AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 8 Mayo  2003
Batasuna, en la lista negra
Editorial La Razón 8 Mayo 2003

El efecto Móstoles
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR ABC 8 Mayo 2003

Pasar lista al terrorismo
Editorial ABC 8 Mayo 2003

La dictadura de Ibarretxe
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 8 Mayo 2003

El parte de guerra
JAIME CAMPMANY ABC 8 Mayo 2003

Malos tiempos para el nacionalismo vasco
EDITORIAL Libertad Digital  8 Mayo 2003

Un escándalo de la Universidad del País Vasco
Gorka Angulo La Razón 8 Mayo 2003

Doce intelectuales
Iñaki Ezkerra La Razón 8 Mayo 2003

Manifiestos
Cecilia García La Razón 8 Mayo 2003

El PNV contra la Iglesia
Pío Moa Libertad Digital  8 Mayo 2003

La buena noticia y las amenazas
Editorial El Ideal Gallego 8 Mayo 2003

«O nos matan o no nos dejan vivir»
Diego Mazón - Madrid.- La Razón 8 Mayo 2003

EE.UU. certifica que Batasuna no es más que un alias de la banda terrorista ETA
WASHINGTON. PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL; LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL ABC 8 Mayo 2003

Günter Grass se suma al manifiesto contra la impunidad moral en el País Vasco
Efe Libertad Digital  8 Mayo 2003

Carlos Pera reta a que lo expulsen del PSE-EE porque no cesará en sus críticas al partido
EFE / BARAKALDO El Correo 8 Mayo 2003

Garzón embarga a Batasuna por el terrorismo callejero que jaleó Otegi en una rueda de prensa
Efe Libertad Digital  8 Mayo 2003

Mayor Oreja, en la presentación de libro de Isabel San Sebastián: «Las víctimas sacan lo mejor de nosotros»
R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 8 Mayo 2003

«Los asesinos de mi padre, nombrados hijos predilectos por mi Ayuntamiento»
J. P. ABC 8 Mayo 2003

«Los perseguidos vivimos mejor desde que los de HB están tan ocupados»
J. J. CORCUERA/VITORIA El Correo 8 Mayo 2003

Y ahora el Constitucional
Antonio Casado El Ideal Gallego 8 Mayo 2003

Batasuna, en la lista negra
Editorial La Razón 8 Mayo 2003

El brazo político de ETA (bajo cualquiera de sus nombres, Batasuna, HB o EH) figura ya en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos, lo que supone que, a partir de ahora, sus miembros o representantes tendrán prohibida la entrada en aquel país, sus activos financieros serán inmovilizados y los ciudadanos norteamericanos no podrán prestarles ayuda material alguna. Batasuna es ya un alias de ETA para un país donde seguro que el gobernador del Estado de Idaho, tan compresivo hasta hoy con los «independentistas» vascos, habrá cambiado rápidamente de opinión y no hará falta que el departamento de Estado le llame al orden.
La medida no debe alterar el escenario político en España, donde ya Batasuna ha sido deslegalizada por el Tribunal Supremo, sus bienes confiscados y donde se han suspendido las candidaturas electorales presentadas con otras siglas, pero con el mismo collar y el mismo nombre que cuando representaban a Batasuna. Pero aunque poco visible entre nosotros, la medida sí supone una buena noticia para todos los demócratas, y especialmente para las víctimas, que no tendrán ya que soportar a quienes los acosaban, participaban en los asesinatos y se presentaban luego en EE UU como «independentistas» o «grupos separatistas» y, al fin y al cabo, como demócratas.

La noticia culmina con éxito la larga lucha de la democracia española para dar a entender al resto del mundo la verdad de ETA, su auténtica cara y sus múltiples máscaras, impensables en cualquier país democrático. Es natural la satisfacción de José María Aznar por lo que es, sin duda alguna, un éxito para el sistema democrático y fruto de su firme alianza en la lucha contra el terrorismo junto al Ejecutivo de George Bush, que ha esperado la visita del presidente español a EE UU para dar a conocer la inclusión de Batasuna en la lista negra del terror. Sin contar con la posibilidad de que Washington podría además invitar a los países que integran la coalición internacional contra el terrorismo, entre los que se encuentran, además, Australia, Canadá y Reino Unido, para que adopten las mismas medidas contra Batasuna. Es, también, un aviso para navegantes para quienes dentro del nacionalismo se sienten cómodos con los batasunos, los amparan y los defienden incluso contra las decisiones judiciales. Haría bien el PNV ¬que ya hipotecó en buena medida sus antecedentes democráticos y fue por ello expulsado del Grupo Popular en el Parlamento Europeo¬ en aprender que cada día es más peligroso jugar a dos barajas cuando lo que está en juego es el sistema de libertades. Ha costado muchos años que EE UU, y otros muchos países, reconozcan como terroristas a ETA y sus múltiples caras, pero, una vez asentado el principio, debe ser cada vez más fácil la lucha, incluso fuera de España, contra la larga mano del terror.

El efecto Móstoles
Por FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR, Catedrático de Historia Contemporánea Universidad de Deusto ABC 8 Mayo 2003

«HIJO, resiste como resistieron los guanches hasta la muerte». De esta manera infundía ánimos al concursante canario de Operación Triunfo su madre. La frase, como las canciones que escuchaba Antonio Machado en los labios niños, lleva la historia confusa y clara la pena. Es un eco del rumor poderoso que hoy halla el regionalismo en la educación sentimental de los españoles. Ser canario y guanche, vasco y carlista, catalán y segador, gallego e irmandiño... se ha convertido en una determinación, en una obligación ante la historia, de modo que no hay acontecimiento que no se transforme en una representación melancólica de Wifredos y banderas, bien sea éste un partido de fútbol, una manifestación contra el negro estómago del Prestige y su ecuación de aguas agrias, una protesta contra la guerra o un programa de televisión.

Cegada la idea de España como nación, reacios a identificarse en una historia común, los españoles y sus políticos han inventado una manera de comulgar más atractiva que la de las religiones o las ideologías: la exaltación de lo regional con su crepúsculo de juglares y de reyes. Quiere esto decir que se ha optado por la felicidad doméstica y la mitología del hidalgo con su castillo arruinado y roído sobre el Duero. Hay en todo ello un anarquismo centrífugo y consumista que se mueve entre la plaza del pueblo, el Corte Inglés y la televisión. Lo que pasa más allá de estos tres casquetes polares del hogar ya no interesa a nadie, de ahí que los telediarios dediquen cada vez más espacio a transmitir las noticias de la aldea o a difundir las opiniones de expertos en ferias, gastronomía, deporte y danzas populares. Los jóvenes de antes soñaban con viajar en el submarino amarillo de los beatles o vivir elegantemente en la desesperación, a lo Baudelaire o Rimbaud en aquel París bohemio e imposible de Montmartre. Los de ahora, perdidos en el bucle melancólico que han modelado los nacionalismos de siempre y los regionalismos del Estado de las Autonomías, no saben quién es Quevedo y mucho menos Baudelaire; están en casa, atrapados en el cepo de internet; y ya no sueñan sino con lo verde que un día llegó a ser su valle.

Ni la ira de la Revolución ni la espada de los generales atraen ya a los españoles. Y aunque de vez en cuando haya algún nostálgico que se emocione con una película de Ken Loach o el berlanguiano Bienvenido mister Marshall, lo cierto es que hoy casi nadie se toma en serio a Marx o espera el abrazo de Eisenhower. El éxito de lo regional es que cabalga sobre un sentimiento que no tiene ideologías en un tiempo en que las ideologías se han muerto o se han suicidado. Gobiernos locales de izquierdas y derechas han descubierto en el regionalismo un anzuelo barato que lanzar a los ríos electorales, trabajando mucho por estrechar la trama social, cultural y política de sus reinos de taifas. Y se ha hecho de tal modo que aquel joven petulante de los artículos de Larra, aquel cuya instrucción estaba reducida al poco latín que le habían querido enseñar y él no había querido aprender, corre el riesgo de ser un triste contemporáneo nuestro.

Lo regional, como en el siglo XIX lo nacional, pasa por la historia que no retrocede ante la leyenda, la trivialidad o el error, con tal de que éstos vayan unidos a una representación concreta del pasado. Todo es cuestión de imágenes, de tradiciones propias y genuinas, desde celebraciones festivas a rememoraciones de batallas, viajando por el estómago y la gastronomía. Los historiadores atrapados en la diagonal que va de la biblioteca al caserío han inventado el mito y desenterrado antepasados tanto en los conquistados como en los conquistadores. Los poetas, desde la melancólica elegancia de Manuel Machado, y su «yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron / soy de la raza mora, vieja amiga del sol», al huracanado viento de Miguel Hernández, «asturianos de braveza / vascos de piedra blindada...» se han llenado la voz cantándolo. Y los políticos, siguiendo una tradición localista que tal vez comienza en 1808, con Andrés Torrejón, el alcalde de Móstoles y su imponente declaración de guerra a Napoleón, han sabido tejer en nuestra democracia televisada ese haz de relatos y aleluyas.

Hipnotizados los españoles por el péndulo regionalista, la historia corre el riesgo de convertirse en algo que uno recuerda de un mitin, de un artículo, de una tertulia radiofónica o un programa de la televisión local, y puede contar una y otra vez: la repetición de un relato. En la era de internet hemos vuelto a escribir las baladas del XIX y a transmitirlas oralmente, como en la antigüedad, pero con la estética mediática inventada por Goebbels, que sabía mucho de mitos y comunidades orgánicas. Se ha trabajado tanto, se ha invertido tanto esfuerzo, verbosidad y dinero en exaltar agresivamente las diferencias y en inventarlas cuando no existían que hemos llegado a parecernos a aquel hidalgo de aldea que José Cadalso veía pasear majestuosamente por «la triste plaza de su pobre lugar, embozado en su mala capa, contemplando el escudo de armas que cubre la puerta de su casa medio caída, dando gracias a la providencia divina de haberlo hecho Fulano de Tal».

La primacía de sangre que ridiculizaba Cadalso en el siglo XVIII, y que todavía llenaba de nostalgias a la nobleza de postín en los tiempos de Franco, ha sido sustituida desde el Estado de las Autonomías por una suerte de linaje territorial, que es el único prêt à porter que los políticos han podido vender al pueblo. La exaltación del terruño, la extraña amalgama de consaguinidad y territorialidad que viene de la tierra y los muertos de Maurras y se reproduce en el RH negativo de Arzalluz, ha cortado la vida de los ciudadanos a la medida de sus regiones, de modo que la primera pregunta que surge entre dos españoles que acaban de conocerse, y que resulta absurda a los ojos de un francés, es si el otro es gallego, o vasco, o catalán, o aragonés, qué guerra perdieron o ganaron sus antepasados y si han normalizado ya aquella lengua de sus ancestros.

Es poco probable que los nuevos trovadores de la vieja canción regionalista lleguen a comprender que de tanto renegar del franquismo su letra ha terminado siendo una versión progre del florido pensil. Pero decirlo en público o trascender de la angosta órbita dibujada por sus baladas es arriesgarse a ser acusado de querer protagonizar un nuevo 18 de julio. Incluso pronunciar la misma palabra «España» -sustituida por el vergonzante término Estado español- parece ser reaccionario; tomar, en fin, un aire militarista, aventurado y grotesco. El problema, en el fondo, es cultural. De no haber leído suficiente... ¿Escribió acaso Pablo Neruda España en el corazón o escribió Estado español en el corazón? ¿ Escribió César Vallejo España aparta de mí este cáliz o dijo Estado español aparta de mí este cáliz? ¿Es que hay que regalar a Maragall las obras completas de Indalecio Prieto y Julián Besteiro para que llegue a comprender lo que un día significó España en la educación sentimental del socialismo?; ¿leerle a Llamazares los versos de Blas de Otero y Gabriel Celaya para que vea que no todo en esa palabra se limita a una España negra?; o ¿ recordarle al nacionalista vasco despistado que no fue «Por Dios, Por Euskadi, y los Fueros» sino «Por Dios, por la Patria y el Rey» la proclama que levantó Zumalacárregui?...

El problema se debe, después de todo, a haber navegado con rencor por la historia, a no viajar más por España ni ver cómo las diferencias son, en su gran mayoría, artificiales, y que hay más de común, pluralidad y mestizaje que de pureza romántica y diversidad insalvable. Hoy, como ayer, la sociedad de ciudadanos que deciden vivir libremente en una comunidad nacional de acuerdo a unos principios comunes y plurales pasa necesariamente por la ciudad. Y tal vez sea en las grandes ciudades, ricas en idiomas, en tonos de piel y maneras de vestir ahora que llegan los inmigrantes, donde los españoles nos volvamos plurales y nos arranquemos las máscaras, nos abramos, nos afrontemos y empecemos de verdad a vivir y pensar mezclados y diversos. No por casualidad la bandera de Francia lleva los colores del escudo de París. Tal vez sea en las ciudades, con la llegada de los inmigrantes, donde aprendamos, de una vez y por todas, a ser contemporáneos de todos los hombres y a enterrar este etnicismo rural que se para en la Edad Media y sigue latiendo en el siglo XXI sobre las lanzas rotas de los guanches.

Pasar lista al terrorismo
Editorial ABC 8 Mayo 2003

LA globalización del terrorismo tiene que acabar encontrando una respuesta congruente, como una globalización del antiterrorismo. Esto es lo que, dicho con pocas palabras, pidió el presidente del Gobierno español, José María Aznar, al Consejo de Seguridad de Naciones, con su propuesta de aprobar una lista mundial de organizaciones terroristas y otras iniciativas que eliminen cualquier «huella de legitimidad» del terrorismo. El envite a la comunidad internacional es serio y coherente con la política de firmeza del Gobierno de Aznar, quien ha dispuesto responsablemente de la Presidencia del Comité Antiterrorista del Consejo de Seguridad para promover esta iniciativa que afecta a la seguridad colectiva. En ningún otro sitio y en ningún otro momento habría sido más pertinente y oportuna. Por lo pronto, ayer se dio a conocer que el secretario de Estado, Colin Powell, ordenó el pasado día 30 de abril la inclusión de Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna en la lista de organizaciones terroristas que elaboró su departamento en octubre de 2001.

Estas formaciones proetarras, disueltas por el Tribunal Supremo, serán tratadas como «alias» de ETA -impecable acierto en el tratamiento-, que ya ocupaba el quinto puesto en la lista de 28 organizaciones terroristas internacionales señaladas por la Administración Bush. Con esta decisión de Powell, los miembros del entramado batasuno no podrán entrar en Estados Unidos ni recibir colaboración alguna de ciudadanos estadounidenses y sus bienes pueden ser embargados por el Departamento del Tesoro. Se trata de algo más que un gesto obsequioso con España. Por un lado, y a efectos domésticos, es un golpe directo a la propaganda abertzale difundida por los activos círculos del nacionalismo vasco en Estados Unidos. Por otro, para la política exterior antiterrorista del Gobierno español resulta fundamental el respaldo explícito de Estados Unidos. En este sentido, ahora le corresponde a la Unión Europea hacer lo mismo que el Departamento de Estado e incluir al entramado batasuno, disuelto por el Tribunal Supremo, en su lista de organizaciones terroristas, aprobada por la Posición Común de 27 de diciembre de 2001, modificada por la de 2 de mayo de 2002, en las que ETA ya aparece con todas sus secuelas: Kas, Xaki, Ekin, Jarrai-Haika-Segi, Gestoras Pro Amnistía y Askatasuna.

LA iniciativa planteada por Aznar -elaborar un registro mundial de terroristas- es compleja, pero imprescindible. Llamar a las cosas por su nombre facilita su conocimiento y sobre el terrorismo falta todavía un lenguaje común y también conceptos jurídicos unificados. Algunos Estados miembros del Consejo de Seguridad ya han mostrado su opinión sobre la necesidad de que esa lista esté precedida por una definición común de terrorismo, exigencia razonable que cuenta con antecedentes en la legislación internacional. Aznar citó como ejemplo en su intervención la resolución sobre Osama bin Laden y los talibanes. Sin embargo, interpretar esta condición previa como una oposición o una crítica a la propuesta de Aznar es una burda manipulación. Cabría recordar que ese mismo debate se planteó en las instituciones de Bruselas, pero la voluntad de superarlo se ha plasmado en la Posición Común de 27 de diciembre de 2001 y en la Decisión Marco del Consejo de 13 de junio de 2002, que establecen una definición de terrorismo adecuada para emprender acciones legislativas y policiales globales. También Naciones Unidas se ha ocupado de aproximar definiciones en resoluciones y declaraciones, y en otros acuerdos, especialmente el Convenio internacional para la represión de la financiación del terrorismo, ratificado por España en mayo de 2002.

EL problema que plantea la lista mundial antiterrorista propuesta por Aznar es más político que jurídico, porque obliga a definirse a todos los Estados sobre quién es terrorista. Puestos en esta tesitura, se revelará de forma más o menos expresa que el actual terrorismo internacional se sostiene por sus conexiones con determinados Estados, que financian, adiestran y proveen a organizaciones terroristas, y revelará también que las distintas percepciones sobre el terrorismo condicionan las relaciones bilaterales o multilaterales, como sucede en el conflicto de Palestina. Pero de la misma manera que en España ya no se mira a otro lado cuando se habla de ETA y de sus complicidades, la comunidad internacional tiene que afrontar el reto de identificar a sus nuevos enemigos, aunque eso suponga implicar indirectamente a ciertos Estados, pero así es la fisonomía del nuevo terrorismo y lo que le hace especialmente peligroso. La posibilidad del uso terrorista de armas de destrucción masiva no es una ficción. Este reto para la seguridad mundial corresponde, nuevamente, a Naciones Unidas.

La dictadura de Ibarretxe
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 8 Mayo 2003

¿ERA necesario otro libro sobre el nacionalismo vasco? Dicho de otra manera ¿añade algo Germán Yanke con su «EuskalHerría año cero. La dictadura de Ibarretxe» a la carretada de ensayos, reportajes y testimonios que se han publicado en estos últimos años? Añade tanto y de forma tan eficaz que está a la altura del peligro que supone para la convivencia española el delirio independentista.

«La dictadura de Ibarretxe» (prefiero el subtítulo) es una vuelta de tuerca más tanto en la tarea de definir la naturaleza del nacionalismo como en la de concienciar a los españoles frente a este desafio totalitario. En estos momentos o se está en la beligerancia o se está en el colaboracionismo. La gazmoñería, las tibiezas, los distingos no pueden ni retardar ni rebajar el compromiso político cuando ha habido tanta muerte, tanto miedo, tanta obviedad antidemocrática y, por parte de los nacionalistas, una sinceridad tan bárbara en el reconocimiento de sus propósitos que sólo la mala fe permite la exculpación o justificación o diálogo con los nacionalistas.

German Yanke renuncia en este texto a excursiones históricas o eruditas. Da los datos necesarios para hacerse un juicio definitivo sobre este movimiento irracional, esencialista, delirante, que no reconoce los cánones de la democracia y utiliza desde el poder -autonómico- todos los recursos: desde las presiones legales y ambientales hasta la limpieza étnica. Con el único objetivo de conseguir la independencia, esto es, la realización de una construcción etnicista llamada «pueblo» vasco. Más allá de esto no hay nada. No hay propuestas políticas. Tan sólo terror para una parte e inseguridad para todos. ¿Qué podría suceder si los soviets vascos consiguieran pasar de la «etapa pequeño-burguesa» a la «democracia popular»? Esperemos -activamente- que no suceda tal.

¿Quién, después de leer este análisis de Yanke, seguirá preguntándose por las diferencias entre nacionalismo democrático y violento desde el punto de vista del proyecto totalitario? Cierto que unos han estado en el papel institucional, otros en el crimen y unos terceros en los dos a la vez. Entre todos han hecho una real limpieza étnica, el sojuzgamiento de los resistentes, la creación de un clima de Terror... Pero no es que el autor se empeñe en igualar a todas las expresiones políticas abertzales sino que es el propio PNV el que se reconoce en ETA como socio necesario para conseguir el objetivo de la independencia. Germán Yanke pone de relieve el celo del PNV en justificar a ETA «desde el origen»; como una derivación del «conflicto político» del que culpa «al Estado». Por esa razón el PNV no está por la destrucción de ETA sino que la reclama como socio en la construcción de la independencia.

Yanke se detiene en el análisis de la estrategia del «desgaste»: la persistencia en toda forma de Terror a fin de desmoralizar a la ciudadanía española, especialmente a la vasca, a los partidos, a los medios de comunicación. «A ver cuánto aguantan» es el resumen coloquial de esta estrategia en la que cabe todo y todo está justificado.

Nos explicaba ya hace medio siglo Hanna Arendt que el totalitarismo goza de una gran ventaja a la hora de luchar por el poder en un sistema democrático, y es precisamente la debilidad de este para defenderse. La propia naturaleza del Estado de Derecho permite que los movimientos totalitarios prosperen al aprovecharse de los resquicios legales, en las garantías constitucionales, en la propia cultura de la libertad. «La dictadura de Ibarretxe» confirma que el caso vasco es una confirmación «ejemplar» de lo que nos advertía Hanna Arendt. A ello habría que añadir la estupidez de tantos progres que siguen pensando que el «conflicto» vasco sólo se resuelve con la independencia.

El libro está dedicado a José Luis López de la Calle, el amigo más querido del autor.

El parte de guerra
Por JAIME CAMPMANY ABC 8 Mayo 2003

SE intensifican las hostilidades en esa «casi guerra» que el Estado independiente de Arzalluz mantiene bravamente contra el Gobierno de Madrid y contra el Estado invasor y opresor de España. Arzalluz ayuda con tesón y heroicidad el apoyo a su aliado Batasuna, y lucha cuerpo a cuerpo para lograr que pueda presentarse a las elecciones municipales del País Vasco.

Como primera providencia, Arzalluz ha impartido a su general José María Atucha, presidente del Parlamento vasco, la orden terminante de que se niegue a disolver el grupo parlamentario batasuno, y desobedezca así la orden del Tribunal Supremo del Estado español. Con ello, el general Atucha se arriesga a ser acusado de desobediencia a los tribunales y por lo tanto de haber cometido un delito claramente tipificado en el Código Penal. Pero la guerra es la guerra. Aquí, cada nacionalista vasco y cada institución vasca que dispare primero y que aguante su vela después, y asuma su cuota de responsabilidad en las operaciones del conflicto. Si a Atucha lo acusan de desobediencia, mejor. «De lo que se trata es de vencer o morir», le habrá dicho Arzalluz a su general parlamentario.

En la Cámara de Vitoria y bajo la denominación nueva de «Socialista Abertzaleak», los diputados pertenecientes a Batasuna han creado un grupo parlamentario nuevo que es el mismo. Ante el ataque de Atucha, los ejércitos de Madrid han respondido con la advertencia de recurrir todas las resoluciones de la Cámara vasca y lograr la anulación de sus acuerdos. Y la Abogacía del Estado recurrirá todos los acuerdos adoptados en la Cámara con los votos de ese antifaz llamado Socialista Abertzaleak. En la «casi guerra» de Arzalluz, los combates se riñen en estos momentos convertidos en un baile de máscaras y en una pasarela de técnica del camuflaje.

El Estado independiente de Arzalluz y sus tropas del PNV han celebrado diversas reuniones con sus aliados de la horda etarra de Batasuna, incluida ahora por Estados Unidos en la lista de grupos terroristas. Se trata de encontrar alguna fórmula que permita la votación de las candidaturas anuladas por el Supremo, las presiones y amenazas utilizadas hasta ahora para violentar la votación y el recuento posterior en el escrutinio. Más tarde se forzaría la entrada en los concejos de los ediles «elegidos» por ese sistema, con el consiguiente bochinche electoral entre los partidos. Desde «Madrid», el vicepresidente Mariano Rajoy de que la anulación de las candidaturas «AuB» decretada por el Supremo es de obligado cumplimiento. El asunto se encuentra ahora en manos del Tribunal Constitucional, cuyos jueces trabajan sumergidos bajo los legajos de cientos de recursos.

La expedición de títulos universitarios a los presos etarras es la extorsión más cachonda que hasta ahora ha inventado el terrorismo. Ya se ha detenido el cachondeo. «Gudaris» arzallusistas invaden, en una exhibición de coraje, los pueblos y ciudades de Euskal Herría, y escriben en sus muros amenazas de muerte contra los candidatos populares y socialistas. «Vas a morir», escriben con un derroche de valentía. Por último, Arzalluz ha decidido resistir en Udalbiltza. (Continuará).

Malos tiempos para el nacionalismo vasco
EDITORIAL Libertad Digital  8 Mayo 2003

Cuando José María Aznar se puso en contacto con George W. Bush inmediatamente después de la tragedia del 11-S, ofreciéndole la condolencia, el apoyo, la solidaridad y, por desgracia, la experiencia de España en materia de terrorismo, dio comienzo una intensa colaboración antiterrorista que hoy, gracias al firme apoyo del Gobierno a EEUU en la guerra contra Sadam, empieza a dar sus mejores frutos. La inclusión de Batasuna-EH-Herri Batasuna –es muy posible que también le llegue el turno a AuB– en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado de EEUU como “alias de ETA”, la cual ya estaba incluida desde el 31 de octubre de 2001, viene a poner fin definitivamente al terrible aislamiento e incomprensión que ha sufrido la España democrática en su lucha contra el entramado de ETA.

El reconocimiento de EEUU a las conclusiones de nuestro Tribunal Supremo respecto de ETA y sus tapaderas impide a los ciudadanos estadounidenses –incluidos los vascos de la “diáspora” en Idaho– proporcionar ayuda material a ETA-Batasuna, prohíbe la entrada en el país a sus miembros y representantes e implica la congelación de sus activos financieros en entidades norteamericanas. Es posible que esto no tenga un efecto material inmediato en la lucha contra la banda terrorista, aunque no hay que desdeñar el efecto combinado que para el entramado etarra tendrá la asfixia financiera proveniente de EEUU y de Europa, cuando las autoridades europeas aprueben la inclusión de HB-EH-Batasuna en la lista europea de organizaciones terroristas. Pero de lo que no cabe duda es de que, a partir de ahora, el nacionalismo vasco “radical” y quienes lo defiendan, apoyen o justifiquen, quedarán completamente desprestigiados a los ojos de los países civilizados y de la opinión pública internacional, que en demasiadas ocasiones –no hay más que recordar los casos de Francia y Bélgica, incluso el de Amnistía Internacional– han dado crédito a las infamias de los etarras y a sus denuncias de falsas torturas; o, simplemente, se han encogido de hombros.

Ese cambio de actitud –fruto del ascenso de España a la “primera división internacional”– respecto del nacionalismo vasco ya comienza a producirse en el panorama intelectual, que siempre ha sido excesivamente condescendiente, cuando no indiferente, respecto de los crímenes de ETA y el apartheid que los nacionalistas “moderados” han practicado con los no nacionalistas. El manifiesto “Aunque”, que denuncia la impunidad moral de los crímenes de ETA promovida por los nacionalistas vascos, ha sido firmado hasta ahora por trece escritores e intelectuales, en su mayoría provenientes de la izquierda, que gozan de reconocido prestigio e influencia en la opinión pública. Fernando Arrabal, Alfredo Bryce Echenique, Carlos Fuentes, Nadine Gordimer, Juan Goytisolo, Bernard-Henri Lévy, Paul Preston, Mario Vargas Llosa, Günter Grass y otros cuatro más denuncian hoy lo que hasta hace bien poco ni siquiera los españoles nos atrevíamos a denunciar: que “los ciudadanos libres del País Vasco están condenados a muerte por los mercenarios de ETA y condenados a la humillación por sus cómplices nacionalistas” y que “los ciudadanos libres del País Vasco deben esconderse, disimular sus costumbres, omitir la dirección de su domicilio, pedir la protección de escoltas y temer constantemente por su vida y la de sus familiares”. Y por ello, exhortan a los ciudadanos europeos a declarar el “estado de indignación general” el próximo 25 de mayo como homenaje a las víctimas del terrorismo y a los que defienden la libertad “con el coraje que en un día no muy lejano conmoverá a Europa”.

Ni qué decir tiene que tanto para los nacionalistas “radicales” como para los “moderados”, la salud de España les pone enfermos. Para ellos, es una pésima noticia estar en el punto de mira de la primera potencia mundial y, además, tener en contra al Papa, a los intelectuales y a los creadores de opinión. Una vez destapadas las pantallas de ETA y descubierto el cómplice e hipócrita juego de los nacionalistas “moderados”, la entelequia de Euskalherria o el proyecto de Euskorrico no podrán gozar nunca de la aprobación de las naciones civilizadas. Quizá por eso, curándose en salud, Ibarretxe ha dedicado su “política exterior” de los últimos tiempos a buscar alianzas en los basureros políticos internacionales, empleando para ello el dinero de los contribuyentes. Triste esperanza la de los nacionalistas vascos, cuyo proyecto secesionista sólo están dispuestos a apoyarlo y reconocerlo tipos de la calaña de Castro... a cambio de generosas sumas, por supuesto.

Un escándalo de la Universidad del País Vasco
Gorka Angulo La Razón 8 Mayo 2003

El rector de la Universidad del País Vasco (UPV), Manuel Montero, quizá recuerde todavía los incidentes que se produjeron en el Campus de Leioa, durante el curso 1990/91, con un grupo de profesores asociados. Aún recuerdo su cara desencajada una tarde de noviembre de 1990, en la que fue secuestrado el entonces rector, Emilio Barbera, por un comando de profesores en huelga. Fue uno de esos días inolvidables en los que una muta de batasunos incontrolados, disfrazados de profesores y alumnos, nos estuvieron a punto de partir la cara a unos cuantos, incluidos Manu Montero y yo. A Montero, porque no se solidarizaba con ellos. A mí, porque en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación pertenecía a un grupo de alumnos que, para las escuadristas proetarras, tenía la pésima costumbre de presentarse a las elecciones a Junta de Facultad y Claustro, y de ganarlas, algo a lo que no estaban acostumbrados los aspirantes a liberados del holding etarra.

Aquel curso fue la primera vez que me contaron, con mucha cautela y off the récord, cómo aprobaban los etarras matriculados. Me pareció indignante porque era algo que muchos profesores conocían y ninguno hacía nada por denunciarlo o evitarlo. Recuerdo que, después de haberme licenciado y haber realizado algunos cursos de doctorado, todavía se hablaba de la misma cuestión y nadie hacía nada. Era como conseguir los títulos por la Universidad de Sealand, aquel ficticio país creado en una plataforma en medio del mar.

Diez años después del memorable curso 90/91 volví a la UPV como alumno de Comunicación Audiovisual. En septiembre de 2000, ya no vivía en el País Vasco. Algunos de aquellos alumnos que no soportaban los resultados de las elecciones en la Universidad, seguían acordándose de mí y habían decidido incluirme en las listas de ETA. Mi situación de exiliado y amenazado la conocían algunos de mis profesores. Salvo honrosas y contadas excepciones, ninguno hizo nada por facilitarme mis obligaciones académicas. Vamos, que me trataron como a un alumno más que asistía a clases y prácticas regularmente. Precisamente lo que luego no hacían con los presos etarras matriculados.

Con otros profesores no tuve la oportunidad ni de entregarles mi ficha de alumno con mis datos personales, porque era como dar mis datos a cualquier chivato de la banda terrorista. Eso suponía de antemano tener que renunciar a algunas asignaturas para, con el tiempo, tener la suerte de caer en otras manos. La situación era tan complicada que tuve que abandonar. Lo peor de todo no es eso. Es que cualquier día podría encontrarme a Idoia Lopez Riaño trabajando en la televisión pública vasca. Ya se sabe que en medios como ETB prima la adhesión sobre el talento.

Con la decisión del Gobierno de reformar la Ley Penitenciaria me siento en cierto modo «indemnizado» por haber tenido que renunciar a estudiar lo que deseaba. Estoy convencido de que muchos profesores podrán respirar aliviados aunque sin muchas manifestaciones externas de jubilo.

Lo que más me ha sorprendido en toda esta historia han sido las reacciones del presidente del PNV, Xabier Arzalluz y del rector de la UPV. Me llama la atención ese repentino interés de Arzalluz por la UPV cuando, a él y su partido, la universidad pública vasca les ha interesado tanto como un accidente de bicicleta en Pekín.

A principios de los ochenta, cuando empezaba a ser una realidad la autonomía vasca, para el PNV y Arzalluz la universidad pública era cosa de «rojos», de personas políticamente vinculadas al PCE, HB, Euskadiko Ezkerra u otros grupúsculos de extrema izquierda. Su universidad y la de todo el pijerío peneuvista era, y sigue siendo, la de Deusto.

El objetivo del PNV, en aquellos años, era copar la nueva Administración vasca, obligando a que entrasen con los carnés en regla hasta los bedeles, y crear una red clientelar entre «los del Partido». No hay más que ver a algunas empresas de construcción que hoy son a la obra pública vasca lo que hace años era el toro de Osborne a las carreteras españolas.

A lo largo de su corta historia, en la UPV, los profesores del PNV convencidos entraban en un taxi. Posteriormente, la nómina de los profesores convenidos ha crecido en progresión geométrica. La verdad es que uno no deja de sorprenderse (cosas de la juventud) cuando puede ver ahora, en la órbita peneuvista, a algunos que ayer por la tarde eran de los que hacían la revolución «todos los días» (así, sin descansar cinco minutos) o que practicaban el remo olímpico mientras Tejero secuestraba el Congreso de los Diputados. De Marx a Sabino Arana hay un gran trecho, pero ya se sabe que, en estos tiempos, las becas, subvenciones y otras canonjías ayudan a evolucionar una barbaridad.

Pero lo mas curioso de todo es la defensa de la UPV a la que apela Arzalluz recurriendo a su época de profesor universitario. Xabier Arzalluz ha sido un caso único en la historia de las universidades españolas: en más de 35 años de docencia universitaria ha sido el único «profesor» de una universidad en España que no ha sido capaz de hacer una tesis doctoral. Lo intentó en dos ocasiones y en las dos el proyecto de investigación durmió el sueño de los justos. Todo ello dice mucho de su nivel intelectual y de su voluntad de investigar. No podíamos esperar mucho más de un señor que, excepto para medrar, insultar o conspirar, siempre ha tenido fama de ser más vago que el San Bernardo de Heidi. Cuando a Arzalluz le pagaban por dar clases en la Universidad de Deusto, siempre destacaba que el mérito de sus alumnos era recibir las explicaciones en euskera a la ocho de la mañana. Es decir, que para Arzalluz, el mérito de sus alumnos era madrugar un poco y saber euskera para aprobar Derecho Político o Ciencia Política. Entre los militantes más ultras del PNV no había mayor orgullo que poder mandar a sus hijos a Deusto a estudiar Derecho para poder ser alumnos del, para ellos, «catedrático Arzalluz». El ex jesuita es un hombre lleno de rencores, en parte, por sus propias frustraciones. Una de ellas ha sido la docencia universitaria. Al caudillo nacionalista siempre le ha molestado que los principales estudiosos y críticos del nacionalismo hayan sido reputados catedráticos como Edurne Uriarte, Francisco Llera, Javier Corcuera, Jon Juaristi y un largo etcétera a los que él, en uno de sus típicos alardes de miseria humana que tan bien le definen, ha llegado a insinuar que habían recibido sus cátedras por sus simpatías hacia el PSOE o el PP. La verdad es que, a Arzalluz, deberían darle ya la jubilación laboral porque la jubilación mental hace tiempo que la ha alcanzado.

Dejando de un lado los rebuznos de Arzalluz, no puedo evitar mi sorpresa por la reacción del rector de la UPV. Siempre he tenido una gran estima por Manuel Montero, porque, para mí, era todo un referente ciudadano. Cuando muchos de los profesores, que ahora alzan su voz contra el terrorismo nacionalista, estaban callados como cartujos de clausura, Montero era de los pocos que hablaba alto y claro contra los pistoleros abertzales. Recuerdo, incluso, haberme reunido con él alguna vez en 1993 para poner en marcha desde la Universidad una iniciativa similar a lo que luego fue el Foro de Ermua, dando continuidad a la iniciativa ciudadana para la liberación de Julio Iglesias Zamora.

Su elección como rector supuso un cambio sustancial para una institución en la que el PNV siempre quería un rector a su medida. Personalmente lo interpreté como el comienzo de un cambio en la sociedad vasca que, al final, se ha convertido en un cambio de actitud de Manuel Montero. Sinceramente, como ciudadano y ex alumno esperaba mucho más de él como rector. No sabía que el miedo u otros condicionantes podían sujetar tanto a una persona a un cargo obligándole a cambiar sus esquemas ideológicos y morales. En casos similares siempre queda una salida para no perder lo último que, en mi pueblo, lo llaman dignidad: dimitir y marcharse a casa. Creo que la sociedad vasca ha perdido a un gran ciudadano y ha ganado a un pésimo rector. Gorka Angulo Altube es periodista y ex alumno de la UPV

Doce intelectuales
Iñaki Ezkerra La Razón 8 Mayo 2003

No sabemos disfrutar las buenas noticias ni dar las gracias a quienes dan lugar a ellas. Una vez que saltan a los medios de comunicación y se convierten en tales se impone de un modo vertiginoso su precaria facticidad como una vieja y sólida costumbre. Parece que desde siempre supiéramos que debía ser así y que no podía ser de otra forma, aunque haya veces en que esa noticia sea excepcional y no sólo podía no haberse producido perfectamente sino que lo más normal es que no se produjera nunca. Estoy pensando en ese manifiesto firmado por doce intelectuales de Europa y América en el que denuncian la impunidad moral que propician en el País Vasco las instituciones nacionalistas y la jerarquía católica vasca.

No saben quienes lo han firmado lo importante que es un paso como éste para las personas que vivimos amenazadas en el País Vasco. No saben lo importante que es para ensanchar un poco los estrechos márgenes de libertad no sólo en el País Vasco sino en los propios medios de comunicación nacionales. No saben lo que ha costado que se vaya instaurando como un hecho indiscutible ese propiciamiento de la impunidad moral en el que trabajan y perseveran con demencial entusiasmo tanto el nacionalismo institucional como la Iglesia oficial en Euskadi. Y todavía, aunque se sabe ¬aunque Arzallus dice que el PP va a pagar caro la ilegalización de AuB en un lugar donde el precio por llevar la contraria al nacionalismo es muchas veces el asesinato¬ se sigue imponiendo a menudo el discurso políticamente correcto y se sigue hablando de «nacionalismo democrático». Todavía sigue incomodando la denuncia de un clero que compara la violencia de ETA con la tímida actuación del Estado de Derecho para frenar a ETA y que ha dejado solos a los pocos sacerdotes que se han puesto del lado de las víctimas y que hoy tienen que moverse escoltados.

Para hacer esa denuncia se tuvo que esperar a la campaña del 13-M de 2001. Y para recuperar simplemente el tono de denuncia de aquel discurso ha habido que esperar a que ETA volviera a asesinar. Y en cuanto pasa una semana sin crímenes vuelve a olvidarse la verdadera gravedad de una oposición no ya política sino social y cultural al nacionalismo que tiene que ir protegida por las calles de ese rincón europeo. No saben los firmantes de ese manifiesto lo importante que es que a partir de hoy se pueda avalar esa denuncia con el comentario de «si lo han dicho hasta Vargas Llosa y Arrabal y Vattimo...». Porque con la censura de lo que pensamos pasa como con las noticias que no se dan. Una vez que esa censura se rompe parece que la verdad que proclaman era evidente. Pero, si no se rompe, empieza a dudar de esa verdad hasta la víctima censurada.

Manifiestos
Cecilia García La Razón 8 Mayo 2003

Savater es un filósofo de la cotidianeidad, de los que barruntan las inquietudes comunes sin elevarse diez palmos por encima del suelo mirando a sus semejantes como hormiguitas perdidas. Tiene los pies bien asentados en el pavimento, en un suelo, el de su tierra, que presintió en un momento ¬y de ahí su actitud firme, sin ambigüedades¬ convertida en un pantano donde proliferan las arenas movedizas, que amenazan con tragarse a los constitucionalistas que no ceden a la presión del fascismo de ETA, intolerante y excluyente.

Su actitud ¬combativa, que no beligerante¬ ha impulsado a un grupo de intelectuales a firmar, ya era hora, un manifiesto para denunciar cómo la amenaza del terrorismo y el miedo es el único y mísero mensaje político del que se sirve una organización de asesinos para condicionar el voto de sus conciudadanos. Es un dato encubierto por las apariencias que durante mucho tiempo, demasiado, los nacionalistas y simpatizantes han intentado esconder bajo la alfombra verde del País Vasco. Igual que aquellas señoras venidas a menos, que escondían la suciedad por no saber limpiarla y así quedar bien con los invitados ocasionales.

Los escritores y pensadores que ejercitan el cerebro como forma de ganarse la vida y, de paso, agitar las conciencias más dispares, han estampado su firma en un manifiesto. Y van..., y lo digo con el deseo sincero de que no sea una moda, sino un acto de responsabilidad cívica. Fue uno de los pocos beneficios de la guerra de Iraq, que tuvo como efecto dominó una denuncia al régimen déspota de Cuba y ahora una condena a la situación anormal que se vive en el País Vasco.
 
Las víctimas de ETA se sentirán más acompañadas con el apoyo de Carlos Fuentes, Bryce Echenique, Fernando Arrabal, Mario Vargas Llosa, Juan Goytisolo o Nadine Gordimer. Su rúbrica estampa un pacto con un pueblo instalado en una convivencia artificial y dañina: la que lleva a pensar dos veces lo que se va a decir. Por si acaso, que la serpiente es letal y siempre está al acecho.

El PNV contra la Iglesia
Pío Moa Libertad Digital  8 Mayo 2003

El increíble Anasagasti acusa a Rouco de prohibir las banderas republicanas y las ikurriñas durante la visita del Papa. Acusación desprestigiadora para el episcopado, muy probablemente falsa, y que en todo caso tendría que demostrar el político, si no quiere pasar por bocazas o algo peor. ¿Qué necesidad había de prohibiciones? La primera bandera, añorada ahora por el católico sabiniano, es también un símbolo de la persecución más feroz que haya sufrido la Iglesia católica. Y las concentraciones en torno al Papa fueron pacíficas en espíritu y en hechos, mientras que la bandera de la II República ha ondeado en manifestaciones violentas y antidemocráticas. No desentonaría en una recepción a Fidel Castro –tan del gusto, también, del católico PNV--, pero, ¿a quién se le ocurriría llevarla ante el Papa, a no ser para provocar?

En cuanto a la ikurriña, es demasiado enarbolada por la ETA y sus secuaces para pasar hoy por símbolo de paz y tolerancia. Anasagasti debiera meditar sobre esas identificaciones, quizá injustas, pero que nacen inevitablemente del crimen y la opresión reinantes en Vascongadas por obra del nacionalismo. Algo así empieza a pasar con el vascuence, noble idioma que mucha gente tiende a asociar con la imposición y al fanatismo. Decía Julián Marías que en los años 30 llegó a sentir cierta repulsión por un idioma de tan grandiosa tradición cultural como el alemán, a causa de su uso y abuso por el nazismo. Reflexionen los anasagastis, si todavía son capaces.

La multitudinaria acogida al Papa revela que el espíritu cristiano sigue en nuestra sociedad más vivo de lo que algunos quisieran. No creo que eso sea malo. Muchos no creyentes nos sentimos cristianos en un sentido cultural, por así decir, y reconocemos que la tradición y la historia de España están muy profundamente vinculadas al catolicismo. Y aunque hoy no sea aceptable la influencia política que en otros tiempos tuvo la Iglesia, destruir esos vínculos sería romper con una parte esencial de nuestro pasado y cegar una fuente permanente de cultura.

La precariedad intelectual de nuestra izquierda ha elaborado durante el siglo XIX y buena parte del XX, una sola idea común y clara, aunque necia: la causa de la libertad exigía la erradicación de la Iglesia. Pero el concepto de libertad en boca de las izquierdas hispanas es, como mínimo, discutible. En la II República, y durante la guerra civil, el conflicto alcanzó su culminación. Desde luego, la Iglesia no simpatizaba con la república ni con la democracia, pero mostró en todo momento moderación y acatamiento al nuevo régimen. Fueron las izquierdas las que, con una política insensata de agresiones permanentes, se enajenaron la buena disposición de gran parte del país, crearon un problema inexistente en principio, lo exacerbaron y lo llevaron hasta la guerra.

Hay quienes no han aprendido la lección e insisten, aún hoy, en hostigar gratuitamente los sentimientos religiosos mayoritarios en la población. Uno podría asombrarse de que Anasagasti o Arzallus caigan en lo mismo, si no recordara que durante la guerra el PNV cooperó moral y políticamente con quienes estaban erradicando a sangre y fuego, literalmente, a la Iglesia de España.

La buena noticia y las amenazas
Editorial El Ideal Gallego 8 Mayo 2003

Aunque Arzalluz, Otegi y hasta Llamazares, amén de otros muchos de sus acólitos, lo consideren una mala noticia, la inclusión de Batasuna en la lista de grupos terroristas del Departamento de Estado de EEUU, es una buena nueva. Y lo es porque, a partir de ahora, la formación proetarra ve como se bloquean sus cuentas bancarias, como se prohíbe la entrada de sus miembros en Norteamérica o se vetan las campañas de donativos dirigidos a los radicales. No es un mero formalismo, es el reconocimiento de lo que la Justicia española constató hace tiempo y que, sin embargo, el país más poderoso del planeta se empeñaba en ignorar. Y, además, supone un duro golpe en la linea de flotación de la banda. No se puede olvidar que, con relativa frecuencia, ETA busca apoyo a través de colectivos vascos residentes en el exterior. Usa la simpatía que, incomprensiblemente, siguen teniendo determinadas bandas como el IRA. De hecho, en la mayoría de los medios de comunicación de Estados Unidos se suele aludir a los etarras como miembros de un colectivo independentista.

Ha sido necesario que los norteamericanos padecieran en sus propias carnes el duro golpe del terrorismo para que la alegría con la que se apoyaba a los asesinos se modificara por un cerco que, a partir de ahora, también padecerá el brazo político de los abertzales. Mientras, Pernando Barrena, líder de Batasuna en Navarra, ya ha dejado caer una amenaza velada. Según Barrena, los partidos deberían asumir los cargos respetando los votos que la ilegalizada AuB obtenga en los comicios locales. De esta manera, en aquellos pueblos que los escrutinios nulos sean mayoría nadie debería acceder a la alcaldía. Lo que no se sabe es qué le pasará a quien no obedezca la descabellada iniciativa del ex batasuno.

«O nos matan o no nos dejan vivir»
Ante el inicio de la campaña, las víctimas relatan el horror de vivir bajo la presión de ETA y el nacionalismo Destacan el olvido del PNV
Seis víctimas de ETA y del acoso que sufren día a día los constitucionalistas dieron ayer testimonio en Madrid en un acto organizado por «¿Basta ya!». Los seis coincidieron en señalar la falta de libertad, el acoso que padecen y el desamparo de las instituciones y de la Iglesia vasca. Tampoco faltaron las críticas al nacionalismo vasco gobernante por «mirar hacia otro lado» en un «vía crucis largo y que parece no tener fin».
Diego Mazón - Madrid.- La Razón 8 Mayo 2003

La plataforma cívica «¿Basta Ya!» dio ayer voz en Madrid a las víctimas y a los que día a día sufren el acoso de la banda terrorista ETA, su entorno y el nacionalismo más excluyente. Seis emotivos testimonios del horror de vivir en un «vía crucis largo y que parece no tener final» fueron seguidos por medio centenar de personas, entre las que se encontraban Pilar Bardem y varios cineastas, además de políticos, pintores y escritores.

Cuando se cumplen tres años del asesinato de José Luis López de Lacalle, el director del «Diario de Navarra», José Ramón Uranga, relataba cómo hace 22 años, al llegar a su periódico y bajarse del coche, un joven fue directo hacia él, «abrió su cazadora y me disparó una ráfaga; desde detrás una chica sacó una pistola y vació su cargador entero». Los médicos, tras constatar que tenía hasta 25 impactos de bala, no apostaron por su vida. Uranga volvió al periódico porque, «si abandonaba, ETA habría logrado su objetivo». Además, Uranga destacó el desprecio desde los sectores nacionalistas y abertzales, porque «no les bastaba matar, tenían que echar basura sobre los muertos».
Tras el estremecedor testimonio de Uranga, le tocó el turno a Pilar Elías, quien recordó cómo, durante el noviazgo con que el luego sería su marido, éste salvó la vida de una mujer y un niño que iban a morir aplastados por un camión. Ese mismo niño, recordaba, fue el que, con 18 años, le pegó un tiro en la nuca años más tarde. Por último, Pilar Elías exclamó: «Pedimos paz y libertad; no se puede vivir. Necesitamos paz y libertad».

El tercero en intervenir fue Patxi Elola, concejal socialista en Zarauz, quien señaló que durante la época del franquismo colaboró con ETA. En su testimonio, dirigido a reflejar la constante presión que sufren los constitucionalistas en el País Vasco, Elola puso de manifiesto que «el momento más duro, además de los atentados contra compañeros, fue la serie de secuestros concatenados de Aldaya, Ortega Lara y Cosme Delclaux». A los cinco meses de ser elegido concejal se vio obligado a llevar escolta y «lo más duro ¬relató¬ es que la escolta me dijo que no podía cuidar de mi hijo, porque no podía salir con él a los parques». Por último, señaló que «nos han aislado desde Lizarra y hoy nos siguen aislando».

Tras ellos, la concejal del PP en Andoain, Vanesa Vélez, relató su experiencia y culminó afirmando que «a unos los matan y a otros no nos dejan vivir». Salvador Ulayar, que vió cómo asesinaban a su padre, arremetió también contra la Iglesia vasca, de la que dijo que «nunca tuvimos la sensación de amparo», y contra las instituciones, que les olvidaron hasta el año 2.000.

Por último, Maite Pagazaurtundua, hermana de Joseba, la última víctima de ETA, tras valorar el trabajo de «¿Basta ya!», señaló que «hemos dado voz a las víctimas, por eso nos llaman provocadores, hemos dicho no a ETA mientras el nacionalismo gobernante sólo les imploraba, por eso nos han acusado de radicales. Hemos dicho no al nacionalismo como sistema obligatorio de vida, por eso nos han calumniado y han dicho que alimentamos un clima de guerra sucia». Además, añadió, «nos sentimos desamparados por ese gobierno heredero de Lizarra» y criticó que «se ha tolerado muchas veces el delito de forma continuada ante nuestros propios ojos».

Pagazaurtundua concluyó afirmando que «resultamos molestos para quienes desean mirar hacia otro lado,pero consideramos que solo desde la verdad, podemos avanzar y conquistar espacios para la libertad y para el diálogo. Por eso somos muy críticos con el actual nacionalismo vasco gobernante».

EE.UU. certifica que Batasuna no es más que un alias de la banda terrorista ETA
WASHINGTON. PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL; LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL ABC 8 Mayo 2003

Dos párrafos publicados ayer en el «Federal Registrer», equivalente norteamericano al BOE, han multiplicado exponencialmente el ostracismo internacional de Batasuna como tapadera política de la banda terrorista ETA. De acuerdo a un dictamen rubricado por el secretario de Estado, Colin Powell, tanto Batasuna como Euskal Herritarrok y Herri Batasuna no son más que simples alias utilizados por los etarras. De esta forma, el nacionalismo violento del País Vasco pasa a formar parte de la lista oficial norteamericana de grupos terroristas internacionales, susceptible de sanciones tanto ejecutivas como judiciales en Estados Unidos.

La orden del Departamento de Estado, que claramente considera a Batasuna como parte de ETA en sintonía con la jurisprudencia del Tribunal Supremo de España, va mucho más allá de un simple formalismo burocrático. Entre otras consecuencias, la designación penaliza a los ciudadanos norteamericanos que faciliten respaldo material o recursos a cualquiera de los grupos en la «lista negra» donde ETA se encuentra ya desde hace un lustro. También se abre la posibilidad de «congelar» activos financieros en bancos norteamericanos y de prohibir la entrada a Estados Unidos de representantes de estos grupos o su inmediata expulsión.

La decisión, con fecha del pasado 30 de abril, se hizo oficial justo a la llegada del presidente del Gobierno español a Washington para su primer encuentro con el presidente Bush tras la guerra de Irak. Al trascender la noticia, Aznar se declaró especialmente satisfecho ante la firme y rápida respuesta de Estados Unidos. Según el líder español, la decisión del Departamento de Estado es consecuencia de una petición personal que él mismo realizó al presidente norteamericano después de que el pasado 27 marzo el Tribunal Supremo ratificara la ilegalización de Batasuna.

José María Aznar recalcó que el decisivo espaldarazo de la Administración Bush en la lucha contra ETA y sus compinches «es una primera consecuencia de las relaciones entre España y Estados Unidos». Unas relaciones que la Casa Blanca no tiene empacho en describir como privilegiadas. En referencia a las muchas críticas recibidas durante los últimos meses por su política exterior, Aznar indicó que el dictamen del Departamento de Estado «demuestra para qué sirven algunas cosas». Recalcando que «hay esfuerzos, decisiones y viajes que merecen la pena».

Con todo, el presidente del Gobierno español rechazó que esta decisión sea una directa recompensa por el respaldo prestado a la Administración Bush durante la crisis internacional planteada en torno a Irak. Según Aznar, esta ayuda de Estados Unidos se debe interpretar como «un ejemplo de cooperación leal en materia de lucha antiterrorista». Cooperación donde España ha tenido un papel destacado a la hora de poner presión sobre la red Al Qaida, responsable de la ofensiva terrorista del 11-S.

Ya en la Casa Blanca, el presidente Bush destacó en rueda de Prensa la decisión adoptada por el Gobierno federal contra Batasuna. Al explicar esta orden ejecutiva, el líder norteamericano indicó que estas medidas son producto de «los lazos de Batasuna con ETA». A juicio del presidente Bush, «creemos que el pueblo de España, como en todas partes, tiene derecho a vivir libre del terror». En el marco de las relaciones bilaterales entre Madrid y Washington, el 43 presidente de norteamericano recalcó que «en todo el mundo, continuarán siendo firmes aliados en la guerra contra el terrorismo».

PROMOVIDO POR DOCE INTELECTUALES
Günter Grass se suma al manifiesto contra la "impunidad moral" en el País Vasco
Efe Libertad Digital  8 Mayo 2003

El escritor alemán Günter Grass se ha sumado al manifiesto "contra la impunidad moral" en el País Vasco, firmado por una docena de intelectuales europeos y americanos, que denuncian "la opresión en un rincón de Europa" ante la persecución a la que se ven sometidos los dirigentes, militantes y simpatizantes de los partidos no nacionalistas.

Según confirmaron fuentes próximas a los firmantes del manifiesto, el intelectual alemán estampó este miércoles su firma en el texto que avalan Fernando Arrabal, Alfredo Bryce Echenique, Michael Burleigh, Paolo Flores D'Arcais, Carlos Fuentes, Nadine Gordiner, Juan Goytisolo, Bernard Henry-Levy, Carlos Monsiváis, Paul Preston, Mario Vargas Llosa y Gianni Vattimo. Los firmantes de este manifiesto de apoyo a la plataforma "Basta ya" y ante las elecciones del 25 de mayo denuncian la "penosa atmósfera de impunidad moral" que se vive en el País Vasco, "propiciada" por las "instituciones nacionalistas" y la "jerarquía católica vasca".

El filósofo vasco y miembro de la Plataforma "Basta ya", Fernando Savater, impulsor de esta iniciativa, destacó la importancia del documento, porque "demuestra la conciencia internacional sobre la amenaza del terrorismo hacia unas opciones políticas, una situación inédita en Europa". Savater dijo que el manifiesto indica que "existe un eco internacional sobre la excepcionalidad del País Vasco" reflejado por "intelectuales de primera fila". El filósofo destacó que la adhesión de estos intelectuales de talla internacional refleja que existe fuera del País Vasco "la conciencia de que ésta no es una situación normal".

"Algunos califican de anormal que a quienes apoyan la violencia no les dejen presentarse a las elecciones, pero no hay casos en Europa donde señores que apoyen o amparen la violencia puedan presentarse. Hay un solo sitio: Irlanda del Norte, donde por cierto, se suspendieron la autonomía y las elecciones", añadió. Savater criticó que "los mismos" que critican que no dejen presentarse a Batasuna y sus herederos "no consideran anómalo que los señores que hacen uso de sus derechos democráticos, sin amparar el uso del terrorismo, tengan riesgo para sus vidas".

"Eso es lo que han comprendido estos intelectuales de primera fila", dijo Savater, quien subrayó que, con el tiempo, "se agradecerá, como un servicio a toda Europa, a todas estas personas que han avalado las candidaturas constitucionalistas en el País Vasco".

Carlos Pera reta a que lo expulsen del PSE-EE porque no cesará en sus críticas al partido
Según el alcalde baracaldés, los socialistas han olvidado su primer objetivo que es servir a la sociedad y van continuamente de espaldas a ella
El alcalde de Barakaldo, Carlos Pera, ha anunciado que no piensa cesar en sus críticas públicas a la actual dirección del Partido Socialista y ha retado a sus dirigentes a que lo expulsen de la formación.
EFE / BARAKALDO El Correo 8 Mayo 2003

La advertencia de Pera se produjo anoche en su intervención ante las cerca de 180 personas que asistieron a una cena en su homenaje con motivo del próximo abandono de su cargo al renunciar a presentarse a la reelección en desacuerdo con la candidatura propuesta para este municipio.

Carlos Pera contó en el acto con el apoyo y solidaridad del ex-secretario de los socialistas vascos Nicolás Redondo Terreros; la eurodiputada Rosa Díez; y los alcaldes de Ermua, Carlos Totorika; de Lasarte-Oria, Ana Urchueguía; de Portugalete, Mikel Cabieces; de Trapagaran, Jesús González Sagredo; y de Abanto y Ciérvana, Juanjo Mezcorta.

Redondo Terreros se solidarizó con el alcalde de Barakaldo y expuso que no ha entendido "por qué un partido que necesita tanta gente como ellos ha prescindido de Carlos Pera y su equipo", que a su juicio "han sido unos gestores extraordinarios".

"Críticas al partido"
Pera, en su intervención ante los asistentes al acto, arremetió contra la actual dirección socialista señalando que es un partido "sectario, que vulnera la democracia en su interior permanentemente y que se dota de normas para no cumplirlas".

El alcalde defendió que el Partido Socialista "camina en estos momentos por un túnel muy oscuro", se encuentra en un "proceso autárquico, es un partido endogámico, que se ha olvidado que nuestro primer objetivo como partido es servir a la sociedad y va de espaldas a ella permanentemente".

A este respecto, anunció su propósito de "decir lo que pienso públicamente y a defenderlo", al tiempo que sostuvo que cuenta con una "gran ventaja": "Lo único que pueden hacerme ya es echarme. A ver si lo consiguen", afirmó Pera.

El alcalde reiteró que el PSOE tenía decidido de antemano su exclusión de la lista y achacó este hecho a su posicionamiento contrario a posturas como la de Odón Elorza, a su defensa del proyecto de Redondo Terreros y al convencimiento de los dirigentes de que las elecciones se ganarían sin Pera debido a que "la gestión en Barakaldo era tan buena".

También José Antonio Maturana, que dijo sentir "gran dolor" por lo sucedido en Barakaldo, arremetió contra la dirección socialista y dijo que "no se puede perder a la mejor gente por cuestiones orgánicas, de repartirse las sillas viejas".

Añadió que la "lección de dignidad" de Pera "la debe aprender el secretario general del PSE-EE, Patxi López, y también José Luis Rodríguez Zapatero". EFE

ENTRE EL 6 Y EL 11 DE MARZO DE 2001
Garzón embarga a Batasuna por el terrorismo callejero que jaleó Otegi en una rueda de prensa
Efe Libertad Digital  8 Mayo 2003

La resolución es prácticamente idéntica a la dictada el 3 de julio de 2002, en la que ordenó embargar a Batasuna por más de 24 millones de euros para cubrir los daños ocasionados por el terrorismo callejero desde julio de 2001. En esta ocasión, la cantidad exigida es de 593.000 euros por las acciones terroristas anunciadas en rueda de prensa por Asier Tapia bajo la tutela de Otegi.

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón declaró este miércoles la responsabilidad civil solidaria de Batasuna respecto de los daños causados por miembros de “Haika” (la sustituta de Jarrai) en acciones de terrorismo callejero entre el 6 y el 11 de marzo de 2001 y embargó a la formación política ilegalizada en la cantidad de 593.445 euros. El cálculo procede de los 443.445 euros en los que se valoran los daños ocasionados en los días que siguieron a la convocatoria por parte del portavoz de Haika Asier Tapia Zulaika de lo que llaman “jornada de lucha” -"borroka eguna"- como respuesta a la detención de varios responsables de la organización ordenada por Garzón, más otros 150.000 euros para hacer frente a la tasación definitiva.

La medida acordada este miércoles ya fue avanzada por el juez en una providencia notificada el pasado 5 de julio, en la que requirió a la Policía "para que emita informe sobre la relación-dependencia o conexión de Jarrai-Haika y HB-EH, dentro del complejo terrorista liderado por ETA-KAS-EKIN, al que pertenecen, y la kale borroka, (...) a efectos de responsabilidad civil".

En la resolución, Garzón solicitaba asimismo a la Unidad Central de Inteligencia de la Policía que evalúe "los daños o desperfectos causados" en esas acciones, y ordenaba dar posteriormente traslado al fiscal para que informara sobre la posible responsabilidad civil de Batasuna.

Ahora, el magistrado afirma que "los hechos que motivan la exigencia de responsabilidades civiles y, por ende, su garantía, son (...) la producción de múltiples desperfectos y daños derivados directamente de la convocatoria de acciones violentas por responsables de Jarrai-Haika, con el patrocinio y/o cobertura de HB-EH-Batasuna como estructura".

Una vez acreditada "la vinculación entre ETA-EKIN-Jarrai-Haika- Segi-HB-EH-Batasuna-Herriko Tabernas y otras estructuras del complejo liderado por la primera", Garzón concluye que la responsabilidad civil es exigible a todas ellas. Por ello, acuerda "el embargo en cantidad bastante de dinero, valores, derechos, bienes muebles e inmuebles bastantes de los que sea titular, directa o indirectamente o a través de sus miembros, pero al servicio de la organización, HB- EH-Batasuna, con éste o con cualquier otro nombre o siglas sustitutivas y debidamente registrado en cualquier registro público".

También ordena el embargo "de cualesquiera créditos que dicha organización tenga a su favor en la cantidad suficiente para cubrir las responsabilidades pecuniarias provisionalmente declaradas" y el de "cualesquiera subvenciones o cantidades que perciba dicha organización hasta cubrir la suma citada" si en 24 horas Batasuna no constituye una fianza por esa cantidad.

El juez advierte en su resolución que todas estas medidas se acuerdan "sin perjuicio del proceso de liquidación que se sigue en el Tribunal Supremo tras la ilegalización de HB-EH-Batasuna".

Mayor Oreja, en la presentación de libro de Isabel San Sebastián: «Las víctimas sacan lo mejor de nosotros»
R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 8 Mayo 2003

La presentación de libro de la periodista Isabel San Sebastián «Los años de plomo. Memoria en carne viva de las víctimas», se convirtió en un sincero y conmovedor homenaje a todos aquellos que han sufrido en sus carnes la violencia terrorista. Y especialmente, a aquellos que la padecieron en los primeros años de la Transición, sin duda, los más difíciles para un colectivo que, como dijo el presidente del Grupo Popular en el País Vasco, Jaime Mayor Oreja, tuvo que soportar un doble sufrimiento: el dolor por la pérdida de un ser querido y el olvido de una sociedad demasiado temerosa como para ofrecerle su apoyo y que se sumió en una vergonzosa «ley del silencio» por la que Oreja pidió perdón.

No es extraño, por ello, que Mayor calificase el libro como una explicación de una época que calificó como «la cruz de la Transición». Un periodo que, según el ex ministro de Interior, terminó en 1997, cuando después del asesinato de Miguel Ángel Blanco tras la liberación de José Antonio Ortega Lara surgió el llamado «Espíritu de Ermua», que acabó con la «ley del silencio» y fue una verdadera «rebelión democrática» de las víctimas que demostró, según Oreja, que «sus muertes no fueron inútiles, sino que nos han hecho mejores. Nos han hecho sacar la mejor de nosotros mismos».

Además del ex ministro del Interior y de la propia periodista, en la presentación del libro intervinieron también la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Ana María Vidal Abarca; Rubén Múgica y Manuela Barrera, viuda del Policía Nacional Domingo Durán que murió hace dos meses tras ocho años postrado en una cama después de un atentado padecido en Bilbao en 1984.

Al acto también asistieron, entre otros, el ministro de Justicia, José María Michavila; el defensor del Pueblo, Enrique Múgica; el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Javier Ansuátegui; el ex secretario general de UGT Nicolás Redondo; el director general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste; el secretario de Libertades Públicas del PSOE, Juan Fernando López Aguilar; el director de RTVE, José Antonio Sánchez; el periodista Matías Antolín; Román Cendoya, Fernando Benza y Paulino Baena.

«Los asesinos de mi padre, nombrados hijos predilectos por mi Ayuntamiento»
J. P. ABC 8 Mayo 2003

MADRID. A José Javier Uranga le metieron 25 balas en el cuerpo cuando era director de «Diario de Navarra». A Pilar Elías, concejal del PP en Azcoitia, ETA la dejó viuda. Su marido, Ramón Baglieto, había arrebatado años atrás de los brazos de la muerte a un niño que iba a ser arrollado por un camión. Ese niño, cumplidos los 18 años, fue el etarra que le asesinó. La banda elaboró hasta tres planes para matar al jardinero Patxi Elola, concejal del PSE en Zarauz. Vanesa Vélez, edil del PP en Andoain, dice que ETA no le permite tener hijos. Su marido es también concejal. «Si el pequeño se pusiera malo de noche y hay que llevarlo a urgencias, ¿qué hacemos? Los escoltas tardan su tiempo en llegar». Ha interrumpido su carrera universitaria y deambula de un lado para otro con su marido porque los vecinos no les quieren. Maite Pagazaurtundua siente impotencia porque el asesinato de su hermano, Joseba, fue la «crónica de una muerte anunciada».

Son historias reales que ayer, en un acto convocado por ¡Basta ya!, relataron sus propios protagonistas. Todas son ezpeluznantes. También la de Salvador Ulayar. Estaba a dos metros de su padre, Jesús, en la localidad navarra de Echarri Aranaz, cuando vio cómo un encapuchado se le acercó, separó las piernas y vació el cargador, dándole muerte en el acto. «La pistola era negra mate, sin brillo». Lo recuerda como si fuera ayer, pese a que entonces tan sólo tenía 13 años y ha transcurrido casi un cuarto de siglo. Fue el comienzo de su vía crucis, y del de su familia. Tras la detención, los asesinos de su padre, vecinos del pueblo, fueron nombrados «hijos predilectos». Años después, su hermano, José Ignacio, paseaba por el pueblo con su mujer e hijo de dos años cuando se cruzó con el autor material, Vicente Nazábal. «Eres un asesino», le dijo a lo que el etarra le respondió con una patada en el estómago. «Es lo primero que hizo tras su reinserción».

«Los perseguidos vivimos mejor desde que los de HB están tan ocupados»
El escritor y político sostiene que hace falta una Euskadi «en la que quepan todas las personas, no todas las ideas»
J. J. CORCUERA/VITORIA El Correo 8 Mayo 2003

Mario Onaindía no está acostumbrado a los galardones. El martes por la noche recibió el Premio José Luis López de Lacalle por su compromiso frente a una «violencia étnica y fanática». El fundador de EE, escritor y actual presidente del PSE de Álava sostiene que los perseguidos viven «mucho mejor» desde la entrada en vigor de las nuevas leyes contra ETA y su entorno.

-¿Qué importancia tienen premios como el que usted recibió de la Fundación López de Lacalle?
-Sirven para crear espacios de libertad. En Euskadi se produce una situación paradójica que no tiene parangón en ninguna otra parte del mundo, y es que los que tienen el poder no defienden el sistema democrático que les da ese poder. Este sistema lo defienden los concejales, los periodistas, los jueces, los escritores... Muchos damos por perdido lo que pueda hacer Ibarretxe, él mismo dice que no lee ni los periódicos. El acto fue emotivo porque se produjo una identificación con una persona que fue asesinada no por sus ideas, sino por su defensa de un sistema democrático que permita defender sus ideas y las de otros.

-¿Son legítimas todas las ideas?
-Hace falta una Euskadi en la que quepan todas las personas, no todas las ideas, porque hay algunas que son perversas, que llevan a la violencia, al asesinato y a la opresión. Hay que criticarlas y condenarlas. Las reservas del nacionalismo hacia el Estatuto y la Constitución no son por cuestiones de autogobierno sino porque estos acuerdos se basan en la existencia de unos valores fundamentales, como la igualdad, la libertad individual, la seguridad o el pluralismo.

-¿Le sorprende que no asistiera ningún nacionalista a ese acto?
-Por desgracia, no. Fue un acto basado en la piedad. El miedo es lo que provoca el tirano y la piedad es lo que sienten los ciudadanos que están amenazados por esa tiranía. Como los nacionalistas no se sienten amenazados por la tiranía de ETA y consideran que los no nacionalistas no son sus compatriotas, ni son ciudadanos ni son nada, no se puede dar esa identificación y no puede haber piedad. Lo más que puede haber es solidaridad; es decir, dar lo que te sobra, y tratar a los que defendemos la libertad de todos como se trata a los colectivos que no tienen capacidad de movilización. Nos ponen escoltas para que no molestemos, como si fuéramos unos locos o unos marginados. Eso es lo que ocurre en Euskadi, y por eso estamos tan lejos de lo que es una sociedad normal.

-Usted conoció a López de Lacalle durante los años de lucha contra el franquismo. ¿Marcó en cierto modo su trayectoria personal y política?
-Para mucha gente, el acontecimiento más importante en Euskadi durante el franquismo fue el Proceso de Burgos. Muchos me han dicho que descubrieron en aquel episodio la represión, la injusticia y luego la rebeldía. Eso mi hija lo ha descubierto con la guerra de Irak. Para mí fue una concentración en Eibar, en la que se juntaron miles de obreros. Venían López de Lacalle, a quien yo no conocía, y algunos otros, a explicarnos lo que eran las Comisiones Obreras que se acababan de fundar. Yo había visto algo parecido en películas como 'Doctor Zhivago', pero no pensaba que eso podía existir en Eibar. Para mí fue siempre un referente clarísimo y algo que me marcó. Con López de Lacalle hablé después mucho sobre aquellos años.

-Repite de forma machacona que es necesario anteponer los conceptos de individualidad y ciudadanía a los de ideologías o derechos colectivos.
-Creo que hay que reivindicar más a Montesquieu y menos a Rousseau. Hay que huir de esas ideas que tratan de homogeneizar, del concepto de pueblo en el sentido de etnia, de inventos colectivos. Hay que reivindicar al ciudadano que surge de la Ilustración. Ese descubrimiento del individuo crítico y activo que trata de crear una sociedad, una nación, una ciudadanía que se base en el respeto, en los valores del individuo, en la libertad y el pluralismo, que son los fundamentos de la sociedad. Es algo que no es negociable y que no depende de mayorías o minorías, como cree Ibarretxe. Es un principio que no se puede tocar.

«Ha sobrado diálogo»
-Esta noche empieza la campaña electoral. ¿Qué expectativas tiene?
-Soy optimista. El resultado de hace cuatro años fue bueno y creo que, por lo menos, se repetirá. En estos últimos cuatro años se ha avanzado muchísimo en la defensa de las libertades y, a partir de ahora, se avanzará mucho más.

-¿Qué consecuencias podría tener la ausencia en los comicios de la izquierda abertzale?
-Durante esta legislatura ha habido una docena de concejales asesinados por defender el sistema democrático, muchos amenazados, muchos que han dimitido, ayuntamientos enteros que se han quedado sin representantes, ediles que no han podido ejercer... Algo tenían que hacer el Parlamento de Madrid, los jueces y el Gobierno. No entiendo que el lehendakari y muchos nacionalistas digan cada dos por tres que lo que HB tiene que hacer es plantarse ante ETA. ¿En qué quedamos? ¿Les mandan los de ETA? Entonces, Garzón tiene razón. Lo que ha sobrado ha sido diálogo con ese mundo, y si todo lo demás ha fracasado habrá que impulsar leyes que defiendan a los ciudadanos.

-¿Esta circunstancia puede crispar aún más la política vasca?
-Ahora la gente perseguida vivimos mucho mejor, porque los de HB se dedican a recoger firmas, a recurrir ante el Supremo, ante el Constitucional, a volver a recoger firmas, a cambiar de nombre... Están todos muy ocupados y no tienen tiempo para quemar autobuses o hacer pintadas contra los concejales. Eso se ha notado.

Y ahora el Constitucional
Antonio Casado El Ideal Gallego 8 Mayo 2003

No sólo por las declaraciones de Michavila (“No tengo ninguna duda”), al que se supone bien informado. También por la lógica de una operación de Estado, cuya finalidad es ahogar a ETA y su entorno político, podemos anticipar que el Constitucional está a cinco minutos de anunciar que rechaza los recursos de amparo presentados por las agrupaciones electorales que bajo el nombre de AuB fueron anuladas por el Supremo.

Una vez más, la buena fe de los demócratas -un rasgo difícilmente predicable del nacionalismo radical- nos previene sobre una aplicación indebida de la legalidad con apelaciones al garantismo judicial. En estos términos: una disposición adicional de la Ley de Partidos Políticos lleva el contencioso por la vía rápida de la normativa electoral y plantea supuestos de indefensión por falta de exigencias probatorias.

Y de nuevo la misma situación, causa de tantas frustraciones. Ni un paso adelante desde un Estado de Derecho cuyas esquinas son ocupadas por quienes aspiran a volarlo. Más allá de querellas entre demócratas de buena fe, ¿no es absurda esta dinámica paralizante por razones de forma que aparcan el fondo de la cuestión?

Esa dinámica nos ha llevado durante los últimos veinte años a ver como mientras los buenos alegaban que contra los malos no vale todo, los malos seguían siendo cada vez más malos y los buenos seguían cada vez más acorralados en el País Vasco, ámbito natural de quienes se aprovechan de la legalidad con el fin de dinamitarla.

El fondo de la cuestión, aunque algunos entiendan discutibles las formas, habita en el mismo marco. A saber: un paso más de una operación de defensa del Estado de Derecho en la que están implicados sus tres Poderes. Y ahora también el Constitucional.

El fin de la misma no puede ser otro que el de volver a crear en el País Vasco las condiciones democráticas que hagan posible la restitución del ejercicio de las libertades. Si no lo entendemos así, por considerar al País Vasco un territorio normalizado donde esas condiciones ya existen, no estamos entendiendo nada.

Otra cosa son las consecuencias políticas a corto plazo. La más visible será un apagón electoral del nacionalismo que acojona. Lo normal es que eso favorezca al nacionalismo que gobierna. Prueba de que estamos ante una operación de Estado que desborda los intereses políticos del PP o el PSOE, nada sospechosos de trabajar para el PNV.

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