AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 7 Mayo  2003
Desafío nacionalista
Editorial La Razón 7 Mayo 2003

SIN ROSTRO HUMANO
MIKEL AZURMENDI ABC 7 Mayo 2003

LOS INTELECTUALES ACUSAN
Editorial ABC 7 Mayo 2003

Aznar en USA
José María Carrascal La Razón 7 Mayo 2003

Qué lejos estás, PNV!
Román Cendoya La Razón 7 Mayo 2003

Pulso al Estado de Derecho
Pancartero La Razón 7 Mayo 2003

Los vascos de segunda
Editorial El Ideal Gallego 7 Mayo 2003

QUÉ VOTARÁN LOS ELECTORES VASCOS
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 7 Mayo 2003

Mendacidad, terror y resistencia liberal
Germán Yanke Libertad Digital  7 Mayo 2003

Matrícula de honor
Juan Ignacio Jiménez Mesa La Estrella 7 Mayo 2003

Intelectuales de talla mundial denuncian la «impunidad moral» creada por el PNV y la Iglesia vasca
MADRID. D. MARTÍNEZ, J. PAGOLA ABC 7 Mayo 2003

Aznar propone ante las Naciones Unidas crear una lista única de grupos terroristas
LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL ABC 7 Mayo 2003

Reaparecen pintadas de «vas a morir» contra candidatos del PP vasco y del PSE
M. ALONSO ABC 7 Mayo 2003

Isabel San Sebastián: «Muchos no conocen el trato dado a las víctimas»
Diego Mazón La Razón 7 Mayo 2003

Michavila insta al rector de la UPV a investigar los privilegios a etarras
ABC 7 Mayo 2003

Listillos electorales
TONIA ETXARRI/ El Correo 7 Mayo 2003

La peste nacionalista
José Javaloyes La Estrella 7 Mayo 2003

Desafío nacionalista
Editorial La Razón 7 Mayo 2003

Todo Estado de Derecho, y España lo es, tiene mecanismos legales y jurisdiccionales suficientes para hacer que se cumplan las leyes y, por supuesto, las resoluciones judiciales que de ellas dimanan. Parece que este hecho, auténtica verdad de perogrullo, no acaba de ser suficientemente comprendido por el presidente del Parlamento Autónomo Vasco, el nacionalista Juan María Atucha, que mantiene una actitud de presunta rebeldía, hasta ahora sólo vocal, con respecto a una sentencia del Tribunal Supremo que obliga a disolver el grupo parlamentario batasuno en la cámara que él preside.

La cuestión, como apuntábamos ayer, no revestiría demasiada gravedad si esa posición se mantiene en el campo meramente testimonial o, incluso, se prolonga por medio de triquiñuelas legales, aun a sabiendas de que a nada conducen, ya que las resoluciones judiciales son de obligado cumplimiento y la desobediencia está tipificada como delito en el Código Penal, a través de su artículo 410. De ahí que el empecinamiento en retrasar lo inevitable sólo pueda explicarse en clave de rentabilidad electoral, pues no hay que olvidar que están en juego unos votos, los de Batasuna, que el PNV pretende captar a toda costa. Porque la otra hipótesis, forzar la fractura entre el Estado y la Comunidad Autónoma del País Vasco, ni es concebible, ni tendría posibilidad alguna de éxito. El Gobierno dispone de muchos mecanismos para hacer cumplir la legislación, evitando un enfrentamiento que a nadie conviene. Desde el conflicto de jurisdicciones hasta el improbable recurso de la ejecución subsidiaria del Supremo, hay fórmulas de sobra para salvar el principio constitucional que, como recuerda el ministro de Justicia, José María Michavila, es, precisamente, el fundamento sobre el que descansa la soberanía del Parlamento Autónomo Vasco, supuestamente atacada en opinión de los nacionalistas.

Pero es que, además, el empecinamiento de Atucha puede conducir a la parálisis de la función legislativa de la Cámara vasca. Aplicando el aforismo judicial que advierte que «disuelta la matriz, disuelta la filial», cualquier acto de rango legal que adopte el Parlamento Autónomo Vasco con la participación del grupo parlamentario de Batasuna, ahora denominado «Socialista Abertzaleak», sería considerado nulo de pleno derecho y a ello se apresta la Abogacía del Estado, que impugnará las resoluciones que así se adopten.

El PNV se ha trabado en otro forcejeo del que no le va a resultar nada fácil salir. Un forcejeo, además, inútil, porque la propia legalidad que cuestiona, en este caso la del Supremo, es la fuente de la legitimidad democrática y constitucional del Parlamento Autónomo Vasco. Es la Constitución española la que da carta de naturaleza a la conformación autonómica del Estado y no al revés, como a veces pretenden hacernos creer los nacionalistas.

SIN ROSTRO HUMANO
Por MIKEL AZURMENDI ABC 7 Mayo 2003

LAS agresiones verbales a Fidalgo fueron colectivas y duraron mucho más que una manifestación; pero al ser metonimizadas en la calle el 1 de mayo con un asta, el palo de una pancarta seguramente, por el ciudadano G, la acción era obrada en nombre del colectivo Sintel. Quien apaleaba era el sujeto colectivo Sintel o agrupamiento de obreros de CCOO que se sentía traicionado por su dirección en la resolución de ese conflicto. En aquella acción, el propio apaleado perdía individualidad para adquirir personalidad moral. Y la obra obrada tenía alcance mágico y sacramental, porque no extraía fuerza del actante sino del sentido de la acción misma (ex opere operato). Fidalgo mismo lo intuyó quitando hierro al asunto y clamando que él no llevaría ante la justicia a aquel individuo, como se le suele llevar a uno que te ha robado la cartera y ha sido apresado in fraganti. Y lo hizo así porque sintió con olfato riguroso que el agresor no actuaba en tanto que individuo separado; es más, Fidalgo y otros líderes del sindicato se dedicaron a condenar al conjunto de Sintel sacando a colación algunos otros actos intimidatorios que venían sucediéndose desde tiempos atrás.

Pero interesa ver más allá de la anécdota porque el ciudadano G nunca pegaría a Fidalgo a solas, al encontrarse de tú a tú en un despacho o en la calle. No; Fidalgo fue golpeado por carecer de rostro humano; el 1 de mayo en la calle él era un mero representante, el personaje vicario de todo el mal a ojos de quien se situaba en aquella manifestación en el lado de los derechos sacrificados de un grupo de obreros. Cuando los intereses que mueven a las personas a engrosar colectivos se manejan como si fuesen derechos, las personas pierden rostro humano. Entonces queda instaurado el campo del nosotros/los otros, un campo donde yo o tú desaparecemos porque nos enfrentamos al otro. Es el campo donde se suspende el diálogo o negocio entre intereses contrapuestos (donde todos deberían ceder algo) para convertirse en campo del músculo, en pos de la victoria. O de la venganza. Sólo cuando se mira a los hombres y mujeres desde su dignidad se los ve a todos igual, y no siendo nadie más que nadie, se los clasifica de uno en uno. Sólo entonces el animal humano adquiere rostro humano.

La literatura del holocausto nos ha mostrado a seres que no eran mirados de uno en uno sino como grupos, a causa del artificio de haberse buscado similitudes de origen, raza, religión, ideología o cualquier otra forma de clasificar individuos; y entonces esos seres quedaban en esa zona gris donde no existen rostros humanos. Y así surgían el Lager, el Gulag y cualquier otro campo de exterminio. En determinadas circunstancias del sistema democrático, la manifestación de calle como método de resolución de conflictos puede reforzar la zona gris de la inhumanidad, ésa donde no se ven ya rostros humanos. Precisamente, porque opera con sistemas duales y antagónicos de clasificación y orden: el debate entre intereses divergentes aparece como si de derechos enfrentados se tratase y lo que era discrepancia se vuelve guerra, mutando la metáfora en literalidad metonímica en virtud de los vigorosos estados emotivos y fuertes propensiones a actuar del rito colectivo de calle. ¿La estrategia de oposición, que desde la huelga general pasando por el chapapote ha culminado en el callejero «no a la guerra», no ha auspiciado mediante ese prolongado y recurrente ritual de asfalto, grito y pancarta algún campo pardo de zona gris? ¿Cuántos palos de pancarta no hubiesen caído sobre Aznar o sobre cualquier dirigente del PP, si hubiesen tenido la mala fortuna de pasar junto a alguna de esas manifestaciones? ¿Es o no literal la palabra «asesino» proferida en el Parlamento? Y ¿lanzada en las manifestaciones de calle, cuándo invita a la mimesis metonímica? ¿Solamente cuando la profiere ETA?

De lo que no hay duda es de que esa palabra y otras parecidas han fecundado contextos semánticos necesarios para estados de cosas asesinos. ETA ha funcionado en ese registro simbólico y su esplendor reside en haber logrado que los nacionalistas carezcan absolutamente de visión de humanidad cuando avistan al individuo. Pues todos ellos sólo perciben a «los del pueblo» (que eso significa herritarrok) y, al resto, todo él enemigo a abatir. La dominical palabra «los de Madrid» y otras del discurso diario de Arzalluz juegan en ese mismo campo semántico de «enemigo». Sin rostro humano, abatible por tanto; abatible porque, tras años de inacabables rituales de monte, campa y calle, las personas acabaron figurando como partes de un proyecto colectivo. Las no nacionalistas, como parte del conjunto de lo nocivo y peligroso para el colectivo. Autodeterminación es para ellos también un acto de esa tipología colectivista y dual, solamente un separarse de, sin jamás lograr entender que signifique un encauzar de manera autónoma las opciones de vida buena de cada cual. De parecida manera funcionaron las palabras «proletariado» o «lucha de clases» en ciertos léxicos del pasado, creando asimismo estados de cosas de enfrentamiento y guerra civil.

En esta época postnacional de globalización, a esta clase de operación para lograr el ocultamiento del rostro humano se le llama etnizar. Su proceso consiste en instituir arbitrarias diferencias entre los individuos mediante el artificio de naturalizarlas, desfigurándolas lo suficiente para que parezcan absolutas e insalvables, y así contraponerlas a las del vecino, siempre un otro. La génesis de etnicidad es siempre alguna acción en pos del poder pero a la contra, y requiere siempre de violencia: primero verbal y conceptual, enseguida física. Se logra etnizar la nación estableciendo la negación como expresión esencial de la soberanía política; fomentando la adscripción obligatoria y la gran concentración o manifestación de masas como medio de participación cívica; configurando la trama de pasado-futuro como un constante peligro de enemigo presente, tanto exterior como interior; evaluando el fracaso político desde la victimización y, el éxito, desde la soteriología, como parte de un prometido destino fulgurante tras echar a los espúreos; y, además, privilegiando una persuasión basada en el músculo y no en la discusión, músculo físico del terror o ideológico del achantamiento o la exclusión.

Son rasgos que practica modélicamente el Gobierno vasco, pero que van apareciendo de modo disperso en medio de muchas actitudes, disposiciones y acciones de la izquierda española. Sería un fracaso sin paliativos que los partidos democráticos cayesen en esa nefasta conducta, como cayó casi toda la oposición en la reciente campaña a propósito de la guerra en Irak sin haber hecho bloque sincero con el PP perseguido, asaltado e impedido de expresarse. Por eso, a los ciudadanos sí nos reconforta la reacción del Gobierno ante esa efeméride del 1 de mayo, al haber sabido expresar sin ambages que «todos somos Fidalgo», precisamente porque en democracia todos sólo tenemos un rostro humano.

LOS INTELECTUALES ACUSAN
Editorial ABC 7 Mayo 2003

EL manifiesto de intelectuales españoles y extranjeros contra la situación de opresión creada por el terrorismo en el País Vasco, bajo el título «Aunque...» constituye un significativo avance en la denuncia contra ETA y en la deslegitimación de las excusas nacionalistas a la violencia terrorista. Quizá para el nacionalismo gobernante se trate de otro intento de sembrar crispación en la sociedad vasca, equiparable a la disolución de Batasuna, a la declaración de ilegalidad de 241 candidaturas de camuflaje, a la persecución penal de los artificios creados por ETA (Xaki, Ekin, Gestoras, Jarrai, Herriko Tabernas, Udalbiltza Kursaal) y, en general, a todo lo que desde 1997 ha sido un refuerzo del Estado de Derecho y una disminución de la capacidad operativa de la banda terrorista, en el terreno criminal y en el político.

El nacionalismo está repugnando especialmente la batalla de las ideas que ha lanzado el constitucionalismo vasco contra su hegemonía -como bien saben profesores universitarios, intelectuales y periodistas- porque ahí es donde siente que la derrota intelectual y social de ETA puede ser también la de su hegemonía. ETA y el PNV comparten la misma visión del problema vasco, anclado, según una y otro, en la privación histórica del derecho de autodeterminación.

Cualquier afirmación democrática de la legitimación de las instituciones vascas, cualquier defensa del régimen estatutario, se convierte inmediatamente, para ETA y el PNV, en una negación inadmisible del manido conflicto. Si no fuera así, el nacionalismo vasco habría apoyado todas las manifestaciones de las víctimas contra ETA, todos los movimientos de liberación impulsados por el espíritu de Ermua y todas las reformas legales aprobadas para descabezar a la hidra etarra.

Pero el nacionalismo ha vinculado sus principales objetivos estratégicos a la suerte de ETA, fundamentalmente, el objetivo de conseguir que el cese de la violencia se consiga a costa de más hegemonía nacionalista, que es el chantaje último <CW6>que encierra la propuesta soberanista de libre ad</CW>hesión. Por esto mismo, cuanta menos ETA vaya quedando, menos argumentos tendrá el chantaje nacionalista de paz por soberanía. Por eso, al PNV le interesa que haya alumnos etarras en la Universidad y concejales y junteros proetarras en las instituciones democráticas vascas, para que nadie olvide que hay un conflicto «político» que sólo se resuelve con más concesiones al nacionalismo. Es perfectamente coherente que, para el PNV, la acción contra ETA, contra su entramado y contra el ideario de la banda terrorista alejen la solución, que es la solución final nacionalista, no la que se deriva de la aplicación de la ley y de la firmeza constitucional, cada día más sólida.

En este estado de contestación política y de ofensiva legal, el manifiesto de intelectuales como Arrabal, Bryce Echenique, Goytisolo, Vargas Llosa, Bernard-Henry Lévy, Fuentes o Gordimer, entre otros, añade más fuerza moral a la denuncia contra ETA y contra la especulación cómplice que el PNV hace con la violencia. Durante mucho tiempo, la causa nacionalista se asoció a la lucha antifranquista, lo que propició un trato complaciente de los intelectuales europeos con el terrorismo de ETA. Veinticinco años de democracia constitucional, más de veinte de gobierno nacionalista y un régimen de autogobierno superior al de un sistema federal han convencido a la opinión pública europea y a sus intelectuales de que el terrorismo etarra no es más que una violencia criminal, puramente delictiva, sin ninguna justificación política ni histórica. El victimismo contra el estado opresor ya no vende fuera del mercado nacionalista.

A pesar de esta realidad, el nacionalismo gobernante sigue proporcionando al mundo etarra argumentos para justificarse políticamente, aislándose de una corriente de compromiso y denuncia contra ETA que ya ha trascendido nuestras fronteras, expresada en declaraciones políticas, resoluciones parlamentarias, normas europeas, cooperaciones internacionales y, lo que es más importante, estados de opinión. Si el PNV vuelve a preguntarse porqué fue expulsado de la Internacional Demócrata Cristiana, porqué el PP y el PSOE fijaron una posición común sobre el Pacto de Estella en el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, manteniéndola hasta hoy, o porqué los intelectuales del manifiesto se refieren a la «impunidad moral propiciada por las instituciones nacionalistas», no tiene más que verse a sí mismo en estos últimos meses ejerciendo el protectorado político y judicial de Batasuna y de ETA.

Aznar en USA
José María Carrascal La Razón 7 Mayo 2003

José María Aznar se dirigió ayer al Consejo de Seguridad, mantuvo luego un encuentro con la colonia española en Nueva York y sostendrá hoy encuentros con distintos miembros de la Administración Bush, incluido el propio presidente. Los temas de todos esos encuentros son tres: terrorismo, terrorismo y terrorismo. Sin hacer demasiadas distinciones entre el nacional y el internacional, entre el religioso y el nacionalista, entre el viejo y el nuevo. Para el presidente del Gobierno español no existe otra diferencia entre ellos que la del ropaje. En el fondo, vino a decir en los tres foros lo mismo. El Consejo de Seguridad le escuchó con educado interés, que reflejaba la división existente sobre el tema. Entre los españoles, la actitud predominante fue la de preocupación. Mientras la Administración Bush va a escucharle con auténtico entusiasmo.

Tal vez la mayor diferencia hoy entre Estados Unidos y Europa ¬bueno, parte de Europa¬ se refiera a este tema. Europa, o para ser más exactos, Francia y Alemania, ven al terrorismo como un problema doméstico, posiblemente porque los europeos seguimos pensando en términos nacionales. De ahí que circunscriban su solución a ese perímetro, todo lo más con la discreta ayuda de los vecinos. Estados Unidos, en cambio, lo ven como un problema internacional, que afecta a todos y, por tanto, necesita la colaboración de todos para atajarlo. En cierto sentido, la guerra al terrorismo ha venido a sustituir a la guerra fría en los esquemas de Washington. Aznar se une decididamente a esa postura. Lo que le hace separarse de «nuestro aliados naturales», según la oposición española.

Para saber quién tiene razón, hay que empezar preguntándose qué es terrorismo. Y sin ir demasiado lejos nos encontramos con que terrorismo es la guerra en la paz. El terrorista hace la guerra aprovechando las circunstancias de paz reinantes, lo que le da una enorme ventaja, al gozar de los derechos de todo beligerante, comenzando por el de matar civiles, mientras sus enemigos deben atenerse a las normas que rigen en toda sociedad civil y en paz. Bush y Aznar dicen que ése es un planteamiento no sólo impráctico sino también injusto. Que al terrorismo hay que declararle la guerra como beligerante que es. Es lo que ha hecho Bush tras el 11 de septiembre en Afganistán y en Iraq, y es lo que está haciendo Aznar en España, movilizando todos los recursos legales para acabar con el terrorismo de ETA. Uno y otro creen que se trata de una «guerra justa», concepto que ha sido desterrado por los pacifistas radicales, que consideran injustas todas las guerras.

Es el tema de nuestro tiempo. Pero ni Bush ni Aznar piensan que puede resolverse con debates. Se trata de una guerra y una guerra no se libra debatiéndola. Se libra combatiéndola. Es lo que están haciendo ambos y lo que explica esa afinidad personal entre el ranchero tejano y hombre de la meseta.

Qué lejos estás, PNV!
Román Cendoya La Razón 7 Mayo 2003

Según pasan los días, uno toma más conciencia de la que les ha caído a los nazionalistas (con z) vascos. El Consejo de Ministros aprobó una reforma por la que la Universidad del País Vasco, que es lo mismo que decir la Universidad del Nazionalismo Vasco, no podrá seguir regalando sobresalientes y financiando con becas a los terroristas vascos.

Las 241 candidaturas-trampa de Batasuna fueron anuladas y empieza a vislumbrarse un horizonte de futuro institucional en libertad. La aplicación de las leyes ha asustado a Arzallus. El PNV se asusta de ver cómo las leyes por fin se aplican a todos. ¿Empiezan a ser conscientes de que cualquier Plan les puede llevar ante la Justicia?
Y, además, el Papa hizo un llamamiento a la juventud para que se mantenga alejada del PNV y de sus quinientos curas anglicanos vascos. El mensaje fue claro «manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia». Es decir, manteneos lejos del PNV y alrededores. Los principios del PNV se resumen en «Jaungoikoa eta Lege zaharrak» (Dios y las leyes viejas) y la aplicación de las leyes les asusta y el vicario de Dios pide a la gente que se aleje de ellos. ¿Qué lejos estás PNV... de tus principios!

Pulso al Estado de Derecho
Pancartero La Razón 7 Mayo 2003

El día que Bush dio la orden de atacar a Iraq, el tándem Llamazares-Rodríguez Zapatero se frotó las manos hasta desollárselas, prometiéndoselas muy felices ante unas elecciones que tenían perdidas. No digo que Zapatero o Llamazares celebraran en secreto lo que denostaban en público, o sea, la guerra contra Sadam, pero la inequívoca actitud de Aznar al lado de Bush les puso eufóricos, a tal punto que echaron su suerte electoral en el conflicto iraquí.

Hoy, sin embargo, a 20 días de los comicios, el panorama ha cambiado tanto que la euforia socialista de los primeros días de marzo ha devenido en desorientación. Que Zapatero predicara ayer en el Congreso una especie de programa para el Gobierno de la Nación se antoja inoportuno cuando la cuestión que ahora mismo preocupa a los españoles es bien otra. A estas alturas, pasada la resaca iraquí, el líder de la oposición debería tener meridianamente claro que el 25 de mayo no sólo está en juego su fortuna electoral al frente de los socialistas; debería saber también que España se juega no poco ante el nuevo desafío de los nacionalistas radicales, ahora ya apoyados, sin máscaras, por el PNV y EA. Hoy, en el Parlamento vasco, los chicos de Arzallus le van a echar un pulso al Estado de Derecho.

Ésta sí es una cuestión central que ahora nos preocupa a todos. Aznar lo ha visto; Mayor, Acebes y Michavila lo han visto. Lo han visto todos menos Zapatero, que no ha recuperado la vista desde la última manifestación, ni Llamazares, que no quiere mirar porque en el País Vasco va de comparsa con los nacionalistas. ¿Lo que hay que ver!

Los vascos de segunda
Editorial El Ideal Gallego 7 Mayo 2003

Ni el PNV y Eusko Alkartasuna son capaces de aprender de sus propios errores. Porque un fallo, y de los gordos, es estar dispuestos a dejar toda su infraestructura, a prostituir la ley, a actuar al margen de ella a sabiendas de que lo están haciendo, para que los nuevos batasunos -rebautizados como AuB- puedan estar presentes en las mesas electorales y recontar así sus votos nulos. Un ofrecimiento tan generoso como ilegal que, curiosamente, no les parece suficiente a los radicales, que piden a sus “amigos” nacionalistas que vayan más allá. Eso sí, dentro de ese grado de peculiar esquizofrenia que mantienen, rápidamente, el brazo político de ETA es capaz de victimizarse hasta el punto de considerarse a sí mismos ciudadanos de segunda por no poder comparecer a unas elecciones en un Estado al que no defienden, ni apoyan y, lo que es peor, si en su mano estuviera, eliminarían.

Y es que resulta pasmoso el poder que tienen los nacionalistas radicales de dar la vuelta a la tortilla para que cualquier ilegalidad manifiesta en la que se mueven se transforme en un ataque frontal contra sus derechos. AuB, y el PNV, hasta los comparsas de EA, deberían ser conscientes de que los únicos ciudadanos de segunda que hay en Euskadi son aquellos a los que ellos condenan a vivir anclados en el miedo. Esos que se juegan la vida por permitir que sus nombres vayan impresos en las papeletas del PP o del PSOE. El partido de Arzalluz asegura que la ilegalización de la nueva Batasuna es un ataque contra los vascos. Después de semejante majadería, qué dirá cuando la sangre de una otra víctima de ETA tiña las calles de su querida Euskadi.

QUÉ VOTARÁN LOS ELECTORES VASCOS
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 7 Mayo 2003

Felices los pueblos aburridos donde eligen la candidatura que les merece mayor confianza para ordenar el tráfico, cuidar los parques o mejorar las fiestas. Porque en los pueblos vascos se votarán cosas más emocionantes, pero bastante indeseables, como el futuro del Plan Ibarretxe, la aberración étnica que amenaza con fracturar la sociedad vasca y puede conducir, si no lo evitamos con nuestro voto, al enfrentamiento total con el Estado de Derecho. Si son elegidos más cargos municipales nacionalistas que constitucionalistas, Ibarretxe seguirá en lo suyo: disolverá el Parlamento vasco en otoño, buscará los votos adicionales que necesita para lograr tres diputados más y, por fin, tener la mayoría que apruebe un plebiscito ilegal de nefastas consecuencias. Pero todo esto quedará frustrado si hay más votos válidos constitucionalistas que abertzales.

La apetura de urnas determinará si el nacionalismo afronta otro retroceso o si, por el contrario, la mayoría del electorado cae en la trampa del Plan Ibarretxe. Y para eso el nacionalismo necesita concentrar sus votos en torno a una candidatura y un programa únicos: PNV-EA y el Plan Ibarretxe. Pero la concentración electoral en un Frente Nacional Vasco único requerirá superar dos desafíos: conservar el voto moderado tradicional, y además sumar la mayoría de los votos de la ilegalizada Batasuna. Y ambos objetivos se están complicando. Obviamente, los votos moderados que van al PNV en Bilbao y Vitoria también son cortejados por el PP y el PSE. Los socialistas intentan atraerlo con gestos como la incorporación de Emilio Guevara, el parloteo vasquista y el distanciamiento del PP, que está insistiendo en los daños económicos y en la inseguridad jurídica que conlleva el Plan Ibarretxe. Aunque lo difícil es saber si así convencen al electorado moderado, tan disputado como mudo, silente y acomodaticio. Pero la verdadera incógnita está en otra parte: el efecto del voto nulo pedido por ETA tras la ilegalización de AuB y de la mayoría de las agrupaciones que debían suplantar a Batasuna. PNV y EA intentan competir con ETA haciendo suyas consignas tan típicamente etarras como la de que «Madrid intenta privar de derechos a todos los vascos». Pero si no quieren desaparecer como poder fáctico, los terroristas no pueden aceptar ceder sin más su menguante pero valioso montón de votos. Peor aún: si las elecciones transcurren como si la ilegalización de Batasuna y de Udalbiltza no hubiera tenido lugar, y si la campaña por el voto nulo fracasa, ETA quedará a un paso de su final. Por eso hay que esperar un esfuerzo desesperado de los etarras por eludir ese desenlace. Que reunieran 80.000 firmas para concurrir en las elecciones significa la enorme importancia que les conceden, y también que conservan una amplia reserva electoral que podría frustrar la estrategia del PNV-EA. El voto nulo puede tener efectos tan insólitos como dejar en manos del PP algunas localidades de hegemonía nacionalista, incluyendo unos veinte feudos de Batasuna donde el PNV no se atreve a presentarse. En las municipales de 1999 los abertzales sumaron el 56 por ciento de los votantes, pero el 19 por ciento era de Batasuna. Y si ahora los votos nulos se acercan al 10 por ciento, porcentaje batasúnico en las últimas autonómicas, la coalición PNV-EA no podrá avanzar por la senda neolítica de Ibarretxe, porque la suma de PP y PSE le superará en porcentaje.

Por desgracia, en el campo constitucional las cosas no están nada claras. El nacionalismo alberga esperanzas de romperlo, insinuando al PSOE posibles acuerdos en torno «al respeto a la lista más votada», lo que podría traducirse, por ejemplo, en un apoyo mutuo en Bilbao y San Sebastián aislando al PP. El aparato socialista dice que no, pero da calabazas a Mayor Oreja rehuyendo cualquier alianza poselectoral y, mientras tanto, procura laminar al sector perdedor del último congreso. El despectivo ninguneo de Carlos Pera, veterano alcalde de Baracaldo obligado a retirarse de la contienda con el apoyo de Ferraz, anuncia escarmientos similares contra los partidarios de la alternativa constitucionalista común. Los efectos electorales de tamaña mezquindad están por verse, pero los internos ya se han visto: la desmoralización de la militancia socialista ha obligado a suspender este año la Fiesta de la Rosa. No sabemos si el «muro de contención del plan Ibarretxe» que ha levantado Zapatero será algo más que una construcción retórica. Porque es evidente que el mantenimiento del apoyo al constitucionalismo vasco no figura en la agenda de un PSOE que tolera todos los desplantes a Elorza mientras excluye al disciplinado Carlos Pera.

Así las cosas, las posibilidades del PP también son una incógnita. Puede pagar el precio de una guerra lejana, y sobre todo de algunos excesos retóricos que pueden haber dañado su acercamiento a muchos vascos liberales, socialistas y sindicalistas. El PP vasco ha ido creciendo a base de conseguir apoyos novedosos, muchos impensables en otras partes de España, pero su mayor debilidad estriba en la relegación a las catacumbas por obra del terrorismo y de la feroz hostilidad nacionalista. Actos admirables como los ayunos del concejal tolosarra Angel Yáñez para encontrar apoyos en un pueblo donde el PP tiene 1.300 votos, pero casi todos clandestinos, son la expresión más nítida del problema. Porque tanto el PP como el socialismo constitucionalista vasco -en minoría dentro de su partido- siguen confinados en un círculo vicioso: no lograrán superar al nacionalismo hasta que no le desplacen del poder, pero para hacerlo necesitan los votos de ciudadanos que aún desconfían del constitucionalismo, lo ven como algo ajeno o no creen en su futuro.

Mendacidad, terror y resistencia liberal
Germán Yanke Libertad Digital  7 Mayo 2003

Repasemos. En los últimos días, el señor Arzalluz ofrece apoyo a Batasuna y pide a la Universidad del País Vasco que suba al monte porque una nueva normativa impedirá que los criminales de ETA se aprovechen de esa institución pública. El rector Montero, naturalmente, se sube al monte y a donde haga falta. El señor Ibarretxe sigue dando vueltas a su concepto étnico del Pueblo Vasco y afirma, sentencioso, que ese invento tiene 70.000 años y está perseguido por todos. El etarra Otegi grita que el País Vasco es más suyo que de los ciudadanos que votan no nacionalista. El diputado Anasagasti arremete contra el presidente de la Conferencia Episcopal porque el Papa no ha seguido en Madrid el esperpéntico guión del PNV. El consejero Madrazo defiende a Batasuna, arremete contra el Tribunal Supremo, y dice que, si en España hubiera Justicia independiente, la lista electoral que debería ser prohibida sería la de Bilbao, porque la cierra Aznar…

Si nos remontamos a la pasada semana, o a la anterior, encontraremos, con los mismos o similares protagonistas, declaraciones similares, salidas de pata de banco y manifestaciones refractarias a la democracia y el Estado de Derecho. El nacionalismo vasco y sus alrededores se dedican a eso, día tras día, es lo único que saben hacer.

Y, cada semana, hay que denunciarlo, desmontarlo, colocarlo en el lugar que le corresponde. Resulta cansado y se precisa, además, una cierta capacidad de sobreactuación ante un cúmulo tal de barbaridades nazi-fascistas: está cambiando el mundo, aparecen aquí o allá monumentos intelectuales, amplias zonas del mundo se enfrentan a graves problemas, en otros lugares tratan de desquitarse de yugos ancestrales, y tenemos que volver la vista hacia tanta imbecilidad.

Pero esa imbecilidad lleva aneja y acompasada la muerte, la agresión de los derechos humanos y las libertades, la premodernidad antidemocrática y el terror. Conviene no perderlo de vista cuando aparece el hartazgo y la tentación de ceder, aunque sólo sea por no ser demasiado insistente. ¿Una tregua en esta batalla? Ni hablar. En todo caso, la que aconsejaba Albert Camus en una entrevista: “la que obtendremos al final de una resistencia sin tregua”. Él sabía, y lo escribió refiriéndose precisamente a España, que “la tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios. Se edifica sobre las faltas de los liberales”. Se trata de que, aunque sea cansado, no ocurra.

Matrícula de honor
Juan Ignacio Jiménez Mesa La Estrella 7 Mayo 2003

El rector Montero niega que en la Universidad del País Vasco se esté tratando privilegiadamente a los presos de ETA. Negar la mayor es siempre el recurso de los cínicos, aunque esa calificación, que etimológicamente responde a un pensamiento filosófico, es todo un elogio para alguien como Montero, cuyo pensamiento jamás ha pasado de la vulgar mediocridad de una cátedra ganada a costa de no llamar mucho la atención en un entorno tan problemático.

Lo malo de haber llevado la democracia a los órganos universitarios —y ya sé que decir esto constituye un incorrecto político— es que ha fomentado una plaga de espantosa mediocridad en los rectorados. Ganan en las urnas aquellos que se decantan por la facción política dominante en su Comunidad o, en todo caso, quienes en las contiendas ideológicas se colocan en un cómodo término medio y cierran los ojos, lo que en el caso de las comunidades con tensión nacionalista significa permitir que las aulas se conviertan en instrumento político de discriminación cultural. Todo lo contrario de lo que debe ser el pensamiento universitario. La denuncia que hace varias semanas presentó la plataforma “Profesores para la libertad”, enseñantes de la universidad vasca que no están dispuestos a pasar por el aro del nacionalismo forzoso, pone los pelos de punta a todo el que aprecie, en lo más indispensable, los valores de la libertad de cátedra y la universalidad del pensamiento. Lo de menos es que, por miedo, o simplemente para congraciarse con el poder nacionalista, aprueben con sobresalientes a cuatro asesinos encarcelados que aspiran a un título universitario y que no saben leer de corrido ni en español ni en euskera. Lo peor es que lo único que orienta el pensamiento de esas cátedras es la consigna nacionalista de lo vasco como algo absolutamente ajeno al resto de España y del mundo, lo que conduce a ridículas aberraciones de la historia, de la literatura, de la sociología y hasta de las ciencias biológicas. Aprueba una tesis doctoral quien dice la burrada más gorda sobre la antigüedad histórica de la población vasca y su racial diferencia, y recibe sobresaliente cum laude quien mejor insulta a españoles y franceses, enemigos inveterados, como se sabe, de todo lo euskaldun.

Particularmente me ha llamado la atención el alto número de presos etarras matriculados en Sociología y en Periodismo. Alguna extraña razón secreta habrá en ello, pero está claro que se trata de “ciencias” en las que la manipulación puede convertir a cualquiera en un experto. Sociológicamente, la única verdad que revela esta situación es que los presos etarras dan al título universitario el mismo valor instrumental que la mayoría de los jóvenes españoles. Para ellos lo importante no es adquirir conocimientos, sino obtener un diploma. En eso se comportan como racialmente hispanos, al igual que sus profesores, cuya picaresca académica tiene también algo de racial.

En la otra disciplina apetecida, en Ciencias de la Comunicación, constituye todo un modelo de género periodístico la mezcla de los comunicados de ETA, con su carga de irrealidad política y justificación de la violencia, y las homilías de Arzalluz, que en punto a distanciarse de lo real y a consagrar como dogma sus oníricas interpretaciones supera a los violentos. Y que conste que en ninguno de los dos casos hablo de rebatir sus ideas, sino del modo de exponerlas, que raya en lo esperpéntico. Con los restos aún sangrantes de un pobre policía municipal vasco al que han matado por la espalda de dos tiros en la nuca, el redactor del comunicado presume de guerra de liberación. Y pactando con esos asesinos y sus grupos de apoyo, el otro, el líder del PNV, que se autocalifica de nacionalista cristiano demócrata, dice que construye en paz y democracia la futura nación de los vascos. Comunicación surrealista, la misma que prodigan sus alumnos Ibarretxe y Egibar cuando aseguran que el Papa ha condenado el nacionalismo exacerbado de Colmenar de Oreja. Y se quedan tan frescos.

Si esa Sociología y ese Periodismo es el que enseñan en la Universidad del País Vasco, el rector Montero tiene razón: los presos de ETA merecen matrícula de honor sin necesidad de leer un solo libro. j.i.jimenez@estrelladigital.es

Intelectuales de talla mundial denuncian la «impunidad moral» creada por el PNV y la Iglesia vasca
MADRID. D. MARTÍNEZ, J. PAGOLA ABC 7 Mayo 2003

«Aunque parezca mentira, hoy los candidatos de los ciudadanos libres del País Vasco están condenados a muerte por los mercenarios de ETA y condenados a la humillación por sus cómplices nacionalistas». Esta denuncia forma parte de un manifiesto de apoyo a ¡Basta ya!, titulado «Aunque», con el que intelectuales de la talla de Fernando Arrabal, Alfredo Bryce Echenique, Michael Burleigh, Paolo Flores D´Arcais, Carlos Fuentes, Nadine Gordimer, Juan Goytisolo, Carlos Monsiváis, Bernard-Henri Lévy, Paul Preston, Mario Vargas Llosa y Gianni Vattimo, quieren proclamar al mundo que «aunque los europeos ejercen el derecho constitucional de votar con saludable rutina democrática, pocos imaginan que en un rincón de Europa» -el País Vasco- «el miedo y la vergüenza oprimen a los ciudadanos».

Es la primera vez que intelectuales de semejante prestigio internacional -en las próximas horas se podrían sumar otros como Günter Grass- denuncian con toda su crudeza el acoso que sufren los constitucionalistas en el País Vasco y ponen al descubierto las «complicidades» del nacionalismo gobernante. El texto cobra especial valor en un momento en el que los nacionalistas difunden el mensaje de que en el País Vasco la falta de libertades la provoca el Estado por impedir que ETA, a través de sus plataformas, participe en las elecciones. Supone también un apoyo moral a ¡Basta ya! que, sobre todo a partir de los últimos meses, se ha convertido en uno de los objetivos de los ataques y descalificaciones del PNV, que teme la capacidad de la plataforma cívica para unir a los constitucionalistas, por encima de siglas.

El manifiesto advierte de que «aunque la memoria del Holocausto sea honrada en Europa por el deseo de rehabilitar a las víctimas de la barbarie e impedir que el horror vuelva a cometerse, pocos europeos saben que hoy mismo en el País Vasco ciudadanos libres son injuriados y asesinados».

El grito de los intelectuales para remover la conciencia del Viejo Continente denuncia también que «aunque ciudadanos del País Vasco sean asesinados por sus ideas, y miles hayan sido mutilados o transtornados, los atentados se realizan y celebran en una penosa atmósfera de impunidad moral propiciada por las instituciones nacionalistas y por la jerarquía católica vasca». El manifiesto de los escritores que apoyan a ¡Basta ya!, además, pone en evidencia a un nacionalismo anclado en sus orígenes sabinianos, huérfano de argumento intelectual, que no ha encontrado firmas de peso en el plano internacional que apoyen sus tesis. En vísperas electorales, los autores del documento llaman la atención por la desigualdad de oportunidades, ya que «aunque los partidos nacionalistas aprovechan las garantías constitucionales de la democracia española, ciudadanos libres del País Vasco deben esconderse, disimular sus costumbres, omitir la dirección de su domicilio, pedir la protección de escoltas y temer constantemente por su vida y la de sus familiares».

Los intelectuales rinden homenaje a las víctimas de la barbarie etarra y también a quienes, pese a la presión terrorista, luchan por la libertad. Así las cosas, «aunque sea frecuente la tentación de ignorar lo que sucede, pedimos a los ciudadanos europeos que el próximo 25 de mayo (día de las elecciones municipales en España) declaren el «estado de indignación general», en memoria de las víctimas que en el País Vasco mueren por la libertad, en honor de los que hoy mismo la defienden con el coraje que en un día no muy lejano conmoverá a Europa».

Satisfacción de Iturgaiz y Redondo
Desde el Partido Popular, Carlos Iturgaiz, y desde el PSE, Nicolás Redondo, expresaron en declaraciones a ABC su satisfacción por el hecho de que intelectuales de tanta categoría hayan unido sus voces para denunciar la falta de libertad que por culpa de ETA y del nacionalismo se padece en el País Vasco. También Iturgaiz manifestó su agradecimiento a estos escritores por la actitud «solidaria hacia las personas que se juegan día a día la vida por no comulgar con la idelogía nacionalista». Para Redondo, el escrito de los intelectuales pone en evidencia la «postura fanática, enloquecida y soez» que mantiene el partido de Arzalluz, cuyo «ideario no ha encontrado el apoyo de personalidades de tanta talla». Por ello, destacó que «es digno de todo elogio» el respaldo expresado por estos escritores, ya que «nosotros solos no podemos vencer al régimen nacionalista y a ETA. Es necesario este compromiso para que por todos los rincones del mundo, y en especial por los de la Unión Europea, se extienda el lema de «vascos sí, ETA no».

Aznar propone ante las Naciones Unidas crear una lista única de grupos terroristas
LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL ABC 7 Mayo 2003

El presidente del Gobierno pide ayuda del Banco Mundial y del G-8 para ayudar a los países que están participando en la lucha contra el terrorismo

NUEVA YORK. José María Aznar dio ayer en Nueva York un paso más en su afán por evitar que los terroristas puedan encontrar refugio en algún lugar del mundo. Ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el presidente del Gobierno propuso que la ONU elabore una lista de organizaciones terroristas, en la línea de lo que han hecho ya en sus respectivos ámbitos EE.UU. y la Unión Europea, pero además para englobarlas a ambas.

El jefe del Ejecutivo llegó a mediodía a la capital neoyorquina, con el objetivo de entrevistarse con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y para hablar ante el Comité Antiterrorista creado en el seno del Consejo de Seguridad tras el 11-S y que, actualmente está presidido por España.

En esa intervención, Aznar se refirió al terrorismo señalando que es una amenaza «contra toda civilización», así como «contra la democracia y contra la paz y la seguridad internacionales». Además, reiteró que el terrorismo es uno sólo, aunque pueda adoptar numerosas caras. «No hay terrorismos domésticos y terrorismos internacionales, viejos y nuevos, de primera y de segunda», dijo, al tiempo que señaló que es un asunto de todos y no de uno u otro país.

Aznar, que aseguró que aunque el terrorismo es un mal amenazador, «no es invencible», indicó que la lucha contra esa lacra exige una respuesta colectiva. Por eso, presentó un paquete de propuestas, que comienza con la necesidad de «vigorizar» el Comité Antiterrorista del Consejo, cuya presidencia ostentará España hasta dentro de año y medio, aproximadamente. En concreto, propuso que se elabore en su seno una lista general de organizaciones terroristas. El mecanismo a adoptar sería el mismo que se utilizó para preparar una lista de grupos relacionados con Al Qaida y los Talibanes, aunque no dejó claro si cree que para ello sería exigible, como sucedió en ese caso, contar con una resolución del Consejo de Seguridad (entonces se aprobó la 1267). Sea como fuere, España, que ya ha mantenido contactos con otros países, incluido Estados Unidos, para hablar de este asunto, se dispone a intensificar las gestiones desde la presidente del Comité Antiterrorista.

Esa lista, más que sumarse a las que existen ya en la UE -por la que España ha luchado intensamente- y en EE.UU., lo que haría sería englobarlas a las dos, con el fin de que la lucha para impedir los movimientos de personas y grupos vinculados a bandas terroristas se librara en todo el mundo, sin que existan refugios para los criminales.

Hasta ese momento, el Gobierno continuará intentando estrechar el cerco a ETA. Precisamente, uno de los objetivos de la visita que hoy hará Aznar a Washington para entrevistarse con el presidente George Bush y con el secretario de Seguridad Interior, Tom Ridge, será el de subrayar la petición hecha por España a la Administración norteamericana para que Batasuna figure en la lista del Departamento de Estado de organizaciones terroristas, en la que ya está ETA.

Tolerancia cero
El presidente del Gobierno, que enfatizó que «la tolerancia cero frente al terrorismo debería figurar en primer lugar en cualquier código de conducta de la comunidad internacional», abogó por incrementar la cooperación internacional en ese campo, es decir facilitar apoyo a aquellos países que no disponen de medios suficientes para combatir de manera eficaz las actividades terroristas, a pesar de su deseo de hacerlo. En esa tarea, considera que un papel de relieve les correspondería tanto al Banco Mundial como al G-8.

Dedicó también unas palabras a reclamar procedimientos para impedir que los grupos terroristas u organizaciones afines, aprovechen el propio sistema de la Naciones Unidas para transmitir su mensaje violento, como ocurrió hace unos meses cuando el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, habló ante un grupo de periodistas en unas dependencias de la ONU. De forma paralela, Aznar pretende que se cree un mecanismo institucional que sirva de foro a las víctimas del terrorismo.

El presidente del Gobierno concluyó su intervención afirmando que los terroristas deben ser privados de «toda huella de legitimación» y aprovechó para hacer una referencia a la reactivación del proceso de paz en Oriente Próximo, una de las zonas más azotadas por el terrorismo, y en la que el conflicto entre palestinos e israelíes ha servido en muchas ocasiones como excusa para las actividades terroristas.

Tanto el terrorismo como la evolución de los acontecimientos en Oriente Próximo fueron tratados en la conversación, de media hora de duración, que mantuvieron ayer Aznar y Annan, que se habían reunido hace poco más de veinte días en Atenas. Aznar y Annan también analizaron el proceso de reconstrucción de Irak y el papel clave que ambos creen que las Naciones Unidas deben desempeñar en la estabilización y democratización de ese país árabe, tras la caída de Sadam Husein.

Reaparecen pintadas de «vas a morir» contra candidatos del PP vasco y del PSE
M. ALONSO ABC 7 Mayo 2003

Los proetarras autores de un pasquín anónimo piden al sacerdote que se «secularice» como hicieron Arzalluz o el dirigente batasuno Tasio Erkicia

BILBAO. El párroco de Trucíos, Pablo Villaroel, sabe ya por propia experiencia cómo viven los candidatos populares y socialistas en el País Vasco, a quienes decidió apoyar, junto con otros tres sacerdotes vascos, incorporándose a los últimos puestos de las listas electorales de los partidos amenazados y compartiendo su condición de objetivos de ETA. Ayer, Pablo Villaroel presentaba una denuncia ante la Ertzaintza por haber sufrido coacciones, mientras otros candidatos, como el popular Ramón Gómez, eran amenazados por enésima vez. Es el día a día de los candidatos y de la intransigencia que demuestra el entorno de ETA cada vez que hay unos comicios electorales.

«Mi reino no es de este mundo»
Así, no es extraño que en diversas localidades de la comarca de las Encartaciones, donde ejerce su labor el sacerdote Pablo Villaroel, hayan aparecido anónimos pasquines titulados «Mi reino no es de este mundo», en los que se reproduce la cabecera del diario «Egunkaria», clausurado por decisión del juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo.

En esas notas, sus desconocidos autores recomiendan al párroco de Trucíos que se «secularice» como hicieron en su día el presidente de la ejecutiva del PNV, Xabier Arzalluz, o el ex dirigente de la ya extinta Herri Batasuna Tasio Erkizia.

En los folletos se acusa al sacerdote, que ha apoyado en numerosas ocasiones y públicamente oyado a las víctimas de ETA, de «colocarse del lado de los poderosos», una postura que los autores del anónimo pasquín consideran «injusta».

Ya le quemaron el coche

La Ertzaintza considera que quienes escribieron esos folletos son personas distintas de las que prendieron fuego al vehículo particular del párroco de Trucíos el pasado mes de marzo y pintaron el pórtico de su parroquia, ya que en el texto desaprueban esas actitudes, a pesar de lo cual firman con el dibujo de una bomba con la mecha encendida.

Las amenazas que ha recibido Pablo Villaroel son similares a las que sufren de forma reiterada la totalidad de los candidatos populares y socialistas en el País Vasco. Ayer, varios desconocidos realizaron pintadas amenazantes en la fachada del domicilio del concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de San Sebastián Ramón Gómez, en el barrio de Amara de la capital guipuzcoana.

«Ramón Gómez vas a morir» es una de las frases que aparecía ayer junto a una diana en algunas calles de San Sebastián, amenaza que, lamentablemente, los concejales populares y socialistas están acostumbrados a recibir.

Isabel San Sebastián: «Muchos no conocen el trato dado a las víctimas»
Diego Mazón La Razón 7 Mayo 2003

Hoy presenta «Los años de plomo», un libro de entrevistas a familiares de víctimas de ETA con el que busca rescatarlas del olvido y abrir los ojos a la sociedad de la verdadera situación de muchas de ellas. Un libro tan estremecedor como imprescindible.

¬ El libro está dedicado a los olvidados, pero a los olvidados ¿por quién y por qué?
¬ A los olvidados por todo. Al casi millar de muertos que ha dejado ETA en su camino de sangre y violencia y que hasta hace muy poco tiempo nadie ha reconocido. A los centenares que cayeron en esa orgía de sangre de ETA

¬ El libro ¿busca un reconocimiento social de las víctimas?
¬ El libro es una reivindicación de justicia histórica, de memoria, pretende ser una llamada a la conciencia colectiva de los españoles, para que no vuelva a suceder, para que seamos conscientes de la deuda de gratitud que tenemos con estas personas.

¬ ¿Puede abrir una puerta a una mayor cobertura en los medios, a un mayor interés de la sociedad?
¬Yo espero que sí. Muchísima gente ignora cómo han sido tratadas las víctimas, cree que siempre han tenido mucho apoyo. Este libro va a ser muy revelador para mucha gente, y para de alguna forma resarcir a aquellos que han sufrido esta situación.

¬ ¿Recomendaría este libro a Arzallus e Ibarreche?
¬ No, porque no creo que tengan la sensibilidad necesaria para apreciarlo. Están convencidos de que las víctimas son ellos, y han hecho del victimismo una política, es imposible que capten quienes son las verdaderas víctimas del terrorismo.

Michavila insta al rector de la UPV a investigar los privilegios a etarras
ABC 7 Mayo 2003

Gotzone Mora reclama a la Audiencia Nacional un juicio urgente para el etarra que el lunes se convertira en profesor de la Universidad del País Vasco

MADRID. El ministro de Justicia, José María Michavila, reclamó ayer al rector de la Universidad del País Vasco (UPV), Manuel Montero, que investigue las denuncias que apuntan a que dicho centro universitario concedió «curso tras curso» aprobados a terroristas de ETA cuando estaban huidos de la justicia. Michavila contestó así a las críticas que le dirigió Montero por acusar a la UPV de privilegiar a los presos etarras. El ministro indicó que, mientras el rector no aclare las irregularidades denunciadas por profesores de la institución, «no tendrá derecho a opinar».

Por su parte, el equipo rectoral de la Universidad del País Vasco negó a través de un comunicado que haya tenido un trato de favor con los «estudiantes presos» ya que, de los 272 presos de ETA matriculados en el curso 2001-02, sólo cuatro obtuvieron un título de licenciado o diplomado. Gotzone Mora, portavoz de la plataforma Profesores por la Libertad, reclamó que la Audiencia Nacional juzgue cuanto antes al presunto etarra Joseba Mikel Garmendia, con objeto de paliar las consecuencias negativas que tendrá que esta persona vaya a convertirse el lunes en profesor de Economía Aplicada de la UPV.

'Listillos' electorales
TONIA ETXARRI/ El Correo 7 Mayo 2003

Una vez ilegalizada Batasuna, y con 241 listas de AuB impugnadas y pendientes de la resolución final, se trata de ver quién es el más listo para llevarse la mayor parte del pastel nacionalista en las elecciones. Que los seguidores de Otegi quieren poner en un aprieto al PNV, de quien sospechan que quieren hacer 'rapiña' electoral con sus votos mientras le piden ayuda, queda fuera de toda duda. Quieren que sus rivales más próximos les concedan la gracia de gozar de mayor espacio en EiTB (como si el Consejo de Administración del ente fuera un caserío de propiedad exclusiva), que puedan contabilizar los votos nulos de las elecciones y que puedan seguir gobernando en los ayuntamientos. Y dos huevos duros. Y Egibar, el mismo que decía que HB era una organización dirigida por ETA, escucha a esa fracción política, dispersada ahora por AuB, que pese a no querer romper con el terrorismo de ETA le ha venido tan bien al nacionalismo gobernante cuando ha necesitado hacer bulto para poder decir: «somos mayoría». Una situación comprometida, la del PNV.

¿Cómo se garantiza la representación electoral de unas candidaturas impugnadas? ¿Quién tendrá el valor, desde el PNV-EA en los pueblos pequeños de decir al candidato 'nulo' más votado que no puede ser alcalde porque es ilegal? Preguntas que suscitan tantas dudas que el propio portavoz Imaz tuvo que salir a despejarlas, diciendo que no se pueden llegar a acuerdos «con ese mundo» si previamente no se desmarcan de la violencia. Claro que esa condición no la mencionó su compañero de partido en Guipúzcoa, Juaristi, que ya ha avanzado su disposición a hacer de 'contable' de los votos nulos.

Mientras Atutxa se resiste a que se disuelva el grupo del huido 'Ternera' en el Parlamento, porque se debate entre la injerencia de la Justicia y el deber de acatar sus mandatos, unos vándalos atacaron las vallas publicitarias del candidato del PP a la Alcaldía de Bilbao, Basagoiti, al que acusan de «fascista». En San Sebastián se ha sabido que quienes presionaron a la agencia de publicidad para que no llevara la campaña de San Gil son gente conocida, amable y políticamente correcta, dentro de un nacionalismo aparentemente ordenado, institucional y euskaldun. Y la candidata del PP se queda con los ojos a cuadros al saber que los que presionaron a la agencia utilizaron el insulto (¿o debería llamarse 'argumento'?) preguntándoles «¿qué hacéis trabajando para esos fascistas? Tal cual.

A Bandrés le conceden el Premio Manuel de Irujo por su labor a favor de los derechos humanos. A este fantástico abogado e insumiso político, que lleva en silencio obligado por su enfermedad, prácticamente desde que Ibarretxe es lehendakari, seguro que le gustaría decir cuatro cosas. El premio se lo darán el 14 de mayo; en la recta final de la campaña. La elección de la fecha habrá sido idea de algún 'listillo'.

La peste nacionalista
José Javaloyes La Estrella 7 Mayo 2003

Atascado está el carro en el bancal antes de comenzar el camino. Diseñada y convenida se encuentra la Hoja de Ruta para el relanzamiento del proceso de Paz en el Oriente Próximo, y ésta es la hora en que todavía el Gobierno israelí de Ariel Sharon no ha dicho, al respecto, esta boca es mía, luego de anticipar una larga docena de objeciones al proyecto acordado por Los Cuatro. El nacionalismo judío, modernamente formateado en la crónica sionista, y el nacionalismo árabe residualmente enconado en la causa palestina, mantienen en alto las espadas del terrorismo como continuación de las guerras que quedaron atrás, y de las paces que fueron enterradas con ellas. El Israel de Sharon pone los carros de combate contra la población civil, convirtiendo en centrales los efectos colaterales de su guerra, y la Autoridad Palestina de Yaser Arafat ha esgrimido arteramente hasta ahora su impotencia e incapacidad de gobierno para que siga fluyendo, contra la población civil de Israel, el fanatismo suicida de los voluntarios remunerados con las diversas rentas del petróleo.

Esa peste nacionalista, herencia más letal del siglo XX, pulsa su sangrienta intensidad desde hace 50 largos años en el Oriente Próximo, una vez que consumiera sus dos grandes turnos de conflictividad en las dos primeras contiendas globales, de 1914 a 1918 y de 1939 a 1945: conflictos en los que perecieron seculares equilibrios de poder dentro del mundo euro-asiático. La bioquímica de las ideologías, mucho antes de que aparecieran las “armas de destrucción masiva”, rompió la estructura molecular de un orden internacional de larga data. El nacionalismo, sembrado a voleo por las potencias aliadas para la cosecha de un nuevo orden, encendió el conflicto en los Balcanes contra el Imperio Austrohúngaro y contra el Imperio Otomano, tan estables como supuestamente reaccionarios.

Programada desde Londres, se produjo la propagación, en la retaguardia turca, de tres resistentes cepas nacionalistas —la judía, la árabe y la kurda—, para que fermentaran y pudriesen las retaguardias otomanas en Asia Menor. Se inscribe en esta operación sembradora la leyenda dorada de Lawrence de Arabia, en la que se encuentra concernida la creación del Estado de Iraq, y la crónica oscura del pacto anglo-francés Sikes-Picot, para el reparto de la antigua Fenicia y de la cabeza del que fue Imperio de los Omeyas. A este pacto se acaba de referir Yaser Arafat al denunciar el riesgo o la probabilidad de que después de la Guerra de Iraq sobrevenga otro acuerdo similar, de insufrible coste político para el casi desmantelado nacionalismo árabe.

Si el nacionalismo árabe y el nacionalismo judío encontraron su correspondiente retribución por las colaboraciones prestadas a los aliados, no ocurrió así con el nacionalismo kurdo. Un nacionalismo al que se llegó a reconocer, en la Paz de Versalles, su derecho a un Estado, toda vez que los kurdos constituyen una nación. Pero en lugar de ello se estableció un Estado en Mesopotamia, dónde no había nación. Así surgió Iraq. Y ahora, después de la guerra, resurge el problema. Enfrentadas quedan dos realidades: la kurda, expresiva de una nación sin Estado; y la iraquí, que representa la de un Estado sin nación. Descorsetada con la destrucción bélica la compleja diversidad iraquí, se activa una dinámica desde el factor kurdo —que es el único nacionalismo no retribuido ni históricamente compensado por los aliados— capaz de generar, a medio plazo, desestabilizaciones locales, en Iraq, y regionales, en todo el espacio del Kurdistán dividido y repartido. No es el momento de cruzar apuestas sobre el contenido de la caja de Pandora abierta con esta guerra; pero pudiera serlo en cualquier instante. Todos invocan la necesidad de una salida democrática, como el desiderátum de lo ideal y conveniente; sin embargo, la realidad más palpable de todas es la mayor gravitación del factor nacionalista; un factor que se acaba revolviendo contra los proyectos democráticos cuando cristaliza, críticamente, como poder de Estado. El discurso nacionalista de la identidad remata siempre en toda suerte de limpiezas, comenzando por la étnica y la cultural. La peste nacionalista, los discursos identitarios nacidos de la escisión y la fragmentación, suelen rematar en totalitarismos y constituyen el más peligroso legado del siglo XX. Las libertades y la democracia no parecen tener otro enemigo peor. jose@javaloyes.net

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