AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 16 Mayo  2003
Electoralismo etarra
Editorial La Razón 16 Mayo 2003

Trampas
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 16 Mayo 2003

Colaboración antiterrorista
Editorial El Ideal Gallego 16 Mayo 2003

La importancia de San Sebastián
Germán Yanke Libertad Digital  16 Mayo 2003

¿Dónde está el programa del PSOE
EDITORIAL Libertad Digital  16 Mayo 2003

Tristes tópicos
Cristina Losada Libertad Digital  16 Mayo 2003

Prueba de ilegalización
Editorial El Correo 16 Mayo 2003

Pacto con el diablo
José María Carrascal La Razón  16 Mayo 2003

Escenario de pánico (y otros)
Julián Lago La Razón 16 Mayo 2003

El síndorme de Anasagasti
Pancartero La Razón 16 Mayo 2003

Sobre la ilegalización de Batasuna
Cartas al Director ABC 16 Mayo 2003

Aznar señala que el único motivo de alegría para ETA es el «plan Ibarretxe»
SAN SEBASTIÁN / BURGOS. CRISTINA DE LA HOZ ABC 16 Mayo 2003

El PP recuerda en Córdoba que en el País Vasco a IU se le considera una segunda edición de HB
EFE Libertad Digital  16 Mayo 2003

Detienen en el sur de Francia a otra presunta etarra
Redacción - Madrid.- La Razón 16 Mayo 2003

Un Instituto subvencionado por Palacio suprime el español de sus revistas
S. D. - Madrid.- La Razón 16 Mayo 2003
 

 

Electoralismo etarra
Editorial La Razón 16 Mayo 2003

Un asesino, un terrorista encapuchado, ha gozado del terrible privilegio de convocar una rueda de prensa y de que hubiese profesionales de medios de comunicación que aceptasen acudir a la indigna llamada y escuchar del criminal que quieren seguir matando y que no hay tregua que valga, ni siquiera de forma táctica. Tenía interés la banda en hacer público y explícito, para que no quepa la menor duda de que Batasuna (o como se quiera llamar ahora) es lo mismo que ETA, que sus órdenes son las de promover el voto nulo en las elecciones, en apoyar a su «frente» bastasuno hoy ilegalizado. Y en reafirmar que es ETA quien manda en el proceso independentista y no un Ibarreche, un PNV, que se queda muy corto en su plan, pues no se atreve a apostar claramente por la independencia y por la inclusión de Navarra y el sur de Francia. Es, también, una muestra de que ETA está tocada (ayer se produjo otra importante detención en Francia), y de que busca nuevas vías para recuperar parte del poder y el terreno perdidos por la acción del Estado de Derecho.

Esta sorprendente irrupción ¬que esperamos que la Fiscalía haya tenido ya en cuenta y actúe con la debida diligencia¬, de ETA en la campaña electoral no debería sorprender a Ibarreche. Porque seguro que ya el PNV sabe, como es público, que ETA prepara a 3.500 «observadores voluntarios» de AuB, es decir, comisarios políticos y representantes de la banda, para seguir aterrorizando a los votantes en los colegios electorales e impedir, el día 25, el ejercicio del derecho democrático de los vascos al voto en libertad.

Trampas
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 16 Mayo 2003

Se anunciaba desde el Ministerio del Interior la posibilidad de que ETA, movida por la necesidad de tomar aire, fuera a declarar una tregua y se advertía de que sería una trampa. La propia organización terrorista empleó este término para calificar su anterior tregua, la de finales de 1998. Se quiere decir que con ella no se busca la paz, sino cualquier otra cosa: reforzarse, salir del aislamiento, obtener algún triunfo político. Sin embargo no ha habido suerte, ETA ha rechazado la tregua.

La memoria nos dice que las treguas son trampas de elefantes para los terroristas. Cuando se cae en ellas es difícil salir indemne. En 1989, tras las conversaciones de Argel, ETA vio cómo la sociedad culpaba de la ruptura a los que habían vuelto a poner bombas. Ellos eran los únicos que frustraron las esperanzas de paz. Aquel año cambió la tendencia electoral que se arrastraba desde el 77 y el no nacionalismo empezó a recuperar espacio. Diez años más tarde, los resultados de la ruptura de la segunda tregua fueron todavía peores: HB se escindió antes de ser ilegalizada, el castigo electoral fue de los que hacen historia, la crisis entre sus seguidores todavía no se ha superado y en poco tiempo la organización terrorista ha sido llevada de nuevo a donde estaba: contra las cuerdas.

Algunos dicen que el Partido Popular tiene miedo a la tregua de ETA. Ciertas reacciones populares parecen dar esa impresión en ocasiones, pero bastaría recordar los resultados de las autonómicas de 1998 y las municipales del 99 -las únicas elecciones sin atentados de ETA, porque la violencia callejera no se detuvo- para comprobar cómo la ausencia de actividad terrorista beneficia a los constitucionalistas. Cuando disminuye el miedo les resulta más fácil concitar adhesiones. Cuando matan a los líderes y los candidatos de estos partidos, muchos votantes toman distancias. Eso, por ejemplo, lo saben bien los socialistas, pero no de ahora, sino desde el asesinato de Enrique Casas en 1984. A las treguas no deberían tenerle miedo los demócratas sino los terroristas.

Colaboración antiterrorista
Editorial El Ideal Gallego 16 Mayo 2003

La colaboración antiterrorista entre Francia y España sigue funcionando, como demuestra la detención en Pau de una presunta etarra de 23 años de edad, que en el momento de ser apresada iba armada y portaba documentación falsa. Desde que comenzó el año, son ya veinte los asesinos que han sido localizados y puestos a disposición judicial en el país vecino, lo que, junto con al desmantelamiento de comandos en España, ha puesto a la banda asesina en una delicada situación. Además, la ilegalización de su brazo político supone otro duro golpe en la línea de flotación de su estructura mafiosa, que aprovecha los resquicios que le deja el Estado de Derecho para obtener rendimiento del régimen contra el que lucha y al que pretende derrocar. Sin embargo, la batalla está todavía lejos de ser ganada. Por desgracia, mientras haya un descerebrado dispuesto a matar por lo autodetermianción de Euskadi seguirá existiendo ETA.

La importancia de San Sebastián
Germán Yanke Libertad Digital  16 Mayo 2003

El PNV se ha dado a la pornografía política con su eslogan en Álava (“Álava, ¡despierta!”, “Vitoria, ¡despierta!”) que, como ya ha sido puesto de manifiesto por partidos y periódicos, coincide con el de los nazis, que también querían despertar Alemania. Ya se vio lo que terminó pasando. En el fondo está el totalitarismo y la idea consecuente de que, si “el Pueblo” está en vigilia, les apoyará a ellos. No hay pluralidad que valga, sino ceguera de los resistentes. No hay democracia que pueda detener el impulso étnico, basta con despertarlo.

Los vascos, a pesar de todo, no están dormidos. Unos están hartos y aspiran a retomar la libertad que la Constitución y el Estatuto les reconocen y que ha sido secuestrada por terroristas y nacionalistas. Otros están acobardados y aspiran a seguir sorbiendo la sopa boba del intervencionismo nacionalista mirando para otro lado. Los hay también que se suman a las campañas nazis.

Todo ello hace que las elecciones del próximo 25 de mayo adquieran una importancia especial en el País Vasco. No son elecciones generales, ni autonómicas, ni tampoco, como no lo son en el resto de España, primarias de las que vendrán después. Pero, en el País Vasco, los votantes demócratas no eligen sólo entre distintas opciones para la gestión de las cuestiones locales, sino que también, y muy fundamentalmente, tratan de conseguir espacios de libertad y democracia con el apoyo a las opciones constitucionales. Por encima de la palabrería vana de unos y de los complejos de los más antiilustrados (como López, secretario de los socialistas, incapaz de formular algo que no sea la ambigüedad, y hasta esta mal explicada), no me cabe duda de que Partido Popular y PSOE pactarán tras las elecciones para que, allí donde puedan, haya instituciones locales sometidas a la ley y respetuosas con los derechos y libertades de los ciudadanos. La posibilidad de que los ayuntamientos de las capitales vascas y alguna de las Diputaciones forales quede en sus manos desbaratará además el antidemocrático Plan Ibarretxe.

Hasta estas elecciones, y desde que PP y PSOE repararan claramente en la arremetida totalitaria del nacionalismo, los electores demócratas se sentían satisfechos votando a una u otra opción, en función de sus convencimientos ideológicos, de la utilidad de un voto u otro o de las circunstancias. En muchos lugares del País Vasco sigue siendo así, aunque el PP ha dado más pruebas y garantías de mantener esta satisfactoria política. Hay un lugar, sin embargo, en que la teoría se quiebra: San Sebastián. Odón Elorza, con su política de topo nacionalista, con su desdén por los constitucionales y su complejo ante el PNV, por su miedo a Batasuna también, no es un representante adecuado pata quienes quieren quitar democráticamente el poder a los nacionalistas y reinstaurar la libertad. Si un hipotético voto a Elorza era ya desgraciado, ahora se ha convertido en inútil, ya que el alcalde pseudosocialista afirma que no quiere gobernar con el PP y que no quiere ser alcalde si no es el más votado. No merece la pena considerarlo ni para lo bueno ni para lo malo.

Si hay un lugar, por lo tanto, en el que el voto al PP es conveniente y necesario, es San Sebastián. El apoyo a María San Gil de las organizaciones cívicas, de significados sindicalistas, de intelectuales constitucionales, de asociaciones de víctimas y de muchas personalidades de la izquierda de la ciudad lo confirman. Y es de esperar que San Gil termine siendo alcaldesa.

¿Dónde está el programa del PSOE?
EDITORIAL Libertad Digital  16 Mayo 2003

Después de 25 años de democracia, y una vez que la derecha y la izquierda se han alternado en el poder y han demostrado sus virtudes y sus defectos, los españoles votan más con la cabeza que con el corazón y saben distinguir perfectamente entre unas elecciones locales y unas generales; o lo que es lo mismo, entre un alcalde o presidente autonómico concreto y la fuerza política a la que pertenece. Para probar que esto es así, basta citar los ejemplos de Francisco Vázquez en La Coruña, que lleva 20 años al frente de la alcaldía en la comunidad donde el PP tiene más arraigo, o el de José Bono, uno de los presidentes autonómicos más veteranos en una comunidad donde en las generales gana el PP.

Por ello, la apuesta de Zapatero por convertir las próximas elecciones municipales y autonómicas en una especie de voto de censura al Gobierno o en unas primarias de las generales que tendrán lugar dentro de un año habría tenido más sentido y más posibilidades de éxito hace veinte años que hoy. Con todo, es lógico que los temas de política nacional que más preocupan a los ciudadanos se entremezclen y a veces se entrometan en las cuestiones puramente locales o regionales en el curso de la campaña electoral, pues el voto de los indecisos en unas elecciones locales y autonómicas depende en buena medida de las propuestas de fondo de los partidos en materia de economía y política nacional.

Precisamente por esta razón es necesario que los partidos políticos tengan siempre preparado y a punto el programa de gobierno. El desarrollo normal del proceso democrático que lleva a un partido al poder es, en primer lugar, la confección de un programa político más o menos sistemático, apoyado en una política económica coherente o compatible, al menos en apariencia, con ese programa. En segundo lugar, hay que aprovechar cualquier ocasión –y cualquier error del Gobierno– para convencer a los electores de que ese programa es el mejor, o siquiera el menos malo, de los del resto de formaciones políticas. Y por último, naturalmente, el programa ha de obtener el veredicto favorable de las urnas.

Desde que en verano de 2000 Zapatero y su equipo (Caldera, Blanco y Sevilla) se hicieron con las riendas del PSOE, los socialistas han tenido tiempo más que sobrado para elaborar un programa de gobierno y una política económica que sirvieran de alternativa razonable a los del PP. Y si bien es cierto que comenzaron con buen pie con el Pacto Antiterrorista –la mayor aportación de la izquierda a la democracia– y con la propuesta del tipo único con mínimo exento en el IRPF –que, además de ser una excelente medida de política económica, hubiera supuesto un magnífico reclamo electoral para muchos votantes del PP–, la “vieja guardia” y el débil liderazgo de Zapatero acabaron con cualquier esperanza de renovación, al estilo de Tony Blair, en el PSOE. Y, también, con cualquier idea de un programa de gobierno sólido y coherente.

La cuestión nacional y la política económica –sobre todo en la vertiente del empleo– son, con diferencia, los asuntos que más preocupan a los españoles y, precisamente, los puntos donde el gobierno del PP ha mostrado mayor acierto y solidez. El equipo de Zapatero, bajo la presión de la “vieja guardia”, ha sido incapaz de ir más allá de las viejas y fracasadas recetas del keynesianismo –abandono del déficit cero–, del intervencionismo y del apego al estado del bienestar, que han provocado la parálisis de Francia y Alemania. Es más, rara vez se oye a Zapatero hablar de economía y política económica, materia en la que un aspirante a jefe de Gobierno debe, al menos, saber manejarse con cierta desenvoltura. Y tampoco ha sido capaz de llamar al orden a su sector “centrífugo” liderado por Maragall, que pone constantemente en entredicho los frenos a las aventuras nacionalistas previstos en la Constitución.

En definitiva, la incapacidad de los socialistas para definir una política que, al menos, no ponga en peligro los espectaculares avances de España en los últimos siete años, así como la urgencia de Zapatero por llegar a La Moncloa –sabe perfectamente que la “vieja guardia” no le dará otra oportunidad–, han impulsado al PSOE hacia el terreno de la demagogia de la mano de Izquierda Unida, que si por algo se caracteriza es por no tener otro programa que no sea el de la reproducción en España de los “logros” de la revolución cubana. El PSOE está en su derecho de asumir la política de IU y explotar la catástrofe del Prestige en campaña electoral aun a costa de perjudicar la imagen turística de Galicia; de seguir oponiéndose a una guerra que ya ha terminado y que los propios iraquíes han bendecido o de hacer causa común con un partido directa o indirectamente responsable de la violencia política de ribetes totalitarios desatada contra el PP a cuenta de la guerra de Irak. Pero si su programa de gobierno se limita únicamente a denunciar lo mal que lo ha hecho el Gobierno sin, al mismo tiempo, ofrecer soluciones o propuestas alternativas que superen el nivel de las meras ocurrencias, no es probable que con tan pobre bagaje pueda llegar a La Moncloa. Y de llegar, es muy probable que no tardara mucho en salir.

Tristes tópicos
Cristina Losada Libertad Digital  16 Mayo 2003

Tras los atentados de Riad y Chechenia hemos oído la tontería habitual, que el portavoz del PSOE, Jesús Caldera, para no perder la ocasión de estar callado, expresó aproximadamente en estos términos: la guerra ha atizado los odios. Antes de la intervención en Irak ya era ése uno de los presuntos argumentos contra la guerra y ahora, cada vez que unos terroristas islámicos hagan una carnicería, los clones de Caldera repetirán el estribillo. El primer ministro egipcio, cuando acababa de empezar el ataque a Bagdad, lo dijo de forma más plástica: Esta guerra hará que nazcan cientos de Ben Laden. Como si antes de ella no hubieran nacido miles. Como si el terrorismo estuviera indisolublemente ligado a unos agravios, cuyo desaparición haría que cesara. Y como si ese tipo de razonamiento, que Caldera evitaría respecto al País Vasco, no condujera a la inacción y a la rendición.

La idea de que el terrorismo tiene su origen en unas condiciones “objetivas”, sociales, económicas, políticas, que si cambian dejarán de nutrirlo, y que la estrategia esencial para derrotarlo es conseguir ese cambio, se le ocurre con frecuencia a quienes se han habituado a pensar con las recetas de un marxismo de andar por casa. Pero no permite entender casi nada del fenómeno del terrorismo contemporáneo. ¿Cómo explicar, si esa mecánica existiera, que no haya habido terrorismo en dictaduras bajo las que no faltaban, sino todo lo contrario, las injusticias, la pobreza, la opresión o la esclavitud? Lo cierto es que donde las condiciones objetivas eran peores, en regímenes totalitarios como los comunistas o nazis, la exclusiva del terror la tenía el estado y la defendía con tal eficacia que no había espacio para ningún rival. Y, en general, “allí donde los medios de represión se han utilizado de la manera más sistemática y completa, el terrorismo no ha existido en absoluto”. Ha existido y existe, en cambio, donde las condiciones objetivas son mejores: en las sociedades libres o semilibres

La cita anterior es de un libro del historiador, miembro destacado del Centro de Estudios Estratégicos de Washington, Walter Laqueur, recientemente reeditado bajo el título “Una historia del terrorismo”. Es un libro cuya lectura recomendaría, si tuviera ocasión, al portavoz socialista y a esa legión de españoles que ante ETA tienen las cosas claras, pero que en cuanto salimos de nuestras fronteras y nos ponemos frente al terrorismo internacional, se les nublan las ideas y retroceden escudados tras esos tópicos de no-les-demos-motivos y vayamos-a-la-causa-del-mal. Tristes tópicos, que no sirven para entender ni preparan moral e intelectualmente para afrontar el terror. Que han conducido a que algunos vascos y otros españoles estén dispuestos a hacerles caso a los que dicen que hay darle a ETA lo que pide para que deje de matar. Pensando ilusos que se puede contentar así a quienes quieren imponer su tiranía.

Si el terrorismo es un fenómeno complicado, difícil de explicar, imposible de predecir, hay, en cambio, algunas reglas sencillas para hacerle frente, una de las cuales es no acceder a sus demandas. “El peligro real con que se enfrentan los terroristas”, dice Laqueur, “es el de ser ignorados, el de no recibir suficiente publicidad, el de perder su imagen de luchadores por la libertad capaces de todo y, por supuesto, el de tener que enfrentarse con enemigos decididos, dispuestos a no negociar aunque el precio sea muy alto”. En esta frase hay todo un programa de acción, que en España hemos empezado a aplicar muy tarde, apresados por redes como esa idea de que el terrorismo es una expresión –desviada, radicalizada, degenerada, pero expresión al fin– de una demanda legítima o que algún grupo considera legítima y que, atendiendo en lo posible esa demanda, se acabará con él.

No ha sido España la única en demorar una reacción firme contra el terror. Las democracias del mundo no lo han hecho hasta después del 11-S, y no todas. Con visión cuasi profética, Laqueur decía en 1977, cuando escribió la primera versión del libro, que las democracias no serían capaces de actuar eficazmente contra el terrorismo “antes de que se haya causado algún daño de importancia. Tendrán que esperar hasta que la opinión pública sea plenamente consciente del peligro”. Y decía tambien que una campaña realmente efectiva contra el terrorismo internacional sólo sería posible si se adoptaba la estrategia de “atacar al centro”: a sus principales patrocinadores.

El libro que recomiendo contiene además unas líneas que parecen escritas para que en esos ratos de reflexión que puedan sobrevenirles en la gira electoral, las mediten el señor Caldera y sus colegas. Dicen (cito por la traducción del 77): “La calle, tal como Goebbels la veía, era el sitio decisivo para hacer política. Conquistar la calle significaba ganarse a las masas y el que tuviera a las masas conquistaría el Estado. La básica estrategia nazi era movilizar a las masas para conquistar la calle, impedir las reuniones de otros partidos y atacar las manifestaciones de sus oponentes”. Sin comentarios.

Prueba de ilegalización
Editorial El Correo 16 Mayo 2003

La segunda irrupción de ETA en la campaña electoral acabó ayer con toda especulación sobre las verdaderas intenciones que alberga la banda terrorista. Su advertencia de que mantiene «todos los frentes abiertos» constituye la explícita amenaza que ETA añade a la coacción permanente que mantiene sobre cuantas personas y organizaciones se oponen abiertamente a tan bárbara dictadura. Con su apoyo al voto nulo de AuB y de las plataformas locales urdidas por la izquierda abertzale, ETA reivindica para sí los respaldos que dicha consigna logre en las urnas del próximo día 25. La abierta simpatía que una consulta soberanista suscita en ETA, en contraposición al rechazo que al parecer provoca en la banda el Plan Ibarretxe, demuestra hasta qué punto es la fractura política y social que entraña éste el flanco por el que los terroristas pretenderían socavar los cimientos de la convivencia.

ETA aportó ayer las pruebas que el nacionalismo gobernante se resiste a admitir para negar así la justeza del procedimiento de ilegalización de la izquierda abertzale. El voto nulo no es -como ayer mismo seguían insistiendo los candidatos jeltzales- una opción que favorece al constitucionalismo. El voto nulo es, lisa y llanamente, un voto de apoyo a ETA, al asesinato y a la extorsión. De tal suerte que cualquier actuación política o institucional que propicie o facilite la promoción del voto nulo incurrirá en una acción u omisión inadmisible en un Estado de Derecho, cuya gravedad ha quedado más evidenciada si cabe tras la comparecencia de los encapuchados de ETA.

Ése es el mensaje que los mismos han querido transmitir a la sociedad vasca; y la sociedad vasca ni puede permanecer impasible ante semejante provocación ni puede seguir contemplando por más tiempo la campaña electoral como si las plataformas de la izquierda abertzale concurrieran legítimamente a los comicios. Porque ETA contabilizará los votos nulos e ilegales como argumentos de respaldo a su extrema crueldad, de apoyo a la persecución del adversario, de perpetuación de la 'fatwa' como método exterminador de la libertad y de la dignidad de los ciudadanos vascos.

Pacto con el diablo
José María Carrascal La Razón  16 Mayo 2003

«Nuestro problema es que hemos hecho un pacto con los saudíes. El problema de los saudíes es que han hecho un pacto con el diablo», se oye por Washington. Las estrechas relaciones entre saudíes y norteamericanos son de sobra conocidas y harto justificadas. Arabia Saudí posee la cuarta parte de las reservas mundiales de petróleo y uno de los regímenes más estables del mundo. Al menos eso se creían hasta que tres atentados lo han puesto en duda. Por lo pronto, los norteamericanos están sacando de allí todo el personal no imprescindible, ante el temor de otros nuevos.
   
Las autoridades saudíes han anunciado su intención de enfrentarse al terrorismo. El problema es que, dándose cuenta o no, lo están fomentando. Arabia Saudí es la cuna del wahabismo, uno de las ramas más estrictas del Islam. El reino se creó en torno a él. La propia dinastía le debe su ayuda para establecerse. De ahí su generosidad con sus escuelas, mezquitas y ulemas. Lo malo es que esos ulemas predican el odio contra occidente e incluso justifican la violencia contra él en nombre del propio Islam. Nada de extraño que algunos, o bastantes, de sus discípulos se conviertan en bombas en esa guerra santa. Quince de los 19 perpetradores del 11 de septiembre eran saudíes. Posiblemente lo fueran los nueve de los últimos. De hecho, todo joven saudí en paro o formado en sus escuelas es un terrorista potencial.

   La casa real saudí ha adoptado la táctica del avestruz ante este problema. Condenas del terrorismo, pero sin atreverse a enfrentarse con él. Y no se atreve porque constituye el meollo de su sociedad, la razón de ser de todo su reino. Si lo destruyen, se destruyen, al menos en su forma actual. Es el «pacto con el diablo».

   Para Washington, el dilema tampoco es fácil. No puede retirar su apoyo al presente régimen saudí sin crear un vacío al que se precipitarán los fundamentalistas. Pero tampoco puede consentir que las cosas sigan como van. Pues, bien mirado, la cuna del terrorismo islámico no es Afganistán, ni Iraq, ni ningún otro país. Es Arabia Saudí. Osama Ben Laden, recuerden, venía de allí.

Escenario de pánico (y otros)
Julián Lago La Razón 16 Mayo 2003

Al igual que en la construcción la cuenta atrás de la entrega de los pisos figura a pie de obra, en estas elecciones, que no son unas elecciones cualquiera, todos vivimos pendientes de los días que faltan para acudir a las urnas. Así que, a medida que se aproxima el 25-M, van perfilándose los escenarios del pánico electoral, de un lado, y, de otro, los escenarios de la consolidación del voto, no por ello menos significativos, y más cuando las legislativas están a la vuelta de la esquina.

   Sabemos que de Extremadura y Castilla- La Mancha no se espera sorpresa alguna, dado que son escenarios de consolidación del voto socialista como lo es del voto popular Castilla-León, por citar otro ejemplo en dirección contraria. Sin duda, las políticas de puerta a puerta de Ibarra y Bono, todo lo populistas que quieran, han convertido ambas comunidades en feudos apalancados en unos liderazgos más allá de su condición partidista, cosa que, por cierto, ocurre igual en la Coruña con el alcalde Vázquez. A lo mejor, tales apoyos apartidarios tienen que ver con el «patriotismo constitucional», redefinido por Jürgen Habermas, el cual dentro del PSOE se da unívocamente en Ibarra, Bono y Vázquez, ya es casualidad.

   Es decir, Ibarra es por sí mismo mucho Ibarra para Floriano, alevín democristiano de Arenas que salta a la arena electoral con el fatalismo de los catecúmenos prestos a ser devorados por los leones. Como Bono es, por sí mismo también, mucho Bono para el niño Suárez quien, a falta de discurso político, se prodiga un fotos con papá, cuando no con Aznar y Cascos en la colocación inaugural de la primera traviesa del AVE, entre Madrid y Toledo, gesto que nos parece políticamente un disparate.

   Dicho lo cual, refirámonos ya a los otros escenarios, a los escenarios de pánico electoral, que afectan mayormente a Madrid y País Vasco, por razones distintas en cada caso. Que el PP no repitiera en la Comunidad de Madrid, tal como apuntan las encuestas, supondría una seria disfunción con el Ayuntamiento, cuyo beneficiario sería el PSOE, de gran trascendencia política a un año vista, más/menos, de las legislativas. Sin ir más lejos, con Simancas al frente de la Comunidad, Telemadrid pasaría a manos socialistas, lo que no representa anécdota alguna.

   Existe, finalmente, el escenario de pánico electoral por antonomasia que es el País Vasco. De modo y manera que, si el soberanismo con la posible desviación del voto filoetarra al PNV profundizare aún más, en la segregación de España, se pondría en marcha el «efecto dominó» sobre el resto de las autonomías y no sólo en lo concerniente a Cataluña, que allí con Maragall o con Mas, da igual, la carrera secesionista se ha iniciado. O sea, en escenarios consolidados o en escenarios de pánico el 25-M tiene mucho de elecciones primarias, no sólo para Aznar, que se va, sino sobre todo para Zapatero, que quiere quedarse, eso dice el pollo.

El síndorme de Anasagasti
Pancartero La Razón 16 Mayo 2003

Conforme va avanzando la pugna electoral, los candidatos de todos los partidos se están viendo afectados por lo que se ha dado en llamar Síndrome de Campaña Irrespirable Agudo (SCIA), una recurrente enfermedad que pronto alcanzará dimensiones de epidemia y que presenta, como síntomas notorios en los que la padecen, una total ofuscación del buen criterio, una tendencia irrefrenable al desvarío y una desmesurada propensión a tratar al común de los mortales como si fuéramos imbéciles.

Entre los casos extremadamente graves se encuentra, por ejemplo, el del señor Anasagasti, quien acaba de descubrir que Jürgen Habermas no es un filósofo reconocido mundialmente, sino un agente contratado por Madrid para sacarle al nacionalismo vasco las vergüenzas. Al protestar porque el filósofo alemán se haya alzado con el premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales y otras hierbas, Anasagasti ha vuelto a demostrar que tiene tanta sesera como pelo. Exhibir ante el padre del patriotismo constitucional el espectro del patrioterismo franquilocuente, más que de malvados es de memos. Claro que al señor Anasagasti la Escuela de Frankfurt le queda un poco lejos. El señor Anasagasti es de la Escuela de Sabino Arana que se caracteriza, como todo el mundo sabe, por su finura intelectual y por su sutileza.
   
Lo que decíamos: de aquí a fin de mes habrá que utilizar las mascarillas incluso para leer la Prensa. Y eso que parece que China está tan lejos.

Sobre la ilegalización de Batasuna
Cartas al Director ABC 16 Mayo 2003

No se ha agradecido suficientemente el gran logro del Gobierno al llevar a cabo la ilegalización de Batasuna. Da la sensación de que el tema ha sido tapado por el conflicto de Irak, de alguna manera exacerbado por el Partido Socialista y el resto de oposición con el fin de torpedear al Gobierno.

¿Es que consiguieron ellos durante su mandato llevar a puerto un proyecto de semejante envergadura? Si no hicieron otra cosa que organizar un desastre con el tema del Gal y quedarse con el dinero de los españoles. Da la sensación de que están ávidos otra vez por hincar en el pastel y aprovecharse de los ingenuos votantes.

Yo como vasca-española llevo treinta años sufriendo día a día en mi ciudad el salvaje comportamiento de los mal llamados abertzales, que nos han impuesto la ley del terror, con amenazas, muertes, separaciones familiares por el consabido impuesto revolucionario. Como consecuencia de lo anterior, imposición del euskera en colegios y vida laboral. Una vida como verán muy agradable, sintiendo ser extranjera en tu propia tierra.

Así, treinta años de calvario en los que los gobiernos anteriores no han hecho nada salvo dejar que el tema se les fuera de las manos... Tal cual.

He aquí que se lleva a puerto la ansiada ilegalización de «batasuna»; impresionante logro de este Gobierno y su gran equipo. No puedo por menos que expresar por un lado mi alegría más inmensa y agradecer a estos caballeros valientes lo que han conseguido. Y por otro lado mi enorme tristeza al constatar que a un evento tan importante para la vida del País Vasco y de España no se le haya dado la relevancia ni el clamor popular de agradecimiento al Gobierno del Partido Popular.    Paz Aguirrebengoa.    San Sebastián.

Aznar señala que el único motivo de alegría para ETA es el «plan Ibarretxe»
SAN SEBASTIÁN / BURGOS. CRISTINA DE LA HOZ ABC 16 Mayo 2003

José María Aznar emplazó ayer a José Ibarretxe a un primer acuerdo para que retire su plan soberanista por entender que, en estos momentos, dicho plan «es el único motivo de alegría que les queda a los terroristas». El jefe del Ejecutivo pronunció estas palabras durante un acto en San Sebastián en el que eludió las críticas contra los socialistas. El PSOE no es, en el País Vasco, el adversario electoral a abatir, ni mucho menos. Es más, los populares desean de su concurso para poder mantener la alcaldía de Vitoria y la diputación de Álava. También aspiran a que San Sebastián esté gobernada por las fuerzas constitucionalistas, a pesar de las pésimas relaciones que mantienen con el candidato del PSOE, Odón Elorza.

Aznar hizo un discurso tanquilo y centrado de manera monográfica en el «plan Ibarretxe» y en el nacionalismo vasco, que ha hecho de la política, proclamó, «un ejercicio permanente de engaño». El jefe del Ejecutivo -que se negia a recibir lecciones de democracia de quienes «se comprometen con los terroristas»- insistió en esta idea cuando comentó que el PNV «engaña una y otra vez y lo volverá a hacer porque solo es queda la huída hacia adelante a lomos del engaño permanente».

«El engaño del PNV»
Los nacionalistas vascos, prosiguió, engañaron cuando hablaron de paz; cuando negaron los pactos con ETA antes de firmar Estella o cuando, «mientras nos daban el pésame» por los concejales populares muertos, «tejían un proyecto de exclusión» que supondrá «la ruina y la fractura» del País Vasco. «Miles de vascos no van a pasar por el aro de Ibarretxe ni de su partido», aseguró convencido, tras recordar que el Gobierno y el PP está muy sereno a pesar de los intentos nacionalistas por que «perdamos los nervios».

Plan de «demolición», de «aislamiento», de «empobrecimiento», de «rendición ante el terrorismo» fueron algunos de los epítetos elegidos por Aznar para definir el proyecto soberanista de Ibarretxe, sin olvidar hacer una referencia a los intentos del nacionalismo «recalcitrante, dramático y trágico» de reeditar el pacto de Estella «en el que no nos van a atrapar», advirtió.

«Llegan a un acuerdo, fijan el precio y nos dicen que hay que pagarlo», continuó el presidente del Gobierno, pero nadie, subrayó «va a cobrar precio político alguno» ni por la democracia, ni por la libertad, ni por la derrota del terrorismo. Esas maniobras, a juicio de Aznar, «sólo les puede llevar a la melancolía» porque esa mercancía «no nos la colocan, podrán trucar el cuentakilómetros o pintar el coche de otro color, pero nadie se lo va a comprar», reiteró.

Aznar apeló a la necesidad de que no se dé el poder, la capacidad de decisión y las instituciones a los que quieren acabar con la convivencia, a pesar de que vayan «con el cesto en la mano» pidiendo los votos de la ilegalizada Batasuna. Frente al miedo, la amenaza, el engaño y la mentira apostó por la pluralidad y la libertad.

Sólo al final vino a hacer una velada alusión a los socialistas cuando defendió que el electorado sabe del nivel de compromiso de los populares y de la solidez de sus convicciones. «Sabremos honrar las esperanzas de cientos de miles de vascos», aseguró para concluir.

Por la tarde, en Burgos, Aznar tuvo un testigo de excepción que sabe mucho del terror etarra, José Antonio Ortega Lara, que va en las listas del PP al Ayuntamiento de la ciudad. «A causa de los canallas que lo secuestraron pasamos los peores momentos que vivimos y su libertad -agregó-, la mayor alegría que hemos tenido nunca».

Fue aquí, en Burgos, donde recuperó su discurso de ataques a la «coalición Llamazares-Zapatero», para insistir en que son un peligro para el sostenimiento del sistema de pensiones. «¿Cómo no lo van a ser si nos proponen volver al pasado y el pasado es la Seguridad Social en quiebra?», se preguntó. El jefe del Ejecutivo apostó por un triunfo «rotundo» porque dijo no gustarle «las cosas chiquitillas, pequeñas, que no merecen la pena». En otro momento de su intervención, y a las palabras elogiosas de una asistente al acto burgalés, afirmó que «soy listo ya lo sé, pero tan malo es no llegar a listo como pasarse, y para no llegar están los socialistas».

MIENTRAS AGUILAR INTENTA DESMARCARSE DE MADRAZO
El PP recuerda en Córdoba que en el País Vasco a IU "se le considera una segunda edición de HB"
EFE Libertad Digital  16 Mayo 2003

El diputado del PP en el Parlamento vasco Fernando Maura ha acusado a IU de "apoyar al crimen organizado en el País Vasco" al no apoyar la Ley de Partidos Políticos ni la ilegalización de Batasuna. Maura hizo estas declaraciones en Córdoba, donde la alcaldesa Rosa Aguilar (IU) intenta desmarcarse de su compañero de partido en el País Vasco Javier Madrazo.

En un acto en Córdoba, Maura dijo a los periodistas que IU "es uno de los partidos que más juegan al desencuentro en cuanto a la falta de unidad en sus mensajes" y afirmó que en muchos lugares del País Vasco "se le considera como una segunda edición de HB, ya que busca los votos que pierde este grupo político y apoya una propuesta inconstitucional, como es el estatus de libre asociación con España".

El diputado del PP destacó que en el País Vasco existen, por un lado, las fuerzas constitucionalistas, el PP y el PSOE, y los movimientos cívicos como Basta ya o el Foro de Ermua, "que luchan por la libertad", y por otro, "un grupo que nos mata porque piensan que sobramos físicamente, como es ETA, y otro que cree que molestamos políticamente, como son los nacionalistas excluyentes". Asimismo, el ex secretario general del PP vasco planteó que si el lehendakari, Juan José Ibarretxe, convocara oficialmente un referéndum para refrendar su propuesta de libre adhesión a España, "estaría cometiendo una conculcación manifiesta del Estado de Derecho, lo que obligaría a actuar a la Administración central".

Por su parte, el candidato del PP a la Alcaldía de Córdoba, Rafael Merino, resaltó que los dirigentes de IU-LV-CA en la capital cordobesa "son corresponsables de las posturas y los actos de su grupo político a nivel nacional cuando no apoya la ilegalización de Batasuna, que ya ha sido ratificada por los jueces".

Detienen en el sur de Francia a otra presunta etarra
Redacción - Madrid.- La Razón 16 Mayo 2003

La presunta miembro de ETA Gasusa Arrambide fue detenida ayer en Seissan (suroeste de Francia), después de tratar de eludir un control de la Gendarmería, informaron a Efe fuentes próximas a la investigación. Arrambide, nacida en 1980 en San Juan de Luz (País Vasco francés), viajaba en un coche robado, estaba armada y portaba documentación francesa falsa en el momento de su arresto.

   La joven, que trató de eludir a la Policía después de cometer una infracción de tráfico, se metió en un callejón sin salida, perseguida por los agentes. En el acto, salió del coche, entregó su arma y dijo que era miembro de ETA, precisaron las fuentes. El vehículo en el que viajaba había sido robado la misma mañana de ayer en el departamento vecino del Alto Garona. Se cree que Arrambide forma parte del aparato de logística de ETA. Al parecer, huyó a Francia en 2001 y pasó a la clandestinidad como miembro liberado de la organización terrorista. Es pariente de Ernest Arrambide, quien fue arrestado y condenado a raíz del descubrimiento de un importante zulo de ETA bajo una casa de su propiedad en Mouguerre (País Vasco francés) en 1994.

   La detención de Gasusa Arrambide se produce a los pocos días del arresto de seis presuntos miembros de ETA, incluida la supuesta co-jefa de los «comandos» de la banda, Ainhoa García Montero, en sendas operaciones policiales en el oeste y suroeste de Francia. García Montero y otros tres presuntos etarras, incluido un ciudadano francés, que fueron arrestados el pasado viernes en Saintes, fueron procesados el miércoles en París por asociación de malhechores con fines terroristas y otros cargos, e ingresaron en prisión. Los presuntos miembros de ETA Abelardo Castillo Alarcón e Idoia Garmendia Imaz, detenidos el pasado sábado en Burdeos fueron procesados ayer en París e ingresaron en la cárcel.

Un Instituto subvencionado por Palacio suprime el español de sus revistas
Las publicaciones que edita, financiadas por el Ministerio, están en catalán, francés e inglés
El Instituto Catalán del Mediterráneo, subvencionado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, margina el español de sus publicaciones, que sólo se editan en catalán, francés e inglés, y de sus conferencias, que son traducidas al catalán y al árabe, pero nunca al castellano.
S. D. - Madrid.- La Razón 16 Mayo 2003

El Instituto Europeo del Mediterráneo, un organismo híbrido subvencionado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Generalidad y el Ayuntamiento de Barcelona ha prescindido completamente del español en sus publicaciones que suelen aparecer en tres idiomas: inglés, francés y catalán.

   Sólo en una ocasión reciente y excepcionalmente, un texto atribuido a la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, sobre «Diálogo y cooperación en el Mediterráneo», apareció en español acompañado por las versiones inglesa y francesa del mismo. Este texto constituye el número uno de la colección «Tribuna Mediterrània» pero en los números siguientes de la colección, el castellano ha desaparecido y fue sustituido por el catalán y los dos idiomas citados como fue el caso de otro texto sobre Islam y libertad del intelectual tunecino Mohamed Charfi.

   El Instituto del Mediterráneo está presidido por el presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, y consta de tres vicepresidentes: la ministra de Asuntos Exteriores, el alcalde de Barcelona, Joan Clos y el político Josep Durán y Lleida, en representación de la Generalidad. Durán i Lleida es también presidente de la Comisión Delegada, de modo que la Generalidad cuenta con tres puestos en la cúpula del organismo que en modo alguno se corresponde con su aportación al mantenimiento del Instituto, por otra parte muy costoso. El director ejecutivo del Instituto es el periodista Andreu Claret, ex portavoz del PCE que fue nombrado por la Generalidad.

   Nacido al socaire de la Conferencia del Mediterráneo, el Instituto cuenta también con apoyo pecuniario de la Unión Europea. Además de conferencias y seminarios periódicos, promueve investigaciones universitarias y publicaciones, por lo general en catalán.

   El español está prácticamente excluido en las actividades públicas del organismo. Se da incluso la paradoja de que en los seminarios y ciclos de conferencias no hay traducción simultánea al español aunque sí al catalán o al árabe. «En realidad es el Ministerio de Exteriores quien paga casi todas nuestras actividades desde que Josep Piqué era ministro de Exteriores, pero el español no es lengua de trabajo ni oficial desde su fundación», reconoce uno de los miembros del citado Instituto.

   Por otra parte, la ministra prepara ya su visita a Argelia, adonde viajará el sábado para una visita de trabajo en la que abordará con las autoridades argelinas el conflicto del Sáhara occidental, la situación en Oriente Próximo y el proceso de cooperación euromediterránea, según confirmaron a Ep fuentes diplomáticas. Las conversaciones sobre el Sáhara cobran especial relevancia ante la reunión que celebrará el 19 de mayo el Consejo de Seguridad de la ONU para discutir las últimas propuestas de James Baker, enviado del secretario general de la ONU, Kofi Annan, a la región. Argelia apoya la reivindicación del Frente Polisario sobre el derecho de autodeterminación de la ex colonia española frente a Marruecos, que pretende la integración del Sáhara en su territorio.

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