AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 2 Mayo  2003
Tras el dinero de Eta
Editorial La Razón 2 Mayo 2003

En torno a las municipales vascas
Gotzone Mora La Razón 2 Mayo 2003

 Siete mil y una mamarrachadas
Germán Yanke Libertad Digital  2 Mayo 2003

Las virtudes de la sociedad civil
JOSÉ MANUEL AZCONA El Correo 2 Mayo 2003

PARÍS, MADRID, BAGDAD
Editorial ABC 2 Mayo 2003

El espejo irlandés
Editorial El Ideal 2 Mayo 2003

Felipe, el centrífugo
Aleix Vidal-Quadras La Razón  2 Mayo 2003

ETA ofrecía a sus víctimas pagar la extorsión en la Udalbiltza o los «medios de comunicación vascos»
J. Prats - Madrid.- La Razón 2 Mayo 2003

Batasuna dejará de gestionar 192 millones de euros si no tiene concejales
ABC 2 Mayo 2003

Satisfacción en la UPV por el fin de los privilegios universitarios para los etarras
ABC 2 Mayo 2003

El Gobierno cambia la ley para «que la UPV no esté al servicio de ETA»
BILBAO EL CORREO 2 Mayo 2003

EN UNA CARTA REPLETA DE MENTIRAS: Sacerdotes independentistas aprovechan la visita del Papa para acelerar el plan de Ibarretxe
Libertad Digital  2 Mayo 2003

Tras el dinero de Eta
Editorial La Razón 2 Mayo 2003

Los jueces de Instrucción están necesariamente forzados a cumplir las leyes y si en el curso de una investigación se aprecian indicios de nuevos delitos, su obligación es emprender nuevas gestiones hasta restablecer la legalidad. No caben ni oportunismos ni obstáculos políticos en un Estado de Derecho y, si a la mesa del juez Garzón llegan datos que indican que en la financiación de la Udalbiltza Kursaal está el dinero negro de ETA, el mismo que obtiene con sus secuestros o mediante el cobro de extorsiones, de cuotas de protección al más estilo mafioso, por más que se citen en sus documentos como «impuesto revolucionario», el magistrado debe actuar en consecuencia. Así lo ha hecho con el ingreso en prisión de ocho dirigentes de la organización que, como se ha visto, es parte de la trama terrorista lo mismo que Batasuna, y se beneficiaba además del fruto del chantaje de ETA a sus víctimas.

Los resultados de la investigación indican, además, que el dinero sucio de ETA llega a otros muchos lugares. Por eso, ahora, lo que corresponde es seguir la pista dada por la popia banda en sus boletines internos y comprobar si parte de las ayudas, donaciones, inserciones publicitarias en «medios de comunicación vascos», y otras formas de engrasar con dinero negro la maquinaria independentista, son ejemplo de una fuente de financiación ilícita que es preciso cegar. Al fin, como ante cualquier grupo delictivo, se demuestra que seguir la pista del dinero es un buen camino para acabar con una mafia como ETA.

Lo que ya no resulta tan habitual es que un Gobierno regional como el del País Vasco, el de un partido que se presume democrático, siga voluntariamente ciego ante la realidad de lo que es ETA; que se empeñe en defender al brazo político de la banda y, como señala el propio juez en su auto, sea el PNV quien permite a los etarras mantener una mínima estructura política en la que apoyarse. La Udalbiltza Kursaal era un intento de dotar a ETA de otro brazo político que ha sido felizmente cortado, porque es el único camino que permite la legalidad. Hará bien el PNV en no consentir, y mucho menos participar, en aventuras que, gracias la Justicia, terminan con sus protagonistas entre rejas como cómplices, o integrantes, de una misma banda terrorista.

En torno a las municipales vascas
Gotzone Mora La Razón 2 Mayo 2003

El próximo día 25 de mayo tendrán lugar unas nuevas elecciones municipales y forales, cuyo significado político, especialmente desde una óptica vasca, resulta fundamental. En relación con el particular, mucho se ha discutido en las últimas fechas sobre las condiciones en las que los constitucionalistas vascos concurrimos a la cita electoral. En este sentido, y cuando resta poco menos de un mes para la celebración de los comicios, resulta ineludible comenzar realizando una reflexión de partida: desde el momento en que socialistas y populares nos vemos imposibilitados de presentar listas completas en todos los municipios vascos como consecuencia de la presión ejercida por la banda terrorista ETA sobre nuestros concejales y simpatizantes, no se puede hablar de condiciones mínimas para la celebración de unas elecciones que puedan ser calificadas como libres. A ello debe añadirse, sin lugar a dudas, el miedo real existente en muchos lugares del País Vasco a ser identificado como constitucionalista, ya que lo anterior convierte inmediatamente en potencial diana de los asesinos y expone, en muchos casos, a la exclusión y el desprecio de muchos de los denominados «buenos vascos». Bajo estas premisas, ¿se puede afirmar que PSE, PP y UA concurren en igualdad de condiciones que PNV, EA o IU al proceso electoral? Mi opinión es que no, y sobre esta base debemos desarrollar nuestra estrategia en los próximos comicios.

Dado lo anterior, una solución posible podía haber pasado por renunciar a concurrir a cualquier proceso electoral en el País Vasco. Ello representaría una forma de deslegitimar unas Instituciones (y me refiero fundamentalmente al Gobierno vasco) que asumen desde una supuesta «normalidad» este estado de cosas. Sin embargo, desde mi forma de entender la realidad actual, esta alternativa resultaría totalmente contraproducente para la causa constitucionalista, pues supondría dejar el campo abonado para un control absoluto del País Vasco por los nacionalistas, con efectos devastadores, a corto plazo, sobre el equilibrio socio-político vasco. Considero, por lo tanto, que desde la responsabilidad sólo queda participar con todas nuestras energías en las elecciones. No obstante, ello no nos debe impedir seguir denunciando, mientras se mantenga esta situación, la asimetría de posiciones en que nos hallamos unos y otros. Los problemas que tanto PP como PSOE y UA encontramos para confeccionar listas en las distintas poblaciones, mientras PNV y EA cierran un pacto en el que la única preocupación es la distribución de sillas y el control de las esferas de poder a futuro, muestra a las claras como hablar de igualdad de condiciones políticas en el País Vasco es una falacia.

Sin embargo, y a pesar de lo anterior, los partidos constitucionalistas no podemos concurrir a las urnas con un discurso de resistencia. Desde mi punto de vista, los comicios deben ser afrontados como un ejercicio de reafirmación democrática, frente a la estrategia de pensamiento único impuesta desde el nacionalismo gobernante. Ello implica, en primer lugar, continuar transmitiendo a la ciudadanía la idea de que la situación en el País Vasco es asimétrica, estando en juego mucho más que la simple determinación de las personas encargadas de gobernarnos en el ámbito local los próximos cuatro años. Posiciones como las del Sr. Zarraoa (actual alcalde de Getxo por el PNV), donde se ha originado últimamente una fuerte polémica ante la negativa de los nacionalistas a crear un monumento en memoria de las víctimas de ETA; o la asignación de fondos públicos a Udalbiltza desde diversos ayuntamientos gobernados por ediles nacionalistas, ponen bien a las claras cómo desde muchos consistorios vascos no se realiza prioritariamente una labor de gestión municipal, sino que se atiende a consignas políticas de hondo calado en busca de la plasmación del proyecto soberanista auspiciado por el lehendakari Sr. Ibarretxe. Por todo ello, estas elecciones municipales ostentan una importancia decisiva, puesto que el triunfo de opciones nacionalistas supone dar un cheque en blanco para el apoyo a iniciativas políticas como el «Plan Ibarretxe» o a proyectos como Udalbiltza (nacido, no lo olvidemos, al amparo del Pacto de Lizarra, que ahora se dice abandonado por PNV y EA).
Por último, y pensando en clave política vasca, me gustaría finalizar con una reflexión en torno al significado de los resultados, no sólo de estos, sino de futuros comicios en el País Vasco. Existe el riesgo, si en próximas elecciones generales ninguno de los dos grandes partidos nacionales obtiene una mayoría absoluta, de que pueda recurrirse a PNV y EA con el fin de lograr mayorías suficientes para gobernar. Sin embargo, ello implicaría un riesgo enorme y una traición para el constitucionalismo vasco, pues las contraprestaciones a cambio de dicho apoyo debilitarían, sin duda alguna, nuestra posición. Por todo ello, mi propuesta consistiría en articular un acuerdo entre los dos grandes partidos nacionales, en relación con el tema vasco.

En concreto, creo que la gravedad de la situación actual ¬en la que cada día nos desayunamos con una nueva propuesta rupturista con el Estado por parte de los partidos que gobiernan en Euskadi¬, nos debería llevar a establecer un pacto entre PP y PSOE por el cual ambos partidos renunciarían a utilizar los votos de PNV y de EA, a efectos de configuración de mayorías parlamentarias tanto en Madrid como en Vitoria. De esta forma, lo que se lograría es que de no obtener ninguna de dichas opciones la mayoría absoluta (y sobre todo pensando en unas hipotéticas elecciones generales), se utilice a cualquiera de estas alternativas nacionalistas para llegar al poder, a costa de hipotecar a futuro la situación política vasca. En definitiva, acabaríamos con chantajes como los del Sr. Arzallus a Zapatero tras el asesinato de Joseba Pagazaurtundua, cuando el primero le vino poco menos que a recordar al líder socialista que «ellos tienen buena memoria, y que el PSOE podría llegar a necesitar sus votos para gobernar». La semana pasada, con motivo del «Aberri Eguna» tuvimos de nuevo declaraciones del mismo tenor por parte del Sr. Arzallus, en relación con el apoyo que el PSOE debería prestar al PNV/EA para que dicha coalición pueda alzarse con las alcaldías de los municipios en lo que obtenga una mayoría relativa. El gobierno central no se puede conseguir a costa del País Vasco, porque precisamente ese día empezaría el principio del fin.

Siete mil y una mamarrachadas
Germán Yanke Libertad Digital  2 Mayo 2003

Cuando Ibarretxe se crispa se muestra atolondrado, cuando se pone simpático se nos presenta más como realmente es, un político refractario a las libertades y a la democracia. En un acto electoral con jóvenes nacionalistas (y jóvenas, imagino), ha dicho que “llevamos 7.000 años como pueblo” y ha convertido, de un plumazo cómico, el chiste en programa político. Ya es triste que los vascos tengamos un presidente así, pero, además, es peligroso: Ibarretxe, cuando afirma que “con la ley no se crea un pueblo”, revela su doctrina: el “Pueblo Vasco” que se ha inventado no tiene realmente nada que ver con la ley, con el ejercicio de la democracia, con el voto de los ciudadanos del censo dentro de un sistema constitucional. Es algo étnico, que se remonta siete mil años, y que él interpreta, que no tiene nada que ver con la modernidad y el Estado de derecho. Por eso Ibarretxe se alía y defiende a los terroristas totalitarios, que vienen también del pleistoceno marxista, y se crispa, se atolondra, ante los que defienden las libertades y los derechos humanos. “En democracia nadie nos podrá decir nada”, señala muy ufano. Y, es verdad, no hay nada que decirles en democracia porque no la quieren.

El apoyo que tiene Ibarretxe viene de mamarrachos como los más de quinientos curas y frailes independentistas y antidemócratas. Hay por ahí algunos clericales que se preguntaban si el Papa iba a decirle algo más o menos molesto a José María Aznar durante la visita de este próximo fin de semana. Se quedarán ellos mismos amoscados aunque, si el Papa decidiera advertir seriamente a alguien, debería hacerlo a los obispos vascos, para que se den cuenta del clero con el que cuentan: teocrático, premoderno, anticonstitucional, nacionalista y expansionista, cursi, sin saber escribir correctamente, hipócrita y voluntariamente cegato ante la realidad. Es para que se preocupen, no hay duda.

El panfleto que estos mamarrachos han dirigido al Papa (del que dicen que “preside” la Iglesia) manipula documentos de Juan Pablo II y de la Conferencia Episcopal. La mentira en boca de estos clérigos iletrados es todo un síntoma, sobre todo si es para defender el nacionalismo, el totalitarismo y para proteger a los etarras y sus cómplices. Del terrorismo de la banda, nada de nada, sólo la imbecilidad de decir que tiene su origen en la Guerra Civil. De las víctimas del terror, menos. Se vuelven a equivocar los anticlericales, que siempre andan con la murga de que los curas están con los poderosos. Estos quinientos están con los de las pistolas.

Las virtudes de la sociedad civil
JOSÉ MANUEL AZCONA/PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD 'EL SITIO' El Correo 2 Mayo 2003

Hoy, como cada año, celebramos nuestro aniversario del 2 de mayo. Hoy, como cada año, realizamos nuestra habitual procesión cívica hasta la altura de Mallona y hoy también recordamos a la ciudadanía, a la sociedad civil, que nuestra institución hace 128 años luchó por la defensa de las libertades individuales y colectivas. Y que en los arranques del siglo XXI seguimos encarrilados en esta causa que tan notable consideramos.

He titulado este artículo 'Las virtudes de la sociedad civil' porque estoy profundamente convencido de que en el moderno mundo desarrollado, y ante el ocaso de las ideologías clásicas del siglo XIX, el cuerpo social adopta protagonismo de altura. Personalmente me sorprendo a menudo cuando escucho con serenidad a determinados líderes políticos o intelectuales, más o menos consagrados o autoconsagrados, insistir en la ristra de dogmas y sofismas que le deben hacer a cada uno portador de idearios llamados de forma clásica de derechas o izquierdas. Es bien sabido que en los tiempos que corren las diferencias reales entre la socialdemocracia y la democracia cristiana son realmente pequeñas en lo que a gestión se refiere, mal que nos pese o bien que nos guste, según cada criterio. De ahí que tanto aquí, en el País Vasco, como en el resto de España estemos a diario soportando consignas de marco teórico-ideológico que se encargan de transmitir en qué consiste ser un buen nacionalista, un mejor socialista o un clásico militante de la derecha.

En sociedades más desarrolladas que la nuestra, el crepuscular debate ideológico, aunque existente, ha dejado paso al mejor de los pragmatismos del bien común o la búsqueda de la más elevada calidad de vida de las personas. Siempre, claro está, bajo parámetros de solidaridad entre las clases sociales menos favorecidas. Dentro de este anterior planteamiento se encorseta la sólida columna de valores que representa la sociedad 'El Sitio'. Nos explicamos. Si se analiza con suficiente serenidad nuestro mundo moderno, llegamos a la conclusión de que las actuales democracias sustentan su base de actuación en el respeto a los derechos humanos y sobre el basamento del mantenimiento de la libertad individual. Pues bien, estos dos principios fundamentales, extraídos de los dogmas de la Ilustración de finales del siglo XVIII, fueron demolidos a martillazos y con inherente secuela de muerte y destrucción tras la aparición del fascismo totalitario y del marxismo totalitario. Troncos comunes, ambos, de aquellos regímenes políticos que se han basado en la anulación del individuo frente a la colectividad, que aparece así como cuerpo societario dirigido por un partido único que hacía de cabecera rectora, tractora y también de circuito sanguíneo.

Resulta, pues, paradójico que en estos arranques del siglo XXI, y tras la desaparición de la Guerra Fría en 1989, los valores que nuclean el contitucionalismo y la democracia moderna sean precisamente aquéllos por los que lucharon nuestros antepasados en el período de la Ilustración, en el llamado Siglo de las Luces. Muchas veces me pregunto por qué se ha derramado tanta sangre, se han dado tantas vueltas para llegar a aquellos planteamientos del liberalismo democrático que nosotros sustentamos con tanto orgullo. Contra el recorrido de la historia nada podemos hacer sino estudiarlo para evitar caer en sus males. Sin embargo, sí podemos aprender para que en el futuro no tropecemos sobre las mismas aristas del mal. Es por esta razón por la que hablar aquí, en el País Vasco, de estos lazos de dogmas antitotalitarios es una misión cotidiana. Porque, al fin y a la postre, no hay otro rincón del mundo democrático en el que ciudadanos librepensadores, políticos y gente del ámbito de la cultura deban vivir escoltados. El hecho en sí mismo es traumático, pero aún lo es más que se culpabilice a las víctimas de este drama social como si fueran los causantes de todos los males que nos aquejan. Tenemos una sociedad fracturada en el País Vasco y Navarra. Tenemos semilla del mal y flores negras a nuestro alrededor y los que sujetan su existencia sobre modelos estalinistas unen su razón de ser a la de aquellos personajes siniestros de la historia que escupieron a la democracia para llegar a la cima del poder sobre millones de cadáveres. Porque quienes no creen en el principio de 'cada persona, un voto', con el posterior acatamiento de las mayorías, no merecen consideración, aunque el problema mayúsculo viene cuando estos estalinistas, enfurecidos por no convencer a la mayoría social de su salvítico discurso y modelo convivencial, saltan a la vía del terror político que históricamente, además, ha resultado ser un auténtico fracaso, pues ni uno solo de los personajes que han dirigido este modelo de totalitarismo ha pasado a la historia con gloria, sino con miseria y repudio generalizado.

Siempre he pensado que la patria es el lugar donde cada ciudadano vive libre y, desde esta perspectiva, ni la etnicidad, ni el idioma, ni la supuesta historia común, ni las tradiciones, ni siquiera el marco geográfico deben ser las razones máximas de la estructuración de un país. Pueden ser motivaciones suficientes todas ellas, o algunas en concreto, pero no son obligatorias por principio natural de nadie ni de nada. Las asociaciones humanas deben basarse en la voluntad de las personas y éstas se dotan a sí mismas del cuadro institucional que mejor consideran. Si dentro de este cuadro están los postulados que aparecen antes será porque así lo quieren personas libres. Imponer valores supremos procede de seres que se creen tocados por el destino y se autoelevan a la categoría mayor de directores de nuestro bien colectivo, pero también individual, pues hasta nos dicen cómo hemos de hablar (y en qué idioma), pensar, ordenar nuestra convivencia o qué canal de televisión hemos de degustar. Nada tiene esto que ver con el liberalismo democrático que hoy celebra su fiesta anual y que recoge la Sociedad 'El Sitio'. Pretendemos ser gente de paz, de tolerancia, de librepensamiento y pretendemos convivir con todas las ideologías que hacen suyo el noble argumento por el que la patria es el lugar donde se vive libremente bajo el máximo respeto a las leyes igualitarias que emanan de la soberanía popular. Y es aquí, precisamente, donde reside la virtud de la sociedad civil, aquí está su esencia, aquí se asienta su grandeza. Todo lo demás es pesadilla cotidiana.

PARÍS, MADRID, BAGDAD
Editorial ABC 2 Mayo 2003

LA pretensión francesa de estar presente, con unidades militares, en Irak tras el fin de los combates, el derrocamiento del gobierno de Sadam y el inicio de una etapa que debe llevar a la recuperación de las libertades por los iraquíes, proceso criticado de principio a fin por París, no debe sorprender a nadie. Francia quiere ejercer de potencia, hacerse un hueco en la escena internacional y ha diseñado una estrategia que entiende adecuada a la defensa de sus intereses nacionales. El hecho de colocar esos intereses tras la bandera de la UE no debe impedir la visión de conjunto.

La escena internacional comenzó a cambiar profundamente cuando se produjeron las terribles acciones del 11-S. Lo que hasta entonces eran riesgos aparecieron como amenazas y la coincidencia de esas amenazas con países con voluntad de construir armas de destrucción masiva cambió el panorama internacional y las prioridades de seguridad. Hubo quienes comprendieron esa realidad emergente, quienes le restaron importancia a los hechos y quienes intentaron aprovechar los acontecimientos para intentar ganar influencia internacional a costa de Estados Unidos. Este fue el caso de Rusia y Francia. Pero la intervención militar fue contundente, corta y eficaz. Lo suficiente para dejar sin terreno de juego a quienes quisieron convertir la guerra en su principal arma política. Francia, ese país sin el cual no se puede pensar Europa, persiste en sus errores y está dividiendo peligrosamente a la UE.

No es este nuestro caso. España no tiene sueño de gran potencia. Es un país medio de Europa, goza de una importante posición geoestratégica, ha tenido una política exterior errática durante décadas y no siempre ha jugado sus bazas con eficacia. Pero supo leer lo que pasaba el 11-S. No podía ser menos en un país que sufría desde antiguo la amenaza terrorista, que comprendía que ésta, a pesar de la coartada interior, era la expresión de una cultura de la violencia que no tenía fronteras y cuyas raíces de fanatismo e intolerancia constituyen la principal amenaza a las libertades. España apostó por neutralizar la amenaza de Sadam, aportó su esfuerzo político y humanitario y ahora se prepara para jugar un papel en la reconstrucción y normalización de Irak. La visita de Colin Powell, los planes para que España administre parte del restablecimiento de la normalidad en Irak y el papel, discreto pero eficiente, que el presidente Aznar está jugando en el proceso de paz árabe-israelí señalan que nuestro país ha recuperado pulso en la escena internacional.

Seguramente el esfuerzo español es aún insuficiente. Una política exterior del nivel que España requiere exige más recursos: para la influencia económica, política y cultural; para la acción diplomática; para los servicios de inteligencia. Ningún país puede tomar decisiones correctas en política exterior si no conoce con la suficiente antelación los elementos que forman parte de un conflicto, si ese conflicto va a afectar a España, cuánto y cómo, si no sabe qué piensan los amigos y cómo va a evolucionar ese pensamiento, qué riesgos son ciertos y cuáles no y qué necesitan los aliados.

Un país tiene que elegir aliados en función de cómo piensa que están mejor defendidos los intereses propios. España optó y en esa opción coincidió con Gran Bretaña y la mayoría de la UE. Ahora hay que fortalecer el pilar de la defensa tal y como la UE lo ha definido: con la OTAN, expresión militar de la alianza transatlántica, y asumiendo cada vez más compromisos de manera solidaria y conjunta, sin acciones unilaterales o de unos pocos países.

El espejo irlandés
Editorial El Ideal 2 Mayo 2003

Irlanda, esa porción de tierra que en algún cataclismo prehistórico perdió Galicia y que ahora está situada frente a las costas de Inglaterra, es el espejo en el que tradicionalmente se miran los nacionalistas vascos. Como ocurría en el callejón del Gato, de Valle-Inclán, la imagen que refleja el cristal esta distorsionada, no se asemeja a la realidad, pero a los apóstoles de Euskal Herria no les importa. Nada tiene que ver un país con el otro, salvo que los estampidos de las pistolas se escuchan en ambos con demasiada frecuencia, pero si desde el PNV hasta los proetarras toman el Ulster como modelo deben hacerlo con todas las consecuencias, incluso cuando se dan situaciones como la actual, en la que el Gobierno británico ha decidido posponer las elecciones ante la desconfianza en el desarme del IRA. Los principales líderes norirlandeses han expresado su tristeza por el aplazamiento, lo que no ha impedido que el propio primer ministro del Ulster asegurase que el compromiso de colaboración con el Ejecutivo del Reino Unido no sufrirá ningún cambio.

Escuchar esas palabras de boca del lehendakari en el caso de que se retrasasen los comicios autonómicos en el País Vasco sería imposible, aunque el acuerdo tuviera el mismo motivo que en Irlanda: evitar un mayor deterioro del proceso de paz. La ilegalización de Batasuna y la previsible -y deseable- prohibición de que el nuevo engendro proetarra se presente a las municipales ahorrarán ese trance al lehendakari, pero tanto a él como al resto de “iluminados” les debería servir para olvidar el espejo irlandés y mirarse en uno que refleje la realidad.

Felipe, el centrífugo
Aleix Vidal-Quadras La Razón  2 Mayo 2003

En su reciente conferencia en Tribuna Barcelona, el ex presidente del gobierno Felipe González ha manifestado su
pleno apoyo al modelo de federalismo asimétrico propugnado por Pasqual Maragall. Su gran argumento fue que no todas las comunidades deben tener las mismas competencias porque, según explicó didácticamente a su arrobado auditorio, Cataluña presenta necesidades y características distintas a Andalucía y a Canarias. Abundando en este razonamiento, tremendamente novedoso, por cierto, aclaró que el hecho de que Cataluña tuviese una lengua propia exigía instrumentos de autogobierno en materia cultural que no serían útiles en Extremadura y que la insularidad carece de sentido en Castilla-La Mancha. Este despliegue de profundidad en el tratamiento de la estructura
territorial del Estado, además de provocar vergüenza ajena, ofrece un pequeño inconveniente: no tiene absolutamente nada que ver con la propuesta maragalliana, que implica cambios constitucionales sustanciales y una clara ruptura con el pacto de 1978 sobre el mantenimiento de la cohesión nacional.

De acuerdo con declaraciones de Josep M. Vallés, uno de los redactores del proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña que apadrina Maragall, publicadas hace un mes, entre la propuesta nacionalista de Convergència i Unió sobre el mismo tema y la suya «las diferencias no están en la letra sino en la música». Y cuando uno se adentra en la letra, se encuentra con la transformación del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en última instancia, fragmentando así el espacio judicial español, con la presencia directa de la Generalitat en las instituciones de
la Unión Europea y en la UNESCO, acabando con la competencia estatal de representación única exterior de
España, con un sistema de financiación mediante el cual la Administración autonómica catalana recauda todos los
impuestos y devuelve al Estado un cupo previamente pactado de manera bilateral, apartándose de las previsiones
constitucionales al respecto, con una «política propia» de Seguridad Social, eufemismo que oculta el troceamiento de la caja única, con el «deber ciudadano» de conocimiento del catalán, en flagrante violación del Título Preliminar de nuestra Carta Magna y con cambios relevantes en el papel y la composición del Senado, desvirtuando su doble condición actual de Cámara territorial y de elección directa. Todas estas modificaciones del ordenamiento vigente no son meros retoques cosméticos o simples mejoras en los procedimientos, muy al contrario, conducen a la destrucción de un edificio jurídico, institucional y político cuidadosamente medido y equilibrado. Una muestra del despiste de González en estos asuntos la proporcionó su inefable perla al reclamar que no se confundiera «descentralización» con «descentrifugación». Para desgracia de su partido, el centrífugo es él, pero sin enterarse
de lo que habla.

ETA ofrecía a sus víctimas pagar la extorsión en la Udalbiltza o los «medios de comunicación vascos»
Garzón asegura que, gracias al PNV, la banda tiene aún estructura política (SA) en la que apoyarse
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón muestra en su última resolución un documento interno de ETA en el que la banda terrorista indicaba a las víctimas de su extorsión que podían «dirigir esa ayuda» para «Euskadi ta Askatasuna, o para las organizaciones y movimientos que trabajan para la Construcción Nacional de Euskal Herria (Udalbiltza, ikastolas, medios de comunicación vascos...». Por otra parte, el magistrado advierte que, gracias a la Mesa del Parlamento vasco, ETA tiene aún una estructura política en España, Sozialista Abertzaleak, en la que apoyarse.
J. Prats - Madrid.- La Razón 2 Mayo 2003

Baltasar Garzón detalla en el auto de prisión que dictó el pasado miércoles contra ocho dirigentes de la Udalbiltza Kursaal un boletín interno de ETA en el que la banda ofrece a las víctimas de su extorsión la posibilidad de pagar a través de «las organizaciones y movimientos que trabajan para la Construcción de Euskal Herría», entre las que cita la Udalbiltza, «ikastolas» y «medios de comunicación vascos». Según refleja el juez, en el «Zutabe» número 89 se incluye una carta de la banda dirigida al futbolista Vicente Lizarazu en la que se le indica que «tienes algunas posibilidades para dirigir esa ayuda; para Euskadi Ta Askatasuna, o para las organizaciones y movimientos que trabajan para la Construcción Nacional de Euskal Herría (Udalbiltza, ikastolas, medios de comunicación vascos...).
Así, según asegura Garzón, «la distribución que hace ETA del producto de sus extorsiones la realiza en función de las necesidades de cualesquiera de las estructuras del complejo terrorista». En este sentido, el magistrado detalla en su resolución un documento incautado en 2001 en el que, bajo el epígrafe «La crisis organizativa de la Izquierda Abertzale», contiene un «mapa organizativo» que enumera las estructuras organizativas y actividades de la Izquierda Abertzale o el Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), o lo que es lo mismo para Garzón, ETA.
En dicho «mapa» aparecen citadas Segi, Batasuna, LAB, Gestoras pro Amnistía, Senideak, entre otras. Lo más llamativo es que en este listado aparece textualmente, bajo el título «medios de comunicación», «El periódico (Gara)», «Egunkaria bis» y la denominación genérica de «radios».

Con la resolución, Garzón da por interceptado el proyecto de ETA de crear un nuevo conglomerado político que supondría a medio plazo la refundación de HB-EH-Batasuna. En este proyecto Udalbiltza Kursaal era, según el juez, su «columna estratégica», ya que aglutinaría el trabajo realizado desde los ayuntamientos y las juntas generales por parte de AuB y las agrupaciones electorales locales, para reconstruir finalmente una «unidad política nacional», tal y como queda reflejado en el gráfico adjunto, de acuerdo con las conclusiones de Garzón.

La banda diseñó nuevas vías de financiación para el entramado. Así, según el juez, ETA ordenó que se dotase a la Udalbiltza Kursaal «de cierta capacidad jurídica que le permita su actuación en el tráfico jurídico-mercantil». Por otra parte, Garzón destaca que el entramado de ETA «apenas subsiste institucionalmente en España, salvo por no haber dado cumplimiento en el ámbito parlamentario del País Vasco a las resoluciones» judiciales. En este sentido, el juez pone de manifiesto que, tras la deslegalización de Batasuna, ETA concentró su actividad en los ámbitos que aún no estaban afectados, como Sozialista Abertzaleak, sobre la que reitera que mantiene su actividad «debido a la falta de aplicación por parte de la Mesa del Parlamento vasco».

Batasuna dejará de gestionar 192 millones de euros si no tiene concejales
ABC 2 Mayo 2003

MADRID. Batasuna dejará de gestionar 192,2 millones de euros (31.988,7 millones de pesetas) de dinero municipal si no vuelve a tener concejales tras las elecciones del 25 de mayo, algo que puede suceder como consecuencia de su ilegalización por el Tribunal Supremo y de la previsible impugnación de listas electorales de plataformas herederas de la coalición abertzale.

De acuerdo con datos del Instituto Vasco de Estadística (Eustat) a los que ha tenido acceso Servimedia, la ilegalizada Batasuna dejará de controlar una importante cantidad de dinero correspondiende a los ingresos de los 45 municipios vascos en los que gobierna en la actualidad.

Según los datos de Eustat, correspondientes a los Presupuestos municipales del año 2000, los ayuntamientos en los que ahora gobierna el grupo proetarra tuvieron hace dos años unos ingresos de 192.256.249 euros. Las partidas más importantes que gestiona la coalición corresponden a los feudos que conserva en las tres provincias vascas: Llodio, en Álava; Ondárroa, en Vizcaya; y Andoain, Mondragón, Hernani, Oyarzun, Tolosa y Pasajes, en Guipúzcoa.

El presupuesto de Llodio
Se da la circunstancia de que la localidad con mayor presupuesto que controla Batasuna es Llodio, con un total de 23,2 millones de euros, precisamente en el territorio histórico donde hay una menor implantación del nacionalismo radical.

La ilegalizada Batasuna gobierna en doce municipios de Vizcaya, entre los cuales el de mayores ingresos es Ondárroa, con 7,05 millones de euros. No obstante, el ámbito de mayor implantación de los proetarras es Guipúzcoa, donde controlan localidades con elevados ingresos, como Andoain, que ingresó 12,5 millones de euros en 2000; Mondragón, 22,9 millones de euros; Hernani, 13,5 millones; Oyarzun, 10,5 millones; Tolosa, 18,8 millones; y Pasajes, 13,4 millones.

La importancia que Batasuna da al control de estas localidades viene reflejada por el hecho de que un buen número de representantes de la formación ilegalizada integren las listas electorales de diversas plataformas o agrupaciones. Se da el caso, por ejemplo, de que en sus feudos repiten sus actuales alcaldes, como es el caso de Llodio, Pasajes, Oyarzun, Andoain o Hernani. Parte de las partidas que manejan van a parar a los presos de ETA

Satisfacción en la UPV por el fin de los privilegios universitarios para los etarras
ABC 2 Mayo 2003

MADRID. La portavoz de la plataforma «Profesores por la Libertad» y profesora de la Universidad del País Vasco, Gotzone Mora, expresó ayer su «satisfacción» por la reforma de la Ley Penitenciaria que hoy abordará el Consejo de Ministros. En su opinión, servirá para «acabar con los privilegios de los presos etarras matriculados en la universidad vasca».

El Consejo de Ministros estudiará hoy una reforma de la Ley Penitenciaria para modificar los criterios de acceso de los presos a la enseñanza universitaria, según adelantó ABC el mes pasado. El objetivo, según el ministro de Justicia, José María Michavila, es que «la Universidad del País Vasco no sea un instrumento al servicio de condenados por terrorismo». Las modificaciones serán propuestas por el ministro del Interior, Ángel Acebes, y responden a una iniciativa «en la que el Gobierno ha trabajado con los grupos parlamentarios popular y socialista», añadió Michavila.

Por su parte, Gotzone Mora recordó «la indignación que ha suscitado durante muchos años el Gobierno vasco por eludir enfrentarse al problema» y, en concreto, por «seguir dilatando» su comparecencia en la Cámara autonómica para explicar las denuncias, «frente a la prontitud» que mostró en escuchar las supuestas torturas que aireó, tras su detención, el director del periódico clausurado «Egunkaria», Martxelo Otamendi.

Trabajo recompensado
«Hemos visto que el trabajo que llevábamos haciendo durante mucho tiempo se ha visto recompensado con la decisión del Gobierno de aprobar hoy reformas que suponen acabar con los privilegios de los etarras presos matriculados en la UPV», afirmó Gotzone Mora. Además, agregó que «con el camino emprendido por el Ejecutivo hacia adelante, termina el trato de favor que el mundo universitario vasco ha concedido a la banda terrorista ETA».

Según la propuesta del Ministerio del Interior, se modificará un artículo de la Ley General Penitenciaria para cambiar los criterios de acceso de los presos a la enseñanza universitaria, de tal forma que los reclusos que deseen matricularse lo hagan sólo con las Universidades Públicas que hayan firmado convenios con la Administración Penitenciaria. Para Michavila se trata de una iniciativa más «de un Estado de Derecho y de nuestra Justicia que se han puesto en marcha de manera activa y decidida para acabar y derrotar definitivamente a ETA».

Los presos de la banda terrorista ETA reciben cada uno de ellos 150 euros al mes para financiar sus gastos en los centros penitenciarios en los que se encuentran recluidos, según fuentes de la lucha antiterrorista citadas por Europa Press.

El Gobierno cambia la ley para «que la UPV no esté al servicio de ETA»
Casi la mitad de los 600 reclusos de la banda están matriculados en la institución académica
BILBAO EL CORREO 2 Mayo 2003

El Consejo de Ministros estudiará hoy una propuesta para reformar la Ley Penitenciaria en el capítulo que afecta a la enseñanza universitaria para que «la Universidad del País Vasco no sea un instrumento al servicio de los condenados por el terrorismo», según explicó ayer el ministro de Justicia, José María Michavila. En la iniciativa, que será presentada por el titular de Interior, Ángel Acebes, se establece que los reclusos que deseen matricularse sólo lo podrán hacer en aquellas universidades públicas que hayan firmado convenios con la Administración Penitenciaria.

Michavila afirmó que este cambió legal, -«con el que se pretende asfixiar todavía más a la banda terrorista»- ha sido pactado con el PSOE. No obstante, el portavoz socialista en la Comisión de Justicia e Interior, Victorino Mayoral, consideró ayer necesario «estudiar con detenimiento» la reforma legal, puesto que afecta a la libertad de estudio en las prisiones.

De los cerca de 600 presos de ETA que están internados en centros españoles y franceses, 248 están matriculados este curso en la UPV, según datos de la agencia 'Europa Press'. Un total de 208 presos etarras cumplen condena en España y 40 se encuentran en prisiones francesas. La mayoría de los terroristas estudian carreras como Historia, Magisterio, Periodismo o Psicología.

La portavoz de la plataforma Profesores por la Libertad y profesora de la UPV, Gotzone Mora, mostró ayer su satisfacción por la reforma legal ya que, valoró, «pone fin al trato de favor que el mundo universitario vasco ha concedido a ETA». Mora criticó al Gobierno de Ibarretxe por no haberse enfrentado a esta situación y criticó que hayan pasado dos meses desde que se tramitara una solicitud para que compareciera en el Parlamento vasco con el fin de denunciar la situación en la UPV, sin que aún haya sido convocada.

EN UNA CARTA REPLETA DE MENTIRAS: Sacerdotes independentistas aprovechan la visita del Papa para acelerar el plan de Ibarretxe
Libertad Digital  2 Mayo 2003

Más de 500 sacerdotes independentistas vascos quieren hacer creer al Papa que el problema del País Vasco es el "terrorismo de Estado". Se autoproclaman representantes de la Iglesia en “Euskal Herria” y critican a la Conferencia Episcopal Española. Piden el acercamiento de presos etarras y denuncian torturas. Todo, en una carta. De paso, reclaman una Iglesia propia a la medida del plan de Ibarretxe.

Las portadas del diario DEIA son un fiel reflejo de cómo quedaría el País Vasco independiente que maquina Ibarretxe: victorias aplastantes e históricas del Athelic de Bilbao femenino, la llegada del tranvía al Guggenheim, los discursos de Ibarretxe contestando a los ciudadanos (como Chávez en “Aló presidente”) y la posición de la Iglesia de “Euskal Herria” ante la llegada del Papa al “Estado español”.

Esta última referencia está destacada en forma de carta al Sumo Pontífice. Suscrita por 530 sacerdotes, ha sido remitida con copia a los obispos de Bayona, Bilbao, Pamplona/Tudela, San Sebastián y Vitoria. Con ello, avalan el expansionismo del nacionalismo vasco hasta Navarra y Francia como si fuera algo natural, como aparece en los libros de texto de las ikastolas. Pero la misiva recoge con fidelidad los planteamientos que hacen Batasuna, ETA e Ibarretxe.

El origen de todo, la represión
Dicen los curas independentistas al Papa: “Atendiendo a su deseo de escuchar y relacionarse con los Pueblos donde vive la Iglesia que Ud. Preside en la caridad, deseamos presentarle nuestras inquietudes vividas como sacerdotes en Euskal Herria”. Y creen que serán escuchados porque “como representante principal de una Iglesia que quiere estar cerca de los pobres y de cuantos sufren, confiamos en sui comprensión pastoral”. De los pobres y de cuantos sufren.

Destacan que “la raíz más profunda” de la situación en el País Vasco (ellos dicen de “Nuestro Pueblo”) “está en un conflicto producido por la falta de reconocimiento de nuestros derechos colectivos”. Y citan un discurso del Papa en la Jornada Mundial de la Paz en 1999 en la que hablaba de los derechos de las minorías nacionales y de los grupos étnicos. Sacado de contexto, es un argumento hábil, pero no dicen que las minorías étnicas a las que se refiere el Papa no disfrutan de una capacidad de autogobierno reconocido por una Constitución como es el caso de la Comunidad Autónoma vasca.

El terrorismo de Estado. Nada de ETA
No se le recuerda al Papa los cerca de mil muertos y otros tantos heridos que ha sembrado ETA desde que empezó a matar. Pero sí hacen hincapié en su defensa del nacionalismo independentista: “Nos dolió profundamente (...) que la última Instrucción Pastoral de la Conferencia Episcopal Española, con significativos votos en contra, calificara como nacionalismo totalitario que quiere imponerse con terrorismo e ideología absolutista, las reivindicaciones de una mayoría vasca que, sintiéndose un Pueblo, reclama sus derechos individuales y colectivos.”

Así que, con estas premisas, dicen al Papa que reprueban el terrorismo “...y de manera especial, el ejercido desde el poder y dirigido por los Estados”. En este punto llegan a la conclusión de que el origen del terrorismo está en la Guerra Civil “bendecida como Cruzada por la Iglesia”. Dicen lamentar que la cúpula episcopal española no condenara “el exacerbado nacionalismo español y la represión de la lengua y la cultura vascas, tan vigentes hoy en día”. Nada de ETA, pero sí de Egunkaria.

Lo más sorprendente es que tratan de enternecer la conciencia del Papa con alusiones a su Polonia natal que sufrió tanto para “ser libre y dueña de su destino”. Eso sí, hasta que se la libró del expansionismo nacionalista de los nazis, matiz éste que no recuerdan los curas independentistas vascos.

Iglesia vasca con sede en Pamplona
No pierden la oportunidad para hacer llegara al Papa una de las banderas de ETA, el acercamiento de los presos de la banda. Obvian, como es lógico, que estas reivindicaciones están firmadas con sangre tras el pulso que ETA libró con Aznar y que acabó con el asesinato a cámara lenta de Miguel Ángel Blanco. Las violaciones de los derechos humanos que los curas firmantes hacen llegar al Papa son: “... muertes, torturas, atentados, represiones, amenazas y recortes de las libertades democráticas, incluida la penosa situación de las presas y presos, alejados de su tierra”. De la penosa situación de los no nacionalistas que no pueden salir de casa sin escolta, tampoco se quiere dar noticia al Papa.

Los últimos párrafos de la misiva están dedicados a facilitar la parte eclesiástica del Plan de Ibarretxe: “Nos sentimos divididos eclesiásticamente. Pensamos que la unión pastoral de nuestras iglesias locales en una única Provincia Eclesiástica, con Iruñea/Pamplona como arzobispado (...) sería un importante signo eclesial de reconciliación y de servicio pastoral a este Pueblo”.

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