AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 12 Mayo  2003
ETA se ofrece al PNV
Editorial ABC 12 Mayo 2003

Riñas familiares
Germán Yanke Libertad Digital  12 Mayo 2003

ETA confiesa un proceso asambleario
Lorenzo Contreras La Estrella 12 Mayo 2003

Arenas y el modelo de Estado
Editorial La Razón 12 Mayo 2003

Jóvenes rebeldes
Iñaki Ezkerra La Razón 12 Mayo 2003

Nación y religión vascas
JORGE TRIAS SAGNIER ABC 12 Mayo 2003

Los últimos de la lista
VALENTÍ PUIG ABC 12 Mayo 2003

El voto de las parabellum
Editorial El Ideal Gallego 12 Mayo 2003

ETA, kaputt
JAIME CAMPMANY ABC 12 Mayo 2003

Los herederos
Luisa Palma La Razón 12 Mayo 2003

El silencio según Setién
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 12 Mayo 2003

Manifiesto de los doce
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 12 Mayo 2003

Llenos y pinchazos
CHARO ZARZALEJOS ABC 12 Mayo 2003

Derechos de los batasunos
Rafael de Mendizábal  La Razón 12 Mayo 2003

El segundo día
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 12 Mayo 2003

El independentismo, dividido
FERNANDO ÓNEGA La Voz 12 Mayo 2003

Sondeo

IÑAKI EZKERRA/ La Razón 12 Mayo 2003

Hechos y valoración
Cartas al Director El Correo 12 Mayo 2003

ETA crea una «Gestapo» para interrogar a sus pistoleros y localizar a los «topos»
J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón 12 Mayo 2003

ETA pacta una «tregua» con el PNV a cambio de un referéndum
MADRID/BILBAO. JESÚS MOLINA ABC 12 Mayo 2003

«Hemos estado callados mucho tiempo, y el que calla otorga»
J. P. ABC 12 Mayo 2003

Rubén Múgica: «Nacionalismo y terrorismo han conspirado durante décadas contra la sociedad vasca»
M. ALONSO ABC 12 Mayo 2003

Gesto por la Paz, Elkarri y Basta Ya lanzan mensajes que van desde el apoyo a los candidatos amenazados hasta la apuesta clara por la alternativa al nacionalismo
LUIS SALA/ El Correo 12 Mayo 2003

ETA se ofrece al PNV
Editorial ABC 12 Mayo 2003

El ciclo histórico se repite y ante una ETA acorralada y debilitada como nunca antes había estado, el PNV se presta nuevamente a reengancharla en un proceso de decisiones tácticas que conduzca a consolidar su hegemonía y evitar la derrota pura e incondicional de la banda terrorista. Según publica hoy ABC, un nuevo pacto entre ETA y el PNV es lo que se deduce de la documentación incautada por los servicios de información a la banda, con datos sobre las negociaciones mantenidas por destacados dirigentes del partido de Arzalluz con miembros de HB, del sindicalismo abertzale y de la dirección de ETA. Este proceso negociador explicaría el cambio de tono que ha empleado la banda etarra en su último comunicado en relación con el proceso soberanista de Ibarretxe. El comunicado, publicado ayer por el diario «Gara», después de criticar rutinariamente a PNV y EA, no sólo omite cualquier crítica al plan de libre asociación del lendakari sino que asume la consulta popular que se contempla en dicho plan. Ya no es, como dijo ETA en el comunicado del Aberri Eguna, un «pacto por la dependencia con el enemigo», sino un «motivo de alegría y no puede dejarse a un lado sin más».

Desde las elecciones autonómicas de 2001, los centros de decisión real del nacionalismo no han hecho otra cosa que allanar el terreno para nuevos acuerdos estratégicos con ETA. Los sindicatos nacionalistas -LAB y ELA/STV- han vuelto a la unidad política y sindical, promoviendo, como antes del pacto de Estella, la masa crítica necesaria para dar naturalidad a la reagrupación del nacionalismo. Por su parte, el lendakari anunciaba hace pocas semanas que se avecinaban «grandes acontecimientos», quizá ligados a su misteriosa convicción de que la consulta soberanista se haría sin violencia. Finalmente, el nacionalismo gobernante ha mantenido a Batasuna en los ayuntamientos e instituciones bajo su control, se ha opuesto a las leyes contra el punto final que amparaba a los cómplices de ETA y ha deslegitimado, con discursos y hechos, las decisiones de los Tribunales de Justicia. ETA se ofrece al PNV en el momento de su máxima debilidad y al partido de Arzalluz le interesa tomar la participación que la banda tiene en el mundo nacionalista, evitando su derrota incondicional y manteniendo la paz como precio de la soberanía. Este sería otra vez el fondo del acuerdo con ETA.

ANTE esta expectativa, la memoria histórica colectiva y la responsabilidad moral del Estado deben conformar una respuesta sin concesiones a nuevos espejismos de paz y de eufemismos. Sería una irresponsabilidad imperdonable que el consenso existente en materia antiterrorista y sobre la respuesta al PNV se viera afectado por estas especulaciones entre nacionalistas. Al día siguiente de las elecciones del 13 de mayo de 2001, ABC publicó un editorial con el título «La última oportunidad del PNV». En dicho editorial se decía que «si el PNV se lo propone, el nacionalismo radical puede quedar recluido en la más absoluta marginación social, política e institucional». Y finalizaba con la siguiente reflexión: «El PNV tiene en su mano conducir el Gobierno de la Comunidad vasca por un camino de cordura o mantenerlo en la discordia permanente. Depende de que proponga o no combatir a ETA hasta derrotarla. Nunca tendrá un oportunidad tan clara». Pasados dos años, el PNV ha quemado sus últimos restos de crédito político. Tenía en su mano liberarse del pasado de Lizarra, despojar de expectativas a una izquierda proetarra duramente castigada en las urnas y oponer a ETA sus amplios recursos policiales.

LA opción elegida por el nacionalismo fue la contraria, a pesar de que ETA ha seguido matando. Y si ETA se ofrece al PNV para pactar tregua por referéndum, no es por la persuasión del plan de Ibarretxe, si no por la política de firmeza del Gobierno, el acuerdo de Estado con el PSOE, la eficacia policial, la acción judicial y la cooperación internacional. En estas condiciones, el anuncio de una nueva tregua no merecerá ni una pausa, menos aún un cambio de criterio, en el empeño de derrotar a ETA. Se ha demostrado a la sociedad española que para ganar la paz no hacen falta más concesiones al nacionalismo ni guardar velas esperando el último guiño de los terroristas. Si el Estado ha llegado por fin a las puertas de la banda etarra es porque ha tomado la iniciativa y su obligación es llevarla hasta sus últimas consecuencias.

Riñas familiares
Germán Yanke Libertad Digital  12 Mayo 2003

ETA, últimamente y en su más reciente comunicado, habla con el nacionalismo vasco. A los demás, trata de matarlos. El “diálogo” que mantienen no es otro que la discusión acerca de la hegemonía de la “familia nacionalista”: os habéis portado muy mal ante la anulación de las listas clonadas de Batasuna, buscáis rédito electoral, quedar a la cabeza y dominar la “construcción nacional”, pero necesitáis una tregua, la “ausencia de violencia”, para sacar el asunto adelante. Nos quitaréis las listas, haréis gestos amistosos pero ineficaces, pero seguís necesitando a ETA, sin la cual no sois ni mayoría. Y el PNV anda en eso, en ver cómo, sin perder los resortes del poder que mantienen su existencia, une a la familia.

Quien quiera sumarse a esa estrategia puede hacer lo que hace Izquierda Unida. Aunque lo niegue, no hace nada más ni nada menos que lo que interesa a ese plan nacionalista. Quien se niegue, al plan de futuro de Ibarretxe, a las ayudas de ETA y a la actual situación de violencia y totalitarismo, tiene, para empezar, que ver claro. Es decir, que las riñitas y las discusiones del nacionalismo son entre ellos, para ver de qué modo se lleva a cabo la exclusión de los nacionalistas, impone el plan étnico del soberanismo y saca rédito de la dictadura.

ETA confiesa un proceso asambleario
Lorenzo Contreras La Estrella 12 Mayo 2003

En coincidencia con nuevas e importantes detenciones de dirigentes de ETA, auténtica reserva de la banda para futuras ofensivas terroristas, la organización armada, como sus incondicionales la llaman, ha hecho público a través de Gara, la publicación sucesora de Egin, un comunicado cuya característica principal es plantear una guerra declarativa a tirios y troyanos, concretamente el llamado “tripartito” vasco —PNV, EA e IU—, el Gobierno español y el Gobierno francés. Aparte de sus conocidas formulaciones beligerantes, el comunicado hace un interesante anuncio: la celebración ya terminada de un “proceso asambleario” del que dará cuenta “en breve”.

ETA respira en este texto, facilitado a través de su órgano “oficial”, por una voluntad de oferta al nacionalismo para reconducir los objetivos de los pactos de Lizarra: “Las puertas de Euskadi Ta Askatasuna están abiertas, son las de otros las que permanecen cerradas”.

Por dónde va a salir ETA después de los últimos golpes que ha recibido, aparte de una reanudación del terrorismo con el que no amenaza específicamente en su comunicado? De momento, lo que parece preocuparle son las elecciones del 25 de mayo, y a este efecto insta a votar por las listas ilegalizadas de Batasuna y AuB porque, a su juicio, “esos votos van a ser los ladrillos que servirán para construir Euskal Herria”. Dice que “serán votos prohibidos por España, pero muy válidos” como factores de “dignidad y lucha”. La banda terrorista lamenta que “el único ejercicio democrático que nos han posibilitado a los vascos es participar en la democracia de España y Francia”.

O sea, que no niegan esa posibilidad, pero la rehúsan porque lo esencial e imprescindible es “consultar al pueblo”, algo tan serio que resulta ser “uno de los ejes principales de la lucha de ETA”, si se hace conforme a “reglas de libertad y justicia”, auténtica base para la resolución de todo conflicto. A este propósito, el comunicado recuerda que ETA “ha prometido que siempre respetará la palabra de Euskal Herria”. Estima que “por prolongar el conflicto están tanto los estados españoles y francés como el PNV”.

La primera parte del comunicado es una insistente recriminación de la medida ilegalizadora de las candidaturas abertzales, de la que, en cuanto nuevo eslabón dentro de un ataque general, se aprovechan el PNV, EA y la IU, que sólo piensan —dice ETA— “en el beneficio electoral”. El lamento político sigue por los clásicos derroteros del victimismo retórico porque “una organización popular como Batasuna ha sido apartada de la legalidad de España”. Añade que “con la finalidad de dar una imagen civil a esta agresión, han puesto a PP y PSOE sirviendo las pócimas elaboradas con las frutas envenenadas de Franco y Mola”. De esas pócimas “otros partidos políticos” han comenzado a beber “tapándose la nariz, mirando para otro lado y diciendo que el culpable es el agredido”.

En esta línea de acusación no podía faltar una referencia a actitudes similares del trío PNV, EA e IU en otras etapas, entre las que citan la época de los GAL, la “dispersión de los presos políticos” y las distintas situaciones en las que se han frustrado “pasos en el proceso de liberación por medio del diálogo”, porque “temen a la libertad y se ponen a las órdenes del fascista gobernante, haciendo espantos, pero siempre sumisos”.

Arenas y el modelo de Estado
Editorial La Razón 12 Mayo 2003

En campaña electoral no es fácil que los políticos expresen sus dudas sobre los resultados. De ahí que el análisis sobre las próximas elecciones municipales y autónomicas que hace hoy el secretario general del Partido Popular, Javier Arenas, en LA RAZÓN, puedan pecar, sin duda, de un comprensible optimismo. Sin embargo, uno de los razonamientos que desarrolla nuestro entrevistado tiene la suficiente relevancia como para considerar que el exceso de optimismo también puede campear en el bando socialista.

Así, afirma Javier Arenas, que una de las principales bazas del Partido Popular en esta campaña, es la percepción que tienen los ciudadanos de que el partido que lidera José María Aznar, defiende un modelo nítido de Estado, que pasa por el compromiso de defensa de la Constitución y de una España, plural, pero unida. Es un compromiso que no admite pactos. Frente a esta postura de firmeza, el PSOE mantendría una actitud plagada de lagunas y contradicciones.

Arenas cree que, junto a una buena gestión, esta baza va a rendir réditos electorales al PP y confía en que las políticas de acoso mantenidas por el PSOE, que han llevado a los socialistas a «convergencias» indeseadas con grupos radicales como el Bloque Nacionalista Gallego, les pase factura.

Es un pronóstico, evidentemente interesado, pero no desdeñable, porque es cierto que la presión nacionalista, que aprovecha cualquier resquicio para actuar, se ha convertido en una de las constantes que más incomodan a la mayoría.

Jóvenes rebeldes
Iñaki Ezkerra La Razón 12 Mayo 2003

Los niñatos del País Vasco están en el PNV. Son los retoños de los jelkides y burukides, los «hijos de aita» que representan la versión telúrica y renovada de los «hijos de papá» de toda la vida, los grandes mimaditos del Régimen de Arzalluz, los que dicen las mismas tonterías que los «jarraitxus» de Otegui, pero se diferencian de éstos en que, afortunadamente, no pegan ni golpe (para dar golpes ya están los otros), los que entran por enchufe en todas las instituciones que desprecia Ibarretxe. Precisamente frente a un símbolo de ese eusko-enchufismo, el Guggenheim de Bilbao (donde han colocado de jefe de personal al hijo de Atutxa), se reunió ayer un grupo de veinteañeros de las Nuevas Generaciones del PP para leer su «Manifiesto por la Rebelión juvenil contra el Régimen Nacional-Enchufista».

Son los que se niegan a engrosar las filas de la marginación y el paro por decreto o la diáspora laboral que se suma a la diáspora política del terrorismo. Arzallus ha hablado de la «muerte civil» de los que ya no podrán votar a ETA en las consultas electorales (¿qué gran tragedia!). Pero la peña de la que habla Arzalluz no es de «muertos civiles», sino en todo caso de «asesinos civiles» o «cómplices inciviles» del chantaje y el sabotaje. La verdadera muerte civil es la de esos jóvenes que ayer leían su conmovedor texto frente al museo de Gehry y bajo la araña de Louise Bourgeois, vetados para trabajar y para tomar la palabra así como condenados, pese a sus pocos años, a llevar escolta para salir con la novia o para ir a la playa o para tomarse unos vinos con los amigos.

La auténtica muerte civil es la que el nacionalismo ha diseñado para esos recién estrenados ciudadanos que están más vivos que nadie porque saben lo que cuesta la libertad y que para saldar ese precio no vale la paga adolescente del fin de semana. Hablo de unos héroes que se llaman Santi Abascal o Gonzalo Zorrilla, que son presidentes de Nuevas Generaciones del País Vasco y de Vizcaya respectivamente; o Nerea Alzola y Carlos David García, la pareja que leyó el manifiesto y que no tiene que ver nada con las corbatas prematuras ni con la gomina resabiada.

Héroes, sin desearlo y sin rehuir serlo tampoco, como Unai Urruela, la cara más joven de la campaña popular vasca que avala como candidato testimonial la lista municipal de Vitoria. Unai es hijo de la veterana socialista Gotzone Mora. Es un muchacho admirable y la gran herida del partido de Patxi López. Yo creo que toda esta peña merece mucha atención, merece ser escuchada. A esta gente no la sientas a aplaudir a Coto Matamoros. Éstos son los verdaderos antibelicistas, los que están contra la guerra selectiva de ETA que dura todavía.

Nación y religión vascas
Por JORGE TRIAS SAGNIER ABC 12 Mayo 2003

DESPUÉS de un siglo de ideologías, por lo que sigue luchando y matándose la gente es por la nación y por la religión. Entendámonos: por una concepción exasperada del nacionalismo y por la radicalización de determinadas ideas religiosas. A mí me hace gracia cuando los denominados «nuevos» teólogos nos hacen propuestas similares a las que Lutero formuló hace casi medio milenio y nos las pretenden vender como actuales, olvidando que merced a esa reforma luterana -un auténtico hachazo en las piernas de la Iglesia católica- surgieron las iglesias nacionales y las diversas facciones desgajadas del catolicismo que todavía hoy perviven, caldo de cultivo de algunos radicalismos. ¿Se imaginan ustedes lo que habría ocurrido en España si Carlos V hubiese cedido al empuje de la reforma protestante? ¿Existiría hoy esa realidad histórica llamada España, cuyo gran fruto moderno es la España de las libertades? ¿Qué pasaría ahora en el País Vasco si la representación de la Iglesia católica no residiese en la Conferencia Episcopal Española o, en última instancia, en el Vaticano, sino en los quinientos clérigos de la «carta al Papa» capitaneados por un hipotético jefe de la iglesia vasca?

Creo que es más eficaz tender la mano que dar un portazo, razonar que insultar, pensar que actuar por impulsos. (Reconozco que a veces a mí también me cuesta). Y soy de la opinión de que aún queda algo de cuerda para no romper definitivamente con los nacionalistas vascos mientras ellos no se coloquen en una posición como la que tuvo el IRA durante decenios en Irlanda del Norte. Afortunadamente, obispos como Setién y algún que otro catalán de la misma madera no han roto -ni parece que lo vayan a hacer nunca- con la Iglesia de Roma; y aunque se opongan frontal o lateralmente a algunos documentos emanados de los órganos de esa Iglesia -la contundente «Instrucción pastoral» sobre el terrorismo en España, por ejemplo-, todavía quedan argumentos para entenderse, pues si bien resultan descorazonadoras esas palabras de Setién: «El silencio ante el terrorismo no significa siempre y necesariamente un modo de aceptación del mismo», en cambio parece positiva la afirmación vertida en su último libro, «De la ética y el nacionalismo»: «Es cierto que no se puede ser neutral ante el terrorismo».

Nación y religión. Parece un cóctel explosivo cuando se combina equivocadamente. Hace unos días, varios escritores de indiscutible valor literario lanzaron un manifiesto al mundo recordando que en un rincón de España ¡no había libertad!, algo increíble. Gracias a quienes se juegan el pellejo diariamente, entre ellos alguno de esos escritores, y gracias, también, a la «catolicidad» de una Iglesia que no es de Apolo ni de Juan ni de Pedro, aún se puede respirar algo de aire libre en Euskadi. Juan Pablo II dijo el otro día en Madrid: «La espiral de la violencia, el terrorismo y la guerra provocan, todavía en nuestros días, odio y muerte». Y advertía a los jóvenes congregados en Cuatro Vientos: «Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia». Todos confiamos, todavía, en que Setién y sus quinientos curas acepten esa contundente admonición papal.

Los últimos de la lista
Por VALENTÍ PUIG ABC 12 Mayo 2003

EL catalanismo político prosigue perdiendo capital simbólico, el «limes» de su voluntad política y el «hinterland» de su modelo de cultura. Quizás algo tengan que ver las sucesivas incrustaciones soberanistas que han redecorado la flotilla pujolista. De una parte, fuera por razón de naturalidad o por efecto de conveniencia gradualista, el paso del autonomismo al soberanismo ha ido complementando con graves arrugas el paisaje postpujolista. A veces ocurren estas cosas: uno pretende proteger los flancos y al final acaba desprotegiendo la masa táctica. Sucede lo mismo cuando uno se pone a escuchar la letra que cantan los militantes del partido y se olvida de atender la música menos estruendosa que prefieren los votantes. En los sectores de moderación que tanto peso tienen en Convergència i Unió, no pocas responsabilidades se atribuyen al gran prófugo, Pere Esteve.

Cuando se suponía que las tesis autonomistas de Miquel Roca iban a cimentar definitivamente la vigencia arquitectónica de Convergència, el ingeniero Pere Esteve pasó a ocupar la secretaria general convergente. Al poco, los pronunciamientos de la «Declaración de Barcelona» se saltaban el guión. No fue un simple percance: Esteve encabezó la lista convergente al Parlamento Europeo y dirigió muchas de las campañas electorales de CiU. Su soberanismo había logrado descabalgar al sector roquista. Miquel Roca criticó entonces el «deslumbramiento soberanista»: «El Parlamento catalán ya es soberano en aquello que tiene competencias. Lo que hemos de hacer es pedir más poder, más competencias, pero la soberanía ya está repartida».

Ahora, para dar fe virtual de esas entelequias llamadas centralidad y transversalidad de la política catalana, quien más quien menos propone un nuevo estatuto de autonomía para Cataluña, con un descriptible clamor entre la ciudadanía. Especialmente por parte de Pasqual Maragall, la escalada estatutaria ha tenido algunos de los efectismos luminotécnicos propios de las fuentes de Montjuic pero el sol viene a salir todos los días para que los lustres y las antipatías de la realidad se manifiesten por sí mismas. En todo caso, ya Pere Esteve se desvinculó del pujolismo y se arrima a Esquerra Republicana. En su día, no se puede descartar que su proyecto de estatuto de autonomía sea el más vasto y específico.

Para celebrar el cuarto de siglo de la Constitución, Miquel Roca -ponente de virtud florentina- ha escrito un breve ensayo, «Entre el «qué» y el «cómo»». Insiste en que la reforma constitucional «no constituye en sí misma un peligro, pero tampoco, por sí sola, va a aportar soluciones de gran alcance». Ahí aparece una verdad de complexión cristalina: el consenso constitucional es más importante que su resultado. En estos instantes, una reforma constitucional crearía «abismos donde hasta ahora existieron coincidencias básicas». Para Roca, la reforma no es el problema; el problema es cómo hacerla. Al problema del problema se añade, como desazón moral y política, la áspera quiebra del espíritu de la transición.

En el entorno de Artur Mas, el soberanismo reaparece de la mano de los jóvenes convergentes llamados «talibanes». Nacieron en el poder. Su mapa geopolítico se circunscribe a la campaña del «Freedom for Catalonia» y a dimensiones de despacho. Trocaron los sueños de secesión por el pragmatismo arrullado en los párpados marsupiales de Jordi Pujol. Han ido equivocándose reiteradamente, menospreciando el capital político que CiU ha estado acumulando a lo largo de tantos años de poder, negociación y capacidad transaccional.

Como último de la candidatura municipal de Esquerra Republicana por Barcelona, Pere Esteve ha lanzado sus dados. El exconvergente ahora respalda una opción de izquierdas, independentista y republicana. Son tres tesituras que, en términos fundamentales y explícitos, nunca han sido las del pujolismo.  vpuig@abc.es

El voto de las parabellum
Editorial El Ideal Gallego 12 Mayo 2003

El programa electoral de ETA era el único que faltaba por conocerse y lo ha desvelado “Gara”, uno de los habituales altavoces de la banda terrorista, condición que compartía con el desaparecido “Egunkaria”, pero que ahora le corresponde en solitario. Los nacionalistas vascos asesinos, con su soniquete de disco rayado, piden el voto para las candidaturas anuladas por el Supremo y el Constitucional (¿hacen falta más evidencia para convencerse de que esas listas estaban patrocinadas por la banda terrorista?), pero también valoran la propuesta secesionista del lehendakari, que hasta ahora siempre habían calificado de plan timorato y ajustado a los intereses de los “invasores españoles”, pero la gran novedad del comunicado de los etarras es que insinúa que si el lehendakari sigue adelante con su estrategia rupturista, ellos establecerán una nueva tregua.

No sorprende a nadie que ETA fije su meta en la independencia del País Vasco, pues esa es la mentira en la que se ha apoyado desde su fundación, pero, en cambio, sí resulta novedosa su disposición a aceptar el plan del jefe del gobierno autonómico. Ahora le corresponde, por lo tanto, dar la cara a Ibarretxe, que tendrá que decidir si quiere que su proyecto esté apoyado por los pistoleros; si acepta ese respaldo sus pretensiones abandonarán la categoría de los disparates para entrar en la de las estrategias criminales, ya que supondrá utilizar el cañón de las parabellum como pluma con la que escribir la Constitución del Estado libre asociado del País Vasco. Ibarretxe no puede seguir callado; tiene que explicar cuáles son sus intenciones sobre la oferta de los terroristas.

ETA, kaputt
Por JAIME CAMPMANY ABC 12 Mayo 2003

COMO se sabe, porque es palabra de uso y comprensión general, llaman los alemanes «kaputt» a todo aquello que está roto, cansado, reventado, rendido o muerto. Resultaría prematuro, aunque no demasiado aventurado, predecir que «Eta» está próxima a su fin. Pero no es exagerado optimismo comprobar que se halla cansada y rota. Por primera vez desde el siniestro aborto de la banda asesina, se observa en su actividad un indudable cansancio, una impotencia manifiesta y varios desgarrones en sus mandos, acompañado todo eso de la desesperación que cunde en su rama política (Batasuna y sus derivados) y en sus beneficiados y cómplices (PNV y EA).

Y sería injusticia e ingratitud no reconocer el mérito que corresponde a José María Aznar y a su Gobierno en el logro de esta situación hasta hoy desconocida. Bien es verdad que la conmoción mundial que produjo el 11 de septiembre ha influido mucho. Pero la ayuda de Europa y sobre todo, ahora, la colaboración importantísima de Estados Unidos, llegaron gracias a las tercas calladas y eficaces gestiones de Aznar y a posicionamiento en la escena internacional. Negar el buen éxito de tales gestiones y criticar la política exterior de Aznar como hace la oposición conjunta del grotesco tándem Zapatero-Llamazares, es, no ya ceguera, sino sarcasmo.

Escuchar a José Luis Rodríguez Zapatero pitorrearse de la ayuda americana contra la banda etarra y afirmar seriamente que quien siempre nos ha prestado ayuda desinteresada contra el terrorismo de «Eta» ha sido Francia, produce algo más que sorpresa: produce estupefacción. Afortunadamente, han pasado los tiempos en que los etarras tenían en Francia su famoso «santuario». Mataban en España y se asilaban, seguros, en suelo francés. Esa frontera la pasaban por las «mugas» vascas y navarras con toda naturalidad. Han tenido que transcurrir años desde nuestra entrada en la Europa unida para que Francia preste a España una colaboración intensa y eficaz contra el terrorismo. Durante mucho tiempo, los etarras encontraban en Francia su refugio, la vista gorda de gendarmes, la exigencia desmesurada de jueces para las extradiciones y el chalaneo de alguna contraprestación de tipo económico, y en Bélgica una fácil provisión de armas y municiones. Antes aún, encontraban campos de entrenamiento en Yemen o en Argelia.

El señor Rodríguez Zapatero, en su afán de hallar motivos de crítica contra Aznar y su Gobierno, se cae aparatosamente de este guindo. La historia de «Eta» es larga y plural, además de triste y macabra, y es frivolidad imperdonable hablar de ella, y hablar con acusaciones, ignorándola o queriendo desconocerla. La actividad terrorista ha descendido notablemente. Diecinueve detenciones en Francia y otras muchas en España, los sucesivos desmontajes de su cúpula, amén de la descomposición de su aparato financiero y de la ilegalización de su brazo político, permiten esperar un final del terror no demasiado lejano. Cualquier actividad nueva de la banda tendrá seguramente carácter de coletazos últimos o penúltimos. Así sea.

Los herederos
Luisa Palma La Razón 12 Mayo 2003

Constatar que son antidemocráticos, que combaten la Justicia, que practican el terror y que sus cerebros deben estar más agujereados que un queso gruyére maloliente como la muerte que amparan, no es descubrir nada a nadie. Acostumbrados a tomar el pelo, a cobijarse con impunidad en el edificio democrático para destruirlo, se han quedado esta vez fuera de las urnas y rabian por el soponcio. Con ser deleznable, esta actitud no es siquiera la peor, sino sólo la esperada. La insólita, por cínica e hipócrita, es la de quienes pretenden sacar rédito electoral con un teórico trasvase directo de votos etarras. Ya ni siquiera disimulan y se atreven a hablar de «pucherazo» o tratan de impedir la disolución parlamentaria ordenada por la ley utilizando con total desvergüenza las instituciones.

Prohíben manifestaciones que luego permiten, como la del sábado con Otegui a la cabeza. Y todo ello sólo con el propósito de captar a quienes votan a los terroristas. Ése es el objetivo de los dirigentes del PNV, quieren heredar ese voto del terror, pero con ello se enroscan cada día más hasta ahogarse a sí mismos, como la serpiente. Ciegos por el poder, no se dan cuenta de que es una herencia envenenada.

El silencio según Setién
Por JUAN MANUEL DE PRADA ABC 12 Mayo 2003

AFIRMA José María Setién, obispo emérito de San Sebastián, que «es cierto que no se puede ser neutral ante el terrorismo», pero a renglón seguido añade que «también lo es el hecho de que el silencio ante el terrorismo no significa siempre y necesariamente un modo de aceptación del mismo». Tiene toda la razón del mundo Setién. En efecto, quien calla ante la barbarie etarra no siempre comulga con ella: simplemente, puede compartir los objetivos secesionistas de los dispensadores de plomo, pero discrepar de los medios; también el silencio puede significar que quien calla está cagadito de miedo y prefiere rechazar el doloroso cáliz de la denuncia que se le tiende. Para quien esto firma, por ejemplo, resultaría mucho más beneficioso mirar para otro lado cada vez que una vida es despedazada por quienes han convertido las pistolas en una «herramienta de convicción política»; pero, al aceptar esta tribuna volandera que me ofrece un periódico, estoy asumiendo un papel de testigo de mi época. Y el testimonio de un escritor no puede ser mudo, ni afónico.

Tampoco el de un cristiano. En el libro que acaba de presentar, el obispo Setién apela a una ética de dudosa filiación. Habría que preguntarle al obispo Setién si considera éticamente aceptable, desde una perspectiva cristiana, el silencio ante el sufrimiento del prójimo. Si la memoria no me traiciona, el mensaje de Cristo resucitado a sus apóstoles fue nítido e inequívoco: «Id, pues, y enseñad a todas las gentes todo cuanto yo os he mandado». La vocación del cristiano ha de ser, ante todo, vocación de testimonio, incluso cuando dicho testimonio exija el martirio (y, si mis estudios de griego no me traicionan,«testimonio» y «martirio» significan exactamente lo mismo). Creo recordar que San Juan escribió algo parecido a esto: «En el amor no hay miedo, pues el amor perfecto desecha el miedo»; y también: «El que no ama permanece en la muerte. Quien aborrece a su hermano es homicida, y ya sabéis que todo homicida no tiene en sí la vida eterna. En esto hemos conocido la caridad, en que Él dio su vida por nosotros, y nosotros debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos». Y, puesto que el mensaje de Jesucristo se resume en un mandato de caridad, el cristiano sabe que, en el día del Juicio, su salvación dependerá de su capacidad para amar al prójimo: «Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; peregrino fui y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; preso y vinisteis a verme». No hacen falta demasiados dones exegéticos para entender que la obligación del cristiano es implicarse en el sufrimiento del prójimo. Dios está, Dios es cada una de sus criaturas desahuciadas y dolientes. La veneración a la divinidad se demuestra, sobre todo, a través de nuestra capacidad para contemplar en los rasgos de cada hombre afligido un altar que exige nuestra entrega sin ambages ni reticencias. ¿De qué cojones de silencio nos está hablando Setién? ¿Es posible ser cristiano sin compadecer activamente la desgracia ajena? ¿Es posible que un cristiano permanezca en silencio mientras sus hermanos se vacían de sangre?

El obispo Setién es digno de lástima. No ha entendido que un cristiano sólo lo es de veras cuando es testigo de su fe, que se demuestra mediante el ejercicio de la caridad. El que no ama a su hermano, a quien ve -creo que estoy citando otra vez a San Juan-, no es posible que ame a Dios, a quien no ve. Pero la visión del obispo Setién, al parecer, está enturbiada por entelequias políticas. Por eso no entiende que el silencio ante el terrorismo, además de una indignidad ética, es una forma de apostasía.

Manifiesto de los doce
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 12 Mayo 2003

A principios de semana, doce intelectuales ilustres firmaron un manifiesto durísimo en el que se denunciaba la complicidad del nacionalismo y de la jerarquía eclesiástica local con el clima de impunidad que permite a ETA oprimir los derechos y liquidar a la gente. Leí el manifiesto y pensé que las cosas estaban cambiando a velocidad vertiginosa. Después supe que Günter Grass había agregado su nombre al equipo inicial de los doce. Y lo que antes había sido un pensamiento fugaz, se concretó en una sensación, un sentimiento.

El sentimiento es paradójico y también optimista. O, si se prefiere, es tanto más optimista cuanto más paradójico. Es esta circunstancia, este enrevesamiento, lo que me lleva a desarrollarlo por escrito. Yendo al grano: estimo celebrable, aunque perfectamente natural, que Vargas Llosa extienda el dedo acusador contra el PNV. Vargas Llosa vive en España, conoce bien los asuntos españoles y se ha expresado profusamente sobre lo que sucede en las tres provincias. No sorprende, por tanto, que se adhiera al manifiesto. Lo sorprendente habría sido lo contrario. Pero el caso de Grass es distinto. En primer lugar, dudo que Grass se encuentre especialmente bien informado sobre las relaciones sibilinas que rigen entre ETA y el PNV. En segundo lugar Grass, al revés que Vargas Llosa, es un bienpensante de oficio. Si calculáramos el centro de gravedad de lo que es correcto opinar en Europa, encontraríamos que allí, o muy cerca de allí, está sentado Günter Grass. La conclusión, entonces, es clara. Grass ha criticado a los nacionalistas con la tranquilidad refleja con que se censuran las guerras, el reparto injusto de la riqueza o la marginación de la cultura. Ha dicho que sí al documento porque lo normal, lo evidente, es eso, decir que sí. Cuando una causa conquista a las inteligencias convencionales es que se ha convertido o está a punto de convertirse en una certidumbre colectiva. Y las certidumbres colectivas tardan mucho en arraigar, y lo mismo en desarraigarse. Los constitucionalistas se han hecho, moralmente, con la plaza vasca.

Quien me lea en clave reticente se equivoca de medio a medio. Los lugares comunes están tan cerca o tan lejos de la verdad como las opiniones heterodoxas. Lo que distingue a los lugares comunes no son los contenidos, sino el hecho de que se creen automáticamente. En la época de Voltaire, no se creía automáticamente que la democracia fuera buena. Más bien, se creía lo contrario, hasta el punto de que el irreverente Voltaire apostó por el despotismo ilustrado. En la época de san Agustín, no era evidente que un recién nacido sin bautizar no mereciera el castigo eterno. Según es de sobra conocido, Agustín sostuvo que lo merecía. El Limbo es un artificio medieval, inventado por los teólogos para conciliar los lugares comunes agustinianos con intuiciones humanitarias de carácter primario. Ahora no precisamos de estas síntesis ingeniosas. Han cambiado nuestros lugares comunes, y no vacilamos en pensar que los bebés son criaturas inocentes. Lo que era contencioso, improbable, lo que había de negociarse a través de los circuitos de la patrística o de resoluciones oblicuas, se ha hecho inmediato, irrecusable.

¿Qué pensamientos sobre la encrucijada vasca prevalecían en España hace sólo diez años? No soy frecuentador de las hemerotecas ni compongo archivos ni gozo de una memoria especialmente buena. Pero no es necesario nada de esto para saber que a los españoles, en esta cuestión, les pasaba algo extraordinario: y es que no veían claro. España estaba suspendida entre dos ideas, dos emociones. Uno, la idea de que ETA era monstruosa. Dos, la idea de que había algo ortopédico, coactivo, en la unidad española, y que en compensación había que cargarse de paciencia y admitir la ruputura de la legalidad en algunos rincones. Omito pronunciarme sobre el origen de esta curiosa composición de lugar. Quizá la izquierda abrigaba reservas residuales sobre la Constitución. Y quizá la derecha no terminaba de adaptarse al nuevo hábitat, y andaba huidiza y como de prestado. Pero el caso es que no se veía claro. Y como no se veía claro, tampoco se hablaba claro. Todo aparecía en flou, envuelto en una atmósfera verbal que pronto nos parecerá ininteligible.

En esta atmósfera, en esta confusión, en este clima enrarecido, el PNV se movió con soltura innegable. Lo mismo que en las tertulias -me refiero a las de verdad, no a las de la radio- no se lleva la palma el que argumenta, sino el que abunda en el rito secreto de la tertulia, al PNV le bastaban dos o tres conjuros mágicos para reducir al silencio a los demás. Las evidencias no eran eficaces. Las evidencias desaparecían por inmersión en los equívocos preponderantes. Ha arreciado el viento, y el aire está limpio. Hemos empezado a pensar que las cosas son lo que parecen. Otro lugar común. Pero preferible al anterior.

Llenos y pinchazos
Por CHARO ZARZALEJOS ABC 12 Mayo 2003

Eso de que Aznar no haya reventado el Mestalla tiene al PSOE encantado. El «pinchazo» que dice Zapatero. Realmente no es para tanto. El triunfo no lo dan los estadios, ni los frontones, ni las plazas de toros. No son los políticos toreros. Se parecen más a los alquimistas, porque para ganar ni siquiera es suficiente -aunque sí necesario- hacer muchas cosas y además hacerlas bien. Tienen que añadir el arriesgado elemento de lo intangible, ese punto que escapa a la estadística y al porcentaje. Y es ese «intangible» lo que explica la campaña y la ferocidad con la que, en ocasiones, se tratan entre sí los políticos. En la conquista de lo intangible está el triunfo. Por eso Aznar, que después de casi ocho años de Gobierno puede presentar un buen balance de gestión, recorre España. Y por eso Zapatero, que no tiene gestión que presentar, cree tener el triunfo en su mano. Por muchos estadios que ambos dos llenen, no está en las gradas el triunfo. Para eso, además, no hacen falta sondeos. Esos que a partir de hoy mismo van a comenzar a llegar a los comités electorales de todos los partidos y que orientarán de la marcha de lo intangible. A día de hoy, y a modo de cuña que a nadie incomoda salvo a ETA, los últimos éxitos policiales no admiten interpretaciones. Teo Uriarte, que fue miembro de ETA y ahora es de la dirección de la Fundación por la Libertad, tiene una máxima: «ETA es lo que hace. Y si no hace, no es». La última víctima aún no la hemos contado.

Derechos de los batasunos
Rafael de Mendizábal. Magistrado del TC y pte. de Sala del Supremo, Emérito La Razón 12 Mayo 2003

La Sentencia que el 27 de marzo de 2003 dictó la Sala Especial del Tribunal Supremo, con respaldo en la Ley de Partidos, cuya legitimidad constitucional ha reconocido el Tribunal homónimo, contenía como el primero de sus pronunciamientos la más dramática decisión imaginable en un Estado de Derecho desde la perspectiva del pluralismo político. En efecto, puso fuera de la ley a HB, EH y Batasuna por considerar que no eran sino otras tantas caras de ETA, y, por tanto, asociaciones intrínsecamente ilegales nacidas para subvertir el orden constitucional y el sistema democrático. Uno de los efectos ha sido la eliminación de 225 plataformas batasunas del juego electoral por las recientes decisiones de nuestros dos grandes Tribunales.

En todas ellas, cuyo criterio comparto sin reserva alguna, late una ponderación de dos derechos simétricos pero desiguales, el de sufragio activo y el de sufragio pasivo, que corresponden respectivamente a los candidatos elegibles para ocupar cargos públicos y a los ciudadanos que han de elegirlos. En ese «balancing test», el platillo con buen sentido se ha inclinado a favor de la ciudadanía. Como tuve ocasión de escribir hace casi cuatro años, la esencia del sistema democrático reside en las elecciones libres, siendo el voto la expresión genuina de la soberanía popular, que puede deformarse bajo la presión del miedo por «la intimidación que lleva consigo la liturgia de los pasamontañas y de las pistolas». La ciudadanía tiene el derecho inalienable a participar en las elecciones en un ambiente de libertad con «la tranquilidad de espíritu que nace de la opinión que tiene cada de su seguridad», soporte de aquella, en definición insuperable de Montesquieu. Esa libertad exenta de temor hace años que desapareció del País Vasco por obra del terrorismo en su doble manifestación de ETA y HB.

La ponderación de los dos derechos fundamentales para la participación política, el sufragio activo y pasivo, ha de proteger a éste, primando la libertad de los electores aún a costa de los elegibles, cuando éstos pongan en peligro la convivencia pacífica, como es el caso ahora y aquí. Otra actitud, parafraseando a Alexander Hamilton, sería tanto como colocar al pueblo español, soberano, por debajo de quienes no son dignos de representarle y se han colocado ellos mismos fuera de la Constitución. Por fin, se han abierto las nubes ominosas del terror y la luz de la libertad nos deja entrever un horizonte de esperanza.

El segundo día
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 12 Mayo 2003

El primer día de la campaña coincidía con la detención en Francia de Ainhoa García Montero, imputada en el asesinato del presidente de la patronal guipuzcoana, José María Korta, del sargento de la Ertzaintza Mikel Uribe, y del directivo de 'El Diario Vasco' Santiago Oleaga. La Policía autonómica la relacionó en su día con el asesinato en Beasain de sus agentes Ana Isabel Arostegi y Francisco Javier Mijangos, aunque esta hipótesis no haya tenido confirmación posterior. Mueve a perplejidad el hecho de que en los múltiples actos de campaña no haya habido ningún responsable del Gobierno vasco que haya expresado su satisfacción o al menos un sentimiento de alivio por la detención de García Montero y sus compañeros de fechorías.

El candidato nacionalista a diputado general de Guipúzcoa pedía a ETA que «permita el desarrollo de la campaña en libertad» en presencia de Sudupe, al que hace tres años oímos reivindicar con gesto descompuesto: «Korta era uno de los nuestros».

También el sábado, el consejero de Interior permitía el desarrollo de la manifestación a favor de la ilegalizada Udalbiltza que él mismo había prohibido el día anterior. La presidenta de EA se dirigía a los radicales en Bilbao para quejarse de que su partido no ha podido presentar candidaturas en la zona navarra de la Sakana por el clima de acoso de los violentos. También les dijo que el «enemigo» no es la coalición nacionalista, sino los partidos constitucionalistas y, sobre todo, el PP, y que no es legítimo renunciar al voto porque eso beneficia al partido de Aznar.

El candidato a diputado general de Vizcaya explicó que «hay que elegir entre vivir arrodillados ante Aznar o de pie como vascos y vascas». «Más vale vivir de pie que morir de rodillas», como dijo aproximadamente la Pasionaria. Más vale vivir sentados, si se nos permite una aportación. Todo esto se dijo y se hizo el sábado, 10 de mayo de 2003, segundo día de campaña.

El independentismo, dividido
FERNANDO ÓNEGA La Voz 12 Mayo 2003

¿Quién ha dicho que éstas son las primeras elecciones sin ETA? No se podrá votar a esta banda terrorista, pero ella ha decidido tener un papel. Lo ha querido tener siempre, pero lo hacía de otra manera: con un atentado. Esta vez ha decidido anteponer la vía dialéctica, aparentemente democrática, como si nunca hubiera puesto una pistola en la nuca. Así, en su comunicado de ayer habla de derechos, de consultas al pueblo, de un futuro que a varios ministros les suena como reedición del pacto de Lizarra, y pide el voto para las ilegales candidaturas de AuB.

Con tan diáfana petición, toda una confesión de parte, le quita remordimientos de conciencia a un vocal del Constitucional. Por si no estuviera claro, ETA revela cuál es su instrumento político en las urnas. Y quiere el voto popular para seguir demostrando que es un terrorismo con respaldo popular. Esa fue siempre su fuerza: los votos que Herri Batasuna, Batasuna o EH obtenían en las urnas. ETA quiere presentarse la noche del próximo día 25 como un participante más, pero sin concejales porque es «una víctima».

Sorprende la dureza verbal que utilizan contra sus amigos del PNV y EA, que tanto han defendido a Batasuna y a AuB. Llegan a llamarles «cómplices de la represión». ¿Así les pagan su defensa? ¡Ah, querido amigo! Es que ahí está planteada otra batalla: la pelea por el voto nacionalista. Una vez que no hay listas de AuB, Arzallus se ha quedado sin tener con quien pactar, y eso puede significar pérdida real de poder. Por eso ha comenzado a pedir el voto útil. Si no hay posibilidad de pactos posteriores, debe garantizar previamente los votos.

Y eso es lo que ETA no quiere darle. Porque, como digo, un terrorismo que dice buscar el bien del pueblo no puede quedarse sin votos. Aunque sean nulos, necesita contarlos. Necesita seguir demostrando que tiene asistencia popular, aunque no tenga alcaldes ni concejales. Es una acción de supervivencia. Y así, hoy por hoy, el independentismo aparece dividido y enfrentado. Es una pequeña victoria del Estado. Pero provisional.

Sondeo
IÑAKI EZKERRA/ La Razón 12 Mayo 2003

Estamos en la época, en el apogeo del sondeo. Pero los estadísticos no han inventado el único sondeo que merece la pena para esta sociedad vasca tan desgarrada: el sondeo de lo insondable. Detrás de la encuesta, debajo de lo que dicen y callan nuestros amados barómetros electorales está el magma íntimo de los seres anónimos, la colmena social, el solitario que en la noche oye por la radio noticias de atentados o neumonías mientras truca y acaricia mapas o planos genealógicos y se duerme entregado a su sueño cartográfico con una paz infinita. Está la familia que se recoge y cree que la libertad es cosa de las películas. Está el solterón apático al que le gustaría vivir en un lugar más cercano a su temperamento, sin este terror, y acaba odiando a los que hablan y quieren cambiar las cosas porque le recuerdan que no vive en un lugar sin este terror. Está el que tiene miedo pero, además, es soberbio y opina y dice lo que no piensa porque su soberbia le impide reconocer que tiene miedo y también estar callado. Está el padre que enseñó al hijo a odiar y sentir un calor hogareño con las llamas de ese odio como otros se reconfortan con el fuego del amor.

Está el que sólo tiene su indefensión, su pobreza, su incultura, su desarraigo o su miedo y no piensa en la indefensión de quienes tienen algo más que él -dinero, cultura, raíces o valor, y dice «estarán indefensos pero están mejor que yo y que los míos». Está el que lo ha tenido todo y aún así se permite maldecir y envidiar y desear que «estalle todo de una puta vez». Está el que vende barato su odio, el que no sólo va adonde va Vicente sino que odia también a quien odia Vicente; el que, si oye en el bar que dicen que había que matar a fulano, dice también que a fulano había que matarlo. Está el que un día dijo que había que matar a todos los 'rojos separatistas' y luego a todos los 'maketos' y a todos los verdes y se ha pasado la vida metido en un bar diciendo que había que matar a alguien sin tener claro por qué. Está la madre orgullosa del asesino y está también la pobre mujer que, cuando detienen a su hijo, dice que preferiría verlo muerto antes que saber que ha matado.

Está ese hombre mayor de un pueblo de la margen izquierda que tiene un hijo que es concejal y va todos los días al portal de su hijo y tiene intrigados a los escoltas de éste. Hasta el día en que éstos descubren que ese hombre a lo que va es a mirar el buzón para que, si hay un paquete bomba, le estalle a él.

Hechos y valoración
Francisco J. de Angulo Merino/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 12 Mayo 2003

Uno se queda asombrado ante la valoración que hace el nacionalismo de determinados hechos. Por ejemplo: El presidente de Estados Unidos solemnemente declara, ante el presidente del Gobierno español, que Batasuna ha quedado incluida en la lista de organizaciones terroristas; nada, es una pura operación propagandística; lo importante fue cuando hace unos meses un senador de Ohio (creo que era senador y creo que era de Ohio, no me acuerdo), dictaminó que en el País Vasco había que hacer un referéndum. Juan Pablo II en su reciente visita a España habló de separarse de los «nacionalismos exacerbados». Nada, no importa: eso es que Zapatero y Aznar le dictaron el discurso a la más antigua, discreta y probablemente más eficaz diplomacia del mundo, la Vaticana. Lo que importa es la carta que 500 sacerdotes le escribieron. Unos intelectuales reconocidos publican una nota en la que se lee que «hoy en el País Vasco ciudadanos libres son injuriados y asesinados», «hay una atmósfera de impunidad moral propiciada por las instituciones nacionalistas y por la jerarquía católica vasca»; eso no es nada, sólo queda esperar a que alguien (por ejemplo, la Agrupación de Tocadores de Dulzaina del Alto Ebro) diga algo que convenga al nacionalismo para poder compararlo. Mis felicitaciones a Aznar y a Zapatero por haber conseguido que el Papa, el presidente de la nación más poderosa del mundo (nos guste o no), Bush, y algunos intelectuales de gran talla como Arrabal, Bryce, Preston o Vargas Llosa, digan lo que ellos les dictan, cuando ellos quieren y con la solemnidad que desean.

ETA crea una «Gestapo» para interrogar a sus pistoleros y localizar a los «topos»
Tensión y desconfianza en el seno de la organización criminal por sus problemas de seguridad interna
Auténticos «comisarios políticos», dentro de la más genuina tradición de una organización marxista leninista como es ETA, forman parte de una especie de «aparato» de seguridad y control. La banda terrorista pretende localizar a los «topos» que cree tener dentro de su organización y, a la vez, «filtrar» el ingreso de nuevos pistoleros para conseguir que sean «intangibles» a la acción de la Policía. Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, la obsesión por la seguridad interna condiciona la actividad de ETA, entre cuyos cabecillas reina la tensión y la desconfianza.
J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón 12 Mayo 2003

La banda terrorista ha puesto en marcha una auténtica «Gestapo» para localizar a los «topos» que cree tener dentro de su organización y, a la vez, «filtrar» el ingreso de nuevos pistoleros para conseguir que sean «intangibles» a la acción de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

El trabajo de estos «comisarios políticos» consiste en reunirse regularmente con los pistoleros que viven en la clandestinidad en Francia e interrogarles, sin ningún tipo de miramiento, por las actividades que han desarrollado cada día, con quién se han entrevistado y sobre cualquier detalle de su vida.

LA RAZÓN, en su edición del pasado 10 de marzo, adelantó lo que ocurría en el seno de ETA y la búsqueda que se había iniciado de posibles «topos».

Algunos de los etarras que se esconden en suelo galo, en especial los integrados en los llamados «taldes de reserva», de los que se nutren los «comandos», viven en pisos alquilados por la banda y prácticamente no salen de casa, salvo para cambiar de domicilio y, en este caso, siempre los hacen acompañados por algún responsable de la banda.

Tienen prohibido, incluso, asomarse a las ventanas o bajar a la calle para asuntos puntuales, como comprar algo de comida. De esto se ocupan otros etarras que les llevan los alimentos.

«Gestapo» etarra
Sin embargo, hay otros pistoleros que sí realizan una vida «normal», por tener asignadas misiones de «correo», asistencia a los que están en los referidos «taldes de reserva», cursillos de armas y explosivos a los nuevos militantes, robo de automóviles, etcétera.

La acción de los «comisarios políticos» se centra en estos individuos aunque nadie escapa a la posible visita de esta especie de «Gestapo» etarra.

La consecuencia de todo esto, subrayan las fuentes consultadas, es una situación de tensión y desconfianza de unos pistoleros con otros. Son constantes las discusiones cuando los «comisarios políticos» «interrogan» a alguien y éste siente herido por el hecho de que su «pureza» etarra, y su «inquebrantable adhesión» a la causa de la banda terrorista, pueda ser puesta en duda.

90 en lista de espera
Algo parecido ocurre con los «aspirantes» a etarras que quieren «pasar a la acción» y que todavía viven en España. Se calcula que son unos noventa. Estos individuos pretenden ir a Francia para integrarse, cuanto antes, en la estructura clandestina de la banda y formar parte de los «comandos».

Sin embargo, los cabecillas desconfían y temen que por esta vía puedan llegar nuevos «topos».
Algunos de estos individuos, que habían mantenido ya varios contactos para integrarse en ETA, trataron de huir a Francia cuando se enteraron que había sido detenido el cabecilla Ibon Fernández, «Susper».

Condenas pequeñas
Temían, y no les faltaba razón, que sus nombres aparecieran entre la documentación del dirigente etarra. La contestación de la banda fue rotunda: debían permanecer en España porque «no había sitio» en territorio galo. El «consuelo» que se les ofrecía era que, en caso de ser detenidos, como ha ocurrido con muchos de ellos, las condenas no serían muy largas. La investigación sobre los nuevos militantes se extiende incluso a los pueblos de los que son originarios o en los que residen en la actualidad.

La banda, a través de sus enlaces, trata de conocer todos los detalles posibles del aspirante a pistolero: quienes son sus padres, amigos con los que sale, a dónde ha viajado. Y, en el caso de haber estado detenido, cuál fue su comportamiento, si obtuvo la libertad con «sospechosa» facilidad y con una fianza pequeña, o recibió el trato normal para los terroristas, etcétera.

ETA pacta una «tregua» con el PNV a cambio de un referéndum
MADRID/BILBAO. JESÚS MOLINA ABC 12 Mayo 2003

Según documentos incautados por los servicios de la lucha antiterrorista a miembros de la banda terrorista ETA, ésta anunciará en fecha sin precisar que estaría dispuesta a otra «tregua» siempre y cuando se celebrase en el País Vasco un referéndum de autodeterminación, convergiendo así con el plan soberanista de Ibarretxe que también propugna una consulta popular. El PNV y la banda terrorista han mantenido de nuevo conversaciones en los últimos meses -fuera y dentro de España- en las que han intervenido no sólo representantes de la ilegalizada Batasuna, sino también de la cúpula etarra. Entre los representantes de los nacionalistas en estas conversaciones se cita a Juaristi -sin determinar su nombre de pila- y a Gorka Aguirre y se alude también, en las fuentes consultadas por ABC, a «sindicalistas» que podrían ser dirigentes de las centrales nacionalistas ELA-STV y LAB, éste último en la órbita del ya superado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV).

Las mismas fuentes relacionadas con la lucha antiterrorista, y a tenor de los datos obtenidos tras las sucesivas detenciones de «comandos» y dirigentes etarras, consideran que la política del Gobierno vasco y del PNV se explicaría en estos contactos en los que tanto el Ejecutivo como el partido estarían dispuestos a una especie de «pacto de supervivencia», muy distinto al sellado en Estella-Lizarra, que precedió a la tregua de la banda en 1998. En ese contexto se explicaría también que el PNV y EA -aunque el partido que fundara Carlos Garaikoetxea no aparece mencionado ni hay referencias a dirigentes o representantes en esas conversaciones- se resistan a disolver en el Parlamento vasco al grupo Sozialista Abertzaleak, mera sustitución de Batasuna; se explicaría el compromiso de «contear» los votos nulos que corresponderían a la izquierda proetarra en los próximos comicios municipales y forales, la prohibición formal de sus manifestaciones y su posterior celebración sin represión policial, la reacción nacionalista después del cierre cautelar del periódico Egunkaria y el mantenimiento de la financiación tanto a Udalbilzta como a otras organizaciones del entramado de la banda terrorista.

También en este contexto, y siempre según las fuentes a las que ha tenido acceso ABC, tendría toda la lógica el comunicado de ETA difundido ayer por el diario Gara. Lo importante del comunicado no es el, por otra parte, testimonial reproche a PNV, EA e IU -a los que el comunicado sólo menciona de pasada- sino la afirmación de que la consulta o referéndum es «motivo de alegría y no puede dejarse a un lado sin más. Porque -continúa la banda terrorista- consultar al pueblo es algo muy serio; tan serio como que es uno de los ejes principales de la lucha de ETA». En un párrafo posterior, la banda terrorista afirma que esa consulta «estará en la base de la resolución de todo conflicto» y dice también -en lo que los expertos en la lucha antiterrorista consideran una «muestra de debilidad» de ETA- que la denominada «construcción nacional» y la «superación del conflicto» no son «algo que concierna a una sola persona, organización o institución, sino que necesita de todas las fuerzas y voluntades». En consecuencia, la banda hace suyos «aquellos llamamientos a acordar fuerzas y proyectos de cara a seguir adelante». De tal manera que la organización, por primera vez en la historia, «renuncia a considerarse la vanguardia del movimiento nacionalista», situación a la que habría llegado por «su enorme debilidad para realizar atentados, por la detención de sus dirigentes y comandos en España y Francia y por el nuevo clima internacional que asfixia sus movimientos y agitación». Estas fuentes no descartan «en absoluto» -como ayer lo subrayase en la rueda de prensa el ministro de Interior, Ángel Acebes- que «ETA ofrezca una demostración de fuerza antes de cumplir los compromisos que ha suscrito con el PNV».

En esta situación, Ibarretxe, y según los informes de estrategia que maneja y de los que ABC informó el pasado 29 de abril, pretende adelantar las elecciones autonómicas vascas al próximo otoño, en función también del resultado de las del día 25 de mayo para, con una posible mayoría absoluta en el Parlamento vasco, ejecutar su previsión de someter a consulta su plan soberanista. Tanto el PNV como Ibarretxe precisan «justificar ese referéndum como condición sine qua non para la pacificación, ofrecer a ETA una salida que no implique una total derrota policial e intentar definitivamente la unificación del nacionalismo bajo la hegemonía del partido que preside Arzalluz». Pero, según las mismas fuentes, «el PNV tiene que controlar a ETA y aprovechar los réditos de posible extinción».

Fuentes gubernamentales consultadas por este periódico en la tarde ayer, confirman la existencia de esas conversaciones entre el PNV y ETA y reconocen que la banda podría anunciar la oferta de una nueva tregua con la condición de que se celebrase la consulta popular del plan Ibarretexe. Pero sobre la viabilidad de este «encaje de bolillos» son taxativas: «Los terroristas tuvieron su oportunidad en 1998, hablaron con representantes del presidente del Gobierno, sabían a qué atenerse y desaprovecharon una oportunidad». El Ejecutivo de Aznar «ha hecho la apuesta correcta, que es la policial, la judicial, la legislativa y la de cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo». Y en esa se mantendrá, sin que se plantee medidas excepcionales respecto al régimen autonómico del País Vasco. El propio Aznar, en el mitin de campaña que celebrará el próximo día 15 de mayo en el País Vasco, dejará clara, de nuevo, la posición del Gobierno y contestará a las pretensiones de los nacionalistas. «Estará frío como un témpano» añadieron las fuentes consultadas por ABC, porque «ni va recabar la suspensión de la autonomía ni va a proponer ninguna medida excepcional. Se va a mantener en la política trazada que está dando resultados excepcionales».

Por otra parte, el Ministerio Fiscal estudia interponer acciones legales -de carácter individual- contra los cargos institucionales del Parlamento y del Gobierno vasco que podrían haber incurrido en delitos de desobediencia y en otros de carácter electoral, acciones que se podrían en marcha inmediatamente, antes y después del día 25 de mayo.

«Hemos estado callados mucho tiempo, y el que calla otorga»
J. P. ABC 12 Mayo 2003

Al jardinero Patxi Elola, concejal del PSE en Zarauz, los proetarras le quemaron sus «bienes»: una furgoneta y los utensilios que le dan de comer.

MADRID. En tiempos del franquismo perteneció a ETA y se ocultó en el sur de Francia. Pero los momentos más duros para Patxi Elola -de profesión jardinero y de vocación concejal del PSE en Zarauz- no fueron las incertidumbres de la clandestinidad vivida en los años setenta. Los vivió cuando participaba con un centenar de pacifistas en las concentraciones que se celebraban en este municipio para reclamar la libertad de Aldaya, Delclaux y Ortega Lara. A dos metros se apostaban los proetarras, que a falta de razones imponían sus consignas de «viva la muerte» a través de un equipo de megafonía. Patxi Elola, euskaldún, se suma a quienes han comenzado a pedir perdón «porque hemos estado callados mucho tiempo, y el que calla otorga». Desde que es concejal del PSE ha pasado a ser víctima. Le quemaron sus «bienes», esto es, la furgoneta y los utensilios que le dan de comer como jardinero. «Comandos» desarticulados recientemente tenían información sobre sus movimientos.

Vive con dos escoltas, clavados como estacas entre arbustos y macetas. En cierta ocasión un vecino comentó a la esposa del edil: «Habrá que decir a Patxi que tiene dos trabajadores que no pegan ni golpe». «Que no te enteras, son los escoltas», respondió la mujer. En efecto, los vecinos prefieren no enterarse de nada y miran para otro lado.

Patxi le dijo un día a su mujer que él cuidaría del hijo, de 7 años, por la tarde. Pero la situación le impide cumplir su palabra y su deseo. «¿Cómo llevarle todos los días al parque, cómo explicarle la necesidad de llevar adosados dos personas que ni hablan ni juegan?».

Patxi vive enfrente de Joseba Permach, portavoz de la ilegalizada Batasuna. «Suelo cruzarme con él y con su hijo. Él sí puede ir con su hijo. Tras cruzarse, se daba la vuelta y se reía. Encima se ríen de nuestra situación».

No hace mucho, ETA intentó una matanza en la cúpula del PP vasco durante un homenaje al concejal Iruretagoyena en el cementerio de Zarauz. Para ello, colocaron una bomba en el interior de una jardinera, junto al nicho. Después, la banda empleó un macetero para ocultar un artefacto junto al domicilio de dos periodistas. «Y yo que me movía entre maceteros y jardineras...».

Rubén Múgica: «Nacionalismo y terrorismo han conspirado durante décadas contra la sociedad vasca»
M. ALONSO ABC 12 Mayo 2003

Hijo de Fernando Múgica, asesinado por ETA, Rubén Múgica persigue con su candidatura echar una mano en el regreso de la libertad al País Vasco

-¿Cree que algo falla en el sistema democrático cuando ciudadanos vascos que no se dedican a la política, como usted, o los hijos de otras víctimas de ETA como Ernest Lluch, Luis Portero o Enrique Cuesta han tomado la decisión de incorporarse a las listas del PSE y del PP en el País Vasco?
-Lo que falla en el sistema es que el nacionalismo vasco no ha sabido, porque no ha querido, proteger a quienes no somos nacionalistas. Hoy en día en el País Vasco se vive la paradoja de que está tirado formar parte de una candidatura de PNV-EA o de IU y es muy complicado formar parte de una candidatura del PSE o del PP, porque los candidatos populares y socialistas, en caso de salir elegidos, se juegan sencillamente la vida.

-¿Qué cree que tienen que hacer, en esa situación, socialistas y populares?
-Lo que tenemos que hacer es asumir que nuestra obligación en el País Vasco pasa por mantener, preservar y perseverar en la alternativa al nacionalismo vasco.

-Sin embargo, la sociedad vasca parece bastante escéptica respecto a esa alternativa.
-Yo espero que en estas elecciones los ciudadanos vascos tengan en cuenta que el lendakari Ibarretxe les engañó en la última campaña electoral y que en muchas localidades del País Vasco la posibilidad de una alternativa constitucionalista al nacionalismo vasco sea una realidad. Lo que hay que hacer es materializar esa alternativa, de forma que PP y PSE lleguen a los acuerdos que tengan que llegar para desbancar al nacionalismo en el poder.

-El hecho de que la dirección del partido en el que usted milita, el PSE-EE, no hable con tanta claridad de la necesidad de ese pacto con el PP, ¿no frena las expectativas?
-Es cierto que ha habido épocas en las que la dirección del PSE tenía las cosas más claras. En todo caso, pienso que sabrá escuchar a las bases y a la nueva mayoría social que se está formando en el País Vasco.

-¿Está hablando de un fenómeno a largo plazo o cree que lo que plantea se apreciará ya en estas elecciones municipales?
-Creo que la nueva mayoría social está harta del terrorismo, de los embustes del nacionalismo y de ver cómo el régimen nacionalista protege, y de qué forma, a los terroristas y a sus cómplices. Esa mayoría va a hacer posible muchas más cosas de las que el nacionalismo piensa.

-¿Y qué futuro ve al terrorismo etarra, acosado en estos momentos judicial y policialmente?
-Creo que ETA va a ser destruida, que el terrorismo va a ser liquidado en España y que el siguiente paso será mostrar la conspiración que durante estas décadas ha existido entre el nacionalismo vasco y el terrorismo contra la sociedad.

-¿Considera que la mayoría social de la que habla se está rebelando contra esa conspiración?
-En el País Vasco se vive en un clima de rebeldía cívica constitucionalista frente al nacionalismo y frente al terrorismo nacionalista que representa ETA. El nacionalismo ha desafiado de forma profunda al Estado en los últimos tiempos a través del plan Ibarretxe, y lo que muchos ciudadanos espontáneamente hacemos ahora es sumarnos y ofrecernos para que los partidos constitucionalistas, en mi caso el PSE-EE, puedan completar las listas electorales.

-¿Cómo ve desde la perspectiva de una persona a la que ETA ha asesinado a su padre el hecho de que en estas elecciones Batasuna sea presentada como víctima por los nacionalistas?
-Uno de los signos de identidad del nacionalismo es el victimismo, y en el País Vasco no hay más víctimas que las personas asesinadas, amenazadas, perseguidas y silenciadas por ETA, que durante años han tenido que soportar la atroz presión del régimen nacionalista vasco.

-¿Cómo ha vivido durante todos estos años en San Sebastián, ejerciendo como abogado, cuando las víctimas del terrorismo han sido también personas marcadas por el nacionalismo?
-Lo que el nacionalismo vasco ha conseguido durante años es que las víctimas del terrorismo no podamos quejarnos más allá de las cuarenta y ocho horas siguientes al asesinato de los nuestros. Es así como se ha vivido durante años en San Sebastián y en el País Vasco, pero la rebelión de la sociedad vasca y del conjunto de la sociedad española, a favor de las víctimas del terrorismo, y de la memoria de las víctimas del terrorismo, hace que esa situación esté cambiando y podamos señalar no sólo a los asesinos, a los terroristas, sino también a aquellos que sencillamente llevan veinticinco años viviendo del tiro ajeno en la nuca ajena.

Además de los partidos
Gesto por la Paz, Elkarri y Basta Ya lanzan mensajes que van desde el apoyo a los candidatos amenazados hasta la apuesta clara por la alternativa al nacionalismo
LUIS SALA/ El Correo 12 Mayo 2003

DESDE HACE TIEMPO, las elecciones en Euskadi y Navarra no son cosa sólo de los partidos. Un buen número de movimientos cívicos y plataformas sociales desarrollan en paralelo iniciativas a pie de calle en defensa del pluralismo y la libertad, con distinto grado de implicación política.

Gesto por la Paz presentó hace unos días una declaración en favor de la libertad y la convivencia, en la que expresa su preocupación por la falta de unidad de los partidos a la hora de afrontar el problema de la violencia terrorista. Además, hace un llamamiento a todos los ciudadanos para desarrollar iniciativas de «solidaridad activa» con los candidatos amenazados, especialmente con aquellos que defienden opciones no nacionalistas. «Pequeños gestos que rompan su sensación de desamparo y les reconforten de las agresiones de que son objeto», explica el documento.

Frente a la falta de sintonía de los partidos, que en los últimos meses ha llevado a «un clima de crispación que amenaza con trasladarse a la sociedad», Gesto se pone como ejemplo de colectivo que agrupa a personas de izquierdas y de derechas, a nacionalistas y no nacionalistas, capaces de dejar a un lado sus diferencias ideológicas para reivindicar «con toda firmeza» la libertad de los cargos públicos que sufren la violencia de persecución. «Todos y cada uno de los candidatos que se presentan a estas elecciones son necesarios para mantener viva esta democracia. Cuando ETA y su entorno les persiguen, intentan acallarnos y atemorizarnos a todos».

Por eso, la coordinadora quiere desterrar de la sociedad comentarios que, quizá sin pretenderlo, contribuyen a justificar las agresiones a representantes políticos. «En más de una ocasión, ante el acoso a alguno de nuestros concejales, hemos escuchado que 'ellos se lo han buscado'. No. No podemos permitirlo porque ellos no han buscado nada, sino que con mucha generosidad, y en ocasiones poca comprensión, se han ofrecido a representarnos».

Elkarri puso también sobre la mesa una iniciativa cívica en defensa del pluralismo sin excepciones que, según explica Gorka Espiau, invita a «ponerse en el lugar de los candidatos amenazados y de los sectores sociales ilegalizados» para hacer una lectura «global y multilateral» de la situación política.

Oferta rechazada
El autodenominado movimiento social por el diálogo y el acuerdo ofreció tanto a PP y PSE-EE como a Batasuna 350 nombres de personas dispuestas a formar parte de sus candidaturas o, en el caso del partido ilegalizado, de futuras formaciones de la izquierda abertzale. Recibió un 'no' por respuesta. «Esto nos confirma en el carácter global de la oferta que, en un momento político tan polarizado, no podía tener éxito», dice Espiau. «En todo momento hemos sido conscientes de que la oferta era limitada, pero no podemos renunciar a que todas las personas, todas las ideas y todos los proyectos arraigados en nuestra sociedad tengan un espacio en nuestro marco de convivencia político».

En los días previos a la campaña, Elkarri hizo público también su «absoluto desacuerdo» con la decisión del Tribunal Supremo de anular 241 candidaturas de la izquierda abertzale y dudó de que el procedimiento seguido por la Justicia para retirar a estas plataformas de la contienda electoral tenga «categoría democrática». A su juicio, esta decisión traerá como consecuencia «la exclusión de un sector social y político que existe y es necesario para la búsqueda de la paz y la normalización política» y provocará un «desgarro de la convivencia».

Falta de libertad
Un análisis muy diferente hace Basta Ya, plataforma que, junto a los foros Ermua y El Salvador, la Fundación para la Libertad y otros colectivos constitucionalistas insiste en su discurso en las condiciones de falta de libertad en que se van a celebrar los comicios y en la necesidad de ofrecer una alternativa común al nacionalismo. Incluso, tras la firme negativa de los socialistas a conformar listas conjuntas con el PP, Basta Ya organizó un debate en San Sebastián el pasado mes de marzo en el que se reclamaron acuerdos postelectorales entre ambas formaciones para defender la Constitución y el Estatuto en los ayuntamientos.

La plataforma en la que militan, entre otros, Fernando Savater y Maite Pagazaurtundua, hermana de la última víctima mortal de ETA, se hará presente en campaña el próximo sábado, 17 de mayo, con un homenaje en el teatro Arriaga de Bilbao al escultor Agustín Ibarrola, fundador del Foro de Ermua, cuya obra en el bosque de Oma ha sido nuevamente blanco de las iras de los violentos.

Además, una docena de intelectuales americanos y europeos, entre los que están Günter Grass, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Nadine Gordimer, Fernando Arrabal y Paul Preston, ha hecho suyas las tesis de Basta Ya y la semana pasada suscribió un manifiesto en el que se denuncia que «los candidatos de los ciudadanos libres del País Vasco están condenados a muerte por los mercenarios de ETA y condenados a la humillación por sus cómplices nacionalistas». El documento propone también declarar el 25 de mayo «día de indignación general» en toda Europa en memoria de las víctimas de la libertad en el País Vasco y de los que hoy la defienden con riesgo para sus vidas.

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