AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 26 Abril  2003

Los demonios
JAIME CAMPMANY ABC 26 Abril 2003

Los tres enemigos de España
M. MARTÍN FERRAND ABC 26 Abril 2003

El ignorante Atutxa
Germán Yanke Libertad Digital 26 Abril 2003

ETA se jacta de que logró pactos con el PNV gracias al asesinato de Blanco
J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón 26 Abril 2003

«Las víctimas son de todos»
L. SALA/BILBAO El Correo 26 Abril 2003

Más de la mitad de los barceloneses declara que su lengua es el castellano
ABC 26 Abril 2003

Los demonios
Por JAIME CAMPMANY ABC 26 Abril 2003

FRANCO los llamaba «demonios familiares» y Aznar los llama ahora «demonios históricos», pero son los mismos: los demonios históricos de la familia celtibérica, y están empeñados desde antiguo en que caigamos en la tentación, siempre viva en nuestro pueblo, de las divisiones, los aldeanismos y las taifas. Esos demonios, con sus constantes tentaciones hacia la desunión, el personalismo y el gusto de hacer cada uno la guerra por su cuenta, lograron que la Reconquista durara ocho siglos. Y menos mal que los moros también se desmenuzaron, y en cuanto se vieron celtiberizados, cayeron en la misma tentación que los cristianos, y momento histórico hubo en aquellos siglos que entre reinos cristianos y reinos moros sumaban más de cuarenta.

Con estos demonios históricos podemos hacer como con las meigas, o sea, negar su existencia, pero haberlos haylos, y lo mismo se meten dentro del cuerpo de Antonete Gálvez, alzado con el cantón de Cartagena, que de Zumalacárregui, al frente de los ejércitos carlistas, que de Françesc Maciá, proclamando la efímera República independiente de Catalunya desde el balcón de la Generalitat. Hoy, esos demonios se han acomodado en las despachaderas de Pasqual Maragall, que sale al campo con lo del «federalismo asimétrico», en las tripas de Ibarreche, que propone el «Estado libre asociado», y en la melena alborotada de José Manuel Beiras, que sueña con una Galicia separada. Podría seguir con Artur Mas, que cierra contra la Constitución y el Estatuto, y con otros demoniejos y diablillos de rabo más corto, pero para muestra basta con los que cito.

Los demonios históricos se despabilan, bailan y se ajetrean de vez en cuando, sobre todo en vísperas electorales. Cuando las urnas salen de los armarios, los demonios históricos se recuerdan y empiezan a hacer de las suyas. En Cataluña, han organizado un campeonato de despropósitos, o una lid electoral para ver quién dice el disparate más gordo, entre el nieto del poeta y el sucesor de Pujol, y en esas estamos. El Gobierno del País Vasco se niega a obedecer al Tribunal Supremo, no disuelve los grupos batasunos y según el presidente del PNV, «casi» tiene declarada la guerra a Madrid. Allí, no es que el demonio tiente a Arzalluz; es que Arzalluz es el mismísimo demonio tentador, y hasta se da la circunstancia significativa de que haya salido de debajo de la pila del agua bendita, que como se sabe es el más habitual escondite del diablo. Para aproximarme en lo que cabe al pensamiento de Arzalluz, utilizo dos libros de cabecera: los escritos de Sabino Arana y «El Diablo» de Giovanni Papini.

No es extraño que Aznar ande preocupado por el tejemaneje de los demonios históricos. Repasando nuestra Historia, nos podemos percatar de que esos demonios siempre nos han jugado malas pasadas, unas veces trágicas y otras veces sólo alarmantes o peligrosas. Desde luego, el doloroso y macabro suceso del terrorismo que no cesa, esos demonios lo inventan y esos demonios lo nutren. Y lo que es peor: esos demonios lo favorecen metidos en el cuerpo de quienes se llaman demócratas y cristianos. Alguna vez había que coger a esos demonios por los cuernos.

Los tres enemigos de España
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 26 Abril 2003

Aznar se ha echado al camino para predicar la buena nueva electoral del PP. Construye para ello sermones singulares y hasta apocalípticos. Del mismo modo que, durante cuatro siglos, los padres Astete y Ripalda nos enseñaron que los enemigos del hombre son tres -mundo, demonio y carne-, el evangelio aznarí quiere convencernos de que los enemigos de España también son tres: nacionalismo, socialismo y aislacionismo.

Quizás, si empezamos por el final, sea muy cierto que España, a lo largo de la Historia, ha gastado más energías de las convenientes para fabricarse una soledad estéril que invertido el esfuerzo necesario para vivir en la compañía y el entendimiento con las naciones del mundo. Hemos pasado de conquistados a conquistadores y las dos circunstancias son buenas para estar solos. Unas veces con la espada y otras con el crucifijo, siempre nos ha gustado la pelea y dos que luchan entre sí son el proyecto de dos soledades inmensas. No es bueno, como marca la costumbre, que España esté sola y, en eso, ha de reconocérsele al gran predicador del PP su esfuerzo, en ocasiones hasta esperpéntico, para ensanchar el territorio internacional de nuestras compañías.

Decir que el socialismo es un enemigo, de España o de quien fuere, es una imprecisión terminológica en los países en que, con el crecimiento de la riqueza material, se ha perdido la virulencia igualitaria. El socialismo, de hecho, no existe en una renta nacional como la nuestra y, alcanzada la plena igualdad de derechos ciudadanos, no deja de ser una formulación platónica. Existen partidos que se llaman socialistas a sí mismos y lo único que hay en ellos es una tentación de anteponer el Estado a la Sociedad; cosa que, si bien se mira, es un tic tan frecuente en la socialdemocracia atemperada como en los partidos que se bautizan de centro. También en lo económico el enemigo es todo aquello que no sea liberal y, si se acepta el principio, entre el PSOE y el PP las diferencias son más de hábito, cofradía y cofrades que de fe. Véase a Miguel Boyer, que apenas ha cambiado, abrazado a un Aznar que ha recorrido un largo camino hasta llegar cerca de Damasco.

Los nacionalismos, esa cosa tan anacrónica, son un enemigo de España en la medida en que lo son de cualquier forma de progreso. Anteponen la parte al todo y, se fijen aquí o allá las fronteras de ese todo, tienen que seguir desagregando una de sus partes para tener identidad, fuerza y razón de ser. Frente a un hermoso proyecto de una Europa de veinticinco naciones, los relapsos del nacionalismo buscan, en la mayoría de los casos, otra de trescientas regiones que abra las poternas para el libre tránsito de los caciques locales. Ese sí que es un enemigo; pero, más que de España, de la razón, del avance de los tiempos y, si se tercia, de la ley de la gravedad.

La nueva prédica de Aznar vuelve por donde solía, pero desconoce la urgencia de la sucesión pendiente sin la que los enemigos, de serlo, camparán por sus respetos.

El ignorante Atutxa
Germán Yanke Libertad Digital 26 Abril 2003

Atutxa es un ignorante, pero los ignorantes vienen bien a los partidos autoritarios, sobre todo cuando se muestran, ya sin caretas, totalitarios. Atutxa es un ignorante y, cuando fue designado candidato del PNV a la presidencia del Parlamento Vasco, muchas voces del nacionalismo (soterradas siempre, en este tipo de partidos lo único no soterrado es La Voz dogmática) se preguntaron cómo podía ser aquello, cómo se podía poner en sus manos un asunto que precisaba conocimientos que al candidato le faltaban y, sobre todo, una finura jurídica de la que había dado sobradas muestras de no poseer mientras fue consejero de Interior. Sí, de no poseer, porque en sus ya olvidadas arremetidas contra el terror de ETA y en sus siempre olvidadas contemplaciones con la banda Atutxa despuntaba como el antijurista, el enemigo del Derecho, el ignorante atrevido. Y el Parlamento, incluso para los orgullosos conocedores de las tripas del PNV, había tenido antes presidentes que traducían a Platón del griego clásico al vascuence o tenían una biografía académica internacional…

Decían en Sabin Etxea, la sede del partido, que estaba muy amenazado y que precisaba un cargo con protección. Sí, pero ¿precisamente la presidencia del Parlamento…?, se preguntaban los espantados. Pero todas esas vocecitas críticas, todos esos rumores malhumorados, no parecían haber reparado en que, para lo que se avecinaba, lo que el PNV necesitaba era un ignorante obediente. Ahora lo deben haber comprobado. Porque lo peor de Atutxa, lo ignominioso de su ignorancia servil, no es que se niegue a adelantar, como le ha pedido el PP, el debate previsto para la disolución del grupo parlamentario de Batasuna después de la sentencia y del auto del Tribunal Supremo. Lo peor es que el presidente de un Parlamento diga que exigir el cumplimiento de una decisión judicial es mostrar “nada de respeto a las decisiones judiciales” e identificar la “legalidad vigente” con el Reglamento de la cámara que encabeza. La obligatoriedad de cumplir las sentencias judiciales es precisamente la división de poderes y saltarse aquellas es cargarse esta, lo que es muy propio del PNV y de las organizaciones antidemocráticas en general. La burda patraña de su “legalidad vigente” es, además de una ofensa para los ciudadanos, la vulneración del Estado de Derecho.

Imagínense ahora un partido que precisa un presidente del Parlamento que obedezca ciegamente los dogmas partidistas y que le importe una higa la legalidad, el Estado de Derecho y la ciudadanía que no pertenece a su propia familia, aunque sea política. Convendrán conmigo en que se elegirá un ignorante obediente. Por eso Atutxa preside el Parlamento Vasco.

ETA se jacta de que logró pactos con el PNV gracias al asesinato de Blanco
Atribuye el acercamiento de los nacionalistas al miedo que tenían a un vuelco político
El detonante para que el PNV iniciara negociaciones con ETA, que concluyeron en el llamado «Pacto de Estella» y los acuerdos secretos firmados en 1998 por los nacionalistas con los pistoleros, fue el secuestro, y posterior asesinato, del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco. Según un documento publicado en el boletín de la banda, el «Zutabe», el PNV, asustado por la magnitud de la respuesta social que provocó aquel crimen, y ante el temor a un vuelco político, optó por pactar con los terroristas.
J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón 26 Abril 2003

El número 97 del «Zutabe», al que ha tenido acceso LA RAZÓN, incluye la particular interpretación que hacen los cabecillas de la banda de las razones que llevaron al PNV a acercarse a ETA y firmar los acuerdos de 1998, en los que los nacionalistas se comprometían a romper cualquier lazo con España.
Observadores de lo que ocurrió durante el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco opinan que el PNV no tuvo más remedio, dada la magnitud de lo que había ocurrido, que «subirse al carro» de las protestas que provocó aquel crimen. Pero hubo nacionalistas que temieron que esa ola de indignación terminara por sacar a los partidos separatistas, entre ellos el PNV, del poder en el País Vasco, y se abriera una nueva etapa para esta comunidad española.

Pérdida de votos
Los terroristas se dieron cuenta de lo que ocurría y así lo recogen en el «Zutabe»: «No debemos olvidar que cuando en 1997 ETA arrestó durante 48 horas, y luego ejecutó, al concejal del PP Miguel Ángel Blanco, provocó un terremoto político, tanto en España como en Euskal Herria. Como consecuencia de la tensión, se atacó a la izquierda abertzale, convirtiéndose el a por ellos en el grito fascista habitual. Esa situación, y el hecho de que una parte de sus votos se fueran hacia el PP, colocó al PNV en una encrucijada. Los procesos de acercamiento se hicieron más fáciles que nunca, en la medida en la que el PNV tenía que afrontar esa situación con evidentes dificultades».

Según los mismos observadores, se podrá discutir la interpretación que hace ETA, pero lo cierto es que el PNV inició los contactos con los pistoleros después de aquel asesinato. Y llegó a acuerdos con ellos que sólo interrumpió cuando no se atrevió a asumir el programa de máximos que le planteaba la banda, con la celebración de unas elecciones en las provincias vascas, tanto de España como de Francia, al margen de cualquier legalidad.

En cualquier caso, el PNV y Eusko Alkartasuna llegaron a firmar algunos documentos con ETA. Sus «exigencias», que fueron atendidas, según el «Zutabe», eran que se estableciera una «voluntad a favor de la construcción de Euskal Herria y que se suprimieran los lazos que tenían con España». A cambio, los pistoleros anunciarían un «alto el fuego», lo que ocurrió el 16 de septiembre de 1998. Una semana antes, el 12 de septiembre, había sido firmado el llamado «pacto de Estella». La banda atribuye la marcha atrás del PNV a «contradicciones internas; la presión mediática de las fuerzas españolas; la pérdida de votos; la falta de voluntad; y un cálculo político a muy corto plazo».
En cualquier caso, según subrayan los referidos observadores, ETA considera todavía, gracias a la actitud que adoptó el PNV, que el asesinato de Miguel Ángel Blanco tuvo buenos resultados para su «causa».

«Las víctimas son de todos»
Portugalete rinde homenaje a Maite Torrano y Félix Peña, asesinados en 1987 en el atentado contra la Casa del Pueblo de la localidad
L. SALA/BILBAO El Correo 26 Abril 2003

El camelio del parque Ellacuría de Portugalete convocó ayer a otras dos familias rotas por el dolor. Las de Maite Torrano y Félix Peña, los militantes socialistas que, un día como el de ayer, hace dieciséis años, murieron cuando un grupo de radicales atacó con artefactos incendiarios la casa del pueblo de la localidad. El atentado conmocionó a los vecinos, y muchos salieron entonces a la calle en una de las mayores manifestaciones que se recuerdan en el municipio. Un apoyo ciudadano que, como ayer recordó el alcalde Mikel Cabieces, en 1987 no recibían todas las víctimas del terrorismo.

Por eso precisamente, para paliar de algún modo el abandono y la desesperanza de las familias que sentían que la sociedad se había olvidado de sus muertos, el Ayuntamiento de Portugalete empezó a celebrar hace dos años unos sencillos actos en memoria de las víctimas. Un gesto de reparación para recordar que los asesinados a manos de ETA son patrimonio de todos. «Todas las víctimas son nuestras. No hay unas más nuestras que otras», recalcó el alcalde. «Puede que el dolor se acentúe porque, como en el caso de Félix y Maite, conocíamos más a las personas. Pero todas las víctimas del terrorismo son nuestras víctimas», reiteró.

Dos ramos de flores depositados al pie del árbol por los hijos de Maite Torrano, Saioa e Iván, y por una hermana del sindicalista Félix Peña simbolizaron el compromiso de esta Corporación «con la libertad y contra el terrorismo». Un compromiso «sin fisuras» que Cabieces apostó por trasladar desde Euskadi a la UE, porque «una Europa que crece no puede ni debe permitir que en un rinconcito de ella anide o crezca el fascismo».

Junto a los familiares de las víctimas escuchaba sus palabras Es-ther Cabezudo, concejala socialista a la que ETA intentó matar en febrero del año pasado al hacer estallar a su paso un carrito cargado de explosivos. También estaban presentes, entre otros, Patxi López, secretario general del PSE-EE; los parlamentarios socialistas Rodolfo Ares y Jesús Loza; Vidal de Nicolas, presidente del Foro Ermua; Leonor Regaño, de la Asociación de Víctimas del Terrorismo; y Jesús Sánchez Maus y Luis Mari Vega, dos de los curas diocesanos que van a las elecciones municipales en las listas de PP y PSE en solidaridad con los cargos electos de estos dos partidos.

Como en homenajes anteriores no hubo discursos grandilocuentes ni palabras huecas. Sólo la solidaridad de dos familias heridas por el zarpazo de la violencia con otras que en su día, tal vez porque sus muertos no pertenecían a un partido político, no tuvieron el consuelo de las instituciones.

Más de la mitad de los barceloneses declara que su lengua es el castellano
ABC 26 Abril 2003

Una encuesta elaborada en la provincia de Barcelona revela que el conocimiento del catalán crece, aunque no su uso, sobre todo entre los jóvenes e inmigrantes

BARCELONA. Más de la mitad de la población de la provincia de Barcelona considera el castellano como su lengua, frente a un tercio que afirma que es el catalán. El resto de los barceloneses utiliza ambos idiomas indistintamente, aunque el conocimiento del catalán ha progresado de una manera espectacular en los últimos 15 años.

Esta es la situación de la lengua en Barcelona que se desprende de la «Encuesta de la Región Metropolitana del año 2000», un estudio que se presentó ayer y que es la cuarta entrega de una serie que comenzó en 1985 y elabora la Mancomunidad de Municipios y la Diputación de Barcelona. La encuesta se basa en 6.830 entrevistas a personas mayores de 18 años de un total de 310 municipios de once comarcas, informa Efe.

El director de la encuesta, el sociólogo Salvador Giner, resaltó ayer que, aunque el uso del castellano predomina por encima del catalán, «nueve de cada diez encuestados señala que puede hablar, entender o incluso escribir en esta lengua, lo que no ocurría hace unos años». Los redactores del estudio entienden que en los últimos años se ha producido la «normalización de la lengua, aunque no la catalanización de la población inmigrante de primera o segunda generación, hasta el punto de que consideren que el catalán es su primera lengua». Para Salvador Giner, «los catalanohablantes son una minoría decreciente, en especial entre los jóvenes».

«Prestigio insuficiente»
A pesar del avance global que se detecta en el uso del catalán, los autores del estudio mantienen que las diferencias de catalanización según el territorio -mayor en la segunda corona y escaso en la primera- «muestran que la expansión de la urbanización es hoy un factor de castellanización y que el prestigio del catalán, lengua de las clases medias, no es suficiente, actualmente, para que la adopten de forma masiva los trabajadores».

En este sentido, la reflexión final que se hace en la encuesta está relacionada con la llegada de una nueva inmigración, que tiene en muchos casos el castellano como lengua, ya que se «introduce una duda sobre si la lengua catalana tendrá la base suficiente para mantenerse como lengua propia de una parte importante de la población».

Recortes de Prensa   Página Inicial