AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 17 Mayo  2003
LA IMPRONTA INDELEBLE DE LIZARRA
Editorial ABC 17 Mayo 2003

ETA y la televisión vasca
Editorial La Razón 17 Mayo 2003

ETA en la televisión
Editorial El Ideal Gallego 17 Mayo 2003

Otro mitin etarra
José Cavero El Ideal 17 Mayo 2003

«Polizones» etarras en ETB
Lorenzo Contreras La Razón 17 Mayo 2003

Espacios gratuitos para ETA
EDITORIAL Libertad Digital  17 Mayo 2003

ETA y ETB
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital  17 Mayo 2003

Los «chapelaundis»
Pancartero La Razón 17 Mayo 2003

AL SERVICIO DE ETA: ETB, como Al Jazeera con Ben Laden
Libertad Digital  17 Mayo 2003

Un estudio demuestra que el terrorismo de ETA empobrece al País Vasco
Libertad Digital  17 Mayo 2003

Euskadi en dos planos
ÓSCAR B. DE OTÁLORA/ El Correo 17 Mayo 2003

Elecciones, a pesar de todo
JOSEBA ARREGI/ El Correo 17 Mayo 2003

El síndrome argelino
Alberto Míguez Libertad Digital  17 Mayo 2003

LA IMPRONTA INDELEBLE DE LIZARRA
Editorial ABC 17 Mayo 2003

NI el PNV primero, ni ETA el pasado jueves, a través del vídeo difundido por la televisión pública vasca, han negado expresamente que mantengan conversaciones. Uno y otra han escenificado el distanciamiento necesario para no asfixiarse recíprocamente con el peso de la verdad antes de lo estrictamente necesario. Incluso han seguido los mismos pasos inmediatamente anteriores a los acuerdos del verano de 1998. El 29 de abril de ese año, ETA publicó en «Egin» un comunicado en el que advertía de que «han sucedido diversos acontecimientos que pueden traer cambios profundos». Y tras la zanahoria, el palo, porque a continuación denunciaba al PNV por «una actitud obstruccionista» y porque «en la práctica ayuda a construir España», compartiendo «mesa y almuerzo con los «colegas» del GAL y del Cesid». Menos de cuatro meses después, ETA, PNV y EA sellaban un acuerdo secreto que les comprometía en la construcción de instituciones nacionales vascas y en la ruptura con los partidos no nacionalistas. De ese acuerdo surgieron el Pacto de Estella y el acuerdo de legislatura que permitió a Ibarretxe ser lendakari con los votos de Euskal Herritarrok. Entonces también negaron cualquier acuerdo con ETA.

En la entrevista difundida el jueves por ETB, la banda terrorista sigue un esquema similar. Señala que la situación actual «ofrece la posibilidad de nuevos cambios» y que su intención es «sumar a la actividad armada otras iniciativas políticas», lo que constituye un aviso. Aunque dice no estar en tregua, la pone nuevamente en valor «como recurso político y militar que ETA podrá activar como elemento impulsor de un proceso». Por eso Arnaldo Otegi se apresuró ayer a aclarar lo que ETA ha dicho -tarea en la que no se le puede negar autoridad- e insistir en que la tregua es posible en el marco de determinados procesos, invitación directa al PNV. Precisado que ETA no rechaza la tregua sino que la reserva y la ofrece, viene otra vez el palo al nacionalismo gobernante, acusado por la banda terrorista de «proponer un nuevo pacto para atar Euskal Herria a España». Con la entrevista grabada, ETA se ha hecho presente para recordar que sigue siendo capaz de matar y que no renuncia a sus «principios» políticos como la territorialidad, aunque les haya puesto un poco de sordina. Quizá el comunicado en el que ETA se alegraba por la consulta propuesta por Ibarretxe había transmitido un perfil demasiado bajo de la banda terrorista. En todo caso, en la entrevista difundida por ETA habrá muchas afirmaciones ambiguas, pero no un desmentido a posibles negociaciones con el PNV ni una puerta muy abierta al acuerdo. Todo esto sigue teniendo la impronta del pacto de Estella.

NINGUNA de las afirmaciones contenidas en los dos últimos comunicados de ETA permite concluir que no esté en marcha una dinámica convergente entre el PNV y la banda terrorista. Todo lo contrario, como desveló ABC el pasado lunes en una información en la que se revelaba la convergencia entre el PNV y ETA que desembocará en una tregua para beneficiar los intereses recíprocos. En no demasiado tiempo, habrá detalles y circunstancias precisas que demostrarán cómo la tregua se producirá antes del próximo fin de año y probablemente en coincidencia con el pretendido desarrollo del plan de Ibarretxe, cuyo texto articulado presentará el lendakari en septiembre en el Parlamento vasco. El nacionalismo nunca ha actuado con luz y taquígrafos en sus relaciones con ETA. Sólo confirma los resultados, pero mantiene los procedimientos en la clandestinidad. Suelen equivocarse los que forman su criterio sobre el nacionalismo y sobre ETA sólo a partir de lo que les ven y les oyen. Así se comportarían negociadores de buena fe, que no tienen nada que ocultar o que sólo buscan la discreción para no perjudicar un fin legítimo. No es ahí, en esas prácticas limpias, donde los nacionalistas ponen las claves de sus acuerdos.

LOS hechos y el conocimiento de sus historias son los que marcan las pautas y las tendencias. Es muy significativa, por ejemplo, la progresiva disminución de las críticas de la banda terrorista al plan soberanista de Ibarretxe, a la vista de sus últimos comunicados. Tan significativa como la decisión política que está detrás de la puesta a disposición de ETA de la televisión pública vasca, logrando un espacio del que carecen sus brazos políticos, ilegalizados por los Tribunales; hasta el punto de que la Fiscalía citará a ETB para que explique por qué emitió el vídeo de ETA. La necesidad urgente del PNV era cerrar este capítulo y zafarse de la atención pública. Nada mejor que el testimonio televisado de la otra parte para, de común acuerdo, decir que no hay acuerdo. Pero a estas alturas, la sucesión de gestos entre PNV y ETA ofrece pocas dudas de que existe un entendimiento de mínimos en el nacionalismo vasco -ETA incluida- sobre la apertura de un proceso de autodeterminación, imagen viva de la ruptura con el Estado, aunque sin futuro en una Europa que se va a asentar en la intangibilidad de sus fronteras. Ningún abertzale de pro puede negarse a apoyar un desafío de esta naturaleza y ETA, que reconoce las dificultades de la izquierda abertzale «para situarse en un nuevo terreno de juego político», sabe que el plan de Ibarretxe puede permitirle abrirse paso y pelear por su supervivencia política. ETA sigue estando alegre por la consulta del lendakari, porque es un tren en marcha al que se puede subir. En septiembre, Ibarretxe presentará la edición definitiva de su plan en el Parlamento vasco. Hasta entonces quizá tomen cuerpo los «nuevos cambios» que profetiza ETA o los «grandes acontecimientos» que auguraba Ibarretxe. Esta vez han perdido el factor sorpresa.

ETA y la televisión vasca
Editorial La Razón 17 Mayo 2003

Corresponde a la Justicia determinar la posible ilegalidad, el carácter presuntamente delictivo, de la emisión por parte de la televisión autonómica vasca ETB de un remedo de rueda de prensa de miembros de ETA encapuchados pidiendo el voto para los ilegalizados batasunos y anunciando que piensan seguir asesinando. La Fiscalía ha anunciado ya que pedirá la comparecencia de los responsables del ente público, y es de esperar que, en su actuación, no se tienda a la confusión entre lo que es una indudable propaganda terrorista en campaña electoral con el derecho constitucional a la libertad de expresión y con la obligación de informar.

Pero de lo que no cabe duda es de la falta de espíritu de servicio público y democrático de los responsables de ETB, que emitieron sin sonrojarse el mensaje de ETA, en lugar de dar cuenta del mismo. Y es que llueve sobre mojado con la televisión pública vasca, la misma que se negó a emitir el mensaje de Navidad del Rey, la misma que rechazó difundir el anuncio de la Asociación de Víctimas del Terrorismo y que tampoco considera como «su papel» difundir una campaña institucional del Ayuntamiento de Vitoria en defensa de los valores constitucionales. Con tales antecedentes, es más que evidente que el Partido Nacionalista Vasco ha hecho de lo que debe ser un medio de comunicación al servicio de la verdad, un instrumento sectario y partidista, orientado al provecho de un partido y no de la sociedad en su conjunto.

ETA en la televisión
Editorial El Ideal Gallego 17 Mayo 2003

La emisión del último mensaje de ETA a través de la televisión pública vasca (ETB) ha dejado al descubierto un nuevo episodio del servilismo y la pleitesía que las instituciones manejadas por el PNV rinden a los asesinos. La aparición de tres cobardes encapuchados anunciando lo que nadie ignoraba -que van a seguir matando siempre que puedan- recuerda a modo de calco las apariciones de Osama bin Laden en Al Jazeera.

Tan escandalosa resulta la manipulación sectaria a que se prestan los medios de comunicación públicos de Euskadi que el propio hecho ha eclipsado el mensaje de la banda. No es nada nuevo. Al igual que las huestes de Arzalluz e Ibarretexe aprovechan la mínima ocasión para despistarse de su falso distanciamiento de los apóstoles del gatillo, ETB -que no deja de ser una tecla más del piano nacionalista- cuenta en su hoja de servicios con varias distinciones en defensa de “la causa”: eternos planos de pancartas en favor de la liberación de presos durante partidos de fútbol de ámbito continental, amplias coberturas a las fiestas populares en las que Batasuna da rienda suelta a sus arengas o continuos insultos a la familia Real -el 17 de noviembre de 2000, en el programa “Bertatik Betara” se llegó a calificar al Príncipe Felipe de “buitre que, tras pasar la mañana en Vizcaya, ha volado al zarzal, en decir, a La Zarzuela”-, culminados con la decisión de, desde hace tres años, no emitir el mensaje navideño del Rey. Hasta los niños tienen que soportar grupos de raperos ocultos bajo pasamontañas que cantan puño en alto peroratas de ETA.

Con un ventilador de tales dimensiones aventando basura en los hogares vascos no es de extrañar que la paz haya sido devorada por el miedo. Caldo de cultivo para que la Justicia demuestre su verdadero poder. Y sin demora.

Otro mitin etarra
José Cavero El Ideal 17 Mayo 2003

En apenas una semana, ETA ha hecho acto de presencia dos veces en la campaña electoral, con inequívocos mensajes políticos y sin que faltara siquiera la correspondiente petición de voto para su propia causa, que resulta ser la de los excluidos, por razón de su ilegalización, batasunos de AuB. La banda ha tenido prerrogativas de “gran fuerza política”, por cuando ha dispuesto de sus propios tiempos en la televisión autonómica vasca, como si del PNV o del PSE se tratara. Eso sí, vuelve a recordar que “mantiene todos sus frentes abiertos; algunos se adecuarán y se abrirán otros nuevos”, lo que mantiene a ETA como lo que verdaderamente es: una banda fibronte, con dos cometidos bien explícitos e indudables: de una parte, de forajidos, delincuentes y asesinos, y de otra parte, de individuos que dicen aspirar, y sin duda aspiran, a disponer de estado y territorio propio.

Así lo exponen también en esa comparecencia de tres individuos encapuchados: aspiran a disponer de derecho de autodeterminación, de la independencia, de territorio propio. Y también han querido, de nuevo, dejar claro que no les termina de convencer el plan soberanista de Ibarretxe, que en su anterior comunicación parecían aceptar como punto de partida. Ahora, por el contrario, llegan a la conclusión de que ese plan no avanza suficientemente en la consecución de los que entienden que son sus aspiraciones (derechos, los llaman).

Es decir, ninguna novedad, salvo el escándalo de que tengan tan fácil acceso a los medios públicos de difusión, como si previamente hubieran alcanzado unos niveles de voto de gran fuerza, y con esa insoportable dualidad de fuerza política y banda de forajidos con derecho a dar la muerte o tolerar que sigan viviendo sus adversarios políticos.

En realidad, casi todo resulta escandaloso: la comparecencia misma, la duplicidad de funciones de banda y fuerza política, pero que se niega a someterse al Estado de derecho, las pretensiones autodeterministas o independentistas mientras mantienen abiertos todos los frentes -de guerra, de ataque, de agresión física- a quienes no piensen como ellos... Y que, por si faltaba algo, les concedamos tales niveles de atención, cuando lo único coherente sería su persecución hasta el encarcelamiento: No hay lugar para esa clase de entes bifrontes, pretendidamente “de doble uso”. O urnas y campaña o cárcel, sin el doble juego de siempre.

«Polizones» etarras en ETB
Lorenzo Contreras La Razón 17 Mayo 2003

En esta campaña electoral sobresaltada por las apariciones de ETA a través de comunicados, como el del día 11 en «Gara», y de comparecencias «piratas», pero seguramente convenidas con responsables políticos, como la que acaba de producirse en Euskal-Telebista con tres encapuchados televisados, la conclusión que podría legítimamente extraerse es que impera la confusión. El día 25 es, a cada paso en mayor medida, un Día Enigma. Todos los actores del psicodrama político procuran dar sensación de seguridad, pero nadie ofrece síntomas de poseerla. La banda terrorista vasca revela aspectos de lo que ha podido ser su reciente proceso asambleario: que sigue siendo ella misma, que no ha cambiado ni piensa cambiar, que el «Plan Ibarreche» no es su evangelio político aunque refleje la principal reivindicación etarra sobre la autodeterminación de la Llamada Euskal Herria, que no está en tregua y, por tanto, continúa dispuesta a matar y extorsionar, y que, como indiqué en mi comentario del pasado día 13, de su comunicado en «Gara» no se desprende ninguna simpatía política hacia la conjunción PNV-EA aunque subraye que consultar al pueblo ¬ilegalmente, claro¬ «es uno de los ejes principales de la lucha de ETA».

Una vez más, la banda ha defraudado las actitudes optimistas de algunos y confirmado los escepticismos realistas de bastantes. Decir, como dijo, que «las puertas de Euskadi Ta Askatasuna están abiertas y son las de otros las que permanecen cerradas» era la almendra de la supuesta oferta, la específicamente suya, la de siempre: o lo tomas o lo dejas. No hay más. La verdad, según esto, es monopolio de ETA, y los nacionalistas vascos, al contrario que los abertzales, «han comenzado a beber de la pócima del fascismo tapándose la nariz, mirando para otro lado y diciendo que el culpable es el agredido». El estilo no podía ser menos esperanzador para los aludidos, que, sin embargo, se resistieron a formular impresiones concluyentes: según el texto etarra los nacionalistas del PNV y EA «reivindican que no son siervos con la espalda encorvada y ofreciéndoles la txapela a quienes torturan y matan a ciudadanos vascos».

La aparición de los «polizones» etarras es toda una expresión delictiva que requerirá, si hay un mínimo de lógica, una investigación judicial y, en su caso, un cierre implacable. Pero lo que el Gobierno ha manifestado, a través de Rajoy, es que lo ocurrido es algo muy feo, muy ilegal, muy inadecuado conforme a los estatutos de una televisión pública sufragada con el dinero de los contribuyentes. Hasta el momento es como dirigirles a los delincuentes un reproche sin llamarles lo que son y sin anunciarles que todo el peso de la ley caerá sobre quienes han hecho posible el desafuero.

Espacios gratuitos para ETA
EDITORIAL Libertad Digital  17 Mayo 2003

La Fiscalía de la Audiencia Nacional, a instancias del Fiscal General del Estado Jesús Cardenal, se ocupará de investigar las circunstancias en que ETB decidió emitir el pasado jueves la entrevista que realizaron los servicios informativos de la cadena pública vasca a tres portavoces de ETA. Es algo que hasta hace muy poco, cuando se modificó el Código Penal para incluir el delito de enaltecimiento del terrorismo, no hubiera sido posible de no haber existido apología expresa del terrorismo por parte del medio de comunicación; pues aun a pesar de que ya existía previamente el delito de colaboración con banda terrorista, los periodistas que se prestan a servir de altavoces a la banda terrorista –como en su momento hizo Marcelo Otamendi con la entrevista a ETA publicada en Egunkaria, donde se “señaló” como “objetivo” de ETA a UPN– podían alegar el derecho de información recogido en el Art. 20 de la Constitución. Aunque hay que señalar que, en estos casos, la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos establece claramente que el informador debe dejar constancia de que sus ideas o la línea editorial del medio al que representa no coinciden en absoluto con las de los entrevistados.

ETB, evidentemente, no ha guardado la distancia ideológica que exigen el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la más elemental ética informativa al emitir, no una mera información sobre las intenciones de la banda, sino algo que, en plena campaña electoral –los etarras pidieron en su alocución el voto nulo para AuB, algo que, por cierto, confirma una vez más la identidad entre Batasuna y ETA–, se identifica claramente con un espacio electoral gratuito de los que las radios y televisiones públicas ceden a los partidos políticos que concurren a los comicios. A la gravedad de este hecho en sí, se añade la circunstancia de que ETB no ha revelado aún en qué circunstancias y bajo qué condiciones contactó con los terroristas, ni si los responsables de la cadena pública vasca informaron a las Fuerzas de Seguridad del Estado de que iba a tener lugar esa “rueda de prensa”. Y también la trayectoria de censura hacia cualquier manifestación política de las instituciones del Estado: ETB no ha emitido los mensajes navideños de Su Majestad el Rey desde 2000 y ha prohibido la emisión –por considerarla “propaganda política”– de una campaña institucional de la Diputación Alavesa en defensa de la Constitución y el Estatuto.

La alocución de los etarras, quienes pidieron el voto nulo para AuB, afirmaron que “no existe ningún alto el fuego táctico” y se quejaron de que el plan de Ibarretxe es “excluyente y no favorece el diálogo”, sugiere diversas interpretaciones; sobre todo si se tiene en cuenta que hace apenas unos pocos días los terroristas hicieron público otro comunicado mucho más favorable a los objetivos del PNV. Cabe pensar que la debilidad de la banda, a causa de la eficacia policial y el acoso judicial, puede haber obligado a ETA a recurrir al comunicado en lugar de “expresarse” por sus cauces habituales, es decir, a través de las pistolas y los coches-bomba. También es plausible la interpretación de que existe una profunda división en la banda terrorista, entre quienes apoyan el proceso separatista gradual de Ibarretxe y los que prefieren la línea dura y maximalista (o Euskalherría, o nada). Esta tesis vendría apoyada por el reciente abandono de la banda, “por cansancio”, de dos etarras y por el anterior comunicado de los pistoleros hace sólo unos días, donde se elogiaba el plan de Ibarretxe. Otra interpretación posible sería la necesidad de los terroristas de fortalecer su posición negociadora de cara al referéndum que pretende convocar Ibarretxe, sin hacer concesiones antes de comprobar la fuerza real del PNV-EA el 25 de mayo. Los nacionalistas “moderados” necesitan los votos de la antigua Batasuna en la Cámara Vasca para iniciar el proceso desde una apariencia de legalidad, y ETA pretendería venderlos lo más caro posible.

Sin embargo, vista la trayectoria de contactos, sobre todo desde Estella, entre el PNV y ETA, y el juego de intrigas y ambigüedades habitual en los nacionalistas “moderados”, no puede descartarse completamente otra posibilidad mucho más maquiavélica. Este segundo comunicado de ETA en pocos días, que rectifica casi punto por punto el primero, podría ser un montaje elaborado de común acuerdo entre el PNV y la dirección de ETA con el objeto de desmentir los fundados rumores de un pacto entre el nacionalismo "moderado" y el "radical" (recuérdese el “plante conjunto al Estado Español” ofrecido por Egibar a Otegi) para celebrar el referéndum separatista en el seno de una “tregua”. Pues, habida cuenta de que en el consejo de ETB son mayoría los nacionalistas, de que su director general, Andoni Ortúzar, es un destacado miembro del PNV –fue secretario general de Acción Exterior del Gobierno Vasco antes de ocupar la dirección de la cadena pública vasca–, y dada previsible repercusión política de la emisión del vídeo, el Gobierno Vasco no puede haber sido ajeno ni a la entrevista y a los contenidos. Es más, lo lógico es que Ibarretxe conociera de antemano los términos de los etarras, y no parece muy sensato que se arriesgue a prestar su altavoz a ETA para que la banda, en hora de máxima audiencia, le descalifique a voluntad, pida el voto para AuB y lo desaconseje para el PNV-EA... a no ser que, en última instancia, el pacto siga en vigor, aunque en secreto.

ETA y ETB
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital  17 Mayo 2003

La pregunta de hoy es. ¿Dónde empieza la colaboración con el terrorismo y dónde finaliza el derecho de información? Porque la televisión pública vasca ha emitido la última comunicación de ETA dándole una gran importancia. Parece incluso que es el altavoz elegido por ETA para dar a conocer su situación a partir de la imposibilidad de que AuB se pueda presentar a las elecciones del 25 de mayo y de que no puedan utilizar a Egin o Egunkaria para estos fines.

Y aquí entra en juego el Código Penal cuando recoge, en su artículo 576 –dentro de los delitos de terrorismo– el de “…cualquier acto de colaboración con las actividades o las finalidades de una banda armada, organización o grupo terrorista”. Por supuesto que nuestra Constitución, dentro de los derechos fundamentales, en su artículo 20, recoge el derecho de información; pero sobre los límites entre el derecho constitucional de información y la colaboración con el terrorismo ya se ha pronunciado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos –ese tribunal que tanto gusta al PNV– en el asunto Jerslid & Dinamarca, en 1994.

Y parece que esta respuesta del Tribunal Europeo de Derechos Humanos –imagino que según el PNV no estará contaminado por el Gobierno español– fue muy diáfana. La cuestión planteada era la siguiente: Un periodista danés realizó un reportaje a un grupo neonazi y la justicia danesa le condenó por colaboración con una asociación de delincuentes. En ciertos países eso está mal visto.

El autor del reportaje recurrió ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la máxima institución europea en materia de derechos humanos entendió que el periodista danés no había incurrido en delito alguno porque manifestó de manera diáfana en el reportaje que sus ideas no eran las de sus entrevistados. Como se ve, las instituciones europeas tienen muy claros los límites entre el derecho de información y la colaboración con el terrorismo, y entiende que la neutralidad informativa en un caso así es imposible. Al periodista danés le salvó eso, que no fue neutral en el reportaje que realizó.

Los «chapelaundis»
Pancartero La Razón 17 Mayo 2003

Esto de andar olisqueando al candidato le aleja a uno de la biblioteca. De ahí que ahora no recuerde si fue Unamuno o Pío Baroja el que definió a los «chapelaundis» como «gentes de boina grande, cabeza grande y un corazón tan grande que no les cabe en el pecho».

Fuera quien fuere el que firmaba el dicho, se habría levantado de la tumba si hubiera podido contemplar en ETB el siniestro espectáculo del «Prime Time» de ETA. La cuadrilla ¬porque, a estas alturas, lo de banda les queda un poco grande, felizmente¬ ha irrumpido en la campaña electoral para que a los periodistas no nos caduque el titular («ETA irrumpe en la campaña electoral...», etcétera) que tenemos guardado en la fresquera. Pero este año, al menos, el atentado ha sido «de baja intensidad» y los bombazos televisuales no dejan ataúdes, al menos de momento. Entre otras cosas porque, después de haber sobrevivido a «Hotel Glamour», estamos vacunados contra lo que nos echen. Así que la única víctima del atentado audiovisual, además del buen gusto y de la decencia, ha sido la credibilidad de Zarzalejos que se había jugado el «Abc» a la carta de la tregua.

Por lo demás, de los «chapelaundis» del principio sólo queda eso: la chapela. Su corazón está jibarizado, al igual que su cabeza. Y lo peor, lo peor de todo, era la estética: parecían figurines de David Delfín preparándose para un desfile (militar, por supuesto) en una «herriko taberna».

AL SERVICIO DE ETA: ETB, como Al Jazeera con Ben Laden
Libertad Digital  17 Mayo 2003

Financiada con dinero público, la televisión que dirige Antonio Ortúzar es desde hace mucho tiempo el sostén audiovisual de los proetarras. Son continuos los ejemplos de la cobertura mediática que ofrece la EiTB al brazo institucional de ETA. Ahora, también los propios terroristas tienen acceso al canal público vasco.

Tras la emisión del último mensaje de ETA, tanto el Gobierno como el PSOE han manifestado su rechazo a que los criminales hayan aparecido en el canal autonómico vasco. En el Parlamento vasco, el Partido Popular va a pedir la comparecencia del lehendakari, así como las de la consejera de Cultura y del director de EiTB. Sin embargo, la aparición de ETA ha sido el último acontecimiento de un cúmulo de servicios prestados por EiTB al entorno de ETA. El papel de ETB es ya como el de la cadena Al Jazeera con el terrorista Ben Laden, el más buscado del mundo. Ahora los terroristas entran en la televisión de Antonio Ortúzar para decir, entre otras cosas, quienes serán los próximos objetivos de la banda. Tampoco en esto había novedad en el comunicado. El salto cualitativo lo ha dado ETB. Ellos sí se ha quitado la capucha.

Pero este es sólo un episodio más. Las fiestas y los acontecimientos deportivos son escenarios idóneos para que Batasuna y todo su entorno muestre su parafernalia publicitaria proetarra. Si el acto lo cubre la televisión pública vasca, el éxito propagandístico está asegurado. Una breve visita a la hemeroteca muestra algunos ejemplos de esta flagrante connivencia.

Todo menos fútbol
El 12 de junio de 2001 se jugaba un partido entre el Inter de Milán y el Alavés. La ETB emitió durante doce segundos un plano en el que podía verse una pancarta proetarra escrita en italiano que decía: "Libertad para Euskal Herria. Estado español, torturador". La señal de vídeo para Italia la servía ETB, lo que explica que la frase estuviera escrita en ese idioma. Las explicaciones técnicas que ofreció la televisión se basaban en que el plano elegido era uno más de los muchos que maneja un realizador.

A nadie se le escapa que un plano de 12 segundos encuadrando a las gradas es desproporcionado, haya o no pancartas. El parlamentario vasco del PP, Carlos Urquijo, acusó entonces a la televisión pública vasca de “complicidad con el discurso proetarra y agresión permanente al Gobierno de España y los fundamentos del Derecho”.

Pero hay muchos más episodios que reflejan el comensalismo entre Batasuna y ETB. Por ejemplo, el mismo día en que se aprobaba la nueva Ley de Partidos, el “teleberri”, informativo de esta televisión, se dedicó a informar sobre las concentraciones organizadas por el partido de Otegi en repulsa por la medida.

Ataques a la Familia Real
El 17 de noviembre de 2000, el magazine estrella de la ETB –en euskera– calificaba de “buitre” al Príncipe Felipe. Una voz en off del programa “Bertatik Betara” decía: "Hay muchos buitres en nuestro país" y, sobre imágenes de Don Felipe, añadía: “Este otro ha venido volando y, tras pasar la mañana en Vizcaya, como los otros buitres, se ha ido al mediodía al zarzal, es decir, La Zarzuela”. ETB pidió después disculpas a la Casa Real, aunque el mensaje ya se había emitido.

El 24 de diciembre de 2000, la televisión en cuestión decidió no emitir el mensaje navideño del Rey y ofrecer programación en euskera. El diario DEIA jaleó al director del ente publicando: “Audiencia récord en ETB mientras el resto difundía el mensaje del Rey”. Al parecer, gracias a ese éxito de audiencia, la ETB tampoco emitió los mensajes de Su Majestad en 2001 y 2002. En todas las ocasiones se ha pedido la dimisión de Andoni Ortúzar, su director.

Música, versos y dedicatorias como amenaza
En la memoria de muchos telespectadores está la imagen de un grupo “musical” de jóvenes raperos que, escondidos tras un pasamontañas, “cantaban” puño en alto mensajes de ETA para el público infantil. También hace un par de meses, desde el PSE se denunciaba un programa de “bertsolaris” –improvisadores del euskera– llamado “Bertso Eguna”. En él se trataba de criminales a las víctimas de ETA y a quienes necesitan de escolta.

Desde la radio del ente público vasco, un locutor se dedicaba a abrir los micrófonos a proetarras que jaleaban a ETA con total impunidad. Durante su transmisión "el locutor leía dedicatorias enviadas por oyentes" de "apoyo a ETA", entre ellas, un claro “Gora Euskadi Ta Askatasuna”.

Más recientemente, Ortúzar prohibió una campaña de la Diputación alavesa en defensa de la Constitución y del Estatuto de Autonomía. El asunto sí era objeto de censura para el director de EiTB, lo que contrasta con su permisividad cuando se trata de emitir mensajes que incitan a la violencia. Pero el director general de ETB dejó claro en enero de este año que la ilegalización de Batasuna no le iba a parar los pies para seguir dando cobertura al partido de Otegi. Y es que Batasuna había presionado denunciando que la ETB les discriminaba en las tertulias políticas.

Un estudio demuestra que el terrorismo de ETA empobrece al País Vasco
Libertad Digital  17 Mayo 2003

Los vascos son un 10 por ciento más pobres debido al efecto económico de la violencia terrorista, según se desprende de un estudio realizado por la universidad de Harvard y publicado por la revista American Economic Review. Este informe concluye que el terrorismo afecta a la producción, la cotización de las empresas y el crecimiento demográfico.

 El estudio, titulado “Los costes económicos de un conflicto: Un caso de estudio en el País Vasco”, concluye que la Comunidad Autónoma Vasca ha crecido un 10 por ciento menos desde la década de los 80 debido al terrorismo de ETA. Para sus autores, cuando ETA empezó su actividad terrorista, en 1970, el País Vasco ocupaba la tercera posición en cuanto a PIB per cápita de España, mientras que a finales de los noventa había caído hasta la sexta plaza.

El informe, del que se hace eco el diario El Mundo, considera que el terrorismo de ETA ha sido devastador para la economía del País Vasco, llegando incluso a afectar a su composición demográfica. Entre 1980 y 2001, la población del País Vasco disminuyó un 2,8 por ciento, mientras que la de España aumentó un 7 por ciento. Según los autores del estudio, si el número de los habitantes de Euskadi hubiera crecido a un ritmo comparable al del conjunto de España, la pérdida de crecimiento per capita habría sido mucho mayor.

El informe también revela que la cotización de las empresas vascas en Bolsa sufre gravemente por la actividad terrorista. En este sentido, alude a que las acciones de las compañías radicadas en el País Vasco, que estaban peor que las empresas no vascas, se dispararon tras el anuncio de la tregua de ETA, en septiembre de 1998. Sin embargo, la alegría duró apenas doce meses, hasta que se anunció la ruptura de la tregua-trampa (en noviembre de 1999). En ese momento, la cotización de las empresas vascas empezó a caer de nuevo.

El estudio ha sido elaborado por Alberto Abadie, de la Universidad de Harvard, y Javier Gardeazabal de la Universidad del País Vasco.

Euskadi en dos planos
ETA ha castigado por igual a Lasarte y Getxo, pero la actitud de sus alcaldes ante la violencia ha convertido a los dos pueblos en símbolos opuestos de Euskadi
ÓSCAR B. DE OTÁLORA/ El Correo 17 Mayo 2003

Lasarte:
Alcaldesa: Ana Urchueguía (PSE).
Ediles: PSE (9), EH (4), PNV (3), PP (1).
Habitantes: 18.242.

Getxo
Alcalde: Iñaki Zarraoa (PNV).
Concejales: PNV (11), PP (9), EH (3), PSE (2).
Habitantes: 83.466.

EN LASARTE EXISTE desde hace dos semanas un parque en homenaje a las víctimas, dedicado especialmente a Froilán Elespe, el teniente de alcalde socialista asesinado por ETA en marzo de 2001. En Getxo, los nacionalistas se negaron a crear un espacio similar «para no generar más tensión». El pleno municipal de la localidad guipuzcoana condenó el último crimen de ETA -el asesinato de Joseba Pagazaurtundua- mientras en Getxo PNV y EA decidieron permanecer en silencio, puesto que la víctima «no era un vecino del municipio».

La alcaldesa de Lasarte, la socialista Ana Urchueguía, testificó ante el Tribunal Supremo para apoyar la ilegalización de Batasuna. El primer edil de Getxo, el peneuvista Iñaki Zarraoa, prestó los locales del Ayuntamiento a sus sustitutos, AuB, para que reunieran las firmas necesarias para poder presentarse. En junio del año pasado, Urchueguía fue insultada y agredida por los radicales en el frontón Atano III. Unos días antes, un grupo de radicales increpó al alcalde de Getxo durante el Ibilaldia. Josu Urrutikoetxea, el parlamentario de Batasuna ahora huido, se acercó a los alborotadores y les ordenó que dejaran de acosar a Zarraoa.

En la legislatura municipal que ahora termina, la violencia de ETA ha convertido a varios ayuntamientos vascos en un símbolo, aunque no siempre con el mismo significado. Lasarte y Getxo son, en este sentido, dos localidades especialmente golpeadas por los atentados, la violencia callejera y las amenazas. Sin embargo, la actitud de sus dos alcaldes frente a esta realidad ha supuesto que los dos municipios sean dos referentes absolutamente contrapuestos.

Iñaki Zarraoa consiguió la Alcaldía gracias a los votos de Batasuna, al no contar con la mayoría suficiente para gobernar. Era el año 1999 y la tregua de ETA aún estaba en vigor, pero Getxo era un territorio asolado cada fin de semana por la violencia callejera. El sociólogo Javier Elzo llegó a hablar de la «balcanización» de la 'kale borroka' en la localidad. En ese contexto se produjo la única condena por parte de EH de un acto de violencia callejera en toda su historia. «Aquello fue una luz de esperanza, y no creo que se haya apagado», afirma Zarraoa cuatro años después.

«Cultura de la paz»
En su programa electoral, el alcalde se ha propuesto impulsar un plan de paz para Getxo. «Tenemos que hacer un esfuerzo para eliminar la tensión que se ha extendido a la sociedad. Todos debemos hacer autocrítica -aunque yo crea que el PP y el PSE son los mayores culpables de esta situación-, para que se pueda discrepar con normalidad, para que exista una cultura de la paz», indica.

El caso de Urchueguía es diametralmente distinto. Ella fue alcaldesa por mayoría absoluta, y cree que hasta la ruptura de la tregua la presión en el pueblo era «soportable». Tras la vuelta a las armas de ETA, «pasó a ser terrible». «El portavoz de EH era un miembro de Elkarri que había hecho la mili con Froilán Elespe. En un lunch que hicimos en Navidad nos dijo que era un hombre de paz, pero cuando mataron a Froilán fue incapaz de condenar el crimen, de tener el mínimo gesto de piedad». En el pleno municipal en el que se condenó la muerte de Elespe, ella ordenó callar a los vecinos que llamaban asesinos a los ediles de EH. «Dejadles hablar. Nosotros pedimos que cada uno pueda expresarse en libertad. Que vean la diferencia», les gritó.

Al explicar cuál es su programa para estas elecciones, Urchueguía se duele del esfuerzo que le supone hablar con los vecinos de su gestión, de polideportivos, de la casa de cultura o de los aparcamientos subterráneos. «Tenemos que hacerlo, porque es nuestra obligación, pero nos supone un tremendo desgaste al ir acompañados por el escolta y siempre pendientes de nuestra seguridad». La alcaldesa reconoce que esta situación le produce «cierto hastío». «En Guipúzcoa ya sólo se puede hablar con total libertad de la Real Sociedad», resume.

Zarraoa celebró un mitin hace una semana junto al lehendakari y abrió su intervención recordando al juez José María Lidón, asesinado en Getxo el 7 de noviembre de 2001. Ese crimen fue la culminación de una cadena de atentados en la localidad, en la que la banda llegó a colocar tres coches bomba en la misma zona en menos de un año. «Nada me podrá hacer olvidar la sensación de angustia e impotencia de aquellas horas», explica Zarraoa al recordar las explosiones. «No olvido la cara de un vecino que me contó cómo unos segundos antes de la explosión, su hija estaba sentada en el sitio donde cayeron los cristales de una ventana destrozada».

«Será muy difícil»
En el segundo atentado, que arrasó la casa de la senadora del PP Pilar Aresti, los vecinos afectados abuchearon a su alcalde cuando llegó al lugar de los hechos. «Esto es lo que fomentáis», le gritaron. En la primera explosión, registrada un mes antes, las primeras declaraciones de Zarraoa fueron para pedir a ETA su disolución y al PP que «abandone su inmovilismo». «Se me ha acusado de equidistancia, pero eso es injusto. Estoy en contra de todas las vulneraciones de derechos», se justifica Zarraoa. «En vez de equidistancia, yo tengo amplitud de miras. Por eso -continúa- me he opuesto a la construcción del monumento a las víctimas que pedían PP y PSE. ¿De qué víctimas hablamos? ¿De las víctimas de los GAL? ¿De los fusilados de la Guerra Civil? ¿De la mujer que fue apaleada por su marido? Buscaré el consenso para sacar adelante un proyecto más abierto».

Urchueguía se niega a hacer cábalas sobre el escenario al que se enfrentará tras el 25-M, pero está convencida de que «será muy difícil». «Aunque Batasuna no esté, continuarán presionándonos, y no soy capaz de imaginar cuál será el comportamiento de PNV, EA e IU», afirma. Lo que sí sabe es que seguirá sufriendo con «rabia» su falta de libertad y la de sus vecinos. «Desde hace seis años no he podido salir a pasármelo bien», se lamenta. «Este martes, cuando el alcalde de La Coruña, Paco Vázquez, vino al pueblo para hacer campaña con nosotros me recordaron que en otra visita suya, en 1988, me dieron una pedrada en la sien y perdí el conocimiento. Con tantos ataques, ése se me había olvidado».

Elecciones, a pesar de todo
JOSEBA ARREGI/ El Correo 17 Mayo 2003

Es cierto que más de uno sentirá resistencia a hablar de elecciones. Da una profunda pereza entrar en esa cuestión. Pero, a pesar de todo, el 25 de mayo elegimos a alcaldes, concejales y miembros de las juntas generales. Ocurrirá probablemente en todas las elecciones y en todas las sociedades democráticas: sean para lo que sean las elecciones, siempre se celebran bajo la sombra de algún acontecimiento que las condiciona, bajo la sombra de algún problema especial, de alguna confrontación específica, de forma que lo que de verdad está en juego es algo distinto a lo que en realidad se elige.

Vamos a elegir a quienes van a gobernar los ayuntamientos, los que van a diseñar el futuro de las ciudades y los pueblos, su urbanismo, las tasas a pagar, la calidad de los servicios que se prestan al ciudadano. Y vamos a elegir a los junteros, a quienes entre otras cosas van a decidir cuántos impuestos vamos a pagar. Pero se ha producido la catástrofe del 'Prestige', la guerra de Irak y, afectando directamente a Euskadi, la decisión judicial de ilegalizar Batasuna y de anular las listas alternativas de AuB. Esto último sin contar con las dificultades que han tenido PP y PSOE para confeccionar sus listas debido al terror sembrado por ETA al asesinar a concejales de esos partidos.

Antes de cualquier valoración de estas cuestiones que acompañan como sombras a estas elecciones, quizá convenga constatar una diferencia significativa que se ha producido en estos pocos últimos años: la izquierda abertzale ha pasado de ser árbitro de la vida política vasca por su capacidad de jugar a dos barajas, a ser eco, voz y representación del mundo de la violencia por un lado y a su capacidad de construir una mayoría parlamentaria de gobierno por otro, a la situación actual de encontrarse en un callejón sin salida, condenada a ser no actor de la política vasca, como lo demuestra el último comunicado de ETA. El tiempo permitirá medir la trascendencia de este cambio y todo lo que implica: por ser quienes eran y representar lo que representaban se les concedía un trato preferencial, y ahora eso se ha acabado, y la vida sigue prácticamente con toda normalidad.

Se pueden adoptar dos perspectivas distintas para valorar la ilegalización de Batasuna y la anulación de las listas de AuB: analizar la cuestión en sí misma, de forma aislada, sin ver el contexto histórico, planteándola exclusivamente en su formalidad jurídica. O por el contrario colocar el acontecimiento en todo su contexto histórico, en la historia de la democracia de los últimos veinte años largos, en la experiencia del terror, de las víctimas, de la deslegitimación de las instituciones democráticas vascas desde el interior mismo de esas instituciones. Ambas perspectivas son legítimas, aunque pueden dejar de serlo si se plantean de forma unilateral.

Probablemente no les falta razón a quienes piensen que la ilegalización de un partido político, que la anulación de listas electorales es algo que se encuentra en el límite de lo posible en democracia. Aun para quienes, sabiendo que se está actuando en ese límite, lleguen a la conclusión de que era necesario hacerlo, no debiera ser algo que conduzca a dar saltos de alegría. Son situaciones problemáticas, y es preciso tratarlas con conciencia de esa 'problematicidad', con seriedad, respeto y con conciencia de lo que está en juego.

Esa 'problematicidad' debe ser puesta, para valorarla en su justa medida, en relación con otra situación problemática desde el punto de vista democrático que ha durado demasiados años: la de un partido cuya incapacidad de desligarse del terror de ETA está probada y fuera de duda, cuyo sometimiento a las directrices de ETA -comportamiento a la ruptura de la tregua- ha sido constatada una y otra vez y lamentada por líderes nacionalistas, y que sin embargo ha gozado de la protección, de la legitimidad, del poder, de los recursos y de las posibilidades de la institucionalización democrática cuyo derrocamiento busca con todo ahínco.

El discurso que en los últimos meses se ha podido escuchar y que dice que es preciso derrotar a Batasuna en la urnas, y que lo debe hacer la sociedad vasca, obliga a colocar la cuestión en su dimensión histórica. Pues el refrendo de Batasuna en las urnas ha sido argumento para demostrar que el terror de ETA expresa un problema político que no se puede resolver policialmente, sino que requiere algún tipo de negociación política. Si, según el discurso actual, ETA y Batasuna quedaran derrotadas en las urnas, de forma que no tuvieran votos, o fueran éstos pocos, ¿significaría ello que el terror y la violencia de ETA han dejado de tener significado político, que han dejado de ser expresión del conflicto vasco?

Una contextualización histórica de la ilegalización de Batasuna y de la anulación de las listas electorales de AuB nos coloca ante algo que se repite de distintas formas en la experiencia histórica: cuando una situación atípica, injustificada, ilegítima dura demasiado tiempo, cuando se ha tenido demasiado respeto y consideración con el abuso democrático, cuando no se ha sido capaz de trazar una línea clara de separación, siempre llega el momento en el que alguien, además de gritar que el rey está desnudo, cree en su supuesta inocencia no tan infantil que ha llegado la hora de ir a por todas, de dejar de lado las sutilezas y los matices, de cerrar todos los resquicios. Y se llega a la situación de dar pasos que se mueven en el filo de la navaja de la legitimidad democrática.

Pero la responsabilidad de moverse en los límites de la democracia no está sólo en quienes ahora adoptan esas decisiones, sino también en todos aquellos que han engrandecido, ennoblecido, valorizado el problema en lugar de colocarlo en su justa dimensión de ataque a la democracia, a la convivencia y a la pluralidad de la sociedad vasca.

Un comentarista político ha reclamado recientemente sentido común. En perspectiva política, el problema vasco radica en que ha sido destrozado el sentido común, que en democracia no puede ser otro que la validez de las instituciones legítimas compartidas. En una sociedad cuyo punto de encuentro estaba constituido por el Estatuto de Gernika, si alguien declara que éste ha muerto, ya no hay sentido común político, porque no existe espacio político común. Es cierto que la excepcionalidad es casi siempre mala en democracia. Lo excepcional es la violencia ilegítima. Lo excepcional es la existencia de un partido que no se desliga de la violencia y del terror, sino que le presta cobertura y legitimidad. Lo excepcional es haber puesto al servicio de un partido que no reniega de la violencia y el terror los instrumentos institucionales democráticos. Lo excepcional es haber estado demasiado tiempo haciendo la corte a esa excepcionalidad democrática. Lo excepcional es no haber puesto toda la carne en el asador para legitimar las instituciones democráticas del Estatuto de Gernika.

Y quizá habría que hablar de una excepcionalidad más: durante mucho tiempo se ha afirmado que la violencia de ETA es expresión del conflicto vasco, se ha afirmado que es preciso acometer de forma negociada la solución del conflicto vasco. Se ha afirmado, pues, que la violencia y el terror nacen de un sentimiento nacionalista, de un posicionamiento nacionalista. Pero también se afirma que ni los planteamientos nacionalistas de forma genérica tienen relación alguna con el mantenimiento o no de la violencia, ni la raíz nacionalista de la violencia tiene nada que ver con el nacionalismo en su conjunto. La violencia y el nacionalismo son compartimentos estancos, deben ser analizados y valorados de forma abstracta, sin ponerlos de forma alguna en relación mutua, menos en el momento de plantear la vía de alcanzar la paz.

Es la excepción vasca a las reglas de la lógica, a las reglas de la sociología, a las reglas de la experiencia del común de los mortales que indican que los fenómenos sociales nunca están aislados unos de otros, que en la historia y en los procesos sociales no existen compartimentos estancos.

Y a pesar de todo hay elecciones que van a decidir sobre el precio de la vivienda, sobre la calidad de los servicios sociales, sobre las tasas que debemos pagar los ciudadanos, sobre los atascos en nuestras ciudades, sobre la cantidad de impuestos que vamos a pagar, y en qué se van a gastar esos impuestos.

El síndrome argelino
Alberto Míguez Libertad Digital  17 Mayo 2003

Durante mucho tiempo se creyó que Marruecos sería la segunda ficha en el dominó integrista del Magreb por simple contagio con su vecino del Este, Argelia. Todo, en efecto, apuntaba en esa dirección: su alineamiento decidido a Occidente, un Islam ferreamente controlado por el poder, una situación económica y social delicadísima, la presencia comprobada de los “misioneros” saudíes wahabitas y de otras escuelas,etc, y cierta indiferencia de los países amigos y aliados del reino ya fuesen Francia, Estados Unidos o España.

Contra esta tesis se elevaban voces tranquilizadoras asegurando que el carácter especial del Islam marroquí (el rey, Emir Al Muminim, jefe de los creyentes) ajeno al integrismo sunnita, el rito malakita extendido hasta los últimos confines, etc, parecían salvaguardar al reino cherifiano de la locura criminal del FIS (Frente Islámico de Salvación argelino) y del GIA (Grupo Islámico Armado). Hay razones ahora para dudar de que estos siga siendo así en el futuro.

Durante el reinado de Hassan II, el poder a través del ministerio de Habús y de la policía política tenía controlados a los fanáticos islamistas aparentemente minoritarios. Las mezquitas no eran, como en Argelia, lugares de subversión y agitación. Por no haber, ni siquiera había un partido político islamista, entre otras razones porque el grupo más importante, Justicia y Caridad, del jeque Yassin, estaba prohibido y su líder en prisión domiciliaria.

Las cosas han cambiado mucho en los últimos tres años. El joven rey Mohamed VI ha sido incapaz de seguir el rumbo que le marcó su padre Hassan II y poco a poco, al socaire de una liberalización incompleta y la persistencia de las mismas estructuras de poder e influencia, los islamistas se han ido colando en la sociedad marroquí hasta el punto de que el Partido de Justicia y Desarrollo, islamista, es el segundo grupo político del país, aunque eso sí, no predica la violencia ni el exterminio de los infieles. Por ahora. Eso nos llevaría a una vieja cuestión todavía no aclarada de si es posible un islamismo moderado. Muchos creemos que no pero el tiempo lo dirá. O ya lo está diciendo.

Los atentados en Casablanca demuestran que en Marruecos hay grupos islamistas armados y dispuestos a cometer todo tipo de crímenes. No se trata obviamente de improvisadas bandas sin medios ni apoyo: los “comandos” que ejecutaron los atentados estaban perfectamente organizados y constaban de varias decenas de agentes. Meses pasados se descubrió una estructura presta a actuar en el estrecho de Gibraltar contra los buques de la marina americana que lo atraviesan. En la banda había marroquíes pero también saudíes, lo que prueba que la conexión con Ben Laden y Al-Qaeda no es una elucubración gratuita.

Pronto sabremos quién movió los hilos de los atentados de la noche del viernes dado que algunos de los actores están detenidos. Se podrá entonces saber con exactitud quién o quienes están detrás de estos hombres-bomba y qué apoyos externos e internos tienen. Pero a esta hora lo importante es señalar la gravedad de unos atentados que se producen a unos kilómetros de España y que afectan a instalaciones españolas (Centro Español y Cámara de Comercio). No fue así por casualidad.

Marruecos sigue siendo un puntal clave de la estrategia occidental y europea en el mundo árabe y en el Mediterráneo occidental. Lo peor que podía pasarle a Europa del Sur y, desde luego, también a Estados Unidos es que en Marruecos se reproduzca al síndrome argelino, una guerra civil que dura más de una década y que ha devastado a uno de los países más ricos de Africa. España, la UE y desde luego los USA deben evitarlo en la medida de sus fuerzas. Antes de que sea demasiado tarde.

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