AGLI

Recortes de Prensa     Martes 13 Mayo  2003
Pacto, tregua y referéndum
EDITORIAL Libertad Digital 13 Mayo 2003

La pera
CHARO ZARZALEJOS ABC 13 Mayo 2003

La perversión generalizada
EDURNE URIARTE ABC 13 Mayo 2003

Un alto en el camino
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 13 Mayo 2003

Periodismo filoterrorista
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  13 Mayo 2003

La tregua
JAIME CAMPMANY ABC 13 Mayo 2003

La historia se repite
Germán Yanke Libertad Digital  13 Mayo 2003

Columpio incómodo
TONIA ETXARRI/ El Correo 13 Mayo 2003

ETA enésima asamblea
Lorenzo Contreras La Razón 13 Mayo 2003

Tibieza y cobardía vascas
Editorial El Ideal Gallego 13 Mayo 2003

El mitin de ETA
José Cavero El Ideal Gallego 13 Mayo 2003

Contra las cuerdas
Antonio Casado El Ideal Gallego 13 Mayo 2003

Del desmentido a la realidad y de Estella a los pactos con ETA
N. C. ABC 13 Mayo 2003

«El PSE sufre una gran crisis interna por el nacionalismo »
R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 13 Mayo 2003

El Gobierno cree que ETA busca una «salida política» con el PNV ante el acoso policial
LOGROÑO / PALMA. C. DE LA HOZ / G. LOPEZ ALBA ABC 13 Mayo 2003

Iturgaiz recibe una indemnización de un miembro de HB que le amenazó con machacarle
EFE Libertad Digital  13 Mayo 2003

Pacto, tregua y referéndum
EDITORIAL Libertad Digital 13 Mayo 2003

Como ya anunciábamos en el pasado editorial, el descarado apoyo del PNV-EA a ETA y sus pantallas, especialmente la, a primera vista, absurda negativa de Atutxa a disolver SA, tiene una clara razón de ser que ETA ha confirmado el domingo a través su cauce habitual, el diario Gara. Aun a pesar de las acusaciones de la banda de oportunismo electoral hacia el PNV, a cuenta de la ilegalización de su pantalla política –poco más que mera retórica–, el nacionalismo “moderado” y el “radical” han hallado un punto de encuentro en torno al plan de Ibarretxe. Ese “plante al Estado Español” ofrecido por Egibar, el embajador del PNV ante ETA, a Otegi tomará la forma de una nueva “tregua” que, aprovechando la práctica inoperatividad criminal de la banda forzada por la eficacia policial, proveerá ese ambiente de falsa paz que Ibarretxe necesita como cobertura política para convocar su referéndum.

Se trata de una reedición del Pacto de Estella, aunque esta vez el entendimiento entre las familias nacionalistas va mucho más allá. El PNV está dispuesto a asumir una ruptura abierta del marco legal e institucional –una exigencia tradicional de ETA–, convencido de que ha llegado la hora de que el embrión de estado euskaldún vea la luz. Bien por agotamiento de las posibilidades que les ofrecía el Estatuto y la Constitución para su estrategia secesionista, o bien porque el nacionalismo vasco está alcanzado las máximas cotas de desprestigio político –no sólo en España, donde hace ya algún tiempo que nadie puede engañarse respecto de las intenciones de los nacionalistas, sino también en el extranjero– los nacionalistas se han lanzado, al grito de ‘ahora o nunca’, a una loca huida hacia delante cuyo éxito a corto plazo vendrá determinado en muy gran medida por los resultados de las elecciones municipales, probablemente las más importantes y más cargadas de significado político de toda la democracia y, asimismo, las más decisivas de los últimos años para los nacionalistas “moderados”, que en esta convocatoria se juegan muchísimo.

Si el PNV aumenta su representación municipal en los ayuntamientos con presencia de concejales batasunos, su evolución futura quedará hipotecada por los dictados de ETA. Si, en cambio, los nacionalistas “moderados” pierden concejales, lo más probable es que tengan que buscar alguna excusa para no celebrar el ansiado referéndum, la cual vendría, una vez más, de la mano de ETA, que suspendería acto seguido la anunciada tregua pretextando, probablemente, la incapacidad del PNV para liderar el proceso de “construcción nacional”. Paradójicamente, el resultado más favorable para el PNV-EA sería mantener más o menos el mismo número de concejales –habida cuenta de que no es probable que los votantes del PP y del PSE decidan cambiar el sentido de su voto a favor del PNV. Ello les permitiría, por una parte, mantener la convocatoria del referéndum; por otra, conservar el entendimiento con ETA; y, al mismo tiempo verse libres de la contaminación de los votos de Batasuna y de la hipoteca que ETA se cobraría sobre ellos.

La pera
Por CHARO ZARZALEJOS ABC 13 Mayo 2003

«Es que es la pera», decía ayer el lendakari Ibarretxe cuando, en la Cadena Ser, Iñaki Gabilondo se interesaba por saber si el jefe del Ejecutivo vasco confirmaba o desmentÍa la información facilitada por este periodico en torno a una «tregua» de ETA pactada con el PNV. «Es que es la pera», decía Ibarretxe; «las cosas que se dicen». «¿Pero desmiente usted?».Y vuelta a las andadas.

Escandalizado, decía Ibarretxe que todo son infundios, falsedades, mentiras. Para redondear su no respuesta y,por si había duda, aclaró el lendakari que el PP se ha rodeado de un «GAL mediatico» que se dedica a todo eso, a mentir, difamar y, claro, visto así, «es la pera». Al final, lo importante es que Ibarretxe no desmintió -«no quiero dar publicidad», dijo. Quienes en el PNV se ocupan de determinadas cosas no se andan con bromas. Tienen bula para el silencio. Así fue en el 98 y así ha sido siempre. Que Ibarrtexe no confirme no es señal de alarma. El tiempo irá dando y quitando razón. Perdió la oportunidad de afirmar que en ningún caso aceptará el apoyo de ETA. Si hay «movida», Ibarretxe está en ella. Por lo demás, tiene razón Ibarrtexe. Hay cosas que se dicen que son «la pera», pero hay justificaciones o explicaciones que son ya la «repera». Y algo o mucho de «repera» tiene que para justificar la no intervención de la Policía en una manifestación prohibida por el propio Ejecutivo, Ibarretxe diga que no «queremos volver a los tiempos de los grises» y que además lo que no van a permitir es que «los vascos y las vascas nos demos de tortas en la calle», porque -y volvemos a la repera- eso es lo que quieren Aznar y Batasuna. Así, sin matizaciones. A partir de ahí y haciéndose una trampa a sí mismo habla de la necesidad de establecer relaciones «amables» entre los pueblos vasco y español. Si la amabilidad la lograramos entre los propios vascos, sería ya «la pera». Trasladar el problema a nuestros vecinos de Burgos o Cantabria como si estuvieran en conflicto con nosotros, ¡qué quiere que le diga, lendakari! Eso es ya la «repera».

La perversión generalizada
Por EDURNE URIARTE ABC 13 Mayo 2003

UNA combinación de miedo y de actitudes extendidas de apoyo al terrorismo ha dado lugar al estado de perversión generalizada que se vive en el País Vasco. Y eso significa que la dejación ante el terrorismo, o la misma colaboración, son aceptables, normales, e incluso consideradas propias de gentes sensatas y dialogantes. Y la resistencia y la protesta son rechazadas por intolerantes y provocadoras.

La UPV hace profesor titular a un acusado de colaboración con ETA y los sospechosos son los que se escandalizan y no el Departamento, la Comisión evaluadora o las autoridades académicas, tan comprensivas con determinado tipo delincuencia. Muchos profesores viven coaccionados por la obligación de examinar a etarras y otros muchos practican el «favoritismo» con estos alumnos y el culpable es el Ministerio de Justicia por acabar con el escándalo y no la universidad que miraba hacia otro lado. Batasuna se pasea por Bilbao en plena impunidad el pasado sábado en una manifestación prohibida y el consejero de Interior se ratifica orgulloso en su dejación afirmando que «es un honor» recibir las críticas de Carlos Iturgaiz.

En este contexto, no es extraño que Ibarretxe ni siquiera se molestara ayer en desmentir con claridad las informaciones de este periódico sobre su búsqueda de acuerdos con ETA. Al contrario, afirmaba, ufano, estar encantado con una posible tregua y señalaba acusador hacia los que denunciamos los pactos con los terroristas porque «parece que hay a quien le preocupa que haya una tregua». Y no, todavía no hay una revolución en el País Vasco. Porque la perversión está tan extendida, contamina de tal forma instituciones y personas, que ya ni siquiera sorprende. Es la normalidad.

Un alto en el camino
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 13 Mayo 2003

SIÉNTATE aquí, querido lector, reposa un poco, echemos la vista atrás. Qué duro y contradictorio ha sido el recorrido hasta este punto en el que, al fin, los nacionalistas dedicados al Terror les han dicho a los del PNV que están de acuerdo con ellos, con el plan Ibarretxe, con su forma de plantear la separación de España, y la manera de limpiar definitivamente al País Vasco de la escoria española, la gente no euskaldún, la mitad de la sociedad vasca.

No es malo, querido lector, echar la vista atrás. No temas convertirte en estatua de sal. Ese es, en efecto, un mito hermoso que funciona solamente cuando uno renuncia al futuro, pero nosotros no vamos a hacer tal sino que vamos a seguir adelante, en cuanto tomemos resuello.

Propongo que en este alto en el camino meditemos en algunos de los errores que hemos cometido a lo largo de los últimos años de tal modo que, ahora que sabemos cómo se dan la mano los nacionalistas de un signo y de otro, no volvamos a caer en ellos. Sobre todo en el peor: en esa manía por diferenciar entre nacionalistas buenos y malos, demócratas y excluyentes, violentos e institucionales... El coste que hemos pagado ha sido demasiado alto : se han afianzado en la legalidad con la ayuda del Terror hasta montar un sistema demoníaco, una forma de administrar desde el poder la persecución, el asesinato...

Esto es lo que vemos cuando miramos hacia atrás pero también es cierto que, a pesar de ello, hemos llegado a conseguir que se haya impuesto el Estado de Derecho en cierta manera. Han sido muchas víctimas -mil- e indefinible y no mensurable el miedo, el sufrimiento, la discriminación, el expolio cultural... pero al final estamos viviendo un tiempo de vindicación, de reconquista de nuestro espacio y, por lo que se refiere a las víctimas, el sitio de honor que les correspondía en la plaza pública y en nuestros corazones.

Son muchos y muy encontrados los sentimientos que tenemos cuando echamos, a estas alturas de mayo de 2003, la vista atrás. Sería insuficiente hablar de un sabor agridulce cuando nos referimos a la terrible experiencia de estos cuarenta años últimos. Esto ha sido una tragedia. Pero todo tiene su tiempo y estamos al final ante la realidad que muchos de los nuestros se han negado a reconocer: por fin el nacionalismo se nos presenta tal como es, de idéntica naturaleza el llamado democrático y el exacerbado, el PNV y ETA. Adscrita ésta al Plan Ibarretxe, ¿quién seguirá empeñado en atribuir distintas naturalezas a unos nacionalistas y a otros?

Sin embargo este es el problema que se nos va a volver a presentar. Es de temer que gentes que se llaman constitucionalistas, que están aparentemente con nosotros, porque están a este lado de la raya o de la frontera, vuelvan a caer en la trampa del diálogo, de la distinción entre buenos y malos... Serán capaces de argumentar que, ilegalizada Batasuna por el Estado de Derecho y asegurada la paz gracias a la tregua de ETA, es la hora del entendimiento. Este es el problema que vamos a tener: que algunos de los nuestros -o de quienes consideramos que lo son- quieran cambiar paz por territorios, Terror por Constitución, apaños por Estado, contubernio por España.

Van a decirnos que lo importante es desterrar la muerte y que lo de menos son los contornos fronterizos, la definición esencialista de España, la sacralización de la unidad en estos tiempos de europas federales... Los parientes de los Madrazo, los compañeros de Elorza, los escuadristas de «Nunca Mais», los compañeros de Esquerra Republicana, los fieles de Maragall, los sostenedores inorgánicos de Zapatero... nos aconsejarán la tibieza nacional que lleva a la traición, el entreguismo, la ruptura de España... Y yo te digo, querido lector, que nada de ello impedirá la masacre de la mitad de la ciudadanía vasca. A la destrucción de España le seguirá la de quienes son considerados sus representantes.

Por esto, querido lector, te he pedido que hiciéramos un alto en el camino.

Periodismo filoterrorista
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  13 Mayo 2003

No hace falta descubir a estas alturas la complicidad de muchos periodistas de izquierda con el terrorismo de ese signo, e incluso con cualquier clase de terrorismo siempre que sea antioccidental, antijudío o antiamericano. Esa simpatía ideológica con el totalitarismo comunista o islamista se traduce en la presentación de sus crímenes como si no lo fueran o lo fueran pero menos, procurándoles todas las eximentes que permiten el vocabulario y la gramática. El periodismo anglosajón añade un toque racista a su predilección totalitaria, y llama combatientes en Colombia a los que en Gales llamaría terroristas, y denomina ejecuciones a lo que en su casa serían siempre asesinatos. Es uno de los frentes de la lucha antiterrorista en que menos se ha avanzado, en parte por el gremialismo que caracteriza a los periodistas y en parte por el dominio de la Izquierda en él.

Pero es indudable que también ese es un terreno en el que se debe luchar contra el terrorismo y sus cómplices. El mecanismo por el que una patulea de viejos progres entra en razón es bien conocido: amenaza de demanda judicial y denuncia económica. Si CNN en español, siguiendo a Reuters, habla de una de las jefes de la banda etarra como autora de la “supuesta ejecución” del director financiero de El Diario Vasco, Santiago Oleaga, es evidente que pone incluso en duda que sea un asesinato. La “ejecución”, fórmula que sólo puede usar el asesino, es la asumida por CNN, pero el “supuesto” añade aún más cautela, más consideración todavía para los asesinos y más desprecio para el asesinado.

No tengo duda de que una demanda del Grupo Correo y un manifiesto como el de los Doce intelectuales contra el terror en el País Vasco supondría el comienzo del fin de esta complicidad de los medios de comunicación con el terrorismo. ¿Para cuándo?

La tregua
Por JAIME CAMPMANY ABC 13 Mayo 2003

Los etarras están otra vez hablando de «tregua». La anuncian en sus papeles y la ofrecen al PNV. Naturalmente, lo que ellos quieren no es una tregua; lo que quieren es un resuello. Decíamos ayer que «Eta» está cansada, rota, mermada y de algún modo rendida. Cada vez le es más difícil guardar sus secretos, es decir, sus planes, sus domicilios, sus movimientos y la localización de sus mandos y de sus miembros. Y también cada día le es más difícil disponer de dinero, encontrar armas y municiones, lugares de adiestramiento en el ejercicio del terror. Surgen las primeras deserciones, las súplicas de permiso para abandonar el macabro oficio de matar. Hay dos ejemplos muy recientes.

Ni siquiera hace falta afirmar que los nacionalistas de Arzalluz están dispuestos a conceder ese resuello a los etarras. Faltaría más. Y encima, lo que exige la banda para abrir la tregua es que se cumpla el «plan soberanista» de Ibarreche, la «hoja de ruta» (como ahora han dado en decir los comunicadores internacionales) de la autodeterminación del País Vasco. Se trata a ojos vistas de una nueva «tregua-trampa», pero no sólo de los etarras. En esa trampa disfrazada de tregua entra el PNV y más o menos explícitamente Eusko Alkartasuna, el pequeño apéndice nacionalista fundado por Carlos Garaicoechea. Más que de un segundo «pacto de Lizarra», habría que hablar de una alianza para la segregación. El artífice de esa alianza se llama Javier Arzalluz, el sabinista furioso, segregador iluminado y frenético.

Encuentros a tres en España y en Francia: etarras, batasunos y peneuvistas. Los etarras, en situación de kaputt, y los batasunos, en situación de destierro de la política y del cajón del dinero, pasan por el aro que sostiene la dirección del PNV. La cumbre nacionalista exalta a la capitanía general a Javier Arzalluz, que ahora también manda en «Eta». No sería extraño que etarras y batasunos dieran a los suyos instrucciones para que voten todos ellos al PNV. Sólo una mayoría absoluta del nacionalismo arzallusista ofrecerá la posibilidad de desafiar al Estado y a la Constitución y convocar un referéndum en el País Vasco. De lo que se trata, claro está, es de romper la soberanía del pueblo español, y convertirla en añicos.

Antes de quedar públicamente a las órdenes de Arzalluz y del PNV, es probable que la banda etarra intente dar un golpe de efecto con un atentado sonado. Sería como dar una prueba de que ofrece la «tregua», no por debilidad, por cansancio o por rendición, sino por estrategia, y para no estorbar el plan de soberanía separada de los nacionalistas de pistola descargada. Ya nos ha advertido de esa contingencia el ministro de Interior, que quizá posea algún dato sobre ese propósito. Si los etarras logran asestar un golpe a la paz y a la democracia antes de las elecciones, sería aprovechado por el arzallusismo para justificar la conveniencia de aceptar la trampa de la tregua. Pero ese golpe significaría, como decíamos ayer, uno de los últimos o penúltimos coletazos de «Eta», el zarpazo de un oso acosado y moribundo. A partir de algunos meses, el tiempo corre más velozmente que antes hacia el final del terror.

La historia se repite
Germán Yanke Libertad Digital  13 Mayo 2003

No querían que el tendero judío estuviera a cien metros del portal. Llegaban los nazis, pintaban los escaparates, destrozaban el género o golpeaban al propietario, pero ellos afirmaban no verlos nunca, aunque se quejaban. Se quejaban de que el tendero judío estuviera allí, no de los nazis que venían a insultarle, a amenazarle, a pegarle. El judío era un incordio, los nazis una suerte de imperativo. Tenían miedo, pero también cobardía y desprecio a la ética. Porque se quejaban, preferían que se fuera. No organizaban grupos para defenderle, no protestaban de que no hubiera vigilancia policial, no se interponían entre la víctima y los agresores. Llegó el día en que los judíos desparecieron del barrio. Unos huyeron, otros fueron arrastrados de sus casas. El filósofo Spaemann cuenta su espanto de niño ante la desaparición de parte de los vecinos habituales, pero otros, por no enfrentarse a su propia cobardía, a su despreciable enfermedad moral, lo negaban. O, sencillamente, lo silenciaban. Si no se hablaba de ello, no los habían llevado a los campos, no estaban atravesando la frontera por el monte, no habían sido despojados de todo en un intento de despojarles de su dignidad. Al fin y al cabo, ya no había una tienda a cien metros que fuese atacada a diario por los nazis.

En Getxo, en la provincia de Vizcaya, los vecinos muestran su rechazo a que la oficina electoral del PP esté instalada en el barrio de Algorta. Ha sido atacada por cuarta vez. La policía autonómica no lo ha impedido, lo que sorprende después de la primera vez. Hay pintadas en los carteles electorales. Los vecinos se quejan, a título personal. No han ido a protestar a la Ertzaintza. No han ido a manifestarse ante Batasuna y sus jóvenes nazis. Se quejan al PP, le muestran el malestar porque estén precisamente allí…

Columpio incómodo
TONIA ETXARRI/ El Correo 13 Mayo 2003

Con lo cómodo que estaba el lehendakari con su plan soberanista bajo el brazo, al saber que la mitad del Parlamento lo rechazaba (además de otros sectores sociales), pero que también ETA lo repudiaba! Eso le permitía columpiarse en la incomprensible equidistancia entre el Gobierno democrático del PP y la banda terrorista. Pero como ETA se resiste a perder el control del mundo abertzale, no sólo insiste en que el mejor 'voto útil' es el voto nulo destinado a las candidaturas impugnadas, sino que se propone incomodar al Gobierno de Ibarretxe. Y qué mejor que decir que le parece muy bien (ahora sí, antes no) la consulta popular propuesta por los nacionalistas. Un dardo en pleno banco del columpio.

Estaba el lehendakari, hace unos meses, en pleno fervor de las rondas con los partidos -incluida Batasuna y autoexcluido el PP- cuando explicó que su anhelado referéndum se haría en un proceso de «ausencia de violencia». Y lo dijo con tal seguridad que dio a pensar que, al menos, se había producido un intercambio de cromos con ETA. Ayer apareció en las ondas en una entrevista en la que eludió desmentir o confirmar que su partido hubiera hablado con ETA. Seguramente no querría arriesgarse porque, en el 98-99, el PNV 'negó la mayor' ante una información similar y fue la propia ETA la que desveló los entresijos de los contactos. Pero para salirse de la tangente, ayer arremetió contra los mensajeros diciendo que «alrededor del PP ha nacido un GAL mediático». Una gravísima acusación cuando todavía existe la amenaza terrorista.

ETA declaró su tregua vigilada, en el 98, en uno de sus momentos más bajos. Ahora vuelve a estar, con las detenciones, sospechas de infiltrados y persecución legal de su entorno, en una situación límite. Habrá que exigirle el cese definitivo de su terror, como se comprometió el IRA hace ya tiempo. De lo contrario, como en el 98, volveremos a ser unos pardillos.

ETA enésima asamblea
Lorenzo Contreras La Razón 13 Mayo 2003

El último comunicado de ETA, hasta este momento, ha recibido una cascada de interpretaciones: que es una trampa, que es una muestra de debilidad, que significa la aceptación del «plan Ibarreche» sobre autodeterminación, que abre la puerta para una nueva tregua, que prepara el camino para un pacto de «Lizarra 2»... Son posturas legítimas ante el enigma que siempre portó consigo una organización terrorista imprevisible en su estrategia coyuntural. Se ha hablado ahora, algo menos, de ese «proceso asambleario» que la banda revela haber celebrado y del que dará cuenta «en breve».

Pero el llamado «proceso asambleario» proporciona tal vez el único elemento sólido para calcular lo que puede estar ocurriendo en ETA, que nunca tras sus asambleas prometió anticipar contenidos. Se supo que esos cónclaves se celebraron, y poco a poco, por la vía de los hechos y de las filtraciones, quedó más o menos claro el resultado de sus deliberaciones o disputas. Recordemos, por ejemplo, la famosa ETA-V Asamblea, «endurecedora» de la banda, o la no menos notable ETA-VI, que, si no me falla la memoria, condujo a una división interna. No olvidemos la distinción entre ETA militar y ETA político-militar, que ningún consuelo aportó a los eternos esperanzados en que la organización terrorista cambiase sustancialmente.

Ahora es ETA la que anuncia íntimas noticias. Y como de sus anteriores asambleas lo que se reflejó fueron problemas internos, cabe pensar que en la actualidad también los padece. Lo que probablemente no hará y menos en una situación caracterizada por sus constantes descalabros policiales y judiciales, aparte de las desavenencias con el contexto nacionalista, es manifestar debilidad. En realidad, nunca lo hizo. Sus grados de crueldad o de barbarie se repartieron por banderías matizadas. Las deserciones, que las hubo en sus filas, fueron el producto de lo que hoy se adivina y hasta se dice: que hay cansancio en la militancia y que luchar contra el Estado, totalitario o no, es una empresa muy ardua y una larga aventura de desgaste, sobre todo para quien la practica, que es ETA. No deja de ser elocuente que en el comunicado de la banda se acuse a PP y PSOE de servir o suministrar a los restantes poderes «las pócimas elaboradas con las frutas envenenadas de Franco y Mola». La referencia a los dos generales, aparte del ánimo descalificador contra quienes supuestamente los imitan, viene a confesar que la «medicina» de la dureza autoritaria está contraindicada para el invento independentista y terrorista.

Del comunicado etarra no se desprende ninguna simpatía política hacia la conjunción PNV-EA. ¿Lo único biensonante para el «PIan Ibarreche» es que consultar al pueblo ¬en vía de autodeterminación ilegal, claro¬ «es uno de los ejes principales de la lucha de ETA»? Hay afinidades que matan.

Tibieza y cobardía vascas
Editorial El Ideal Gallego 13 Mayo 2003

El histórico Athletic de Bilbao no está en su mejor momento; de la cantera salen pocos jóvenes capacitados para jugar al fútbol en Primera División, quizá porque ahora muchos chicos nacidos en el País Vasco prefieren entretenerse lanzando cócteles molotov que dándole patadas a un balón. El futuro de los leones sería mejor si fichasen al lehendakari, que se ha revelado como un gran defensa central, capaz de despejar de un patadón el peligro que se cierne sobre él y su proyecto secesionista. El comunicado que ETA emitió el domingo deja pocas dudas e incluso permite pensar, como ya lo han hecho muchos, que existe un pacto entre el PNV y la banda terrorista para que ésta decrete una tregua. Respuesta de Ibarretxe a la pregunta de si ese compromiso es real: “No quiero entrar en las manipulaciones del GAL mediático de Aznar”. Es decir, punterazo a la grada; cuanto más lejos esté la pelota menos complicaciones hay para la portería propia. ¿Que se trata de una táctica rudimentaria?, desde luego; ni siquiera los equipos de Regional recurren a ella, pero ¿que resulta efectiva?, pues también. Ahora bien, ¿deja en buen lugar a quien recurre a ella? No, aunque eso es lo que menos le importa a los llamados nacionalistas moderados -quizá les quedase mejor el calificativo de tibios o incluso el de cobarde-, que no tienen ningún reparo en recurrir a esa estrategia para seguir adelante con sus proyectos. Todo vale para convertir en realidad sus delirios excluyentes y dictatoriales, incluso el apoyo de los asesinos, que aspiran a alcanzar la misma meta que el PNV.

El mitin de ETA
José Cavero El Ideal Gallego 13 Mayo 2003

Ya que ni siquiera dispone de listas electorales, en esta ocasión, por la insistente actuación y propósito del Gobierno y de los Tribunales Supremo y Constitucional de impedir que Batasuna tenga candidatos a quienes elegir el día 25, la banda terrorista ETA no se resigna a mantenerse al margen de una campaña electoral, y se vale, para conseguir esa presencia en la opinión pública, de un comunicado con el que regresa a una actualidad... que nunca ha perdido desde hace tres décadas interminables con centenares de víctimas mortales.

Aporta novedades nada despreciables, esta comunicación de la banda terrorista: pide que se vote a las listas anuladas por el Supremo y el Constitucional y, ahora, apoya la consulta popular que insiste en llevar a cabo el lehendakari Ibarretxe en apoyo de su plan soberanista. Asegura que aceptaría el resultado de esa consulta. Incluso sugiere que podría ofrecer otra tregua pactada con el PNV a cambio de esa consulta independentista.

De todo lo cual, deduce el Ministerio del Interior varias cosas: primera, un cambio de estrategia de la banda y sus dirigentes “estrategas”. Su primera reacción ante el plan soberanista del lehendakari fue de rotundo rechazo y descrédito. Ahora lo acepta y se muestra dispuesto, incluso, a apoyarlo.

El Ministerio del Interior interpreta que la banda está decidida a maniobrar y disponer trampas para frenar la presión que viene sufriendo y que la han situado en una clara posición de debilidad, como vendría a demostrar que su último asesinato se produjo en febrero, cuando mataron al concejal Joseba Pagazaurtundua. Los golpes policiales, de un lado, y la ofensiva política y judicial desarrollada por las instituciones del Estado, de otro, están situando en situación de suma debilidad a la banda y a sus plataformas electorales de la ilegalizada Batasuna.

ETA pretende mantener la expectación y anuncia para fecha próxima las conclusiones que extrae de un “proceso asambleario” que se habría producido en su seno. Cabe poner de relieve que el pasado sábado anunciaba el diario “ABC” el abandono de la banda de dos etarras harto o aburridos de la organización terrorista y de sus propósitos. ¿Qué habrá dado de sí ese proceso asambleario, el deseo de una tregua o de más crímenes? De momento, se sospecha que pretende, y consigue, el protagonismo que se le niega por otras vías, las de las urnas.

Contra las cuerdas
Antonio Casado El Ideal Gallego 13 Mayo 2003

Otra vez el mismo señuelo. Quienes de buena fe sueñan con una ETA en paro, aunque sea temporal, perciben cualquier anuncio de tregua por parte de los terroristas. Así fue en el 98, cuando la banda y su entorno político estaban acorralados por el clamor de una opinión pública horrorizada por el asesinato de Miguel Ángel Blanco en el verano de 1997. Entonces como ahora el PNV les tendió la mano con el Pacto de Estella. Así acabaron reincorporándose al paisaje del País Vasco. Una vez reinstalados, mediante el rearme de los comandos y el plus de respetabilidad que les otorgó el nacionalismo democrático, se disolvió aquella sindicación del nacionalismo vasco en su doble versión, ETA rompió la tregua y volvimos a las andadas.

De nuevo se plantea un escenario similar, donde el dato determinante vuelve a ser la debilidad del bloque formado por ETA y su entorno. Más que acosados se encuentran al borde de la asfixia. Y entonces vuelven a mirar hacia el PNV como clavo ardiendo al que necesitan aferrarse para sobrevivir. Sobre esas premisas fijas, a las que debe sumarse la de que si ETA no mata es porque no puede, ningún demócrata debe alegrarse por el anuncio de un eventual silencio de las armas, aunque sea temporal. En estas condiciones, ETA no está en situación de ofrecer una tregua, sino de pedirla, como un equipo de basket pide tiempo para rehacerse ante la marcha adversa del partido. Por tanto, los ambivalentes contenidos del reciente comunicado de la banda terrorista -palo y zanahoria al nacionalismo que gobierna desde el nacionalismo que acojona-, deben ser vistos como expresión del pleito de familia entre los nacionalistas que quieren ir por las buenas y los que quieren ir por las malas hacia la misma meta secesionista.

Instalados en esa perspectiva, quienes defienden la legalidad no deberían prestar más atención a estas querellas internas del nacionalismo vasco que la curiosidad que sentimos ante cualquier rareza. Distancia. La distancia como terapia preventiva frente al riesgo de contagio. Eso, a escala individual. A escala colectiva ya se ha hecho lo que se tenía que hacer para preservar el sistema definido por la Constitución y el Estatuto de Autonomía. Me refiero a una operación de largo alcance, apoyada en los tres poderes del Estado y el propio Tribunal Constitucional, que consiste en poner fuera de la ley ofertas políticas manchadas de sangre, mientras las Fuerzas de Seguridad del Estado cumplen con su deber: detener a los comandos y ponerlos a disposición de los jueces. Todo lo demás es un pleito de familia del nacionalismo vasco. Con su pan se lo coman. No debe afectar al normal funcionamiento del Estado de Derecho. Son muchos años de mili como para volver a morder el mismo anzuelo.

Del desmentido a la realidad y de Estella a los pactos con ETA
N. C. ABC 13 Mayo 2003

MADRID. La historia siempre se repite. Esta idea debe tener presente el Gobierno cuando alerta de que ETA, que atraviesa un difícil momento tanto por el acoso policial como por la desactivación de su frente político, podría descolgarse con una oferta de tregua. En la trastienda, un pacto con el PNV para que convoque un referéndum sobre la autodeterminación y un paréntesis temporal que la banda terrorista utilizaría -como ha hecho cada vez que ha anunciado un «alto el fuego»- para reorganizarse y tomar aliento.

La última «tregua» de ETA llegó en septiembre de 1998, pocos días después de firmarse por los nacionalistas e IU-EB el pacto de Estella y a pocas jornadas de celebrarse elecciones autonómicas en el País Vasco. La ETA de ese momento, como la de ahora, se resentía del acoso policial y judicial: los miembros de la «mesa nacional» de HB habían sido condenados por colaboración con banda armada y cumplían entonces su condena en prisión; el juez Garzón había ordenado el cierre del periódico «Egin» por tratarse de un instrumento de la banda; y seis «comandos» habían sido desarticulados en apenas medio año. La banda necesitaba un respiro.

Hoy, la sombra de un anuncio de tregua vuelve a sobrevolar el País Vasco en plena campaña electoral. El efecto político está servido. Hoy, ETA se encuentra en una situación de debilidad por las detenciones. Las últimas, el pasado fin de semana. Seis terroristas, entre ellos Ainhoa García Montero, responsable de «comandos», y dos integrantes de un «talde» de reserva, cayeron en Francia. Finalmente, la ETA de hoy ha perdido su baza electoral y su presencia en las instituciones con la ilegalización de Batasuna y la anulación de sus listas herederas. La historia, pues, se repite.

«El PSE sufre una gran crisis interna por el nacionalismo »
RAMÓN RABANERA, Diputado General de Álava
R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 13 Mayo 2003

¬¿Está el PP en situación de retener en su poder la Diputación Foral de Álava?
¬ Eso está en manos de los alaveses, que son quiénes votan. Pero creo que el PP ha realizado una tarea muy importante en estos cuatro años que los ciudadanos van a saber valorar.

¬ ¿Tiene, como dice el PNV, un pacto con el PSE?
¬ No existe ningún pacto PP- PSE distinto al que firmamos por las libertades y contra el terrorismo. No obstante, creo que sería muy negativo que la mayoría constitucionalista que vive en Álava quedara en la oposición tras las elecciones. Para evitarlo, es necesario que los partidos que creen en la Constitución y en el Estatuto nos unamos para ofrecer un gobierno ético y democrático.

¬ ¿Sería peligroso para la democracia que Álava cayese en manos de los nacionalistas?
¬ Sería muy malo, porque la propuesta nacionalista pasa por no respetar la palabra que los alaveses dimos a favor de la Constitución y el Estatuto.

¬ ¿Cómo puede convertirse Álava en un parapeto contra la violencia?
¬ Siendo un ejemplo de regeneración ética para el País Vasco.

¬ ¿Que piensa de los movimientos que se están registrando en el PSE para «eliminar» a los partidarios de Redondo Terreros?
¬ Creo que el PSE sufre una profunda crisis por su indeterminación respecto al nacionalismo que le conduce a que dentro del partido existan tensiones y grupos ideológicos divergentes. No me cabe duda de que la postura defendida por Redondo es mucho más leal con un proyecto coherente de España.

El Gobierno cree que ETA busca una «salida política» con el PNV ante el acoso policial
LOGROÑO / PALMA. C. DE LA HOZ / G. LOPEZ ALBA ABC 13 Mayo 2003

El Gobierno no revisará ninguna de las medidas aprobadas recientemente ni siquiera en el supuesto de que ETA «decrete» una tregua a cambio de que se lleve adelante una consulta sobre el plan Ibarretxe. Según fuentes del Ministerio de Interior, la dirección etarra pretende crear el clima de «diálogo» necesario para que se dé carpetazo a medidas como el cumplimiento íntegro y efectivo de las penas, que forman parte de las reformas legales del Ejecutivo, bajo el consenso de PP y PSOE, para luchar contra el terrorismo.

La debilidad y desmoralización de los terroristas son las causas que han provocado que la banda busque una «salida política», tutelada por el PNV, para evitar una derrota policial. El cerco internacional, las reformas legislativas, el escaso apoyo popular a Batasuna tras su ilegalización y la constatación de la firmeza del Gobierno han llevado a la banda a anunciar incluso que en breve comunicarán el resultado de su última asamblea. Según fuentes policiales, ETA no habría celebrado ninguna reunión con un mínimo de quorum. Sin embargo, la «salida política» en la que se ha embarcado contaría, además de con el apoyo del PNV -cuyos dirigentes eludieron ayer en todo momento desmentir las informaciones de ABC- con el de sus más veteranos terroristas. Precisamente dos de ellos ya pidieron a la cúpula etarra abandonar la banda no por discrepancias ideológicas, sino por puro cansancio.

Pero los etarras perdieron su oportunidad en 1999. La tregua declarada en noviembre de 1998 constituyó la última ocasión de buscar una salida pactada al fin de la violencia terrorista. Eso es lo que vino a decir ayer el presidente del Gobierno, José María Aznar, durante un mitin en Logroño, en el que se hizo eco de la información de ABC.

Aznar proclamó que la democracia española nunca ha sido «tan fuerte y ha estado tan respaldada» como ahora para afrontar la amenaza terrorista. Atribuyó esta situación a la puesta en marcha de todos los mecanismos policiales, legales y del Estado de Derecho para acorralarla y también destacó el apoyo internacional de modo que los asesinos etarras no tienen ya ningún refugio seguro ni en Europa ni en Estados Unidos. Por eso, avisó de que no servirá de nada reeditar un «Pacto de Estella 2», cuyo antecedente culminó en una tregua indefinida que la banda rompió un año después.

La «desmoralización» como lucha
«Ahora andan dando vueltas, acordando y pactando. Son pactos de imposición y de exclusión», comentó. Pero para que éstos no se hagan ilusiones sentenció que hay tres cosas inamovibles: «Las reglas se respetan, las normas se cumplen y con los terroristas no se pacta. Que nadie se equivoque».

«Un «Estella 2» sería un tremendo error histórico que agravaría la situación de riesgo e inseguridad para los vascos y españoles», dijo el ministro del Interior, Ángel Acebes, quien calificó además este momento de «absolutamente decisivo como quizá no ha habido ningún otro en nuestra historia de lucha contra ETA».

Para sustentar su afirmación, hizo referencia a la ilegalización del entramado, la cooperación internacional y las detenciones de los comandos operativos y la infraestructura de apoyo a la organización que está aparejando -a juicio del titular de Interior- «un deterioro y una desmoralización de la capacidad operativa de la banda en todos sus ámbitos». No obstante, Acebes advirtió que «vamos a asistir a todo tipo de iniciativas, actuaciones, maniobras y trampas para evitar ese deterioro real» de ETA.

En la misma línea, el ministro de Justicia, José María Michavila, se refirió ayer a la oferta de tregua lanzada por ETA al PNV en términos de «reciprocidad», «proyectos fracasados» y de una actitud, la de los nacionalistas vascos, que se asemeja a la de los abogados defensores de Batasuna. En su visita a Barcelona, donde asistió junto a sus Majestades los Reyes a la entrega de despachos de la 53 promoción de la carrera judicial, Michavila aprovechó para recriminar su conducta al PNV y admitió su más absoluto «escepticismo» por el anuncio de un posible alto al fuego y de un compromiso de los terroristas de «respetar la palabra de Euskal Herria».

En el País Vasco se da por supuesto que ni el PNV ni ETA van a confirmar que se está gestando un pacto entre ambos, en el que unos se comprometen a organizar un referéndum y otros ofrecen a cambio una tregua. Sin embargo, no es la primera vez que se gesta un pacto de esta naturaleza y no lo confirman las partes implicadas. El antecedente se remonta a hace cuatro años, cuando aparecieron unos documentos con la firma de Joseba Egibar, por el PNV, y el sello de ETA, según recordó ayer el diputado general de Alava, Ramón Rabanera. En su opinión, Ibarretxe «no tiene credibilidad para desmentir contactos entre PNV y ETA, porque ya lo hicieron». Ramón Rabanera abundó en esta idea asegurando que «comunicación con ETA puede considerarse también la reunión que mantuvo Joseba Egibar en Pamplona con representantes de Batasuna».

PSOE: «Todo tiene lógica»
Desde el PSOE, su Comité Electoral optó por mantener una «prudente» distancia respecto de las noticias que apuntan a una posible tregua de ETA ante la falta de información de primera mano y la consideración de que José María Aznar está intentando capitalizar de nuevo este asunto en la campaña electoral.

No obstante, Javier Rojo, responsable de Política Institucional en la Ejecutiva federal y secretario general de los socialistas alaveses, manifestó a ABC que la información adelantada ayer por este periódico tiene «lógica» puesto que todo indica que «hay mucha gente cansada» en una ETA «debilitada» policialmente, y que la vía «política» de Batasuna parece cortocircuitada desde su ilegalización.

Rojo señaló que, además, desde hace tiempo son los sindicatos nacionalistas de ELA y LAB los que vienen «marcando la agenda» del nacionalismo y estos defienden una alianza que aglutine desde los sectores más moderados hasta los más radicales. Una tregua de ETA, como toda decisión que suponga abandonar las armas, sería «positiva» y, de confirmarse, vendría a demostrar que las medidas y las reformas legales impulsadas desde el Pacto Antiterrorista «han sido acertadas».

SEIS AÑOS DESPUÉS DE LOS HECHOS
Iturgaiz recibe una indemnización de un miembro de HB que le amenazó con "machacarle"
EFE Libertad Digital  13 Mayo 2003

El que fuera integrante de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, Koldo Celestino, ha tenido que pagar al presidente del PP vasco 1.202,02 euros de indemnización por amenazarle durante una manifestación celebrada en 1996. Le dijo que “le vamos a machacar hasta que el machaque contra los presos políticos vascos no acabe”.

Los tribunales dictaron que el dirigente de la Mesa Nacional de Herri Batasuna debía abonar a Carlos Iturgaiz una indemnización de algo más de mil euros por verter amenazas contra él en una concentración celebrada en 1996. Con la entrega de esta cantidad, efectuada el pasado viernes, concluye el proceso judicial iniciado tras la concentración que se celebró el 17 de octubre de 1996 ante el domicilio de Iturgaiz en la localidad vizcaína de Portugalete.

En el transcurso de la protesta, Koldo Celestino anunció, dirigiéndose al dirigente popular, que “vamos a seguirle a todos los sitios a donde vaya” y “le vamos a machacar hasta que el machaque contra los presos políticos vascos no acabe”. Durante la vista oral que se celebró en Barakaldo hace dos años, el presidente del PP declaró que las manifestaciones de Celestino fueron “amenazas” que le provocaron “temor y preocupación” y que las “presiones del entramado HB-ETA” a partir de la concentración motivaron su cambio de domicilio y depresiones de su esposa.

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