AGLI

Recortes de Prensa     Martes 20 Mayo  2003
Terrorismo contra España
Editorial La Razón 20 Mayo 2003

Estamos amenazados
Germán Yanke Libertad Digital  20 Mayo 2003

ZAPATERO Y EL TERRORISMO DE «RESPUESTA»
Editorial ABC 20 Mayo 2003

LOS TONTOS ÚTILES DE AL QAIDA
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 20 Mayo 2003

Demasiado evidente
Iñaki Ezkerra La Razón 20 Mayo 2003

Casablanca ¿arma electoral
EDITORIAL Libertad Digital  20 Mayo 2003

Una experiencia a analizar
Pío Moa Libertad Digital  20 Mayo 2003

Estás en la lista
Luis del Val El Ideal Gallego 20 Mayo 2003

Mayoría natural
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 20 Mayo 2003

Un esfuerzo baldío
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 20 Mayo 2003

Otegi y el miedo
Cartas al Director ABC 20 Mayo 2003

Las varas de EITB
Cartas al Director El Correo 20 Mayo 2003

Un mitin en Ondárroa
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 20 Mayo 2003

La pasión ciega la razón
Antonio López Campillo Libertad Digital  20 Mayo 2003

De nuevo la sombra de Irak
Alicia Delibes Libertad Digital  20 Mayo 2003

Rebrote violento
Editorial El Correo 20 Mayo 2003

Maite Pagazaurtundua: «La mayoría de los socialistas vascos sabemos que ni se puede, ni se debe pactar con el PNV»
M. Alonso ABC 20 Mayo 2003

Savater cree que si PP y PSOE no pactan en el País Vasco será una grave irresponsabilidad
EFE Libertad Digital  20 Mayo 2003

Arenas advierte a Ibarretxe de que su referéndum «será también el de ETA»
OLATZ BARRIUSO ZUMARRAGA El Correo 20 Mayo 2003

El terrorismo islámico ha asesinado al menos a 30 españoles antes del apoyo de Aznar a Bush
Javier Aguilar - Madrid.- La Razón 20 Mayo 2003

Carta de Canarias: La mudanza del señor Escarrer
Víctor Gago Libertad Digital  20 Mayo 2003

Terrorismo contra España
Editorial La Razón 20 Mayo 2003

Los últimos ataques de Al Qaida contra intereses españoles en Marruecos vienen a recordar que nadie, y España no es una excepción, está a salvo del fanatismo terrorista. Esta conclusión ha sido ratificada por los responsables de Interior de los cinco mayores países europeos (España, Francia, Reino Unido, Alemania e Italia), que concluyeron sus jornadas de trabajo en Jerez de la Frontera (Cádiz) con la determinación de reforzar la coordinación y el intercambio de información ante la gravedad de la amenaza.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, manifestó ayer en el curso de una conferencia que ya no cabe mantener «la falsa percepción de que el terrorismo era sólo un fenómeno regional o local», puesto que hace ya décadas «que el terrorismo político se instaló en el panorama internacional». Los atentados de Casablanca o los de Riad no son, por lo tanto, producto o consecuencia del ataque aliado contra el régimen de Sadam. Por más que se relacionen los atentados con el apoyo del Gobierno español a la alianza de Bush y Blair, las interpretaciones en clave de política interna, efectuadas estos días desde la oposición, no dejan de ser actos de voluntarismo político, que deben ser considerados en el marco de la campaña electoral. Y rechazados por cuanto tienden a extender la idea de que existe causas para explicar las razones de un terrorismo que, en todo caso, y al igual que ocurre con el de ETA, es simple y llanamente inaceptable. Porque lo cierto, y así lo hemos destacado, es que no es la primera vez que radicales islamistas asesinan a españoles. Así, hay que recordar la brutalidad del atentado contra el restaurante El Descanso de Madrid, a mediados de los años 80, perpetrado por radicales islámicos, entre otras operaciones que no llegaron a producirse, como un ataque planeado en 1991 contra la Conferencia de Paz de Madrid, al ser frustradas por los servicios de seguridad.

Tan sólo en los últimos doce años, desde el estallido de una bomba en el consulado español de Estambul en 1992, ha perecido una docena de compatriotas en ataques perpetrados por fanáticos musulmanes en países como Argelia, Turquía o Egipto, sin olvidar que, en 1994, tres turistas españoles fueron asesinados por un comando integrista en su hotel de la localidad marroquí de Marraquech. Si Al Qaida no ha atacado todavía en nuestro suelo, no se debe a la posición adoptada hasta la guerra de Iraq por España, sino por la actuación de los servicios policiales, que han desmantelado varias células de seguidores de Ben Laden o de sanguinarios grupos argelinos. Se ha comprobado que elementos de Al Qaida, detenidos en Marruecos, prepararon hace más de un año ataques contra bases militares norteamericanas en nuestro suelo. Porque el terrorismo islamista ha dejado de ser una amenaza localizada, para hacer del mundo un campo único de batalla con las democracias, sin excepción, como gran objetivo.

Estamos amenazados
Germán Yanke Libertad Digital  20 Mayo 2003

Insisten. Ayer quería pensar que era un lapsus, una exageración mitinera, pero insisten con el aval, además, de Felipe González. Para los dirigentes del PSOE la incertidumbre internacional, el odio del islamismo radical a Occidente y el terrorismo totalitario internacional comienzan hace unas semanas y todos los males se deben a la intervención aliada en Irak. Estaríamos ahora en peligro porque la liberación de Irak ha causado odio y lo que tenemos que hacer es separarnos claramente de los países que se han decidido a combatir el terrorismo para que no nos pase nada. Subrayo “los países” porque la mentirosa retórica antiguerra habla sólo de Estados Unidos y deja a un lado a la mayoría de los países europeos, que han tenido una posición coincidente con la española. Pero esto es lo de menos, porque lo importante es que la tesis socialista no es sólo absurda y demagógica, es también perversa e indignante.

Porque es indignante buscar otra causa al terrorismo (al internacional y al nacional, que están en la misma red) que el totalitarismo violento que anida en su ideología. No hay terrorismo porque haya habido guerra en Irak, porque, en ese caso, no lo habría habido antes. No hay terrorismo tampoco porque se haya producido un incremento del “odio a Occidente” por esa inevitable acción militar. ¿Creen los socialistas que la guerra del Golfo de 1991 no produjo odio en los integristas islámicos porque la apoyara González? No hay terrorismo, de igual modo, porque exista una campaña de “humillación” del Islam, que ha sido tratado con algodones por los países democráticos, ayudado económicamente, beneficiado en Occidente sin reciprocidad alguna. No lo hay tampoco por la pobreza, ya que surge donde la riqueza, a costa de sus propios conciudadanos, puede pagar la técnica que la violencia precisa. La causa del terrorismo es ese totalitario y bárbaro salirse con la suya a toda costa y destrozando las vidas y los derechos de los demás. Las disquisiciones socialistas no tienen otro sentido que introducirse en una vergonzosa búsqueda de justificaciones y explicaciones que abandona cualquier criterio moral.

Alguno dirá que el PSOE ya lo sabe, pero que, a lo mejor, saca rédito electoral, puede “volver a la guerra”, enarbolar la pancarta, etc. Quien lo diga tiene peor concepto que yo del socialismo español, que prefiero verlos desconcertados e incontinentes que sinvergüenzas.

Desconcertados e incontinentes. Caldera dice que “no le conviene a España seguir la estrategia de Bush”. González que “revisar” la política internacional no es “desolidarizarse” en la lucha contra el terror que encabeza Estados Unidos y, como única sugerencia, propone lo que ya existe: la coordinación de los servicios de inteligencia “como Francia, Gran Bretaña o Italia”. ¿Pero no sabe o quiere olvidar que las últimas detenciones de supuestos terroristas islámicos, las que el PSOE devaluó y criticó después, fueron precisamente a instancias de los servicios franceses?

Es todo patético y vergonzoso. González perora por la herida siempre abierta de no haber aceptado que un señor bajito y con bigote le ganara las elecciones, arreglara la economía, acertara en el País Vasco y tuviera un papel internacional más importante que el suyo. Lo viene haciendo así una y otra vez, hasta dar pena. ¿Pero los demás? No saben que así no gobernarán nunca, que no basta con la palmadita en la espalda del ex presidente. “Que el Gobierno diga que estamos amenazados”, pide González. Claro que lo estamos: doblemente.

ZAPATERO Y EL TERRORISMO DE «RESPUESTA»
Editorial ABC 20 Mayo 2003

INMEDIATAMENTE después de que se perpetraran los atentados terroristas del 11-S, el secretario general de Naciones Unidas, Koffi Anan, los calificó como «un ataque contra la humanidad». Días después, el 21 de septiembre, el Consejo Europeo extraordinario aprobó unas medidas antiterroristas sobre la base de un compromiso mundial contra el terrorismo y contra los Estados que lo fomentaran. Casi de forma simultánea, la OTAN decidió activar el sistema de cooperación dispuesto en el artículo 5º del Tratado, que prevé la respuesta colectiva a la agresión armada contra un estado miembro. El Gobierno español apoyó sin reservas todas estas medidas y desde la Audiencia Nacional se iniciaron investigaciones que han demostrado que los terroristas islamistas utilizaron territorio español como una de sus bases logísticas para los atentados de Nueva York y Washington. La política de seguridad multilateral desde el 11-S se está basando en la certeza de que el terrorismo que practica el islamismo integrista, identificado genéricamente con Al Qaida, representa una amenaza cierta, grave y constante contra las democracias occidentales.

El atentado cometido contra la Casa de España en Casablanca -que fue parte de una acción terrorista múltiple- tiene todos los elementos estratégicos y tácticos para encuadrarlo en la amenaza global del terrorismo islamista. Se ha dirigido contra intereses occidentales establecidos en un país musulmán que mantiene una alianza estable con Estados Unidos. Marruecos estaba en la lista que supuestamente difundió Osama Bin Laden con los países que debían ser liberados de la influencia occidental. Sin embargo, toda la complejidad histórica, política y religiosa que cualquier analista serio puede identificar en la trayectoria del terrorismo islamista, ha desaparecido de un plumazo en la torpe interpretación que ha hecho el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre el atentado de Casablanca, directamente vinculado, según el líder socialista, al apoyo que dio el Gobierno español -junto con otros cuarenta países- a Estados Unidos en la intervención militar contra el régimen de Sadam Husein. Fuera cual fuese la intención electoralista de sus palabras, Zapatero ha echado a rodar un argumento políticamente peligroso y éticamente insostenible, que a grandes rasgos no es nuevo. También se dijo que los atentados del 11-S eran la respuesta del Tercer Mundo a la política intervencionista de Estados Unidos. Aunque Zapatero no haya querido decir esto en relación con España, otros lo interpretarán así y la responsabilidad de un político también se refleja en la medición de sus palabras y en saber calcular los efectos incontrolables que éstas pueden tener. Pocas dudas puede haber sobre la calificación que merece el discurso con el que Zapatero parangona la lista antiterrorista de la Administración estadounidense -en la que está incluida Batasuna- con la lista de objetivos marcados por Al Qaida.

ZAPATERO ha confundido sus necesidades electorales con la realidad internacional, marcada por la tensión de los Estados democráticos contra la amenaza terrorista. Pensar que España es objetivo del terrorismo por el apoyo a Bush -burdo reduccionismo de la alianza tradicional con Estados Unidos- revela un profundo desconocimiento de los antecedentes que desmienten tal afirmación. Uno de los más graves atentados cometidos por el terrorismo islamista en Europa tuvo lugar en Madrid, cuando el 12 de abril de 1985 estalló una bomba en el restaurante «El Descanso». Murieron 18 personas y más de 80 resultaron heridas. Su autoría se atribuyó a «Yihad Islámica». Este es un ejemplo directo de la grave equivocación de Zapatero, pero un repaso a la historia del terrorismo le mostraría muchos más ejemplos de que los criterios de estrategia de las organizaciones terroristas islamistas hunden sus raíces en un maniqueísmo religioso que sataniza los valores occidentales tanto como los proyectos democratizadores en el mundo musulmán.

EL compromiso internacional que el Gobierno de Aznar ha exigido y se ha impuesto a sí mismo en la lucha antiterrorista es anterior a Bush y al 11-S. De la misma forma que las prioridades de la política de seguridad de Estados Unidos -Bin Laden, Irak, Corea del Norte- estaban ya afirmadas por Clinton. Zapatero debía haber contenido la tentación electoralista, porque era una ocasión para reafirmar el consenso en política antiterrorista cuando más necesario resultaba hacerlo, ante una agresión directa del terrorismo internacional. El riesgo para España no viene de la mano de Bush, sino de su condición de democracia europea, de su definición firme frente a todas las organizaciones terroristas y de la política de movilización internacional que ha promovido para combatir al terrorismo.

LOS TONTOS ÚTILES DE AL QAIDA
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 20 Mayo 2003

TODOS los políticos del mundo conocían la existencia del comunicado de Al Qaida en el que se llama a los musulmanes a «liberarse del yugo de regímenes apóstatas, sometidos a América». Todos, menos Zapatero y Llamazares según parece.

Todos sabíamos también a qué países hacía referencia Ben Laden: «Entre los países -decía el texto- que deberían ser liberados figuran Jordania, Marruecos, Nigeria, Pakistán, el país de las dos mezquitas santas (o sea Arabia Saudí) y el Yemen». Los únicos que no se habían enterado eran Zapatero, Llamazares y quienes aceptan sin pestañear las siniestras ocurrencias de éstos.

Todos los ciudadanos que componen eso que damos en llamar la opinión pública mundial pudieron comprobar con horror que con los tres atentados en Arabia Saudí -34 muertes- Al Qaida comenzaba a cumplir su anunciada guerra de «liberación». Todos, menos Zapatero, Llamazares y los suyos.

Así que cuando, a los cuatro días, saltó la noticia del atentado en Casablanca ¿quién podía ser tan ciego para no ver que Marruecos era la segunda víctima, el segundo de los países «heréticos» que los buenos musulmanes deben «liberar»? Zapatero y Llamazares han sido así de ciegos. Los dos han escapado a la evidencia y se han empeñado en considerar las explosiones de tres coches en Casablanca -24 muertes- como una consecuencia de la injusta, criminal e ilegal guerra de Irak. De ese modo Zapatero y Llamazares han acusado de autoría indirecta a Bush, Blair y Aznar y han justificado -explicado, al menos- las razones de Al Qaida. Como si estos atentados de ahora no fueran la continuación de la guerra que comenzó el 11 de Septiembre. Y es que a Zapatero y Llamazares lo único que les importa es desautorizar la estrategia occidental, al primero porque está representada por su competidor Aznar, al segundo porque es la respuesta capitalista. El hecho es que ambos coinciden en explicar las tensiones mundiales a partir de una división demagógica entre pobres árabes y ricos occidentales, el Imperio y la periferia, cultura hegemónica y religión dominada. Una traslación, en el fondo, del problema nacional. La «palestinización del País Vasco».

Lo que está sucediendo en el Partido Socialista y en Izquierda Unida en relación con los problemas internacionales y de forma muy especial con el terrorismo es muy grave y no sólo porque puedan dañar sin causa justificada al partido del gobierno o porque puedan sacar provecho político de forma inmerecida o incluso condenable sino porque de este modo están debilitando la estrategia occidental en favor de la paz «real» y están colaborando con el enemigo más peligroso que tiene en estos momentos el orden mundial. Fueron los mejores colaboradores del criminal Sadam Husein cuando comparaban su maldad con la de Bush (cuántos lo dijeron a nuestro alrededor), son los mejores del terrorismo islamista ahora al considerar los atentados de Al Qaida como una respuesta lógica a la guerra de Irak.

Zapatero y Llamazares eran ya un peligro a causa de sus posiciones en el País Vasco, alentadoras del diálogo y la «paz» en el primero de los casos, activamente colaboradores en el segundo. Desde la crisis de Irak lo están siendo a escala europea por una similar actitud ante el terrorismo internacional. En un momento de la Historia en la que el fundamentalismo islamista amenaza con una guerra sin fronteras y unos métodos clandestinos, el candidato a La Moncloa responsabiliza de los crímenes de Al Qaida a los Gobiernos americano, británico y español. ¿Tendrá que triunfar el islamismo a unos kilómetros de nuestras costas, en Marruecos, para que Zapatero sea consciente de la situación? (Porque Llamazares es útil pero no tonto)

Demasiado evidente
Iñaki Ezkerra La Razón 20 Mayo 2003

Echo de menos a Zoé Valdés entre los trece escritores de Europa y América que han firmado el manifiesto «Aunque» denunciando la impunidad del terror que propician en el País Vasco las instituciones nacionalistas y la jerarquía católica. La echo de menos porque entendí cómo se sentiría hace unas semanas reclamando la condena del régimen cubano a esa clase de gente que nunca firma nada contra las dictaduras y los terrorismos que llevan el sambenito de izquierdistas, a ese tipo de progres tan inseguros de su condición que necesitan la etiqueta progresista para que nadie pueda tacharles de lo contrario y que se agarran a esa etiqueta facilona cuando se halla más desprestigiada y representa menos que nunca a la izquierda. Creo que sé cómo se ha tenido que sentir Zoé Valdés reclamando firmas contra los fusilamientos ordenados por Fidel Castro y topándose con los silenciosos o las reservas de ese izquierdismo inconsecuente y barato. Su incómoda sensación nos es familiar a los que hemos tenido que pedir firmas contra ETA y sus cómplices institucionales. Sé lo que se siente cuando alguien te mira como si quisieras sacar algo ilícito y como diciendo «qué pretenderá éste», «por qué me pide a mí eso»...

Tengo comprobado que ¬igual que se ve en un asunto que te afecta el interés ilegítimo¬ siempre que uno defiende, por otra parte, una causa social, intelectual, ética o estética con apasionamiento desata sospechas alrededor y miradas irónicas. Uno se pronuncia con pasión a favor de la creación de más retretes para los minusválidos en los lugares públicos o contra la corrupción en los campeonatos de ajedrez y enseguida percibe en el aire la ominosa y pegajosa preguntilla, «¿qué le irá a éste en este asunto?» Inmediatamente, alguien sospecha o tiene la convicción de que juegas todo el día al ajedrez y te han eliminado en un torneo o de que tienes una amante lisiada que las pasa putas en los váteres de los aeropuertos. Nadie cree que seas desinteresado en esas apologías y detracciones. Te desacredita su carácter particular y la pasión. Sobre todo la pasión. Nadie cree que te pueda apasionar de verdad la felicidad ajena o la nobleza en los deportes de mesa. La pasión está sólo permitida para hablar de fútbol. Sólo entonces es entendida y bien recibida. Un tipo que se enardece o indigna hablando de alfiles o instalaciones sanitarias resulta sospechoso. Esta lógica de lo obvio es tan obvia que es falsa.

Lo mismo pasa con ETA. Por esa razón quien sufre el acoso de ETA debe denunciar también otros acosos. Por eso quien denuncia a Fidel debe denunciar las otras dictaduras. No puede ser todo tan evidente y que Zoé Valdés vaya sólo a lo suyo.

Casablanca ¿arma electoral?
EDITORIAL Libertad Digital  20 Mayo 2003

Después de más de treinta años de barbarie etarra, la lección más importante que la inmensa mayoría de los españoles ha aprendido sobre el terrorismo es que, en última instancia, nadie puede “comprar” su seguridad a los pistoleros haciendo concesiones parciales o simplemente mirando hacia otro lado. La raíz totalitaria presente en todos los terrorismos –es más, no hay totalitarismo sin terrorismo, ya se practique desde la clandestinidad o desde el aparato del Estado– fuerza finalmente a los “conciliadores” y a los indiferentes a asumir plenamente las tesis de los pistoleros o a convertirse también en objetivo de sus balas y de sus bombas. Y si los terroristas acaban triunfando, los “apaciguadores” son tradicionalmente los primeros en sufrir las “purgas” del nuevo régimen, cuya prioridad para asentarse en el poder es transmitir el mensaje de que no se tolerará la más mínima disensión o tibieza. El terrorismo islámico no es una excepción. Antes al contrario, hoy es quizá el ejemplo paradigmático de esa mezcla de mesianismo, fanatismo, violencia y totalitarismo que comparten todos los terrorismos del mundo.

El primer objetivo de Al Qaeda, sus pantallas y sus organizaciones afines es “restaurar” la “pureza” del Islam en todos los países musulmanes, mancillada según ellos por gobernantes árabes corruptos, que han olvidado las enseñanzas del Corán y se han “contaminado” por su trato con el “gran Satán” occidental. Y en segundo término, golpear y, si es posible, destruir el mundo y la cultura occidental, la fuente de todos los males y de todos los pecados. Por tanto, ningún país occidental está a salvo de la barbarie del islamismo radical. Ni tampoco los países árabes, como ya se vio en Bali. Y como prueban los atentados de Riad y los más recientes de Casablanca, precisamente en los dos países en que, junto con Irán, la identificación entre poder político y poder religioso –el rey de Marruecos es considerado descendiente de Mahoma y comendador de los creyentes, y la monarquía saudí, que gobierna con la ley coránica, es la guardiana de los santos lugares del Islam y la principal financiadora de la extensión por el mundo árabe del fundamentalismo islámico– es más evidente. Y también, precisamente, en los dos países del mundo árabe que mantienen relaciones y alianzas más estrechas con el “gran Satán” norteamericano.

La circunstancia de que los atentados de Casablanca y Riad se hayan dirigido hacia personas e intereses occidentales –en Riad, contra un barrio residencial donde habitaba gran parte de la colonia occidental; y en Casablanca, contra la Casa de España, el Consulado Belga, el Hotel Safir (de capital kuwaití, donde se celebraba un seminario sobre terrorismo internacional organizado por EEUU) y la Casa de la Comunidad Judía– puede interpretarse como un claro mensaje de los terroristas hacia los gobiernos marroquí y saudí de que deben suspender sus relaciones con los infieles y expulsarlos de sus respectivos países.

Sin embargo, sería un grave error concluir por ello que la “retirada” de EEUU y sus aliados (incluido Israel) de territorios árabes y la negativa a mantener relaciones y ejercer su influencia sobre estos países conduciría a la paz y al cese de los atentados. Como ya hemos dicho antes, por megalómano y ridículo que pueda parecer, el objetivo final de los terroristas no es la “liberación” del pueblo palestino, ni tampoco la erradicación de todo vestigio de influencia occidental en los países árabes, sino destrucción del mundo y la cultura occidental. Por tal motivo, es ridículo, perverso y, al mismo tiempo, suicida, pensar que la guerra de Irak haya podido tener alguna influencia en los atentados de Casablanca. Es triste comprobar cómo la izquierda, que España y en relación con ETA coincide con la derecha al afirmar categóricamente que los terroristas matan donde pueden y cuando pueden, sin que quepan más análisis o consideraciones y sin que nadie –ni siquiera los “apaciguadores”– puedan considerarse al margen de la amenaza, en lo que toca al terrorismo islámico en general y a Al Qaeda en particular, pretendan buscar la causa de los atentados precisamente en el ejercicio del más elemental de los derechos que asiste tanto a las personas como a las naciones: defenderse de las amenazas y de las agresiones.

Habría que recordarles a Llamazares y a Zapatero –quien, por cierto, cambió de opinión respecto de la masacre de Casablanca en cuanto Felipe González la atribuyó al apoyo del Gobierno a la Coalición en la guerra de Irak– que España, haga lo que haga, ha sido, es y será un objetivo fundamental de los terroristas. Nuestro pasado islámico, sobre el que se ha edificado el lugar común de las tradicionales buenas relaciones con el mundo árabe, nos hace a ojos de los terroristas aún más odiosos. Precisamente porque nuestro país es el único del mundo que, después de ser islamizado, retornó al cristianismo y la cultura occidental; algo que, por cierto, ha recordado Ben Laden en sus soflamas.

España, a ojos de los terroristas, es un país de “apóstatas”; y la apostasía, en la ley coránica, se castiga con la muerte. Y, por ello, no puede ni debe inhibirse en la guerra contra el terrorismo islámico, como tampoco puede ni debe hacerlo en lo que concierne a ETA. Y menos al mezquino precio de un puñado de diputados y concejales.

Una experiencia a analizar
Pío Moa Libertad Digital  20 Mayo 2003

No debieran olvidarse sin un claro análisis las movilizaciones en torno a la guerra de Irak, utilizados por diversos partidos para acorralar al gobierno del PP. Desde luego, es fácil demostrar que las víctimas o la guerra importaban un bledo a esos partidos y medios de masas, los cuales las han explotado con otros propósitos; pero eso, en definitiva, es sólo una hipocresía y un pecado menor. En una democracia es normal que la oposición utilice cualquier suceso para debilitar al gobierno. Lo anormal y peligroso es que lo hayan hecho extendiendo a toda España el ambiente emocional, demagógico y violento imperante en las Vascongadas.

Ese ominoso ambiente fue creado por todos los partidos de izquierda más los nacionalistas, en una unidad de acción cuyos precedentes históricos, todos nefastos, debieran ser también recordados: la huelga revolucionaria de 1917 y otras intentonas de la época, el acuerdo para imponer una Constitución sectaria en 1931, las acciones desestabilizadoras del verano del 34 y la insurrección de octubre de ese mismo año contra la democracia republicana, o el Frente Popular y sus desmanes durante la primavera de 1936, causantes de la reanudación de la guerra. La acción de ahora no ha sido tan intensa como entonces, pero sí del mismo tipo.

Repárese en esa coincidencia entre partidos que, como los comunistas o los anarquistas aborrecen la democracia burguesa, que, como los nacionalistas, aspiran a romper la unidad nacional, y que, como los socialistas, han optado por el extremismo en casi todas las crisis históricas; sin olvidar a los residuos anarquistas y republicanos, reviviendo entusiasmados en el tumulto. ¿En qué pueden ponerse de acuerdo todos ellos si no es en una acción destructiva?

Y así ha sido. Lo que ha sufrido más en esas semanas no ha sido el PP, sino la convivencia, la libertad y la paz en España. El frente demagógico ha cultivado a fondo una violenta palabrería, ha tratado de forzar desde la calle la representación democrática, y ha provocado una oleada de intimidaciones y violencias nunca condenadas con claridad, ni mucho menos combatidas, por el supuestamente moderado y demócrata PSOE, confundido con todos los demás. Esto no debe pasarse por alto, si queremos evitar su repetición. Alguien debiera computar, analizar y difundir ampliamente las consignas y gritos, las declaraciones y agresiones de esos días, porque aclararían muchas cosas al ciudadano corriente que se ha dejado manipular por la consigna simplona, pero sentimentalmente efectiva, del “no a la guerra”. Por desgracia, esas izquierdas y nacionalistas no han cometido un desliz, pues han obrado de acuerdo con muchas ideas subsistentes en ellas, estimuladas por un inesperado éxito de masas que les hizo perder los frenos. Han demostrado estar insuficientemente democratizados, como a continuación puso de relieve su actitud ante los crímenes de Castro.

Algunos opinan que, después de todo, no ha sido tan grave la cosa, y la moderación vuelve ahora a imponerse. Para entender la frivolidad de tal postura sólo debemos pensar en lo que habría ocurrido si la guerra se hubiera prolongado unos meses, con las víctimas y la visión de ellas explotadas a mansalva por los demagogos, frente a un gobierno y un PP cada día más inseguro y asustado, salvo excepciones. Entonces los avances logrados en los últimos años contra el terrorismo y el nacionalismo y en la defensa de la democracia y la Constitución, habrían corrido muy serios riesgos.

¿Habrían corrido? Ha bastado la nueve oleada de asesinatos terroristas en Casablanca para que Zapatero haya vuelto a mostrar su escasa percepción de la línea que separa la oposición democrática de la maniobra desestabilizadora. Su mensaje ha sido muy parecido al del PNV en relación con la ETA: las víctimas son los culpables, por no portarse como exigen los terroristas, convertidos así, de forma subliminal pero efectiva, en justicieros por las “ilegalidades” de Bush y Aznar.

Estás en la lista
Luis del Val El Ideal Gallego 20 Mayo 2003

Según algunos finos analistas si en los cuatro atentados en Marruecos han muerto algunos españoles se trata de que España está en la lista de los terroristas por haber apoyado a EEUU en la guerra de Irak. Cuando España apoyó a EEUU en la invasión de Afganistán, que tenía como objetivo la captura de Bin Laden, éste se mostró comprensivo y debió decirles a sus muchachos: “A España no me la pongáis en la lista, porque no ha tenido más remedio que sumarse a la OTAN, y no podía hacer el ridículo”.

Ahora bien, en cuanto Bin Laden se enteró de que España apoyaba el derrocamiento de Sadam, llamó a los nuevos muchachos -con la huida de Afganistán tuvo que cambiar de muchachos- y les ordenó: “Me ponen ahora mismo a España en la lista, porque una cosa es que colabore para que me atrapen a mí y, otra, que también lo haga con conocidos como este de... ¿cómo se llama?... Eso, Sadam”. Y por eso estamos en la lista.

Naturalmente, lo que hay que hacer es salir de la lista. Pero como no existen manuales de desalistamiento habrá que optar por intuición. En realidad, podíamos entrenarnos con el terrorismo que nos cae más cercano, que es el de ETA, y estudiar cómo se han logrado evadir de la lista el PNV y EA, y por qué están en la lista los concejales y militantes del PSOE y del PP. En cuanto estos dos partidos, que han visto morir a muchos de los suyos, hagan como PNV y EA se habrá resuelto el problema.

No me explico cómo esta solución no se le había ocurrido antes a nadie, con lo que nos habríamos ahorrado un montón de atentados. Y es que, en el fondo, los terroristas, si no se les cabrea, si no se molesta a sus amigos, en fin, si se les deja a su aire, no son tan intratables como parece. Que se lo pregunten a la familia de Lluch, por ejemplo, o a la de Múgica, o a la de Blanco, o a la de centenares de familias enlutadas por no haber aplicado el gran descubrimiento de esta miserable campaña electoral.

Mayoría natural
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 20 Mayo 2003

Ningún partido con responsabilidades de gobierno, en el nivel que sea, se resigna a ser desalojado del poder que ejerce. Todos utilizan los recursos a su alcance para convencer al electorado de que lo mejor para la sociedad coincide con lo mejor para ese partido. Si el partido del gobierno tiene capacidad para persuadir a los votantes es probable que continúe en el poder. De no ser así, los rivales ocuparán su puesto. No le gustará, pero sabe que es lo propio del sistema democrático.

En esta campaña electoral el nacionalismo está insistiendo en varias modalidades de ese mensaje que Arzalluz sintetiza con la expresión «vienen a por nosotros», con la que busca suscitar el sentimiento victimista de su base social para movilizar votos. Ibarretxe utiliza la fórmula «nos quieren echar de las instituciones» que, expresada de esta manera, parece encerrar una actitud de ilegitimidad en el comportamiento de aquellos que quieren desplazar a los nacionalistas del poder. Se obvia que intentar ocupar el poder democráticamente y ejercerlo forma parte de los fundamentos del sistema de partidos. Es lo que hace, y pretende seguir haciendo, el PNV, por ejemplo.

Expresiones como las que se han mencionado podrían parecer un exceso propio de la campaña electoral si a menudo no aparecieran acompañadas de otros conceptos que revelan una visión excluyente de lo vasco. Se ha vuelto a recuperar estos días la visión de los constitucionalistas como elementos extraños, 'sucursalistas' o 'de obediencia exterior'. Veteranos nacionalistas como Luis María Retolaza o Ramón Labayen acaban de escribir que «es fundamental el que se consiga neutralizar a los partidos políticos ajenos al País que, amparados en unas formas adulteradas de democracia, se convierten en quintas columnas dedicadas al sabotaje de los intereses del Pueblo Vasco». Algunos creen que hay mayorías naturales, pero las únicas mayorías válidas son las electorales.

Un esfuerzo baldío
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 20 Mayo 2003

El fiscal general del Estado ha citado para mañana al director general del ente público EITB, al director de Euskal Telebista y al director de Radio Euskadi para tomarles declaración por la difusión del vídeo y el audio de los tres encapuchados con txapela. El fiscal general debería aprender a dosificar esfuerzos con el fin de no diluir su trabajo en melancolía o enterrarlo en el mismo archivo al que está predestinada la causa. Consultar el precedente de los directores de 'Egunkaria' y 'Gara', al que dio carpetazo el juez Garzón. El argumento de los mañana declarantes es difícilmente objetable: la prueba del interés que la información tenía es que no hubo televisión que no la reprodujera. Luego, cada uno se interesó por lo que más llamaba la atención. Unos, por la inacabable lista de potenciales víctimas que la banda tiene para el futuro. El lehendakari, sin embargo, se fijó más en que pedían el voto nulo.

Otra cuestión es la ética profesional del asunto. Una televisión pública no debe prestarse a ser un mero altavoz para una organización terrorista. El director general del ente y el resto de sus directivos podrían consultar las páginas 142-144 del 'Informe sobre la violencia en el País Vasco', de C. Rose, P. Janke, F. Ferracuti, H. Horchem y J. Leauté. Ediciones Ajuria Enea. 60 millones de los de 1986.

A comienzos de abril, EITB se negaba a difundir la campaña de la Diputación alavesa a favor de la Constitución y el Estatuto y sin embargo admite el vídeo de aquellos extravagantes nazarenos con boina, sin preguntas. Algo raro sí parece. Aznar se preguntaba en Toledo por qué los etarras salen siempre en la misma televisión. Un servidor no sabría qué decirle, pero recuerdo unas declaraciones despampanantes del primer director de ETB a mediados de los ochenta: «ETA sabe que ésta es su televisión».

Otegi y el miedo
Cartas al Director ABC 20 Mayo 2003

Señor Otegi, hace unos días le hemos visto en las televisiones afirmando, papeleta en mano, que «algo marcha mal en el Estado español cuando se le tiene tanto miedo a un trozo de papel». Sinceramente, creo que, por una vez, ha dado usted en el clavo, aunque haya sido con una sola palabra: «miedo». Lo que ocurre es que, como de costumbre, modifica (que no confunde) usted los términos. Afirma que se tiene miedo a una papeleta, a un resultado electoral, como si usted y los suyos hubiesen respetado alguna vez los resultados electorales. Tiene usted razón en que hay miedo, pero el miedo es a usted mismo y a los suyos. Miedo a aquéllos que como usted proclaman su derecho a una aspiración «política» particular por encima de todos los derechos fundamentales del ser humano, incluyendo el derecho a la vida. Miedo a acudir a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco y encontrarse con que el máximo responsable de la misma es un asesino confeso, que un día ocupa su escaño y al siguiente se convierte en un prófugo de la justicia. Miedo a la ausencia de justicia. Miedo a ser atacado por no pensar como usted. Pero lo que es más grave, miedo a no saber si el día que comienza será el último. Miedo a una simple llamada de teléfono que te avise de que uno de los tuyos nunca más volverá a cenar. Señor Otegi, usted nunca comprenderá ese miedo, porque nunca lo sufrirá. Porque ese Estado opresor que usted tanto odia, ese sistema judicial arbitrario, injusto y fascista al que usted hace referencia se encarga de garantizar que la gente como usted pueda expresar sus ideas con total libertad. Qué suerte, señor Otegi, qué suerte.   Juan de la Hera Salvador.   Huelva.

Las varas de EITB
José María López/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 20 Mayo 2003

En las últimas semanas hemos sido testigos, una vez más, de la utilización partidista y sectaria de EITB, la radiotelevisión de los nacionalistas. Recientemente las instituciones forales alavesas hicieron una campaña en defensa del Estatuto y de la Constitución; pues bien, la radio y la televisión de los nacionalistas se negaron a emitir la publicidad de esa campaña, previo pago de su importe, olvidando que el ente se creó y empezó a andar gracias precisamente al Estatuto. El motivo de su negativa fue que el ente público no admite campañas políticas. Esa presunta asepsia política fue totalmente olvidada la semana pasada con la emisión de ese zafio vídeo de unos asesinos encapuchados de ETA. Que una televisión pública brinde su pantalla gratis total a una organización terrorista con mil muertos a sus espaldas y que obliga a todos los cargos no nacionalistasd a vivir escoltados me parece vomitivo. Es una nueva prueba de las dos varas de medir que emplea EITB: los constitucionalistas al armario y para los asesinos, publicidad gratuita.

Un mitin en Ondárroa
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 20 Mayo 2003

Rosa Díez, presidenta del Grupo Socialista Español en el Parlamento Europeo, ha querido presentarse como candidata en esta plaza hostil de Ondárroa. Las pasadas elecciones el PSOE no presentó ninguna lista debido a la intimidación general, pero a pesar de todo hubo allí cien votos socialistas. Los únicos vecinos que se acercaron al mitin de Díez lo hicieron para increpar a los asistentes

Esta es una historia más melancólica que épica. El 14 de mayo asistí al mitin electoral de Rosa Díez, cabeza de la lista socialista en Ondárroa. Les sonará el pueblo, antaño tema favorito de numerosos pintores costumbristas que hicieron de su puerto y su puente gótico el modelo de un pintoresco y laborioso «pueblo pesquero vasco». Hoy siguen allí los barcos, el puente y la pequeña ría, pero en sus estrechas calles en cuesta huele más a miedo que a salazones.

Debido a la intimidación general, los socialistas no presentaron ninguna lista electoral en las anteriores elecciones municipales -sí lo hizo el PP, que tiene su concejal-, pero este año Rosa Díez, presidente del grupo socialista español en el Parlamento Europeo, quiso presentarse en esa plaza hostil porque, a pesar de todo, en las últimas elecciones hubo allí cien votos socialistas.

Asistir a ese mitin servía, además de para acompañar a la amiga Rosa, para recibir una dosis de recuerdo de anticuerpos de esa peste ideológica que ha convertido tantos vecindarios vascos en rebaños asustados vigilados por fanáticos. De manera que allá fuimos. El mitin estaba convocado en una plaza de acceso intricado con pinta de encerrona, pero al menos allí los asistentes no corríamos el riesgo de ser arrojados a la ría, como algunos habían previsto. Pero la pequeña plaza era grande para las veintidós personas contadas, además de unos veinte escoltas, reunidas para escuchar a la candidata. En total había una docena de afiliados socialistas, incluyendo a Carlos Totorika, dos concejales y un parlamentario autonómico. Pero ni un sólo vecino de Ondárroa.

Comienza el acto. Cuando Totorika inicia la presentación de Rosa, irrumpen unos cincuenta adolescentes inequívocamente borrokas. Les vigilan los antidisturbios de la ertzaintza que protegen el acto. Un payaso con peluca roja y megáfono gesticula: cuando se recuerda a los asesinados por ETA se tira al suelo fingiendo convulsiones; los demás niñatos ríen la patochada y berrean sus consignas.

Un grupo de niños de cuatro o cinco años, que juegan al fútbol arriba de la plaza, nos insultan diciendo «¡faxistas, faxistas!», entre risas y patadas al balón. La situación recuerda lo que cuenta un erudito vascongado del siglo XVI, orgulloso de que los niños vascos, al grito de «¡judío, judío!», solían descalabrar a pedradas al infortunado acusado de serlo. Los delincuentes juveniles procuran impedir que Rosa Díez hile una frase tras otra. Desde el ayuntamiento, un guardia municipal sonríe irónicamente. Dos abuelas se ocultan torpemente tras la furgoneta de la megafonía para escuchar sin ser vistas. Los vecinos pasan al lado deprisa, fingiendo ser sordos y ciegos; alguno se rezaga para curiosear, pero sólo se detienen los evidentemente cabreados con la «invasión española».

Otros, prudentes, escudriñan tras las ventanas cerradas sin exponerse al sol de la tarde. Se adivina quienes son abertzales porque ellos sí que se asoman para ostentar su patriótica indignación. Una treintañera pálida que sube con su bici se detiene para increparnos histéricamente. Un bar cercano pone a tope su propia música estruendosa, tratando de acallar a la candidata cuando promete cumplir durante los próximos cuatro años su compromiso con los ondarreses demócratas -¿dónde están?- que puedan votarle.

Va terminando la surrealista performance política. Los escoltas se arremolinan en torno a sus protegidos, urgiendo salir cuanto antes de la encerrona. Los antidisturbios se acercan al grupo reventador y, sin dudarlo un momento, separan a seis o siete para cachearlos contra la pared; cuando los sueltan, la parroquia aplaude a sus héroes. Luego, la ertzaintza dispone un pasillo de uniformes negros y cascos rojos para que la candidata y sus acompañantes puedan abandonar indemnes este viejo puerto de Vizcaya.

Lo inexplicable -¿o es explicable?- es que el PSE haya dejado completamente sóla a Rosa Díez. Querida Rosa, con esos amigos no necesitas enemigos: nadie de la dirección se digna comparecer; ni siquiera el candidato a Juntas que había prometido ir. Ni tampoco avisan a la prensa -¿porqué podía favorecerte?-, que se ha perdido el espectáculo del día y quizás uno de los más significativos de toda la campaña, porque pone perfectamente de manifiesto las condiciones bananeras que padece la campaña electoral constitucionalista en tanto puntos del País Vasco.

Los amigos llegados de San Sebastián nos largamos tratando de pasar desapercibidos. En nuestra ciudad apoyamos a María San Gil, en Ondárroa a Rosa Díez. No nos importa ahora qué partido presenta a cada una, sino lo que ellas representan: la esperanza de una alternativa democrática al régimen nacionalista. Queda el consuelo de saber que esa noche los fanáticos de Ondárroa se sentirán un poco más derrotados por este modesto desafío. Porque a pesar de su eficaz política de terror, incluso en Ondárroa habrá candidaturas y votos constitucionalistas. Y pronto desaparecerá el olor a miedo y volverán los viejos aromas portuarios a sal, gasoil y pintura.

La pasión ciega la razón
Antonio López Campillo Libertad Digital  20 Mayo 2003

En ciertos casos la pasión vuelve miopes a los apasionados. Es el caso de ciertos políticos. Los dirigentes socialistas, en su afán explicativo, parece que se han vuelto cortos de vista. Dicen que el atentado de Casablanca contra españoles es el fruto, trágico, de la política proamericana del gobierno español. Al apoyar el ataque contra el Irak de Sadam, España se ha ganado el odio de los musulmanes, que se vengan con bombas contra civiles.

La visión de estos políticos llega hasta Marruecos. En el Sudan los mismos islamistas han volado templos de cristianos y animistas, y han ejecutado muchos miles de infieles sudaneses. Para explicar lo sucedido en el Sudan (y en Indonesia y Nigeria), habría que mostrar que esos infieles, lejanos, habían pactado con los yanquis el ataque contra el Irak, y por esos les han dinamitado y asesinado. Puede ser que las razones de los islamistas, (Ben Laden y Al Qaida son expresiones del islamismo), sean más serias y profundas.

Hay un punto en los atentados de Casablanca que pueden indicar que estos políticos a más de padecer una miopía severa, tiene un ángulo de visión algo reducido. En ese punto de Marruecos los islamistas no atacaron ningún centro de los Estados Unidos, que los hay, y que parece ser que intervinieron en Irak con mucha más contundencia que España. Los objetivos fueron hoteles y centros culturales, sitios donde suele haber una concentración de personas, y el impacto propagandístico del atentado es mayor por el número de víctimas "logradas".

Esas declaraciones podrían indicar que el rechazo de apoyo a los Estados Unidos en su ataque a Irak, por parte de estos políticos, estaba fundado, no en el carácter erróneo o inmoral de esa acción, sino por el temor a una respuesta terrorista de los islamistas.

No hay que olvidar que el objetivo de todos los terrorismos es atemorizar a la población, conseguir así que su política, sus objetivos, sean aceptados sin rechistar. El ejemplo citado parece indicar que lo van logrando. Si la pasión ciega la razón, el temor la paraliza.

De nuevo la sombra de Irak
Alicia Delibes Libertad Digital  20 Mayo 2003

“Un voto preventivo contra una guerra preventiva”, eso es lo que ahora pide Zapatero a los españoles. Y es que resulta que Zapatero, después de llenarse la boca calificando la guerra de ilegal, injusta y criminal, después de haber apelado a los sentimientos humanitarios y pacíficos de la ciudadanía, ha decidido apelar a ese otro sentimiento mucha más vergonzante, mucho menos honroso y confesable que es el miedo.

Aznar, dice Zapatero, nos ha metido en la lista de los países enemigos del terrorismo internacional. Pero ¿en qué lista nos quiere meter él? ¿en la de los amigos? ¿en la de los cómplices del terrorismo? Señor Zapatero, usted sabe muy bien que cuando una banda de asesinos está dispuesta a sembrar el odio y el terror sólo cabe estar en dos listas: la de los que la combaten y la de los que, por acción u omisión, la están apoyando.

Parece mentira que, después de la larga y triste experiencia que los españoles tenemos en el País Vasco, esa izquierda que representan Llamazares y Zapatero se atreva a proponer una estrategia “distinta” para luchar contra el terrorismo que la de combatirlo abiertamente, con energía y decisión.

Era de espera que los atentados de Casablanca dieran motivos para sacar de nuevo el tema de la guerra de Irak. Esto que ahora nos cuenta el líder del PSOE es exactamente lo que dijo González en su día: la guerra contra Irak no servirá para derrotar al terrorismo islámico sino que lo recrudecerá, no apaciguará el rencor hacia Estados Unidos sino que lo alimentará, no traerá la paz al mundo sino que hará estallar la tercera guerra mundial.

Espero que esa gran parte de la izquierda que, después de mucho esfuerzo, de muchas lágrimas y de muchas muertes, se ha convencido de que contra el terrorismo sólo caben políticas duras y enérgicas, no caiga de nuevo en el mismo error que un día cometió. Asusta observar que a la izquierda le guste flirtear con el islam, como le gustó un día coquetear con ETA y que comprenda ese odio de los islamistas hacia la prepotencia occidental, como en su día comprendió el sentimiento de opresión que sufría el pueblo vasco.

Zapatero quiera convencernos de que para luchar contra el terrorismo islámico existen otras estrategias que, supongo, pasarán por la comprensión del criminal y el diálogo con los asesinos. Creía que ya habíamos, “todos y todas”, aprendido que dialogar con criminales es exactamente lo mismo que claudicar y rendirse ante el miedo que nos dan.

El terrorismo es un cáncer, y cuando a uno le diagnostican un cáncer sólo tiene dos opciones: negarlo y esperar a ver si se cura sólo, o combatirlo hasta aniquilarlo. Quien lo combate puede ganar la batalla o puede perderla, pero aquel que no lo combate está condenado a una muerte segura. Contra el terrorismo, como contra el cáncer, o se lucha enérgicamente o se rinde uno y, en ese caso, sólo le resta prepararse para un desenlace fatal.

Rebrote violento
Editorial El Correo 20 Mayo 2003

Los actos de violencia y coacción que se han sucedido en los últimos días en Euskadi constituyen el preocupante rebrote de una forma de terrorismo que hace ya meses parecía remitir. Los atentados y ataques sufridos por candidatos, formaciones políticas e instituciones recuerdan que el terror es -incluso en los períodos de menor actividad de la trama etarra- una realidad latente dispuesta a mostrar su faz más cruel en cualquier momento. Estos atentados pueden pasar casi desapercibidos en plena refriega electoral y cuando en distintas partes del mundo el ser humano protagoniza los episodios más ignominiosos que pudieran imputársele. Pero precisamente ese ha sido uno de los mecanismos que el terrorismo de ETA ha empleado para instalarse cómodamente en la sociedad vasca: hacer que su violencia apareciera como parte del paisaje. De ahí que corresponda a los ciudadanos de Euskadi sacudirse la pesada losa con la que el terror coarta su libertad y violenta su convivencia.

En el País Vasco cada cita electoral se convierte en un reto crucial cuya máxima incógnita es saber si el veredicto de las urnas va a arrinconar al terrorismo hasta someterlo a su definitiva derrota. Desde hace años, el escrutinio de cada elección representa una inapelable condena popular de la violencia de ETA. Sin embargo, ésta persiste porque corresponde a su propia naturaleza negarse a reconocer el resultado de las urnas. Sin duda, los ejecutores de los últimos atentados han querido perturbar el desarrollo normal de la campaña electoral. Han pretendido atraer con sus actos la atención que las dos comunicaciones de ETA han centrado durante la campaña. Pero su provocación no suscita en la ciudadanía más que desprecio y repudio. El mismo repudio y desprecio al terrorismo que el próximo domingo mostrarán los electores en un acto de libertad: votar por la dignidad humana y la democracia.

Maite Pagazaurtundua: «La mayoría de los socialistas vascos sabemos que ni se puede, ni se debe pactar con el PNV»
M. Alonso ABC 20 Mayo 2003

-Hace dos años, en las últimas elecciones autonómicas, había entre los vascos no nacionalistas una ilusión por el cambio que ahora parece haberse volatizado. ¿Cree que estas elecciones pueden cambiar algo?
-Las elecciones locales son las más difíciles para los que no somos nacionalistas, y más aún en la situación de intento de acoso que vivimos, pero, por otra parte, aunque sepamos que el voto es muy estable en el País Vasco y que varía muy lentamente, cada vez se van acercando más los votos de los partidos constitucionalistas a los de los nacionalistas, en una tendencia clara, aunque lenta.

-La lucha contra el terrorismo parece, sin embargo, que avanza más rápido.
-Hay muchas cosas que han estado estancadas en el País Vasco durante demasiado tiempo y ha habido demasiados espacios de impunidad; hemos visto cometer delitos delante de nuestros ojos sin que las conciencias se alterasen y prácticamente sin que se atacase; hemos visto listas llenas de asesinos, a ex etarras que no han renegado de la doctrina del terror en el Parlamento vasco y en la Comisión de Derechos Humanos. Hemos visto cosas tremendas y, sin embargo, ahora el Estado de Derecho está funcionando y esas cosas se han limitado de forma extraordinaria... Eso es un elemento de esperanza, por lo que no tenemos que centrar la ilusión en una sola cosa. La sociedad vasca va a evolucionar en los próximos meses y se van a mover cosas; no sabemos si todas en la dirección que desearíamos, pero va a haber cambios, eso es seguro, y cuando se producen cambios hay posibilidad de mover cosas, de hacer juego político. Vamos a ver si somos capaces de aprovechar los espacios.

-¿No cree que la alternativa al nacionalismo está más lejos ahora, con la posición de la dirección del PSE-EE, menos favorable a los pactos con el PP?
-Yo creo que el Pacto por la Libertad del PSOE y el PP, en lo fundamental, es sólido. Ahora bien, hay otros elementos que son coyunturales y el PSE-EE está esperando a ver los resultados electorales para establecer su política de pactos. En principio, yo no espero que la alternativa al nacionalismo esté más lejos, porque es evidente que con el PNV ni se puede, ni se debe pactar.

-Pero no todos los socialistas opinan como usted y el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, ha mostrado en público sus preferencias por el pacto con el PNV.
-Yo creo que la gran mayoría de los socialistas vascos, en estos momentos, sabemos que ni se puede, ni se debe pactar con el PNV y que se pueden articular pactos con los constitucionalistas para asegurar el mejor gobierno de más ciudadanos vascos. A mi me parece que esa posición es mayoritaria en mi partido. La situación de San Sebastián la veremos después de las elecciones y espero que los pactos vayan en esa dirección.

-¿Cómo es la vida política en Urnieta, donde se presenta como candidata a la Alcaldía, o en Hernani, donde nació?
-Los no nacionalistas asumimos en esos pueblos un compromiso integral, que condiciona toda nuestra vida, pero alguien lo tiene que hacer. Tras un análisis de los resultados electorales de los pueblos de Guipúzcoa, en 1997, planteé a la Ejecutiva de mi partido que teníamos que comprometernos en las pequeñas localidades, porque era muy preocupante a medio plazo que desapareciéramos electoralmente en pueblos en los que el nacionalismo iba adquiriendo cada vez más fuerza.

-¿Llegó a la conclusión de que las mayorías nacionalistas se extienden hasta eliminar a la oposición?
-Es un proceso lento, pero muy significativo. En las localidades pequeñas el control social es mayor y se produce un fenómeno de acoso social del mundo hegemónico nacionalista contra socialistas y populares.

-Sabiendo lo que es vivir con escolta y habiendo sufrido las consecuencias de enfrentarse a ETA, ¿no se cuestiona a veces si merece la pena?
-Hay momentos de duda, sobre todo cuando miramos a nuestro entorno y vemos a personas que no desean vernos o que viven cómodamente ignorándonos, o incluso injuriándonos, pero, en esos momentos de duda, creo que en general prevalece la convicción firme de que si somos capaces de hacer frente al horror, de vencer el miedo y arrastrar a más personas, las cosas sí pueden cambiar.TELEPRESS

Savater cree que si PP y PSOE no pactan en el País Vasco será "una grave irresponsabilidad"
EFE Libertad Digital  20 Mayo 2003

Según el portavoz de “Basta Ya”, las encuestas para el 25 de mayo ofrecen mayorías constitucionales en las tres capitales vascas siempre que PP y PSOE pacten. Por ello, Savater sugiere a ambos partidos que no pierdan la oportunidad de convertirse de verdad en alternativa a la “hegemonía nacionalista”.

El catedrático de Filosofía y portavoz de la plataforma "Basta Ya" Fernando Savater advirtió hoy al PP y al PSOE de que sería "una grave irresponsabilidad" perder la oportunidad de llegar a un pacto tras las próximas elecciones y hacer realidad la alternativa al nacionalismo. Savater hizo esta advertencia durante la conferencia que pronunció este lunes en el Club Siglo XXI bajo el título "Democracia y violencia", en la que fue presentado por el catedrático y miembro también de "Basta Ya" Carlos Martínez Gorriarán.

Por ello, dijo, "sería una grave irresponsabilidad perder semejante oportunidad de hacer efectiva una alternativa necesaria en los municipios más importantes a la hegemonía nacionalista". Además, consideró "emocionante" que "pese a la situación anómala y antidemocrática que impone la violencia nacionalista en el País Vasco", se hayan presentado más listas constitucionalistas que nunca para estos comicios y que estén centrando principalmente sus campañas en cuestiones municipales y no soberanistas.

Savater criticó en su intervención la situación de la democracia en el País Vasco, donde, a su juicio, "se mantienen activas las vías contradictorias de la violencia civil y del acuerdo parlamentario", ya que los nacionalistas "se benefician a la vez de la democracia constitucional y de la violencia terrorista, aunque deploran las insuficiencias de la primera y los abusos de la segunda".

Para el catedrático de la Universidad Complutense, el nacionalismo vasco "por un lado busca la mayoría parlamentaria y por otro se aprovecha de facto la guerra civil de baja intensidad que extermina (o amenaza con el exterminio) a los contrarios". Esta vocación de exterminio, en su opinión, se constata en el propio lenguaje al hablar de "cruzada antivasca" o de "ataques a la cultura vasca" por parte de los nacionalistas, que además niegan la condición efectiva de vascos a los del PP o de otras formaciones políticas.

"Pero los violentos están en peor situación que nunca", consideró Savater, para quien "hoy, por fin, la acción conjunta del Gobierno y del Pacto Antiterrorista han conseguido poner en grave aprieto social, político y económico a los partidarios nacionalistas de la guerra disimulada". En este contexto, se refirió a la ilegalización de Batasuna y aseguró que "hay ideas política y socialmente ilegales", por lo que "no se priva a nadie de derechos civiles por prohibir" esa formación, ya que "nadie tiene derecho a votar a grupos políticos que promueven, legitiman o apoyan la guerra civil terrorista".

Arenas advierte a Ibarretxe de que su referéndum «será también el de ETA»
Subraya que el PP no pagará «precio político» por «algo tan primario» como la democracia «El PNV pide el voto de los asesinos para mezclarlo con el de los demócratas», dice Iturgaiz
OLATZ BARRIUSO/ZUMARRAGA El Correo 20 Mayo 2003

En su segunda visita de campaña a Euskadi, el secretario general del PP, Javier Arenas, advirtió a los nacionalistas vascos y al lehendakari Ibarretxe de que la consulta popular que tiene previsto convocar «será también la de ETA, les guste o no les guste». El dirigente popular se refirió así al hecho de que, en la entrevista emitida el pasado jueves en EITB -sobre la que exigió que se aclare «quién la pactó»-, la banda se mostrara proclive a la celebración de un referéndum de autodeterminación, «aunque a otras cosas dijera que no», en referencia a su rechazo al proyecto soberanista del jefe del Ejecutivo vasco o a declarar una nueva tregua.

El ministro de Administraciones Públicas, que ya estuvo presente en el arranque de la carrera hacia las urnas en Vitoria, regresó ayer a Euskadi -«porque vosotros sois lo primero de lo primero en el partido»- para acompañar a los populares vascos en un municipio especialmente marcado por la violencia de ETA, Zumarraga, donde la banda acabó con la vida del edil popular Manuel Indiano y donde la presión terrorista obligó a constituir una gestora. La figura del concejal asesinado estuvo en el recuerdo de todos los participantes en el mitin, en el que intervino también la 'número dos' de la plancha del PP en la localidad guipuzcoana, Julia Tercero, víctima el fin de semana de la violencia callejera.

Permanentemente jaleado y aplaudido por la militancia congregada en la Torre Legazpi, Arenas quiso dejar claro a los nacionalistas, igual que el resto de oradores, que el PP nunca aceptará pagar «precio político» alguno por «algo tan primario» como la democracia y las libertades. «Bastante precio hemos pagado ya en nuestras propias carnes y en las carnes de tantas familias», apostilló el líder popular, que reprochó también al partido de Arzalluz su «tibieza y ambigüedad» y el «bochornoso espectáculo» que están dando al «oxigenar» a los sustitutos de Batasuna «ofreciéndose a contar sus votos nulos» con el único propósito, dijo, de hacerse beneficiarios de los sufragios procedentes de la formación ilegalizada. Además, exigió al Gobierno vasco que garantice que los interventores y apoderados del PP puedan realizar su tarea el 25-M «con tranquilidad y libertad».

«Irresponsabilidad»
Pese a que dedicó toda la parte final de su discurso a criticar a los peneuvistas -no olvidó, en su calidad de titular de Administraciones Públicas, reprochar al Ejecutivo vasco que no haya asumido las políticas activas de empleo-, fue José Luis Rodríguez Zapatero el blanco preferente de los reproches y requerimientos de Arenas, por un doble motivo. Por un lado, como ha repetido el propio José María Aznar en varios mitines, el ministro exigió al líder del PSOE que desvele «de una vez por todas» si el candidato a la Alcaldía de San Sebastián, Odón Elorza, y el líder de los socialistas navarros, Juan José Lizarbe, piensan pactar con el PNV tras las elecciones. «Me temo que lo sabe y no lo quiere decir», aventuró Arenas, que insistió en una de las ideas centrales de la campaña del PP: su partido no deparará «sorpresas» porque garantiza de antemano que sólo pactará con los constitucionalistas.

Además, Arenas subrayó la «irresponsabilidad» de Zapatero -Iturgaiz también lo hizo- al relacionar los atentados de Casablanca con el apoyo de España a la guerra de Irak e instó al secretario general de los socialistas a precisar si su formación política apuesta por inhibirse de «la lucha contra el terrorismo internacional». «Porque nuestra postura es clara -añadió-, tenemos que luchar contra el terrorismo, dentro y fuera de España, con todos aquellos países dispuestos a hacerlo y con todas las consecuencias».

El presidente de los populares vascos, Carlos Iturgaiz, aprovechó su intervención para emplazar al PNV a que «renuncie públicamente» a recibir sufragios procedentes de Batasuna, y por lo tanto, «manchados de sangre», y acusó a los jeltzales de «pedir el voto de los asesinos para mezclarlo con el de gente demócrata y honesta».

El terrorismo islámico ha asesinado al menos a 30 españoles antes del apoyo de Aznar a Bush
En el último decenio los integristas han cometido más de diez atentados contra intereses españoles Sólo en 1994 hubo ataques en Argelia, Turquía, Marruecos y Egipto Los cinco grandes de la UE deciden unir sus investigaciones
El terrorismo integrista islámico ha asesinado desde 1980 a 33 ciudadanos españoles y ha causado heridas a otros 137 en atentados cometidos en Argelia, Turquía, Marruecos, Egipto Palestina, Chechenia, Afganistán y España. Nueve años antes del atentado terrorista que ha costado la vida a tres españoles en Casablanca, dos ciudadanos de nacionalidad española fueron disparados a quemarropa por tres encapuchados del Movimiento de la Juventud Islámica Marroquí en un hotel de Marraquech. Antes de que el presidente Gobierno, José María Aznar, prestara su apoyo a George W. Bush en la Guerra de Iraq y en la lucha internacional contra el terrorismo, al menos treinta españoles habían caído a manos de fanáticos islamistas.
Javier Aguilar - Madrid.- La Razón 20 Mayo 2003

España no sólo ha sufrido en su historia los efectos del terrorismo etarra, sino que también ha padecido la muerte y el dolor provocado por los atentados perpetrados por grupos integristas islámicos, especialmente en la década de los noventa.

Los precedentes de esos ataques se hallan en la década anterior: el asesinato del embajador de España en Libano, Pedro de Arístegui, en 1989, que también costó la vida a su suegro y su cuñada, a causa del impacto de un proyectil sirio; un año antes, el atentado de Lockerbie, en el que murió la española Marina de Larracoechea, y, sobre todo, el brutal atentado de la Yihad Islámica, el 12 de abril de 1984, contra el restaurante El Descanso, en el que fallecieron 18 españoles y hubo 84 heridos.

Pero fue la anulación de las elecciones de 1991 en Argelia, en las que ganó en la primera vueltala el Frente Islámico de Salvación, lo que desencadenó una sangrienta reacción de los integristas, que ha causado hasta la fecha más de 100.000 muertos. Y los españoles no fueron una excepción.

Atentados contra extranjeros
La primera víctima en ese conflicto fue Manuel López Bailén, un importador de mariscos de 51 años, que viajaba en su vehículo, a 85 kilómetros de Argel, cuando recibió el alto de un grupo de integristas islámicos. Lo asesinaron por ser extranjero. La lista continuó con Joaquín Grau, un librero francés de origen español; y dos misioneras agustinas, que recibieron tres disparos en la cabeza cuando salían de misa.

Turquía, Marruecos,Egipto, Chechenia y Afganistán también han supuesto una tumba para varios ciudadanos españoles. Una bomba colocada en el gran bazar de Estambul provocó la muerte a un turista español y heridas a otros tres. El atentado, cometido en 1994, lo reivindicó el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, de ideología marxista y no islamista, que hace unos años renunció a la lucha armada.

Objetivo directo de los fundamentalistas, en este caso tres encapuchados del Movimiento de la Juventud Islámica Marroquí, fueron tres españoles que, el 24 de agosto de 1994, se encontraban en el vestíbulo del hotel Atlas Asní de Marraquech. Dos de ellos murieron y el tercero resultó con heridas graves. Es un precedente similar al atentado del pasado día 16 en Casablanca, que costó la vida a tres ciudadanos españoles y heridas a otros tres.

El turismo en el sur del Mediterráneo ha caído de modo espectacular tras la sucesión de diversos atentados en países como Egipto. Allí, en un autobús de turistas, falleció el niño de nueve años Pablo Usan San Ambrosio, que viajaba junto a sus padres, que sólo resultaron heridos.

Otro niño, Uazim Tarifi, palestino-español de 15 años, hijo de un médico palestino y de una española, falleció por los disparos que intercambiaron policías palestinos y militantes de Fatah.

En el atentado que desencadenó la guerra internacional contra el terrorismo el fatídico 11-S , desapareció en las Torres Genelas la española-estadounidense Silvia San Pío. Meses después, murió asesinado el periodista de «El Mundo» Julio Fuentes, que se vio sorprendido por una emboscada de un grupo talibán, cuando se dirigía a Kabul
El líder de Al Qaida, Osama Ben Laden, dejó claras sus intenciones en un mensaje emitido el 7 de octubre de 2001 por la cadena qatarí Al Yazira: «El mundo tiene que saber que no vamos a permitir que vuelva a repetirse la tragedia de Al Andalus con Palestina». Antes, su lugarteniente en Al Qaida Aiman Zawahiri, también había expresado públicamente «la necesidad de recuperar Al Andalus».

Rota, en el punto de mira
Además, las aguas del Estrecho de Gibraltar y la Base de Rota se encontraban entre los objetivos terroristas de Al Qaida en España. España pidió ayuda a EE UU, ante las informaciones que aseguraban que los terroristas planeaban un atentado espectacular en la zona. Y años antes, en 1991, el terrorismo integrista pretendió volar desde el aire el Palacio Real de Madrid, donde se celebraba la Conferencia de paz entre israelíes y palestinos.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, pidió al presidente estadounidense, George W. Bush, ayuda contra ETA, en su primer encuentro, celebrado en la finca toledana de Quintos de Mora; tras el 11-S, Aznar ofreció la ayuda española en la lucha internacional contra el terror; y se sumó, por último, a la coalición internacional contra el régimen de Sadam Husein, liderada por Bush. Antes de ello, 30 españoles habían sido asesinados por el terrorismo integrista y 137 habían resultado heridos.

Por otro lado, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España acordaron ayer aunar investigaciones e intercambiar la información que recaben sus policías para hacer frente al terrorismo internacional y, en especial, elislámico. Los titulares de Interior se reunirán trimestralmente para debatir las políticas comunes de cooperación, algo que Ángel Acebes consideró «trascendental». Para el ministro italiano, «Giuseppe Pisanu, Europa tiene que mirar hacia todo el islamismo moderado y dialogar con él», informa Efe.

Carta de Canarias: La mudanza del señor Escarrer
Víctor Gago Libertad Digital  20 Mayo 2003

El presidente de Sol Meliá, Gabriel Escarrer Juliá, ha dicho que es capaz de establecerse en Canarias si el PSOE y los insularistas vuelven a formar gobierno en Baleares después del 25 de mayo. La incomodidad del primer hotelero del país con las políticas fiscal y de promoción turística del Govern presidido por Francesc Antich ha dado lugar a distintas expresiones lapidarias como ésta. En Fitur 2002, coincidiendo con el anuncio de la aplicación de la ecotasa por Antich, el presidente de Sol Meliá pidió la desaparición de la Consellería de Turismo "por su ineficacia y porque el Govern desprecia a los turistas". Las organizaciones de empresarios atribuyen la pérdida de más de un millón de turistas alemanes, durante el pasado año, al impuesto ambientalista y a una política de promoción empeñada en reemplazar el modelo de sol y playa por una clientela europea más selecta, que, como señala la patronal, no daría para mantener ocupadas todas las plazas hoteleras y extrahoteleras de Baleares durante un mes. En junio del pasado año, después de la publicación en Stern de un artículo titulado "Mallorca nunca más", Escarrer dirigió una amarga epístola al presidente de la región, encabezada por el título: "¿A dónde vas, Antich? ¿A dónde nos llevas?". Está claro que entre el jefe de la quinta cadena hotelera de Europa, con una facturación que en 2000 alcanzó 148.000 millones de antiguas pesetas, y el presidente del Govern hay un desencuentro radical, cuyo último episodio es el incremento de la ecotasa en un 2,7 por ciento, seguido de la réplica de Escarrer advirtiendo con mudarse a "las afortunadas Canarias" si socialistas e insularistas vuelven a coaligarse para gobernar Baleares; algo que ya hicieron en 1999, a pesar de que la candidatura de Jaume Matas (PP) obtuvo un claro triunfo electoral y se quedó a sólo dos escaños de la mayoría.

No parece verosímil que Escarrer, mallorquín de pro, albergue serias intenciones de cambiar el Polígono Son Castelló, de Palma, por cualquier edificio de los núcleos comercial y financiero de Santa Cruz de Tenerife o Las Palmas de Gran Canaria. Pero, por si acaso llegan a nublarse del todo el sol y la playa baleares por el cantar o el cantazo de políticos obstinados e intervencionistas, arrecian chuzos fiscales de punta, y alemanes y británicos hacen las maletas en busca de destinos más cálidos y menos desapacibles, quizá le interese al señor Escarrer tener noticias frescas de las "afortunadas Canarias", antes de emprender la mudanza.

De entrada, lo tendrá muy difícil para establecerse, si prosperan las medidas restrictivas del derecho de libre circulación y de residencia que el Gobierno de Coalición Canaria se propone sacar adelante, si Dios no lo remedia el próximo 25 de mayo, ya que parece que el PP y Aznar, que pasó por Canarias el pasado sábado y está encantado del apoyo perruno que los cuatro diputados de CC en el Congreso le han estado prestando y le pueden prestar en futuros tiempos difíciles, no tiene la menor intención de impedirlo, de la única forma que sería posible hacerlo para que a Canarias llegase también un día la libertad, es decir, con un pacto de gobernación formado por PP y PSOE.

El presidente dijo en Las Palmas que los nacionalistas ya pueden perder toda esperanza de aplicar una Ley de Residencia específica en esta región y garantizó que "si un señor de Barcelona quiere ir a Canarias a pasear, a trabajar o a buscar novia, tanto como si un señor de Canarias quiere ir a Barcelona o a cualquier lugar de la Unión Europea" podrá hacerlo sin trabas de ninguna clase. Se ve que Aznar no manejó información actualizada del mecanismo legal que CC se dispone a utilizar para impedir la libre circulación de españoles y comunitarios, ya que los insularistas hace tiempo que han desechado una Ley de Residencia, que chocaría de frente con el Derecho primario nacional y de la UE. Román Rodríguez, presidente del Gobierno regional, se apresuró a desmontar el enfoque de Aznar y subrayó que en el Archipiélago canario no se conculca el derecho de libre circulación que consagran la Constitución y los tratados de la UE. En efecto, el veto a los foráneos no se impondrá mediante una prohibición directa, sino por medio de la técnica, mucho más sutil pero igualmente infranqueable, de la disuasión fiscal y patrimonial, mediante el cierre del mercado de segunda residencia o el establecimiento de nuevos impuestos sobre la adquisición de bienes patrimoniales. Por supuesto, ninguna de estas medidas podría aplicarse sólo a los "foráneos", lo cual significaría una discriminación incompatible con el ordenamiento jurídico, así que se aplicarán también a los residentes.

El señor Escarrer deberá también tener en cuenta, antes de embalar los bártulos, la última ocurrencia del Gobierno de Canarias: intervenir para frenar el crecimiento del empleo en determinados puntos del Archipiélago, porque ello "sólo atraerá a nuevos residentes". La idea está contenida en un informe oficial de la Consejería de Empleo, y aunque Aznar se confesó "pasmado" al tener noticia de la misma, el candidato de CC a la Presidencia, el insularista Adán Martín ( a quien acompaña un "prestigio" de planificador, hecho que habla por sí solo de la doctrina que está inspirando las políticas y la formación de la opinión en esta Comunidad) la ha defendido durante su campaña y se ha comprometido a llevarla a cabo si gobierna.

Por último, el presidente de Sol Meliá haría bien en pensárselo dos veces antes de trasladarse a las "afortunadas Canarias", donde desde este año rige una moratoria turística (exceptuable sólo a los proyectos que la arbitrariedad política catalogue como "de interés general") y otra de grandes superficies comerciales. Ésta cuestión, la del "antipático" comercio de grandes cadenas, se ha convertido en una de las grandes propuestas de los partidos políticos: no contentos con la Ley de Segunda Licencia recién aprobada, PSC y CC se han dedicado a competir por ver quién hace una próxima ley más prohibitiva para las grandes superficies y más restrictiva para la libertad de los consumidores, en nombre de los cuales, por supuesto, se hacen este tipo de leyes.

En resumidas cuentas, que el señor Escarrer haría bien en quedarse en Palma o en mudarse a cualquier lugar del planeta, excepto a las "afortunadas canarias". Además, ¿para qué iba a hacerlo, si una reciente visita a los nacionalistas baleares del vicepresidente de CC y ex secretario del Partido Comunista de Canarias, José Carlos Mauricio, promete todo un intercambio de políticas entre ambos archipiélagos españoles?

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