AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 10 Mayo  2003
La peineta de Anasagasti
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  10 Mayo 2003

ETA no votará
Editorial ABC 10 Mayo 2003

Paradoja jurídica
Editorial La Razón 10 Mayo 2003

El discurso de Vitoria
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 10 Mayo 2003

Cara a cara
CHARO ZARZALEJOS ABC 10 Mayo 2003

Cuando Washington rompió con el PNV
Julián Lago La Razón 10 Mayo 2003

Al menos, sin ETA
Fernando Jáuregui La Razón 10 Mayo 2003

La baza del silencio
Editorial El Ideal Gallego 10 Mayo 2003

En ausencia de eta
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 10 Mayo 2003

Los alaveses tienen la palabra
PABLO MOSQUERA La Voz 10 Mayo 2003

El plebiscito

Fermín Bocos El Ideal Gallego 10 Mayo 2003

Solidarios en listas
LUIS SALA/ EL Correo 10 Mayo 2003

Dos destacados etarras comunican su intención de abandonar la banda
MADRID. D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 10 Mayo 2003

La inclusión de Batasuna en la lista de Bush afectará a ayudas de Ibarreche en el exterior
R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 10 Mayo 2003

El profesor etarra de la UPV y dos alcaldes, imputados en la trama electoral de ETA en Udalbiltza
EFE Libertad Digital  10 Mayo 2003

Redondo Terreros se incorpora a la dirección del Foro de Ermua

Bilbao Estrella Digital 10 Mayo 2003

«No podemos plantearnos tener un hijo»
ABC 10 Mayo 2003

Lengua, identidad y sociedad
JOSEBA ARREGI/ El Correo 10 Mayo 2003

Otra etapa en el viaje al paraíso nacionalista
Nota del Editor  10 Mayo 2003


 

La peineta de Anasagasti
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  10 Mayo 2003

España es un país tan viejo que se puede permitir regodearse con sus más disparatadas caricaturas sin quebranto de sus convicciones. El español no tiene que convencer a nadie de su condición. Por eso no cabe hablar de nacionalismo español. No existe tal cosa. El español será patriota o no, pero cuando niega a España incurre en una de las formas más arraigadas del ser español. Soportamos de antiguo, ora impertérritos, ora divertidos, nuestras propias chanzas, mofas y escarnios. Nos complace, por tortuosas razones, contemplarnos en espejos deformantes, los deslumbrantes espejos valleinclanescos o los cochambrosos espejos de Santiago Segura.

Pero esa España chusca, casposa y esperpéntica que tan bien rinde en pantallas y escenarios, desapareció definitivamente en algún momento del siglo XX. Guionistas de dudoso ingenio o venenosos políticos periféricos podrán seguir tirando del estereotipo del facha futbolero, autoritario, lerdo y ganapán. Pero esa España ya no existe. Bueno, está el PNV.

Nada queda de los espantajos contra los que el nacionalismo desahoga su inevitable frustración, salvo el nacionalismo mismo. Arzallus es Torrente. El suyo es el partido de Carpanta y ¡ay! de la tía Tula, son una secuela del siglo XIX, del desgraciado noventa y ocho y de la posguerra. Han sido el bandolero y el fanático, el antiliberal y el cura del trabuco. Su mundo está poblado de fantasmas: los que ellos reivindican y los que pretenden conjurar. Sus mitos de noble pueblo milenario, sus fundamentalismos de la casa del padre han sido suficientemente desenmascarados por Juaristi. No hace falta insistir. Lo curioso es que ellos en exclusiva representen ahora la España contra la que dicen rebelarse. ¿Dónde habita hoy el reflejo cainita, los garrotazos a muerte, enterradas las piernas y el raciocinio? ¿dónde el oscurantismo de raíz católica, la brutal zafiedad del racismo analfabeto?

Hoy son compadres de los terroristas, desechos de una barbarie superada. Hermanado con el marxismo-leninismo de ETA y aledaños, el PNV es el último reducto del fascismo en Europa, la rama podrida y condenada del árbol español. Comparten sin escándalo intereses y estrategias con los asesinos mientras mantienen a escondidas viva la llama de su origen: el racismo, la lógica del exterminio y hasta la frenología.

Cualquier otra rama del árbol político español vale más que la suya: populares y socialistas son infinitamente más valientes, y la firmeza moral que les impide romper la baraja –a pesar de las amenazas y de las balas–, ellos no pueden ni soñarla. La misma distancia había ya en los treinta: los comunistas no intentaron venderse como ellos, los falangistas fueron más sutiles y menos fascistas. Nadie ha llegado tan bajo en la España contemporánea como los herederos del orate Arana. Simpleza, paranoia y cobardía los distinguió y los sigue distinguiendo.

Desde hace algunos años –desde Lizarra– les cae una detrás de otra, pero algo les impide aprender. Su referente es Castro, en el fondo persiguen el fracaso, por eso se parecen tanto a nuestras viejas caricaturas raciales. La España blasfema y beata, la obstinada en el error, la amenazante y tosca se resiste a abandonar la cabeza de Anasagasti, como una peineta delatora.

ETA no votará
Editorial ABC 10 Mayo 2003

LA aplicación de la Ley Orgánica de Partidos Políticos se ha llevado hasta sus últimas consecuencia con las sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional que, finalmente, han anulado 225 candidaturas presentadas por la izquierda proetarra para las elecciones del 25-M. Ambos Tribunales han tenido que resolver problemas jurídicos muy delicados, en un procedimiento sumario, caracterizado por plazos muy breves y trámites de audiencia restringidos. No eran las mejores condiciones procesales para nadie, pero la legislación electoral no daba otra opción, lo que no condiciona la constitucionalidad del proceso. El fondo del asunto, que también afectaba a derechos constitucionales, era decidir si se podía o no extender a las candidaturas abertzales «independientes» y a las de la plataforma AuB los efectos de la disolución de HB, EH y Batasuna resuelta por el Supremo.

La Ley de Partidos reflejaba la voluntad legislativa de evitar el fraude de ley, es decir, que las formaciones disueltas siguieran su actividad a través de otros partidos o concurrieran a los comicios con personalidades simuladas. Sin embargo, para el Supremo y para el TC -que ya se han pronunciado en cuatro ocasiones sobre la ley de Partidos y su aplicación-, la anulación de candidaturas era sólo una cuestión jurídica, que exigía valorar las pruebas, aplicar la Ley con proporcionalidad y mantenerse en los límites de la Constitución, dando cuenta en sentencias motivadas y públicas.

Así, con el ejercicio de la jurisdicción, se ha llegado a una situación en la que ETA tiene muy dañado su frente político y ha perdido completamente su frente electoral. También ha quedado claro que el desmantelamiento de estas tramas de la banda se ha hecho sin perseguir ideas, por extremistas que éstas pudieran ser, si no propugnan valores antidemocráticos. El 25-M los electores vascos podrán votar candidaturas independentistas, pero sólo aquellas que no pretendan prolongar la estrategia etarra en las instituciones democráticas. Por eso, 24 de las listas «abertzales» que podrán participar en las elecciones han sido amparadas por la Justicia, porque no tenían relación alguna con los intereses terroristas (aunque ayer se supo que el presunto etarra detenido en Irún forma parte de una de las listas habilitadas por el TC) o porque no había indicios suficientes para anularlas. El fraude se ha evitado no porque, como dice el nacionalismo, los árbitros estuvieran comprados, sino porque los procesos ante el Supremo y los recursos ante el Constitucional han reflejado la extensión de la influencia etarra. Si la iniciativa del Estado contra ETA está siendo eficaz se debe a que, por fin, se ha completado el mapa de la banda y la Ley está llegando a todas sus esquinas.

CUANDO la ley de Partidos fue aprobada el pasado año, la convicción general sobre su oportunidad estaba acompañada por un cierto escepticismo sobre su eficacia. Se predijo que la Ley resultaría inconstitucional, que menospreciaba la capacidad de respuesta de la izquierda abertzale y que provocaría «consecuencias sombrías». Por ahora, todas las profecías han resultado fallidas. La Ley es conforme con la Carta Magna por decisión unánime de los magistrados del TC. Los redactores de la Ley se anticiparon a los acontecimientos que seguirían a la disolución de un partido, demostrando que conocían la historia de ETA y de sus camuflajes. Por eso previeron el fraude de ley y los procedimientos para sancionarlo.

EN cuanto a las «consecuencias sombrías» que anunciaron los obispos vascos, los amenazados no sólo no lo están más que antes de la entrada en vigor de la Ley, sino que quienes les acechan están más presionados que nunca y se extiende la certeza de que se está haciendo justicia con las víctimas. La principal consecuencia no es sombría, en absoluto, sino todo lo contrario, pues las urnas del 25-M en el País Vasco no se ensuciarán con más votos para quienes llevan veinte años justificando la violencia, sirviendo a ETA y extendiendo el miedo. Para el nacionalismo, esto era sólo un problema electoral: los vascos tenían que «disolver» a Batasuna en las urnas, siempre que fuera votando al PNV y aumentando su poder, claro. Para el resto, era un problema moral y legal que se está resolviendo de la única forma admisible en un Estado que se respeta a sí mismo: poniendo a ETA y a sus tramas en la ilegalidad que les corresponde.

La banda se pudre, lenta pero imparablemente, y la militancia activa lo nota. Y en ese clima fin de ciclo hay que enmarcar, por ejemplo, las deserciones de dos cabecillas etarras, Raúl Ángel Fuentes Villota, uno de los encargados de los «taldes de reserva»; y José María Zaldúa, del «aparato de logística». Ambos quieren abandonar, un hecho casi insólito en los últimos tiempos y que escenifica el deterioro que la acción del Estado está provocando en las filas de ETA.

Paradoja jurídica
Editorial La Razón 10 Mayo 2003

En unas sesiones maratonianas, verdadero trabajo de Hércules, la Sala Primera del Tribunal Constitucional ha resuelto los recursos de amparo presentados por las plataformas electorales del País Vasco y Navarra que el Tribunal Supremo había declarado ilegales por considerarlas simples tapaderas de Batasuna. La decisión del Alto Tribunal, en sentencia que ocupa más de mil folios, ha dado la razón al Supremo en la inmensa mayoría de los casos, salvo en 16 listas que considera, a su leal saber y entender, que no se ha acreditado suficientemente su «contaminación» por incluir candidatos procedentes del brazo político etarra.

Naturalmente, no se ha hecho esperar la reacción desmesurada del nacionalismo vasco y de algunos sectores de Izquierda Unida contra el Tribunal Constitucional, al que, literalmente, le han llegado a tildar de «títere del PP». Pero, como también era de suponer, junto a estas críticas se ha intentado deslegitimar el trabajo de los magistrados con acusaciones de ligereza, intentando transmitir a un sector de la opinión pública, que todavía les cree, la idea de que el Constitucional se ha limitado a cubrir el expediente, cuando no a actuar maliciosamente con exceso de celo contra los demandantes de su amparo.

Y aquí es cuando se produce una de esas paradojas que acaban por poner en su sitio a cada cual. Ante la magnitud del trabajo, más de cuatrocientos recursos que era necesario estudiar, y la escasez de tiempo, entraba dentro de la lógica que se produjeran errores. Y así ha sido. Pero estos errores han demostrado que, de haber existido «exceso de celo», se habría producido en favor de los derechos de los demandantes, práctica jurídica, por otro lado, habitual en los países democráticos, donde se entiende que el bien principal a defender son los derechos individuales.
Sin negar gravedad al caso, porque grave es que se dé por válida una lista en Irún en la que figura un detenido por presunta actividad terrrorista, o, como ha ocurrido en Durango, que ha visto autorizada una plataforma en la que figura como candidato un antiguo concejal de Batasuna; tampoco hay que rasgarse las vestiduras por estos fallos, que pueden ser corregidos con el tiempo.

Lo ocurrido también demuestra que cuando desde LA RAZÓN se urgía al Tribunal Supremo para que acelerará el procedimiento de ilegalización de Batasuna, no era algo gratuito. Los plazos eran muy justos, porque había que prever la siguiente jugada de los proetarras, que no podía ser otra que la de presentarse a las elecciones bajo otras siglas o formaciones «independientes».

Era mucho dinero, mucho poder ejecutivo en pueblos y ciudades, lo que se jugaban los batasunos. Hoy, la libertad ha dado un paso de gigante en el País Vasco.

El discurso de Vitoria
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 10 Mayo 2003

Joé Luis Rodríguez Zapatero ha abierto la campaña con un discurso importante en Vitoria. Ha dicho dos cosas. Uno, que no aceptará nunca el plan soberanista de Ibarreche. Dos, que el PSOE está comprometido irreversiblemente con la Constitución. El D.R.A.E. entiende por «inequívoco» lo que «no admite duda ni equivocación».
¿Son inequívocas las declaraciones de Zapatero?

La primera lo es, sin duda alguna. Si no se acepta algo, y se añade «nunca», lo que no se acepta, no se acepta, y ya está. La segunda declaración es más complicada. La culpa no es de Rodríguez Zapatero, sino de la propia Constitución. Entre dentro de lo opinable qué es esencialmente constitucional, o si algo es constitucional porque está plasmado explícitamente en la Constitución, o en tanto que compatible con los procedimientos de reforma previstos en la propia Carta Magna.

Pero hay que situar las cosas en su contexto. Cuando se afirma en Vitoria, para que lo oiga bien todo el mundo, que la Constitución es un límite, se está lanzando un mensaje claro a los nacionalistas y a los elementos filonacionalistas del propio partido El mensaje es que no puede haber entendimiento con el PNV.

Los hechos conocidos avalan a Zapatero. Propuso el Pacto Antiterrorista, y apoyó la ilegalización de HB. Es cierto que el PSE está revuelto. Y es verdad que Maragall es propenso a causar estupor. Pero negarle claridad a Zapatero en las cosas fundamentales, revela un punto de cicatería. Dato notable: Zapatero se ha mantenido firme luego de unos meses atroces en que los partidos se han puesto unos a otros como hoja de perejil.

Segundo dato: ha existido el peligro de que el hiperconstitucionalismo popular enfriara, por un efecto de rebote, el entusiasmo constitucionalista del PSOE. Pero este peligro, algo más que virtual, está contenido por el desmarque nacionalista. Las grandes apuestas reducen las opciones, y simplifican la política. Mientras persista el riesgo objetivo de una ruptura del Estado, será difícil que el Estado se rompa. Después, vaya usted a saber. Quedémonos con una constatación optimista: el margen de maniobra es escaso, y al cabo se hallan juntos los peor avenidos.

Cara a cara
Por CHARO ZARZALEJOS ABC 10 Mayo 2003

Las cosas han llegado justo al punto al que la izquierda abertzale, la incapaz de plantar cara a ETA, ha querido que llegaran. Han sido muchos los muertos, muchas las chulerías con las que han paseado su falta de compasión y muchas, muchas, las oportunidades perdidas, unos para dejar las armas y otros para dar plantón a quienes las utilizan. Han sido siempre insaciables y ahora se ven en la necesidad de gestionar una situación inédita para todos, pero en especial para ellos. Han tentado la suerte, han buscado las esquinas al Estado y el Estado les ha plantado cara. Vienen nuevos tiempos. Son tan nuevos que, por ejemplo, el PP y el PNV se van encontrar cara a cara en la liza electoral de 25 municipios vascos. Catorce de Guipúzcoa y once de Vizcaya. Todos ellos pequeños, pero en los que sólo estos dos partidos presentan lista electoral. El PP dice abiertamente que las suyas están formadas por afiliados de otras partes de España, «pero de alguna forma determinadas zonas tienen que dejar de ser territorio prohibido para los no nacionalistas».

De los nacionalistas y del nacionalismo habló ayer Monseñor Setien. En la agenda de actividades del candidato del PNV a la Diputación de Guipúzcoa figuraba la asistencia a la presentación de un libro del obispo emérito de San Sebastián. Setién critica a la Conferencia Episcopal por su declaración contra el terrorismo y advierte que se está haciendo de las víctimas «referencia significada de las opciones políticas españolistas». Esto y más bajo el título «De la ética y el nacionalismo».

Cuando Washington rompió con el PNV
Julián Lago La Razón 10 Mayo 2003

A Zapatero le ocurre como al caballo del picador, que sale a la plaza con los ojos vendados. O sea, reprochar a Aznar que Bush le corresponda en materia antiterrorista por su actitud respecto a la guerra evidencia cuánto desconoce los terrenos en que se mueve. La historia reciente de Estados Unidos-España, que aporta claves que Zapatero no debería ignorar, es una historia compleja, con escenarios varios y distintos actores, a saber, el exilio vasco, la oposición socialista y la derecha democrática.

Ya en los albores de la Dictadura el exilio vasco, antifranquista pero más de derechas que el Capitán Trueno, había conectado con Washington. Emigrantes de Euskadi de antes, durante y después de la guerra civil constituyeron un auténtico lobby ante la administración USA al punto de que el antifranquismo de izquierdas recelaba de tan magníficas relaciones, y con razón: Washington sólo se fiaba del PNV, por supuesto mucho más que del socialismo, antaño «marxistizado» y rojo hasta desteñir. Dos eran los temores que inquietaban entonces al Departamento de Estado sobremanera. Uno, que en el postfranquismo España siguiera la senda revolucionaria de Portugal; y otro, que Euskadi se convirtiera en una nueva Albania, modelo éste de Estado independiente a que aspiraba aquella ETA. Muerto el dictador, el PNV se convirtió en el vigilante de Washington ante la transición, sobre lo cual apenas se ha escrito. Desde luego, la elección de Bilbao como sede de Guggenheim no ocurrió porque sí.

Tras el derrumbe del comunismo, USA dejó de temer una posible albanización del País Vasco al tiempo que el PNV iniciaba su reencuentro histórico con ETA, que nunca dejó de ser el hijo pródigo cuya vuelta a casa se espera, todavía. Todo ello, no obstante, no hubiera modificado sustancialmente aquella relación de no haber cometido Ibarretxe, en su fiebre por sobredimensionarse internacionalmente, el error estratégico de visitar a Castro, lo cual supuso la ruptura total de Washington con el PNV, y si no, pregunten ustedes a Mayor, que tiene los detalles del suceso.

Así las cosas, Bush encontró en Aznar, que había sobrevivido a un atentado etarra, no sólo a un interlocutor más de fiar que el nacionalismo vasco sino a su mejor aliado en el flanco sur de Europa, tal como quedó demostrado con el incidente de Perejil. Tras una llamada de Powell, Mohamed VI, cautivo del Plan Baker para el Sahara, abandonó de inmediato cualquier pretensión sobre el islote y, aún más importante, sobre el resto de reivindicaciones territoriales, Ceuta y Melilla incluidas. Ignorar, pues, toda esta intrahistoria pasará factura a Zapatero el cual, si llegara a Moncloa un día, cosa menos probable que hace seis meses, a ver qué explicaciones da cuando compruebe que Washington recela de él como antes del socialismo del exilio. O sea, que tendrá que desdecirse, y mucho, bueno, tanto como González se desdijo de su «OTAN, de entrada no», y es que a Zapatero le ocurre lo que al caballo del picador, les decíamos.

Al menos, sin ETA
Fernando Jáuregui La Razón 10 Mayo 2003

Pues claro que hay aprensión ante la «concentración» que los batasunos celebran hoy en Bilbao: la protesta de estas gentes pocas veces se queda en meros gritos. Pues claro que nadie se fía un pelo; por supuesto que se van a imprimir papeletas ilegales, desde luego que habrá revientamítines. Por supuesto que la Policía, a saber cuál Policía, tendrá que actuar. Todos saben, o intuyen, que esta campaña electoral va a ser, al menos en el País Vasco, una de las más difíciles de la Historia. Pero, al menos, van a ser unas elecciones sin ETA en las candidaturas.

Los dieciséis togados
Y los dieciséis del Tribunal Supremo, los de la Sala especial que decidieron la exclusión electoral de AuB, o Batasuna, siguen con los nervios a flor de pìel, porque la semana próxima tendrán que responder a la Cámara de Vitoria que Batasuna es lo mismo que cualquiera de sus nombres herederos, mismos perros con no muy diferentes collares. Es decir, que hay que disolver el grupo parlamentario de Sozialista Abertzaleak como si de Batasuna se tratase (que se trata, por cierto).
Los dieciséis del Supremo, que actuaron por unanimidad; los seis del Constitucional que lo hicieron por mayoría (después, dicen, de no poco debate), el juez Garzón que va de llanero solitario, son la parte jurídica de este arquitrabe para derruir a ETA. Un arquitrabe en el que participan, desde luego, el Gobierno y el principal partido de la oposición. Nunca se armó una fuerza semejante contra el terror.

Fuera de juego
Diferente será que queden flecos jurídicos y que la medida, a la luz pura y dura del garantismo, pueda ser cuestionable: ya se verá en los tribunales europeos. Pero, de momento, lo urgente es que esta gente, que amenaza sin capucha a los concejales constitucionalistas, quede fuera del juego democrático al que los demás jugamos, faltaría más. Lo urgente es garantizar una mínima democracia en el acto electoral vasco, cosa que no ha venido ocurriendo hasta ahora, gracias en buena parte a los alcaldes y concejales de HB. Y en el País Vasco, como en todas partes, el poder local sigue siendo el único poder, y la política local, como decían los clásicos franceses, la única política. Por lo demás, es cierto que faltan interventores de PP y PSE. Porque hay miedo, y el fantasma de ETA ronda en la campaña.Y que es absurdo que los dos partidos amenazados anden a la greña. Esa acusación menos que velada que los populares hacen a los socialistas vascos, en el sentido de que el PSE está dividido entre quienes quisieran pactar con el PNV y quienes rechazan de plano esta posibilidad, es un error, por lo menos, aunque algo tenga de cierta. El PSE se alinea con sus superiores jerárquicos en Madrid, y Zapatero ha dicho hasta la saciedad que el PNV «no se saldrá con la suya» en sus planes soberanistas.

¿Iba a decir Patxi López, secretario general del PSE, algo diferente de lo que dice el secretario general del PSOE? De momento, Patxi López tiene una aparición estelar el miércoles en Madrid, ante el foro Nueva Economía, donde será interrogado a fondo sobre el particular. Y todos dudan mucho de que el secretario general del PSE se atreva a contradecir a Zapatero. Otra cosa es qué puestos ocupen en las listas los llamados «redondistas», muchas veces laminados de las candidaturas, como la alcaldesa de Lasarte, Ana Urcheguía, por el aparato. Son cosas de un partido en la oposición, que acaso necesita el aroma del poder para cohesionarse. Pero dicen que, en este punto, Zapatero no va a admitir bromas, y que exige que la campaña funcione como un reloj (suizo).

Ex embajador de la reconstrucción
Claro, ocurre que este gran tema, el del clima electoral en Euskadi, oscurece todos los demás. La participación española en la reconstrucción de Iraq, por ejemplo. Existe un emprendedor español, que fue embajador y ejerció otros muchos cargos públicos, que anda formando una UTE de empresarios para afrontar esa reconstrucción millonaria, que es el principal tema (todo lo demás estaba ya acordado, incluída la inclusión de Batasuna en la lista americana de terroristas) que se trató entre Aznar y Bush.

Y está el panorama mediático, en el que Piqué no ha podido introducir ayer en Consejo de Ministros el proyecto de ley de Lo Audiovisual, que va a quedar fuera de cualquier posible tramitación parlamentaria en esta Legislatura. Pero es acerca de este panorama sobre lo que arden los confidenciales en la Red, y no solamente: algún gran periódico, dedicado a la venganza, clava ya sus alfileres sobre quien se presume como el gran caído en los movimientos empresariales de estos últimos días, un periodista que se metió a empresario. ¿Ay de los vencidos! Claro que todo esto tendrá que aguardar al día después de las elecciones. fjauregui@diariodirecto.net

La baza del silencio
Editorial El Ideal Gallego 10 Mayo 2003

La realidad suele ser tozuda, tanto que quienes se empeñan en ignorarla acostumbran a caerse con todo el equipo. A raíz de la ilegalización de Batasuna hubo voces que se alzaron para criticar la medida. La justificación de que la organización nacionalista radical funcionaba “de facto” como brazo político de ETA no parecía suficiente. Incluso, la posterior inhabilitación de las listas que sólo buscaban burlar la ley, manteniendo la estructura y las ideas de los abertzales -algunas incluso a las personas- provocó nuevas y airadas protestas.

Y ayer, para callar a aquellos que no saben que en la mayoría de las ocasiones la mejor baza es el silencio, fue detenido Oier Imaz Alias, de 23 años, y considerado el cerebro de las campañas que contra el turismo emprenden los etarras cada verano. Lo más curioso es que Imaz figuraba en una de las candidaturas que fue anulada por el Tribunal Supremo y que también en la madrugada de ayer fue rehabilitada por el Constitucional. Eso sí, los que no quieren oir siguen sin hacerlo y Otegi, por ejemplo, insiste en que ellos realizarán su campaña y que emitirán sus papeletas. Lo que no explica el líder de Batasuna es que ya la están haciendo.

Al fin y al cabo, saben que la presencia de etarras en sus listas les reporta beneficios, réditos electorales de un pueblo que es capaz de votar hasta más de 200.000 veces por un partido que no tiene el coraje de repudiar el asesinato como medio para alcanzar sus fines. Hasta Arzalluz, el rey de los bocazas, no ha perdido oportunidad de ganarse algunos titulares aludiendo al Estado de Derecho y al escándalo que supone la ilegalización de quienes no sólo favorecen, sino que amparan a los asesinos. Y es que parece que en Euskadi, hace tiempo que la razón se fue a dormir.

En ausencia de eta
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 10 Mayo 2003

Los responsables policiales se encuentran en estado de alerta ante la posibilidad de que ETA vaya a cometer algún atentado durante esta campaña electoral. El temor se alimenta no tanto de la existencia de indicios como del tiempo transcurrido sin que la organización terrorista haya actuado. En lo que va de año ha cometido un asesinato y otro atentado fallido. Demasiados para una sociedad que quiere la paz, pero muy pocos para una organización cuya única actividad es el terrorismo.

La historia de ETA nos enseña que ha habido épocas en las que la actividad terrorista se intensificaba en campaña porque creía que así favorecía sus opciones políticas. En otras el criterio era totalmente contrario: reducir la actividad, hacerse invisible y andar con pies de plomo para no provocar irritación entre los votantes. En los dos casos el objetivo era favorecer a las candidaturas afines porque aunque ETA no reconoce de hecho la legitimidad de las urnas sí que es consciente de que, en el sistema democrático, de ellas sale el único título válido para ocupar parcelas de poder. Y de poder sí que entiende ETA. Las urnas determinan lo que representa cada uno y son el termómetro de la incidencia social de cada fuerza y hasta el más descreído de la democracia disfruta cuando aumentan sus votos.

En estas elecciones ETA no tiene ninguna candidatura a la que ayudar ni con sus silencios ni con su presencia. A sus afines dejó de ayudarles a finales de 1999 cuando rompió la tregua y desde entonces andan dando tumbos. Por fortuna, también la propia ETA parece estar dando tumbos, obsesionada con su seguridad, viendo fantasmas en todas partes y acosada por la Policía. Sin embargo, todo optimismo en lo que concierne al terrorismo está de más. Sabemos que ETA está ahí, tiene armas, gente y dinero y no hace más que repetir que va a seguir. Hay que creerle.


Los alaveses tienen la palabra
PABLO MOSQUERA La Voz 10 Mayo 2003

PARECE mentira, pero un territorio de algo más de doscientos setenta mil habitantes puede decidir mucho más que los alcaldes de sus municipios en las elecciones del próximo día 25. El voto que emitan los empadronados en Álava será una respuesta a la propuesta nacionalista del lendakari, que quiere someter a consulta un plan para que Euskadi sea nación con Estado. Al mismo tiempo, las elecciones a Juntas Generales de Álava conducen a renovar una mayoría no nacionalista, o por el contrario a la reconquista del territorio por parte del PNV y sus aliados.

Que el Gobierno Foral de Álava se constituya sobre la continuidad del respeto a la Constitución y al Estatuto de Autonomía frenaría el plan soberanista de Ibarretxe y consolidaría que las instituciones de Álava sigan leales al Estado español y sus leyes.

Por estas razones, todos estamos pendientes de la voluntad de los habitantes de Álava, que tienen en sus manos la evolución del problema de Euskadi con España.

Si el nacionalismo recupera las instituciones forales y municipales de Álava, tendrá la territorialidad necesaria para poner en marcha el siguiente paso en la desobediencia y obligará al Estado a plantearse, incluso, la suspensión del autogobierno vasco.

Los gallegos tenemos familias que se marcharon al País Vasco, se han hecho ciudadanos de aquella comunidad, con todo derecho, y han contribuido con su trabajo a su espectacular desarrollo. No nos es indiferente lo que allí acontece. Estaremos pendientes del resultado de nuestro concello y al mismo tiempo de cómo resuelven este episodio de la historia de Euskadi sus protagonistas.

Pero la circunscripción alavesa, los compatriotas que acuden a los centros gallegos, como el de Llodio, del que sigo siendo socio, tienen en sus manos frenar un proyecto que puede convertir a los españoles que viven en Euskadi en algo así como «los alemanes que descansan en las Baleares», tal como indicó Arzalluz. Y ya saben ustedes que en Euskadi manda Arzalluz¿

Espero que, en Álava, mis amigos y compañeros demuestren que son libres y que no reconocen a señor alguno de este pelaje. Pero también espero que los partidos nacionales sean capaces de ponerse de acuerdo para sumar y frenar al nacionalismo, diferenciando política partidaria de política de Estado.

El plebiscito
Fermín Bocos El Ideal Gallego 10 Mayo 2003

Aunque no estamos ante unos comicios legislativos, al iniciar la campaña electoral en Vitoria, tanto el PP como el PSOE han querido subrayar de manera inequívoca el más grave de cuantos problemas políticos tiene planteados España. Apuntando en dirección contraria, también el PNV ha escogido la capital alavesa para tocar a rebato reclamando el voto para sus candidatos. El papelón del PP apoyando la intervención en Irak, las inepcias administrativas evidenciadas por la catástrofe del “Prestige”, incluso la huelga general, van a pasar a un segundo plano en la consideración del electorado vasco. ¿Por qué? Pues porque si PNV y EA consiguen alzarse con la victoria en un número sobrado de ayuntamientos -entre otros factores, merced al refuerzo que van a recibir de los votantes de la ilegalizada Batasuna-, podría abrirse paso un escenario político complicadísimo. Tan complicado como inquietante, pues el ciudadano Ibarretxe podría poner en marcha algún tipo de iniciativa encaminada a refrendar su proyecto de “Estado libre asociado”.

Salvando las distancias, que son muchas, sería algo parecido a las elecciones municipales de los años treinta del pasado siglo cuyo atropellado recuento dio lugar al 14 de abril. No ignoro que las circunstancias políticas y sociales de España son muy diferentes a las que se vivían por aquel entonces, pero en lo que concierne al País Vasco, la situación política también podría abrir brecha rompiendo con la legalidad. Una brecha por la que entraríamos en una dinámica de consecuencias políticas imprevisibles. De ahí que por debajo de la pugna partidista entre PP y PSOE, fluya esa coincidencia en el análisis respecto de lo que de verdad está en juego en Euskadi, razón por la cual ha sido en esa antiquísima tierra española en donde han empezado sus mítines de campaña.

Con excepción de algún dirigente de IU, la mayoría de los responsables políticos de la derecha y de la izquierda concluyen que la dirección del PNV está dando pasos acelerados hacia el abismo que supone colocarse fuera del marco constitucional. También me consta que, con excepción de Esquerra Republicana, el “plan Ibarretxe” tampoco goza de simpatías entre las principales cabezas del nacionalismo catalán. Así las cosas, cabría pensar que ante la deriva que plantea Ibarretxe los electores vascos deben pensar seriamente qué van a votar el día 25, porque es algo más que al alcalde de su pueblo. Deben tener en cuenta que, caso de obtener un gran respaldo en estas elecciones, la coalición PNV-EA podría poner en marcha la fase plebiscitaria del plan independentista que promueve el lehendakari. Un plan que se sitúa fuera de la Constitución y que, en consecuencia, no podrá prosperar.

Solidarios en listas
Cuatro sacerdotes, cristianos de base y víctimas del terrorismo integran las candidaturas de PP y PSE en apoyo a los partidos amenazados
LUIS SALA/ EL Correo 10 Mayo 2003

«DESDE HACE AÑOS he venido apoyando humildemente acciones por la paz en Euskadi, especialmente las de Gesto, pero también varias de Elkarri y otras vinculadas a la comunidad cristiana de Vizcaya. Siempre me he sentido concernido personalmente por los problemas, políticos y de violencia, que vive nuestra sociedad. Pero lo vivido en los últimos tiempos me ha interpelado de una forma tal que no hacer nada en estos momentos, no dar ningún paso, me resulta sencillamente imposible. Mi conciencia cívica y cristiana se siente profundamente cuestionada».

Este testimonio de un joven militante de la ONG Alboan que prefiere que su nombre no aparezca en el periódico resume bastante bien el espíritu que ha animado a un grupo pequeño pero significativo de miembros de la Iglesia vizcaína, laicos en su mayoría, a ofrecerse a los partidos popular y socialista para completar sus listas electorales de cara a los comicios del 25-M. Se trata del mismo gesto de cercanía con los amenazados que han dado cuatro curas diocesanos pero, a diferencia de éste, ha pasado prácticamente desapercibido.

Obstáculos
Y es que la insólita decisión que los sacerdotes Pablo Villarroel, Luis Mari Vega, Jesús Sánchez Maus y Antón Basagoiti anunciaron el pasado 14 de marzo sigue de actualidad. Principalmente, porque los violentos han tratado de amedrentar a uno de ellos, pero también por el silencio de la jerarquía vizcaína ante su gesto y por la reacción adversa que ha provocado en una parte del clero. Como ejemplo, sirvan estas líneas que les dedicó el cura de uno de los municipios en los que se presentan. «Decís que habéis pensado, contrastado y orado mucho antes de tomar esta decisión, pero conmigo ninguno de vosotros ha contrastado, pensado, ni orado. Ni siquiera hablado. En este momento me cuesta respetaros».

Todo esto por posicionarse «abiertamente como Iglesia al lado de los afectados por la violencia en primera persona» y considerar, en conciencia, que no pueden atender con generosidad los asuntos propios de su ministerio «mientras haya en nuestra sociedad hombres y mujeres que para ejercer la acción política tengan que estar sometidos indignamente a extraordinarias medidas de seguridad con grave riesgo para sus vidas y las de sus familias».

Un gesto que ni siquiera es nuevo. Desde hace tiempo, hombres y mujeres de Iglesia que militan en partidos y organizaciones pacifistas protagonizan acciones para tratar de «encarnar los valores evangélicos en nuestra realidad política concreta». Algunos hicieron oír su voz cuando el consejo presbiteral aconsejó al obispo Ricardo Blázquez, al poco de llegar a Bilbao, que no presidiera los funerales por las víctimas de ETA o, más recientemente, con motivo de la carta pastoral 'Preparar la paz' de los obispos vascos.

Otros dieron el paso de ir en listas constitucionalistas a las elecciones municipales de 1999 y ahora repiten pese a la presión de los violentos. Es el caso de Nieves Hurtado, concejala independiente del PSE en Leioa. Cuando, ocho días después del asesinato de Fernando Buesa, los radicales atacaron su domicilio y le preguntaron por su compromiso político, ella respondió sin dudarlo: «Como cristiana, me pareció un deber moral apoyar a los socialistas». Ahora, después de soportar durante cuatro años las 'incomodidades' que viven a diario los ediles del PP y del PSE, admite que está un poco harta. Sobre todo de la incomprensión de algunos convecinos. «Lo peor es cuando una persona conocida, que se supone que te aprecia, te pregunta si te compensa estar metida en este lío. Eso sienta fatal», admite.

Loli Asua, profesora de Religión, explica que en la base de este compromiso está el «civismo consecuente» de un grupo de ciudadanos que consideran que, en la situación «de emergencia» que vive la democracia en Euskadi, deben poner en práctica actitudes de acogida y apoyo a los ediles de los partidos amenazados. «Es cuestión de justicia, no de caridad», puntualiza. Más allá de su caso concreto, la campaña saca a la luz una cara minoritaria de la Iglesia vasca que trata de impulsar un discurso más cercano a las víctimas y de generar un debate sobre esta cuestión entre los católicos.

Autoexigencias
Pero a estas elecciones se presentan también, al margen de las creencias de cada uno, personas que han sufrido en carne propia el zarpazo del terrorismo. Es el caso de Mari Mar Blanco, hermana del concejal del PP en Ermua asesinado por ETA, y de Cristina Cuesta, portavoz del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite). Esta última, que ocupa a título individual un puesto al final de la lista de María San Gil al Ayuntamiento de San Sebastián, explica que su decisión es un intento de mostrar solidaridad «a aquéllos que pierden su bienestar, su seguridad e incluso su vida por defender sus convicciones y por mantener la maltrecha democracia vasca».

«Implicarse en una candidatura amenazada por ETA -añade- supone completar el comportamiento ciudadano básico que me autoexijo para colaborar en la solución del problema del terrorismo, en defensa de unos valores que constato en el programa del PP y que coinciden con los míos en la consecución de la libertad». Además, no oculta que su deseo hubiera sido la formación de una candidatura conjunta de PP y PSOE, pero entre uno y otro ha optado finalmente por el primero porque «en San Sebastián es el único partido que me garantiza que no pactará con el nacionalismo hasta que éste considere vascos de verdad a todos los ciudadanos».

Dos destacados etarras comunican su intención de abandonar la banda
MADRID. D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 10 Mayo 2003

Es la primera vez en muchos años que dos miembros del organigrama etarra expresan su deseo de dejar la organización criminal y lo atribuyen al «cansancio»

Dos destacados cabecillas de ETA, Raúl Ángel Fuentes Villota y José María Zaldúa Corta, «Aitona», han trasladado a los máximos dirigentes etarras su intención de abandonar la banda. Además de constituir el primer caso de deserción en muchos años, el paso dado por estos terroristas es considerado como «muy significativo» por cuanto los dos forman parte en estos momentos del organigrama de la banda. Se trata, por tanto, de la primera vez que dos pistoleros en «activo» y con responsabilidades dentro de ETA plantean a su cúpula el deseo de abandonar la organización criminal.

«Desorientación y debilitamiento» es el diagnóstico que desde el Ministerio del Interior se hace de la situación actual de ETA, para seguidamente puntualizar que la banda sigue contando con capacidad para matar y de hecho «lo está buscando». De ahí que Ángel Acebes haya advertido de una fuerte ofensiva de los terroristas. Pero además de «debilidad», en las filas de ETA se ha detectado «cierto desánimo». Y dentro de este clima sitúan el que Fuentes Villota y Zaldúa Corta hayan informado a la dirección de ETA de que quieren «desertar». Los motivos expuestos por los dos etarras están más relacionados con el «cansancio» que con discrepancias en el seno de la banda. Este hecho es también calificado de «significativo» por las fuentes consultadas ya que refleja una «desmotivación ideológica» dentro de ETA, pues una excusa tan simple como el «cansancio», es decir, nada que ver con planteamientos «ideológicos», es expuesto ante la dirección etarra como razón suficiente para dejarla.

La respuesta de la banda
Este hecho, que ya sería importante si se hubiera producido entre activistas de base, cobra mayor relieve al tratarse de dos terroristas incluidos en el organigrama de ETA. En efecto, a Fuentes Villota se le sitúa dentro del «aparato militar» como responsable de algunos «taldes de reservas» -grupos de terroristas que están en Francia a la espera de constituir un «comando»- y a Zaldúa Corta se le incluye ahora en el «aparato de logística». Este terrorista podría también haber formado parte del «comité ejecutivo» de ETA.

En cuanto a la respuesta que la dirección de la banda ha dado a los terroristas, los medios consultados dicen desconocer cuál ha sido la última palabra de la cúpula etarra, pero recuerdan que ETA siempre ha hecho pagar caro la deserciones. Uno de los casos más conocidos es el de Dolores González Catarain, «Yoyes», que fue asesinada en su pueblo de Ordicia, cuando paseaba con su hjjo de corta edad, por el pistolero «Kubati», tras abandonar la dirección de la banda. Los terroristas justificaron ante sus simpatizantes el crimen comparando a «Yoyes» con «un general que deserta». Como última referencia se tiene el caso de un grupo de etarras, replegados en América, que durante la «tregua trampa» hizo ver a la dirección su deseo de desmarcarse por completo y regresar a Francia e incluso al País Vasco ya que la mayoría de ellos no tenían causas pendientes de gravedad. Los cabecillas pusieron numerosas trabas y sólo permitieron el regreso a la «vida normal» de algunos, no especialmente comprometidos con la actividad criminal, pero a cambio de que se prestaran a hacer labores de propaganda.

Abortar las discrepancias
En opinión de las fuentes consultadas, los cabecillas tratarán de impedir, con la amenaza por delante, que Fuentes Villota y Zaldúa Corta dejen la banda. ETA, como organización marxista-leninista, siempre ha volcado sus esfuerzos en impedir que salgan a la luz las voces críticas. Y si importante es que las discrepancias no se conozcan fuera de la banda, más aún es que no se extiendan por dentro. Por eso, se cree que la cúpula etarra tratará de «cortar el vuelo» a Fuentes Villota y a Zaldúa Corta para impedir que sus pretensiones puedan ser secundadas por otros etarras. Además, la banda siempre ha temido la «deserción» de sus miembros con responsabilidades en el organigrama, como ocurre con estos dos terroristas, ante la posibilidad de que revelen secretos sobre su funcionamiento interno.

Vacío de poder
Las distintas fuentes consultadas, sin embargo, precisan que en la actual situación interna de la banda hay circunstancias novedosas con respecto a etapas anteriores que arrojan interrogantes acerca de cómo puede reaccionar ante estas dos deserciones. Las importantes operaciones desarrolladas en los últimos años en Francia han provocado la sucesiva detención de cabecillas y el consiguiente «vacío de poder». La banda no se puede permitir el lujo de permitir la «fuga» de responsables de sus diferentes «aparatos» cuando precisamente se ha detectado que está reclutando veteranos terroristas que se habían replegado a América para cubrir las «vacantes» de los arrestados. Pero precisamente esta situación de caos que se advierte en la cúpula de ETA -en la actualidad no se sabe a ciencia cierta quien tiene las riendas- es lo que puede favorecer a Fuentes Villota y Zaldúa Corta desmarcarse de la actividad terrorista.

La práctica totalidad de los etarras que han desertado hasta ahora se encontraban en la cárcel y en los últimos años no se ha registrado -al menos no ha trascendido- ningún caso de pistoleros que haya decidido dejar ETA mientras ocupaba un puesto de responsabilidad dentro de la banda. Todo lo más, tras su detención en Francia se comprobó que el ex miembro de los «comandos» «Madrid» y «Ekaitz», José Luis Urrusolo Sistiaga, «Langile», llevaba un tiempo desmarcado. Pero había sospechas de que se encontraba a la espera del momento oportuno para irrumpir en la cúpula, ya que había mantenido serios enfrentamientos con Francisco Múgica Garmendia, «Pakito», y, tras la detención de éste, con sus sucesores inmediatos.

El «cansancio» de Fuentes y Zaldúa es considerado también como una «extensión» del ambiente de desmoralización que se está registrando en un sector de los presos. Si los golpes policiales registrados en los últimos cinco años han sido decisivos para mermar la operatividad de ETA y de su entramado político, también lo ha sido para «minar» la moral de sus reclusos.

Abandonados por los abogados
Dos son las motivos que recientemente se han sumado al malestar de los presos etarras. Por un lado, el «abandono» de sus abogados que se han centrado en la elaboración de los recursos presentados a cuenta de las diferentes operaciones judiciales contra las tramas políticas de ETA, lo que está yendo en detrimento de su atención en las cárceles. Por otro, el desmantelamiento de las Gestoras pro Amnistía y la ilegalización de Batasuna han supuesto que se les corten las ayudas económicas que recibían de estos grupos proetarras. Este cerco económico al entramado etarra está repercutiendo también en las visitas que los presos reciben de sus familiares, ya que la mayoría de los desplazamientos son sufragados con dinero que proceden de las arcas batasunas. Este acoso se estrechará, aún más, una vez que Batasuna deje de controlar «sus» ayuntamiento que desde hace años han dedicado partidas presupuestarias para el colectivo de presos. El desánimo entre el colectivo de presos viene motivado, también, porque advierten que cada vez es menor el grado de movilización en su apoyo. Cuando son puestos en libertad, apenas salen a recibirles una veintena de simpatizantes.

La inclusión de Batasuna en la lista de Bush afectará a ayudas de Ibarreche en el exterior
Michavila: «El TC ha evitado 225 burlas de ETA a la democracia»
El portavoz del Gobierno y ministro de la Presidencia, Mariano Rajoy, advirtió ayer de que la inclusión de Batasuna en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos podría traer consecuencias para aquellas asociaciones del entorno abertzale que hay desperdigadas por el mundo y que reciben subvenciones del Gobierno vasco. Rajoy respondía así a la calificación de «simbólica» que dio a la medida Rodríguez Zapatero.
R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 10 Mayo 2003

Lejos de considerarla una medida «simbólica», como la ha calificado el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, el Gobierno considera que la inclusión de Batasuna en la lista estadounidense de organizaciones terroristas puede reportarle a España pingües beneficios. Según dijo ayer el portavoz del Ejecutivo, Mariano Rajoy, la medida no sólo impedirá que los miembros de este deslegalizado partido pisen territorio americano y reciban ayuda de sus nacionales, además de permitir al Departamento del Tesoro estadounidense congelar sus activos, sino que podría afectar a una serie de asociaciones ligadas a la izquierda abertzale que hay diseminadas por todo el mundo y que reciben subvenciones del Gobierno vasco. Rajoy explicó que las autoridades de Washington comunicarán a sus embajadas en todo el mundo tal circunstancia, lo que ampliará su eficacia, «y vamos a ver qué sucede con otras organizaciones financiadas por el Gobierno vasco y que están en el límite de lo razonable», añadió el portavoz.

Al Gobierno no sólo le ha disgustado esta afirmación de Zapatero. También las palabras del líder socialista preguntando al presidente del Gobierno, José María Aznar, si habrá que respaldar más guerras para que Estados Unidos siga manteniendo su apoyo a España han causado malestar en el Ejecutivo. «Las afirmaciones de Zapatero sobre la guerra están fuera de lugar», dijo Rajoy, quien, volviendo al asunto de Batasuna, dijo al líder socialista que lo que debería hacer es «alegrarse de cualquier decisión que nos haga más eficaces contra el terrorismo». El portavoz del Ejecutivo no quiso polemizar por el hecho de que antes de que Aznar viajase a EE UU, el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, ya hubiese incluido a la formación abertzale en la citada lista. «Lo importante es su inclusión en la misma», sentenció.

Junto a Rajoy compareció ayer en el Palacio de la Moncloa el ministro de Justicia, José María Michavila, para valorar la decisión del Tribunal Constitucional de ratificar la anulación de 225 listas electorales de la plataforma AuB. Michavila, que destacó que la decisión del TC es el final de un largo proceso puesto en marcha «para echar a ETA y al terrorismo de las instituciones democráticas», destacó que con su decisión, el Alto Tribunal «ha impedido 225 intentos de ETA de burlarse del estado de derecho».

El ministro de Justicia se mostró muy satisfecho porque «por primera vez en unas elecciones se ha evitado que se utilicen las urnas para introducir comandos en las instituciones democráticas». «Ya no habrá concejales y ayuntamientos a favor de ETA, financiados con nuestros impuestos», añadió.

Para Michavila, las críticas de algunos sectores del nacionalismo vasco contra el TC son minoritarias e injustas. «Es de falsos demócratas criticar a las instituciones de la Justicia, que tienen de sobra acreditada su independencia», afirmó el ministro, que acusó al PNV de dilatar la expulsión de los proetarras de las instituciones democráticas. Sobre si el Ejecutivo había hecho alguna estimación de a quien favorecerán los votos que iban a ir aAuB, Michavila respondió que no lo único que tiene claro es que no irán a financiar a la banda.

MALVERSACIÓN DE CAUDALES PÚBLICOS
El profesor etarra de la UPV y dos alcaldes, imputados en la trama electoral de ETA en Udalbiltza
EFE Libertad Digital  10 Mayo 2003

El juez Garzón ha imputado en la causa en la que declaró la ilicitud de la Udalbiltza como parte de ETA al presidente de esta plataforma y alcalde de Ondárroa, Loren Arkotxa, y al primer edil de Oyarzun, Xabier Iragorri. Joseba Mikel Garmendia, el profesor de Economía Aplicada de la UPV, experto en finanzas de ETA, también está imputado

La comparecencia se producirá el próximo día 23 –jornada del cierre de la campaña electoral– como consecuencia de la causa abierta tras la operación policial contra la Udalbiltza de Batasuna, institución a la que el magistrado declaró fuera de la ley el pasado 30 de abril. El sumario se encuentra actualmente bajo secreto. Los imputados son los alcaldes de Oiartzun (Guipúzcoa) y Ondarroa (Vizcaya), Xabier Iragorri Gamio y Loren Arkotxa, respectivamente; además de Xabier Alegría, ex dirigente de KAS; Imanol Esnaola y Loren Arkotxa. El otro imputado es Joseba Mikel Garmendia Albarracin, miembro de la comisión ejecutiva de la Udalbiltza y el experto en finanzas de ETA que ahora es profesor de la UPV. Su asignatura "Economía Aplicada". De hecho, el próximo día 16 estaba citado para tomar posesión de su plaza en el despacho de Garzón.

El alcalde de Ondarroa, Loren Arkotxa, es presidente de Udalbiltza Kursaal (la asamblea de electos vascos de Batasuna) mientras que el Ayuntamiento de Oyarzun fue uno de los que intervinieron en la creación de Udalbiltza Konsorzio. Según iforma Servimedia, en la resolución dictada el pasado 30 de abril, el magistrado ya anunció una investigación por malversación de caudales públicos, dado que, "según los indicios existentes en este momento se habría dispuesto de cantidades de dinero pertenecientes a los presupuestos ordinarios de diversos ayuntamientos del País Vasco y Navarra controlados por HB-EH-Batasuna-Sozialista Abertzaleak, para una finalidad claramente ilícita cual es la financiación de una organización terrorista".

"Por tanto –continúa la resolución dictada por Garzón–, deberá desarrollarse la investigación iniciada y el análisis de las cuentas y presupuestos para concretar otras responsabilidades penales". Por otra parte, el magistrado ha comunicado a las empresas y entidades Udalibitzaren Elkartea, Udalbiltza Partzuergo Konsorzio y Euskal Garapen Eta Kohesio Fondoa la suspensión de las actividades. La abogada Jone Goiricelaya, que asistió al acto con un poder en representación de dichas entidades, se opuso a la suspensión de actividades, por considerar que Garzón no era competente para aplicar tal medida, prevista en el artículo 129 del Código Penal y que éste, además, no se podía aplicar en este caso.

En el auto dictado el pasado 30 de abril, Garzón imputa a los detenidos en la operación policial un presunto delito de integración en organización terrorista y asegura que está claramente demostrado que la Udalbiltza de Batasuna está integrada en "el mismo armazón que el complejo terrorista dirigido por ETA-EKIN". A criterio de Garzón, la Udalbiltza de Batasuna "es parte de ese mismo entramado terrorista y, por tanto, se encuentra fuera de la ley", lo que el magistrado advierte que deben tener en cuenta en adelante "las personas de buena fe que hayan podido tener relación o vinculación con dicha estructura y sus responsables sin conocer la verdadera naturaleza" de sus actividades.

Para Garzón, la Udalbiltza de Batasuna fue creada para "burlar las resoluciones judiciales y presentar candidaturas electorales locales pretendidamente independientes que aseguren su presencia y control del ámbito municipal, y que, a su vez, sirva de base, tanto económica como política, a la plataforma Udalbiltza-Kursaal y constituya el embrión del futuro partido político sustitutivo de Herri Batasuna-EH-Batasuna-Socialista Abertzaleak".

Redondo Terreros se incorpora a la dirección del Foro de Ermua
El ex secretario general del PSE deja claro que su presencia es puramente individual sin representar a colectivo alguno
Bilbao Estrella Digital 10 Mayo 2003

El ex secretario general del PSE-EE Nicolás Redondo Terreros ha sido elegido para formar parte de la dirección del Foro Ermua, informó en un comunicado este grupo social. La incorporación de Redondo Terreros ha tenido lugar con motivo de la renovación de la Junta Directiva, en la que permanece como presidente Vidal de Nicolás.

El periodista German Yanke, que figura como independiente en la lista del PP al Ayuntamiento de Bilbao, también ha entrado a formar parte de la directiva de ese colectivo.

Según el mencionado comunicado, la presencia de Nicolás Redondo en la dirección del Foro Ermua es "a título puramente individual sin representar a colectivo alguno" y ha sido posible "debido a su actual condición de militante de base del PSE-EE y a no ostentar ningún cargo representativo en instituciones políticas".

"El Foro Ermua, para preservar su independencia de opinión frente a las fuerzas políticas, mantiene en la actualidad su postura tradicional de no colocar en su dirección a políticos que ocupen cargos de responsabilidad en su formación política o en organismos políticos", añade el comunicado.

Tras la renovación de su Junta Directiva, el Foro Ermua ha nombrado portavoces a Rubén Múgica y a Eleazar Ortiz.

«No podemos plantearnos tener un hijo»
ABC 10 Mayo 2003

A Vanesa Vélez, concejal del PP en Andoain, los vecinos, allá donde va, no la quieren cerca, «como si la culpa fuera nuestra y no de quienes ponen las bombas»

MADRID. El 15 de abril de 1991 Vanesa Vélez tenía 14 años. Sobre las ocho y media de la mañana un fuerte estruendo le sobresaltó cuando desayunaba. Una bomba lapa se acababa de llevar la vida de la joven de 17 años Coro Villamudria y había dejado malheridos a sus dos hermanos. Al padre, que les iba a llevar al colegio, y a la madre, a la que un imprevisto la mantuvo ese día en casa, la explosión les hirió para siempre en el alma. «Había mucha gente en la calle, pero nadie ayudaba a los heridos», recuerda Vanesa. Cuando asesinaron a Gregorio Ordóñez decidió, con 17 años, afiliarse al PP, porque «había que hacer algo más que estar detrás de la pancarta de protesta». Ahora es concejal en Andoain. El precio que está pagando por defender la libertad es caro. Una carga que comparte con su marido, concejal del PP en Eibar, donde ejerció como edil de HB Ibón Murúa, acusado de pasar datos al «comando Donosti» para secuestrar y asesinar a Miguel Ángel Blanco. «A un «comando» se le incautaron tres planes para atentar contra su marido.

Egoísmo en el vecindario
Los dos reciben amenazas, a veces cumplidas en forma de cócteles molotov. Sus vecinos no les quieren cerca, «como si la culpa fuera nuestra y no de quienes ponen las bombas». Se han tenido que cambiar de domicilio. «Alejada la víctima, se acaba el problema», pensará más de un egoísta.

«Ni siquiera podemos plantearnos tener hijos -se lamenta Vanesa-. Ambos contamos con protección. Si el niño se nos pusiera enfermo de noche y tuviéramos que llevarlo a urgencias, ¿qué hacemos? Tendríamos que llamar a los escoltas y tardan su tiempo en llegar». Días después del asesinato de Joseba Pagaza fue a Andoain. «Sentí un gran vacío, pero allí estaba la gente, tan contenta, en el txikiteo, como si no hubiera pasado nada.

Vanesa dejó de acudir a la Universidad, donde está matriculada en Empresariales. Tenía dificultades para hacer los trabajos en grupo. En el campus los escoltas no pueden garantizar la seguridad. «No soy política y si estoy luchando es para que esto termine un día y pueda tener un hijo que no vea lo que nos está pasando. Mientras siga respirando voy a vivir allí porque es nuestra tierra y, como la amamos, la defendemos».

Lengua, identidad y sociedad
JOSEBA ARREGI/ El Correo 10 Mayo 2003

Por los medios de comunicación hemos podido saber que el Departamento de Educación del Gobierno vasco proyecta introducir, de forma experimental, reformas en el modelo lingüístico A, el que mantiene el español como lengua de enseñanza, y transmite el euskera como segunda lengua. Se va a proceder, según el proyecto, a introducir la enseñanza de alguna asignatura en euskera para asegurar la efectividad de su aprendizaje. Con esta medida, el Departamento de Educación vuelve a poner sobre el tapete el debate lingüístico, aunque de forma distinta a la que tuvo con ocasión del cierre judicial de 'Egunkaria'. La reforma del modelo A en la enseñanza se plantea desde la efectividad de dicho modelo lingüístico para garantizar la previsión legal de que los alumnos que terminen la enseñanza secundaria obligatoria sean igualmente competentes en español que en euskera.

Dejando de lado otras cuestiones, como la de los análisis científicos que corroboren o no la necesidad de reforzar la efectividad del modelo A con una medida como la experimental propuesta, el proyecto del Departamento de Educación pudiera ser una ocasión bienvenida para plantear algunas cuestiones demasiado poco debatidas en la sociedad vasca a pesar de su trascendencia política innegable. Todo lo que afecta al euskera y al español posee una dimensión política indudable, porque en las posiciones que se adoptan sobre las lenguas y su relación mutua se pone de manifiesto y se asienta la visión que se posee sobre lo que es y lo que debe ser la sociedad vasca y la forma de institucionalizarla.

Y bien sabido es que la sociedad vasca tiene dificultades para reconocerse en una visión compartida sobre sí misma, para aceptar una definición común de sí misma que pudiera servir de base y fundamento para una institucionalización comúnmente aceptada: había algo compartido mayoritariamente, algo pactado, comprometido entre las distintas sensibilidades, pero parece que en opinión de parte ya no sirve: el Estatuto de Gernika. A falta de una base compartida en la que no sólo se reconozca una mayoría de vascos, sino que sirva al mismo tiempo para el reconocimiento mutuo de las distintas formas de ver la sociedad vasca, las cuestiones referidas a las lenguas oficiales, euskera y español, seguirán siendo políticamente controvertidas, a pesar de todos los conjuros que reclaman dejar al euskera fuera del debate político.

El debate político pasa, pues, también por el euskera, por la política lingüística, por la relación entre las lenguas oficiales, por la política lingüística aplicada a la enseñanza. En este ámbito se percibe un salto significativo: si hace bastantes años todavía se planteaba la necesidad de avanzar hacia el monolingüismo en euskera, porque en una situación de competencia entre ambas lenguas oficiales el euskera siempre llevaría las de perder, hoy parece que sólo se puede hablar de plurilingüismo. Ya no es cuestión de bilingüismo. Ya no es cuestión de euskera y español, sino de euskera, español, inglés, francés y lo que se pueda. A veces se tiene la impresión de que el discurso del plurilingüismo es un subterfugio para negar la realidad de la existencia de dos lenguas oficiales en Euskadi, para ocultar el hecho de que, además del euskera, también el español es una lengua normal y propia de la sociedad vasca, aunque sea común con otros y no específica de ella.

En la noticia que da cuenta del proyecto de reforma del Departamento de Educación aparecen los términos trilingüismo y bilingüismo real. Trilingüismo significa que no basta en el mundo de hoy con ser competente en las dos lenguas oficiales de Euskadi, sino que además es necesario dominar otra, normalmente el inglés. La idea no es fácilmente criticable. Pero algo de realismo tampoco vendría mal: el sistema educativo actual tiene bastantes dificultades para garantizar la competencia lingüística en ambas lenguas oficiales. A veces no lo consigue en ninguna de las dos. La reforma del modelo A se plantea porque no alcanza su objetivo de hacer competentes a los alumnos en euskera. Y existen casos en los que padres de alumnos están preocupados porque sus hijos no alcanzan la suficiente competencia lingüística en español en el modelo D, exclusivamente en euskera con el español como segunda lengua.

Después de los muchos años que lleva el sistema educativo vasco con los tres modelos lingüísticos, los dos citados más el mixto que usa ambas lenguas para transmitir conocimientos, el B, quizá habría llegado la hora de plantearse la conveniencia de seguir con dicha política. Quizá sería buena la oportunidad abierta ahora por el proyecto del Departamento de Educación para plantear la superación de los modelos y la conveniencia de avanzar hacia un modelo B generalizado y flexible, que según los lugares, las circunstancias, la composición de los grupos y otras variables, puede tender a veces más hacia el A, otras veces más hacia el D, pero manteniendo la idea de una sociedad internamente cohesionada, lo cual debe tener reflejo en el sistema educativo y en su organización lingüística: no separar en comunidades lingüísticas lo que se quiere que después sea una sociedad cohesionada, bilingüe.

Aunque también puede ser un momento oportuno para debatir sobre el significado del bilingüismo real. Es prácticamente imposible que exista una sociedad en la que se dé bilingüismo real, si por ello se entiende que todos sus ciudadanos son igualmente competentes en ambas lenguas, bilingües perfectos. En Euskadi bilingües perfectos son sólo algunos vascoparlantes. Es muy difícil que la sociedad sea bilingüe real en el significado apuntado. Mejor sería hablar de bilingüismo asimétrico: unos dominan mejor una lengua, otros otra, pero todos tienen un mínimo conocimiento de la otra lengua para no cortar la comunicación, sea cual sea la lengua en que comience. Y ésta debiera ser la idea guía de la política lingüística; la comunicabilidad interna dentro de la sociedad vasca a partir de la existencia de dos lenguas oficiales.

El debate abierto es también una oportunidad para plantear otras cuestiones de vital importancia. El dogma clásico del nacionalismo construido sobre el eje del Estado nacional -nacionalismo para alcanzar Estado, o nacionalismo contruido desde el Estado- vincula con necesidad una lengua a una nación y ambas a un Estado, construyendo así una identidad individual articulada en torno a la identificación con el colectivo nación, lo que concede el derecho de ciudadanía. Se da, pues, en el nacionalismo clásico una relación de necesidad entre lengua, identidad e institucionalización política.

¿Qué pasa con todo ello cuando hablamos de lengua en plural respecto a una sociedad concreta? Si hablamos de una sociedad bilingüe, aunque lo sea de forma asimétrica, estamos hablando de una identidad compleja, no construida sobre la identificación exclusiva con una lengua como marca de pertenencia a un grupo nacional, y como acceso al derecho de ciudadanía. Estamos hablando de otra cosa. De identidades complejas, potencialmente plurales, de identidades que se construyen en la relación y en la comunicación y no en la autorreflexividad. Y si en lugar de bilingüismo hablamos de trilingüismo o de plurilingüismo, más compleja y potencialmente plural será la identidad. Porque ninguna lengua en la que se adquiera una competencia lingüística suficiente es sólo y exclusivamente instrumental, sin consecuencias ni reflejo en la construcción de la identidad propia.

Las identidades existen, sin embargo, en la medida en que son mediadas y están ancladas mínimamente en la forma institucional de la que se dota la sociedad pertinente. Si hablando de bilingüismo estamos planteando la cuestión de identidades complejas y potencialmente plurales, también estamos hablando necesariamente de institucionalización compleja, abierta, comunicada, internamente y hacia fuera, de institucionalización que no se cierra sobre sí misma, que no vive del mito de la soberanía, sino que se entiende desde el principio de la participación. Estamos hablando de ámbitos de decisión plurales, de ámbitos de decisión en plural, de referencias de poder, de referentes significativos plurales.

¿Seremos conscientes de que cuando planteamos las cuestiones lingüísticas que afectan al sistema ducativo y hablamos de bilingüismo y de plurilingüismo, en definitiva, y si nos tomamos en serio a nosotros mismos y lo que decimos, estamos planteando la necesidad de un concepto plural y complejo de identidad, y estamos hablando de una institucionalización de Euskadi en clave de comunicación interna, de relacionalidad estructural, de apertura, de colaboración, de participación en distintos ámbitos de decisión entrelazados y entrecruzados? ¡Pues a ver si es verdad!

Otra etapa en el viaje al paraíso nacionalista
Nota del Editor  10 Mayo 2003

Ahora nos quieren vender la bondad del bilingüísmo, que para ellos no es otra cosa que una etapa intermedia en el camino hacia el monolingüísmo nacionalista, ya tendrán tiempo de dar otras vueltas de rosca para conseguirlo. Pero se descubre antes al nacionalista que al cojo, porque la afirmación "la comunicabilidad interna dentro de la sociedad vasca a partir de la existencia de dos lenguas oficiales" indica claramente que sólo les importa la comunicabilidad dentro de la sociedad vasca, el resto de los españoles les importa poco, no son sujetos para su paraíso terrenal. Cuando quieren conseguir el apoyo de algún despistado, hablan incluso de lenguas oficiales, no se atreven a decir lengua propia y lengua impropia, pero la vida diaria muestra el castigo al que someten a los ciudadanos de segunda clase que utilizan la lengua impropia.

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