AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 24 Abril  2003
LA UNIVERSALIDAD DEL IDIOMA ESPAÑOL
Editorial ABC 24 Abril 2003

Derrota de un separatismo
Alejandro Muñoz-Alonso La Razón 24 Abril 2003

Otra propuesta soberanista
Editorial La Razón 24 Abril 2003

Arafat como Arzallus: problema y no solución
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  24 Abril 2003

La esquizofrenia política de Zapatero
Ignacio Villa Libertad Digital  24 Abril 2003

NUESTROS HERMANOS CHIITAS
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Abril 2003

El PP recurrirá a Maragall y Elorza para «probar» la división del PSOE
ABC 24 Abril 2003

Barrio sostiene que el plan de Ibarretxe encubre un «nuevo apartheid a la vasca»
BILBAO EL CORREO  24 Abril 2003

Piqué, contra Iberdrola
El Conspirador La Estrella 24 Abril 2003

Arenas alerta de que la cohesión de España peligra si gana la izquierda
Agencias  Madrid El Ideal Gallego 24 Abril 2003

LA UNIVERSALIDAD DEL IDIOMA ESPAÑOL
Editorial ABC 24 Abril 2003

LAS letras españolas vivieron ayer una de sus fiestas mayores: el día del Libro, celebración que desde hace años se corona con la entrega, en Alcalá de Henares, del premio Cervantes, el galardón más importante de nuestra lengua. Tan sólo unas horas antes, la ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo, anunciaba una reforma legal para que en aquellas regiones en las que existe una lengua propia se establezca un mínimo de cuatro horas semanales de enseñanza del castellano en los cursos de Primaria. No puede ser mayor la oportunidad de este anuncio, que a pesar de las críticas vertidas desde algunas Comunidades Autónomas no hace sino subrayar el precario estado de la enseñanza del idioma común de los españoles en varios puntos de nuestra geografía.

La coexistencia en diversas Comunidades Autónomas de dos lenguas ha sido a menudo malentendida y las lenguas vernáculas -catalán, vasco y gallego- mal utilizadas como arma política y de afirmación nacionalista. La pluralidad y la diversidad conforman una extraordinaria fuente de riqueza cultural. El arrumbamiento del estudio del castellano -existen Comunidades donde tan sólo se dedican dos horas semanales al estudio de esta lengua- para potenciar el aprendizaje de las demás lenguas autonómicas resulta una torpe maniobra política y revela una preocupante pobreza de miras que repercute en la formación de las generaciones más jóvenes.

La medida tomada por Educación y Cultura no hace sino resguardar uno de los tesoros fundamentales de nuestra cultura. El español es un idioma cada día más extendido: casi cuatrocientos millones de personas lo hablan actualmente en todo el mundo. Es la tercera lengua en número de hablantes, tras el chino mandarín y el inglés, y en número de países, una veintena, donde es lengua oficial. Ocupa la segunda plaza en importancia y es sin duda la que mayor proyección presenta. Cerca de cincuenta millones de personas estudian español en todo el mundo, y unos 40 millones de hispanohablantes, un 6 por ciento de los usuarios de todo el mundo, utilizan habitualmente internet.

EL crecimiento y expansión de la lengua española son especialmente significativas en Estados Unidos, donde la población hispana alcanza ya los 37 millones de personas, un 13 por ciento del total, y podría a mediados de siglo, de seguir la progresión de desarrollo, acercarse al 45 por ciento. La emisora de radio más escuchada en Estados Unidos es hispana, y hay más de 200 publicaciones en nuestro idioma, con una circulación superior a los 12 millones de ejemplares. La feroz resistencia que hace años era generalizada y que se reunía en el lema «English Only» se ha convertido hoy en reducto de un reducido sector ultraconservador, y pronto habrá en Estados Unidos -incuestionable referencia internacional tanto en lo social como lo comercial- más hispanohablantes que en España.

Una de las singularidades del idioma español es su concentración geográfica. Nueve de cada diez hablantes del español viven en Iberoamérica, un territorio que se consolida como un determinante trampolín para la expansión del idioma, que se traducirá consecuentemente en un desarrollo social, cultural, comercial, económica y de influencia. España tiene ante sí, en este sentido, una extraordinaria oportunidad, y no ha de descuidar nunca su vocación atlantista; el apoyo y el cuidado de la lengua española ha de servir como base y vertebración de nuestra presencia internacional.

DE la universalidad de la lengua y de la cultura hablaba ayer José Jiménez Lozano en el acto en el que recibió el premio Cervantes de manos de Su Majestad el Rey. «Deseo, para España y su cultura -dijo el autor abulense-, que, abiertas y entrecruzadas con los sentires y saberes del mundo entero, porque el solipsismo cultural es un puro sinsentido, se sigan estando en su ser mismo. Desde su creación, hace ya un cuarto de siglo, el premio Cervantes ha sido ejemplo de esa universalidad del idioma español. Autores de toda Iberoamérica -Cuba, Argentina, Uruguay, México, Perú, Chile, Colombia- han recibido este galardón, que prueba la grandeza de una lengua a la que el Rey definió, hace poco tiempo, como «la más emblemática y esencial seña de identidad, y además una herramienta insustituible para potenciar la comunidad hispanohablante en el concierto de las naciones».

Derrota de un separatismo
Alejandro Muñoz-Alonso La Razón 24 Abril 2003

El ensordecedor barullo mediático en torno a la guerra de Iraq ha hecho que pase inadvertida la contundente derrota del Parti Quebecois, que pretendía la independencia de esta provincia canadiense en la que la lengua francesa es mayoritaria y que fue colonia de Francia hasta la más que remota Guerra de los Siete Años (1763). El partido separatista ¬que, como los nacionalistas de por aquí prefiere ahora llamarse «soberanista», que les debe parecer más presentable¬ lleva 40 años dando la tabarra, pero sus pretensiones han sido rechazadas en dos referendos, el último en 1995. El pasado día 14, en unas elecciones que llamaríamos «autonómicas», los separatistas, que han gobernado Quebec los últimos nueve años, sufrieron una dura derrota a manos del Partido Liberal del primer ministro Chretien, que les sacó una ventaja de casi trece puntos. Aunque el líder separatista, Landry, no se había atrevido a anunciar esta vez un referéndum, sí había prometido que Quebec se convertiría en un Estado soberano mil días después de esa victoria que se le ha escapado.

Por supuesto, los derrotados no han explicado cómo se proponían lograr esa independencia, imposible según el ordenamiento jurídico canadiense, según ha dejado claro el Tribunal Supremo. En célebre y sólida resolución, que deberían leerse los nacionalistas hispanos, aparte de negar con sólidos argumentos la existencia de ningún pretendido derecho a la autodeterminación, el TS dictaminó que, en todo caso, la hipotética separación de una provincia sólo sería admisible si el referéndum se realizara en el conjunto del país. La sola posibilidad de una secesión había ya producido un enorme daño a Quebec: cientos de miles de ciudadanos de habla inglesa y muchas empresas abandonaron la provincia, cuya economía ha sufrido un grave daño.

No se sabe si con un exceso de optimismo, algunos piensan que, después de esta derrota, el «soberanismo» carece de futuro. Los expertos no se ponen de acuerdo y mientras unos dicen que la gente está cansada del reiterativo debate sobre la independencia, otros advierten que cada vez que se dice que el «soberanismo» está muerto, siempre vuelve. Y recuerdan que el Parti Quebecois ya fue derrotado en 1985 y 1989, para retomar el poder en 1994. Y es que hay enfermedades recurrentes.

Otra propuesta soberanista
Editorial La Razón 24 Abril 2003

Con el mismo respeto que se merecen los nacionalistas catalanes de Convergencia i Unió, que han dado más que sobradas muestras de su talante democrático y de su respeto por el Estado, cabe rechazar su última apuesta soberanista. No se trata, sencillamente, y como se ha dicho en estas mismas páginas, de que su proyecto quede fuera de la Constitución y del pacto autonómico; es que difícilmente podría ser asumido por parte de una Unión Europea que avanza decididamente en sentido contrario, por la integración y contra la disgregación.

Resultaría injusto de todo punto comparar a CiU con el PNV, igualar en comportamiento y talante democrático a los nacionalismos vasco y catalán, pero también lo sería ocultar lo que ambos proyectos tienen de ruptura y concepción soberanista, o independentista, y de coincidencias notorias en la idea de «estado asociado».

La reclamación constante como autojustificación está en la base del nacionalismo, y por eso la propuesta de CiU es un reto que le corresponde afrontar, en primer lugar, al partido en el Gobierno y, después, al resto de la clase política y al conjunto del electorado. Porque, ante todo, se evidencia un rechazable oportunismo, una estrategia electoralista, en la propuesta del partido de Jordi Pujol, que pasa por sus peores momentos y se envuelve como nunca en la bandera soberanista para evitar ser derrotado en las urnas y desahuciado del Palau de la Generalitat.

Arafat como Arzallus: problema y no solución
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  24 Abril 2003

Cuando una causa política se identifica con el terrorismo, el error más común es pensar que la razón política se impondrá a la pasión criminal. Sucede exactamente al revés: la política fundada sobre el terror siempre depende del pistolero que mande y, en última instancia, será una víctima de esa lógica de la violencia en cuya legitimidad se asienta. En España hemos vivido muchos años (o muchos han querido vivir demasiado tiempo) en el error de pensar que el PNV era absolutamente necesario para solucionar el problema del terrorismo etarra, cuando los hechos demostraban exactamente lo contrario: que el PNV era parte del problema y no de la solución.

Con Arafat sucede lo mismo: como rostro político de la causa palestina, muchos se han empeñado en separarlo del terrorismo que la acompaña desde sus orígenes. Pero a diferencia de Arzallus, el rais palestino ni siquiera ha mantenido las apariencias, ni se ha mantenido personalmente al margen del crimen con excusa política. Arafat nunca se ha proclamado demócrata, ni siquiera demócrata-cristiano. Arzallus puede haber tenido y sin duda tiene desde hace algunos años una complicidad moral y política con el terrorismo, pero él personalmente no tiene las manos manchadas de sangre. Arafat ha sido y es el jefe del terrorismo palestino en su rama principal, la OLP. Lo sigue siendo hasta el día de hoy. Y nada lo prueba mejor que su resistencia a perder el control del Ministerio del Interior de la Autoridad Nacional Palestina, paso previo para eliminar el terrorismo antijudío que es la base del contencioso con el Estado de Israel.

Mazen es tan terrorista como Arafat, es un antisemita furibundo y en su tesis doctoral niega el Holocausto, que es la mejor demostración de su voluntad criminógena y nazi. Pero ha entendido que ni los USA ni Israel van a permitir un arafatismo sin Arafat. Y que si quiere poder tendrá que lograrlo acabando con el terrorismo palestino y con su jefe, que no es otro que el propio Arafat. Si finalmente Mazen se asienta en el poder, es decir, si Arafat se larga al exilio o sufre un accidente mortal, la paz será posible. Pero acabando con todas las intifadas, con todos los terroristas y con todos los ladrones que, a cuenta del sufrimiento palestino, tiene a dos pueblos encharcados en sangre: los propios palestinos y los israelíes. Sólo si se diagnostica correctamente una enfermedad es posible curarla. En la tierra de Jesús y en la de Loyola.

La esquizofrenia política de Zapatero
Ignacio Villa Libertad Digital  24 Abril 2003

Cuando faltan menos de dos semanas para el inicio oficial de la campaña electoral, el lider del PSOE Rodríguez Zapatero se descuelga con unas declaraciones en las que apunta que su partido va a hacer una campaña humilde, sin estridencias y tranquila.¡Sí señor!, a eso se le llama una auténtica lección de esquizofrenia política.

Supongo que cuando Zapatero habla de tranquilidad y de estridencias, se está refiriendo a las pancartas y a las pegatinas, a la puesta en duda de la legitimidad del Gobierno, a las mentiras ¿piadosas? de Caldera, a las "bondades" de Blanco, a las "apuestas soberanistas" de Elorza, a las iniciativas llenas de "sentido rupturista" de Maragall... o quizá se refiera también a los "profundos planteamientos" de González. ¿En qué quedamos? Lo siento mucho, señor Zapatero, pero la "milonga" centrista y moderada ya no cuela. Esa historia fue bonita mientras duró. El mensaje de un socialismo centrado, de un nuevo socialismo español al estilo británico pudo tener el gancho de la novedad durante un tiempo, pero ya no sirve. Después de meses gritando contra el Gobierno, después de meses agitando las calles, después de meses utilizando la demagogia, de pronto Zapatero cae en la cuenta de que se está distanciando del verdadero electorado que le puede acercar al triunfo electoral en la próximas elecciones generales.¡A buenas horas!

Un aparente cambio de actitud del líder socialista, que, si es simple estrategia, no tendrá efectos reales; y aunque tuviera un cierto fondo de realidad, el secretario general del PSOE ha llegado demasiado lejos como para pretender ahora cambiar la imagen de la noche a la mañana. Zapatero ha insistido machaconamente en una estrategia anti-guerra y anti-todo, se ha acercado visiblemente a Llamazares; y lo que es más grave, no ha conseguido articular un verdadero proyecto político, una alternativa al Gobierno del Partido Popular. Zapatero ha perdido el tiempo haciendo ruido, se ha entretenido con las charangas y las panderetas y ahora ya no tiene capacidad ni credibilidad para marcha atrás.

El PSOE se ha marcado su propio camino. Ha entrado en la dinámica del enfrentamiento. Se ha apuntado a las zarandajas de Izquierda Unida. Se ha metido en un callejón sin salida. Ahora y a estas alturas, el intento de recuperar una etiqueta de moderación no es creíble. Es más, como Zapatero siga insistiendo en esa línea se terminará colocando en una tierra de nadie peligrosa para su propio liderazgo. Estos cambios de personalidad en política siempre dejan una complicada cicatriz.

NUESTROS HERMANOS CHIITAS
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Abril 2003

SE ponen de moda los chiitas, la causa chiita. Derrotado Sadam Hussein y el Baas, nuestros progres se van a agarrar como a clavo ardiendo al antiamericanismo de esta confesión en la que «milita» el sesenta por ciento de la población iraquí. Es la nueva esperanza. La brevedad de la guerra había roto todas las ilusiones: ¿cómo seguir con las manifestaciones, cómo encadenarlas a las elecciones municipales, cómo seguir dando reportajes estremecedores sobre el horror de la guerra, cómo seguir demostrando la realidad del imperialismo yanqui y la ruindad de lacayos como José María Aznar?

Pero, en estas, cuando todo parecía perdido, ha emergido la causa chiíta. Todos los ojos se han vuelto a una ciudad llamada Kerbala, de medio millón de habitantes, al sur de Bagdad, ciudad santa del chiismo, tumba del iman Hussein, mártir y descendiente de Mahoma. Los Zapatero y Llamazares, los pacifistas, los periodistas predicadores han buscado ansiosamente en los mapas esta ciudad de pronto famosa por convertirse en el hervidero del islamismo, en el destino de centenares de miles de peregrinos que, gracias al derrocamiento del tirano, han convertido la manifestación del 22 y 23 de abril en una toma de conciencia multitudinaria, patriótica y antiamericana.

La izquierda española tenía alguna noticia del poder chiita y de su animadversión a la civilización occidental pero no hasta el punto de tener la audacia de enfrentarse a los americanos, como lo ha hecho el más alto dignatario del chiismo en Kerbala: «los americanos -ha dicho- deben retirarse cuanto antes de Irak puesto que ya han situado al país en el buen camino». Si Bagdad no fue el Stalingrado de los americanos en Irak, como predijo Llamazares, Kerbala y el chiismo serán su tumba. La emergencia de una contestación religiosa ha venido a sustituir la misión que se había confiado al lacismo del Baas. De esta manera los progresistas que hasta la fecha no se habían conmovido nunca con las persecuciones que habían sufrido los seguidores de esta religión y nunca quisieron enterarse de que Kerbala había sido atrozmente destruida por Sadam Hussein después de la guerra de 1991, comienzan a sentir por el chiismo una inmensa simpatía. Va a resultar conmovedor comprobar cuantos defensores les van a salir inmediatamente a los chiitas y a su derecho a organizar la sociedad iraquí sin ningún tipo de tutela extranjera.

Una de las razones por las que la tiranía de Sadam Hussein estuvo bien vista por la izquierda española fue el laicismo. Al menos eso era lo que se venía diciendo. Ahora vemos que eso era una monserga. Era una forma de valorar al Baas como partido socialista y nacional y a Sadam Hussein como una especie de Ataturk del Irak. Liquidado este como bastión político frente a EE.UU., la izquierda ha pasado a confiar en que el papel lo haga una confesión religiosa. ¿Y los principios? ¿Y la coherencia? Este caso es una prueba más del oportunismo de la izquierda. Lo que importa es la derrota de EE.UU. Lo de menos es que se haga en nombre de una ideología nacionalista o de una confesión religiosa.

Con los kurdos sucedió lo contrario de lo que está pasando ahora con los chiitas. Hasta hace bien poco los nacionalistas vascos -y la izquierda- apoyaron la causa kurda porque veían en su aspiración al reagrupamiento en un solo Estado un referente de sus propuestas. Recordemos que el gobierno de Ibarretxe estuvo a punto de ofrecer a los exiliados kurdos el Parlamento de Vitoria como sede para algunas reuniones. Pues bien: en cuanto se enteraron de que norteamericanos y kurdos tenían una estrategia común frente a Sadam Hussein, olvidaron la causa kurda.

Aquí el debate es a cara-perro. Ya no hay miramientos. Los enemigos son EE.UU. y la derecha española. Todo lo demás son zarandajas.

El PP recurrirá a Maragall y Elorza para «probar» la división del PSOE
ABC 24 Abril 2003

El «Manual del candidato» que la dirección del PP ha elaborado para las elecciones del 25 de mayo aconseja insistir en que «no podemos confiar en el PSOE» porque «mantiene una línea ambigua de actuación a la hora de definir el modelo de Estado que defiende para España», según informa Europa press. «No tiene un concepto global y coordinado en todo el Estado español, sino que en cada territorio dice y ofrece lo que cree más oportuno», se afirma.

Según los populares, «una prueba más de sus tensiones no resueltas sobre el modelo Estado, es su candidato a la Generalitat de Cataluña, Pascual Maragall, no apoyado en Madrid, que defiende abiertamente el modelo federal, modificaciones en el sistema de financiación o reformas en el Senado». La dirección del PP también aconseja a sus candidatos la cita del alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, que «mantiene planteamientos cercanos y comprensivos con el mundo abertzale». Asimismo afirma que las Juventudes del PSE «están empeñadas en realizar un debate sobre el territorio con tesis muy cercanas a la autodeterminación y el acercamiento de los presos de ETA».

El «manual» apunta también que el «reflejo de las contradicciones y oportunismos políticos del PSOE son las diversas posturas que mantiene en función de los pactos políticos». «Así, por ejemplo -se dice-, en Galicia comparte posturas parecidas con sus socios del BNG, y sus partidos en Aragón y Baleares gobiernan débilmente con partidos independentistas».

Por el contrario, el Partido Popular se autopresenta como garante del modelo autonómico previsto en la Constitución y como freno a las «tensiones disgregadoras».

Barrio sostiene que el plan de Ibarretxe encubre un «nuevo apartheid a la vasca»
Patxi López asegura que los nacionalistas ya «ni se molestan en enmascarar la realidad»
BILBAO EL CORREO  24 Abril 2003

Las últimas declaraciones de Xabier Arzalluz, en las que el presidente del PNV admitía que el plan de Ibarretxe «margina a todos aquellos que no están de acuerdo» con su contenido, son, a juicio del PP, la prueba de que la propuesta soberanista del lehendakari encubre «una nueva forma de 'apartheid' a la vasca».

Para Carmelo Barrio, secretario general de los populares vascos, las últimas manifestaciones del líder jeltzale y el tono que empleó en su discurso del Aberri Eguna reflejan «la desfachatez de los nacionalistas y el contenido real del proyecto del lehendakari, que es la confrontación de la sociedad vasca, la exclusión y la búsqueda de acuerdos con la banda terrorista ETA».

Barrio insistió en que toda estrategia «excluyente y totalitaria» es muy grave, pero «adquiere tintes dramáticos cuando comprobamos que es la línea maestra de un plan que trata de propiciar la segregación de la mitad de la sociedad vasca».

Deriva radical
En la misma línea, el secretario general del PSE-EE, Patxi López, consideró que las declaraciones de Arzalluz suponen «la demostración más evidente de la deriva radical en que se mueve este partido en su alocado intento por tener la hegemonía política en el País Vasco».

López, a través de un comunicado, apuntó que los nacionalistas «ya no se molestan ni en adornar sus iniciativas con argumentos que enmascaren la realidad», simplemente «se limitan a reconocer lo que los socialistas venimos diciendo hace tiempo: que el plan de Ibarretxe no está pensado para conseguir el entendimiento entre vascos, sino para excluir a la mitad de la población, tal como acaba de revelar Arzalluz».

El dirigente del PSE recalcó que «todos los argumentos con los que el lehendakari presentó su plan se han demostrado falsos», ya que ETA ha echado por tierra la posibilidad de que pueda ser un elemento de pacificación. Para Pa-txi López, de la voluntad de «relación amistosa» entre Euskadi y España se ha pasado a un proyecto, «no para entenderse, sino para ir a la guerra, tal y como el propio Arzalluz ha revelado en los últimos días».

A su juicio, si el lehendakari pretende aumentar el consenso político en Euskadi debería retirar su plan para volver a la vía del Estatuto, dentro del cual «todo acuerdo puede ser posible». En cambio, fuera de ese marco, concluyó, «no hay más que exclusivismo, radicalidad y destrucción de la convivencia entre vascos».

Piqué, contra Iberdrola
El Conspirador La Estrella 24 Abril 2003

La OPA de Gas Natural (es decir, de la Generalitat más La Caixa) contra Iberdrola fue lanzada con la premeditación de los nacionalistas catalanes (y los vascos) y la calculada nocturnidad para aprovechar las dificultades del Gobierno y el apretado calendario electoral. Una operación de corte maquiavélico, financiada por La Caixa, a pesar de sus altos niveles de riesgo, sobre los que no dice nada el gobernador del Banco de España (¿por qué calla Jaime Caruana?), y propiciada por un sector del Gobierno de Aznar, en el que el ministro Piqué ha tomado la iniciativa y puesto su empeño y puede que también la esperanza de ocupar un alto cargo en la compañía fusionada.

De esa manera Piqué podrá deshacer, en sentido contrario, el camino que desde la Generalitat, y vía Ercros (con escándalos incluidos), le llevó un día al Gobierno del PP y que ahora, una vez que estrelle al PP en Cataluña, le podría dar buen cobijo en una alta instancia de la empresa fusionada.

Piqué juega sus cartas con el nacionalismo catalán, con el argumento de que harán falta los votos de CiU para gobernar en Madrid en el 2004, pero con la vista puesta en su ambición personal y en el fracaso que el PP catalán que ahora preside cosechará pronto: en las elecciones autonómicas catalanas del 2003 y en las generales del 2004. Y para alcanzar sus metas, el ministro de Ciencia (infusa) y Tecnología (difusa) está presionando a miembros del Gobierno y altos cargos de la Comisión Nacional de la Energía en favor de la OPA con la que ahora Gas Natural piensa controlar Iberdrola en beneficio del plan político, estratégico y energético del nacionalismo catalán.

Plan que cuenta con el apoyo de Pasqual Maragall (que tiene sus influencias en La Caixa con Brufau) y que se integra en el proyecto de la gran coalición del PSC y CiU para después de las elecciones catalanas del otoño, como pieza maestra del nuevo Estatuto soñado y de mayores cotas de autogobierno catalán. Y todo ello con la bendición del nacionalismo vasco que, a costa de las desinversiones obligadas de la compañía fusionada y otros aparcamientos, querrá a su vez montar en Euskadi su propia empresa y plan energético nacional vasco.

Es cierto que el mapa energético nacional necesita una reestructuración (se perdió la gran oportunidad de una ¡histórica fusión! entre Iberdrola y Endesa) y un justo reparto territorial. Pero esta operación en la que el pez chico se come al grande, disfrazado de proyecto empresarial, es un golpe de mano bajo el que se esconden tanto el nacionalismo catalán y vasco como los intereses y las ambiciones personales de algunos empresarios catalanes y de políticos del PP. Lo que llevará a la ruptura del statu quo del mapa energético nacional y, a corto plazo, a una guerra sin cuartel en el mercado de la energía. Una operación a la que no es ajeno Miquel Roca, traficante mayor de influencias del reino, y en la que están en juego más de 13.000 millones de euros, una cifra que da mareo y por la que algunos son capaces de cualquier cosa.

Cuidado con Piqué, que está moviendo sus peones en la Comisión Nacional de Energía (los que colocó a su paso por Industria, Becerril, Meroño, Duato, etc.), en medios de comunicación afines y en altos cargos del Gobierno, para culminar una fusión contra natura con la que dice que comprará el alma de CiU para el Gobierno del PP en el 2004 (que ya está vendida al diablo Maragall). Pero que en realidad es una burda operación para el nuevo Estatuto de la gran coalición PSC-CiU del 2003, y futuro centro de colocaciones a los benefactores de tan maléfica operación. La que, por otra parte, daña a los inversores de Iberdrola y Gas Natural porque tras el alto precio de la OPA, las desinversiones obligadas y el fondo de comercio que les quedará, la compañía que será resultante de la fusión valdrá menos que la Iberdrola de hoy sin fusionar. Pero eso importa un rábano a promotores, gestores y políticos del nacionalismo y catalanismo de CiU y PSC, que van a por el bocado central.

Y ¿qué dice el Gobierno de Aznar ante el golpe de mano de Gas Natural y lo que se esconde detrás? El Gobierno está en los festejos de la victoria de Iraq, en la búsqueda del voto oculto de las encuestas para las elecciones municipales y en la batalla de la sucesión de Aznar. En el río revuelto del calendario electoral, ese momento propicio que fue bien calculado por los estrategas políticos y financieros de la OPA sobre la que, poco a poco, las distintas instancias afectadas de la Administración central se tendrán que pronunciar. Y algunos de ellos siguiendo los mensajes de Piqué, que continúa haciendo de las suyas, que, si son como las de Ercros, son para preocupar.

Rajoy insta a centrarse en subrayar los logros de los gobiernos de Aznar

Arenas alerta de que la cohesión de España peligra si gana la izquierda
Agencias  Madrid El Ideal Gallego 24 Abril 2003

Javier Arenas, junto a Ana Mato y Ángel Acebes, durante su intervención en la convención del PP

El ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas, advirtió ayer de que un triunfo electoral de la izquierda pondría en peligro la “cohesión” española, y aseguró que mientras gobierne su partido y haya una mayoría parlamentaria del PP eso no sucederá. El secretario general del PP, durante la convención nacional sobre siete años de Gobierno que celebra su partido, señaló que los españoles les ven “como una garantía de estabilidad y de cohesión”. Por su parte, el vicepresidente primero y ministro de Presidencia, Mariano Rajoy, aconsejó a dirigentes del PP que en la campaña electoral se centren en subrayar los avances logrados por los gobiernos de Aznar y en plantear las propuestas populares, para que haya “verdadero debate político y no sólo soflamas”.

Ésta fue la conclusión de la intervención de Rajoy ante dirigentes populares en la que repasó los logros y proyectos populares en materia de calidad de vida, estructura del Estado, seguridad y justicia, y asuntos exteriores y compararlos con la falta de iniciativas socialistas.

Zapatero, “irrelevante”
Así, Rajoy consideró que “si no hubiera Prestige e Irak, el señor Zapatero sería absolutamente irrelevante en la vida política española”, ya que no ha aportado “ni una idea” sobre los principales asuntos que preocupan a los ciudadanos.

En el acto también intervino Arenas, quien dijo que tanto el candidato de CiU a la presidencia de la Generalitat, Artur Mas, como el del PSC, Pascual Maragall, están planteado unas reformas “que suponen la ruptura del modelo constitucional”, por lo que pidió al líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que diga “qué cesiones en términos constitucionales está dispuesto a hacer al nacionalismo”.

Garantía para la cohesión
Asimismo, destacó su interés por conocer si los españoles creen que “Zapatero, Maragall, Elorza, Madrazo, y Llamazares son una garantía para la cohesión”, y aseguró que mientras gobierne el PP “no peligra la cohesión”.

Además, y de cara a las próximas elecciones, subrayó que el PP es “el centro, porque el centro es sinónimo de diálogo, reformas, moderación, responsabilidad y serenidad”, mientras que los partidos de “la coalición radical de izquierdas” están “desconcertados y descompuestos porque la guerra se ha terminado y creían que las municipales las ganaba Sadam Hussein”.

Transmitió su intención como ministro de Administraciones Públicas de terminar en esta legislatura de realizar “todos los traspasos” pendientes, señaló que sólo queda pendiente el País Vasco, y rechazó las críticas al PP de “regresión autonómica” al destacar que ha sido el Gobierno que ha logrado “el primer pacto autonómico” con todas las comunidades.

También hizo repaso de la gestión popular la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, quien afirmó que “la posición internacional de España es la más relevante en tres siglos”, pero advirtió de que “sólo se ve amenazada desde dentro”.

Posición en la UE
Así, destacó que en los últimos años se ha abandonado la teoría anterior que situaba a España en quinto lugar en la UE, en busca de “la respetabilidad por la vía de la irrelevancia”.

La jefa de la diplomacia española dijo que la posición del país en el mundo sólo está amenazada “desde dentro, desde la manipulación de los sentimientos más nobles de la opinión pública” por quienes “carecen de alternativa real alguna”.

En el acto del PP también participaron el ministro de Interior, Ángel Acebes, y la coordinadora de Participación y Acción Sectorial del partido, Ana Mato.

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