y que a base de insistir en el monotema han conseguido aburrir al respetable. De risa.

LA AVT CALIFICA AL DRAMATURGO DE "PERFECTO CABRÓN"
Libertad Digital  23 Abril 2003

La SGAE otorga el premio de honor a Alfonso Sastre, vinculado a HB y detenido por un atentado de ETA

La Sociedad General de Autores y Editores ha concedido el Premio de Honor de los Max al dramaturgo Alfonso Sastre, vinculado a ETA y HB. Sastre, que junto como su mujer Genoveva Forest ha figurado en listas de HB y EH, fue detenido tras el atentado de ETA en la calle del Correo en Madrid, que causó doce víctimas. La Asociación de Víctimas del Terrorismo ha considerado “denigrante” la concesión de este premio.

Según informa Europa Press, la relación de Sastre con el mundo de HB le ha provocado críticas de antiguos compañeros suyos de militancia en el antifranquismo. Así, tras el asesinato por ETA de José Luis López de la Calle, el periodista e historiador Gregorio Morán le dirigió un artículo reprochándole no haber condenado ese asesinato.

Nacido en Fuenterrabía, Alfonso Sastre fue miembro del PCE entre 1962 y 1974 cuando abandonó y fue encarcelado por el atentado de ETA en la calle Correo, que causó doce víctimas. Salió en libertad condicional en mayo de 1975 tras lo que huyó a Francia hasta 1977, cuando fue expulsado por su apoyo a los etarras confinados en la isla de Yeu. Premio Nacional de Teatro en 1992, las vinculaciones de Sastre con ETA y su entorno no han cesado en ningún momento. Durante el cierre del diario etarra "Egin", cedió la nueva cabecera que durante unos días sustituyó a este periódico hasta el nacimiento de "Gara". Esta cabecera era "Euskadi información", registrada por la editorial "Ekin", presidida por Sastre. Formó parte de la lista de Herri Batasuna al Parlamento vasco por la provincia de Guipúzcoa. Firmante de cuantos manifiestos en apoyo de ETA (entre ellos el del asunto de las Giraldillas, en los mundiales de Atletismo de Sevilla, y del acercamineto de presos), está casado con la escritora Genoveva Forest, procesada por los atentados contra Carrero Blanco y contra la cafetería Rolando, por lo que permaneció en prisión desde enero de 1974 hasta 1977. Sustituyó al veterano etarra José Luis Álvarez Emparanza como senador de HB en Madrid en 1992. En la actualidad el matrimonio posee la editorial proetarra Hiru.

Un "perfecto cabrón"
En cuanto al premio de la SGAE, AVT manifestó "la más enérgica repulsa" a esa asociación por haber concedido el citado premio a Sastre. "La justicia va por un lado y la sociedad civil va por otros en algunos aspectos. Por mucho que se quiera reducir el entorno y el entramado de ETA, ya estamos viendo que la misma SGAE le da un premio a un señor que para nosotros es un colaborador y encubridor de los terroristas", explicó el secretario general, al tiempo que agregó que la citada entidad de gestión debería "al menos" saber a quién se va a entregar el premio y cuál ha sido su trayectoria.

"A lo mejor como dramaturgo es muy bueno, pero como persona, por hablar claramente, es un perfecto cabrón", señaló. Indicó, por otro lado, que la SGAE debería acordarse también de las víctimas del terrorismo y "tener algún detalle". "Antes de entregar un premio hay que mirar la personas y el daño que puedes causar concediendo el primero, porque un premio significa premiar una persona no sólo por lo profesional sino por sus comportamientos anteriores", concluyó.

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